Ir al contenido
PPXLROASTERS
PXL Roasters
  • Historia
  • Lámina I

    Lo vivo

    una drupa, dos semillas, cuatro especies
    Lámina botánica de Coffea arabica: rama florida, frutos, corte del fruto con dos semillas, semillas
    Ilustración
    Ilustración Coffea arabica L., lámina 106 de Köhler's Medizinal-Pflanzen, Gera, 1887 · dominio público. Detalles: 1 flor en corte, 2 estambres, 3 pistilo, 4 cáliz, 5 y 6 semilla de frente y de perfil, 7 corte del fruto y sus dos semillas, 8 y 9 cortes de la semilla, 10 embrión.
    Corte de una cereza de café con leyendas: piel del fruto o exocarpio, pulpa o mesocarpio, capa de pectina, pergamino o endocarpio, piel del grano o tegumento, grano de café o endospermo, y el surco central
    Esquema El corte de la cereza, de la piel al surco central · según «Coffee Bean Structure», Y tambe, vectorizado por Chabacano, Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0, versión francesa bajo la misma licencia
    Vista despiezada de una cereza de café en seis capas, de arriba abajo: la piel roja, la pulpa, el mucílago translúcido, el pergamino, la película plateada y los dos granos verdes
    Vista despiezada Las seis capas de la cereza, de la piel al grano verde, cada una separada a escala: el exocarpio rojo, el mesocarpio o pulpa, el mucílago, el pergamino o endocarpio, la película plateada y los dos granos cara a cara · composición digital de Marco De Sousa Rosa, 2026 · © PXL Roasters
    1. Exocarpio, la pielVerde, luego roja o amarilla según un solo gen: el amarillo de los Bourbon y Catuaí amarelos proviene de una mutación de Typica detectada en Botucatu en 1871.
    2. Mesocarpio, la pulpaDulce, delgada en el arábica. Lo que la vía húmeda elimina en la despulpadora, lo que la vía seca deja secar alrededor de la semilla.
    3. MucílagoLa capa viscosa que la fermentación disuelve en 36 a 60 horas según la altitud (Thurber, 1881, sin el menor concepto microbiológico).
    4. Endocarpio, el pergaminoLa envoltura esclerosa, amarillo paja, que da su nombre al «café pergamino» almacenado antes de la trilla.
    5. Tegumento, la película plateadaPiel fina que se desprende durante el tueste.
    6. Las dos semillasPlanas del lado en que se tocan, como en el corte 7 de la lámina. Cuando un óvulo aborta, el otro da el caracol. Cada semilla porta 44 cromosomas en el arábica, 22 en todas las demás especies cultivadas: Piza los contó en 1929, sin poder sacar la conclusión.
    Flores blancas de Coffea arabica
    Coffea arabica 2n = 44
    Fotografía La Reunión · B. Navez, 2007 · CC BY-SA 4.0
    Cerezas verdes de Coffea canephora
    Coffea canephora 2n = 22
    Fotografía Ksd5, 2009 · CC0
    Frutos de Coffea liberica
    Coffea liberica 2n = 22
    Fotografía Thane, India · Dinesh Valke, 2011 · CC BY-SA 2.0
    Hojas de Coffea stenophylla
    Coffea stenophylla 2n = 22
    Fotografía Jardín Botánico de Berlín · K. Ziarnek, 2019 · CC BY-SA 4.0

    01Dos láminas de archivo

    Robusta en flor, Preanger, Java
    Robusta en flor, Preanger, Java
    Lámina en colores de Coffea arabica: hojas, flores y frutos
    Archivo Coffea arabica: hojas, flores y frutos, pintados del natural por M. E. Eaton · Ukers, All About Coffee, 1922, p. 8 · dominio público
    Lámina de los detalles de la germinación del cafeto
    Archivo Detalles de la germinación del cafeto, dibujo de Ch. Kmoch · Ukers, All About Coffee, 1922, p. 133 · dominio público
    Lámina II

    El mapa de las variedades

    de izquierda a derecha: el género, las especies, Yemen, y luego todo lo que salió de él; de arriba abajo: los canephora, las hibridaciones, los arábica
    Linaje
    cruce, híbridomutaciónselecciónfiliación debatida
    ×0,85 · rueda, arrastrar, clic
    Lámina III

    Las rutas de introducción

    una variedad es también un viaje
      Lámina IV

      La cronología

      la planta y el mundo del café, en cinco capítulos

      La historia, en 9 tiempos

      Cada edad cabe en unas pocas líneas; «saber más» abre el relato completo, con los hitos de la historia general al margen. Los hitos fechados están más abajo.

      02Las leyendas del café y la fecha de sus textos

      Este capítulo no pregunta si los grandes relatos del origen del café son verdaderos, sino de cuándo datan los textos que los transmiten y qué deja ver la distancia entre la fecha del texto y la fecha de los hechos.

      Saber másContraer2 137 palabras

      La historia del café circula con un fondo de relatos que casi todo el mundo conoce y que casi nadie fecha. El cabrero y sus animales agitados, el santo exiliado que hierve bayas, las siete semillas traídas de Arabia en una barba, la planta regada durante la travesía por un oficial que se priva de agua, las semillas obtenidas de la esposa de un gobernador, el papa que prueba la bebida de los infieles y la encuentra buena.

      Estos relatos son hermosos, se enseñan, están pintados en sacos y en letreros. Sin embargo, existe sobre ellos una pregunta modesta y verificable, que no es la de su verdad: ¿en qué libro y en qué año aparece este relato por escrito por primera vez? La respuesta es un hecho de archivo, que se puede establecer y citar, mientras que la verdad de una escena de hace mil años no se deja establecer en absoluto.

      Un relato tardío no es por ello un relato falso: ocurre que una antigua tradición oral espera siglos antes de ser impresa. Pero cuando se conoce la fecha del texto, se sabe al menos en qué época el relato fue útil, y para quién.

      El texto continuo más antiguo sobre el origen del café no es ni europeo ni legendario. Abd al-Qadir ibn Muhammad al-Ansari al-Jaziri al-Hanbali termina en el año 996 de la hégira, el cómputo musulmán que comienza en 622, es decir, en 1587 de nuestra era, un tratado titulado Umdat al-safwa fi hill al-qahwa, que se traduce aproximadamente como «aquello en lo que se apoyan las personas puras en cuanto a la licitud del café». El manuscrito se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia con la signatura Arabe 4590.

      Consta de siete capítulos: la etimología de la palabra, las virtudes del grano y, sobre todo, la querella religiosa de La Meca en 1511 y la refutación de quienes querían prohibir la bebida; se cierra con una recopilación de versos árabes compuestos durante esa querella. Una nota latina escrita en la guarda del volumen resume: libro en siete capítulos, publicado el año 996 de la hégira, cuando habían pasado ciento veinte años desde que el uso de esta bebida se había fijado en Arabia Feliz.

      Ahora bien, este texto no cuenta ni cabras ni milagro. Atribuye la adopción del café a un muftí de Adén, es decir, a un jurista encargado de decir el derecho, Jamal al-Din al-Dhabhani, muerto hacia 1470, que habría difundido su uso hacia 1454. Ciento treinta años separan lo narrado del texto que lo narra, y al-Jaziri remite él mismo a un autor anterior, Shihab al-Din, del que no se conoce ningún ejemplar. El testimonio conservado más antiguo se apoya, pues, en un testimonio perdido.

      Este manuscrito llega a Europa en el equipaje de Nointel, embajador de Luis XIV ante la Sublime Puerta. Antoine Galland, el orientalista que más tarde dará a Las mil y una noches su forma francesa, lo analiza y lo traduce en parte con el título De l'origine et du progrès du café, en 1699. Más de un siglo después, Sylvestre de Sacy edita los dos primeros capítulos en su Chrestomathie arabe, antología de textos escogidos destinada a los alumnos de la Escuela de Lenguas Orientales, publicada en 1806 y reeditada en 1826.

      La cuenta es instructiva: entre el uso atestiguado hacia 1454 y el tratado de 1587, ciento treinta años; entre el tratado y su primera lectura francesa, ciento doce más.

      El cabrero, por su parte, entra en lo impreso en 1671. El libro es de Antonio Fausto Naironi, maronita, profesor de lenguas caldea y siríaca en el colegio de Roma: De saluberrima potione cahue, seu cafe nuncupata discursus, impreso en Roma en la imprenta de Michele Ercole y dedicado a un cardenal. Es el primer tratado impreso consagrado al café solo. En él se encuentra un guardián de rebaño en Arabia Feliz, animales que se animan tras comer ciertos frutos, un religioso de la vecindad que obtiene de ellos una decocción para mantener despiertos a sus hermanos.

      No se encuentra en él ningún nombre. El cabrero solo se llama Kaldi en versiones posteriores, y no he logrado fijar con certeza la fecha en que ese nombre se adhiere al personaje: se lo anuncia unas veces en versiones inglesas del siglo XIX, otras en la difusión masiva que da de él Ukers en 1922, y no he verificado yo mismo ninguna de esas apariciones más antiguas.

      Lo que es seguro y verificable es que el nombre está ausente del texto de 1671. Los hechos narrados se sitúan comúnmente hacia el siglo IX; el texto, en cambio, tiene ocho siglos menos.

      Galland, en 1699, no se priva de decirlo. Reprocha a Naironi haber acogido como historia los relatos de Omar y del cabrero abisinio, y añade luego una observación que aclara la escena mejor que cualquier refutación: el abad y sus monjes, escribe en sustancia, son el muftí Gemaleddin y Muhammad al-Hadrami, y los monjes son derviches, es decir, miembros de una cofradía sufí que velan recitando.

      El relato yemení fue traducido a convento. Se comprende sin esfuerzo la utilidad de esta traducción: en 1671, en Roma, en una obra dedicada a un príncipe de la Iglesia, una bebida venida del mundo musulmán gana mucho con haber sido revelada a unos religiosos. No es una falsificación, es un trabajo de aclimatación, el mismo que han sufrido muchas plantas y muchas palabras.

      El jeque Omar sigue el mismo camino, en sentido inverso. La tradición lo sitúa en el año 656 de la hégira, es decir, 1258, exiliado en el monte Ousab por una falta de conducta, reducido a hervir las bayas que encuentra, y luego llamado de vuelta en triunfo a Moca, donde se construye un convento para él. La base escrita es el manuscrito de 1587, es decir, tres siglos y medio después de los hechos supuestos, y el relato solo llega al público francés con Galland en 1699 y Jean de La Roque en 1716.

      Entre tanto se ha cargado: en una versión que recoge Ukers, el maestro muerto reaparece bajo un velo y engrandecido en diez codos, brota agua del suelo, un pájaro de plumaje maravilloso conduce al exiliado hasta el árbol. El propio Ukers no lo oculta: en la cronología que cierra su libro, la fecha de 1258 lleva una llamada de nota que remite a una sola palabra, «legendario», y una segunda que señala que la fecha es aproximada.

      El principal vehículo del relato lo señala, pues, como relato. Lo que aporta la leyenda de Omar es nítido: vincula el café a un linaje de santos, el de Chadhili, patrón de Moca, y da a una bebida cuestionada por los juristas un protector al que los juristas no pueden recusar.

      Existe un caso en que la datación es completa, y sirve de modelo a todos los demás. Viena, 1683: la ciudad sitiada, el ejército otomano que se retira, los sacos de granos verdes abandonados, Kolschitzky que los recibe como recompensa y abre la Botella Azul. Este relato aparece por primera vez en 1783, de la pluma de Gottfried Uhlich, exactamente un siglo después del asedio, y el historiador Karl Teply lo estableció en 1980.

      El archivo de la ciudad dice otra cosa: el privilegio de servir café en Viena se concede el 17 de enero de 1685 al comerciante armenio Johannes Diodato. El relato de Uhlich ganó, sin embargo: tiene su estatua y su calle. Es el caso de manual, porque en él se ve para qué sirve un centenario: en 1783, Viena se cuenta su asedio, y la fundación del café vienés encuentra allí un héroe en lugar de un privilegio comercial.

      La tradición india de Baba Budan, peregrino vuelto de La Meca con siete semillas fértiles escondidas en su persona, plantadas en las laderas de Chikmagalur, resiste este ejercicio. Ukers, en 1922, la da por verosímil aunque duda sobre la fecha, «desde 1600» según unos, 1695 según una autoridad que juzga mejor, y su cronología marca la entrada con dos signos a la vez, fecha aproximada y relato legendario.

      No he encontrado la primera puesta por escrito del relato de las siete semillas y por eso no la doy. Lo que está atestiguado es más banal y más sólido: había café creciendo en los montes de Mysore mucho antes de que los ingleses emprendieran allí plantaciones en 1840, la cordillera lleva el nombre de Baba Budan y el santuario existe. La cifra siete, número de bendición, y el escondite en la barba pertenecen a la vida posterior del relato, aquella en que una historia se precisa al envejecer.

      Gabriel de Clieu ofrece el caso contrario, aquel en que se posee un autor. El relato de la planta llevada bajo un bastidor de vidrio y regada durante la travesía con su propia ración de agua procede de una carta del interesado, publicada en L'Année littéraire en 1774. Es un testimonio de primera mano, y está escrito unos cincuenta años después de la travesía, el mismo año de la muerte de su autor, que tenía entonces casi ochenta y ocho años.

      Ukers señala las vacilaciones: unos fechan la llegada en 1720, otros en 1723; Jardin supone dos viajes, uno de ellos fallido, para conciliar ambas fechas; se duda entre una planta y tres, aunque de Clieu dice una. La frase sobre el agua compartida es de su mano, y ha hecho su camino: poema en L'Année littéraire ese mismo año, versos de Esmenard, juego de porcelana encargado en su honor, jardín botánico de Fort-de-France abierto en 1918 y dedicado a su nombre.

      Este éxito puede leerse sin desprecio y sin ingenuidad: sitúa una fortuna colonial bajo el signo de una entrega privada, un hombre y una planta, allí donde hubo flotas, monopolios y trabajo forzado.

      Francisco de Melo Palheta plantea la misma pregunta con menos documentos. Lo que está atestiguado administrativamente cabe en pocas palabras: en 1727, un oficial de la corona portuguesa es enviado a Cayena por un asunto de frontera, y vuelve con semillas y plantas. El ramo ofrecido por la esposa del gobernador, en el que se habrían ocultado las semillas cuya exportación prohibía la Guayana Francesa, pertenece a otra capa del relato, y no he podido fechar su primera redacción.

      Dos indicios negativos merecen anotarse más que un veredicto: Ukers, en 1922, no incluye este episodio en su cronología, donde la entrada brasileña de esos años solo menciona el fracaso de la plantación de Pará en 1723; y la versión galante circula sobre todo en la literatura del siglo XX, donde Pendergrast la retoma en 1999. La escena hace comenzar la mayor economía cafetalera del mundo con un regalo, es decir, con un favor concedido, y no con una misión de Estado ni con lo que la plantación exigió después en hombres.

      Queda el papa. Ningún acto pontificio conocido trata del café, ni para prohibirlo ni para bendecirlo. Ukers relata la historia de los sacerdotes que piden a Clemente VIII proscribir la bebida de Satanás, y del papa que la prueba y propone bautizarla, introduciéndola con una fórmula prudente, «según una leyenda muy citada», y sin nombrar fuente. El detalle que importa está en otra parte: no hace figurar este episodio en su cronología, mientras que sí incluye a Razes, Avicena y Omar con la marca «legendario». No he encontrado la primera versión impresa de esta escena y por eso no propongo ninguna.

      Lo que se fecha a su alrededor, en cambio, se fecha bien: en 1585, Gianfrancesco Morosini informa al Senado de Venecia de que los turcos beben un agua negra hecha de una semilla llamada cavee; en 1615, Pietro Della Valle escribe desde Constantinopla que traerá de ello. La anécdota del bautismo resuelve en una escena la cuestión que esos años planteaban de verdad, la de saber si una bebida del islam podía hacerse cristiana. La dedicatoria del libro de Naironi a un cardenal, en 1671, responde a la misma cuestión por otro medio.

      Puestas de extremo a extremo, estas distancias dibujan una pendiente. El testimonio escrito más antiguo es árabe, sobrio, administrativo: un muftí de Adén, una fecha, una querella de derecho. Las escenas pintorescas, el cabrero, el pájaro maravilloso, el papa divertido, el ramo de la gobernadora, son más tardías y, en su mayoría, europeas. Eso no las descalifica, las sitúa. Ukers, que más que nadie las ha hecho circular, había tenido el cuidado de poner al pie de su cronología dos notas de tres palabras, una para las fechas aproximadas, otra para los hechos legendarios; el uso que se ha hecho de su libro ha borrado con frecuencia esas notas.

      La propuesta de este capítulo es volver a ponerlas: conservar los relatos, que tienen su belleza y su utilidad, y colocar junto a cada uno la fecha de su texto más antiguo.

      Abd al-Qadir ibn Muhammad al-Ansari al-Jaziri al-Hanbali, Umdat al-safwa fi hill al-qahwa, 996 de la hégira (1587), Biblioteca Nacional de Francia, manuscrito Arabe 4590; descripción del manuscrito, de los siete capítulos y de la nota latina de guarda en Ukers, All About Coffee (1922), sección sobre el manuscrito árabe. Atribución de la adopción del café a Jamal al-Din al-Dhabhani, muftí de Adén muerto hacia 1470, hacia 1454: al-Jaziri, retomado por la literatura erudita; Ukers escribe Moca allí donde los estudios recientes escriben Adén. Remisión de al-Jaziri a Shihab al-Din, obra perdida: Ukers, misma sección, según La Roque. Antoine Galland, De l'origine et du progrès du café, 1699, traducción parcial del manuscrito; crítica de Naironi e identificación del abad y de los monjes con el muftí Gemaleddin, con Muhammad al-Hadrami y con los derviches: Galland, citado por Ukers, capítulo III. Antoine Isaac Silvestre de Sacy, Chrestomathie arabe, París, 1.ª edición 1806, 2.ª edición 1826, que da los dos primeros capítulos de al-Jaziri. Antonio Fausto Naironi, De saluberrima potione cahue, seu cafe nuncupata discursus, Roma, typis Michaelis Herculis, 1671, dedicado a un cardenal: portada del ejemplar digitalizado (Internet Archive, bub_gb_XqtX_0BdDbwC); primer tratado impreso consagrado al café solo según Ukers 1922, capítulos III y bibliográfico. Ausencia del nombre Kaldi en el texto de 1671: portada y texto de Naironi, así como la entrada Kaldi de Wikipedia en inglés, que hace del nombre un añadido posterior; la fecha exacta en que el nombre se adhirió al personaje no ha podido establecerse aquí. Jean de La Roque, Voyage de l'Arabie heureuse, París, André Cailleau, 1716, que contiene un Mémoire concernant l'arbre et le fruit du café y un Traité historique de l'origine et du progrès du café (título completo en el Catalogue collectif de France, ficha CCFr ark:/06871/0011738666); la cronología de Ukers fecha esta obra en 1715. Cronología de Ukers 1922 y sus dos llamadas de nota, [L] Approximate Date y [M] Legendary, aplicadas en particular a Razes hacia 900, Avicena hacia 1000, Omar en 1258 y Baba Budan hacia 1600. Versiones del relato de Omar, entre ellas la del espectro velado y del pájaro: Ukers 1922, capítulo III. Viena: privilegio de servir café concedido el 17 de enero de 1685 al comerciante armenio Johannes Diodato (archivos de la ciudad de Viena); invención del relato de Kolschitzky por Gottfried Uhlich en 1783, establecida por Karl Teply en 1980. Baba Budan: Ukers 1922, capítulo sobre la propagación, que duda entre 1600 y 1695 y marca la entrada como legendaria; comienzo de las plantaciones inglesas en la India en 1840, mismo capítulo. La primera puesta por escrito del relato de las siete semillas no se ha encontrado. Gabriel de Clieu: carta de de Clieu publicada en L'Année littéraire en 1774, citada y discutida por Ukers 1922, capítulo II, que señala las divergencias de fecha (1720 o 1723), la hipótesis de los dos viajes propuesta por Jardin y la duda entre una planta y tres; noticia necrológica del Mercure de France, diciembre de 1774; jardín botánico de Fort-de-France abierto en 1918. Francisco de Melo Palheta: misión de 1727 a Cayena por una disputa de frontera, tradición brasileña del ramo referida en particular por Pendergrast, Uncommon Grounds (1999), capítulo 1; la cronología de Ukers 1922 solo menciona para esos años el fracaso de la plantación de Pará en 1723; la primera redacción de la versión galante no se ha encontrado. Clemente VIII: Ukers 1922, p. 26, que da el episodio como «leyenda muy citada» sin fuente y no lo incluye en su cronología; ningún documento pontificio conocido; la primera versión impresa no se ha encontrado. Hitos fechados del mismo momento: informe de Gianfrancesco Morosini al Senado de Venecia, 1585, y carta de Pietro Della Valle desde Constantinopla, 1615, ambos citados por Ukers 1922, capítulo sobre Italia. Texto íntegro de Ukers consultado en la edición del Project Gutenberg, ebook 28500.
      610000 a. C. a 1500

      03Antes de 1500, los orígenes y lo que no se sabe de ellos

      Una especie nacida de un accidente, un uso nacido de una vigilia religiosa, y una historia escrita tan tarde que sus fechas más antiguas son sus relatos más jóvenes.

      Saber másContraer1 524 palabras

      -300000Aparición del Homo sapiens en África-3300Primeras escrituras en Mesopotamia622Hégira, inicio del calendario musulmán1347La peste negra llega a Europa1453Toma de Constantinopla por los otomanos1492Cristóbal Colón llega a América

      Dos hitos de este período no hablan de hombres, y son los únicos que se apoyan en una medición y no en un relato. Hace entre 610 000 y 350 000 años, en las altas mesetas de África oriental, dos cafetos silvestres se cruzan: Coffea canephora, la especie que hoy se llama canephora, y Coffea eugenioides, que no se bebe. El descendiente conserva los juegos de cromosomas de sus dos progenitores en lugar de retener uno solo, una duplicación que lo vuelve fértil allí donde un híbrido ordinario seguiría estéril, y de ella nace una tercera especie, Coffea arabica. Es lo que estableció el equipo de Salojärvi en 2024 al comparar los genomas de las tres especies. De ello se derivan dos consecuencias.

      La primera es que el arábica es joven: su hibridación es apenas más antigua que nuestra propia especie. La segunda es que nació de un solo encuentro, quizá de una sola pareja de plantas. Una especie que comienza así no contiene, al principio, más que la diversidad de sus dos progenitores. Este es el primero de los dos cuellos de botella cuyos efectos sigue este sitio. El segundo, el de Yemen, está al final de este capítulo: no creó nada, estrechó.

      Cuando la roya sea detectada en Ceilán en 1869 y dé la vuelta al océano Índico en veinte años, lo que viaja no es solo una enfermedad: es una planta casi sin variantes que paga una factura abierta hace medio millón de años. El catálogo de World Coffee Research constata todavía en 2025 que el 97,55 % de los cultivares brasileños descienden de Typica y Bourbon.

      El segundo hito medido es más delicado, y hay que decir lo que no es. Hace unos 30 500 años, los modelos de genética de poblaciones hacen divergir a los arábicas silvestres de Etiopía y a la población que fundará más tarde los cultivares. Estos modelos, SMC++ y fastsimcoal2, leen los genomas de hoy y calculan hacia atrás los tamaños de población que explicarían lo observado.

      No fechan, pues, ningún gesto humano: nadie cultivaba nada hace 30 500 años. Fechan el momento en que dos grupos de plantas dejaron de intercambiar sus genes. Tomar esta fecha por una domesticación equivale a confundir una separación natural con una decisión.

      Entre esta cifra y el siglo XV, la cronología tiene un vacío, y ese vacío es el verdadero tema del capítulo. Ninguno de los hitos que siguen se apoya en una excavación, un grano carbonizado o un recipiente fechado: todos se apoyan en textos, y todos esos textos se escribieron siglos después de los hechos que relatan. Una bebida no deja nada: no se conserva una infusión, no se petrifica una vigilia.

      Lo que llamamos el origen del café es, pues, literalmente, memoria puesta por escrito tarde, por personas que tenían una razón para escribirla.

      Esa razón se puede nombrar. El primer relato que se tiene por auténtico es el del jeque Abd al-Qadir, redactado en 1587, conservado en manuscrito árabe en la Biblioteca Nacional de París y traducido por Antoine Galland en 1699. 1587 son setenta y seis años después del proceso de La Meca, en pleno siglo de querella: el café es atacado allí como una novedad, y una novedad se defiende con una ascendencia.

      Escribir el origen del café, en el siglo XVI, es abogar. De este manuscrito salen Galland, La Roque en 1716, Ukers en 1922 y luego las páginas que usted lee: todo nuestro conocimiento de los orígenes pasa por un texto, dos traducciones y dos compiladores.

      Las dos fechas más antiguas del friso se leen a esa luz. Hacia 900, Razes, el gran médico de Bagdad, habría mencionado por primera vez el café con el nombre de bunchum; hacia 1000, Avicena habría explicado sus virtudes, con el mismo nombre. Ukers marca esas dos fechas como legendarias, y tiene razón: una palabra no prueba una planta. Nada garantiza que el bunchum de los manuscritos designe el grano que bebemos.

      Hay que añadir que estas dos atribuciones son cómodas. Razes y Avicena son las dos mayores autoridades médicas del islam; darlos como primeros testigos es dotar al café de una patente de medicina, precisamente lo que se discutirá ante los jueces de La Meca en 1511. Estas fechas legendarias no son errores inocentes. Son argumentos.

      Hacia 1258 viene la leyenda mejor sostenida, la del jeque Omar, discípulo de Chadhili y santo patrón de Moca. Exiliado en Ousab por una falta de conducta, sobrevive hirviendo bayas; los enfermos de Moca van a consultarlo, sanan con la decocción y lo llaman de vuelta en triunfo. Este relato tiene a su favor figurar en la crónica árabe que Galland tradujo, es decir, en la fuente más próxima que poseemos, y La Roque le daba su preferencia en 1732.

      Tiene también una forma reconocible: el descubrimiento nace en él de la necesidad y no del azar. Ukers lo clasifica, a pesar de todo, entre las leyendas, y la prudencia se queda ahí: es la historia más antigua que los bebedores de café se han contado sobre sí mismos, lo que no la hace verdadera.

      Queda Kaldi, hacia 850, el cabrero de Abisinia cuyas cabras bailan y cuyo macho cabrío, normalmente tan digno, brinca. Es la leyenda que todo el mundo conoce, y la más joven de todas. Es tardía, es de origen francés, y La Roque ya la desmontaba en 1732 oponiéndole la historia del muftí de Adén, ese jurista religioso del que los sufíes yemeníes tenían su uso.

      Un detalle basta para fecharla desde dentro: el monje, en esta versión, echa primero las bayas al fuego, y es el olor del grano tostado lo que lo convierte. El tueste está, pues, ya presente en un relato que pretende contar el instante en que se ignoraba todo del café. La cronología de los hechos es aquí la inversa de la de los textos: cuanto más antigua es la fecha que se muestra, más reciente es el relato. La cabra, en cambio, se quedó en los paquetes.

      El primer hecho sólido de la historia humana del café llega, pues, tarde, y no llega en Etiopía. En los siglos XV y XVI, Yemen pone en cultivo material venido de Etiopía, probablemente por Zeila y Adén. ¿Por qué allí, y no en el país donde la planta crece sola? Porque hacía falta algo más que cafetos: terrazas, agua conducida, un puerto y un Estado capaz de gravar.

      Yemen tenía los cuatro. Bani Matar, Haraz, Yafe' son laderas acondicionadas, cultivadas en secano y con riego, alejadas de los bosques húmedos. Esta casualidad ecológica, señalada por McCook, tuvo una consecuencia mundial: la roya del cafeto vive en esos bosques, y el cultivo yemení se instaló fuera de su alcance. Durante tres siglos, el mundo bebió un café al que su principal enfermedad no había seguido, lo que hará creer a los plantadores del siglo XIX que no existía.

      En la misma época, entre 1450 y 1500, las cofradías sufíes, esas fraternidades místicas del islam cuyos oficios se celebran de noche, adoptan la decocción para velar. Se tienen ahí las dos mitades del asunto: un país que sabe producir y un uso que da una razón para beber. El precio de este paso se lee todavía en las plantas. Casi todo el arábica cultivado fuera de Etiopía desciende del pequeño número de plantas que pasaron por Yemen: Montagnon y sus colegas solo encuentran en ellas en 2022 tres grupos genéticos, SL34, Typica-Bourbon y New-Yemen, y muestran de paso que un nombre local como Udaini no designa un linaje sino una reputación. Un nombre de terruño no es un genotipo, y esto es verdad desde el principio.

      Luego el café sale de las mezquitas y toma el camino de los peregrinos. De 1470 a 1500, el uso llega a La Meca y Medina desde Adén. Este desplazamiento de algunos cientos de kilómetros es el más importante del período, pues La Meca no es una ciudad como las demás: el mundo musulmán entero acude a ella cada año y vuelve a partir. Una bebida adoptada allí se distribuye por todas partes, gratuitamente, por viajeros que no tienen nada que vender.

      La difusión fulgurante del siglo siguiente tiene este mecanismo y ningún otro. También la primera prohibición: es en La Meca, en 1511, donde el café encuentra su primera policía, porque es allí donde se había hecho visible a todos.

      Una última línea del friso pide prudencia. Ukers fecha hacia 1505 la introducción del cafeto en Ceilán por los árabes. Nada la confirma, ningún hito posterior se apoya en ella, y la verdadera plantación de Ceilán es holandesa, en 1658. Se conserva la mención porque figura en la cronología de referencia, y la duda con ella. Tal es el estado del expediente en 1500: una especie nacida de un accidente, un cultivo instalado en terrazas, un uso religioso en vías de volverse urbano, un puerto que va a contar, y ni una sola página escrita por quienes vivían todo aquello.

      Hibridación de C. canephora y C. eugenioides, duplicación cromosómica y nacimiento de C. arabica, datación entre 610 000 y 350 000 años: Salojärvi et al., Nature Genetics 56 (2024), p. 722-725, hito «hace 610 000-350 000 años» de la cronología. Divergencia modelada hacia 30 500 años y métodos SMC++ / fastsimcoal2: Salojärvi et al. 2024, hito «hace ~30 500 años», que precisa él mismo que se trata de un resultado de genómica y no de una fecha de domesticación. Primera observación de Hemileia vastatrix en Ceilán el 6 de noviembre de 1869 y vuelta al océano Índico de 1876 a 1894: hitos «1869» y «1876-1894» de la cronología. Proporción de cultivares brasileños descendientes de Typica y Bourbon, 97,55 %: World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, hito «2025». Relato de Abd al-Qadir redactado en 1587, manuscrito árabe de la Biblioteca Nacional de Francia, traducción de Antoine Galland en 1699: Ukers 1922, cronología p. 725, hito «1587». Razes hacia 900 y Avicena hacia 1000, bunchum, fechas marcadas como legendarias: Ukers 1922, cronología p. 725, hitos «hacia 900» y «hacia 1000». El argumento según el cual estas atribuciones servían para dar al café un aval médico es una lectura propuesta aquí, no una afirmación de Ukers. Jeque Omar, Chadhili, exilio en Ousab y fundación de Moca: Ukers 1922, p. 13-14 y cronología p. 725 (leyenda); Galland 1699; La Roque, Voyage de l'Arabie heureuse (1716), traducción de 1732, tratado histórico; hito «hacia 1258». Kaldi, versión francesa tardía, cabras y macho cabrío, bayas echadas al fuego y olor del grano tostado, refutación por Galland en 1699 y por La Roque en 1732: Ukers 1922, p. 14-15; La Roque 1732, p. 311; hito «hacia 850». Puesta en cultivo en Yemen a partir de material etíope, probable paso por Zeila y Adén, terrazas de Bani Matar, Haraz y Yafe': Livre café, cap. 3; cultivo en secano e irrigado al margen de los bosques húmedos donde vive la roya: McCook, Coffee Is Not Forever (2019), p. 23-25; hito «siglos XV-XVI». Tres grupos genéticos yemeníes SL34, Typica-Bourbon y New-Yemen, y el hecho de que un nombre vernáculo como Udaini no designa un genotipo: Montagnon et al., Agronomy 12 (2022), mismo hito. Adopción por las cofradías sufíes para velar, Adén y luego La Meca: La Roque 1716, tratado histórico; Ukers 1922; Livre café, cap. 5; hito «hacia 1450-1500». Difusión hacia La Meca y Medina desde Adén de 1470 a 1500 e introducción supuesta del cafeto en Ceilán hacia 1505: Ukers 1922, cronología p. 725, hito «1470-1500». Plantación holandesa de Ceilán en 1658, opuesta aquí a esa fecha de 1505: hito «1658» de la cronología. El vínculo entre la peregrinación y la velocidad de difusión, así como el acercamiento entre la visibilidad adquirida en La Meca y la condena de 1511, son explicaciones propuestas aquí a partir de los hitos «1470-1500» y «1511», y no afirmaciones de las fuentes.
      1500 a 1600

      04El siglo XVI, de Yemen al Imperio otomano

      En cien años, una vigilia de cofradías se convierte en una institución urbana, una línea de ingresos fiscales y un rumor impreso en Europa; el agente de esta transformación no es el gusto, es una conquista.

      Saber másContraer1 528 palabras

      1517Lutero clava sus 95 tesis en Wittenberg1520Solimán el Magnífico asciende al trono otomano1543Copérnico publica De revolutionibus1571Batalla naval de Lepanto1588Fracaso de la Armada Invencible

      En 1500, el café es una costumbre regional: se bebe en Yemen y en las ciudades santas del Hiyaz, y en ningún otro lugar. En 1600, se bebe de El Cairo a Constantinopla, en salones que tienen un letrero, una tarifa y un patrón; un imperio obtiene de él una renta; un botánico lo ha descrito en latín en un libro impreso en Venecia.

      Cien años para pasar de lo uno a lo otro. Sería cómodo atribuirlo al gusto, pero el gusto nunca explica una velocidad. Esta se debe a dos fechas de conquista que el friso deja una junto a otra sin relacionarlas.

      En 1516 y 1517, Selim I derriba el sultanato mameluco y toma Siria y luego Egipto; la cronología retiene que trae café a Constantinopla entre su botín. En 1536, los otomanos ocupan Yemen. Estas dos fechas, juntas, colocan en un solo espacio político el país que produce, las rutas que transportan y las ciudades que consumen. Entre Moca y el Bósforo, el café ya no tiene frontera que cruzar, solo aduanas del mismo Estado.

      La mercancía sube por Yeda y Suez hacia El Cairo y Constantinopla, y el gobernador de Moca entrega cada año su renta al tesoro. El café deja entonces de ser un uso para convertirse en un ingreso, y eso decide el resto del siglo.

      La conquista no desplaza solo fardos, desplaza hombres. Las primeras casas de café de Constantinopla, en 1554, las abren Schemsi, venido de Damasco, y Hekem, venido de Alepo, es decir, dos hombres de las provincias árabes anexadas treinta y siete años antes. La capital no inventó el café: lo aprendió de sus nuevos súbditos, y la palabra misma llegó con ellos. Un imperio es ante todo una máquina para hacer circular los hábitos de los vencidos.

      Al mismo tiempo, la bebida cambia de naturaleza sin cambiar de receta. En 1510, en El Cairo, los derviches yemeníes, es decir, los miembros de las cofradías, la beben en las noches de devoción en una gran vasija de barro rojo: el superior toma de ella para cada uno mientras salmodia, y luego el cuenco pasa a los laicos. Es un rito, y no cuesta nada. En 1554, en Constantinopla, la taza cuesta un asper, pequeña moneda de plata otomana, y uno se sienta en sofás mantenidos limpios.

      Entre estas dos escenas ha ocurrido lo esencial: el café tiene un precio. Una bebida que tiene un precio tiene un proveedor, un local, una clientela y un impuesto posible. Tiene también un subproducto, pues del mismo fruto se obtienen dos bebidas, la de los granos y la de las cascarillas, el «café de la Sultana».

      La serie de prohibiciones, La Meca en 1511, El Cairo en 1534, Constantinopla en 1543 y luego hacia 1580, se detalla en el relato dedicado a la cuestión, que muestra que el motivo no era la bebida sino el local. Lo que añade la cronología es el calendario. Solimán hace arrojar el café al mar en Constantinopla en 1543, siete años después de que sus tropas tomaran la provincia cuyo café le paga, y el comercio continúa por la misma ciudad que acaba de condenarlo.

      El mismo Estado prohíbe por un lado lo que grava por el otro, en la misma década. La contradicción no duró, porque una administración acaba siempre por preferir el ingreso al principio.

      La salida se lee en dos hitos que nunca se relacionan. En 1524, el cadí de La Meca, es decir, el juez de la ciudad, cierra las casas de café por desórdenes pero deja beber en casa; su sucesor las reabre bajo licencia. Hacia 1580, en Constantinopla, tras haber hecho el muftí declarar el café tostado carbón, y por tanto prohibido, Murad III manda cerrar los salones, y los oficiales encargados de mantenerlos cerrados cierran los ojos a cambio de dinero.

      Una licencia y un soborno son la misma solución, una vez legal y otra no: en ambos casos, la prohibición se convierte en tarifa. El poder otomano hizo al por menor lo que ya hacía al por mayor en Moca. Dejó de impedir y comenzó a cobrar.

      El terreno de la disputa, por su parte, es médico. La medicina de la época clasifica cada sustancia por grados de calor, frío, sequedad y humedad, y la licitud puede deducirse de esa clasificación. En 1511, en La Meca, los dos hermanos Hakimani, médicos persas, declaran la planta fría y seca; uno de ellos temía por su clientela. Doce años más tarde, hacia 1523, un médico de El Cairo plantea la misma pregunta y la responde por la negativa: el café sube a la cabeza, luego no es lícito.

      Esta vez el asunto muere, y la cronología dice por qué. Los médicos de El Cairo apreciaban este nuevo adyuvante de su farmacopea. Entre 1511 y 1523, el café pasó de novedad sospechosa a activo profesional, y su suerte jurídica siguió a su suerte económica. La doctrina no se había movido; los intereses, sí. Allí donde nadie tenía interés en contra, en Damasco, en Alepo, no hubo ninguna querella.

      Otro hito muestra el mismo vuelco, pero en la cima. El serrallo, la corte del sultán, se dota de oficiales del café, los kahvedjibachi, en el mismo momento en que los religiosos obtienen cierres. Y en los salones de Constantinopla se ve venir a los futuros jueces, los cadíes de provincia en busca de un puesto, los profesores, los oficiales del serrallo y los comerciantes. A estas casas se las llamaba «escuelas de los sabios». En un imperio donde los cargos se obtienen por la presencia y la recomendación, una sala donde se sientan a la vez quienes nombran y quienes esperan ser nombrados es una oficina de colocación.

      Eso explica la inquietud del poder mejor que la palabra sedición. No es solo que allí se hable, es que allí se reparten carreras.

      Un hito pide, en cambio, ser mantenido a distancia. Hacia 1573, se lee, negar café a la esposa era entre los turcos un motivo legítimo de divorcio. La fórmula ha viajado de viajero en viajero hasta Ukers, que la da según un autor del siglo XIX, y no la hemos verificado en ninguna parte. Lo que atestigua con seguridad es que el café otomano no era solo cosa de salones públicos: había entrado en las casas, lo bastante como para que los europeos lo describieran como una institución doméstica antes de haberlo probado.

      Pues los europeos acaban por mirar, y la manera en que miran decide los dos siglos siguientes. En 1582, el médico alemán Leonhard Rauwolf describe en Alepo el «chaube»: es la primera mención impresa del café en Europa. En 1585, Gianfrancesco Morosini, magistrado veneciano en Constantinopla, informa al Senado de que los turcos beben un agua negra, tan caliente como pueden soportarla, infusión de una semilla llamada «cavee». En 1592, Prospero Alpini publica en Venecia, en latín, la primera descripción impresa del árbol, al que llama bon, y de la bebida, a la que llama caova, traídas de Egipto.

      Observe los lugares. Alepo, Constantinopla, El Cairo. Ni una palabra de Yemen, y con razón: ninguno de estos hombres estuvo allí. Europa encontró el café en las ciudades que lo consumían y nunca en las que lo producían. De ellas trajo nombres turcos y árabes, una escena de salón, una descripción de mercado, pero ninguna idea justa de la planta ni el medio de procurársela.

      De ahí viene la creencia que durará cien años y que el relato de las fugas encuentra intacta en Dufour en 1685: el café solo crecería en Arabia y en ninguna otra parte. Este error no es una necedad, es la consecuencia de un modo de observación: solo se describe lo que se ha podido acercar. Notemos por último que estos tres testimonios están impresos: es la imprenta, con menos de siglo y medio de edad, la que transforma la nota de un viajero en hecho europeo.

      El siglo acaba por volverse sobre sí mismo. En 1587, el jeque Abd al-Qadir escribe el primer relato que se tiene por auténtico sobre el origen del café. Lo escribe setenta y seis años después del proceso de La Meca, en una sociedad que todavía discute sobre la licitud de la bebida, es decir, en parte para zanjar la disputa por la antigüedad. Galland lo traducirá en 1699, La Roque se servirá de él en 1716, Ukers lo resumirá en 1922, y de ahí vienen las leyendas del capítulo anterior, incluidas las que Ukers marca como dudosas.

      Un siglo que se querella es un siglo que escribe: la mejor fuente de que disponemos sobre los orígenes del café nació del esfuerzo por defenderlo.

      En el umbral de 1600, hagamos la cuenta. El café tiene un público, un precio, una clientela de notables, una policía que ha renunciado, un impuesto, una literatura erudita en árabe y tres atestaciones impresas en Europa. Sigue teniendo un solo país productor, un solo puerto de expedición y ni una planta fuera de Arabia. Ninguna de las grandes cuestiones del siglo siguiente, cómo sacar la planta, cómo hacerla crecer en otra parte, cómo pagar lo que se bebe de ella, ha sido planteada todavía. Lo serán todas al mismo tiempo.

      Conquista de Egipto y café llevado a Constantinopla por Selim I en 1517: Ukers 1922, cronología p. 725, hito «1517». Ocupación otomana de Yemen en 1536, convoy por Yeda y Suez hacia El Cairo y Constantinopla, dos fardos de doscientas setenta libras por camello, treinta mil piastras al año pagadas por el gobernador de Moca: La Roque, Voyage de l'Arabie heureuse (1716), traducción de 1732, p. 88-89 y 106; Ukers 1922, capítulo sobre Arabia; hito «1536». Primeras casas de café de Constantinopla en 1554, Schemsi de Damasco y Hekem de Alepo, sofás, taza a un asper, oficiales del café del serrallo (kahvedjibachi), clientela de futuros jueces, de cadíes en busca de puesto, de profesores y de comerciantes, «escuelas de los sabios»: Ukers 1922, p. 22, y tratado anexo a La Roque 1716; hitos «1554» y «1554 · Schemsi y Hekem». La interpretación de esta clientela como oficina de colocación es una lectura propuesta aquí. Derviches yemeníes de El Cairo en 1510, vasija de barro rojo, salmodia, paso del cuenco a los laicos, luego kaveh kanes de La Meca: Ukers 1922, p. 19-20, hito «1510». Qahwah designando primero el vino y el «café de la Sultana» obtenido de las cascarillas: Ukers 1922, p. 18-19; La Roque 1715 citado por Ukers; hito «hacia 1500». El punto se desarrolla por sí mismo en el relato «Prohibir el café», capítulo I. Proceso de La Meca de 1511, hermanos Hakimani, planta declarada fría y seca, temor por la clientela, testigo apaleado, edicto anulado por el sultán de El Cairo: Ukers 1922, p. 20-21, según el manuscrito de Abd al-Qadir traducido por Galland en 1699; La Roque 1716, traducción de 1732; hitos «1511» y «1511 · el proceso». Cierre y luego reapertura bajo licencia por el cadí de La Meca en 1524: Ukers 1922, cronología p. 725, hito «1524». Pregunta planteada por un médico de El Cairo hacia 1523, asunto dejado morir por colegas apegados a este nuevo adyuvante de su farmacopea, acogida sin oposición en Damasco y en Alepo, Café de las Rosas y Café de la Puerta de la Salvación: Ukers 1922, p. 21-22, hito «hacia 1523». Motín de El Cairo en 1534: Ukers 1922, cronología p. 725. Orden de Solimán en 1543 y mercancía arrojada al mar, continuando el comercio por la misma ciudad: La Roque 1716; Livre café, cap. 5; hito «1543». Café tostado declarado carbón hacia 1580, cierres ordenados por Murad III, oficiales pagados para hacer la vista gorda: Ukers 1922, p. 20 y cronología p. 725, hito «hacia 1580». El acercamiento entre la licencia de 1524 y los pagos de 1580, presentados aquí como una misma conversión de la prohibición en tarifa, es una lectura propuesta a partir de estos dos hitos. Motivo de divorcio entre los turcos hacia 1573: Ukers 1922, p. 22, según Fulbert de Monteith; hito «hacia 1573». No hemos encontrado ninguna fuente de primera mano para esta aserción. Rauwolf y el «chaube» de Alepo: Rauwolf, Aigentliche Beschreibung der Raiß (1582); Ukers 1922; hito «1582-1583». Morosini y el agua negra llamada «cavee»: Ukers 1922, p. 27 y cronología p. 725, hito «1585». Alpini, bon y caova, De plantis Aegypti, Venecia 1592: Ukers 1922, cronología p. 725, hito «1592». Dufour escribiendo en 1685 que el café solo crece en Arabia: Dufour, Traitez nouveaux & curieux du café (1685), retomado en el relato «Las fugas», capítulo I. Relato de Abd al-Qadir de 1587, manuscrito de la Biblioteca Nacional de Francia, traducción de Galland en 1699: Ukers 1922, cronología p. 725, hito «1587».
      1600 a 1700

      05El siglo XVII, Europa descubre y abre sus cafés

      En cien años, el café pasa del informe de viaje al salón público, y Europa aprende a reunirse en torno a una bebida que no sabe ni hacer crecer ni cuidar.

      Saber másContraer1 503 palabras

      1618Comienzo de la guerra de los Treinta Años1648Tratados de Westfalia1649Carlos I decapitado en Londres1666Gran incendio de Londres1687Newton, Principia

      En 1600, Europa no bebe café: lo lee. Las tres primeras menciones impresas proceden de un médico, un botánico y un diplomático, nunca de un comerciante. Leonhard Rauwolf describe en 1582 el chaube que se sirve en Alepo, Gianfrancesco Morosini informa al Senado de Venecia en 1585 de que los turcos beben un agua negra tan caliente como pueden soportarla, y Prospero Alpini publica en Venecia en 1592 la primera descripción impresa del cafeto, traída de Egipto.

      Estos hombres escriben en latín, para sabios. El café entra, pues, en Europa como objeto de estudio antes de ser una mercancía, y este detalle domina todo el siglo: cuando la bebida llegue de verdad, pasará por los boticarios y no por las tabernas, y harán falta ochenta años para dejar de preguntarse si cura o si mata.

      ¿Por qué tan tarde, si Constantinopla tiene sus casas de café desde 1554? Porque la planta pertenece a un solo imperio y sale por un solo puerto. Desde la ocupación otomana de Yemen en 1536, el café de Moca es una línea del presupuesto imperial, gravado y transportado por Yeda y Suez. Los europeos solo encuentran, pues, el café allí donde sus comerciantes y sus enviados encuentran otomanos: en Alepo, en El Cairo, en Constantinopla.

      Venecia es la primera servida porque es el puerto de ese comercio. Pietro Della Valle escribe desde Constantinopla en 1615 que traerá de ello, por ser cosa desconocida en su patria; en 1616, Pieter Van den Broecke trae el primer café a Holanda; hay que esperar a 1640 para que Wurffbain ponga a la venta en Ámsterdam un verdadero cargamento comercial. Veinticinco años entre la curiosidad de un viajero y el primer lote en venta: es el tiempo que hace falta para que se instale una ruta. El detalle de estas fugas sucesivas se cuenta en otra parte de este sitio, en Las fugas.

      Entre tanto, algo minúsculo cambia la bebida misma. En 1625, en El Cairo, se endulza el café por primera vez; en 1638, el botánico Johann Vesling, establecido en Venecia, describe de dos a tres mil casas de café en la misma ciudad de El Cairo, anota que allí se empieza a endulzar y a confitar los granos en grageas, y observa que en Venecia el café sale de los gabinetes de los curiosos para entrar en las boticas como droga.

      Estas dos anotaciones valen más de lo que parecen. La primera explica por qué el café pudo convertirse en una bebida de masas en Europa: solo, es amargo, y Europa no tenía el hábito otomano del amargor. El azúcar se lo ahorró. Ahora bien, el azúcar se abarata exactamente en ese momento, y por una razón que pertenece al capítulo siguiente: las plantaciones de las Antillas.

      Desde su primera taza europea, el café es un compuesto de dos productos coloniales. La segunda anotación, por su parte, explica al vendedor: es un boticario quien abre el primer despacho de Oxford, y es ante médicos, en Marsella, donde la ciudad debatirá en 1679.

      La apertura de los salones sigue una geografía que parece caprichosa y no lo es: Venecia en 1645, Oxford hacia 1650 con el judío Jacobs, Londres en 1652, Marsella en 1671, París y el Procope en 1686. Inglaterra va rápido, Francia despacio, y ambas tienen sus razones. En Inglaterra, el café llega por la universidad: Nathaniel Conopios, estudiante cretense de Balliol College, lo introduce en Oxford en 1637, y estudiantes realistas empujan hacia 1655 al boticario Arthur Tillyard a servirlo públicamente.

      El país está entonces en guerra civil, el control de lo impreso se ha relajado, y la novedad se ha convertido en una mercancía que se viene a buscar. Sobre todo, la casa de café no depende de ningún gremio: no vende ni cerveza ni vino, nadie tiene un monopolio que defender contra ella, se abre sin permiso. En Francia, al contrario, el café entra por la corte, con la embajada de Solimán Aga en 1669, y luego baja a la calle con el armenio Pascal en la feria de Saint-Germain en 1672. Lo que viene de arriba se difunde menos rápido que lo que se instala en un callejón de la City.

      Pues hay que mirar el precio. En 1662, en el Turk's Head de Exchange Alley, la libra de café se vende de cuatro a seis chelines ocho peniques, cuando había llegado a valer hasta cinco guineas, es decir, más de veinte veces más. La taza, por su parte, cuesta un penique, de ahí el apodo de penny universities dado a los salones de Oxford y de Londres. Un penique es el precio de un asiento para todo el día en una sala donde se encuentran comerciantes, sabios y hombres de letras.

      Ninguna institución de la época vendía eso a esa tarifa. El Estado lo advierte enseguida: el café entra en los estatutos ingleses desde 1660, gravado con cuatro peniques por galón fabricado y vendido, y en 1663 todas las casas deben tener licencia. Esta es la diferencia de fondo entre Europa y el Oriente otomano de la misma década. Allí donde Köprülü hace coser a los bebedores en sacos de cuero en 1656, Londres cuenta galones y expide patentes.

      El motivo no es más moral de un lado que del otro: es que un poder que necesita dinero prefiere un ingreso a una prohibición. La serie de las prohibiciones, por lo demás, se trata aparte en Prohibir el café.

      Dos cosas nacen en estos salones que se olvida contar. La primera es la publicidad impresa: el prospecto de Pasqua Rosée, The Vertue of the Coffee Drink, distribuido en la apertura de su local de St Michael's Alley en 1652, es el primer anuncio impreso del café, y el primer anuncio en un periódico londinense sigue en 1657. El café y la prensa comercial son exactamente contemporáneos, y cada uno necesita del otro: un anuncio supone una hoja, una hoja supone una sala donde se la lea en voz alta.

      La segunda es más material. Después de la guerra civil, Inglaterra carece de moneda menuda; los dueños de los cafés acuñan entonces sus propias fichas, con la efigie de Murad el Grande o de Solimán, y esas fichas circulan como moneda fraccionaria hasta 1675. James Farr, barbero y dueño del Rainbow, acuña una de las primeras después del gran incendio de 1666, un arcoíris que sale de las nubes. Un negocio cuyas fichas son aceptadas por las tiendas vecinas es un negocio cuyo crédito es de fiar en el barrio. Lo que iba a jugarse en casa de Lloyd y en la de Jonathan's, en 1688, estaba ya contenido en ese trozo de latón.

      Lo que estos salones fundaron se cuenta en La sala donde todo comenzó, y no hay lugar para repetirlo aquí: el club de Oxford que se convierte en la Royal Society, la Rota de Harrington y su primera urna de escrutinio en 1659, las listas de barcos de Edward Lloyd, el mercado de los agiotistas de Change Alley. Lo que hay que retener para el resto del siglo está en otra parte, y es una cuestión de saber.

      Mientras Londres construye una bolsa en una sala de café, nadie en Europa sabe dónde crece lo que allí se bebe. En 1685, Dufour escribe tranquilamente que el café solo crece en Arabia, sin cultivo, y en ninguna otra parte. Se equivoca desde hace veintisiete años: los holandeses plantan en Ceilán desde 1658, y llevarán plantas del Malabar a Java entre 1696 y 1699. El siglo que inventó la casa de café ignoraba la geografía de su propia bebida.

      Hay que decir por último lo que no se sabe, pues este siglo es aquel en que se fabrican las leyendas que todavía se repiten. El papa Clemente VIII probando el café y bautizándolo para sustraerlo a los infieles: el propio Ukers la da como una leyenda muy difundida, y ningún documento pontificio conocido la recoge. Kolschitzky recibiendo los sacos abandonados por los otomanos tras el asedio de Viena de 1683 y abriendo la primera casa de café de la ciudad: el relato fue escrito en 1783 por Gottfried Uhlich, un siglo después de los hechos, y Karl Teply lo desmontó en 1980; el documento, en cambio, existe, es el privilegio del 17 de enero de 1685 concedido al comerciante armenio Johannes Diodato.

      Las siete semillas de Baba Budan, traídas de La Meca en un cinturón, oscilan entre 1600 según Ukers y 1695 según otros, y nada permite decidir. En cuanto a la propina, que los cafés de Londres habrían inventado con cajas marcadas To Insure Promptness, es una etimología que Ukers refiere y que el Oxford English Dictionary rechaza. El siglo termina con dos monopolios que se miran sin verse: el de Yemen, intacto, y el que Francia concede en 1692 a Damame François, burgués de París, sobre la venta del café y del té en todo el reino por diez años.

      Ninguno de los dos sobrevivirá a los veinticinco años siguientes, y por una razón que nadie vio venir: una maceta de barro en un jardín botánico de Ámsterdam.

      Rauwolf 1582, Alpini 1592 y el informe de Morosini de 1585: Ukers, All About Coffee (1922), p. 27 y cronología p. 725. Ocupación otomana de Yemen en 1536, transporte por Yeda y Suez: La Roque, Voyage de l'Arabie heureuse (1716, traducción de 1732), p. 88-89 y 106. Della Valle 1615, Van den Broecke 1616, Wurffbain 1640, endulzado del café en El Cairo en 1625, Conopios en Oxford en 1637, Jacobs en 1650, Venecia 1645, Marsella 1671, Procope 1686, Solimán Aga 1669 y Pascal en 1672: Ukers 1922, cronología p. 726 y p. 91-92. Vesling sobre las casas de café de El Cairo y sobre los boticarios de Venecia: Ukers 1922, p. 26. Tillyard y el club de Oxford hacia 1655: Ukers 1922, p. 41-42, según Aubrey, Brief Lives, y Anthony Wood. Precio de 1662 y cinco guineas la libra, Règles et ordres: Ukers 1922, p. 58 y 60; penny universities y fichas de cafeteros: p. 73 y p. 62-63; James Farr y la ficha del arcoíris: p. 55-56 y 63, con Hatton, New View of London (1708). Impuesto de 1660 y licencias de 1663: Ukers 1922, cronología p. 726. Pasqua Rosée y The Vertue of the Coffee Drink: Ukers 1922, p. 53-56. Prohibición de Köprülü en 1656: Ukers 1922, cronología p. 726. Rota de 1659: Ukers 1922, p. 58-59, según Aubrey y el Diario de Pepys. Lloyd's y Jonathan's en 1688: Ukers 1922, p. 84-86 y 89. Dufour, Traitez nouveaux et curieux du café (1685); Ceilán 1658 y Java 1696-1699: Ukers 1922 y World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, p. 9-10. Leyenda de Clemente VIII: Ukers 1922, p. 26, dada como leyenda, ningún documento pontificio conocido. Viena: privilegio del 17 de enero de 1685 a Johannes Diodato; invención de la leyenda de Kolschitzky por Gottfried Uhlich en 1783, establecida por Karl Teply en 1980; Ciudad de Viena, historia de la cultura del café vienés. Baba Budan: Ukers 1922 retiene 1600, otra tradición 1695, ningún arbitraje posible. Etimología de la propina: Ukers 1922, p. 73, rechazada por el Oxford English Dictionary. Monopolio de Damame François en 1692: Ukers 1922, p. 34.
      1700 a 1800

      06El siglo XVIII, la plantación colonial

      El café deja de ser una importación de Arabia para convertirse en un cultivo colonial, y su precio baja porque el trabajo que lo produce es el de personas reducidas a la esclavitud.

      Saber másContraer1 525 palabras

      1755Terremoto de Lisboa1756Comienzo de la guerra de los Siete Años1769Watt patenta su máquina de vapor1776Declaración de independencia de Estados Unidos1789Toma de la Bastilla

      El siglo comienza con una maceta de barro y termina con una insurrección. En 1706, una única planta sale de Java hacia el jardín botánico de Ámsterdam; casi todo el Typica del mundo desciende de ella. En 1791, los esclavos de Saint-Domingue se rebelan, y la primera producción cafetalera del mundo desaparece en pocos meses. Entre ambos hechos, el café cambia de naturaleza: ya no es un producto comprado a un imperio extranjero, se convierte en un cultivo que se instala en casa, sobre tierras tomadas y con brazos comprados. Lo que cambia no es la botánica, es el régimen de propiedad del trabajo.

      La serie de trasplantes se cuenta en detalle en Las fugas, y basta retener su ritmo y su grado de certeza. El 29 de julio de 1714, Antoine de Jussieu examina en el Jardín del Rey el cafeto ofrecido por Ámsterdam. Luego, en veintidós años: Surinam en 1718, Pará en 1722, la Martinica de Gabriel de Clieu en 1723, Saint-Domingue en 1725, Brasil en 1727, Jamaica en 1730.

      Las fechas de llegada y las primeras cosechas están documentadas; la manera de contarlas lo está mucho menos. De Clieu compartiendo su ración de agua con su planta bajo campana procede de su propio relato, tardío, que Ukers retoma y que todo el mundo retoma después de él; que haya llevado una planta no está en duda, lo que lo está es la escena del marino sediento. El ramo de la esposa del gobernador de Cayena, en el que Francisco de Melo Palheta habría escondido las plantas del Brasil en 1727, es una tradición brasileña, que Pendergrast refiere como tal, y Brasil tiene una buena razón para preferirla a la verdad administrativa: el intento oficial de 1723, en Pará, con plantas de Cayena, había fracasado.

      Las siete semillas de Baba Budan, por último, están fechadas en 1600 por Ukers y en 1695 por otros. Estos tres relatos nos llegan de libros de los siglos XIX y XX, y se repiten desde entonces sin que nadie haya encontrado la pieza.

      Lo que motivaba todo eso, en cambio, está perfectamente cifrado, y es el precio. La primera venta pública de café de Java en Ámsterdam, en 1711, trata de 894 libras adjudicadas a veintitrés stuivers y dos tercios la libra. La Compañía holandesa no espera: impone luego a los regentes de Java entregas obligatorias, es decir, no compra el café, lo ordena. Este dispositivo de cultivo forzado precede en un siglo al Cultuurstelsel de 1832, y hay que ponerlo junto a lo que se instala en las Américas, porque son dos respuestas al mismo problema.

      El café exige una recolección repetida, pasada tras pasada, en pendientes, durante varios meses, y ninguna máquina hace ese trabajo, ni entonces ni hoy. Su costo es mano de obra y casi nada más. Para que el café se abarate en Europa hace falta, pues, que ese trabajo no se pague. En Java, se obtiene por coerción administrativa sobre un campesinado establecido. En las Américas, se obtiene por la esclavitud.

      Hay que dar las cifras y decir de dónde vienen, pues varían de una fuente a otra y aquí no se ha consultado ninguna contabilidad primaria. Saint-Domingue recibe el café en 1725. En vísperas de la revuelta, en 1789, la colonia exporta del orden de 35 000 toneladas de café, que las fuentes antiguas cuentan en libras francesas y cifran entre 74 y 77 millones; provee según las estimaciones entre la mitad y el sesenta por ciento del café consumido en el mundo.

      La población reducida a la esclavitud allí se estima en torno a quinientas mil personas, es decir, aproximadamente nueve habitantes de cada diez. Estos órdenes de magnitud son los de la historiografía corriente de la colonia; la cronología de este sitio se apoya, para el giro de 1791, en Michel-Rolph Trouillot, Motion in the System, publicado en Review en 1982, y en Pendergrast, Uncommon Grounds (1999), capítulo primero. Para Brasil, las cifras proceden de otra fuente y de otra precisión: Thurber, Coffee: From Plantation to Cup (1881), da 391 785 sacos salidos del solo puerto de Río en 1830, y 1 476 567 personas censadas como esclavas en Brasil en 1876. La esclavitud no se abolirá allí hasta 1888, noventa y siete años después de la revuelta de Saint-Domingue.

      Una observación sobre la fuente, ella misma un hecho documental. La cronología de Ukers, que sirve de osamenta a casi toda la historia del café escrita en el siglo XX, no incluye ninguna entrada para 1791. Registra cuidadosamente la apertura de cada casa de café de Londres y de Filadelfia, las patentes de cafeteras y los derechos de aduana estadounidenses al centavo, y no menciona el acontecimiento que destruyó la primera producción mundial y redibujó el mapa de los orígenes.

      Este silencio no es un olvido aislado: es la manera en que la historia del café se ha escrito durante mucho tiempo, desde el lado del consumidor y de la taza.

      Hay sin embargo, en el expediente de Saint-Domingue, un hecho que complica el cuadro sin excusar nada en él. El café no crece donde crece la caña: ocupa los mornes, esos relieves que la caña no puede explotar. Un cafetal costaba, pues, mucho menos de instalar que un ingenio azucarero, y empleaba a menudo a menos de veinticinco personas allí donde un ingenio las concentraba por centenares.

      La consecuencia, que Trouillot estudió y que dio su reputación a su artículo, es que el café amplió la clase de los propietarios: blancos pobres y sobre todo libertos, es decir, libres de color, entraron en la plantación por esa puerta, hasta poseer en vísperas de la revuelta, según su estimación, aproximadamente un tercio de las propiedades y un cuarto de las personas que se tenía allí en esclavitud.

      Hay que leer esta cifra por lo que dice: el café no fue un cultivo más suave que el azúcar, fue el cultivo que multiplicó el número de quienes poseían seres humanos.

      Miremos la vertiente europea de la misma contabilidad, pues las dos mitades nunca se encuentran en los relatos y son sin embargo la misma frase. En Londres, antes de 1715, se cuentan dos mil casas de café, tres mil si se cree a Dufour; al final del reinado de Ana, los impuestos sobre el té, el café y los periódicos llevan la taza a dos peniques.

      El café al por menor vale cinco chelines la libra, el té de doce a veintiocho: se ha convertido en la más barata de las dos bebidas, él que valía cinco guineas la libra dos generaciones antes. Esta baja no tiene otra causa que las plantaciones. Añádase el azúcar, que viene de las mismas islas y de las mismas plantaciones, y la taza europea del siglo XVIII contiene dos productos obtenidos de personas en esclavitud, en el mismo recipiente.

      Es porque el precio bajó que la casa de café dejó de ser un lugar de excepción para convertirse en un lugar ordinario, y es porque se volvió ordinaria que pudo servir para lo que se sabe: el club de Samuel Johnson en 1763, el Café de la Régence donde Diderot trabaja con los nueve sous que le da su esposa, el Merchants' Coffee House de Nueva York de donde parte en 1774 la propuesta de una Unión americana.

      La demostración más nítida cabe en una dirección. En 1754, en Filadelfia, el impresor William Bradford abre el segundo London Coffee House, que la ciudad llamará su corazón palpitante: el gobernador tiene allí su asiento reservado, se leen las gacetas, y se venden en subasta, sobre una tarima levantada en la calle ante la puerta, caballos, productos y hombres, mujeres y niños reducidos a la esclavitud.

      No es una contradicción entre dos épocas ni dos continentes: es la misma década, la misma acera, los mismos clientes. Los salones que produjeron las instituciones descritas en La sala donde todo comenzó son también estos.

      El resto del siglo se deja leer a partir de ahí. Si Federico II publica en 1777 su manifiesto del café y de la cerveza, y luego reserva en 1781 el tueste a los establecimientos reales, y si el elector de Colonia lo imita en Westfalia en 1784, no es que el café haya empeorado: es que pesa ahora en una balanza comercial, lo que es un síntoma de éxito y no de perjuicio; el detalle de estos fracasos está en Prohibir el café.

      La ciencia recupera su retraso: Linneo crea el género Coffea en 1737 en los Genera Plantarum y nombra Coffea arabica en 1753 en las Species Plantarum, cincuenta y dos años después de que Dufour escribiera que la planta solo crecía en Arabia. Y el 5 de junio de 1792, ciento cincuenta comerciantes de Nueva York ponen la primera piedra del Tontine Coffee House, construido desde el origen para ser una Bolsa.

      Un año antes, la economía que llenaba sus tazas se había sublevado. El siglo había dado el café al mundo entero; había fijado también lo que costaría, y quién lo pagaría.

      Planta única de Java a Ámsterdam en 1706 y descendencia del Typica: World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, p. 10; Ukers, All About Coffee (1922), cronología p. 726. Jussieu en el Jardín del Rey el 29 de julio de 1714: La Roque, Voyage de l'Arabie heureuse (1716, traducción de 1732), p. 398-399. Surinam 1718, Pará 1722, Martinica 1723, Saint-Domingue 1725, Jamaica 1730: Ukers 1922, cronología p. 728, y Thurber, Coffee: From Plantation to Cup (1881), p. 124. Ramo de Cayena en 1727: tradición brasileña referida por Pendergrast, Uncommon Grounds (1999), capítulo 1; el fracaso de Pará en 1723 está en Ukers 1922, cronología p. 727. Baba Budan, 1600 según Ukers 1922, 1695 según otra tradición. Venta de Ámsterdam de 1711, 894 libras a veintitrés stuivers y dos tercios, y entregas obligatorias impuestas a los regentes de Java antes del Cultuurstelsel de 1832: Ukers 1922, p. 43-44 y cronología p. 727. Saint-Domingue en 1789: los órdenes de magnitud retenidos aquí, unas 35 000 toneladas exportadas, es decir, de 74 a 77 millones de libras según las fuentes antiguas, de la mitad al sesenta por ciento del café mundial, y unas quinientas mil personas reducidas a la esclavitud para nueve habitantes de cada diez, son los de la historiografía corriente de la colonia y varían de un autor a otro; no se ha consultado ninguna contabilidad primaria para esta página, y la cifra exacta de las exportaciones de 1789 queda por verificar en los estados coloniales. El hito de 1791 y el vuelco hacia Cuba, Jamaica y luego Brasil siguen a Michel-Rolph Trouillot, Motion in the System: Coffee, Color and Slavery in Eighteenth-Century Saint-Domingue, Review (Fernand Braudel Center), 1982, y a Pendergrast, Uncommon Grounds (1999), capítulo 1. La parte de un tercio de las propiedades y de un cuarto de las personas esclavizadas que detentaban los libres de color en vísperas de 1789 es la estimación de Trouillot en ese mismo artículo, conocida aquí por la literatura que la cita y no por una lectura del original: por verificar en el texto. Tamaño medio de los cafetales, inferior al de los ingenios azucareros, e implantación en los mornes: mismo artículo. Brasil: 391 785 sacos salidos de Río en 1830 y 1 476 567 personas censadas como esclavas en 1876, Thurber 1881, p. 120-124; abolición de 1888, Coste 1955, p. 348. Ausencia de toda entrada para 1791 en la cronología de Ukers 1922, p. 725-737: constatación de lectura. Dos mil cafés en Londres antes de 1715, tres mil según Dufour, taza a dos peniques, café a cinco chelines la libra y té de doce a veintiocho: Ukers 1922, p. 58 y 73. Club de Johnson en 1763: Ukers 1922, p. 81, según Boswell. Café de la Régence y Diderot: Ukers 1922, p. 96-98. Merchants' Coffee House y la propuesta de Unión de 1774: Ukers 1922, cronología p. 727 y p. 119-120. London Coffee House de William Bradford en Filadelfia en 1754, ventas en subasta de personas esclavizadas en la tarima de la calle, periódico con sello fiscal quemado en 1765: Ukers 1922, p. 127-129. Manifiesto de Federico II del 13 de septiembre de 1777, Déclaration du Roi del 21 de enero de 1781 y decreto del elector de Colonia del 17 de febrero de 1784: Ukers 1922, p. 47-48. Linneo, Genera Plantarum (1737) y Species Plantarum (1753). Tontine Coffee House, 5 de junio de 1792: Ukers 1922, p. 121-123.
      1800 a 1900

      07El siglo de la máquina, de Brasil y del mercado mundial

      En cien años, el café deja de ser un producto colonial vendido a granel para convertirse en la primera mercancía agrícola cotizada del mundo: una máquina lo tuesta sin detenerse, un país produce tres cuartas partes de él, y un hongo decide la suerte de todo lo demás.

      Saber másContraer1 493 palabras

      1815Waterloo y el Congreso de Viena1848La primavera de los pueblos1861Comienzo de la guerra de Secesión1869Apertura del canal de Suez1885Conferencia de Berlín y reparto de África1889Exposición Universal de París y torre Eiffel

      En 1800, el café se vende verde, por saco, en la tienda del tendero, y es el comprador quien lo tuesta en una sartén. En 1900, llega tostado, en paquete, bajo una marca, con una cotización diaria en Nueva York y en El Havre y una bolsa donde se venden cosechas que todavía no han florecido. Entre esos dos estados, tres motores giran a la vez, y es su simultaneidad lo que hace el siglo: una máquina que tuesta en continuo, un país que produce más de las tres cuartas partes del café del mundo, y un hongo que vacía de cafetos todo el océano Índico.

      Primero Brasil. En 1830, el solo puerto de Río despacha 391 785 sacos y el país se convierte en el primer productor. Lo que lo hace posible no es el suelo sino una organización del trabajo: la caficultura del valle del Paraíba, y luego de las tierras rojas de São Paulo, se apoya en la esclavitud, y Thurber cuenta todavía 1 476 567 esclavos censados en 1876. La ley Eusébio de Queirós de 1850 cierra la trata atlántica; el frente cafetalero compra desde entonces su mano de obra en el nordeste azucarero, lo que hace subir el precio de un ser humano en el momento en que baja el precio del café.

      La ley del Vientre Libre de 1871 libera a los niños por nacer, la de los Sexagenarios de 1885 a los ancianos: la población sometida envejece sin renovarse, y su valor como garantía bancaria se erosiona con ella. Cuando llega la abolición, termina una aritmética ya hecha en sus tres cuartas partes.

      El 13 de mayo de 1888, la Lei Áurea libera sin tierra y sin indemnización. Las fazendas sustituyen enseguida la esclavitud por el colonato, un contrato en el que una familia mantiene un número fijo de plantas a cambio de un salario y del derecho a cultivar sus alimentos entre las hileras; la provincia de São Paulo paga la travesía a los inmigrantes italianos para hacerlos venir. Lo que sigue es mecánico: dinero, brazos, plantaciones nuevas, y un cafeto que tarda de cuatro a cinco años en producir, de modo que los árboles plantados después de 1888 entran en producción hacia 1896-1897 e inundan el mercado.

      El Rio 7 cae a 7 centavos la libra en octubre de 1897, alrededor de 5 centavos en 1903. Todo lo que el siglo siguiente inventará en materia de valorizaciones, cuotas y destrucciones responde a esta sola sobreproducción, nacida de la abolición y del crédito fácil que la siguió. Políticamente, la República de 1889 instala el pacto llamado café com leite, en el que la presidencia alterna durante cuarenta años entre São Paulo, que tiene el café, y Minas Gerais, que tiene la leche: los plantadores no presionan al Estado, son el Estado. La lámina de la economía despliega este mecanismo en detalle.

      Luego Ceilán. En 1869, en el distrito de Madulsima, el superintendente Donald Reid advierte hojas que amarillean; el 6 de noviembre, en Londres, el reverendo Berkeley nombra el hongo Hemileia vastatrix sin haber visto nunca un árbol enfermo. ¿Por qué una roya de las hojas pudo vaciar una isla? Porque el café cultivado de todo el mundo había salido de Yemen, donde se lo cultiva en secano, lejos de los bosques húmedos: un cuello de botella genético duplicado por un filtro ecológico, que había mantenido al hongo a distancia durante dos siglos sin dar la menor inmunidad a las plantas.

      El día en que encuentra este genotipo único, plantado acre contra acre en una isla desbrozada, nada lo detiene. Las cifras proceden de testigos que escribían durante la caída: la superficie plantada pasa de 176 000 acres en 1869 a 275 000 en 1879 mientras el rendimiento cae de 4,5 a 2 quintales ingleses por acre, luego la superficie cafetalera se desploma de 68 787 hectáreas a 14 170 y las exportaciones, de algo más de un millón de quintales hacia 1870, pasan por debajo de 100 000 en los años 1890.

      Plantaban más a medida que cosechaban menos, no por ceguera sino porque cada uno compensaba una baja que no controlaba y protegía la garantía dada a su banco. La lámina de las enfermedades lo muestra en detalle.

      La roya sale de Ceilán y sigue las líneas de navegación más que los vientos, de Sumatra en 1876 a Usambara en 1893. Las Indias Orientales Neerlandesas pierden la mitad de sus exportaciones entre 1883 y 1887, la Reunión las tres cuartas partes de su producción. Las respuestas son botánicas y comprometen todo el siglo siguiente: Hiern describe en 1876 el libérica, plantado en reemplazo de los arábicas afectados por la roya, y hacia 1900 Java hace venir del Congo, por Bruselas, el canephora sin el cual, según estima McCook, la producción mundial de hoy sería entre 30 y 40 por ciento menor.

      Ceilán se convierte en una isla de té: los caminos, los puertos y el capital ya estaban allí, y llevaron otra hoja. El último efecto es intelectual. Londres envía a Harry Marshall Ward a trabajar en la isla de 1880 a 1882; establece el vínculo de causa entre el hongo y la enfermedad y muestra que el monocultivo continuo mantiene la epidemia. La patología vegetal nace de una epidemia de café.

      Faltaba la máquina. El problema de la tostadora nunca fue calentar, siempre fue vaciar. La patente inglesa de Richard Evans, en 1824, contiene ya el cilindro con aletas y la sonda que permite juzgar un tueste sin detenerlo; pero mientras haya que retirar el aparato del fuego para descargarlo, hay que detener, enfriar y volver a empezar, es decir, renunciar al trabajo continuo.

      En 1864, Jabez Burns, tenedor de libros de oficio, patenta en Nueva York la primera tostadora que ya no se retira del fuego: un cilindro cerrado, empotrado en ladrillo, cuyo doble tornillo empuja el café hacia delante y lo descarga sin detener nada. Es la fecha en que el tueste se convierte en una industria. Emmerich le sigue en 1868 con la casa que llegará a ser Probat, y la primera tostadora a gas de llama directa llega a Nueva York en 1893. La lámina del tueste cuenta la mecánica misma.

      Lo que la máquina cambia aguas abajo vale más que la máquina. Tostar por toneladas permite vender café ya tostado: Arbuckle lanza Ariosa en 1873, primera marca nacional en paquete en Estados Unidos, y Thurber registra en 1881 más de mil máquinas de tostar y 1 200 000 libras por día, anotando que veinte años antes no se vendía una libra de café tostado.

      Pero un café tostado, y más aún molido, ya no se verifica a simple vista. La misma década ve, pues, patentar el glaseado del grano, esa película aplicada en caliente que depositan Pidding, Berry y luego Arbuckle entre 1866 y enero de 1868: oficialmente para proteger el aroma, en la práctica para disimular los granos manchados y añadir de 5 a 6 por ciento de peso. Y Thurber consigna la fórmula estadounidense corriente para mil libras de mercancía vendida como café: 400 de arvejas, 200 de centeno, 200 de café, 100 de achicoria, 100 de diversos. La industrialización y la falsificación son el mismo movimiento visto por sus dos extremos, como detalla la lámina de la falsificación.

      El mercado, por último. Una bolsa de futuros aparece siempre en el mismo punto de una cadena productiva: allí donde una cosecha llega en una estación mientras que el consumo es continuo, alguien carga con un stock cuyo valor se mueve y busca asegurarse. La serie de precios dice el resto: 11,04 centavos la libra para el Rio corriente en 1857, 42,5 centavos en 1864 en plena guerra de Secesión, precio que dice tanto la depreciación del dólar como la escasez, 13,25 centavos en septiembre de 1879.

      El 18 de septiembre de 1873, día del pánico de Jay Cooke, los bancos dejan de prestar, nadie puede ya financiar un cargamento y el Rio pasa de golpe de 24 a 15 centavos. B. G. Arnold, ascendido de contable a rey del café, gana 1,2 millones de dólares en un año, y luego el crac de 1880-1881 se lleva entre 5 y 7 millones y a las tres mayores casas de Nueva York.

      El New York Coffee Exchange y El Havre abren en 1882, Ámsterdam y Hamburgo en 1887. El telégrafo se vuelve también una pieza del precio: en 1884, un simple corte de cable con Brasil impide a los agentes cubrir sus márgenes y hace caer el Rio de 11,5 a 8,25 centavos. El siglo de los reyes sigue esta serie de punta a punta.

      Mientras tanto, Europa inventa el lugar y el aparato: el percolador de Rumford en 1806, luego el 16 de mayo de 1884 la máquina de vapor del turinés Angelo Moriondo, la primera de su género, quince años antes que Bezzera. A fin de cuentas, 1900 deja un objeto coherente y frágil: un país suministra las tres cuartas partes de la cosecha, un genotipo único casi todo el arábica, una máquina hizo la marca, una bolsa hizo el precio, y ese precio ha vuelto a caer a 4,5 centavos. Los tres hechos del siglo se pagarán en el siguiente.

      Brasil, volúmenes y mano de obra: Thurber, Coffee: From Plantation to Cup (1881), p. 120-124 (391 785 sacos salidos de Río en 1830; 1 476 567 personas censadas como esclavas en 1876). Precios: Thurber 1881, p. 186-188 y Walsh, Coffee: Its History, Classification and Description (1894), p. 286-287 (11,04 centavos en 1857; 42,5 en 1864; 13,25 en septiembre de 1879); Ukers, All About Coffee (1922), cronología p. 731 (pánico de Jay Cooke, 24 a 15 centavos el 18 de septiembre de 1873); Ukers 1922, p. 195 y 219-220 vía Thurber (crac de 1880-1881, 5 a 7 millones de dólares, tres casas arrastradas); Ukers 1922, p. 527 (corte del cable portugués, 1884); Ukers 1922, cronología p. 732-733 (New York Coffee Exchange y Le Havre 1882, Ámsterdam y Hamburgo 1887; Rio 7 a 7 centavos en 1897, 4,5 centavos en 1898). Ceilán y roya: McCook, Coffee Is Not Forever (2019), p. 1, 36, 43-44, 66-70, 112 y 202; cifras de superficie, de rendimiento y de exportación tomadas de la lámina X sección 04 del sitio, a su vez según Thurber 1881, p. 92-94 y 98, Walsh 1894, p. 125-128 y BSPP 2022, p. 5 (según Waller et al. 2007); Ward 1882 y BSPP 2022, p. 3-4 para el nacimiento de la fitopatología; Hiern, Transactions of the Linnean Society (1876) para Coffea liberica. Tueste: Ukers 1922, cap. XXXIV, p. 625-640 y cronología p. 728-733; patente estadounidense de Jabez Burns, 1864; patente inglesa Richard Evans, 1824; Probat, historia de la casa de Emmerich. Marca y falsificación: Ukers 1922, cronología p. 731 (Ariosa, 1873); Thurber 1881, p. 23, p. 162-168 (fórmula de las mil libras) y p. 254 (glaseado); Walsh 1894, p. 195-196. Aparatos y lugares: Ukers 1922, p. 94 y 99-107, cronología p. 728-730; patente Mayer y Delforge, 1852; patente italiana n.º 33/256 de Angelo Moriondo, Turín, 16 de mayo de 1884. Puntos tomados de la historiografía general y no del corpus de la cronología, por cotejar con una fuente impresa antes de la publicación: ley Eusébio de Queirós (1850), ley del Vientre Libre (1871), ley de los Sexagenarios (1885), Lei Áurea del 13 de mayo de 1888 sin indemnización ni tierra, sistema del colonato, inmigración italiana subvencionada por la provincia de São Paulo, y pacto café com leite de la Primera República (1889-1930).
      1900 a 1950

      08La ciencia, las existencias quemadas y las dos guerras

      El café hereda una sobreproducción, inventa para contenerla la primera intervención pública moderna sobre un mercado de materias primas, termina por quemar el equivalente de tres cosechas mundiales, y sale del período rehecho por dos laboratorios: el de los genetistas y el de las intendencias militares.

      Saber másContraer1 496 palabras

      1914Comienzo de la Primera Guerra Mundial1918Armisticio del 11 de noviembre1929Crac de Wall Street1939Comienzo de la Segunda Guerra Mundial1945Capitulación de Japón y bombas atómicas1947Independencia de la India

      El siglo XX del café comienza con una deuda. Los cafetos plantados en Brasil en la euforia que sigue a la abolición de 1888 dan fruto todos a la vez, y en 1903 el Santos 4 cae a 3,55 centavos la libra en Nueva York, el más bajo jamás registrado. Los cincuenta años que siguen son una sucesión de respuestas a una sola pregunta, y es ella la que da su unidad al período: qué hacer cuando hay demasiado café.

      La primera respuesta es inédita, y será copiada en todo el mundo durante un siglo. Un Estado compra su propia cosecha para retirarla de la venta: es la valorización, acordada en Taubaté en 1906. El año siguiente da 20 190 000 sacos brasileños sobre una cosecha mundial de 24 307 000, y a ese nivel vender equivale a aplastar el propio precio. São Paulo compra, pues, por encima del mercado, pero hacen falta 75 millones de dólares y los Rothschild se niegan, y luego todos los bancos del continente.

      En agosto de 1906, el comisionado de São Paulo sube a Baden-Baden a casa del comerciante Hermann Sielcken, que acaba por adelantar el 80 por ciento de un valor calculado a siete centavos la libra. La cosecha es mayor de lo previsto: el Estado debe comprar cerca de nueve millones de sacos, posee a fines de 1907 la mitad del stock visible mundial, y el precio apenas supera 6 centavos.

      Un solo remedio funcionará, y es jurídico: prohibir por ley toda nueva plantación. La lección vale para todo el siglo, garantizar un piso equivale a ordenar plantar. En Estados Unidos, el senador Norris cifra en 1911 la cuenta en 35 millones de dólares al año; el proceso de 1912 se abandona a cambio de la promesa de liquidar los 746 539 sacos almacenados en Estados Unidos, y la ley Norris de febrero de 1913 prohíbe a todo estadounidense participar en una valorización. La lámina de la economía detalla el montaje.

      La segunda respuesta atañe a los brazos. El colonato paulista, ese contrato que ata a una familia a un número fijo de cafetos, había atraído a los italianos; las condiciones impuestas en las fazendas son lo bastante duras como para que Italia prohíba en 1902, por el decreto Prinetti, la emigración subvencionada hacia Brasil. São Paulo se vuelve entonces hacia Japón, y el Kasato Maru desembarca en Santos en junio de 1908 las primeras familias bajo contrato: la mayor comunidad japonesa fuera de Japón nace de una escasez de mano de obra cafetalera.

      En otros lugares, el mismo cultivo fabricó la estructura agraria y el régimen político que la acompaña. En enero de 1932, en El Salvador, donde catorce familias poseen la tierra y el café, la revuelta campesina encabezada por Farabundo Martí es aplastada: la Matanza deja de diez a treinta mil muertos en pocas semanas.

      La tercera respuesta es científica, y es ella la que constituye la verdadera novedad del período. Hasta entonces, la selección del cafeto era asunto de un plantador que observaba un árbol más hermoso que los demás. Se convierte en asunto de laboratorio por una razón precisa, establecida en 1929 cuando Piza cuenta 44 cromosomas en el arábica frente a 22 en todos los demás cafetos. El arábica es tetraploide, es decir, lleva un juego doble de cromosomas heredado de una antigua hibridación natural, y se autofecunda.

      Esto explica de golpe tres cosas: que una mutación detectada en un solo árbol, como el Caturra brasileño de los años 1915-1918, se fije y se multiplique tal cual; que la diversidad de la especie cultivada sea miserable; y que un cruce con el canephora diploide fracase casi siempre. De ahí el valor de lo que se identifica en 1927 en la isla de Timor, un híbrido espontáneo de arábica por canephora, tetraploide y fértil, del que desciende hoy casi toda la resistencia a la roya plantada en el mundo.

      Las instituciones se montan en torno a este programa: Kent selecciona en Mysore desde 1911, los Scott Laboratories abren en Kabete en 1922 y dan SL28 y SL34 entre 1931 y 1935, Mayne publica en Nature en 1932 la genética mendeliana de la resistencia y la existencia de razas del hongo, el Instituto Agronômico de Campinas se crea el mismo año con Krug y Carvalho, el Cenicafé colombiano en 1938; y el S.795 indio, difundido en 1945-1946, es la primera variedad resistente ampliamente cultivada. La lámina de las enfermedades sigue este linaje.

      De paso, el período cosecha lo que dará que hablar setenta años más tarde:

      • las colectas británicas en Etiopía de 1931 a 1936 traen la accesión plantada en Lyamungu con el nombre de Geisha
      • que no entrará en el CATIE hasta 1953 y no será catada por lo que vale hasta el siglo XXI. Y la otra respuesta a la roya se convierte en una especie económica: el canephora
      • 1900llegado a Java
      • entra en Espírito Santo en 1912 con el nombre de conilon y hará más tarde de Vietnam el primer productor del mundo de esta especie, como cuenta la lámina del canephora.

      Vienen luego las guerras, que hacen con el café lo que hacen con todo producto: lo convierten en una cuestión logística. En 1918, Estados Unidos somete a licencia a importadores y tostadores; el tonelaje marítimo es requisado, más de nueve millones de sacos se amontonan en los puertos brasileños, y Hoover debe hacer reconocer el café como alimento para obtener barcos. En junio de 1918, una helada muy real golpea Paraná y São Paulo, pero los compradores estadounidenses la toman por el rumor estacional habitual y no siguen; el Santos 4 pasa de 8,25 centavos en mayo a 20,5 centavos el 10 de diciembre, después del armisticio.

      La guerra inventa sobre todo un producto. El gas mostaza vuelve vital la bebida caliente en el frente, el café soluble se convierte en uno de los artículos de subsistencia más importantes del ejército estadounidense, y la intendencia de Nueva York reclama 42 500 libras por día desde enero de 1919. Ukers, en 1922, tiene todavía este soluble por un fuego fatuo que pierde el aroma.

      El crac de 1929 no solo hace bajar las cotizaciones: destruye la valorización misma, porque el stock acumulado servía de garantía de los préstamos que lo habían financiado. Brasil hace entonces la única aritmética que se sostiene, y es terrible de leer. De 1931 a 1944, se destruyen 78,2 millones de sacos de café exportable, quemados en Santos, arrojados al mar, utilizados como combustible de locomotoras o como relleno: el equivalente de tres cosechas mundiales.

      Venderlos habría aplastado el precio que toda la operación tenía por objeto sostener. El mismo crac se lleva el régimen café com leite, y la revolución de Vargas pone fin en 1930 a cuarenta años de alternancia entre el café paulista y la leche de Minas. Queda la cuestión práctica: qué hacer con un excedente invendible y perecedero. Se lo transforma en algo que se conserva.

      Es una demanda brasileña la que pone a trabajar a Nestlé, y el Nescafé sale de la fábrica de Orbe el 1.º de abril de 1938. La segunda guerra hará de él un hábito estadounidense, y en 1952 la campaña del Pan-American Coffee Bureau, Give yourself a Coffee-Break, hará entrar la pausa del café en la lengua y luego en el derecho laboral.

      El resto del período se lee en los objetos, cada uno respondiendo a un problema fechado. Hills Bros envasa al vacío desde 1900: el café puede ahora viajar lejos de su tostador, lo que hace posible la marca nacional y condena a plazo al tostador de barrio. Melitta Bentz hace registrar el 20 de junio de 1908 su filtro de papel secante, contra la borra en la taza.

      Ludwig Roselius, comerciante de Bremen que atribuye la muerte de su padre al abuso del café, patenta entre 1903 y 1908 la descafeinización con vapor y benceno, vendida con los nombres de Kaffee HAG y luego Sanka; en 1932, General Foods envía gratis a miles de restaurantes estadounidenses jarras de cuello naranja, color del paquete, para decir aquí se sirve Sanka.

      El mensaje recibido fue aquí, el naranja, es el descafeinado, y este código sobrevivió a la marca en todo el mundo, como cuenta la lámina del descafeinado. Calimani da en 1929 la prensa francesa moderna, Bialetti la Moka Express en 1933, el químico Schlumbohm la Chemex en 1941. Y solo en 1947-1948 comercializa Achille Gaggia la máquina de palanca: nueve bares de presión y una crema que nadie había visto. El espresso que bebemos es, pues, un objeto de posguerra, cuarenta y siete años después de la patente de Bezzera y sesenta y cuatro después de la de Moriondo.

      En 1950, todo está en su lugar para lo que sigue, incluidos los callejones sin salida. La producción está sobredimensionada, la intervención pública se ha vuelto un hábito de Estado que desembocará en el Convenio Internacional del Café de 1962, la resistencia genética existe por fin pero descansará en lo esencial sobre un solo híbrido hallado por azar, y la cuestión colonial sigue intacta: en Kenia, el cultivo del café está prohibido a los campesinos africanos desde 1900 y no se les abrirá hasta 1954, con el plan Swynnerton.

      Precios y valorización: Ukers, All About Coffee (1922), cronología p. 734-736 (Santos 4 a 3,55 centavos en 1903); Ukers 1922, p. 517-519 y 529-534, según Sloss, World's Work (cosecha 1906-1907 de 20 190 000 sacos sobre 24 307 000 mundiales, episodio de Baden-Baden, anticipo del 80 por ciento, nueve millones de sacos comprados, mitad del stock visible mundial a fines de 1907, prohibición legal de plantar, empréstito de 75 millones de dólares colocado en 1908); Ukers 1922, p. 532-533 (Norris, 35 millones de dólares al año, 746 539 sacos, ley Norris de febrero de 1913). Guerra de 1914-1918: Ukers 1922, cronología p. 736-737 y p. 535-540 (licencias de 1918, nueve millones de sacos bloqueados, Hoover y el reconocimiento del café como alimento, helada de junio de 1918, Santos 4 de 8,25 a 20,5 centavos el 10 de diciembre, soluble, 42 500 libras por día al 1.º de enero de 1919, juicio de Ukers sobre el soluble); Ukers 1922, p. 538 para la deflación de 1920. Destrucción de las existencias: Daily Coffee News, 90 Years Ago (2021); Time, Brazil: Smoke & Mirth (1936); Conselho Nacional do Café (78,2 millones de sacos destruidos de 1931 a 1944). Genética y selección: Coste 1955, p. 331 y Piza 1929 (2n = 44 en el arábica, 22 en los demás); Salojärvi et al., Nature Genetics 56 (2024), p. 726 y McCook 2019, p. 134 (híbrido de Timor, 1927); WCR 2025, fichas Caturra p. 30, Maragogipe p. 52, SL28 p. 75, SL34 p. 76, S795 p. 73, Geisha p. 38; CCRI y Coffee Board of India (Kent 1911, S.288, S.795 difundido en 1945-1946); Mayne, Nature (1932); IAC y Setotaw et al., Crop Science 53 (2013); Cenicafé (1938); Coffee Research Foundation, Kenia (Scott Laboratories 1922, Ruiru 1949). Canephora: Coste 1955, p. 22-30; McCook 2019, p. 202; Ferrão et al., Informe Agropecuário 41 (2020) e Incaper para el conilon de 1912. Objetos y marcas: Ukers 1922, capítulo sobre el envasado y Smithsonian, Hills Bros. Coffee Company Records, NMAH.AC.0395 (vacío de 1900); Deutsches Patent- und Markenamt, modelo de utilidad Melitta Bentz registrado el 20 de junio de 1908; patentes Roselius, Bremen, 1905-1908, y Kaffee HAG, historia; Sprudge, A brief history of decaf and the color orange, y The Takeout (jarras naranja de Sanka, 1932); patente italiana Attilio Calimani, 1929; Bialetti, historia de la Moka Express, 1933; Chemex Corporation y patente Schlumbohm, 1941; Gaggia, historia y patente de la palanca (1938, comercialización 1947-1948); patente Luigi Bezzera n.º 153/94, Milán, junio de 1901; patente Moriondo, Turín, 16 de mayo de 1884. Nescafé: Nestlé, Nescafé marks its 75th anniversary (2013), lanzamiento el 1.º de abril de 1938 en Orbe. Pausa del café: Pendergrast 1999, cap. 12, y campaña del Pan-American Coffee Bureau, 1952. El Salvador: Anderson, Matanza (1971); Paige, Coffee and Power (1997); Pendergrast 1999, cap. 8. Kenia: Swynnerton, A Plan to Intensify the Development of African Agriculture in Kenya (1954); Pendergrast 1999, cap. 13. Puntos tomados de la historiografía general y no del corpus de la cronología, por cotejar antes de la publicación: decreto Prinetti de 1902 que prohibía la emigración italiana subvencionada hacia Brasil, y llegada del Kasato Maru a Santos en junio de 1908.
      1950 a 2000

      09Las cuotas, el soluble y la invención de la calidad

      Durante veintisiete años, un tratado sostuvo el precio del café; la cadena productiva pasó los diez años siguientes reinventando, con el nombre de calidad, lo que el tratado hacía con sacos.

      Saber másContraer1 493 palabras

      1961Gagarin, primer hombre en el espacio1969Primeros pasos en la Luna1975Fin de la guerra de Vietnam1989Caída del muro de Berlín1994Mandela elegido presidente de Sudáfrica

      El café sale de la guerra con un miedo fechado: el de 1930, cuando Brasil producía más de lo que el mundo podía beber y quemaba sus sacos en los muelles. La respuesta posterior a 1945 cambia de escala. Ya no es un Estado que almacena por su propia cuenta, sino productores y consumidores que firman juntos. El Convenio Internacional del Café de 1962, concluido bajo los auspicios de las Naciones Unidas, instala en Londres la Organización Internacional del Café y atribuye a cada exportador una parte del mercado mundial, estrechada cuando la cotización cae por debajo del objetivo, relajada cuando lo supera.

      El mecanismo se detalla en la lámina de la economía. Lo que hay que comprender aquí está en otra parte: por qué un país consumidor acepta pagar su café más caro de lo que lo pagaría. La razón es política, y está fechada en 1959. La revolución cubana acaba de convertir la pobreza rural latinoamericana en un asunto de seguridad para Washington, y el convenio se trata como una pieza de la Alianza para el Progreso. El café se convierte en un instrumento de la guerra fría. Es ese estatuto, mucho más que la economía, el que explicará su muerte.

      Una cuota se cuenta en sacos, nunca en puntos de taza. Durante veintisiete años, el sector se paga por volumen, y la selección va exactamente adonde está el dinero: rendimiento, precocidad, resistencia. Los años que rodean 1949 dan la medida, con el Pacas en El Salvador, el Pache en Guatemala, el cruce Catuaí en Campinas, la apertura de la estación de Ruiru en Kenia, y el programa Icatu lanzado en 1950 para pasar genes de canephora al arábica.

      Nada de esto busca el sabor. La consecuencia más pesada no aparece hasta 1970, y al principio parece un golpe de suerte. En 1955, en Oeiras, Portugal, se funda un laboratorio enteramente dedicado a la roya del cafeto, el CIFC, mientras Coste escribe ese mismo año, en el manual de referencia, que la enfermedad no existe en América. Cuatro años después, el CIFC cruza el Híbrido de Timor con el Caturra: nacen los Catimor, que en esa fecha no tienen ninguna salida comercial.

      Esa salida llega en 1970, cuando la roya se detecta en Bahía. La barrera sanitaria levantada alrededor del foco cede ya en 1971, y todo el continente queda en adelante afectado. La secuencia que sigue solo se entiende sosteniendo los dos hilos a la vez. Kenia, golpeada en 1971 por una epidemia de antracnosis de las bayas, esa pudrición que ennegrece la cereza en el árbol, lanza el programa que dará el Ruiru 11, difundido en 1985.

      Colombia lanza la Variedad Colombia en 1982; la roya llega a su territorio en 1983. Un año de ventaja. Honduras difunde el IHCAFE 90 y luego la Lempira, y los Catimor pasan a ser la base de las plantaciones de América Central. Dicho de otro modo: América se salvó gracias a una planta cruzada once años antes de que la necesitara, en un instituto fundado por una enfermedad que se juraba ausente. Lo que este salvamento costó en la taza no se medirá hasta cuarenta años después.

      Mientras tanto, un polvo redibuja el mapa. El soluble existía desde 1899 y el Nescafé desde 1938, pero cambia de naturaleza entre 1963 y 1965, cuando Maxwell House y luego Nestlé pasan a la liofilización, es decir, al secado por frío al vacío: las mediciones comparativas dan 77 % de compuestos volátiles conservados, contra 57 % con la atomización en caliente. Un producto que se volvió bebible abre un mercado, y ese mercado tiene una preferencia.

      El soluble tolera el canephora, más rico en extracto y más barato, allí donde el bebedor de café filtrado lo rechazaba. La cifra que sigue es la más elocuente de todo el período. Bajo las cuotas, de 1963 a 1989, la OIC mide un promedio estable de 72,5 % de arábica y 27,5 % de canephora, y en 1990, último año del sistema, el canephora sigue en 27,5 %. En 2013, ya con el mercado libre, está en 38,9 %. El convenio no solo congelaba el precio, congelaba la composición del café que el mundo bebía.

      La demanda, por su parte, no se deja al azar. En 1952, el Pan-American Coffee Bureau, financiado por los productores latinoamericanos, lanza la campaña « Give yourself a Coffee-Break »; la pausa entra en el vocabulario, luego en los convenios colectivos estadounidenses. En 1959, la federación colombiana inventa con una agencia de publicidad neoyorquina el personaje de Juan Valdez: un país se dota de una marca, cuarenta y seis años antes de que Etiopía registre las suyas.

      El equipamiento acompaña. Achille Gaggia comercializa en Milán en 1948 la máquina de palanca y sus nueve bares de presión, Faema lanza en 1961 la E61 de la que desciende la mayoría de las máquinas actuales, y en 1972 la Mr. Coffee reemplaza a la percoladora en las cocinas estadounidenses. Estas máquinas están en la lámina de las preparaciones. Lo que cuenta aquí es el resultado comercial: a fines de los años 1970, el café se bebe en todas partes, cada vez más rápido y cada vez peor.

      Luego un accidente recuerda quién manda de verdad. Los días 17 y 18 de julio de 1975, la helada negra golpea Paraná y mata a unos mil quinientos millones de cafetos. El precio no se mueve de inmediato, y esa es la enseñanza: Brasil tiene existencias, y una existencia es tiempo comprado. Hace falta todo el año 1976 para pasar de uno a dos dólares la libra, y luego tres meses para llegar a tres dólares.

      En abril de 1977, el contrato de Nueva York alcanza 339,86 centavos de dólar por libra, un récord que se mantendrá hasta 2024. Ningún acuerdo internacional movió jamás el precio de esa manera. Las cuotas, además, se suspenden de 1972 a 1980 porque las cotizaciones son demasiado altas para que se las necesite: el mecanismo solo servía en un sentido.

      En medio de ese desorden aparece una palabra. En 1974, en el Tea and Coffee Trade Journal, la importadora Erna Knutsen emplea la expresión « specialty coffee » para designar los pequeños lotes de microclimas particulares que compra y que el comercio masivo no sabe cotizar. La palabra nace así en una comerciante antes de nacer en una catadora, y designa primero un problema de comercio: qué hacer con un café demasiado singular para entrar en un contrato estándar.

      La Specialty Coffee Association of America se funda en 1982. Alfred Peet había abierto en Berkeley en 1966; tres de sus admiradores fundan Starbucks en Seattle el 30 de marzo de 1971, y Howard Schultz la compra en 1987 para injertarle la barra italiana. Todo el vocabulario de la calidad se instala así dentro de un sistema que paga el volumen.

      En julio de 1989, este sistema se detiene. Las cuotas se abandonan por falta de acuerdo sobre su reparto: Brasil se niega a reducir su parte, los países consumidores reclaman más arábicas suaves, y el fin de la Guerra Fría quita a Estados Unidos el motivo que lo llevaba a sostener los precios. Los convenios siguientes, en 1994, 2001 y 2007, ya no tienen cláusula económica. El precio medio de los años 1980, en torno a 120 centavos la libra, cae a 50 centavos al cambio de siglo.

      Lo que esto hace a los países cuya primera fuente de ingresos es el café no tiene nada de abstracto. El sello Max Havelaar, lanzado en los Países Bajos el 15 de noviembre de 1988 por Nico Roozen, Frans van der Hoff y Solidaridad, había sido concebido como respuesta a la caída que comenzaba: es el primer precio mínimo exigible del sector, el que un comprador certificado no tiene derecho a bajar.

      En Ruanda, donde el café era la primera exportación, los historiadores del genocidio cuentan la ruina de los cultivadores después de 1989 entre las condiciones de 1994. Una variación de las cotizaciones no explica una masacre; explica la fragilidad sobre la que esta se apoyó.

      El Estado se retira también en otros lugares. Brasil disuelve en 1991 su Instituto Brasileiro do Café; el mismo año, Pinhalense construye la primera máquina de pulped natural (cereja descascado, en portugués), el café despulpado sin fermentación que Costa Rica popularizará con el nombre de honey. Hay que leer estos dos hechos juntos: cuando ya nadie garantiza el precio, el único margen de maniobra del productor es fabricar una diferencia.

      En Vietnam, la reforma económica del Đổi Mới de 1986 empuja el café hacia las Tierras Altas Centrales; en diez años el país multiplica su producción por quince, casi exclusivamente en canephora, y se convierte en el segundo productor mundial. Esta expansión prepara exactamente la sobreproducción que aplastará las cotizaciones después de 2000. La década termina con dos dispositivos minúsculos y decisivos: la primera Cup of Excellence, en Brasil en 1999, donde el precio de un lote se forma en público, y el primer campeonato mundial de barista, en Montecarlo en 2000. El siglo termina sin una institución para fijar el precio, y con una institución naciente para fijar la nota.

      Convenio de 1962 y fin de las cuotas en julio de 1989: OIC, International Coffee Agreement y FAQ; McCook, Coffee Is Not Forever (2019), p. 173. Motivo político estadounidense y Alianza para el Progreso: Pendergrast, Uncommon Grounds (1999), cap. 15 y 18; Bates, Open-Economy Politics (1997). Selección de los años 1949-1950: Coste, Les caféiers et les cafés dans le monde (1955), p. 323; IAC para Icatu. CIFC fundado en 1955 y Coste escribiendo el mismo año que la roya está ausente de América: McCook 2019, p. 132-133; Coste 1955, p. 224. Bahía 1970 y fracaso de la barrera sanitaria en 1971: McCook 2019, p. 143-146. Catimor, Ruiru 11, IHCAFE 90 y Lempira: WCR, Coffee Varieties Catalog 2025, p. 27, 71, 42 y 50. Variedad Colombia lanzada en 1982, roya en Colombia en 1983: Cenicafé; McCook 2019, p. 171. Liofilización de 1963-1965 y 77 % de volátiles conservados contra 57 %: Nestlé, Nescafé 75 years (2013); Works in Progress, A brief history of instant coffee. Participaciones del arábica y del canephora de 1963 a 1990, luego 2013: OIC, a través de Daily Coffee News, 17 de julio de 2014. Campaña de 1952: Pan-American Coffee Bureau. Juan Valdez: Federación Nacional de Cafeteros y Doyle Dane Bernbach, 1959. Gaggia 1948, Faema E61 1961, Mr. Coffee 1972: historiales de los fabricantes; The Henry Ford Museum. Erna Knutsen: Tea and Coffee Trade Journal (1974); SCA, historia, para la SCAA en 1982. Helada del 17 y 18 de julio de 1975, y 339,86 centavos en abril de 1977: Pendergrast 1999, cap. 18; OIC, series de precios; Covoya, A Brief History of the Price of Coffee. Max Havelaar: Stichting Max Havelaar, 15 de noviembre de 1988. Ruanda: Kamola, Third World Quarterly 28 (2007); Verwimp, Journal of Development Economics (2003). Disolución del IBC y pulped natural: documento de formación profesional, cap. 17b. Đổi Mới de 1986 y despegue vietnamita: USDA FAS, Coffee Annual Vietnam; ficha de país Vietnam de este sitio. Cup of Excellence 1999: Alliance for Coffee Excellence. World Barista Championship, Montecarlo, 2000. El vínculo de causalidad entre el mantenimiento de las cuotas y la estabilidad de la parte del canephora es una lectura de las series de la OIC hecha aquí, y no una tesis citada tal cual.
      2000 a 2026

      10El bache de 2001, la especialidad y el clima

      El sector respondió a la peor crisis de precios de su historia vendiendo calidad medida; desde entonces el mercado bate todos sus récords, sin que se sepa cuánto de ello desciende hasta el productor.

      Saber másContraer1 499 palabras

      2001Atentados del 11 de septiembre2008Crisis financiera mundial2015Acuerdo de París sobre el clima2020Pandemia de COVID-192022Invasión de Ucrania por Rusia

      En agosto de 2002, en Johannesburgo, el director de la Organización Internacional del Café, Néstor Osorio, presenta cuatro cifras que nadie ha discutido desde entonces. A comienzos de los años 1990, los países productores recibían entre 10 y 12 mil millones de dólares por un mercado minorista de unos 30 mil millones. En 2002, el comercio minorista supera los 70 mil millones y los productores ya solo reciben 5,5. El precio indicativo compuesto, a 109 centavos en 1998, cae por debajo de 48 centavos: el más bajo en términos reales en cien años.

      La causa es aritmética: cinco años seguidos de excedente, con la producción creciendo 3,6 % al año contra 1,5 % de la demanda, y con Vietnam y las nuevas plantaciones brasileñas como motores. El detalle está en la lámina de la economía. Lo que hay que retener es el efecto: más de 125 millones de personas dependían entonces del café, y allí donde es el cultivo comercial de una finca de subsistencia, una caída así se traduce en escuela interrumpida, en deuda, en finca abandonada, en emigración.

      La respuesta no fue un nuevo convenio, puesto que ya nadie lo quería. Fue comercial: a falta de poder subir el precio base, se venderá la diferencia. Aún faltaba decir de qué estaba hecha esa diferencia, y eso es lo que fabrica 2004. La Specialty Coffee Association fija el formulario de cata que regirá la calificación durante veinte años, el Coffee Quality Institute lanza el sistema Q y sus catadores certificados, y en el Best of Panama la Hacienda La Esmeralda presenta su Geisha por separado del resto de su cosecha.

      Un puntaje, jueces habilitados para otorgarlo, un lote identificado: no falta nada para que una prima sea exigible. En 2005 llegan el Hario V60 y la AeroPress, que ponen en manos del bebedor lo necesario para verificar la promesa en su casa. Los protocolos están en la lámina de la taza.

      Es también en ese momento cuando el oficio se da un relato. En 2002, en el boletín de la Roasters Guild, la tostadora Trish Rothgeb nombra una « tercera ola », a propósito precisamente de lo que observaba en Noruega. La expresión hizo fortuna; hay que decir lo que vale. Nacida en un boletín profesional, nunca definida por ninguna organización, sin fecha de inicio ni criterio de entrada, toma su imagen de las olas del feminismo, lo que le da un aire de periodización que ningún trabajo ha validado.

      Sobre todo, cuenta una historia angloestadounidense: para sostenerse, debe ignorar el espresso italiano de posguerra, los kissaten japoneses, esos salones donde el café se prepara por encargo, y el tueste claro escandinavo, objeto mismo del artículo fundador. Esta cronología data los hechos; no data las olas, por no saber dónde situarlas.

      Queda la pregunta que lo decide todo: ¿existe la prima, y hasta dónde llega? Sobre el primer punto, los datos son buenos. El Specialty Coffee Transaction Guide, elaborado en la Universidad Emory, agrega cerca de 105 000 contratos anonimizados y da para tres cosechas un precio FOB mediano de 3,48 dólares la libra, con 4,18 dólares para los cafés calificados con 84 puntos o más frente a 2,93 para los de 80 a 83,9. La prima es real y está medida.

      Sobre el segundo punto, no se sabe. El precio FOB es el del café cargado en el barco; lo que el productor recibe, una vez pagados los intermediarios locales y la transformación, suele representar menos de la mitad de ese monto. El comercio directo no tiene ni una definición compartida ni auditoría. Las subastas, único mecanismo en el que el precio se forma en público, abarcan unos cientos de kilos, cuando el Coffee Guide contaba 130,7 millones de sacos de café estándar frente a 10,8 millones de café de especialidad, un saco de cada dieciséis.

      Que el valor creado en la cima llegue hasta el productor o se quede en nuevos intermediarios no está establecido: nadie publica la serie que lo zanjaría.

      Dos series, sin embargo, dicen algo, y en el mal sentido. En Francia, el estudio BASIC comparó los promedios 1994-1997 y 2014-2017: el valor nuevo creado por el café bebido en casa fue, por 1 177 millones de euros al año, al tueste y a la distribución, y por 64 millones al eslabón inicial de la cadena, productores y comercializadores juntos. Cuatro por ciento. Y el formato lo decide todo: en un paquete de café molido, la parte del productor va de 11,6 % en Perú a 24,1 % en Colombia; en un café en porciones, cae entre 2,7 y 4,8 %. Cuanto más sofisticado es el envase, más se reduce la parte del cultivador, justo cuando el relato del sector promete lo contrario.

      El Coffee Barometer 2023 añade la segunda constatación: el ingreso del café se mantiene al nivel del umbral de ingreso digno, o por debajo, en ocho de los diez mayores países productores. Véase la lámina de la economía, sobre la distribución del valor y los precios mínimos.

      Los sellos chocan contra el mismo muro. Para la campaña 2019-2020, 55 % de la producción mundial respondía a una norma de sostenibilidad voluntaria, y solo 25 % de ese volumen se compró como tal. Tres cuartas partes del café certificado se venden, pues, como café ordinario, en las condiciones del café ordinario. En 2005, Etiopía había intentado otra vía registrando como marcas los nombres de Sidamo, Harar y Yirgacheffe, inscritos en la Unión entre 2006 y 2008: a falta de poder fijar el precio, se intenta poseer el nombre.

      Luego el clima alcanza al precio, por un camino que la línea de tiempo sola no muestra. A partir de 2008, el Big Rust devasta América Central y andina: Colombia pierde 33 % de su cosecha, El Salvador 57 %, México 46 %, y se cuentan 373 585 trabajadores desplazados. Variedades reputadas resistentes caen. La epidemia tiene causas meteorológicas, pero también una causa económica, de hace diez años: durante el bache de 2001 a 2004, ya no se poda, ya no se fertiliza, ya no se renuevan los árboles, por falta de dinero.

      Cuando llega el hongo, la plantación es vieja y está debilitada. El pico de 2011, por encima de tres dólares la libra por primera vez desde 1977, no tuvo tiempo de reparar eso. Una crisis de precios se vuelve epidemia una década más tarde: es la causalidad más costosa del período.

      La respuesta es genética, y pronto choca con el material disponible. World Coffee Research, fundado en 2012, lanza ensayos de variedades en quince países. Colombia pasa a Castillo en 2005 y luego a Cenicafé 1 en 2016, Kenia difunde Batian en 2010, y Starmaya, primer híbrido de primera generación vendido en semillas, sale en 2017. Ese mismo año, la Lempira pierde su resistencia en Honduras: una resistencia no es una propiedad, es un préstamo que el hongo reclama.

      El fondo del problema está medido: en Brasil, 97,55 % de los cultivares descienden de Typica y de Bourbon. Una plantación continental construida sobre dos linajes se defiende mal. Y la solución empleada desde 1959, la introgresión del Híbrido de Timor, es decir, la inserción duradera de fragmentos de canephora en el genoma del arábica, fue cartografiada en 2024, y su penalización de calidad descrita en 2026. La resistencia tiene, pues, un precio, pagado en la taza. Véase los híbridos F1.

      El resto se reduce a unos hechos en apariencia contradictorios. En 2019, Davis y sus coautores establecen que 60 % de las 124 especies silvestres de Coffea están amenazadas de extinción, justo cuando se redescubre en Sierra Leona C. stenophylla, tolerante al calor. En 2023, la Unión Europea adopta el reglamento contra la deforestación importada, que exigirá una geolocalización de las parcelas para un café producido por 12,5 millones de explotaciones, muchas de las cuales nunca han tenido coordenadas; su aplicación se aplaza.

      El 11 de febrero de 2025, el arábica alcanza 440,85 centavos la libra en Nueva York, máximo de toda la historia del contrato, a raíz de una helada y una sequía en Brasil y de existencias en su nivel más bajo; en agosto, un lote del Best of Panama se va a 30 204 dólares el kilo. Ese mismo año, el USDA anuncia una producción récord de 178,8 millones de sacos. Un mercado puede batir su récord de precio y su récord de volumen el mismo año, porque el precio mira las existencias y el tiempo que hizo, nunca la cosecha por venir. Véase la economía y lo que viene.

      Lo que el período produjo se resume en una tensión, que conviene enunciar más que resolver. El café se vende más caro que nunca, la medida de su calidad es más fina que nunca, y aún se ignora lo que el productor obtiene de ello, por falta de una serie larga sobre el ingreso a pie de finca. La única cifra sólida al respecto viene de Perú y de Etiopía: en 2017, el ingreso por café de un productor allí era 20 % inferior al de 2005 en moneda constante, y estaba bajo el umbral de pobreza todos los años salvo uno.

      Crisis de 2001-2004: OIC, The Global Coffee Crisis: A Threat to Sustainable Development, Londres, 21 de agosto de 2002, p. 1-2, para los 10-12 y luego 5,5 mil millones, los 30 y luego 70 mil millones del comercio minorista, los 109 y 48 centavos, el 3,6 % contra 1,5 % y los 125 millones de personas. Formulario SCA de 2004 y sistema Q del CQI: SCA; Coffee Quality Institute, About (2004). Geisha presentado por separado: Best of Panama 2004; WCR 2025, p. 38. V60 y AeroPress: Hario; Alan Adler, 2005. Tercera ola: Rothgeb, Roasters Guild newsletter (2002); la ausencia de definición institucional, de límites y de validación académica es una constatación hecha aquí, a partir de la ausencia de toda definición publicada por la SCA o la OIC, y no una cita. Prima de especialidad: Specialty Coffee Transaction Guide 2024, cerca de 105 000 contratos, FOB mediano 3,48 dólares la libra, 4,18 para 84 puntos o más contra 2,93 para 80 a 83,9, resumido por Daily Coffee News, 18 de febrero de 2025. Parte del FOB que desciende hasta el productor, y ausencia de definición y de auditoría del comercio directo: síntesis de la lámina de la economía de este sitio, secciones 11 y 13. Volúmenes estándar, premium y de especialidad: ITC, The Coffee Guide, 4.ª ed. (2021). Distribución del valor en Francia: BASIC, Commerce Équitable France, Max Havelaar France y colectivo Repenser les filières, Étude sur la durabilité de la filière café (oct. 2018), p. 9-11, para los 1 177 y 64 millones de euros, las partes por formato, y la baja de 20 % del ingreso peruano y etíope entre 2005 y 2017. Ingreso digno: Coffee Barometer 2023, 14 sept. 2023. Certificación: ITC 2021, p. 39-40 y 47-48, para los 55 % y los 25 %. Marcas etíopes: Oxfam, acuerdo Starbucks-Etiopía, junio de 2007; Ethiopian Intellectual Property Office. Big Rust: McCook, Coffee Is Not Forever (2019), p. 171-178, para las pérdidas por país, los 373 585 trabajadores desplazados, y el vínculo entre el mantenimiento insuficiente de las plantaciones después de la crisis de 2001 y la virulencia de la epidemia. Pico de 2011: OIC, indicador compuesto. World Coffee Research, Castillo, Cenicafé 1, Batian, Starmaya, pérdida de resistencia de la Lempira: WCR, historia y catálogo 2025, p. 19, 31 y 79; Cenicafé; IHCAFE. 97,55 % de descendencia Typica y Bourbon en Brasil: WCR 2025, p. 10. Introgresión del Timor y penalización de calidad: Salojärvi et al., Nature Genetics 56 (2024); Yang et al., Agriculture (2026). Especies amenazadas y stenophylla: Davis et al., Science Advances 5 (2019) y Nature Plants 7 (2021). Pandemia: OIC, Coffee Break Series (2020). EUDR: reglamento (UE) 2023/1115 del 31 de mayo de 2023, y reglamento (UE) 2024/3234 para el aplazamiento; ITC 2021, p. 2, para los 12,5 millones de explotaciones. Récords de 2025: ICE Futures US, contrato C, 440,85 centavos la libra el 11 de febrero de 2025; UPI, 8 de agosto de 2025, para los 30 204 dólares el kilo del Best of Panama; USDA FAS, Coffee: World Markets and Trade, para los 178,8 millones de sacos.

      Leer la cronología en transversal

      Lámina V

      Los orígenes

      93 países y territorios productores, ficha por ficha: qué se cultiva allí, a qué altitud, cómo se procesa y cómo clasifica cada país sus cafés. Las fichas son las de Marco De Sousa Rosa (Fichas de países, 2026); los volúmenes de producción al inicio de cada ficha son los que ellas citan, estadísticas de la OIC de 2009, y sirven como orden de magnitud; se añade un volumen reciente con fuente allí donde se pudo.

      11África

      África

      12Burundi

      112 000 sacos (OIC 2009)

      Burundi es uno de esos países pequeños de los que se habla poco, y que sin embargo viven del café mucho más intensamente de lo que se imagina. Introducida en la década de 1930, la caficultura ocupa hoy a más de 800 000 hogares (la mayor parte de la población rural) en parcelas minúsculas de unos cientos de cafetos.

      Se cultiva sobre todo arábica suave de altura, entre 1 250 y 2 000 metros, con algo de canephora más abajo. Casi sin insumos químicos, y apostando por la vía húmeda. Desde hace algunos años, el país busca distinguirse por la calidad, con su sello «Ngoma» y ventas semanales en subasta, sobre muestras.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica (96 %), canephora (4 %)
      Altitud
      800 a 1 000 m (canephora); 1 000 a 2 000 m (arábica)
      Sombra
      Árboles forestales y frutales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda y semihúmeda; secado natural al sol
      Selección
      Densimétrica
      Período de cosecha
      De abril a julio
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      El laboratorio de la Oficina del Café de Burundi (OCIBU) clasifica los cafés según el modo de procesamiento, luego el número de defectos y la granulometría.

      El tratamiento

      Fully Washed (FW): totalmente lavado; Washed (W): lavado.

      Tipo: defectos y calibre

      TipoCribaDefectos máx.Granos quebrados máx.
      Ngoma Mild184 %0,15 %
      AA187 %0,15 %
      AB (solo cafés W)16/1810 %0,5 %
      A1610 %0,5 %
      B1415 %1,5 %
      PB (caracol)Caracol5 %0,25 % de materia extraña

      Para todos estos tipos: no se tolera ninguna materia extraña ni defecto grave. Otras denominaciones: TT (descarte de granos gruesos), T (granos medianos), Stocklot (sin seleccionar). El nombre de la región suele destacarse en la designación.

      Historia y actualidad

      La historia

      El café no llega a Burundi hasta el siglo XX. La ficha fecha la introducción en la década de 1930, bajo la administración belga de Ruanda-Urundi.

      El censo mundial de exportaciones elaborado por Ukers en 1922 lo confirma, y lo confirma por una ausencia. Ukers da una línea para Uganda, 9 999 845 libras en 1918. Una para el Congo belga, 347 588 libras en 1919. Ninguna para Ruanda-Urundi. Un territorio que no figura en un cuadro de exportadores no exporta nada, es decir, todavía no produce.

      El material vegetal del país es el de las misiones de los Grandes Lagos, y lo componen dos linajes. Primero el Mibirizi, una selección de tipo Typica hecha por los misioneros de Ruanda en la década de 1930. Después el Bourbon Mayaguez 139, introducido en Ruanda y Burundi en la misma época desde la estación de Mayagüez, en Puerto Rico.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores); World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Mibirizi y Bourbon Mayaguez 139
      • La historia reciente del país es ante todo una historia de precios. Las cuotas de exportación del Convenio Internacional de 1962 se derrumban en julio de 1989, cuando los miembros no renuevan las cláusulas económicas
      • entre 1997 y 2001, el precio indicativo de la Organización Internacional del Café cae a un tercio de su valor
      • es decir, los precios reales más bajos desde 1900. Para una economía en la que el café es la primera exportación y en la que el Estado vivía del margen entre el precio mundial y el precio pagado al cultivador, estas dos fechas pesan más que cualquier innovación agronómica.
      McCook, Coffee Is Not Forever (2019); OIC, precio indicativo 1997-2001; LC cap. 19

      Hoy

      El volumen que figura al comienzo de la ficha, 112 000 sacos, es el de la propia ficha, según las estadísticas de la OIC de 2009. Sirve como orden de magnitud y nada más, porque aquí no se ha podido documentar ninguna cifra más reciente.

      Este pequeño volumen descansa sobre una población considerable. La caficultura ocupa a más de 800 000 hogares, en parcelas de unos cientos de cafetos cada una. Muchas familias, muy poco café por familia: es la estructura agraria del país, no un accidente de cosecha.

      El arábica ocupa la altura, entre 1 250 y 2 000 metros, y el canephora se mantiene más abajo. Se cultiva casi sin insumos químicos.

      Las variedades declaradas son el Bourbon y el Blue Mountain. El procesamiento es la vía húmeda y la vía semihúmeda. Las dos despulpan la cereza antes de secar el grano, pero la segunda deja una parte del mucílago pegada al pergamino. El secado se hace al sol.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      La estrategia de salida de la crisis es la de la calidad: sello Ngoma, ventas semanales en subasta sobre muestras, cosecha manual y selectiva. Es la misma opción que la de la vecina Ruanda, tomada más o menos en el mismo momento y sobre el mismo material Bourbon.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • La fecha de introducción, «la década de 1930», procede de la ficha y no se ha contrastado con una fuente primaria.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2009 para este país.
      • La proporción exacta del canephora en la producción burundesa no queda establecida por las fuentes disponibles.
      • El «Blue Mountain» cultivado en Burundi no está vinculado, en ninguna de las fuentes consultadas, con el Typica jamaiquino del mismo nombre.
      África

      13Camerún

      690 000 sacos (OIC 2009)

      El café camerunés depende en gran parte del canephora, que representa alrededor del 85 % de la producción. El arábica, por su parte, se ha refugiado en las montañas del Oeste y del Norte, donde los suelos volcánicos, negros y ricos, le convienen más. Las primeras plantas se remontan a 1905, pero la actividad solo despegó de verdad a finales de la década de 1920.

      Aquí se cultiva en familia, en superficies pequeñas, entre los árboles de sombra y los cultivos alimentarios. Los rendimientos siguen siendo modestos, y estos cafés suelen ir a mezclas, como muchos cafés de África Occidental. La larga crisis mundial del café ha dejado huellas; como respuesta, los productores se han ido agrupando poco a poco en cooperativas.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica (15 %), canephora (85 %)
      Variedades
      Arábica: Blue Mountain; canephora: Java
      Altitud
      1 000 a 2 200 m (arábica); 800 a 1 000 m (canephora)
      Sombra
      Árboles forestales y frutales
      Cosecha
      Canephora: manual no selectiva (nov.-feb.); arábica: manual selectiva (sept.-feb.)
      Procesamiento
      Canephora: vía seca; arábica: vía húmeda (principalmente)
      Selección
      Canephora: mecánica; arábica: manual y electrónica
      Período de cosecha
      Canephora: nov. a feb.; arábica: sept. a ene.
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Arábica: por grado

      El arábica camerunés se clasifica en 6 grados, anotados con una letra de la A a la F. Cada letra dice dos cosas a la vez. Un calibre, detallado en el cuadro de abajo. Y una clase de limpieza, que se cuenta en defectos.

      El conteo de defectos se hace siempre sobre una muestra de 300 g, lo que permite comparar un lote con otro. Los grados A, B, C y E corresponden a la clasificación Prima, limitada a 15 defectos. El D es Superior, con 30 defectos. El F es Corriente, con 60 defectos.

      GradoDetalle
      A70 % retenido en criba 18, 30 % en criba 17
      B70 % en criba 17, 30 % en criba 16
      CSolo granos caracol (un solo grano por cereza, forma redondeada)
      D70 % en criba 16, 30 % en criba 15
      ESolo granos elefante (granos grandes deformados)
      F70 % en criba 15, 30 % en criba 14

      Canephora: número de defectos

      ClasificaciónDefectos máx.
      Extra Prima15
      Prima30
      Superior60
      Corriente120
      Límite180

      Canephora: tamaño del grano

      GradoCriba
      Granos gruesos18/20 (criba 18 y más, máx. 1 % retenido en criba 16)
      Grado 116/18 (30 % retenido en criba 18)
      Grado 214/16 (30 % retenido en criba 16)
      Grado 310 (30 % retenido en criba 14)

      También existen lotes de gama baja: «descartes» y «quebrados».

      Historia y actualidad

      La historia

      Las primeras plantas datarían de 1905, pero el sector solo despega a finales de la década de 1920. Ukers, en 1922, no da una línea para Camerún en su cuadro mundial de exportaciones: la producción es allí todavía insignificante a escala del comercio. En cambio, el país dio su nombre a un episodio fitosanitario: en 1933 se identifica allí una segunda roya del cafeto, distinta de Hemileia vastatrix.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores); LC cap. 13

      Camerún ha desempeñado también un papel en la circulación de variedades, y ese papel se debe a un solo linaje.

      Se llama Java. Es una variedad local etíope, pasada por la isla de Java en la década de 1920 antes de llegar a Camerún.

      La investigación francesa la selecciona allí en 1980, y por una razón precisa: su tolerancia a la antracnosis de las bayas. Un cafeto que resiste este hongo interesa a todos los países donde azota. Java se difunde, por tanto, en Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

      A pesar de su nombre, no tiene nada que ver con el Typica de Java. El nombre conserva la huella de una etapa del viaje, no de un parentesco.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Java; LC cap. 8

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 690 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). El canephora representa alrededor del 85 % de la producción, en las tierras bajas, por vía seca y con cosecha manual no selectiva de noviembre a febrero; el arábica se ha replegado a los suelos volcánicos del Oeste y del Norte, entre 1 000 y 2 200 metros, por vía húmeda y con recolección selectiva de septiembre a febrero. El cultivo es familiar, en superficies pequeñas, bajo árboles de sombra y mezclado con cultivos alimentarios, con rendimientos modestos; buena parte del café va a mezclas.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      La larga crisis de los precios ha dejado huellas en el sector cafetero camerunés, y la respuesta ha sido la agrupación progresiva de los productores en cooperativas. Es el esquema común del África Occidental productora de canephora tras el derrumbe de las cuotas de 1989.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; McCook, Coffee Is Not Forever (2019); OIC, precio indicativo 1997-2001; LC cap. 19

      Zonas de sombra

      • La fecha de 1905 procede de la ficha; ninguna fuente primaria consultada aquí la confirma.
      • La ficha da «Canephora: Java» como variedad: sin embargo, el nombre Java designa, en el catálogo de variedades, un arábica de origen etíope. La ambigüedad no queda resuelta.
      • No se ha podido documentar ninguna cifra de producción posterior a 2009 para Camerún.
      • Las instituciones actuales del sector cafetero camerunés no están documentadas en ninguna de las fuentes del corpus.
      África

      14Congo (RD)

      425 000 sacos (OIC 2009)

      La República Democrática del Congo cultiva su arábica en el Este, a lo largo del gran Rift de África Oriental. Ese Este se resume en tres rasgos: la montaña, los grandes lagos, los terruños volcánicos.

      Toda esta zona lleva un nombre que los aficionados mencionan a menudo: el «Kivu». Dentro del Kivu, un terruño es más renombrado que los demás, y se lo llama «Bord Lac».

      El potencial existe, es real, pero choca con una realidad más difícil: la inestabilidad política y la falta de infraestructura vial frenan las exportaciones. No es raro que los sacos queden almacenados mucho tiempo antes de poder embarcarse.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica, canephora
      Variedades
      Bourbon, Jackson, Kent
      Altitud
      1 500 a 2 000 m
      Sombra
      Árboles forestales y plantas asociadas
      Cosecha
      Manual
      Procesamiento
      Vía húmeda
      Selección
      Manual
      Período de cosecha
      Principalene. a abril; segunda: mayo a sept.
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Para el arábica lavado, la clasificación oficial se basa en la calidad de preparación (criba + número de defectos), declinada en niveles «Kivu».

      GradoColor de los granosCribado / defectos
      Kivu 3Verde a verde azulado54 % mín. > criba 17; 20 % máx. < 16. Defectos menores escasos, ninguno mayor
      Kivu 4Verde, ligeros reflejos marronesMismo cribado. Algunos defectos menores (brocados, inmaduros), ninguno mayor
      Kivu 5Gris verdosoMismo cribado. Numerosos defectos menores (quebrados, fragmentos, conchas…)
      Kivu 6HeterogéneoSin cribado, numerosos granos defectuosos
      Kivu 7Muy heterogéneoSin cribado, descartes

      El grado solo indica la calidad de preparación. No dice nada del lugar de donde sale el lote, y por eso el nombre de la zona se añade a menudo a la designación.

      Se lee entonces «RD Congo, Kivu 4 Bord Lac», o «… Buttembo». La cifra informa al comprador sobre los defectos, el nombre de la zona sobre el terruño.

      Historia y actualidad

      La historia

      El Congo es el país de origen del canephora. Sin embargo, llegó tarde a la caficultura de exportación, y la distancia entre estos dos hechos merece examinarse.

      Ukers, en 1922, solo le atribuye 347 588 libras exportadas en 1919. En el mismo cuadro, Uganda pesa casi diez millones de libras y Kenia más de dieciocho. A la escala del comercio mundial, el Congo belga no es entonces más que un margen.

      Albergar una especie y venderla son dos cosas distintas. La primera depende de la botánica, la segunda de las rutas y de los mercados.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291

      Su papel está en otra parte: en la selección. La estación de Yangambi, fundada en 1927, y la de Lula produjeron entre 1930 y 1960 los linajes de élite INEAC y Lula.

      Lo que aportaban esos linajes cabe en una cifra. Coste informa en 1955 de rendimientos de 1 000 a 1 800 kilos por hectárea. Un rendimiento así viaja, y por eso estos clones son la cepa de numerosos canephora cultivados fuera de África.

      El mismo Coste cita los ensayos de Nioka, en el este del país, para el excelsa: 400 a 1 000 kilos por hectárea. La diferencia con Yangambi es nítida, y pesa en la elección de un cultivador.

      Coste, Les caféiers et les cafés dans le monde (1955); World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha clones INEAC / Lula; LC caps. 1 y 14

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 425 000 sacos, es el de la ficha, según las estadísticas de la OIC de 2009.

      El arábica se cultiva en el Este, a lo largo del Rift, entre 1 500 y 2 000 metros. La ficha declara tres variedades: el Bourbon, el Jackson y el Kent. La cosecha se hace a mano y el procesamiento es por vía húmeda.

      El nombre de terruño que circula entre los compradores es el Kivu, y dentro del Kivu, el Bord Lac.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El freno no es agronómico. La inestabilidad política y la falta de infraestructura vial retrasan las exportaciones, hasta el punto de que hay lotes que permanecen almacenados mucho tiempo antes de embarcarse: un factor de degradación del café verde que la calidad del terruño no compensa.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Ninguna fuente consultada indica la fecha de introducción del café cultivado en el Congo.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2009.
      • Las fuentes disponibles no cuantifican el reparto actual entre el arábica del Kivu y el canephora de las tierras bajas.
      • Los rendimientos de los clones de Yangambi citados por Coste datan de la década de 1950 y no dicen nada de las plantaciones actuales.
      África

      15Costa de Marfil

      1 850 000 sacos (OIC 2009)

      Costa de Marfil fue durante mucho tiempo el primer productor mundial de canephora. Ya no es así: los productores se volcaron a cultivos considerados más rentables (cacao, arroz, caucho) y el auge asiático hizo el resto. Hoy el país ocupa el 4.º lugar mundial en canephora.

      Cerca de 300 000 familias siguen cultivando café, reunidas en cooperativas, pero las plantaciones envejecen: buena parte de los cafetos ha superado los veinticinco años sin ser reemplazada. Un programa nacional intenta relanzar el sector, replantando y trabajando la calidad.

      Características de producción
      Especie botánica
      Canephora
      Variedades
      Kouillou, Niaouli, Conillon, Petit Indénié
      Altitud
      100 a 400 m
      Naturaleza de los suelos
      Arcilloso-silíceo
      Sombra
      Árboles frutales y forestales
      Cosecha
      Manual no selectiva
      Procesamiento
      Exclusivamente por vía seca
      Preparación
      Electrónica
      Período de cosecha
      De noviembre a abril
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Los criterios oficiales son el número de defectos y el tamaño de los granos, agrupados bajo una noción de grado.

      GradoCribaDefectos máx.
      Grado 116/1860
      Grado 214/1690
      Grado 312/14120
      Grado 410/12No especificado
      Historia y actualidad

      La historia

      En 1918, Costa de Marfil exportaba 66 358 libras de café. Es irrisorio frente a los diez millones y medio de Angola.

      Todo se jugó después, y el vuelco depende de una planta. El canephora del grupo guineano se planta con éxito desde la década de 1920 en Costa de Marfil y en Madagascar. Se lo llama Kouilou, por el nombre de un río de Gabón donde la especie crece en estado silvestre.

      De ese éxito sale el rango que el país mantendrá mucho tiempo: primer productor mundial de canephora.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Kouilou Niaouli / Petit Indénié

      Costa de Marfil es también uno de los pocos terrenos donde se ha cuantificado el comportamiento del cafeto. Roland Portères midió allí el efecto del viento sobre la planta y el tiempo de reacción del cafeto a una lluvia; esas mediciones marfileñas siguen entre los datos agronómicos más citados sobre la especie. El país recibió además la libérica en 1932, y conserva registros antiguos sobre la distribución de la stenophylla, especie dada durante mucho tiempo por desaparecida.

      Portères, citado por Coste 1955; LC caps. 2 y 4

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 1 850 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). El país ya no es el primero: ha pasado al cuarto lugar mundial en canephora, pues los productores se volcaron al cacao, al arroz y al caucho, considerados más rentables, mientras Asia ocupaba su lugar. Cerca de 300 000 familias siguen cultivando café, en cooperativas, entre 100 y 400 metros, con cosecha manual no selectiva y exclusivamente por vía seca.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El problema central es la edad de la plantación: buena parte de los cafetos ha superado los veinticinco años sin haber sido reemplazada. Un programa nacional de replantación y de trabajo sobre la calidad intenta relanzar el sector.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no establecen el año en que Costa de Marfil perdió su rango de primer productor mundial de canephora.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2009.
      • El detalle del programa nacional de replantación (fechas, superficies, financiación) no está documentado en ninguna fuente del corpus.
      • Las variedades citadas por la ficha (Kouillou, Niaouli, Conillon, Petit Indénié) son nombres comerciales de poblaciones de canephora, cuyos contornos genéticos exactos no están fijados.
      África

      16Etiopía

      4 500 000 sacos

      Cuna del café, Etiopía solo cultiva arábica, entre 1 500 y 2 300 metros. A estos cafés se los llama «los Moca», en recuerdo del puerto de Moca de donde salían antaño. En realidad, detrás de ese nombre se esconde una gran diversidad de crus, según la región y el modo de procesamiento.

      El café sigue siendo central en la economía del país: 5.º productor mundial, con una parte importante de la producción exportada. Cerca del 80 % de los cafés son naturales, secados por vía seca. Dato notable: casi no se utilizan insumos químicos; el país podría aspirar a lo orgánico, pero la certificación se juzga demasiado costosa.

      En cuanto al origen del café, una leyenda lo atribuye a un pastor, Kaldi, intrigado porque sus cabras se habían vuelto muy vivaces tras comer unos granos.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Moca y sus derivados, según la altitud y el terruño
      Altitud
      1 500 a 2 300 m
      Sombra
      Árboles forestales y frutales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda y vía seca
      Selección
      Manual
      Período de cosecha
      De octubre a abril y de agosto a diciembre
      Empaque
      Saco de 60 kg

      Volumen reciente 11,6 millones de sacos en 2025-2026, récord (7,0 según la OIC para 2024-2025: las definiciones de año y de alcance difieren)USDA FAS, junio de 2025; OIC, informes 2024-2025

      Clasificación de los cafés

      Los «Moca» de Etiopía se describen mediante dos elementos: el «cru» y el número de defectos.

      El «cru»

      El cru se define por dos cosas a la vez: la región de producción y el modo de procesamiento. Una misma región da entonces varios crus, según se lave la cereza o se la seque entera.

      El Kaffa es el ejemplo. Allí se encuentran Moca lavados, designados «Moca Limu», y Moca secados, designados «Moca Djimmah». El nombre de venta lleva así lo que el grado no dice: el grado cuenta los defectos, el cru dice de dónde viene el café y cómo se preparó.

      El número de defectos (muestra de 300 g)

      GradoNúmero de defectos
      Grado 10 a 3
      Grado 24 a 12
      Grado 313 a 25
      Grado 420 a 45
      Grado 546 a 100
      Grado 6101 a 153
      Grado 7154 a 340
      Grado 8más de 340

      Se prohíbe la exportación de los dos últimos grados (7 y 8).

      Historia y actualidad
      Cafetos silvestres de Kaffa, cerca de Adís Abeba
      Cafetos silvestres de Kaffa, cerca de Adís Abeba

      La historia

      Etiopía es la cuna de la especie y el único origen donde el arábica crece en estado silvestre. De ello se deriva una particularidad que ningún otro país comparte: allí se cosecha café que nadie ha plantado.

      Ukers, en 1922, ya distingue dos cafés etíopes, y los separa justamente en este punto. El Harari procede de árboles cultivados, en la provincia de Harar. El Abyssinian, o Kaffa, procede de árboles silvestres, en las provincias de Sidamo, Kaffa y Guma.

      Describe bosques inmensos donde los habitantes recogen los granos caídos. La cosecha anual media de este café silvestre ronda los 6 000 sacos.

      Faltaba sacar ese café del país, y el itinerario dice el esfuerzo que eso exigía: a lomo de mula hasta Dire Dawa, luego por ferrocarril hasta Yibuti.

      Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, pp. 240-241

      Leyenda · El origen del café se atribuye a un pastor, Kaldi, cuyas cabras se habrían puesto a bailar tras mordisquear bayas rojas. Ukers la incluye entre los relatos legendarios, y el tratado histórico anexo a La Roque, traducido en 1732, ya la desmontaba.

      Ukers 1922, caps. II-III y cronología p. 725 («leyenda»); La Roque, Voyage de l'Arabie heureuse (1716, trad. 1732); LC cap. 5

      El material genético etíope ha irrigado el mundo dos veces, y los dos pasos no tienen nada de comparable.

      El primero pasa por Yemen. De allí salen los dos fundadores, el Typica y el Bourbon, es decir, las cepas de las que descienden la mayoría de las variedades cultivadas.

      El segundo es deliberado: se va a buscar a Etiopía material para alimentar programas de selección. Una misión británica recoge en 1931 semillas silvestres para los programas de Kenia, Uganda y Tanganica. En ese lote figura una accesión etiquetada Geisha.

      Las colectas siguientes son institucionales. La FAO pasa en 1964-1965, el ORSTOM en 1966, y traen las accesiones Agaro, Dilla, Gimma y Kaffa. Esos cuatro nombres siguen alimentando los programas de selección, lo que hace de Etiopía un proveedor de genes tanto como un país productor.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Geisha y Accessions FAO 1964-65 / ORSTOM 1966; LC caps. 3 y 8

      Hoy

      El país solo cultiva arábica, entre 1 500 y 2 300 metros, por vía seca en cerca del 80 % de los lotes. El nombre comercial sigue siendo «Moca», en recuerdo del puerto yemení de donde salían estos cafés. Casi no se emplean insumos químicos: el país podría aspirar a lo orgánico, pero la certificación se juzga demasiado costosa. Las variedades son las poblaciones locales y las selecciones del programa nacional de Jimma, el JARC, que ha difundido desde 1967 linajes numerados (74110, 74112, 74158) y luego selecciones con nombre como Sende y Limu 1.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas JARC; LC cap. 8

      El comercio interior se rehízo en abril de 2008 con la creación de la Ethiopian Commodity Exchange, primera bolsa de materias primas de África, bajo la dirección de Eleni Gabre-Madhin.

      Una bolsa funciona haciendo intercambiables los lotes: en ella se compra un grado y una región, no una finca. Es exactamente lo que los compradores de café de especialidad le reprocharon. Al borrar la trazabilidad a nivel de finca, la ECX borraba también el medio de pagar más caro a un productor identificado.

      La ECX abrió una vía directa y luego, a partir de 2017, una licencia de especialidad directa que preserva la trazabilidad.

      Un episodio anterior había mostrado lo que estaba en juego. En 2007, tras un conflicto por las marcas Sidamo, Harar y Yirgacheffe registradas por Etiopía, Starbucks firma un acuerdo de licencia con Adís Abeba. El nombre de un origen vale algo, y por eso se pelea por saber de qué finca sale un saco.

      Perfect Daily Grind, What Is The Ethiopian Commodity Exchange?, octubre de 2020; Collaborative Coffee Source, Changes to the Ethiopian Commodities Exchange, abril de 2018; LC cap. 19

      Zonas de sombra

      • Las cifras de producción etíopes divergen según la fuente y la definición de año: el USDA anuncia 11,6 millones de sacos para 2025-2026, la OIC 7,0 millones para 2024-2025. Las dos no miden lo mismo.
      • La proporción exacta de producción silvestre, semiforestal y cultivada de Etiopía no está establecida de forma estable.
      • Se desconoce el número de variedades distintas cultivadas en Etiopía: las plantaciones son poblaciones, no linajes.
      • Las fuentes consultadas no dirimen el efecto neto de la ECX sobre el ingreso de los productores.
      África

      17Kenia

      667 000 sacos (OIC 2009)

      Kenia es vecina de Etiopía y, sin embargo, se dedicó al café tardíamente, a finales del siglo XIX. Lo que la distingue no es la antigüedad, sino la organización: pocos países han estructurado su sector con tanto rigor, hasta integrar la calidad en taza en la selección de los mejores lotes.

      Un tercio de las plantaciones pertenece a grandes propietarios; el resto se reparte entre una multitud de pequeños productores reunidos en cooperativas. Los cafés son sobre todo lavados, y la venta se hace por muestras, a través de la bolsa de Nairobi.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Bourbon, Ruiru 11, etc.
      Altitud
      1 400 a 2 100 m
      Naturaleza de los suelos
      Volcánico
      Sombra
      Variable según las plantaciones
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda (principalmente) y vía seca
      Selección
      Mecánica y manual
      Período de cosecha
      De octubre a marzo
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Arábica lavado: por granulometría

      GradoDescripción
      ESelección exclusiva de los granos «Elefante»
      AACriba 17/18
      ABCriba 15/16
      PBSelección exclusiva de los granos «Caracol»
      CCriba inferior a 12
      TTGranos ligeros
      TGranos más pequeños y finos, a menudo aplanados, quebrados o defectuosos

      Calidad en taza

      Antigua puntuación de 1 (la mejor) a 10. Hoy solo sigue siendo habitual la mención FAQ (Fair to Average Quality), con un «FAQ+» para los mejores lotes. Los cafés de la cosecha principal se consideran superiores a los de la cosecha intermedia.

      Arábica natural

      GradoDescripción
      MH / MLNo lavado y no cosechado a mano (cerezas recogidas del suelo). ~7 % de la cosecha, calidad mediocre
      M'buniConjunto de los granos descartados de los demás lotes
      Historia y actualidad

      La historia

      El café llega tarde: Ukers fecha en 1901 la introducción del cultivo en el África Oriental Británica, es decir, la colonia que se convertirá en Kenia. El material procede de La Reunión.

      El ascenso es luego rápido. En 1918, la colonia ya exporta 18 735 572 libras, la cifra africana más alta del cuadro de Ukers. Un oficial británico saca de ello una predicción en 1920: el África Oriental Británica «va a convertirse en uno de los grandes países del café».

      Existe otra vía de introducción, y son las variedades las que la delatan. En Kenia se encuentra la French Mission, un Bourbon traído por los misioneros espiritanos. Esa llegada es anterior a 1901, pero ninguna fecha primaria permite situarla.Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, p. 5-10; Ukers 1922, cap. XX, p. 216-244, p. 243; Ukers 1922, cap. XXII, p. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291, World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha French Mission

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, p. 243; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha French Mission

      La caficultura keniana fue ante todo un monopolio colonial. El plan Swynnerton de 1954 autoriza por fin a los campesinos africanos a cultivar café, reservado desde 1900 a los colonos europeos, y diez años después ellos producen la mayor parte. Entretanto, los Scott Agricultural Laboratories seleccionaron en 1931-1935 el SL28, a partir de un árbol del linaje Tanganyika Drought Resistant, luego en 1935-1939 el SL34, y R. H. Walker el K7 en 1936.

      Swynnerton, A Plan to Intensify the Development of African Agriculture in Kenya (1954); Pendergrast 1999, cap. 13; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas SL28, SL34, K7

      La epidemia de antracnosis de las bayas de 1971 destruye una parte de la cosecha keniana. El nombre de la enfermedad dice lo esencial: ataca las cerezas, es decir, directamente lo que se vende.

      La Coffee Research Foundation responde con la selección. Construye el Ruiru 11, híbrido F1 compuesto difundido en 1985.

      Un híbrido F1 cruza dos progenitores muy diferentes, lo que le da un vigor notable. Pero sus semillas segregan: sembradas, no vuelven a dar el mismo árbol. Hay que multiplicarlo, por tanto, por clonación, no por siembra.

      • Viene luego el Batian, variedad compuesta de porte alto difundida en 2010 por la CRF, convertida entretanto en KALRO. Su interés no es solo sanitario: su taza se acerca a la de los SL. Es lo que cuenta en un país cuya reputación en taza descansa en esos linajes.McCook 2019
      • World Coffee ResearchCoffee Varieties Catalog 2025, fichas Ruiru 11 y Batian
      • LC cap. 15
      McCook 2019; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Ruiru 11 y Batian; LC cap. 15

      Hoy

      El volumen de cabecera de la ficha, 667 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). Los cafés son sobre todo lavados, entre 1 400 y 2 100 metros, con recolección manual y selectiva. La particularidad keniana es el doble lavado prolongado, a menudo presentado como una fermentación larga cuando se trata ante todo de un lavado y un remojo en agua clara. Un tercio de las plantaciones pertenece a grandes propietarios, el resto a una multitud de pequeños productores en cooperativas; la venta se hace sobre muestras a través de la bolsa de Nairobi, y la calidad en taza interviene en la selección de los mejores lotes.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; LC cap. 17b

      Zonas de sombra

      • La fecha de 1901 es la de Ukers para el África Oriental Británica; la llegada por las misiones espiritanas es más antigua, sin fecha primaria disponible aquí.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción keniano posterior a 2009.
      • La proporción actual de SL28 y SL34 en el cafetal, frente al Ruiru 11 y al Batian, no está cifrada en las fuentes consultadas.
      • No se ha establecido el mecanismo exacto por el cual el doble lavado keniano actúa sobre la taza.
      África

      18Madagascar

      Un Coffea kouilou de dieciocho meses en flor
      Un Coffea kouilou de dieciocho meses en flor
      452 000 sacos (OIC 2009)

      En la «gran isla», el café se reparte entre dos mundos: el arábica de las Tierras Altas, minoritario, y el canephora de la costa Este, ampliamente dominante. Fueron los colonos reunioneses quienes lo introdujeron, antes de que los campesinos malgaches lo adoptaran a su vez, a mediados del siglo XX.

      El café cuenta para la economía, pero viene después de la vainilla, los lichis y los crustáceos. Durante mucho tiempo gran nombre del canephora, Madagascar retrocedió frente a otros orígenes tras una caída de la calidad. Algunas plantaciones de arábica han optado desde entonces por la certificación orgánica.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica, canephora
      Altitud
      800 a 1 500 m
      Sombra
      Árboles frutales
      Cosecha
      Manual (picking o stripping)
      Procesamiento
      Vía seca y vía húmeda
      Selección
      Manual
      Período de cosecha
      Arábica: junio a sept.; canephora: mayo a oct.
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      La clasificación existe, pero no se usa de forma sistemática: el país produce sobre todo canephora, y los arábicas se venden a menudo como «stocklot» (sobre muestra). Se tienen en cuenta dos criterios.

      El número de defectos

      DenominaciónDefectosGranos quebrados máx.
      Extra Prima0 a 155
      Prima15 a 305
      Superior30 a 6010
      Standard30 a 12025
      Límite120 a 24040

      Descarte de la misma especie: máx. 2 % de materia extraña (pergamino, cascarilla), máx. 10 % de granos quebrados o conchas, máx. 10 % de granos enteros.

      El tamaño de los granos

      GradoCriba
      Granos gruesos18-20
      Grado 116
      Grado 214
      Grado 312
      Grado 410
      Historia y actualidad

      La historia

      Madagascar exportaba 707 676 libras de café en 1918, con un promedio quinquenal de 981 047: una producción real pero modesta. El café habría sido introducido allí por colonos reunioneses, antes de que los campesinos malgaches lo adoptaran a mediados del siglo XX. El canephora del grupo guineano, el Kouilou, se planta allí con éxito desde la década de 1920, al mismo tiempo que en Costa de Marfil.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Kouilou Niaouli

      La isla tiene además un estatus botánico aparte: alberga las Mascarocoffea, dieciocho especies de cafetos sin cafeína, presentes desde hace mucho tiempo y sobre las cuales nunca se ha construido ningún sector. Plantean la cuestión de un café naturalmente descafeinado, que sigue sin respuesta comercial.

      LC cap. 4; Coste 1955

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 452 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). La producción se reparte entre el arábica Typica de las Tierras Altas, minoritario, y el canephora Kouilou de la costa Este, ampliamente dominante, entre 800 y 1 500 metros, por vía seca y por vía húmeda, con cosecha manual en picking o en stripping. El café cuenta para la economía, pero después de la vainilla, los lichis y los crustáceos.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Durante mucho tiempo gran nombre del canephora, Madagascar retrocedió frente a otros orígenes tras una caída de la calidad. Algunas plantaciones de arábica han optado desde entonces por la certificación orgánica.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no establecen la fecha de introducción del café en Madagascar por los colonos reunioneses.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2009.
      • Las fuentes disponibles no fechan ni cuantifican la «caída de la calidad» que hizo retroceder al canephora malgache.
      • Ninguna fuente consultada documenta un uso comercial de las Mascarocoffea sin cafeína.
      África

      19Uganda

      3 000 000 sacos (OIC 2009)

      En Uganda, el café se aloja en los relieves, y es la altitud la que separa las dos especies. El arábica, minoritario, ocupa las alturas: el Noreste en torno al monte Elgon, el Oeste cerca del Ruwenzori.

      El canephora, mayoritario, ocupa las tierras más bajas en torno al lago Victoria. Allí está en su casa, pues esa cuenca es el hábitat natural de la especie. Uganda no es, por tanto, solo un país productor de canephora: es uno de sus focos de origen.

      El país exporta casi toda su producción. Desde hace algunos años trabaja más la calidad, en particular mediante las certificaciones y una asociación nacional de productores que federa a varios cientos de organizaciones de base.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica (20 %), canephora (80 %)
      Variedades
      Typica, Kent
      Altitud
      1 300 a 2 300 m (arábica); 900 a 1 500 m (canephora)
      Sombra
      Sí
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Canephora: vía seca; arábica: vía húmeda (fermentación de 12 a 36 h)
      Selección
      Densimétrica
      Período de cosecha
      Canephora: casi todo el año (pico agosto-abril); arábica: sept. a feb.
      Empaque
      Saco de 60 kg

      Volumen reciente 7,05 millones de sacos en 2024-2025, frente a 6,78 el año anteriorOIC / UCDA, año cafetero 2024-2025

      Clasificación de los cafés

      Región de producción + procesamiento

      Ej.: arábica lavado de Bugisu = «Washed Bugisu»; arábica natural de Drugar = «Unwashed Drugar».

      Arábica: granulometría

      GradoCriterios
      AA90 % mín. > criba 17; 2 % máx. < criba 12
      A10 % máx. > 17; 2 % máx. < 12
      B10 % máx. > 16; 2 % máx. < criba 12
      C10 % máx. > criba 15; 5 % máx. < criba 12
      PB (caracol)5 % máx. > criba 16; 2 % < criba 12
      E (Elefante)85 % mín. > 19,5; 5 % máx. < 12

      Canephora: granulometría

      GradoCriterios
      Natural92 % mín. en criba 18; 1 % < criba 12
      Standard90 % en criba 17; 2 % máx. < criba 12
      Screen 145 % máx. > criba 15; 10 % máx. < criba 12
      Screen 1213 % > criba 15; 2 % < criba 12
      Historia y actualidad

      La historia

      Uganda no ha necesitado que se le trajera el canephora: es uno de sus focos de origen. El manual de la autoridad nacional del café indica que la cuenca del lago Victoria es el hábitat nativo de la especie, y que entre 150 y 400 hectáreas de canephora silvestre subsisten en los bosques naturales de la cuenca y en las reservas de Kibaale y de Zooka-Adjumani. Las poblaciones locales llevan los nombres de Nganda, de porte extendido, y Erecta, de porte erguido.

      UCDA, Robusta Coffee Handbook (2019), cap. 1; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Grupo Ugandés

      El país ya exportaba 9 999 845 libras en 1918; un informe británico de 1919 le contaba 21 000 acres plantados de café en el protectorado, más 16 000 en otras partes. El sector se liberaliza en 1991, regulado por los reglamentos de 1994; la investigación se centraliza en el National Coffee Research Institute de Kituza, en el distrito de Mukono, bajo la National Agricultural Research Organisation, y el apoyo a los productores corresponde a la Uganda Coffee Development Authority.

      Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, p. 243; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291; UCDA 2019, prefacio y §1.1

      Hoy

      El café es la primera exportación del país: 492 millones de dólares en el ejercicio 2017-2018, es decir, el 16 % de las exportaciones ugandesas. Cerca de cinco millones de personas viven de la producción y de los oficios asociados.

      Estas dos cifras se leen juntas. Cuando la cotización mundial se mueve, no son solo los cultivadores quienes reciben el golpe, son los ingresos de exportación de todo un país.

      En el terreno, la altitud manda el reparto. El arábica, minoritario, ocupa el monte Elgon al Noreste y el Ruwenzori al Oeste, entre 1 300 y 2 300 metros. Allí se planta Typica y Kent, procesados por vía húmeda, es decir, despulpados y luego fermentados de 12 a 36 horas antes del lavado.

      El canephora se queda más abajo, entre 900 y 1 500 metros, y sale por vía seca: la cereza entera se seca tal cual, sin despulpado ni lavado.UCDA 2019, prefacio; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      UCDA 2019, prefacio; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Desde 2009, la investigación nacional ha difundido diez clones de canephora, los NARO-Kituza Robusta 1 a 10. Todos resisten a la traqueomicosis, esa micosis que obstruye los vasos del árbol y lo hace morir de sed en suelo húmedo.

      Son clones y no semillas. Se multiplican por vía vegetativa para que cada planta sea la copia exacta del pie resistente: una siembra, en cambio, redistribuiría los caracteres.

      La hoja de ruta oficial apuntaba a pasar de 4,6 a 20 millones de sacos, con una ampliación del 20 % de las superficies. La producción real se situó en 7,05 millones de sacos en 2024-2025.

      • La diferencia mide la ambición del objetivo. Ninguna fuente consultada explica por qué no se cumplió.UCDA 2019, §1.1 y cuadro 1
      • World Coffee ResearchCoffee Varieties Catalog 2025, ficha NARO-Kituza Robusta
      • OIC / UCDAaño cafetero 2024-2025
      UCDA 2019, §1.1 y cuadro 1; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha NARO-Kituza Robusta; OIC / UCDA, año cafetero 2024-2025

      Zonas de sombra

      • El objetivo de 20 millones de sacos para 2025, fijado en 2019, no se alcanzó; ninguna fuente consultada ofrece su análisis oficial.
      • La superficie de canephora silvestre que queda en Uganda se da como una horquilla de 150 a 400 hectáreas, sin un relevamiento más preciso.
      • Las fuentes disponibles no cuantifican la parte del arábica en la producción ugandesa.
      • El volumen de 3 000 000 de sacos que figura al comienzo de la ficha data de 2009 y hoy está superado en más del doble.
      África

      20Ruanda

      256 000 sacos (OIC 2009)

      Introducido a principios del siglo XX, el café ruandés ha conocido una historia difícil y luego una reconstrucción paciente: después de 1994, las cooperativas se estructuraron y optaron por la calidad. El país, sin salida al mar y montañoso, cultiva casi exclusivamente arábica, a gran altitud.

      Es una caficultura de pequeñísimos productores, cientos de miles de familias en superficies reducidas. Se cuida la sombra, se lucha contra la erosión y la selección de los granos es meticulosa. Desde 2008, Ruanda organiza su propia Cup of Excellence, que ha hecho mucho por su reputación.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica; canephora (muy poco)
      Variedad
      Bourbon
      Altitud
      1 300 a 2 400 m
      Sombra
      Árboles forestales y frutales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda; secado en mesas (modelo africano)
      Selección
      Manual y mecánico
      Período de cosecha
      Arábica: feb.-jul. según las regiones; canephora: mayo-junio
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      El productor y el importador definen conjuntamente el número máximo de defectos, así como la homogeneidad y el tamaño de los granos. Se distinguen 4 tipos de preparación en origen.

      TipoCriterios
      StandardMenos de 58 defectos, criba 15/16
      OrdinarioMás de 58 defectos
      Sin gradoDemasiados defectos, fragmentos de granos
      SelecciónGranos fétidos, negros o brocados
      Historia y actualidad

      La historia

      El café se introduce en Ruanda a principios del siglo XX, bajo administración colonial.

      La plantación no fue construida por un instituto de investigación sino por misiones: fueron misioneros quienes eligieron los árboles. Las selecciones que todavía componen el país conservan la marca.

      • MibiriziElegido por los misioneros en la década de 1930, en la misión del mismo nombre. Descrito como de una calidad excepcional, pero muy sensible a las enfermedades: el mejor en taza es aquí el más frágil en el campo.
      • Bourbon Mayaguez 139Llegado de Puerto Rico en la misma época, es decir, en la década de 1930.
      • JacksonLlegado de Kenia, el vecino que seleccionaba entonces sus propios linajes.
      • HararIntroducido en 1956, el más tardío de este conjunto.

      El año exacto de la introducción no está establecido por las fuentes consultadas. Se conoce la década, no la fecha.World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Mibirizi, Bourbon Mayaguez 139, Jackson, Harar; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Mibirizi, Bourbon Mayaguez 139, Jackson, Harar; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026
      • El café ruandés es uno de los pocos casos en que un sector agrícola ha entrado en el análisis histórico de un genocidio. El café representaba hasta las tres cuartas partes de las exportaciones del país
      • el Estado fijaba el precio a los cultivadores y vivía del margen. El derrumbe de las cuotas de 1989 divide por dos la cotización mundial y arruina a los cultivadores
      • los historiadores del genocidio de 1994 cuentan esa quiebra entre sus condiciones. La reconstrucción se hizo luego a través del café: las estaciones de lavado construidas después de 2000 hicieron de Ruanda un origen de especialidad, y el país organiza su propia Cup of Excellence desde 2008.
      Kamola, The Global Coffee Economy and the Production of Genocide in Rwanda, Third World Quarterly 28 (2007); Verwimp, Journal of Development Economics (2003); Cup of Excellence Rwanda 2008

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 256 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). El país cultiva casi exclusivamente arábica Bourbon, entre 1 300 y 2 400 metros, en manos de cientos de miles de familias en superficies muy pequeñas. El procesamiento es la vía húmeda con secado en mesas elevadas, el modelo africano; se cuida la sombra, se lucha contra la erosión y la selección de los granos es meticulosa.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no establecen el año preciso de introducción del café en Ruanda.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2009.
      • El vínculo entre el derrumbe del precio del café y el genocidio es un vínculo de condición establecido por trabajos universitarios, no una causalidad demostrada; los autores citados lo presentan como un factor entre otros.
      • Aquí no se documenta el número de estaciones de lavado en actividad hoy.
      África

      21Tanzania

      709 000 sacos (OIC 2009/10)

      En Tanzania, los cafetos se instalan al pie del Kilimanjaro y del monte Meru. El café es antiguo allí; se cuenta que primero se masticaba como estimulante, e incluso se usaba como moneda en algunas tribus, pero su cultivo no despegó de verdad hasta la colonización.

      El arábica domina, junto con algo de canephora, y la mayor parte de la producción procede de pequeñas fincas reunidas en cooperativas, las primeras del país, nacidas de la necesidad de negociar mejores precios. Algunos terruños, como Ruvuma, siguen siendo secretos bien guardados, apreciados por sus lavados.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica (70 %), canephora (30 %)
      Altitud
      Arábica: 950 a 1 900 m; canephora: 900 a 1 500 m
      Naturaleza de los suelos
      Suelos rojos fértiles
      Sombra
      Árboles frutales (en particular bananos)
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda y vía seca; secado al sol en bandejas
      Selección
      Mecánica y electrónica
      Período de cosecha
      Norte y Sur: jul.-dic.; Oeste: mayo-oct.
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Según la Coffee Board de Tanzania, se indica la región (Sur o Norte, e incluso el terruño para las calidades superiores) y luego la granulometría.

      Granulometría del arábica

      GradoCriterios
      AA90 % > criba 18; 8-10 % máx. criba 17; 2 % máx. criba 15
      A90 % > criba 15/16; 2 % de la criba 14
      B90 % mín. retenido en criba 15/16
      C90 % mín. retenido en criba 14; 10 % máx. criba 13
      PB (caracol)95 % mín. retenido en criba 14
      AF90 % máx. retenido en criba 17; 8-10 % máx. criba 15/16; 2 % máx. criba 14
      TT90 % máx. retenido en criba 15/16; 10 % máx. retenido en criba 14
      E (Elefante)90 % mín. retenido en criba 18; 10 % máx. < criba 15
      Historia y actualidad

      La historia

      El territorio, entonces África Oriental Alemana, exportaba 2 334 450 libras de café en 1913. El café sería allí más antiguo que su cultivo organizado: la ficha refiere que primero se habría masticado como estimulante, e incluso usado como moneda por algunas tribus, pero el cultivo no arranca de verdad hasta la colonización.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Tanzania ha dado al mundo dos linajes importantes, y uno de ellos hizo la reputación de su vecina Kenia.

      La Arusha viene del monte Meru. Aparece en la década de 1880 y hoy se encuentra en Papúa Nueva Guinea, en el otro extremo del mundo. Su adscripción al Typica o al Bourbon sigue discutida según las fuentes: ninguna zanja la cuestión.

      El Tanganyika Drought Resistant es una selección de África Oriental de base Bourbon, procedente de Moduli. Fue él quien proporcionó a los Scott Laboratories de Kenia el árbol madre del SL28, en 1931. Dicho de otro modo, la referencia cafetera de África Oriental nació de un pie tanzano.

      El mismo año, una misión británica recolecta semillas silvestres de Etiopía para los programas de Kenia, Uganda y Tanganica. Las tres colonias iban a buscar su material allí donde la especie está en su casa.World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Arusha y Tanganyika Drought Resistant; LC cap. 8

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Arusha y Tanganyika Drought Resistant; LC cap. 8

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 709 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009-2010). No se ha podido documentar ningún dato posterior: esta cifra es una referencia fechada, no la producción de hoy.

      Los cafetos ocupan el pie del Kilimanjaro y del monte Meru. El arábica domina entre 950 y 1 900 metros, con algo de canephora entre 900 y 1 500: aquí también es la altitud la que separa las dos especies.

      Las variedades declaradas son el Bourbon, el Kent, el Blue Mountain y el Typica.

      El procesamiento se hace tanto por vía húmeda como por vía seca, con secado al sol en bandejas. La cosecha es manual y selectiva, es decir, se pasa varias veces por la misma parcela para recoger solo las cerezas maduras.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      La mayor parte de la producción procede de pequeñas fincas reunidas en cooperativas, las primeras del país, nacidas de la necesidad de negociar mejores precios. Algunos terruños, como Ruvuma, siguen siendo poco conocidos y apreciados por sus lavados.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • El uso del café como moneda por algunas tribus lo refiere la ficha sin fuente primaria: es una tradición, no un hecho establecido.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2010.
      • La adscripción genética de la Arusha (Typica o Bourbon) se discute explícitamente entre las fuentes.
      • Aquí no se cuantifica la parte del canephora tanzano en la producción total.

      22África austral

      África austral

      23Malaui

      17 000 sacos

      Malaui es un pequeño productor, a menudo eclipsado por el té, que ocupa un lugar mucho mayor en su economía. Sin salida al mar, atravesado por el Rift y bordeado por un inmenso lago, el país debe lidiar con una limitación de peso: el transporte del café hasta los puertos de exportación.

      La producción procede sobre todo de grandes explotaciones, mientras los pequeños productores se agrupan en cooperativas en las tierras altas del Norte. Tras una década en que muchos arrancaron sus plantas, la tendencia vuelve a subir lentamente, en parte gracias a la reconversión de antiguos campos de tabaco.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Agaro, Geisha, Blue Mountain, Catimor, Malawi Bronze, SL28, SL29, Caturra, Catuai…
      Altitud
      1 600 a 2 000 m (en terrazas)
      Sombra
      Permanente y natural (faidherbia albida, gliricidia, tephrosia)
      Cosecha
      Manual (al alba, antes de la salida del sol)
      Procesamiento
      Vía húmeda; secado natural en mesas
      Preparación
      Selección y clasificación por tamaño
      Período de cosecha
      De mayo a octubre
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      No existe una norma oficial, pero la Coffee Association of Malawi ha fijado reglas de clasificación por grado.

      GradoCriba / descripción
      E («Elefante»)Criba 19/20 (selección manual del AAA)
      AAACriba 19 (muy poco volumen)
      AACriba 18 (grado 1 si se mezcla con AA)
      ABCriba 16 (grado 2 si se mezcla con AA)
      PBCriba 12 (equivalente a grado 2)
      TT2Criba 14 (descartes de selección AAA/AA/AB, sin granos negros)
      TT3Criba 10 (descartes de selección PB, sin granos negros)

      Humedad en la entrega: 8 a 12,5 %. Máximo 86 defectos por muestra de 300 g (es decir, ~29 por 100 g). No se tolera ningún grano negro (legislación de la OIC sobre ocratoxina).

      Historia y actualidad

      La historia

      Ukers fecha en 1878 el comienzo de la propagación del café por los ingleses en el África Central Británica, es decir, en Nyasalandia, la actual Malaui. En 1918, el territorio exporta 122 796 libras, y un informe británico de 1919 le cuenta 1 300 acres plantados: una caficultura antigua pero que siguió siendo minúscula.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, p. 243; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291

      Malaui dio su nombre a una variedad difundida en otros lugares: el Nyasaland, por el nombre colonial del país. Es un Typica, y encontró su público entre los pequeños productores ugandeses más que en su propia tierra.

      El país es también el punto de paso de un linaje Gesha de 1956. Es distinto del Geisha de 1931, el que se difundió desde Costa Rica. La confusión entre los dos es fácil, ya que llevan casi el mismo nombre.

      La documentación del linaje de 1956 sigue siendo escasa, incluso en el catálogo de variedades. Se sabe que pasó por Malaui, poco más.World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Nyasaland y Gesha (linaje 1956, Malawi)

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Nyasaland y Gesha (linaje 1956, Malawi)

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 17 000 sacos, es el de la ficha: es la producción más pequeña de los treinta y dos orígenes presentados aquí.

      El café crece entre 1 600 y 2 000 metros, en terrazas, es decir, en rellanos tallados en la pendiente. El abanico de variedades es inusual para un volumen tan pequeño: Agaro, Geisha, Blue Mountain, Catimor, Malawi Bronze, SL28, Caturra, Catuai. La plantación es más diversa de lo que el volumen permitiría esperar.

      La cosecha se hace a mano al alba, antes de la salida del sol. La ficha no da la razón de ese horario.

      El procesamiento es la vía húmeda, con secado natural en mesas.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Dos limitaciones estructuran el sector: el té, que ocupa un lugar mucho mayor en la economía, y la falta de salida al mar, que dificulta el transporte hacia los puertos de exportación. Tras una década de arranque de plantas, la tendencia vuelve a subir lentamente, en parte por la reconversión de antiguos campos de tabaco; la producción procede sobre todo de grandes explotaciones, mientras los pequeños productores se agrupan en cooperativas en las tierras altas del Norte.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • El «SL29» citado por la ficha no aparece en ningún catálogo de variedades consultado; SL28, SL34 y SL4 sí figuran en ellos.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción reciente para Malaui.
      • Las fuentes disponibles no fechan ni cuantifican la década de arranque de plantas que menciona la ficha.
      • El linaje Gesha 1956 que pasó por Malaui está mal documentado, incluso en el catálogo de variedades.
      África austral

      24Zambia

      28 000 sacos (OIC 2009)

      Zambia llegó al café más tarde que sus vecinos de África Oriental. El cultivo existe desde la década de 1950, pero hubo que esperar a la década de 1980 para que la exportación arrancara de verdad.

      Es ante todo un cultivo de exportación, y el país no tiene puerto propio. Los lotes transitan por Durban o por Dar es Salaam, dos salidas situadas fuera de las fronteras, lo que añade una etapa y un costo a cada saco.

      La producción se reparte entre numerosos pequeños productores en el Norte y unos pocos grandes propietarios en el Sur, que pesan mucho en el volumen total. El sector está encuadrado por una Coffee Board y una asociación que impulsa los cafés especiales; las certificaciones orgánica, UTZ y de comercio justo avanzan.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica, canephora
      Variedades
      Originarios de Tanzania y de Kenia, Bourbon, Catimor, Caturra…
      Altitud
      1 000 a 1 500 m
      Sombra
      Árboles frutales
      Cosecha
      Manual y selectiva (picking)
      Procesamiento
      Exclusivamente por vía húmeda
      Selección
      Mecánica y manual
      Período de cosecha
      De abril a septiembre
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      La clasificación, por granulometría, es idéntica a la de Kenia.

      GradoCriba / descripción
      AAACriba 19 (mejor calidad)
      AACriba 18
      ABCriba 16
      CCriba 14
      PBGrano pequeño, por debajo de 4,5 mm
      TTMás fino que los grados AA y AB
      TGrano pequeño, por debajo de la criba 15
      E («Elefante»)Criba 12
      Historia y actualidad

      La historia

      Zambia llegó al café mucho después de sus vecinos de África Oriental: el cultivo data de la década de 1950, la exportación real de la de 1980.

      Un silencio lo confirma. Ukers, en 1922, no da ninguna línea para Rodesia del Norte, nombre colonial del país, en su cuadro mundial de exportaciones. Una ausencia no prueba nada por sí sola, pero concuerda con esa cronología tardía.

      La fecha exacta de las primeras plantaciones, en algún momento de la década de 1950, no está establecida por las fuentes consultadas.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 291

      El material vegetal viene de los vecinos: la ficha indica variedades originarias de Tanzania y de Kenia, más Bourbon, Catimor y Caturra. Es el esquema clásico de un sector joven: se importan linajes ya probados en lugar de seleccionar en el lugar.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 28 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). Es ante todo un cultivo de exportación, entre 1 000 y 1 500 metros, con cosecha manual selectiva y exclusivamente por vía húmeda; los lotes transitan por Durban o Dar es Salaam. La producción se reparte entre numerosos pequeños productores en el Norte y unos pocos grandes propietarios en el Sur, que pesan mucho en el volumen total.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El sector está encuadrado por una Coffee Board y una asociación que impulsa los cafés especiales; las certificaciones orgánica, UTZ y de comercio justo avanzan.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción zambiano posterior a 2009.
      • Las fuentes del corpus no documentan los nombres exactos ni las fechas de creación de la Coffee Board zambiana y de la asociación de cafés especiales.
      • No se precisa la lista de variedades «originarias de Tanzania y de Kenia»: se ignora si se trata de SL, de Kent o de otros linajes.
      • La fecha exacta de las primeras plantaciones en la década de 1950 no está establecida.
      África austral

      25Zimbabue

      29 000 sacos (OIC 2009)

      El cultivo del café en Zimbabue se remonta a la década de 1890. Su historia no tiene, sin embargo, nada de línea continua, porque enfermedades destruyeron las primeras plantaciones.

      Hubo que esperar a finales de la década de 1950 para que un pequeño grupo de agricultores relanzara de verdad la cosecha. Todos se habían formado en Kenia y en la India, es decir, allí donde el sector ya funcionaba.

      Zimbabue es un país de altiplano, sin acceso al mar. Su producción sigue siendo modesta y se concentra en el Sudeste, en torno a Chipinge y Chimanimani.

      Este bajo volumen no le ha impedido, sin embargo, construirse una reputación de calidad. Esta se debe al cuidado más que al tamaño, pues la cosecha exige allí de seis a siete pasadas y una selección a mano.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica (principalmente)
      Variedades
      Catimor, Catuai, Caturra
      Altitud
      1 200 m
      Sombra
      Permanente y protectora
      Cosecha
      Manual y selectiva (6 a 7 pasadas)
      Procesamiento
      Vía húmeda; secado al sol en mesa, selección manual
      Preparación
      Clasificación por tamaño; selección densimétrica en mesa
      Período de cosecha
      De julio a octubre
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Clasificación oficial por granulometría.

      GradoCriba
      AAA («Pinnacle»)19/20
      AA18
      AB15
      E (Elefante)15
      PB (Peaberries)15
      C15/14
      TT14

      ¿Sabía usted? Los granos de Zimbabue presentan una curiosidad, los llamados «Elefante» u «orejas»: una deformación que provoca una separación durante el tueste.

      Historia y actualidad

      La historia

      El cultivo se remonta a la década de 1890. Su historia está hecha de rupturas, porque enfermedades destruyeron las primeras plantaciones.

      Hay que esperar a finales de la década de 1950 para que un pequeño grupo de agricultores relance la cosecha. Todos se habían formado en Kenia y en la India, allí donde la caficultura ya estaba instalada.

      La constatación colonial de 1919 iba en el mismo sentido. Los informes británicos no veían ninguna esperanza de relanzamiento inmediato en Natal, donde diversas plagas habían matado el cultivo veinte años antes.

      En cambio, los mismos informes apostaban por el vecino. El café «debería ciertamente establecerse en las partes más cálidas de Rodesia», escribían, es decir, en el territorio del actual Zimbabue.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, p. 243

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, p. 243

      Zimbabue es uno de los pocos orígenes que se ha construido una reputación de calidad con un volumen muy pequeño, en el Sudeste, en torno a Chipinge y Chimanimani. Es un país de altiplano sin acceso al mar, lo que pesa sobre el costo logístico de cada saco.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 29 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). La plantación está a 1 200 metros, en Catimor, Catuai y Caturra, tres linajes de América Latina y no de África Oriental. La cosecha es manual y selectiva, en seis a siete pasadas, y el procesamiento se hace por vía húmeda con secado al sol en mesa y selección manual.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no nombran las enfermedades que destruyeron las primeras plantaciones zimbabuenses.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2009.
      • Ninguna fuente del corpus documenta el efecto de la reforma agraria sobre la caficultura zimbabuense.
      • No se ha establecido el origen del material vegetal latinoamericano plantado en Zimbabue (por quién, cuándo).

      26América Central

      América Central

      27Costa Rica

      1 460 000 sacos (OIC 2009)

      Costa Rica fue el primer país de América Central en lanzarse a la producción comercial de café, y conservó una ventaja: muy pronto apostó por la ciencia, la agronomía y la sombra. Hasta el punto de servir de modelo a sus vecinos.

      Aquí la ley prohíbe el canephora: es arábica, y nada más. Desde la década de 1990, el instituto del café impone exigencias sociales y ambientales que encarecen un poco la producción. Los grandes terruños (Tarrazú a la cabeza) dan cafés finos, que se comparan de buen grado con los mejores orígenes del mundo.

      Características de producción
      Especie botánica
      Exclusivamente arábica (canephora prohibido por la ley)
      Variedades
      Caturra, Catuai, Catimor, Villa Sarchi, Mundo Novo
      Altitud
      Hasta 1 650 m
      Sombra
      Árboles frutales y forestales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda (principalmente) y semihúmeda; despulpado en beneficio
      Selección
      Electrónica (preparación Europea) y mecánica (preparación USA), a veces a mano
      Período de cosecha
      De noviembre a marzo
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      Región de producción

      El antiguo sistema «Pacífico» / «Atlántico» (según el puerto de embarque) fue reemplazado por la mención de la región de producción, la más renombrada de las cuales es Tarrazú.

      Calidad: número de defectos

      PreparaciónDefectos
      Europea (EP)≤ 4 defectos, ningún defecto mayor
      Americana (USP)~ 12 defectos

      Altitud (ligada a la densidad del grano)

      DescripciónAltitud
      Hard Bean (HB)800-1 100 m
      Strictly Hard Bean (SHB)1 200-1 700 m

      La calidad SHB es la más buscada: cuanto más alto se cultiva el café, más denso, intenso y complejo es el grano.

      Historia y actualidad
      Finca cafetera en las montañas de Costa Rica
      Finca cafetera en las montañas de Costa Rica

      La historia

      Ukers atribuye la introducción del café en Costa Rica al viajero español Don Francisco Xavier Navarro. Lo habría traído desde Cuba en 1779.

      El país es luego el primero de América Central en lanzarse a la producción comercial. Esa anterioridad le dio una ventaja que ya no perdió.

      La ventaja no se debe solo a la fecha, pues el país apostó muy pronto por la agronomía, la ciencia y la sombra. Ha llegado a servir de modelo a sus vecinos.Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Costa Rica ha producido dos linajes mayores, y cada uno responde a una limitación precisa del terreno.

      El Villa Sarchí es una mutación enana del Bourbon, detectada en Sarchí en los años 1950. Su tolerancia al viento lo hace útil en las parcelas expuestas. Se convirtió en el progenitor de toda la familia de los Sarchimor.

      El instituto nacional del café, el ICAFE, difundió en 1995 el Costa Rica 95. Es un Catimor seleccionado para las zonas cálidas y los suelos ácidos, es decir, para las parcelas menos cómodas del país.

      Costa Rica es también uno de los tres terrenos de los ensayos precomerciales de híbridos F1 realizados tras el Big Rust, junto con Perú y Guatemala.World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Villa Sarchí y Costa Rica 95; LC cap. 16

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Villa Sarchí y Costa Rica 95; LC cap. 16

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 1 460 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009).

      La ley prohíbe el canephora: es arábica y nada más. Un lote costarricense es, por tanto, arábica por construcción, sin que haga falta verificarlo.

      Las variedades son el Caturra, el Catuai, el Catimor, el Villa Sarchí y el Mundo Novo, hasta 1 650 metros.

      La cosecha es manual y selectiva. El procesamiento se hace por vía húmeda o semihúmeda, con despulpado en los beneficios (estaciones de lavado), donde la cereza se libera de su piel.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Desde los años 1990, el instituto del café impone exigencias sociales y ambientales que encarecen la producción. Los grandes terruños, con Tarrazú a la cabeza, dan cafés finos que se comparan con los mejores orígenes del mundo. Cabe señalar una contradicción útil para el lector: los ácidos clorogénicos disminuyen con la altitud en Etiopía y aumentan con la altitud en Costa Rica. La altitud no tiene un efecto universal.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; LC cap. 17

      Zonas de sombra

      • La fecha de 1779 y el nombre de Navarro proceden de Ukers, que no cita su fuente primaria.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción costarricense posterior a 2009.
      • Las fuentes del corpus no documentan el contenido exacto ni la fecha de la ley que prohíbe el canephora.
      • No se cuantifica la parte de la plantación costarricense que ha pasado a híbridos F1.
      América Central

      28Guatemala

      3 500 000 sacos (OIC 2009)

      Guatemala es el país de los cafés de altura por excelencia. Introducido por los jesuitas y desarrollado por los inmigrantes alemanes, el café se ha convertido allí en un sector estratégico, y el país figura entre los primeros exportadores mundiales de arábica. Se registran multitud de familias de productores y un mosaico de microterruños.

      Casi la totalidad de las plantaciones crece bajo sombra, y domina la vía húmeda. El verdadero trabajo de los últimos años ha sido cartografiar los terruños: las ocho regiones guatemaltecas son hoy denominaciones de origen, todas clasificadas como Strictly Hard Bean.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Caturra 30 %, Catuai 30 %, Bourbon 20 %, Typica 5 %, Maragogipe, Pacamara…
      Naturaleza del suelo
      Volcánico
      Altitud
      700 a 2 000 m
      Sombra
      Árboles frutales y forestales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda; secado natural al sol
      Selección
      Mecánica, electrónica y manual
      Período de cosecha
      De agosto a abril
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      Región de producción

      La mención de una de las 8 regiones es cada vez más habitual para valorizar la diversidad de los cafés.

      Calidad: defectos / granulometría

      PreparaciónCriterios
      Europea (EP)100 % > criba 15 (tol. 5 % criba 14); 8 defectos máx./300 g; ninguno mayor
      Americana (USP)100 % > criba 13; 23 defectos máx./300 g

      Altitud (ligada a la densidad del grano)

      DescripciónAltitud
      Good Washed (GW)700 m
      Extra Good Washed (EG)700-850 m
      Extra Prime Washed (EP)900-1 100 m
      Semi Hard Bean (SH)1 100-1 200 m
      Hard Bean (HB)1 200-1 400 m
      Fancy Hard Bean (FHB)1 500-1 600 m
      Strictly Hard Bean (SHB)1 600-1 800 m

      Cuanto más alta es la altitud, mejor es la calidad (viveza y persistencia). El SHB es con diferencia la mejor calidad del país.

      Historia y actualidad
      Vivero de cafetos, Pajajabal, Pochuta
      Vivero de cafetos, Pajajabal, Pochuta
      Entrada de una finca de las tierras altas de Guatemala
      Entrada de una finca de las tierras altas de Guatemala

      La historia

      Ukers sitúa la introducción del café en Guatemala hacia 1750-1760. La ficha la atribuye a los jesuitas y su desarrollo a los inmigrantes alemanes, lo que confirman las cifras del comercio: en 1900 Alemania compraba 44 416 064 libras de café guatemalteco, y 53 232 910 en 1913. En 1920, tras la guerra, ya solo compra 452 206. Ningún otro origen del cuadro de Ukers sufre un vuelco tan brusco.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XIX, pp. 190-206, p. 196; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      La guerra civil de la segunda mitad del siglo XX marcó al país y a su sector cafetero.

      El acontecimiento cafetero más reciente es, sin embargo, fitosanitario, es decir, procede de una enfermedad del cafeto. Es el Big Rust de 2008-2013, el episodio de roya que barrió la región.

      El balance regional es duro. América Central en su conjunto pierde en él el 16 % de su producción en las campañas de 2012 y 2013. PROMECAFÉ, el organismo regional de investigación cafetera, cuenta además 373 585 trabajadores desplazados.

      Fue esta crisis la que lanzó la búsqueda de material nuevo. Guatemala es luego uno de los tres países de ensayos precomerciales de híbridos F1.LC cap. 16; PROMECAFÉ, citado en LC cap. 16

      LC cap. 16; PROMECAFÉ, citado en LC cap. 16

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 3 500 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009).

      Las variedades declaradas son el Caturra (30 %), el Catuai (30 %), el Bourbon (20 %) y el Typica (5 %). A ellos se suman el Maragogipe y el Pacamara, sin proporción cuantificada.

      La plantación se extiende entre 700 y 2 000 metros. Esa diferencia de mil trescientos metros cuenta, pues el baremo guatemalteco clasifica precisamente los lotes por altitud, del Good Washed al Strictly Hard Bean.

      Casi la totalidad de las plantaciones crece bajo sombra. La cosecha es manual y selectiva, el procesamiento por vía húmeda, el secado natural al sol.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      La asociación nacional, ANACAFÉ, difundió en 2014 la variedad Anacafé 14. Sale, pues, a raíz del Big Rust.

      Es un Catimor recruzado con Pacamara, de porte enano y granos grandes.

      El trabajo estructurante de los últimos años ha sido muy otro: la cartografía de los terruños. Las ocho regiones guatemaltecas son hoy denominaciones de origen, todas clasificadas como Strictly Hard Bean.

      Nombrar la región cambia la forma de vender. Un lote se negocia entonces por su terruño, y ya no solo por su grado.World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Anacafé 14; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Anacafé 14; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • La atribución de la introducción a los jesuitas procede de la ficha; Ukers da una horquilla de fechas sin actor nombrado.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción guatemalteco posterior a 2009.
      • La pérdida de producción propia de Guatemala durante el Big Rust no está aislada en las fuentes: solo lo están la cifra regional y las de El Salvador, México y Perú.
      • Ninguna fuente consultada cuantifica el efecto de la guerra civil sobre la caficultura guatemalteca.
      América Central

      29Honduras

      3 527 000 sacos (OIC 2009)

      Honduras se ha elevado al rango de gran productor de América Central sin hacer mucho ruido. Una gran parte de sus tierras se dedica al café, cultivado sobre todo en montaña, y la región de El Paraíso sigue siendo la más antigua y la más renombrada.

      Los productores trabajan en pequeñas «fincas», agrupados en asociaciones y encuadrados por un instituto nacional que apuesta por los rendimientos, la biodiversidad y la calidad en taza. La gran mayoría de los departamentos del país produce café.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Caturra 30 %, Catuai 20 %, Typica 20 %, Bourbon 20 %…
      Altitud
      500 a 1 700 m
      Naturaleza de los suelos
      Volcánico y aluvial
      Sombra
      Árboles frutales y forestales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda (principalmente) y vía seca; secado al sol
      Selección
      Manual
      Período de cosecha
      De octubre a marzo
      Empaque
      Saco de 69 kg

      Volumen reciente 5,14 millones de sacos en 2024-2025, el más bajo desde 2013-2014OIC / IHCAFE, año cafetero 2024-2025

      Clasificación de los cafés

      Altitud

      DescripciónAltitud
      Central Standard (CS)700 a 1 000 m
      High Grown (HG)1 000 a 1 500 m
      Strictly High Grown (SHG)> 1 500 m

      Cuanto más alto se cosecha el café, más se acentúa la acidez (y con ella la persistencia en boca y la complejidad). El SHG es la mejor calidad (~12 % de la producción); el HG representa ~78 %.

      Calidad: número de defectos

      PreparaciónCriterios
      Europea (EP)Selección óptica y luego a mano; no se tolera ningún defecto mayor
      Americana (USP)Selección mecánica

      La región

      Poco mencionada, salvo «Marcala» (frontera con El Salvador), considerada la mejor región del país: descrita como «SHG Genuine Marcala».

      Historia y actualidad

      La historia

      Honduras llegó tarde al comercio: en 1920 exportaba 1 091 977 libras de café, frente a 94 205 569 de la vecina Guatemala, es decir, menos del 2 % de su vecina. Su ascenso al rango de gran productor de América Central es, por tanto, un fenómeno de finales del siglo XX, y se hizo sin hacer mucho ruido.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El instituto nacional, el IHCAFE, ha construido una gama de variedades adaptadas, cada una para una necesidad distinta de la plantación hondureña.

      • IHCAFE 90Un Catimor difundido en 1990, destinado a las bajas altitudes.
      • LempiraMuy ampliamente cultivado en el país.
      • ParainemaUna selección del linaje Sarchimor T5296, de porte enano y granos grandes.

      La resistencia a la roya del Lempira fue sorteada en 2017. Una resistencia nunca es, pues, definitiva: se mantiene mientras el parásito no haya encontrado la forma de evitarla.World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas IHCAFE 90, Lempira, Parainema; LC caps. 14 y 16

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas IHCAFE 90, Lempira, Parainema; LC caps. 14 y 16

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 3 527 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009).

      El año cafetero 2024-2025 dio 5,14 millones de sacos, el nivel más bajo desde 2013-2014. El país ha crecido tanto desde 2009 que su peor cosecha reciente aún supera ampliamente su volumen de entonces.

      Las variedades declaradas son el Caturra (30 %), el Catuai (20 %), el Typica (20 %) y el Bourbon (20 %), entre 500 y 1 700 metros.

      La cosecha es manual y selectiva. El procesamiento se hace principalmente por vía húmeda, con secado al sol.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; OIC / IHCAFE, año cafetero 2024-2025

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; OIC / IHCAFE, año cafetero 2024-2025

      Los productores trabajan en pequeñas fincas, agrupados en asociaciones, encuadrados por un instituto nacional que apuesta por los rendimientos, la biodiversidad y la calidad en taza. La región de El Paraíso sigue siendo la más antigua y la más renombrada, y la gran mayoría de los departamentos del país produce café.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Ninguna fuente consultada da la fecha de introducción del café en Honduras.
      • La pérdida de producción hondureña durante el Big Rust no está aislada en las fuentes disponibles.
      • Aquí no se establecen las causas de la caída de 2024-2025 (clima, precios, envejecimiento de la plantación).
      • No se cuantifica la parte actual de las variedades IHCAFE en la plantación.
      América Central

      30México

      4 200 000 sacos (OIC 2009)

      El café mexicano es antiguo, pero su historia de exportación solo empieza de verdad a finales del siglo XIX. El país es hoy uno de los grandes productores mundiales, con una producción en gran parte orientada a la exportación.

      Es sobre todo un asunto de pequeños propietarios, muy numerosos, que cultivan superficies minúsculas. Los grandes terruños (Veracruz, Chiapas, Oaxaca) se extienden sobre una cadena volcánica. Dato notable: México es el primer productor mundial de arábica orgánico, a menudo cultivado bajo sombra forestal.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica, canephora
      Variedades
      Bourbon 20 %, Typica 20 %, Mundo Novo 20 %, Caturra 20 %, Garnica 10 %, Maragogipe
      Altitud
      500 a 2 000 m
      Sombra
      Inga, banano, macadamia, aguacate, laurel, mango, cacao silvestre…
      Cosecha
      Manual y selectiva (picking)
      Procesamiento
      Vía húmeda (principalmente); secado en patios de cemento u hornos
      Selección
      Mecánica y electrónica, completada a mano para las calidades superiores
      Período de cosecha
      De octubre a marzo
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      Altitud

      DescripciónAltitud
      Prime Washed (PW)500-1 000 m
      High Grown (HG)1 000-1 600 m
      Strictly High Grown (SHG)> 1 700 m

      Cuanto más alta es la altitud, más se acentúan la acidez y la complejidad. El SHG es la mejor calidad del país.

      La región (Veracruz, Oaxaca, Chiapas)

      Cada vez más mencionada; el nombre de la «Finca» figura a veces en los contratos.

      Calidad: número de defectos

      PreparaciónDefectos máx. (300 g)
      Europea (EP)15 defectos, ninguno mayor
      Americana (USP)35 defectos
      Historia y actualidad
      Cafetos de treinta años, Esperanza, Huatusco
      Cafetos de treinta años, Esperanza, Huatusco

      La historia

      Ukers fecha en 1790 el comienzo del cultivo en México, a partir de semillas llegadas de las Antillas. Hay que esperar a 1817 para el cultivo intensivo, en el estado de Veracruz, por impulso de Don Juan Antonio Gomez.

      Veintisiete años separan, pues, la planta de la plantación seria. El café mexicano es antiguo, pero su comercio lo es mucho menos.

      En 1922, México es el principal país productor de la parte norte del continente americano. Su café se describe entonces en el mercado como un grano verdoso a amarillo, de sabor suave.

      Dos rasgos bastaban, pues, para calificar un origen: el color del grano y una nota de sabor. La ficha moderna, en cambio, alinea altitudes y conteos de defectos.Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XIX, pp. 190-206, p. 193

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XIX, pp. 190-206, p. 193

      México es uno de los tres países cuya pérdida en el Big Rust se cuantificó. Perdió el 46 % de su producción en el episodio de 2012-2013, frente al 57 % de El Salvador y el 39 % de Perú.

      El calendario agravó el golpe. Mientras esas cosechas desaparecían, el precio mundial caía de tres dólares la libra a principios de 2011 a menos de 1,50 dólares en junio de 2013.

      Los productores perdieron, pues, las dos veces: menos sacos que vender, y cada saco vendido más barato.LC cap. 16; McCook 2019

      LC cap. 16; McCook 2019

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 4 200 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009).

      Las variedades declaradas son el Bourbon (20 %), el Typica (20 %), el Mundo Novo (20 %) y el Caturra (20 %). A ellos se suman la Garnica (10 %) y el Maragogipe. La plantación se extiende entre 500 y 2 000 metros.

      La Garnica es un cruce de Mundo Novo por Caturra seleccionado en México. El país no se limita, pues, a importar linajes, sino que los fabrica.

      El instituto nacional ha difundido además el Oro Azteca, un Catimor mexicano, y selecciones de canephora INIFAP.Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Garnica, Oro Azteca, INIFAP

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Garnica, Oro Azteca, INIFAP

      El sector está hecho de pequeños propietarios muy numerosos, que cultivan superficies minúsculas sobre una cadena volcánica: Veracruz, Chiapas, Oaxaca. México es el primer productor mundial de arábica orgánico, a menudo cultivado bajo sombra forestal, y la cosecha se hace en picking, con secado en patios de cemento o en hornos.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción mexicano posterior a 2009.
      • El rango mundial de México en arábica orgánico procede de la ficha y no se ha contrastado.
      • El catálogo de variedades no da la fecha de difusión de la Garnica.
      • Aquí no se cuantifica la parte de la plantación mexicana replantada tras el Big Rust.
      América Central

      31Nicaragua

      1 687 000 sacos (OIC 2009)

      Nicaragua ha atravesado años difíciles: un huracán devastador y luego la crisis del café de principios de la década de 2000. La respuesta vino de las cooperativas, que permitieron asegurar a la vez la calidad y la comercialización. Desde entonces, el sector ha recuperado algo de optimismo.

      El café es el primer producto de exportación del país, y decenas de miles de familias dependen directamente de él. La mayor parte de la producción procede de pequeños productores que cultivan bajo sombra, en montañas volcánicas. Nueva Segovia, en particular, aparece a menudo en el palmarés de la Cup of Excellence.

      Características de producción
      Especie botánica
      Exclusivamente arábica
      Variedades
      Caturra, Bourbon, Maracaturra, Maragogipe, Pacamara, Javanica, Catuai, Catimor…
      Altitud
      650 a 1 500 m
      Sombra
      Árboles forestales y frutales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda, trilla en taller
      Selección
      Mecánica y manual
      Período de cosecha
      De octubre a diciembre
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      Altitud

      DescripciónAltitud
      Low Grown (LG)700 a 1 000 m
      High Grown (HG)1 000 a 1 500 m
      Strictly High Grown (SHG)> 1 500 m

      El SHG es la mejor calidad del país. Poco HG se exporta con su nombre: a menudo se mezcla con el SHG y se vende como tal.

      Calidad, terruño y variedad

      Sobre el modelo hondureño: distinción entre preparación Europea (EP) y Americana (AP-USP), sin regla estricta; el importador define el número de defectos y la homogeneidad. El terruño (departamento o microlote trazado) se valora cada vez más, como también la variedad: el Maragogipe de Nicaragua (~7 000 sacos al año) es una de las mejores producciones del país.

      Historia y actualidad

      La historia

      En 1922, Ukers describe un país donde el café crece por todas partes, pero solo da lo mejor entre 600 y 900 metros. Nombra la Sierra de Managua, Diriamba, San Marcos y Jinotega, luego las laderas del volcán Mombacho y la isla de Ometepe.

      Solo una fecha figura en él: el cultivo comenzó en 1893 en torno a Boaco, en el departamento de Chontales. Vale solo para esa zona, y no dice, pues, cuándo entró el cafeto en el país.

      El café era sin embargo ya el primer producto agrícola de la república. Lo que lo frenaba no era la agronomía sino el transporte, difícil en la vertiente atlántica. Un café que no llega al puerto no se vende.

      El país exportaba 15 345 398 libras en 1920.

      Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, pp. 239-240; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290

      Nicaragua ha atravesado años difíciles: un huracán devastador y luego la crisis del café de principios de la década de 2000, cuando el precio indicativo de la OIC cae a un tercio de su valor de 1997 y alcanza sus niveles reales más bajos desde 1900. La respuesta vino de las cooperativas, que aseguraron a la vez la calidad y la comercialización.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; McCook, Coffee Is Not Forever (2019); OIC, precio indicativo 1997-2001; LC cap. 19

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 1 687 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009).

      Las variedades declaradas son el Caturra, el Bourbon, la Maracaturra, el Maragogipe, el Pacamara, el Javanica, el Catuai y el Catimor. Crecen entre 650 y 1 500 metros, con cosecha manual selectiva, y van a la vía húmeda.

      La trilla se hace en los talleres donde se procesa el café tras la cosecha.

      Nicaragua sirvió además de cuna de una variedad. La Marsellesa se difundió allí: es un cruce de HdT 832/2 por Villa Sarchí, realizado por el Cirad y ECOM. HdT es la abreviatura del Híbrido de Timor, la fuente de resistencia a la roya más usada en la selección. La Marsellesa es a su vez progenitora de la Starmaya.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Marsellesa y Starmaya

      El café es el primer producto de exportación del país y decenas de miles de familias dependen directamente de él. La mayor parte procede de pequeños productores que cultivan bajo sombra en montañas volcánicas; Nueva Segovia aparece a menudo en el palmarés de la Cup of Excellence.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no nombran ni fechan el huracán que menciona la ficha (el Mitch, en 1998, es el candidato evidente, pero no se cita).
      • La estimación de producción nicaragüense para 2024-2025, de unos 2,69 millones de sacos, procede de un informe de mercado de la OIC y no se ha verificado en el documento primario.
      • Las fuentes consultadas no dan la fecha de introducción del café en Nicaragua; Ukers solo fecha la puesta en cultivo de Chontales, en 1893.
      • La pérdida nicaragüense durante el Big Rust no está aislada en las fuentes.

      32Caribe

      Caribe

      33Haití

      346 000 sacos

      Haití ocupa la parte occidental de la isla de La Española, compartida con la República Dominicana. Su café, apodado antaño «la perla negra», figuró entre los más renombrados del mundo. Introducido por los jesuitas en 1726, pronto se convirtió en un cultivo tradicional, integrado en la vida cotidiana.

      Hoy es un sector frágil. La precariedad, los riesgos climáticos (ciclones, terremoto de 2010) y el envejecimiento de las plantaciones pesan mucho; menos del 20 % de la producción se exporta, y las superficies retroceden año tras año. El potencial agronómico, en cambio, sigue siendo real, y las regiones cafeteras figuran entre las pocas zonas todavía arboladas del país.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Typica (90 %), Caturra
      Altitud
      300 a 2 000 m
      Sombra
      Árboles forestales y frutales
      Cosecha
      Exclusivamente manual
      Procesamiento
      Vía seca (90 %) y vía húmeda (10 %)
      Secado
      En glacis de cemento
      Trilla
      A veces con pilón (granos aplastados, llamados «BB»)
      Período de cosecha
      De agosto a marzo
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Altitud (solo cafés lavados)

      DescripciónAltitud
      Standard / Good Washed700 a 1 000 m
      High Grown (HG)1 000 a 1 500 m
      Strictly High Grown (SHG)> 1 500 m

      Granulometría

      GradoCriterios
      Haití XX15 % mín. criba 17+; 60 % mín. cribas 16-17; 25 % máx. < 16
      Haití XXG20 % mín. criba 18; 60 % mín. criba 17; 20 % máx. cribas 15-16
      Haití XXX60 % mín. cribas 18+; 5 % máx. < criba 17
      Haití XXXXX60 % mín. cribas 19+; 5 % máx. < criba 18

      El gusto (4 apreciaciones)

      TérminoCalidad
      Extra Superior / Extra FancySin defectos, cualidades organolépticas excepcionales
      Superior / FancySin defectos, buenas cualidades organolépticas
      Escogido / ChoiceAlgunos defectos, taza «comercial»
      Ordinario / OrdinaryMínimo aceptable

      También existe un sistema de grados por número de defectos (sobre 300 g), pero hoy se usa muy poco.

      Historia y actualidad

      La historia

      Coexisten dos fechas, y ninguna fuente consultada zanja la cuestión. Ukers sitúa la introducción en Haití y en Saint-Domingue en 1715, antes de que llegaran plantas más rústicas desde Martinica. La ficha, en cambio, da 1726 y la atribuye a los jesuitas.

      De Clieu cuenta él mismo lo que sigue. Dos años después de su primera cosecha de 1726, una tempestad y una inundación destruyen los cacaoteros. Esa destrucción es la que permite enviar plantas a Saint-Domingue y a Guadalupe.

      ¿Por qué la pérdida de los cacaoteros abre el camino al cafeto? El relato no lo dice.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Saint-Domingue se convierte en el primer origen del mundo. En 1789, la colonia francesa exportaba más café que todo el resto del mundo junto, sobre el trabajo de cientos de miles de esclavos; las plantaciones de café, más pequeñas y más altas que los ingenios azucareros, habían cubierto los mornes. La revuelta de 1791 hace derrumbarse la producción y desplaza el centro de gravedad hacia Cuba, Jamaica y luego Brasil. Haití aún exportaba 61 970 694 libras en 1920, sin contar 6 322 167 libras de descartes.

      Ukers 1922; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290; LC cap. 9; documento de formación profesional, L'Histoire du café

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 346 000 sacos, es el de la ficha. La plantación es de Typica en un 90 % y de Caturra, entre 300 y 2 000 metros, con cosecha exclusivamente manual, por vía seca en un 90 % y por vía húmeda en un 10 %. Menos del 20 % de la producción se exporta, y las superficies retroceden año tras año.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El café haitiano, apodado antaño «la perla negra», es hoy un sector frágil: precariedad, ciclones, terremoto de 2010, envejecimiento de las plantaciones. El potencial agronómico sigue siendo real, y las regiones cafeteras figuran entre las pocas zonas todavía arboladas del país, lo que hace del cafeto, aquí, una cuestión forestal tanto como económica.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fechas de introducción divergen: 1715 según Ukers, 1726 y los jesuitas según la ficha. Ninguna fuente consultada zanja la cuestión.
      • La cifra de 40 000 toneladas anuales atribuida a Saint-Domingue en 1780 por un documento de formación no se ha contrastado con una fuente primaria.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción haitiano reciente.
      • Ninguna fuente del corpus documenta el efecto cuantificado del terremoto de 2010 sobre la caficultura.
      Caribe

      34Puerto Rico

      300 000 sacos (2009)

      El café se introdujo en Puerto Rico en 1736, y la llegada de inmigrantes a la región de Yauco, en el siglo XIX, transformó el sector: nuevos métodos, nuevo equipamiento, contactos de exportación. A finales de siglo, la isla era incluso el sexto exportador mundial.

      La anexión a Estados Unidos en 1898 hizo luego que la economía se inclinara hacia la industria, relegando el café a un segundo plano. Hoy la producción sigue siendo modesta y se exporta muy poco, pero la región montañosa de Yauco ha dado su nombre a un prestigioso cru, el «Yauco Selecto».

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Typica, Bourbon, Mundo Nuevo, Caturra, Pacas
      Altitud
      200 a 1 100 m
      Tipo de cultivo
      Bajo sombra
      Cosecha
      Manual
      Procesamiento
      Vía húmeda; secado natural al sol
      Preparación
      Selección mecánica
      Período de cosecha
      De agosto a enero (3 pasadas)
      Empaque
      Saco de 45 kg
      Clasificación de los cafés

      El café se designa según su granulometría (1 criba = 0,4 mm).

      GradoCriba
      AACriba 17
      ACriba 16
      PBCaracol

      Los productores desarrollan cada vez más cafés de plantación de gama alta: el terruño y el nombre de la plantación pasan a ser entonces elementos de calificación por derecho propio.

      Historia y actualidad
      Cultivo bajo sombra, Puerto Rico
      Cultivo bajo sombra, Puerto Rico

      La historia

      Puerto Rico empieza a cultivar café hacia 1755 según Ukers, cuando la ficha da 1736. Las dos fechas coexisten sin que ninguna fuente las decida.

      La isla se convierte en un exportador de primer plano en el siglo XIX. La llegada de inmigrantes a la región de Yauco tiene mucho que ver: traen nuevos métodos, nuevo equipamiento y contactos de exportación.

      La medición de la época procede de un registro fiscal, lo que explica su precisión. Para el año fiscal 1915-1916, Ukers cuenta 167 137 acres plantados de café. Las mejores zonas que cita son la Sierra de Luquillo, Yauco, Utuado, Lares y Ciales.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XX, pp. 216-244, pp. 235-236; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      La isla posee una anomalía que nadie ha reproducido jamás: en 1903, Puerto Rico erradicó la roya del cafeto. No contenida, no limitada: el hongo desapareció de la isla. Es el único caso de erradicación que ha entrado en la literatura, y se mantuvo al menos medio siglo, pues Barat aún podía escribir en 1955 que la roya estaba ausente de las Antillas. Brasil, con presupuestos nacionales, no supo repetir lo mismo en 1970.

      McCook 2019; Barat, en Coste 1955; LC caps. 12 y 13

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 300 000 sacos (2009), es el de la ficha. Ukers da una referencia más antigua: la isla exportaba 29 967 879 libras en 1921.

      Lo que hizo retroceder al café no vino del campo. La anexión a Estados Unidos en 1898 hizo que la economía se inclinara hacia la industria, y el grano pasó así a un segundo plano.

      La producción sigue siendo modesta y se exporta muy poco. Se da entre 200 y 1 100 metros, en Typica, Bourbon, Mundo Nuevo, Caturra y Pacas, por vía húmeda con secado natural al sol.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290

      La isla ha dejado dos huellas en la genealogía mundial de las variedades. Su producción es hoy modesta, pero su material vegetal, en cambio, ha viajado.

      La primera huella es un Bourbon. La estación de Mayagüez proporcionó a Ruanda y Burundi, en la década de 1930, el Bourbon Mayaguez 139, que todavía constituye la plantación de los Grandes Lagos.

      La segunda es un Sarchimor, es decir, un linaje surgido del cruce entre el Villa Sarchí y el híbrido de Timor. Puerto Rico produjo el suyo, el Limani, poco documentado.

      El nombre prestigioso de la isla no es, sin embargo, el de una variedad, sino el de un cru: el «Yauco Selecto», de la región montañosa de Yauco.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Bourbon Mayaguez 139 y Limani; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fechas de introducción divergen: hacia 1755 según Ukers, 1736 según la ficha.
      • La literatura no explica el mecanismo de la erradicación de 1903: el hecho está registrado sin receta reproducible.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción puertorriqueño reciente.
      • No se documenta el trayecto exacto del Bourbon Mayaguez 139 desde Puerto Rico hacia el África de los Grandes Lagos.
      Caribe

      35República Dominicana

      Fuerte fructificación de un Coffea robusta en Java
      Fuerte fructificación de un Coffea robusta en Java
      352 000 sacos

      La República Dominicana ocupa la parte oriental de la isla de La Española. Sus plantaciones se extienden por las cadenas montañosas del centro, en pequeños valles donde un microclima, entre 600 y 1 450 metros, favorece la caficultura. Los pequeños productores cultivan allí bajo sombra natural.

      Expuesta regularmente a los ciclones, la isla se ha beneficiado de un programa franco-dominicano (AFD, Codocafé) que apunta a la vez a la sensibilización de los productores, la financiación de infraestructuras y la definición de los terruños. Los mejores lotes de altura se agrupan bajo la denominación «Cibao Altura», considerada el mejor cru de la isla.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Naturaleza del suelo
      De calcáreo a granítico, rico en minerales
      Altitud
      600 a 1 400 m
      Sombra
      Árboles forestales
      Cosecha
      Manual y selectiva (picking)
      Procesamiento
      Vía húmeda y semihúmeda; secado en patios de cemento u hornos
      Preparación
      Clasificación por tamaño mecánica; selección mecánica completada a mano
      Período de cosecha
      De diciembre a mayo
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      Todavía no existe un criterio oficial: productor e importador definen conjuntamente un pliego de condiciones (altitud, variedades, sombra, cosecha, procesamiento, tamaño de los granos, selección). El organismo estatal CODOCAFE está implantando, sin embargo, con la AFD, un sistema nacional de grados.

      Este sistema combina: región de producción, altitud, variedades, método de procesamiento y número máximo de defectos. Ejemplo: «Cibao Altura, Supremo AA» = arábica lavado de Cibao Altura, calibre > 18, máx. 5 defectos, aspecto azul verdoso y homogéneo.

      Historia y actualidad

      La historia

      El café se introduce en la parte oriental de La Española al mismo tiempo que en la parte occidental, en 1715. Plantas llegadas de Martinica refuerzan luego el cultivo.

      El rastro es directo: De Clieu menciona explícitamente el envío de plantas a «Santo Domingo» después de 1728.

      Lo que sigue, en cambio, no tiene nada en común con la historia de la mitad vecina. En 1920, la república exportaba 1 361 666 libras, cuarenta y cinco veces menos que Haití en la misma isla.

      Dicho de otro modo, la misma planta, introducida en la misma fecha, no dio el mismo sector.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290

      El contraste entre las dos mitades de la isla es uno de los hechos más elocuentes de la geografía cafetera. Misma roca, mismo clima, misma fecha de introducción, y dos trayectorias opuestas.

      Ninguna fuente consultada explica esta diferencia. El hecho se mide, su causa sigue abierta.

      La ficha señala un apoyo exterior. Expuesta regularmente a los ciclones, la República Dominicana se benefició de un programa franco-dominicano que asociaba a la Agencia Francesa de Desarrollo y a Codocafé. Abarcaba tres ejes: la sensibilización de los productores, la financiación de infraestructuras y la definición de los terruños.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 352 000 sacos, es el de la ficha. Las plantaciones se extienden por las cadenas montañosas del centro, en pequeños valles con microclima, entre 600 y 1 450 metros, bajo sombra natural. Las variedades son el Typica, el Catuai, el Caturra y el Bourbon; la cosecha se hace en picking, el procesamiento por vía húmeda y semihúmeda, con secado en patios de cemento o en hornos.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Los mejores lotes de altura se agrupan bajo la denominación «Cibao Altura», considerada el mejor cru de la isla.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción dominicano reciente.
      • Las fuentes del corpus no documentan las fechas ni el monto del programa franco-dominicano.
      • Ninguna fuente consultada explica la diferencia histórica entre Haití y la República Dominicana en la misma isla.
      • No se cuantifica la parte de la producción dominicana que se consume en el lugar.

      36América del Sur

      América del Sur

      37Bolivia

      142 000 sacos (OIC 2009)

      Bolivia es un pequeño productor, a la sombra de sus grandes vecinos brasileño y peruano. El gobierno fomentó allí el café a partir de la década de 1950, en particular para sustituir la coca. Los caficultores pertenecen a pueblos indígenas, quechuas o aimaras, y cultivan pequeñas superficies.

      Las prácticas respetan el medio ambiente, casi sin productos fitosanitarios. Reunidos en cooperativas, los productores trabajan con un verdadero enfoque de calidad, respaldados por estructuras como la ACEB y la FECAFEB. Se mezclan de buen grado las variedades, lo que da cafés reputados por su suavidad y gran finura.

      Características de producción
      Especie botánica
      Exclusivamente arábica
      Variedades
      Typica, Criolla, Caturra, Catuai, Catimor
      Altitud
      500 a 1 600 m
      Sombra
      Árboles frutales (papaya, banano) y siquile
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda (80 %) y vía seca (20 %)
      Selección
      Manual
      Período de cosecha
      De marzo a octubre
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      Bolivia ha adoptado recientemente una tabla de defectos inspirada en el modelo colombiano, con dos grupos de defectos.

      GrupoDefectos correspondientes
      Grupo 1 (primarios)Defectos que alteran la taza: grano fétido, inmaduro, negro
      Grupo 2 (secundarios)Defectos que afectan el aspecto del verde: grano esponjoso, brocado, quebrado, madera, piedra…

      Dos descripciones según el número de defectos: Bolivia «Primera Arabica» y Bolivia «Extra Arabica». La altitud y la granulometría sirven para afinar. En la práctica, los cafés se venden a menudo con las denominaciones «Excelso» y «Supremo» (según el tamaño y la homogeneidad de los granos).

      Historia y actualidad

      La historia

      Bolivia no aparece en el cuadro mundial de exportaciones de Ukers en 1922, mientras que Ecuador y Perú sí figuran: su caficultura de exportación es más tardía. La ficha indica un fomento gubernamental a partir de la década de 1950, en particular para sustituir la coca.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El país se mantuvo al margen de las grandes oleadas de selección varietal. Su plantación cabe en cinco nombres: Typica, Criolla, Caturra, Catuai y Catimor.

      Criolla no es una variedad más: es el otro nombre del Typica en América Latina.

      El resto es el fondo común latinoamericano, el que se encuentra de un país a otro del continente. De él no ha salido ningún linaje nacional, y nada lleva aquí un nombre boliviano.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Typica

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 142 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). El cultivo se hace entre 500 y 1 600 metros, con cosecha manual selectiva, con un 80 % de vía húmeda y un 20 % de vía seca. Los caficultores pertenecen a pueblos indígenas, quechuas o aimaras, en pequeñas superficies, con prácticas casi sin productos fitosanitarios.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Reunidos en cooperativas, los productores trabajan con un enfoque de calidad respaldado por estructuras como la ACEB y la FECAFEB. La mezcla de variedades es habitual, lo que da cafés reputados por su suavidad.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no establecen el año exacto del programa gubernamental de sustitución de la coca.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción boliviano posterior a 2009.
      • El corpus no documenta las fechas de creación de la ACEB y de la FECAFEB.
      • Las fuentes disponibles no dan la fecha de llegada de la roya a Bolivia.
      América del Sur

      38Brasil

      39 470 000 sacos (OIC 2009/10)

      Brasil es el país de los grandes espacios. Primer productor y primer exportador mundial, produce él solo cerca de una cuarta parte de la oferta mundial de café. Sus «fazendas» figuran entre las más avanzadas tecnológicamente del mundo, capaces de procesar enormes volúmenes muy rápido.

      Pero reducir Brasil al volumen sería pasar por alto una evolución: el país presenta cada vez más cafés de especialidad, y la calidad se está convirtiendo en un verdadero argumento comercial, respaldado por los poderes públicos. Es también, hecho menos conocido, el primer país consumidor de café del mundo, por delante de Estados Unidos.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica (85 %), canephora (15 %)
      Altitud
      200 a 1 300 m
      Cosecha
      Mecánica
      Procesamiento
      Vía húmeda y vía seca
      Selección
      Mecánica o electrónica
      Período de cosecha
      De marzo a noviembre
      Empaque
      Saco de 60 kg

      Volumen reciente 65 millones de sacos en 2025-2026, 71,9 previstos en 2026-2027, récordUSDA FAS, Coffee: World Markets and Trade, junio de 2025 y junio de 2026

      Clasificación de los cafés

      El origen geográfico

      A elección: el puerto de embarque (p. ej. Santos), el estado (p. ej. Minas Gerais) o la región (p. ej. Sul de Minas).

      El número de defectos («tipo», muestra de 300 g)

      TipoDefectos máx.
      Tipo 28
      Tipo 2/312,5
      Tipo 317
      Tipo 3/423,5
      Tipo 430
      Tipo 4/558,5
      Tipo 587

      Granulometría: la criba (0,4 mm) va de 13 a 20 para los granos planos, de 9 a 12 para los granos redondos (caracol / Peaberry).

      El gusto: suavidad y finura

      Suavidad (de más a menos suave)Finura (de más a menos fino)
      Strictly SoftFine Cup
      SoftGood Cup
      SoftishFair Cup
      HardPoor Cup
      HardishBad Cup
      Sabor riado-

      Ejemplo de descripción típica: «Brasil, Cerrado Tipo 2 criba 18 Strictly Soft Fine Cup».

      Historia y actualidad
      Cosecha y embolsado en Brasil
      Cosecha y embolsado en Brasil
      Cosecha y transporte en los campos, São Paulo
      Cosecha y transporte en los campos, São Paulo
      Ferrocarril privado en una fazenda de São Paulo
      Ferrocarril privado en una fazenda de São Paulo

      La historia

      La primera plantación brasileña se establece en Pará en 1723, con plantas llegadas de la Guayana Francesa. Fracasa, sin que se sepa por qué.

      Leyenda · La versión célebre dice que el portugués Francisco de Melo Palheta trajo las semillas de Cayena. Había sido enviado allí en 1727 para arbitrar una disputa de fronteras, y la Guayana se negaba a exportar sus semillas. La esposa del gobernador se las habría deslizado en un ramo de despedida.

      Lo que está establecido cabe en dos proposiciones: Portugal buscaba semillas, y Brasil las obtuvo. El trayecto exacto, en cambio, pertenece al relato.

      El cultivo intensivo parte luego de las colonias portuguesas de Pará y del Amazonas, en 1752. Lo siguen dos aportes fechados.

      • 1760João Alberto Castello Branco trae a Río un cafeto procedente de Goa.
      • 1774El monje Molke ofrece semillas al monasterio de los Capuchinos de Río.
      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; documento de formación profesional, L'Histoire du café; LC cap. 8
      • El siglo XX brasileño es el de la sobreproducción gestionada políticamente. La cosecha de 1906-1907 alcanza 20 190 000 sacos cuando el mundo consume menos: São Paulo lanza la «valorización», compra y almacena para sostener las cotizaciones
      • y coloca en 1908 un empréstito de 75 millones de dólares. El crac de 1929 deja al país con existencias invendibles
      • a partir de 1931, el Estado destruye el café. Luego
      • en la noche del 17 al 18 de julio de 1975, una helada llamada negra se abate sobre Paraná y el sur de São Paulo: alrededor de mil quinientos millones de árboles muertos, y un precio mundial que más que se triplica.
      Ukers 1922; Pendergrast 1999; McCook 2019; LC caps. 11 y 19

      Brasil es también el primer fitomejorador del mundo. El Instituto Agronómico de Campinas produjo el Caturra (mutación enana del Bourbon detectada hacia 1915-1918, registrada en 1951), el Mundo Novo (cruce natural Sumatra Typica por Bourbon rojo, 1943, registrado en 1977), el Catuai (Caturra amarillo por Mundo Novo, 1949, registrado en 1972) y el Icatu, canephora tetraploidizado cruzado con Bourbon. El Maragogipe fue detectado en Maragogipe, en el estado de Bahía, hacia 1870, y el Conilon, canephora de tipo guineano, introducido en 1912 en Espírito Santo.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Caturra, Mundo Novo, Catuai, Icatu, Maragogipe, Conilon; Setotaw et al., Crop Science 53 (2013)

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 39 470 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009-2010). Ha envejecido, y la referencia de volumen reciente que figura más arriba en esta ficha lo corrige.

      El rango, en cambio, no se ha movido: primer productor y primer exportador mundial, con cerca de una cuarta parte de la oferta mundial. La cosecha es mecánica, entre 200 y 1 300 metros, tanto por vía húmeda como por vía seca.

      Espírito Santo ha difundido además variedades clonales de Conilon. Una variedad clonal no es un linaje sembrado, sino un ensamblaje de estacas, cada una idéntica a la planta de la que procede.

      La Vitória Incaper 8142 reúne trece, compatibles entre sí. El Robustão Capixaba, por su parte, se eligió por su tolerancia a la sequía.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Vitória Incaper 8142 y Emcapa 8141; Ferrão et al. 2020

      El país de volumen se ha convertido también en un país de especialidad: el pulped natural (cereja descascado, en portugués) aparece tras la disolución del Instituto Brasileño del Café y se ha difundido por todo el mundo. Brasil es, por último, el primer país consumidor de café del mundo, por delante de Estados Unidos.

      LC cap. 17b; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • La historia de Palheta y el ramo es una leyenda: ninguna fuente primaria la atestigua.
      • El número de árboles muertos por la helada de 1975, «alrededor de mil quinientos millones», es una estimación tomada de Pendergrast, no un recuento.
      • La cuarta parte de la oferta mundial atribuida a Brasil varía mucho según los años y el ciclo bienal de producción.
      • Las fuentes consultadas no dan el año exacto de disolución del Instituto Brasileño del Café.
      América del Sur

      39Colombia

      8 500 000 sacos (OIC 2009)

      Colombia es el primer productor mundial de arábica lavado, en la jerga, los «Mild Washed Arabica». Es una elección asumida: el país trabaja casi exclusivamente por vía húmeda, apostando por la calidad. Las zonas de producción se extienden de Norte a Sur, en las montañas de los Andes.

      Medio millón de familias viven directamente de la caficultura. El sector está encuadrado desde 1927 por la Federación Nacional de Cafeteros, cuya acción abarca tanto la finca como las comunidades rurales, el medio ambiente y la formación de los jóvenes. Un sistema de seguimiento (SICA) y el centro de investigación Cenicafé sirven de referencia técnica a los productores.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Altitud
      800 a 1 900 m
      Sombra
      Árboles frutales y forestales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda; secado en patios de cemento u hornos
      Selección
      Densimétrica y colorimétrica; clasificación por tamaño
      Período de cosecha
      Principalsept. a dic.; segunda (mitaca): unos meses después
      Empaque
      Saco de 70 kg

      Volumen reciente 14,87 millones de sacos en el año cafetero octubre de 2024-septiembre de 2025, el más alto en 33 años; 13,67 millones en el año civil 2025, con una baja del 2 %Federación Nacional de Cafeteros, balances 2025 (Semana, Portafolio, La República)

      Clasificación de los cafés

      El número de defectos

      Dos grupos: Grupo 1 (defectos que alteran el sabor: grano hediondo, inmaduro, negro) y Grupo 2 (defectos de aspecto y de pérdida de masa). Relación de 1 a 10: un defecto del grupo 1 equivale a 10 del grupo 2. Por cada 500 g, la exportación autoriza 72 defectos (exportadores privados) o 42 (Federación).

      Cafés de especialidad: por grado

      GradoCriterios
      AA0 defectos del grupo 1; máx. 5 del grupo 2; sin broca ni insectos
      AMáx. 3 del grupo 1; máx. 8 del grupo 2

      La granulometría

      DenominaciónCriterios
      MaragogipeGranos «gigantes» (variedad), volumen muy bajo, región de Medellín
      Supremo 18+Máx. 5 % < criba 18; 100 % > criba 14
      SupremoMáx. 5 % < criba 17; 100 % > criba 14
      Excelso ExtraMáx. 5 % < criba 16; 100 % > criba 14
      ExcelsoMáx. 2,5 % < criba 15; 100 % > criba 12
      UGQ (Usual Good Quality)Máx. 1,5 % < criba 14; 100 % > criba 12

      Tradicionalmente se venden en Medellín/Armenia como tipo Excelso o Supremo. Cada vez más se designa el terruño: Quindío, Popayán, Bucaramanga, Huila, Tolima, Nariño…

      Historia y actualidad
      Finca cafetera de Antioquia, con sus cortavientos
      Finca cafetera de Antioquia, con sus cortavientos

      La historia

      El testimonio escrito más antiguo del café en Colombia es el del jesuita José Gumilla. Hacia 1730 anota la presencia de la planta en la misión de Santa Teresa de Tabajé, cerca de la desembocadura del Meta.

      Un testimonio escrito no fecha una introducción. Solo dice que en esa fecha la planta estaba allí, lo que lo convierte en la referencia más antigua de que se dispone.

      Leyenda · La tradición de Salazar de las Palmas, en el Norte de Santander, dice que el padre Francisco Romero impuso a sus feligreses una penitencia agrícola: plantar tres o cuatro cafetos por pecado confesado. El arzobispo habría hecho de ello una práctica general.

      La Federación Nacional de Cafeteros recoge el relato, pero no tiene fuente primaria. Nada permite, pues, saber si ocurrió algo parecido.

      Gumilla, El Orinoco ilustrado (1741, redactado hacia 1730); tradición oral de Salazar de las Palmas recogida por la Federación Nacional de Cafeteros; documento de formación profesional, L'Histoire du café

      En 1922, Ukers señala que las estadísticas colombianas de comercio exterior son demasiado irregulares para comparar el antes y el después de la guerra. Dicho de otro modo, ninguna serie permite medir lo que la guerra cambió.

      Anota de todos modos adónde iba el café: Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos absorbían lo esencial de las exportaciones.

      La estructura moderna del sector data de 1927 y de la fundación de la Federación Nacional de Cafeteros. Organiza a los productores y garantiza la compra, lo que, para un cultivador, significa que siempre encuentra comprador.

      En 1938, la Federación se dota de su centro de investigación, Cenicafé. Desde entonces el país posee las dos herramientas que usará después: una organización de productores y un laboratorio.

      En 1959, la Federación crea con la agencia Doyle Dane Bernbach el personaje de Juan Valdez. Un país se convierte en una marca.

      Ukers 1922, cap. XIX, pp. 190-206, pp. 195-196; Federación Nacional de Cafeteros, historia; Cenicafé

      Colombia es el país que más ha invertido en la resistencia a la roya, y eso se lee en sus variedades. Cenicafé difunde en 1982 la Variedad Colombia, compuesto de linajes Caturra por HdT 1343 en generación F5, un año antes de la llegada de la roya al país en 1983; luego el Tabi en 2002, el Castillo en 2005, que ocupa más del 40 % de la plantación colombiana, y Cenicafé 1 en 2016. Entre 2007 y 2011, el país pierde pese a todo cerca de un tercio de su producción por efecto del Big Rust, y una gran parte de la plantación se replanta en los años siguientes.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Variedad Colombia, Tabi, Castillo, Cenicafé 1; McCook 2019, p. 171; LC cap. 16

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 8 500 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). El país es el primer productor mundial de arábica lavado, los «Mild Washed Arabica», y trabaja casi exclusivamente por vía húmeda, entre 800 y 1 900 metros, con cosecha manual selectiva, secado en patios de cemento o en hornos. Medio millón de familias viven directamente de la caficultura; un sistema de información sobre las fincas, el SICA, y Cenicafé sirven de referencia técnica.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El país aporta también una parte importante de las variedades de especialidad recientes cuya identidad fue revisada mediante el genotipado, es decir, mediante la lectura de marcadores de su ADN.

      El Pink Bourbon del Huila no es un Bourbon. Dos pruebas de ADN lo convierten en una variedad local etíope, es decir, una población cultivada desde hace mucho tiempo sin pasar por la selección.

      El Chiroso de Urrao corrió la misma suerte. Se lo tenía desde hacía mucho por una mutación de Caturra; el genotipado lo ha vinculado al grupo «Core Ethiopia».

      Las dos correcciones van en el mismo sentido, hacia Etiopía. El nombre que lleva un café no siempre dice, pues, de dónde viene la planta.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Pink Bourbon y Chiroso; DNA Analytica 2017; RD2 Vision 2023

      Zonas de sombra

      • La historia del padre Romero es una leyenda sin fuente primaria; la propia Federación la presenta como una tradición.
      • La cifra del 33 % de pérdida entre 2007 y 2011 es un orden de magnitud tomado de la literatura, no un recuento parcela por parcela.
      • La parte exacta del Castillo en la plantación evoluciona cada año; la cifra del 40 % procede de la ficha varietal.
      • La identidad genética del Pink Bourbon y del Chiroso se establece mediante pruebas comerciales, no mediante una publicación revisada por pares.
      América del Sur

      40Ecuador

      813 000 sacos (OIC 2009)

      En Ecuador, el cultivo del café solo se desarrolló de verdad a partir de la década de 1920, en sustitución de bananos y cacaoteros enfermos. Atravesado por los Andes y cubierto al Este por la Amazonía, el país permite a la vez el arábica de altura y el canephora de baja altitud.

      El sector sigue siendo tradicional, del cultivo a la transformación, con cerca de la mitad de pequeños propietarios. La verdadera baza de Ecuador es su ecosistema único y su potencial agroclimático; las islas Galápagos son el ejemplo más llamativo. Dos regiones, Pichincha y Loja, forjan hoy su reputación en los mercados exigentes.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica, canephora
      Variedades
      Typica, Caturra, Bourbon, Pacas, Catuai, Catimor, Sarchimor
      Altitud
      1 500 a 2 000 m
      Sombra
      Árboles frutales (bananos, cacaoteros)
      Cosecha
      Manual y selectiva (picking)
      Procesamiento
      Vía húmeda y vía seca; fermentación de 12-36 h para los lavados
      Selección
      Densimétrica, mecánica y electrónica, completada a mano
      Período de cosecha
      De junio a octubre
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      No existe un procedimiento oficial establecido; no obstante, algunos criterios se repiten con frecuencia.

      La altitud

      Principal determinante de la calidad: condiciona la maduración y los precursores del aroma. La acidez y la frutalidad están directamente ligadas a ella.

      Calidad

      PreparaciónCriterios
      EuropeaCosechado y seleccionado a mano, criba 18/19, taza suave y frutal
      USEstándar, seleccionado a máquina, criba 17/18

      Granulometría: el modelo colombiano («Excelso», «Supremo») se retoma a menudo para describir la homogeneidad y el tamaño de los granos.

      Historia y actualidad

      La historia

      En 1919, Ecuador exporta 3 729 413 libras de café. Su promedio quinquenal, es decir, el promedio calculado a cinco años, alcanza 5 843 033 libras: 1919 es, pues, un año bajo.

      Estas cifras sirven sobre todo para situar al país entre sus vecinos. Ecuador exporta diez veces más que Perú en la misma fecha, y bastante menos que Colombia.

      La caficultura ecuatoriana es, pues, joven. La ficha sitúa su verdadero desarrollo en la década de 1920 y le da una causa precisa: los bananos y los cacaoteros enferman, y el cafeto ocupa su lugar.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El país ha dado dos variedades cuya identidad el genotipado ha dado vuelta. La Sidra, presentada en origen como un cruce Typica por Bourbon surgido de una estación de Nestlé, queda situada por el análisis genético en el grupo etíope. El Typica Mejorado no es un Typica: el genotipado indica un cruce espontáneo entre Bourbon y una variedad local etíope. Dos nombres comerciales, dos identidades falsas.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Sidra y Typica Mejorado

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 813 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009).

      Aquí es el relieve el que manda. Los Andes dan la altitud, la Amazonía da las tierras bajas, de modo que el mismo país produce el arábica de altura y el canephora de baja altitud.

      Las variedades declaradas son el Typica, el Caturra, el Bourbon, el Pacas, el Catuai, el Catimor y el Sarchimor. Crecen entre 1 500 y 2 000 metros.

      La cosecha se hace en picking, es decir, cereza por cereza y tomando solo las maduras. El país trabaja las dos vías, húmeda y seca, con una fermentación de 12 a 36 horas para los lotes lavados.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025

      El sector sigue siendo tradicional, del cultivo a la transformación, con cerca de la mitad de pequeños propietarios. Dos regiones, Pichincha y Loja, forjan la reputación del país en los mercados exigentes; las Galápagos sirven de ejemplo extremo del ecosistema ecuatoriano.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no dan la fecha de introducción del café en Ecuador.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción ecuatoriano posterior a 2009.
      • La historia de la estación de Nestlé que sería el origen de la Sidra no está documentada por ninguna fuente primaria.
      • Ninguna fuente del corpus cuantifica la producción cafetera de las Galápagos.
      América del Sur

      41Perú

      3 315 000 sacos (OIC 2009)

      Perú ocupa el 8.º lugar mundial y exporta lo esencial de su producción, en gran parte certificada orgánica. La caficultura se extiende por unas 230 000 hectáreas, en casi todas las provincias, y da sustento a 150 000 familias, en un 80 % de propiedades muy pequeñas de menos de dos hectáreas.

      La gran evolución de la última década es un cambio de gobernanza. El café peruano ha pasado de una gestión estatal a una asociación privada de exportadores y productores (Camara).

      La transferencia contó porque recayó sobre dos palancas concretas. La asociación fijó estándares de calidad y formó a los productores. De ahí viene la recuperación de la imagen del país.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Typica (70 %), Caturra (20 %), otras (10 %)
      Altitud
      600 a 1 800 m
      Sombra
      Árboles frutales y forestales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda (principalmente)
      Preparación
      Clasificación por tamaño
      Período de cosecha
      De abril a octubre y de septiembre a febrero
      Empaque
      Saco de 69 kg
      Clasificación de los cafés

      Altitud de producción

      DescripciónAltitud
      Good Washed (GW)700 m
      Extra Good Washed (EG)700-850 m
      Extra Prime Washed (EP)900-1 100 m
      Semi Hard Bean (SH)1 100-1 200 m
      Hard Bean (HB)1 200-1 400 m
      Fancy Hard Bean (FHB)1 500-1 600 m
      Strictly Hard Bean (SHB)1 600-1 700 m

      El grado

      Para la importación europea, hasta 22 defectos tolerados en una muestra de 350 g.

      GradoDefectos máx.Criba / humedad
      Grado 11550 % mín. > criba 15; 5 % máx. < 14; Superior Cup
      Grado 2235 % máx. < criba 14; humedad 10-12 %
      Grado 33050 % mín. > criba 15; humedad 10-12,5 %
      Grado 43550 % mín. > criba 15; humedad ≤ 13 %
      Grado 540Sin límite de criba; humedad ≤ 13 %

      La criba se mide de 13 a 20 (1 unidad ≈ 0,4 mm). Sin indicación de cribado, «AA» = grano grande (criba 18), «A» = grano mediano (criba 16).

      Historia y actualidad

      La historia

      Perú es, en el cuadro mundial de 1922, un origen marginal: 370 655 libras exportadas en 1919, con un promedio quinquenal de 455 212, es decir, diez veces menos que la vecina Ecuador. Toda su historia cafetera es, pues, reciente.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290

      Perú es uno de los tres países cuya pérdida en el Big Rust, la gran epidemia de roya de aquellos años, se cuantificó. Su producción retrocede un 39 % en el episodio de 2012-2013.

      Dos vecinos lo hacen peor: El Salvador, con menos 57 %, y México, con menos 46 %. Perú queda, pues, justo detrás de ellos en esta clasificación de los daños.

      La respuesta explica por qué el país aparece tan a menudo en la literatura varietal. Junto con Guatemala y Costa Rica, se convierte en uno de los tres terrenos de ensayos precomerciales de híbridos F1. Estos híbridos son cruces de primera generación entre dos progenitores distintos, ensayados como respuesta a la epidemia.

      LC cap. 16; PROMECAFÉ

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 3 315 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). Es, por tanto, antiguo. El USDA anuncia desde entonces un repunte del 8 %, a 4,2 millones de sacos para la campaña 2025-2026, pero es una previsión, no un registro.

      La plantación se apoya en dos variedades principales: el Typica con un 70 % y el Caturra con un 20 %, y las demás variedades se reparten el 10 % restante. El Mundo Novo brasileño también está ampliamente plantado.

      El cultivo se escalona entre 600 y 1 800 metros. La cosecha es manual y selectiva, y el procesamiento se hace principalmente por vía húmeda, aquella en la que el grano se despulpa y se lava antes del secado.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; USDA FAS, Coffee: World Markets and Trade, junio de 2026; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, ficha Mundo Novo

      La caficultura cubre unas 230 000 hectáreas en casi todas las provincias y da sustento a 150 000 familias, en un 80 % en propiedades de menos de dos hectáreas, en gran parte certificadas orgánicas. La evolución destacada de la última década es el paso de una gestión estatal a una asociación privada de exportadores y productores, que fijó estándares de calidad y formó a los productores.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no dan la fecha de introducción del café en Perú.
      • El corpus no documenta el nombre exacto ni la fecha de creación de la asociación privada que sustituyó a la gestión estatal.
      • La cifra de 4,2 millones de sacos para 2025-2026 es una previsión, no un registro.
      • No se cuantifica la parte de la plantación peruana replantada tras el Big Rust.

      42Asia

      Asia

      43China

      En China, el café es una historia reciente y todavía en construcción. Casi toda la producción procede de Yunnan, la «tierra roja», cuyo clima y relieve recuerdan a los Andes colombianos. Los cafetos, protegidos de las heladas por las montañas, son cultivados allí por pequeñas fincas.

      El país es a la vez productor de arábica (del que exporta casi todo) e importador de canephora procedente de Laos y Vietnam. El sector recibió apoyo en la década de 1980 de un programa de las Naciones Unidas, y sigue hoy en pleno desarrollo.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Caturra; S288 (resistente a la roya)
      Altitud
      700 a 1 200 m
      Sombra
      Variable según las plantaciones
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda
      Selección
      Mecánica (selección y clasificación por tamaño)
      Período de cosecha
      De noviembre a marzo
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      El sistema chino combina número de defectos y granulometría, agrupados en grados.

      GradoCriterios
      Grado 190 % mín. > criba 17; 10 % máx. < criba 15; 5 % máx. de defectos; 0,5 % de defectos mayores (granos negros…)
      Grado 290 % mín. > criba 14; 10 % máx. < criba 12; 8 % máx. de defectos; 1 % máx. de defectos mayores
      Historia y actualidad

      La historia

      China no aparece en el cuadro mundial de exportaciones de Ukers en 1922: su caficultura es enteramente posterior. La ficha sitúa el despegue en la década de 1980, con el apoyo de un programa de las Naciones Unidas, y casi toda la producción en Yunnan.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), pp. 290-291; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El material vegetal chino es importado, y la elección de las dos variedades dice mucho sobre el proyecto.

      El primer pilar es el Caturra, mutación enana del Bourbon seleccionada en Brasil.

      El segundo es el S.288. Es la primera variedad resistente a la roya, difundida en la India por el Central Coffee Research Institute en 1936-1937. Procede de un híbrido natural entre arábica y libérica, otra especie del género Coffea.

      La elección del S.288 es la más elocuente de las dos. Se plantó por la resistencia a la enfermedad, no por lo que el café daría en la taza.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Caturra y S.288 (Sln.1)

      Hoy

      La ficha no da un volumen de producción para China. El cultivo se hace entre 700 y 1 200 metros, en la «tierra roja» de Yunnan, en pequeñas fincas protegidas de las heladas por las montañas, con cosecha manual selectiva y por vía húmeda. El país es a la vez productor de arábica, del que exporta casi todo, e importador de canephora procedente de Laos y Vietnam.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Ningún volumen de producción chino se da en la ficha ni se documenta en otra parte aquí.
      • Las fuentes consultadas no nombran ni fechan el programa de las Naciones Unidas de la década de 1980.
      • Ninguna fuente del corpus establece la fecha de introducción del café en China (a menudo se citan los misioneros franceses de Yunnan).
      • No se cuantifica aquí la parte del consumo interno chino, en fuerte crecimiento.
      Asia

      44India

      4 827 000 sacos (OIC 2009)

      En la India, el cultivo del café habría nacido hace más de cuatro siglos: la leyenda atribuye a un peregrino, Baba Budan, la importación de semillas de arábica desde Yemen. Pero la verdadera producción solo se desarrolló bajo la colonización inglesa, hacia 1840. El país es hoy el quinto productor mundial.

      El café se concentra en los tres estados del sur (Karnataka, Kerala, Tamil Nadu), cultivado bajo sombras forestales muy variadas y asociado a otros cultivos (cardamomo, pimienta, cítricos) que contribuyen al perfil aromático. La afición local es tal que la India llega a importar café. Algunos cafés son únicos en el mundo, como el Malabar monzónico, blanqueado por los vientos del monzón.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica (40 %), canephora (60 %)
      Variedades
      Arábica: Kent, derivados de Catimor y Caturra; canephora: Peridenia, S.274, C×R
      Altitud
      600 a 2 000 m
      Sombra
      Banano, pimienta, cardamomo, naranjo, vainilla, jengibre, mango…
      Cosecha
      Manual y selectiva (picking)
      Procesamiento
      Vía húmeda; secado natural
      Selección
      Mecánica y manual
      Período de cosecha
      De noviembre a marzo
      Empaque
      Saco de 60 kg

      Volumen reciente 3,7 millones de sacos en 2024-2025USDA FAS, 2025

      Clasificación de los cafés

      El sistema indio se basa en un conjunto de grados ligados al procesamiento y a la preparación, a menudo acompañado del terruño o del nombre de la plantación.

      Vocabulario de procesamiento

      Cherry = café natural (robusta o arábica); Parchment = robusta lavado; Plantation = arábica lavado.

      Canephora (natural y lavado)

      GradoCriterios
      Cherry AANatural seleccionado; 90 % retenido en criba 18; tolerancia de descarte 3 %
      Cherry ANatural seleccionado; 90 % retenido en criba 17; tolerancia 3 %
      Cherry / Parchment ABNatural y lavado seleccionado; 90 % retenido en criba 15; tolerancia 3 %
      Cherry / Parchment PBSeleccionado, sin clasificar por tamaño; tolerancia 3 %
      Cherry / Parchment BulkSin seleccionar, sin clasificar por tamaño; tolerancia 10 %
      Cherry / Parchment CSin seleccionar, sin clasificar por tamaño

      Arábica natural

      GradoCriterios
      Cherry ABSeleccionado; 90 % retenido en criba 15; tolerancia 3 %
      Cherry PBSeleccionado, sin clasificar por tamaño; tolerancia 3 %
      Cherry BulkSin seleccionar, sin clasificar por tamaño; tolerancia 18 %
      Cherry CSin seleccionar; 75 % retenido en criba 14

      Arábica lavado (Plantation)

      GradoCriterios
      Plantation ASeleccionado; 90 % retenido en criba 17; tolerancia 2 %
      Plantation BSeleccionado; 75 % retenido en criba 15; tolerancia 3 %
      Plantation CSin seleccionar; 75 % retenido en criba 14
      Historia y actualidad
      Cultivo bajo sombra, finca de Urban, India
      Cultivo bajo sombra, finca de Urban, India

      La historia

      Leyenda · La tradición india atribuye la introducción del café a Baba Budan, un peregrino musulmán que habría traído siete semillas de Yemen y las habría plantado junto a su choza en Chikmagalur, en las montañas de Mysore. Ukers da la tradición por 1600 pero precisa que una autoridad mejor da 1695; añade haber visto allí mismo los descendientes de esas primeras plantas, bajo árboles de la jungla seculares. El cultivo inglés, en cambio, solo comienza en 1840.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; LC cap. 6; documento de formación profesional, L'Histoire du café

      La India es la primera etapa fuera de Arabia en la ruta del café, y esa posición le da un papel en toda la genealogía que sigue.

      Es de Malabar de donde parten, en 1696, las plantas enviadas a Java por Adrian Van Ommen, a instancias del burgomaestre de Ámsterdam Nicolaas Witsen.

      Luego, en 1699, parten los esquejes de Henricus Zwaardecroon. Son ellos los que se convertirán en los ancestros de todos los cafés de las Indias Neerlandesas. La costa de Malabar es, pues, la fuente del café colonial holandés.

      La roya, por su parte, golpea la India en 1872. Es decir, tres años después de Ceilán, lo que da la medida de la velocidad con que el hongo ganó el continente.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; LC caps. 8, 12 y 13

      También fue la India la que proporcionó las primeras resistencias. El Kent, selección de L. P. Kent en la finca de Doddengudda, en Mysore, entre 1911 y 1920, es la primera variedad que mostró tolerancia a la roya, sorteada desde entonces, y se difundió en África Oriental y en Java. El S.288 sigue en 1936-1937, luego el S.795 en 1945-1946, cruce de S.288 y de Kent, primera variedad resistente ampliamente difundida, conocida en Indonesia con el nombre de Jember. El Sln.6, o CxR, cruza el canephora S.274 con Kent tetraploidizado, y el Cauvery es el Catimor indio, recibido del CIFC en 1985.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Kent, S.288, S.795, Sln.6, Cauvery; Central Coffee Research Institute, Coffee Board of India

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 4 827 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). El USDA da 3,7 millones de sacos para 2024-2025: las dos cifras no se refieren a las mismas campañas y no se comparan directamente.

      La producción se concentra en los tres estados del Sur: Karnataka, Kerala y Tamil Nadu. Se escalona entre 600 y 2 000 metros.

      El café crece allí bajo sombras forestales variadas, asociado al cardamomo, la pimienta y los cítricos. Estos cultivos vecinos no son decorativos: participan en el perfil aromático de la taza.

      La cosecha se hace a mano, en picking, tomando solo las cerezas maduras. El procesamiento combina la vía húmeda y el secado natural.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; USDA FAS, 2025

      La India produce también uno de los cafés más extraños del comercio mundial: el Monsooned Malabar, arábica o canephora expuesto durante varias semanas a los vientos del monzón en almacenes abiertos, hasta que el grano se hincha y se blanquea. Su vecino el Old Brown Java responde a la misma lógica de envejecimiento dirigido.

      LC cap. 17b; documento de formación profesional, guía Malabar

      Zonas de sombra

      • La fecha de la introducción por Baba Budan oscila entre 1600 y 1695 según las autoridades, y el propio relato es una tradición.
      • La afirmación, tomada de un documento de formación, según la cual la India se habría convertido en «primer productor mundial» dos siglos después de Baba Budan no está corroborada por ninguna fuente del corpus y parece falsa.
      • El contenido de humedad y la duración exacta del proceso de monzonado del Malabar no están establecidos: las fuentes dan rangos incompatibles.
      • No se cuantifica aquí la parte de la producción india que se consume ahora en el lugar.
      Asia

      45Indonesia

      11 380 000 sacos (OIC 2009)

      A cada isla su terruño: quizá sea lo que mejor resume a Indonesia. Introducido por los holandeses desde finales del siglo XVII, el café se extendió de Java a Sumatra, Bali y Sulawesi. El país produce sobre todo canephora, pero es la diversidad de sus arábicas de terruño lo que constituye su singularidad.

      La cosecha, repartida en cinco a seis meses, se hace a mano cada diez días para recoger solo las cerezas maduras, un verdadero factor de calidad. Los cafés de especialidad se han desarrollado mucho allí, empezando por el célebre y muy raro Kopi Luwak, de procesamiento cuando menos particular.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica, canephora
      Variedades
      Typica, Híbrido de Timor, Caturra, Catimor…
      Altitud
      1 000 a 1 700 m
      Naturaleza de los suelos
      Volcánico
      Sombra
      Pimienta, canela, vainilla, cacao, clavo de olor, pachulí
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda y vía seca
      Selección
      Electrónica (selección y clasificación por tamaño)
      Período de cosecha
      Principalmayo a agosto; segunda: oct. a ene.
      Empaque
      Saco de 60 kg

      Volumen reciente 11,3 millones de sacos en 2025-2026, récordUSDA FAS, junio de 2025

      Clasificación de los cafés

      La descripción de los arábicas tiene sistemáticamente en cuenta la región (e incluso la plantación o la variedad), pues cada isla tiene una tipicidad propia. A ello se suman criterios de preparación.

      Número de defectos (muestra de 300 g)

      GradoDefectos
      Grado 111
      Grado 212 a 25
      Grado 326 a 44
      Grado 4a45 a 60
      Grado 4b61 a 80
      Grado 581 a 150
      Grado 6151 a 225

      El grado también puede designarse con una sigla en lugar de un número. Estas siglas están en neerlandés, la lengua de la antigua potencia colonial, y dicen el nivel de preparación del lote.

      • EK1Eerst Kwaliteit, es decir, 1.ª calidad.
      • GBGewone Bereiding, es decir, preparación simple.
      • OIBOost Indische Bereiding. La ficha no da un equivalente en español para esta sigla.
      • WIBWest Indische Bereiding, la mejor preparación.

      Granulometría del canephora

      TamañoCriterio
      Grano grandeMáx. 2,5 % por debajo de 7,5 mm
      Grano medianoMáx. 2,5 % por debajo de 6,5 mm
      Grano pequeñoMáx. 2,5 % por debajo de 5,5 mm
      ELBExtra Large Bean

      Para el arábica, no hay especificación de granulometría.

      Historia y actualidad
      La finca de Boekit Gompong, cerca de Padang, costa oeste de Sumatra
      La finca de Boekit Gompong, cerca de Padang, costa oeste de Sumatra

      La historia

      Los primeros cafetos de Java llegan en 1696. Los holandeses los hacen enviar desde Kananur, en la costa de Malabar.

      El gobernador general Willem Van Outshoorn los planta en la finca de Kedawoeng, cerca de Batavia. El intento fracasa por una razón que no tiene nada de agronómica: un terremoto y una inundación arrastran las plantas.

      Hay que empezar de nuevo. En 1699, Henricus Zwaardecroon importa esquejes, otra vez de Malabar. Estos tienen éxito y se convierten en los ancestros de todos los cafés de las Indias Neerlandesas.

      Doce años después, el café de Java entra en el mercado europeo. La primera venta pública tiene lugar en Ámsterdam en 1711: 894 libras, adjudicadas a unos 47 centavos la libra.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; LC cap. 8

      Viene luego el cultivo forzado. La Compañía impone primero entregas obligatorias a los regentes de Java, que deben suministrar el café sea cual sea la cosecha.

      El sistema se endurece con el Cultuurstelsel de 1830-1832. Cada familia de los distritos sundaneses debe mantener mil plantas. El café deja de ser un cultivo elegido para convertirse en una carga impuesta al hogar.

      La coacción dejó dos huellas escritas. Multatuli sacó de ella en 1860 la novela Max Havelaar. Y Walsh, en 1894, aún describe el sistema como íntimamente emparentado con el despotismo.

      Ukers 1922; Walsh, Coffee: Its History, Classification and Description (1894); LC cap. 9

      El archipiélago es luego escenario de dos acontecimientos decisivos, y ambos tienen que ver con la roya.

      El primero es una destrucción. En el período 1870-1880, la roya destruye los arábicas, y las plantaciones pasan al canephora y a la libérica, dos especies que se plantan entonces porque el arábica muere.

      Quedan testigos del arábica de antes. El Bergendal / Sidikalang de Sumatra y el Blawan del este de Java son viejos Typica que sobrevivieron al episodio.

      El segundo acontecimiento es un descubrimiento. En la isla de Timor se detecta un híbrido natural entre arábica y canephora: el Híbrido de Timor.

      Su alcance supera con mucho el archipiélago. Casi todas las resistencias a la roya utilizadas desde entonces descienden de él.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Bergendal, Blawan, Híbrido de Timor; McCook 2019; LC caps. 12 y 14

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 11 380 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). El USDA anuncia 11,3 millones de sacos para 2025-2026, un récord.

      Indonesia produce sobre todo canephora. Su singularidad está en otra parte: en la diversidad de sus arábicas de terruño, cultivados entre 1 000 y 1 700 metros.

      Cuatro materiales se repiten. Primero el Typica. Luego el Híbrido de Timor, cultivado tal cual con el nombre de Tim Tim en las tierras altas de Gayo. Después el Ateng, nombre local de los Catimor de Sumatra. Y por último las selecciones Gayo.

      La cosecha se extiende durante cinco a seis meses. Se hace a mano, cada diez días, lo que permite recoger solo las cerezas maduras. Este paso repetido es un factor de calidad.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; USDA FAS, junio de 2025; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Tim Tim, Ateng, Gayo

      Indonesia inventó el proceso más extraño del mundo del café, el wet hulling (giling basah, en indonesio), en el que el pergamino se trilla con un contenido de humedad muy alto, lo que da el grano azul verdoso y el perfil terroso de los Sumatra. Es también el origen del Kopi Luwak, pasado por el tubo digestivo de la civeta.

      LC cap. 17b; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • No se ha establecido el contenido de humedad real con el que los indonesios trillan su café: en la literatura coexisten cuatro horquillas incompatibles.
      • El año exacto de la aparición del Híbrido de Timor no está fijado; las fuentes dan una horquilla.
      • No se cuantifica aquí la parte respectiva del arábica y del canephora en la producción indonesia actual.
      • Ninguna fuente del corpus documenta el volumen real de Kopi Luwak producido, ni la parte de producción en cautiverio.
      Asia

      46Vietnam

      ~ 20 millones de sacos

      La entrada de Vietnam en el mercado mundial trastocó a todos los demás productores: entre 1975 y 2000, su producción se multiplicó por cien, lo que lo elevó al segundo lugar mundial detrás de Brasil. Las primeras plantas datan sin embargo de 1857; fue la «revolución verde» de la década de 1970 la que lo cambió todo.

      El sistema es muy intensivo, en monocultivo, con muchas plantaciones estatales arrendadas en pequeñas parcelas. El país es masivamente canephora, pero se trabajan algunos miles de hectáreas de arábica (a menudo Bourbon, más aromático), a veces orgánico. Las grandes compañías invierten continuamente en tecnología y calidad.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Canephora (90 %), arábica (10 %)
      Cosecha
      Canephora: manual no selectiva (stripping); arábica: manual selectiva (picking)
      Procesamiento
      Canephora: vía seca (90 %) y húmeda; arábica: vía húmeda sobre todo para la exportación
      Preparación
      Selección manual
      Período de cosecha
      De septiembre a marzo
      Empaque
      Saco de 60 kg

      Volumen reciente 31,7 millones de sacos en 2025-2026USDA FAS, junio de 2025

      Clasificación de los cafés

      El grado es el criterio principal. Desde 2001, nuevos criterios facilitan la comparación con los grados indonesios. Existen cinco grados, tanto para el arábica como para el canephora (defectos máx. por equivalencia sobre 300 g).

      Arábica

      GradoCribaDefectos máx.
      Grado Especial16/1815
      Grado 114/1630
      Grado 212/1460
      Grado 310/12120
      Grado 4< 10150
      Grado 5< 10No especificado

      Canephora

      GradoCribaDefectos máx.
      Grado Especial16/1830
      Grado 112½/1660
      Grado 212/12½90
      Grado 310/12150
      Grado 4< 10250
      Grado 5< 10No especificado

      Algunos lotes superiores (menos defectos o criba más alta) se señalan simplemente además del grado en la descripción de compra.

      Historia y actualidad
      Robusta en la finca de Suzannah, Cochinchina
      Robusta en la finca de Suzannah, Cochinchina
      Cafetos de la variedad Bourbon, Indochina francesa
      Cafetos de la variedad Bourbon, Indochina francesa

      La historia

      Ukers fecha en 1887 la introducción del café en Indochina por los franceses, en Tonkín; la ficha hace remontar las primeras plantas a 1857. Las dos fechas no son incompatibles (ensayos misioneros primero, plantación colonial después), pero ninguna fuente consultada las articula. En 1918, la Indochina francesa exportaba 79 145 libras de café: casi nada.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026
      • Viene luego el acontecimiento que trastocó el mercado mundial. Entre 1990 y 2000, Vietnam multiplica por quince su producción, casi toda en canephora
      • 2001y se convierte en el segundo productor mundial detrás de Brasil. La ficha habla de una multiplicación por cien entre 1975 y 2000. Esta llegada coincide con el derrumbe de las cuotas de 1989 y prepara la crisis
      • 1997cuando el precio indicativo de la OIC cae a un tercio de su valor
      McCook 2019; OIC; LC cap. 19; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Hoy

      La ficha da unos 20 millones de sacos; el USDA anuncia 31,7 para 2025-2026. El sistema es intensivo, en monocultivo, con muchas plantaciones estatales arrendadas en pequeñas parcelas. Domina el canephora, cosechado en stripping y procesado en un 90 % por vía seca; se trabajan algunos miles de hectáreas de arábica, a menudo Bourbon, Typica, Caturra y Mundo Novo, en picking y por vía húmeda para la exportación.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026; USDA FAS, junio de 2025

      El país también ha construido sus propios clones: el TR4 y los demás TR son seleccionados por el WASI, el instituto agroforestal de las Tierras Altas del centro, a partir de árboles madre detectados en poblaciones cultivadas en polinización libre, y luego multiplicados por propagación por estacas. Las grandes compañías invierten continuamente en tecnología y calidad.

      World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas TR4, TR9, TR11; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fuentes consultadas no concilian las fechas de 1857 (ficha) y 1887 (Ukers).
      • La multiplicación «por cien entre 1975 y 2000» citada por la ficha y la multiplicación «por quince entre 1990 y 2000» citada por McCook no se refieren al mismo período; aquí no se ha verificado ninguna serie anual.
      • Ninguna fuente del corpus documenta el papel exacto de las políticas públicas vietnamitas en el auge (crédito, migración interna, precios garantizados).
      • Las fuentes disponibles no cuantifican la superficie realmente plantada de arábica en Vietnam.

      47Oceanía

      Oceanía

      48Australia

      Australia es un productor poco conocido que, sin embargo, plantó sus primeros cafetos ya en 1788. Tras un largo declive, la industria resurgió a partir de la década de 1980. Curiosamente, el arábica crece allí a baja altitud, entre 100 y 900 metros, lo que a veces exige riego adicional.

      El volumen sigue siendo bajo y lo esencial se consume localmente. Lo que distingue a Australia es su modelo: muy modernizado, en monocultivo, con cosecha mecanizada y plantas de procesamiento eficientes. Aquí, la optimización del costo de producción es la primera preocupación, una lógica casi inversa a la de los demás orígenes.

      Características de producción
      Especie botánica
      Arábica
      Variedades
      Bourbon, Caturra, Catuai
      Altitud
      100 a 900 m
      Naturaleza de los suelos
      Metamórfico (granítico, paleovolcánico)
      Sombra
      Presente en algunas plantaciones
      Cosecha
      Exclusivamente mecánica (alto costo de la mano de obra)
      Procesamiento
      Vía seca y vía húmeda
      Preparación
      Clasificación por tamaño y selección mecánicas
      Período de cosecha
      De junio a septiembre
      Empaque
      Saco de 20 kg
      Clasificación de los cafés

      No hay clasificación oficial, pero sí dos referencias habituales.

      Apreciación en taza

      Fancy = suave; Fine Cup = suave.

      Calidad de la preparación (clasificación por tamaño + selección)

      GradoCribaDefectos máx. (300 g)
      Grado 1> 188
      Grado 2> 1615
      Grado 3> 1523
      Grado 4> 1486
      Historia y actualidad
      Cosecha en una plantación del norte de Queensland
      Cosecha en una plantación del norte de Queensland

      La historia

      Ukers fecha en 1896 la introducción del cultivo del café en Queensland, y lo juzga exitoso a pequeña escala. La ficha hace remontar los primeros cafetos a 1788, con la Primera Flota. Ninguna fuente consultada concilia las dos fechas: entre una planta desembarcada y un cultivo establecido, hay más de un siglo.

      Ukers, All About Coffee (1922), cap. II, pp. 5-10; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Tras un largo declive, la industria resurge a partir de la década de 1980, con un modelo que no se encuentra en ninguna otra parte: monocultivo enteramente mecanizado, plantas de procesamiento eficientes y la optimización del costo de producción como primera preocupación. Es la lógica inversa a la de los demás orígenes, donde la mano de obra abunda y el capital escasea.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Hoy

      La ficha no da un volumen de producción. El arábica crece allí a baja altitud, entre 100 y 900 metros, lo que a veces exige riego adicional, en Bourbon, Caturra y Catuai. La cosecha es exclusivamente mecánica, por el costo de la mano de obra, y el procesamiento se hace tanto por vía seca como por vía húmeda. El volumen sigue siendo bajo y lo esencial se consume localmente.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Las fechas de 1788 (ficha) y 1896 (Ukers) no se concilian.
      • Ningún volumen de producción australiano se da en la ficha ni se documenta en otra parte aquí.
      • Ninguna fuente del corpus documenta las razones del largo declive entre el siglo XIX y la década de 1980.
      • Ninguna fuente consultada cuantifica el costo de producción australiano, presentado como la variable central del modelo.
      Oceanía

      49Nueva Guinea (Papúa)

      1 004 000 sacos (OIC 2009)

      Papúa Nueva Guinea ocupa la mitad oriental de Nueva Guinea, la tercera isla más grande del mundo. Cerca del 95 % de sus cafés son arábicas lavados. Casi un millón de personas viven del sector, la mayoría en tribus, en pequeñas aldeas de territorios bien definidos.

      El país combina pequeños productores agrupados en cooperativas y algunas grandes plantaciones («Estates») de renombre, como Sigri o Bunum Wo, en el exuberante valle de Waghi. Relieves montañosos, valles profundos, bosques húmedos: las condiciones son ideales para un café de calidad, y el gobierno garantiza cada temporada un precio mínimo a los productores.

      Características de producción
      Especies botánicas
      Arábica (principalmente), canephora
      Variedades
      Typica, Arusha (origen Kenia), Bourbon, Blue Mountain (origen Jamaica)…
      Altitud
      1 200 a 1 800 m
      Naturaleza de los suelos
      Suelos profundos y ricos en materia orgánica
      Sombra
      Árboles forestales y frutales
      Cosecha
      Manual y selectiva
      Procesamiento
      Vía húmeda
      Preparación
      Selección mecánica y manual (plantaciones A)
      Período de cosecha
      De abril a agosto
      Empaque
      Saco de 60 kg
      Clasificación de los cafés

      El sistema se basa en grados ligados a la criba y al número máximo de defectos (por equivalencia sobre 300 g).

      GradoCribaDefectos máx.
      AA> 2010
      A> 1910
      AB> 16/17 (50 %)10
      B> 1610
      C> 1525
      PB11-1410
      X (mezcla)-20
      E> 1910
      PSC (Premium Smallholder Coffee)> 15 mm35

      Desde 1993, la Coffee Industry Corporation (CIC) controla también la calidad de los cafés en pergamino, clasificados en 4 clases.

      ClaseGradoDefectos máx. (100 g)
      Clase 1Premium12
      Clase 2Medio35
      Clase 3FAQ70
      Clase 4Baja calidad> 70

      La región de producción y el nombre de la plantación también se incluyen con regularidad en las descripciones de compra.

      Historia y actualidad

      La historia

      La caficultura papú es reciente. El cuadro mundial de exportaciones de 1922 no la menciona. Para el Pacífico, solo retiene el Borneo del Norte británico, Nueva Caledonia, las Nuevas Hébridas y Hawái.

      Estar ausente de esa lista quiere decir algo simple: el país no enviaba entonces nada que contara a escala mundial. Todo se jugó, pues, después, sin que se pueda decir a partir de qué año.

      El material vegetal, por su parte, vino de fuera, sin excepción. Se encuentran allí el Typica y el Bourbon, la Arusha bajada del monte Meru, en Tanzania, y el Blue Mountain llegado de Jamaica.

      La fecha de 1728 asociada al Blue Mountain es la de su introducción en Jamaica, no la de su llegada a Papúa. Fue desde la isla desde donde la variedad se esparció, hacia Kenia, Papúa Nueva Guinea y Hawái. Viajó, pues, mucho tiempo antes de llegar a los altos valles papúes.

      Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Arusha y Blue Mountain; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026Ukers 1922, cap. XXII, pp. 289-291 (exportaciones de los países productores), p. 290; World Coffee Research, Coffee Varieties Catalog 2025, fichas Arusha y Blue Mountain; Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El país ofrece un contraejemplo útil en materia de roya: Papúa Nueva Guinea creyó en tres ocasiones haberse librado del hongo, sin que esas erradicaciones se sostuvieran. Sirven de referencia negativa frente al único caso documentado de erradicación lograda, el de Puerto Rico en 1903.

      McCook 2019; LC cap. 12

      Hoy

      El volumen que encabeza la ficha, 1 004 000 sacos, es el de la ficha (OIC 2009). Cerca del 95 % de los cafés son arábicas lavados, entre 1 200 y 1 800 metros, con cosecha manual y selectiva. Casi un millón de personas viven del sector, la mayoría en tribus, en pequeñas aldeas de territorios bien definidos.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      El país combina pequeños productores agrupados en cooperativas y algunas grandes plantaciones de renombre, las «estates» como Sigri o Bunum Wo, en el valle de Waghi. El gobierno garantiza cada temporada un precio mínimo a los productores, un dispositivo poco habitual entre los orígenes presentados aquí.

      Fichas de países, Marco De Sousa Rosa, 2026

      Zonas de sombra

      • Ninguna fuente consultada da la fecha de introducción del café en Papúa Nueva Guinea.
      • No se ha podido documentar ningún volumen de producción posterior a 2009.
      • Las fuentes no precisan las fechas de las tres erradicaciones de roya anunciadas y luego desmentidas.
      • El corpus no documenta el mecanismo ni el nivel del precio mínimo garantizado por el gobierno.
      Lámina VI

      El canephora

      Coffea canephora es una especie, descrita en 1897; «robusta» es el nombre de una de sus variedades, que el comercio extendió a toda la especie. Esta lámina sigue a la especie desde los bosques de la cuenca del Congo hasta la campaña 2025-26, en la que aporta por primera vez casi un saco de café de cada dos en el mundo: descubrimiento y bautizo, genoma, grupos genéticos, Kouilou y Conilon, Uganda y sus clones, la traqueomicosis, la agronomía y el procesamiento, Vietnam, los robustas finos, el precio récord de 2025 y el Híbrido de Timor por el cual el canephora salvó al arábica. Fuentes principales: el manual de la Uganda Coffee Development Authority (2019) con sus números de página, Ukers (1922), Coste (1955), los trabajos de genómica de Denoeud (2014) y Salojärvi (2024), las revisiones de Kawuki (2026) y Davis (2026), los informes del USDA y de la OIC, y el libro inédito de Marco (LC).

      50Una especie, no una variedad

      En el comercio, la palabra robusta designa toda la producción de Coffea canephora. En botánica, solo nombra uno de sus grupos, el de la cuenca del Congo. La palabra comercial abarca, pues, mucho más que la palabra botánica.

      La imprecisión data del nacimiento mismo del nombre, porque el comercio bautizó la planta antes de que la botánica se pronunciara. Ya en 1922, Ukers agrupa bajo «robusta group» media docena de formas diferentes. Las estaciones de Java las exportaban juntas, bajo una etiqueta que decía el desconcierto: «robusta-achtigen», las «parecidas al robusta».

      El farmacognosta estadounidense Viehoever no concluía de otro modo: «el origen botánico no está del todo aclarado», y la clasificación de las variedades del grupo «merece más estudios».

      Coste pone orden en 1955. Agrupa canephora, arábica y congensis en una misma subsección, las Erythrocoffea, una subsección que reúne especies consideradas parientes cercanas. Y señala que el canephora cultivado se presenta bajo tres nombres: Robusta, Kouillou y Niaouli.

      Entre arábica y canephora hay una barrera de especie, es decir, que los dos no se cruzan libremente. Se debe a un recuento hecho por Piza en Brasil en 1929: 44 cromosomas en uno, 22 en el otro. El arábica lleva el doble.

      Ukers 1922, cap. XV, p. 253-254 y cap. XXII, p. 371; Coste 1955, p. 20-22 y 331; LC cap. 4

      Lo que el vocabulario corriente reduce a una oposición de calidad (lo fino y lo fuerte, lo caro y lo barato) corresponde, pues, a una diferencia de planta. Pasar del Bourbon al Typica es cambiar de modelo dentro de una especie; pasar del arábica al canephora es cambiar de especie, de número de cromosomas, de modo de reproducción y de composición del grano. El resto de esta lámina se apoya en esa distinción, y el atlas la respeta: el mapa de las variedades trata el canephora como una especie, con sus grupos congoleño, guineano y ugandés, el Conilon y los clones nacionales.

      LC cap. 4 y cap. 22 (glosario, entradas «Canephora» y «Robusta»)

      51Descubrimiento y bautizo, 1880-1900

      Los dos grandes panoramas mundiales del café de finales del siglo XIX, Thurber en 1881 y Walsh en 1894, ignoran la especie. Su forma llamada Kouilou es observada en estado silvestre por franceses hacia 1880 entre Gabón y la desembocadura del Congo, a lo largo del río Kouilou-Niari que le da su nombre. El botánico Louis Pierre, en el Muséum de París, recibe una muestra recolectada en Gabón por el misionero Théophile Klaine y propone el nombre Coffea canephora en 1895; la descripción válida se publica en Berlín por Albrecht Froehner en 1897, de ahí la cita de autor «Pierre ex A. Froehner» que lleva la especie.

      Wikipedia, «Coffea canephora», y Plants of the World Online (Kew), consultados el 7 de septiembre de 2026; digest Thurber 1881 / Walsh 1894; nivel: enciclopedia en línea contrastada con la base nomenclatural de Kew

      Casi al mismo tiempo, y sin relación con Pierre, el botánico belga Émile Laurent descubre en el Congo un cafeto silvestre vigoroso. Ukers, que escribe en 1922 a partir de las fuentes javanesas, fecha el descubrimiento en 1898 y cuenta que una casa hortícola de Bruselas se apodera de él, lo multiplica para el mercado y lo bautiza Coffea robusta, cuando ya llevaba el nombre de su descubridor, Coffea Laurentii.

      La publicación de C. robusta por Lucien Linden, en 1900, hace de «robusta» un nombre de especie competidor; se establecerá más tarde que las dos plantas no son más que una, y el nombre de Froehner, anterior, prevalece. Este bautizo comercial es la fuente de toda la confusión posterior: una firma vendió bajo un nombre de marca lo que un botánico ya había descrito como una especie.

      Ukers 1922, cap. XV, p. 252; Wikipedia, «Coffea canephora», 7 de septiembre de 2026; digest Davis-Yang (revisión Kawuki 2026, tabla 1); LC cap. 4

      La recolección de material comienza antes que los nombres: la revisión de Kawuki y sus coautores sitúa las primeras tomas para cultivo hacia 1870 en la región del río Lomami, en el Congo, y señala que en Uganda las poblaciones locales ya practicaban una selección informal de árboles en los bosques antes de la llegada de los colonos (Thomas 1935). El canephora no fue, pues, «inventado» en Bruselas: fue extraído de bosques donde ya se lo conocía.

      Kawuki et al., «Genetic improvement of robusta coffee», Frontiers in Plant Science, 16, 15 de enero de 2026, introducción y tabla 1; Wikipedia, «Coffea canephora»

      52Java, 1900-1919: la roya le prepara el terreno al canephora

      Lámina Ukers 1922, cafeto Kouilou
      Kouilou (Coffea canephora) en África, lámina de William Ukers, All About Coffee, 1922. Archivo, dominio público.

      La roya anaranjada destruyó los arábicas de Ceilán a partir de 1869 y llegó a Sumatra en 1876; en las Indias Neerlandesas, expulsa al arábica de todos los distritos situados por debajo de 3 500 pies, es decir, un poco más de 1 000 metros. El libérica, ensayado primero, decepciona. El material congoleño llega a Java en 1901, vía Bruselas, con tres características buscadas: la resistencia a la roya, el vigor y la productividad.

      Ukers describe el árbol tal como lo veían los plantadores javaneses: más grande que el arábica y que el libérica, en forma de sombrilla porque sus largas ramas caen, florece todo el año y desde el primer año, madura sus drupas en diez meses, con una cosecha insignificante los dos primeros años y abundante desde el cuarto. A baja altitud produce antes y más, pero su vida productiva es de solo diez años frente a treinta para el arábica de altura; sin podar en algunas fincas de montaña, alcanza diez a doce metros y se cosecha con escalera, con seis a siete libras de café por árbol.

      Ukers 1922, cap. XV, p. 252 y cap. XXII, p. 370-371; McCook 2019 (digest, cronología); Kawuki et al. 2026, tabla 1

      El vuelco es rápido, y se mide. En 1919, las Indias Neerlandesas cuentan con 142 272 acres de café. El canephora ocupa 110 903, el arábica 15 314, el libérica 4 940. La especie llegada en 1901 ya ocupa lo esencial de las superficies.

      Una declaración del gobierno de agosto de 1919 dice lo mismo en porcentajes: 84 % de la superficie al canephora, 5,5 % al arábica, 4,5 % al libérica. El resto va a «decenas de otras variedades», entre ellas canephora, Ugandae, Bukobensis, Quillou y stenophylla. Todas se parecen al canephora, y por eso parten con él, sin distinción.

      Estos nombres no son, sin embargo, duplicados. En los jardines de ensayo de Bangelan, Cramer prueba todavía en 1919 el Quillou, es decir, el Kouilou. El rendimiento es bueno: tres libras de frutos dan una libra de café comercial. Algunos incluso lo prefieren al canephora por el sabor del grano tostado.

      Cramer prueba también el Ugandae, cuyo «producto tiene mejor sabor que el canephora», se dice entonces.

      Del lado estadounidense, el juicio proviene de un laboratorio público y no de un vendedor, lo que le da peso. Viehoever y Lepper, en el Bureau of Chemistry del USDA, publican una serie de catas «claramente favorables». Su conclusión: el canephora «merece consideración y reconocimiento».

      Ukers 1922, cap. XXII, p. 370-371 y cap. XV, p. 253-254

      Java no se limita a cultivar: se convierte en el primer centro de selección del canephora en el mundo.

      Tres instituciones trabajan allí entre 1907 y los años 1930: la estación de Besoeki, antecesora del actual ICCRI, la estación de Malang y la granja de Bangelan. Emplean todas las herramientas del mejorador de la época. La selección masal, que consiste en conservar los mejores árboles de una población y partir de ellos. Las pruebas de descendencia, para saber si un buen árbol da una buena descendencia, lo que no tiene nada de automático. La autofecundación. Y sobre todo la clonación por propagación por estacas e injerto.

      Este último punto merece una palabra, porque explica todo lo demás. El canephora es autoincompatible: un árbol no puede fecundarse a sí mismo, de modo que cada semilla es un individuo nuevo, distinto de sus padres. Sembrar un buen árbol no da otro buen árbol. Clonarlo, sí. Por eso el canephora se trabaja en clones allí donde el arábica se trabaja en variedades.

      De ese trabajo salen, entre 1920 y 1940, las series BP por Besoekisch Proefstation, SA por Soember Asin, y Bgn. Las siglas son nombres de lugares: un clon lleva la dirección de la estación que lo retuvo.

      El clon BP 534 sigue siendo hoy el más plantado de Indonesia. Un clon no se resiembra, se copia, y eso es lo que le permite atravesar un siglo sin diluirse.

      Y el material circula en ambos sentidos, lo que explica el mapa actual del canephora. Semillas javanesas parten hacia Uganda en 1910 y hacia la India en 1916. Selecciones regresan al Congo, a Yangambi. Por esta red el canephora llega a Vietnam, a Brasil y a Costa de Marfil en el primer tercio del siglo.

      Kawuki et al. 2026, § 2.1 y tablas 1-2; WCR, Coffee Varieties Catalog 2025, p. 100 (BP 534)

      53El genoma: diploide, alógamo, pariente del arábica

      El canephora es diploide, con 2n = 22 cromosomas y un número de base x = 11. Lleva, pues, dos juegos de once cromosomas, uno por progenitor, como la mayoría de las plantas. Coste registra el hecho en 1955 y se detiene ahí: no se puede, anota, «sacar de ello ninguna conclusión».

      La conclusión llegó más tarde, en dos tiempos.

      Primer tiempo, 2014. Denoeud y sus coautores publican en Science el primer genoma del género. Lo secuenciaron sobre un haploide duplicado de canephora, la accesión DH200-94, es decir, una planta cuyos dos juegos de cromosomas son idénticos: solo hay una versión de cada gen que leer, y el ensamblaje se simplifica.

      El resultado se resume en dos números: 568,6 megabases ensambladas sobre un genoma estimado en 710. El orden de los genes se conserva entre las astéridas, el gran grupo de plantas con flores al que pertenece el cafeto: en todos estos vecinos, los genes se suceden en el mismo orden.

      Otras familias de genes, en cambio, están amplificadas, es decir, presentes en copias múltiples: las N-metiltransferasas de la cafeína, genes de defensa, las enzimas de los alcaloides y de los flavonoides. Son exactamente las funciones que forman el carácter de la planta.

      Segundo tiempo, 2024. Salojärvi y sus coautores establecen en Nature Genetics que el arábica nació entre 610 000 y 350 000 años antes de nosotros. Su origen es una hibridación entre los ancestros del canephora y del eugenioides, seguida de una duplicación cromosómica. De ahí este resultado: la mitad del genoma de todo arábica es canephora.

      Coste 1955, p. 331; Denoeud et al., «The coffee genome provides insight into the convergent evolution of caffeine biosynthesis», Science, 345 (6201), 2014, p. 1181-1184; Salojärvi et al., Nature Genetics, 2024, p. 722-725 (digest genético); nivel: revistas con revisión por pares

      El canephora es alógamo: la flor no se fecunda con su propio polen, y un árbol aislado no produce nada. Esta es la razón por la que todos los programas clonales, del BP 534 javanés a los Emcapa brasileños, imponen plantar varios clones compatibles juntos, y la razón por la que la especie es genéticamente mucho más diversa que el arábica, autógamo en más de 90 %. World Coffee Research advierte que su póster genealógico engaña a la vista: el círculo arábica, saturado de flechas, no traduce más diversidad, solo más cruces dirigidos conocidos; la realidad es la inversa.

      Denoeud et al. 2014 («allogamous diploid»); WCR 2024, modo de empleo del póster, p. 3; WCR 2025, p. 100; Coste 1955, p. 45 (autofecundación del arábica); LC cap. 1

      La química del grano se lee en este genoma. El manual ugandés da la diferencia de base: 2,7 % de cafeína en el canephora frente a 1,5 % en el arábica, y 3 a 7 % de azúcares frente a 6 a 9 %.

      La revisión de Yang (2026) dice por qué mecanismo. La cafeína es fabricada por tres metiltransferasas, enzimas que injertan un grupo metilo en la molécula de partida: XMT, MXMT y DXMT. El canephora posee tres copias, muy expresadas; el arábica tiene seis, pero menos activas. El número de copias no decide nada, pues; lo que cuenta es la actividad.

      El resto de las diferencias va en el mismo sentido. La diferencia de contenido de lípidos entre las dos especies supera 30 %. Un fruto de canephora contiene 16,9 mg de ácido 5-cafeoilquínico frente a 13,6 en el arábica, que acumula en cambio 7,3 a 11,4 % de sacarosa.

      Estas diferencias se encuentran en la taza, y se pueden seguir una por una. Más cafeína y más ácidos clorogénicos, por tanto más amargor. Menos grasa, por tanto un cuerpo más seco. Menos azúcar, por tanto menos materia para caramelizar en el tueste.

      Coste añadía las cifras del plantador, que describen la misma planta vista desde el campo. Nueve a once meses de la flor a la cereza madura, frente a seis a ocho para el arábica. Cinco kilos de cerezas para un kilo de café comercial. Y 700 a 1 000 kg/ha en plena producción, frente a 400 a 600: más lento en madurar, pero claramente más productivo.

      UCDA 2019, § 1.2, p. 4; Yang et al., Agriculture, 2026, p. 3-5 (digest); Coste 1955, p. 46-48 y 324-325 (tabla con una maquetación confusa, cifra por reverificar); LC cap. 17

      54Dos grupos, luego ocho: la geografía genética

      La estructura de la especie se ha leído dos veces: primero en el campo, a simple vista, luego en el ADN. Las dos lecturas coinciden, lo que es bastante tranquilizador.

      En los años 1980, Berthaud propone distinguir dos grandes conjuntos, nombrados según las regiones donde crecen las poblaciones silvestres. Por un lado la Alta Guinea: el grupo «guineano». Por otro la Baja Guinea y la cuenca del Congo: el grupo «congoleño».

      En 2000, Montagnon subdivide el grupo congoleño en cuatro. SG1, en la costa atlántica de África central, de donde viene el Conilon brasileño. SG2, en la cuenca del Congo, que es el Robusta en sentido estricto, el que se planta en todo el mundo. B, para el resto de la cuenca. Y C, para la República Centroafricana y Camerún.

      Luego los marcadores genéticos toman el relevo, y añaden una explicación que el campo no podía dar. Los microsatélites, en Gomez en 2009 y Cubry en 2013, vinculan esta estructura con los refugios forestales de las glaciaciones: cuando el bosque se fragmentó, las poblaciones se aislaron y divergieron cada una en su rincón. Las migraciones humanas recientes hicieron el resto.

      El chip de 8 580 SNP de Mérot-L'Anthoëne, en 2019, afina todavía el cuadro. Un SNP es una posición del genoma donde una sola letra de ADN cambia de un árbol a otro. Leer 8 580 de una vez separa poblaciones que los marcadores anteriores confundían.

      Los subgrupos se designan con letras, y cada uno corresponde a una región.

      • AGabón, Congo y oeste de la RDC.
      • ERDC.
      • CCamerún.
      • BEste de la República Centroafricana.
      • OUganda.
      • GAngola.
      • RSur de la RDC.
      Gomez et al., BMC Evolutionary Biology, 9:167, 2009; Cubry et al., Genetic Resources and Crop Evolution, 2013; Mérot-L'Anthoëne et al., Plant Biotechnology Journal, 2019; Kawuki et al. 2026, introducción; nivel: revistas con revisión por pares, leídas por sus resúmenes y por la revisión de 2026

      Los dos grandes grupos tienen fenotipos opuestos que los mejoradores aprovechan. El congoleño es alto, de entrenudos largos, poco ramificado, tardío, resistente a la roya, de granos grandes y cafeína intermedia, pero sensible a la sequía; el guineano es bajo, de entrenudos cortos, precoz, resistente a la sequía, de granos pequeños ricos en cafeína. El Conilon se comporta como un intermedio, lo que ha hecho suponer una hibridación antigua entre los dos.

      Las poblaciones ugandesas forman un grupo aparte, establecido por Musoli (2009) y confirmado por Kiwuka (2021): sobre 18 marcadores, no se ubican en ninguno de los grupos conocidos. Dos formas coexisten allí, el Nganda, de porte extendido y tallos débiles, considerado originario de los bosques locales, y el Erecta, de porte erguido, tallos fuertes y cerezas grandes, que la literatura hace descender de semillas javanesas recibidas en 1910.

      Kawuki et al. 2026, introducción y § 2.4; Musoli et al., Genome, 2009 (doi 10.1139/G09-037); Kiwuka et al., PLoS ONE, 16 (2), e0245965, 2021

      En Costa de Marfil, el CNRA construyó sobre esta oposición un método, la selección recurrente recíproca. El principio: cruzar sistemáticamente el guineano y el congoleño, retener las mejores descendencias híbridas y luego partir de ellas para la ronda siguiente. No se busca el buen árbol, se buscan los buenos padres.

      La ganancia se ha medido. Leroy y sus coautores (1997) registran rendimientos de 16 a 140 % superiores al promedio de dos clones comerciales. Montagnon (2003) cifra la heredabilidad en sentido estricto del rendimiento entre 0,25 y 0,45 sobre cuatro años, es decir, la parte del rendimiento que se transmite realmente a la descendencia. Un valor medio: el progreso es real, pero se gana generación tras generación.

      Es el único programa del mundo que ha organizado el encuentro de las dos mitades de la especie. El proyecto ROBUST del Cirad lo prolonga, apuntando esta vez al cambio climático, mediante la agroforestería y la diversidad de los recursos genéticos.

      Kawuki et al. 2026, § 2.5 y 2.7.2, citando a Leroy et al. 1997 y Montagnon et al. 2003

      55Seleccionar un alógamo: cinco estrategias en un siglo

      Como el canephora no se fecunda a sí mismo, ningún linaje se fija por siembra como en el arábica: cada semilla es un híbrido entre dos árboles. Los mejoradores han probado, pues, cinco vías. La selección masal y las pruebas de descendencia de Java (1907-1930) retienen las mejores madres y siembran su semilla: simple, barata, pero la descendencia segrega y la ganancia se pierde en parte en cada generación; es todavía el principio de la «Elite» ugandesa (1995), dada a 2 000 kg/ha. La selección clonal, hecha posible en Java por la propagación por estacas y el injerto y luego generalizada (series BP y SA 1920-1940, Emcapa 1993, KR 2009-2017, TR vietnamitas), copia idénticamente un individuo superior: rendimiento duplicado (3 000 a 4 000 kg/ha de café comercial en Uganda frente a 1 500 para la semilla), madurez agrupada, resistencias seguras, pero obligación de plantar varios clones compatibles, base genética estrecha y viveros costosos. La selección recurrente recíproca de Costa de Marfil (años 1980-1990) cruza los grupos guineano y congoleño y aprovecha la heterosis, +16 a +140 % en Leroy (1997), al precio de ciclos largos. Las variedades de semilla surgidas de clones intercruzados, TRS1 en Vietnam o Conquista (2019) en Brasil, buscan hacer accesible el progreso genético a las pequeñas explotaciones que no pueden comprar estacas. La selección genómica, por último, probada desde 2025 para guiar los apareamientos de progenitores y aprovechar el vigor híbrido, promete acortar ciclos que Kawuki estima en más de veinte años por variedad. El programa Nestlé (clones Roubi 1-10) ilustra la vía privada, de parentesco no publicado.

      Kawuki et al. 2026, § 2.1 a 2.6 y 2.8; UCDA 2019, § 3.1.7 y 3.2, p. 23 y 27, tabla 1; Tree Genetics & Genomes, 2025, «Genomic-assisted selection to guide mate allocation and leverage hybrid vigor in Coffea canephora» (título relevado); WCR 2024, póster, p. 3 (Roubi)

      56Kouilou, Niaouli, Conilon: el linaje guineano y atlántico

      El nombre Kouilou viene de un río costero del sur de Gabón y del Congo, allí donde la especie crece de forma espontánea. El café lleva el nombre del lugar donde se lo encontró.

      En Costa de Marfil, los «Kouilou» plantados desde finales del siglo XIX no salen de ningún programa: son formas espontáneas tomadas de los bosques vecinos. Dos cafetos descubiertos en Indénié, en 1905 y 1907, entran en la estación de Bingerville en 1914. Uno se convierte en el Petit Indénié, el otro en el Gros Indénié, de grano más ancho.

      En Dahomey, el jardín de ensayo de Niaouli, fundado en 1904, fija en 1923 una forma botánicamente muy cercana, el Niaouli. La división se ha mantenido: los genotipos marfileños siguen siendo de tipo Kouilou, los de Togo y Benín de tipo Niaouli.

      El Kouilou se planta con éxito desde los años 1920 en Madagascar, y allí dejó una huella: un documento de formación profesional sobre la acidez todavía cita «el Kouillou de Madagascar» entre los canephoras ricos en ácido clorogénico.

      Coste da la masa que pesaba entonces este linaje. En 1955, cuenta más de 200 000 toneladas de canephora en el mundo. De ese total, 175 000 toneladas corresponden a África y Madagascar, es decir, 95 % de todo lo que no era arábica. En esa fecha, el canephora es una planta africana.

      Gomez et al. 2009 (Kouilou marfileño como forma espontánea); Persée 1935 y 1939 vía la ficha Niaouli del atlas; documento de formación profesional, Tout savoir sur l'acidité; Coste 1955, p. 30

      El Conilon es el Kouilou que cruzó el Atlántico. El nombre mismo es una deformación fonética de Kouilou, pronunciado a la brasileña.

      Se introduce en el estado de Espírito Santo en 1912. La tabla de Kawuki indica una procedencia «Congo / Indonesia» y precisa lo que se buscaba entonces: la resistencia a la roya y la tolerancia a la sequía.

      Luego permanece marginal durante sesenta años. Lo que lo saca de la sombra son dos catástrofes: la roya, llegada a Brasil en 1970, y la helada de 1975. Ambas arruinan los arábicas de baja altitud, y el Estado empuja a replantar con canephora. El canephora brasileño nació de un desastre del arábica.

      Sigue medio siglo de selección, y el ritmo merece ser seguido. La Emcapa, convertida en Incaper, difunde en 1993 las primeras variedades clonales: Emcapa 8111, 8121 y 8131. Son tres grupos de clones compatibles entre sí, de maduración precoz, intermedia y tardía, lo que permite escalonar la cosecha de abril a agosto en lugar de recogerlo todo de una vez.

      Después, en 2000, el Robustão Capixaba, tolerante a la sequía. En 2013, Diamante, Jequitibá y Centenária, que rinden 42 % más que las Emcapa, con 88,75 sacos por hectárea para Jequitibá y 79,01 puntos en el protocolo del CQI. En 2016, Marilândia, que sube a 135 sacos por hectárea en riego de alta tecnificación. Y en 2019, Conquista, multiplicada por semillas, y por tanto accesible a la agricultura familiar que no dispone de taller de estacas.

      Lo que estas fechas ocultan es el tiempo. Estas variedades salen de veinte años de ensayos con más de 2 000 clones, y el ciclo completo del Incaper dura doce años. Doce años entre la idea y la planta que se vende al productor.

      La Embrapa de Rondônia siguió otra pista: los «robustas amazónicos», reunidos en la serie BRS. Son cruces naturales entre Conilon y Canephora, es decir, encuentros que nadie dirigió y que el mejorador se limitó a detectar.

      El BRS 2314 fue calificado con hasta 87,2 puntos y clasificado Fine Robusta, la mención que el protocolo del CQI reserva a los mejores canephoras. Lo que no debía ocurrirle a un canephora: la especie había sido retenida, durante un siglo, por su vigor, su resistencia y su rendimiento.

      Kawuki et al. 2026, tabla 1 y § 2.6, citando a Ferrão et al. 2019; Ferrão et al. 2020 vía las fichas Emcapa, Jequitibá y Marilândia del atlas; WCR 2025, p. 105 (BRS 2314); McCook 2019 (roya en Brasil, 1970); WCR, «History of Robusta», varieties.worldcoffeeresearch.org, 7 de septiembre de 2026 (año 1912, origen del nombre)

      El resultado se cuenta. La Conab espera para 2025 una cosecha de 18,7 millones de sacos de conilon-robusta. Es la más alta jamás registrada en un año bajo del ciclo bienal, es decir, el año flojo de la alternancia que hace que un cafeto lleve mucho y luego poco al año siguiente. El récord cae, pues, en la mala mitad del ciclo.

      La cosecha está muy concentrada. Espírito Santo aporta por sí solo 13,1 a 13,8 millones de sacos, es decir, 69 a 70 % del total, por delante de Bahía (2,5 millones) y Rondônia (2,28 millones).

      El USDA sitúa la producción brasileña de canephora en un récord en 2025-26, y luego en 24,4 millones de sacos en 2026-27, con Espírito Santo aportando siempre alrededor de 70 % del total.

      Conab, estimaciones 2025, vía StoneX (mayo de 2025) y Cultivar (2025); USDA, Coffee: World Markets and Trade, junio de 2026, vía Daily Coffee News, 24 de junio de 2026; nivel: instituto estadístico retransmitido por la prensa especializada

      57Uganda: la especie en su terreno natal

      La media luna del lago Victoria es el hábitat de origen del canephora ugandés, y no es una figura retórica: todavía crece allí canephora silvestre, en los bosques de la cuenca del lago y en las reservas de Kibaale y de Zoka-Adjumani, en 150 a 400 hectáreas estimadas. El país cultiva una planta que está en su casa.

      La producción comercial comienza a principios de los años 1920, después de las introducciones javanesas de 1910 y del trabajo pionero de la estación de Kawanda. Un gran programa de plantación sigue en los años 1950.

      La curva que sigue cuenta una historia política tanto como agrícola. El país supera los 2 millones de sacos en 1960 y alcanza 3,7 millones en 1972-73. Luego cae a 2,1 millones en 1991: árboles envejecidos, mercado deficiente, manejo descuidado. La liberalización de 1991 relanza la cadena, que llega a 4,2 millones de sacos en 1996-97.

      Hoy, 1,7 millones de hogares cultivan café, que pesa 20 a 30 % de los ingresos de exportación del país. De 104 distritos cafetaleros, 60 solo producen canephora, 13 solo arábica y 38 ambos.

      El canephora representa alrededor de 80 % de la producción, cultivado entre 900 y 1 500 metros, a 1 200 metros en promedio. Retenga esta altitud: es inusual para un canephora, y es la que permite a Uganda vender un canephora de altura, con una prima.

      UCDA, Robusta Coffee Handbook, 2019, § 1.0-1.3, p. 3-4, y § 2.2, p. 9; Kawuki et al. 2026, § 2.4 y tabla 1

      Las variedades recomendadas cuentan la historia reciente del país, porque cada una fue retenida contra la enfermedad que amenazaba en el momento de su difusión.

      La «Elite», recomendada en 1995, es una mezcla de semillas de polinización libre. Rinde 2 000 kg/ha, pero sucumbe a la roya, al red blister y a la traqueomicosis, esa micosis que obstruye los vasos del árbol. Los seis viejos clones (1s/2, 1s/3, 1s/6, 223/32, 257/53, 258s/24) suben a 2 500 kg/ha y siguen también sensibles a la traqueomicosis. El material disponible producía, pues, pero moría.

      Desde 2009, el National Coffee Research Institute de Kituza (NaCORI, que depende de la NARO) ha difundido diez clones NARO-Kituza Robusta. KR1 a KR7 en 2009, KR8 a KR10 en 2017. Todos son resistentes a la roya y a la traqueomicosis, tolerantes al red blister, de granos grandes y buena taza. Los rendimientos anunciados van de 2 200 kg/ha para KR1 a 4 900 kg/ha para KR3. En 2019, el NaCORI todavía constituía el stock de plantas de los tres últimos, que por tanto aún no se podían multiplicar a gran escala.

      La hoja de ruta nacional apuntaba a 20 millones de sacos en 2025, partiendo de 4,6. Para lograrlo, había que multiplicar el rendimiento por tres o cuatro y hacer pasar la parte de los productores comerciales de 10 a 65 % de aquí a 2040.

      Lo real está por debajo del objetivo, pero por encima de todo lo que el país había conocido. Uganda exportó 7,7 millones de sacos en 2024-25, es decir, 462 000 toneladas, por 2,2 mil millones de dólares. Es el doble del año anterior.

      UCDA 2019, § 1.1 y 1.4, p. 3-6, tabla 1; Ecofin Agency, «Uganda doubles export earnings to $2.2 billion in 2024/2025», 2025; nivel: manual oficial y prensa económica

      58La traqueomicosis, 1927-1993

      La enfermedad que redibujó el canephora africano se llama coffee wilt disease, o traqueomicosis. La palabra dice el mecanismo: una micosis, es decir, una enfermedad causada por un hongo, que se instala en los vasos conductores del árbol. El agente es el hongo Fusarium xylarioides, cuya forma sexuada lleva el nombre de Gibberella xylarioides.

      Se observa por primera vez en 1927 en Ubangui-Chari, la actual República Centroafricana, en una plantación de excelsa. Barat, en el capítulo de las enfermedades del tratado de Coste, cuenta que había destruido casi por completo 15 000 hectáreas de excelsoides en 1942. La causa, en cambio, solo se confirma a finales de los años 1940: se vio morir las plantaciones mucho antes de saber qué las mataba.

      Estas primeras oleadas borran el excelsa de la República Centroafricana y de Camerún, y luego se extienden al canephora del Congo belga y de Costa de Marfil. Contra un hongo del suelo no hay nada que pulverizar: el único camino es la propia planta. Desde los años 1950, la estación de Boukoko busca, pues, sujetos resistentes, y retiene dos, B10 y A445.

      Luego la enfermedad se calla durante décadas. Reaparece en el este del Congo a mediados de los años 1980 y cruza la frontera ugandesa. Detectada en 1993, afecta hasta 90 % de las plantaciones y destruye alrededor de 56 % de los canephora del país. Aproximadamente uno de cada dos canephora ugandeses, destruido allí donde la especie está en su casa.

      Coste 1955, p. 348 y capítulo de las enfermedades (Barat) vía LC cap. 4; Rutherford, Phytopathology, 96 (6), 2006, p. 663; Peck y Flood, «Coffee wilt disease: the forgotten threat to coffee», Plant Pathology, 2024; UCDA 2019, § 1.2, p. 4 y § 7.1, p. 83

      El mecanismo es el de un torniquete. El hongo vive en el suelo, entra por las heridas del cuello y de las raíces, coloniza los vasos y bloquea la subida del agua: las hojas amarillean y se enrollan, el árbol se deshoja y muere por arriba, tallo tras tallo en un pie multicaule; la corteza cortada muestra una banda negra de abajo arriba, chancros agrietan el cuello, las cerezas maduran prematuramente y quedan colgadas, y el árbol muerto se mantiene en pie, a diferencia de un pie muerto por la armillaria.

      No existe ningún remedio químico. Las esporas viajan con el viento, el agua de escorrentía, la tierra y las plantas desplazadas, las cascarillas de café usadas como mulch, la leña muerta recogida para el fuego y las herramientas no desinfectadas. El manual prescribe, pues, el arranque en el sitio, la quema, la prohibición del mulch de cascarillas mientras la enfermedad no esté erradicada, la desinfección de las herramientas con lejía o con fuego, dieciocho meses a dos años sin café en la parcela, y la replantación con clones resistentes en una parcela nueva. Esta presión es la que hizo de Uganda el país de los diez clones KR.

      UCDA 2019, § 7.1.1 a 7.1.3, p. 83-84, figuras 50-51

      La roya, por su parte, existe en todo el canephora ugandés entre 1 000 y 1 500 metros, y algunos cultivares son allí más sensibles que otros. El manual juzga, sin embargo, que el tratamiento químico no es rentable en canephora, a diferencia del arábica: el fungicida costaría más que la cosecha que salvaría. La respuesta pasa, pues, por los clones resistentes y por el manejo del huerto, no por el pulverizador.

      El red blister, causado por Cercospora coffeicola, solo ha sido señalado en las tierras bajas de Uganda y de la región de Bukoba en Tanzania. Es cosa de llanura, no de ladera.

      El cortejo de insectos se detalla en la lámina de las enfermedades. Retengamos aquí el vínculo con el clima. La sequía prolongada y el calor aumentan la vulnerabilidad del canephora ugandés al barrenador negro de las ramas (Xylosandrus compactus) y a la traqueomicosis. En Asia y en Brasil, agravan los nematodos agalladores. Dicho de otro modo, una parte del riesgo sanitario se juega en la pluviometría antes de jugarse en los tratamientos.

      UCDA 2019, § 7.2-7.3, p. 85-86; Kawuki et al. 2026, introducción

      59Agronomía: lo que exige la especie

      El manual ugandés fija las condiciones del canephora, punto por punto. Cada una gobierna un momento preciso del ciclo del árbol.

      • El sueloFértil, aireado, drenante, ligeramente ácido, de pH 5,5 a 6,5. Profundo de al menos 1 a 1,5 metros en zona húmeda y de 3 metros en zona seca: cuanto menos llueve, más sube la exigencia de profundidad. Nunca «con los pies en el agua». Lo ideal es la tierra roja volcánica o el limo arenoso.
      • La altitudDe 900 a 1 500 metros.
      • La temperaturaDe 22 a 28 °C. Por encima de 30 °C, las flores abortan. El cuajado, es decir, el paso de la flor al fruto, cae con la fotosíntesis. El calor no frena al árbol, le quita su cosecha. La helada lo mata hacia 0 °C.
      • La lluviaDe 1 200 a 1 800 mm, bien repartidos en nueve meses. El reparto cuenta tanto como el total, pues es la lluvia la que desencadena la floración y la que llena el fruto.

      El manual cifra lo que quiere decir «bien repartidos»: una buena lluvia de 25 mm cada catorce días durante el desarrollo de las cerezas. Eso hace unos 20 litros, un bidón, por árbol.

      ¿Y si esa lluvia falta? La floración se extiende durante meses, de modo que la cosecha se vuelve desigual y costosa, puesto que hay que volver a pasar varias veces por los mismos árboles. La sequía deshoja el árbol y atrae ácaros, minadores, barrenadores y escolítidos. El exceso de lluvia tiene el defecto inverso: hace crecer madera en lugar de flores.

      Los óptimos publicados en otros lugares son más cálidos y más húmedos que Uganda, lo que recuerda que estas cifras describen un país tanto como una especie. Coste da 24-26 °C y 2 000 mm en nueve a diez meses en zona forestal ecuatorial. La revisión de Yang sube a 30 °C de día y 26 de noche, con 85 % de humedad relativa y 2 000 a 3 000 mm.

      UCDA 2019, § 2.1 a 2.5, p. 9-10; Coste 1955, p. 60; Yang et al. 2026, p. 7-8 (digest)

      El sistema de cultivo ugandés es con mayor frecuencia la asociación café-banano, a razón de un banano por cuatro cafetos, de modo que cada cafeto recibe la sombra de un solo banano; el café se planta a 10 pies por 10 (unos 3 m × 3 m), el banano a 20 por 20, y el manual cifra en más de 50 % el ingreso adicional por hectárea respecto al café puro, a cambio de una competencia mayor por el agua, el nitrógeno y la luz si la sombra supera lo necesario.

      Los cultivos intercalados de los dos primeros años (frijol enano, maní, soya, tomate, repollo) se limitan a los 2 metros centrales de la calle; maíz, mijo, arroz, yuca y papa están proscritos por demasiado exigentes. La revisión de Yang sitúa la sombra útil en zona cálida y baja entre 30 y 50 %, y señala que por encima de 60 % la floración cae. El capítulo 4 del manual está dedicado a la recepa de los árboles viejos, en tres modalidades, escalonada, total o por tercios, porque la mitad del huerto ugandés data de las plantaciones de los años 1950.

      UCDA 2019, § 2.6, p. 10-13, tablas 2-3, y cap. 4, p. 41-47; Yang et al. 2026, p. 11-12 (digest)

      60Multiplicar, irrigar, recepar: las opciones del caficultor

      La planta. Dos materiales se venden en vivero certificado. La plántula de «Elite», semilla de polinización libre, se planta con 4-5 pares de hojas verdaderas. La estaca clonal, tomada de un jardín de plantas madre, se planta con 3-4 pares.

      El manual es claro sobre la diferencia, y es grande. Con buen manejo, la plántula de semilla da al menos 1 500 kg de café comercial por hectárea y por año; el clon, 3 000 a 4 000. El clon impone, en cambio, dos servidumbres. Necesita lluvias suficientes o un riego de apoyo. Necesita también una mezcla de clones compatibles para la fecundación, puesto que un canephora no se fecunda con su propio polen.

      El injerto, que Java practicaba desde los años 1910, sirve hoy sobre todo en el otro sentido. Es el arábica el que se injerta sobre raíces de canephora, Nemaya o Apoatã. El objetivo es ponerlo fuera del alcance de los nematodos, esos gusanos minúsculos que roen las raíces. Coste, en 1955, ya veía en la propagación por estacas «ahora dominada» el porvenir de la especie.

      Al comprar, varias plantas deben rechazarse. Aquellas cuya raíz pivotante está torcida en J. Aquellas cuyas raíces salen de la bolsa. Aquellas que llevan cochinillas de las raíces o manchas pardas. Estos defectos se ven en el vivero, y es el único momento en que el plantador aún puede elegir.

      La plantación misma sigue unas pocas reglas sencillas. En Uganda, se planta a 10 pies por 10 en hoyos preparados, se da sombra temporal, se aplica mulch sin tocar el tallo. El riego «con botella», un frasco perforado puesto al pie de la planta, ha dado buenos resultados para el prendimiento en estación seca. El prendimiento es el momento en que la planta joven arranca y forma sus propias raíces: la botella no apunta al rendimiento, apunta a ese paso.

      UCDA 2019, § 3.1.7 y 3.1.8, p. 23-27, figuras 10-13, y § 3.2, p. 27; Coste 1955, p. 355; Kawuki et al. 2026, § 2.1

      El agua. El manual compara cuatro sistemas. El riego por goteo, incluidos los microaspersores, es el más económico: poca evaporación, fertirrigación posible, follaje seco y por tanto fungicidas no lavados, distribución uniforme, pero fuerte inversión, goteros que se tapan si el agua no se filtra, tuberías roídas por los roedores, salinización y líneas que enjuagar. La aspersión conviene a todos los relieves sin nivelación, aplica abonos foliares y fungicidas, quita el polvo de las hojas y desencadena la floración, pero consume casi el doble de agua, lava los tratamientos, quema el follaje si el agua es salina, cuesta caro en energía y se deforma con el viento.

      El cuenco al pie del árbol requiere poco capital, consume la mitad que la aspersión, retiene la tierra erosionada y no moja las hojas, pero la dosis se controla mal, las tuberías se estropean en el transporte y los cuencos se rellenan. La botella perforada es solo un auxilio de plantación. Estas elecciones no son neutras a escala mundial: la revisión de Davis (2026) subraya que el riego masivo de las Tierras Altas vietnamitas y de las llanuras brasileñas es lo que sostiene los rendimientos, y lo que vuelve al canephora tan sensible a la falta de agua del suelo.

      UCDA 2019, § 3.2, p. 30-32, tablas 7-9; Davis et al. 2026 (resumen y prensa)

      La recepa. Un canephora sigue siendo productivo de 40 a 50 años a condición de cambiar de ciclo: a los diez años, cuando las cabezas fructíferas están a menos de un metro, el árbol da menos de 2 kg de cerezas y los tallos superan a los recolectores, se corta, y luego se vuelve a empezar cada siete años. Se comparan tres enfoques. La recepa por fases divide el huerto en partes cortadas en uno a cuatro años, escalona la mano de obra y mantiene un ingreso.

      La recepa total de una vez da un huerto uniforme y un gran flujo de caja a la reanudación, pero un año sin café y un gasto concentrado, compensado por leguminosas intercaladas. La recepa escalonada, unos pocos pies sorteados cada temporada, también escalona los costos, pero deja que los pies vecinos den sombra a los rebrotes, que se etiolan, e imposibilita un plan de abonado coherente. Siguen tres técnicas: de respiraderos múltiples, un tallo de cada tres por año, con rebrotes etiolados y quebradizos; de respiradero único, todos los tallos salvo uno, cortado a su vez al cabo de uno o dos años cuando los rebrotes se bastan, el método recomendado por la calidad de los rebrotes y el bajo riesgo de desecación de la cepa; completa, sin respiradero, la más arriesgada. Uno de cada dos huertos ugandeses data de los años 1950: es el gesto que decide la producción nacional tanto como los clones.

      UCDA 2019, § 4.0 a 4.3, p. 41-47, tablas 12-13, figuras 27 y 34

      El canephora arrastra una reputación de planta fácil. La investigación reciente la corrige, y el primer autor del estudio que lo hace presenta su trabajo como la refutación de un «mito de internet».

      Esta revisión, firmada por Davis y sus coautores, publicada en Sustainable Development en 2026, dice tres cosas.

      Primero, que el canephora tolera efectivamente mejor el calor que el arábica, pero que sigue siendo muy vulnerable a la sequía y a la falta de agua en el suelo. Caliente no quiere decir seco.

      Luego, que la investigación sobre el clima se concentró en la temperatura descuidando el agua. Lo que explica en parte de dónde venía el malentendido: se midió lo que se sabía medir.

      Por último, que el riego masivo, la poca sombra y los fertilizantes de síntesis que sostienen los rendimientos de Vietnam y de Brasil entran en contradicción directa con los objetivos de biodiversidad y de bajo carbono. El canephora no es más sobrio, se maneja de forma más intensiva.

      El manual ugandés, por su parte, proyecta para 2050 un alza de 1,7 a 1,8 °C, mayor en el suroeste, y lluvias anuales en alza de 6,8 a 11,5 % pero más irregulares. Más agua en total, menos agua cuando hace falta: para una planta, no es una buena noticia.

      El país extrae de ello un nuevo trazado de su mapa del canephora en cuatro categorías, y dicen bien lo que quieren decir. Las zonas de transición, donde habrá que pasar al arábica, al cacao, o salir de la agricultura. Las zonas nuevas, entre ellas los bosques del monte Elgon. Las zonas por mejorar. Y las zonas por adaptar mediante la sombra y la elección de las variedades.

      Davis et al., «The Sustainability of Robusta Coffee Under Global Change», Sustainable Development (Wiley), 2026, leído por su resumen y por la prensa del 28 de agosto al 1 de septiembre de 2026 (Reuters vía Yahoo, Ecofin, Inside FMCG); UCDA 2019, cap. 11, p. 115-117, figuras 77-78

      61Cosecha y procesamiento: el Kiboko y el lavado

      Dos cosechas al año, la principal y la «fly crop», desfasadas de una región a otra (véase la tabla al margen). Las cerezas maduran en varias pasadas de diez a quince días a lo largo de varios meses; la mejor calidad proviene de la recolección selectiva de las cerezas rojo vivo, y las verdes se dejan seis a ocho días más. El manual proscribe el ordeño «a toda costa»: las variedades ugandesas no maduran de manera uniforme, el ordeño mezcla verdes, brocadas y sobremaduras, rompe hojas y nudos fructíferos de la temporada siguiente, y una vez secas todas las cerezas se vuelven negras, de modo que nada distingue ya lo inmaduro de lo maduro salvo la taza. Las cerezas caídas al suelo, a menudo contaminadas por la ocratoxina A, no se recogen; se cosecha sobre lona limpia.

      UCDA 2019, § 8.0 a 8.2, p. 89-91, tabla 21, figuras 55-59

      La recolección misma opone dos gestos. La recolección selectiva, cereza por cereza, maximiza lo maduro, deja crecer lo verde y protege los nudos de la temporada siguiente; cuesta en pasadas y en mano de obra, y supone una floración agrupada por lluvias regulares. El ordeño, la mano que hace deslizar toda la rama en una canasta, es rápido y barato; es el gesto de Vietnam, de Costa de Marfil y de Camerún, donde la ficha del país lo anota como cosecha «no selectiva», y se justifica allí donde la floración es homogénea o la cosecha está mecanizada, pero produce granos negros, fermentaciones de sobremaduros y una pérdida de rendimiento al año siguiente.

      El manual decide para Uganda, donde la maduración es escalonada; Brasil resuelve el problema de otra manera, con sus tres grupos de clones Emcapa de maduración agrupada, precoz, media o tardía, que permiten una cosecha limpia por parcela.

      UCDA 2019, § 8.2, p. 90-91; fichas de país Vietnam, Costa de Marfil y Camerún (pays.json); Ferrão et al. 2020 vía la ficha Emcapa

      La vía seca da el Kiboko: la cereza entera secada al sol, con cascarilla incluida. El soporte puede ser una losa de cemento, una lona, una mesa o una malla elevada. Nunca el suelo desnudo: el café que toca la tierra toma de ella el polvo, las piedras y la humedad.

      El manejo del secado se resume en unos pocos gestos. Una capa de 4 cm como máximo los dos o tres primeros días. Un removido con rastrillo. Una cobertura de noche, que impide que el rocío vuelva a mojar lo que el día ha secado. Catorce a treinta días según el tiempo, hasta 13-14 % de humedad.

      El resultado esperado se describe palabra por palabra: una cereza negra, sin olor, sin piedras ni polvo, y un rendimiento en la trilla de al menos 50 %. Esta última cifra es la que paga, ya que dice cuánto café comercial saldrá de la cascarilla seca. Los secadores solares se extienden para acortar el plazo.

      La vía húmeda se paga mejor y es más exigente. Requiere de 2 a 10 litros de agua limpia por kilo de cereza. Vienen luego un despulpado, una fermentación del mucílago de uno a dos días y un lavado cuidadoso. El secado del pergamino lleva de diez a quince días, hasta 12-13 %.

      La variante semilavada reemplaza la fermentación por un desmucilaginador mecánico. El ahorro es doble: alrededor de 0,5 litros de agua por kilo en lugar de 2 a 10, y ya no hay tanques ni lavado que atender.

      El manual señala que estos despulpadores-desmucilaginadores, concebidos primero para el canephora, se han convertido en el medio más regular de obtener una buena calidad. El libro de Marco recuerda por qué la máquina tardó en imponerse. Los primeros modelos dañaban el pergamino, lo que durante mucho tiempo le valió al procedimiento una reputación de sabores fermentados.

      El almacenamiento, por último. Sacos de sisal, nunca de polipropileno. Tarimas, a 15 cm del suelo y a 30 cm de las paredes. Nada cerca de los combustibles ni de los fertilizantes. Y primero en entrar, primero en salir, para que ningún lote envejezca olvidado al fondo del almacén.

      Los otros países tienen sus usos. Vía seca en 90 % en Vietnam, exclusiva en Costa de Marfil. En la India se dice «Cherry» para el natural y «Parchment» para el lavado. La lámina del procesamiento detalla los procesos.

      UCDA 2019, § 8.3 y 8.4, p. 91-95, figuras 60-69; LC cap. 17b; fichas de país Vietnam, Costa de Marfil e India (pays.json, OIC 2009); documento de formación profesional, Guide des classifications et descriptions

      El café comercial ugandés se llama «FAQ», por fair average quality, la calidad media leal del comercio. Se clasifica por criba, es decir, por el tamaño del grano: cribas de agujeros redondos numeradas de 10 a 20, o sea 4,00 a 8,00 mm.

      El grado dice a la vez la criba y la limpieza del lote. Screen 18 retiene 92 % de los granos en la criba 18 y tolera 7 % de defectos. Screen 17 retiene 90 % en la 17. Siguen Screen 15, 14, 13 y 12. Por debajo se ubican los BHP, por «below higher parchment», numerados 1899, 1599, 1299 y 1199, donde caen los lotes quebrados o ligeros. Los granos negros, por su parte, se sacan a mano o con la seleccionadora óptica.

      La humedad de todos los grados está limitada a 13-14 %. No es una cifra más: es la meta del secado, retomada tal cual en el grado.

      Nada de esto es universal. Una criba mide un calibre, no un sabor, y cada origen tiene su escala: de un país a otro, los grados no se comparan. Vietnam cuenta con cinco grados desde 2001, del Especial (16/18, 30 defectos) al Grado 4 (250 defectos). Costa de Marfil tiene cuatro, de 60 a 120 defectos. Camerún va de los «Gros grains 18/20» al «Grade 3». India clasifica sus Cherry AA, A, AB y sus Parchment.

      UCDA 2019, § 9.3, p. 98-101, tablas 22-23; fichas de país Vietnam, Costa de Marfil, Camerún e India (pays.json)

      62Un siglo de cuotas de mercado

      El ascenso del canephora se lee por períodos, y cada escalón responde a un régimen de mercado.

      • 1919El canephora ocupa 84 % de la superficie cafetalera de las Indias Neerlandesas. La proporción es abrumadora, pero el archipiélago pesa poco frente a Brasil: a escala mundial, eso casi no cambia nada.
      • 1955Coste estima que el arábica aporta todavía «más de nueve décimas» del café mundial, con cinco mil millones de arbustos en cuatro millones de hectáreas.
      • 1963-1989Durante todo el período del mercado regulado por el Convenio Internacional del Café, la OIC da un promedio de 72,5 % de arábica y 27,5 % de canephora. Mientras las cuotas se mantienen, la parte no se mueve: en 1990, último año antes de su caída, el canephora sigue en 27,5 %.
      • 2013El mercado libre lo cambia todo: 38,9 %, es decir, 56,5 millones de sacos sobre 145,5. La parte ronda 40 % en los años 2010, y la revisión de Davis (2026) la sitúa en alrededor de 43 % del comercio mundial.
      • 2025-26El informe del USDA del 18 de diciembre de 2025 da una producción mundial de 178,848 millones de sacos, de los cuales 95,515 de arábica (53,4 %) y 83,333 de canephora (46,6 %). Es un récord.
      • 2026-27La proyección de junio de 2026 sube el arábica a 55,8 % de 189,667 millones de sacos, lo que deja todavía 44 % al canephora.

      Estamos en torno a la mitad, y nos quedamos ahí.

      Ukers 1922, cap. XXII, p. 371; Coste 1955, p. 22-30; OIC vía Daily Coffee News, 17 de julio de 2014; USITC, «Is Robusta on the Rise?»; Kawuki et al. 2026; Davis et al. 2026; USDA, Coffee: World Markets and Trade, 18 de diciembre de 2025 y junio de 2026, vía LC cap. 1 y Comunicaffe

      Tres países hacen lo esencial. Primero Vietnam: el USDA espera 32,5 millones de sacos en 2026-27, de los cuales 31,4 de canephora, un récord. Luego Brasil, con 24,4 millones de sacos de canephora, tras un récord en 2025-26. Por último Indonesia, que casi duplicó su parte desde 1990 y pesaba 12,7 millones de sacos en 2013.

      Siguen Uganda y la India, donde el vuelco se mide. El café indio era 72 % arábica en los años 1950; el canephora ocupa hoy 48 % de las superficies.

      Costa de Marfil, por su parte, ha retrocedido. Durante mucho tiempo primer productor mundial de canephora, vio a sus plantadores volverse hacia el cacao, el arroz y el caucho. Un puesto se pierde también por arbitraje entre cultivos, y no solo por accidente climático.

      McCook cifra lo que esta especie ha aportado: sin el canephora, nacido de la roya, la producción mundial de café sería hoy 30 a 40 % menor. El volumen mundial debe, pues, una parte de sí mismo a la epidemia que había expulsado al arábica de las tierras bajas.

      USDA, junio de 2026, vía Daily Coffee News, 24 de junio de 2026, y Comunicaffe; OIC vía Daily Coffee News 2014; Kawuki et al. 2026, introducción (OIC 2024); ficha de país Costa de Marfil (pays.json); McCook 2019, p. 202 (digest)

      63Vietnam desde 1990

      Las primeras plantas datan de 1857, según la ficha del país; los primeros ensayos documentados comienzan en 1887 cerca de Hanói, en Tonkín, con semillas de arábica venidas de La Reunión, que el suelo y el clima rechazan, y el canephora toma el relevo con el libérica y el excelsa. En 1916, un millón de árboles están en producción en Tonkín, en Annam y en Cochinchina, y Ukers reproduce una fotografía de canephora en la finca Suzannah, en Cochinchina; las exportaciones, 517 000 libras por año en promedio hasta 1918, parten casi todas hacia Francia. El material viene del Congo y de Java en los años 1900. El instituto WASI de las Tierras Altas inicia una selección formal a finales de los años 1970 y difunde los clones TR4, TR9, TR11, TR12, la variedad de semilla TRS1 surgida de su cruzamiento entre ellos, luego TR14 y TR15, seleccionados para el cambio climático.

      Ukers 1922, cap. XXII, p. 394; ficha de país Vietnam (pays.json); Kawuki et al. 2026, § 2.3 y tabla 1

      El despegue se debe a una política. El Đổi Mới de 1986 abre el mercado, autoriza la empresa privada y la privatización de las tierras. El Estado empuja entonces el café hacia las Tierras Altas del Centro, Đắk Lắk, Lâm Đồng, Gia Lai, sobre antiguas granjas estatales arrendadas en pequeñas parcelas.

      La curva sigue la decisión. El país pasa de alrededor de 1 millón de sacos en 1990 a 22 millones en 2013 según la OIC. A ello se añaden más de 25 millones hacia 2010, y 32,5 millones esperados en 2026-27. Es hoy el segundo productor mundial detrás de Brasil.

      Este café es de un solo tipo y se maneja de una sola manera: 95 % de canephora, en alrededor de medio millón de hectáreas, en monocultivo intensivo, irrigado, ordeñado y secado. Đắk Lắk aporta por sí solo cerca de 30 % del total, y su capital, Buôn Ma Thuột, se presenta como la capital del canephora.

      Dos consecuencias traspasan las fronteras del país. Esta expansión es la que hizo pasar la parte mundial del canephora de 27 a más de 40 % en treinta años. Y es la retención de existencias por los plantadores vietnamitas, que esperaban mejores precios, la que alimentó la escalada de 2024-25.

      OIC vía Daily Coffee News 2014; ficha de país Vietnam (pays.json); USDA, junio de 2026, vía Daily Coffee News, 24 de junio de 2026; Sucafina y DRWakefield, páginas de origen Vietnam (nivel: páginas comerciales); Business Recorder, 17 de febrero de 2025

      64Los robustas finos y el protocolo del CQI

      La idea de que un canephora pueda ser bueno no es nueva. Las catas de Viehoever y Lepper, en 1922, ya eran «claramente favorables», y Cramer anotaba en Java que algunos preferían el Kouilou. Lo que faltaba no era el sabor, era una escala: sin escala común, un lote bien trabajado se vende al precio de un lote mediocre.

      En 2009, el Coffee Quality Institute reúne en Uganda un simposio de cata. Kenneth Davids, que participa, describe lo que encuentra en la taza. Una «neutralidad de avellana». Una acidez baja. Aromas modestos de especias y de chocolate. Un cuerpo graso.

      Cuenta también de dónde viene la operación. Ted Lingle, director del CQI, la monta con el apoyo de la USAID «en nombre de los productores de canephora de todo el mundo». El objetivo se dice sin rodeos: crear criterios que remuneren el trabajo bien hecho.

      Lo que sigue es institucional. El primer curso «Q Robusta», especializado en la evaluación de los robustas finos, se celebra en Uganda en 2010 con la UCDA. El documento CQI-UCDA «Fine Robusta Standards and Protocols» fija sus reglas. Que todo esto ocurra en Uganda no tiene nada de azar: es el país que ya vendía su canephora de altura con una prima.

      Ukers 1922, cap. XV, p. 253-254; Kenneth Davids, «CQI Takes on the Robusta Taboo», Coffee Review, 26 de octubre de 2009; CQI/UCDA, Fine Robusta Standards and Protocols (documento consultado vía Scribd, 7 de septiembre de 2026)

      El protocolo califica diez atributos sobre 100 puntos. La hoja del «R Grader» no es la del arábica. Añade dos relaciones propias de la especie, sal/ácido y amargo/dulce, y da más peso a la textura en boca. La escala sigue, pues, lo que el canephora tiene de particular, más amargor y menos azúcar que el arábica.

      Los umbrales son simples. De 80 a 84,99 puntos, se tiene un Fine Robusta. De 75 a 79,99, un Premium Robusta. Por debajo de 70, un café de commodity, es decir, un café pagado al precio de la bolsa y no por su taza.

      El café verde debe estar exento de defectos primarios y no contar más de cinco defectos secundarios en 350 gramos. El tostado no tolera más de tres quakers en 100 gramos, esos granos que quedaron pálidos en el tueste porque estaban inmaduros. Estos umbrales son los que reproducen las páginas profesionales y comerciales: el documento original no es de libre acceso, y es un límite que hay que tener en cuenta.

      En cuanto a la institución, ha cambiado de manos. El programa Q Robusta del CQI terminó el 30 de septiembre de 2025, y la Specialty Coffee Association retoma la certificación Q Grader a partir del 1.º de octubre de 2025.

      En el terreno, la escala ha servido sobre todo de referencia a los mejoradores, que disponían por fin de una nota a la que apuntar. El BRS 2314 brasileño alcanza 87,2 puntos, y las variedades Incaper de 2013 se sitúan entre 77,20 y 79,01. La India, por su parte, ha construido su estrategia sobre un canephora de sombra y de cultivo asociado vendido como especialidad. El manual ugandés lo dice a su manera: bien manejado y bien procesado, el canephora «puede ser un producto para los mercados de especialidad».

      Hello5 Coffee, Origin Coffee Cambodia (3 de septiembre de 2026) y Helena Coffee, páginas sobre el estándar CQI/UCDA (nivel: páginas comerciales); WCR 2025, p. 105; Ferrão et al. 2020 vía la ficha Jequitibá; Kawuki et al. 2026, § 2.2 y 2.6; UCDA 2019, § 2.0, p. 9

      65El precio: el récord de 2024-2025

      El canephora cotiza en Londres, en la ICE, por contratos de diez toneladas. El arábica, en cambio, cotiza en Nueva York. Dos especies, dos plazas, dos cotizaciones que pueden divergir.

      Esta cotización no es el precio del café, es el precio del contrato. Refleja las posiciones de quienes compran y venden este contrato, no el estado del café. Dicho de otro modo, puede subir sin que un solo saco se haya movido de un almacén.

      El ascenso se anuncia en mayo de 2024, cuando la prensa especializada señala un máximo de 45 años. El 26 de septiembre de 2024, el contrato de noviembre toca 5 575 dólares la tonelada, récord absoluto. A mediados de febrero de 2025, el mercado registra 5 849 dólares la tonelada, máximo histórico de la serie.

      Tres hechos se suman detrás de esta cifra. Una sequía en Vietnam, el país que más pesa en la oferta mundial de canephora. Cosechas brasileñas de arábica revisadas a la baja, de modo que la otra especie se vuelve más escasa. Y plantadores vietnamitas que retienen su café en lugar de venderlo.

      El alza se lee también al final de la cadena. El precio medio del canephora ugandés en Londres pasa de 4,09 a 5,42 dólares el kilo en un año, es decir, un alza de 33 %.

      Luego llega la corrección. La oferta vietnamita se recupera, Brasil hace un gran año de arábica, y el contrato de noviembre de 2026 cotiza 3 644 dólares la tonelada a mediados de agosto de 2026. Más de un tercio perdido respecto al máximo.

      LC cap. 18; Perfect Daily Grind, mayo de 2024; Comunicaffe, 26 de septiembre de 2024; Business Recorder, 17 de febrero de 2025; Ecofin Agency 2025; Cocoa Intel, 13 de agosto de 2026; nivel: prensa financiera y especializada

      66El Híbrido de Timor: lo que el canephora le da al arábica

      En una plantación de la mitad portuguesa de Timor, hoy Timor-Leste, un arábica y un canephora se cruzaron espontáneamente. Nadie lo había buscado: el descubrimiento es fortuito. McCook lo sitúa en los años 1920, y los análisis genómicos de 2024 retienen 1927 para la identificación.

      ¿Por qué contó ese cruce, cuando otros no dieron nada? Por el recuento de cromosomas. Desde 1927, se obtenían a mano cruces arábica × canephora en Balehonnur, en la India. Eran diploides, 22 + 11 = 33 cromosomas, y estériles. Un híbrido que no produce semillas es un callejón sin salida: no se puede construir nada sobre él.

      El Híbrido de Timor, en cambio, es tetraploide, es decir, lleva cuatro juegos de cromosomas: 44 en total, la cuenta de un arábica. Y es autofértil como un arábica, de modo que produce semillas por sí solo. Eso es lo que permitió el retrocruzamiento sistemático, el cruce repetido con un progenitor arábica.

      Salojärvi y sus coautores secuenciaron el propio híbrido y cinco de sus retrocruzamientos. La introgresión, es decir, la entrada duradera de los genes de una especie en otra, abarca de 7 a 11 % del genoma de las variedades que descienden de él.

      También localizaron la defensa. Tres familias de genes de resistencia están duplicadas en tándem, es decir, copiadas una al lado de otra en el cromosoma: RPP8 en cinco copias, CPR1 en diez, LRK10L en tres. Ocho de estas copias se retienen como candidatas. Las tres familias se encuentran en el cromosoma 4 del subgenoma canephora. La defensa está ubicada en la parte que el canephora aportó.

      McCook 2019, p. 134-135 (digest); Salojärvi et al., Nature Genetics, 2024, p. 726-727; Coste 1955, p. 349; LC cap. 14

      El Centro de Investigación sobre la Roya, el CIFC, se funda en Oeiras, Portugal, en 1955. De allí sale casi todo lo que resiste hoy.

      Del Híbrido de Timor se derivan los Catimor, nacidos en 1959 del cruce de la accesión 832/1 con el Caturra. Una accesión es un material preciso, colectado en un lugar y registrado bajo un número. Otra accesión, la 832/2, cruzada con el Villa Sarchí, da los Sarchimor.

      El principio no cambia: se casa la resistencia del híbrido con un arábica ya cultivado, el Caturra aquí, el Villa Sarchí allá. Mediante la accesión 1343, el CIFC da además las variedades Colombia y Castillo de Cenicafé.

      Pero ocurre que esta resistencia se paga, y el catálogo de World Coffee Research no lo oculta. Describe el Híbrido de Timor como la fuente de casi todas las resistencias, y califica su calidad en taza de «baja a media». Los Catimor y los Sarchimor suben a «buena». El Bourbon, el SL28 y el Geisha se califican de «excepcional».

      La revisión de Yang, en 2026, da un nombre a este costo: una penalización de calidad. Y sobre todo, dice de dónde viene, lo cual es mucho más interesante.

      Cuando se cruzan dos plantas, lo que se transmite no es un gen aislado sino un segmento entero de cromosoma, con toda su vecindad. Al tomar el gen de resistencia, se toma también lo que está al lado, y no siempre se sabe qué es. Los retrocruzamientos sucesivos, que consisten en cruzar de nuevo el híbrido con el progenitor de calidad generación tras generación, reducen ese bagaje sin desprenderlo nunca del todo. No se separa del todo el anverso del reverso.

      Último punto, y es desalentador: esta resistencia no está asegurada para siempre. Mayne lo había establecido ya en 1932 en Nature: la roya existe en razas, es decir, en cepas distintas, y una resistencia eficaz contra una no lo es contra otra. El Big Rust de 2008-2013 se lo recordó a toda América Central, y el linaje Lempira cayó en 2017.

      WCR 2025, p. 11, 27, 53; Yang et al. 2026, p. 3; McCook 2019, p. 94 y 132-133; LC cap. 14 y 16

      Las vías deliberadas siguieron el mismo camino con menos fortuna. Timor había hecho el cruce por sí solo; las estaciones quisieron rehacerlo por encargo.

      • ArabustaMarfileño, de los años 1960-70. Un arábica cruzado con un canephora tetraploidizado con colchicina, un producto que duplica el número de cromosomas y pone a los dos progenitores en la misma cuenta. Se apuntaba a un café fino de baja altitud. Ha quedado poco cultivado.
      • IcatuDel IAC, lanzado en 1950 con el mismo principio, luego retrocruzado con Mundo Novo para recuperar calidad. No se difunde hasta los años 1990, cuarenta años después.
      • CxR y Sln. 3REn la India. El CxR es un congensis × canephora. Los Sln. 3R salen de retrocruzamientos sobre canephora.
      • CongustaEn Java, en Bangelan: congensis × canephora, para 1 250 kg/ha hacia 1955.

      El canephora sirve, por último, de piernas. Los portainjertos Nemaya (Promecafé-Cirad-CATIE) y Apoatã (IAC) sostienen arábicas en suelos con nematodos, esos gusanos microscópicos que roen las raíces. La raíz resiste, y la parte alta del árbol sigue siendo un arábica. El libérica ya sostenía los arábicas de Java en tiempos de Coste.

      En total, el canephora ha salvado al arábica tres veces. Por la mitad de genoma que le dio en el origen. Por lo que produce allí donde el otro no se sostiene. Por la resistencia transmitida en 1927.

      El paquete marcado «100 % arábica» contiene a partes iguales la herencia de la especie que pretende excluir.

      Coste 1955, p. 348-350; fichas Arabusta, Icatu, Sln.6, Nemaya y Apoatã del atlas (WCR 2025); Kawuki et al. 2026, § 2.2; LC cap. 14

      67Lo que cambió, 2023-2026

      Cuatro hechos fechados resumen el estado de la especie.

      • La parte46,6 % de la producción mundial en 2025-26 según el USDA del 18 de diciembre de 2025, récord histórico. La proyección publicada en junio de 2026 baja a 44 % para 2026-27, pero es una previsión, no una medición.
      • El precio5 849 dólares la tonelada a mediados de febrero de 2025, luego 3 644 a mediados de agosto de 2026. Un récord y su corrección, con dieciocho meses de intervalo.
      • Los récords nacionalesUganda exportó 7,7 millones de sacos en 2024-25, por 2,2 mil millones de dólares. Brasil esperaba 18,7 millones de sacos de conilon-robusta en 2025: el cafeto alterna un año fuerte y un año débil, y es el mejor año bajo jamás visto. Vietnam proyecta 32,5 millones de sacos en 2026-27.
      • El conocimientoLa revisión de Kawuki, en enero de 2026, constata que una variedad de canephora tarda más de veinte años en salir, y que la selección ignoró durante mucho tiempo la taza. La expansión emprendida desde los años 1990 impone ahora tres exigencias: la calidad, la arquitectura del árbol y la resistencia a la sequía. La revisión de Davis, en agosto de 2026, deshace la leyenda de una especie blindada contra el clima y recuerda que bebe mucho. Las primeras respuestas de selección están ahí: las variedades vietnamitas TR14 y TR15, y los clones ugandeses evaluados por su tolerancia a la sequía (PLoS ONE, 2026).

      Queda el punto de las certificaciones, ya cruzado más arriba. El Q Robusta del CQI se extinguió el 30 de septiembre de 2025, en favor del Q Grader de la SCA.

      USDA, diciembre de 2025 y junio de 2026; Business Recorder, 17 de febrero de 2025; Cocoa Intel, 13 de agosto de 2026; Ecofin Agency 2025; Conab vía StoneX 2025; Kawuki et al. 2026; Davis et al. 2026; «Intraspecific drought tolerance in Ugandan Coffea canephora», PLoS ONE, 2026 (título relevado, no leído); Origin Coffee Cambodia, 3 de septiembre de 2026

      68Láminas de archivo

      Grabados y fotografías de la obra de William Ukers, All About Coffee (1922), ya en dominio público.

      Finca de robusta de un año, costa occidental de Sumatra
      Finca de robusta de un año, costa occidental de Sumatra
      Lámina VII

      El tueste

      El grano verde casi no huele a nada; todo lo que la taza da a reconocer nace en diez a veinte minutos de calor. Esta lámina sigue los aparatos desde las planchas perforadas de Persia y de Turquía hasta los tambores eléctricos de 2025 (Ukers 1922, cronología y capítulo XXXIV; prensa especializada 2016-2026), expone la física del proceso según la tesis de ingeniería de Johandri Vosloo (North-West University, 2017) y el balance energético de Henry Schwartzberg (Universidad de Massachusetts), la química según la síntesis de Yang et al. (2026) y los capítulos del libro inédito del autor, y luego detalla las tecnologías, los fabricantes, las herramientas, el perfil, los colores, los defectos, el reposo, los usos, la energía y el estado del oficio en 2024-2026. Lo que las fuentes no zanjan se reúne en las zonas de sombra.

      69Lo que el tueste hace, y lo que no hace

      PeríodoParte del canephoraFuente
      1919, Indias Neerl.84 % de las superficiesUkers 1922, p. 371
      1955menos de una décima parte del mundo; más de 200 000 tCoste 1955, p. 22-30
      1963-198927,5 % (promedio)OIC vía DCN 2014
      199027,5 %OIC; USITC
      201338,9 % (56,5 M sacos)OIC vía DCN 2014
      años 2010alrededor de 40 %Kawuki 2026
      2025-2646,6 % (83,3 M sobre 178,8)USDA, 18 dic. 2025
      2026-27 (proy.)44 % (de 189,7 M)USDA, junio de 2026
      Fuentes indicadas línea por línea; las décadas 1960-1980 solo se conocen por el promedio del período regulado

      Un grano verde contiene precursores, no aromas. Dicho de otro modo, lleva las materias primas del sabor, todavía no las moléculas que se reconocerán en la taza.

      El stock es conocido. Sacarosa, de 7,3 a 11,4 % en el arábica. Ácidos clorogénicos, 13,6 mg por fruto en el arábica y 16,9 en el canephora. Lípidos, de 7 a 17 % del peso seco. Proteínas y aminoácidos, cafeína (0,9 a 1,5 %) y trigonelina.

      El calor consume ese stock y fabrica moléculas que no existían, por reacción de Maillard y caramelización. La síntesis de Yang et al. (2026) trata además el tueste como la etapa que consume los precursores acumulados aguas arriba, y no dedica ninguna sección a los perfiles de tueste.

      La consecuencia es doble. La finca fija el techo, puesto que el tostador solo trabaja con lo que el grano verde le ha aportado: puede revelarlo o echarlo a perder, no aumentarlo. Y la investigación agronómica se detiene en el grano verde, cuando el sabor final se decide después.

      Yang et al., Agriculture, 2026, p. 12; compendio Davis-Yang; LC cap. 16b y 17

      Físicamente, el proceso se resume en tres movimientos: secar, reaccionar, enfriar. El grano, expuesto a un gas o a una superficie calientes, pierde primero lentamente su agua (7 a 11 % de su masa); vienen luego centenares de reacciones simultáneas, hidrólisis, polimerización, reducción, oxidación, descarboxilación, que cambian color, estructura y composición; por último hay que enfriar rápido, con aire o por pulverización de agua, porque las reacciones del final de la cocción se han vuelto exotérmicas y continuarían solas. Aparecen más de ochocientos compuestos volátiles; el grano pierde de 12 a 20 % de su masa según el grado, casi duplica su volumen y pierde la mitad de su densidad.

      Vosloo 2017, § 2.2.1, pp. 15-17, según Eggers y Pietsch 2001, Franca 2005, Schwartzberg 2002

      Ochenta por ciento el color, veinte por ciento el tiempo

      Existe en el corpus profesional una sola medición sensorial, es decir, un solo resultado obtenido haciendo probar cafés a personas en lugar de razonar sobre curvas. Se cita poco, y debería citarse más, porque si se sostiene, desplaza la pregunta.

      El resultado

      En 2018, Davide Giacalone, Morten Münchow y otros compararon perfiles de tueste modulados por el color final y perfiles modulados por el tiempo, y luego midieron qué explicaba las diferencias percibidas en taza. El color final explicaba cerca de 80 por ciento de la variación sensorial, el tiempo cerca de 20. Münchow lo escribe en otro lugar sin rodeos: el grado de tueste es, con mucho, el factor que más influye en el sabor.

      Hay que tomar la medida de lo que eso significaría. Todo el libro de Rao está construido sobre la forma de la curva, es decir, sobre el tiempo y sobre la manera de llegar a él. Casi toda la conversación profesional, los foros, los programas de perfil, los debates sobre la tasa de aumento y sobre la caída tras la carga, trata de esa misma mitad del asunto. Ahora bien, este reparto dice que la variable más pesada es aquella de la que menos se habla, porque parece trivial: a qué color se detiene uno. Lo esencial de aquello sobre lo que discuten los tostadores se jugaría dentro de esos 20 por ciento.

      Las reservas, y son serias

      Este resultado es también el peor documentado del corpus, y de ello responde Münchow. Es coautor, lo refiere en un texto pedagógico destinado a la formación, y no da ni el número de cafés comparados, ni el número de catadores, ni la amplitud de los perfiles modulados. Ahora bien, esos tres elementos deciden el resultado: si los perfiles comparados estaban cercanos en el tiempo y alejados en el color, el reparto mide sobre todo el plan de experimento y no la realidad del café.

      Un número de este alcance merece citarse con su referencia de origen, el artículo publicado, y no con el manual que lo resume. Esta lámina lo da, pues, por lo que es: el único ensayo controlado del corpus, referido de segunda mano por uno de sus autores.

      Lo que opone el otro bando, y lo que no opone

      Rao no discute este resultado, no lo menciona. Lo que tiene enfrente son veinte mil tandas catadas y ninguna comparación controlada. Las dos posiciones no son, pues, simétricas: una se apoya en un experimento mal descrito, la otra en una experiencia larga y en ninguna experimentación. No es una razón para preferir una, es una razón para decir cuál es cuál.

      El propio Münchow, por lo demás, no saca la conclusión que se esperaría. Se niega a juzgar el grado de tueste en términos de acierto o error y lo remite a la preferencia de un segmento de clientela. Dicho de otro modo, la variable más poderosa es también la que considera menos técnica: dependería de la elección comercial y no del saber hacer. Si los 80 por ciento son un asunto de mercado y los 20 un asunto de oficio, se entiende mejor por qué el oficio habla sobre todo de los 20, y por qué haría mal en creer que esa proporción mide la importancia de las cosas.

      Un contraindicio, en el propio Münchow

      Münchow plantea en otro lugar una afirmación que contraría la idea de que el color lo resumiría todo: a igual color final, un tueste rápido habrá hinchado más que un tueste lento. Da 50 por ciento de expansión en volumen para los tuestes claros y hasta la duplicación para los oscuros.

      Si la primera afirmación es exacta, dos cafés del mismo valor Agtron no tendrían ni la misma densidad ni la misma solubilidad, es decir, ni la misma facilidad para ceder sus compuestos al agua. El color dejaría entonces de ser un resumen suficiente de lo que ocurrirá en la extracción, y el reparto 80/20 valdría para la taza catada según un protocolo fijo, no para todas las preparaciones.

      Esta afirmación se plantea a secas, sin medición ni fuente. Es también la única del expediente que un tostador puede verificar por sí solo, pesando un volumen conocido de granos de dos perfiles del mismo color. Es la pista más accesible que se ha encontrado.

      Lo que el grano pierde, y cuatro cifras que no concuerdan

      La pérdida de peso en la cocción es la única cifra de esta lámina que se traduce directamente en dinero: un café comprado en verde y vendido tostado se paga sobre la diferencia, y dos puntos de diferencia sobre esa diferencia cambian el margen de cada saco. Es también, curiosamente, uno de los lugares donde las fuentes menos concuerdan.

      La pérdida de masa

      La lámina da 10 a 13 por ciento en tueste claro, 14 a 16 en medio, 17 a 20 en oscuro, hasta 22 en muy oscuro. Münchow escribe que los tuestes claros pierden cerca de 15 por ciento y los oscuros hasta 20, y de ello saca una regla comercial simple: comprar cerca de 1,2 kilo de verde para vender un kilo de tostado, es decir, 16,7 por ciento de pérdida.

      Su cifra para el claro cae, pues, en la banda que la lámina reserva al medio, y su techo para el oscuro está dos puntos por debajo del de la lámina. Entre 13 y 15 por ciento de pérdida hay dos puntos de margen en cada saco, lo que no es un matiz de redacción. Nada en las dos fuentes dice sobre qué se tomaron las cifras, ni en qué cafés, ni con qué humedad de partida; ahora bien, la pérdida depende ante todo del agua que contenía el verde, lo que bastaría para explicar la diferencia sin que ninguna de las dos esté equivocada.

      La humedad residual, y la diferencia es de un factor de dos

      La lámina da 2,8 por ciento de agua en el grano tostado claro y 1,4 en muy oscuro. Münchow escribe que el café de especialidad contiene entre 1 y 1,5 por ciento de agua después del tueste. Ahora bien, el café de especialidad es mayoritariamente claro: su cifra para un café claro es la mitad de la de la lámina para el mismo café.

      Las dos aritméticas se sostienen, sin embargo, por separado, y eso es lo que vuelve el desacuerdo instructivo en lugar de embarazoso. Partir de 12 por ciento de agua en el verde y llegar a 1,3 da unos once puntos de pérdida de agua; llegar a 2,8 da nueve y medio. Ambos son compatibles con una pérdida de peso total plausible, trasladándose la diferencia a la materia orgánica consumida.

      La cuestión es, pues, saber cuál de los dos valores se midió, con qué aparato y según qué método de secado, y ninguna de las dos fuentes lo dice. Es el punto del expediente donde una medición zanjaría más rápido: un analizador de humedad y diez cafés claros bastarían.

      Lo que está en juego no es solo descriptivo. El agua residual rige el envejecimiento del café y la velocidad con que se desgasifica, y un grano a 2,8 por ciento no se comporta en el tiempo como un grano a 1,3.

      La humedad del verde: tres objetivos, y sobre todo tres razonamientos

      Münchow escribe que el origen seca el café a cerca de 12 por ciento, que el verde de especialidad debería situarse entre 9 y 11 por ciento a la llegada, y que hay que apuntar a 60 por ciento de humedad relativa en el local de almacenamiento. Karen Foley da la regla inversa: mantenerse por debajo de 65 por ciento de humedad relativa, lo que permite al grano conservar 12 por ciento de humedad antes del tueste. La lámina razona en actividad de agua y retiene 0,45 a 0,55, lo que corresponde aproximadamente a 10,5 a 11,5 por ciento.

      El desacuerdo se refiere menos al número que a lo que cada uno busca proteger, y ahí se vuelve legible. Münchow justifica su límite inferior por la integridad de la estructura celular, que un verde demasiado seco compromete. La lámina lo justifica por la muerte de la semilla y por la insipidez de la taza que sigue. Foley no da ningún límite inferior, sencillamente porque su artículo trata del riesgo de moho, y que desde ese punto de vista más seco es siempre mejor.

      Tres autores, tres riesgos distintos, tres óptimos: no hay un objetivo de humedad del verde en el absoluto, hay un objetivo por peligro que se quiere descartar, y hay que nombrar el peligro antes que el número.

      Un último punto que añadir al expediente, por honestidad: la noción de actividad de agua, en la que la lámina apoya todo este pasaje, está ausente de las tres obras. Münchow y Foley razonan en humedad relativa del local, y Rao la trata en un capítulo que no se pudo leer. El material de la lámina sobre este tema no queda aquí ni confirmado ni contradicho.

      Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, p. 10 para la humedad del verde y el local a 60 por ciento, p. 11 para la pérdida de masa y la regla de 1,2 kilo, p. 11 y p. 18 para la humedad residual del grano tostado; Karen Foley, Banking Your Green: Proper Storage and Handling of Green Beans, en The Book of Roast, 2017, p. 87, para la regla de 65 por ciento; Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, 2014, índice pp. 87 y 88, actividad de agua remitida al capítulo 3, fuera del extracto consultable.
      Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, p. 14 para el estudio de Giacalone, Münchow et al., 2018, p. 13 para el grado como factor principal, p. 15 para la negativa a juzgar el grado, p. 11 para la expansión en volumen y para la comparación de los tuestes rápidos y lentos; Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, 2014, pp. 42 y 43 para el método fundado en veinte mil tandas.

      70Del brasero al cilindro, 1200-1800

      Según la reconstrucción de Ukers, las primeras semillas y cáscaras secas se tuestan entre 1200 y 1300 en platos de arcilla cocida o de piedra, sobre fuego abierto. Todavía no hay aparato: el recipiente solo mantiene los granos sobre el fuego.

      • 1400-1500Turquía y Persia colocan sobre braseros con patas planchas circulares de barro o de metal. Miden de 10 a 15 cm de diámetro, son ligeramente cóncavas y están perforadas con pequeños agujeros como una espumadera. Solo se tuestan unos pocos granos a la vez.
      • 1500-1600Bagdad y los árabes de Mesopotamia emplean sartenes de hierro poco profundas, con un mango de unos 85 cm, y una espátula para voltear los granos.
      • Hacia 1600Viene la «araña» de hierro con patas, colocada en el hogar.
      • Hacia 1650Aparece el pequeño cilindro individual de hojalata o de cobre estañado, inspirado en el molino de bolsillo turco y girado sobre las brasas. Ukers ve en él el ancestro de todos los cilindros comerciales: el grano queda encerrado y removido, en lugar de agitarse al descubierto en una sartén.

      Saber servirse de estas herramientas es otra cosa. Bernier, en la misma época, solo encuentra en los mil cafés de El Cairo a dos personas que sepan realmente tostar.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, pp. 615-618

      En Inglaterra, hacia 1660, la máquina de Elford, de hojalata «hecha girar sobre un espetón por un asador mecánico», agranda el cilindro para el uso de las familias y los comercios. El gesto no cambia, solo aumenta la cantidad.

      Los neerlandeses combinan hacia 1670 el mango largo de Bagdad y el cilindro cerrado. Resulta un tubo de chapa de 12 cm de diámetro y de 15 a 20 cm de largo, montado en una varilla de hierro de un metro. Se carga por una puerta corrediza y se coloca en el gancho de la cremallera de la chimenea. El modelo es doméstico, y sigue en boga en Holanda, en Francia, en Inglaterra y en Estados Unidos hasta mediados del siglo XIX.

      Dufour, en 1685, tuesta dos o tres libras como máximo a la vez, «porque cuanto menos hay, mejor se cuece». Trabaja sobre carbón vivo sin llama, removiendo sin cesar con una cuchara de hierro hasta el color leonado. Y guarda una pizca testigo de la tanda lograda para comparar el color del café molido: es el primer control de calidad por muestra.

      Broadbent, en Londres en 1722, recomienda un recipiente de hierro perforado que gire sobre un espetón, y luego extender de inmediato el café sobre una plancha para disipar el calor. Aconseja también tostar en casa, para no ser engañado sobre la mercancía.

      El combustible, en cambio, cambia. En 1704, la máquina de Bull, patentada en Inglaterra, marca probablemente el primer uso del carbón mineral para tostar a escala comercial. En el siglo XVIII aparecen las pequeñas estufas de fundición a coque que llevan un cilindro horizontal. Y hacia 1812 los italianos todavía tuestan en frascos de vidrio tapados, agitados sobre la brasa: lo antiguo y lo nuevo conviven mucho tiempo.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, pp. 618-624; Dufour 1685, pp. 46-49 (compendio Dufour-La Roque); LC cap. 7

      71La industrialización, 1824-1864

      Richard Evans obtiene en 1824 la primera patente inglesa de tostadora comercial, y su aparato contiene ya tres ideas que no cambiarán más.

      Un cilindro de chapa con aletas mejoradas para remover el café. Un tubo hueco con una sonda, el trier, que permite sacar unos granos durante la cocción para mirarlos. Y un volteo completo para vaciar.

      Esta sonda es la más importante de las tres: es el primer instrumento que permite saber en qué punto se está sin detener la máquina.

      Lo que sigue es una carrera entre Europa y América. Las fechas se responden de un continente al otro, y cada uno construye su versión del cilindro.

      Lauzaune fabrica en París desde 1829 cilindros de hierro con manivela. En 1833-34, James Wilde instala en Nueva York, calle Wooster, un conjunto inglés completo de tueste y molienda. Es el primero del que Thurber haya guardado rastro, y viene de Inglaterra: América compra la máquina antes de fabricarla.

      Las Hope Mills siguen en 1835 con cuatro cilindros. Se incendian en 1845, diez años después, sin que la fuente diga por qué.

      La primera patente francesa, otorgada a Lacoux en 1836, es una tostadora-molino de porcelana. ¿Por qué porcelana? Porque el inventor creía que el metal daba mal sabor. Se equivocaba, pero el error es razonado.

      Los Dakin, en Inglaterra en 1847-48, llevan la misma inquietud al extremo. Puesto que se sospecha que el metal da un sabor, forran el cilindro de oro, de plata o de platino, y lo encierran en un horno.

      Le añaden sobre todo un taster, primer muestreador que permite examinar los granos sin detener la máquina. Es la idea del trier de Evans llevada un grado más lejos, y responde siempre al mismo problema: una cocción que no se ve solo se juzga sacando muestras.

      Y en 1849, en El Havre, Preterre da el paso decisivo: monta la tostadora sobre una balanza. El aparato indica la pérdida de peso y detiene la cocción por sí solo cuando se alcanza. Es el primer intento de conducir un tueste por la medición y no por el golpe de vista, y es exactamente lo que hacen las máquinas de hoy.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, pp. 625-632; Thurber 1881, p. 23; cronología pp. 728-729

      James W. Carter, en Boston, patenta en 1846 el «pull-out»: un cilindro de chapa no perforado que se saca del horno sobre su eje para vaciarlo o recargarlo por una puerta corrediza, calentado con carbón graso 40 a 45 cm más abajo; la máquina domina el comercio estadounidense durante veinte años. Los recuerdos de A.E. Forbes (Saint Louis, 1853) describen el oficio: el final se juzga por el color del humo que escapa por la ranura, se saca y se abre el cilindro varias veces para mirar, se vierte la tanda en una tina de madera y se remueve hasta que se enfríe, se echa un balde de agua; el tostador debe levantar sacos de Río de 70 a 80 kg. En Dwinell-Wright, en Boston, el café se extiende en el suelo en una capa de 8 a 10 cm y se rocía con una regadera, y la habitación desaparece en el vapor a cada tanda. En 1846, según Ukers, ya se podía tostar en torno a Nueva York tanto café como consumía Gran Bretaña, a medio centavo la libra.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, pp. 632-635

      Hay que detenerse en Jabez Burns, porque resolvió de un golpe el problema que impedía que el tueste se volviera una industria.

      Nacido en Londres en 1826, llegado a Nueva York en 1844, es primero tenedor de libros en las Globe Mills e inventa una máquina de sumar en 1858. Un contable, pues, no un tostador.

      El problema de la época es el siguiente: para vaciar una tostadora hay que retirarla del fuego. Lo que significa detener, enfriar, volver a empezar. Es imposible trabajar en continuo.

      En 1864, Burns patenta la primera tostadora que ya no se retira del fuego. Es un cilindro de hierro cerrado, empotrado en ladrillo, provisto en su interior de un doble tornillo, «una doble barrena derecha e izquierda, una dentro de la otra», que empuja el café de un extremo al otro durante la cocción y lo hace salir por delante cuando se decide.

      Añade en 1867 un enfriador que aspira el aire a través de un fondo de tela metálica, en lugar de soplarlo por debajo. Es más regular, y de paso evacúa el humo y el polvo.

      En 1874, predice el fin del tueste doméstico. Tenía razón, con un siglo de anticipación.

      En 1879, establece dos reglas de control que aún se mantienen: el aroma debe ser «vivo y cortante» a la nariz, y el grano partido «crujiente y uniforme de color por dentro y por fuera». Saca de ello una conclusión sin apelación: un hombre sin olfato y daltónico no tiene nada que hacer en la profesión.

      • Lo que sigue es lo de todas las buenas patentes. La de 1864 expira
      • 1881y Abele la copia en 1882 con el nombre de Knickerbocker. Burns responde patentando una tostadora mejorada
      • 1878y luego la primera tostadora de muestras en 1883. Publica el Spice Mill
      • 1888y muere
      Ukers 1922, cap. XXXIV, pp. 636-640; cap. XXXI, pp. 531-533; cronología pp. 729-731

      Thurber describe en 1881 la sala de tueste neoyorquina. Los cilindros de hierro perforados están construidos para 300 libras y se cargan con 200. Hacen falta cuarenta y cinco minutos de fuego, una hora contando la carga y el enfriamiento.

      El juicio se hace por el olor que arrastra el humo, y el margen es estrecho: «de treinta a sesenta segundos más de lo necesario arruinan a veces la tanda». La pérdida de peso es de 16 % en promedio, de 14,5 a 22 % en los extremos.

      Walsh describe en 1894 la misma máquina: cilindro de acero perforado sobre eje hueco, cuatro nervaduras internas, sonda de muestreo, enfriamiento con agua al final del ciclo, enfriador de fondo enrejado y aire impulsado. Cuenta 30 a 40 minutos y 14 % de pérdida.

      El cambio de escala, en cambio, es brutal. Thurber registra más de mil máquinas de tostar en Estados Unidos, 1 200 000 libras por día. Y anota que hace veinte años no se vendía una libra de café tostado en el país. En una generación, el gesto sale de la cocina y se vuelve un oficio.

      El libro del autor señala que esta descripción es, con pocas palabras de diferencia, la de la máquina artesanal actual. Paletas, sonda, enfriamiento con agua (reservado a los grandes volúmenes) y enfriador de aire aspirado no han cambiado. Solo el tiempo ha caído, de 45 a 10-14 minutos, porque el calor entra hoy sobre todo por convección y ya no por la pared.

      Thurber 1881, pp. 22-26, 165; Walsh 1894, pp. 187-191 (compendio Thurber-Walsh); LC cap. 11

      72El gas, la esfera y el «tueste rápido», 1868-1922

      En Emmerich, a orillas del Rin, Alexius van Gülpen produce en 1860 una clasificadora por tamaño de café verde, y funda en 1868 con J.H. Lensing y Theodor von Gimborn la Emmericher Maschinenfabrik und Eisengiesserei; en 1870 la casa lanza una tostadora esférica de leña y coque, perforada y provista de un extractor, el primer éxito comercial de la futura Probat (671 unidades producidas en 1880 según los registros). La primera patente alemana de tostadora corresponde a G. Tubermann's Sohn en 1877; von Gimborn obtiene en 1892 patentes francesas e inglesas para una llama abierta en un cilindro rotatorio; la firma adquiere en 1889 los derechos alemanes de la patente Henneman y patenta en 1897 un enfriador circular basculante motorizado. En 1922, presenta los modelos Probat (carbón) y Perfekt (gas), Gothot, en Mülheim del Ruhr, vende su «Ideal-Rapid» a coque o gas, y G.W. Barth fabrica en Ludwigsburg.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, pp. 641-643; cronología pp. 730-733; Daily Coffee News, 10/08/2015 (historia de Probat); Probat, página histórica (consultada el 07/09/2026)

      El gas cambia el oficio, y por una razón que hay que tener presente: con carbón, el calor se regula esperando; con gas, se regula girando una llave. La tostadora se vuelve controlable.

      Roure, en Marsella, produce la primera tostadora a gas en 1877. Sigue una década en la que cada uno busca por dónde hacer entrar la llama.

      • Faulder, en Stockport en 1879, aplica un quemador de aire soplado externo;
      • Fleury y Barker, en Londres en 1880, chorros de gas por encima del cilindro;
      • Pearson, en Mánchester en 1881, un cilindro de tela metálica bajo una plancha calentada;
      • Tupholme en Londres en 1887 y Henneman en La Haya en 1888 patentan la llama directa en el cilindro, la que se impondrá.

      La primera máquina de llama directa de América, una Tupholme, se instala en 1893 en Potter-Parlin, en Nueva York, que la alquila por día en todo el país. Es una manera de enseñar el proceso a toda una profesión sin que tenga que invertir.

      El resto sigue rápido. El gas natural pasa bajo los cilindros de carbón de Pensilvania y de Indiana en 1896. Lambert vende en 1897 la primera tostadora «autónoma», sin mampostería de ladrillo, por lo tanto desplazable. Burns añade un quemador de gas a su máquina el mismo año, y saca en 1900 su llama directa de puerta pivotante. Potter, en 1899, extiende la llama sobre una gran superficie para evitar el chamuscado de los granos.

      En Alemania, Otto, en Dresde, parte de una observación de sentido común: una muestra de cincuenta gramos cocida en la tostadora pequeña da más aroma que una tanda grande. ¿Por qué? Porque se cuece más rápido y más regularmente. Patenta, pues, en 1889 una espiral tubular que tuesta en tres minutos y medio, y construye en 1893 la primera máquina industrial continua, expuesta en Dresde en 1894. Thurmer la venderá a partir de 1914, con una espiral de cinco metros y 200 kg por hora.

      Sigue una disputa que agita el oficio alemán y francés, la del «tueste rápido». Thurmer preconiza un enfriamiento lento después de una cocción rápida; Mottant, en París, con sus máquinas «Magic», un enfriamiento rápido. Las grandes fábricas alemanas tuestan entonces en diez a diecisiete minutos.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, pp. 643-646; cronología pp. 731-735

      El capítulo industrial de Ukers fija los órdenes de magnitud de 1922: 25 a 30 minutos con carbón o coque según la humedad de los granos, esponjosos o duros, y el grado deseado; 15 a 20 minutos con gas; 3,5 a 10 minutos reivindicados por los fabricantes alemanes; y ya la opinión de «numerosos jefes del oficio» de que una cocción corta retiene más aromas, que una cocción lenta «se cuece al horno» y vuelve el grano duro en lugar de quebradizo.

      El consenso es un fuego suave al inicio, hasta que una parte de la humedad ha sido expulsada, luego un calor más fuerte para el desarrollo; un calor intenso al inicio provoca el «tipping», el germen carbonizado en la punta del grano. Los Jumbo de Arbuckle en Nueva York, cilindros de 3,7 m de diámetro alimentados con aire caliente por soplador desde un horno de antracita, tuestan 2 270 kg cada media hora.

      La electricidad se demuestra en Alemania en 1906 (tostadora Moegling, inventada en 1900) y se patenta en Estados Unidos en 1911 (Talbutt), pero Ukers la juzga todavía prohibitiva porque una máquina debe evacuar humo y película y el calor perdido cuesta demasiado reemplazarlo con corriente. Los tostadores estadounidenses fundan su asociación nacional en 1911.

      Ukers 1922, cap. XXV, pp. 385-389; cronología pp. 735-736

      73La física: cómo entra el calor en el grano

      Coexisten tres modos de transferencia. La conducción, por contacto del grano con el metal caliente del tambor y de grano a grano; la convección, por el aire caliente que atraviesa la masa; la radiación, de la pared y de la llama. En un tambor rotativo clásico, conducción y convección se reparten el trabajo; en un lecho fluidizado, la convección hace casi todo. Schwartzberg modela el grano con una capacidad calorífica de materia seca de 1,099 + 0,007 T kJ por kg y por grado, y un calor latente de desorción del agua de unos 2 760 kJ/kg, 1,2 veces el del agua libre: expulsar el 11 % de humedad de un kilo de verde cuesta por sí solo cerca de 300 kJ.

      El proceso es primero endotérmico, el grano absorbe; entre 150 y 190 °C, hacia 165 °C como valor mediano y antes del primer crack, se vuelve exotérmico, las reacciones desprenden su propio calor, el aumento de temperatura se hace parcialmente autónomo y la ventana de decisión se estrecha: es la razón física de los «treinta a sesenta segundos» de Thurber. Este umbral no tiene un valor único: la calorimetría de Raemy lo sitúa hacia 175 °C, el modelo de Schwartzberg hace partir el calor de reacción desde 150 °C, y Schenker recoge estimaciones de 140 a 190 °C. Son temperaturas de grano, medidas fuera del tambor; la sonda de la máquina, que lee la mezcla de granos y aire, no las muestra tal cual.

      Vosloo 2017, § 2.2.1-2.2.2, pp. 15-19; Schwartzberg, Batch coffee roasting (UMass, PDF sin fecha, años 2010), § Overall enthalpy balances; LC cap. 11; para el umbral exotérmico: Wikipedia, Coffee roasting, según Raemy; Bustos-Vanegas et al., Frontiers in Food Science and Technology 5, 2025, según Schwartzberg 2002; Barista Hustle, según Schenker 2000 (consultados el 21/10/2026)

      Las transferencias de masa siguen. Es primero el vapor de agua, cerca del 70 % de los gases emitidos al comienzo, y luego el CO2, cuya proporción crece con el grado. La emisión de gases de reacción sigue siendo débil durante cerca del 80 % de la cocción, y luego sube bruscamente.

      Una parte del CO2 no sale: queda atrapada bajo presión en las células. Cuando esa presión supera la resistencia de las paredes, el grano estalla. Es el primer crack, y es el momento en que el grano duplica su volumen y pierde la mitad de su densidad por formación de poros.

      La pérdida de masa total, el «roast loss», acumula el agua, los volátiles y la materia seca. Va de 10-13 % en tueste claro a 14-16 % en medio, 17-20 % en oscuro, hasta 22 % en muy oscuro. La humedad final, por su parte, cae de 2,8 % en claro a 1,4 % en muy oscuro.

      Una palabra sobre la sonda, porque se le hace decir más de lo que dice. Clavada en la masa, no mide ni el centro ni la superficie del grano, sino la mezcla de granos y aire que la rodea. La caída brusca del comienzo de la curva no es más que el encuentro del grano frío con el tambor caliente.

      Vosloo midió experimentalmente, en una Genio 6 cuyo termopar se sumerge en la masa de granos, un primer crack constante hacia 175-180 °C de sonda y un segundo hacia 200 °C. Concluye que es posible una predicción rudimentaria del grado a partir de la temperatura de salida. Eso solo vale en su máquina, porque su lectura es baja: tomadas de diecinueve fuentes, manuales, artículos y tostadores en línea, las lecturas del primer crack tienen una mediana de 200 °C de sonda y van de 175 a 207 °C (lámina 06). Gloess, en una Probatino de 1 kg, lo oye a 184 °C, y toda la escala baja con él: un café medio sale ahí entre 186 y 196 °C, cuando la tabla de Davids sitúa el marrón medio entre 215 y 225 °C. La sonda, su grosor, su lugar en el lecho de granos y la carga del tambor desplazan juntos todas las referencias de una curva.

      Vosloo 2017, § 2.2.1.1, pp. 16-17; § 2.2.4, pp. 22-23; tablas 2.4 y 2.5, p. 25; abstract p. ii; § 6.1, p. 133; Schwartzberg, fig. 3; Vosloo 2017, § 3.2.1-3.2.2, pp. 46-49, y § 5.1.1, tabla 5.2, p. 106; Gloess et al. 2014, International Journal of Mass Spectrometry 365-366, p. 324, tabla 1 p. 327, figura 5 p. 331; Kenneth Davids, Book of Roast, p. 38; compilación de las lecturas del primer crack, lámina 06

      El gradiente interno, y lo que la tasa de aumento comanda de verdad

      La lámina acaba de explicar por dónde entra el calor. Falta lo que hace una vez dentro, y es el mayor vacío de esta sección, porque ahí se juega la única justificación física de la regla que todo el oficio recita: la tasa de aumento de temperatura debe decrecer. Se repite, se traza en pantalla, se vigila; rara vez se explica por qué.

      El calor solo se desplaza bajando una pendiente

      Un grano de café se calienta por la superficie. Su centro, por su parte, no recibe nada directamente: recibe lo que la superficie le transmite, de cerca en cerca, a través de una materia que conduce mal. Existe, pues, en cada instante una diferencia entre la temperatura de la superficie y la del centro, y Scott Rao anota esa diferencia DT, por delta de temperatura, siendo delta la letra griega que los físicos emplean para decir una diferencia.

      Esa diferencia no es un defecto, es el motor. El calor solo circula bajando una pendiente de temperatura, como el agua solo corre bajando una pendiente de terreno, y cuanto más empinada es la pendiente, mayor es el caudal. Una diferencia amplia quiere decir un calor que entra rápido; una diferencia que se cierra quiere decir un calor que casi ya no entra. Cuando la superficie y el centro están a la misma temperatura, por más que el grano se encuentre en un tambor ardiente, ya nada avanza hacia el interior.

      De ahí viene la conducción que Rao resume en una frase: establecer una diferencia importante al comienzo, y luego reducirla hasta que sea mínima al final. El comienzo de la cocción sirve para cavar la pendiente, el final para rellenarla, y la tasa de aumento no es más que la huella visible de esa maniobra. Una tasa que decrece regularmente es una diferencia que se cierra regularmente.

      Una tasa que se desploma es una diferencia que desaparece demasiado pronto y un centro que se queda atrás. Una tasa que vuelve a subir es una diferencia que se reabre cuando la superficie ya está cocida, lo que equivale a hacer dos cafés distintos en el mismo grano.

      Dos tandas que todas las cifras declaran idénticas

      Rao construye sobre esto su primer mandamiento, aplicar suficiente energía al comienzo. Su formulación merece citarse en detalle, porque contiene una concesión que rara vez se cita: se puede, dice, partir con muy poco calor y aun así cocer correctamente el centro del grano, pero entonces hay que alargar excesivamente la cocción, y es el sabor el que paga. La salida blanda no es, pues, una falta absoluta, es una falta que se recupera en tiempo, y el tiempo tiene su propio costo.

      Su demostración opone dos tandas deliberadamente gemelas: misma temperatura de carga, misma temperatura de salida, misma duración total. La única diferencia es que la temperatura del grano de la primera sube más rápido durante los primeros minutos. En esa, la energía aportada pronto abrió una diferencia amplia, y esa diferencia dio al núcleo el impulso necesario para alcanzar la superficie antes de la descarga. En la otra, el arranque fue flojo, y la energía añadida a mitad del tueste llegó demasiado tarde para que el centro alcanzara la superficie. Dos tandas que todos los números que un tostador suele anotar declaran idénticas, y de las cuales una está desarrollada y la otra no.

      Hay que decir de inmediato lo que esta demostración no es. Las curvas de temperatura interior que traza Rao no son mediciones: nadie ha clavado una sonda en el centro de un grano de siete milímetros durante una tanda. Es un razonamiento ilustrado, coherente con la física de la conducción, y nada más. La distinción importa, porque el resto del oficio lo cita como si se tratara de una medición.

      El tiempo, en tres razones

      Morten Münchow llega al mismo punto por otro camino, y da tres razones por las que cuenta la duración y no solo la temperatura alcanzada. Primero, la magnitud de una reacción química depende del tiempo pasado a una temperatura, no solo del valor de esa temperatura; por eso la correspondencia entre temperatura de salida y color obtenido es propia de cada perfil y no se traslada de una máquina a otra.

      Luego, el calor tarda en difundirse de la superficie al centro, lo que mantiene un gradiente, es decir, un descenso continuo de la temperatura a medida que uno se adentra en el grano, mientras este se calienta; es exactamente el DT de Rao, visto desde el lado de la difusión y no desde el lado de la conducción. Por último, ese gradiente termina por verse en el color, y los tuestes claros y rápidos presentan uno más marcado que los lentos.

      Münchow se cuida de convertirlo en un defecto de principio y remite la cuestión a la mesa de cata, lo que es honesto. Da en cambio un umbral que la lámina no tenía: se llama flash roast, tueste relámpago, a un tueste total de menos de tres minutos, en el que la superficie puede quedar francamente sobretostada mientras el centro sigue crudo. Es el caso extremo que vuelve el razonamiento visible a simple vista.

      Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, 2014, pp. 19 y 20 para el gradiente interno, p. 42 para el primer mandamiento, p. 43 para la comparación de las dos tandas; Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, p. 27 para las tres razones del tiempo y para el flash roast.

      74Cinco etapas, dos cracks

      Las etapas son una simplificación pedagógica. La pérdida de agua, por ejemplo, no se detiene con el secado: dura toda la cocción.

      • SecadoEl grano verde, que contiene 7 a 11 % de agua, absorbe una gran cantidad de energía antes de que comience la evaporación. Nada se oscurece mientras el agua esté ahí. Y un secado insuficiente ya no se recupera: el exterior se cuece, el interior queda crudo, la taza es amarga y ácida a la vez.
      • AmarilleoHacia 160 °C de sonda, de 150 a 175 °C según las fuentes y las máquinas, la clorofila se degrada, los azúcares se rompen en ácidos, el grano huele a pan. Se hincha y suelta su película plateada (chaff), que hay que evacuar con el flujo de aire para evitar el fuego.
      • Primer crackHacia 200 °C de sonda en la mayoría de los tambores, de 175 a 207 °C según la sonda, su lugar en el lecho y la máquina, el CO2 y el vapor acumulados hacen estallar el grano con un chasquido. Comienza lentamente, se acelera y dura hasta dos minutos, tanto más corto cuanto más alta es la temperatura. A partir de ahí el tostador puede detener en cualquier momento, y a calor constante el aumento de temperatura se frena visiblemente. Si no aporta suficiente energía, el grano deja de tostarse y «se cuece al horno».
      • DesarrolloEl tiempo entre el primer crack y la salida fija el grado. Los ácidos se degradan rápido, el amargor sube.
      • Segundo crackHacia 225 °C de sonda, de 200 a 232 °C según las máquinas, un crujido más seco y más discreto, y los aceites suben a la superficie. La acidez ha desaparecido. Quedan el cuerpo, el amargor y un sabor a tueste genérico, donde el origen ya no se reconoce.
      Vosloo 2017, § 2.2.3, pp. 19-22, según Hoffmann 2014, Rao 2014, Gloess 2014; figura 2.5, p. 23; compilación de diecinueve lecturas del primer crack, diez del segundo y cinco del amarilleo: Vosloo 2017, § 5.1.1, tabla 5.2, p. 106; Gloess et al. 2014, pp. 324, 327 y 331; Münchow, Roasting Foundation, pp. 17 y 21; Davids, Book of Roast, p. 38; Wilson 2014; Wikipedia, Coffee roasting; Sweet Maria's Coffee Library, Home-Barista, Coffee Parts, Bloomvik, Tasting Table, Barista Hustle, Green Plantation, Mahalia Coffee (consultados el 21/10/2026)

      Cuatro desacuerdos sobre el desarrollo de la cocción

      Las referencias que la sección acaba de plantear son las de una máquina y de una escuela. Confrontadas con tres manuales profesionales, cuatro de ellas ya no se sostienen solas: se sostienen junto a otras versiones igualmente defendibles. Aquí están con sus dos caras, sin arbitraje, porque ninguna fuente aporta la medición que permitiría zanjar.

      A qué temperatura estalla el grano

      La lámina proponía 175 a 185 °C de sonda para el primer crack y más de 200 °C para el segundo, los valores que Vosloo mide en su Genio 6 y que Gloess da para su Probatino de 1 kg; retiene ahora hacia 200 °C para el primero y hacia 225 °C para el segundo, las medianas de las lecturas publicadas. Münchow, en su ejemplo trabajado, toma un primer crack a 190 °C y un segundo a 210 °C. Davids sitúa el primero por debajo de 400 °F, es decir, 205 °C, y el segundo entre 435 y 445 °F, es decir, 225 a 230 °C. Wilson, que estudia el sonido de los cracks, escribe que el primero ocurre hacia 200 °C en el interior del grano y el segundo hacia 230 °C. Tomadas de diecinueve fuentes, manuales, artículos y tostadores en línea, las lecturas del primer crack tienen una mediana de 200 °C y un promedio de 197 °C, de 175 a 207 °C; en diez fuentes, las del segundo tienen una mediana hacia 226 °C, de 200 a 232 °C. Sweet Maria's lee el primer crack de 402 a 405 °F, 206 a 207 °C, en su Probat L-12; tostadores de Home-Barista lo leen hacia 395 °F, 202 °C, en una Diedrich, y hacia 200 °C en una Quest. Treinta grados de diferencia en el primer crack, veinticinco en el segundo: ya no es una imprecisión, es un desacuerdo.

      La reconciliación está en el propio Münchow, y es desagradable. El valor mostrado depende de la sonda y de su posición: los distintos lugares del tambor no están a la misma temperatura, y tanto la longitud como el diámetro de la sonda cambian a la vez el valor leído y la velocidad con que se mueve, pues una sonda corta puede ser enfriada por el bastidor al que está fijada.

      Las tres cifras pueden ser, entonces, exactas, cada una en su máquina. Pero hay que renunciar a escribir una temperatura de primer crack sin precisar el instrumento, y la lámina lo asume ahora: da un valor de referencia, hacia 200 °C de sonda, con la amplitud de las lecturas publicadas y la razón de la diferencia. Lo que zanjaría no existe: haría falta una misma tanda escuchada por un único oído y leída en el mismo instante por varias sondas de geometrías distintas, y nadie ha publicado eso en el momento del crack. Rob Hoos se acercó en 2017: tres sondas de 1,6, 3,2 y 6,4 mm sumergidas en la misma tanda no leen la misma curva; la más fina alcanza su punto bajo en 47 segundos, las más gruesas bastante más tarde, y la más gruesa muestra aún diez grados Fahrenheit más que las otras tras casi diez minutos de enfriamiento. El grosor de la funda, el lugar de la sonda, la masa de granos y el aire que la atraviesa hacen la lectura, escribe; no publica la temperatura que cada una lee en el crack.

      Qué hace estallar el grano

      La lámina explica que el gas carbónico queda atrapado bajo presión y que el grano estalla cuando esa presión supera la resistencia de las paredes. Münchow atribuye el primer crack principalmente a la presión del vapor de agua que hierve, y reserva el gas carbónico al segundo, que dice causado por los gases de tueste formados durante la fase marrón.

      La diferencia no es académica, porque cambia lo que un tostador cree oír. Si el primer crack es un evento de vapor, su momento depende de la humedad del verde y de la conducción del secado, y se desplaza cuando se cambia de lote. Si es un evento de gases de reacción, depende del avance de las reacciones de oscurecimiento, y se desplaza cuando se cambia de perfil. El mismo sonido, dos diagnósticos opuestos. Lo que zanjaría está al alcance de un laboratorio, un análisis de los gases emitidos en el momento del crack, y ninguna fuente lo cita.

      Cuándo empieza el grano a producir su propio calor

      Un grano que se calienta absorbe energía; en cierto momento, las reacciones que ocurren en él desprenden más de la que consumen, y produce energía. Se dice que pasa de endotérmico a exotérmico, literalmente de quien toma el calor a quien lo da. La lámina sitúa este vuelco entre 150 y 190 °C, hacia 165 °C como valor mediano de cuatro estimaciones: hacia 175 °C por la calorimetría de Raemy, desde 150 °C en el modelo de Schwartzberg, a 165 °C en calorimetría diferencial según Abdul Ghani, de 140 a 190 °C en las estimaciones que recoge Schenker. Son temperaturas de grano, medidas fuera del tambor; caen antes del primer crack, que la sonda lee hacia 200 °C en la mayoría de las máquinas. Münchow lo sitúa después del primer crack: mientras el grano está húmedo solo puede absorber, y es solo después del crack cuando el sistema posee dos fuentes de calor, el quemador y el propio grano, la segunda partiendo muy lentamente y pesando luego cada vez más.

      Rao lo sitúa mucho antes, pues escribe que los dos primeros tercios aproximadamente de la cocción son endotérmicos, y que según su propio tercer mandamiento el primer crack ocurre al 75 u 80 por ciento del tiempo total. En él, el grano empieza, pues, a producir su calor antes de estallar.

      La consecuencia afecta directamente a la mano del tostador. Münchow recomienda reducir la llama varias veces antes del primer crack para anticipar la exotermia; si Rao tiene razón, esa anticipación debería empezar aún antes. El índice de Rao sugiere, por lo demás, que no razona en términos de vuelco único, puesto que indexa en él por separado un flash endotérmico, es decir, un episodio breve en el que el grano vuelve a ser consumidor de energía. Lo que zanjaría es una medición calorimétrica en una tanda entera; las tres fuentes concuerdan en describir el vuelco y ninguna lo cuantifica.

      Existe la fase de secado

      La lámina escribe que las etapas son una simplificación pedagógica y que la pérdida de agua no se detiene con el secado. Münchow enseña, por el contrario, el secado como una fase real, de una duración típica de nueve minutos, y le da un papel causal: ciertas reacciones cruciales para el aroma no arrancan mientras no se haya evaporado lo esencial del agua. Rao titula dos secciones de su capítulo ocho la ilusión de la curva en S y el mito de la fase de secado.

      Hay que decir aquí lo que falta. Estas páginas de Rao no se leyeron, solo se anotaron sus títulos en el índice: se puede señalar que ubica la cosa del lado del mito, no referir su argumento. Y hay que medir lo que el desacuerdo compromete. Münchow es el de los tres autores que escribió el programa de certificación de tueste de la SCA: la fase de secado es, pues, lo que se enseña a la mayoría de los tostadores certificados. La lámina está del lado de Rao, es decir, de la minoría, y debería decirlo.

      Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, p. 10 para la fase de secado, p. 13 para la causa del primer crack, p. 17 para el ejemplo a 190 y 210 °C, p. 21 para el efecto de la sonda, p. 33 para el paso exotérmico; Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, 2014, p. 19 para los dos primeros tercios endotérmicos, p. 29 (solo títulos, anotados en el índice) para el mito de la fase de secado, p. 32 para el flash endotérmico, p. 48 para el primer crack al 75 u 80 por ciento del tiempo; Kenneth Davids, Book of Roast, p. 38, para las temperaturas de los dos cracks; Johandri Vosloo, Heat and mass transfer model for a coffee roasting process, tesis de maestría (MEng), North-West University, 2017, § 3.2.1-3.2.2, pp. 46-49, y § 5.1.1, tabla 5.2, p. 106; A.N. Gloess et al., International Journal of Mass Spectrometry 365-366, 2014, p. 324, tabla 1 p. 327, figura 5 p. 331; Preston S. Wilson, Coffee roasting acoustics, Journal of the Acoustical Society of America 135(6), 2014, p. EL265; Rob Hoos, Our World Through a Keyhole, Roast Magazine, septiembre-octubre de 2017, retomado por Daily Coffee News el 09/07/2019; Wikipedia, Coffee roasting, para 196 y 224 °C y para la exotermia hacia 175 °C según Raemy; Bustos-Vanegas et al., Frontiers in Food Science and Technology 5, 2025, según Schwartzberg 2002, para 150 °C; Barista Hustle, según Schenker 2000 y Abdul Ghani 2015, para 140 a 190 °C y 165 °C; Sweet Maria's Coffee Library (Probat L-12, glosario), Home-Barista, Coffee Parts, Bloomvik, Tasting Table, consultados el 21/10/2026, para las lecturas de tostadores.

      75La química, etapa por etapa

      Las dos familias de reacciones son las de la cocina. La primera es la reacción de Maillard, descrita por Louis-Camille Maillard a comienzos del siglo XX. Aminoácidos libres y azúcares reductores reaccionan juntos para dar heterociclos nitrogenados, aromas y melanoidinas pardas. Son ellas las que hacen el color: amarillo, luego leonado, luego marrón claro.

      La segunda es la caramelización, el azúcar solo que se funde y se oscurece, del marrón claro al marrón oscuro. A la estela de Maillard, la degradación de Strecker transforma los aminoácidos en aldehídos y en pirazinas.

      La sacarosa es el combustible principal, y se consume: no se la encuentra en la taza. Su fragmentación da también ácidos orgánicos, acético, fórmico, láctico, glicólico, que explican la acidez viva de los tuestes claros y su desaparición después.

      Los ácidos clorogénicos, por su parte, se degradan con el grado, sobre todo al nivel «italiano». Dan ácido quínico (astringencia, amargor), lactonas y, por los ácidos cafeico y ferúlico, guayacol y 4-vinilguayacol, de ahí las notas ahumadas y especiadas. La trigonelina, por su parte, se rompe en piridinas y en ácido nicotínico.

      Dos moléculas merecen que se siga su destino hasta el final. Las pirazinas (tostado, terroso) culminan hacia 250 °C, y luego se incorporan a las melanoidinas. El 2-furfuriltiol, el «café tostado» por excelencia, nace de azúcares y de compuestos azufrados, y luego se une también a las melanoidinas, lo que contribuye al envejecimiento.

      La cafeína, en cambio, es termoestable. La creencia de Liebig, retomada por Thurber («en los demasiado oscuros no hay cafeína») y por Walsh, es, pues, falsa: las pérdidas se limitan a una ligera sublimación.

      Vosloo 2017, § 2.2.1.1, pp. 16-17; Sciencedirect, Effect of roasting on chemical composition of coffee, 2025; Wu et al., Food Science &amp; Nutrition, 2022; Hofmann et al., J. Agric. Food Chem., 2001 (tioles y melanoidinas); compendio Thurber-Walsh, lo que es falso; LC cap. 16b

      Dos compuestos indeseables se forman en las mismas reacciones. La acrilamida, a partir de la asparagina y los azúcares, aparece temprano, culmina en los tuestes claros y disminuye después porque se degrada más rápido de lo que se forma; el reglamento (UE) 2017/2158, aplicable desde el 11 de abril de 2018, fija «niveles de referencia» (no límites) de 400 µg/kg para el café tostado y 850 µg/kg para el soluble, pide determinar las condiciones críticas de tueste e integrar su control en un programa previo de buenas prácticas de fabricación, exime de ello al tostador que vende al por menor o únicamente al comercio minorista local, recuerda que los canephora contienen más que los arábicas y sugiere el tratamiento enzimático con asparaginasa.

      El furano y los metilfuranos, derivados de los azúcares, los aminoácidos y los ácidos grasos, hacen del café el primer contribuyente a la exposición de los adultos junto con los cereales; la EFSA concluyó el 25 de octubre de 2017 que había una preocupación sanitaria (hígado) sin poder fijar un umbral, mediante margen de exposición. El nivel de evidencia es el de una agencia y de un reglamento: sólido en cuanto a los niveles, abierto en cuanto al riesgo real a las dosis de consumo.

      Reglamento (UE) 2017/2158, anexos I y IV (EUR-Lex, consultado el 07/09/2026); EFSA, comunicado del 25/10/2017; Sciencedirect, Insights into acrylamide and furanic compounds in coffee, 2024

      Los umbrales, el azúcar que desaparece y la cafeína que se concentra

      La sección describe bien las reacciones y no da ningún umbral de arranque, es decir, ninguna temperatura a partir de la cual empiezan a contar. Rao da dos, con el encadenamiento que los une, y añade sobre el azúcar una observación que va contra la intuición de todo el mundo.

      Dos umbrales, y la precaución que los acompaña

      Las reacciones de Maillard se vuelven autosostenidas por encima de 320 °F, es decir, 160 °C; la caramelización comienza hacia 340 °F, es decir, 171 °C. Once grados separan las dos, lo que explica que siempre se las vea juntas aunque no tengan ni los mismos reactivos ni los mismos productos. Son lecturas de sonda, como todas las de esta lámina: Rao razona sobre una máquina en la que el primer crack cae hacia 375 °F, 191 °C, según su respuesta a un lector en Home-Barista, cuando la mayoría de los tambores lo leen hacia 200 °C; en estos, los mismos umbrales se leerían probablemente unos diez grados más arriba. Las guías del oficio en línea hacen además comenzar la fase de Maillard con el amarilleo, hacia 150 a 160 °C de sonda.

      La formulación del primer umbral merece releerse con prudencia, y la lámina debe decirlo si lo retoma. Maillard no es una reacción, es una familia de centenares de reacciones entre azúcares y aminoácidos. Escribir que tal familia se vuelve autosostenida más allá de un umbral único es una formulación fuerte para un fenómeno que no tiene ninguno, y las llamadas de nota con que Rao la acompaña remiten a referencias ausentes del extracto consultado. La cifra es útil como orden de magnitud, no como constante física.

      El desbocamiento de la mitad de la cocción, por fin explicado

      Entre sus dos umbrales, Rao inserta un encadenamiento causal que la lámina no tiene y que vale más que los dos números. Una vez que la temperatura interna es lo bastante alta para que lo esencial de la humedad se haya ido, la temperatura del grano sube más rápido, porque la evaporación ya no le quita energía: pasar el agua del estado líquido al de vapor cuesta mucho calor, y mientras eso dura, el grano queda frenado.

      En cuanto ese freno desaparece, el aumento se acelera, lo que acelera Maillard, lo que produce todavía más calor. Es una de las razones por las que el desarrollo aromático se desboca a la mitad de la cocción, y es también por lo que esa parte de la curva es la más difícil de sostener sin que la tasa de aumento vuelva a subir.

      Rao propone de paso la comparación culinaria más elocuente del corpus: para entender lo que aporta Maillard, basta comparar una carne asada y una carne hervida. La segunda se cocinó, no se doró, y le falta exactamente lo que el tueste aporta al café.

      El azúcar: un desacuerdo y una sorpresa

      La lámina dice que la sacarosa es el combustible principal y que su fragmentación da ácidos orgánicos. Rao añade un elemento que va a contrapelo de la intuición: la caramelización, que es una pirólisis, es decir, una descomposición por el calor solo sin otro reactivo, disminuye el sabor dulce y aumenta el amargor. Es según él la razón principal por la cual los tuestes claros son más dulces y los oscuros más amargos.

      Caramelizar azúcar no es, pues, volverlo más dulce, es destruirlo fabricando otra cosa, y la palabra caramelo induce aquí a error a todo el mundo, incluidas las fichas de cata.

      Münchow, por su parte, traza una curva de solo dos ejes, la acidez que baja y el amargor que sube a medida que avanza la cocción. El dulzor no figura en ella. No es una contradicción frontal, es una ausencia, y cuenta: uno hace del dulzor una dimensión que decrece con el grado, el otro no la representa en absoluto. Ninguno mide nada, y sería sin embargo una de las pocas cosas fácilmente medibles aquí, puesto que los azúcares residuales de un café tostado se pueden cuantificar.

      La cafeína, y la aritmética que la lámina olvida

      La lámina dice que la cafeína es termoestable, es decir, que no se degrada a las temperaturas de tueste, y se detiene ahí. Rao lleva el razonamiento hasta el final. Puesto que la cantidad de cafeína queda prácticamente sin cambio y el grano pierde masa, la proporción de cafeína referida al peso aumenta durante la cocción.

      La consecuencia es contraintuitiva y es aritmética, no química: si se preparan todos los cafés con la misma proporción de masa de agua a masa de café molido, los tuestes oscuros dan una bebida con más cafeína que los claros. La precisión sobre la masa es decisiva y explica por qué sobrevive la creencia inversa: medido con cuchara, es decir, por volumen, un tueste oscuro pone menos materia en el filtro, puesto que el grano se hinchó y se aligeró. Dos métodos de dosificación, dos resultados opuestos, y la misma química detrás.

      Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, 2014, p. 18 para los dos umbrales, el encadenamiento causal, la comparación de la carne asada y hervida y la caramelización que disminuye el sabor dulce, p. 19 para la cafeína y la consecuencia sobre la dosificación en masa; Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, figura 5, p. 15, para la curva de dos ejes de la acidez y el amargor; Home-Barista, hilo «What is Baked Coffee?», consultado el 21/10/2026, para el primer crack a 375 °F supuesto en el libro de Rao; Barista Hustle, How to Roast Coffee, y Green Plantation, consultados el 21/10/2026, para el amarilleo hacia 150 °C.

      76Las tecnologías, una por una

      Tambor de calentamiento directo

      Principio: un cilindro horizontal, a menudo perforado, gira sobre una llama, de carbón, de coque, luego de gas. El calor entra por dos caminos, la conducción contra la pared y el aire aspirado a través del tambor. Unas paletas interiores levantan el café y lo dejan caer.

      Linaje: Evans 1824, Carter 1846, Burns 1864 para la descarga sin retirar del fuego, luego la llama directa con Tupholme 1887 y Henneman 1888.

      Lo que hace bien: el control fino por el tostador, la lentitud, hasta 18 minutos, que da tiempo a las reacciones, la robustez y la «tradición» que espera una parte del mercado.

      Lo que hace mal: el chamuscado (scorching) cuando la pared está demasiado caliente o el tambor demasiado lento, es decir, cuando el removido ya no basta para alejar el grano del metal. Luego los depósitos de aceite y de carbono en la cámara, que dan un sabor a humo a las tandas siguientes. Y por último una fuerte inercia térmica, y cerca del 75 % del calor perdido por la chimenea.

      Energía medida: 1 245 kJ por kg de verde para una cocción clara-media de 613 s en un tambor moderno de 250 kg con poscombustión catalítica. 1 675 kJ/kg para un tambor Probat tipo R con catalizador. Y hasta 4 060 kJ/kg con poscombustión térmica.

      Tambor de calentamiento indirecto
      Principiola llama nunca toca el tambor; un intercambiador o una cámara de combustión separada calienta el aire que luego se envía a través del café, o la pared se calienta con gases canalizados; el cilindro suele ser macizo y no perforado.Linajelos hornos de cilindro cerrado de Dakin (1848), el Lambert «indirecto» de 1901, el principio generalizado por los fabricantes italianos (IMF desde 1994, cámara de combustión «vortex» y quemador único que sirve también de poscombustión).Bienmenos contacto con una llama abierta, menos chamuscado, mejor homogeneidad, humos tratados en origen, hasta 30 % de energía recuperada por recirculación según el fabricante.Malrespuesta más lenta a los cambios de llama, máquinas más pesadas y más caras, y un rendimiento que depende enteramente del aislamiento.
      Lecho fluidizado y aire caliente

      Principio: un fuerte caudal de aire caliente entra por la parte baja de la cámara y hace flotar los granos. El calor pasa, pues, casi exclusivamente por convección, sin contacto con un metal caliente. Una variante, el lecho de chorro (spouted bed), fluidiza solo una columna.

      Linaje: Fullard 1919, con una patente de aire caliente citada por Ukers, y luego el Sirocco doméstico de Siemens en los años 1970-80.

      Y sobre todo Michael Sivetz, ingeniero químico que pasó por General Foods, Folgers y Kaiser. Construye en 1974 su prototipo a gas en su garaje de Corvallis (Oregón). El 11 de noviembre de 1974, presenta la patente US 3 964 175 «Coffee roasting system», otorgada el 22 de junio de 1976. El aire no pasa de 530 °F (277 °C) y la masa debe ser «densa y recirculante de manera uniforme». Neuhaus Neotec desarrolla en Alemania, desde hace una treintena de años, el RFB industrial (30 a 240 kg por tanda) sobre ese mismo principio.

      Bien: cocción corta, con tiempos cortos y temperaturas altas, sin chamuscado, tanda homogénea, cámara limpia, chaff evacuado en continuo. En volúmenes muy grandes, la recirculación hace bajar además el consumo.

      Mal: la velocidad no hace los mejores cafés (Hoffmann), la energía de los ventiladores sube rápido cuando la relación aire/grano supera 10, y el lecho de chorro da tandas heterogéneas. Barista Hustle recuerda por último que ni el principio ni la sonda eran nuevos en Sivetz: solo su combinación lo era.

      Tangencial
      • Principioel tambor gira en torno a un eje horizontal, pero el aire caliente se inyecta tangencialmente por abajo a través de una pared y una paleta helicoidal, de modo que la masa es removida por el aire tanto como por la rotación
      • el contacto grano-metal se reduce y domina la convección.LinajeProbat presenta su Jupiter, primer tangencial industrial, en 1969 (según la prensa profesional citada más abajo; la página histórica del fabricante no data este modelo).Biengrandes tandas (centenares de kilos) en tiempos cortos, homogeneidad cercana al lecho fluidizado, perfiles ajustables
      • es la máquina de los grandes industriales europeos.Malmáquina pesada, reservada a la industria, consumo de ventilación elevado.
      Recirculación con quemador único (tipo Loring)
      • Principioun solo quemador, colocado en un ciclón, calienta el aire de cocción e incinera al mismo tiempo los humos
      • el aire se recicla en circuito cerrado hacia el tambor en lugar de expulsarse
      • ninguna poscombustión externa.LinajeMark Loring Ludwig, empacador de café en el norte de California, comienza en 1998 y entrega hacia 2003 «la primera máquina sin humo»
      • Loring Smart Roast (Santa Rosa) reivindica hasta 80 % menos de gases y un parque instalado en más de 60 países
      • IMF (Italia) aplica el mismo principio del quemador único con poscombustión integrada.Bienconsumo y emisiones divididos, cámara limpia, perfiles muy repetibles.Malprecio, dependencia de la electrónica, y un debate no zanjado sobre el «sabor de la máquina» (la revista Roast le dedica un artículo, «Can you taste the roasting system?»).
      Eléctrica: resistencias, inducción, infrarrojo, halógeno

      Principio: el calor viene de la corriente, y ya no de una llama. Coexisten cuatro maneras de hacerlo entrar.

      • ResistenciasCalientan el aire o la pared.
      • InducciónEl propio tambor se calienta: Aillio Bullet, 1 kg, desde 2015-2016, R2 y R2 Pro en julio de 2024, Gemma Induction de Sweet Coffee Italia.
      • Halógeno y plancha calefactoraLámparas halógenas y una plancha combinadas con aire caliente, en Stronghold, en Seúl: el S7 se anuncia para Estados Unidos en diciembre de 2016, el S8X de 4,5 kg el 28 de mayo de 2025.
      • Infrarrojo a gasQuemadores infrarrojos a gas, en Diedrich, Idaho, que pasa al todo eléctrico con el DR3-E en abril de 2024.

      Los grandes fabricantes han seguido. Probat vende el P05 E (abril de 2022), el P01 (agosto de 2022) y el P12 E (enero de 2023), y anuncia en noviembre de 2022 pruebas con hidrógeno. Giesen anuncia en 2022 una eléctrica de 15 kg. Bellwether (California) vende una «Shop Roaster» sin extracción, 1,5 kg, 14 900 dólares, con 87 % menos de huella de carbono reivindicado por libra.

      Bien: sin llama, sin conexión de gas, por lo tanto instalación posible en una tienda. El control es muy fino, pues la inducción calienta el tambor sin la inercia de un quemador. Y las emisiones locales son nulas.

      Mal: la potencia eléctrica requerida, la capacidad limitada (1 a 15 kg en la mayoría), el costo del kWh según los países. El balance de carbono, sobre todo, depende enteramente de la red. Ukers descartaba ya la electricidad en 1922 por su costo, y la objeción sigue siendo económica un siglo después.

      Tostadoras controladas por la sonda (perfil automático)
      • Principio: la máquina sigue por sí misma una curva de temperatura de grano registrada, modulando calor y aire mediante regulación PID
      • el operador elige un perfil en lugar de conducir la tanda.Linajeel Preterre de 1849 ya detenía la cocción según la pérdida de peso
      • Ikawa (Londres) vende desde los años 2010 tostadoras de muestra de lecho fluidizado controladas por aplicación (Pro V3 en 2018, Pro100 en 2021, Pro100x en 2023, Pro50X en 2025, Ikawa Go en 2026), Bellwether y Stronghold venden perfiles listos para usar
      • Ikawa y Bühler se asocian en 2023.Bienrepetibilidad
      • intercambio de perfiles entre comprador y productor (campaña Ikawa-Algrano de 2020 para equipar a caficultores), formación.Malla curva describe lo que pasó, no dice lo que es bueno, el autor del libro anota haber visto, y hecho, tandas mediocres «respetando perfectamente el perfil».
      Tostadoras domésticas

      Principio: de la sartén a la máquina de mostrador.

      El tueste en casa es universal hasta los años 1860. Retrocede luego con el paquete de una libra de Arbuckle (1865), es decir, con el café ya tostado vendido en paquete, y desaparece casi después de la Primera Guerra Mundial. Burns lo había predicho, como se vio más arriba.

      Sobrevive, sin embargo, en algunos lugares: en la Francia rural hasta los años 1920, y en la sartén de hierro fundido en los países productores (fotografía en esta página, Jamaica 2018).

      El renacimiento viene del Sirocco de Siemens (años 1970-80), de la patente Sivetz (1976), y luego de una oleada de patentes de aparatos domésticos entre 1986 y 1999. Llegan después los pequeños tambores y lechos fluidizados eléctricos (Hottop, Behmor, Gene Café, Fresh Roast). Luego la venta de café verde por internet hacia 2001, que pone la materia prima al alcance del particular. Las máquinas de palomitas (popcorn poppers) desviadas de su uso son la versión más barata.

      Bien: la frescura, el costo, el aprendizaje.

      Mal: el humo en la cocina, tandas de 100 a 300 g, y la ausencia de sonda fiable y de enfriamiento rápido en los modelos simples.

      Vosloo 2017, § 2.2.2, pp. 17-19; Schwartzberg, tablas 1-2 y § Energy saving methods; patente US 3 964 175 (FreePatentsOnline, consultado el 07/09/2026); Kaladi Coffee, Michael Sivetz (consultado el 07/09/2026); Barista Hustle, Who really invented the air roaster; Global Coffee Report, Built to last (2018) y Neuhaus Neotec's air to the throne; Loring, Our story (consultado el 07/09/2026); IMF, Company (consultado el 07/09/2026); Daily Coffee News, 30/12/2024, 03/07/2024, 19/12/2016, 28/05/2025, 26/04/2022, 19/08/2022, 19/01/2023, 08/11/2022, 22/06/2022, 25/06/2018, 22/02/2021, 20/04/2023, 08/05/2025, 12/05/2026, 05/02/2020, 16/08/2023; Global Coffee Report, Bellwether launches low-cost electric shop roaster (2024); Bellwether, Shop Roaster specifications; Wikipedia, Home roasting coffee (consultado el 07/09/2026); Ukers 1922, cap. XXV, p. 385; cronología p. 737; LC cap. 11
      TecnologíaLo que hace bienLo que hace mal
      Tambor, calentamiento directoControl fino, lentitud, robustezChamuscado, depósitos, inercia, 75 % de calor perdido
      Tambor, calentamiento indirectoHomogeneidad, humos tratados, recuperaciónRespuesta lenta, peso, precio
      Lecho fluidizado / aire calienteRápido, limpio, sin contacto con el metalVentilación costosa, velocidad juzgada menos fina
      TangencialGrandes tandas homogéneasSolo industrial, ventilación
      Recirculación (Loring, IMF)Gas y humos reducidos, repetiblePrecio, electrónica, «sabor de la máquina» debatido
      Eléctrica (inducción, IR, halógeno)Sin llama, en tienda, reactiva1-15 kg, potencia requerida, balance = red
      Perfil automáticoRepetible, compartibleSigue la curva, no el café
      DomésticaFrescura, costoHumo, 100-300 g, sin enfriamiento
      Vosloo 2017, § 2.2.2; Schwartzberg; fabricantes citados (consultados el 07/09/2026); LC cap. 11

      Conducción contra convección, y dos objetos que llevan el mismo nombre

      Dos puntos de esta sección piden ser retomados, y están ligados: el reparto entre los dos modos de transferencia en un tambor, y la pieza que se invoca para corregirlo.

      La cifra más citada del oficio, y de dónde viene

      La lámina escribe que conducción y convección se reparten el trabajo en un tambor clásico. Rao escribe otra cosa: los tambores clásicos tuestan principalmente por convección y secundariamente por conducción, y propone un reparto de 70 contra 30. Münchow va en el mismo sentido incluso en el caso más desfavorable para su tesis, puesto que anota que aun en una máquina donde la llama lame el tambor, la mayor parte de la transferencia sigue viniendo del aire caliente.

      Dos precauciones antes de corregir la lámina, y pesan mucho. Primero, la cifra de Rao no es una medición. Es, lo escribe él mismo, lo que le estimó, en una conversación privada, un representante de un fabricante alemán conocido, sin que se nombre ni la casa ni la persona. Ni protocolo, ni máquina, ni registro. Es sin embargo el número más citado del oficio, retomado de manual en artículo como si saliera de un laboratorio. Hay que citarlo con esta precaución, o no citarlo.

      Luego, Rao dice dos párrafos más adelante que la conducción desde el tambor caliente desempeña un papel importante durante los primeros minutos, antes de que la temperatura del aire se restablezca y la convección recupere el dominio. El reparto depende, pues, del momento de la cocción. La fórmula de la lámina, dos modos que se reparten el trabajo, solo es falsa si se la lee como un promedio sobre toda la tanda; es justa al comienzo y falsa después.

      Eso da de paso su verdadero alcance a la caída de la curva al comienzo de la tanda, que la lámina explica como el encuentro del grano frío y el tambor caliente: es también el momento en que el régimen de calentamiento cambia de naturaleza, y no solo un artefacto de la sonda.

      Un tambor de doble pared, o el otro

      La expresión tambor de doble pared falta en esta lámina, y debería figurar con sus dos sentidos, porque son opuestos.

      En Rao, un tambor de doble pared está hecho de dos capas concéntricas de metal separadas por un espacio de varios milímetros. La llama calienta el tambor exterior, el interior queda más frío, y el conjunto disminuye la transferencia por conducción hacia el grano. El intersticio es un aislante, y la pieza sirve para proteger el café del metal.

      En el Book of Roast, una pieza que lleva el mismo nombre hace lo inverso. En Probat, la pared interior es perforada y la exterior maciza; el ventilador aspira el aire caliente en el espacio entre las dos y lo hace pasar por las perforaciones. El intersticio es un conducto, aumenta la convección, y protege además, accesoriamente, la pared perforada del ensuciamiento.

      Un lector que pida un tambor de doble pared a su proveedor obtendrá uno u otro sin saber cuál, y los dos modifican la transferencia térmica en sentido contrario. Las dos descripciones son exactas: son dos objetos diferentes bajo una sola palabra. Ninguna medición resolverá esto, puesto que no se trata de un desacuerdo sobre un hecho sino de una colisión de vocabulario entre fabricantes; el único remedio es preguntar cuál de los dos, y por dónde va el aire.

      El punto de acuerdo está en otra parte y vale la pena anotarlo: en los dos sentidos del término, al tambor de doble pared se le reconoce el mismo mérito práctico, reducir las quemaduras superficiales debidas a un metal demasiado caliente. El Book of Roast precisa incluso que la pieza se introdujo para eso, contra el tipping causado por el sobrecalentamiento localizado del cilindro perforado. El defecto tiene, pues, una solución mecánica conocida desde hace un siglo, lo que la sección sobre los defectos no decía.

      Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, 2014, p. 19 para el reparto 70/30, para su origen y para el papel de la conducción en los primeros minutos, p. 22 para el tambor de doble pared aislante y las quemaduras superficiales; Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, p. 31 para la parte del aire incluso con calentamiento directo; Jens Roelofs, Machinery, Ingenuity, Discovery, en The Book of Roast, 2017, p. 29, para el tambor de doble pared de Probat.

      77Los fabricantes, uno por uno

      Jabez Burns & Sons, Nueva York (1864)
      • 1864Fundada en el 107 de Warren Street para fabricar la tostadora patentada
      • 1867enfriador
      • 1867-1874granulador
      • 1881tostadora mejorada
      • 1883tostadora de muestra
      • 1900llama directa con puerta pivotante
      • 1908cilindro perforado abierto
      • 1909muestreador basculante a gas o eléctrico
      • 1906constituida en sociedad
      • 1908fábrica de seis pisos en la calle 43
      • 1917duplicada
      • «el mayor taller de máquinas de café de Estados Unidos» en 1922. De allí salen los Jumbo de Arbuckle y las baterías de veinticuatro Burns de las grandes casas neoyorquinas.
      Probat, Emmerich (1868)
      • Emmericher Maschinenfabrik und Eisengiesserei (van Gülpen, Lensing, von Gimborn)
      • 1870esfera
      • patente 1892, Perfekt a comienzos del siglo XX
      • serie G «groß» en 1930 (con un modelo dedicado al espresso)
      • 7 de octubre de 1944fábrica destruida
      • 1949reconstruida
      • 1950exportaciones superiores a las ventas internas
      • 1959nombre Probat
      • Jupiter tangencial en 1969 (prensa profesional)
      • 1985compra de Bauermeister
      • 2012centro de I+D
      • 2018150 años
      • mayo de 2022Neptune 1000 industrial
      • 2022-2023gama eléctrica P01/P05 E/P12 E
      • 2022pruebas con hidrógeno anunciadas
      • 2024compras de A.C. Horn y Royal Duyvis Wiener
      • 2025marca unificada «Probat Group»
      Gothot, Mülheim del Ruhr

      Ukers cita la casa en 1922 por su tostadora rápida Ideal-Rapid, calentada a coque o a gas, y por su versión manual Favour.

      El nombre del modelo dice su época. Es el momento en que el «tueste rápido» agita el oficio alemán, y Gothot vende la velocidad como argumento de catálogo.

      La máquina sobrevivió al fabricante. Schwartzberg cita todavía, según Rothfus, un «Gothot Rapido Nova» con poscombustión térmica que consume 2 680 kJ/kg. La cifra es alta, y la razón no está en el tambor. La poscombustión térmica, la que quema los humos a alta temperatura, es el más voraz de los tratamientos de aire.

      Cuándo fue absorbida Gothot por Probat, no se sabe. La fecha no pudo verificarse en las fuentes consultadas (véanse las zonas de sombra).

      Petroncini, Bolonia y luego Ferrara (1919)

      Ruggero Petroncini funda la casa como artesano, y con una apuesta: la convección. Es decir, el calor llevado por el aire caliente, y no por el contacto con la pared del tambor. La elección no es teórica. Cuanto menos toca el grano el metal ardiente, menos riesgo tiene de chamuscarse.

      Los engranajes patentados y el primer tambor de 120 kg llegan entre 1931 y 1937. Las instalaciones industriales completas siguen a partir de los años 1980. La sede pasa a Sant'Agostino, cerca de Ferrara, a comienzos de los años 1990.

      En 2005 sale el TMR720, «el tambor más grande del mundo», 720 kg por tanda. La trayectoria cabe en esas dos cifras: partida de un tambor de artesano, la casa terminó reivindicando la tanda más grande del mercado.

      El desenlace es también un fin de independencia. Petroncini se integra al grupo IMA en 2017.

      Officine Vittoria, Italia
      Fabricante italiano de tambores artesanales y semiindustriales; ni el sitio ni la prensa consultada han dado una fecha de fundación verificable (véanse las zonas de sombra).
      Loring Smart Roast, Santa Rosa (1998-2003)

      Quemador único y recirculación: el principio se describe más arriba, en las tecnologías. La gama es su declinación, y sus nombres se leen solos. La cifra da la capacidad, de 7 a 70 kg, el ave da el modelo: S7 Nighthawk, S15 Falcon, S35 Kestrel, S70 Peregrine.

      Dos complementos rodean el tambor. El sistema de pesaje W70 devuelve la conducción a la medición más antigua del oficio, la pérdida de peso entre el verde y el tostado. El programa Roast Architect, por su parte, registra el perfil y calcula la tasa de aumento.

      El parque instalado supera los 60 países, lo que es mucho para un fabricante tan joven.

      Diedrich Roasters, Idaho

      Quemadores infrarrojos a gas y tambores de calentamiento indirecto; cambio de propietarios con la salida de los fundadores en marzo de 2016, nueva sede de 7 400 m² en junio de 2020, DR-3 en reemplazo de los IR-1 e IR-2.5 en enero de 2022, DR3-E totalmente eléctrico en abril de 2024, DR-280 (cuatro sacos) en diciembre de 2025.

      Giesen, Ulft (Países Bajos)

      Giesen construye tambores a gas de 1 a 60 kg. Es toda la escala del oficio, de la tostadora de muestra a la pequeña unidad industrial, sin ir nunca hacia las tandas de varios centenares de kilos.

      Lo que sigue acompaña el movimiento general. En junio de 2022 llegan el W6 Pro y el anuncio de una eléctrica de 15 kg, en el momento preciso en que la electrificación se vuelve el hecho dominante del sector. En febrero de 2024 viene el programa Profiler 2.0, de la casa, como Loring con Roast Architect y Aillio con RoasTime. En mayo de 2025, la firma es rebautizada Giesen Roasting Solutions; en julio, anuncia la renovación de sus gamas 6 y 15.

      Falta la fecha de fundación. Las fuentes que la dan no pudieron consultarse, y se prefiere dejar el vacío a la vista.

      IMF, Occhiobello (1994)

      Calentamiento indirecto, cámara de combustión «vortex» bajo regulación PID que mezcla aire ambiente y aire caliente, quemador único que sirve de poscombustión, recirculación que reivindica hasta 30 % de ahorro; retomada por Alessandro Garbin en 2010; gamas de tienda e industrial; ISO 9001 y 14001.

      Stronghold, Seúl

      Stronghold calienta con electricidad, y por tres medios a la vez: el aire caliente, lámparas halógenas y una plancha calefactora. El trío cubre exactamente las tres maneras en que el calor entra en un grano, la convección, la radiación y la conducción, descritas más arriba.

      Lo que sigue es una serie de fechas. Diciembre de 2016: el S7 se presenta para Estados Unidos. 2022-23: el S7 Pro se vuelve la máquina oficial de los campeonatos estadounidenses. Una máquina de concurso debe ser lo bastante repetible para que los competidores sean juzgados por su conducción y no por su equipo.

      El 28 de mayo de 2025 se presentan el S8X, de 4,5 kg, y el S2 compacto. El S2 sale a la venta mundial en abril de 2026.

      Aillio

      Bullet R1 de 1 kg de inducción, presentado en 2015 antes de su comercialización; actualización y anuncio del Bullseye de 2 kg en 2019; AiO de 2 kg en 2022; Bullet R2 y R2 Pro en julio de 2024, programa RoasTime, compatibilidad con Cropster y Artisan; showroom en América Latina (El Salvador) en agosto de 2026.

      Ikawa, Londres

      Tostadoras de muestra de lecho fluidizado controladas por aplicación:

      • 2018Pro V3
      • 2020aplicación Pro 3.0
      • 2021Pro100 con capacidad duplicada
      • 2022formulario de cata digital
      • 2023Pro100x
      • 2025Pro50X
      • 2026Ikawa Go
      • 2023alianzas con Algrano (2020) y Bühler
      Bühler, Uzwil (Suiza)

      Grupo de ingeniería alimentaria que reivindica más de cincuenta años de tueste; tambores RoastMaster de hasta una tonelada por hora con regulación «Infinity Profile Control» de la relación aire/grano; planta «de ultra bajas emisiones» planificada con Joh. Johannson (Noruega) en 2018; alianza con Ikawa en 2023.

      Neuhaus Neotec, Ganderkesee (1931)

      La casa nace en Delmenhorst y comienza fabricando bajo licencia de Burns. Los molinos y las tostadoras continuas patentados en Nueva York se construyen así en Alemania, bajo contrato, antes de que el fabricante alemán desarrolle sus propios principios.

      Desde hace unos treinta y cinco años, desarrolla el RFB, por Roasting by Fluid Bed, es decir, el tueste en lecho fluidizado llevado a escala industrial: 30 a 240 kg por tanda. Los granos flotan ahí en el aire caliente en lugar de rozar contra una pared.

      Anuncia perfiles de rápido a lento. Es una respuesta a la reputación del proceso, que el café de especialidad sospecha de no saber más que ir rápido. Vende también tambores, para los clientes apegados a las cocciones largas. Un fabricante que vende los dos principios reconoce que el debate no está zanjado.

      Ukers 1922, cap. XXXI, pp. 531-533; cap. XXXIV, pp. 641-643; cronología pp. 731-737; Probat, página histórica; Daily Coffee News, 10/08/2015, 14/03/2024 y búsquedas de archivo citadas más arriba; IMA Group, Petroncini (consultado el 07/09/2026); IMF, Company; Loring, Our story; Neuhaus Neotec, About us; Bühler, Coffee (consultado el 07/09/2026); Schwartzberg, § Comparisons

      Tres anterioridades, una máquina ausente y una fuente que se maneja con guantes

      Un artículo del Book of Roast completa esta sección en tres puntos de fecha y le añade una máquina que no tiene. Hay que decir primero de dónde viene: está firmado por el director de marketing de Probat-Werke, y Probat es su héroe de un extremo a otro, de van Gülpen y los talleres de Emmerich al Lifter, al Quick Roaster, al Perfect, al tambor de doble pared, al Jupiter y al Saturn.

      Las fechas de catálogo son probablemente exactas; la selección no lo es. Se puede, pues, usarlo para los hechos fechados, no para la jerarquía que sugiere entre las casas.

      El tambor perforado, o el gesto que hace girar el oficio

      El primer aporte no es una fecha sino un mecanismo, y afecta directamente a la transferencia térmica. El tambor perforado del Jubilee de Burns, en 1906, aumenta la parte de convección respecto de los cilindros macizos que lo preceden, cuya conductividad era claramente más alta, y permite bajar a dieciséis minutos de cocción y tres tandas por hora. La perforación del tambor es, pues, el gesto técnico que hace pasar el oficio de la conducción a la convección, y todo lo que hoy se dice sobre el dominio del aire data de ahí.

      La consecuencia llega enseguida y suele contarse al revés: la descarga rápida se vuelve necesaria no porque se hubiera descubierto la cocción residual, sino porque la transferencia se había acelerado hasta volverla problemática. Un grano que sale de una máquina lenta sigue cociéndose lentamente; un grano que sale de una máquina rápida sigue cociéndose rápido. La tina de enfriamiento por aspiración es una respuesta a una aceleración, no un progreso salido de la nada.

      Dos fechas más antiguas que las de la lámina

      Antonio Scolari patenta en 1957 una máquina de tostar con lámparas infrarrojas. El concepto no prosperó, y es precisamente lo que lo hace útil de conocer: el infrarrojo vuelve periódicamente en los anuncios de los fabricantes como una novedad, y tiene setenta años.

      La compañía alemana Caasen saca un lecho fluidizado europeo en 1926, es decir, medio siglo antes que Sivetz. Si la fecha es exacta, es la más antigua del corpus para una máquina de aire comercial, y desplaza seriamente la cronología que da la lámina. Pero se plantea sin referencia, en un artículo de fabricante, y es lo bastante consecuente como para merecer una verificación en otra parte antes de retomarse sin reservas.

      La tostadora centrífuga, ausente de la lámina

      Probat presenta en 1973 la primera tostadora centrífuga, la Saturn: un tazón de cocción provisto de un anillo de láminas, en el que el café circula de manera toroidal, es decir, en toro, girando alrededor del eje del tazón mientras rueda sobre sí mismo. El diseño apunta a una parte alta de transferencia convectiva, lo que la sitúa del lado de las máquinas de aire sin que sea un lecho fluidizado. Es una familia entera que la sección ignora, y ha dejado descendientes industriales.

      Tres detalles por verificar antes de retomar

      La mención de un Jabez Burns de veinte años en 1864 no concuerda con las fechas que suelen retenerse para él, y el artículo no respalda la suya con ningún año de nacimiento.

      La frase según la cual el diseño del cilindro interior de Burns se seguiría usando en todos los tambores más de ciento cincuenta años después de su patente emplea un absoluto que nada sostiene, y que un solo contraejemplo bastaría para deshacer.

      La fecha de 1926 para el lecho fluidizado de Caasen se da sin fuente, aunque es la afirmación más consecuente del artículo.

      Jens Roelofs, Machinery, Ingenuity, Discovery: A History of Roasting Equipment, en The Book of Roast, Roast Magazine, JC Publishing, 2017, p. 28 para Burns y la caída de los tiempos de cocción, p. 29 para el Jubilee y el tambor perforado, p. 30 para la patente Scolari y el lecho fluidizado Caasen, p. 31 para el Saturn. El autor es director de marketing de Probat-Werke, lo que impone prudencia sobre la selección de los hechos.

      78Las herramientas

      Sondas y termopares
      El perfil es la curva de un termopar clavado en el lecho de granos; una segunda sonda lee el aire de entrada, otras el aire de salida del tambor y más lejos en el ducto, conectadas a un registrador por segundo. La sonda de grano lee una mezcla de granos y aire, nunca el centro del grano; su diámetro y su posición cambian el valor mostrado y las cifras solo se comparan a igual máquina («Our world through a keyhole», Roast Magazine). Vosloo tuvo que añadir dos sondas de gas para la investigación, que el tostador artesano no tiene.
      Programas de perfil
      • Cropster (Innsbruck2007, nacida originalmente trabajando con productores, hoy perfil, inventarios, control de calidad y mercado del verde)
      • Artisan (2009programa libre AGPL v3 de los informáticos Rafael y Marko, más de 80 marcas de máquinas y 50 aparatos, plataforma artisan.plus, base de usuarios presentada como diez veces superior a cualquier otra)
      • RoastLog (perfilesinventarios, muestras, más de 1,5 millones de tandas registradas)
      • RoasTimepropio de Aillio
      • Profiler 2.0 en Giesen, Roast Architect en Loring. Todos calculan la tasa de aumento (RoR) y el porcentaje de desarrollo (DTR).
      Colorímetros

      Agtron (reflectancia en el infrarrojo cercano, escalas Gourmet y Commercial, cuanto más bajo es el número más oscuro es el café); Probat Colorette (Colortest y Colorette 3b ayer, Colorette 4 con fotodetector de 64 canales hoy); Tonino (pequeño aparato inalámbrico del equipo Artisan, «al precio de dos sacos de verde»); RoastRite RA-720BF (15 g de café molido, rango 15-150 en la escala Agtron Gourmet, certificado para las competencias); Lighttells CM-100 y CM-200, este último aparato oficial de los campeonatos World Coffee Events. El estándar SCAA de 2015 para la cata impone 63,0 Agtron Gourmet (48,0 Commercial, 62,0 Colortrack, 96,0 Colorette 3b) sobre café molido, con ± 1, medido entre 30 minutos y 4 horas después de la cocción; un documento de formación profesional da 85-95 en grano y 100-120 en molido en Neuhaus Colortest II.

      Medidores de humedad y actividad de agua

      La humedad del verde, 10 a 12 %, se mide por capacitancia o por estufa. Dice cuánta agua contiene el grano, no lo que esa agua puede hacer.

      Es el papel de la actividad de agua, la aw, una relación de presión de vapor: mide la parte de agua realmente disponible, la que el moho puede usar. El estudio de Sustainable Harvest (2021) recomienda una ventana de 0,45 a 0,55, es decir, 10,5-11,5 % de humedad. Por encima, el moho y la degradación se aceleran. Por debajo, la semilla muere, y el café se vuelve plano.

      La síntesis de Yang retiene límites más altos, una humedad inferior o igual a 12,5 % y una aw inferior o igual a 0,7, para contener la ocratoxina A.

      Estas mediciones protegen, no prometen nada. La aw no es, hasta hoy, un predictor de la puntuación en taza: dice si el café se va a echar a perder, no si es bueno.

      El densímetro, marca Sinar en el protocolo citado más arriba, fija la temperatura de carga. La primera decisión de un tueste se toma, pues, en un instrumento de café verde, antes de que la máquina se caliente.

      Enfriador
      Tina circular de fondo perforado, ventilador que aspira a través de la capa, brazo removedor: el principio de Burns (1867) no ha cambiado. A.L. Burns recordaba que un café «magníficamente uniforme» a la salida pierde toda uniformidad si se enfría tarde o mal, y que una masa amontonada puede incendiarse. Las grandes fábricas de 1922 usaban carros basculantes y brazos flexibles; el enfriamiento con agua (3 a 4 litros por 60 kg en el método «húmedo» de 1922) está reservado a los grandes volúmenes y mal visto en el café de especialidad.
      Despedradora
      Un saco de Jamaica ordinario contenía en 1860 de 3 a 5 libras de piedras y de ramitas apartadas a mano después del tueste; el separador de piedras neumático, aguas abajo del enfriador, separa por densidad en una corriente de aire ascendente; Loring vende un D35 con sus máquinas. El ciclón, por su parte, recoge la película plateada, extremadamente inflamable: «un tostador que no limpia su ciclón acabará teniendo un incendio» (LC cap. 11), 170 años después del incendio de Hope Mills.
      Muestreador (trier) y tostadora de muestra

      La sonda tubular de Evans (1824) y el «taster» de Dakin (1848) se han vuelto el trier. Es una varilla hueca que se tira para hacer caer unos granos en la mano. La herramienta no ha cambiado de función en dos siglos, porque la necesidad no ha cambiado. Hay que saber en qué punto está la tanda sin detener la máquina.

      El autor del libro lo usa cinco o seis veces por tanda. Sostiene que un tostador que pretende no usarlo ya «miente, o tuesta algo que no le importa». La curva de sonda registra una temperatura; no dice ni el color, ni el olor, ni el ruido.

      La tostadora de muestra, por su parte, sigue un protocolo cifrado: Burns patenta una en 1883, Probat la hace eléctrica hoy, Ikawa de aire. Los números están fijados porque una muestra no sirve de nada si no es comparable con otra.

      • 100 gla masa de la tanda de prueba.
      • 150 a 200 °C al iniciosegún la densidad medida del grano verde.
      • 8 a 12 minutosla duración total, más corta que la de una tanda de venta.
      • Salida antes del segundo crackmás allá, el sabor a tueste cubre el origen, y es el origen lo que se busca juzgar.
      • Al menos 8 horas de reposoen recipiente permeable, al abrigo de la luz: el gas debe poder salir, la luz debe quedarse fuera.
      Espectrómetros y análisis
      La colorimetría Agtron es ya una medición de infrarrojo cercano; la espectroscopía NIR completa («Spectroscopy illuminated», Roast Magazine) sirve en laboratorio para estimar humedad, grado y composición sin reactivo, y el CIE L*a*b* sigue siendo la referencia científica (L* de 28-30 en claro a 18 en muy oscuro). Vosloo recomienda como prioridad de investigación una medición del grado en línea, ya que todos los métodos actuales juzgan después de los hechos.
      Sensores de humo y poscombustión

      Al final de la cocción, el café emite compuestos orgánicos volátiles y monóxido de carbono. El aire que sale debe, pues, tratarse antes de la chimenea. El oficio dispone de tres poscombustiones y un filtro.

      • Térmicaquema los humos a 760 °C como mínimo, con 0,4 s de permanencia. Es la más voraz, puesto que esa temperatura hay que producirla.
      • Catalíticaun catalizador rebaja el trabajo a 400 °C como mínimo, con 0,05 a 0,1 s de permanencia. Menos caliente y más corto, por lo tanto menos gas: es la más corriente.
      • Regenerativa (RTO)quemadores alternados y una recuperación de calor, que recupera de los humos una parte de lo que se acaba de darles.
      • Electrofiltro (ESP)no quema nada. Ioniza las partículas y las recoge en placas: hasta 95 % menos de partículas, 20 a 50 % menos de COV. Ahorra además 30 a 50 % de gas cuando reemplaza una poscombustión, que consume unos 4 m3 de gas por hora. Cuéntense 5 000 a 50 000 dólares y un retorno en dos a cinco años.

      Quedan dos partidas. Los quemadores bajos en NOx reducen los óxidos de nitrógeno en cerca de la mitad. Y los sensores de CO y de opacidad en chimenea no sirven para conducir la cocción. Sirven para los controles reglamentarios; la revista Roast dedica un capítulo a las reglas de calidad del aire.

      Vosloo 2017, § 2.2.4, pp. 22-23; § 3.2.2, pp. 48-49; § 6.2, p. 134; Roast Magazine, The Book of Roast vol. 1 y 2, índices; Cropster (Verdane, Tracxn, consultados el 07/09/2026); Artisan, About (consultado el 07/09/2026); RoastLog y RoastRite, sitios (consultados el 07/09/2026); Tonino, sitio; Lighttells, Caffèlab (consultado el 07/09/2026); SCAA Standard, Roast level for cupping, 13/07/2015; documento de formación profesional, guía de cata, p. 3; Martinez Agudelo, Daily Coffee News, 23/06/2021; Yang et al. 2026, pp. 15-16; Ukers 1922, cap. XXV, pp. 388-391, cap. XXXIV, pp. 634 y 639; Schwartzberg, § VOC oxidation; STiR, 25/08/2025; LC cap. 11

      79El perfil: carga, tiempo, tasa de aumento, porcentaje de desarrollo, descarga

      Un perfil se describe con unos pocos números.La cargamasa de verde y temperatura del tambor en la carga, que deciden el vigor del secado; Ukers ya anotaba que no se supera el 90 % de la capacidad nominal y que una carga demasiado pequeña calienta demasiado rápido.El tiempo totalDe 8 a 12 minutos para una muestra, de 10 a 14 minutos para un café de especialidad según el autor del libro, rara vez más de 20; de 25 a 45 minutos en los cilindros de carbón del siglo XIX. La tasa de aumento (rate of rise, RoR): la derivada de la curva de la sonda, en grados por minuto; Scott Rao plantea que el RoR debe decrecer de forma continua y denuncia el «crash and flick», caída brusca al acercarse al primer crack (gas cortado con demasiada fuerza, reacciones endotérmicas del estallido) seguida de un rebote al final del crack, que asocia a los cafés planos.El porcentaje de desarrollo (DTR): tiempo entre el inicio del primer crack y la descarga, en relación con el tiempo total; Rao recomienda de 20 a 25 % para la mayoría de los grados entre primer y segundo crack, precisando que se trata de «cifras redondas» sacadas de la observación de que 18 de las 20 mejores tandas, entre más de 20 000 examinadas, se situaban ahí, y que el DTR es un indicador entre otros, no una garantía.La descargatemperatura de la sonda de salida que, según Vosloo, predice a grandes rasgos el grado, puesto que los cracks ocurren a temperaturas constantes en una máquina dada.

      Rao, Development time ratio, scottrao.com, 25/08/2016; Mill47 y Green Coffee Collective sobre el crash and flick (consultados el 07/09/2026); Vosloo 2017, § 2.2.4, pp. 22-23; § 6.1, p. 133; Ukers 1922, cap. XXV, p. 386; documento de formación profesional, guía de cata, p. 3; LC cap. 11

      Solo tres palancas: el calor (llama o resistencia), el flujo de aire, que transporta el calor, evacúa vapor, chaff y humo y enfría el lecho cuando se aumenta, y la velocidad del tambor, que regula el contacto con la pared. Ninguna regla fija da un grado determinado; los ajustes deben ser casi instantáneos, y «hacen falta años» para leer color, sonido y olor al mismo tiempo que la curva.

      El libro del autor añade dos posiciones: la sonda y el programa no tuestan, transforman un juicio en una huella, y la huella se compara, se transmite y se reproduce, lo que hace de una artesanía una profesión; pero la ventana de decisión se ha estrechado desde Thurber, no ensanchado, porque las máquinas son más reactivas, los cafés más reveladores y las expectativas más precisas, de modo que «treinta a sesenta segundos» es hoy una estimación generosa. El campeonato mundial de tueste, creado en 2013, califica precisamente esa conducción: perfil anunciado, respeto del perfil, taza.

      Vosloo 2017, § 2.2.4, p. 22; LC cap. 11; compendio de la entrevista, P17-P18

      Veinticinco por ciento, o tres y medio: el desacuerdo más nítido del expediente

      La lámina da el porcentaje de desarrollo de Rao, 20 a 25 por ciento del tiempo total entre el comienzo del primer crack y la descarga, precisando que es un indicador y no una garantía. La precisión es justa, y hay que añadir que es del propio Rao. Queda que, confrontado con el manual que sirve de base a la certificación de la SCA, este número no sobrevive como regla.

      Las dos versiones

      Rao plantea el rango y nombra los dos fracasos simétricos: por debajo de 75 por ciento del tiempo total antes del crack, el café será probablemente plano; por encima de 80, el desarrollo será verosímilmente insuficiente. Es una ventana estrecha, y se presenta como tal.

      Münchow da referencias que no encajan. Su caso central, nueve minutos hasta el primer pop y tres minutos después, cae exactamente en 25 por ciento: hasta ahí los dos hombres coinciden. Pero sus rangos van de cinco a trece minutos antes del pop y de uno a cuatro minutos después, y añade que el desarrollo puede bajar a un minuto para un café claro, incluso a medio minuto para un tueste extremadamente claro, y subir a cuatro o cinco minutos para uno oscuro, con tiempos de subida de cinco a catorce minutos.

      Medio minuto después de catorce minutos de subida da un porcentaje de tres y medio por ciento. Rao lo llamaría un café plano. Münchow lo llama un tueste extremadamente claro, y enseña que es la dificultad principal del estilo claro.

      Un factor de seis entre los dos límites inferiores. No es un matiz de ajuste, es un desacuerdo sobre lo que significa desarrollar.

      Lo que valen los dos números

      Hay que saber cómo se obtuvo cada uno, porque es lo único que distingue de verdad las dos posiciones.

      Rao explica su método, y eso lo honra. Examinó los datos de más de veinte mil tandas catadas a lo largo de diecinueve años de oficio y de consultoría, y buscó luego qué tenían en común las mejores, no las muy buenas, sino las lo bastante excepcionales como para poder recordar su sabor de memoria años después. Es un trabajo serio y no es un experimento: la muestra es autoseleccionada, puesto que son las tandas que le gustaron; la cata no fue a ciegas; el juez y el teórico son la misma persona; y indica en una nota que el análisis se hizo con lápiz, con calculadora y con hoja de cálculo.

      Va más lejos, y es la confesión más útil del corpus: está convencido de que el rango óptimo es mucho más estrecho que 20 a 25 por ciento y de que debería variar según el grado buscado, pero escribe que todavía no tiene suficientes datos para respaldar esas convicciones. Una creencia declarada como tal por su autor no es una regla, y la lámina ganaría citándola con esa cualidad.

      Münchow, por su parte, enmarca explícitamente sus referencias como reglas empíricas y las compara con la regla de los veinticinco segundos en espresso: útiles para un primer ensayo en una máquina desconocida, sin valor en competencia. No pretende, pues, describir un óptimo, describe el rango dentro del cual se encuentran cafés efectivamente vendidos.

      Lo que permitiría zanjar

      Un ensayo comparativo, y no existe. Haría falta un mismo café, una misma máquina, un mismo color final alcanzado con porcentajes de desarrollo escalonados de cinco a treinta por ciento, y una cata a ciegas con suficientes jueces para que el resultado salga del ruido. Ninguno de los dos autores lo ha hecho, ninguno cita a alguien que lo haya hecho. La lámina ganaría dando el rango de Münchow junto al porcentaje de Rao, no para desempatarlos sino porque su coexistencia es el hecho más instructivo de los dos: sobre el número más citado de la conducción de la cocción, el consenso profesional no existe.

      Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, 2014, pp. 42 y 43 para el método de establecimiento de los mandamientos y para el análisis con lápiz, p. 48 para el porcentaje de 20 a 25 por ciento, los dos fracasos simétricos y la confesión sobre el rango óptimo; Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, p. 35 para los rangos y la comparación con la regla de los veinticinco segundos, p. 36 para el desarrollo que baja a medio minuto.

      El plan de cocción, el punto intermedio y la tanda que se sacrifica

      Tres aportes de Münchow faltan en esta sección y van juntos, porque responden los tres a la misma pregunta: cómo trabajar en una máquina de la que no se sabe nada.

      El plan es la causa, el perfil es el efecto

      La distinción no aparece en ninguna parte de esta lámina y cambia la manera de trabajar. El perfil, es decir, el registro de la temperatura a lo largo del tiempo, es un efecto. La secuencia de ajustes de llama y de aire es la causa. Lo que se llama corrientemente un perfil es, pues, la huella de algo que no se ha nombrado, y ese algo, Münchow lo llama el plan de cocción: una estrategia escrita antes de la tanda, no una improvisación durante ella.

      Su ejemplo cabe en una línea: precalentamiento a 220 °C, carga a 140 con la llama al máximo, máximo todavía a 160, reducida un punto a 180, reducida otra vez a 195, descarga. Solo umbrales y gestos. Un tostador que trabaja así ya no mira la curva para decidir, la mira para verificar, lo que es una postura muy distinta: suprime el retraso entre lo que se lee y aquello sobre lo que se actúa, puesto que la decisión se tomó antes de que existiera la lectura.

      Añade una referencia que falta en esta sección: la temperatura de referencia en la carga es la del aire en la máquina vacía, idealmente en ascenso, y no la del grano. Cargar sobre una temperatura que está bajando es cargar en una máquina que ya devuelve la energía que había acumulado.

      El punto intermedio, una respuesta al problema de las sondas

      Münchow describe un dispositivo simple para obtener grados comparables en máquinas distintas y sin colorímetro, que es exactamente el problema que la sección sobre los colores declara insoluble. Se anota la temperatura de grano al comienzo del primer crack y al comienzo del segundo, y luego se apunta al promedio de las dos. En su ejemplo, primer crack a 190 °C, segundo a 210, punto intermedio a 200. Son las lecturas de su sonda: otra máquina las desplaza todas juntas, de 175 a 207 °C para el primer crack según las fuentes, y el punto intermedio sigue siendo un promedio entre dos lecturas del mismo instrumento, no una cifra para copiar.

      El truco sortea el problema de las sondas no comparables, y hay que ver por qué. Los dos cracks son eventos físicos del grano y no lecturas de instrumento: llegan cuando llegan, sea cual sea la sonda instalada. Esta ya solo sirve para medir un intervalo entre dos referencias que no definió, y el punto intermedio se recalcula en cada máquina dando en todas partes un grado vecino. Es la única solución del corpus al problema de la comparabilidad entre talleres, y no cuesta nada.

      Münchow mismo da su límite, lo que es raro: ese grado se elige para la enseñanza, porque cae en medio y se puede apuntar a él en todas partes, no porque sea bueno en sí. Sirve para comparar, no para hacer bien.

      La tanda que se sacrifica

      Queda el método de calibración, y es brutal. En una máquina desconocida, tostar una primera tanda a plena carga y a plena llama hasta el segundo crack. Es el peor perfil posible y la tanda se pierde. Pero da de golpe dos cosas que ningún catálogo proporciona: el potencial energético real de la máquina, es decir, lo que sabe dar cuando se le pide todo, y las temperaturas de grano a las que se producen los dos cracks en esa sonda. Son las referencias de todos los perfiles siguientes.

      Münchow juzga el café sacrificado menos costoso que el tanteo, y acompaña el consejo de una advertencia de seguridad que hay que retomar con él: llevado hasta el final, el café puede incendiarse.

      Compara por último su juego de referencias de partida, temperatura del aire a la entrada 200 °C con un rango de 170 a 230, nueve minutos hasta el primer pop con un rango de cinco a trece, tres minutos después con un rango de uno a cuatro, salida a 200 °C con un rango de 185 a 225, con la regla de los veinticinco segundos en espresso: útil para un primer ensayo, sin valor en competencia. Pocos autores de manuales enmarcan así sus propios números, y la lámina ganaría retomando ese enmarque junto con las cifras.

      Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, pp. 16 y 17 para el punto intermedio, p. 21 para el efecto de la sonda, p. 35 para las reglas empíricas, la tanda de calibración y la comparación con la regla de los veinticinco segundos, p. 36 para los rangos de tiempo y de temperatura de salida, p. 39 para la distinción entre plan de cocción y perfil, p. 40 para el ejemplo de plan de cocción.

      80Colores y escalas

      El grado se lee por el color, y no existe ningún estándar compartido de un tostador a otro. Cada uno nombra lo que ve.

      Los nombres estadounidenses de 1922 son ya numerosos: light, cinnamon, medium, high, city, full city, French, Italian. Ukers les superpone un mapa de gustos. Inglaterra prefiere el claro. Francia, Italia, Brasil, Turquía y los países productores, el muy oscuro. En suelo estadounidense, la costa del Pacífico va hacia el claro, el Sur hacia el oscuro, Boston hacia la canela. La fuente constata estas preferencias, no da su razón.

      La tabla de Hoffmann y Rao, retomada por Vosloo, procede de otro modo: vincula cada nombre no a un matiz de marrón, sino a una referencia audible, el crack.

      • Canelasale al comienzo mismo del primer crack.
      • Cityfin del primer crack.
      • Full cityjusto antes del segundo, primeros aceites en la superficie.
      • Vienéscomienzo del segundo crack.
      • Francésdurante el segundo crack, marrón oscuro y aceitoso.
      • Italianofin del segundo crack, casi quemado.

      Quedan las mediciones objetivas: la reflectancia (Agtron, Colorette, L* de 28-30 a 18), la humedad final (2,8 a 1,4 %) y la pérdida de masa (10 a 22 %). Ninguna hace una escala universal, y Vosloo dice por qué: la composición del verde varía demasiado con el clima, el procesamiento, la especie y el origen. Un mismo valor no abarca, pues, el mismo café.

      El color tiene un límite aún más molesto. No dice el tiempo empleado en alcanzarlo, y el mismo tono puede cubrir un tueste rápido y uno lento. Es el tema de un artículo de la revista Roast, «Flavor development: the relationship between time and color».

      Ukers 1922, cap. XXV, p. 387; Vosloo 2017, § 2.2.5, p. 23-25, tablas 2.2 a 2.5; Roast Magazine, The Book of Roast vol. 2, índice

      La tabla de Davids: diez grados, cuatro referencias cruzadas

      La sección acaba de decir que no existe una escala de color compartida. Es exacto, y sin embargo existe una pieza que vale la pena reproducir aquí, porque es el único lugar del corpus profesional donde una escala comercial se encuentra vinculada a referencias físicas. Kenneth Davids publicó una tabla que cruza cuatro sistemas a la vez: el color nombrado, el estado de la superficie del grano después del reposo, la temperatura de salida, y el valor Agtron Gourmet con la pastilla SCAA correspondiente. Diez grados, y los nombres corrientes al lado.

      Dos advertencias antes de leerla, y vienen del propio Davids. Todos los valores y todas las correspondencias son aproximados, porque el tueste sigue siendo difícil de cuantificar, debido a la complejidad química del grano y a la variabilidad del café. Y la tabla está tomada de su propia obra de 2003 sobre el tueste doméstico: describe, pues, el estado del vocabulario hacia esa fecha, no el estado actual.

      Los diez grados

      • Marrón muy claro, superficie secaHacia 380 °F, es decir, 195 °C. Agtron Gourmet 95 a 90, pastilla 95. Nombres corrientes: light, cinnamon.
      • Marrón muy claro, superficie seca, primer crackPor debajo de 400 °F, es decir, 205 °C. Agtron Gourmet 90 a 80, pastilla 85. Light, cinnamon, New England.
      • Marrón claro, superficie secaHacia 400 °F, es decir, 205 °C. Agtron Gourmet 80 a 70, pastilla 75. Light, New England.
      • Marrón medio claro, superficie secaDe 400 a 415 °F, es decir, de 205 a 215 °C. Agtron Gourmet 70 a 60, pastilla 65. Light, light-medium, American, regular.
      • Marrón medio, superficie secaDe 415 a 435 °F, es decir, de 215 a 225 °C. Agtron Gourmet 60 a 50, pastilla 55. Light, medium, mild, medium high, American, regular city.
      • Marrón medio oscuro, de seco a finas gotitas o manchas de aceite ligerasSegundo crack, de 435 a 445 °F, es decir, de 225 a 230 °C. Agtron Gourmet 50 a 45, pastilla 45. Full city, mild, vienés, italiano del norte, espresso, continental, after-dinner.
      • Marrón moderadamente oscuro, manchas aceitosas ligeras a superficie totalmente brillanteDe 445 a 455 °F, es decir, de 230 a 235 °C. Agtron Gourmet 45 a 40. Espresso, bold, dark, french, european high, continental.
      • Marrón oscuro, brillanteDe 455 a 465 °F, es decir, de 235 a 240 °C. Agtron Gourmet 40 a 35, pastilla 35. French, espresso, italiano, dark, turco.
      • Marrón muy oscuro, muy brillanteDe 465 a 475 °F, es decir, de 240 a 245 °C. Agtron Gourmet 35 a 30. Italiano, bold, napolitano, español, heavy.
      • Marrón muy oscuro casi negro, brillanteDe 475 a 480 °F, es decir, de 245 a 250 °C. Agtron Gourmet 30 a 25, pastilla 25. French y dark french, napolitano, español.

      Lo que enseña la columna de las superficies

      La columna menos mirada es la más útil para el tostador sin instrumentos, porque da una referencia gratuita. El grano permanece seco hasta el marrón medio; las primeras gotitas aparecen hacia el segundo crack; el brillo completo llega unos diez grados Celsius más allá, y ya no se deshace. Este aceite no se añade, se expulsa: la estructura interna, debilitada por la pérdida de agua y por la presión de los gases, deja de retener los lípidos que el grano lleva desde el campo.

      Una superficie que reluce es, pues, la confesión de una pared celular que cedió, lo que explica de paso un hecho conocido de los minoristas, a saber, que los cafés muy oscuros se enrancian más rápido: su grasa está afuera, en contacto con el aire.

      El cruce que la lámina puede hacer y que Davids no hace

      El estándar de cata de la SCAA de 2015 impone 63,0 en Agtron Gourmet para las muestras presentadas en mesa. Trasladada a esta tabla, esta cifra cae en la banda del marrón medio claro, entre 205 y 215 °C de salida, en la escala de sonda de Davids; de una máquina a otra, estas temperaturas de salida se desplazan con la sonda: en el Probatino de Gloess, un café medio sale entre 186 y 196 °C. El grado de referencia de la cata profesional es, pues, más claro que lo que el vocabulario corriente llama medium, y sensiblemente más claro que lo que un bebedor francés llama un café normal.

      El grado al que se juzga la calidad de un café no es aquel al que se vende, y ese desfase explica una parte de los malentendidos entre la mesa de cata y el mostrador.

      Kenneth Davids, Roast Color Chart, en The Book of Roast: The Craft of Coffee Roasting, Roast Magazine, JC Publishing, 2017, p. 38 y 39; tabla adaptada de Kenneth Davids, Home Coffee Roasting: Romance and Revival, segunda edición, St. Martin's Press, 2003. Advertencia del autor sobre el carácter aproximado de los valores, p. 35.

      Las dos escalas Agtron, los discos, y la palabra espresso

      La lámina enumera los colorímetros sin decir qué separa las dos escalas Agtron, cuando es la primera pregunta que surge ante un número leído en alguna parte. Un Agtron de 60 no significa lo mismo según la escala, y la mayoría de las fuentes omiten precisar cuál emplean.

      Comercial y Gourmet

      La primera es la escala comercial, llamada E10/E20. Fue concebida para el café de gran consumo, es decir, para una gama de grados más bien oscuros. La segunda es la escala Gourmet, llamada M-Basic, que Carl Staub desarrolló más tarde para resolver mejor la gama alta de la época, con su énfasis en los tuestes oscuros; resolver significa aquí separar valores cercanos que la primera escala aplastaba.

      En todos los fabricantes, la convención es la misma y es contraintuitiva: el número más bajo designa el tueste más oscuro, porque se mide una reflectancia, es decir, la parte de luz que la molienda devuelve en lugar de absorberla.

      Davids añade un hecho que se preferiría ignorar y que obtiene de su propio laboratorio: su Agtron calibrado le da lecturas constantes de un mes a otro, pero la comparación con otro Agtron instalado en otra parte es claramente menos constante. La causa no es, pues, la negligencia de los usuarios, es el aparato. El único medio que conoce para entenderse entre dos laboratorios distantes es la calibración privada, es decir, el intercambio físico de muestras y de lecturas entre las dos casas.

      Nombra además los aparatos de escala propietaria de su época, ColorTrack, Fresh Roast Systems, Javalytics, Neuhaus-Neotec, Probat y QuantiK, y señala que solo Javalytics ofrecía la elección entre cuatro escalas, entre ellas las dos del Agtron. Una cifra de color sin nombre de aparato y sin nombre de escala no significa, pues, nada, y sin embargo circula bajo esa forma.

      Los discos, una respuesta olvidada al problema del precio

      A comienzos de la década de 1990, la SCAA y Carl Staub desarrollaron un dispositivo que la lámina ignora y que respondía directamente a la objeción del costo: el sistema de discos de clasificación Agtron/SCAA. Ocho puntos de referencia numerados en incrementos de diez, emparejados con ocho discos de colores que van de muy claro a muy oscuro. Se presiona una muestra molida en una caja de Petri, se compara con los discos, se lee el número. Unos cientos de dólares, frente a varios miles del instrumento.

      Davids juzga modesto el impacto, y su razón merece ser escuchada: los números desconciertan a los consumidores. El dispositivo apuntaba a un público profesional pero debía servir también para comunicar, y ahí tropezó. Él prefiere lo que llama un termómetro de color, una escala gráfica impresa en el paquete donde el tueste se sitúa en un continuo; vale más, dice, que todos los antiguos sistemas de nombres, porque muestra que el color es relativo en lugar de pretender nombrarlo.

      La palabra espresso no designa ningún color

      Queda el desacuerdo de fondo, y es frontal. La lámina retoma la tabla de Hoffmann y Rao, que cuelga cada nombre de una referencia audible: full city justo antes del segundo crack, vienés al comienzo del segundo. Es una nomenclatura que se quiere operativa, utilizable en el ruido de un taller. La tabla de Davids, en cambio, coloca full city, mild, vienés, italiano del norte, espresso, continental y after-dinner en una sola y misma fila, la del marrón medio oscuro. Lo que Hoffmann y Rao separan, Davids lo confunde.

      Y su tabla se contradice a sí misma, lo que es aún más instructivo: la palabra espresso figura allí en tres filas consecutivas, de 50-45 a 40-35 en Agtron Gourmet, es decir, un rango de diez grados Celsius a la salida. Equivale a decir que esa palabra no designa ningún color. Designa un destino, la máquina a la que se promete el café, y no un grado de tueste. La lámina tiene razón al escribir que cada uno nombra lo que ve; ahora puede probarlo con esta tabla en lugar de afirmarlo.

      Ninguna de las dos nomenclaturas es refutable por la otra, a falta de un registro que hubiera vinculado esos nombres con mediciones sobre un mismo conjunto de cafés. Hoffmann y Rao describen el uso del tueste de especialidad anglófono de los años 2010; Davids describe el del mercado estadounidense hacia 2003, donde espresso designaba comúnmente un grado oscuro. Los dos son exactos en su mundo, y lo que se movió es la palabra, no los cafés.

      Kenneth Davids, Saying Coffee: The Naming Revolution, en The Book of Roast, Roast Magazine, JC Publishing, 2017, p. 34 para las dos escalas Agtron, la inconstancia entre instrumentos y la calibración privada, p. 35 para el sistema de discos Agtron/SCAA y el termómetro de color, p. 38 para la tabla de los grados; James Hoffmann y Scott Rao para la nomenclatura colgada de los cracks, tal como la retoma la lámina; Gloess et al., International Journal of Mass Spectrometry 365-366, 2014, tabla 1, p. 327, para las salidas en Probatino.

      81Los defectos de tueste

      Un hecho merece abrir esta sección, porque es más sorprendente de lo que parece: los defectos que describía Ukers en 1922 son exactamente los que se describen hoy. Entre tanto la máquina lo ha cambiado todo, el carbón se volvió gas y luego electricidad, el tambor se duplicó, aparecieron las sondas, el perfil se traza en pantalla. Y la lista de fallos no ha cambiado ni una línea.

      La razón es simple y gobierna todo lo demás. Estos defectos no son defectos de máquina, son defectos de transferencia de calor. Ahora bien, el calor entra en un grano de café en 1922 exactamente como en 2026: por su superficie, luego hacia su corazón, a una velocidad que depende de la diferencia de temperatura entre ambos. Mientras se tuesten semillas, habrá las mismas maneras de fallar.

      Se los puede, pues, ordenar en dos familias, y esta clasificación es más útil que la lista alfabética que se lee en todas partes. Por un lado las quemaduras de superficie, donde el grano tocó algo demasiado caliente. Por el otro los defectos de tueste, donde el calor entró mal en la masa. Las primeras son un problema de metal, los segundos un problema de manejo.

      Las quemaduras de superficie: un metal demasiado caliente

      Scott Rao reúne bajo un solo término tres accidentes que el oficio trata por separado. Los llama la quemadura de superficie del grano, y reunirlos es justamente lo que hace utilizable el consejo, puesto que los tres tienen la misma causa y el mismo remedio.

      • El tippingLas puntas del grano, y el germen que se aloja en ellas, quedan carbonizadas. Es allí donde la materia es más delgada: el calor pasa por ella antes de que el resto del grano haya podido conducirlo hacia su corazón, donde el agua se evapora y enfría. Una carga demasiado caliente al inicio basta para ennegrecerlas. En taza, eso da humo, quemado, ceniza.
      • El scorching, o chamuscadoUna cara entera del grano lleva una mancha marrón o negra, porque quedó pegada contra una pared demasiado caliente en lugar de rodar. Bastan una aleta torcida, un tambor que gira demasiado despacio, una carga demasiado grande. Ukers lo llamaba «kissing the cheeks», el beso en las mejillas, que dice bien lo que es: un contacto.
      • El facingEl mismo accidente, pero difuso: la superficie entera del lote adopta un tono más oscuro que su corazón, sin mancha nítida. El sitio lo ignoraba, y es sin embargo el más frecuente de los tres en las máquinas bien reguladas, porque solo se ve comparando el grano entero con su molienda.

      El remedio es mecánico, y tiene un siglo de antigüedad. El doble tambor, es decir, un segundo cilindro macizo colocado alrededor del cilindro perforado, se introdujo precisamente para eso: impide que la llama caliente directamente el metal que toca el grano. No es, pues, un refinamiento moderno, es una respuesta a un defecto identificado muy pronto. Y eso explica por qué las quemaduras de superficie siguen siendo más frecuentes en las máquinas pequeñas de tambor simple, donde el grano rueda sobre una pared directamente expuesta al quemador.

      Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, p. 22, para la agrupación de los tres defectos; Book of Roast, p. 29, para la introducción del doble tambor contra el tipping; Ukers, All About Coffee, 1922, cap. XXV, p. 386 a 389, para «kissing the cheeks»

      Los defectos de tueste: el calor mal entrado

      Estos no se ven en el grano, o se ven mal. Se detectan en la taza. Y para comprenderlos hace falta una sola idea, la que le faltaba a esta lámina.

      El calor solo se desplaza bajando una pendiente de temperatura. Entre la superficie de un grano, que está caliente, y su corazón, que lo está menos, existe, pues, una diferencia, y es esa diferencia la que gobierna la velocidad a la que entra el calor. Cuanto mayor es, más rápido es el flujo; cuando se anula, ya no entra nada. Rao la anota DT, y toda su manera de conducir el tueste cabe en una frase: establecer una diferencia importante pronto, luego reducirla progresivamente hasta el final.

      Esta idea da por fin su razón a la regla que el oficio recita sin explicarla, la de la tasa de aumento de la temperatura que debe decrecer con regularidad. Una tasa que decrece es una diferencia que se cierra. Una tasa que se desploma de golpe es una diferencia que desaparece antes de que el corazón haya terminado de tostarse. Una tasa que vuelve a subir es una diferencia que se reabre cuando la superficie ya está tostada.

      • El horneado, o bakedLa tasa de aumento se desploma en el primer crack, luego se aplana o vuelve a subir, por falta de energía. El grano termina su tueste sin pendiente, es decir, sin que nada entre realmente. La taza tiene un gusto a pan, a hojuelas de avena, y sobre todo es plana y opaca: los azúcares tuvieron tiempo de degradarse sin que la reacción de pardeamiento, que exige velocidad, produzca sus moléculas. Ukers ya lo escribía de otra manera: un tueste lento vuelve el grano duro en lugar de quebradizo.
      • El subdesarrollado, o underdevelopedLo inverso: la superficie está tostada y el corazón crudo. La taza es verde, herbácea, recuerda al heno, a la arveja o al maní crudo, y es a la vez amarga y ácida, lo cual es la firma del defecto. Es irrecuperable, por una razón de estructura: las partes del grano evolucionaron a velocidades distintas, y ningún ajuste de extracción rescata dos cafés dentro del mismo grano.
      • El tostado en exceso, u overdevelopedEl tueste fue demasiado lejos. Quedan ceniza y carbón, y toda singularidad del origen ha desaparecido. Es el único defecto que el tostador elige, al menos en parte, y el único que sirvió durante mucho tiempo comercialmente para enmascarar un verde mediocre.

      Por qué las primeras tandas de la mañana salen fallidas

      Este es el caso que vuelve concreto todo lo demás, y es verificable por cualquier tostador en su propia máquina.

      Rao cuenta que detectó en una mesa de cafés premiados una muestra muy subdesarrollada y otra que lo estaba un poco, y que adivinó, correctamente, que se trataba de la primera y de la segunda tanda de la mañana. La explicación radica en lo que mide una sonda. Una sonda mide una temperatura, no una energía. Cuando una máquina fría se calienta, el aire alcanza rápido la temperatura anunciada, y la sonda lo dice; pero la masa metálica del tambor va todavía muy atrás, y es ella la que devolverá el calor al grano durante todo el tueste.

      La primera tanda se tuesta, pues, en una máquina que marca la temperatura correcta y que no contiene la energía correcta. La segunda también, en menor grado. Es un defecto de manejo que ninguna curva muestra, puesto que la curva es justamente el instrumento que miente. El remedio es conocido y costoso: hacer girar la máquina en vacío, más tiempo del que parece necesario, o sacrificar una tanda.

      Scott Rao, The Coffee Roaster's Companion, p. 19 y 20 para la diferencia de temperatura entre superficie y corazón, p. 49 para la masa térmica y las primeras tandas; Johandri Vosloo, tesis de ingeniería, North-West University, 2017, § 2.2.3.2, p. 20 a 21, para el grano tostado por fuera y crudo por dentro

      Dos remedios antiguos, y por qué se abandonaron

      El oficio intentó rescatar estos defectos, y dos de esos intentos vale la pena conocerlos porque reaparecen con regularidad.

      El doble paso por el fuego, que se llama double roasting, consiste en volver a pasar un café ya tostado. Aviva el color, lo que bastó durante mucho tiempo para justificarlo comercialmente, y perjudica la taza, por una razón que se desprende de todo lo anterior: el segundo paso encuentra un grano cuya superficie ya está tostada y cuyo corazón ya no puede recibir una diferencia de temperatura útil.

      El rociado al final del tueste, por su parte, no apuntaba al sabor: servía para recuperar tres a cuatro por ciento de pérdida de peso devolviendo agua al grano. Ukers ya anotaba en 1922 que la práctica era «desaprobada por los mejores tostadores», lo que dice bastante sobre que era corriente entre los demás.

      Las cifras, y los dos puntos en que las fuentes no concuerdan

      La temperatura del primer crack. Esta lámina adelantaba de 175 a 185 grados, las lecturas de Vosloo en su máquina; ahora retiene hacia 200 grados de sonda, la mediana de diecinueve lecturas publicadas, que van de 175 a 207. Morten Münchow da 190 grados, y Kenneth Davids sitúa el evento por debajo de 205 grados. La diferencia es demasiado grande para ser una imprecisión de medición, y probablemente viene de lo que se mide: la temperatura del aire, la de la sonda clavada en la masa, o la del propio grano no son la misma magnitud, y ninguna de las tres fuentes dice claramente cuál reporta. Un tostador que compara su cifra con la de un libro compara, pues, a menudo dos instrumentos.

      El tiempo de desarrollo. Rao da de 20 a 25 por ciento del tiempo total de tueste. Münchow da un rango que baja hasta 3,5 por ciento. Una vez más, la diferencia no es un desacuerdo de detalle: es una relación de seis. Y un solo estudio del corpus midió el efecto sensorial de estas variables, el de Giacalone y Münchow en 2018, que atribuye alrededor de 80 por ciento de la variación percibida al color final y 20 por ciento al tiempo. Si ese resultado se sostiene, una gran parte del debate profesional sobre los perfiles gira en torno al 20 por ciento.

      El momento del paso exotérmico, es decir, el instante en que el grano empieza a producir calor por sí mismo en lugar de recibirlo, lo sitúa Rao a los dos tercios del tueste y Münchow después del primer crack. Eso importa, porque es exactamente el momento en que la tasa de aumento se vuelve difícil de mantener.

      La humedad residual del grano tostado. Esta lámina da 2,8 por ciento, Münchow 1 a 1,5 por ciento. Un factor dos sobre una magnitud que gobierna el envejecimiento del café y su velocidad de desgasificación.

      Ninguna de las fuentes leídas proporciona una curva cuantificada de degradación de los ácidos clorogénicos durante el tueste, ni valores de reflectancia que permitirían vincular una escala de color comercial con una medición física. Es el vacío más molesto de la literatura profesional sobre el tueste.

      El quaker, un defecto de campo que se lee como un defecto de tambor

      A esta sección le falta el defecto que se hace pasar por uno de ellos sin serlo, y que lleva cada año a tostadores a corregir un perfil que no tenía nada.

      El quaker es un grano inmaduro. Solo se revela después del tueste, porque no se oscurece como los demás: permanece pálido, a veces casi amarillo, en medio de una tanda por lo demás regular. Por eso el término solo existe en la sala de cata. Antes del tueste, nada lo distingue a simple vista, y ese desfase es lo que causa todo el malentendido: el defecto aparece en el momento del tueste, por lo tanto se parece a un defecto de tueste.

      No es uno de ellos. La causa principal, en la que todas las fuentes coinciden, es la cosecha de cerezas sin madurar, es decir, una decisión tomada en la finca varios meses antes. Otras dos causas conducen a él, la carencia del suelo y el mal mantenimiento de la parcela, por un mecanismo que vale la pena comprender porque explica el aspecto del grano. Un cafeto con carencia, es decir, privado de un elemento nutritivo que necesita, entra en supervivencia y deja de dedicar sus recursos a su fruto.

      El grano que resulta tiene una estructura celular mal definida y no contiene los azúcares necesarios para el sabor. Ahora bien, son justamente esos azúcares los que se oscurecen: un grano que no los tiene no puede oscurecerse, sea cual sea el calor que se le dé, y ningún perfil fabrica la materia que falta.

      La consecuencia práctica es clara. Un tostador que ve granos pálidos en su tanda y concluye que el mezclado es insuficiente o que el calor es demasiado bajo modificará un perfil correcto, y lo degradará. La selección, manual u óptica, es la única respuesta, y se hace después del tueste, puesto que es el único momento en que el defecto se ve.

      Un último punto merece retomarse tal cual, porque el género casi siempre lo descuida. La prevalencia de los quakers, es decir, su frecuencia en un lote, es más alta donde predomina el procesamiento por vía seca. Pero el procesamiento no es la causa. Es una correlación de selección y no un mecanismo: el paso por el agua descarta una parte de las cerezas inmaduras, que no se comportan como las maduras en el momento de la clasificación, mientras que el secado en cereza arrastra todo el lote sin distinguir.

      La vía seca no fabrica quakers, los deja pasar. Confundir ambas cosas llevaría a acusar a un método de procesamiento de un defecto de cosecha, lo cual es un error más en una cadena que ya cuenta con muchos.

      Detecting Defects: Plants & Quakers, en The Book of Roast: The Craft of Coffee Roasting, Roast Magazine, JC Publishing, 2017, p. 101 y 102 para la definición y las causas, p. 102 para el mecanismo de la carencia y para la distinción entre prevalencia ligada a la selección y causa ligada al procesamiento.
      Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind; Kenneth Davids, Book of Roast; Giacalone D. y Münchow M., 2018, sobre la parte respectiva del color y del tiempo en la variación sensorial; Vosloo 2017, tabla 5.2, p. 106, y el registro de la lámina 06 para el valor de referencia

      82Desgasificación, reposo, frescura

      El CO2 formado queda en gran parte atrapado bajo presión en el grano; cantidad y presión dependen del perfil, y los tuestes rápidos y oscuros producen más y lo liberan más rápido. Smrke et al. (ZHAW, 2018) midieron por gravimetría resuelta en el tiempo que el CO2 se escapa mucho más rápido que los aromas (siendo el metanotiol el más lento): después de dos semanas, tres de los cuatro marcadores de aroma permanecen cerca del 50 % de su valor inicial cuando el CO2 casi se ha ido, lo que explica la ventana de 7 a 21 días después del tueste que a menudo se aconseja para el espresso, donde el gas dificulta la extracción bajo presión y fabrica la crema.

      El CO2 no reacciona con el grano; expulsa el oxígeno de la bolsa de válvula unidireccional y protege. Los aceites migran hacia la superficie por capilaridad en días o en meses, más rápido en tueste oscuro y en los descafeinados, y allí se oxidan hasta el rancio; gotitas microscópicas aparecen desde el día siguiente. Cinco enemigos: el tiempo, el calor, la humedad, el oxígeno, la luz UV.

      Los protocolos de cata exigen al menos 8 horas de reposo (formación profesional), y la medición del color entre 30 minutos y 4 horas (SCAA 2015); la revista Roast señala que el tiempo de reposo ideal depende del procesamiento del verde («The waiting is the hardest part»).

      Gagné 2021, § 8.1-8.4, p. 159-161, según Smrke et al., J. Agric. Food Chem., 2018, y Schenker et al. 2000; Clive Coffee, Is your coffee too fresh? (consultado 07/09/2026); documento de formación profesional, guía de cata, p. 3; SCAA Standard 2015; The Book of Roast vol. 2, índice

      Enfriar rápido, y un desacuerdo sobre el estatus del enfriamiento con agua

      La lámina describe la bandeja, el ventilador y el brazo mezclador, y no da ningún umbral. Münchow da uno, con la consecuencia gustativa que lo justifica, y abre de paso un desacuerdo sobre la única técnica que permite ir más rápido.

      Por debajo de treinta grados en menos de cinco minutos

      El café debe bajar de 30 °C en menos de cinco minutos después de la descarga, si no, tendrá un sabor a horneado y perderá acidez. La razón es la que gobierna toda esta lámina: un grano que sale del tambor sigue caliente por dentro, las reacciones continúan allí, y el fin del tueste no es la descarga sino el momento en que la temperatura cae lo bastante bajo para que nada más avance. Cinco minutos de enfriamiento lento son una prolongación de perfil que nadie ha trazado y que la curva registrada no muestra.

      Münchow recomienda el termómetro infrarrojo para verificar, por dos razones que vale la pena separar: la precisión, y la higiene, puesto que un instrumento que mide a distancia no toca el café. También hay que decir lo que este umbral no es: en su obra no está respaldado por ninguna medición ni ninguna referencia. Es una consigna de profesional, coherente con el resto e inverificable en el estado actual.

      El enfriamiento con agua: condenado en sí, o desvirtuado por el uso

      La lámina clasifica el enfriamiento con agua entre las malas prácticas, recordando que ya en 1922 el rociado destinado a recuperar tres a cuatro por ciento de peso era desaprobado por los mejores tostadores. Münchow sostiene una posición sensiblemente distinta, y hay que darla completa porque no versa sobre los mismos hechos.

      En teoría, escribe, el enfriamiento con agua es inofensivo si la cantidad de agua está controlada: el agua se vaporiza al contacto con el grano ardiente y se va con el flujo de aire, sin dejar el grano más húmedo de lo que estaba. El problema es el uso. La industria aplica una relación que deja el grano a 5 por ciento de humedad, frente a 1 a 1,5 en especialidad, y vende al precio del café el agua que ha añadido. Añade haber visto el enfriamiento con agua empleado con un cuidado extremo en granos de alta calidad, sin degradación notable.

      La diferencia con la lámina no está, pues, en los hechos, está en el estatus de la práctica: condenada en sí en un caso, desvirtuada en el otro. Y Münchow propone la única prueba que permite zanjar caso por caso, lo cual es más útil que una posición de principio: medir la humedad del grano tostado. Un café enfriado con agua honestamente se sitúa donde se sitúan los demás; un café enfriado con agua para ganar peso se delata ante el primer analizador de humedad. Esta lámina no tiene, pues, que elegir entre los dos juicios, puede dar el criterio.

      El Book of Roast complica aún más el cuadro, y de forma instructiva: el rociado después del tueste era corriente en los siglos XVII y XVIII, mucho antes de que se imaginara usarlo para defraudar en el peso. El fraude se injertó en un gesto que lo precedía en dos siglos, lo que explica en parte su persistencia: nunca hubo que inventarlo, solo abusar de él.

      Morten Münchow, Roasting Foundation, CoffeeMind, p. 18 para el umbral de enfriamiento, el termómetro infrarrojo, el enfriamiento con agua y la humedad dejada por el uso industrial, p. 19 para la medición de la humedad del grano tostado como prueba; The Book of Roast, Roast Magazine, JC Publishing, 2017, p. 27 y 28, para el rociado después del tueste en los siglos XVII y XVIII; Ukers, All About Coffee, 1922, para la desaprobación del rociado destinado a recuperar peso.

      83Espresso, filtro, descafeinado

      Un «perfil espresso» no es necesariamente más oscuro: los tostadores consultados por Perfect Daily Grind en 2019 suelen mantener la misma temperatura y el mismo tiempo después del primer crack, pero alargan la fase de Maillard y el desarrollo para volver el grano más quebradizo y más soluble, durando la extracción bajo presión de 20 a 30 segundos; el filtro pide perfiles más cortos y más dinámicos que preserven la acidez y los aromas de origen.

      Un tueste más avanzado es más poroso, por tanto más soluble, con más melanoidinas para el cuerpo y la estabilidad de la crema, y menos ácidos. El CO2 residual, que molesta al espresso, cuenta poco en filtro, salvo por el bloom (véase la taza).

      Perfect Daily Grind, 08/07/2019 (Brian Webb, Lukasz Jura, Trey Cobb); Gagné 2021, p. 159

      El descafeinado se tuesta de otra manera. La descafeinización por solvente (granos humedecidos a más de 30 % de agua, solvente a 40-70 °C, vapor, secado), con CO2 supercrítico (por encima de 31 °C, su temperatura crítica, y el documento de formación retiene 30,6 °C, bajo muy alta presión, gas lavado con agua y reciclado, costoso pero considerado el mejor en sabor) o con agua (baños saturados de compuestos del café salvo la cafeína, hasta diez pasadas, de 0,01 a 0,02 % de cafeína residual, con transferencia de una parte de los precursores hacia el agua que los filtros de carbón activado de los procesos mexicano y canadiense intentan limitar) deja un café verde más oscuro, mate, menos húmedo y más poroso, que absorbe el calor más rápido, se pardea mucho antes del primer crack y cruje casi sin ruido.

      Swiss Water (diciembre de 2025, con el formador Rob Hoos) aconseja un inicio suave y progresivo, un desarrollo prolongado con una baja regular del gas, y «sentir» el primer crack en lugar de oírlo; Sweet Maria's advierte que un descafeinado no se juzga por el color. Véase la cafeína.

      Documento de formación profesional, cafeína y procesos de descafeinización, p. 2-3; Swiss Water, Optimizing the roast of decaffeinated coffee, 23/12/2025; Sweet Maria's, Roasting decaf coffee (consultado 07/09/2026); Gagné 2021, p. 160; NIST Chemistry WebBook, dióxido de carbono, punto crítico a 304,13 K

      84Industrial contra artesanal: tiempo, energía, emisiones

      Schwartzberg cifra primero el sector: 6,7 mil millones de kg de café tostados por año, sobre todo en tandas. Hacen falta para ello unos 11,2 × 1012 kJ de combustible para tostar y para la poscombustión. La emisión es de 7,0 × 108 kg de CO2 por año. Lo más llamativo es la pérdida. Cerca del 75 % del calor aportado puede salir por la chimenea.

      Su modelo se basa en un tueste medio de 600 s, en un tambor con recirculación y poscombustión catalítica. Da 1 621 kJ por kg de verde todo incluido, 1 491 en claro y 1 729 en muy oscuro.

      El tratamiento de los humos pesa, pues, más que el grado de tueste. La misma máquina equipada con una poscombustión térmica sube a 3 426 kJ/kg. Las máquinas de convección rápida con alta relación aire/grano alcanzan 3 266.

      Recuperar el calor de los humos hacia la poscombustión, el aire de tueste y el horno permite hasta 17 % de ahorro, 20 % por kg de café tostado. Una reserva, sin embargo: son modelos calibrados sobre mediciones de fabricantes, Rothfus y Dorfner, y no registros de talleres artesanales.

      Detrás de estos números, se oponen dos lógicas, y no buscan lo mismo.

      La industria tuesta rápido. Otto lograba 3,5 minutos en 1889, un bol giratorio hace 2 minutos, un RFB cerca de 5 minutos, las fábricas alemanas de 1922 empleaban de 10 a 17. La velocidad rinde dos veces. Hace ganar peso, puesto que un tueste corto pierde menos materia; y vuelve el grano menos denso, hasta 34 % en «high-yield», por tanto más soluble. El nombre lo dice: alto rendimiento, más tazas por kilo de verde comprado.

      El precio a pagar es una homogeneidad y un sabor juzgados inferiores por Hoffmann y por los tostadores de especialidad. El artesano hace lo contrario. Tuesta en 10 a 14 minutos en tambores de 5 a 60 kg, y paga más gas por kilo. Trata sus humos según la normativa local, por poscombustión, catalizador o electrofiltro.

      Las ganancias anunciadas por los vendedores son espectaculares e inverificables aquí. Loring reivindica 80 % menos de gas por recirculación, Bellwether 87 % menos de carbono por la electricidad. Los electrofiltros anuncian de 30 a 50 % menos de gas que una poscombustión. Son cifras de fabricantes.

      Un estudio tailandés da un orden de magnitud medido. El gas de tueste pesa 0,42 kg de CO2 por kg de verde. La energía solar baja a 0,32 kg de equivalente CO2 por kg tostado, la red eléctrica local sube a 0,74. La electricidad solo es limpia si la red lo es.

      Schwartzberg, Batch coffee roasting, introducción, tablas 1-2, § Energy saving methods y § High-speed roasting; Vosloo 2017, § 2.2.2, p. 18-19; Ukers 1922, cap. XXXIV, p. 645-646; Global Coffee Report, Neuhaus Neotec; Loring, Efficiency; Bellwether, Shop Roaster; STiR, 25/08/2025; Barista Hustle, Roasting, y European Journal of Sustainable Development, Carbon footprint of the coffee roasting process (consultados 07/09/2026); LC cap. 11

      85Tostar en origen

      Los países productores siempre han tostado para sí mismos, muy oscuro según Ukers, en sartén o en cilindro pequeño. Exportar tostado es otro asunto, y se suman tres obstáculos.

      El primero es físico: el grano tostado viaja mal, puesto que se desgasifica y sus aceites se oxidan desde los primeros días, mientras que el verde se conserva meses. El segundo es comercial: las marcas y la distribución están del lado del consumidor. El tercero es fiscal: los aranceles gravan el producto transformado más que el verde.

      Etiopía lo intenta de todos modos. Primer productor africano, espera un récord de 11,6 millones de sacos en 2025/26. Consume 3,6 millones en el lugar, es decir, 2,3 kg por habitante. Y ha triplicado sus exportaciones de tostado, a más de 27 000 sacos en 2023/24. La cifra parece grande; en relación con los 5,63 millones de sacos exportados, sigue siendo minúscula. El café le reportó 2,7 mil millones de dólares en 2024/25, y su política de valor agregado apunta a veinte mercados nuevos en Asia y en Oriente Medio.

      La respuesta estadounidense dice la relación de fuerzas. En abril de 2025, Estados Unidos anunció un arancel de 10 % sobre el café tostado, molido o envasado procedente de Etiopía. El verde, por su parte, seguía exento. El arancel se aplicó en el verano de 2025. La estructura arancelaria sigue empujando el valor hacia el país consumidor.

      Dos herramientas van en sentido contrario. Cropster, nacida en 2007 trabajando con productores, y la campaña Ikawa-Algrano de 2020, que puso tostadoras de muestra en las fincas. La idea es la misma: dar al productor el medio de probar lo que vende. Véase la economía.

      Ukers 1922, cap. XXV, p. 387; Daily Coffee News, 09/06/2025, según USDA FAS, mayo de 2025; Finance in Africa, Ethiopia's 2.7bn coffee boom at risk (2025, consultado 07/09/2026); FurtherAfrica, 18/07/2024; Cropster, historia; Daily Coffee News, 05/02/2020

      86Hoy

      CarácterC. canephoraC. arabica
      Cromosomas2n = 22, diploide2n = 44, alotetraploide
      Reproducciónalógamo (autoincompatible)autógamo en más de 90 %
      Genoma568,6 Mb ensambladas (710 Mb)dos subgenomas, uno de ellos canephora
      Cafeína2,7 %1,5 %
      Azúcares3-7 %6-9 %
      5-CQA por fruto16,9 mg13,6 mg
      De la flor a la cereza madura9-11 meses6-8 meses
      Cerezas por 1 kg comercial5 kg5-7 kg
      Rendimiento (Coste)700-1 000 kg/ha400-600 kg/ha
      Temperatura22-28 °C (UCDA); 30/26 °C día/noche (Yang)20-24 °C de promedio anual
      Altitud en Uganda900-1 500 m1 300-2 300 m
      UCDA 2019, p. 4 y 9; Coste 1955, p. 46-48, 324-325 y 331; Denoeud et al. 2014; Yang et al. 2026; ficha de país Uganda (pays.json)

      El hecho dominante de estos tres últimos años cabe en una palabra: la electrificación.

      El recuento de Daily Coffee News da la medida del movimiento: ocho máquinas eléctricas comerciales lanzadas solo en el año 2024, de 1 a 15 kg.

      El medio cita la Typhoon 10 kg, la Gemma Induction de 2 a 120 kg, las Coffee Crafters Valenta 3 y 15. Luego la Diedrich DR3-E, la Bellwether Shop Roaster, las Aillio R2 y R2 Pro, la Roastino.

      La lista de nombres cuenta tanto como el número. Diedrich calentaba sus tambores con gas, con quemadores infrarrojos; la DR3-E hace pasar a la casa de Idaho al todo eléctrico. Dicho de otro modo, lo eléctrico ha dejado de ser el terreno de los recién llegados.

      Las capacidades dicen a quién se dirigen estas máquinas. Salvo la Gemma, ninguna supera los 15 kg, el límite alto de casi todo lo eléctrico. Sin llama ni conexión al gas, una máquina se instala donde se vende el café. Es lo que el medio llama un «cambio de paradigma».

      Un año no hace una tendencia. Los dos siguientes añaden cada uno su lote de anuncios, y eso es lo que separa el movimiento de una moda.

      • Mayo de 2025Stronghold lanza la S8X, Ikawa la Pro50X
      • Julio de 2025Renovación de las gamas Giesen
      • Abril de 2026Stronghold S2
      • Mayo de 2026Ikawa Go
      • Agosto de 2026Showroom de Aillio en El Salvador

      Dos cosas se leen en esta serie. Las mismas casas vuelven de un año a otro, lo que se parece a una gama que se mantiene más que a un ensayo. Y el showroom de Aillio se abre en El Salvador, es decir, en un país productor y no en un país consumidor.

      Probat, que compró A.C. Horn y Royal Duyvis Wiener en 2024 y unificó sus marcas en 2025, vende tres eléctricas y experimenta con el hidrógeno.

      Por el lado del software, Cropster y Artisan se reparten el perfilado, y los perfiles seguidos automáticamente bajan hacia la tienda y hacia la casa. Lo que era un oficio se convierte en un ajuste que se descarga.

      ¿Cuánto pesa este mercado? Ahí, prudencia.

      Las consultoras lo evalúan entre 0,5 y 2,6 mil millones de dólares. La diferencia radica en el perímetro, es decir, en lo que cada uno decide llamar un tostador, y no en un desacuerdo sobre las ventas.

      IMARC anuncia 516,5 millones para 2025, con un crecimiento de 3,8 % anual. La firma da a Europa y a lo industrial como dominantes, y al aire caliente como primer segmento. Market Research Future, por su parte, anuncia 2,58 mil millones para 2024.

      Una diferencia de uno a cinco no autoriza ninguna cifra. Más vale decirlo que elegir una.

      Queda lo que enmarca el oficio, aguas arriba y aguas abajo. Aguas arriba, el volumen que hay que tostar: el consumo mundial alcanza 177 millones de sacos en 2023/24 según la OIC, de los cuales el 30 % en Europa.

      Aguas abajo, la norma, y es todavía Europa quien la fija. El reglamento sobre la acrilamida y el dictamen sobre el furano de 2017 enmarcan el tueste, porque estos dos compuestos nacen de las mismas reacciones que hacen el aroma.

      Los humos, por su parte, cambian de tratamiento: el electrofiltro gana terreno a la poscombustión (STiR, agosto de 2025). Uno capta las partículas en lugar de quemarlas, y quemar cuesta gas.

      Queda un punto ciego, y es considerable. La investigación se detiene siempre en el café verde. La síntesis «From germplasm to cup» de 2026 no contiene ninguna sección sobre los perfiles de tueste. Y Vosloo reclamaba ya en 2017 una medición del grado de tueste en tiempo real: sigue sin existir.

      Daily Coffee News, 30/12/2024, 28/05/2025, 08/05/2025, 09/07/2025, 12/05/2026, 30/04/2026, 12/08/2026, 14/03/2024; Probat, página histórica 2024-2025; IMARC, Coffee roaster market (edición 2025); Market Research Future, Coffee roaster market (consultado 07/09/2026); OIC, Coffee market report, diciembre de 2024; STiR, 25/08/2025; Yang et al. 2026; Vosloo 2017, § 6.2, p. 134; Vosloo 2017, § 5.1.1, tabla 5.2, p. 106; Wilson 2014, Journal of the Acoustical Society of America 135(6), p. EL265; Henry Schwartzberg, Roasting Chemistry and Profile Roasting, presentación de diapositivas, Sweet Maria's Coffee Library, según Schenker, tesis ETH n.º 13620, 2000; registro de la lámina 06

      87Láminas de archivo

      Grabados y fotografías de la obra de William Ukers, All About Coffee (1922), ya en dominio público.

      Instalación inglesa de tueste a gas, cuatro máquinas
      Instalación inglesa de tueste a gas, cuatro máquinas
      Instalación alemana a gas, máquinas Ideal-Rapid
      Instalación alemana a gas, máquinas Ideal-Rapid
      Instalación francesa a gas, máquinas Moderne
      Instalación francesa a gas, máquinas Moderne
      La prueba de tueste, con la paleta
      La prueba de tueste, con la paleta
      Tostadoras Faulder y Simplex en una fábrica inglesa
      Tostadoras Faulder y Simplex en una fábrica inglesa
      Las tostadoras de los minoristas franceses
      Las tostadoras de los minoristas franceses
      Instalación inglesa a gas, máquinas Morewood
      Instalación inglesa a gas, máquinas Morewood
      Molino de café turco, colección Peter, National Museum
      Molino de café turco, colección Peter, National Museum
      Reliquias de la colección Peter, United States National Museum
      Reliquias de la colección Peter, United States National Museum
      Los tostadores neoyorquinos de la vieja escuela, 1892
      Los tostadores neoyorquinos de la vieja escuela, 1892
      La tostadora original de Jabez Burns, 1864
      La tostadora original de Jabez Burns, 1864
      Tostadora del siglo XVIII, Essex Institute, Salem
      Tostadora del siglo XVIII, Essex Institute, Salem
      Tostadoras francesas antiguas
      Tostadoras francesas antiguas
      Tueste en sartén, Jamaica
      Tueste en sartén de hierro fundido en casa de James Dennis, parroquia de Portland, Jamaica, 2018. Fotografía de Matthew Kowal, CC BY-SA 4.0. El gesto de los cazos de Bagdad y de las «arañas» de hogar, aún practicado en los países productores.
      Tostadora doméstica, objeto de museo
      Tostadora doméstica Fletcher Russell & Co, colección del Auckland War Memorial Museum, CC BY 4.0. El cilindro holandés de 1670 reducido a la cocina, tal como sobrevivió hasta el paquete de Arbuckle.
      • 1400-1500Placas perforadas sobre brasero, Turquía y Persia
      • ca. 1650Cilindro individual de hojalata, El Cairo y Europa
      • 1704Bull, Inglaterra: primera tostadora de carbón patentada
      • 1824Evans, Inglaterra: cilindro con aletas, sonda, volteo
      • 1846Carter, Boston: el «pull-out»
      • 1864Burns, Nueva York: descarga sin retirar del fuego
      • 1868-1870Emmerich (futura Probat); tostadora esférica
      • 1877-1888Gas: Roure, Faulder, Tupholme, Henneman
      • 1889-1894Otto, Dresde: espiral continua en 3 min 30
      • 1906-1911Electricidad demostrada (Moegling), patentada (Talbutt)
      • 1969Probat Jupiter, primera tangencial industrial
      • 1974-1976Sivetz, Corvallis: lecho fluidizado, patente US 3 964 175
      • 1998-2003Loring: quemador único y recirculación
      • 2007-2009Cropster, Artisan: el perfil registrado
      • 2015-2016Aillio Bullet (inducción), Stronghold S7 (eléctrica)
      • 2022-2024Probat P05 E/P12 E, Diedrich DR3-E, Bellwether: ola eléctrica
      Ukers 1922, cap. XXXIV y cronología; patente US 3 964 175; Loring; Daily Coffee News 2015-2025; Global Coffee Report 2018
      GradoSalidaPérdidaHumedadL*
      Claro (canela, city)inicio a fin del 1.er crack10-13 %2,8 %28-30
      Medio (full city, vienés)antes o al inicio del 2.º crack14-16 %2,0 %24
      Oscuro (francés)durante el 2.º crack17-20 %1,7 %20-21
      Muy oscuro (italiano)fin del 2.º crackhasta 22 %1,4 %18
      Vosloo 2017, tablas 2.2 a 2.5, p. 24-25, según Hoffmann 2014, Rao 2014, Baggenstoss 2008, Eggers y Pietsch 2001, Schwartzberg 2013
      Configuración (tueste medio, 600 s)kJ por kg de verde
      Tambor con recirculación, poscombustión catalítica1 621
      Ídem, muy claro / muy oscuro1 491 / 1 729
      Ídem, poscombustión térmica3 426
      Convección rápida, aire/grano 0,73, térmica3 266
      Medido: tambor 250 kg, catalítica (Dorfner)1 245
      Medido: Probat tipo R, catalítica (Rothfus)1 675
      Medido: Probat SP, térmica (Rothfus)4 060
      Schwartzberg, Batch coffee roasting (UMass), tabla 1 y § Comparisons
      Escala (molienda, cata)ValorTolerancia
      Agtron Gourmet63,0± 1
      Agtron Commercial48,0± 1
      Colortrack62,0± 1
      Probat Colorette 3b96,0± 1
      Lighttells, Javalytics, RoastRite= Agtron Gourmet± 1
      SCAA Standard, Roast level for cupping, v. 13/07/2015; RoastRite, sitio web (consultado 07/09/2026)
      Parámetro de perfilReferencia citada
      Carga≤ 90 % de la capacidad (Ukers 1922); 100 g, 150-200 °C en muestra
      Tiempo total8-12 min muestra; 10-14 min especialidad; menos de 20 min
      Primer crackhacia 200 °C de sonda (175 a 207 según la sonda y la máquina); hasta 2 min
      Tasa de aumento (RoR)decreciente sin crash ni flick (Rao)
      Porcentaje de desarrollo (DTR)20-25 % (Rao 2016, indicador, no garantía)
      Segundo crackhacia 225 °C de sonda (200 a 232 según la máquina)
      Reposo antes de la cata≥ 8 h; color medido entre 30 min y 4 h
      Ukers 1922, cap. XXV; documento de formación profesional, guía de cata, p. 3; Vosloo 2017, § 2.2.3; Rao 2016; SCAA 2015; LC cap. 11; para los cracks, registro de la lámina 06 (Vosloo 2017, tabla 5.2; Gloess 2014; Münchow; Davids; Wilson 2014; tostadores en línea)
      Lámina VIII

      La taza

      Lo que se cata en un café, lo que dice la química al respecto, cómo se lo nombra y cómo lo puntúa el oficio. La composición del grano y lo que el calor hace con ella provienen de la síntesis de Yang y sus coautores (Agriculture, 2026) y de los trabajos de Grosch, Hofmann y Spadone; el vocabulario, del Léxico Sensorial de World Coffee Research (2016) y de documentos de formación profesional; los protocolos, de la hoja de la Specialty Coffee Association de 2004 y del Coffee Value Assessment que la reemplazó el 5 de noviembre de 2024; la extracción, de Lockhart (1957) y de Gagné (2021). El nivel de evidencia se indica cuando varía: artículo revisado por pares, instituto, prensa profesional, página comercial.

      88Lo que contiene el café verde

      Un grano verde casi no huele a nada y no contiene ninguno de los aromas del café tostado. Contiene sus precursores, un stock de materias primas que el calor transformará. Primero la sacarosa, del 7,3 al 11,4 % del peso seco en el arábica; no se encuentra en la taza, es el combustible de las reacciones del tueste. Luego los ácidos clorogénicos (CGA), polifenoles entre los que domina el 5-cafeoilquínico: 13,6 mg por fruto en el arábica, 16,9 mg en el canephora, que compensa la diferencia acumulando menos azúcar.

      Los lípidos, del 7 al 17 % del peso seco, de los cuales alrededor de una quinta parte son diterpenos (cafestol, kahweol); la diferencia de contenido entre las dos especies supera el 30 %. La cafeína, por último, de 0,9 a 1,5 % en el arábica según el amplio rango de la literatura (0,85 a 1,15 % en el conjunto de muestras de la síntesis de 2026), alrededor del doble en el canephora, fabricada por tres metiltransferasas (XMT, MXMT, DXMT) de las cuales el canephora posee tres copias muy expresadas y el arábica seis menos expresadas.

      Yang et al., Agriculture (2026), p. 3-5; LC cap. 16b y 17

      El verde no termina ahí. Se suman la trigonelina, un alcaloide que pesa aproximadamente lo mismo que la cafeína, alrededor de 1 % del peso seco. Luego proteínas y aminoácidos libres. Luego polisacáridos, arabinogalactanos y galactomananos. Luego ácidos orgánicos ya presentes en el fruto: cítrico, málico, fosfórico.

      Cada uno tiene un empleo en lo que sigue, y así se los reconoce. Los aminoácidos aportan el nitrógeno sin el cual la reacción de Maillard no puede iniciarse, pues esta reacción es por definición el encuentro de un azúcar y un compuesto nitrogenado. Los polisacáridos, por su parte, formarán el armazón de las melanoidinas, esas grandes moléculas pardas que colorean la taza. La trigonelina, en cambio, está sobre todo destinada a ser destruida por el calor.

      Esta lista se lee como un techo, no como un inventario. Todo lo que saldrá de la taza ya está presente aquí, en estado de materia prima. La finca, el clima, la variedad y la fermentación constituyen este stock; el tueste no hace más que consumirlo. Un tostador no puede, pues, agregar lo que el grano no tiene.

      La síntesis de 2026 traza, por lo demás, la misma frontera. Trata explícitamente el tueste como la etapa que consume los precursores acumulados antes, y se detiene ahí.

      Yang et al. 2026, p. 12; Moreira et al., Food & Function 3 (2012), sobre las melanoidinas; Royal Society of Chemistry, Coffee: Production, Quality and Chemistry (2019), cap. Trigonelline and Derivatives; LC cap. 16b

      89Lo que el calor hace con él

      Dos familias de reacciones gobiernan el tueste, y son las de la corteza del pan y del caramelo. La reacción de Maillard, descrita por Louis-Camille Maillard a comienzos del siglo XX, hace reaccionar azúcares y compuestos nitrogenados y produce a la vez el color pardo y cientos de moléculas odorantes; la caramelización degrada los azúcares solos. Las dos fabrican las melanoidinas, polímeros pardos heterogéneos construidos sobre la sacarosa, los arabinogalactanos, los galactomananos, las proteínas y los ácidos clorogénicos, que representan hasta 25 % de la materia seca de una taza y aportan el color, una parte del cuerpo y de la astringencia.

      La trigonelina se degrada en un 50 u 80 % según el grado de tueste, en ácido nicotínico (la vitamina B3, 1 a 2 % de lo que se degrada), en piridina y en metilpiridinas. La sacarosa desaparece casi por completo. El detalle del tueste está en la lámina tueste.

      Moreira, Nunes, Domingues, Coimbra, Food & Function 3 (2012), p. 903-915; RSC 2019, cap. Trigonelline; Yang et al. 2026, p. 12; LC cap. 16b

      El amargor lo fabrica sobre todo el tueste, no se hereda del grano. En 2007, Thomas Hofmann y Oliver Frank (Universidad de Münster, luego TU Munich) aíslan por fraccionamiento los compuestos amargos del café tostado: las lactonas de ácidos clorogénicos, formadas cuando los CGA pierden una molécula de agua, dan el amargor franco y agradable de los tuestes claros a medios; si el tueste continúa, estas lactonas se rompen en 4-vinilcatecol, que se oligomeriza en fenilindanos hidroxilados, responsables del amargor áspero y persistente de los cafés excesivamente tostados.

      La cafeína, que el público considera la fuente del amargor, solo aporta una parte. En el mismo movimiento, la degradación de los CGA libera ácido quínico, cuyo contenido aumenta con el tueste oscuro, el envejecimiento y el enfriamiento de la taza.

      Frank, Blumberg, Kunert, Zehentbauer, Hofmann, J. Agric. Food Chem. 55 (2007), resumido por la American Chemical Society, 21 de agosto de 2007; documento de formación profesional, la acidez en el café, p. 3

      Los volátiles son el otro producto del tueste. En el café tostado se han identificado más de mil compuestos volátiles, pero solo una minoría pesa realmente en el olor. La razón está en el umbral de percepción: una molécula solo cuenta si su concentración supera la dosis a partir de la cual la nariz la detecta. Estar presente no basta.

      Clasificar esos mil compuestos exigía, pues, un método. En 1992, Blank, Sen y Grosch (Deutsche Forschungsanstalt für Lebensmittelchemie, Garching) ensayan uno con el polvo y la bebida de un arábica. Su herramienta es el análisis de dilución de extracto aromático, es decir, se diluye el extracto por etapas hasta que el olor deja de percibirse. Cuanto más resiste una molécula a la dilución, más pesa.

      Así retienen 13 odorantes clave, entre ellos el 2-furfuriltiol (tostado, «café»), el metional (papa cocida), varias metoxipirazinas (vegetal, pimiento) y furanonas. Los trabajos posteriores de Grosch elevan la lista a 25 o 30 compuestos de gran impacto.

      Estos compuestos se agrupan por familia química, y cada familia aporta su registro.

      • Los furanosentre ellos el furaneol (4-hidroxi-2,5-dimetil-3(2H)-furanona), que huele a caramelo.
      • Las pirazinasprovenientes de la degradación de Strecker. La 2-etil-3,5-dimetilpirazina tira hacia lo terroso y lo asado, la 2,5-dimetilpirazina porta el olor mismo de «café tostado».
      • Los tioles azufradosel 2-furfuriltiol y el formiato de 3-mercapto-3-metilbutilo, cuya nota llamada «gato» recuerda a la grosella negra.
      • Los aldehídosel acetaldehído y el metional, ya mencionado más arriba.
      • Las dicetonascomo la 2,3-butanodiona, que huele a mantequilla.
      • Los fenoles volátilesderivados de los ácidos ferúlicos: el guayacol y el 4-vinilguayacol, ahumado y clavo de olor.
      • La β-damascenonacitada aparte, por la fruta cocida y la miel.

      El grado de tueste desplaza el equilibrio entre estas familias. Un estudio de 2024 comparó cinco grados de tueste y contó 74 volátiles, de los cuales 25 activos: 8 furanos, 7 pirazinas, 2 cetonas. El tueste medio concentra lo dulce, la avellana y el caramelo; el tueste oscuro se inclina hacia lo quemado y lo azufrado. Un mismo lote, dos tuestes, dos olores.

      Blank, Sen, Grosch, Z. Lebensm. Unters. Forsch. 195 (1992), p. 239-245; Grosch, Chemistry III: Volatile Compounds, en Coffee: Recent Developments, Wiley (2001); Sunarharum, Williams, Smyth, Food Research International 62 (2014); Effect of Roasting Level on the Development of Key Aroma-Active Compounds in Coffee (2024, PMC11477549)

      90Cinco sabores, y el tacto

      La lengua distingue cinco sabores, no cuatro: el dulce, el salado, el ácido, el amargo y el umami. El quinto tardó casi un siglo en entrar en los manuales. Kikunae Ikeda lo describe en 1908, a partir del glutamato del caldo de algas. La fisiología solo lo admite en 2002, cuando por fin se identifican sus receptores T1R1/T1R3: mientras no se encontraba el órgano, el gusto seguía siendo una impresión.

      Estos cinco sabores no se detectan con el mismo mecanismo. El dulce y el umami comparten una familia de receptores, los T1R, lo que los hace parientes cercanos. El amargo moviliza por sí solo una treintena, la familia T2R, con mucho la más numerosa. El ácido y el salado no pasan por receptores de este tipo: utilizan canales iónicos.

      Esta fecha de 2002 explica un desfase que el lector encontrará a menudo. Los documentos de formación que aún enseñan «cuatro matices» no se equivocan por descuido, sino que recogen el estado de la fisiología anterior a los años 2000.

      En el café, estos sabores no pesan por igual. El dulce es débil y procede sobre todo de los productos de caramelización. El ácido procede de los ácidos orgánicos y de los CGA. El amargo procede de las lactonas, de los fenilindanos y de la cafeína.

      Quedan el salado y el umami, marginales pero mensurables. Lo bastante, en todo caso, para que se los nombre: el léxico de World Coffee Research retiene, de hecho, lo salado entre sus atributos de base.

      Ikeda, J. Chem. Soc. Tokyo 30 (1908); Nelson et al., Nature 416 (2002); Chandrashekar, Hoon, Ryba, Zuker, Nature 444 (2006), p. 288-294; World Coffee Research, Sensory Lexicon 2.0 (2017)

      El resto de lo que llamamos gusto es táctil, no gustativo. El cuerpo, por ejemplo, es una sensación de peso y de recubrimiento. Lo aportan los lípidos, las melanoidinas y los sólidos en suspensión, es decir, la materia que permanece en el líquido y se deposita sobre la lengua.

      Los documentos de formación separan dos cosas que la palabra cuerpo confunde. La «materia» es la consistencia. La «textura» es la calidad del contacto, aterciopelado o áspero. Recuerdan también que un café llamado corpulento es simplemente un café que tiene presencia en boca.

      Esa presencia no viene solo del grano. Depende tanto de la preparación: la molienda, la dosis, la temperatura, el tiempo. Un mismo café puede, pues, resultar corpulento o ligero según quien lo prepara.

      La astringencia, esa contracción de las mucosas, se explica de manera clásica por la precipitación de las proteínas de la saliva. Los polifenoles se unen a ellas, la saliva precipitada ya no lubrica y la boca se siente seca.

      Un equipo de la Universidad Estatal de Ohio (Simons, Peterson, Linne) quiso saber qué abarca exactamente la palabra cuerpo. La descompuso en 2021 en cuatro subatributos: el recubrimiento, la astringencia, la sensación yesosa y el espesor. Luego vinculó la astringencia a las melanoidinas y el recubrimiento a los ácidos 3- y 4-cafeoilquínicos.

      Uno de sus resultados va contra la intuición, y el equipo lo señala como inesperado: la sensación de recubrimiento disminuye cuando aumenta la concentración de estos ácidos. Más de la molécula asociada al recubrimiento, por tanto, menos recubrimiento percibido. Un motivo para desconfiar de los atajos que atribuyen una sensación a un compuesto.

      documento de formación profesional, guía de cata, p. 6; Linne, Simons, Peterson, American Chemical Society Fall Meeting, 22-26 de agosto de 2021, luego Food Research International (2023); nivel de evidencia: comunicación de congreso y después artículo revisado por pares

      91La nariz, dos veces

      Casi todo lo que creemos saborear, lo olemos. Las moléculas volátiles llegan al epitelio olfativo, de 1 a 2 cm² al fondo de la cavidad nasal, por dos vías. La vía ortonasal, al inspirar: es el olor, el de la bolsa de café molido o de la costra de la taza. La vía retronasal, cuando se espira por la nariz después de haber puesto el líquido en la boca: es el aroma en sentido estricto, y es la vía que fabrica la impresión de sabor.

      Paul Rozin mostró en 1982 que el cerebro atribuye a la boca lo que llega de la nariz por esta vía, lo que explica que se «saboree» la frambuesa o el jazmín en un café sin que ningún receptor gustativo tenga nada que ver. Los documentos de formación profesional fijan el vocabulario del oficio sobre esta distinción: «olor» para la percepción nasal directa, «aroma» para la percepción retronasal, y enseñan el gesto: aspirar el líquido con aire, con la boca cerrada, y espirar por la nariz. En reposo, el 10 % del flujo respiratorio alcanza los receptores; al olfatear, el 90 %.

      Rozin, Perception & Psychophysics 31 (1982), p. 397-401; Shepherd, Neurogastronomy, Columbia University Press (2012); documento de formación profesional, olores y aromas del café, p. 3

      Esta división coincide con una división química. Los compuestos volátiles abandonan el líquido caliente, suben a la nariz y desaparecen con el vapor; los no volátiles, azúcares, ácidos, CGA, cafeína, melanoidinas, permanecen en la taza y forman el cuerpo, la acidez, el amargor, la astringencia y la persistencia. Una taza olvidada una hora casi no huele a nada y todavía sabe a todo. Yang y sus coautores señalan un sesgo de su disciplina: la investigación corrió tras los volátiles, que la cromatografía de gases separa bien desde los años 1960, y descuidó los no volátiles, que sin embargo llevan la mitad de la percepción.

      Las dimensiones que la literatura ha trabajado menos, el cuerpo y la persistencia, son también aquellas que a los formadores les cuesta más hacer percibir.

      Yang et al. 2026, p. 14; LC cap. 16b y 17

      92Nombrar: del vocabulario comercial a la rueda

      El primer vocabulario es el de los comerciantes. Ukers, en 1922, enumera las «designaciones de comercio» que el paladar del catador neoyorquino aplica a una bebida: tiene cuerpo, es smooth, rich, acidy o mellow; winy, neutral, harsh o Rioy; musty, groundy, woody o grassy; rank, hidey (agrio), muddy o bitter. Cada palabra tiene un efecto sobre el precio. Brasil formaliza por su parte una escala de taza de dos ejes que las descripciones de compra todavía utilizan: la suavidad, de strictly soft a soft, softish, hard, hardish y rio; la finura, de fine cup a good, fair, poor y bad cup.

      Ukers 1922, cap. XXIV, p. 551; documento de formación profesional, clasificaciones y descripciones de compra del café verde, p. 8

      El vocabulario moderno nace con Ted Lingle, director ejecutivo de la Specialty Coffee Association of America. Su Coffee Cupper's Handbook aparece en 1986. Su novedad no es la lista de defectos, sino su ordenamiento: Lingle los clasifica por origen, es decir, por el lugar donde corregir.

      • Cosecha y secadoterroso, mohoso, fermentado.
      • Almacenamientohierba, paja, madera.
      • Tuesteverde, punteado, cocido, quemado.
      • Envejecimientoplano, desvaído, rancio.

      Lingle publica luego, en 1995, la primera rueda de sabores. Sigue en uso veinte años.

      En 2016, la SCAA y World Coffee Research la reemplazan. La nueva rueda se apoya en el Sensory Lexicon del Sensory Analysis Center de la Universidad Estatal de Kansas, construido con Texas A&M. Cuenta con 110 atributos de sabor, de aroma y de textura.

      Su principio resuelve un viejo problema: dos catadores que dicen «cereza» no piensan necesariamente en la misma cereza. Cada atributo está definido, pues, por un producto de referencia del comercio y por una intensidad en una escala de 15 puntos. La referencia de «cereza» es un jugo de cereza ácida de marca, que se puede comprar y probar. La palabra deja de ser una opinión.

      La versión 2.0 de octubre de 2017 agrega referencias para 24 atributos, entre ellos el acético, el butírico, el isovalérico, el fermentado, el mohoso y el jazmín.

      Faltaba decidir cómo disponer las palabras sobre el círculo, y los autores no lo decidieron solos. Spencer y sus coautores (UC Davis) hicieron clasificar libremente 99 palabras a 72 personas: 29 panelistas entrenados y 43 profesionales reclutados por la SCAA. Una clasificación jerárquica permitió luego identificar nueve clases principales. Un análisis multidimensional colocó cada grupo sobre el círculo, de modo que los vecinos en la rueda fueran los que los catadores asocian espontáneamente.

      Las nueve clases son lo frutal, lo ácido/fermentado, lo vegetal, lo otro (químico, papel), lo tostado, lo especiado, lo de avellana/cacao, lo dulce y lo floral.

      Lingle, The Coffee Cupper's Handbook, SCAA (1986); World Coffee Research, Sensory Lexicon (2016) y 2.0 (octubre de 2017); Spencer, Sage, Velez, Guinard, Journal of Food Science 81 (2016), 10.1111/1750-3841.13555; SCAA News, 19 de enero de 2016

      Una herramienta francesa tomó otro camino. Un importador de Burdeos hizo construir, con la casa de aromas Cinquième Sens, un estuche de 48 frascos. El método es breve: una cincuentena de cafés tostados según tres perfiles, catados a ciegas por seis personas, tres expertos en café y tres expertos en aromas.

      La regla de selección es lo interesante. Una nota solo se retenía si al menos cuatro de las seis la habían percibido. El estuche no recoge, pues, todo lo que se puede sentir en un café, sino aquello en lo que seis narices entrenadas coinciden.

      Las 48 notas se agrupan en ocho familias.

      • Cítricalimón, lima, pomelo.
      • Frutalpiña, cereza, frambuesa, manzana, albaricoque, maracuyá, casia.
      • Floraljazmín, iris, rosa, violeta.
      • Golosacacao, caramelo, praliné, miel, avellana, vainilla, pan tostado, mantequilla, cereales, regaliz, haba tonka, leche.
      • Especiadacanela, jengibre, pimienta, clavo de olor, cilantro, cardamomo.
      • Amaderadacedro, sándalo, vetiver, pachulí, guayaco, sotobosque.
      • Vegetallaurel, yema de grosella negra, pimiento, ruibarbo.
      • Cueroabedul, hoja de tabaco, animal.

      La diferencia con el léxico de World Coffee Research está en el tamaño del jurado. Aquí, seis personas; la rueda de 2016, en cambio, se dibujó a partir de las clasificaciones de 72. Es un consenso pedagógico, no una nomenclatura, y se usa como herramienta de aprendizaje.

      documento de formación profesional, olores y aromas del café, p. 6 y 8

      93La acidez, seis ácidos y una confusión

      La acidez es el sabor que separa un café complejo de un café plano, y la que los tostadores disfrazan de «vivacidad» para no asustar. Los documentos de formación profesional enseñan a reconocer seis ácidos. El fosfórico, frescura de burbuja de los cafés de Kenia (SL28). El cítrico, lima de los lavados de Etiopía y de América Central, dominante en cosecha fresca. El málico, manzana verde, más redondo, en algunos lavados de Burundi y de República Dominicana.

      El láctico, untuoso, en naturales brasileños. El acético, vinoso, firma de los naturales de Harrar, que se confunde fácilmente con el cuerpo. El quínico, el único indeseable, nacido de la degradación de los CGA, que aumenta con los tuestes oscuros, el envejecimiento y la taza fría, y abunda en el canephora. El cítrico y el málico provienen del fruto; el acético y el láctico son productos de fermentación, lo que explica que caractericen a los naturales y a las fermentaciones largas; el fosfórico es mineral.

      documento de formación profesional, la acidez en el café, p. 2-3; Yeager, Batali, Guinard, Ristenpart, Critical Reviews in Food Science and Nutrition (2021), Acids in coffee: a review of sensory measurements and meta-analysis of chemical composition

      La medición y la percepción no coinciden. El pH de un café filtrado ronda 5, el de un canephora es algo más alto. Pero esa cifra informa menos de lo que parece.

      El pH mide una sola cosa, los protones libres, es decir, la acidez ya disociada en el líquido. La acidez percibida depende de él, pero depende también de la acidez titulable, que cuenta además la reserva de ácido todavía ligada. Depende además de lo dulce, que la enmascara, y del amargor, que la endurece. Cuatro parámetros para una sola sensación.

      El tueste enturbia aún más la pista. Reduce fuertemente los CGA y el ácido cítrico. Hace subir el quínico y el acético. Desplaza también los isómeros de los CGA, de modo que el perfil ácido de salida ya no es el del café verde.

      La temperatura añade su efecto. Un mismo café catado a 70 y luego a 40 °C no presenta la misma acidez. Por eso todos los protocolos exigen volver a pasar por las tazas mientras se enfrían: catar una sola vez es ver solo un instante del café.

      Queda la pregunta que lo decidiría todo. ¿Se puede predecir la acidez percibida a partir de una medición? La revisión de Yeager y sus coautores (UC Davis, 2021) recopila las mediciones publicadas y responde que no. No encuentra ninguna relación estable entre el contenido de tal o cual ácido y la acidez que declara un jurado.

      Yeager et al. 2021; Yang et al. 2026, p. 7; documento de formación profesional, guía de cata, p. 6

      94¿Cuánto ácido cítrico hay en un café? Seis respuestas

      Ya que acabamos de nombrar seis ácidos, una pregunta sencilla: ¿cuánto hay? Seis fuentes publicadas responden, y la comparación es instructiva para quien quiera leer literatura científica sin dejarse engañar.

      Para el ácido cítrico, el principal: Van der Stegen y Van Duijin dan en 1987 de 5,0 a 14,9 g por kilo. Balzer, en 2001, de 0,5 a 1,49 % en base húmeda. Steiman, en 2003, de 0,7 a 1,8 %. Ferreira y sus coautores, en 2008, de 9 a 13,5 mg por gramo. Borém, en 2014, de 0,5 a 1,58 %.

      Cuatro unidades distintas para seis fuentes. Es el primer obstáculo, y no es banal: no se pueden comparar estas cifras sin convertirlas, y la mayoría de los artículos que las citan no lo hacen.

      Hagámoslo. Cinco gramos por kilo equivalen a 0,5 %. Nueve miligramos por gramo equivalen a 0,9 %. Una vez que todo se reduce al porcentaje, las cinco primeras fuentes se superponen limpiamente, en algún punto entre 0,5 y 1,8 % de la masa. Cuarenta años de mediciones independientes que coinciden: es tranquilizador, y no se veía.

      La sexta desentona. Evangelista y sus coautores, en 2013, dan de 0,02 a 0,59 g por kilo, es decir, cien veces menos. Una diferencia de este orden no se explica por un método algo distinto: significa que las dos no miden lo mismo. Sin tener el artículo completo a la vista, no se puede decir cuál, y es mejor señalarlo que promediar números incomparables.

      Retenga el reflejo más que las cifras: ante un rango publicado, mire primero la unidad, después el material medido y solo después el número.

      Comparación establecida a partir de un material de síntesis que recoge a Van der Stegen y Van Duijin (1987), Balzer (2001), Steiman (2003), Ferreira et al. (2008), Evangelista et al. (2013) y Borém (2014); conversiones de unidades hechas aquí

      95La catación, de dónde viene el gesto

      Hasta finales del siglo XIX, casi todos los cafés comprados y vendidos en Estados Unidos se juzgaban por el aspecto del café verde o tostado. Ukers, en 1922, describe la prueba de taza que se había vuelto general: comparación del verde con una muestra patrón, comparación del tostado, examen del olor del molido y, por último, «lo más difícil de todo», la bebida. El catador tuesta sus muestras en un cilindro de gas de seis onzas, distingue los tuestes claro, medio, oscuro, italiano y francés, anota los quakers, huele el grano caliente y luego enfriado.

      Coexisten dos métodos: la prueba a ciegas, preferida por compradores y vendedores, y la prueba abierta. En ambas, la molienda se pesa para que la fuerza sea idéntica en todas las tazas, el agua se vierte a temperatura constante; se forma una costra, se huele antes de romperla (el «wet smell» o «crust test», «tenido por de gran importancia»), se aspiran sorbos iguales y se escupe en una escupidera de latón en forma de reloj de arena, alta hasta la cintura.

      «El experto nunca traga la bebida». La instalación típica comprende una mesa giratoria, una balanza de precisión, hervidores de latón, tazas de porcelana y cucharas de plata.

      Ukers 1922, cap. XXIV, p. 549-551

      Las fuentes secundarias atribuyen la sistematización de la «cup test» a un comerciante de San Francisco, Clarence E. Bickford, en la década de 1890; el nivel de evidencia es débil (páginas comerciales y blogs, sin documento de la época citado). Lo mejor establecido es el papel de Brasil: la clasificación oficial brasileña (COB) se construyó oralmente entre almacenes, comerciantes y catadores, un sistema de evaluación en taza está en uso en los almacenes hacia 1910, y la Bolsa Oficial del Café de Santos clasifica por la taza a partir de 1917.

      De ahí provienen la escala soft/rio y la expresión «método brasileño» que los formadores franceses siguen empleando para designar la infusión directa en la taza.

      Daily Coffee News, 21 de febrero de 2019, COB: The Complex History of the Brazilian Official Classification System (prensa profesional); documento de formación profesional, guía de cata, p. 4; sobre Bickford: páginas comerciales, no verificado

      96El protocolo

      El protocolo que la SCAA publica en 2004 fija cifras que el mundo entero adopta. Las muestras se tuestan en 8 a 12 minutos, hasta un color claro a medianamente claro (Agtron 58 en grano, 63 en molido en la escala Gourmet), y reposan entre 8 y 24 horas. La molienda es algo más gruesa que para un filtro, con 70 a 75 % de las partículas pasando por un tamiz estadounidense de malla 20, y se hace taza por taza, como máximo 15 minutos antes del agua, purgando el molino entre dos cafés.

      La proporción es de 8,25 g de café por 150 mL de agua, con un margen de 0,25 g, lo que da 5,5 g por 100 mL; cinco tazas por muestra. El agua es limpia, sin olor, con entre 125 y 175 ppm de sólidos disueltos, ni destilada ni ablandada, y se vierte a 93 °C directamente sobre la molienda. Después de cuatro minutos (cinco como máximo), se rompe la costra empujando tres veces la molienda hacia atrás con el dorso de la cuchara, con la nariz al ras de la taza, se retira la espuma y luego se aspira con la cuchara haciendo entrar aire.

      Se juzgan el sabor y el sabor residual hacia los 71 °C, la acidez, el cuerpo y el equilibrio entre 70 y 60 °C, y el dulzor, la uniformidad y la limpieza cuando la bebida se acerca a 37 °C; se deja de evaluar por debajo de 21 °C.

      SCAA, Cupping Protocols (2004, revisados 2015); Lingle, The Coffee Cupper's Handbook, 4.ª ed. (2011)

      Las variantes de la casa son numerosas, y cada una dice lo que busca su autor. Un protocolo de formación profesional francés da un buen ejemplo: retoma la trama de la SCAA y le añade varias exigencias.

      Primero, el marco. Se cata entre las 8 y las 11 de la mañana, en una sala sin perfumes ni teléfono: nada que huela, nada que distraiga. Se necesitan al menos dos catadores y tres tazas por café, porque la hoja de puntuación evalúa precisamente la constancia de una taza a otra.

      Luego, el tueste. Se mide la densidad del lote y después se tuestan 100 g en una tostadora de muestras, en 8 a 12 minutos, retirados antes del segundo crack. El color buscado va de 85 a 95 en grano y de 100 a 120 en molido, medido con el Neuhaus Colortest II.

      La infusión mantiene la proporción de la SCAA, 8,25 g por 150 mL. El agua tiene de 50 a 150 ppm y se vierte a 93 °C. El rango es estrecho, y el protocolo dice por qué: por encima de 95 °C «se quema», por debajo de 90 «se subextrae». Cuatro minutos, luego tres movimientos para romper la costra.

      Viene entonces un gesto que la SCAA no impone: se controla la concentración con el refractómetro VST antes de puntuar. Se trata de asegurarse de que las tazas comparadas tengan todas la misma fuerza; de lo contrario se puntuaría una dilución y no un café.

      Por último, la lectura sigue el reloj y el termómetro. Los olores se juzgan 3 a 4 minutos después de la infusión. Los aromas se juzgan a 71 °C, hacia los 8 a 10 minutos, porque es allí donde alcanzan su máximo. La materia, la vivacidad y el dulzor se juzgan entre 71 y 60 °C, volviendo a pasar dos o tres veces por las tazas.

      documento de formación profesional, guía de cata, p. 2-6

      97La hoja de 2004 y lo que valen 80 puntos

      La hoja de puntuación de la SCAA, aprobada por su comité de estándares técnicos en 2003 y publicada en 2004 con el protocolo, evalúa diez atributos en una escala de 6 a 10 por cuartos de punto: fragancia/aroma, sabor, sabor residual, acidez, cuerpo, equilibrio, uniformidad, limpieza de taza, dulzor e impresión general. Los tres atributos de uniformidad, limpieza y dulzor se puntúan por taza, 2 puntos por cada taza limpia sobre cinco.

      Los defectos se restan al final del cálculo: una mancha (taint, perceptible por la nariz) vale 2 puntos por taza afectada, una falta (fault, perceptible en la boca) 4 puntos por taza. El puntaje final clasifica: 90 y más, excepcional; 85 a 89,99, excelente; 80 a 84,99, muy bueno; por debajo de 80, el café no es «de especialidad». Este umbral de 80 se ha convertido, en veinte años, en la definición operativa de la palabra especialidad, sin que ninguna propiedad física lo distinga de 79,75.

      SCAA, Cupping Form (2004); Daily Coffee News, 10 de septiembre de 2019, The Complexity of Cupping; Royal Coffee, Scoring Specialty Coffee (página comercial)

      El formulario de formación profesional citado más arriba es una adaptación suya, reducida de diez criterios a nueve. Son estos: olores, aromas, materia, vivacidad, dulzor, persistencia, armonía, pureza, uniformidad. La pureza es la ausencia de defectos. La uniformidad es la constancia de una taza a otra, sobre tres tazas.

      No todos pesan lo mismo. Solo los olores y los aromas reciben un coeficiente de 1,5, lo que equivale a hacer que la nariz decida una vez y media más que la boca.

      El formulario plantea sobre todo un postulado que la hoja de la SCAA no plantea: un café se juzga dentro de su perímetro geográfico. La vivacidad de un Brasil se evalúa a la escala de los Brasiles, y no a la de los Kenias. Un origen poco ácido deja así de ser penalizado por lo que nunca tuvo.

      Sus escalones siguen.

      • Más de 90único.
      • 85 a 90excelente.
      • 80 a 84,75muy bueno.
      • 75 a 79,75bueno.
      • 65 a 74,75comercial.
      • 50 a 64,75inferior.

      La diferencia con la SCAA se ve en la parte baja de la tabla. Allí donde la hoja de 2004 se detiene en «no es de especialidad», esta sigue nombrando lo que tiene en la taza.

      documento de formación profesional, guía de cata, p. 3 y 7

      Lo que vale un punto se lee en las subastas. La síntesis de 2026 se abre con esta cifra. En el café de especialidad, un punto más en el puntaje sensorial corresponde a 54,6 % más de precio en la subasta. Los compradores que se disputan un cuarto de punto tienen, pues, sus razones.

      Falta aún saber qué cubre la cifra. La observación se refiere a subastas de especialidad, es decir, a volúmenes minúsculos a escala mundial. Se refiere además a una zona de puntajes altos, aquella donde la competencia entre compradores es más intensa. No dice nada del mercado ordinario.

      La institución que creó este mercado es la Cup of Excellence. Fue fundada en 1999 por George Howell, Susie Spindler y Silvio Leite. Nace de un proyecto «Gourmet Coffee» de la Organización Internacional del Café y del Centro de Comercio Internacional. Los jurados puntúan allí con la hoja de la SCA, tras una preselección nacional.

      La distancia entre la primera venta y las últimas indica el camino recorrido. La primera subasta, en Brasil, paga 2,60 dólares la libra por un lote de 50 sacos de la finca Alterosa, en una época en que Brasil vendía a precios de saldo. Un lote de Sidama ha alcanzado desde entonces 400,50 dólares la libra en una subasta etíope.

      Yang et al. 2026, p. 2; Global Coffee Report, 25 years of Cup of Excellence (2024); George Howell Coffee, biografía (página comercial); LC cap. 17

      98Cinco formularios, cinco filosofías

      No existe una sola hoja de puntuación sino varias, y la única manera de orientarse es preguntarse, para cada una, a qué pregunta responde.

      La clasificación brasileña, la COB, responde a: ¿qué precio? Cuenta los defectos físicos en 300 gramos, con un baremo: un grano negro vale un defecto, una concha un tercio, un grano brocado un décimo, un palo grande dos. Luego clasifica la taza en dos ejes, soft / rio y fine / bad. No describe nada. Es su fuerza tanto como su límite: rápida, reproducible de un almacén a otro, y ciega a todo lo que hace la especialidad.

      La hoja de la SCAA de 2004 responde a: ¿cuánto vale este café en una escala universal? Diez atributos, una sola cifra al final, descuentos por taza. Hizo posible la comparación mundial y el célebre umbral de los 80 puntos. Sus defectos son conocidos: mezcla la descripción y la preferencia, parte de 6 como si todo café fuera al menos bueno, y comprime los puntajes entre 80 y 90 hasta el punto de que los compradores se disputan cuartos de punto.

      El formulario de la Cup of Excellence responde a: ¿cuál es el mejor lote de este país este año? Ocho atributos puntuados de 0 a 8 (limpieza, dulzor, acidez, tacto, sabor, sabor residual, equilibrio, impresión general), más 36 puntos base, y un umbral de 86 para superar cada ronda.

      Conviene detallar el embudo, porque explica el precio de estos lotes. Se parte de 300 muestras o más, cada una catada cuatro veces. Como máximo 150 superan la preselección. 90 pasan el jurado nacional, compuesto por una veintena de catadores del país. 40 van al jurado internacional. 30 reciben el sello. Y los 10 primeros se vuelven a catar para establecer la clasificación. Una jornada de calibración precede a cada etapa, para que todos los jueces puntúen con la misma regla.

      La hoja de formación profesional citada más arriba responde a: ¿cómo se sitúa este café dentro de su origen? Nueve criterios, un coeficiente de 1,5 para la nariz, un perímetro geográfico. Es adecuada para un importador que compara Brasiles entre sí, e inservible para comparar un Brasil con un Kenia.

      El CVA de 2023-2024 responde a cuatro preguntas separadas, y esa es a la vez su fuerza y su debilidad. Su fuerza: ya no se confunde «me gusta» con «es ácido». Su debilidad, según sus críticos: cuatro hojas en lugar de una, una formación por rehacer, y un mercado que sigue reclamando una sola cifra.

      documento de formación profesional, clasificaciones y descripciones de compra del café verde, p. 8-10; SCAA, Cupping Form (2004); Scott Rao, A Deep Dive into Cup of Excellence (blog, prensa profesional); documento de formación profesional, guía de cata, p. 3; Perfect Daily Grind, mayo de 2025

      99Cuando la química discrimina, y lo que discrimina realmente

      Querríamos que un análisis químico pudiera decir en lugar del catador si un café es bueno. Una tesis brasileña de 2013 planteó bien la pregunta, y su respuesta es más interesante que un sí o un no.

      Luisa Pereira Figueiredo, en la Universidad Federal de Lavras, bajo la dirección de Flávio Meira Borém, comparó cuatro genotipos de arábica: el Mundo Novo, muy cultivado en Brasil, y tres pertenecientes al grupo Bourbon. No en el laboratorio, sino en el campo, y en tres lugares distintos: Lavras y Santo Antônio do Amparo en Minas Gerais, São Sebastião da Grama en la Mogiana paulista.

      Primer resultado, que se refiere al lugar: São Sebastião da Grama resultó el más prometedor de los tres para producir cafés de especialidad.

      Segundo resultado, el que debería hacer reflexionar a cualquiera que compre un café por el nombre de su variedad. Los tres Bourbon no se equivalen. El Bourbon Amarelo IAC J9 y el Bourbon Amarelo de origen SSP están indicados para la especialidad. El Bourbon Amarelo de origen CM no lo está, y no lo está en ninguno de los tres ambientes. Mismo nombre, mismo grupo, y un veredicto opuesto sea cual sea el terruño.

      Tercer resultado, contrario a la intuición: el contenido de cafeína permitió discriminar la calidad de la bebida, y los cafés superiores contenían menos. La sacarosa y el ácido oxálico resultaron también buenos marcadores de la calidad de los cafés de especialidad.

      Cuarto resultado, que reparte bien el trabajo entre la planta y el lugar: el contenido de 5-ACQ, un ácido clorogénico, permitió discriminar los ambientes. Dicho de otro modo, en este conjunto de datos la química sabe decir mejor de dónde viene un café que lo que es.

      Dos precauciones, porque este tipo de resultado viaja rápido y mal. Esta es una tesis de 2013, sobre cuatro genotipos y tres sitios. «Los buenos cafés tienen menos cafeína» no es una ley de la naturaleza: es un poder discriminante observado en una muestra precisa. Y nada de esto sustituye una cata; a lo sumo, indica dónde la química podría algún día asistirla.

      Figueiredo, Abordagem sensorial e química da expressão de genótipos de Bourbon em diferentes ambientes, tesis de doctorado en ciencia de los alimentos, Universidade Federal de Lavras, 2013 (dir. Flávio Meira Borém), 127 p.

      100El Q Grader

      El Coffee Quality Institute, organismo sin fines de lucro creado por la SCAA, lanza en 2004 el programa Q Grader. El objetivo no es repartir un título más. Es dar a los países productores evaluadores que los compradores reconozcan, porque una nota no vale nada mientras la otra parte desconfía de ella.

      La licencia certifica a un catador calibrado según la hoja de 2004. El curso dura seis días, tres de repaso y tres de exámenes, es decir, una veintena de pruebas repartidas en nueve módulos. Lo esencial se refiere menos a lo que el candidato sabe que a lo que hacen sus sentidos.

      • Catas puntuadasen calibración con el instructor, es decir, verificando que se puntúa como él.
      • Triangulacionesencontrar la taza distinta entre tres.
      • Reconocimiento olfativolos 36 frascos del Nez du café de Jean Lenoir.
      • Umbralesdetectar lo dulce, lo salado y lo ácido en solución.
      • Ácidos orgánicosemparejar el acético, el cítrico, el málico y el fosfórico.
      • Tuesteidentificar el grado de tueste.
      • Defectosclasificar los del café verde en 350 g, luego los del tostado.
      • Conocimiento generalla única prueba que depende de la cabeza más que de la nariz.

      La licencia debe recalibrarse cada tres años. Certifica un estado de los sentidos en una fecha, no un diploma obtenido de una vez por todas.

      En veinte años, el CQI ha certificado a cerca de 10 000 Q Graders de arábica y canephora según la prensa profesional, «más de 8 000» según su propio comunicado. Dos cifras para un mismo balance, y nadie explica la diferencia.

      Coffee Quality Institute, Q Grader Exams and Calibrations; Perfect Daily Grind, mayo de 2025; Daily Coffee News, 25 de abril de 2025; nivel de evidencia: instituto y prensa profesional

      El 22 de abril de 2025, la SCA y el CQI anuncian que la SCA retoma el programa el 1.º de octubre de 2025. El Q Grader se reconstruye sobre el Coffee Value Assessment, es decir, sobre el sistema de evaluación que ha reemplazado a la antigua hoja de puntuación. Los titulares no conservan, pues, su licencia tal como está. Deben seguir el curso «CVA for Cuppers» antes del 31 de diciembre de 2025 para convertirse en «Evolved Q Graders».

      El descontento precede a la reanudación. Ya en octubre de 2022, la SCA reconocía que algunos Q Graders se sentían «mal atendidos y mal representados» por la administración del programa.

      Las reacciones publicadas van del apoyo a la crítica, y cada una apunta a un punto distinto. Spencer Turer (Coffee Enterprises) considera que el paso brusco de la hoja de 2004 al CVA compromete el lanzamiento. Krzysztof Blinkiewicz (Red Ink Coffee) lamenta decisiones tomadas «en despachos cerrados, sin la comunidad». Spencer Ross (UMass Lowell) señala que algunos titulares de la licencia vieron «evaporarse de la noche a la mañana el valor de su certificación»: el título que mantenían cada tres años deja de ser la referencia.

      Los términos financieros de la reanudación no se han publicado.

      SCA, comunicado del 22 de abril de 2025; Daily Coffee News, 25 de abril de 2025; Perfect Daily Grind, mayo de 2025; Coffee Intelligence, mayo de 2025

      101Los defectos en taza y su causa

      El defecto mejor dilucidado es el sabor riado, ese gusto medicinal, fenólico o yodado. Afecta del 20 al 25 % de la producción brasileña, sobre todo en el estado de Río, Minas Gerais, la Zona da Mata y el noroeste de Espírito Santo. La condición que lo desencadena es conocida: una cosecha hecha con tiempo húmedo.

      En 1990, Spadone, Takeoka y Liardon, en el centro de investigación de Nestlé en Lausana, comparan granos verdes sanos y granos riados. Aíslan sus volátiles por destilación-extracción, los separan por cromatografía y luego los olfatean. El culpable es el 2,4,6-tricloroanisol, o TCA, la molécula del sabor a corcho del vino.

      El TCA está presente en todas las muestras riadas, entre 1 y 100 ppb, junto con su precursor, el 2,4,6-triclorofenol. Tres observaciones sellan la demostración. Menos de la mitad del TCA desaparece en el tueste, de modo que el defecto llega hasta la taza. Añadido a un café sano, reproduce el defecto. Y su umbral de percepción en la bebida es muy bajo: 8 partes por billón al olor, 1 a 2 ppt en boca.

      Queda el origen de la molécula. Los granos riados estaban invadidos por hongos (Aspergillus, Fusarium, Penicillium, Rhizopus) y por bacterias lácticas. Esto apunta hacia una metilación microbiana de clorofenoles, es decir, hacia microorganismos que transforman el clorofenol presente en el grano en TCA.

      El «fenol» de los cafés de África oriental (Uganda, Kenia) pertenece a la misma familia de los clorofenoles. Las páginas profesionales lo atribuyen al agua clorada de las estaciones de lavado, a plaguicidas fenólicos, a palés y a pisos de contenedores tratados. Ningún estudio equivalente al de 1990 las ha verificado, de modo que estas causas siguen siendo hipótesis del oficio.

      Spadone, Takeoka, Liardon, J. Agric. Food Chem. 38 (1990), p. 226-233; Green Coffee Collective, glosario «phenolic» (página comercial)

      El defecto de la «papa» (potato taste defect) es propio de la región de los Grandes Lagos: Ruanda, Burundi, Uganda, RDC. Dos propiedades lo hacen temible para un comprador. Es esporádico, una taza en una mesa, y es invisible en el café verde. Dicho de otro modo, no se puede descartar mirando el grano, y una muestra limpia no garantiza el lote.

      El marcador es la 2-isopropil-3-metoxipirazina, o IPMP. Se forma cuando los granos contaminados se calientan entre 60 y 200 °C, es decir, en el rango que atraviesa todo tueste. La contaminación es anterior, pero es el tueste el que fabrica el sabor.

      Ndayambaje y sus coautores (Food Science & Nutrition, noviembre de 2018) aislaron en granos afectados enterobacterias: Pantoea, Enterobacter cloacae, Enterobacter cancerogenus, Klebsiella pneumoniae. Sin embargo, escriben en el mismo artículo que «no se identificó la fuente de la invasión». Encontrar las bacterias no dice por dónde entraron.

      La hipótesis dominante señala a la chinche Antestiopsis thunbergii, presente en el 98,7 % de las fincas ruandesas. Su picadura abriría una puerta a las bacterias. Un argumento viene del terreno: en Burundi, la combinación de insecticidas mensuales, de selección visual de las cerezas y de flotación en la estación reduce claramente la proporción de tazas afectadas.

      Un artículo experimental de 2025 (International Journal of Fruit Science) complica esta historia. Una herida mecánica de la cereza basta para desencadenar el defecto, sin ninguna chinche. La causa se desplaza, pues, del insecto a la lesión, y la picadura sería solo una manera más de herir la cereza.

      Ndayambaje et al., Food Science & Nutrition (2018); Agriculture, Ecosystems & Environment (2018), Occurrence of potato taste defect in coffee and its relations with management practices in Rwanda; Mechanical Damage Causes Potato Taste Defect in Coffee Without Antestia Bug Infestations, Int. J. Fruit Science (2025), 10.1080/15538362.2025.2548292

      Los demás defectos se ordenan por eslabón. Lo fermentado y lo agrio vienen de los plazos entre cosecha y despulpado, de una fermentación demasiado larga o demasiado cálida, en tanque o en la rama (cerezas sobremaduras), de un almacenamiento demasiado húmedo o de un agua sucia; delatan el ácido acético y el etanol en exceso. Lo mohoso, lo terroso y lo «sobrefermentado» vienen de fermentaciones interminables, de secados interrumpidos y de granos guardados demasiado húmedos: es el terreno donde aparece la ocratoxina A, lo que justifica los umbrales de conservación (humedad de 12,5 % como máximo, actividad de agua de 0,7 como máximo).

      El papel, la madera y el «saco» (baggy) son defectos del tiempo: la grasa del grano se oxida bajo el efecto del calor, del oxígeno y de la luz, el hexanal y el metional son sus marcadores, y un grano secado por debajo de 10 % de humedad se vuelve plano y desvaído antes incluso de envejecer. El papel caracteriza también a los quakers, esos granos inmaduros que quedan pálidos al tueste, por falta de azúcares que se doren. La clasificación física previa se describe en la lámina procesamiento.

      Perfect Daily Grind, 25 de enero de 2018, Coffee Defects and How to Avoid Them (prensa profesional); Yang et al. 2026, p. 15-16; Lingle 1986; Gagné, The Physics of Filter Coffee (2021), glosario, «quakers»

      102Lo que cambia cada eslabón

      La síntesis de 2026 permite decir, eslabón por eslabón, qué está establecido. Primero, el origen: en 176 arábicas analizados por metabolómica, es el origen geográfico lo que más estructura los perfiles, por delante del procesamiento, la altitud y la variedad. El mismo artículo informa, sin embargo, unas páginas antes, que la poscosecha representaría cerca del 60 % del perfil en taza; las dos cifras no se concilian, y la lectura más defendible es que no miden lo mismo: una, la varianza entre tres procesamientos de un mismo lote, la otra, la varianza entre cafés del mundo entero.

      Un procesamiento desplaza un café; el origen decide desde dónde parte. La variedad fija el stock: más cafeína y CGA y menos azúcar en el canephora, y por tanto más amargor y menos materia que caramelizar; y la introgresión de canephora en los arábicas resistentes se acompaña de una «penalización de calidad» medible en el genoma, único lugar de la cadena donde una pérdida de taza se vincula a un fragmento de ADN identificable. Una misma variedad no da la misma taza en todas partes: un Geisha decepciona a veces, un Caturra a 1 400 m sorprende.

      Yang et al. 2026, p. 3, 12-13; LC cap. 17

      La altitud es un indicio real y un predictor insuficiente. Cafés de 1 950 a 2 100 m superan a cafés de 1 600 a 1 680 m en apariencia, en aroma y en calidad global, porque cada tramo de 100 m por encima de 900 m añade unos diez días a la maduración; pero la cafeína y los CGA bajan con la altitud en Etiopía y suben en Costa Rica, según el cultivar, el clima local y la orientación de la pendiente; y por encima de 2 000 m el estrés por frío desencadena una peroxidación de los lípidos que debilita el grano durante el almacenamiento.

      El parámetro real es la temperatura: el calor acelera la maduración y empobrece los precursores, hace subir el butano-2,3-diol y el butano-1,3-diol con las notas terrosas y verdes, mientras que el frío favorece el etanol, la acetona, la acidez y la fruta. La sombra es una corrección térmica, no una virtud: 30 a 50 % mejoran la taza en zona cálida y baja, más de 60 % hacen caer floración, rendimiento y CGA, y en altitud fresca (Oporapa, Colombia) la sombra degrada fragancia, acidez, cuerpo y preferencia.

      El fertilizante se saborea: las formas amoniacales del nitrógeno inhiben enzimas del sabor, el cloruro de potasio degrada la taza por acumulación de cloruro, mientras que el sulfato y el nitrato son neutros.

      Yang et al. 2026, p. 7-12; LC cap. 17

      El procesamiento hace tres químicas, no tres grados de una escala. La vía seca deja más análogos de CGA, y por tanto más amargor y astringencia después del tueste, junto a la fruta que se le vende; el proceso lavado da más cafeína, más amargor y más cuerpo, al revés de su reputación de ligereza; el honey produce fenolamidas que le son propias, entre ellas el N-cafeoiltriptófano.

      La fermentación, operación de limpieza durante siglo y medio, remodela el repertorio de precursores mediante las enzimas de las levaduras y de las bacterias lácticas: celulasas, pectinasas, amilasas, proteasas, lipasas; la pectinasa reduce una fermentación de 36-72 horas a 24 horas; y los autores la califican de «caja negra», por no saber cómo la temperatura, el pH y el oxígeno dirigen la sucesión microbiana. El tueste, por último, no se trata en ninguna revisión de la cadena: la ciencia publicada del sabor se detiene en el café verde, allí donde empieza el oficio del tostador.

      El agua, que decide la extracción de los ácidos y la manera en que se expresa la acidez por su dureza y su alcalinidad, tiene su lámina (el agua), y la molienda, que regula la superficie ofrecida y la uniformidad de la extracción, la de las preparaciones.

      Yang et al. 2026, p. 12-14; LC cap. 16b y 17

      103La extracción: Lockhart, de 18 a 22 %, y lo que se hizo con ella

      Bayas de canephora
      Bayas de Coffea canephora. Fotografía, Wikimedia Commons, véase la procedencia.

      Lo que llega a la taza depende de dos números que no hay que confundir. El porcentaje de extracción es la parte de la molienda seca que se ha disuelto. La concentración, o TDS por total dissolved solids, es la parte del líquido que es café disuelto.

      Los dos varían por separado, y ahí está toda la trampa: se puede extraer mucho y diluir mucho. Una taza puede, pues, estar bien extraída y ser débil a la vez.

      Ernest Earl Lockhart cruza estos dos números en 1957. Bioquímico formado en el MIT, dirige el Coffee Brewing Institute, organismo creado a comienzos de los años 1950 por la National Coffee Association y el Pan American Coffee Bureau. Su artículo, The Soluble Solids in Beverage Coffee as an Index to Cup Quality, extrae de él el Coffee Brewing Control Chart, un plano donde cada taza ocupa un punto.

      La zona ideal no sale de un laboratorio sino de paneles de consumidores. El café filtrado preferido se sitúa entre 18 y 22 % de extracción y entre 1,15 y 1,35 % de concentración; el instituto consideraba aceptable de 1,0 a 1,5 %. Por debajo de 18 %, la taza está subextraída, con notas de hierba y maní. Por encima de 22 %, vira hacia lo amargo y lo astringente.

      La Norwegian Coffee Association, y más tarde la SCAA, retoman el diagrama con pequeños desplazamientos de la zona ideal.

      Lockhart, Coffee Brewing Institute Publication (1957); Lingle, The Coffee Brewing Handbook, SCAA (1996); Gagné, The Physics of Filter Coffee (2021), p. 2-3; Fresh Cup, Why the New Coffee Brewing Control Chart is a Big Deal (prensa profesional)

      Gagné recuerda por qué el porcentaje medio de extracción informa sobre el perfil: los compuestos no se extraen a la misma velocidad, los ácidos y los azúcares rápido, los compuestos lentos, amargos, metálicos o astringentes, al final, de modo que por encima de 28 % se tendría casi todo lo que puede disolverse, y hacia 15 % faltarían dulzor y complejidad. Añade tres matices.

      El porcentaje medio oculta la uniformidad: dos tazas al 20 % pueden ser una, una extracción regular de todas las células, y la otra, una mezcla de células al 28 y al 15 %, y no se parecen. La zona preferida se ha desplazado hacia arriba con los tuestes más claros, los molinos y los cafés verdes de hoy: por debajo de 19 % rara vez se describe como preferido y algunos van más allá de 22 %, aunque este último rara vez supera 23,5 %. Y la concentración es cuestión de intensidad, es decir, de gusto personal: el espresso se bebe entre 7 y 12 % con porcentajes de extracción similares.

      Rao observó un óptimo local de preferencia hacia 15 %, una zona detestada entre 15 y 18 %, y luego un repunte. El refractómetro, que deduce el TDS del índice de refracción, ha llevado la medición a todas las mesas de cata, incluso a los protocolos de formación.

      Gagné 2021, p. 3-5; Rao, The Coffee Roaster's Companion (2014) y Everything but Espresso (2016); documento de formación profesional, guía de cata, p. 5

      El diagrama de Lockhart se rehízo en 2023. Guinard, Frost, Batali, Cotter, Lim y Ristenpart, en el UC Davis Coffee Center, hicieron describir cafés filtrados a paneles entrenados de doce personas. Los mismos cafés fueron luego puntuados por consumidores. Estos cafés cubrían un amplio rango de concentración, de porcentaje de extracción y de proporción café/agua.

      Publican en el Journal of Food Science no un diagrama, sino dos. El primero es sensorial: sitúa los atributos (ácido, amargo, dulce, tostado, té) en el plano concentración/porcentaje de extracción. El segundo es un diagrama de preferencia: muestra las superficies de respuesta de dos segmentos de consumidores, porque esos dos grupos no quieren la misma taza.

      El resultado contradice la idea de una zona ideal única. Los atributos y las preferencias siguen tendencias más complicadas que el rectángulo de 1957. «El buen café» no es una cosa singular: depende del grupo de consumidores al que se sirve.

      La proporción café/agua, que el diagrama original solo mostraba en filigrana, se convierte aquí en un eje explícito.

      Guinard, Frost, Batali, Cotter, Lim, Ristenpart, Journal of Food Science 88 (2023), p. 2168-2177, 10.1111/1750-3841.16531; Fresh Cup (prensa profesional)

      104Los instrumentos: lo que mide cada uno, y lo que se le escapa

      El refractómetro parte de un principio óptico sencillo: la luz se desvía cuando atraviesa un líquido, y el ángulo de esa desviación depende de lo que hay dentro. Una curva de calibración convierte ese ángulo en porcentaje de sólidos disueltos.

      Los primeros aparatos de mesa calibrados para el café son los de VST, de Vince Fedele en Estados Unidos, a finales de la década de 2000. Siguen Atago con el PAL-Coffee en Japón, y luego DiFluid en China en los años 2020, a una décima parte del precio. Leen hasta la centésima de por ciento.

      Su límite está en la palabra calibración. Esta supone una composición química típica del café, y no todos los cafés se ajustan a ella.

      Gagné lo documenta: los porcentajes de extracción que calcula varían sistemáticamente según el origen. Los Kenia, los Burundi y África en general extraen más, hasta 1,70 % de sólidos disueltos frente a 1,36 % para un Panamá preparado de la misma manera. Y no se sabe decidir entre dos explicaciones: ¿estos granos contienen realmente más solubles, o su composición falsea la lectura?

      Otras cosas falsean la medición, más banales: la temperatura de la muestra, los aceites, los finos en suspensión. De ahí las consignas de uso, que no son supersticiones: dejar enfriar quince minutos, filtrar, limpiar el prisma y poner en cero antes de cada lectura.

      El conductímetro, por su parte, solo sirve para el agua, y hay que saber lo que vale. Deduce los sólidos disueltos de la conductividad eléctrica, mediante una razón fijada arbitrariamente en 0,5 o 0,7 según las marcas. Depende fuertemente de la temperatura, hasta un 20 % de error si no se corrige, y es preciso con un margen de 30 %.

      Sobre todo, no dice nada de la alcalinidad, que cuenta más que la dureza para la taza. Por unos pocos euros, los kits de titulación de acuario, los que miden KH y GH, lo hacen mejor que él.

      Gagné 2021, p. 35 (Wellinger, Smrke, Yeretzian 2017), p. 173-174 y p. 199-200; documento de formación profesional, guía de cata, p. 5

      ¿Cómo medir objetivamente cuán tostado está un café? Mirando su color, pero con un aparato y no con el ojo.

      El colorímetro envía luz del infrarrojo cercano sobre el grano o la molienda, mide lo que vuelve y convierte esa reflectancia en un número.

      La referencia es el Agtron, de Reno, Nevada. Su modelo M-Basic sirve de referencia a la SCAA desde 1995. Ese año, Carl Staub y la asociación publican un juego de ocho discos de color, que van de 95, muy claro, a 25, muy oscuro. Estos discos dan al oficio un patrón físico con el cual comparar, y eso es lo que hizo del Agtron la referencia. Lee en la escala Gourmet, de 0 a 100.

      Otros fabricantes tienen cada uno su aparato, y sobre todo su propia escala.

      • Neuhaus Neotecel Colortest II, en Alemania.
      • Probatla Colorette.
      • Lighttellslos CM-100 y CM-200, en Taiwán.

      Roastrite y Javalytics completan la lista.

      Y aquí está la trampa, que sale cara a quien la ignora: estas escalas no se convierten exactamente entre sí. Un protocolo que anuncia «Agtron 58 en grano, 63 en molido», o «Colortest 85-95 en grano, 100-120 en molido», solo es reproducible con el aparato que nombra. La cifra sin la marca no significa nada.

      La ventaja del instrumento es quitarle el color al juicio del ojo, que varía con la iluminación y con la fatiga. Su inconveniente es que solo mide la superficie, o el promedio de una molienda. Dos cafés del mismo color exterior pueden diferir por su desarrollo interior, y por eso se miden los dos, grano y molido, y se lee la diferencia entre los dos más que cada número por separado.

      El café verde, por su parte, tiene sus propios instrumentos, y cada uno vigila un riesgo preciso. El medidor de humedad capacitivo, de Sinar o Kett, debe mantenerse por debajo de 12,5 %. La actividad de agua, medida con Rotronic o Aqualab, debe mantenerse por debajo de 0,7 para contener la ocratoxina, una toxina de moho. Y la densidad a granel se aproxima a la altitud y a la dureza del grano, lo que orienta la temperatura de carga.

      SCAA/Agtron, Roast Classification Color Disk System (1995); SCAA, Cupping Protocols (2004); documento de formación profesional, guía de cata, p. 4; Yang et al. 2026, p. 15-16

      El laboratorio tiene dos herramientas que la sala de cata no tiene.

      La primera es la cromatografía de gases acoplada a la espectrometría de masas, la GC-MS. Separa los volátiles del café y luego los identifica uno por uno. Dice lo que hay dentro, no lo que cuenta. Para saberlo, se conecta una nariz humana a la salida de la columna: es la GC-olfatometría.

      Dos métodos organizan este olfateo. La dilución de extracto aromático, puesta a punto por Ullrich y Grosch en 1987, y el CharmAnalysis de Acree en 1984, diluyen el extracto hasta que el olor deja de percibirse. El compuesto que resiste más tiempo es el que más pesa. Así se pasó de mil compuestos a una treintena de odorantes clave.

      Sus límites se reducen a tres puntos. El costo, primero. Luego la preparación de la muestra, que altera los volátiles frágiles, los tioles en primer lugar. Por último, su silencio sobre los no volátiles: estos exigen la cromatografía líquida, la LC-MS, y han quedado como los parientes pobres.

      La segunda herramienta es la nariz electrónica, una batería de sensores de óxidos metálicos o de polímeros cuya respuesta se trata con estadística. Gardner, Shurmer y Tan la aplican al café desde 1992. Distingue orígenes o grados de tueste, pero con una condición: permanecer dentro de un conjunto de muestras calibrado.

      Fuera de ese marco, se descalibra. Deriva con el tiempo, reacciona a la humedad y debe recalibrarse con cada lote. Treinta años después, no ha encontrado ningún lugar en el comercio, y la revisión de 2026 no la menciona entre las herramientas de la cadena.

      Entre ambas están las herramientas que forman la nariz humana. Le Nez du Café de Jean Lenoir ordena 36 aromas en cuatro familias: enzimática, pardeamiento de los azúcares, destilación seca, defectos. Son ellos los que sirven para la prueba olfativa del Q Grader. El estuche coreano Scentone T100 propone 100, y el estuche francés de 48 frascos descrito más arriba sigue aún otra lógica.

      Y desde los años 2010, las hojas de cata se han convertido en aplicaciones: Tastify, Cropster Cup, la aplicación CVA de la SCA. Calculan, archivan y comparan los puntajes entre catadores. Por primera vez a gran escala, la diferencia entre jurados se hace visible.

      Ullrich, Grosch, Z. Lebensm. Unters. Forsch. 184 (1987), p. 277-282; Acree, Barnard, Cunningham, Food Chemistry 14 (1984), p. 273-286; Gardner, Shurmer, Tan, Sensors and Actuators B 6 (1992), p. 71-75; Coffee Quality Institute, Q Grader Exams and Calibrations; Yang et al. 2026, p. 14

      105Hoy

      La hoja de 2004 ya no es el estándar. La SCA interrogó primero a 1 600 catadores en el mundo. Presentó una versión beta del Coffee Value Assessment en Portland, en el Re:co Symposium y en el Specialty Coffee Expo, del 19 al 23 de abril de 2023. El sistema se probó luego en América Latina y en Europa, y después se adoptó como estándar oficial el 5 de noviembre de 2024.

      Se compone de tres documentos: SCA 102-2024 para la preparación de las muestras y la mecánica de la cata, 103-2024 para la evaluación descriptiva, 104-2024 para la evaluación afectiva.

      Lo que cambia el CVA cabe en un gesto: separa lo que la hoja de 2004 mezclaba. Cuatro evaluaciones distintas, en lugar de una nota que hacía todo a la vez.

      • Físicael estado del café verde: color, humedad, defectos, calibre.
      • Descriptivasin juicio de valor. Se puntúa la intensidad de la fragancia, del aroma, del sabor, del sabor residual, de la acidez, del dulzor y del tacto, en una escala de 1 a 15. Luego se marcan descriptores en listas «check all that apply».
      • Afectivalo que al catador le gusta, y nada más.
      • Extrínsecalo que no se cata: origen, finca, altitud, variedad, procesamiento, certificaciones.

      La afectiva puntúa ocho secciones: fragancia, aroma, sabor, sabor residual, acidez, dulzor, tacto, impresión general. La escala es hedónica, de 1 a 9, donde 5 es neutro. Reemplaza la escala de 6 a 10, que empezaba en «bueno» como si todo café lo fuera forzosamente.

      El puntaje sobre 100 se obtiene con la fórmula 0,65625 × (suma de las ocho secciones) + 52,75. Se le restan descuentos por tazas no uniformes y tazas defectuosas, y se redondea al cuarto de punto. Ocho 9 dan 100, ocho 5 dan 79, y el piso es 58.

      El umbral de 80 subsiste, pues, pero ha cambiado de naturaleza. Ya no es una definición: corresponde a un catador que aprecia algo más que neutro.

      SCA, comunicado del 5 de noviembre de 2024; Daily Coffee News, 5 de noviembre de 2024; SCA Standard 104-2024, fórmula tomada de la calculadora oficial sca.coffee/cuppingscore; Perfect Daily Grind, abril de 2023; MTPak Coffee, septiembre de 2023

      Lo que ha cambiado en los últimos años se resume en unas pocas fechas. El Q Grader pasó a la SCA el 1.º de octubre de 2025, con un plazo de conversión hasta el 31 de diciembre de 2025. La Cup of Excellence celebró sus 25 años en 2024. La química de la boca tiene por fin sus primeros resultados (Ohio State, 2021-2023). El diagrama de extracción se rehízo (2023). El defecto de la papa tiene una causa mecánica experimental (2025).

      Y la síntesis de Yang y sus coautores (2026) abarca 12,48 millones de hectáreas cosechadas en 2024, para 11,28 millones de toneladas. Da la cifra que lo gobierna todo lo demás: 54,6 % de precio por punto.

      Da también la lista de lo que aún se ignora.

      • Precursoreslas vías de biosíntesis están poco exploradas.
      • Calorlos umbrales térmicos por cultivar no están establecidos.
      • Sombrasus mecanismos siguen siendo correlativos, es decir, se observa un vínculo sin saber por dónde pasa.
      • Fermentaciónuna caja negra.
      • No volátilesdescuidados por la investigación.

      Ninguno de estos trabajos dice cómo fabricar con seguridad un punto de puntaje. Lo que queda, como único instrumento de decisión fiable, es una molienda, agua caliente y una cuchara.

      Daily Coffee News, 25 de abril de 2025; Global Coffee Report 2024; Yang et al. 2026, p. 1-2 y 14; LC cap. 17
      La mesa giratoria de cata, tres pies y medio de diámetro
      La mesa giratoria de cata, tres pies y medio de diámetro
      La evolución de una taza de café: las operaciones que separan la semilla de la taza
      La evolución de una taza de café: las operaciones que separan la semilla de la taza
      Flores de cafeto
      Flores de cafeto en La Reunión. Su olor a jazmín es una de las pocas notas florales cuya referencia sensorial (léxico WCR 2.0, 2017) coincide con la propia planta. Fotografía, véase la procedencia.
      En el café verde (arábica)ContenidoLo que le hace el tueste
      Sacarosa7,3-11,4 % de materia secaconsumida: caramelización, Maillard, melanoidinas
      Ácidos clorogénicos13,6 mg/fruto (canephora 16,9)lactonas amargas, luego fenilindanos; ácido quínico
      Lípidos7-17 % de materia seca, 1/5 de diterpenoscuerpo, soporte de los volátiles; se oxidan durante el almacenamiento
      Cafeína0,9-1,5 % de materia secaestable; una parte del amargor
      Trigonelina~1 % de materia secadegradada en 50-80 %: niacina, piridinas
      Aminoácidos, proteínasnitrógeno de Maillard; pirazinas, Strecker
      Polisacáridosarmazón de las melanoidinas (hasta 25 % de la materia seca de la taza)
      Ácidos cítrico, málico, fosfóricoel cítrico baja, el quínico y el acético suben
      Yang et al. 2026, p. 3-5, 12; Moreira et al. 2012; Frank et al. 2007; RSC 2019
      ÁcidoRecuerdaDónde se encuentraOrigen
      Fosfóricoburbuja de sodaKeniamineral
      Cítricolimalavados de Etiopía, América Centralfruto
      Málicomanzana verdelavados de Burundi, Rep. Dominicanafruto
      Lácticomantequilla, untuosidadnaturales de Brasilfermentación
      Acéticovino, vinagrenaturales de Harrarfermentación
      Quínicoáspero, amargotuestes oscuros, canephora, taza fríadegradación de los CGA
      documento de formación profesional, la acidez en el café, p. 3
      ProtocoloSCAA 2004Formación profesional (Francia)
      Dosis8,25 g / 150 mL (± 0,25)8,25 g / 150 mL (± 0,25)
      Tazas53
      Agua125-175 ppm, 93 °C50-150 ppm, 93 °C (90-95)
      Tueste8-12 min, Agtron 58/63, reposo 8-24 h8-12 min, Neuhaus 85-95 / 100-120, reposo 8 h mín.
      Infusión4 min, rompimiento de la costra en 3 movimientos, retirada de la espuma4 min, rompimiento de la costra en 3 movimientos
      Sabor, aromas71 °C71 °C (8-10 min)
      Acidez, cuerpo70-60 °C71-60 °C, 2-3 pasadas
      Dulzor, uniformidad, limpiezahacia 37 °Cpor taza, sobre 3
      Puntuación10 atributos, 6-10, defectos −2/−4 por taza9 criterios sobre 10, olores y aromas × 1,5
      SCAA, Cupping Protocols (2004, rev. 2015); documento de formación profesional, guía de cata, p. 3-7
      DefectoMarcadorCausa establecidaEvidencia
      Sabor riado, fenol2,4,6-tricloroanisol, 1-100 ppb; umbral 8 ppt (nariz), 1-2 ppt (boca)hongos y bacterias en cerezas cosechadas húmedas; clorofenolesrevisión por pares (1990)
      Papa2-isopropil-3-metoxipirazinaenterobacterias; chinche Antestia o herida de la cerezapares (2018, 2025), causa discutida
      Fermentado, agrioácido acético, etanolplazo entre cosecha y despulpado, fermentación larga o cálida, agua suciaprensa profesional
      Mohoso, terrosomohos, ocratoxina Asecado interrumpido, almacenamiento > 12,5 % de humedad, aw > 0,7pares (Yang 2026)
      Papel, madera, sacohexanal, metionaloxidación de los lípidos; secado < 10 %; quakerspares (Yang 2026)
      Spadone et al. 1990; Ndayambaje et al. 2018; Int. J. Fruit Science 2025; Perfect Daily Grind 2018; Yang et al. 2026, p. 15-16
      FormularioDesdeLo que puntúaFuerzaLímite
      COB (Brasil)1917defectos en 300 g; taza soft/rio, fine/badrápida, reproducibleno describe nada
      SCAA 2004200410 atributos, 6-10, −2/−4 por tazaescala mundial, umbral 80mezcla descripción y preferencia, puntajes comprimidos
      Cup of Excellence19998 atributos 0-8 + 36; umbral 86jurados calibrados, 4 rondasconcebido para clasificar, no para comprar
      Formación profesional (Francia)años 20109 criterios, nariz × 1,5, perímetro geográficoprecisa dentro de un origenincomparable entre orígenes
      CVA (SCA)2023-2024físico, descriptivo (1-15, CATA), afectivo (1-9 × 8), extrínsecosepara «es» y «me gusta»cuatro hojas, formación por rehacer
      fuentes citadas en el texto
      InstrumentoMediciónPrincipioMarcas citadasLímite
      RefractómetroTDS de la bebida (%)índice de refracción + calibraciónVST, Atago, DiFluidcomposición, temperatura, finos
      ConductímetroTDS del agua (ppm)conductividad × 0,5-0,7lápices EC± 30 %; mudo ante la alcalinidad
      Colorímetrogrado de tuestereflectancia en infrarrojo cercanoAgtron, Neuhaus, Probat, Lighttellsescalas no convertibles; solo la superficie
      Medidor de humedad, medidor de awagua del café verdecapacitancia; equilibrio de vaporSinar, Kett, Rotronicumbrales 12,5 % y 0,7
      GC-MS, GC-Ovolátiles, odorantes claveseparación, masa, narizlaboratorioscosto; no volátiles ausentes
      Nariz electrónicahuella volátilsensores de óxidos metálicosprototipos desde 1992deriva, humedad, recalibración
      Estuches de aromasmemoria de la narizfrascos de referenciaLe Nez du Café: 36; Scentone: 100; Olfactorium: 48pedagógico, no una medición
      Gagné 2021; SCAA 1995 y 2004; Gardner et al. 1992; CQI
      • antes de 1900Cafés juzgados por el aspecto del grano (Ukers 1922)
      • 1917La Bolsa de Santos clasifica por la taza
      • 1922Ukers describe el cup test: dosis pesada, costra, escupidera
      • 1957Lockhart, Coffee Brewing Control Chart, 18-22 %, 1,15-1,35 %
      • 1986Lingle, The Coffee Cupper's Handbook
      • 1990Spadone et al.: el sabor riado es el TCA
      • 1992Blank, Sen, Grosch: 13 odorantes clave
      • 1995Primera rueda de sabores de la SCAA
      • 1999Primera Cup of Excellence, Brasil
      • 2004Hoja y protocolo de la SCAA; lanzamiento del Q Grader
      • 2007Hofmann y Frank: lactonas y fenilindanos
      • 2016Léxico de la WCR (110 atributos) y nueva rueda
      • abr. 2023CVA en versión beta, Portland
      • 2023Nuevo diagrama de extracción, UC Davis
      • 5 nov. 2024El CVA reemplaza la hoja de 2004
      • 1.º oct. 2025El Q Grader pasa a la SCA
      fuentes citadas en el texto
      Lámina IX

      Los procesos, del fruto al grano verde

      Entre la cereza cosechada y el grano verde, todo lo que se retira y todo lo que se deja trabajar: la vía seca, el proceso lavado y el punto de lavado, el honey y sus colores, el wet hulled indonesio, el café monzónico, el secado; luego las fermentaciones de hoy, anaeróbica y SIAF, maceración carbónica, microoxigenación (MOX), levaduras seleccionadas, choque térmico, láctica, cofermentación e infusión, con lo que la ciencia ha medido, lo que los reglamentos autorizan y lo que nadie ha probado todavía. Cada cifra lleva su nivel de prueba: artículo revisado por pares, instituto nacional, prensa profesional, documento de exportador o página comercial.

      106Para qué sirve un proceso

      Vista despiezada de una cereza de café en seis capas, de la piel roja a los dos granos verdes
      Vista despiezada Las seis capas que los procesos separan, de la piel al grano verde: exocarpio, pulpa, mucílago, pergamino, película plateada, grano. Cada proceso decide dónde se corta y cuánto se conserva: el lavado retira todo hasta el pergamino, el natural conserva todo y hace secar el fruto entero, el honey conserva el mucílago. Composición digital de Marco De Sousa Rosa, 2026 · © PXL Roasters
      Corte con leyenda de una cereza de café
      El corte de la cereza: piel, pulpa, capa de pectina, pergamino, tegumento y grano.Y tambe · CC BY-SA 3.0

      El café es una drupa, es decir, un fruto de hueso, de diez a quince milímetros. Tiene cuatro capas encajadas: una piel, una pulpa dulce, una envoltura dura de color paja, el pergamino, y en el centro dos semillas. Son esas dos semillas las que se beberán. Todo lo demás debe irse.

      Cosechada madura, la cereza está repleta de agua y de azúcar, bajo un clima cálido. Dicho de otro modo, es un medio de cultivo ideal, y se pudre en uno o dos días. El productor no tiene, pues, ante todo un problema de sabor, sino un problema de conservación: transformar una materia viva y perecedera en una semilla seca y estable. Esa semilla tendrá que esperar meses en un almacén y luego cruzar un océano. Un proceso es la respuesta a esa limitación.

      La desproporción entre lo que se cosecha y lo que se vende es considerable. Coste calculaba en 1955 la relación entre cerezas cosechadas y café comercial en entre cinco y siete a uno para el arábica. La Organización Internacional del Café baja aún más: la cereza entrega solo del 1 al 5 % de su masa en el café que efectivamente se bebe.

      En el proceso lavado, cerca del 80 % de la masa sale como subproductos desde la transformación, y solo el mucílago representa unos 22 kilos por cada 100 kilos de cerezas. Tratar el café es, por lo tanto, también, y ante todo en tonelaje, producir residuos (véase lo que se desecha).

      Coste, Les caféiers et les cafés dans le monde (1955); OIC, informe sobre los subproductos; LC cap. 17b

      La elección del método casi nunca fue estética. La dictó lo que se tenía a mano: agua corriente o no, un clima seco durante la cosecha o una temporada de lluvias, espacio para extender el café y, sobre todo, liquidez. Etiopía y Yemen secaron el fruto entero porque tenían sol, aire seco y ningún agua que desperdiciar; América Central lavó porque tenía ríos, desniveles y un mercado de exportación que exigía regularidad; Indonesia inventó un proceso que no existe en ningún otro lugar porque allí llueve casi todo el año; Brasil industrializó una vía intermedia cuando tuvo las máquinas. El sabor llegó después: un efecto secundario que primero se padeció, luego se nombró, después se reivindicó y por fin se dirigió.

      LC cap. 17b; Coste 1955; Thurber, Coffee from Plantation to Cup (1881)

      107Tres siglos de gestos

      • Años 1690-1710Java: la VOC hace secar las cerezas al sol y luego las hace machacar; La Roque (1716) describe en Yemen el secado del fruto entero sobre las terrazas y la venta de la cáscara, el qishr.
      • 1732La Roque, Traité historique du café: el fruto seco «se machaca en morteros de madera» para separar el grano.
      • Años 1780-1840Antillas y América Central: primeras despulpadoras hidráulicas, tanques de fermentación de mampostería, lavado en canales. Laborie (1798) describe la vía húmeda de Saint-Domingue.
      • 1881Thurber describe en Ceilán y en Java la despulpadora de disco (Walker), los tanques, el secado en barbacoas y las trilladoras Gordon.
      • 1894Walsh, Coffee: its History, Classification and Description, compara la vía seca brasileña y la vía húmeda centroamericana.
      • 1900-1930Despulpadoras Gordon, Guardiola (secadora rotatoria, Guatemala, 1872), trilladoras Engelberg y O'Krassa; Pinhalense, fundada en 1949 en Brasil.
      • 1955Coste: la vía húmeda mata la broca, la vía seca la multiplica en las losas; la elección del proceso es también sanitaria.
      • Años 1980-1990Cenicafé, Colombia: BECOLSUB y luego Ecomill, desmucilaginado mecánico con un 90 % menos de carga contaminante.
      • 1990-1991Brasil: pulped natural (cereja descascado, en portugués) tras la disolución del Instituto Brasileño del Café; se atribuye a Pinhalense la primera máquina.
      • 2013Cenicafé publica el Fermaestro, un cono que objetiva el punto de lavado.
      • 2014Lallemand lanza la primera levadura seleccionada para el café, Lalcafé Oro.
      • 2015Saša Šestić gana el campeonato mundial de barista con un lote colombiano en maceración carbónica.
      • 2017-2019Microoxigenación (MOX) en Nicaragua y luego en Colombia, con el autor de este sitio.
      • 2020-2022Hadj Salem (CIRAD) mide la transferencia de aromas del medio al grano; Vale et al. miden un tanque anaerobio brasileño.
      • 2023-2024La Cup of Excellence prohíbe cualquier añadido ajeno (se autorizan levaduras y mosto); la SCA autoriza cualquier añadido anterior al café verde; Best of Panama descalifica cuatro cafés infusionados.
      • 2025Cenicafé compara tanque abierto y tanque hermético durante 192 horas; de Abreu compara dos levaduras en cuatro variedades.
      La Roque 1716 y 1732; Laborie, The Coffee Planter of Saint Domingo (1798); Thurber 1881; Walsh 1894; Coste 1955; Ukers 1922, cronología pp. 725-737; publicaciones citadas más abajo

      108El proceso lavado, medido una vez

      Se despulpa la cereza el mismo día de la cosecha entre un tambor y un pechero regulados para arrancar la piel y la pulpa sin aplastar la semilla. Sale café en pergamino cubierto por una capa viscosa, el mucílago, que el agua sola no elimina. Se lo deja en el tanque unas decenas de horas: levaduras y bacterias se instalan en ese medio azucarado, degradan la pectina que sostiene el mucílago y la capa se desprende.

      Se lava con abundante agua y se seca. El único conjunto de datos completo y publicado sobre esta secuencia proviene de ensayos en Yunnan, a 1 300 metros: en café simplemente despulpado, la fermentación estándar dura de 36 a 48 horas, prolongada hasta 84; en café pasado por una desmucilaginadora mecánica, 12 horas, prolongada hasta 72. La temperatura de la masa parte de unos 15 °C y desciende hacia 11 a 13 °C. El pH parte de 6,0-6,5 y baja hasta cerca de 4,0. La flora dominante está formada por bacterias lácticas del género Leuconostoc (pseudomesenteroides, mesenteroides, holzapfelii), y Lactococcus lactis predomina en los lotes desmucilaginados. Remojo de 24 horas, secado por debajo del 12 %.

      Zhang, De Bruyn, Pothakos, Contreras, Cai, Moccand, Weckx y De Vuyst, Frontiers in Microbiology 10:2621 (2019), nivel sólido

      El descenso del pH de 6,5 a 4,0 es el acontecimiento central del tanque: el medio se acidifica porque los microorganismos fabrican ácidos orgánicos, y esta acidificación es a la vez lo que despega el mucílago y lo que impide que se instalen los indeseables, exactamente como en un yogur. Una fermentación que no acidifica es una fermentación que se desvía. Los efectos sensoriales están medidos, no contados: la fermentación prolongada aumenta lo frutal y la acidez y disminuye lo cereal y lo floral; el despulpado, comparado con el desmucilaginado, da más frutal y menos humus y terroso; el remojo final de 24 horas aumenta la intensidad global, disminuye lo especiado y atenúa los efectos de la fermentación que lo precedió. Una etapa puede, pues, borrar una parte del trabajo de la etapa anterior.

      Zhang et al. 2019; LC cap. 17b

      La fermentación puede conducirse en seco o bajo agua. En seco, en tanque abierto, solo con el mucílago, es más rápida y más cálida, porque nada evacua el calor que desprenden los microorganismos; bajo agua, es más lenta y está amortiguada térmicamente. El rango de 12 a 18 horas citado para la versión bajo agua proviene de fuentes colombianas no institucionales. En cuanto a la regla «cuanto más alto y fresco, más larga la fermentación», es coherente con lo que se sabe del efecto de la temperatura sobre la actividad microbiana, enseñado universalmente, y ningún estudio la cuantifica: los ensayos de Yunnan se hicieron a una sola altitud.

      LC cap. 17b, según la investigación externa del 12 de agosto de 2026; ausencia de curva publicada de duración y altitud

      109Saber cuándo termina: el Fermaestro

      Cenicafé, el centro de investigación del café colombiano, ideó un cono truncado perforado que se llena con café en fermentación y se sumerge en el tanque: mientras el mucílago envuelve los granos, los mantiene separados; a medida que se degrada, los granos se aprietan y el nivel baja; cuando llega a una marca, se alcanza el punto de lavado.

      Sin instrumento, las fermentaciones observadas en el campo llegaban hasta 72 horas; con el Fermaestro se mantienen entre 11 y 20 horas. Se da el aparato como exacto en el 97,1 % de los ensayos, y el café asociado obtiene en promedio 81,6 puntos. Estas cifras no describen una ganancia de productividad, sino fermentaciones que duraban de tres a seis veces más de lo necesario, porque nadie sabía decir cuándo detenerlas.

      Una continuación publicada en 2023 prueba degradaciones del mucílago del 25, 50 y 75 % y sobrefermentaciones voluntarias de 2, 4, 6 y 8 horas más allá del punto de lavado.

      Peñuela-Martínez, Pabón y Sanz-Uribe, Avances Técnicos Cenicafé n.º 431 (2013) y n.º 554 (2023), leídos en resúmenes secundarios; Cenicafé, Fermentation 9(11):976 (2023)

      110El desmucilaginado mecánico

      El principio sustituye la fermentación por la fricción: el café en pergamino pasa por una máquina que arranca el mucílago por abrasión, con muy poca agua. Cenicafé desarrolló en los años 1980-1990 el conjunto BECOLSUB y luego el Ecomill: cerca de un 90 % menos de carga contaminante en las aguas residuales y un ahorro del orden de 35 000 litros de agua por cada 1 000 kilos de café tratado.

      Un fabricante privado anuncia 0,2 litros de agua por kilo de cereza y un 95 % de mucílago retirado, cifra de ficha de producto. La lección olvidada: las primeras máquinas, concebidas al principio para el canephora, dañaban el grano; la fricción mal regulada hería pergamino y almendra, y las heridas producían sabores fermentados parásitos. Una tecnología hecha para la limpieza arrastró durante veinte años una reputación de degradar la taza, juzgada por sus primeras aplicaciones.

      Cenicafé, BECOLSUB y Ecomill (instituto, nivel sólido); Penagos, ficha del fabricante (nivel bajo); LC cap. 17b

      111Kenia y el remojo

      Despulpado, primera fermentación, lavado, segunda fermentación corta sobre la película de mucílago que quedó en el grano, lavado en canal, y luego un remojo de 12 a 24 horas en agua limpia. Se habla de doble fermentación para los dos tanques; contar en ella el remojo sería abusivo, puesto que ya no hay mucílago que fermentar y el agua se renueva. La justificación que se invoca es la eliminación de los últimos residuos de mucílago y de los subproductos de la primera fermentación, de donde la claridad y la acidez de los cafés kenianos, lo que es coherente con lo que miden los ensayos de Yunnan sobre el remojo.

      El origen que cuentan la prensa y los comercializadores es más prosaico: el remojo habría nacido como medio de almacenar el café lavado mientras se liberaba espacio en las losas de secado. Una limitación logística produce un gesto, el gesto un sabor, el sabor una firma nacional.

      Prensa profesional y comercializadores, nivel medio; Zhang et al. 2019 para el efecto del remojo; LC cap. 17b

      112La vía seca, la más antigua y la más difícil

      No se despulpa: se extiende la cereza entera y se seca con su piel, su pulpa y su azúcar hasta que el conjunto se vuelve una cáscara quebradiza que se trillará más tarde. Durante todo ese tiempo, el grano baña en un fruto que fermenta lentamente y cuyos compuestos migran hacia la almendra. La duración informada es de tres a seis semanas, a veces de dos a cuatro para alcanzar del 10 al 12 % de humedad.

      En camas elevadas, de las que Etiopía ha hecho un estándar, los valores citados son de 10 a 15 kilos por metro cuadrado en capa de uno a dos centímetros, removidos cada 30 a 60 minutos los primeros días: una capa del grosor de un dedo, sobre la que se pasa la mano cada media hora desde la salida hasta la puesta del sol durante semanas. Estos valores provienen solo de glosarios de comercializadores; el principio de la remoción frecuente, en cambio, está documentado como medida contra el moho.

      En el suroeste de Etiopía, un secado al sol toma ocho días, un túnel solar cuatro, una secadora artificial 30 horas tras un presecado, para llevar el pergamino al 11,5 %; los lotes semilavados secados al sol o en túnel alcanzan el grado Q1.

      Firdissa et al., Journal of Food Quality (2022), art. 9184374, resumen; glosarios de comercializadores para las camas (nivel medio); LC cap. 17b

      El verdadero tema del natural es el riesgo. Un fruto entero que se seca lentamente en un clima donde la humedad relativa vuelve a subir cada noche es un medio de cultivo. La sobrefermentación produce los stinkers, granos aislados de sabor avinagrado y pútrido, invisibles en la selección, a veces cinco en un saco, y que bastan para contaminar la taza de un lote entero; el moho se instala si la capa es demasiado gruesa, la remoción demasiado escasa o el secado demasiado lento; el secado directamente sobre el suelo añade la rehumidificación por capilaridad y las contaminaciones telúricas.

      Coste añadía un argumento sanitario: la vía húmeda mata la broca, la vía seca la multiplica en las losas de secado. El natural no es un proceso perezoso; es el que exige más vigilancia con menos equipo. En Yemen, el secado de la cereza entera en azoteas es un consenso, pero las duraciones, los grosores y el contenido de humedad provienen solo de páginas de tostadores: descripción etnográfica, nunca dato técnico.

      Coste 1955, pp. 285-288 (Vayssière); LC cap. 17b; ausencia de fuente seria sobre los parámetros yemeníes

      113Honey: los colores no están normados en ninguna parte

      Se despulpa como para un lavado, pero no se deja fermentar en tanque ni se lava: se seca directamente con todo o parte del mucílago, cuyo azúcar se oscurece lentamente, de ahí el nombre de miel. El origen documentado es brasileño: el pulped natural (cereja descascado, en portugués) aparece tras la disolución del Instituto Brasileiro do Café en 1990, y se atribuye a Pinhalense la primera máquina en 1991; Costa Rica popularizó después el vocabulario de los colores mediante sus microbeneficios.

      La explicación por las restricciones de agua tras el terremoto de 2008 solo tiene fuentes comerciales. Punto capital y contraintuitivo: white, yellow, red, black no están definidos por ninguna instancia, ni la SCA, ni un instituto, ni un pliego de condiciones. Los porcentajes que circulan, 10 % de mucílago para el white, 25 para el yellow, 50 para el red, 75 a 100 para el black, varían de una fuente a otra.

      El importador Cafe Imports lo formula con la mayor claridad: algunos beneficios dejan el 100 % del mucílago en todos sus lotes y obtienen los cuatro colores modificando únicamente el secado, sombra, grosor, duración. El color cuenta la cocción, no la receta: dos cafés etiquetados red honey pueden provenir de dos procesos distintos.

      Pinhalense; Cafe Imports, glosario Honey process; LC cap. 17b

      La investigación empieza a dar referencias. Un trabajo chino de 2025 identifica un óptimo de 75 a 80 % de retención de mucílago para la riqueza en compuestos volátiles, pues las bacterias son más activas cuando queda poco mucílago y los hongos cuando queda mucho. En canephora honey, condiciones de partida cuantificadas: pH 6,7-6,8, 26 °C, 10 ± 1,5 °Brix, descenso hasta pH 4,3 ± 0,3. Cenicafé fabrica honey por otro camino, la degradación controlada del mucílago al 25, 50 o 75 %, una definición por la fermentación y no por la mecánica.

      Una única categoría comercial abarca entonces al menos tres maneras de obtener el resultado, aunque el honey fabrica moléculas propias, las fenolamidas, que ni el lavado ni el natural producen (véase la taza).

      Food Chemistry: X (2025), resumen; Food Chemistry (2023) sobre canephora honey; Cenicafé, Avances Técnicos n.º 554 (2023); Yang et al. 2026 para las fenolamidas

      114Wet hulled

      En Indonesia se despulpa, se hace fermentar brevemente, se seca parcialmente en pergamino y luego se trilla cuando el café todavía está francamente húmedo, algo que ningún otro país hace; el grano desnudo, blando e hinchado, termina de secarse al aire libre. El pergamino no se rompe, se desgarra. Hay dos razones materiales, ajenas al sabor: el clima, con 70 a 90 % de humedad relativa todo el año y del orden de 2 000 milímetros de lluvia, donde secar en pergamino tomaría semanas durante las cuales se instalaría el moho, mientras que el grano desnudo seca dos a tres veces más rápido; y la liquidez, pues el productor vende en pocos días a un acopiador que retoma el secado en vez de inmovilizar su cosecha durante semanas. Es una técnica de supervivencia económica.

      Lynch, Perfect Daily Grind, 21 de octubre de 2015; Marsh, Review of the Aceh Coffee Industry (2006); Hoffmann, The World Atlas of Coffee, 2.ª ed. (2018); LC cap. 17b

      Sobre el wet hulled (giling basah, en indonesio), las fuentes se contradicen frontalmente en un punto preciso: ¿a qué contenido de humedad se trilla?

      • 30 a 35 % según la Specialty Coffee Association of Indonesia en 2008, Marsh en 2006 y Hoffmann en 2018;
      • 30 a 40 %, o 35 a 40 %, según los comercializadores Sucafina y DRWakefield;
      • 30 a 50 % en diversas fuentes comerciales;
      • y 20 a 24 % según Lynch.

      La última diferencia es demasiado grande para ser una simple imprecisión. De una fuente a otra, el grano que se trilla no está en el mismo estado. Y es la descripción de Lynch la más detallada del terreno, porque proviene de una observación in situ. Aquí está completa.

      • Fermentaruna noche, en tanque de concreto o en sacos de arroz de plástico.
      • Lavar y luego secar en pergaminodos a tres días, no más: se detiene mucho antes de que el café esté seco.
      • Trillarla trilla se hace con alta fricción, sobre pergamino semiseco.
      • Terminar el secado con el grano desnudohasta 12-13 %, al sol de día, ensacado bajo techo de noche.

      Este último detalle cuenta más de lo que parece: ensacado en caliente durante la noche, el grano sigue fermentando. El método prolonga así la fermentación sin decirlo.

      El resultado es inconfundible. El grano verde es azul verdoso a opalino, hinchado, irregular, poroso. En taza: un cuerpo siruposo y pesado, una acidez muy baja, poca dulzura, notas terrosas, amaderadas, herbáceas, a veces mohosas.

      El defecto distintivo lleva un nombre, la pezuña de cabra (kuku kambing, en indonesio): una hendidura en forma de pezuña, causada por el aplastamiento del grano todavía blando en la trilla.

      Dos reservas para terminar. El mecanismo propuesto, la exposición directa de la almendra a los microorganismos una vez retirado el pergamino, es plausible y se invoca, pero no se ha medido. Y el origen histórico del proceso, que se hace remontar unas veces a la VOC, otras al siglo XIX,otras al Aceh de los años 1970, se apoya solo en blogs comerciales.

      Lynch 2015; Marsh 2006; Hoffmann 2018; Zhang et al. 2019 para el efecto del despulpado sobre las notas terrosas; LC cap. 17b

      115El café monzónico, un accidente vuelto exigencia

      En la costa de Malabar se toma café ya seco, clasificado en grados A o AA, y se extiende en capas de diez a quince centímetros. El lugar no es una secadora sino su contrario: grandes galpones abiertos a los vientos del monzón del suroeste, de junio a septiembre. Se rastrilla cada tres horas aproximadamente, para que todo el montón tome el aire húmedo y no solo la superficie.

      Esos vientos están saturados de agua. En lugar de seguir secándose, el grano sube entonces al 14 o 15 % de humedad en una decena de días. El ciclo completo, con sus ensacados y desensacados repetidos, dura de doce a dieciséis semanas, hasta que el grano vira al amarillo paja, entre 13 y 14,5 % de humedad. Todo el proceso consiste en rehumidificar, lenta y controladamente, un café que se había secado.

      El producto está protegido por una indicación geográfica de Karnataka. Su documentación oficial no pudo consultarse directamente, lo que deja los valores anteriores sin fuente institucional.

      Queda el relato, que circula por todas partes. Seis meses de travesía a vela habrían humedecido y decolorado el café; luego los compradores europeos habrían rechazado el café «normal» llegado en vapor, reclamando el sabor que conocían. Se lo encuentra palabra por palabra en los catálogos, y no se apoya en ninguna fuente primaria: ni correspondencia de comercializador, ni registro, ni informe administrativo. Hipótesis seductora, no verificada.

      Su vecino el Old Brown Java, envejecido de dos a tres años en un almacén expuesto a los mismos vientos, está aún peor parado: solo cuenta con páginas de tostadores.

      documento de formación profesional, el café monzónico, pp. 2-3; indicación geográfica india (no consultada); LC cap. 10 y 17b

      116El secado, un piso y un techo

      Ensayos brasileños comparan un secado solar, de ocho a diez días para llegar a cerca del 11 % de humedad, y un secado mecánico que hace el mismo trabajo en 24 horas. La condición es mantener la temperatura de la masa por debajo de 40 °C.

      El dispositivo está pensado enteramente para que el aire llegue a todo el café, y no solo a la parte superior del montón: columnas de siete centímetros alternadas con vacíos, flujo de aire invertido cada diez minutos, fase estática hasta cerca del 30 % de humedad y luego fase dinámica.

      La magnitud que cuenta no es el contenido de humedad sino la actividad de agua. Es la parte del agua que queda realmente disponible para un microorganismo, anotada de 0 a 1. Un grano puede contener agua sin que sea utilizable, y es esa agua la que el moho va a buscar. Todos los tratamientos probados bajan de 0,6, y por debajo de 0,5 se impide el crecimiento microbiano.

      El resto de las mediciones se desprende de ahí. El secado mecánico reduce de 38 a 44 % los hongos filamentosos. La ocratoxina A no se detectó en ninguna muestra: 2,5 µg/kg es el umbral de detección del kit, no un valor medido. Los lotes mecánicos puntúan de 80 a 81 puntos contra menos de 80 en secado solar, con fenoles totales de 3,24 contra 2,20 g de equivalente de ácido gálico por 100 g. La primera función de un secado logrado es sanitaria, y la puntuación en taza viene después.

      Abreu, Lorenço, Machado, Silva, de Azevedo y Carvalho, Foods 14(9):1463 (2025), nivel sólido

      Objetivos: la OIC da de 8 a 12,5 % de humedad, la práctica comercial apunta a 10 a 12 %, y el almacenamiento pide una actividad de agua por debajo de 0,65. En pergamino, la temperatura máxima es de 40 °C, y algunos toleran 42. Más allá, el embrión se daña y el pergamino se agrieta.

      El límite inferior, en cambio, siempre se olvida. Por debajo del 10 % de humedad, con una actividad de agua cercana a 0,4, el café no está mejor protegido: está plano y rancio. Demasiado seco no es, pues, más seguro, solo es peor.

      Dos accidentes simétricos enmarcan la ventana. Secar demasiado rápido produce el endurecimiento superficial (case hardening): la superficie se cierra, el centro sigue húmedo, el agua ya no sale. La factura llega más tarde, en grietas en la trilla o en el tueste. Secar demasiado lento con humedad alta produce el accidente inverso: moho, bolsas ácidas y stinkers.

      OIC; Yang et al. 2026, pp. 15-16; Abreu et al. 2025; LC cap. 17b

      117Anaerobia y SIAF: nadie expulsa el aire

      Un tanque cerrado, de polietileno o de acero inoxidable, con un burbujeador o una válvula unidireccional: el gas carbónico sale, el aire no entra. Ese es todo el dispositivo.

      Lo que se llama fermentación anaeróbica casi nunca es una anaerobiosis impuesta. La literatura habla de self-induced anaerobic fermentation, SIAF, es decir, una ausencia de oxígeno que se instala por sí sola: los microorganismos consumen el oxígeno residual y luego saturan el espacio de cabeza del tanque con CO₂. Nadie expulsa el aire, se consume.

      En Brasil, tanques cilíndricos de polipropileno de 82 por 47 centímetros recibieron 175 kilos de arábica despulpado y 30 litros de agua ozonizada. Se tomaron muestras a las 24, 48 y 72 horas. El pH baja de 5,8 a 4,4. A las 72 horas, el fondo del tanque registra 5,06 g/L de ácido láctico, 1,00 g/L de ácido acético y 4,47 g/L de glucosa residual. La población cambia en el camino: enterobacterias al 85 % a las 24 horas, y luego bacterias lácticas hacia el 20 % entre las 48 y las 72 horas. Todos los lotes superan los 84 puntos.

      El resultado más elocuente no es, sin embargo, ninguna de esas cifras, sino el gradiente. El ácido láctico vale 5,06 g/L abajo, 4,70 en el medio, 2,18 arriba. Un tanque de 175 kilos no es un medio homogéneo, es un apilamiento de condiciones. Dicho de otro modo, un lote anaerobio es la mezcla de tres fermentaciones llevadas a cabo en el mismo recipiente.

      Vale et al., Foods (2022), nivel sólido; material de los tanques tomado de la sección 2.1 de los métodos de este artículo (polipropileno), aunque una frase de su introducción dice polietileno; LC cap. 17b

      En Cenicafé se comparan durante 192 horas una fermentación semiaerobia en tanque abierto y una SIAF en tanque hermético. La diferencia más espectacular es térmica: de 30 a 37 °C en tanque abierto, alrededor de 20 °C en tanque cerrado, diecisiete grados de diferencia para el mismo café. La SIAF consume la glucosa más rápido y produce más ácido láctico; promedio 83,14 ± 0,39; índice de calidad de fermentación óptimo en tanque cerrado hasta las 96 horas; las notas fenólicas solo aparecen a las 72 horas y únicamente en semiaerobia.

      Géneros recurrentes de un estudio a otro: Leuconostoc, Weissella, Lactiplantibacillus, Acetobacter más abundante con aire, levaduras Pichia, Issatchenkia, Wickerhamomyces, Hanseniaspora uvarum. Lo que nadie ha publicado: la presión real que reina en esos tanques, en bar, ni el tarado de las válvulas.

      Peñuela-Martínez et al. (Cenicafé), Foods (2025), nivel sólido; LC cap. 17b

      118La maceración carbónica

      Tomada de la vinificación del Beaujolais, llevada al café por Saša Šestić con un lote colombiano en el campeonato mundial de barista de 2015, que ganó. Se distingue de una anaerobia ordinaria por dos cosas, y no por una sola: el CO₂ se inyecta activamente para expulsar el oxígeno en lugar de ser producido por la fermentación, y el fruto permanece entero.

      El fruto entero es la clave del mecanismo. Bajo atmósfera de CO₂, las células del fruto pasan a un metabolismo anaerobio intracelular, sin intervención microbiana: son las enzimas de la propia célula las que degradan los azúcares. El ácido málico disminuye, aparecen etanol y alcoholes superiores. Luego la piel cede, y la fermentación microbiana ordinaria toma el relevo.

      Esta teoría es sólida y está bien descrita, pero proviene enteramente de la enología. En el café, ningún estudio revisado por pares documenta esa bioquímica intracelular. Los valores que circulan, etanol del 1,5 al 2 % en volumen, ácidos succínico, fumárico y shikímico, se midieron en uva.

      En la práctica comercial, «maceración carbónica» designa además muy a menudo un lote simplemente anaerobio, sin inyección y sin cereza entera. Ninguna instancia define el término, de modo que nada impide escribirlo.

      Prensa profesional sobre Šestić 2015 (nivel medio, consensual); literatura enológica para el mecanismo; LC cap. 17b

      119La microoxigenación, MOX

      El autor de este sitio es uno de los diseñadores de este proceso, lo cual debe decirse antes de describirlo. La sigla abrevia micro-oxygenation, micro y no macro: la enología distingue rigurosamente la macrooxigenación, aportes puntuales e importantes, de la microoxigenación, aportes débiles, fraccionados y controlados. La sigla circula sin embargo en la web con su desarrollo al revés, ilustración de una cadena productiva sin vigilancia del vocabulario. La fuente técnica más completa es un documento de seis páginas escrito por un exportador externo a partir de un trabajo realizado en Colombia, en el que se agradece nominalmente a Marco de Sousa Rosa.

      Definición dada: adición deliberada y controlada de pequeños volúmenes de oxígeno a la masa en fermentación, práctica casi inexistente en el café y corriente en el vino, principalmente en Francia; hipótesis planteada, una ganancia de complejidad y una reducción de la astringencia; proceso descrito como un cruce entre una fermentación anaeróbica y un aporte de oxígeno en dosis bajas, precisamente para evitar la oxidación franca y las notas fenólicas; el resultado final debe ser un café lavado.

      Lo que lo separa de verdad de una anaerobia, señala el documento, no es una idea sino el instrumental: poder entregar un volumen de oxígeno preciso en un momento preciso.

      Documento técnico de un exportador, MOX Process, 6 pp., Colombia (nivel medio: documento de exportador, no revisado por pares); LC cap. 17b; compendio MOX de fuentes primarias, 12 de agosto de 2026

      El protocolo original, tal como lo describe el exportador

      Material: tanque de plástico de al menos quince galones, nuevo, hermético y limpio; taladro y sierras copa para perforarlo; tapón de caucho perforado; válvula de acero inoxidable y conector de plástico; piedra difusora de cerámica porosa, la que dispersa el gas en finas burbujas en lugar de una sola grande; manguera transparente, manguera de gas, cilindro de oxígeno industrial, regulador, burbujeador.

      Desarrollo. Solo cerezas maduras, seleccionadas a mano. Despulpado sin agua, recolección en tanques de plástico anotando la hora, puesto que toda la conducción se cuenta a partir de ese momento.

      La pulpa y la piel se prensan aparte para obtener un mosto de cereza, que el documento compara con el jugo de uva y presenta como el ingrediente clave. El café despulpado y el mosto se reúnen luego en el tanque, cerrado herméticamente.

      Viene el oxígeno: una primera inyección de veinte minutos, y luego veinte minutos cada tres horas. La duración total no está fijada, depende de la temperatura de la masa, y cuanto más calor hace, más corta es. El ensayo informado dura 72 horas entre 12 y 20 °C, de las cuales 24 horas en cereza entera y 48 tras el despulpado.

      Luego lavado, y después secado en marquesina, en cama africana o en silo mecánico entre 35 y 40 °C. El pergamino se almacena en saco de barrera, en una bodega oscura, fría y seca.

      Un detalle dice el espíritu del protocolo: en cada inyección se retira el tapón. Es el momento de oler la masa y de juzgar si lo que se desarrolla es agradable y complejo. Si no, hay que ajustar el sistema. La nariz hace las veces de instrumento.

      Y una frase rara en este tipo de documento: no es un proceso milagroso que transformaría un café ordinario en un café excepcional. Desplaza el café hacia un sabor y una persistencia más complejos, más nítidos, más elegantes. El resultado depende de la variedad y de las condiciones de producción.

      Documento técnico de un exportador, MOX Process, pp. 1-6

      El protocolo de 2025, dos fases y parámetros monitoreados

      Selección de las cerezas con refractómetro entre 22 y 25 °Brix, donde el Brix mide el azúcar disuelto: se descartan así las cerezas poco maduras antes incluso de empezar. Despulpado que conserva una fina capa de mucílago. El jugo, obtenido por prensado suave de la pulpa y luego filtrado, se añade a los tanques en una proporción de 30 a 50 % del volumen total.

      Fase 1, anaerobia enriquecida, 24 a 48 horas. Los tanques simplemente se cierran, sin inertización, es decir, sin reemplazar el aire por un gas neutro: el medio se vuelve anóxico porque los microorganismos consumen el oxígeno presente. Temperatura de 18 a 22 °C, pH monitoreado de 6,5 a 4,5, sin agitación.

      Fase 2, aerobia, 36 a 72 horas. La activación ocupa las primeras doce horas: introducción progresiva de oxígeno hasta una tasa objetivo del 5 al 8 %, agitación ligera, 20 a 24 °C, pH hacia 4,2 y luego 4,0.

      Viene luego el cliquage, término de la enología francesa para la inyección de oxígeno por ráfagas, de la hora doce a la hora setenta y dos: diez minutos de exposición cada seis horas, tasa mantenida entre 5 y 10 %, pH estabilizado entre 4,0 y 3,8. Se da una sola regla de manejo: si aparecen notas acéticas, aumentar la oxigenación.

      Al final del recorrido: filtración, lavado suave, secado en camas africanas a la sombra hasta 10-12 %, y luego reposo en pergamino de 30 a 60 días antes del despacho.

      El propio documento anuncia tres variantes que quedan por probar: 36 contra 72 horas de fase aerobia, 10 contra 15 minutos de exposición, y la comparación con una fermentación clásica.

      Protocolo MOX 2025, documento del autor, 410 palabras; LC cap. 17b
      MOX (microoxigenación)Documento del exportadorProtocolo 2025
      Dosis de oxígeno20 min cada 3 h10 min cada 6 h
      Tasa de O₂no especificada5 a 10 %
      Temperaturasufrida, 12-20 °Ccontrolada, 18-24 °C
      pHsin seguimiento6,5 → 4,5 → 4,0 → 3,8
      Estructurauna faseanaerobia 24-48 h y luego aerobia 36-72 h
      Seleccióncerezas maduras, selección manual22-25 °Brix
      Inertizacióncierre herméticoninguna, tanque cerrado
      Jugo de cerezamosto añadido30-50 % del volumen
      Después del secadobolsa barrerareposo en pergamino 30-60 días
      Compendio MOX de fuentes primarias, 12 de agosto de 2026

      Puestos lado a lado, los dos documentos muestran una trayectoria. Se pasa de veinte minutos cada tres horas a diez minutos cada seis. En un día, el aporte cae de 160 minutos a 40, es decir, cuatro veces menos oxígeno. Mientras tanto aparecen el termómetro, el pHmetro, el refractómetro y el reposo en pergamino. Lo primero que dijeron los parámetros fue que había que ir más despacio.

      Queda lo que estos documentos no prueban. Conviene enumerarlo sin suavizarlo.

      • Ninguna publicación revisada por paresni sobre la MOX ni sobre sus efectos.
      • Ninguna comparación controlada publicadala comparación con una fermentación clásica figura en el protocolo 2025 entre las variantes por probar. El proceso describe, pues, sus efectos esperados, no efectos medidos frente a un testigo.
      • Ninguna medición de potencial de oxidorreduccióny es sin embargo la magnitud que usa la enología para conducir este tipo de aporte.
      • Una tasa de oxígeno del 5 al 10 % que no se define en ninguna parte¿porcentaje de qué, medido dónde, con qué aparato?
      • Ni número de lotes producidos, ni regularidadnada está documentado de un año a otro.
      • Un término ausente de los glosariosni la SCA ni la literatura lo conocen.

      El mismo eje se trata en otros lugares con términos neutros: aerobia, semiaerobia, SIAF. La comparación de Cenicafé de 2025 es, con toda exactitud, un estudio controlado del efecto del oxígeno sobre una fermentación de café.

      Por último, añadir jugo de cereza al 30-50 % del volumen acerca la MOX a la cofermentación. La diferencia está en la naturaleza del añadido: ese jugo es café, el mosto, autorizado por la Cup of Excellence cuando prohíbe cualquier añadido externo.

      Compendio MOX de fuentes primarias (12 de agosto de 2026); Peñuela-Martínez et al. 2025; reglamento de la Cup of Excellence 2023; LC cap. 17b

      120Elegir sus microorganismos: levaduras seleccionadas

      Clon (NARO-Kituza)DifusiónRendimiento anunciado
      Elite (semillas)19952 000 kg/ha, sensible a la CWD
      6 clones viejosantes de 20092 500 kg/ha, sensibles a la CWD
      KR120092 200 kg/ha
      KR220092 600 kg/ha
      KR320094 900 kg/ha
      KR420092 300 kg/ha
      KR520092 900 kg/ha
      KR620092 600 kg/ha
      KR720093 000 kg/ha
      KR820173 100 kg/ha
      KR920173 900 kg/ha
      KR1020174 800 kg/ha
      UCDA 2019, tabla 1, p. 6: todos los KR se dan como resistentes a la roya y a la traqueomicosis, tolerantes al red blister

      En lugar de conducir las condiciones y dejar que llegue la flora del lugar, se introduce una cepa seleccionada en cantidad suficiente para que desplace a la flora autóctona e imponga su cinética, como lo haría un panadero o un cervecero. Lallemand, procedente de la enología y de la cervecería, lanzó su primera levadura para el café en 2014, Lalcafé Oro, y luego una gama que incluye Cima. El estudio más útil compara Saccharomyces cerevisiae CA11 y Kluyveromyces lactis B10 en vía húmeda, 48 horas a 20-24 °C, en cuatro variedades de arábica por triplicado: todas las puntuaciones superan 83, la combinación de la variedad Paraíso 2 con CA11 supera 85; cien compuestos volátiles en trece clases; dos compuestos aparecen exclusivamente en los lotes inoculados, el alcohol 5-metil-2-furfurílico y el ácido n-hexadecanoico, ausentes de los testigos espontáneos.

      No es una intensificación de lo que existía, es la aparición de algo que no estaba. CA11 tira hacia lo frutal y lo floral, B10 hacia la hierba limón, los cítricos, el limón y la miel. El argumento de los fabricantes, la predictibilidad, es sólido: menos variabilidad, cinética más rápida, perfiles reproducibles. Lo que esto desplaza: una fermentación espontánea expresa la flora de un lugar, una fermentación inoculada expresa una cepa vendida en todo el mundo. La selección de levaduras autóctonas, tomadas en el lugar, es objeto de publicaciones recientes y concilia las dos exigencias.

      de Abreu et al., Foods 14(1):111 (2025), nivel sólido; Lallemand, documentación del fabricante; Journal of Agricultural and Food Chemistry (2023) sobre las levaduras autóctonas; LC cap. 17b

      121Choque térmico y biorreactores

      Dos fincas colombianas han llevado el control más lejos que nadie. Su documentación, en cambio, es casi enteramente periodística: lo que sigue es una descripción referida, no una medición.

      Diego Bermúdez, Finca El Paraíso, Cauca. Cereza entera en anaerobia de 48 a 72 horas, y una fuente precisa 60. Segunda fermentación tras el despulpado, de 24 a 96 horas. Traslado a un tanque más ancho con agua a 35-40 °C para homogeneizar la masa durante 60 horas. Detención por frío, 8 horas. Luego el lavado en choque térmico: agua caliente alrededor de 40 °C, seguida de inmediato por agua fría alrededor de 10 °C.

      La explicación que se da es una dilatación de los poros por el calor, seguida de una contracción brusca por el frío que fijaría los compuestos aromáticos en la almendra. Es una explicación de productor, no demostrada, y las cifras varían de una fuente a otra.

      Wilton Benítez, Granja Paraíso 92. Esterilización con agua ozonizada y ultravioleta, inmersión a 70 °C durante 30 segundos, despulpado, y luego 96 horas en biorreactor anaerobio sembrado con Saccharomyces pastorianus. El pH, el Brix, la conductividad y la temperatura se monitorean de forma continua. Secado mecánico a 38 °C durante 46 horas. Ninguna publicación.

      El café de especialidad se dotó en diez años de un instrumental de fermentación dirigida. No se dotó de la literatura que lo acompaña.

      Prensa profesional e importadores, nivel medio a bajo; LC cap. 17b

      122Cofermentación e infusión: lo que entra en el grano

      Un inventario publicado a comienzos de 2023 registra lo que se pone en los tanques: frutas, manzana, uva, fresa, naranja, bayas locales; ácidos orgánicos o minerales, cítrico, málico, tartárico y hasta fosfórico; lúpulo; especias, jengibre, ají, canela; y mosto, jugo o pulpa de café reciclada. El mecanismo más invocado es indirecto: el ácido cítrico baja el pH y favorece a las bacterias lácticas.

      La cuestión espinosa es saber si lo que se pone en el tanque llega al grano. Los trabajos de Fatma Hadj Salem en el CIRAD (Qualisud, Institut Agro Montpellier, tesis con una empresa de levaduras) la zanjaron: se añaden compuestos de aroma marcados al medio líquido y luego se buscan en el grano. El 2-feniletanol, el acetato de isoamilo y el butanal pasan, el primero con la tasa de transferencia más alta; los frenos identificados son la resistencia del pergamino, la adsorción en las paredes de las levaduras y las reacciones de degradación en el grano.

      Algo entra, efectivamente, en el grano; el argumento del pergamino impermeable es falso. Eso no dice si es bueno o malo, ni si las cantidades transferidas explican los perfiles espectaculares de ciertos lotes.

      Roast Magazine n.º 115, enero-febrero de 2023; Hadj Salem et al., Food Chemistry (2020) y Journal of Food Engineering (2022), nivel sólido; LC cap. 17b
      InstanciaPosturaAño
      Cup of ExcellenceTolerancia cero para los ingredientes extraños, ningún aditivo distinto del agua; inoculación de levaduras y mosto autorizados; categoría « Experimental » creada en Brasil2023
      SCA, campeonatos mundialesRegla anterior: ningún aditivo entre la cereza y la bebida. Regla nueva: ningún aditivo después de la etapa de café verde, por lo que se admite la cofermentación si el añadido precede al verdefinales de 2023, WBC 2024
      Best of PanamaCuatro cafés infusionados descalificados, considerados alterados por aditivos externos con la intención de puntuar mejor2024
      Reglamentos CoE 2023, SCA 2024, Best of Panama 2024; LC cap. 17b

      Tres instancias, tres líneas, el mismo año. Las posturas individuales son igualmente dispersas: Šestić, que introdujo la maceración carbónica, denuncia la falta de transparencia ' '; Kyle Ramage habla de pendiente resbaladiza; Jorge Hernán Castro Molina estima que la práctica perjudica al café de especialidad cuando falta el etiquetado; en frente, Christopher Feran y Edwin Noreña defienden la modulación microbiana como una herramienta legítima. Los opositores no dicen que sea malo, dicen que no se declara; los partidarios no piden el derecho de engañar, piden el derecho de usar una herramienta. El punto de acuerdo es el etiquetado, no la legitimidad, y la herramienta de control existe: la cromatografía acoplada a espectrometría de masas (GC-MS/MS) y la medición de relaciones isotópicas (GC/C/IRMS) identifican aromas exógenos. Lo que falta es una norma en la cual apoyarla.

      Prensa profesional 2023-2024; LC cap. 17b

      123Láctica, koji y las demás pistas

      La fermentación láctica no es una categoría: es un subcaso de la anaerobia en el que se favorece deliberadamente a las bacterias lácticas, Leuconostoc mesenteroides y Lactiplantibacillus plantarum, en detrimento de las levaduras y de las bacterias acéticas, mediante un tanque sellado, duraciones largas de más de 80 horas, temperaturas rebajadas para frenar a los hongos y, eventualmente, una inoculación o una salmuera al 2-3 %. Perfil descrito: textura cremosa, yogur, mantequilla, chocolate, dulzura intensa.

      La cifra de «hasta el 90 % de la glucosa y la fructosa consumidas» no tiene fuente primaria. El koji, Aspergillus oryzae del sake y del miso, sacarifica el almidón; un ensayo cruzado en cuatro países sobre Red Bourbon habría dado puntuaciones superiores en cuerpo, sabor residual y acidez: una sola fuente secundaria. Biorreactores de 50 a 7 000 litros habrían conservado el nivel de especialidad: prensa, no verificado.

      Perfect Daily Grind (2023), Feran citado; fuentes secundarias únicas para el koji y los biorreactores (nivel bajo); LC cap. 17b

      124De dónde vienen los microorganismos del tanque

      Toda esta lámina describe lo que se hace fermentar y cómo. Nunca ha dicho de dónde vienen los microorganismos que hacen el trabajo.

      Una revisión de 2024, firmada por Gisele Xavier Ribeiro Costa en la Universidad Federal de Uberlândia, reúne lo que la literatura sabe al respecto. De ella se desprenden tres puntos.

      En primer lugar, esta microflora está activa mucho antes del tanque: está presente y metabólicamente activa en todas las etapas, desde la planta hasta el fruto cosechado. Cuando se abre una fermentación, no se inocula un medio estéril, se toma el relevo de algo que ya estaba en marcha.

      Luego, proviene del entorno de cultivo y de procesamiento, y sobre todo: el suelo y el fruto comparten microorganismos. Lo que vive bajo el árbol se encuentra en la cereza. Es el eslabón que faltaba entre la agronomía y la fermentación, y une esta lámina con lo que la lámina XVIII dice de las micorrizas.

      Por último, la revisión encuentra microorganismos semejantes de una región, de un proceso y de una variedad a otra, pero comunidades globalmente diferentes de un estudio a otro. Eso confirma, sin cuantificarlo, que el entorno, la genética de la planta y el tipo de procesamiento pesan los tres.

      Dos reservas honestas. Es una revisión de la literatura, no una medición nueva: organiza lo existente, no añade datos. Y concluye, como casi todo este campo, con una perspectiva más que con un resultado: seleccionar grupos microbianos precisos para inocularlos. Es una pista, y está por probar.

      Costa, Processos de fermentação e suas influências na qualidade do café (Coffea arabica), tesis de maestría en ingeniería de alimentos, Universidade Federal de Uberlândia, 2024, DOI 10.14393/ufu.di.2024.57

      125Restablecer las proporciones

      Todo lo que precede a partir de los tanques cerrados concierne a una fracción ínfima del café producido: microlotes de unos pocos sacos, vendidos a tostadores de especialidad, presentados en concursos.

      La abrumadora mayoría de las cerca de once millones de toneladas producidas cada año se procesa como lavado ordinario o natural ordinario. Quienes la producen no tienen ni burbujeador, ni sonda, ni levadura seleccionada. Su desafío no es un perfil notable, es no perder el lote.

      Cenicafé trabaja, sin embargo, sobre los mismos parámetros que las fincas estrella del Cauca: oxígeno, temperatura, duración, grado de degradación del mucílago. El objetivo, en cambio, es distinto. El control bien conducido apunta ante todo a la ausencia de defectos, no al exotismo.

      El primer beneficio de un protocolo riguroso, a escala mundial, no es entonces un lote de 90 puntos. Es una cosecha que no se echa a perder, para una familia cuyo ingreso del año es esa cosecha.

      Cenicafé, Fermentation 9(11):976 (2023); OIC, producción mundial; LC cap. 17b

      126Hoy

      En 2025-2026, el vocabulario de los procesos es el más sofisticado de toda la historia del café: anaerobia, maceración carbónica, choque térmico, cofermentación, microoxigenación.

      Y ninguna de esas palabras está definida por una instancia. Cualquiera puede escribir cualquiera de ellas en una bolsa.

      Dicho esto, tres cosas se han movido realmente desde 2020, y sería injusto ver en ello solo un ropaje de marketing.

      La medición. Los tanques se monitorean ahora en pH, en Brix y en temperatura. Estas tres magnitudes se leen mientras la fermentación trabaja, en lugar de adivinarse en el momento y comprobarse luego en la taza.

      Cada una dice algo preciso. El pH, es decir, la acidez del medio, desciende a medida que los microorganismos producen sus ácidos, y da así una referencia cifrada del avance. El Brix, es decir, la concentración de azúcar leída con el refractómetro, dice lo que les queda por consumir. La temperatura dice a qué velocidad trabajan.

      También se han publicado dos estudios controlados del efecto del oxígeno: Vale en 2022, Cenicafé en 2025. Controlado quiere decir que se comparó con un testigo, cambiando un solo parámetro de un lote a otro. Es todavía raro aquí, donde la mayoría de los protocolos anuncian efectos esperados más que efectos medidos.

      Estas dos publicaciones no dan una definición oficial a ninguna de las palabras impresas en las bolsas. Al menos ponen números detrás de una de ellas, la anaerobia.

      La prueba de la transferencia. Los trabajos de Hadj Salem entre 2020 y 2022 mostraron que los aromas añadidos pasan efectivamente al grano. Este resultado desplazó todo el debate: la cuestión ya no es saber si es posible, sino cómo se etiqueta.

      Los reglamentos de 2023-2024, que divergen entre sí, pues cada competencia traza su propia frontera.

      Queda lo que no se ha movido ni un milímetro, y la lista es larga. La relación entre altitud, temperatura y duración sigue sin cuantificarse. Los colores del honey siguen sin normarse. El consumo de agua del lavado tradicional sigue yendo de 5 a 200 litros por kilo según las fuentes, es decir, un factor de cuarenta.

      Y la fermentación sigue siendo, según confiesan sus propios investigadores, una caja negra: se ignora cómo la temperatura, el pH y el oxígeno dirigen la sucesión de los microorganismos. Se sabe hacer, no se sabe explicar.

      Yang et al. 2026, p. 14; publicaciones citadas más arriba; LC cap. 17b, estado al 12 de agosto de 2026

      127Láminas de archivo

      Grabados y fotografías de la obra de William Ukers, All About Coffee (1922), ya en dominio público.

      La preparación del café en América Central y del Sur
      La preparación del café en América Central y del Sur
      La trilladora-pulidora Smout
      La trilladora-pulidora Smout
      Tanques de fermentación y de lavado en una fazenda de São Paulo
      Tanques de fermentación y de lavado en una fazenda de São Paulo
      Losas de secado de la fazenda Schmidt, la más grande de Brasil
      Losas de secado de la fazenda Schmidt, la más grande de Brasil
      Patios de secado, hacienda Longa-España, Venezuela
      Patios de secado, hacienda Longa-España, Venezuela
      La despulpadora de disco original de Walker, 1860
      La despulpadora de disco original de Walker, 1860
      La hacienda Altamira, Venezuela, y su conducción de agua
      La hacienda Altamira, Venezuela, y su conducción de agua
      El cultivo y la preparación de los cafés suaves
      El cultivo y la preparación de los cafés suaves
      Recolección en una plantación de Bogotá
      Recolección en una plantación de Bogotá
      Recepción y medición de las cerezas traídas por los recolectores, México
      Recepción y medición de las cerezas traídas por los recolectores, México
      Camas de secado, Etiopía
      Secado en camas elevadas, Hawassa, Etiopía. Fotografía, véase la procedencia.
      VíaLo que se retira antes del secadoLo que da
      Seca, naturalnadafrutal, cuerpo, riesgo de granos fétidos (stinkers); la broca termina su ciclo
      Lavadapiel, pulpa, mucílagolimpia, ácida; mata la broca
      Honey, pulped naturalpiel, una parte del mucílago, o nada más que la pieluna tercera cosa, con fenolamidas propias
      Wet hulledpiel, mucílago y luego el pergamino en húmedocuerpo pesado, acidez baja, terroso
      Café monzóniconatural seco, luego vientos monzónicoscuerpo, acidez atenuada, especias
      Yang et al. 2026, pp. 12-13; Coste 1955, pp. 285-288; LC cap. 17b
      Proceso lavado, Yunnan 2019Valor
      Fermentación, despulpado36-48 h, prolongada 84 h
      Fermentación, desmucilaginado12 h, prolongada 72 h
      Temperatura de la masa15 °C → 11-13 °C
      pH6,0-6,5 → 4,0
      Remojo24 h
      Secadopor debajo de 12 % de humedad
      Zhang et al., Frontiers in Microbiology 10:2621 (2019)
      Fermaestro, CenicaféValor
      Fermentación sin controlhasta 72 h
      Con el cono11 a 20 h
      Exactitud97,1 % de los ensayos
      Puntuación promedio81,6 puntos
      Peñuela-Martínez, Pabón y Sanz-Uribe, Avances Técnicos Cenicafé n.º 431 (2013), resumen
      Tanque cerrado, medicionesVale 2022 (Brasil)Cenicafé 2025
      Carga175 kg despulpado + 30 L agua ozonizadatanque hermético vs abierto
      Duración72 h192 h
      pH5,8 → 4,4monitoreado
      Temperaturano controlada≈20 °C cerrado, 30-37 °C abierto
      Ácido láctico5,06 / 4,70 / 2,18 g/L abajo-medio-arribamás alto en SIAF
      Puntuacionestodos > 8483,14 ± 0,39
      Vale et al., Foods (2022); Peñuela-Martínez et al., Foods (2025)
      Sumatra
      Sumatra, cuna del wet hulled. Fotografía, véase la procedencia.
      Lámina X

      Las enfermedades y las plagas

      Lo que ataca al cafeto, cómo viaja, cómo se vigila y se combate, y por qué ninguna resistencia es definitiva. De la roya de Ceilán (1869) a la genómica de 2024 y a las razas de 2024, la Big Rust de 2008-2013 país por país, la broca del café, la traqueomicosis, la antracnosis de las bayas, los nematodos, las chinches, el minador, los medios de control comparados con sus costos y sus fechas, la farmacopea de 1955 y lo que queda de ella. Según el tratado de Coste (1955, capítulos de H. Barat y P. Vayssière), la historia mundial de la roya de McCook (2019), el estudio de la British Society for Plant Pathology (Koutouleas y Collinge, 2022), el manual del canephora de la UCDA (2019), el catálogo de variedades de World Coffee Research (2025), los artículos de revisión citados, y el Livre café (cap. 11b a 16).

      128El triángulo de la enfermedad

      Una epidemia vegetal exige tres cosas reunidas en el mismo lugar y en el mismo momento: un agente patógeno capaz de atacar (presente y virulento), un huésped capaz de ser atacado (una planta sensible a ese agente preciso) y un ambiente que autorice el encuentro (temperatura, agua libre sobre los órganos, luz, manejo del cultivo). Los fitopatólogos llaman a esta conjunción el triángulo de la enfermedad. Quitar un lado basta para impedir la epidemia; la sola presencia del patógeno no la desencadena.

      Hemileia vastatrix está instalado desde hace décadas en regiones donde no causa daños notables, y ha arrasado cadenas productivas enteras en otros lugares, a veces con la misma raza.

      McCook, Coffee Is Not Forever (Ohio University Press, 2019), p. 3; LC cap. 13

      Lo que da alcance al concepto es que ninguno de los tres lados es fijo. El hongo existe en razas y produce otras nuevas. El hospedero cambia porque son los cultivadores quienes deciden la variedad, la densidad, la sombra, y quienes han reducido la diversidad genética del arábica cultivado a un puñado de linajes. Las condiciones cambian con el clima y con las prácticas (supresión de la sombra, riego por aspersión, poda).

      Una región que convive tranquilamente con la roya desde hace cuarenta años no está protegida: le falta, por ahora, un lado del triángulo. La coexistencia entre el café y sus enfermedades es siempre provisional.

      McCook 2019, p. 3-6; LC cap. 13

      El lado «hospedero» no se reduce a la variedad. Barat, quien firma el capítulo de las enfermedades criptogámicas del tratado de Coste, abre con una tesis fuerte: la catástrofe de Ceilán se debe tanto a la ignorancia agronómica de los cultivadores (plantaciones en suelo desnudo integral, el clean weeding, ningún dispositivo contra la erosión, humus dilapidado, sombra suprimida) como al hongo. Señala en otro lugar que el agente de la antracnosis vive en estado latente en la corteza de árboles de apariencia sana y solo estalla cuando la planta se debilita.

      McCook, sesenta y cuatro años más tarde y sin citar a Barat, concluye que la roya nunca es solo biológica: cada fase histórica (colonial, Guerra Fría, neoliberal) fabricó su propia vulnerabilidad.

      Coste, Les caféiers, t. I (1955), p. 207 y 220-222 (H. Barat); McCook 2019, p. 12-16; LC cap. 12

      129Hongos, esporas, parásitos obligados

      Un hongo no tiene clorofila: no fabrica nada y toma una materia ya fabricada, en madera muerta, restos o una planta viva. Lo que se ve (sombrerillo, vello, polvo) es el órgano de reproducción; el organismo es una red de filamentos invisible. Se dispersa mediante esporas, un polvo cuyos granos son cada uno una posible partida, transportado por el viento, por las gotas de lluvia que rebotan, por las herramientas, la ropa, y sobre todo por las plantas vivas que se envían. El café viajó, y lo que lo devora viajó en las mismas cajas.

      LC cap. 11b, según Coste 1955, cap. XI

      Dos estrategias se oponen. Los hongos de materia muerta esperan: Barat describe una pudrición radical que sobrevive más de siete años en un tocón grande de Kouillou mientras contenga reservas glucídicas, de ahí el destoconado completo y los dos o tres años de espera antes de replantar. Los parásitos obligados, en cambio, solo viven sobre un hospedero vivo y mueren fuera de él: no tienen refugio en el suelo ni en la madera muerta.

      Es una debilidad (suprimir todos los hospederos de un territorio los elimina por hambre) y una fuerza (viajan con lo vivo, y los millones de hectáreas de cafetos plantados de forma continua les ofrecen una reserva de alimento sin fin). Hemileia vastatrix está en este segundo caso; ni siquiera se cultiva en medio nutritivo en el laboratorio, y nunca se le ha encontrado ningún hospedero alternativo.

      Coste 1955, p. 210-217 (Barat); McCook 2019, p. 39-41; Koutouleas y Collinge, BSPP Plant Pandemic Study 5 (septiembre de 2022), p. 20; LC cap. 11b y 13

      Resistir, para una planta, no es ser invulnerable: es detectar la intrusión, bloquear el avance, sacrificar algunas células para encerrar al parásito. Es cuestión de grado. Y el parásito está vivo: entre miles de millones de esporas, basta con que una sola lleve lo necesario para sortear la defensa de una variedad plantada en un continente. Ya en 1932, Wilson Mayne establecía en Nature que la resistencia del cafeto a la roya obedece a una herencia mendeliana y que el hongo existe en razas distintas, definidas únicamente por la lista de los cafetos que saben atacar. Una variedad nunca es, pues, resistente en términos absolutos, sino a ciertas razas, en una fecha, en las regiones donde se la ha puesto a prueba.

      Mayne, Nature (1932); McCook 2019, p. 94; LC cap. 11b

      130La roya anaranjada: biología y ciclo

      Los síntomas descritos por Barat en 1955 no han cambiado: en la cara inferior de la hoja, manchas amarillentas de 1 a 2 mm, dispersas y luego coalescentes, translúcidas a contraluz como manchas de aceite sobre papel, cubiertas de un polvo anaranjado vivo de uredosporas que queda en los dedos. Las lesiones viejas se ponen pardas. El árbol no muere: pierde las hojas, deja de fabricar azúcares, recurre a sus reservas de la raíz, llena mal sus cerezas y no prepara la cosecha siguiente.

      Una plantación se pierde en tres o cuatro temporadas, por agotamiento, sin que caiga ningún árbol. Como las yemas primarias que llevan las ramas fructíferas no se renuevan nunca (Meier, citado por Coste), cada defoliación se lleva parte de la estructura productiva.

      Coste 1955, p. 35 y 224-226; UCDA, Robusta Coffee Handbook (2019), p. 85; LC cap. 12-13

      Barat cronometró la infección, y cada duración explica una limitación del terreno. En una gota de agua a 24 °C, la espora germina en dos a cuatro horas. Una hora más tarde, emite un tubo que penetra por un estoma, es decir, por una de las minúsculas aberturas que la hoja utiliza para respirar. La infección solo se hace visible doce a dieciocho días después, y la esporulación llega a las tres semanas. Las fuentes actuales cuentan de 25 a 35 días entre dos ciclos.

      La temperatura fija la ventana útil. McCook la sitúa entre 15 y 28 °C. El modelo de Bebber et al. (2016) cuantifica con más finura la germinación: mínimo 12,9 °C, óptimo 21,4 °C, máximo 30,9 °C. La BSPP retiene de 6 a 24 horas de hoja mojada, con un óptimo de 21-25 °C.

      El punto decisivo está en la palabra mojada. La germinación exige agua líquida sobre la hoja: lluvia, rocío, bruma condensada, aspersión. Un aire húmedo no basta. Lo que cuenta no es, pues, la pluviometría de una región, sino el número de horas al año en que una hoja permanece mojada dentro del rango adecuado. Dos regiones que reciben la misma cantidad de agua no tienen el mismo riesgo.

      El rendimiento del hongo también depende del calor. Una lesión produce de cuatro a seis oleadas de esporas a lo largo de tres a cinco meses, es decir, de 300 000 a 400 000 esporas. En condiciones controladas, un rango de 22-27 °C multiplica la esporulación por 2 000 respecto a 18-23 °C. Una luz intensa con poco nitrógeno la aumenta todavía más (Toniutti et al., 2017).

      De estos plazos se desprende una consecuencia práctica. Lo que un productor constata una mañana en sus hileras es el estado de hace tres semanas, ya que es el plazo que necesita la mancha para hacerse visible. La detección va estructuralmente por detrás del contagio.

      Coste 1955, p. 224-226 (Barat); McCook 2019, p. 39-41; Bebber, Delgado Castillo y Gurr, Philosophical Transactions B (2016); BSPP 2022, p. 10-11; Wikipedia, «Hemileia vastatrix», consultado el 07/09/2026; LC cap. 13

      La dispersión se hace por el viento a corta distancia y por el ser humano a larga: ropa, herramientas, plantas vivas intercambiadas entre administraciones coloniales, a bordo de barcos de vapor que acababan de dividir por dos o por tres la duración de las travesías. En el lugar, la epidemia es focal: un foco y luego una extensión por contigüidad; Avelino mostró que las parcelas expuestas a los vientos dominantes, en el borde de pastizales, reciben más esporas, que la lluvia lava las esporas de las hojas y que los árboles de sombra reducen ese lavado.

      McCook describe tres cinturones de altitud: abajo, el arábica es de todos modos imposible y la roya está en su casa; en el piso medio (de unos 800 a 1 400 m según la latitud), la coexistencia es posible pero costosa; arriba (por encima de 1 500-1 600 m), la roya existe sin gravedad, porque el ciclo se ralentiza por el frío. Estos cinturones se trazan en temperaturas; los metros son solo una traducción local.

      McCook 2019, p. 5-6 y 39-41; BSPP 2022, p. 11-12 (Avelino et al. 2012, 2020); LC cap. 13

      Barat reconoce en 1955 que las condiciones de paso a la epidemia siguen siendo mal comprendidas: según las regiones, se incrimina la temporada seca o la temporada de lluvias; la sombra favorece unas veces la enfermedad (hojas húmedas más tiempo, amplitud térmica reducida), otras la resistencia (menos estrés, sin sobreproducción agotadora). Recomienda el caldo bordelés al 1-1,5 %, tres a cuatro aplicaciones al año, 6 a 10 hl/ha, la primera preventiva.

      Una segunda roya, Hemileia coffeicola, identificada en Camerún en 1933, esporula de golpe sin necrosis previa; nunca tuvo el peso económico de la primera. Hoy se distinguen tres linajes genéticos de H. vastatrix: C1 y C2, ancestrales, infectan las especies diploides (canephora, liberica, excelsa, racemosa); C3, llamado domesticado, solo infecta al arábica tetraploide y a sus híbridos; pueden hibridarse. El hongo se reproduce de forma clonal en casi toda su área, produce basidiosporas sin huésped alternativo conocido, y la aparición de razas nuevas se explica por una «criptosexualidad» durante la formación de las esporas asexuales.

      Coste 1955, p. 224-226 (Barat); BSPP 2022, p. 9 y 20 (Silva et al. 2018; Carvalho et al. 2011); LC cap. 13

      131Ceilán, 1869-1890: el nacimiento de la fitopatología

      En 1869, Donald Reid, superintendente de la hacienda de Galloola, nota que unas hojas se ponen amarillas. La hacienda se encuentra en el distrito de Madulsima, en Uva, en el este de Ceilán. Se envían muestras a George Thwaites, director del jardín botánico de Peradeniya, y luego a Londres.

      La descripción, en cambio, se hace lejos de los árboles enfermos. El 6 de noviembre de 1869, en The Gardeners' Chronicle, un semanario de horticultura, el reverendo Miles Berkeley y Christopher Broome describen el hongo y lo llaman Hemileia vastatrix. Berkeley es micólogo y nunca vio la enfermedad en el campo.

      El nombre ya es un diagnóstico. «hemileia» remite a la superficie medio lisa de las esporas, «vastatrix» significa la devastadora. Se le puso antes de que nadie hubiera visto la magnitud de lo que empezaba. Los oficiales coloniales, por su parte, lo llamaban «Devastating Emily».

      Con todo, la fecha del descubrimiento no es segura: Barat la sitúa en 1868, McCook en 1869. Y la enfermedad ya había sido vista en 1861 por un colono británico, en cafetos silvestres cerca del lago Victoria, es decir, antes del episodio de Ceilán.

      McCook 2019, p. 1, 36 y 43; historyofceylontea.com, «The Collapse of Coffee in Ceylon, c. 1869-1890» (2026); BSPP 2022, p. 3; Coste 1955, p. 224; LC cap. 12

      Durante diez años, cultivadores y agentes atribuyen la enfermedad a un mal vigor y a la humedad, y tratan de fortalecer los árboles. El gobierno de Ceilán no crea una comisión hasta 1879, y Londres envía a un joven botánico, Harry Marshall Ward, que trabaja en la isla de 1880 a 1882. Ward establece el vínculo causal entre el hongo y la enfermedad (publicado en 1882), describe el ciclo de vida, demuestra que las esporas viajan con el viento y que el monocultivo continuo sostiene la epidemia; recomienda no plantar una sola variedad, multiplicar los tipos de café y dejar cortinas de árboles entre las plantaciones.

      Estos consejos llegan a una isla donde casi cada acre disponible llevaba ya el mismo cafeto y donde las especies indígenas habían sido arrasadas: no se siguen. Ward se convierte en profesor de botánica en Cambridge en 1895 y figura entre los fundadores de la patología vegetal como disciplina; la roya del café es su primer gran caso de escuela.

      Wikipedia, «Harry Marshall Ward», consultado el 07/09/2026; BSPP 2022, p. 3-4 (Ward 1882; Ayres 2005); LC cap. 12

      Las cifras proceden de gente que escribía durante el desplome, al hilo de los hechos. Valen como testimonios fechados, no como una estadística reconstruida después.

      • Thurber, 1881Un rendimiento récord de 616 libras por acre en 1870, es decir, unos 690 kg/ha, por encima de los 400-600 kg/ha que Coste dará como norma en 1955. No se volverá a ver nunca. Solo en la campaña 1878-79, la pérdida alcanza los 26 millones de rupias. Y se habían pagado más de 30 millones de libras esterlinas hasta 1877 en salarios a trabajadores llegados del sur de la India.
      • Walsh, 1894Hacia 1880, la isla cuenta con un millar de plantaciones, produce 80 millones de libras a 400 libras por acre y ha absorbido 70 millones de dólares de inversión.

      El movimiento de conjunto habla más que cada cifra tomada por separado. La superficie plantada pasa de unos 176 000 acres en 1869 a 275 000 en 1879, es decir, más 50 %. Mientras tanto, el rendimiento cae de 4,5 a 2 quintales ingleses por acre. Se planta, pues, cada vez más para cosechar cada vez menos por hectárea.

      El final es nítido. Las exportaciones culminan en algo más de un millón de quintales hacia 1870 y luego bajan de 100 000 en la década de 1890. La superficie cafetera, por su parte, cae de 68 787 ha a 14 170 ha.

      Thurber, Coffee: from Plantation to Cup (1881), p. 92-94 y 98; Walsh, Coffee: its History, Classification and Description (1894), p. 125-128; McCook 2019, p. 44; historyofceylontea.com (2026); BSPP 2022, p. 5 (Waller et al. 2007); LC cap. 12

      Plantar más mientras el rendimiento se hundía no era ceguera. Tres razones se sostenían juntas. Cada cultivador compensaba aritméticamente una caída que no controlaba. Protegía además el valor de la garantía dada a su banco. Y apostaba, por falta de saber, a que una enfermedad pasaría como una mala temporada.

      El cálculo era sostenible a escala de una finca y desastroso a la de la isla. Cada hectárea nueva alimentaba un parásito obligado, que solo vive sobre tejido vivo y encontraba allí su reserva. Empujaba el cultivo hacia laderas y altitudes más bajas, y por tanto más cálidas. Multiplicaba por último los transportes de plantas y de personas, es decir, los vehículos de la espora. Es un bucle de retroalimentación positiva: el remedio alimentaba el mal.

      Ceilán se convirtió en una isla de té. Las tierras desbrozadas, los caminos, los puertos y el capital ya estaban ahí; sostuvieron otra hoja, con James Taylor y luego Thomas Lipton.

      Sobre el alcance de este vuelco, las fuentes divergen. Walsh da para 1894 un Reino Unido con menos de una libra de café por habitante frente a entre seis y ocho libras de té, y el Livre café ve en ello una reorientación industrial. La BSPP juzga, por el contrario, que ninguna prueba vincula el desplome de Ceilán con el dominio del té en Gran Bretaña, pues las importaciones de otros orígenes pudieron compensarlo.

      McCook 2019, p. 44; Walsh 1894; BSPP 2022, p. 4-5; LC cap. 12

      132La vuelta al mundo de un hongo, 1872-2020

      • Antes de 1869, Hemileia vastatrix vive en los bosques de altitud del suroeste de Etiopía sobre cafetos dispersos y variados, en coexistencia estable. El café cultivado en todo el mundo salió por Yemen, seco, regado al pie de los árboles: McCook habla de un filtro ecológico, un azar histórico que mantuvo a la roya a distancia durante dos siglos sin conferir la menor inmunidad a las plantas. Después de Ceilán
      • 1872la enfermedad sigue las rutas de navegación y no los vientos: Travancore (sur de la India)
      • 1876Sumatra
      • 1878Natal
      • 1879Fiyi
      • 1886Timor
      • 1890Filipinas
      • 1892Nueva Guinea
      • Samoa Alemana 1894, y regreso a África por el este, en las montañas de Usambara
      • 1910en 1893-94. Las Indias Neerlandesas pierden la mitad de sus exportaciones entre 1883 y 1887 y ya no llegan sino al 15 % del nivel de 1883
      • La Reunión pierde el 75 % de su producción en los años 1880-1890. Java reemplaza sus arábicas por el canephora introducido desde el Congo hacia 1900, y la India y Java pasan al canephora; sin esta especie, nacida de la roya, McCook estima la producción mundial actual inferior en 30 a 40 % (véase el canephora).
      McCook 2019, p. 12-13, 66-70, 112 y 202; Vos, reseña de McCook (2022); LC cap. 12-13

      Puerto Rico erradica la roya en 1903:

      • primer y único caso documentado. El principio se basa en la biología del parásito obligado (quitarle todos sus hospederos vivos durante el tiempo suficiente)
      • las condiciones, a la geografía (una isla cuyas entradas se controlan, un foco detectado a tiempo, una administración capaz de imponer la destrucción). Barat aún podía escribir en 1955 que la roya estaba ausente de las Antillas y de todo el continente americano. Papúa Nueva Guinea creyó tres veces haberse librado de ella. En África
      • el hongo llega al Congo hacia 1913 (constatado en 1918)
      • Costa de Marfil en 1951-54
      • 1955Liberia
      • Nigeria en 1962-63 y Angola en 1966 según McCook (1930 según el cuadro de la BSPP), último cerrojo frente a Brasil.
      McCook 2019, p. 69 y 138; Coste 1955, p. 224 y 226; Wikipedia, «Hemileia vastatrix»; BSPP 2022, p. 6, cuadro 1; LC cap. 12-13

      La roya se detecta en Bahía en 1970 gracias a un fitopatólogo que volvía, por coincidencia o no, de una gira por Angola.

      Brasil había levantado, sin embargo, una barrera sanitaria: zona de amortiguamiento, control de la circulación, arranque de plantas. Se supera ya en 1971.

      Hay que entender por qué una barrera así no podía resistir. Una frontera administrativa no corta ni el viento, que lleva las esporas, ni a los trabajadores temporales, que también las llevan en la ropa. Y la detección va con tres semanas de retraso respecto de la infección: cuando se ve la mancha, el hongo ya ha enjambrado.

      Después, el avance es metódico. Todas las regiones brasileñas están alcanzadas en 1975. Luego Nicaragua, en el distrito de Carazo, y Ecuador en 1976. Perú y Bolivia en 1978. El Salvador en 1979. Honduras y Guatemala en 1980. México en 1981. Colombia y Costa Rica en 1983.

      Tome la medida de lo que acaba de ocurrir. En poco más de un siglo, un organismo incapaz de sobrevivir fuera de una hoja viva había dado la vuelta a todos los continentes productores. Hoy está registrado en unos 70 países.

      El último territorio indemne era Hawái. La roya se encuentra allí en Maui en octubre de 2020. Alcanza Lanai, Oahu, Molokai y Kauai en los nueve meses siguientes. Los brazos de mar no la detienen, pues, una vez que se instala en algún lugar. Los cafetales afectados están plantados de Typica, Bourbon, Caturra, Catuaí y Geisha.

      McCook 2019, p. 143-146; BSPP 2022, p. 6-8 y 13 (Money 2006; Schieber y Zentmeyer 1984); Koutouleas et al., Plant Pathology 73 (2024); LC cap. 13

      133Razas, genes SH y el catálogo de Oeiras

      Puesto que el hongo existe en razas, hay que saber cuáles, dónde y cuáles abren qué. Es la función del Centro de Investigação das Ferrugens do Cafeeiro (CIFC), fundado en 1955 en Oeiras, cerca de Lisboa, en un país que no produce café: un catálogo vivo al que se hacen llegar cafetos y royas de todo el mundo y donde se cruzan sistemáticamente unos con otros.

      En 1965, el centro había reunido 2 101 accesiones de café y 783 muestras de roya, cada una mantenida viva sobre plantas, raza por raza. Una raza se define por su perfil de ataque sobre una serie de cafetos diferenciales que portan combinaciones conocidas de genes de resistencia.

      McCook 2019, p. 132-133; LC cap. 13 y 16

      Se han identificado nueve genes dominantes de resistencia, SH1 a SH9. SH1, SH2, SH4 y SH5 vienen de linajes etíopes de arábica puro, SH3 de Coffea liberica, SH6 a SH9 de Coffea canephora. Los clones diferenciales del CIFC los portan solos o combinados; a cada gen de resistencia responde un gen de virulencia en el hongo (v1 a v9), y una raza se nombra por los genes que sabe sortear.

      Se han descrito más de cincuenta razas fisiológicas (49 en Barka et al., 2020); la raza II, que solo ataca a los arábicas sin gen SH particular, es la más extendida del mundo. Las muestras peruanas de 2024 se leyeron sobre 27 diferenciales. Las únicas fuentes de resistencia disponibles fuera del arábica fueron, pues, dos especies vecinas: la libérica en la India, el canephora en cualquier otro lugar.

      Silva et al., Coffee Leaf Rust Resistance: An Overview (Springer, 2022); «An overview of physiological specialization of coffee leaf rust», Agronomy Journals 2 (2019); BSPP 2022, p. 18; Quispe-Apaza et al., Agronomy 14 (2024), 1811; LC cap. 13

      134La resistencia: Kent, S.795, el Híbrido de Timor y su descendencia

      La primera variedad llamada resistente es el Kent, un árbol seleccionado hacia 1911 por L. P. Kent en la hacienda de Doddengudda (Mysore) porque resistía cuando todo caía a su alrededor; su resistencia fue sorteada después, pero sigue siendo un progenitor del S.795. En la India también, hacia 1910 en Coorg, un híbrido espontáneo arábica × libérica, S.26, transmite el gen SH3: el Central Coffee Research Institute de Balehonnur (1925) obtiene de él S.288 (1936) y luego S.795 (S.288 × Kent, difundido en 1945-46), primera variedad resistente ampliamente cultivada, todavía 25 a 30 % del arábica indio, cuya resistencia el catálogo de WCR de 2025 califica ahora de baja. Coste cita en 1955 los linajes S.288, 526 y 544, y los cruzamientos arábica × canephora realizados en Balehonnur desde 1927.

      WCR, Arabica Coffee Varieties (2025), fichas Kent y S795; Coste 1955, p. 349; site/data.js

      La roya había llegado a Timor hacia 1886. En los años 1920, en una plantación portuguesa de la isla, se observan árboles que no enferman. El examen, en 1927, identifica un cruce espontáneo arábica × canephora.

      Este azar valía tanto como todos los laboratorios, y hay que ver por qué. El árbol es tetraploide (2n = 44) y autofértil como el arábica, por lo que es utilizable tal cual en selección. Ahora bien, todos los híbridos obtenidos a mano entre las dos especies eran hasta entonces diploides y estériles, por falta de un número de cromosomas compatible: 22 de un lado, 11 del otro.

      El Híbrido de Timor porta SH6 a SH9, es decir, cuatro de los nueve genes de resistencia conocidos. Su taza, en cambio, se juzga de débil a media. Todo el trabajo que sigue consiste en conservar los genes perdiendo este defecto.

      El CIFC obtiene de él desde 1959 los Catimor (accesión 832/1 × Caturra, porte enano), luego los Sarchimor (832/2 × Villa Sarchí). Son dos familias y no dos variedades, y el matiz cuenta: cada país obtuvo de ellas sus propios linajes, que pueden diferir mucho entre sí.

      Del lado Catimor: T5175, T8667, Costa Rica 95, IHCAFE 90, Lempira, Oro Azteca, Catisic, Cauvery, Ateng. Del lado Sarchimor: T5296, Parainema, Cuscatleco, IAPAR 59, Obatã, Marsellesa. Los cruces con Catuaí o Mundo Novo añadieron además el porte enano y la calidad del grano.

      Colombia, por su parte, se adelantó. Cenicafé lanza en 1982 la Variedad Colombia (Caturra × HdT 1343, compuesto multilínea) para preparar la llegada de la roya, antes incluso de que alcanzara el país. Viene luego Castillo en 2005, tras veintitrés años de trabajo, con versiones regionales.

      En Brasil, el IAC siguió otra vía desde 1950: el Icatu. El principio es rehacer a mano lo que Timor había dado por accidente. Un canephora se tetraploidiza con colchicina, se cruza con un Bourbon y luego se retrocruza sobre Mundo Novo.

      McCook 2019, p. 134-135; Coste 1955, p. 331 (Piza, 1929); BSPP 2022, p. 17-18 (Zambolim 2016); WCR 2025, fichas Timor Hybrid, Catimor, Sarchimor; site/data.js; LC cap. 14

      Lo que aporta este híbrido se lee ahora en los genomas. Salojärvi y sus coautores (Nature Genetics, 2024) secuenciaron el Híbrido de Timor mismo y cinco de sus retrocruzamientos: la introgresión abarca de 7 a 11 % del genoma de las variedades que descienden de él, y la región asociada a la resistencia se encuentra en el cromosoma 4 del subgenoma canephora, donde tres familias de genes de defensa están duplicadas en tándem (cinco copias de RPP8, diez de CPR1, tres de LRK10L), con ocho copias retenidas como candidatas.

      Candidato no quiere decir validado. La revisión de Yang et al. (2026) señala que esta introgresión se acompaña de una penalización de calidad medible; el catálogo de WCR clasifica los Catimor y Sarchimor con resistencia intermedia y calidad «buena», por debajo de los Bourbon y SL28 pero muy por encima del híbrido fuente. La huella genética permite hoy comprobar que un material vendido como resistente desciende efectivamente de la fuente, y a la inversa encontrar segmentos canephora en árboles vendidos con un nombre prestigioso.

      Salojärvi et al., Nature Genetics 56 (2024); Yang et al., revista 2026, p. 3 y 6; WCR 2025; LC cap. 14

      135La gran roya de 2008-2013, país por país

      Lo que costó la Big Rust

      Caída de la producción atribuida a la epidemia de roya, por país, entre 2008 y 2013. Algunas explotaciones perdieron del 70 al 80 % de su cosecha.

      015314662El Salvador: −57 %El Salvador−57 %México: −46 %México−46 %Perú: −39 %Perú−39 %Colombia, 2008-2011: −33 %Colombia, 2008-2011−33 %América Central, 2012-13: −16 %América Central, 2012-13−16 %

      El detonante no es el calor del día sino la suavidad de las noches: unas mínimas nocturnas más altas acortan la latencia del hongo y lo extienden en altitud.

      Las cifras
      Pérdida de producción
      El Salvador−57 %
      México−46 %
      Perú−39 %
      Colombia, 2008-2011−33 %
      América Central, 2012-13−16 %
      McCook, Coffee Is Not Forever (2019), p. 171-178; véase el cuadro de la lámina

      Entre 2007 y 2011, Colombia pierde cerca de un tercio de su producción, es decir, menos 33 %, de los cuales menos 31 % solo en 2008. A fines de 2011, la epidemia alcanza el arco que va de Perú a México.

      En 2012-2013, América Central pierde el 16 % en conjunto. Este promedio aplasta los extremos, y citarlo solo sería engañoso: El Salvador menos 57 %, México menos 46 %, Perú menos 39 %, algunas explotaciones hasta 70 u 80 %.

      Costa Rica, Honduras y Guatemala declaran la emergencia nacional en 2012-13. Once países lo hicieron entre 2010 y 2013 según Peter Baker (CABI), quien bautizó el episodio como «Big Rust» en 2014. Las pérdidas se prolongan después: 2013-2014 en América Central y México, en 2014-2015 en Perú y Ecuador.

      El costo se ha cuantificado por varias vías, y los órdenes de magnitud coinciden. La USAID lo evalúa en mil millones de dólares entre 2012 y 2014, con más de dos millones de personas afectadas. Otras estimaciones dan mil millones de dólares y 250 000 empleos desaparecidos, sobre todo en las fincas. PROMECAFÉ, el organismo regional de investigación, cuenta por su parte 373 585 trabajadores desplazados.

      ¿Por qué el empleo absorbe el golpe tan rápido? Porque la recolección manual es el momento en que una región emplea más. Ahora bien, un árbol defoliado a mitad del ciclo no llena sus cerezas. No hay, pues, nada que recolectar, y no hay temporada. La emigración de los hogares guatemaltecos casi se duplicó entre 2007 y 2016, con un vínculo marcado con los hogares cafetaleros.

      McCook 2019, p. 171-178; Koutouleas et al., Plant Pathology 73 (2024); BSPP 2022, p. 7-9 (Baker 2014; Mallén 2014; Dupre et al. 2022); USAID, citado por Wikipedia, «Hemileia vastatrix»; LC cap. 16

      El precio mundial hizo el recorrido inverso al de la cosecha: el contrato de referencia de Nueva York cotizaba tres dólares la libra a principios de 2011 y menos de 1,50 dólares en junio de 2013. En América Central se perdieron a la vez la cosecha y el precio. Avelino y sus coautores muestran que todas las epidemias de fuerte intensidad registradas en Colombia y América Central desde 1987 coincidieron con períodos de precios internacionales bajos o de insumos caros que reducían la rentabilidad, o los siguieron, y con ello los fungicidas comprados a tiempo, la fertilización, la recepa y el mantenimiento de la sombra.

      En Nicaragua, los productores de bajos ingresos, poco capacitados y sin acceso a servicios técnicos sufrieron las pérdidas más pesadas (Villarreyna et al., 2020). En Colombia, una ola de pirámides de Ponzi había engullido algo más del 1 % del PIB anual justo antes de la epidemia de 2008, en hogares cafetaleros ya atrapados entre precios bajos y fertilizantes caros.

      Avelino et al., «The coffee rust crises in Colombia and Central America (2008-2013)», Food Security 7 (2015); BSPP 2022, p. 10 y 15; McCook 2019, p. 171-172; LC cap. 16

      Se han planteado cuatro hipótesis para explicar la gravedad inédita del episodio, y la BSPP las repasa.La virulenciasí se encontraron razas nuevas en Honduras, Guatemala y Costa Rica después del inicio de las epidemias, pero las comparaciones de esporas de antes y después de 2008 en Colombia (Rozo et al., 2012) no confirmaron una cepa más virulenta; las razas nuevas serían una consecuencia más que una causa. Los recursos de los productores, expuestos más arriba.El climalluvias excesivas en Colombia en 2008, lluvias anormalmente escasas en la temporada de lluvias y fuertes en la temporada seca en América Central, y amplitud térmica reducida en los países más afectados (Avelino et al., 2015); pero el modelo mecanicista de Bebber et al. (2016), basado en los reanálisis climáticos de 1990 a 2015, no encuentra una tendencia de largo plazo del riesgo en Colombia, solo una elevación pequeña pero significativa del riesgo diario de infección entre 2008 y 2011 (p = 0,027), y rechaza explícitamente la hipótesis del cambio climático como causa de la epidemia.La degradación de los paisajesel paso del café de sombra al pleno sol habría reducido los enemigos naturales; pero otros trabajos encuentran más roya bajo cobertura húmeda. La BSPP concluye que no existe una explicación única.

      BSPP 2022, p. 9-12; Bebber, Delgado Castillo y Gurr, Phil. Trans. R. Soc. B 371 (2016); Avelino et al. 2015

      Lo más inquietante es que la roya volvió en parte sobre variedades seleccionadas para resistirla, las que portaban los genes de Timor y sobre las cuales se habían construido programas nacionales enteros. Los tres lados del triángulo se habían movido en la misma década. McCook añade un factor institucional: el derrumbe de las cuotas del Convenio Internacional del Café en 1989, la baja duradera de los precios, la reducción de los institutos nacionales y de los servicios de extensión.

      Se habían heredado las variedades y desmontado lo que debía renovarlas. En Sasaima, en Colombia, fotografía dos plantaciones a pocos metros una de otra, misma altitud, mismas noches, mismas esporas: una abandonada y defoliada, la otra densa y verde. Lo que las separa es el crédito, la liquidez en el momento de tratar, la edad de los árboles, un técnico al que se pueda llamar. Las fincas orgánicas fueron las más vulnerables, por falta de una alternativa eficaz al cobre: en 2016, PROMECAFÉ les aconsejó recurrir temporalmente a los métodos convencionales.

      McCook 2019, p. 173 y 197-199; BSPP 2022, p. 16; LC cap. 16

      136Las noches menos frías

      El detonante climático descrito por McCook no es «hace más calor» sino «las noches son menos frías». Lo que subió primero en las zonas cafeteras de América Latina fueron las temperaturas mínimas nocturnas, de modo que la amplitud térmica diurna se estrechó. Una noche fría saca la hoja de la ventana útil durante varias horas e interrumpe la germinación antes de que el rocío se seque por la mañana; una noche que permanece dentro de la ventana ofrece al hongo horas que no tenía.

      El período de latencia se acorta. En una temporada favorable de seis meses, un ciclo de tres semanas da unas ocho vueltas, un ciclo de dos semanas y media da diez; en un proceso multiplicativo, dos vueltas más cambian el orden de magnitud (256 frente a 1 024 si cada vuelta solo duplicara la población, y el factor real es muy superior). Una epidemia no se desencadena porque las condiciones se hayan vuelto buenas, sino porque se han mantenido buenas un poco más tiempo.

      McCook 2019, p. 177; Coste 1955, p. 224-226; LC cap. 16 (aritmética ilustrativa)

      El segundo efecto es geográfico: los cinturones suben. La zona donde la coexistencia sale cara se come la zona donde era gratis, hacia una superficie que se reduce a cada metro ganado. Y las parcelas más altas son precisamente las plantadas con el material más sensible, porque no había ninguna razón para sacrificar allí la taza a una resistencia que no se necesitaba: Bourbon, Typica, Caturra, Catuaí, Pacamara, todos clasificados por el catálogo de WCR de 2025 entre «sensible» y «muy sensible», y todos calificados de buenos a excepcionales en taza.

      La altitud impresa en un saco es un termómetro disfrazado de cinta métrica. Avelino observa que en América Central la otra gran enfermedad foliar, el ojo de gallo (Mycena citricolor), ligada a las temporadas largas, frescas y lluviosas, casi ha desaparecido desde 2012, mientras que las temporadas de lluvias interrumpidas por días secos y las temperaturas más altas favorecen la roya; con menos días de lluvia previstos, «la roya será el principal problema de nuestro futuro». Yang et al. (2026) enumeran entre las incógnitas los umbrales térmicos reales por cultivar en el campo (lo esencial del saber proviene de choques térmicos breves en laboratorio; el arábica se mostró resiliente hasta 37 °C en condiciones controladas con CO2 elevado) y las relaciones cuantitativas entre lluvia, humedad, roya y calidad.

      McCook 2019, p. 5-6 y 177; BSPP 2022, p. 21 (entrevista con J. Avelino); WCR 2025; Yang et al. 2026, p. 8; LC cap. 16

      137La erosión de las resistencias, 2017-2024

      Región de UgandaCosecha principalFly crop
      Centro, Esteoct.-feb.abr.-jul.
      Masaka, Oeste, Suroestemar.-jul.oct.-dic.
      Mid-Northoct.-ene.ninguna
      UCDA 2019, tabla 21, p. 89 (lectura simplificada)

      Honduras, enero de 2017: el IHCAFE recibe reportes de roya en Lempira, el Catimor (HdT 832/1 × Caturra) replantado masivamente después de 2012 y convertido en una parte importante del parque cafetalero nacional. Las pruebas confirman la sensibilidad. En abril de 2017, la incidencia nacional es de apenas 6 %, por debajo del umbral de daño económico, pero 18 % de las fincas con Lempira relevadas en marzo superan el 10 %. Dos hipótesis: una raza local mutó, o entró una raza extranjera.

      En abril de 2018, el IHCAFE identifica cuatro cepas nuevas. El catálogo de WCR de 2025 clasifica ahora Costa Rica 95 e IHCAFE 90, dos Catimor del mismo origen 832/1 × Caturra, en resistencia «baja/sensible», Lempira en «intermedia», mientras que Parainema (selección de T5296) sigue «altamente resistente». En Nicaragua, la resistencia de la mayoría de los cultivares comerciales cedió durante los cinco años anteriores a 2022.

      World Coffee Research, «Coffee leaf rust resistant coffee variety overcome in Honduras» (mayo de 2017); Daily Coffee News, 12/05/2017; USDA FAS, Coffee Annual Honduras (mayo de 2018); WCR 2025, fichas Lempira, Costa Rica 95, IHCAFE 90, Parainema; BSPP 2022, p. 14

      Colombia, mayo de 2021: Cenicafé anuncia seis razas de roya nunca caracterizadas en el país y nueve variantes de complejidad genética aumentada, con virulencias y agresividades distintas de las de los demás países productores. Cerca del 84 % de la superficie colombiana está entonces plantada con variedades resistentes (Castillo, Cenicafé 1, Castillo zonales, Tabi) y el 16 % con sensibles (Caturra, Typica, Bourbon, algunos Catimor).

      La incidencia media es de 20 % o más en las sensibles, 6 % o menos en las resistentes; las pérdidas potenciales sin manejo van de 30 a 80 % en las sensibles. Cenicafé trabaja en paralelo en la introgresión del gen SH3, de origen libérica, en linajes de Castillo para ampliar la base de resistencia. Cenicafé ha difundido en total catorce variedades resistentes.

      STiR Coffee and Tea, «FNC Warns of More Aggressive Races and New Leaf Rust Variants», 12/05/2021; Journal of Plant Breeding and Crop Science, «Introgression of the SH3 gene resistant to rust in improved lines of Castillo variety»

      Perú, agosto de 2024: dieciocho muestras de roya tomadas de Caturra, Typica y Catimor en varias regiones, enviadas al CIFC y leídas sobre 27 diferenciales, revelan cinco razas conocidas y dos razas nuevas. Los linajes Catimor son sensibles a las dos razas nuevas y a las razas XXXIV y XXXV. El Catimor era la respuesta del plan de emergencia peruano a la epidemia de 2012-2013: diez años después, se encuentra en el campo lo que sabe abrirlo, más o menos cuando los árboles replantados alcanzan su pleno rendimiento.

      Dieciocho muestras no miden ni una frecuencia ni una superficie; establecen que la cosa existe. Una resistencia genética no es una propiedad, es un plazo, y el plazo se acorta: cuarenta años para la primera generación de Timor, una decena para Lempira.

      Quispe-Apaza et al., «New Races of Hemileia vastatrix Detected in Peruvian Coffee Fields», Agronomy 14 (2024), 1811; LC cap. 16

      138Diagnóstico, vigilancia y alerta

      La roya se diagnostica a simple vista, dando vuelta a las hojas bajas. Las lesiones se ubican en la cara inferior del limbo: sin ese gesto, no se ve nada.

      La vigilancia, en cambio, se apoya en registros de incidencia hechos en árboles muestreados. La incidencia es la proporción de hojas que llevan al menos una lesión, expresada en clases más que en valor exacto. El IHCAFE publica así incidencias nacionales por clases de fincas (5-10 %, 10-15 %, más de 15 %) y por departamento.

      Esta cifra sirve para decidir, no solo para describir. Brasil recomienda los fungicidas de contacto por debajo de 5 % de incidencia y los sistémicos por encima (Zambolim, 2016), con una escala de calificación visual aplicada por un ojo entrenado.

      Saber qué raza ataca exige, en cambio, un laboratorio. La tipificación no se hace en el campo: las muestras viajan al CIFC para ser inoculadas sobre la serie diferencial, como las dieciocho muestras peruanas de 2024.

      Una herramienta reciente desplaza el momento de la selección. Desde 2025, el mejoramiento dispone de marcadores genéticos de bajo costo para la resistencia a la roya, desarrollados por WCR con Cenicafé y el USDA. Permiten seleccionar plántulas antes de plantarlas, es decir, leer lo que porta una planta joven sin esperar a ver cómo se comporta en el campo.

      USDA FAS, Coffee Annual Honduras (mayo de 2025); BSPP 2022, p. 17; Quispe-Apaza et al. 2024; WCR, 2025 Annual Report (14/05/2026)

      Los modelos de alerta son recientes. Bebber et al. (2016) construyeron un modelo mecanicista de germinación y de infección a partir de la temperatura del dosel y de la duración de la humectación de las hojas, calibrado con los reanálisis climáticos; el riesgo diario está correlacionado con el agua de superficie del dosel (r = 0,87). En Nicaragua, la asociación de cooperativas CAFENICA lanzó un sistema de alerta temprana en 2018 y difunde con el CIAT datos climáticos para decidir los tratamientos; el modelo ExpeRoya, construido por el CIRAD en el proyecto Procagica, prevé las epidemias en América Central y en la República Dominicana con el IICA (Motisi et al., 2022).

      Para la broca, el método de muestreo en 30 árboles introducido en Hawái en 2012 da el porcentaje de cerezas infestadas, la posición del insecto en la baya (todavía en la pulpa, y por tanto al alcance de un tratamiento, o ya en el grano) y los focos; las trampas de alcohol (etanol-metanol, 15 trampas por hectárea en el protocolo ugandés) sirven para el seguimiento de los vuelos y la captura masiva.

      Para el minador, una trampa de feromona por cuatro hectáreas, y sistemas de imágenes aéreas y de fotogrametría terrestre en desarrollo. Para la traqueomicosis y las pudriciones radiculares, solo existe el diagnóstico destructivo (corte del tronco, raíces desenterradas).

      Bebber et al. 2016; BSPP 2022, p. 15 (CAFENICA 2018; Motisi et al. 2022); Lee et al., «Economic Benefits from Managing Coffee Berry Borer in Hawaii» (2023); UCDA 2019, p. 77; Insects 12 (2021), revisión de Leucoptera coffeella

      139La broca del café, el enemigo capital

      Hypothenemus hampei (Stephanoderes coffeae en Vayssière, quien defiende ese nombre en una nota y perdió) es un coleóptero africano. La hembra mide 1,5 a 1,6 mm, 1,4 a 1,8 según las fuentes actuales.

      Su recorrido dentro del fruto explica por qué es tan difícil de alcanzar. Vuela, ataca la cereza por el ápice, la zona del ombligo, perfora el mesocarpio y luego el pergamino. Instala después su cámara de puesta en la semilla misma. Mientras está en la pulpa, un tratamiento todavía puede alcanzarla; una vez dentro del grano, no.

      La puesta es abundante: 30 a 50 huevos en grupos de 4 a 8. El ciclo completo dura 20 a 35 días, 24 a 45 según la temperatura. La hembra vive unos tres meses y medio.

      El macho, en cambio, nunca sale. Más pequeño, con las alas atrofiadas, no abandona la baya donde nació: fecunda a sus hermanas en la galería y muere allí. Los machos solo son el 8 a 12 % de la población, es decir, trece hembras por cada macho.

      Esta biología tiene una consecuencia pesada. Cada cereza es un mundo cerrado de donde salen hembras ya fecundadas. Una sola basta, pues, para fundar un linaje en una parcela indemne, sin necesidad de encontrar allí a un macho. Y la endogamia fija rápido todo lo que funciona.

      Las densidades alcanzadas están a la medida de este dispositivo: una misma cereza puede albergar hasta cien individuos, un árbol de tres a cinco generaciones.

      Coste 1955, p. 285-288 (P. Vayssière); UCDA 2019, p. 76-77; Wikipedia, «Coffee borer beetle», consultado el 07/09/2026; LC cap. 15

      La hembra busca una dureza de albumen precisa, la de los frutos de tres a cuatro meses, de más de 5 mm de diámetro. El albumen es la semilla en formación, y su firmeza cambia con la edad del fruto. La UCDA hace entrar al insecto unas ocho semanas después de la floración, y luego esperar el endurecimiento del grano para poner.

      Su predilección son las bayas negras desecadas que quedan en el árbol o en el suelo. Le sirven de refugio y de maternidad durante la entretemporada, lo que convierte cada fruto olvidado en un foco para la cosecha siguiente.

      Las pérdidas se cuantifican de manera distinta según las fuentes y las épocas. Vayssière da hasta 25 % de la cosecha y una depreciación comercial de hasta 50 %. La UCDA habla de 50 a 100 % de pérdida de rendimiento en caso de infestación fuerte, con caída de las cerezas jóvenes y desclasificación de los lotes. En Hawái, fincas mal atendidas alcanzaban 95 % de cerezas infestadas antes de 2011.

      La vuelta al mundo del insecto está fechada, y empieza por unas semillas. Vayssière sitúa en 1909 la contaminación de Java por semillas africanas, y en 1913 la de São Paulo desde Java; las fuentes actuales retienen 1926 para Brasil. Vienen después Guatemala y México en los años 1970, Colombia a fines de los años 1980, Puerto Rico en agosto de 2007, Kona (Hawái) en agosto de 2010.

      En total, el insecto pesa sobre la economía de más de veinte millones de familias.

      Coste 1955, p. 285-288; UCDA 2019, p. 76-77; Lee et al. 2023; Wikipedia, «Coffee borer beetle»; LC cap. 15

      El control de 1955: recogida sistemática de todas las bayas durante los tres meses posteriores a la cosecha, escaldado de tres minutos, operaciones detenidas a las dieciséis horas, hora de salida al vuelo de las hembras. Un hecho de proceso: la vía húmeda (despulpado, fermentación, lavado) ahoga galerías y larvas; la vía seca extiende durante días miles de bayas en el estado exacto que prefiere el insecto, al alcance del vuelo de las parcelas (véase el procesamiento).

      La cifra de una fermentación «a 60 °C» que supuestamente lo mataría, en el mismo capítulo, es manifiestamente errónea. El control biológico ya estaba descrito: el himenóptero africano Prorops nasuta, del cual un individuo destruye cien huevos o cincuenta larvas, Heterospilus coffeicola, y el hongo Beauveria bassiana, que coloniza al adulto desde el interior.

      Coste 1955, p. 285-288 (Vayssière); LC cap. 15

      Contra la broca no existe un arma única. Lo que se llama manejo integrado de plagas es un apilamiento de pequeños medios de los cuales ninguno basta solo. Este es el que describe la UCDA para Uganda, puesto por puesto.

      La higiene. Recolectar al menos cada dos semanas, recoger y luego enterrar o quemar las bayas caídas, retirar las bayas viejas que quedan en el árbol. Cada una de esas bayas olvidadas es un hotel para el insecto durante la entretemporada.

      La poda de la sombra. Expone el insecto a sus depredadores. Y los árboles de sombra atraen además más aves: en Costa Rica se midió que las reinitas reducen a la mitad las poblaciones de brocas.

      Las trampas. Brocap o artesanales, estas últimas no siendo más que una botella transparente con un frasco de atrayente de etanol al 75 %. El protocolo cuenta: 15 trampas por hectárea, colocadas a dos tercios de la altura de los árboles, limpiadas cada dos semanas.

      Los parasitoides, es decir, insectos que ponen sus huevos en la broca y la matan al desarrollarse: Cephalonomia stephanoderis, Prorops nasuta, Phymastichus coffea.

      El hongo Beauveria bassiana, que infecta al insecto. Exige condiciones precisas para actuar: por encima de 80 % de humedad relativa, entre 25 y 30 °C. Los depósitos frescos infectan entonces a 30 a 40 % de las hembras en busca de hospedero. La revista brasileña lo juzga costoso y de eficacia variable, que es el resumen honesto.

      Quedaba la química, y se cierra. El endosulfán, durante mucho tiempo el arma de referencia en América Latina, fue inscrito en el Convenio de Estocolmo el 29 de abril de 2011, y por tanto condenado a la eliminación. La UCDA cita todavía el fenitrotión, los piretroides y el clorpirifós, cuyo límite de residuos la Unión Europea bajó a 0,01 mg/kg el 13 de noviembre de 2020, lo que equivale en la práctica a prohibir su uso en un café destinado a Europa.

      ¿Funciona todo este apilamiento? Hawái ofrece la respuesta mejor cuantificada. La adopción de las medidas pasó del 8 % de los productores en 2011 al 59 % en 2021. El rendimiento medio ganó 32 %, el precio por libra 41 % y el ingreso por acre 60 %. Los beneficios acumulados se cuantifican en 251 millones de dólares, de los cuales 52 millones solo para Beauveria, 69 para el primer manejo integrado y 130 para el manejo integrado basado en la investigación.

      UCDA 2019, p. 77-78; Wikipedia, «Coffee borer beetle»; Lee et al. 2023; Frontiers in Sustainable Food Systems 5 (2021), manejo agroecológico de las plagas del café en Brasil; ICO, «Growing coffee without endosulfan»; Reglamento (UE) 2020/1085

      140La traqueomicosis: del Ubangui a Uganda

      En 1927, en Ubangui-Chari (actual República Centroafricana), unos cafetos excelsoides dejan de crecer bruscamente; el follaje se ennegrece y se enrolla sin caer, el árbol «parece incendiado». En corte, el cilindro central presenta vetas pardo violáceas: el hongo Gibberella xylarioides (forma asexual Fusarium xylarioides) no destruye los tejidos, obstruye los vasos, y el árbol muere de sed en un suelo húmedo. Juzgada alarmante en 1938, la enfermedad había destruido casi por completo 15 000 hectáreas de excelsoides en 1942.

      Para Barat, penetra exclusivamente por las heridas y no se transmite por el suelo, de ahí un tratamiento centrado en la desinfección de las heridas de poda cada tres meses; la estación de Boukoko buscaba individuos resistentes (B10, A445).

      Coste 1955, p. 217-220 (Barat); LC cap. 15

      Dada por caso cerrado, resurge en 1993 en el distrito de Bundibugyo, en el oeste de Uganda, esta vez sobre el canephora. En 1997, los diez principales distritos productores están afectados, a 450 km de la frontera congoleña más cercana.

      Su magnitud se cuantifica mal, pero todos los órdenes de magnitud son pesados. La UCDA estima que la enfermedad ha destruido cerca del 56 % de los canephora ugandeses desde su detección. Otras fuentes hablan de casi la mitad de los árboles y de unos 100 millones de dólares de pérdidas, con focos en la República Democrática del Congo y en Tanzania. Un programa regional financiado por el Fondo Común para los Productos Básicos, la Unión Europea y el DFID británico arranca en 2000.

      El diagnóstico de la transmisión ha cambiado desde Barat, y eso cambia las consignas. El manual ugandés actual considera que la enfermedad se transmite por el suelo, y no existe ningún remedio químico. Solo quedan, pues, gestos de higiene, todos destinados a no desplazar el hongo.

      • La plantaPlantas sanas, tomadas de un vivero autorizado.
      • El árbol afectadoArranque y destrucción en el lugar, sin arrastrarlo por las hileras: un árbol que se transporta siembra a lo largo del camino.
      • La cobertura del sueloNi leña ni cáscaras de café, que pueden llevar el hongo hasta el pie de árboles sanos.
      • Las herramientasDesinfectadas con cloro o con fuego, y las heridas tratadas de inmediato.
      • La replantaciónNada durante un año y medio a dos años, el tiempo que el suelo se vacíe.

      Queda la genética. Diez clones resistentes procedentes de las propias poblaciones ugandesas, los NARO-Kituza Robusta 1 a 10, se difunden desde 2009 (véase el canephora).

      UCDA 2019, p. 4-5 y 83-84; Peck, «Coffee wilt disease: the forgotten threat to coffee», Plant Pathology (2024); Rutherford, Phytopathology 96 (2006); site/data.js

      En Etiopía, un linaje distinto se ha especializado en el arábica. Los registros dan incidencias medias de 20 a 70 % según las zonas, con 45 % en Gera y 69 % en Bebeka.

      Dos maneras de contar la pérdida dan dos imágenes opuestas, y hay que mantener las dos. A escala del país, la pérdida anual se estima en 1,6 % del rendimiento, es decir, 3 360 t y unos 3,75 millones de dólares: es poco. En las fincas afectadas, la producción baja 37 % y el ingreso 67 %: es la ruina. Un promedio nacional diluye un daño que, él sí, está concentrado.

      En cuanto al control, se buscan adversarios del hongo. Aislados de Trichoderma y de actinomicetos tomados de la rizosfera de cafetos silvestres, es decir, de la tierra que rodea sus raíces, se prueban como antagonistas (2023-2024).

      El 6 de diciembre de 2024, Peck y sus coautores publican en PLOS Biology la comparación de trece cepas históricas que abarcan seis décadas. Fusarium xylarioides comprende al menos cuatro linajes: uno específico del arábica en Etiopía, uno del canephora en Uganda, en la RDC y en Tanzania, y dos históricos.

      El resultado más llamativo se refiere al origen de sus armas. El hongo adquirió de Fusarium oxysporum genes que lo ayudan a degradar las paredes celulares del cafeto. La transferencia es horizontal, es decir, de un organismo a otro y no de progenitor a descendiente, y pasa por grandes elementos móviles de unas 110 kilobases llamados Starships.

      Dicho de otro modo, un hongo no solo mutó: recibió de otro un juego de herramientas perfeccionado en otros cultivos. Ninguna cuantificación de pérdidas recientes acompaña este resultado.

      Peck et al., PLOS Biology 22 (2024), e3002480; Frontiers in Plant Science 14 (2023), Trichoderma contra F. xylarioides; Ethiopian Journal of Biological Sciences, revisión de la traqueomicosis en Etiopía; LC cap. 15

      141La antracnosis de las bayas, Kenia 1922 y 1971

      Barat describe la antracnosis con el nombre de Glomerella cingulata, cuya forma asexual se llama Colletotrichum coffeanum. El hongo no deja ningún órgano a salvo: hojas, ramitas, flores, frutos. Desemboca en el die-back, es decir, la muerte descendente de las ramitas, que empieza en el extremo y avanza hacia el tronco. Una forma ataca sobre todo las bayas, y es esa la que lleva un nombre propio, el coffee berry disease (CBD).

      El hallazgo de Rayner en Kenia cambia la lectura de la enfermedad. El hongo ya está instalado en estado latente en la corteza de árboles que parecen sanos. Solo espera un debilitamiento de la planta para declararse.

      La lista de los factores desencadenantes se vuelve entonces legible, pues ninguno es el hongo mismo: falta de sombra y sobreproducción agotadora, erosión, malezas, viento, y en el arábica las defoliaciones de la roya. Cuidar el árbol es aquí una medida sanitaria al mismo título que un tratamiento.

      En 1955, se tenía, pues, el mecanismo correcto con una identificación falsa. El agente del CBD no es Colletotrichum coffeanum sino una especie distinta, Colletotrichum kahawae, descrita solo en 1993.

      Coste 1955, p. 220-222 (Barat); Waller et al., Mycological Research 97 (1993); LC cap. 15

      El CBD se señala en 1922 en plantaciones jóvenes de las laderas del monte Elgon, en Sotik, en el oeste de Kenia. No cruza el valle del Rift, por el este, hasta 1939. En 1951, cubre todas las zonas cafeteras keniatas.

      Desde Kenia, gana luego el resto del continente.

      • 1930Angola
      • 1937Congo
      • 1955-57Camerún
      • 1959Uganda
      • 1964Tanzania
      • 1971Etiopía
      • 1985Malaui

      El CBD ha permanecido confinado a África. Es la razón de la estricta cuarentena impuesta al material vegetal africano con destino a las Américas. Los cafetos americanos nunca se han encontrado con este hongo. Nadie quiere ser quien lo haya llevado allí.

      La epidemia keniata de 1967-68 desencadena la respuesta genética. La Coffee Research Foundation lanza en 1971 un programa de mejoramiento. La resistencia disponible se reducía entonces a tres genes de orígenes distintos. El gen T procede del Híbrido de Timor. El gen R procede de Rume Sudan, una accesión silvestre de la meseta de Boma recolectada en 1941. El gen k procede de K7.

      Los tres se reúnen en Ruiru 11 (1985). Es un híbrido F1 compuesto: la madre es un Catimor, el padre un multicruzamiento de SL28, SL34, Rume Sudan, N39 y K7. El precio a pagar es la polinización manual, de la que depende la variedad, porque las semillas de un F1 no vuelven a dar el mismo árbol.

      Batian (2010) levanta esta restricción: variedad alta, multiplicada por semillas, apunta además a la taza de los SL. El catálogo de WCR califica a Ruiru 11 de altamente resistente a la roya y resistente al CBD, y a Batian de resistente al CBD.

      En otros lugares, se buscó la tolerancia en el fondo etíope más que en el cruzamiento. Java y Geisha fueron retenidas en Camerún y en Tanzania por su tolerancia al CBD. El control químico, en cambio, no ha cambiado: cobre y fungicidas sistémicos en la temporada de lluvias, sobre las bayas verdes, es decir, en el momento y sobre el órgano en que el hongo golpea.

      Journal of Plant Diseases and Protection (2023), «Coffee berry disease: a century-old anthracnose»; Current Agriculture Research Journal 9 (2021); WCR 2025, fichas Ruiru 11 y Batian; site/data.js

      142Nematodos, chinches, minadores, cochinillas, barrenadores

      Los nematodos son gusanos de unas décimas de milímetro que penetran las raíces sin síntoma específico: el árbol amarillea, vegeta, y el observador concluye que hay un defecto de fertilización. En Java, Pratylenchus coffeae destruyó más del 95 % de los arábicas de una plantación en menos de seis meses; como la libérica plantada en las mismas condiciones solo resultó afectada en 59 %, se injertó el arábica encima, como la vid sobre raíces americanas tras la filoxera.

      Vayssière cita también Heterodera marioni (más de cincuenta hospederos, hoy un Meloidogyne) y Tylenchus similis, y concluye que ninguna especie ni variedad de cafeto está reconocida como resistente. En América Central, Meloidogyne incognita en Guatemala y Meloidogyne sp. en El Salvador condujeron al injerto hipocotiledonar a muy gran escala sobre canephora: los portainjertos no seleccionados dan 30 a 40 % de plantas resistentes, los progenitores T3561 y T3751 transmiten 56 y 54 %, su cruzamiento 78 %, lo que dio el portainjerto Nemaya; Brasil utiliza el Apoatã.

      Plántulas de excelsa usadas como portainjertos dejaban todavía 60 % de pérdidas por lo mucho que segregaban. Parainema, Cuscatleco e IAPAR 59 se califican de resistentes a ciertos Meloidogyne, no a Pratylenchus.

      Coste 1955, p. 235-239 (Vayssière); Bertrand et al., Euphytica (2000); WCR 2025; site/data.js; LC cap. 15

      Las chinches Antestiopsis pican las bayas verdes e inyectan una saliva que disuelve el endospermo, es decir, la reserva nutritiva del grano. El daño se lee en tres lugares. En el árbol, granos atrofiados. En el lavado, cerezas que flotan, porque un grano vaciado ya no pesa lo suficiente, y que se descartan por ese motivo. En el grano, por último, una levadura del género Nematospora que la picadura inocula de paso: es la estigmatomicosis.

      La biología del insecto explica que se instale sin llevárselo nunca todo. El ciclo dura unos dos meses y el adulto vive ocho meses, de modo que las generaciones se solapan. Pero las puestas son pequeñas, de 9 a 12 huevos, y de 70 a 90 % de esos huevos son parasitados por microhimenópteros. La regulación natural hace, pues, ya lo esencial del trabajo.

      A falta de bayas, la chinche recurre a las yemas. Provoca entonces «escobas de bruja», esas matas de ramillas cortas que inmovilizan madera durante años.

      El protocolo de Vayssière es, antes de que el concepto existiera, un umbral de acción. Espolvorear cinco árboles con ceniza y piretro. Contar las chinches caídas sobre una tela. Tratar solo por encima de cinco chinches por árbol.

      En la región de los Grandes Lagos, en Ruanda y en Burundi, la picadura de Antestiopsis thunbergii hace más que vaciar el grano: abre el camino a una bacteria, Pantoea coffeiphila. Descrita en 2015, esta es la causa del sabor a papa (potato taste defect) que deprecia el arábica de la región. El insecto no destruye la cosecha, la desclasifica.

      Coste 1955, p. 245-251 (Vayssière); Gueule et al., International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology 65 (2015); LC cap. 15

      Los minadores Leucoptera, L. caffeina en África y L. coffeella en América, excavan galerías entre las dos epidermis de la hoja. La larva consume el tejido verde sin perforar la superficie: la hoja se queda en su sitio pero deja de alimentar al árbol, y la caída viene después.

      El ciclo depende de la temperatura. Vayssière contaba de 25 a 60 días; hoy se cuentan unos 22 días a 25 °C, es decir, 5 días de huevo, 12 de larva y 5 de pupa. Cada hembra pone más de 50 huevos. Vayssière registraba hasta siete generaciones al año, en Brasil se cuentan de ocho a doce. Tantas generaciones superpuestas dejan pocas ventanas sin insecto.

      La preferencia por el arábica es clara, y es en vivero donde los daños son más graves. La regulación natural puede, sin embargo, ser fuerte: en Guadalupe, un pequeño himenóptero parásito, el bracónido Mirax insularis, parasitaba de 65 a 80 % de las orugas.

      En Brasil, primer productor mundial con más de 59 millones de sacos sobre 1,9 millones de hectáreas en 2023, L. coffeella sigue siendo una plaga clave. Las pérdidas van de 30 a 70 % según la temporada: más de 50 % en Brasil y Colombia, 20 a 40 % en Puerto Rico, cerca de 12 % en México. La defoliación alcanza 75 %, y se cuentan hasta veinte pulverizaciones por año en infestación fuerte.

      Los insecticidas de base son el tiametoxam, que protege más de 180 días, el clorantraniliprol y el cartap. El mismo escenario se repite con cada molécula: las resistencias a los organofosforados están documentadas desde hace décadas, y han aparecido recientemente en las dos primeras de esta lista. La nueva molécula isocycloseram es objeto de seguimiento (2025), precisamente por esta razón.

      El parasitismo natural varía mucho de un país a otro: 8 a 44 % en Brasil, 17 a 32 % en Kenia, 58 a 89 % en Colombia. Los cultivos intercalados de trigo sarraceno lo aumentan. En cuanto a la genética, la respuesta es magra: solo hay dos cultivares resistentes registrados en Brasil, Siriema VC4 y Siriema AS1.

      Unas cincuenta especies de cochinillas chupan la savia. Coccus viridis añade a ello una intoxicación de su hospedero por su saliva. Los Planococcus, sobre todo molestos en la temporada seca, son propagados por las hormigas, lo que vuelve inútil cualquier zanja de aislamiento: una trinchera no detiene a una hormiga. La ftiriosis responde al mismo montaje, un hongo asociado a un Pseudococcus, que encierra la raíz pivotante, es decir, la raíz principal, en una vaina negra.

      El longicornio Bixadus sierricola, en África Occidental, procede de otro modo. Su larva excava bajo la corteza una galería anular que rodea el tronco, y luego desciende más de 40 cm hasta la raíz pivotante. Anillar un tronco equivale a cortar la circulación de la savia. Se han contado hasta 24 orificios de salida en un solo canephora, para una evolución larvaria de cinco meses a tres años.

      El control se hace entonces planta por planta: inyección de gasolina o de sulfuro de carbono en la galería, orificio tapado con masilla, cien plantas por hombre y por día. Anthores leuconotus cumple el mismo papel en África Oriental.

      Coste 1955, p. 215, 257, 272-279 y 303-305 (Barat, Vayssière); Insects 12 (2021), revisión de Leucoptera coffeella; Frontiers in Sustainable Food Systems 5 (2021); Journal of Economic Entomology (2025), isocycloseram; UCDA 2019, p. 78; LC cap. 15

      143Enfermedades del suelo, de los frutos, y lo que no está vivo

      Las pudriciones radiculares llevan los nombres de color que los cultivadores dieron a lo que veían en las raíces desenterradas: hongo blanco (Leptoporus lignosus), podredumbre parda (Phellinus lamaensis), hongo negro (Rosellinia bunodes, muerte apoplética). Las pudriciones por agáricos (Armillariella mellea, Clitocybe tabescens) matan por manchones a partir de los árboles de sombra; Barat vio algunos de más de una hectárea. La UCDA describe para Armillaria (root rot, collar crack) una madera descompuesta en masa blanca húmeda atravesada por líneas negras, fisuras verticales en el cuello, y un control mediante el anillado de los árboles antes de talarlos para vaciar las raíces de sus reservas glucídicas, de las que depende el hongo.

      Una enfermedad radicular no cuesta una cosecha: dos a tres años de espera más cuatro años antes de la primera cosecha, cuesta una década.

      Coste 1955, p. 210-217 (Barat); UCDA 2019, p. 86-87; LC cap. 15

      En los frutos, tres enfermedades, de las cuales dos están fechadas en su primer reporte.

      • Enfermedad polvorientaTrachysphaera fructigena, señalada en la Costa de Oro en 1919.
      • Enfermedad verrugosaBotrytis cinerea, Kenia hacia 1929.
      • Red blisterCercospora coffeicola, en Uganda y en Bukoba (Tanzania), sobre viejos canephora de semilla. Unas manchas rojas en relieve se unen en ampollas de centro negro; las cerezas se secan y se despulpan mal, de modo que el defecto se paga todavía en el procesamiento.

      Contra el red blister, no se propone ninguna química. Todo se juega en el manejo de la parcela: variedades tolerantes, abonado NPK, poda, espaciamiento, al menos 50 % de sombra y drenaje. Dicho de otro modo, se le quita al hongo el lado «ambiente» del triángulo en lugar de apuntar al hongo mismo.

      En las hojas, el catálogo es más largo.

      • Ojos pardosCercospora, sobre todo en vivero.
      • Mal rosadoCorticium salmonicolor.
      • KolerogaPellicularia koleroga, una de las más graves en la India.
      • Viruela mancha, u ojo de galloOmphalia flavida, hoy Mycena citricolor. Exclusivamente americana, 30 a 40 manchas por hoja. En retroceso desde 2012 en América Central, pero más frecuente en las variedades resistentes a la roya.
      • Fumaginas y «lepra»La fumagina debe su nombre al hollín que imita sobre la hoja. La «lepra», por su parte, no se debe a un hongo sino a un alga, Cephaleuros virescens.

      Una línea de este catálogo merece que nos detengamos en ella. El ojo de gallo se vuelve más frecuente en las variedades resistentes a la roya. Resistir a un hongo no protege de ningún otro, y replantar un parque cafetalero entero con variedades antirroya puede desplazar el problema en lugar de suprimirlo.

      Por último, el black tip, que ennegrece el extremo de los brotes jóvenes, no pertenece a esta lista: no es infeccioso. Jurion lo atribuyó a un salto de 26 °C en dos horas al salir el sol, que el tejido joven no soporta. Ningún producto puede nada contra él, puesto que no hay nada que matar; solo la sombra amortigua la diferencia.

      Coste 1955, p. 224 y 228-229 (Barat); UCDA 2019, p. 86; BSPP 2022, p. 21; LC cap. 11b y 15

      144La farmacopea de ayer y de hoy

      El arsenal de 1955: sulfuro de carbono inyectado en las galerías de los barrenadores, arseniato de sodio sobre los tocones contra la traqueomicosis, cloropicrina y dicloropropeno (DD) como fumigantes del suelo contra los nematodos, y contra los insectos la gama de organoclorados y organofosforados de la época, DDT, HCH y lindano, clordano, aldrín, dieldrín, paratión, HETP/TEPP, paradiclorobenceno. Casi todo está prohibido hoy: DDT retirado en la mayoría de los países desde los años 1970, aldrín, dieldrín y clordano entre los doce primeros contaminantes orgánicos persistentes del Convenio de Estocolmo (2001), lindano añadido en 2009, endosulfán en 2011, paratión, cloropicrina y arsenicales fuera de la agricultura legal.

      Sobreviven el caldo bordelés, el piretro y, durante un tiempo, la rotenona, retirada desde entonces en la Unión Europea. Vayssière señalaba ya que el HCH elimina los himenópteros entomófagos y los polinizadores, es decir, exactamente los auxiliares cuya eficacia acababa de cuantificar, y recomendaba el producto en la misma página: tenía el hecho sin tener la tesis, siete años antes de Primavera silenciosa (1962).

      Coste 1955, p. 219, 311-313; Convenio de Estocolmo, anexos A y B; LC cap. 15

      Contra la roya, tres grupos de fungicidas: el cobre, de contacto, que forma una barrera sobre la hoja (en Brasil, cuatro a cinco aplicaciones con treinta días de intervalo, recomendadas por debajo de 5 % de incidencia); los triazoles, sistémicos, que actúan desde el interior sobre las primeras etapas de la infección (ciproconazol, epoxiconazol, flutriafol, tebuconazol, triadimenol); y las mezclas triazol + estrobilurina, mesostémicas (azoxistrobina, piraclostrobina, picoxistrobina, trifloxistrobina), reservadas para las incidencias más fuertes.

      Cerca de 60 % de los productos registrados contra la roya en Brasil contienen un triazol. El caldo bordelés, mucho menos eficaz que los demás cobres y «de valor dudoso» (Merle et al., 2020), sigue siendo atractivo en América Central porque está autorizado en la agricultura orgánica. La mezcla en tanque de hidróxido de cobre con ciproconazol o piraclostrobina reduce la eficacia; la resistencia a los fungicidas es una inquietud creciente.

      Las aplicaciones comienzan al inicio de la temporada de lluvias y dependen de la carga de frutos. En canephora, la UCDA juzga el control químico no rentable y lo desaconseja. Contra la broca, el manual ugandés cita todavía fenitrotión 50 % EC (6 ml en 4,5 l en el cuajado de los frutos, luego a los 120-150 días si es necesario), cipermetrina, deltametrina, clorpirifós, y una asociación imidacloprid + tebuconazol que apunta al insecto y al hongo ambrosía del que se alimenta.

      Del lado biológico contra la roya, el hiperparásito Lecanicillium lecanii (ex Verticillium), observado naturalmente sobre las lesiones, se estudia desde los años 1980 sin haber cumplido sus promesas en el campo, por no estar instalado antes de la llegada del patógeno ni sobrevivir a sus períodos de latencia; Calonectria hemileiae, Trichoderma harzianum, Bacillus, el ácaro Ricoseius loxocheles y el caracol Bradybaena similaris, que se comen las esporas, están a prueba; se han asociado micorrizas con menos infecciones. El azufre-cal al 0,5 % contra los ácaros y la azadiractina (neem, 0,025-0,1 g/l) contra el minador completan la panoplia biológica brasileña.

      BSPP 2022, p. 16-20 (Zambolim 2016; Merle et al. 2020; Vélez y Rosillo 1995); Agronomy 12 (2022), «Coffee Leaf Rust in Brazil»; Crop Protection (2019), mezclas cobre + triazol; UCDA 2019, p. 77 y 86; Frontiers in Sustainable Food Systems 5 (2021)

      145Los medios de control comparados

      MedioA favorEn contraCosto, fechas
      Fungicidas de contacto (cobre, caldo bordelés desde los años 1880)Preventivos, baratos, autorizados en orgánico; eficaces por debajo de 10 % de inóculoLavados por la lluvia, 3-5 pasadas al año, caldo bordelés juzgado poco eficaz; antagonismo con los sistémicos en mezclaBarat 1955: 6-10 hl/ha por pasada; Brasil: 4-5 pasadas a 30 días
      Fungicidas sistémicos y mesostémicos (triazoles, años 1970; estrobilurinas, años 1990)Curativos, actúan sobre la infección en curso, menos pasadasCosto, posibles resistencias, no en orgánico; retiro progresivo de moléculas (clorpirifós en los insecticidas, LMR UE 0,01 mg/kg en 2020)60 % de los productos registrados en Brasil; partida de costo permanente que decide quién continúa
      Variedades resistentes (Kent 1911, S.795 1946, Catimor 1959, Colombia 1982, Ruiru 11 1985, Castillo 2005, F1 2010-2019)Protección continua sin pasadas; única respuesta a escala de un paísSuperadas en 10 a 40 años (Lempira 2017, Catimor en Perú 2024); penalización de taza ligada a la introgresión; replantar = 3 años sin cosecha; F1 por clonarSemilla Starmaya ~0,07 $, la mitad de una plántula de embriogénesis; ciclo de selección 30 años, objetivo WCR 8 años
      Control biológico (Prorops nasuta y Beauveria descritos en 1955; Lecanicillium desde los años 1980)Compatible con lo orgánico, preserva los auxiliares; Beauveria infecta 30-40 % de las brocas; aves menos 50 %Eficacia variable según humedad y temperatura, costo elevado (Beauveria), Lecanicillium nunca concluyente en el campoHawái 2011-2021: 52 M$ de beneficios solo por Beauveria
      Control cultural (sombra, poda, abonado, higiene, recogida, desinfección de las heridas, destoconado, injerto sobre canephora)Sin residuos, actúa sobre los tres lados del triángulo; recogida = base del control de la broca; injerto = única respuesta a los nematodosMuy exigente en mano de obra (100 árboles/hombre/día para los barrenadores; 3 meses de recogida); efectos de la sombra contradictorios según el contextoVayssière 1955; UCDA 2019; CATIE 2019 (manual de la roya)
      Trampas y umbrales (5 chinches/árbol 1955; Brocap años 1990; 30 árboles Hawái 2012; ExpeRoya 2022)Solo se trata cuando cuesta más que el tratamiento; seguimiento de los vuelos y de los focosTrampas sobre todo indicadoras (captura masiva limitada); umbrales mal establecidos para el minador; modelos recientes y locales15 trampas/ha, etanol 75 %; contacto por debajo de 5 % de incidencia, sistémico por encima (Brasil)
      Erradicación y cuarentenaÚnica victoria total: Puerto Rico 1903; CBD aún ausente de las AméricasExige una isla, un foco detectado a tiempo y una autoridad; barrera brasileña superada en un año (1971)McCook 2019
      Coste 1955; BSPP 2022, p. 16-20; UCDA 2019; Lee et al. 2023; Georget et al. 2019; WCR 2025; McCook 2019

      El principio del manejo integrado de plagas, difundido en la agricultura mundial a partir de los años 1960 como reacción a los tratamientos por calendario, cabe en una frase: no se trata porque una plaga esté presente, sino porque supera el nivel en que cuesta más que el tratamiento, y se preservan los auxiliares que hacen gratis lo esencial del trabajo. El protocolo de los cinco árboles y las cinco chinches de Vayssière (1955) es una formulación completa de ello, siete años antes de que el concepto tuviera nombre.

      Todos los métodos limpios se apoyan en brazos: recoger a mano todas las bayas caídas durante tres meses, contar insectos sobre una tela, enmasillar cien árboles por día, desinfectar cada herida de poda, destocar una parcela. Coste consigna sin comentario que algunos gobiernos cerraban las escuelas durante la cosecha para liberar la mano de obra infantil. La química pretendió resolver la cuestión del trabajo; el manejo integrado vuelve a ella, y plantea cada vez la pregunta de quién hace el gesto, a qué precio y a qué edad.

      La elección de una variedad, señala un documento de formación profesional, se hace según tres motivaciones, el rendimiento, la resistencia a una enfermedad y la calidad en taza; estas tres motivaciones rara vez son compatibles, y ese es todo el tema de la lámina.

      Coste 1955, p. 245-251 y 321; documento de formación profesional, «Caféiculture» (p. 6); LC cap. 15

      146Hoy: 2023-2026

      Honduras. La incidencia nacional media de roya, relevada por el IHCAFE, pasó de 7,57 % a 8,44 % en marzo de 2026. Un promedio nacional dice poco, porque mezcla fincas indemnes y fincas arrasadas.

      El relevamiento de abril de 2025 habla más. 16,67 % de las fincas muestreadas estaban en incidencia media (5-10 %), 7,80 % en fuerte (10-15 %) y 21,63 % en muy fuerte (más de 15 %). Los focos se encontraban en Intibucá, Santa Bárbara, Comayagua y Yoro.

      La producción sube, sin embargo, lo que no tiene nada de contradictorio: la roya amputa un rendimiento, no lo anula, y otras palancas juegan en sentido inverso. El país espera 5,53 millones de sacos de 60 kg en 2025/26, es decir, 6,3 % más, luego 6,03 millones en 2026/27. El parque cafetalero cuenta con 330 000 ha cosechadas y 2,1 mil millones de árboles en producción. Las razones avanzadas son la nutrición, la poda, la maduración de las plantaciones renovadas y la adopción de variedades como Parainema.

      En otros lugares, el cuadro cabe en dos líneas. Colombia tiene 84 % de su parque cafetalero en variedades resistentes (2021), pero Cenicafé vigila allí nuevas razas locales. Perú encontró en 2024 dos razas nuevas capaces de franquear los Catimor. La resistencia gana terreno, el adversario también.

      El costo de la roya para la cadena mundial se estima entre 1 y 2 mil millones de dólares por año (Wellman, 2021). La diferencia del simple al doble dice por sí sola lo que vale la estimación.

      USDA FAS, Coffee Annual Honduras HO2026-0002 (mayo de 2026); Daily Coffee News, 19/05/2026; USDA FAS, Coffee Annual Honduras (mayo de 2025); STiR 12/05/2021; Agronomy 14 (2024); BSPP 2022, p. 7

      Selección. El informe anual 2025 de World Coffee Research, publicado el 14 de mayo de 2026, describe una red ampliada. Innovea cubre ahora el arábica y el canephora, en once países que producen más de 40 % del café mundial, tras añadirse Vietnam y Ghana en 2025. La revista TIME lo incluyó entre los mejores inventos de 2025.

      De ahí salen tres resultados concretos. Primero, marcadores genéticos de bajo costo para la roya, desarrollados con Cenicafé y el USDA. Luego, fuentes de semillas establecidas o reforzadas en Perú, Guatemala, Honduras y Uganda. Una variedad mejorada no sirve de nada mientras su semilla no esté disponible cerca de la finca. Por último, para los diez años del ensayo multilocal IMLVT, un estudio. El ensayo compara 31 variedades de arábica en más de una docena de países. El resultado: la resistencia a la roya depende a la vez del genotipo y del ambiente.

      Este último punto no es una sutileza de laboratorio. Significa que una variedad clasificada como resistente en un país puede decepcionar en otro, y que un catálogo nunca dispensa del ensayo local.

      El programa de híbridos F1 de WCR da la medida del tiempo que exige el ejercicio. 43 cruzamientos creados en 2015, observados en el campo de 2017 a 2022 en El Salvador, Costa Rica y Ruanda. De ahí salieron cuatro finalistas, todos Sarchimor × Geisha.

      Sus resultados caben en cuatro líneas. 28 % más de rendimiento que los testigos. Más de 84 puntos SCA en promedio para tres de ellos. Una inmunidad a la roya, con tazas por encima de 90 puntos. Y una primera cosecha a los dos años.

      Desde julio de 2024, están plantados en 10 000 ejemplares en diez parcelas precomerciales en Costa Rica, Guatemala y Perú: Aquiares, Los Volcanes, Alsacia, CENFROCAFE. La evaluación se prolonga hasta 2031. Del cruzamiento al veredicto habrán transcurrido, pues, de 2015 a 2031.

      Por eso el objetivo declarado de reducir un ciclo de selección de treinta a ocho años se lee como un objetivo de organización, no como un resultado medido.

      Queda lo que el catálogo de 2025 ya valida. Centroamericano (T5296 × Rume Sudan, difundido hacia 2010) y Starmaya figuran allí como altamente resistentes y muy buenos en taza. La resistencia y la taza en el mismo árbol: eso es lo que se buscaba desde 1927.

      World Coffee Research, 2025 Annual Report (14/05/2026); WCR, «Next-generation F1 hybrid varieties» (página del programa); Sprudge, 30/07/2024; WCR 2025, fichas Centroamericano y Starmaya; LC cap. 16

      La cláusula es logística. Las semillas de un F1 segregan, es decir, que las plantas que salen de ellas ya no se parecen al progenitor. Hay que clonar, pues, el híbrido por embriogénesis somática. Eso supone laboratorios, viveros especializados y capital en el productor, que debe comprar sus plantas en lugar de producirlas.

      Starmaya sortea el obstáculo. El CIRAD y ECOM, entre 2017 y 2019, emplean un progenitor androestéril, CIR-SM01, cruzado con Marsellesa en un campo semillero. Un progenitor incapaz de autofecundarse garantiza que toda semilla cosechada en él es efectivamente un híbrido, y ello sin polinización manual.

      El resultado es la primera semilla F1 de arábica producida en masa, a unos 0,07 dólares la unidad, la mitad del precio de una plántula de embriogénesis. El límite es conocido: el progenitor androestéril no está suficientemente fijado, y cerca de 15 % de las plantas segregan de todos modos.

      En Nicaragua, un caso muestra de qué depende la adopción en el terreno. La fundación NICAFRANCE, en La Cumplida, Matagalpa, cuenta con más de 1 500 ha con las fincas vecinas. Renueva desde 2015 en agroforestería con híbridos CIRAD-ECOM, y convierte a lo orgánico. El motivo no es la convicción: los productores ya no pueden pagar los insumos.

      Los demás frentes avanzan cada uno por su lado. En los hongos de la madera, Peck (2024) muestra que la traqueomicosis toma prestados genes de otros Fusarium. En los insectos, el minador brasileño se vigila por su resistencia a las nuevas moléculas (2025). Y Hawái, último en llegar a la geografía de la broca (2010) y de la roya (2020), sirve de laboratorio a un manejo integrado cuantificado en dólares.

      Queda la frase que manda sobre el resto: una solución que no es accesible a todos los productores no es una solución general. La genética de 2025 es muy superior a la de 1975. El canal que debe ponerla en manos de explotaciones de dos hectáreas, en cambio, es más débil.

      Georget et al., «Starmaya: The First Arabica F1 Coffee Hybrid Produced Using Genetic Male Sterility», Frontiers in Plant Science 10 (2019), 1344; CIRAD, comunicado del 19/12/2019; BSPP 2022, p. 13-15; Peck et al., PLOS Biology (2024); LC cap. 16
      Hemileia vastatrix: cara inferior de una hoja afectada
      Hemileia vastatrix: cara inferior de una hoja afectada
      Roya del cafeto, cara inferior de una hoja
      Roya anaranjada bajo una hoja de cafeto: las uredosporas que quedan en los dedos. Fotografía, véase la procedencia.
      AñoLa roya llega
      1861Lago Victoria, cafetos silvestres
      1869Ceilán, Galloola (Madulsima); nombrada el 6 de nov.
      1872Travancore, sur de la India
      1876-1879Sumatra, Natal, Fiyi
      1880-82Misión de Marshall Ward en Ceilán
      1886-1894Timor, Filipinas, Nueva Guinea, Samoa, Usambara
      1903Puerto Rico: erradicada
      1913-1918Congo
      1951-1963Costa de Marfil, Liberia, Nigeria
      1966Angola (1930 según la BSPP)
      1970Brasil (Bahía); barrera superada en 1971
      1976Nicaragua, Ecuador
      1978-1981Perú, Bolivia, El Salvador, Honduras, Guatemala, México
      1983Costa Rica, Colombia
      2008-2013Big Rust, Colombia y luego Perú-México
      2020-21Hawái (Maui, luego cuatro islas en 9 meses)
      McCook 2019, p. 36-172; BSPP 2022, cuadro 1; Wikipedia, «Hemileia vastatrix»
      Big RustPérdida de producción
      Colombia 2007-2011menos 33 %
      América Central 2012-13menos 16 %
      El Salvadormenos 57 %
      Méxicomenos 46 %
      Perúmenos 39 %
      Precio NY3 $/lb (principios de 2011) a menos de 1,50 $ (junio de 2013)
      Trabajadores desplazados373 585 (PROMECAFÉ)
      Daños 2012-141 mil millones $ (USAID); 250 000 empleos (Mallén 2014)
      Emergencias nacionales11 países, 2010-2013
      McCook 2019, p. 171-178; BSPP 2022, p. 7-9

      Roya anaranjada

      AgenteHemileia vastatrix, basidiomiceto, parásito obligado; linajes C1-C3, más de 50 razas
      Ciclogerminación 2-4 h en agua a 24 °C, estoma a +1 h, latencia 12-18 d, esporulación a las 3 semanas; 300-400 000 esporas por lesión
      Condicioneshoja mojada 6-24 h, 15-28 °C (óptimo 21-25); noches templadas acortan el ciclo
      Dispersiónviento (corto), lluvia, ser humano y plantas (largo); epidemia focal
      Pérdidas15 % mundial, 15-80 % por país; 1-2 mil millones $/año; Ceilán 68 787 → 14 170 ha
      Controlcobre, triazoles, estrobilurinas; variedades SH; poda, sombra razonada, abonado; umbrales 5 %
      Coste 1955; McCook 2019; BSPP 2022; Wikipedia

      Broca del café

      AgenteHypothenemus hampei, coleóptero de 1,4-1,8 mm, monófago
      Ciclo30-50 huevos, 20-45 d, 13 hembras por 1 macho áptero; 3-5 generaciones por árbol
      Condicionesfrutos de 3-4 meses, de más de 5 mm; bayas secas en el suelo o en el árbol; vuelo por la tarde
      Dispersiónvuelo corto; semillas y cerezas (Java 1909, Brasil 1913/1926, Colombia años 1980, Hawái 2010)
      Pérdidashasta 25 % (Vayssière), 50-100 % en infestación fuerte (UCDA); 20 M de familias afectadas
      Controlrecogida, recolección cada dos semanas, vía húmeda, Brocap 15/ha, Beauveria (30-40 %), parasitoides, aves; endosulfán prohibido 2011
      Coste 1955, p. 285-288; UCDA 2019, p. 76-78; Lee et al. 2023

      Traqueomicosis

      AgenteFusarium (Gibberella) xylarioides, 4 linajes, genes adquiridos de F. oxysporum (Starships)
      Cicloentrada por heridas, cuello, raíces; vasos obstruidos; árbol «incendiado» en pocos meses
      Condicionesheridas de poda, herramientas, suelo y restos infectados
      Dispersiónviento, agua de escorrentía, herramientas, plantas, cáscaras, leña
      Pérdidas15 000 ha de excelsa en RCA (1942); 56 % de los canephora ugandeses desde 1993, ~100 M$; Etiopía 20-70 % de incidencia
      Controlningún producto; arranque y quema, desinfección de las heridas, barbecho 1,5-2 años, clones KR 1-10 (2009), Trichoderma a prueba
      Coste 1955, p. 217-220; UCDA 2019, p. 83-84; Peck et al. 2024

      Antracnosis de las bayas (CBD)

      AgenteColletotrichum kahawae (descrito 1993), latente en la corteza
      Cicloataca las bayas verdes; estalla cuando el árbol se debilita
      Condicionesfrescura y lluvia de altitud en África Oriental; sobreproducción, erosión, roya
      Dispersiónlluvia; Kenia 1922 → Angola 1930, Congo 1937, Camerún 1955-57, Uganda 1959, Tanzania 1964, Etiopía 1971, Malaui 1985
      Pérdidasepidemia keniata 1967-68; ausente de las Américas (cuarentena)
      Controlgenes T (HdT), R (Rume Sudan), k (K7): Ruiru 11 (1985), Batian (2010); cobre y sistémicos sobre bayas verdes
      Coste 1955, p. 220-222; J. Plant Dis. Prot. 2023; WCR 2025

      Nematodos

      AgentePratylenchus coffeae, Meloidogyne spp. (incognita, exigua), Radopholus
      Cicloen las raíces, sin síntoma específico; amarillamiento, decaimiento
      Condicionessuelos replantados, viveros contaminados
      Dispersiónsuelo, plantas, agua
      PérdidasJava: 95 % de arábicas en 6 meses; hasta 60 % con portainjertos de excelsa
      Controlinjerto sobre canephora (Nemaya: 78 % de plantas resistentes; Apoatã), micorrizas, variedades Sarchimor parcialmente resistentes; fumigantes prohibidos
      Coste 1955, p. 235-239; Bertrand et al. 2000; Plants 9 (2020)

      Chinches Antestiopsis

      AgenteA. orbitalis, A. thunbergii (África Oriental)
      Ciclo2 meses; adulto 8 meses; 9-12 huevos, parasitados en 70-90 %
      Condicionessombra densa, bayas verdes disponibles
      Dispersiónvuelo
      Pérdidasgranos atrofiados, flotantes, estigmatomicosis, escobas de bruja; sabor a papa (Pantoea coffeiphila, 2015)
      Controlumbral 5 chinches/árbol (1955), piretro, poda de aireación, auxiliares
      Coste 1955, p. 245-251; Gueule et al. 2015

      Minador de la hoja

      AgenteLeucoptera coffeella (América), L. caffeina (África)
      Ciclo~22 d a 25 °C; 8-12 generaciones/año; más de 50 huevos
      Condicionestemporada seca, pleno sol, arábica
      Dispersiónvuelo; 1 trampa de feromona por 4 ha
      Pérdidas30-70 %, hasta 87 %; defoliación 75 %
      Controlhasta 20 pulverizaciones/año en Brasil, resistencias; parasitismo 8-89 %; neem; Siriema VC4 y AS1 resistentes
      Coste 1955, p. 303-305; Insects 12 (2021)
      GenOrigenEjemplo
      SH1, SH2, SH4, SH5arábica etíopevariedades locales, Geisha (parcial)
      SH3C. libericaS.26, S.288, S.795 (India)
      SH6 a SH9C. canephoraHíbrido de Timor, Catimor, Sarchimor, Castillo
      Gen T, R, k (CBD)HdT, Rume Sudan, K7Ruiru 11, Batian
      Silva et al. 2022; Agronomy Journals 2019; Current Agriculture Research Journal 2021
      Variedad (WCR 2025)RoyaNematodos / CBDTaza
      Caturra, Bourbon, Typicasensiblesensible / sensiblebuena a excepcional
      S.795 (India, 1946)bajasensible / desconocidomuy buena
      Costa Rica 95, IHCAFE 90bajasensible / sensiblebaja
      Lempira, Catisic, Oro Aztecaintermediasensible / sensiblebaja a buena
      Anacafé 14 (2014)intermediasensible / sensiblebuena
      Marsellesa, Obatãintermediasensible / tolerantebuena
      IAPAR 59, Cuscatlecointermediaresistente / sensiblebaja a buena
      Parainemaaltaresistente / tolerantebuena
      Castillo (2005), Cenicafé 1resistente (multilínea), 6 % de incidencia- / resistente (Cenicafé 1)buena
      Ruiru 11 (1985)altasensible / resistentebuena
      Batian (2010)intermediasensible / resistentemuy buena
      Centroamericano, Milenio (F1)altasensible / tolerantemuy buena
      Mundo Maya (F1)altaresistente / tolerantemuy buena
      Starmaya (F1 por semillas, 2017)altadesconocido / desconocidomuy buena
      Híbrido de Timorresistente- / fuente del gen Tbaja a media
      WCR, Arabica Coffee Varieties (2025); STiR 2021 para Castillo; una clasificación vale para las razas presentes en la fecha de la prueba

      Casi todas las resistencias a la roya descienden del Híbrido de Timor, al que se sigue en el mapa de las variedades. Los orígenes y los cuellos de botella genéticos que volvieron tan uniforme al arábica están en la lámina orígenes; el canephora, nacido de la roya, tiene su propia lámina.

      Lámina XI

      La economía del café

      Un café se vende antes de existir, a una cotización que nadie en la cadena controla. Esta lámina sigue el comercio del café desde el patio de mercado de Bayt al-Faqih descrito en 1712 hasta los mercados de hoy: los reyes del café y sus corners, el nacimiento de las bolsas y sus pánicos, la valorización brasileña y los controles de guerra, las cuotas del Convenio Internacional y su ruptura, la crisis de 2001, los comercializadores, las cooperativas y los tostadores que concentran la cadena, los incoterms que dicen quién paga qué, de la finca al almacén, el clima y el cumplimiento europeo. Los precios de hoy y la parte que le toca al productor no están aquí: viven en las tribunas, firmadas y fechadas. Según La Roque (1716), Thurber (1881), Walsh (1894), Ukers (1922, cap. XXXIII, XXXIV y XXXV), el Coffee Guide del International Trade Centre (2021), los informes de la OIC (2025-2026), el USDA y las reglas Incoterms 2020 de la Cámara de Comercio Internacional.

      147Antes de la bolsa: Moca, los corredores y el derecho a no venir

      El primer mercado del café del que se posee una descripción precisa es el de Bayt al-Faqih, en la llanura yemení, visitado por los mercaderes franceses de Saint-Malo en 1712 y descrito por Jean de La Roque en 1716. Los cultivadores llevan allí su café en sacos de esteras; no tratan con los compradores de Londres, de Ámsterdam, de Venecia o de El Cairo, sino con corredores, los Banians, que cruzan el patio de un campamento a otro.

      El pesaje se hace en una balanza cuyo patrón es una piedra del país envuelta en tela, ante la mirada de oficiales sentados en una tarima; el pago se hace en metal, que el vendedor exige de inmediato. Un solo actor ve los dos lados de la transacción: el corredor, que no produce nada, no transporta nada y vende una información. Tres siglos después, el importador y el comercializador ocupan exactamente esa posición.

      La Roque, Voyage de l'Arabie heureuse (1716), trad. ingl. 1732, p. 311-341; compendio Dufour-La Roque; LC cap. 6

      La Roque observa también que los campesinos «tienen la maña de no llevar café al mercado cuando el precio no es el que les gusta». Es la única mención del corpus antiguo en que el productor aparece como un actor que decide: practica la retención. Esta capacidad supone tres condiciones: una mercancía que se conserva, un lugar donde guardarla y la ausencia de una deuda exigible; la tercera es la que el anticipo sobre la cosecha destruye, ayer como hoy, al convertir a un vendedor en deudor. El texto de La Roque no dice nada del endeudamiento de los cultivadores yemeníes; ese silencio se deja tal cual.

      La Roque 1716/1732, p. 341; LC cap. 6 (análisis)

      El precio del café yemení depende entonces de un monopolio de hecho, no de derecho: nadie más sabe cultivar la planta. Cuando las Compañías de las Indias holandesa, luego francesa e inglesa, obtienen plantas y las aclimatan en Java, en Bourbon y en las Antillas, el monopolio desaparece sin juicio, por la simple aparición de una oferta competidora. El siglo siguiente es el de las plantaciones de trabajo forzado: en Java, bajo el Cultuurstelsel, cada familia de los distritos de la Sunda debe mantener mil cafetos, entregar el café en el almacén del Estado y cobrarlo a 3 rix-dólares de cobre el picul de 225 libras, apenas más de un dólar por cien libras, cuando el mismo café se vende a 20 dólares por cien libras en Batavia, a cincuenta millas de allí.

      Walsh, que da estas cifras en 1894, califica el sistema de «servicios forzados a tarifas inadecuadas». La primera diferencia de valor documentada entre la finca y el puerto es una relación de uno a veinte.

      Walsh, Coffee: Its History, Classification and Description (1894), p. 129-134; LC cap. 6 y 9; véase las rutas

      Del lado del consumo, la palanca es el derecho de aduana. En Estados Unidos, sube de 2,5 centavos la libra en 1789 a 10 centavos en 1812, desaparece en 1832 y vuelve a 5 centavos durante la guerra de Secesión. Se suprime definitivamente en 1872.

      Un derecho sobre un producto que no se produce en el propio país no protege a ningún agricultor, puesto que no hay ninguno que proteger. Es un ingreso fiscal, cobrado a quien bebe. Suprimirlo equivale, pues, a decidir que el café debe entrar libremente y en masa.

      La decisión se lee en los volúmenes. El consumo estadounidense pasa de 80 millones de libras en 1861 a 400 millones en 1881 y luego a unos 600 millones. Eso da de 9 a 10 libras por habitante y por año, frente a menos de una libra en el Reino Unido, que bebe té.

      Walsh 1894, p. 283-286; LC cap. 11

      148El siglo de los reyes: Arnold, el sindicato y el crac de 1880-1881

      El siglo XIX cabe en una sola serie de precios: la del Río «fair to prime» en Nueva York, dada por Thurber y retomada por Walsh. Un solo origen, una sola calidad, una sola plaza. Basta con eso, porque todo lo que sacude el mercado mundial acaba pasando por esa columna de cifras.

      11,04 centavos la libra en 1857. 42,5 centavos en 1864, en plena guerra civil, un precio que dice tanto de la depreciación de la moneda como de la escasez del café. Luego 13,25 centavos en septiembre de 1879.

      Y en medio, una jornada. El 18 de septiembre de 1873, día del pánico de Jay Cooke, los bancos estadounidenses dejan de prestar. Sin crédito, ningún comprador puede financiar un cargamento, así que todos se retiran al mismo tiempo. El Río cae de 24 a 15 centavos en una sola sesión.

      Ese mismo año se forma en Europa el primer sindicato internacional del café. Un sindicato, en este comercio, es un grupo de casas que compran y venden con una sola mano, para pesar sobre la cotización en lugar de padecerla.

      Este está financiado por la Deutsche Handelsgesellschaft de Fráncfort, con agencias en Londres, Róterdam, Amberes y Brasil. Controlará los principales mercados durante más de ocho años.

      Thurber, Coffee: From Plantation to Cup (1881), p. 186-188; Walsh 1894, p. 286-287; Ukers, All About Coffee (1922), cap. XXXV, p. 797 (impr.)

      Benjamin Green Arnold, llegado de Rhode Island en 1836 como contable de un tendero del East Side, dirige la casa en 1868 con una línea de crédito de medio millón de dólares. Entra en la especulación con café en 1869 y controla el mercado diez años; un solo año de operaciones le reporta a su firma 1,2 millones de dólares. Su método es el de todos los corners: comprar masivamente, retirar la mercancía del mercado, dejar que el precio suba con el valor del stock que se posee.

      Thurber, que lo conoce, refiere su divisa: actuará según su propio juicio y por él «se hundirá o saldrá a flote». Los precios elevados que fabricó desatan una fiebre de plantación en los países productores; la sobreproducción que resulta inunda el mercado.

      Thurber 1881, p. 219; Ukers 1922, cap. XXXI, p. 779-780 (impr.); LC cap. 11

      El sindicato neoyorquino, llamado la «trinidad» (O. G. Kimball, B. G. Arnold, Bowie Dash), tiene en enero de 1880 un stock visible de unos 767 000 sacos. Debe soltar los Javas, que pasan de 24 ¾ centavos en enero de 1880 a 16 centavos en diciembre, y queda como único comprador de los Brasil, cuyo Río cae de 14 ½ a 12 ¾ centavos. La primera quiebra es la de C. Risley & Co. el 27 de octubre de 1880, con 800 000 dólares de pasivo; la muerte de Kimball en Boston el 4 de diciembre precipita el crac del 7 de diciembre, en que B. G. Arnold & Co., la casa más grande de Nueva York, suspende sus pagos con un pasivo oficial de 2 157 914 dólares; Bowie Dash & Co. la sigue en tres días con 1,4 millones.

      Las pérdidas del comercio de Nueva York y de Boston entre julio de 1880 y enero de 1881 se estiman entre 5 y 7 millones de dólares. Durante semanas, ya no hay mercado en absoluto.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 797-799 (impr.); Thurber 1881, p. 195, 220

      149La bolsa y sus pánicos: Nueva York 1882, Le Havre, Hamburgo, Londres

      La respuesta al derrumbe no es el abandono de la especulación sino su encuadramiento. El New York Coffee Exchange se organiza en diciembre de 1881 y se constituye en sociedad ese mismo año con el objeto estatutario de adoptar estándares de clasificación, establecer reglas uniformes y resolver los litigios entre miembros; abre sus sesiones en marzo de 1882, con Arnold como primer presidente. El derecho de ingreso es de 250 dólares; un asiento se vende a 110 dólares en las peores horas, a 3 000 en enero de 1916, a 8 600 en el récord de 1919 y a unos 6 000 en 1922. La institución cuenta entonces con 323 miembros, corredores, importadores, comercializadores y tostadores, y declara ventas anuales medias de más de 16 millones de sacos de 130 libras en cinco años; otorga licencia a sus propios clasificadores, almacenistas, pesadores y muestreadores.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, p. 509-516 (impr.), y cap. XXXV, p. 799

      Europa sigue, plaza por plaza.

      • 1882Bolsa del café de Le Havre. Antes de 1914, es allí donde se concentra la mayor parte del stock visible mundial, en almacenes bajo aduana, es decir, depósitos donde la mercancía espera sin haber pagado todavía el derecho de entrada.
      • 1887Ámsterdam y Hamburgo.
      • 1890Amberes, Londres y Róterdam.
      • 1905Trieste.

      Londres es la excepción: no cotiza. Vende el café verde en subasta en Mincing Lane, cuatro veces por semana, por catálogo. Las muestras se exponen antes de la venta y los compradores pueden probarlas. Allí se compra, pues, un lote que se ha visto, y no un contrato sobre una calidad definida de antemano.

      El derecho allí es de 4 peniques y medio por libra, que se paga solo a la salida del almacén bajo aduana. Este detalle cuenta, porque el mercado interno solo absorbe una décima parte: el resto se reexporta sin entrar nunca en el país, es decir, sin pagar nunca el derecho.

      Queda una incertidumbre de fecha. Ukers precisa que la Bolsa de Le Havre era la única que existía cuando Nueva York se organizó, lo que sitúa su fundación como máximo en 1881. Su propia fecha de 1882 para Le Havre debe, pues, tomarse con un año de incertidumbre.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 461 y 469 (impr.), cap. XXXIV, p. 508-509, cap. XXXV, p. 799

      La bolsa descansa en una convención de calidad exigible. Nueva York cotiza sobre la base del tipo n.º 7; cada tipo se define por un número de imperfecciones contadas sobre una libra de muestra, reducidas a equivalentes de «grano negro» según una escala fija: tres cerezas secas, cinco granos inmaduros o cinco granos partidos equivalen a un grano negro, una piedra grande equivale a dos o tres.

      Seis granos negros hacen un n.º 2, trece un n.º 3, veintinueve un n.º 4, sesenta un n.º 5, ciento diez un n.º 6; más allá, n.º 7 o n.º 8 por comparación con tipos de referencia, y nada por debajo del n.º 8 se admite a la importación. Los demás orígenes se cotizan por diferencias en puntos, centésimas de centavo, por encima o por debajo de la base: cuando el Río n.º 7 vale 17,10, el Santos n.º 3 vale 19,10 y el Bogotá n.º 5 vale 18,10. El diferencial moderno ya está ahí, hasta en su unidad.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, p. 510-512 (impr.); LC cap. 18 y 19

      Dos mercados coexisten desde el origen, y no intercambian lo mismo.

      El primero es el mercado «spot», en la parte baja de Wall Street, entre Front Street y Water Street. Allí se vende café real, en almacén, disponible de inmediato.

      El segundo es el mercado de futuros. Allí se compran y venden contratos sobre café que puede estar todavía en el árbol. Las cuentas se liquidan por diferencia de margen, es decir, mediante el pago de la diferencia entre el precio convenido y la cotización, sin que el café cambie de manos. La entrega física solo rara vez se ejerce.

      El reglamento prevé que, en caso de corner, los oficiales de la bolsa fijen ellos mismos un precio de liquidación. Se trata de evitar las quiebras en cadena: sin esta salvaguarda, el operador acorralado arrastra a su corredor, que arrastra a su banquero. Todavía no existe una cámara de compensación general, de modo que nadie garantiza el conjunto de los compromisos.

      El comité Hughes del Estado de Nueva York, en 1909, reconoce que la bolsa creó «estabilidad y certeza» allí donde alternaban la escasez y el glut, la saturación. Luego señala un factor «no comercial» que acaba de falsear el juego: la valorización brasileña.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, p. 510, 514-515 (impr.)

      La bolsa no suprime los corners. Les da un calendario.

      En 1883-1884, un alza de 7 a 11 ½ centavos se deshace por una razón que no tiene nada de comercial. El cable telegráfico que pasa por Portugal se rompe un sábado. Los agentes del sindicato brasileño ya no pueden cubrir sus márgenes, y por tanto sus cuentas se liquidan de oficio. Los fondos llegan el lunes, demasiado tarde.

      El «gran boom» de 1886-1887 parte, en cambio, de estimaciones catastróficas de la cosecha brasileña: 3 033 000 sacos anunciados para 1887-1888. Una camarilla alcista de Nueva York, Chicago, Nueva Orleans, Brasil y Europa se fija 25 centavos como objetivo.

      Lleva los contratos de diciembre de 7,65 a 22 ¼ centavos el 1.º de junio de 1887, récord que durará treinta y dos años. Luego el mercado se quiebra 6 ¼ centavos en menos de dos semanas, en una sesión de 412 000 sacos.

      Es en esa campaña, librada contra los Arbuckle, donde Hermann Sielcken se gana las espuelas. Se convierte en el hombre más temido del corro.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 800-801 (impr.); cap. XXXI, p. 781

      Lo que sigue es una década de maniobras, y vale la pena tomarlas una por una en lugar de hacer una lista.

      Septiembre de 1891. George Kaltenbach, especulador parisino, se alía con tres operadores de Le Havre, Hamburgo y Amberes para romper un corner de Nueva York. Luego cambia de bando y se vuelve comprador. Lleva el precio a 17,7 centavos y cobra, dice el rumor, más de un millón de dólares. En mayo de 1893 se desploma, y arrastra en su caída a treinta casas de Hamburgo, Le Havre y Róterdam.

      Abril de 1895. Guzmán Blanco, expresidente de Venezuela instalado en París, intenta a su vez el golpe y compra 200 000 sacos en Le Havre.

      1898. Una campaña bajista lleva el Río 7 a 4 ½ centavos en noviembre.

      1899-1900. Es lo que se llamó el «boom de la peste bubónica». Los vapores brasileños son puestos en cuarentena, el café ya no llega, y el precio pasa de 4 ¼ a 8 ¼ centavos. Una epidemia acaba de hacer duplicar el precio del café.

      Junio de 1903. Brasil cosechó 15 millones de sacos en 1901-1902 y luego 20 millones en 1902-1903. Demasiado. El precio cae a 3,55 centavos la libra para la entrega de julio: el más bajo de toda la historia del café.

      Febrero de 1904. El «boom sureño», dirigido por el rey del algodón D. J. Sully, vuelve a subir el precio a 11,85 centavos el 2 de febrero sobre 462 000 sacos. Tres días después, el 5, más de un millón de sacos se liquidan en una sesión.

      Observe lo que tienen en común estos quince años. Ni una sola de estas sacudidas viene de un cafeto.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 801-803 (impr.)

      150La valorización brasileña y los controles de guerra, 1906-1944

      El mecanismo que va a gobernar todo el siglo XX del café nace de una cosecha demasiado buena.

      La esclavitud termina en Brasil en 1888. Sigue un período de moneda depreciada que inunda São Paulo de dinero en circulación y de inmigrantes, y por tanto de nuevas plantaciones. Un cafeto tarda algunos años en producir: esos árboles entran en producción hacia 1896-1897.

      El mercado lo encaja mal. El Río 7 cae a 7 centavos en octubre de 1897 y luego a unos 5 centavos en 1903. Las casas de comercio europeas ven ejecutadas sus hipotecas.

      Y 1906-1907 es el año de más. La cosecha mundial alcanza 24 307 000 sacos, de los cuales 20 192 000 corresponden solo a Brasil. A ese nivel, vender equivale a hacer derrumbarse el propio precio.

      El Estado de São Paulo decide entonces algo inédito: comprar él mismo la cosecha a sus plantadores, aproximadamente un centavo por encima del mercado, para retirarla de la venta. Una ley de 1905 lo prevé, un acuerdo de 1906 con Minas Gerais y Río de Janeiro lo amplía, y esos dos Estados lo abandonan casi enseguida. Queda por encontrar 75 millones de dólares.

      Los Rothschild, banqueros de Brasil desde hace sesenta años, se niegan. Luego todos los bancos del continente se niegan a su vez. Es en ese momento cuando el comisionado de São Paulo toma el tren a Baden-Baden.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 804-806 (impr.); cap. XXXIII, p. 468

      En agosto de 1906, el comisionado de São Paulo se vuelve hacia un hombre: el comerciante Hermann Sielcken, nacido en Hamburgo en 1847, llegado a Estados Unidos en 1869, socio de Crossman & Sielcken. Descansa en Baden-Baden.

      Sielcken arma un contrato. Algunos grandes comercializadores, entre ellos sus antiguos rivales Arbuckle Brothers, adelantan el 80 % del valor de dos millones de sacos, contados a 7 centavos la libra para Río n.º 5.

      Solo que la cosecha es más grande de lo previsto. El Estado debe comprar casi nueve millones. A fines de 1907, posee él solo la mitad del stock visible mundial, y el precio apenas supera los 6 centavos. Dicho de otro modo, compró una montaña de café para hacer subir las cotizaciones, y las cotizaciones no subieron.

      Sielcken pasa entonces la carga a los Rothschild de París y a sus socios. El plan es ratificado por el gobierno federal brasileño en julio de 1908, y su contenido merece detallarse, porque un Estado se compromete en él en todos los frentes a la vez:

      • un empréstito de 75 millones de dólares;
      • un recargo de 5 francos oro, es decir 96 ¼ centavos, sobre cada saco exportado, para pagar los gastos de la operación;
      • un tope de exportación de 10 millones de sacos para 1907-1908, luego 10,5 millones para 1909-1910;
      • una ley que penaliza toda nueva plantación de café;
      • y un comité de siete hombres encargado de colocar el stock, en el que se sientan Sielcken, Edouard Bunge de Amberes, Theodor Wille de Hamburgo, la Société Générale y el barón Bruno Schroeder de Londres.

      Su mandato está escrito en blanco y negro: vender «a precios que no perturban el precio de los demás cafés». Un país entero acababa de confiar su cosecha a siete personas, ninguna de las cuales era brasileña.

      Ukers 1922, cap. XXXI, p. 780-782 (impr.); cap. XXXV, p. 806-807, 810-811; LC cap. 11

      El comité se niega rotundamente a entregar café valorizado en las bolsas. Entregar ese café en bolsa equivaldría a devolverlo al circuito que fabrica la cotización y, por tanto, a deshacer la operación.

      El método cambia según el continente. En Europa, pone el café en subasta y lo recompra él mismo cuando no se vende, lo que le evita ratificar un precio bajo. En América, solo lo vende a compradores que se comprometen por escrito a no entregarlo en el New York Coffee Exchange.

      El resultado no guarda proporción alguna con el desequilibrio real. En cinco campañas, el mundo produce cerca de 90 millones de sacos, y el consumo solo supera a la producción en 4 millones. Y sin embargo el precio se duplica en dos años: 13 centavos a fines de 1911, 16 centavos en 1911 en el máximo, un alza de unos diez dólares por saco entre 1904 y 1911.

      Washington termina por intervenir. El senador Norris de Nebraska calcula el costo para el consumidor estadounidense en 35 millones de dólares por año. El 18 de mayo de 1912, el gobierno federal demanda a Sielcken, Schroeder, Bunge, Wille, la Société Générale y la New York Dock Co. por confabulación para restringir el comercio. Pide el secuestro judicial de los 746 539 sacos almacenados en Estados Unidos.

      La justicia no sigue. Se deniega el mandamiento judicial, el stock se vende a ochenta comerciantes de treinta y tres ciudades antes del 1.º de abril de 1913, y la demanda se retira en mayo de 1913. El Congreso zanja de otro modo: la ley Norris de febrero de 1913 prohíbe toda participación estadounidense en una futura valorización.

      Dos fechas cierran el episodio. El empréstito de 1908 se reembolsa por completo en 1919. El recargo de 5 francos, prometido como temporal, sigue vigente en 1922.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 807-812 (impr.); comité Hughes 1909 citado p. 515

      Ukers, que escribe en 1922, juzga el principio «económicamente malsano, porque fomenta la sobreproducción». Un precio sostenido por un comprador público le dice al plantador que siga plantando, y la cosecha siguiente hace más pesado de financiar el sostén. Atribuye además el éxito de la operación a una combinación fortuita: pequeñas cosechas, el genio de Sielcken y la guerra.

      Brasil vuelve a empezar, sin embargo. São Paulo compra unos 3 millones de sacos a comienzos de 1918; tras la helada de junio de 1918, esos stocks muestran por un momento 60 millones de dólares de plusvalía. Sigue una nueva campaña en 1921-1922, con un empréstito federal de 9 millones de libras esterlinas colocado en Londres y Nueva York en mayo de 1922, garantizado por 4 535 000 sacos.

      Viene luego la Defensa Permanente de los años 1920, y después el crac de 1929. El café representa entonces más de la mitad del valor de las exportaciones brasileñas: cuando su cotización cae, es el país entero el que pierde sus ingresos. Brasil pasa a la destrucción pura y simple.

      De 1931 a 1944, el Departamento Nacional do Café, financiado por un impuesto de exportación de 2,40 dólares por saco, quema o sumerge 78,2 millones de sacos de café exportable. Es decir, 10,3 mil millones de libras. O también el 12 % del stock anual en 1931 y el 70 % en 1937.

      La palabra valorización ha desaparecido. La lógica, en cambio, no se mueve: retirar la oferta para sostener el precio. Es la que retomará el Convenio Internacional.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 804, 813-818 (impr.); cap. XXXIII, p. 468; Daily Coffee News, 22 sep. 2021, según Time y las series CEPEA/ESALQ, consultado el 7 sep. 2026

      La guerra hace entrar al Estado estadounidense en el comercio del café. El 31 de enero de 1918, el presidente Wilson somete a licencia a todos los comerciantes de café verde.

      La Food Administration de Hoover regula entonces todo lo que puede regularse. Fija un precio máximo de 8 ½ centavos para el mes spot, es decir, la entrega más próxima. Le añade 15 puntos de carry por mes, un suplemento autorizado por cada mes de espera. Limita los stocks a noventa días, topa los beneficios sobre el costo real y prohíbe las reventas.

      Hoover libra también otra batalla en otro frente. El Shipping Board quería clasificar el café fuera de los productos alimenticios; el café habría perdido entonces su rango en la asignación de tonelaje, y por tanto su lugar en las bodegas. Hoover impone contra él un tonelaje que garantiza 1 500 000 sacos de stock visible.

      Luego el clima zanja la cuestión en lugar de los reglamentos. A fines de junio de 1918, una helada real golpea São Paulo. El mercado la toma por el habitual rumor de temporada.

      Terminará por creerlo, tarde y de golpe. Los Santos 4, a 8 ¼ centavos en mayo, cotizan a 20 ½ centavos el 10 de diciembre. El control se levanta el 5 de diciembre, y la bolsa reabre el 26 de diciembre a 17 ½ centavos.

      En marzo-abril de 1919, la plaza que se había negado a comprar a 10-12 centavos puja a 20-22 centavos. En junio de 1919, el contrato de julio bate el récord de 1887, a 24,65 centavos. Luego la deflación de 1920 hace caer el café «muy por debajo de su valor intrínseco».

      Ukers concluye que el control de precios no tuvo nada que ver. La helada y la indiferencia de los compradores habían bastado.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 813-818 (impr.); p. 800 para el récord de 1919

      151El Convenio Internacional del Café, 1962-1989, y su ruptura

      Tras la Segunda Guerra Mundial, el instrumento cambia de escala: ya no son un Estado y sus banqueros, sino productores y consumidores juntos. El Convenio Internacional del Café de 1962, firmado bajo los auspicios de las Naciones Unidas, crea la Organización Internacional del Café (OIC, Londres) con el objetivo de «un equilibrio razonable entre la oferta y la demanda». La herramienta es la cuota de exportación: se fija un precio objetivo, cada país exportador recibe una parte, las cuotas se reducen cuando el precio cae por debajo del objetivo y se relajan cuando lo supera.

      Las cuotas están activas en los años 1960, suspendidas de 1972 a 1980 porque los precios son altos, reintroducidas en septiembre de 1980 y mantenidas hasta febrero de 1986, restablecidas después y luego abandonadas en julio de 1989 por falta de acuerdo sobre su reparto: Brasil se niega a reducir su parte, los consumidores quieren más arábicas suaves, y el contexto político del fin de la guerra fría quita a Estados Unidos su interés en sostener los precios de los países productores. Los convenios de 1994, 2001 y 2007 que siguen ya no tienen cláusula económica.

      OIC, FAQ e International Coffee Agreement 2007 (ico.org, consultado el 7 sep. 2026); Herrmann, Burger y Smit, International Commodity Policy, cap. 9; documento de formación profesional, Histoire et économie du café, p. 22

      En medio del período de las cuotas, una helada va a regular el precio mejor que todos los acuerdos internacionales juntos.

      El 17 y 18 de julio de 1975, la helada negra golpea Paraná. Destruye, según las estimaciones de la época, mil quinientos millones de cafetos.

      Sin embargo, el precio no se dispara de inmediato, y la razón merece anotarse: Brasil tiene stocks. Hace falta todo el año 1976 para que la cotización pase de 1 a 2 dólares la libra. Luego tres meses para alcanzar 3 dólares. En abril de 1977, el contrato de Nueva York toca 339,86 centavos la libra, un récord que durará hasta 2024.

      Un stock es tiempo comprado. Cuando se agota, el precio recupera de golpe todo lo que no había hecho.

      Después de 1989, las cuotas desaparecen, y el mercado recupera la amplitud del siglo XIX. El precio medio de los años 1980, alrededor de 120 centavos la libra, se desploma a 50 centavos al cambiar el siglo.

      Covoya, A Brief History of the Price of Coffee, y Spilling the Beans, Coffee Prices 1972-2016 (prensa especializada, consultados el 7 sep. 2026); OIC, The Global Coffee Crisis (2002), p. 1

      152La crisis de 2001

      El 21 de agosto de 2002, el director ejecutivo de la Organización Internacional del Café, Néstor Osorio, se presenta en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo. Deposita allí un documento.

      Nadie, desde entonces, ha discutido sus cifras. Aquí están.

      A comienzos de los años 1990, los países productores cobraban de 10 a 12 mil millones de dólares en exportaciones, para ventas al detalle de unos 30 mil millones. En 2002, el comercio al detalle supera los 70 mil millones, y los productores ya solo reciben 5,5.

      Lea estas cuatro cifras dos veces. El pastel ha crecido más del doble, y la parte de quienes cultivan el café se ha reducido a la mitad.

      El precio indicativo compuesto, que era de 109 centavos en 1998, cae por debajo de 48 centavos en 2002. Es el más bajo en términos reales desde hace cien años.

      La causa es mecánica: cinco años consecutivos de excedente. En 2001-2002, el mundo produce unos 113 millones de sacos para un consumo de algo más de 106 millones, con 40 millones de sacos de stocks que pesan además. La producción crece un 3,6 % por año, la demanda un 1,5 %. En el origen de este desbocamiento, dos cosas: la rápida expansión de Vietnam y las nuevas plantaciones brasileñas.

      Queda lo que esto hace a las personas, y es ahí donde el documento de Osorio deja de ser una nota de coyuntura. Más de 125 millones de personas dependen entonces del café. Allí donde los costos son bajos y el tipo de cambio favorable, en Brasil, se sobrevive. Allí donde el café es el cultivo comercial de una finca de subsistencia, en África y en Asia, ya no alcanza para pagar los medicamentos ni la escuela. Y allí donde se suma el endeudamiento, se abandona la finca, o se pasa a cultivos proscritos.

      OIC, The Global Coffee Crisis: A Threat to Sustainable Development, Londres, 21 de agosto de 2002, p. 1-2; Daily Coffee News, 4 sep. 2018 (consultado el 7 sep. 2026)

      El precio compuesto no vuelve a superar un dólar la libra hasta 2007. Es en ese bache donde nacen la mayoría de los instrumentos que el sector invoca hoy: Cup of Excellence (1999), los precios mínimos certificados, aumentados, los programas de sostenibilidad de los grandes grupos, la expresión «comercio directo». Ninguno de estos instrumentos actúa sobre la base del precio; todos actúan sobre la diferencia.

      OIC 2002; LC cap. 18 (análisis)

      153Los comercializadores, las cooperativas y las instituciones de origen

      Entre quien exporta y quien tuesta hay un oficio del que el público nunca ha oído hablar y sin el cual nada llegaría: la comercialización. Un puñado de casas financian la cosecha, la almacenan, la cubren contra las variaciones de precio y la transportan. El sindicato alemán de 1873 y el comité de siete de 1908, vistos más arriba, son sus ancestros directos.

      Los nombres de hoy, y la ciudad desde la que trabaja cada uno:

      • Neumann Kaffee GruppeHamburgo
      • VolcafeWinterthur, en el grupo ED&F Man
      • ofiSingapur, es el antiguo Olam
      • SucafinaGinebra
      • Louis Dreyfus Companyentre Róterdam y Ginebra
      • ECOMPully

      Relea la lista de ciudades: ninguna se encuentra en un país productor.

      ¿Cuánto pesan exactamente? Durante mucho tiempo se ignoró, por falta de cifras nominativas, es decir, de volúmenes atribuidos a una casa precisa y no a un país entero.

      Un análisis de Trase las da por primera vez. Trase es una organización fundada por el Stockholm Environment Institute y Global Canopy. Publicó estas cifras en septiembre de 2026, a partir de los datos aduaneros de 2020: es este paso por la aduana lo que permite bajar del país a la empresa.

      En la exportación, estas son las participaciones en los volúmenes mundiales:

      • ofi y Olam7,6 %, a la cabeza
      • Louis Dreyfus4,1 %
      • Neumann3,4 %
      • Sucafina3,0 %

      En la importación, el orden cambia, y un tostador se cuela entre los comercializadores:

      • Neumann6,8 %
      • Nestlé5,5 %
      • Olam4,6 %

      Y estas son las dos cifras que hay que retener. Las diez primeras empresas controlan el 35 % de las exportaciones mundiales, las treinta primeras el 55 %. El estudio BASIC de 2018 ya estimaba que en 2013 los cinco mayores comercializadores manejaban cerca del 40 % de los intercambios de café verde.

      Trase, informe sobre las exportaciones e importaciones de café por empresa, resumido por Daily Coffee News, 2 sep. 2026 (consultado el 7 sep. 2026); BASIC, Étude sur la durabilité de la filière café, síntesis (oct. 2018), p. 7

      El comercializador es el único actor que ve la cadena entera, del diferencial negociado en origen al precio entregado al tostador; es también el único, junto con los grandes tostadores, que utiliza masivamente la cobertura sobre el contrato C. Lo que La Roque describía del corredor de Bayt al-Faqih vale para él: vende una información, y esa información solo está completa en su casa. No es una acusación, es la descripción de una función sin la cual millones de sacos no encontrarían comprador; es también la razón por la que el reparto del valor aguas arriba del puerto es el lugar menos documentado de la cadena.

      LC cap. 6 y 18 (análisis); ITC 2021, cap. 6 (mercados de futuros y cobertura)

      Entre el productor y el puerto, dos modelos de organización han intentado recuperar una parte del poder de fijar las condiciones. El primero es la cooperativa, que mancomuna el despulpado, el secado, la selección, la exportación y a veces el crédito; permite vender en contenedor en lugar de en sacos, obtener una certificación (Fairtrade solo certifica organizaciones de pequeños productores, no individuos), negociar un diferencial y conservar la primera transformación, y por tanto la calidad y el precio que la acompaña.

      Sus límites están documentados por el estudio BASIC: gobernanza, tesorería insuficiente para pagar al contado en la cosecha frente a intermediarios que, ellos sí, pagan de inmediato, dependencia de unos pocos compradores y costo de la renovación de las auditorías. El segundo modelo es la institución nacional. La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, fundada en 1927 y financiada por una contribución sobre cada libra exportada que se entrega al Fondo Nacional del Café, publica cada día un precio interno de referencia y garantiza la compra de todo café de calidad estándar a ese precio por medio de sus cooperativas: al 4 de septiembre de 2026, 2 080 000 pesos la carga de 125 kg de café pergamino, ajustados según la distancia al punto de compra, es decir 16 640 pesos el kilo de pergamino.

      Es esta intervención pública la que explica, según BASIC, que el productor colombiano captara el 16 % del precio al consumidor en 2017, frente al 10 % en Perú y en Etiopía.

      BASIC 2018, p. 9-11, 20-21; Federación Nacional de Cafeteros, precio interno de referencia del 4 sep. 2026 (federaciondecafeteros.org, consultado el 7 sep. 2026); Fairtrade International, estándar para pequeños productores

      Etiopía eligió otra vía en abril de 2008 con la Ethiopia Commodity Exchange, creada por impulso de la economista Eleni Gebre Medhin: una bolsa física nacional por la que debía pasar la mayor parte del café, con clasificación por almacén y cotización por categoría. La ventaja esperada era un precio de mercado transparente para cientos de miles de pequeños productores; el inconveniente constatado por los compradores de especialidad fue la pérdida de la trazabilidad, pues el café de una estación de lavado se fundía en una categoría regional.

      Las reformas posteriores han reabierto la venta directa para los exportadores integrados verticalmente; el equilibrio entre transparencia de precios e identidad del lote no tiene una solución única. Quién gana en una bolsa nacional: el vendedor anónimo de un café estándar, que obtiene el precio de su categoría sin negociar. Quién pierde: el productor cuyo lote valía más que su categoría.

      Ethiopia Commodity Exchange (2008), según la ficha de referencia consultada el 7 sep. 2026; LC cap. 18 (análisis de la trazabilidad)

      154Los incoterms: quién paga qué, de la finca al almacén

      Un contrato de café verde cabe a menudo en una línea: una cantidad, una calidad «según muestra», un período de embarque, una condición de pago, y tres letras seguidas del nombre de un puerto. Esas tres letras, FOB Santos o CIF Le Havre, son un incoterm. No dicen cuánto vale el café, sino hasta dónde responde de él el vendedor y quién paga cada etapa del viaje.

      La Cámara de Comercio Internacional, la CCI, que escribe estas reglas, insiste en ello: «el precio FOB» solo designa una fórmula de cálculo, y las tres letras no son «ni exclusivamente, ni siquiera principalmente» indicadores de precio, sino obligaciones recíprocas, la principal de las cuales fija el punto en que el riesgo pasa del vendedor al comprador.

      CCI, introducción, § 51 (fuente 1); ITC, p. 233 (fuente 9).

      Once términos, cuatro familias

      Nacida en París en 1919, la CCI compara ya en 1923 seis términos comerciales en trece países: cambian de sentido de un puerto a otro. Sus primeras reglas, en 1936, definen seis, FAS, FOB, C&F, CIF, Ex Ship y Ex Quay, entre ellos FOB y CIF, que el café sigue empleando. Las revisiones siguen al transporte: el ferrocarril en 1953, el avión en 1974, el contenedor en 1980, y luego la refundición de 1990, que crea el FCA, el transportista designado por el comprador. La edición en vigor, Incoterms® 2020, se lanzó en septiembre de 2019.

      Sus once términos se ordenan desde 2010 según el transporte: siete para cualquier modo, aunque un buque haga una parte del trayecto (EXW, FCA, CPT, CIP, DAP, DPU, DDP), cuatro para el mar y las vías navegables (FAS, FOB, CFR, CIF). La antigua clasificación en cuatro familias, que la CCI conserva, sigue el punto de entrega:

      • EEXW solo: el café espera al comprador en casa del vendedor, antes de todo transporte.
      • FFCA, FAS, FOB: el vendedor entrega el café al transportista que el comprador ha elegido y pagado.
      • CCPT, CIP, CFR, CIF: el vendedor paga el transporte principal, pero entrega en la salida.
      • DDAP, DPU, DDP: el vendedor entrega en destino, y soporta el riesgo hasta ahí.

      F y C son ventas «en la salida», dice la CCI: el vendedor ha cumplido su obligación, llegue o no el café. La edición 2020 cambió cuatro cosas que afectan al café: el DAT, entregada en terminal, pasa a ser DPU, entregada en el lugar y descargada, que solo difiere del DAP en que el vendedor descarga; el seguro difiere entre CIF y CIP; el FCA permite entregar al vendedor un conocimiento de embarque «a bordo»; los gastos de un término caben en un artículo, A9 para el vendedor, B9 para el comprador.

      CCI, páginas «Incoterms® rules history» e «Incoterms® 2020» (fuente 3); CCI, introducción, § 4 y 21 a 25 (fuente 1).

      El riesgo y los gastos: dos líneas, no una

      Un incoterm va siempre seguido de un lugar nombrado, que la CCI considera decisivo: aquel donde se entrega el café, o hasta donde el vendedor organiza el transporte, o ambos en la familia D. Cada término fija en él la transferencia del riesgo, después de la cual un saco robado, mojado o perdido ya no es asunto del vendedor, y el reparto de los gastos, en general al vendedor antes de la entrega, al comprador después.

      Estas dos líneas se confunden, salvo en la familia C, fuente de la mayoría de los malentendidos. En CFR, el vendedor paga el flete hasta el puerto de llegada, pero el riesgo pasó al ponerse a bordo, en la salida. Ejemplo de la CCI: cargada en Shanghái para Southampton, una mercancía queda entregada, y a riesgo del comprador, desde Shanghái, en un buque pagado por el vendedor hasta Southampton. «CFR Southampton» nombra, pues, el lugar donde el riesgo no pasa.

      El despacho de exportación, es decir, las formalidades que autorizan a la mercancía a salir del país, corresponde al vendedor salvo en EXW; el de importación, derechos incluidos, al comprador salvo en DDP. El contrato europeo dice lo mismo: derechos e impuestos del país de origen al vendedor, del país de destino al comprador.

      CCI, introducción, § 7 y 16 a 20 (fuente 1); notas explicativas de CFR, puntos 1 y 4, y artículo A7 de las once reglas (fuente 2); ESCC, expedición, art. 18 (fuente 4).

      La ruta de un saco, etapa por etapa

      La escena de arriba sigue un saco de café verde en siete etapas, de la finca al almacén del importador, cada una con su gasto y su riesgo: en el beneficio seco, cada lote recibe su marca de identificación; en el puerto de embarque, el café se estufa, es decir, se carga en contenedor, y luego se pone a bordo. Casi todo el café viaja hoy en contenedor, en sacos o a granel; los sacos cargados a granel en la bodega solo subsisten en algunas costas.

      Los gastos de manipulación en la terminal pueden desplazar un acuerdo. En FOB, salvo cláusula en contrario, el expedidor los paga en la salida y el destinatario en la llegada; en FCA, el destinatario paga ambos, recuerda la guía del International Trade Centre, el ITC. Un comprador que obtiene un flete más bajo de una naviera con gastos de terminal más altos en la salida desplaza un gasto hacia el exportador.

      ITC, p. 231, 244 y 246 (fuente 9); OIC, regla 3 (fuente 7).

      FOB, el término del café

      «La mayoría de los contratos de café son de hecho FOB», escribe el ITC. El comprador paga el flete, y lo prefiere: un gran importador obtiene de las navieras lo que un exportador aislado no obtendría, de ahí tantos conocimientos de embarque que llevan solamente «flete según acuerdo».

      Según la CCI, el vendedor FOB entrega a bordo del buque designado por el comprador, en el puerto de embarque nombrado; el riesgo y todos los gastos pasan entonces al comprador. Las versiones anteriores situaban la entrega en la «borda», la barandilla del buque; las reglas actuales han sustituido esa línea imaginaria por el solo hecho de estar a bordo.

      El FOB del café no es el de la CCI. Desde el primer contrato europeo, en 1956, la profesión notaba que la venta «franco a bordo» debía tratarse como un contrato de costo y flete mal definido, quedando el flete a cargo del comprador. El contrato europeo actual lo convierte en regla: en FOB, CFR o CIF, el vendedor reserva el espacio a bordo, concluye el contrato de transporte, se ocupa de la expedición y elabora los documentos; su responsabilidad termina cuando el café pasa la borda, palabra que conserva, como en CFR. En este punto, escribe el ITC, los contratos tipo del café prevalecen sobre la CCI.

      Otra tensión: la CCI aconseja el FCA en lugar del FOB cuando la mercancía se entrega al transportista antes de estar a bordo, en una terminal de contenedores por ejemplo. Es el caso de un contenedor de café, que espera en la pila de la terminal entre su entrega y la grúa. El contrato europeo cubre ese intervalo con el seguro: en FCA, FOB y CFR, el comprador asegura el café antes del período de embarque, y el vendedor conserva el beneficio de la póliza mientras no se paguen los documentos. El contrato estadounidense de la Green Coffee Association hace pasar el riesgo en la borda y deja al vendedor los gastos de terminal en la carga.

      ITC, p. 230-231, 243 y 263-264 (fuente 9); CCI, notas explicativas de FOB, puntos 1, 2 y 4 (fuente 2); ESCC, introducción, art. 12 y 17 (fuente 4); GCA, p. 8 (fuente 6).

      CFR y CIF: el vendedor paga el viaje, el comprador el riesgo

      En CFR, costo y flete, el vendedor paga el transporte hasta el puerto de destino nombrado; para el contrato europeo, este «flete» comprende la tarifa y todos los recargos, de cambio, de combustible, de congestión portuaria, figuren o no en el conocimiento de embarque, y un sobrecosto surgido después del embarque corre a cargo del comprador. La CCI le aconseja asegurarse, siendo el viaje a su riesgo.

      El CIF añade el seguro al flete. La CCI pide en él el mínimo, las cláusulas (C) de las Institute Cargo Clauses, las cláusulas de seguro marítimo del mercado de Londres, sobre el valor del contrato aumentado en 10 %, del punto de entrega al puerto de destino, y reserva las cláusulas (A), las más amplias, al CIP; admite el uso de un sector. El del café, en el contrato europeo: un seguro «todo riesgo» según el modelo de las cláusulas (A), más la guerra, la huelga y el motín, sobre el valor del contrato con flete incluido aumentado en 5 %. El certificado de seguro se transmite por endoso, como el conocimiento de embarque.

      CCI, notas explicativas de CFR, punto 1, y de CIF, art. A5 (fuente 2); ESCC, art. 9, 17 y 20 (fuente 4); ITC, p. 230, 239 y 264 (fuente 9).

      FCA, cuando el país no tiene mar

      Un país sin litoral, Uganda por ejemplo, vende a menudo FCA, franco transportista: el vendedor entrega el café, despachado para la exportación, al transportista del comprador, en el lugar nombrado, cargado en el camión si se trata de sus instalaciones, listo para ser descargado si lo lleva a otra parte. El riesgo pasa allí, y todo el flete, carga en el buque incluida, es del comprador. Transportistas ligados a las navieras recogen así el café en Kampala y lo entregan en Hamburgo con un conocimiento de embarque combinado, válido por carretera y por mar.

      Para conservar las garantías del vendedor sobre el peso y la calidad, el contrato europeo hace embarcar el café a más tardar 56 días después de su entrega si se entregó en el interior del país, 28 días si se entregó en el puerto; el comprador soporta los riesgos de la carretera, y el peso de referencia es el peso cargado, no el peso embarcado.

      CCI, notas explicativas de FCA, puntos 1, 5 y 6 (fuente 2); ITC, p. 230 y 263 (fuente 9); ESCC, introducción y art. 13 (fuente 4).

      EXW y DAP, en los dos extremos de la cadena

      EXW, en fábrica, es lo que menos exige al vendedor: pone el café a disposición en el lugar nombrado, un almacén de beneficio por ejemplo, sin cargarlo ni despacharlo en aduana. El riesgo pasa con la puesta a disposición, no con la carga, de donde una zona gris si el vendedor carga de todos modos con sus propios equipos, que la CCI aconseja regular de antemano. Sobre todo, EXW deja la aduana de exportación a un comprador por definición extranjero; la CCI lo desaconseja y recomienda entonces el FCA. Ninguno de los dos contratos tipo del café leídos aquí propone EXW.

      DAP, entregada en el lugar de destino, es el otro extremo: el vendedor paga y organiza el transporte hasta el lugar nombrado, soporta su riesgo, y entrega sobre el vehículo llegado, sin descargarlo. La aduana de importación y los derechos quedan a cargo del comprador; si no despacha en aduana, precisa la CCI, el café queda bloqueado en el puerto, a su riesgo.

      CCI, introducción, § 22 (fuente 1); notas explicativas de EXW y de DAP, puntos 1, 5 y 6 (fuente 2); ESCC, introducción (fuente 4); GCA, p. 8-10 (fuente 6).

      Ex-warehouse, spot, ex dock: los usos del comercio

      Mucho café cambia de manos en un almacén del país consumidor. El ITC llama «spot» a ese café ya llegado, disponible por ejemplo «ex warehouse Hamburg», en almacén en Hamburgo: un uso del comercio, que los contratos tipo definen, no un incoterm. Para el contrato europeo, un café spot está en almacén en Europa en el momento de la venta y se vende «in/ex store», en depósito, o en FOB, FCA, DAT, DAP, DDP; en ex-store, el riesgo sigue siendo del vendedor hasta que el café, o sus documentos, estén a disposición del comprador, y el título de propiedad es un recibo de almacén o un warrant de un almacén público reconocido, no un conocimiento de embarque. Este mercado físico existía en Nueva York desde la fundación de la bolsa, en 1882, junto al mercado de futuros.

      El contrato estadounidense hace pasar el riesgo, en ex dock, en el muelle del puerto de destino, con flete y gastos de terminal pagados, café despachado en aduana; en ex warehouse, en el almacén, siendo del vendedor la transferencia hasta allí; en spot, allí donde el café se vende, libre de toda carga. La mayoría de los tostadores norteamericanos compran ex dock y dejan el seguro marítimo al importador, anota el ITC, mientras que muchos europeos compran FOB.

      ITC, p. 230, 236 y 264 (fuente 9); ESCC, introducción, contrato spot y entrega, art. 18 (fuente 4); GCA, p. 9-10 (fuente 6); lámina «La economía del café», sección sobre las bolsas (fuente 10).

      Lo que fijan además los contratos tipo

      Los contratos del café no remiten a los incoterms, sin rechazo ni desacuerdo, precisa el ITC: frente a reglas generales, quieren seguir siendo autónomos y claros. Dos textos se reparten el mercado. En Europa, el de la European Coffee Federation, la ECF: al European Contract for Coffee, publicado en 1956 por las asociaciones europeas de comerciantes de café verde, se añadieron un contrato spot en 1983, un contrato para el granel en 1995, vinculado al primero en 2002, un contrato de entrega y un contrato FCA en 2012. Los cuatro se fundieron en 2018 en el European Standard Contract for Coffee, el ESCC, en vigor desde el 1 de septiembre de 2018, enmendado en 2019 y en 2021: ventas en la expedición, en la entrega y spot, siendo la versión inglesa la única que hace fe.

      Fija lo que los incoterms callan: la mercancía, el pago, la transferencia de propiedad, los litigios. Tolerancia de 3 % más o menos sobre la cantidad, si la diferencia escapa al vendedor; reembolso por el vendedor por encima de 0,5 % de pérdida sobre el peso facturado, constatada por un pesador independiente. El café debe ser conforme a la descripción, sano y comerciable: una diferencia establecida por arbitraje da derecho a una bonificación, y un café no sano, siendo la humedad excesiva un criterio, o radicalmente diferente puede ser refacturado al vendedor. Las muestras de arbitraje las toma y sella un organismo independiente en los 28 días siguientes a la descarga, plazo de las reclamaciones sobre la calidad. Un litigio no resuelto amistosamente va a arbitraje en el lugar previsto, bajo las reglas de la cámara arbitral del café de esa plaza, Londres, Hamburgo y Le Havre a la cabeza; quien no ejecuta un laudo puede ver su nombre señalado a toda la profesión. La Convención de Viena de 1980 sobre la compraventa internacional de mercaderías queda expresamente excluida en favor del derecho del país del arbitraje.

      En Estados Unidos, la Green Coffee Association, fundada en 1923, publica condiciones generales en vigor desde 2002, enmendadas por última vez en 2021. Nueve contratos reparten allí gastos y riesgo: cuatro para el café vendido fuera del país de destino, cuatro en ese país, uno para el café entregado en la frontera. La calidad se describe por el año de cosecha, el grado, el calibre, es decir, el tamaño de los granos medido con la criba, el color, la taza, el comportamiento al tueste y una humedad máxima; una reclamación se hace en los 15 días que siguen a la descarga o a la obtención de todas las autorizaciones. La cláusula «No pass, no sale» de todo contrato de importación anula la venta por la parte de café que las autoridades rechazan en la entrada.

      ITC, p. 240-242 y 264 (fuente 9); ESCC, introducción, expedición, art. 1, 2, 7, 8 y 24, disposiciones generales, art. 2 y 3 (fuente 4); FoodDrinkEurope (fuente 5); GCA, p. 8 y 13 (fuente 6); CCI, introducción, § 7 (fuente 1).

      Los documentos que hacen fe

      Las ventas internacionales, escribe el ITC, se ejecutan por transferencia de título, no por transferencia física: ese título es el conocimiento de embarque, en inglés bill of lading, establecido por la naviera a partir del recibo de a bordo que firma el segundo oficial del buque en la carga. Nombra al expedidor, al destinatario y a la persona a notificar en la llegada, lleva su número, el buque, los puertos de carga y de destino, el número de originales, los números de contenedor y de precinto, y sobre todo la mención fechada, sin reservas sobre el estado del café, de que está a bordo: esa fecha prueba la expedición. Se negocia por endoso, cediendo cada portador el título al siguiente, y una sola ruptura de la cadena anula las cesiones siguientes. Emitido en un juego de dos o tres originales de los cuales cada uno permite reclamar el café, debe estar completo para que el comprador pague.

      El contrato europeo enumera lo que el vendedor suministra sin gastos: la factura; el recibo del transportista, el juego completo de conocimientos de embarque «a bordo» o una orden de entrega de la naviera; el certificado de peso; el certificado de seguro en CIF. Y, si el comprador los pide a tiempo, los certificados de origen de la OIC, de entrada preferencial, que da acceso a un derecho de aduana reducido, de fumigación, y el certificado fitosanitario, atestación del estado sanitario de la mercancía vegetal expedida por un servicio del Estado en la forma que prescribe la ley del país.

      El certificado de origen de la OIC sigue reglas revisadas en octubre de 2022. Cada exportación tiene uno, visado por la aduana o la agencia autorizada justo antes de la exportación; el original acompaña los documentos de expedición. Cada lote lleva una marca única, impresa en un recuadro en todos los sacos o estampada en una placa metálica fijada a ellos, y consignada en el certificado: código del país miembro, de tres cifras como máximo, código del exportador, de cuatro, número del lote, de cinco, que vuelve a empezar en 1 cada 1 de octubre; la referencia única del envío recomendada por la Organización Mundial de Aduanas puede sustituirla. La OIC llamó al orden a sus miembros en 2019 tras la llegada de un cargamento sin marca, ni en los sacos ni en el contenedor. Estos certificados cuentan menos que en tiempos de las cuotas, observa el ITC, y algunos países consumidores ya no los exigen; siguen siendo la base de las estadísticas mundiales del comercio del café.

      ITC, p. 231 y 236-239 (fuente 9); ESCC, expedición, art. 11 y 20 (fuente 4); OIC, introducción y regla 3 (fuente 7); OIC, ED 2315/19 (fuente 8).

      Leer un contrato, o una etiqueta

      «FOB Santos» y «CIF Le Havre» entregan ambos a bordo, en la salida: el primero nombra el puerto donde pasa el riesgo, el segundo aquel donde se detiene el flete pagado por el vendedor, y confundirlos es el error más corriente. En la ficha de procedencia de un tostador, «FOB» designa el café a bordo en el puerto de origen, con todo lo que precede, finca, beneficio, carretera, aduana de exportación, sin decir cómo se reparte ese conjunto entre productor, cooperativa, beneficio y exportador; «ex-warehouse» o «spot» en un importador europeo, un café ya desembarcado, que cambia de manos a la puerta del almacén. Lo que valen en dinero estos puntos corresponde a las tribunas firmadas, en particular a «Lo que no se dice sobre el precio del café de especialidad».

      CCI, introducción, § 16 y 24, y notas explicativas de CFR, punto 4 (fuentes 1 y 2); ITC, p. 230 (fuente 9).

      Lo que las fuentes no dicen

      Ninguna fuente consultada da la parte de cada término en el comercio del café verde: que la mayoría de los contratos sean FOB, que el uso del FCA progrese y que las ventas CIF se hayan vuelto muy raras, el ITC lo constata sin estadística. Ninguna documenta el uso, a menudo mencionado, de EXW para los microlotes: el ITC describe las dificultades de los lotes pequeños, grupaje, flete aéreo, espacio vacío pagado en el contenedor, sin vincularlas a un término. Por último, el ITC da 21 días después de la descarga para las reclamaciones sobre la calidad bajo los contratos europeos, el ESCC enmendado leído aquí 28, plazo retenido más arriba; la diferencia viene quizá de una versión anterior del contrato.

      ITC, p. 230, 250 y 264 (fuente 9); ESCC, expedición, art. 24 (fuente 4).

      Las fuentes de esta sección

      1. Cámara de Comercio Internacional (CCI), Incoterms® 2020, París, CCI, 2019, introducción, § 4 a 8, 16 a 25 y 51, leída en la biblioteca digital de la CCI (library.iccwbo.org, obra BK_0049, «Introduction»), consultada el 21 de octubre de 2026.
      2. CCI, Incoterms® 2020, notas explicativas y artículos A2 a A7 de las reglas EXW, FCA y DAP («Rules for any mode or modes of transport») y FOB, CFR y CIF («Rules for sea and inland waterway transport»), misma biblioteca, consultada el 21 de octubre de 2026.
      3. CCI, páginas «Incoterms® 2020» e «Incoterms® rules history», iccwbo.org, consultadas el 21 de octubre de 2026.
      4. European Coffee Federation, European Standard Contract for Coffee (ESCC), edición 2018 enmendada, adoptada el 19 de junio de 2018, en vigor el 1 de septiembre de 2018, publicada en junio de 2018, junio de 2019 y enero de 2021, ecf-coffee.org.
      5. FoodDrinkEurope, «European Standard Contract for Coffee: facilitating the green coffee trade», 4 de abril de 2021, fooddrinkeurope.eu.
      6. Green Coffee Association, Contract Terms and Conditions, en vigor el 1 de mayo de 2002, enmendado hasta el 27 de septiembre de 2021, greencoffeeassociation.org; leído en la imagen de las páginas, siendo ilegible la capa de texto del archivo.
      7. Organización Internacional del Café (OIC), Rules on Statistics. Certificates of Origin, documento ICC-102-9 Rev. 5, aprobado por el Consejo Internacional del Café en su 134.ª sesión, el 7 de octubre de 2022.
      8. OIC, documento ED 2315/19, «Rule 3 of the Rules of Statistics. Certificates of Origin: Marking of bags and other packaging for export», 2 de septiembre de 2019.
      9. International Trade Centre, The Coffee Guide, 4.ª edición, Ginebra, ITC, 2021, capítulo 7, «The commercial aspects of the coffee trade», p. 230 a 264.
      10. PXL Roasters, lámina «La economía del café», sección sobre las bolsas (el mercado «spot» de Nueva York); tribuna «Lo que no se dice sobre el precio del café de especialidad», para la cuestión del precio.

      155Los tostadores industriales

      En el otro extremo de la cadena, entre quienes tuestan y venden, la concentración es aún mayor que en la comercialización.

      En 2015, los cuatro primeros tostadores realizaban cerca del 40 % de la facturación mundial del café consumido en el hogar. Ese mismo año, la fusión de las actividades de café de Mondelez con Douwe Egberts creó al número dos mundial, JDE.

      En Francia, el movimiento es aún más claro. En 2008, tres multinacionales concentraban el 70 % de las ventas en el hogar: Kraft Foods, Nestlé y Sara Lee. En 2017, hacen el 80 %, y ya no son del todo las mismas: Nestlé, JDE y Lavazza.

      El número de actores dominantes no se ha movido, pues, pero su control ha ganado diez puntos en nueve años.

      Las marcas de distribuidor, por su parte, pesaban un 30,6 % de los volúmenes en grandes superficies. Esta cifra no contradice la anterior: se cuenta en volúmenes, mientras que el 80 % se cuenta en ventas.

      Fuera del hogar, Starbucks representaba él solo el 21 % del mercado mundial estimado. Lo que explica que, en 2018, Nestlé pagara 7,15 mil millones de dólares a Starbucks por el simple derecho de vender sus productos en tiendas de abarrotes y en restauración fuera de América del Norte. El negocio resultó bueno: las ventas de esta licencia alcanzaban 3,6 mil millones de francos suizos en 2022.

      El último movimiento es de ayer. El 25 de agosto de 2025, Keurig Dr Pepper anuncia la compra de JDE Peet's.

      JDE Peet's agrupa Jacobs, L'Or, Douwe Egberts y Peet's, y pesa 9,9 mil millones de euros de ventas en 2025. El precio ofrecido es de 31,85 euros por acción, lo que da un valor de empresa, es decir, el precio de las acciones más la deuda, de unos 23 mil millones de dólares.

      El comprador anuncia en el mismo movimiento su intención de escindir luego un grupo de café mundial. El café que compra no está, pues, destinado a quedarse donde llega.

      Al 1.º de abril de 2026, la oferta había reunido el 96,22 % de los títulos. A ese nivel, la operación ya no es un proyecto, está hecha.

      Consecuencia concreta, y vale la pena detenerse en ella: el café de Jacobs, de Maxwell House y de Peet's se decide ahora desde Burlington, en Massachusetts.

      BASIC 2018, p. 6-7 (según Euromonitor); World Coffee Portal, 2023, y Fortune, 7 de mayo de 2018 (Nestlé-Starbucks); Keurig Dr Pepper, comunicados del 25 de agosto de 2025 y del 1.º de abril de 2026; CNBC, 25 de agosto de 2025 (consultados el 7 sep. 2026)

      El valor agregado se ha desplazado con el formato, y Francia ofrece el caso más claro.

      El café porcionado, es decir, las cápsulas y las monodosis, representaba el 48 % del café consumido en el hogar en 2012, y luego el 58 % en 2017. Pesa 1,2 mil millones de euros en la gran distribución, a los que se suman unos 800 millones de ventas de Nespresso en tienda y en línea. Es lo que hace de Francia el primer mercado mundial de café porcionado por habitante.

      El desplazamiento se lee en una segunda cifra. El valor agregado creado en Francia por el café tostado ha crecido más del doble entre 1994 y 2017, de 1,2 a 2,6 mil millones de euros.

      Fabricar y transportar estos nuevos formatos cuesta más, es cierto. Pero no a la misma escala: este sobrecosto se estima en 310 millones. El gasto adicional explica, pues, solo una pequeña parte de la ganancia.

      La misma lógica se lee en Nestlé. El grupo reporta para 2025 un crecimiento de su café de un dígito medio, impulsado por los precios, es decir, por lo que factura más que por las cantidades vendidas. El Nescafé soluble es el primer contribuyente. La categoría de bebidas en polvo y líquidas, que aloja a Nescafé, Nespresso y la licencia Starbucks, progresó un 7,3 % en términos orgánicos. Esta última palabra significa sin las adquisiciones y sin el efecto del tipo de cambio.

      BASIC 2018, p. 6, 9; Nestlé, Full-year results 2025 (nestle.com, consultado el 7 sep. 2026)

      156El clima, la EUDR y el costo del cumplimiento

      Sobre el clima, los trabajos dicen todos lo mismo en la dirección, y raramente lo mismo en la magnitud. Hay que entender por qué antes de citar una cifra; si no, se elige la que más conviene.

      Bunn y sus coautores, en 2015, proyectan una reducción de las superficies aptas para el arábica de aquí a 2050, en las grandes regiones productoras de África, Mesoamérica y América del Sur. Una superficie apta es una superficie cuyo clima todavía permite cultivar la especie.

      Magrach y Ghazoul, ese mismo año, ponen un número a esta pérdida: el 56 % de las superficies aptas, y hasta el 85 % en Brasil.

      Grüter y sus coautores, en 2022, abordan el problema por el otro extremo. En lugar de partir de las zonas cultivadas hoy, parten de lo que la planta necesita para crecer. Encuentran, en efecto, una baja global de aptitud, máxima a baja altitud y en Brasil, pero con posibles ganancias en África Oriental.

      De ahí viene la diferencia. Un modelo que mira dónde crece el café hoy no puede ver los lugares donde podría crecer mañana; un modelo que parte de las necesidades de la planta ve esos lugares, pero supone que se plantará en ellos. Ninguno de los dos se equivoca. No responden a la misma pregunta.

      World Coffee Research añade una estimación más seca: los arábicas conducidos en monocultivo intensivo podrían perder hasta un 25 % de rendimiento en las próximas décadas.

      Y en el mercado, todo esto se lee en primas de riesgo, es decir, en dinero pagado por adelantado contra el miedo a que falte. En julio de 2026, el Climate Prediction Center estadounidense daba un 97 % de probabilidad a un El Niño persistente hasta la primavera de 2027, y un 81 % a un evento muy fuerte en octubre-diciembre de 2026. En el mes, el índice compuesto de la Organización Internacional del Café saltó un 15,4 %.

      Bunn et al., PLOS ONE (2015); Magrach y Ghazoul, PLOS ONE (2015); Grüter et al., PLOS ONE (2022); BASIC 2018, p. 4, 12; OIC, Coffee Market Report, julio de 2026, p. 1, 4-5; véase las enfermedades
      • El reglamento europeo contra la deforestación (EUDR, reglamento 2023/1115) impone al operador, aquel que introduce el café en el mercado de la Unión por primera vez, una geolocalización de las parcelas y una declaración de diligencia debida que pruebe la ausencia de deforestación después del 31 de diciembre de 2020; desde el reglamento (UE) 2025/2650, el operador posterior de la cadena y el comerciante solo conservan las referencias de sus proveedores y de sus clientes. Su aplicación
      • 30 de diciembre de 2024prevista
      • se aplazó una primera vez al 30 de diciembre de 2025, y luego
      • 26 de noviembre de 2025por la revisión votada por el Parlamento Europeo
      • 23 de diciembre de 2025aprobada por el Consejo el 18 de diciembre y publicada en el Diario Oficial
      • al 30 de diciembre de 2026 para las grandes empresas y al 30 de junio de 2027 para las microempresas y pequeñas empresas, con obligaciones simplificadas. El costo de la geolocalización y de la documentación recae sobre el origen, un productor sin coordenadas de parcela corre el riesgo de quedar fuera de las cadenas de suministro europeas
      • y es uno de los argumentos que pesaron en los aplazamientos. La OIC clasificó el aplazamiento de noviembre de 2025 entre los factores que hicieron bajar los precios.
      Consejo de la UE, comunicado del 18 dic. 2025; Comisión Europea, Access2Markets, Delay until December 2026; Tea & Coffee Trade Journal y Sprudge, dic. 2025; OIC, Coffee Market Report, dic. 2025, p. 2 (consultados el 7 sep. 2026)

      157Láminas de archivo

      Grabados y fotografías de la obra de William Ukers, All About Coffee (1922), ya en dominio público.

      Izado del café en los almacenes contiguos a los muelles de Brooklyn
      Izado del café en los almacenes contiguos a los muelles de Brooklyn
      Tractor que desplaza el café en los muelles de Bush Terminal, Brooklyn
      Tractor que desplaza el café en los muelles de Bush Terminal, Brooklyn
      Descarga con polipasto en Nueva Orleans
      Descarga con polipasto en Nueva Orleans
      El café bajo los cobertizos de acero de Nueva Orleans
      El café bajo los cobertizos de acero de Nueva Orleans
      Métodos antiguos y nuevos de carga, Santos
      Métodos antiguos y nuevos de carga, Santos
      La torre mundial del café comparada con la torre Eiffel y el Woolworth
      La torre mundial del café comparada con la torre Eiffel y el Woolworth
      La taza mundial de café y el mayor barco del mundo
      La taza mundial de café y el mayor barco del mundo
      Mujeres limpiando el café de Moca en un almacén de Adén
      Mujeres limpiando el café de Moca en un almacén de Adén
      Benjamin Green Arnold, primer presidente de la Bolsa del café de Nueva York
      Benjamin Green Arnold, primer presidente de la Bolsa del café de Nueva York
      John Arbuckle
      John Arbuckle
      Una reunión de los corredores de café de Ámsterdam, 1820
      Una reunión de los corredores de café de Ámsterdam, 1820
      El barrio del café verde de Nueva Orleans
      El barrio del café verde de Nueva Orleans
      Vista del barrio del café de San Francisco
      Vista del barrio del café de San Francisco
      Algunas marcas conocidas de café verde
      Algunas marcas conocidas de café verde
      Cafés en paquete que la publicidad ha hecho célebres
      Cafés en paquete que la publicidad ha hecho célebres
      Un anuncio aparecido en el New York Packet, 1 de enero de 1791
      Un anuncio aparecido en el New York Packet, 1 de enero de 1791
      El comité mixto de publicidad del comercio del café en Estados Unidos
      El comité mixto de publicidad del comercio del café en Estados Unidos
      Carteles de tranvía, primavera de 1921
      Carteles de tranvía, primavera de 1921
      Los pioneros del café tostado de Nueva York, con las fechas aproximadas de sus comienzos
      Los pioneros del café tostado de Nueva York, con las fechas aproximadas de sus comienzos
      Dos de las pizarras de la Bolsa del Café
      Dos de las pizarras de la Bolsa del Café
      Descarga del café de Java de un velero en Brooklyn
      Descarga del café de Java de un velero en Brooklyn
      Descarga bajo los cobertizos techados de la New York Dock Company
      Descarga bajo los cobertizos techados de la New York Dock Company
      Plantación, 1922
      Plantación de café, lámina de William Ukers, All About Coffee, 1922. Archivo, dominio público; véase la procedencia.
      FechaArábica en Nueva York (¢/lb)Evento
      185711,04Río fair to prime (Thurber)
      186442,5guerra de Secesión, moneda depreciada
      18 sep. 187324 → 15 en una sesiónpánico de Jay Cooke
      sep. 187913,25víspera del crac de Arnold
      dic. 188012,75quiebras de Risley, Arnold, Dash
      1.º jun. 188722,25 (dic.)gran boom, récord de 32 años
      nov. 18984,5campaña bajista
      jun. 19033,55mínimo histórico (entrega de julio de 1903)
      191116valorización: precio duplicado en dos años
      jun. 191924,65helada de 1918, récord
      abr. 1977339,86helada negra de julio de 1975
      2002< 48 (compuesto OIC)crisis, mínimo real en 100 años
      2011306,25pico antes del Big Rust
      mayo 201987,60mínimo en 13 años
      feb. 2025440,85récord absoluto; canephora 5 849 $/t
      31 ago. 2026314cierre KC
      Thurber 1881; Ukers 1922, p. 797-803, 810; OIC 2002; Covoya; Barchart; OIC CMR 2026
      Contrato C (ICE, KC)
      Tamaño del lote37 500 lb ≈ 283,5 sacos de 60 kg
      Cotización¢/lb, paso de 0,05 ¢ = 18,75 $
      Vencimientosmarzo, mayo, jul., sept., dic.
      A la parMéxico, El Salvador, Nicaragua, PNG, Panamá, Tanzania, Uganda, Honduras, Perú
      +1 000 ptsColombia, Costa Rica, Kenia
      +500 ptsGuatemala
      -100 ptsBurundi, Ruanda, Venezuela, India
      -400 ptsRep. Dominicana, Ecuador
      -600 ptsBrasil; Vietnam desde mayo de 2027
      EntregaNY, Virginia, Nueva Orleans, Houston, Miami, Bremen-Hamburgo, Amberes, Barcelona
      Robusta (Londres)10 t, 6 vencimientos, clase 1 a la par
      ICE Futures U.S. y ICE Futures Europe, especificaciones consultadas el 7 de sept. de 2026
      MesI-CIP (¢/lb)Variación
      nov. de 2025 (pico 11/11)343,92
      dic. de 2025304,68-7,8 %
      ene. de 2026296,89-2,6 %
      feb. de 2026267,57-9,9 %
      marzo de 2026273,70+2,3 %
      abr. de 2026266,24-2,7 %
      mayo de 2026256,05-3,8 %
      junio de 2026248,90-2,8 %
      jul. de 2026287,26+15,4 %
      OIC, Coffee Market Reports, dic. de 2025 a jul. de 2026
      Reparto del valor (Francia)1994-972014-17
      Tostadores + distribuidores (M€/año)1 2602 437
      Café importado, productores y comercializadores (M€/año)397461
      Participación aguas arriba24 %16 %
      Productor, paquete molido (2017)11,6 % (Perú) a 24,1 % (Colombia)
      Productor, café en porciones (2017)2,7 % (Perú) a 4,8 % (Colombia, Etiopía)
      BASIC para Commerce Équitable France, oct. de 2018, p. 9-10
      Precio Mínimo Fairtrade ($/lb FOB)2011agosto de 2023dic. de 2026
      Arábica lavado1,401,802,00
      Arábica natural1,351,751,95
      Robusta lavado1,051,251,35
      Robusta natural1,011,201,30
      Prima Fairtrade0,200,200,20
      Diferencial orgánico0,300,400,40
      Fairtrade International, Q&A de marzo de 2023; Daily Coffee News, 4 de agosto de 2026
      CertificaciónDesdePisoPrima / diferencialQuién está certificadoEscala (última cifra)
      Fairtrade19882,00 $/lb arábica lavado (dic. de 2026)0,20 $/lb + 0,40 $/lb orgánicocooperativas de pequeños productoresprecios revisados en 57 cooperativas, 13 países (2026)
      Rainforest Alliance (+ UTZ 2018)1987ningunodiferencial de sostenibilidad negociado (2020)fincas y grupos, de todos los tamaños1,9 M ha, 29 países (informe 2024)
      Orgánico (UE)1991 / 2018ninguno0,40 $/lb vía Fairtrade; si no, negociadocualquier explotación, 3 años de conversión~890 000 ha de cafetos (2017)
      4C2006ningunoningunogrupos de productores, 94 % de pequeños29,1 M de sacos, 300 000 productores (2024)
      Fairtrade International 2023 y 2026; Rainforest Alliance 2025; ITC 2021, p. 44, 47-48; 4C Services 2024
      MecanismoPrincipioDesdeQuién ganaQuién pierde
      Cornercomprar y retirar la oferta1869 (Arnold)el operador mientras compraél mismo y la plaza cuando vende
      Mercado de futuroscontrato estándar, margen, entrega poco frecuente1881-1882 (NY, Le Havre)quien dispone de liquidez e informaciónquien no puede ni cubrirse ni esperar
      Valorizaciónel Estado almacena o destruye1906-1944 (Brasil)plantadores y banqueros del montajeconsumidores; el Estado que financia
      Cuotas del Convenioparticipaciones en la exportación negociadas1962-1989productores establecidosnuevos participantes, consumidores
      Diferencialdiferencia negociada con respecto a la cotizacióndesde 1882 (puntos)orígenes buscadosorígenes pasados de moda
      PTBFdiferencial fijado, cotización fijada más tardeuso corrientequien elige el momentoquien fija mal
      Precio fijocifra establecida de antemanoaños 2000vendedor en mercado bajistavendedor si los costos suben
      Precio mínimopiso exigible1988 (Fairtrade)cooperativas en mercado bajosin efecto en mercado alto
      Subastaprecio formado en público1999 (COE)unos pocos productores por añoel resto de su cosecha
      EUDRgeolocalización, diligencia30 dic. 2026cadenas ya documentadasproductores sin coordenadas
      Síntesis de esta lámina; Ukers 1922; ITC 2021; Fairtrade; ACE; Consejo de la UE 2025
      RécordPrecioLoteFuente
      Best of Panama, agosto de 202530 204 $/kg (13 705 $/lb)Geisha lavado, Hacienda La Esmeralda, 98 pts, comprador de DubáiUPI, 8 de agosto de 2025
      Best of Panama, agosto de 202523 608 $/kgGeisha natural, La Esmeralda, comprador chinoUPI, 8 de agosto de 2025
      Best of Panama, agosto de 20258 040 $/kgLaurina, comprador de PekínUPI, 8 de agosto de 2025
      Best of Panama, promedio de 20252 861,20 $/kg50 lotes, 2,8 M$ en totalGlobal Coffee Report, agosto de 2025
      Cup of Excellence, récord445 $/lb1.er lote, subasta de EtiopíaComunicaffe (año por verificar)
      Precio FOB mediano de especialidad3,48 $/lb105 000 contratos, 3 cosechasSCTG 2024
      Contrato C, récord440,85 ¢/lbfeb. 2025ICE vía Interactive Brokers
      Fuentes en la tabla, consultadas el 7 de sept. de 2026
      Floración, Brasil
      Cafetos en flor en el sur de Minas Gerais, fotografía de 2016. La floración anuncia la cosecha: la de 1906-1907, 20,2 millones de sacos, desencadenó la primera valorización. Véase la procedencia.
      Lámina XII

      La cafeína y el soluble

      La molécula que el cafeto fabrica para defenderse, lo que hace en el cuerpo humano, lo que la epidemiología establece y lo que solo asocia, y luego la industria que reduce el café a polvo desde Chicago en 1901 y Orbe en 1938. La que quita la cafeína del grano, nacida en Bremen en 1905, tiene su propia lámina. Según Ukers (1922), Coste (1955), la compilación Coffee and Caffeine Consumption for Human Health (Nutrients, 2020), el dictamen de la EFSA (2015), la monografía 116 del CIIC (2016), documentos de formación profesional, los informes de mercado de la OIC y de Swiss Water (2025-2026), y el Livre café (cap. 19).

      158La molécula

      La cafeína es la 1,3,7-trimetilxantina, de fórmula C₈H₁₀N₄O₂, un alcaloide del grupo de las purinas, emparentado con la teobromina del cacao (dimetilxantina) y con la teofilina del té. Fue aislada del café en 1819-1820 por el químico alemán Friedlieb Ferdinand Runge; los documentos de formación retienen 1820, año de publicación. A lo largo del siglo XIX se la encuentra en el té (donde primero se la bautiza teína), el guaraná, la nuez de cola y el mate: es la misma molécula en todas partes.

      Pura, forma largas agujas blancas y sedosas, se funde hacia los 235 °C, se sublima desde los 140 °C, y se disuelve bien en agua caliente, poco en alcohol y muy poco en éter. Ukers refiere en 1922 que, según Gorter, la cafeína del grano verde no está libre sino unida al ácido clorogénico en un complejo soluble en agua, de ahí la dificultad para extraerla con solventes orgánicos mientras ese complejo no se haya disociado: toda la historia de la descafeinización cabe en ese detalle químico.

      Ukers 1922, cap. XVIII (p. 174-188); documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 2; LC cap. 19

      Ukers describe también las primeras herramientas de medición: la prueba de Viehoever, que sublima la cafeína directamente fuera del tejido vegetal en un pequeño aparato e identifica sus cristales al microscopio, y las determinaciones gravimétricas por extracción con cloroformo que alimentan sus tablas II y III. Señala que en 1922 algunos industriales ya recuperan la cafeína de los polvos de las chimeneas de las tostadoras. Hoy el contenido se mide por cromatografía líquida de alta resolución (CLAR o HPLC) con detección ultravioleta a 272-280 nm; la norma ISO 20481 (2008) fija el método para el café verde, tostado, soluble y descafeinado, con extracción en agua caliente y patrón interno. Es ese el método que citan las fichas técnicas de los descafeinadores cuando anuncian un 99,9 % de cafeína retirada.

      Ukers 1922, cap. XVIII, tablas II y III; ISO 20481:2008, Café y productos a base de café, determinación del contenido de cafeína por CLAR

      159Lo que hace por la planta

      El cafeto fabrica su cafeína mediante tres metilaciones sucesivas a partir de la xantosina: xantosina, 7-metilxantosina, 7-metilxantina, teobromina, cafeína. Cada etapa está catalizada por una N-metiltransferasa; en el café se las llama XMT, MXMT y DXMT. El genoma de Coffea canephora, publicado en Science en 2014 por Denoeud y sus coautores, muestra que esta familia de genes se duplicó y se especializó en el linaje del café con independencia de los del té y del cacao: la cafeína fue inventada al menos tres veces por la evolución, con enzimas diferentes que desembocan en la misma molécula.

      La revisión de Yang y coautores (2026) precisa que el canephora tiene tres copias muy expresadas de estos genes y el arábica seis copias menos expresadas, lo que explica una parte de la diferencia de contenido entre las dos especies.

      Denoeud et al., The coffee genome provides insight into the convergent evolution of caffeine biosynthesis, Science 345 (2014); Yang et al. 2026, p. 3-4, vía digest; LC cap. 19

      El papel de la molécula en la planta es doble. Nathanson muestra en 1984 en Science que la cafeína y las metilxantinas vecinas inhiben la alimentación de los insectos y los matan en las concentraciones naturalmente presentes en las hojas y en las semillas, por bloqueo de la fosfodiesterasa y acumulación de AMP cíclico en sus células: es un pesticida que la propia planta sintetiza. Wright y coautores muestran en 2013, en la misma revista, que el néctar de Coffea y de Citrus contiene cafeína en dosis bajas y que las abejas recompensadas con un néctar con cafeína memorizan tres veces mejor el olor de la flor que las alimentadas solo con azúcar, por antagonismo de los receptores de adenosina en sus cuerpos pedunculados.

      Repeler a los comedores de hojas, fidelizar a las pecoreadoras: que la misma molécula despierte a los humanos es, desde el punto de vista del cafeto, un efecto secundario.

      Nathanson, Caffeine and related methylxanthines: possible naturally occurring pesticides, Science 226 (1984); Wright et al., Caffeine in floral nectar enhances a pollinator's memory of reward, Science 339 (2013)

      160Contenidos: especies, variedades, cafetos sin cafeína

      Los órdenes de magnitud son estables desde hace un siglo. Ukers da en 1922 un promedio de 1,5 % del peso seco para el arábica y de 1,97 % para C. canephora; la Coffee Guide del ITC (2021) retiene 0,8-1,7 % para el arábica y 1,5-2,5 % y más para el canephora; el manual ugandés del canephora (2019) compara 2,7 % con 1,5 %; Yang (2026) acota el arábica a 0,85-1,15 %. El libérica se sitúa, según las páginas comerciales, en torno a 1,2-1,5 %, cifra de evidencia débil por falta de una fuente revisada por pares. Coste escribía en 1955 que las semillas de la sección Eucoffea contienen de 0,5 a 2 % de cafeína y que el contenido varía con el suelo y el clima; Yang confirma esa inestabilidad: la cafeína baja con la altitud en Etiopía y aumenta en Costa Rica, contradicción que los autores atribuyen al cultivar, al clima local e incluso a la orientación de la pendiente. Un café lavado contiene un poco más de cafeína que un natural, según la misma revisión.

      Ukers 1922, cap. XVIII, tabla II; ITC, The Coffee Guide, 4.ª ed. (2021), p. 9-10, vía digest; UCDA, Robusta Coffee Handbook (2019), p. 4; Coste 1955, p. 20-22; Yang et al. 2026, p. 3-4, 8-9, vía digest

      Algunos cafetos no la fabrican. Coste incluye en la sección Mascarocoffea dieciocho especies malgaches y mascareñas desprovistas de cafeína; Ukers cita ya en 1922 C. mauritiana con 0,07 % y C. humboldtiana con cero, pero con un principio amargo, la cafamarina, que vuelve imbebible la infusión, y refiere que Willcox, al analizar cafés silvestres de Madagascar, no encontró ninguno exento de cafeína. En África continental, C. pseudozanguebariae (Kenia) no tiene cafeína, y Coffea charrieriana, recolectada en 1983-1985 en la reserva forestal de Bakossi, en Camerún, y descrita en 2008 por Stoffelen y Anthony en el Botanical Journal of the Linnean Society, es la primera especie sin cafeína conocida de África central; está clasificada en peligro crítico, conocida de una sola localidad.

      Ukers se preguntaba en 1922 por qué el comercio no había aprovechado estas especies ni seleccionado linajes pobres en cafeína; un siglo después, la pregunta sigue abierta, porque estas especies se cruzan mal con el arábica y su taza nunca ha convencido.

      Coste 1955, p. 20-22, vía digest; Ukers 1922, cap. XV (p. 131-148) y cap. XVIII; Stoffelen et al., A new caffeine-free coffee from Cameroon, Bot. J. Linn. Soc. 158 (2008), p. 67-72; Wikipedia, Coffea charrieriana, consultado el 07/09/2026

      Una sola variedad cultivada es naturalmente pobre en cafeína: el Laurina, o Bourbon pointu. Escapa al problema que acabamos de describir. No es otra especie, sino una mutación del Bourbon: un arábica ordinario, salvo por un error de copia.

      La mutación se detecta hacia 1810 en La Reunión y lleva primero el nombre del plantador que la aisló, «Le Roy». El árbol es más pequeño que el Bourbon. El follaje recuerda al del laurel, y las cerezas y los granos son alargados en punta: esos son los dos rasgos que le valieron sus dos nombres. La cafeína se sitúa, según los análisis, entre 0,4 y 0,75 % del peso seco, es decir, aproximadamente la mitad de la de un arábica ordinario.

      El Laurina casi desapareció en el siglo XX. Fue reencontrado en la isla en 1999 por Yoshiaki Kawashima, responsable de la investigación agronómica de UCC en Japón, quien financia su relanzamiento. Hoy se vende entre los cafés más caros del mundo y se cultiva también en Brasil, El Salvador y Colombia.

      Esta baja cafeína se paga en vigor: el árbol es frágil, poco productivo y sensible a la roya. Las fuentes citadas aquí no establecen el vínculo de causa entre ambos, pero el hecho, en cambio, es constante. Basta para explicar el precio y para explicar por qué la variedad ha seguido siendo una curiosidad. Un cafeto frágil y poco productivo no reemplazará al descafeinado industrial. Véase la ficha de la variedad para la genealogía.

      Musées de la Réunion, Une histoire du café Bourbon pointu; Perfect Daily Grind, What is Laurina coffee?, 04/2022; Royal Coffee, Bourbon's botanical origins and the evolution of Laurina; contenidos: páginas comerciales, evidencia débil

      161Lo que hace en el cuerpo: la farmacología

      La cafeína se absorbe en su totalidad en el tubo digestivo y alcanza su pico en sangre en treinta a sesenta minutos; el té libera la misma molécula más lentamente, lo que explica la sensación distinta con una dosis igual. Atraviesa la barrera hematoencefálica y ocupa los cuatro subtipos de receptores de adenosina (A1, A2A, A2B, A3). La adenosina se acumula en el cerebro durante la vigilia y señala la fatiga; la cafeína no hace desaparecer esa acumulación, bloquea el receptor que debería leerla.

      El bloqueo de los A2A produce la vigilia, el de los A1 presinápticos levanta el freno sobre la liberación de dopamina, de noradrenalina y de acetilcolina. No se devuelve nada de lo que se gastó: el timbre está desconectado, el visitante sigue ahí.

      StatPearls, Caffeine (NCBI Bookshelf, NBK519490); Jacobson et al., Adenosine A2A receptor antagonists: from caffeine to selective non-xanthines, Br. J. Pharmacol. (2022); documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 2; LC cap. 19

      La vida media en el adulto sano es de cuatro a cinco horas: queda la mitad de la dosis al cabo de ese plazo, la cuarta parte al cabo del doble, y la taza de las 8 horas todavía es medible a medianoche. La eliminación se hace casi por completo en el hígado, por la enzima CYP1A2, que retira un grupo metilo y produce paraxantina (alrededor del 80 % de los metabolitos), y luego teobromina y teofilina, que a su vez actúan sobre los mismos receptores.

      La vida media se alarga en el recién nacido (varios días), con anticonceptivos orales, en caso de insuficiencia hepática y durante el embarazo: la actividad de la enzima baja un tercio en el primer trimestre y la mitad en el segundo, de modo que la misma taza expone a la mujer embarazada sustancialmente más tiempo que antes. Se acorta en el fumador, cuyo tabaco induce la CYP1A2: dejar de fumar vuelve bruscamente más sensible al café que se bebía sin efecto.

      StatPearls, Caffeine (NBK519490); Del Coso (dir.), Coffee and Caffeine Consumption for Human Health, MDPI (2020), p. 11, 229-233; LC cap. 19

      162La genética de la respuesta

      El gen CYP1A2 existe en varias versiones. La variante rs762551 (alelo *1F, posición −163C>A) distingue a los homocigotos AA, metabolizadores rápidos, de los portadores del alelo C, más lentos para eliminar la molécula. Con una dosis igual, en la misma taza, al mismo tiempo, un metabolizador lento conserva la cafeína activa durante más tiempo. Cornelis y coautores mostraron en 2006 en JAMA, sobre 2 014 casos de infarto y 2 014 controles en Costa Rica, que el consumo de café solo se asociaba a un mayor riesgo de infarto no mortal en los metabolizadores lentos, a partir de dos a tres tazas por día, y no en los rápidos.

      Algunos estudios sugieren que los rápidos obtienen un mejor efecto estimulante de la cafeína durante el esfuerzo, pero ese resultado no se encuentra de forma constante, en el baloncesto y el ciclismo en particular, y la compilación de 2020 señala explícitamente este desacuerdo: el mecanismo está establecido, su traducción en rendimiento no.

      Cornelis et al., Coffee, CYP1A2 genotype, and risk of myocardial infarction, JAMA 295 (2006); MDPI 2020, p. 11; LC cap. 19

      Importan otros dos genes. NAT2, otra vía de transformación, separa poblaciones acetiladoras rápidas y lentas según el origen geográfico. ADORA2A codifica el propio receptor A2A; una de sus variantes se asocia a una mayor ansiedad tras el consumo, y sus portadores beben espontáneamente menos café sin que nadie los haya sometido a prueba. Una parte de las personas que explican que el café no les sienta bien leen su genotipo en voz alta sin saberlo.

      Esto contamina también los estudios observacionales: si los grandes y los pequeños bebedores difieren por un gen, difieren por todo lo que ese gen conlleva además. Un estudio de la compilación prueba la determinación de los metabolitos urinarios como prueba de rutina para conocer su perfil; las fórmulas propuestas clasifican a veces al mismo sujeto de manera diferente. Una pista, todavía no una herramienta.

      MDPI 2020, p. 93, 239-253; LC cap. 19

      163Cómo leer un estudio sobre el café

      Casi todo lo que circula sobre el café y la salud proviene de estudios observacionales: se registra lo que declaran beber decenas o cientos de miles de personas, se sigue lo que les ocurre, se compara. El resultado es una asociación, nunca una prueba, y tres mecanismos pueden fabricarla sin que ningún café haya protegido a nadie.El factor de confusiónlos grandes bebedores también difieren por la edad, el ingreso, el tabaco, el alcohol, el sueño, el oficio, y los estadísticos solo corrigen lo que han medido.La causalidad inversaquien empieza a encontrarse mal reduce su café, de modo que los pequeños bebedores enferman más a menudo, y la conclusión se invierte.El cuestionariose declara de memoria un número de tazas, a veces sobre un año. Una asociación repetida en varios continentes, con una relación de dosis, que resiste a las correcciones, se convierte en un indicio serio; sigue siendo un indicio. La propia compilación de 2020, fuente de las cifras cardiovasculares y metabólicas más citadas, no contiene ningún estudio original sobre estos temas: catorce de sus veinte artículos tratan del rendimiento deportivo, y los datos para el gran público provienen de una revisión de la literatura insertada en un capítulo sobre las percepciones de los consumidores.Una compilación que cita una revisión que cita metaanálisis que compilan estudios: cuatro pisos, y en cada piso se van quitando las salvedades.

      MDPI 2020, p. 207-210; LC cap. 19

      164Establecido, asociado, ignorado: órgano por órgano

      Corazón. La revisión insertada en la compilación de 2020 informa de una mortalidad cardiovascular reducida en alrededor de un 19 % en los consumidores habituales, con un máximo hacia las tres tazas por día. La mortalidad por accidente cerebrovascular se reduce allí un 30 %.

      Poole y sus coautores publican en 2017 en el BMJ una revisión paraguas, es decir, una revisión que no relee los estudios sino los metaanálisis ya realizados sobre ellos. Esta compila 201, todos observacionales, sobre 67 desenlaces de salud, más 17 metaanálisis de ensayos. Encuentra la misma forma.

      El riesgo de muerte por todas las causas es allí el más bajo hacia las tres tazas por día, y de tres a cuatro tazas se asocian a menos enfermedades coronarias que la abstinencia. Lo que cuenta aquí no es la cifra, es la forma de la curva. Una relación que sube y luego baja es más difícil de fabricar con un sesgo simple que una relación que siempre sube. Por sí sola no demuestra nada.

      La presión arterial, en cambio, se resiste. Los autores de la compilación escriben que los resultados son contradictorios: una toma puntual eleva la presión en el no consumidor, poco o nada en el habituado. Más allá de estos dos puntos, la literatura no converge.

      MDPI 2020, p. 117-119, 209-210; Poole et al., Coffee consumption and health: umbrella review of meta-analyses of multiple health outcomes, BMJ 359 (2017)

      Metabolismo e hígado. Los metaanálisis citados dan alrededor de un 25 % menos de riesgo de diabetes de tipo 2 con tres a cuatro tazas por día frente a menos de dos, y un 6 % por taza adicional, efecto más marcado en las mujeres; nadie ha demostrado que el café prevenga la diabetes, y nada sugiere que la agrave. El hígado es el órgano donde las asociaciones son más fuertes y más constantes en la revisión de Poole: menos cirrosis, enfermedad hepática crónica y cáncer de hígado en los bebedores, y el descafeinado participa en ello. La gota y los cálculos renales figuran también entre los desenlaces asociados a un riesgo más bajo. Todas estas frases describen asociaciones.

      MDPI 2020, p. 209; Poole et al., BMJ 2017; LC cap. 19

      Cerebro. La compilación señala una posible asociación entre consumo moderado y menor deterioro cognitivo, menor riesgo de Parkinson y de Alzheimer, mecanismo no demostrado. Sobre el Parkinson, los metaanálisis son más abundantes: Qi y Li (2014) encuentran un riesgo relativo de 0,72 hacia las tres tazas por día tras el ajuste por tabaco, y Hong y coautores (Nutrients, 2020) una razón de riesgo de 0,80 en los consumidores regulares, con un efecto de dosis sobre todo en los hombres.

      El problema de método es aquí más severo que en otras partes: estas enfermedades se instalan a lo largo de décadas, el consumo se mide una sola vez por cuestionario, y las primeras afectaciones modifican los hábitos mucho antes del diagnóstico. El receptor A2A, blanco de los antagonistas probados contra el Parkinson, ofrece al menos una pista biológica.

      MDPI 2020, p. 42-45, 209; Qi y Li, Geriatr. Gerontol. Int. 14 (2014); Hong et al., Nutrients 12 (2020) 1860; Jacobson et al., Br. J. Pharmacol. 2022

      Cáncer. El capítulo de la compilación dedicado al cáncer colorrectal se apoya en un metaanálisis de 26 estudios prospectivos y 3,3 millones de sujetos. No encuentra ninguna asociación global, ni con el cáncer colorrectal ni con el rectal. En el colon solo, encuentra un efecto protector modesto pero significativo, más marcado en los hombres europeos y las mujeres asiáticas.

      Un detalle que los artículos para el gran público omiten da sin embargo la vuelta a la lectura. El efecto protector aparece en los bebedores de descafeinado, no en los de café con cafeína. Si existe un efecto, la cafeína probablemente no es, pues, su motor.

      Lo contrario tampoco se concluye. Los bebedores de descafeinado no son una muestra como las demás: se llega a él a menudo por consejo médico, y el factor de confusión descrito más arriba vuelve a tomar el mando. Conclusión de los autores: los datos no bastan para demostrar un papel protector.

      El veredicto institucional se movió en el mismo sentido. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer había clasificado el café como «posiblemente cancerígeno», grupo 2B, en 1991. Lo reclasificó en junio de 2016 en el grupo 3, «no clasificable», tras revisar más de mil estudios (monografía 116).

      El grupo 3 no quiere decir inofensivo. Quiere decir que los datos no permiten zanjar la cuestión, en un sentido ni en otro. No es una absolución del café, es un sobreseimiento. Y la misma monografía coloca las bebidas tomadas a más de 65 °C en el grupo 2A, «probablemente cancerígenas» para el esófago. Es la temperatura la que recibe el veredicto, no la bebida.

      MDPI 2020, p. 269-274; CIIC, comunicado 244 del 15/06/2016 y monografía 116, Drinking coffee, mate, and very hot beverages (2018); LC cap. 19

      165Sueño, embarazo, umbrales

      Superficie de secadoRecomendación de la UCDA
      Suelo desnudoprohibido: tierra, sabores terrosos, moho
      Lona o esteraaceptable, capa de 4 cm como máximo los primeros días
      Losa de cementoaceptable, remover con rastrillo, cubrir de noche
      Mesa elevadarecomendada
      Malla elevadarecomendada, evita la fisura del pergamino
      Secador solaren expansión, acorta el plazo
      UCDA 2019, § 8.3.1-8.3.2, p. 92, figuras 62-66

      El sueño es el punto de contacto mejor medido. La compilación de 2020 contiene un estudio original: 6 mg por kilo tomados por la noche antes de un esfuerzo degradan claramente la noche siguiente (eficiencia a la baja, despertares más numerosos, tiempo despierto en la cama más largo) sin afectar el rendimiento del día siguiente, lo que no prueba que la noche perdida no cueste nada en otros terrenos.

      El metaanálisis de Gardiner y coautores (Sleep Medicine Reviews, 2023), sobre 24 estudios, cuantifica el efecto medio: 45 minutos menos de sueño total, un 7 % menos de eficiencia, 9 minutos más para dormirse, 12 minutos más de vigilia nocturna. Para dejar de medir efecto, un café de 107 mg debe beberse al menos 8,8 horas antes de acostarse, y una dosis de 217 mg al menos 13,2 horas antes.

      Son promedios sobre poblaciones que mezclan metabolizadores lentos y rápidos; cada uno puede hacer su propia medición desplazando su última taza dos horas.

      MDPI 2020, p. 42-45; Gardiner et al., The effect of caffeine on subsequent sleep: a systematic review and meta-analysis, Sleep Med. Rev. 69 (2023) 101764

      La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria publicó el 27 de mayo de 2015 su dictamen sobre la cafeína. Para el adulto sano, retiene 400 mg por día y 200 mg en una sola toma, es decir, 5,7 mg por kilo y por día. No son dosis recomendadas, sino topes: por debajo de ellos, la agencia no ve ningún problema de seguridad.

      Dos grupos reciben un umbral más bajo. A la mujer embarazada o lactante se la reduce a 200 mg por día, frente a 300 mg en el valor anterior. Ya se vio más arriba por qué: la enzima que elimina la cafeína pierde un tercio de su actividad en el primer trimestre, la mitad en el segundo. El niño y el adolescente, por su parte, quedan limitados a 3 mg por kilo y por día.

      La ANSES, en su dictamen del 31 de enero de 2014 sobre un dulce enriquecido, retoma los 400 mg por día para el adulto. Para el niño retiene la dosis más estricta de Health Canada, 2,5 mg por kilo. Y recuerda quién paga primero el exceso: los niños, las mujeres embarazadas y las personas sensibles. En ellos aparecen irritabilidad, ansiedad y trastornos del sueño y, con dosis altas, crisis de pánico.

      Sobre el embarazo mismo, la compilación de 2020 es contrastada. Un estudio polaco sobre cien mujeres que consumen en promedio 68 mg por día no encuentra ningún vínculo con el peso ni la talla del recién nacido. Los metaanálisis realizados con niveles de consumo más altos ven otra cosa. Asocian la cafeína a un mayor riesgo de aborto espontáneo, de 7 a 19 % por cada tramo de 100 a 150 mg diarios. El bajo peso al nacer también se asocia, con resultados que varían según los países.

      Hay una razón para desconfiar de esas asociaciones más aún que de las otras. Las náuseas del primer trimestre son más frecuentes en los embarazos que evolucionan bien, y a menudo provocan rechazo del café. La mujer cuyo embarazo se sostiene bebe, pues, menos, lo que basta para fabricar la asociación sin que ninguna molécula haya actuado. La causalidad inversa es aquí particularmente difícil de descartar. Lo que sigue es materia de una conversación con un profesional de la salud.

      EFSA, Scientific Opinion on the safety of caffeine, EFSA Journal 13(5):4102 (2015); ANSES, dictamen 2013-SA-0068 del 31/01/2014; MDPI 2020, p. 229-233; LC cap. 19

      Para el deporte, la dosis de referencia se dice ergogénica, es decir, capaz de mejorar el rendimiento. Es de 3 a 6 mg por kilo antes del esfuerzo, o sea, 210 a 420 mg para 70 kg. El Comité Olímpico Internacional la reconoce como tal.

      Subir por encima no aporta nada y cuesta algo. Con 9 a 11 mg por kilo, en deportistas sin embargo habituados, el beneficio adicional no es claro. En cambio, aparecen palpitaciones, ansiedad y trastornos digestivos en hasta el 92 % de los sujetos. Los efectos graves comienzan entre 9 y 13 mg por kilo en una sola toma, es decir, 630 a 910 mg de golpe para 70 kg.

      El reglamento antidopaje buscó durante mucho tiempo un umbral, y luego renunció a él. El umbral urinario fue de 12 µg/mL en 1987, luego de más de 6 µg/mL, lo que corresponde a más de 9 mg por kilo ingeridos. La Agencia Mundial Antidopaje retiró la cafeína de su lista de prohibiciones en 2004, y la mantiene bajo vigilancia.

      Queda la figura del no respondedor, aquel en quien la cafeína no actuaría. La compilación la pone en duda, por una razón de protocolo. La mayoría de los estudios prueban a cada sujeto una sola vez con cafeína y una vez sin ella, cuando el rendimiento de un atleta ya varía de un día a otro. Un estudio de medidas repetidas encuentra que todos los sujetos responden al menos tres veces de cada ocho. Dicho de otro modo, lo que se tomaba por una insensibilidad podría no ser más que ruido de medición.

      Circula una última cifra que no dice nada del bebedor de café. Un estudio de toxicidad en ratas púberes trabaja con 120-180 mg por kilo y por día, o sea, 8 a 13 g por día referidos a un ser humano. Sirve para identificar los órganos diana de una intoxicación, no para describir una taza, y no se extrapola.

      MDPI 2020, p. 11-18, 90-93, 115-120; LC cap. 19

      166Cuánto hay en la taza

      Todos los valores anteriores están en miligramos, y todos los artículos para el gran público los convierten en tazas. La taza no es una unidad. El contenido depende de la especie (un canephora contiene hasta el doble que un arábica), de la dosis de café molido, del volumen de agua, de la finura, de la temperatura, del tiempo de contacto. Como la cafeína es muy soluble en agua caliente, se extrae casi por completo en todos los métodos: es, pues, la cantidad de café empleada la que manda, no la fuerza del sabor.

      Un espresso de 60 mL contiene, según la EFSA, alrededor de 80 mg, un café filtrado de 200 mL alrededor de 90 mg, un té de 220 mL 50 mg, una bebida energética de 250 mL 80 mg, una cola de 355 mL 40 mg, 50 g de chocolate negro 25 mg. Pero un filtrado grande preparado con 20 g de café molido supera los 150 mg, y un espresso doble de 18 g se acerca a 130; dos cafés servidos con el mismo nombre en dos locales de la misma calle pueden diferir en un factor de dos o tres.

      El documento de formación lo resume: para poca cafeína, un arábica lavado en espresso, con un vaso de agua al lado en vez de un café alargado; y lo fuerte no tiene nada que ver con la cafeína, que solo aporta un amargor discreto.

      EFSA 2015, tabla de contenidos por porción, vía EUFIC, EFSA opinion on the safety of caffeine, 27/05/2015; documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 2; LC cap. 19

      Ukers escribía en 1922, con la tabla III como apoyo, que una parte de la cafeína se sublima durante el tueste, que la proporción disminuye con el color y que un tueste italiano llevado hasta la carbonización casi no conserva nada. Los análisis modernos lo matizan: la molécula es térmicamente estable a las temperaturas de tueste habituales, y la diferencia entre claro y oscuro se debe sobre todo a la pérdida de peso en el tueste del grano, que concentra la cafeína por gramo de tostado a la vez que la diluye por grano.

      La consecuencia para la taza es pequeña: medido por peso, un tueste oscuro no tiene ni mucha más ni mucha menos cafeína que uno claro. Este punto figura en las zonas de sombra, porque aquí no se ha verificado ninguna medición de referencia.

      Ukers 1922, cap. XVIII, tabla III; estado de los conocimientos modernos no verificado en una fuente primaria, véanse las zonas de sombra

      167Tres creencias de 1685, y una cuarta

      Dufour, en sus Traitez nouveaux et curieux du café (1685), respondía ya a las tres preguntas que Europa se hacía sobre el café. ¿El café quita la borrachera? Cuenta que un amigo pierde al piquet porque ha bebido, toma una taza y vuelve a jugar con la mente despejada. La respuesta moderna es no, sin reservas: la cafeína suprime la somnolencia, no modifica ni el alcohol en la sangre, ni la velocidad con que el hígado lo elimina, ni la alteración del juicio y de la coordinación; retira la alarma y deja el peligro.

      De todas las creencias de 1685, es la única que no ha perdido nada de su vigor, porque descansa en una sensación verdadera, y la única que mata. ¿Esteriliza? Dufour refutaba a Simon Pauli con un argumento correcto (los países donde más café se bebe están entre los más poblados) y una explicación falsa (el azufre permanecería en la borra de café). No, y la conclusión correcta nunca validó el razonamiento.

      ¿Cura la gota? Aducía a un religioso marsellés curado a los 72 años; la epidemiología moderna asocia efectivamente un consumo regular a un riesgo de gota más bajo. Tenía razón como se tiene razón en la lotería.

      Dufour, Traitez nouveaux et curieux du café, du thé et du chocolate (1685), p. 113-114, 133; Poole et al., BMJ 2017; LC cap. 7 y 19

      La cuarta creencia no data de 1685 pero reaparece en todas las formaciones: el café deshidrata, haría falta un vaso de agua por taza. La cafeína es en efecto diurética, sobre todo en dosis altas y en quien no está habituado, y el efecto se atenúa con la habituación, como el efecto sobre la presión arterial. Pero una taza es una dosis de cafeína disuelta en agua, y los ensayos cruzados en los que las mismas personas beben unas veces café y otras agua en volúmenes idénticos no encuentran diferencia de masa corporal ni de marcadores sanguíneos y urinarios de hidratación en consumidores habituales con dosis ordinarias.

      El suplemento de orina sigue siendo inferior al volumen bebido: un café cuenta en lo que se ha bebido, no se resta de ello. Esto no vale ni para un esfuerzo largo con mucho calor, ni para la boca seca tras un espresso, que se debe a la astringencia.

      LC cap. 19, según los ensayos cruzados de hidratación citados; MDPI 2020, p. 209-210 para la habituación

      168El descafeinado

      Quitarle la cafeína al grano es una industria por derecho propio, nacida en Bremen en 1905. Ocupa ahora su propia lámina, porque el tema tiene su química, sus patentes y su disputa reglamentaria en curso, y porque desborda ampliamente esta sección.

      Allí se encuentra la química que vuelve difícil la operación, y los procesos uno por uno, del benceno al CO₂ supercrítico. También se encuentra la disputa en curso sobre el cloruro de metileno, y lo que el grano pierde en la operación, en cifras medidas. Luego, cómo tostarlo, las pocas fábricas del mundo que saben hacerlo, y qué ocurre con la cafeína que se le ha extraído. Véase el descafeinado.

      169El soluble: de Kato a Nescafé

      Los precursores son extractos, es decir, café ya infusionado, luego reducido o mezclado con una materia grasa: todavía no un polvo. John Dring patenta en 1771 en Inglaterra un «compuesto de café» con mantequilla y sebo. T & H Smith, en Escocia, reduce en 1840 una infusión a la cuarta parte de su volumen. El ejército de la Unión compra en 1861 una «esencia» a H. A. Tilden.

      El primer verdadero polvo viene de Nueva Zelanda. David Strang, comerciante de especias de Invercargill, lo seca con aire caliente en 1889.

      Ukers relata luego la continuación estadounidense, que comienza con un fracaso. El químico japonés Sartori Kato, de Tokio, lleva a Chicago hacia 1899 un té soluble que no se vende. El intento le sirve, sin embargo, para producir el mismo año, con unos comerciantes, un café soluble. La Kato Coffee Co. lo vende al público en la Exposición Panamericana de Buffalo en 1901, abastece con él a la expedición ártica Ziegler, y Kato obtiene la patente estadounidense el 11 de agosto de 1903.

      El competidor llega por otro camino. George Constant Louis Washington, nacido en Bélgica de padres ingleses e instalado en Ciudad de Guatemala, inventa hacia 1906 un soluble «refinado». Lo pone en el mercado en 1909 con el nombre Red E Coffee, y funda en 1910 la George Washington Coffee Refining Co., con una fábrica en Brooklyn. Su procedimiento sigue siendo secreto, nunca patentado. Su médico de familia, F. Lehnhoff Wyld, copia sin embargo el principio en 1913 para lanzar Belna en Bruselas.

      El producto no convencía a los profesionales. Ukers anota que una parte de los expertos del comercio y de los conocedores seguía siendo escéptica: para ellos, el soluble era un «fuego fatuo», imposible de fabricar sin destruir el principio aromático. Tenían una razón técnica para pensarlo, y se la volverá a encontrar más abajo: un extracto secado en caliente pierde sus volátiles.

      Ukers 1922, cap. XXXI (p. 517-540) y cronología p. 725-737 (entradas 1899, 1901, 1903, 1909); Works in Progress, A brief history of instant coffee
      • Es la guerra la que impone el producto. Según E. F. Holbrook, jefe de la sección de café de la intendencia estadounidense, el empleo del gas mostaza por los alemanes lo convirtió en «uno de los artículos de subsistencia más importantes»: el soluble se prepara sin fuego ni olla en una trinchera. Tras ensayos con barritas, tabletas y cápsulas, el ejército adopta el sobre individual
      • un mes antes del armisticio, el depósito de Nueva York se entera de que a partir del 1.º de enero de 1919 harán falta 25 000 libras por día además de las raciones de reserva, o sea, 42 500 libras diarias
      • la fábrica de Washington en Brooklyn alcanzaba 37 000 libras por día. I. D. Richheimer, promotor de la patente Kato, funda en 1918 la Soluble Coffee Co. of America para el ejército, y luego concede licencias
      • Hamor y Trigg patentan en 1919 un procedimiento que fija el cafeol volatilizado sobre vaselina para devolverlo al extracto, explotado por King Coffee Products de Detroit con el nombre Minute Coffee. La calidad seguía siendo mediocre: un extracto secado en caliente pierde sus volátiles.
      Ukers 1922, cap. XXXI (p. 517-540) y cronología p. 725-737 (entradas 1918, 1919); Works in Progress, A brief history of instant coffee

      El procedimiento moderno nace de la sobreproducción brasileña. En 1929, la Banque française et italienne pour l'Amérique du Sud pide a Louis Dapples, presidente de Nestlé, que encuentre un uso para las existencias no vendidas de Brasil, las que terminarán quemadas en los años 1930 (véase la economía). El químico Max Morgenthaler trabaja desde 1932 en Vevey y observa que el extracto conserva mejor su aroma si se mezcla con glúcidos antes del secado; mezcla el extracto en partes más o menos iguales con dextrinas o glucosa y lo seca por atomización. Nescafé se lanza en Suiza el 1.º de abril de 1938 desde la fábrica de Orbe, en el Reino Unido en junio de 1938, en Estados Unidos en 1939, en treinta países en abril de 1940; las existencias de un año se van en dos meses. La Segunda Guerra Mundial repite 1918: el gobierno estadounidense clasifica el soluble como «producto vital para el esfuerzo de guerra» en 1942, Nestlé abre dos fábricas estadounidenses en 1943 para el ejército, y más del 75 % de la producción mundial se bebe en Suiza, en el Reino Unido y en Estados Unidos. Tras la guerra, la fábrica de Saint-Menet (Marsella) produce en 1952 el primer soluble sin glúcidos añadidos; Borden, en Estados Unidos, desarrolla un extracto puro hacia 1950.

      Nestlé, Nescafé 75 years, nestle.co.uk (2013); Works in Progress, A brief history of instant coffee; documento de formación profesional, Café soluble : atomisation et lyophilisation, p. 2, según el Syndicat français des fabricants de café soluble

      La liofilización cambia el producto en los años 1960: Maxwell House (General Foods) lanza el primer soluble liofilizado en 1963-1964, Nestlé responde con Nescafé Gold Blend en 1965. Las mediciones comparativas dan un 77 % de compuestos volátiles conservados por la liofilización frente a un 57 % por la atomización. La aglomeración, que rehumedece brevemente el polvo atomizado con vapor para soldarlo en gránulos, aparece en la misma época y da al polvo el aspecto del café molido. Nestlé introduce en los años 1990 una solución autoespumante para los capuchinos solubles, Starbucks lanza VIA en 2009 mezclando con el extracto micromoliendas, y desde 2016 subcontratistas como Swift Cup liofilizan en pequeños lotes para los tostadores de especialidad. Nescafé afirma hoy más de 5 500 tazas por segundo en más de 180 países.

      Works in Progress, A brief history of instant coffee; Nestlé, Nescafé 75 years (2013); MadeHow, How instant coffee is made
      • 1771Patente de Dring, Inglaterra: primer «compuesto de café».
      • 1819-1820Runge aísla la cafeína.
      • 1889Strang, Nueva Zelanda: polvo de café secado con aire caliente.
      • 1899-1903Kato en Chicago: soluble vendido en Buffalo en 1901, patente 1903.
      • 1903-1906Roselius en Bremen: procedimiento con benceno, patente alemana 1905, Kaffee HAG.
      • 1909G. Washington lanza Red E Coffee; Roselius lleva su descafeinado a Estados Unidos.
      • 1918-1919El soluble entra en la ración estadounidense: 42 500 libras por día previstas.
      • 1923Sanka lanzado en Nueva York; General Foods en 1932.
      • 1938Nescafé, Orbe, 1.º de abril: atomización industrial.
      • 1963-1965Primeros solubles liofilizados: Maxwell House, luego Nescafé Gold.
      • 1967-1970Zosel descubre y luego patenta la descafeinización con CO₂ supercrítico.
      • 1975El NCI clasifica el tricloroetileno; la industria pasa al cloruro de metileno.
      • 1980-1988Swiss Water: Coffex comercializa el proceso con agua, fábrica de Burnaby en 1988.
      • 2008Coffea charrieriana, cafeto sin cafeína de Camerún, descrito.
      • 2015-2016EFSA: 400 mg por día; CIIC: café reclasificado en el grupo 3.
      • 2024La EPA prohíbe el cloruro de metileno fuera de los usos alimentarios; petición ante la FDA en curso.
      • 2025Descafeinado, 12 % de los estadounidenses; soluble, 12,1 % de las exportaciones mundiales.

      170Fabricar el soluble

      Extracción. El café parte tostado más bien claro y molido grueso, para limitar los finos, esas partículas minúsculas que frenan el flujo. Se carga en una batería de cinco a ocho columnas de percolación montadas a contracorriente, es decir, el agua y el café avanzan en sentido inverso uno del otro.

      Concretamente, el agua entra a 140-180 °C bajo presión en la columna más agotada, la que casi no tiene ya nada que dar. Atraviesa luego columnas cada vez más frescas y sale hacia los 100 °C en la más reciente. El agua más caliente ataca, pues, el café más vaciado, y el agua ya cargada termina sobre el café nuevo.

      Estas temperaturas no sirven solo para ir rápido. A las más altas, el agua hidroliza los polisacáridos de la pared celular: rompe con agua azúcares complejos que la infusión doméstica, en cambio, deja en la borra de café. El rendimiento pasa así a 40-55 % de la masa de café, frente a 18-22 % en una taza ordinaria.

      Es ahí donde se juega el sabor del soluble. Este excedente de extracción es rico en compuestos amargos y en azúcares caramelizados, y es él quien da al producto su sabor propio. El extracto sale con 20-30 % de materia seca y se enfría de inmediato, pues de lo contrario sus aromas seguirían yéndose. El documento de formación resume el principio en tres tiempos: percoladores gigantes, enfriamiento inmediato y luego desecación.

      MadeHow, How instant coffee is made; patentes estadounidenses 5 190 779 y 5 204 136 (extracción a contracorriente, 150-180 °C); documento de formación profesional, Café soluble : atomisation et lyophilisation, p. 2

      Concentración y recuperación del aroma. El extracto se filtra y luego se concentra hasta cerca del 40 % de materia seca, por evaporación al vacío, por centrifugación o por crioconcentración (se congela el agua en cristales que se separan). Antes o durante estas etapas, los volátiles se recuperan: por arrastre con vapor del café molido humedecido antes de la extracción, por condensación de los gases de molienda y de tueste, o por extracción a presión (2 000 psi como mínimo); estas fracciones de aroma, protegidas del oxígeno con CO₂ o nitrógeno, se reinyectan en el polvo o en el tarro al envasar.

      Es la etapa que separa un soluble económico de uno de marca: sin ella, todo lo que percibe la nariz se ha ido con el vapor.

      MadeHow, How instant coffee is made; patentes estadounidenses 4 701 333 y 5 242 700

      Atomización (Nestlé, Orbe, 1938; principio utilizado para la leche desde los años 1920). El extracto concentrado se pulveriza en finas gotitas mediante una turbina o boquillas de alta presión en lo alto de una torre cilíndrica de veinticinco metros o más, en una corriente de aire a unos 250 °C; el agua se evapora en unos segundos, el polvo cae al fondo con 2-4 % de humedad. Ventajas: continuo, rápido, el más barato en energía y en inversión, polvo fino que se disuelve al instante. Inconvenientes: el calor se lleva los volátiles (57 % conservados en la comparación citada) y cuece una parte de los azúcares; el polvo es fino, irregular, polvoriento. La aglomeración lo remedia: el polvo se rehumedece unos segundos con vapor o con agua pulverizada, se suelda en gránulos y se vuelve a secar; el producto se parece al café molido y fluye mejor, sin ganancia aromática.

      documento de formación profesional, Café soluble : atomisation et lyophilisation, p. 2-3; MadeHow, How instant coffee is made; Works in Progress, A brief history of instant coffee

      Liofilización (Maxwell House 1963-1964, Nescafé Gold 1965). El extracto concentrado, a veces espumado con gas para regular la densidad, se enfría primero a unos −6 °C hasta formar una pasta, y luego se congela sobre bandas o bandejas a −40 / −50 °C; el bloque se tritura y se tamiza en gránulos calibrados, que pasan a una cámara de alto vacío donde el hielo se sublima directamente en vapor sin pasar por el estado líquido, quedando el vapor atrapado en un condensador; los gránulos salen secos y porosos. El frío y el vacío son los dos factores. Ventajas: aromas mucho mejor conservados (77 % de volátiles en la comparación citada), estructura del grano de café preservada a simple vista, mejor clasificación en taza. Inconvenientes: proceso discontinuo, varias horas por carga, el consumo de energía más alto de las dos vías, gránulos frágiles ante la humedad; por eso la liofilización se reserva para las mezclas más finas y más costosas. Las mediciones de control al final de la línea se refieren a la humedad, la densidad, la solubilidad, el color y, para el descafeinado soluble, la cafeína por CLAR.

      documento de formación profesional, Café soluble : atomisation et lyophilisation, p. 3; MadeHow, How instant coffee is made; ISO 20481:2008

      171Hoy (2024-2026)

      El soluble. Gana terreno, y lo gana a contracorriente.

      Según el informe de mercado de la Organización Internacional del Café de octubre de 2025, el soluble ha ganado un puesto en las exportaciones mundiales. Su proporción, todas las formas de café juntas, pasó de 11,5 % en 2023-2024 a 12,1 % en 2024-2025. Subió mientras los volúmenes totales retrocedían.

      La cifra siguiente parece contradecir esta ganancia, y no la contradice. Las exportaciones mensuales de soluble rondan el millón de sacos: 1,01 millones en septiembre de 2025, un 21 % menos en un año. Una proporción es una relación, no un volumen. Sube en cuanto el soluble retrocede menos rápido que el resto del café. Ganar terreno, aquí, quiere decir retroceder menos que los demás.

      Cuatro países concentran lo esencial de esta producción: Brasil, Vietnam, la India e Indonesia. Los dos últimos trabajan sobre todo a partir de canephora, lo que no tiene nada de casual: el soluble absorbe cafés que el mercado del grano pagaría mal.

      Vienen luego las cifras de mercado, y hay que tomarlas con cautela. Las consultoras valoran el conjunto entre 15 y 16 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual de 4 a 5 %, y el atomizado representa más del 70 % de los volúmenes y Europa casi la mitad de la demanda. Son cifras de evidencia débil: páginas comerciales, metodologías opacas. Dan un orden de magnitud, no una medición.

      La misma prudencia vale para las proporciones nacionales que se leen por todas partes, citadas por el sindicato de fabricantes y retomadas en los documentos de formación.

      • Reino Unidoel 80 % de las tazas bebidas serían de soluble
      • Japón y Rusia90 %
      • Francia26 %
      • España21 %

      El problema no es que estas cifras sean falsas, sino que son antiguas y no están fechadas. Una cuota de mercado sin año no se verifica y no se compara con nada: se ignora de qué año habla, y si ha cambiado desde entonces.

      El documento de formación añade dos órdenes de magnitud de la misma naturaleza: el 21 % del café verde mundial empleado en soluble, y más del 30 % de las tazas. No se pueden verificar aquí.

      Cuando un sector pesa un tercio de las tazas del mundo y solo se dispone de cifras no verificables, eso merece decirse en lugar de copiarse.

      OIC, Coffee Market Report, octubre de 2025, ico.org/documents/cy2025-26/cmr-1025-e.pdf; informes de mercado (Market.us, IMARC, Mordor Intelligence) 2025, evidencia débil; documento de formación profesional, Café soluble : atomisation et lyophilisation, p. 2

      El descafeinado. Durante mucho tiempo menospreciado, avanza, y por razones que han cambiado.

      El National Coffee Data Trends es la encuesta de la National Coffee Association estadounidense. En la primavera de 2025, arroja 12 % de estadounidenses que bebieron descafeinado el día anterior, frente a 9 % en 2024.

      La pregunta se refiere al día anterior, no al año. Evita así el defecto señalado más arriba: un número de tazas declarado de memoria sobre doce meses no es una medición.

      Según Euromonitor, citado por Swiss Water, el consumo mundial creció un 4,2 % en 2024. En el Reino Unido, uno de cada cinco bebedores lo elige regularmente. En Alemania, el descafeinado pesa alrededor del 8 % del consumo.

      El detalle más elocuente está en otra parte. Los de 18 a 40 años que lo beben al menos dos veces por semana invocan, a partes iguales, el sueño y la ansiedad. Ya no es una bebida de persona mayor a quien el médico le ha dicho que lo deje, es una elección sopesada de adulto joven.

      El sector cuenta con una sola empresa que cotiza en bolsa, Swiss Water Decaffeinated Coffee. Es nuestra única ventana con cifras sobre el descafeinado. Una empresa que cotiza debe publicar cuentas verificadas; sus competidores, que no cotizan, no le deben nada a nadie.

      El 12 de marzo de 2026, publica unos ingresos de 2025 de 258,7 millones de dólares canadienses, con un alza del 49 %.

      Este alza es engañosa, y su propio informe lo explica: viene del precio del café verde, no de la actividad. Los volúmenes procesados solo suben un 2 %, porque sus clientes estadounidenses redujeron sus compromisos de compra ante los precios. Como recordatorio, sus ingresos de 2024 fueron de 173,1 millones, con un alza del 4 %, y 67,7 millones solo en el segundo trimestre de 2025, con un alza del 56 %.

      En otros lugares, Descafecol opera al 75 % de su capacidad, y las rutas de exportación colombianas están congestionadas.

      Las consultoras valoran el descafeinado mundial en torno a 3,2 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento de 6 a 7 % anual, con la misma debilidad de evidencia que más arriba. Y una laguna que merece señalarse: la proporción respectiva de los cuatro procesos de descafeinización en los volúmenes mundiales no se publica en ninguna parte. Se sabe cómo se descafeína, no en qué proporciones.

      NCA, National Coffee Data Trends, primavera de 2025; Coffee Intelligence, What's happening with decaf?, 26/08/2025; Swiss Water, resultados anuales 2024 (12/03/2025) y 2025 (12/03/2026), investor.swisswater.com; informes de mercado 2025, evidencia débil

      La ciencia. El dictamen de la EFSA de 2015 sigue siendo la referencia reglamentaria europea (400 mg por día, 200 mg por toma, 200 mg en el embarazo, 3 mg por kilo en el niño); la monografía 116 del CIIC (2016, publicada en 2018) no ha sido revisada; el metaanálisis de Gardiner (2023) aportó los primeros plazos cuantificados antes de acostarse; la genética CYP1A2 y ADORA2A tiene un mecanismo establecido y consecuencias clínicas debatidas. Dos patentes estadounidenses de 2024-2025 se refieren a granos enriquecidos en paraxantina, el metabolito principal de la cafeína, presentado como estimulante de vida media más corta: el próximo terreno comercial quizá no sea menos cafeína, sino otra xantina. Y en Estados Unidos, la suerte del cloruro de metileno en la descafeinización seguía, en julio de 2026, en manos de la FDA.

      EFSA 2015; CIIC, monografía 116; Gardiner et al. 2023; patentes estadounidenses 12 178 820, 12 310 971 (paraxantina); Barista Magazine, 27/07/2026
      Anuncios destinados a revistas médicas
      Anuncios destinados a revistas médicas
      Bourbon pointu, La Reunión
      Bourbon pointu (Laurina) en La Reunión, la única variedad cultivada naturalmente pobre en cafeína. Véase la procedencia.
      Especie, variedadCafeína, % del peso secoFuente
      Arábica0,85-1,15 (Yang 2026); 0,8-1,7 (ITC 2021); 1,5 (Ukers 1922)revisión, instituto
      Canephora (robusta)1,5-2,5 y más (ITC); 2,7 (UCDA 2019); 1,97 (Ukers)instituto
      Libérica1,2-1,5páginas comerciales, bajo
      Laurina (Bourbon pointu)0,4-0,75prensa especializada, bajo
      C. mauritiana0,07Ukers 1922
      Mascarocoffea (18 esp.), C. charrieriana, C. pseudozanguebariae0Coste 1955; Stoffelen 2008
      Ukers 1922, cap. XVIII; Coste 1955, p. 20-22; ITC 2021; UCDA 2019; Yang 2026; Stoffelen et al. 2008
      Bebida (porción)Cafeína
      Espresso, 60 mL≈ 80 mg
      Café filtrado, 200 mL≈ 90 mg
      Té, 220 mL≈ 50 mg
      Bebida energética, 250 mL≈ 80 mg
      Cola, 355 mL≈ 40 mg
      Chocolate negro, 50 g≈ 25 mg
      Descafeinado, 470 mL (Estados Unidos, 2006)3-32 mg
      Umbral adulto (EFSA 2015)400 mg/día, 200 mg/toma
      Embarazo (EFSA 2015)200 mg/día
      Niño (EFSA; ANSES 2014)3 mg/kg/día; 2,5 mg/kg/día
      Dosis ergogénica3-6 mg/kg
      Efectos gravesdesde 9-13 mg/kg en una sola toma

      La cafeína de una porción

      Contenido aproximado por porción servida, comparado con el umbral de doscientos miligramos por toma fijado por la EFSA para un adulto.

      050100150200Café filtrado, 200 mL: ≈ 90 mgCafé filtrado, 200 mL≈ 90 mgEspresso, 60 mL: ≈ 80 mgEspresso, 60 mL≈ 80 mgBebida energética, 250 mL: ≈ 80 mgBebida energética, 250 mL≈ 80 mgTé, 220 mL: ≈ 50 mgTé, 220 mL≈ 50 mgCola, 355 mL: ≈ 40 mgCola, 355 mL≈ 40 mgChocolate negro, 50 g: ≈ 25 mgChocolate negro, 50 g≈ 25 mgDescafeinado, 470 mL: 3-32 mgDescafeinado, 470 mL3-32 mg

      Dos espressos se quedan por debajo del umbral por toma; es el total del día, cuatrocientos miligramos, el que limita el consumo.

      Las cifras
      Cafeína por porción
      Café filtrado, 200 mL≈ 90 mg
      Espresso, 60 mL≈ 80 mg
      Bebida energética, 250 mL≈ 80 mg
      Té, 220 mL≈ 50 mg
      Cola, 355 mL≈ 40 mg
      Chocolate negro, 50 g≈ 25 mg
      Descafeinado, 470 mL3-32 mg
      EFSA 2015; contenidos por bebida, véase la tabla de arriba
      EFSA 2015 vía EUFIC; Wikipedia, Decaffeination (estudio de Florida 2006); ANSES 2014; MDPI 2020, p. 11, 93
      Proceso de descafeinizaciónFecha, autorPrincipioResiduos, umbralesA favor / en contra
      Solvente directo («europeo»)1903-1905, Roselius, Bremen; DCM desde 1975, EA desde ~1982grano vaporizado o hinchado, baños de solvente 40-70 °C, 8-12 ciclos, vapor, secadoDCM ≤ 10 ppm (FDA), 2 mg/kg (UE); medido ≈ 1 ppmel más barato, taza fiel; imagen, obreros expuestos
      Solvente indirectoposguerrael agua de remojo se trata con solvente y luego se devuelve al granoídem, más bajosaceites conservados; más largo, misma etiqueta
      Swiss Water (agua)Suiza 1933; Coffex 1980; Burnaby 1988extracto de café verde saturado salvo de cafeína, difusión, filtros de carbón, 8-10 h99,9 % retirada; ningún solventeorgánico, marketing; precursores perdidos, costo, dos fábricas
      Mountain Water (agua)Sanroke, Méxicoagua filtrada de su cafeína, precursores conservadosningún solventevariante del anterior
      CO₂ supercríticoZosel 1967-1970, Max-Planck; Bremen (HAG, Kraft)CO₂ a 120-300 bar, 40-80 °C, lavado con agua, recicladoningún residuo; cafeína revendidamuy selectivo, aromas; inversión pesada
      Acetato de etilo de caña (EA)Descafecol, Manizales, Colombiavapor, hinchamiento, baños de EA, vapor, secado al vacío 10-12 %EA ≤ 20 ppm; cafeína < 0,1 %económico, taza suave; nota de fermentación, una sola fábrica
      Antiguos: salicilato, germinación (Hubner), triglicéridos1900-1920; años 1980extracción acuosa o aceite de café calienteabandonados o marginales
      Ukers 1922, cap. XVIII; documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 2-3; Wikipedia, Decaffeination; mpg.de; Coffee Intelligence 26/08/2025; directiva 2009/32/CE
      Proceso del solubleFechaPrincipioA favor / en contra
      Extracción a contracorrientebaterías desde los años 19305-8 columnas, agua 140-180 °C bajo presión, rendimiento 40-55 %, extracto 20-30 % MSrendimiento; compuestos de hidrólisis amargos
      Concentraciónevaporación al vacío, crioconcentración, hasta 40 % MSmenos agua que secar
      AtomizaciónNescafé, Orbe, 1938pulverización en una torre con aire ≈ 250 °C, polvo con 2-4 % de humedadcontinuo, barato; 57 % de los volátiles
      Aglomeraciónaños 1960rehumidificación breve, gránulos, nuevo secadoaspecto de café molido; sin ganancia de aroma
      LiofilizaciónMaxwell House 1963-64, Nescafé Gold 1965congelación −40/−50 °C, trituración, sublimación al vacío77 % de los volátiles, mejor taza; energía, costo, lotes
      Recuperación del aromaHamor y Trigg 1919; industrial después de 1950volátiles captados con vapor o en la molienda, reinyectadossepara el económico del de marca
      documento de formación profesional, Café soluble : atomisation et lyophilisation, p. 2-3; MadeHow; Works in Progress; Ukers 1922, cap. XXXI
      Bayas de Coffea canephora
      Coffea canephora: la especie que aporta la mayor parte del soluble y contiene hasta dos veces más cafeína que el arábica. Véase la procedencia.
      Lámina XIII

      Lo que se tira

      La cereza de café solo entrega de 1 a 5 % de su masa en la taza. Piel, pulpa, mucílago, pergamino, película plateada, aguas de lavado, borra, cápsula: cada etapa de la cadena aparta una materia que el oficio ha tratado como un desecho durante tres siglos, mientras que Yemen bebía su envoltura y los químicos de 1922 ya proponían para ella el abono y el alcohol. Esta lámina sigue cada subproducto de la cereza al vaso, con su composición, su toxicidad, sus vías de valorización, sus actores, sus escalas reales y sus frenos, según Ukers (1922), La Roque (1732), las revistas de química y de agronomía, los estudios de campo etíopes y colombianos sobre las aguas de lavado, el informe Beyond Coffee de la Organización Internacional del Café (2024), los textos reglamentarios europeos y el Livre café.

      172El balance de masa, de la cereza al grano bebido

      Una cereza madura pesa de 1,5 a 2 g. Según la proporción dada por René Coste y todavía en uso, hacen falta de 5 a 7 kg de cerezas de arábica para un kilo de café comercial, 5 kg para el canephora y 12 kg para el libérica; un kilo de cerezas da, pues, de 150 a 200 g de café verde, y 80 % de la masa ya se ha descartado antes del envío.

      El tueste retira luego de 15 a 20 % del peso del verde, en lo esencial agua y compuestos volátiles. La extracción, por último, solo disuelve de 18 a 22 % de la molienda; el resto es la pastilla que se tira. El cálculo completo da de 22 a 37 g de materia disuelta por cada 1 000 g de cerezas, es decir, de 2 a 4 % del peso de partida, dentro del rango de 1 a 5 % que fija la OIC. Para un espresso de 7 g de molienda, hicieron falta unos cincuenta gramos de cerezas y el agua extrae de ellos alrededor de 1,5 g.

      Coste 1955, p. 48; OIC, Coffee Development Report 2022-23: Beyond Coffee (2024), pp. 28-29; cálculo LC cap. 20

      Charles W. Trigg, quien firma el capítulo de química de Ukers, da el reparto tal como se contaba en 1922: alrededor de 68 % de pulpa, 6 % de pergamino y 26 % de café comercial. Tres partidas para toda la cereza, y nada más.

      La OIC, un siglo después, afina capa por capa. Piel y pulpa pesan de 39 a 43 % del peso de la cereza fresca. El mucílago representa alrededor de 22 kg por cada 100 kg de cerezas. El pergamino supone de 35 a 39 % de la cereza seca. La cascarilla de la vía seca equivale a cerca de 45 % del peso de partida, y la película plateada solo 0,4 %.

      Estos porcentajes no se suman, y es normal: no están referidos a la misma base. Unos parten de la cereza fresca, otros de la cereza seca o del peso de partida. Comparar dos cifras de subproductos sin verificar la base es comparar dos cosas distintas.

      Referida a una campaña, esta contabilidad se convierte en un tonelaje. La campaña 2022-2023 produjo 165,5 millones de sacos de 60 kg, es decir, 47,29 millones de toneladas de cerezas. La transformación mundial extrae de ellas 40,68 millones de toneladas de biomasa al año, es decir, 86 % del peso de las cerezas cosechadas. La OIC compara este tonelaje con el peso de 365 000 ballenas azules.

      Casi todo se juega en los días que siguen a la cosecha: de 95 a 99 % del peso de la cereza se convierte en subproducto desde la poscosecha. El proceso lavado evacúa por sí solo cerca de 80 %, porque separa la piel, la pulpa y el mucílago desde la estación.

      La cuenta no se detiene en la finca. El consumo añade alrededor de 11,4 millones de toneladas de borra al año. Esa no se forma en los países productores, sino en las cocinas, las oficinas y los bares de los países consumidores.

      Ukers 1922, cap. XVII (Trigg), p. 155 y ss.; OIC 2024, pp. 21-22, 24, 28, 55-67, 78, 82; LC cap. 20

      Las pérdidas no se producen en el mismo lugar. La primera tiene lugar en la finca, en un país productor, en unas semanas de cosecha, en forma húmeda. La segunda, la película plateada, se forma en un taller o una fábrica de tueste, casi siempre en un país consumidor, en un flujo regular y seco. La tercera, la borra, se forma en casa del bebedor. Esta geografía explica, mejor que la química, por qué el subproducto más pequeño ha encontrado más salidas industriales y por qué el más grande sigue en montones detrás de los beneficios: el valor del desecho sigue el mismo camino que el valor del café, hacia los lugares donde ya están los medios, la logística y las industrias.

      OIC 2024, pp. 65-73; análisis LC cap. 20

      173Tres siglos bebiendo la cascarilla: qishr, kisher y café de la Sultana

      La parte de la cereza que Occidente tiró durante siglo y medio, la región que hizo del café una bebida nunca ha dejado de beberla. En Yemen, los cultivadores no consumen el grano: parte entero a la exportación. Lo que les queda por beber es la envoltura del fruto.

      Esta bebida tiene un nombre, el kisher (qishr). Es una decocción de las envolturas del fruto, a menudo hervidas con jengibre y a veces con canela.

      La separación se hace a mano. En las casas de limpieza de Adén y de Hodeida, trabajadoras indias aventan el café sobre bandejas de bambú. Los granos limpios se convierten en el bun safi, las envolturas en el kisher: un mismo gesto de selección separa el producto de exportación y la bebida local.

      Más al sur, la receta cambia de forma. En Abisinia y en Somalia, una hora de ebullición de las cascarillas tostadas da una decocción color paja, ligeramente azucarada.

      Circulan dos relatos sobre el origen de este uso, y ninguno de los dos se apoya en una fuente sólida. Ukers refiere primero una leyenda que hace remontar hacia 1200 la decocción de las cascarillas solas, antes del descubrimiento del tueste. No da ninguna fuente, y la fecha debe tratarse como tal.

      El segundo relato es un error de atribución. La invención de esta bebida, llamada Sultan, Sultana o café a la sultana, se atribuyó al doctor Andry por autores franceses, erróneamente; Andry era decano de la facultad de medicina de París. Solo tenía su propia receta: hervir las cascarillas media hora, para un líquido color limón que se bebía con un poco de azúcar.

      Ukers 1922, cap. XX (Cultivation), p. 197 y ss.; cap. XXI (Preparing green coffee), p. 245 y ss.; cap. XXXV (Manners and customs), p. 655 y ss.; cap. XXXVI, p. 693 y ss.; Wikipedia, «Qishr», consultado el 07/09/2026

      Los testimonios europeos son antiguos. Johann Vesling, botánico alemán establecido en Venecia, distingue ya en 1638, al comentar a Alpini, las cualidades de una bebida hecha con las envolturas (las «pieles») de las bayas de las del licor extraído de los «huesos» mismos. Jean de La Roque, en 1732, describe el «café de la Sultana» de Arabia, hecho de las películas y de los pergaminos, sin amargor y por tanto bebido sin azúcar, y lo declara imposible de reproducir fuera del país, pues las cascarillas demasiado secas ya no dan nada tras el viaje.

      En 1886, el Pharmaceutical Journal señala todavía que los árabes de los alrededores de Yeda tiran el hueso e infusionan la envoltura; incluso se importó a Inglaterra pulpa seca y tostada para hacer las veces de café. En 1902 y 1903, The Lancet y el Scientific American Supplement discuten las «propiedades medicinales alegadas» de la envoltura del grano.

      Ukers 1922, cap. IV (Vesling 1638); cap. XVII, p. 155 y ss., n. 108 (Pharm. Jour. 1886, xvii, p. 656); bibliografía de Ukers: The Lancet 1902, II, p. 944; Sci. Am. Suppl., 7 de marzo de 1903, LV; La Roque 1732, pp. 263 y 270 (digest); LC cap. 6 y 20

      1741922: la pulpa como abono, alcohol y combustible

      El capítulo de química de Ukers muestra que la valorización de la pulpa no tiene nada de nuevo. Trigg recoge allí «diversos esquemas» propuestos para emplear «la gran cantidad de pulpa» que sale de la preparación del café. La mayoría se basan en el abono, ya que la pulpa fresca contiene 2,61 % de nitrógeno, 0,81 % de P2O5, 2,38 % de potasio y 0,57 % de calcio.

      Un proceso mexicano (Sencial, El Hacendado Mexicano) consiste en mezclar la pulpa con aserrín, orina y un poco de cal, y dejar todo cubierto en una fosa durante un año. La pulpa contiene también alrededor de 0,88 % de cafeína y de 18 a 37 % de azúcares; R. Pique, en el Bulletin de l'Association des chimistes de sucrerie et de distillerie, propone extraer la cafeína con cloroformo y los azúcares con agua acidulada, fermentar la solución hasta obtener alcohol, quemar el residuo insoluble como combustible y esparcir la ceniza como abono.

      Compost, extracción de cafeína, bioetanol, combustión: cuatro de las vías que la OIC presenta en 2024 están descritas, con sus cifras, un siglo antes. Lo que faltó no fue la idea sino el equipo, la salida comercial y el intermediario.

      Ukers 1922, cap. XVII (Trigg), p. 155 y ss., n. 105-107 (Gorter; Schulte; Loew, Ann. Rep. Porto Rico Agr. Expt. Sta. 1907, pp. 41-55; Sencial; Pique, Bull. Assoc. Chim. sucr. dist., xxiv, pp. 1210-1213)

      La cobertura con cascarillas ha seguido siendo la práctica campesina básica. El manual de canephora de Uganda (2019) clasifica las cascarillas de café entre los residuos orgánicos de cobertura, junto con los restos de frijol, los tallos de maíz y las hojas de banano, pero advierte que las cascarillas procedentes de bayas infectadas pueden transportar la traqueomicosis (marchitez del cafeto, véanse las enfermedades) y desaconseja, mientras la enfermedad no se haya erradicado del país, cubrir los cafetales con cascarillas de café. El subproducto más sencillo de reciclar en el lugar es también un vector sanitario.

      UCDA, Robusta Coffee Handbook (2019), § 3.2.2 Mulching y § 7.1 Coffee wilt disease

      175La pulpa: composición, toxicidad y lo que se le puede hacer

      La pulpa (exocarpio y mesocarpio) sale húmeda, azucarada, de una sola vez durante las semanas de cosecha, y empieza a fermentar el mismo día; es la partida más grande y la más difícil de manejar. Seca, contiene alrededor de 10,6 % de proteína bruta y 48 % de fibra NDF sobre materia seca; los análisis modernos de arábica encuentran en ella de 0,69 a 0,77 % de cafeína, ácido clorogénico como fenol dominante, y la literatura agronómica añade taninos y polifenoles en cantidad variable, así como mucho potasio.

      La cafeína, los taninos y los ácidos clorogénicos son moléculas que la planta fabrica para estorbar a sus competidores y a sus depredadores; esparcida fresca en capa gruesa, la pulpa inhibe la germinación, acidifica e inmoviliza el nitrógeno durante el tiempo de su descomposición. Por eso todas las vías empiezan con una etapa de degradación: compostaje, ensilado, fermentación o metanización.

      Feedipedia (INRAE-CIRAD-AFZ-FAO), ficha Coffee pulp and hulls; Duangjai et al., Integrative Medicine Research 2016; Arya et al., Journal of Food Science and Technology 2021 (revisión); OIC 2024, pp. 57-59

      Alimentación animal. La vía está documentada desde los trabajos del INCAP en Guatemala. Viene después la síntesis de Braham y Bressani, publicada por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo Internacional de Canadá en 1979, y retomada luego por Bressani en 1991. Dar la pulpa al ganado no es, pues, una idea nueva.

      Lo que limita la dosis no es el valor nutritivo, sino la química de defensa descrita más arriba. Las tasas de incorporación que recoge Feedipedia están limitadas por la cafeína y los taninos, y cambian mucho de una especie a otra.

      • Vacas lecherasDe 15 a 25 % del concentrado.
      • Novillas18 %.
      • NovillosDe 20 a 42 % de la ración, el tope más alto de la lista.
      • CerdosDe 5 a 18 % en crecimiento, de 9,5 a 20 % en finalización.
      • Pollos de engorde2,5 % como máximo: por encima de 5 %, el rendimiento cae.
      • OvinosDe 15 a 25 %.

      Para superar esos topes, hay que retirar las moléculas molestas, y se describen tres vías de destoxificación. La vía física lava la pulpa por percolación con agua. La vía química procede por extracción con alcohol. La vía microbiológica confía el trabajo a microorganismos, por fermentación o por ensilado.

      Si solo se retiene una cifra, la OIC propone 20 % de la ración como orden de magnitud. Ensayos recientes van en el mismo sentido: en corderos Pelibuey en 2023, en cabras en 2022, la pulpa ensilada o seca sigue siendo digerible a esos niveles.

      Braham & Bressani, Coffee Pulp: Composition, Technology and Utilization, IDRC 1979; Bressani 1991; Feedipedia, ficha Coffee pulp and hulls; Munguía-Ameca et al. 2023 (PMC10668683); Maxiselly et al. 2022 (PMC9608610); OIC 2024, p. 58

      Compost y lombricompost. Es la vía más extendida porque solo exige un área y tiempo: la pulpa vuelve a la parcela en forma de biofertilizante. Su ventaja es cerrar el ciclo de los minerales en la propia finca, donde faltan el nitrógeno y el potasio exportados por la cosecha; su inconveniente es la lixiviación, pues un montón de pulpa sin cubrir libera en la estación de lluvias un jugo ácido cuya carga orgánica se suma a la de las aguas de lavado. Biogás. La metanización, fermentación sin oxígeno que recupera un gas combustible, se aplica a la pulpa, al mucílago y a las cascarillas; ensayos en reactor continuo con cascarillas y pulpa etíopes (2018) muestran que la estabilidad del proceso depende de un aporte de oligoelementos, pues la materia sola está desequilibrada. Hongos. La pulpa, como la borra, sirve de sustrato a los pleurotos: la eficiencia biológica registrada va de 125 a 138 %, a veces 152 %, y alrededor de 73 % del sustrato se consume, y el resto se convierte en enmienda.

      OIC 2024, pp. 57-59; Chala et al., 2018 (PMC6999297); Murthy & Manonmani 2008 y Martínez-Carrera et al. 2000, citados por Arya et al. 2021

      176La cáscara, del desecho al «novel food»

      La palabra española cáscara designa la corteza o la envoltura. En el café, nombra la pulpa seca de la cereza, es decir, la materia que la estación considera un coproducto del procesamiento y que casi siempre composta.

      Beberla supone un protocolo, porque la materia está seca y entera. El que enseña la formación profesional pide 3 g de cáscara sin moler, 5 minutos o más a 90 °C, en 100 ml de agua. La pulpa no se muele: se infusiona.

      El resultado es ámbar y muy dulce, del lado del hibisco y la miel. Se vuelve más dulce al enfriarse, lo que lo destina también al servicio helado: la taza no se degrada al entibiarse, gana.

      El documento precisa el orden de las cosas, y es inverso a lo que se cree. La bebida se consume desde el origen en países productores como Yemen. Solo se ha convertido «desde hace poco» en una moda de los coffee shops.

      documento de formación profesional, La cáscara, p. 2

      El vuelco comercial data del 10 de enero de 2017. Starbucks lanza ese día el Cascara Latte, hecho de espresso, leche y jarabe de cáscara. Es su primera bebida nueva del año, nacida de un concurso de baristas celebrado en la Reserve Roastery de Seattle en septiembre de 2016. La cadena la presenta como «el fruto de la cereza de café».

      En el mercado europeo, la misma bebida chocaba con un muro reglamentario. El reglamento UE 2015/2283 sobre nuevos alimentos establece, en efecto, una regla de fecha: un producto que no se haya consumido de manera significativa en la Unión antes del 15 de mayo de 1997 debe ser autorizado antes de su venta. La cáscara estaba en ese caso.

      La autorización llega con el reglamento de ejecución (UE) 2022/47 de 13 de enero de 2022. Autoriza la comercialización de la pulpa seca de cereza de Coffea arabica y/o Coffea canephora, y de su infusión, como alimento tradicional de un tercer país.

      Este texto no sale de la nada: sigue a dos notificaciones de industriales. La de la Société des Produits Nestlé data del 6 de mayo de 2020, la de Luigi Lavazza del 13 de noviembre de 2020. La EFSA emitió sobre estos expedientes informes técnicos el 27 de mayo y el 2 de septiembre de 2021, sin identificar ningún riesgo.

      Lo que el reglamento cubre es más amplio que la sola pulpa. Abarca la piel, la pulpa, el mucílago, el pergamino y una parte de la película plateada. Los usos autorizados son las infusiones, los extractos y sucedáneos de café, y las bebidas sin alcohol listas para beber.

      La etiqueta también está regulada, y por una razón simple: la cáscara contiene cafeína. Debe llevar «pulpa de cereza de café» o «cáscara». Por encima de 150 mg de cafeína por litro, debe añadir la mención «Alto contenido de cafeína, no recomendado para niños ni para mujeres embarazadas o en período de lactancia».

      Un segundo expediente siguió el mismo camino. Una opinión distinta de la EFSA, emitida en 2022 sobre la «cáscara seca de café (cascara)» de arábica y presentada por otro solicitante, concluye igualmente que no hay preocupación de seguridad.

      Tea & Coffee Trade Journal, «Starbucks launches limited edition Cascara Latte», enero de 2017; reglamento de ejecución (UE) 2022/47 de 13/01/2022, DOUE, eur-lex.europa.eu/eli/reg_impl/2022/47; EFSA Journal 2022, 20, 7085, «Safety of dried coffee husk (cascara) from Coffea arabica L. as a Novel food»

      La paradoja es doble. Primero, una bebida preparada desde hace siglos en Yemen es clasificada como «nueva» por una reglamentación que fecha la novedad desde su propio territorio; no es una aberración, es la definición, pero el país que tiene el uso más antiguo del producto es el que más dificultades tiene para venderlo. Después, la OIC señala que la aplicación de la regla de los nuevos alimentos a la cáscara varía mucho de un país a otro, lo que vuelve incierta la exportación: el mismo saco es legal aquí, bloqueado allá.

      Y no existe ningún código aduanero dedicado a los subproductos del café: pergamino, piel y sucedáneos están ahogados en el código genérico del café, de modo que no se constituye ninguna estadística comercial, ningún inversor puede medir el mercado y el mercado no se desarrolla. La OIC recomienda la creación de códigos armonizados específicos.

      OIC 2024, recuadro C.1, p. 79; LC cap. 20

      177El mucílago y las aguas de lavado

      Bajo la pulpa, el mucílago: alrededor de 22 kg por cada 100 kg de cerezas, una capa de pectinas y azúcares que el proceso lavado disuelve por fermentación y luego enjuaga con abundante agua, que la vía seca conserva y que los procesos honey conservan en parte (véase el tratamiento). Lo que se obtiene de él es técnico: pectina, concentrado de bebida (la OIC cita NAOX en Costa Rica), abono foliar, conservante natural.

      Pero la mayoría de las estaciones lo envían al agua, y es ahí donde el subproducto invisible se convierte en un problema. El efluente de lavado, que la cadena llama a veces honey water, está cargado de azúcares, pectinas, ácidos de fermentación, cafeína y taninos; la revisión de Rattan et al. (2015) da una demanda bioquímica de oxígeno (DBO) de hasta 20 000 mg/l, una demanda química (DQO) de hasta 50 000 mg/l y un pH inferior a 4. En Colombia, la DQO de las aguas de lavado alcanza de 24 000 a 30 000 mg/l, y se juzga que el efluente contamina de 60 a 240 veces más que un agua residual doméstica.

      OIC 2024, pp. 57-61; Rattan et al., Environmental Science and Pollution Research 22 (2015), pp. 6461-6472; González-Freire & Martínez-Hernández, Revista Ciencias Técnicas Agropecuarias 31-2 (2022)

      El consumo de agua del lavado clásico es del orden de 40 l por kilo de café pergamino seco en Colombia. Los beneficios etíopes de la cuenca del Gidabo, medidos en 2022, usaban alrededor de 63 l por kilo de café verde. El mínimo teórico es, sin embargo, de 22 l, a condición de reciclar el agua, y 90 % de esos beneficios no contaban con reciclaje.

      Lo que esos volúmenes le hacen a un río se ha medido. En el distrito de Wonsho (Sidama, Etiopía), en noviembre-diciembre de 2019, dos estaciones consumían 15 000 y 20 000 l por día.

      Sus vertidos brutos presentaban una DBO de 2 410 a 3 770 mg/l y una DQO de alrededor de 4 100 a 4 300 mg/l. El pH caía entre 2,4 y 2,7, es decir, un agua francamente ácida, y el oxígeno disuelto era casi nulo. Los límites etíopes de vertido son de 80 mg/l para la DBO, 250 mg/l para la DQO y un pH comprendido entre 6 y 9: el efluente salía muy fuera de los límites.

      El río Orsha registra la diferencia entre aguas arriba y el punto de vertido. Su pH pasa de 6,9 a 3. Su oxígeno disuelto cae de 10 mg/l a 0,6. Su DBO sube de 28 mg/l a 2 090.

      La vida del fondo sigue a la química, porque un curso de agua sin oxígeno ya no alimenta gran cosa. Los invertebrados bentónicos, los pequeños animales que viven en el lecho del río, caen de 296 individuos aguas arriba a 40 aguas abajo. Las efímeras y los tricópteros, insectos sensibles, dejan lugar a los quironómidos, que toleran esta agua.

      Una de las dos estaciones disponía, sin embargo, de un humedal construido, destinado a filtrar el efluente antes del río. Solo reducía 16,4 % de la DBO y 20,1 % de la DQO. El equipo existía; no bastaba.

      Genanaw et al., Environmental Health Insights 15 (2021), PMC8842449; Ulsido et al., Environmental Health Insights 18 (2024), PMC11181887

      A escala de una cuenca, la cuenca del Gidabo (sur de Etiopía) cuenta con más de 285 estaciones de lavado concentradas a lo largo del río y de sus afluentes. Durante la temporada de procesamiento de 2022 (septiembre-noviembre), la DBO de los cursos de agua era de 254 a 600 mg/l y la DQO de 1 100 a 3 830 mg/l, el oxígeno disuelto cercano a cero, la turbidez de hasta 516 NTU; el índice de calidad del agua clasificaba todos los sitios como «malos» salvo un afluente aguas arriba.

      Las estaciones trataban sus efluentes en lagunas, por lo general dos balsas de 1,5 m de profundidad con un tiempo de permanencia medio de 1,99 días, insuficiente para degradar la carga. Un estudio cercano (Aroresa, 2023) encuentra igualmente que la mayoría de las muestras de efluentes y de aguas abajo superan claramente los límites de la agencia etíope del medio ambiente. Estos ríos sirven a las comunidades ribereñas.

      Ulsido et al. 2024, PMC11181887; Amare et al., 2023, PMC10068982

      178Tratar el agua: lagunaje, humedales, biodigestores, BECOLSUB

      Existen cuatro familias de respuestas, de la más rústica a la más radical. El lagunaje, balsas en serie donde el efluente decanta y se degrada, es la solución dominante en Etiopía y en América Central; solo cuesta terreno, pero con dos balsas y dos días de permanencia casi no trata nada, como muestra el Gidabo. Los humedales construidos, balsas plantadas que filtran biológicamente, y la filtración con vetiver, gramínea cuyo sistema radicular retiene y degrada una parte de la carga, son las dos respuestas de campo que recoge la OIC; tratado, el líquido se convierte a su vez en biofertilizante.

      Su rendimiento depende del dimensionamiento: de 16 a 20 % de reducción en un humedal subdimensionado en Sidama. Los biodigestores anaeróbicos fermentan el efluente y el mucílago al abrigo del aire, recuperan metano para secar el café o cocinar, y reducen una gran parte de la DQO; Cenicafé concibió una versión modular (SMTA, sistema modular de tratamiento anaeróbico) destinada al mucílago fermentado, que representa 26 % de la contaminación total del proceso.

      La revisión de Rattan et al. recoge además la aireación por lotes como postratamiento, los reactores híbridos de flujo ascendente, la floculación química, los procesos de oxidación avanzada y la codigestión.

      OIC 2024, p. 58; Genanaw et al. 2021; Ulsido et al. 2024; González-Freire & Martínez-Hernández 2022; Rattan et al. 2015

      El proceso BECOLSUB, por beneficio ecológico y manejo de subproductos, fue puesto a punto por Cenicafé, el centro de investigación de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Su originalidad es atacar el problema en la fuente en lugar de tratar las aguas después.

      Tres gestos lo componen. El despulpado se hace sin agua. El mucílago, esa capa pegajosa que rodea el grano, se retira mecánicamente con un desmucilaginador en lugar de fermentarse y enjuagarse. Y ese mucílago se mezcla luego de manera controlada con la pulpa, que lo absorbe.

      Los resultados son espectaculares. El consumo de agua cae a entre 0,7 y 1 litro por kilo de café pergamino seco, frente a 40 litros en lavado convencional, e incluso por debajo de 0,5 litro en la versión sin vertido. Más de 90 % de la contaminación generada por el proceso queda retenida en la pulpa, y la demanda química de oxígeno vertida disminuye de 77,5 a 83,8 %.

      El despliegue sigue, y eso es lo que distingue a BECOLSUB de un prototipo: se han instalado en Colombia alrededor de 20 000 unidades.

      Procesan unas 291 000 toneladas de café pergamino al año. El agua que ese tonelaje habría bebido en lavado convencional sencillamente ya no se extrae. Eso hace 11,4 millones de m³ ahorrados cada año, otro tanto de río que se queda en el río.

      Queda un inconveniente que los catadores conocen bien: sin fermentación, el perfil de taza cambia. Una parte del café de especialidad colombiano rechazó el proceso por esa sola razón, y es un arbitraje real entre el agua y el sabor.

      Y un límite que también hay que decir: la pulpa cargada de mucílago debe luego compostarse o digerirse. Sin eso, la contaminación no se suprime, solo se desplaza del arroyo al montón.

      González-Freire & Martínez-Hernández 2022; patente WO2013114341A2 (sistema modular de tratamiento húmedo sin contaminación del agua); IntechOpen, Past, Present, and Future of Coffee Crop Sustainability in Colombia; LC cap. 17b

      179Pergamino y cascarillas: combustible, biochar, papel, vaso

      Bajo el mucílago, el endocarpio, la envoltura dura color paja que da su nombre al café pergamino; de 35 a 39 % del peso de la cereza seca, retirada en la trilla justo antes de la exportación. Es seca, ligera, estable y se almacena meses bajo un galpón, lo que le deja tiempo para encontrar comprador; por eso sus usos son los más avanzados de todos los subproductos de origen.

      El primero es energético: quemada en combustión controlada, aporta el calor que seca el café; pirolizada sin oxígeno, da biochar que se incorpora a los suelos. La OIC desaconseja explícitamente la combustión al aire libre de los residuos secos por sus emisiones contaminantes, y la diferencia entre quemar y valorizar por combustión depende de la presencia o ausencia de un equipo. Los demás usos son materiales: papeles y envases biodegradables, carga en ladrillos y cementos para aislamiento térmico, y vasos reutilizables moldeados en un compuesto a base de cascarilla de café, producidos por la australiana Huskee, que añade un sistema de intercambio de vasos entre cafés (HuskeeSwap).

      OIC 2024, pp. 24-25, 58-60; huskee.co, consultado el 07/09/2026; LC cap. 20

      En la vía seca, la cereza entera se seca con su pulpa y la trilla retira de una sola vez una cascarilla única, piel, pulpa desecada y pergamino reunidos, alrededor de 45 % del peso de partida. La cascarilla contiene 10,1 % de proteínas, 60 % de fibra NDF y 24 g de potasio por kilo de materia seca. Sus usos coinciden con los de la pulpa y el pergamino: infusión, cobertura, compost, biochar, briquetas combustibles prensadas (la OIC cita Dilla, en Etiopía) y biosorbente para el tratamiento de aguas residuales, materia porosa que capta los contaminantes disueltos. La cascarilla es, junto con la pulpa, la materia más común en los ensayos de metanización.

      OIC 2024, pp. 61-63; Feedipedia, ficha Coffee pulp and hulls; Chala et al. 2018

      180La película plateada: la partida más pequeña, la más industrializada

      Bajo el pergamino, pegado a la semilla, está el tegumento seminal, más fino que una piel de cebolla. El calor del tueste lo despega del grano y sale volando hacia el ciclón (véase el tueste). Es la película plateada.

      Su peso se discute. La OIC lo cifra en 0,4 % del peso de la cereza. Las revisiones de química hablan más bien de 1 a 2 % de la cereza, o de unos pocos por ciento del grano verde. La diferencia no es una contradicción: depende de la base de cálculo y de la especie.

      Su composición la convierte ante todo en una fibra. Arya et al. encuentran en ella de 54 a 62 % de fibra alimentaria total, Angeloni et al. hasta 68-80 %, de los cuales 46 a 54 % insolubles. Vienen luego de 16 a 19 % de proteínas, de 2 a 4 % de lípidos y de 5 a 7 % de cenizas.

      En detalle, se lee una pared vegetal: 23,8 % de celulosa, 16,7 % de hemicelulosa y 28,6 % de lignina, los tres polímeros que mantienen en pie los tejidos de una planta.

      La película no es por ello una materia muerta. Contiene todavía de 730 a 845 mg/kg de cafeína y de 975 a 1 156 mg/kg de ácidos clorogénicos. Su capacidad antioxidante, 139 mmol Fe²⁺/kg, es comparable a la del chocolate negro, lo que explica el interés de los industriales por lo que sale del ciclón.

      Arya et al. 2021 (Ballesteros et al. 2014; Narita & Inouye 2014; Bresciani et al. 2014); Angeloni et al., Molecules 2020 (PMC7411821); OIC 2024, p. 65

      Es el subproducto con la lista de salidas industriales más larga, y la OIC da nombres: cosmética con Intercos, cuero sintético entre cuyos usuarios figura Volkswagen, papel en Favini con 15 % de sustitución de la materia, mobiliario con Mater, pastillas para la metanización. La investigación sigue ampliando la lista: refuerzo de compuestos de biopolietileno (2019), ingrediente de pastel de chocolate como fuente de fibra (2024), carga de contrachapado (2025), films biocompuestos a base de polilactida y de extractos de película (2025).

      La razón de esta ventaja no tiene nada que ver con la materia: la película es el único subproducto del café que se forma en una fábrica, en Europa o en América del Norte, en un flujo regular, limpio y seco, junto a las industrias y las oficinas técnicas capaces de emplearlo. Para un taller artesanal, lo que sale del ciclón cabe en un saco y va al compost o a la cobertura.

      OIC 2024, pp. 65-67; Dominici et al. 2019 (PMC6749558); Franca et al. 2024 (PMC11641578); Wronka et al. 2025 (PMC11989794); Petaloti et al. 2025 (PMC11944891); LC cap. 20

      181La borra: composición, fitotoxicidad, usos domésticos

      La borra ya no pertenece a la cereza sino a esta historia. Es el residuo de la última sustracción, la de la extracción (véase la taza): lo que el agua no ha disuelto se queda en el canasto.

      ¿Cuánto pesa este yacimiento? Las dos cifras disponibles no coinciden. La OIC lo evalúa en 11,4 millones de toneladas por año. La revisión de Lee et al. (2023) retiene 6 millones de toneladas, apoyándose en la industria del soluble. En esa industria, cada tonelada de café verde deja cerca de 650 kg de borra, y cada kilo de soluble más de 2 kg de borra húmeda. Nada aquí permite reconciliarlas.

      Su composición, sobre materia seca, cabe en unas pocas partidas.

      • LípidosDe 6 a 38,6 %. Una borra de soluble o de canephora conserva menos que una borra de espresso de arábica.
      • CelulosaDe 8,6 a 13,3 %.
      • HemicelulosaDe 30 a 40 %.
      • LigninaDe 25 a 30 %.
      • ProteínasDe 11,5 a 18 %.
      • CafeínaDe 0,02 a 0,4 %, lo que subsiste tras el paso del agua.

      El conjunto da un poder calorífico de alrededor de 5 000 kcal/kg. Es esa cifra, y no la química fina, la que dio origen a las cadenas de leños y pellets.

      Estos valores no son fijos. Varían con el porcentaje de extracción, el método, el perfil de tueste y la humedad residual. Una borra de espresso apretado y una borra de filtro largo no contienen lo mismo, y quien compra borra compra, pues, una materia variable.

      OIC 2024, pp. 28, 71-73; Lee et al., Molecules 2023 (PMC10146170); Arya et al. 2021; LC cap. 20

      La borra fresca no es un abono listo para usar. Su relación carbono/nitrógeno elevada hace que los microorganismos del suelo consuman nitrógeno para degradarla y lo vuelvan temporalmente menos disponible; es ácida; sus ácidos clorogénicos inhiben la germinación y el crecimiento, y su cafeína y sus taninos degradan la actividad microbiana del suelo cuando se aportan en masa. Esparcida en capa gruesa al pie de un plantín, hace lo contrario de lo que se espera.

      Compostada, o dada a las lombrices de un lombricompostador, y en proporción baja en la mezcla, funciona. Los tres usos transponibles sin equipo, que la OIC cita explícitamente, son la enmienda tras el compostaje, el cultivo de pleurotos en sustrato y el exfoliante en bruto. Los pleurotos aprovechan una propiedad única de la borra: sale pasteurizada de la cafetera, lo que suprime la etapa más costosa en energía del cultivo; GroCycle, fundada en 2011 en Devon, afirma haber reciclado más de 75 000 kg de borra para producir más de 20 t de hongos.

      Lee et al. 2023; OIC 2024, pp. 71-72; grocycle.com, «Growing mushrooms in coffee grounds», consultado el 07/09/2026; LC cap. 20

      182La borra en las ciudades: biocombustible, leños, cosmética, carbón activado

      PlantaHojas al plantarRendimiento (buen manejo)Restricciones
      Plántula «Elite»4-5 pares1 500 kg FAQ/ha como mínimodescendencia heterogénea; sensible a CWD, roya, red blister
      Estaca clonal3-4 pares3 000-4 000 kg FAQ/havarios clones compatibles; lluvias suficientes o riego; vivero certificado
      Injerto sobre canephoraportainjertosegún la púareservado a los suelos con nematodos (Nemaya, Apoatã); allí el arábica es la púa
      UCDA 2019, § 3.1.7 y 3.2, p. 23-27; WCR 2025 (Nemaya, Apoatã)

      A escala industrial, los rendimientos son conocidos. La transesterificación de los lípidos de la borra da biodiésel con un rendimiento de 73 a 96 % del aceite extraído; la hidrólisis y la fermentación dan bioetanol (15,3 g/l, 87,2 % de rendimiento tras el pretratamiento); la pirólisis da biochar; el tratamiento térmico por encima de 170 °C abre la porosidad y produce un carbón activado, materia filtrante de la que la industria del agua y del aire consume cantidades considerables; un proceso integrado extrae 25,6 g de D-manosa por cada 100 g de borra seca. El obstáculo no es la química sino la recolección: la borra se produce en pequeñas cantidades, húmeda, en miles de puntos, y se enmohece en unos días.

      Lee et al. 2023 (PMC10146170); Arya et al. 2021

      La historia de Bio-bean resume la dificultad. La empresa se funda en Londres en 2013 por Arthur Kay, entonces estudiante de arquitectura.

      En 2015, abre en Cambridgeshire una fábrica capaz de tratar 50 000 t de borra por año. La materia viene de cafeterías, oficinas, estaciones y aeropuertos, entre ellos Caffè Nero y London Stansted. La fábrica la seca y luego la prensa en pellets y en leños para estufas, los «Coffee Logs», cada uno hecho con la borra de unas 25 tazas.

      La cadena sube un peldaño en 2017. Con Shell, Argent Energy y Transport for London, Bio-bean produce un biodiésel de borra que alimenta autobuses londinenses.

      La caída es brutal. En marzo-abril de 2023, tras un incendio de la fábrica y sin haber sido nunca rentable, la empresa es puesta en administración. Envar Composting compra los activos en julio de 2023, y los leños dejan de fabricarse.

      En Copenhague, Kaffe Bueno sigue la otra vía. Esta empresa de biociencia certificada B Corp no quema la borra, extrae de ella moléculas raras. Está el aceite de café para la cosmética, el Kaffoil. Está un ingrediente funcional, el Kaffage, con resultados clínicos anunciados en octubre de 2025. Está, por último, un tensioactivo, es decir, una molécula que desprende las grasas, el Kleanstant, premiado en 2024 y 2025. La OIC la cita como referencia de la cosmética de la borra.

      La comparación de las dos trayectorias da la regla. El modelo que sobrevive es el que vende el gramo caro, no el que quema la tonelada: recolectar y secar una materia húmeda y dispersa cuesta demasiado para lo que vale un combustible.

      Wikipedia, «Bio-bean», consultado el 07/09/2026; Lekto Woodfuels, «What happened to Coffee Logs?», actualización de enero de 2025; Biofuels International, «Caffè Nero teams up with Bio-bean»; kaffebueno.com, consultado el 07/09/2026; OIC 2024, p. 72

      183Las cápsulas

      La cápsula añade un desecho que la cereza no había previsto: un envase de aluminio o de plástico de unos pocos gramos que rodea de 5 a 14 g de molienda. Nespresso había vendido más de 20 mil millones de cápsulas entre 2000 y agosto de 2010, con un crecimiento de alrededor de 30 % por año; cada cápsula no reciclada deja cerca de 1 g de aluminio, cuyo reciclaje solo exige 5 % de la energía de la producción primaria. En 2017, 24,6 % de las cápsulas Nespresso se reciclaban efectivamente en el mundo, aunque la empresa decía tener la capacidad de reciclar 100 % y disponía de sistemas de recolección en 36 países; más de 80 % de las cápsulas producidas en 2015 contenían aluminio reciclado. El objetivo que se declara hoy es una tasa de reciclaje mundial de 60 % en 2030. A comienzos de 2016, Hamburgo prohibió las cápsulas en los edificios de la ciudad por motivos ambientales. Keurig pasó sus K-Cups a polipropileno reciclable a fines de 2020; Nespresso lanzó en 2023 en Francia y en Suiza cápsulas de papel destinadas a la recolección de biorresiduos. Las cápsulas compostables «en condiciones industriales» plantean su propio problema: solo se degradan en compostaje industrial y contaminan la recolección de plásticos si se tiran allí.

      Wikipedia, «Nespresso» y «Single-serve coffee container», consultados el 07/09/2026; nestle-nespresso.com/sustainability, consultado el 07/09/2026
      • El marco europeo ha cambiado. El reglamento (UE) 2025/40 de 19 de diciembre de 2024 relativo a los envases y los residuos de envases (PPWR), en vigor desde febrero de 2025, sustituye a la directiva 94/62/CE: todo envase deberá alcanzar a partir de 2030 un grado de reciclabilidad (A, B o C) basado en criterios de diseño, y al menos el grado B en 2038
      • se aplican tasas mínimas de contenido reciclado a los plásticos a partir de 2030, elevadas en 2040
      • los formatos de un solo uso quedan prohibidos a partir del 1 de enero de 2030 (anexo V)
      • el artículo 9 impone a las bolsitas permeables de té y de café y a las cápsulas flexibles ser compostables en condiciones industriales a más tardar el 12 de febrero de 2028, en toda la Unión y sin condición de recolección; la condición de una recolección de biorresiduos solo vale para la opción nacional que apunta a las cápsulas rígidas no metálicas para máquina. La mezcla de plástico, aluminio y borra húmeda que forma la cápsula es exactamente lo que este reglamento tiene en la mira.
      Reglamento (UE) 2025/40 de 19/12/2024, eur-lex.europa.eu/eli/reg/2025/40; Wikipedia, «Packaging and Packaging Waste Regulation», consultado el 07/09/2026

      El análisis de ciclo de vida matiza, sin embargo, el proceso a la cápsula. El equipo de la Universidad de Quebec en Chicoutimi (Viana et al., 2023) compara cuatro preparaciones de una taza de 280 ml: el filtro tradicional emplea 25 g de molienda, la prensa francesa 17 g, la cápsula 14 g, el soluble 12 g. La producción del café pesa de 40 a 80 % de las emisiones totales: producir 11 g de arábica emite alrededor de 59 g de equivalente CO2, mientras que la fabricación de una cápsula y su envío a vertedero emiten 27 g. El filtro tradicional, que sobredosifica y calienta más agua, tiene la huella más alta; el soluble la más baja, con las dosis recomendadas. El desecho visible no es la partida principal.

      Viana, Marty, Boucher & Dessureault (UQAC), The Conversation, 05/01/2023

      184La huella de carbono de una taza

      Mark Maslin y Carmen Nab (University College London) cifran la huella del café por kilo de verde. Un arábica convencional de Brasil o de Vietnam, consumido en el Reino Unido, pesa 15,33 kg de equivalente CO2 por kilo de café verde.

      El mismo kilo producido en condiciones llamadas sostenibles baja a 3,51 kg, es decir, una reducción posible de 77 %. Estas condiciones tienen un contenido preciso: agroforestería, abonos reducidos, flete marítimo, secado solar. No es, pues, una etiqueta, es una lista de prácticas.

      Referido a la taza, sobre la base de 18 g de café verde, la diferencia se lee mejor. Un espresso convencional pesa alrededor de 0,28 kg de CO2e, un espresso sostenible 0,06 kg.

      La leche cambia el orden de magnitud. El latte pasa a 0,55 kg (0,33 en sostenible), el capuchino a 0,41 (0,20), el flat white a 0,34 (0,13). Cuando la hay, la leche pesa más que el propio café.

      En el café solo, el cultivo domina, y ante todo los abonos nitrogenados, por delante del transporte y del tueste. Referido a 9,5 mil millones de kilos producidos por año, y a una producción que estos autores ven triplicarse de aquí a 2050, la apuesta es agrícola antes que doméstica: lo que se juega en el mostrador pesa menos que lo que se juega en el campo.

      Maslin & Nab (UCL), The Conversation, 04/01/2021

      Lo que une la huella de carbono con el resto de esta lámina es el montón detrás del beneficio. Una misma pulpa da allí tres resultados opuestos, según lo que se haga con ella.

      Dejada fermentar al aire libre, emite metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2 a veinte años. El montón no es neutro: se calienta.

      Metanizada en un digestor, la misma pulpa suministra un combustible que reemplaza la leña o el gas del secado. El metano va entonces al quemador en lugar de irse al aire.

      Compostada, devuelve a la parcela un nitrógeno que no tendrá que comprarse en forma de abono sintético. Ahora bien, esos abonos son la principal partida de las emisiones en la finca.

      La valorización de los subproductos no es, pues, un capítulo aparte de la huella del café. Es una de sus principales palancas, y una de las pocas que dejan algo al productor.

      OIC 2024, pp. 15-16, 57-59; Maslin & Nab 2021; razonamiento LC cap. 20

      185De lo lineal al círculo: lo que bloquea y lo que funciona

      Si todo esto es conocido, cifrado, probado y a veces comercializado, ¿por qué 86 % del peso de la cosecha mundial sigue yendo a parar a montones? Primero la estructura: la pulpa sale húmeda, en volumen, durante unas semanas al año, en zonas rurales a menudo en altura, en 12,5 millones de explotaciones de las cuales 95 % tienen menos de cinco hectáreas, a miles de kilómetros de las industrias que sabrían emplearla; no se construye una cadena de biomasa sobre un flujo estacional, perecedero y atomizado sin que alguien financie al intermediario.

      Después la administración: los códigos aduaneros que faltan y la regla de los nuevos alimentos. Por último la distancia entre adhesión y práctica: en una encuesta sectorial citada por la OIC, de 322 encuestados, solo 37 % aplican una práctica circular aunque el interés de la iniciativa es consensual. Adherir no cuesta nada; aplicar cuesta secado, almacenamiento, transporte, un socio y una salida duradera. El Circularity Gap Report 2024 juzga circular solo 7,2 % de la economía mundial: el café no está atrasado, está en el promedio.

      OIC 2024, pp. 16, 30, 79; ITC, The Coffee Guide, 4.ª ed. (2021), p. 2; LC cap. 20

      Allí donde funciona, no hay ningún avance técnico en juego. Lo que desbloquea es la información y la proximidad.

      El proyecto SISSI, en Trieste, ciudad de tueste, aplica la simbiosis industrial territorial. El término recubre una idea simple: el desecho de una fábrica sirve de materia prima a su vecina. El método tiene dos tiempos. Primero se cartografían los flujos de residuos de una cuenca. Luego se conecta a los tostadores, que producen película plateada, con los papeleros, químicos o fabricantes de materiales instalados al lado, que buscan una carga vegetal.

      El C4CEC de Turín juega con otra palanca, la puesta en común. Este centro para la economía circular del café se creó con la Fundación Lavazza y el Politecnico di Torino. Reúne a más de 35 miembros en un espacio llamado precompetitivo, es decir, un terreno donde competidores comparten la investigación realizada antes de los productos. Es coautor del informe de la OIC.

      En ambos casos, lo que faltaba no era un proceso ni una máquina. Era una lista: quién produce qué, y quién lo necesitaría.

      La OIC presenta el paso de la cadena lineal al círculo ante todo como una fuente de ingresos para los productores. Es el único ángulo viable, porque el productor es quien pagaría el secado, el almacenamiento y el transporte de esta materia. Sin ingreso enfrente, no tiene ninguna razón para encargarse.

      El orden de magnitud vuelve concreta la cosa. Una explotación que vende dos toneladas de café verde produce de ocho a doce toneladas del resto. Un camión al año, en suma, que se empuja detrás del edificio y que no figura en ningún papel (véase la economía).

      OIC 2024, pp. 15-16, 33, 80; ico.org, presentación del Coffee Development Report 2022-23, consultado el 07/09/2026; LC cap. 20

      186Hoy (2023-2026)

      El yacimiento crece, y hacen falta varias cifras para delimitarlo, porque ninguna cubre exactamente el mismo perímetro.

      Primera referencia, las exportaciones mundiales de la campaña 2025-2026. Alcanzaban 106,16 millones de sacos de octubre de 2025 a junio de 2026, y 140,6 millones de sacos en doce meses móviles. El detalle por especie da 81,59 millones de sacos de arábica y 58,99 de canephora, según el informe mensual de la OIC de julio de 2026.

      Esta cifra dice lo que cruza una frontera, no lo que crece. El saco exportado es café verde, ya despulpado, trillado y secado en el país de origen. La biomasa, en cambio, nunca ha salido de la finca.

      Segunda referencia, la producción. El informe Beyond Coffee, por su parte, razonaba sobre 165,5 millones de sacos producidos. De ese total se deriva el tonelaje de biomasa anunciado al comienzo de esta lámina, porque todo el cálculo parte de la cereza cosechada.

      Ahora bien, ese total se ha revisado dos veces. La OIC elevó la cifra a 168,2 millones ya en diciembre de 2023. El Livre café señala que la campaña 2026-2027 supera los 189 millones de sacos.

      Dicho de otro modo, la base de cálculo del informe de referencia ya está superada en alrededor de 14 %. Todas las cifras de biomasa que se derivan son, pues, mínimos, no estimaciones altas.

      Dos precisiones de honestidad, por último. Ningún Coffee Development Report posterior al de 2022-2023 estaba en línea en el sitio de la OIC al 7 de septiembre de 2026. Y los 40,68 millones de toneladas de biomasa siguen siendo, hasta hoy, la única cifra mundial consolidada de que se dispone.

      OIC, Coffee Market Report, julio de 2026, ico.org, consultado el 07/09/2026; OIC 2024, p. 22; LC cap. 20

      Sobre la cáscara, la Unión Europea dispone desde febrero de 2022 de un marco legal, obtenido por los dos mayores tostadores del continente, el producto sigue siendo marginal en volumen y sin código aduanero propio. Sobre la borra, el modelo de la recolección masiva para combustible ha quebrado (Bio-bean, 2023) mientras que el de la extracción de ingredientes cosméticos se consolida (Kaffe Bueno, distinciones 2024 y 2025). Sobre la película plateada, la investigación publicada en 2024-2025 la prueba como fibra alimentaria, carga de contrachapado y film de embalaje. Sobre las cápsulas, el reglamento (UE) 2025/40 está en vigor desde el 11 de febrero de 2025 y es aplicable desde el 12 de agosto de 2026; sus primeras obligaciones fechadas son los límites de sustancias per- y polifluoroalquiladas, los PFAS, al 12 de agosto de 2026, y la compostabilidad de las bolsitas y cápsulas flexibles al 12 de febrero de 2028, antes de los criterios de reciclabilidad de 2030, fecha en la que Nespresso apunta a 60 % de reciclaje mundial. Sobre las aguas de lavado, los estudios etíopes de 2021, 2023 y 2024 muestran que en el primer país productor de África la mayoría de las estaciones vierten sin tratamiento eficaz, mientras que Colombia ha desplegado una tecnología sin agua en unas 20 000 unidades. La circularidad del café, en 2026, es real allí donde la materia cae cerca de una industria, y casi nula allí donde cae en masa.

      reglamento (UE) 2022/47; Lekto Woodfuels, enero de 2025; kaffebueno.com; Wronka et al. 2025; Petaloti et al. 2025; reglamento (UE) 2025/40; nestle-nespresso.com/sustainability; Genanaw et al. 2021, Amare et al. 2023, Ulsido et al. 2024; González-Freire & Martínez-Hernández 2022
      Cerezas, 1909
      Rama de Coffea arabica con frutos, fotografía de 1909, Ukers 1922. Cada cereza pesa de 1,5 a 2 g y solo entregará un grano de arroz en la taza. Archivo, dominio público.

      Balance de masa

      EtapaLo que queda (por cada 1 000 g de cerezas)
      Cerezas recogidas1 000 g
      Café verde (5 a 7:1)150-200 g
      Café tostado (-15 a -20 %)120-170 g
      Materia disuelta (18-22 %)22-37 g
      Parte bebida2-4 % (OIC: 1-5 %)
      Coste 1955, p. 48; OIC 2024, pp. 28-29; cálculo LC cap. 20

      De la cereza a la taza

      Lo que queda, en gramos, de mil gramos de cerezas recogidas, en cada etapa de la cadena. La última barra es la materia efectivamente disuelta en la bebida.

      02705408101080Cerezas recogidas: 1 000 gCerezas recogidas1 000 gCafé verde: 150-200 gCafé verde150-200 gCafé tostado: 120-170 gCafé tostado120-170 gMateria disuelta: 22-37 gMateria disuelta22-37 g

      El tres por ciento de la cereza llega a la taza. Todo el resto, el noventa y siete por ciento, sale de la cadena bajo otra forma.

      Las cifras
      Masa restante
      Cerezas recogidas1 000 g
      Café verde150-200 g
      Café tostado120-170 g
      Materia disuelta22-37 g
      Coste 1955, p. 48; OIC 2024, pp. 28-29; cálculo LC cap. 20

      Los subproductos

      CoproductoParteDónde se forma
      Piel y pulpa39-43 % de la cerezaFinca, húmedo, estacional
      Mucílago~22 kg / 100 kgFinca, disuelto en el agua
      Pergamino35-39 % de la cereza secaEstación, seco, almacenable
      Cascarilla (vía seca)~45 %Estación, seco
      Película plateada0,4 %Planta de tueste
      Borra~11,4 Mt / añoEn casa del bebedor
      Biomasa total40,68 Mt / año, 86 % de la cosecha
      OIC, Beyond Coffee (2024), pp. 21-28, 57-73

      Vías de valorización

      VíaMateriaPrincipioEscala realFrenos
      Compost, lombricompostPulpa, cascarilla, borra, películaDegradación aeróbica o por lombrices, retorno al sueloHabitual en la finca y en casa de particularesLixiviados, C/N elevada, fitotoxicidad de lo fresco
      Alimentación animalPulpa, cascarillaEnsilado o secado, de 2,5 a 42 % de la ración según la especieLocal, América Central desde los años 1970Cafeína y taninos, destoxificación necesaria
      CáscaraPulpa seca, cascarillaInfusión 3 g / 100 ml / 90 °C / 5 minNicho, coffee shops desde 2017Novel food (UE autorizado 2022), sin código aduanero, secado sanitario
      BiogásPulpa, mucílago, cascarilla, aguasFermentación anaeróbica, metano para el secadoPilotos y estaciones equipadasInversión, estabilidad del digestor, estacionalidad
      Combustión, briquetasPergamino, cascarillaCalor de secado, briquetas prensadas (Dilla)Habitual para el pergaminoCombustión al aire libre desaconsejada por la OIC
      BiocharPergamino, cascarilla, borraPirólisis sin oxígeno, enmiendaPilotosEquipo, mercado de carbono incierto
      HongosBorra, pulpaSustrato pasteurizado para pleurotos, 73 % del sustrato consumidoPequeña escala (GroCycle desde 2011)Mano de obra, salida local
      BiocombustibleBorraBiodiésel (73-96 % del aceite), bioetanol, leñosBio-bean 2013-2023, fábrica de 50 000 t/año, quiebraRecolección dispersa, materia húmeda, rentabilidad
      Cosmética, extracciónBorra, película, pulpaAceite, antioxidantes, cafeína, tensioactivosKaffe Bueno, IntercosExtracción industrial, reglamentación cosmética
      MaterialesPergamino, cascarilla, películaCompuestos, papel (Favini 15 %), cuero sintético, contrachapado, vasos (Huskee)Industrial para la película, nicho para la cascarillaFlujo regular requerido, logística
      Pectina, concentradoMucílagoExtracción de la pectina, concentrado de bebida (NAOX)Un caso citado por la OICMucílago diluido en el agua de lavado
      Carbón activado, biosorbenteBorra, cascarillaActivación térmica > 170 °C, adsorción de contaminantesLaboratorio y pilotosCompetencia del carbón activado de cáscara de coco
      OIC 2024, pp. 57-73; Feedipedia; Lee et al. 2023; Arya et al. 2021; Wikipedia «Bio-bean»; grocycle.com; kaffebueno.com; documento de formación profesional, La cáscara

      Aguas de lavado

      Proceso o sitioAgua (l / kg)Carga
      Lavado convencional, Colombia40DQO 24 000-30 000 mg/l
      Estaciones del Gidabo, Etiopía 202263 (mín. teórico 22)Ríos: DBO 254-600, DQO 1 100-3 830 mg/l
      Vertido bruto, Sidama 201915 000-20 000 l / díaDBO 2 410-3 770, DQO ~4 100-4 300 mg/l, pH 2,4-2,7
      Límite de vertido etíopeDBO 80, DQO 250 mg/l, pH 6-9
      Tolva seca o húmeda< 2
      Tratamiento ecológico, Colombia0,7-1> 90 % de la contaminación retenida en la pulpa
      BECOLSUB~0,8DQO -77,5 a -83,8 %
      Sin vertido< 0,5
      González-Freire & Martínez-Hernández 2022; Genanaw et al. 2021; Ulsido et al. 2024; Rattan et al. 2015

      Cápsulas y carbono

      HechoValorFuente
      Cápsulas Nespresso vendidas 2000-2010> 20 mil millonesWikipedia
      Aluminio por cápsula no reciclada~1 gWikipedia
      Tasa de reciclaje Nespresso 201724,6 %Wikipedia
      Objetivo Nespresso 203060 %nestle-nespresso.com
      Molienda por taza de 280 mlfiltro 25 g, prensa francesa 17 g, cápsula 14 g, soluble 12 gViana et al. 2023
      11 g de arábica producido~59 g CO2eViana et al. 2023
      Cápsula fabricada y enterrada~27 g CO2eViana et al. 2023
      Café verde convencional15,33 kg CO2e / kgMaslin & Nab 2021
      Café verde «sostenible»3,51 kg CO2e / kgMaslin & Nab 2021
      Espresso convencional~0,28 kg CO2eMaslin & Nab 2021
      Latte convencional~0,55 kg CO2eMaslin & Nab 2021
      Wikipedia «Nespresso»; nestle-nespresso.com/sustainability; The Conversation, 05/01/2023 y 04/01/2021

      Cronología

      • 1638Vesling distingue en Venecia la bebida de las envolturas de la de los granos (Ukers).
      • 1732La Roque describe el café de la Sultana, hecho de películas y de pergaminos, sin amargor.
      • 1886El Pharmaceutical Journal señala que los árabes de Yeda infusionan la envoltura y tiran el grano.
      • 1922Trigg (Ukers) recoge los usos de la pulpa: abono (2,61 % N), alcohol de los azúcares, combustible.
      • 1979Braham y Bressani, Coffee Pulp: Composition, Technology and Utilization (IDRC).
      • 2011GroCycle cultiva pleurotos en borra en Devon.
      • 2013Fundación de Bio-bean en Londres; fábrica de 50 000 t/año en 2015.
      • 2016Hamburgo prohíbe las cápsulas en los edificios municipales.
      • 2017Starbucks lanza el Cascara Latte (10 de enero); 24,6 % de las cápsulas Nespresso recicladas.
      • 2020Notificaciones de Nestlé (mayo) y de Lavazza (noviembre) para la cáscara como alimento tradicional.
      • 2022Reglamento (UE) 2022/47: la pulpa de cereza y su infusión autorizadas en la Unión (febrero).
      • 2023Quiebra de Bio-bean (marzo-abril); cápsulas de papel de Nespresso en Francia y en Suiza.
      • 2024OIC, Beyond Coffee: 40,68 Mt de biomasa al año; reglamento PPWR adoptado el 19 de diciembre.
      • 2025PPWR en vigor (febrero); película plateada probada en contrachapado y films de embalaje.
      • 2026Exportaciones 2025-26: 106,16 M de sacos de octubre a junio (OIC, julio).
      fuentes citadas en el texto
      Lámina XIV

      El agua

      Una taza de café filtrado es más de un 98 % agua, y el argumento se detiene justo donde se vuelve interesante: un agua perfectamente buena para beber puede dar un café plano o malo, porque no cuentan sus defectos sino sus iones. La física de la disolución, la alcalinidad y la dureza, las unidades, las sales y sus hidratos, la fabricación de un concentrado, las recetas publicadas, la medición, y una calculadora de perfiles de sabor al estilo de los concentrados minerales del mercado. Según el capítulo «Water» de Gagné (2021), sus artículos de 2018, Colonna-Dashwood y Hendon (2015), la SCA y el laboratorio de Zúrich.

      187Lo que hace el agua, y por qué

      Para comprender por qué el agua extrae el café, hay que detenerse un minuto en su forma. Vale la pena, porque todo lo demás se desprende de ella.

      La molécula de agua es un triángulo: dos hidrógenos unidos a un oxígeno. En esos enlaces, el oxígeno atrae hacia sí los electrones. Resultado: la molécula lleva un polo negativo de un lado y dos polos positivos del otro. Se dice que es polar.

      Como tiene un lado más y un lado menos, cada molécula se aferra a sus vecinas. Son los enlaces de hidrógeno, y el agua se comporta así como una multitud de pequeños imanes de formas irregulares.

      Veamos ahora qué ocurre cuando cae en ella un sólido, sal de mesa por ejemplo. Las moléculas de agua se voltean alrededor del intruso: presentan su lado negativo a las cargas positivas de la sal, y su lado positivo a sus cargas negativas.

      Esa atracción basta para separar el sodio del cloro. Cada ion queda envuelto en una capa de agua orientada. Se vuelve invisible. Está disuelto.

      Y por eso casi toda agua contiene iones, tomados del suelo que atravesó. El carbonato de calcio de las calizas, por ejemplo, le da a la vez iones calcio e iones bicarbonato.

      Retenga estos dos: son las dos propiedades más importantes para la extracción del café. Y actúan en concentraciones demasiado bajas para cambiar el sabor del agua misma. Usted no los siente en un vaso de agua, los siente en la taza.

      Gagné, The Physics of Filter Coffee (2021), cap. 2, p. 19-22

      Para diluir un espresso en un americano, basta con que el agua sea buena. Para extraer, hacen falta cationes, sobre todo magnesio y calcio, que van a buscar en la molienda los compuestos del sabor; el sodio desempeña un papel menor y requiere concentraciones más altas para hacerse notar. El bicarbonato, por su parte, es un tampón: captura los iones hidrógeno de los ácidos. Si hay muy poco, la taza es agria e inestable; si hay demasiado, neutraliza los ácidos aromáticos que se fue a buscar antes de que se puedan saborear.

      Gagné, Water for Coffee Extraction, Coffee ad Astra, 16 de diciembre de 2018, p. 1-3; Gagné 2021, p. 22-23

      188Alcalinidad y dureza, y las palabras que engañan

      La alcalinidad total es la capacidad del agua de resistir los cambios de pH. En la práctica se mide por su concentración de iones bicarbonato, ya que son ellos los que forman el tampón del que acabamos de hablar.

      Atención a la palabra, que engaña dos veces. La alcalinidad no es el pH. Y un pH «alcalino» designa otro concepto, pese al parentesco de los nombres.

      Dejando aparte los contaminantes, es probablemente el parámetro que más pesa en el sabor. ¿Por qué este? Porque muchos de los compuestos deseables del café son ácidos. Una alcalinidad alta los modifica químicamente a medida que se extraen, incluso antes de que lleguen a la taza.

      Veamos ahora las cifras. En los ensayos sensoriales del laboratorio de Zúrich, el agua preferida fue la menos alcalina probada, 20 ppm. Este resultado exige una salvedad: el café utilizado estaba quizá tostado más oscuro que el promedio del café de especialidad. Una alcalinidad baja habría salido entonces favorecida, porque preservaba una acidez por lo demás discreta.

      La comunidad, por su parte, usa corrientemente de 40 a 50 ppm. Gagné encuentra 20 ppm un poco demasiado agria en los tuestes claros. La cifra correcta depende, pues, del café que se le echa, no solo del agua.

      Gagné 2021, p. 23-24; Wellinger y Yeretzian 2015

      La dureza total es la concentración de cationes, calcio y magnesio en la práctica. Su efecto es menos directo: el consenso de los profesionales es que un agua más dura favorece la extracción de ciertos compuestos, sin que el mecanismo se haya demostrado en el café; la hipótesis, fundada en datos de cromatografía de gases, es que estos iones aumentan la velocidad de difusión de compuestos específicos.

      El magnesio tendería a extraer algo más de cafeína y menos ácido quínico que el calcio; el sodio favorecería un perfil muy distinto, con varios ácidos favorecidos y cafeína y eugenol desfavorecidos. Otros experimentos preliminares no lograron medir diferencia alguna en la tasa de extracción al variar la dureza, y suponen que el calcio y el magnesio actúan como moduladores del sabor incluso en concentraciones imperceptibles en el agua.

      La anécdota de campo sostiene que una dureza cálcica más alta favorece el cuerpo y el dulzor, y que un poco de magnesio añade complejidad. Regla aproximada de Colonna-Dashwood: un agua más blanda, con alcalinidad y dureza bajas, extrae menos y da una acidez más brillante, imitando ciertos aspectos de un tueste más claro.

      Gagné 2021, p. 24-25, según Colonna-Dashwood y Hendon, Water for Coffee (2015), Hendon, Colonna-Dashwood y Colonna-Dashwood, Journal of Agricultural and Food Chemistry 62 (2014), Smrke (comunicación personal) y Colonna-Dashwood, 5 de enero de 2016

      Dureza temporal y dureza permanente sirven sobre todo para hablar del sarro. El sarro se forma cuando los cationes se recombinan con el bicarbonato en carbonato de calcio que precipita y daña las máquinas. La dureza temporal, llamada carbonatada, mide la cantidad máxima de sarro que el agua puede formar: es la menor de las dos magnitudes, alcalinidad o dureza, en unidades equivalentes, por lo general la alcalinidad.

      Los kits de titulación vendidos para la alcalinidad suelen llamarse, erróneamente, pruebas de dureza carbonatada. La dureza permanente es lo que queda de cationes una vez consumido todo el bicarbonato, es decir, la diferencia entre ambas, nula cuando la alcalinidad supera la dureza.

      Gagné 2021, p. 25-26

      189Las unidades

      Los iones se miden en masa por volumen, mg/L, a menudo escrito ppm en las botellas estadounidenses, lo que Gagné juzga engañoso, ya que no se trata de un número de iones por millón de moléculas. Los químicos prefieren contar los iones: moles por litro, o «ppm como CaCO₃», la concentración en masa que se obtendría si se reemplazara el ion por una molécula de carbonato de calcio, una manera extraña pero cómoda de obtener una magnitud que no depende de la masa de la especie.

      Es la unidad adoptada por la SCA. Un ppm como CaCO₃ equivale a 0,056 grado alemán, 0,01 mmol/L de calcio más magnesio o 0,02 mmol/L de bicarbonato, 0,40 mg/L de calcio, 0,24 mg/L de magnesio, 1,22 mg/L de bicarbonato. Un grado francés equivale a 10 ppm CaCO₃; un grado alemán, a 17,85.

      Gagné 2021, p. 22-23, tabla de conversión; Wellinger, Smrke y Yeretzian, SCA Water Quality Handbook (2018)

      190La norma, y las zonas que no coinciden

      ParámetroObjetivo SCAAceptable
      Cloro, olorninguno
      Residuo seco (TDS)150 mg/L75-250
      Dureza cálcica68 mg/L CaCO₃17-85
      Alcalinidad total40 mg/L CaCO₃cerca de 40
      pH7,06,5-7,5
      Sodio10 mg/Lcerca de 10
      SCA, Water Quality Handbook; lista retomada por Gagné 2018, p. 2

      En un gráfico de dureza contra alcalinidad, las aguas del grifo de las grandes ciudades se alinean a lo largo de una diagonal donde ambas son iguales, porque el agua toma sus minerales al disolver caliza; las jarras filtrantes desplazan la composición a lo largo de esa misma línea, hacia cero. Todas las recomendaciones, SCA, Colonna-Dashwood y Hendon, Zúrich, y todas las recetas publicadas, son aguas relativamente blandas, con dureza por debajo de 200 ppm y alcalinidad entre 20 y 80; la mayoría de las ciudades del mundo tienen un agua mucho más dura.

      París, por ejemplo: 90 mg/L de calcio, 6 de magnesio, 220 de bicarbonatos, 10 de sodio, 420 mg/L de residuo seco, es decir, una dureza de unos 250 ppm CaCO₃ y una alcalinidad de unos 180, fuera de todas las zonas. La SCA apunta al sabor; la SCAE trazó una zona más estrecha, alcalinidad de 40 a 75 y dureza de 50 a 175, dictada por la formación de sarro y la corrosión de las máquinas; las dos solo se superponen en parte.

      El protocolo profesional de cata pide un agua pura y sin olor, con entre 50 y 150 ppm de residuo seco, calentada entre 90 y 95 °C, siendo 93 lo ideal.

      Gagné 2021, p. 26-27, gráfico de las composiciones; Eau de Paris, la qualité de l'eau, tabla de mineralidad (consultado el 7 de septiembre de 2026); SCAE water chart; documento de formación profesional, guía de cata, p. 5

      191Las sales, y la trampa de los hidratos

      Los minerales empleados históricamente son el cloruro de calcio, el sulfato de magnesio, el cloruro de magnesio, el bicarbonato de sodio y el bicarbonato de potasio; el carbonato de calcio, el sulfato de calcio y el citrato de calcio existen, pero son más difíciles de encontrar o de disolver, y el citrato actúa sobre la alcalinidad mediante un anión distinto del bicarbonato. Hacen falta minerales de calidad alimentaria: los grados de laboratorio, que son más puros, pueden contener impurezas no aptas para el consumo, metales pesados incluidos.

      Y hay que leer la forma hidratada en la etiqueta: un hidrato lleva consigo un número fijo de moléculas de agua que pesan en la balanza. Pesar cloruro de calcio creyéndolo anhidro cuando es tetrahidratado subestima gravemente el calcio añadido. El cloruro de calcio se vende sobre todo anhidro, en pequeñas esferas blancas; el sulfato de magnesio sobre todo heptahidratado, es la sal de Epsom, cristales transparentes como la nieve; el cloruro de magnesio sobre todo hexahidratado, grandes copos lechosos; los bicarbonatos no tienen hidrato.

      Tres propiedades por ajustar, alcalinidad, dureza, relación magnesio-calcio, y cinco ingredientes: hay varias combinaciones para una misma agua. La elección entre sulfato y cloruro de magnesio es histórica, no se sabe si el anión cambia el sabor; la elección entre bicarbonato de sodio y de potasio quizá tenga una pequeña importancia, ya que el sodio puede marcar ligeramente el perfil, mucho menos que el magnesio y el calcio.

      Gagné 2021, p. 26-29
      SalForma habitualLo que aporta
      Cloruro de calcioCaCl₂ anhidro, esferas blancascalcio, cloruro
      Sulfato de magnesioMgSO₄·7H₂O, sal de Epsommagnesio, sulfato
      Cloruro de magnesioMgCl₂·6H₂O, copos lechososmagnesio, cloruro
      Bicarbonato de sodioNaHCO₃, sin hidratoalcalinidad, sodio
      Bicarbonato de potasioKHCO₃, sin hidratoalcalinidad, potasio
      Carbonato de calcioCaCO₃calcio y alcalinidad, muy poco soluble en agua pura
      Gagné 2021, p. 26-28

      192Obtener agua pura

      A menudo es la parte más difícil, y la menos ecológica. Cuatro rutas llevan al agua pura, y cada una se paga: en tiempo, en equipo o en agua tirada.

      • La destilación domésticaAlrededor de una hora por litro, con un ventilador ruidoso. Hay que mantener el aparato con regularidad con ácido débil, de lo contrario el agua adquiere un sabor metálico. El de Gagné se sobrecalentó y dejó de funcionar al cabo de un mes.
      • Las jarras de microfiltraciónRetiran la gran mayoría de los sólidos disueltos, mientras que las jarras ordinarias son mucho menos agresivas. Peak Water, concebida por Colonna-Dashwood para el café, microfiltra y luego remineraliza con resinas de intercambio iónico; la jarra BWT devuelve magnesio. Todas exigen un filtro nuevo cada mes o cada dos meses, incluso sin uso, porque los microbios proliferan en ellas.
      • El agua destilada embotelladaSirve a corto plazo y para viajar. Los grandes bidones retornables son quizá la opción más eficaz.
      • La ósmosis inversaInstalada en el grifo, la ósmosis inversa da un agua de unos 10 ppm en lugar de destilada. Esos 10 ppm se ajustan en el concentrado, e incluso permiten conservar la relación magnesio-calcio y la relación dureza-alcalinidad del agua local. Es la mejor opción para una cafetería o un gran consumidor. El precio es un rendimiento de 10 a 20 %: cada litro de agua blanda envía de 4 a 9 litros al desagüe.

      Una falsa buena idea para terminar. Añadir un ácido al agua del grifo para bajar su alcalinidad no funciona. Los ácidos débiles, el vinagre por ejemplo, reaccionan con una parte del bicarbonato pero dejan tras de sí otro tampón. En cuanto a los ácidos fuertes, son peligrosos.

      Gagné 2021, p. 28-30

      193Hacer un concentrado

      Añadir las sales directamente a cada litro exige una precisión extrema y mucha agitación. De ahí el concentrado: una gran cantidad de sales en un poco de agua pura caliente, que se almacena y se dosifica después. Se pesa una vez, se vierte durante semanas.

      Primero el recipiente. Ninguna pieza metálica, por tanto plástico o vidrio. Y sobre todo no hermético, porque el concentrado desgasifica CO₂ mucho tiempo después de su preparación: el gas debe poder salir. Gagné utiliza una botella flexible de 350 mL de salsa barbacoa, tras enfriar en un tarro de vidrio.

      La secuencia, después.

      • Pesar las salesCon una precisión de 0,01 g, con una cuchara de plástico negro o de vidrio, y guantes. Se toman en el orden en que ensucian cada vez más: cloruro de calcio, cloruro de magnesio, sulfato de magnesio, bicarbonato de sodio, bicarbonato de potasio.
      • Calentar y luego tararLlevar el agua destilada a 90 °C o más. Tarar el tarro una vez que las sales están dentro.
      • CompletarEnjuagar la cuchara con un poco de agua caliente vertida en el tarro, y luego completar hasta la masa de agua deseada. Esa masa excluye la de las sales, y por eso se taró justo antes.
      • Dejar que se desgasifiqueCon la tapa apoyada, nunca enroscada.
      • TrasvasarCuando el tarro está frío, remover con una varilla de vidrio o de plástico, y luego trasvasar recuperando los depósitos sólidos. Guardar en el refrigerador, aunque la concentración de minerales ya es hostil a las bacterias.
      • DosificarAgitar vigorosamente, pesar la dosis con una precisión de 0,1 g, verterla en la botella de agua pura, enjuagar la cuchara con un poco de esa agua. Esperar idealmente treinta minutos.

      Un agua preparada a partir de agua del grifo o de ósmosis también se guarda en el refrigerador: esas aguas contienen bacterias, y la ósmosis no las retira todas.

      Pueden aparecer partículas sólidas los primeros minutos. Son las impurezas que tolera el grado alimentario de ciertas sales. En el filtro no tienen consecuencia, porque el lecho de café las retiene.

      Queda por elegir la fuerza del concentrado. Cuanto más fuerte, más precisa es la pesada, mejor resiste a los microbios y menos espacio ocupa. Pero precipita más. Agite, de lo contrario la composición varía de una dosis a otra.

      Gagné 2021, p. 30-32; Park y Hu 2010 sobre las bacterias y la ósmosis inversa

      194Las recetas publicadas

      Para 350 mL de concentrado, 4 g/LMgSO₄·7H₂OMgCl₂·6H₂OCaCl₂NaHCO₃KHCO₃AguaKHGH
      Rao / Perger8,83,52,63,03,5328,64088
      Rao / Perger simplificado13,002,66,00328,44088
      Rao (2013)07,05,307,0330,74094
      Barista Hustle17,2005,90326,94080
      Gagné 2021, p. 34 (masas en gramos, KH y GH en ppm CaCO₃; lectura OCR verificada mediante el cálculo estequiométrico)

      Gagné solo probó tres de ellas y prefiere por lo común la Rao/Perger simplificada, que no supo distinguir a ciegas de la Rao/Perger completa, más fácil de preparar y más cómoda. Con la receta Barista Hustle, solo magnesio, percibió cada vez claramente menos dulzor, lo cual es coherente con la idea corriente de que el calcio influye en la percepción de lo dulce, sin que ningún estudio sólido lo haya demostrado.

      En 2018, en cata a ciegas, ya había preferido Rao/Perger al agua Third Wave Water, juzgada demasiado ácida, ella misma muy superior al agua de Montreal. Estas recetas se transponen a otros hidratos, otros volúmenes, otras concentraciones, a un agua blanda no destilada o a otras sales mediante simples consideraciones de estequiometría: se pueden añadir iones, nunca retirarlos, de modo que el agua de partida debe contener menos de cada especie que el objetivo. Es lo que hace la calculadora de más abajo.

      Gagné 2021, p. 32-35; Gagné 2018, p. 6 y 11-14

      195La calculadora de perfiles

      Elija un perfil de sabor, o fije sus objetivos; indique de qué agua parte; ajuste la fuerza. La calculadora resta lo que su agua de base ya contiene, da las sales que hay que pesar para un concentrado del tamaño y la dosis elegidos, la composición iónica obtenida, y sitúa el agua en las zonas SCA y SCAE, junto a las recetas publicadas y el agua de París.

      Los perfiles nombrados por su efecto en la taza, vivo, floral, redondo, cuerpo, no se distinguen por su dureza sino por la relación magnesio sobre calcio y por el reparto entre sulfato y cloruro: son las palancas en las que las recetas publicadas difieren realmente entre sí. Ninguno supera la dureza de la más dura de ellas, 94 ppm en Rao 2013, y la mayoría permanece en la banda aceptable de la SCA, de 17 a 85 ppm. Los efectos en la taza anunciados son los que reportan los profesionales, no resultados medidos, y la calculadora lo repite bajo cada perfil.

      Gagné 2021, p. 33-35 (principio del cálculo); Apax Lab, concentrados Tonik, Jamm, Lylac, Konflux, páginas de producto y composiciones declaradas (consultadas el 7 de septiembre de 2026); perfiles y objetivos: el autor del sitio, no una norma

      Cómo calcula

      Dureza y alcalinidad se convierten en iones: calcio = dureza cálcica ÷ 2,497, magnesio = dureza magnésica ÷ 4,118, bicarbonato = alcalinidad ÷ 0,8202, en mg/L. La parte de magnesio fijada en sulfato viene de la sal de Epsom, el resto del cloruro de magnesio; el calcio viene del cloruro de calcio; el bicarbonato lo aporta primero el sodio pedido, luego el potasio pedido, y si falta, bicarbonato de potasio suplementario; el sodio y el potasio restantes vienen en cloruros. Masas molares: MgSO₄·7H₂O 246,47, MgCl₂·6H₂O 203,30, CaCl₂ 110,98, NaHCO₃ 84,01, KHCO₃ 100,12, NaCl 58,44, KCl 74,55. Para un concentrado dosificado a D gramos por litro, cada sal pesa mg/L × tamaño ÷ (1 000 × D). El agua de base se resta ion por ion antes del cálculo; no se puede retirar lo que tiene de más. El residuo seco es la suma de los iones, sin corrección de conductividad.

      Química y conversiones: Gagné 2021, p. 22-23 y 33-35; hojas de cálculo Coffee ad Astra 2018; zonas: SCA Water Quality Handbook, SCAE water chart; agua de París: Eau de Paris (2026)

      196Medir su agua

      Los conductímetros, llamados medidores de TDS, miden la conductividad eléctrica del agua y la traducen en residuo seco. Son pequeños, baratos y rápidos. También son problemáticos, por dos razones.

      La primera: la lectura depende fuertemente de la temperatura, y la corrección integrada es imperfecta. La segunda: la traducción en residuo seco supone un perfil químico de agua de grifo típico, y aplica una relación de 0,5 o de 0,7 según el aparato. Si su agua no se parece a ese perfil, la cifra que se muestra ya no quiere decir gran cosa.

      El resultado es una aproximación grosera de la dureza, y nada en absoluto sobre la alcalinidad, que cuenta más. Cuente con 30 % de error típico, más 20 % si no se corrige la temperatura.

      El aparato conserva dos usos: detectar que un agua ha cambiado, y comprobar que un agua está bien destilada. Siempre que se mida a la misma temperatura, 25 °C por convención.

      Los kits de acuariofilia son mucho mejores, porque titulan en lugar de estimar: se cuenta una gota de reactivo a la vez en 5 mL de agua, hasta el viraje de color. Naranja a verde para la dureza, azul a verde y luego amarillo para la alcalinidad en API.

      El reactivo de dureza es una sal tetrasódica de EDTA, una molécula que captura el calcio y el magnesio. Está tamponado a un pH muy alto con trietanolamina, lo que hace el viraje más nítido de leer.

      Su resolución, en cambio, es tosca: cada gota vale un grado alemán, es decir, 17,85 ppm. Es mucho cuando las recetas apuntan a 40. Un kit Red Sea baja a 2,5 ppm por gota para la alcalinidad, pero solo a 82 para el magnesio.

      ¿En qué orden medir? La alcalinidad primero. Una mala alcalinidad perjudica mucho más al sabor que una mala dureza.

      Gagné 2021, p. 34-38; Wellinger, Smrke y Yeretzian 2017

      Tres estrategias mejoran la precisión de estas titulaciones.

      • La titulación extendidaSe pone más agua en el tubo: el doble, y cada gota vale la mitad, alrededor de 9 ppm en lugar de los 17,85 del kit de 5 mL; cuatro veces más, 20 mL como en la tabla de la calculadora, y baja hacia 4,5 ppm. El precio es un consumo de reactivo que crece en la misma proporción. Y la ganancia se estanca: pasado cierto punto dominan otros errores, como la hipótesis que hace el kit sobre la relación magnesio-calcio. Nunca cuente con algo mejor que 5 ppm o 5 % de la medida.
      • La titulación inversaPara las aguas duras, por encima de 400 ppm, donde una titulación ordinaria exigiría demasiadas gotas. Se parte de un volumen fijo de reactivo, y luego se añaden gotas de agua hasta el viraje inverso, con una pipeta calibrada en una balanza al miligramo, 25 gotas pesadas.
      • La titulación inversa asistida por balanzaEl mismo principio, salvo que se pesan el reactivo y el agua en lugar de contar las gotas. Debe realizarse entre 18 y 25 °C, para que las densidades en las que se basa el cálculo sigan siendo válidas.

      Quedan los colorímetros electrónicos, como el Hanna HI775 para la alcalinidad. Más cómodos y más precisos, pero caros y ávidos de reactivo. Este lee en mg/L de bicarbonato: divida entre 1,22 para volver a ppm CaCO₃.

      Atención a las referencias. Los modelos HI719 y HI720 no sirven, porque están hechos para concentraciones ínfimas. Y el único fotómetro de dureza que Gagné encontró adecuado, el HI96735, es caro y complicado.

      Comparó todos estos métodos con su agua Rao/Perger, esperada a 40,5 ppm. Todos acertaban, dentro de las barras de error. Los más precisos eran la titulación con balanza y el colorímetro. Y la titulación inversa con cinco gotas de reactivo ahorra mucho reactivo con el mismo error.

      Gagné 2021, p. 38-45, con sus hojas de cálculo en línea

      197El agua de las máquinas

      Una máquina de espresso o una cafetera con caldera calienta el agua de manera continua, y concentra por tanto el sarro. Ya no está en juego solo el sabor, sino el aparato.

      De ahí una zona más estrecha, la de la SCAE: alcalinidad de 40 a 75 y dureza de 50 a 175 ppm CaCO₃. Se sostiene entre dos peligros opuestos. La formación de sarro aumenta con la dureza carbonatada, lo que empuja los límites hacia abajo. La corrosión, en cambio, amenaza a las aguas demasiado blandas y poco tamponadas, lo que los empuja hacia arriba.

      Los ablandadores de resina de intercambio reemplazan el calcio y el magnesio por sodio. El agua ya no forma sarro, pero conserva toda su alcalinidad. Y un exceso de sodio y de bicarbonato da tazas planas y saladas: la máquina se salva, el café no.

      Los cartuchos de filtración profesionales proceden de otra manera, mediante intercambio iónico parcial o mediante ósmosis con remineralización. Un bypass regulable dosifica la parte de agua que pasa realmente por el tratamiento.

      En ambos casos, la regla de campo cabe en una frase. Mida la alcalinidad de salida, y no el residuo seco.

      SCAE water chart; Colonna-Dashwood y Hendon 2015; Gagné 2021, p. 25-26 y 29-30

      198Antes de la química: el agua en los viejos tratados

      El consejo más antiguo que recoge Ukers viene de un comerciante londinense del siglo XVII: algunos hacen el café con agua de manantial, pero no es tan buena como el agua de río o del Támesis, porque la primera lo vuelve duro y desagradable, mientras que la otra lo vuelve suave y agradable, dulce para el estómago; y para aclarar un café turbio, una o dos cucharadas de agua fría que precipitan las partes pesadas al fondo.

      Dos siglos antes de la medición, la observación era correcta: el agua de manantial calcárea es dura y alcalina, el agua de río más blanda. La regla de las proporciones del mismo comerciante, dos onzas de polvo por cuarto de galón, es decir, unos 50 gramos por litro, dice también qué tan fuerte era el café de 1660.

      Ukers 1922, cap. XXXVI, p. 691-692, citando un manual inglés del siglo XVII

      199Hoy

      RiegoAguaCapitalVentaja propiaDefecto propio
      Goteo, microaspersoresel más económicoaltofertirrigación, follaje secogoteros tapados, roedores, salinidad
      Aspersióncasi el doblealtocualquier relieve, desencadena la floraciónlava los tratamientos, energía, viento
      Cuencola mitad que la aspersiónbajaretiene la tierra, sin quemadura salinadosis mal controlada, cuencos rellenados
      Botella perforadamínimonuloprendimiento de las plantas jóvenessolo en la plantación
      UCDA 2019, § 3.2, p. 30-32, tablas 7-9

      Desde 2018, el agua para café se ha convertido en un producto que se compra.

      Primero, sobres de minerales para disolver, con Third Wave Water en 2016. Luego, jarras remineralizantes, con Peak Water en 2019. Y desde 2023, lanzados en Australia, concentrados líquidos en gotas.

      Estos últimos ofrecen cuatro perfiles de sabor, construidos sobre cloruros, sulfato de magnesio, bicarbonatos y a veces sílice. La dosificación es de 3 a 4 g por litro, o de una a diez gotas en una taza de 200 mL.

      ¿Es una moda de laboratorio? No solo: la gran mayoría de los finalistas del campeonato mundial de Brewers Cup 2025 declaran haberlos utilizado.

      La investigación sigue. El centro de excelencia de Zúrich, la ZHAW, continúa publicando, y la SCA ha integrado el agua en su Coffee Value Assessment.

      Pero queda un vacío, y es instructivo. El efecto de los aniones, del potasio y del pH sigue sin haberse aislado mediante un estudio controlado. La razón es física: no se los puede variar sin tocar el resto. Cambie el pH y cambiará el equilibrio de los bicarbonatos. Añada un anión y añadirá forzosamente un catión con él. Ciertas preguntas se resisten al experimento, no por falta de interés, sino porque la naturaleza se niega a aislarlas.

      Apax Lab, páginas de producto (2026); Third Wave Water; Peak Water; Gagné 2021, p. 24-25 y 33; Gagné 2018, p. 3-4
      Flor de cafeto
      Flor de cafeto silvestre, Lokobe, Madagascar. Fotografía, véase la procedencia.
      1 ppm como CaCO₃ equivale a
      grados alemanes0,056 °dH
      grados franceses0,1 °f
      calcio + magnesio0,01 mmol/L
      bicarbonato0,02 mmol/L
      calcio0,40 mg/L
      magnesio0,24 mg/L
      bicarbonato1,22 mg/L
      Gagné 2021, p. 22-23
      ZonaAlcalinidadDurezaLo que busca
      SCA objetivo4068el sabor
      SCA aceptable≈ 4017-85el sabor
      SCAE central40-7550-175las máquinas
      Recetas publicadas4080-94el filtro
      Zúrich 201520 preferidaensayo sensorial
      SCA; SCAE; Gagné 2021, p. 23-27 y 34
      AguaCaMgHCO₃NaGHKH
      París, grifo90622010≈ 249≈ 180
      Ósmosis inversa≈ 2≈ 0,5≈ 6≈ 1≈ 7≈ 5
      Destilada000000
      Eau de Paris, tabla de mineralidad (2026), mg/L; GH y KH calculados; ósmosis: orden de magnitud, Gagné 2021, p. 30
      MediciónPrecisiónCosto
      Medidor de TDS≈ 30 %, nada sobre la alcalinidadbaja
      Kit API, 5 mL17,85 ppm por gotabaja
      Titulación extendida, 20 mL≈ 5 ppm o 5 %4 veces más reactivo
      Titulación inversa, 5 gotas≈ 5 ppm o 5 %poco reactivo
      Colorímetro HI775mejor, independiente del aguaelevado, reactivo fijo
      Gagné 2021, p. 35-45
      Lámina XV

      Las preparaciones

      De la decocción bebida con su borra al espresso perfilado bar por bar: cada manera de poner el agua en contacto con el café, con su fecha, su inventor, sus fabricantes, sus ajustes cifrados y la física que explica lo que da en la taza. Los aparatos anteriores a 1922 se fechan con los capítulos XXXIV y XXXVI de Ukers y su cronología; la física del filtro procede de Gagné (2021); los métodos y las cifras recientes, de patentes, fabricantes, normas de la SCA y trabajos publicados hasta 2026.

      200Lo que se extrae, y cómo se mide

      Un grano tostado solo cede al agua entre 30 y 32 % de su masa; el resto, con la celulosa de las paredes celulares a la cabeza, es insoluble. Este techo limita toda preparación. Lo que se toma de él se llama porcentaje de extracción (masa disuelta dividida por la dosis seca); la concentración de la bebida (TDS, en % de sólidos disueltos) depende además de la cantidad de agua.

      Dos tazas con el mismo rendimiento medio pueden diferir por completo si una resulta de una extracción uniforme a 20 % y la otra de una mezcla de células agotadas a 28 % y de células apenas tocadas a 15 %.

      Gagné 2021, p. 1-4 (de Maria et al. 1994; Ellero y Navarini 2019)

      El rendimiento y la concentración son dos medidas de laboratorio, y ninguna de las dos cifras dice si la taza es buena. En 1957, Ernest E. Lockhart, primer director del Coffee Brewing Institute, establece el vínculo que faltaba. Cruza esas dos magnitudes con las preferencias de un panel estadounidense, en The Soluble Solids in Beverage Coffee as an Index to Cup Quality.

      El panel dibuja una ventana. Rendimiento de 18 a 22 %, concentración de 1,15 a 1,35 %. La cuadrícula europea, la del European Coffee Brewing Centre (ECBC), conserva el mismo rendimiento pero sitúa la concentración más arriba, de 1,30 a 1,55 %, según el procedimiento común de la SCA y el ECBC sobre la uniformidad de extracción. Lo que cae fuera tiene un sabor reconocible, y ahí es donde la medición se vuelve útil.

      Por debajo de 18 %, no se ha tomado lo suficiente del grano: hierba y maní. Por encima de 22 %, se ha tomado lo que había que dejar, de ahí el amargor y la astringencia.

      La SCA hizo de esta ventana el Golden Cup Standard. Luego la tradujo en ajustes verificables en la norma 310-2021, la que certifica las cafeteras domésticas. No se certifica un sabor, se certifican consignas, y son tres. 55 g de café por litro de agua, con una tolerancia de ± 10 %. Un agua a 93 ± 3 °C en el momento en que toca el café molido. Y de 4 a 8 minutos de contacto.

      La ventana, por su parte, se ha movido. Gagné señala que, con los tuestes claros y los molinos recientes, la preferencia se ha desplazado hacia arriba. Menos de 19 % rara vez pasa por bueno, y algunos profesionales reivindican más de 22 %. El límite inferior de Lockhart se ha convertido en un piso, y su límite superior ya no es una prohibición.

      SCA, Towards a New Brewing Chart (25, issue 13); SCA Standard 310-2021, Home Coffee Brewers (PDF alojado por CoffeeGeek, oct. de 2023); Gagné 2021, p. 2-3 (Lingle 1996; Rao 2014, 2016, 2018)

      El diagrama de Lockhart se ha rehecho, y lo que cambia tiene menos que ver con las cifras que con la pregunta planteada. El cuadrado «ideal» respondía con un sí o un no. El nuevo diagrama dice cómo va a ser la taza.

      El trabajo empieza en 2017 en el Coffee Center de la Universidad de California en Davis, en torno a Ristenpart y Guinard. Lo financia Breville, con la SCA y la Coffee Science Foundation, y dura siete años. El nuevo Coffee Brewing Control Chart aparece en el Journal of Food Science el 18 de diciembre de 2024.

      Existen cuatro versiones. En lugar del cuadrado único, más de cien descriptores sensoriales cubren el plano: se lee lo que da un punto, y no solo si está permitido. Líneas de proporción de preparación lo atraviesan en diagonal. La relación entre la dosis y el agua se lee, pues, en el diagrama, en lugar de calcularse aparte.

      La conclusión principal está en otra parte. El «buen café» no es único: depende del grupo de consumidores consultado. Los propios autores reconocen el límite de su medición. Los paneles de cata contaban con doce voluntarios, y las pruebas de preferencia se hicieron sobre todo con estudiantes de Davis.

      Fresh Cup, Why the New Coffee Brewing Control Chart is a Big Deal (2025); UC Davis College of Engineering, comunicado de prensa; Guinard et al., J. Food Science, 2024

      La física de la extracción se resume en dos palabras. La advección se lleva con la corriente lo que ya está disuelto en la superficie de las partículas; la difusión, lenta, hace migrar los solubles desde el centro de la partícula hacia su superficie, tanto más rápido cuanto más caliente está el agua (el coeficiente de difusión crece con la temperatura, relación de Einstein-Smoluchowski) y más pequeña es la partícula. Los compuestos no difunden a la misma velocidad: la cafeína y la trigonelina salen rápido, incluso de las partículas grandes; los aceites se quedan en las grandes.

      Las partículas más finas, hechas de células rotas, lo entregan todo de golpe. Cambiar la molienda cambia, pues, el perfil aromático incluso con el mismo rendimiento, y no solo el tiempo de paso.

      Gagné 2021, p. 5-11 (Moroney et al. 2019; Smith 2015)

      Inmersión y percolación no se equivalen. En inmersión, sin agitación, solo la difusión aleja los solubles de la partícula; el agua se carga, la extracción se frena por sí misma: el método perdona los desvíos de tiempo, extrae con menos eficacia, deja pasar finos y da más cuerpo. En percolación, agua limpia barre sin cesar las partículas; la cama de café se filtra a sí misma y da la taza más limpia, pero todo defecto de flujo se paga.

      Un detalle cuenta en los cálculos: la borra retiene más de dos veces su peso en agua (proporción de líquido retenido cercana a 2,2 para un V60 a 1:17), y el rendimiento se calcula a partir del peso de la bebida, no del peso del agua vertida.

      Gagné 2021, p. 12-17

      201Siete siglos de utensilios

      • hacia 800-1300En Etiopía, el café es un alimento: bayas machacadas en mortero de piedra y rodadas en grasa. Entre 1200 y 1300, cáscaras y semillas se tuestan en platos de arcilla; se hierven los granos enteros, luego el polvo machacado en mortero, que se bebe con la borra. Decocción durante cuatro siglos.
      • Siglo XVIEl pequeño hervidor de mango largo, el ibrik, vuelve instantánea la preparación en el Levante: polvo arrojado en agua hirviendo, retirado del fuego varias veces cuando sube hasta el borde; canela, clavo de olor y luego azúcar. Café documentado en Estambul en 1539, primer café público en 1554.
      • 1665El molino turco de latón con manivela plegable y depósito, fabricado en Damasco; el servicio turco, hervidor de mango largo y findjans de porcelana en sus hueveras.
      • 1685Dufour publica el protocolo levantino: tres dracmas de polvo para un agua que equivale a una taza y media, una docena de hervores alejando y acercando del fuego; el pote se llama ibriq y nunca pudo ser falsificado en Francia.
      • 1711En Francia, el café molido se encierra en una bolsa de fustán sobre la que se vierte el agua hirviendo: primera infusión, primer filtro de tela. En 1722, Broadbent condena la ebullición de una onza de polvo por cuarto de galón, uso de los cafés de Londres, y recomienda cinco minutos de infusión.
      • 1760-1763En Francia la decocción cede el paso a la infusión; Donmartin, hojalatero, inventa una cafetera de bolsa de tela y grifo.
      • hacia 1800La cafetera de De Belloy, de hojalata y luego de porcelana: agua hirviendo vertida sobre el café molido retenido por una rejilla perforada. Nunca patentada, inspira a todo el siglo.
      • 1806-1812Patente francesa de Hadrot (filtro de estaño y bismuto, compactador perforado); percolador del conde Rumford, de doble pared de agua caliente, publicado en Londres en 1812 con un ensayo sobre el arte de hacer café.
      • 1817-1827El biggin inglés de bolsa de franela; Laurens (1819) patenta el percolador de bomba en el que el vapor hace subir el agua; Rabaut (1822) invierte el sentido y fuerza el agua hirviendo hacia arriba con el vapor; Gandais (1827) entrega el primer percolador de bomba realmente practicable, Durant (1827) el primer tubo interior que riega el café molido.
      • 1827-1843Nörrenberg describe una máquina de vacío (1827); Vardy y Platow patentan en Inglaterra la urna de globo de vidrio (1839); Napier construye su máquina de destilación y filtración (1840); la señora Vassieux obtiene en Lyon la primera patente francesa de una cafetera de vidrio (1842); Loysel de Santais patenta en París (1843) el principio del percolador hidrostático.
      • 1852-1959Mayer y Delforge patentan en 1852, según Wikipedia, una prensa francesa sin junta estanca; Ugo Paolini registra en 1928-1929 un émbolo filtrante montado sobre un vástago, cedido a Calimani y Moneta (patente estadounidense concedida en 1931); Bruno Cassol le añade en 1934 el resorte que sella el perímetro; Bondanini registra en Suiza en 1955 la cafetera que se convertirá en la Melior (patente estadounidense de 1959).
      • 1884-1902Moriondo patenta en Turín una máquina de vapor «instantánea» (16 de mayo de 1884, en volumen); Bezzera registra en Milán el 19 de diciembre de 1901 la patente de la taza servida una a una (concedida el 5 de junio de 1902).
      • 1905-1908Cauchois vende en Nueva York un filtro de papel japonés (1905); Melitta Bentz registra en Berlín, el 20 de junio de 1908, su filtro de papel secante, inscrito el 8 de julio.
      • 1933-1948Bialetti lanza la Moka Express (1933); Schlumbohm registra la patente del Chemex (1939, concedida en 1941); Gaggia comercializa la máquina de palanca (1948).
      • 1954-1972Wigomat, primera cafetera eléctrica de goteo (1954); Faema E61 de bomba (1961); Toddy (hacia 1963 según el fabricante, patente de modelo en 1967); Moccamaster (1969); Mr. Coffee (1972).
      • 1976-2005Patente Nespresso de Favre (1976), lanzamiento en 1986; Saeco Superautomatica (1985); Keurig K-Cup (1998); Hario V60 (2004); AeroPress (2005).
      • 2009-2026Perfilado de presión Strada EP (2009), Kalita Wave (2010), Kruve (2015), Decent DE1 (2017), Hario Switch (2019), nuevo diagrama de Davis (dic. de 2024), V60 NEO (mayo de 2026).
      Ukers 1922, cap. XXXIV (p. 619 ss.), cap. XXXVI y cronología p. 725-737; Wikipedia, Espresso machine, French press, Vacuum coffee maker, Turkish coffee (consultados el 7 de sept. de 2026); DPMA, Melitta Bentz' coffee filters; otras fechas con fuente en las secciones siguientes

      202La decocción: ibrik, cezve, café turco

      El método más antiguo es también el único en que la borra queda en la taza. En el siglo XVI, el uso levantino común era dejar el polvo en remojo un día, reducir el líquido a la mitad por ebullición, filtrarlo y guardarlo en tarros de barro; el ibrik lo reemplaza por una preparación al momento. Hacia 1650 aparece el hervidor cubierto de cobre estañado, de cuerpo abombado y cuello estrecho, en el que se vierte una vez y media el volumen de la taza, se echa el polvo cuando hierve, se retira del fuego y se vuelve a poner una docena de veces, y luego se deja el pote sobre la ceniza caliente para que la borra se asiente.

      Dufour prescribe sorber el café ardiente por el borde de la taza sin mojar la lengua en él, y prohíbe remover: «la borra no vale nada». La Roque describe el gesto de los árabes, que envuelven el pote en un paño mojado al sacarlo del fuego: la borra cae de golpe, sube una crema y ellos respiran su vapor. El azúcar entra en el café en El Cairo hacia 1625.

      Ukers 1922, cap. XXXVI, citando a Dufour 1685 y La Roque 1716; Dufour, De l'usage du caphé (1685) vía LC cap. 7 y el compendio Dufour-La Roque

      La versión moderna fue inscrita por la UNESCO en el patrimonio inmaterial en 2013, con el nombre de cultura del café turco. Parte de agua fría. Los dos usos son antiguos: Thevenot y Dufour describen el polvo arrojado en agua hirviendo, pero Rambaldi señala ya en 1691 que en Arabia, en Turquía, entre los viajeros y en los ejércitos se pone el polvo en agua fría antes de hacerla hervir.

      El polvo es muy fino, de 75 a 125 micras, más fino que el del espresso. Agua, azúcar y café van juntos en el cezve, el pequeño pote de mango largo. El calentamiento es lento, hasta que sube la espuma. Se retira del fuego, se deja subir dos o tres veces y se sirve sin filtrar.

      Nunca una ebullición franca: destruye la espuma y cuece la borra.

      La física es la de una inmersión corta a alta temperatura. Las partículas son tan finas que ceden casi todo y que permanecen en suspensión en lugar de caer al fondo. De ahí viene el cuerpo espeso, y un amargor que se corrige con azúcar en lugar de extraer menos.

      Una consecuencia pasa más inadvertida. Como en toda bebida no filtrada, los diterpenos del café, cafestol y kahweol, llegan a la taza. El papel los retiene. La borra que decanta en el fondo, en cambio, no retiene nada.

      UNESCO, Turkish coffee culture and tradition, lista representativa 2013; Wikipedia, Turkish coffee (7 de sept. de 2026); Urgert y Katan 1997 sobre el cafestol, vía Wikipedia, Cafestol

      203La infusión: bolsa de tela, prensa francesa, taza de cata

      Una idea que nos parece evidente tardó un siglo en imponerse: no hervir el café.

      La infusión sin ebullición nace en Francia en 1711, con la bolsa de fustán, una tela en la que se pone el café molido. Avanza lentamente en Inglaterra y en América, donde todavía se hierven granos enteros.

      Hay que leer lo que Broadbent, comerciante de café londinense, escribe en 1722, porque todo está ya ahí. No concibe menos de dos onzas de polvo por cuarto de galón, lo que hace unos 50 gramos por litro. Dicho de otro modo: exactamente la proporción que recomienda hoy la SCA. Tres siglos sin moverse.

      Añade dos consejos. Un pote de gres o de plata en lugar de estaño o cobre, que «le quitan su sabor», y tiene razón, esos metales reaccionan con los ácidos del café. Y una cucharada de agua fría para precipitar la borra, lo que también funciona, por simple diferencia de densidad.

      La prensa francesa desciende de ese linaje, el de la infusión sin ebullición. Necesitará un siglo y cuatro nacionalidades para ponerse a punto. El obstáculo es siempre el mismo: hacer estanco el borde del filtro. Sin ello, el café molido pasa alrededor en lugar de quedar retenido.

      • 1852Patente Mayer y Delforge. El filtro no sella contra la pared, de modo que no hay verdadera filtración: el aparato separa mal la borra del líquido.
      • 1924Patente Paquet. El problema de la estanquidad sigue sin resolverse.
      • 1929Ugo Paolini, de Milán, registra en Estados Unidos un émbolo filtrante montado sobre un vástago, cuyos derechos cede a Calimani y Moneta; su resorte mantiene el filtro a la altura deseada, aún no hace de junta.
      • 1934Bruno Cassol, también milanés, rodea el filtro con un resorte helicoidal cubierto de gasa, que se adapta a las variaciones de diámetro del vidrio: el defecto de 1852 desaparece por fin.
      • 1955Faliero Bondanini registra en Suiza una «cafetera de filtro» que cita la patente de Cassol (patente estadounidense de 1959); según Wikipedia, la fábrica francesa de clarinetes Martin la produce bajo la marca Melior.
      • 1974-1991Bodum lanza en 1974 su primera prensa francesa, compra en 1983 los derechos del Chambord y luego, en 1991, la sociedad Martin, según Wikipedia.
      Ukers 1922, cap. XXXVI, citando a Broadbent, The True Way of Preparing and Making Coffee (1722); Wikipedia, French press (7 de sept. de 2026)

      Ajustes habituales de la prensa francesa: molienda gruesa (grano de sal gruesa), 30 g para 500 mL (de 1:16 a 1:17), agua a 93-96 °C, cuatro minutos, émbolo bajado lentamente y, sobre todo, servicio inmediato, porque la borra que queda en el fondo sigue extrayendo y vuelve la taza astringente. El tamiz metálico deja pasar finos y aceites: cuerpo pesado, sedimento y cafestol. Los trabajos de Urgert y Katan (1997) establecieron que el café hervido o sin filtrar hace subir el colesterol sérico, mientras que el café filtrado con papel no lo hace; es la razón sanitaria del filtro de papel, no solo una razón de sabor.

      Wikipedia, French press; Wikipedia, Cafestol, citando a Urgert y Katan, Annual Review of Nutrition, 1997

      La taza de cata profesional (cupping) es una inmersión normalizada. Todo está fijado de antemano por una razón simple: si el protocolo no se mueve, lo único que cambia de una taza a otra es el propio café.

      El protocolo se resume en unos pocos números. 8,25 g de café molido para 150 mL de agua a 93 °C, con una tolerancia de 3 °C, es decir, una proporción de 1:18. La costra, esa capa de café molido reunida en la superficie, permanece intacta de tres a cinco minutos, y luego se rompe con una cuchara removiendo unas tres veces.

      La molienda es más gruesa que para filtro. Se muele taza por taza, a lo sumo quince minutos antes del agua. El molino se purga con unos pocos granos entre dos muestras, para vaciar lo que queda de la anterior.

      Esta taza sirve para comparar cafés, no para beberlos.

      documento de formación profesional, guía de cata, p. 4-5

      Dos aparatos híbridos han reconciliado la inmersión y el papel. El Clever Dripper de Abid (Taiwán), presente en las cafeterías norteamericanas desde 2008-2009, es un cono con filtro de papel cuya válvula solo se abre una vez colocado sobre la taza: se infusiona de tres a cuatro minutos y luego se deja escurrir. Hario respondió en 2019 con el Switch, un V60 de vidrio sobre una base de silicona cuyo orificio se cierra o se abre con una bola de acero.

      La AeroPress de Alan Adler, presentada en el Coffee Fest de Seattle en noviembre de 2005 tras dos años y una treintena de prototipos, añade la presión manual: Adler buscaba reducir el amargor acortando el contacto. Gagné mostró que la fórmula de extracción de la AeroPress es la de una percolación y no la de una inmersión, porque el émbolo expulsa el agua retenida entre las partículas; calculada erróneamente, daba rendimientos sobreestimados mientras que sus tazas estaban subextraídas, y la corrección consistía en moler más fino o poner menos café.

      Prima Coffee, Abid Clever Coffee Dripper; Coffeeness, Hario Switch Review; AeroPress Inc., About; Perfect Daily Grind, The History of the AeroPress (2019); Gagné 2021, p. 17

      204La percolación por gravedad, de De Belloy al V60

      Ukers distingue tres palabras que las patentes han confundido. La infusión es la extracción sin ebullición, con el agua vertida sobre el café molido. La percolación es el goteo a través de aberturas finas de porcelana o de metal, como en la cafetera de De Belloy: el agua hirviendo atraviesa el café molido retenido por una rejilla y un difusor perforado. La filtración es el goteo a través de un cuerpo poroso, tela o papel.

      Rumford, que pasa por ser el inventor del percolador, añadió sobre todo en 1806-1812 una doble pared de agua caliente y un compactador de cuatro patas que comprime dos tercios de pulgada de café molido hasta un espesor definido de media pulgada; De Belloy se le había adelantado unos seis años. Hadrot, en 1806, ya mantenía su compactador perforado a media pulgada del polvo para que el agua al caer desde lo alto no lo perturbara. Los inventores siguientes se burlaron de esa exactitud; Ukers señala en 1922 que casi todas sus ideas sobreviven en los aparatos modernos.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, p. 619-622, y cap. XXXVI (definiciones)
      • El filtro de papel tiene dos nacimientos comerciales. En Estados Unidos
      • Frederick A. Cauchois vende en 1905 su Private Estate coffee maker de papel japonés, Finley Acker patenta el mismo año un percolador de «papel poroso o secante»
      • 1908Richheimer lanza el Tricolator
      • 1911Aborn el Make-Right
      • King un accesorio de filtro de papel en 1912. En Dresde, Melitta Bentz, que perforaba un vaso de latón con un clavo y colocaba en él el papel secante del cuaderno de su hijo
      • 20 de junio de 1908registra su «filtro de café de fondo abombado, base hueca y orificios de salida inclinados»
      • 8 de julio de 1908el modelo de utilidad se inscribe en el Kaiserliches Patentamt de Berlín
      • y la sociedad queda inscrita en el registro mercantil el 15 de diciembre. En 1917, un ensayo comparativo organizado por el Tea and Coffee Trade Journal, y catado por el químico E. M. Frankel y por William B. Harris, experto en café del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, clasifica el papel en primer lugar, por delante de la tela, el vidrio, el percolador y el pote hervido.
      Ukers 1922, cronología 1905-1912 y cap. XXXVI; DPMA (oficina alemana de patentes), Melitta Bentz' coffee filters; Europeana, Melitta Bentz

      Tres conos han rehecho el método. El Chemex de Peter Schlumbohm, químico alemán emigrado, patentado en 1941 (US 2 241 368, «Filtering device», registrado el 13 de abril de 1939, concedido el 6 de mayo de 1941), funde embudo y jarra en una sola pieza de vidrio e impone un papel más lento que los demás: 7,2 mL por segundo para el Chemex blanqueado frente a 11,0 para un papel Hario con lengüeta, con un espesor casi igual, 210 micras frente a 206. El V60 de Hario, lanzado en 2004 según Hario UK, en 2005 según el sitio mundial del fabricante, es un cono de 60° cuyas nervaduras en espiral despegan el papel de la pared y cuyo orificio es ancho.

      El Kalita Wave (hacia 2010 según los revendedores; el fabricante no fecha el modelo) es de fondo plano, tres orificios y papel plisado. El Origami (cerámica plisada, orificio más ancho que el de un V60) y el Fellow Stagg X son variantes recientes. En mayo de 2026, Hario presentó el V60 NEO, primer rediseño en veinte años: 72 nervaduras finas en la parte alta del cono que convergen hacia 9 nervaduras profundas en la base, resina Tritan para resistir la temperatura, compatible con las bases Switch; los primeros usuarios describen una taza más limpia, «más cercana al té».

      Google Patents US2241368A; Chemex, About; Hario UK, Birth of the Hario V60; Corner Coffee Store, When Was the Kalita Wave Invented; Gagné 2021, p. 154-157; Yanko Design, 12 de mayo de 2026

      La ley de Darcy gobierna el flujo: el caudal crece con la permeabilidad de la cama de café (molienda más gruesa, menos compactada), la sección del filtro, la altura del agua y la densidad del líquido; disminuye con el espesor de la cama y la viscosidad. Los órdenes de magnitud lo explican todo: una columna de 8 cm de agua, un V60 lleno, empuja con 0,008 bares, mil veces menos que los 9 bares de una máquina de espresso; por eso hay que moler mucho más grueso.

      Cuatro desviaciones respecto a Darcy hacen o deshacen una taza. La migración de los finos, más pequeños que los huecos entre las partículas grandes, obstruye el fondo de la cama o el papel. La canalización, excavada por un chorro demasiado rápido o por un flujo localizado, es una región de poros grandes por donde el agua se escapa sobreextrayendo un pasillo y subextrayendo el resto. La compactación de la cama bajo presión, reversible, cuenta en el espresso pero no se ha observado en el filtro.

      Y el contorneo (bypass), cuando el agua pasa entre el papel y la pared sin atravesar toda la cama: diluye la taza y baja el rendimiento, es aleatorio y es propio de los conos con nervaduras como el V60, sobre todo cuando la columna de agua es alta y la cama resistente.

      Gagné 2021, p. 72-76 y 147-148 (Yang 2016; Rosti et al. 2020)

      De ahí el gesto. La preinfusión (bloom) moja una cama seca que resiste mucho más al agua que una cama húmeda; sin ella, el agua se abre caminos y los conserva. La capilaridad propaga el agua en todas las direcciones y la hace entrar en las partículas; el CO2 del tueste se escapa en burbujas, más numerosas con un agua más alcalina. Gagné hace el bloom durante 45 segundos en general, pero mide que un bloom de dos a tres minutos gana hasta un punto de rendimiento en tuestes claros, y vuelve amargos los tuestes oscuros.

      Hacer girar el cono (swirl) después de cada vertido elimina la canalización y devuelve los finos a la masa. La agitación aumenta la extracción y la uniformiza en las capas que alcanza; suprimirla con un rompechorros tipo Melodrip hace caer el rendimiento, a menos que se muela más fino. Un pico de cisne fino y liso permite verter desde más alto sin que el chorro se rompa en gotas; los caudales medidos van de 1 a 18 g/s para una Stagg EKG de 0,6 L y de 2 a 35 g/s para una Brewista Artisan.

      Proporciones habituales de 1:16 a 1:17, hasta 1:18 para los mejores molinos; agua cercana a la ebullición (99 °C) en tueste claro, bajada entre 88 y 96 °C en tueste oscuro; la temperatura de la mezcla (slurry) es siempre claramente inferior a la del hervidor, y depende del material del cono.

      Gagné 2021, p. 82-90, 132-134, 144, 153, 185-198 (Motoyoshi 2019; Easthope 2015)

      Los conos se comparan en tres ejes. Los fondos planos extraen de forma más uniforme en el plano pero menos en profundidad, porque la capa inferior recibe siempre un agua ya cargada; el cono lo compensa haciendo pasar más agua cerca del fondo. El cono tolera mejor las variaciones de dosis por encima de 10 g; en el fondo plano, la profundidad de la cama varía más.

      El Chemex, sin nervaduras, casi no tiene bypass, pero sí una superficie de filtro efectiva minúscula, un vidrio que enfría la mezcla y una junta cono-jarra que puede bloquear el flujo si el papel se hunde en el pico; exige una molienda más gruesa. El Kalita Wave de acero inoxidable, poco sujeto al bypass, tiene tres pequeños orificios que frenan el caudal y un metal que conduce el calor; sus pliegues de aire aíslan en parte.

      Gagné constata que los fondos planos dan un rendimiento algo más alto y una dulzura percibida superior, y atribuye la diferencia al bypass parcial de los V60, que subextrae la parte baja de la cama.

      Gagné 2021, p. 145-148, 154-157 (Moroney et al. 2019)

      205Los filtros: papel, metal, tela

      El filtro decide lo que llega a la taza. El metal tiene poros enormes: flujo rápido, casi ninguna retención de aceites ni de finos, cuerpo y sedimento. El papel frena, absorbe una parte de los aceites y una parte de los finos que migran, según su espesor; los poros de los papeles de cono se parecen, con un pico de 45 a 50 micras, y los papeles sin blanquear tienen poros más uniformes pero un sabor a cartón que obliga a enjuagar largamente (5 ppm de sólidos liberados por un Hario natural frente a 0 para un Hario blanqueado, en la medición de Gagné).

      El blanqueo se hace con cloro o con oxígeno. La tela, común en los sifones y en los cafés de Tokio, da una taza rápida y turbia como el metal, pero absorbe los aceites, que se enrancian; Gagné la considera «una pesadilla» de mantener: lavado inmediato, congelación, ebullición con detergente inodoro y luego con agua clara, secado colgado. Los índices útiles de un papel son su resistencia hidráulica, su capacidad de carga de finos antes de obstruirse (los Cafec «dark roast» están entre los que se obstruyen más pronto), su uniformidad y su resistencia en estado húmedo.

      Gagné 2021, p. 105-125 (Rao 2010)

      La idea no es nueva. En 1915, a petición de Ukers, el Mellon Institute de Pittsburgh compara nueve aparatos: el pote hervido da la mayor cantidad de «ácido cafeotánico» y de cafeína, el drip francés la menor, y la mejor taza se obtiene entre 195 y 200 °F (90 a 93 °C) y no a ebullición. En 1916, la Universidad de Kansas concluye que la filtración da la mejor infusión. Los primeros comités de tostadores estadounidenses recomendaban conservar las bolsas de muselina «en agua fría» entre dos usos, porque el secado las hace descomponerse.

      Ukers 1922, cap. XXXVI (Bacon, Mellon Institute, 1915; Home Economics Laboratories, Kansas, 1916; The Coffee Book, 1915)

      206Percoladores de bomba y cafeteras eléctricas

      El percolador de bomba no es una percolación, dice Ukers, y el nombre engaña. El agua no atraviesa la cama de café una sola vez para salir. Hierve en el fondo, el vapor la eleva por un tubo central y cae sobre una cesta de café molido. Luego el ciclo vuelve a empezar, hasta alcanzar el tono deseado. El procedimiento queda, pues, a medio camino entre la decocción y la infusión.

      El aparato es primero francés: Laurens (1819), Gaudet (1820), Gandais (1827) y Durant (1827) registran sus formas sucesivas. Desde 1825 es muy usado en Francia, Holanda, Alemania y Austria. Hanson Goodrich, de McLeansboro (Illinois), patenta el 13 de agosto de 1889 (US 408 707) la forma estadounidense, la que se pone sobre la estufa. General Electric publica en 1905 Coffee Making by Electricity, y los modelos automáticos siguen en la década de 1940.

      El defecto no es cuestión de gusto, es físico, y es doble. El café molido recibe un agua más caliente que en cualquier otro método, porque sale de la ebullición. Y es un café ya infusionado el que vuelve a pasar sobre los granos, en lugar de un agua limpia. Los dos empujan en el mismo sentido, el de la sobreextracción.

      El veredicto es antiguo. Ya en 1915, Aborn, ponente del comité de tostadores estadounidenses, lo condenaba como «un utensilio muy defectuoso». El análisis de la asociación de tostadores, presentado en 1913, cifraba la diferencia: 2,90 granos de «tannin» por taza para el percolador, frente a 0,29 para la filtración con café molido pulverizado.

      Sin embargo, hubo que esperar hasta principios de la década de 1970, y a las cafeteras eléctricas de goteo, para que fuera reemplazado.

      Ukers 1922, cap. XXXIV y cap. XXXVI (informe Aborn 1915, tabla de los taninos); Wikipedia, Coffee percolator (7 de sept. de 2026)

      La cafetera eléctrica de goteo es alemana. El Wigomat de Gottlob Widmann, patentado en 1954, mantenía un agua de 94-95 °C, y ese intervalo se convirtió en el estándar del género. Douwe Egberts lo distribuyó en el Benelux y en Francia.

      El Moccamaster de Gerard-Clement Smit (Technivorm, Amerongen) se diseña en 1968 y se vende desde 1969. Su principio es calentar más alto que el objetivo. El agua sube a 100 °C en un elemento de cobre y llega al café molido entre 92 y 96 °C: el trayecto le cuesta esos pocos grados. Diez millones de ejemplares en 2017, 137 piezas, fabricación siempre neerlandesa.

      En Estados Unidos, Vincent Marotta y Samuel Glazer lanzan Mr. Coffee en 1972. El esquema es simple: el agua pasa sobre una resistencia, se pulveriza sobre un filtro de papel y la jarra se mantiene caliente sobre una placa. El aparato reemplaza al percolador en las cocinas estadounidenses.

      La SCA acabó por controlar las propias máquinas, y no solo la taza. Su programa Certified Home Brewer fija exigencias medibles. El agua debe alcanzar 92 °C en el primer minuto de contacto con el café molido, y luego mantenerse sin superar 96 °C. El contacto dura de 4 a 8 minutos. Y la taza debe caer dentro de la ventana de 18-22 %.

      La lista 2023-2026 cuenta con quince modelos:

      • OXO, GE Profile y Café, Braun, Mr. Coffee Perfect Brew
      • Zwilling y Fellow Aiden en 2024, luego Krups, Aarke
      • Breville y Cosori en 2025-2026.
      Wikipedia (de), Wigomat; Wikipedia, Technivorm; Wikipedia, Mr. Coffee; SCA, Certified Home Brewer Program Requirements (2017) y sca.coffee/certified-home-brewer (consultado el 7 de sept. de 2026)

      207El sifón: presión de vapor y luego vacío

      El sifón es un aparato de física. En el globo inferior, calentado, la presión del vapor sumada a la del aire dilatado supera la presión atmosférica y empuja el agua al globo superior, donde espera el café molido; se infusiona uno o dos minutos a un poco menos de 100 °C, se corta el calor, el vapor se condensa, la presión cae, y la atmósfera devuelve el café hacia abajo a través de un filtro de tela, de metal, de papel o de una simple varilla de vidrio. Nörrenberg lo describe en 1827; Vardy y Platow patentan en Inglaterra en 1839 la urna de globo de vidrio; Robert Napier, de la firma de ingeniería del Clyde, presenta en 1840 su máquina por destilación y filtración, nunca patentada; la señora Vassieux, de Lyon, obtiene en 1842 la primera patente francesa de una cafetera de vidrio. Los «dobles globos de vidrio» fueron muy populares en Europa hasta finales del siglo XIX, y luego conocieron en Estados Unidos un renacer en 1914-1916 (Silex), con dos supervivientes todavía fabricados en 1922, con lámpara de alcohol, gas o electricidad; Inez Peirce, de Chicago, registra en 1930 el primer sifón automático. Japón (Hario, Yama) ha conservado su tradición y su fabricación. El calor constante compensa las pérdidas, lo que hace que el método sea caliente y estable; Gagné recomienda sustituir allí la tela por un adaptador de papel.

      Ukers 1922, cap. XXXIV, cap. XXXVI y cronología (1839, 1840, 1842); Wikipedia, Vacuum coffee maker y Coffeemaker (7 de sept. de 2026); Gagné 2021, p. 124-125, 153

      208La presión del vapor: Rabaut, Loysel, la moka

      En 1822, Rabaut tiene una idea simple y da literalmente la vuelta a la cafetera francesa: en lugar de dejar que el agua baje por gravedad, utiliza la presión del vapor para forzarla hacia arriba, a través del café.

      Es el principio que llevará, un siglo más tarde, al espresso, y ya está ahí.

      La idea se retoma de inmediato, cada uno añadiéndole su pieza. Casseneuve la patenta en 1824 con un filtro de papel. Andrews en 1841 con un cilindro perforado atornillado al fondo del pote. Samuel Parker patenta una máquina de vapor el 11 de enero de 1833.

      Luego, en 1843, Loysel de Santais produce lo que Ukers llama «las primeras ideas» del percolador hidrostático. El resultado se ve en la Exposición de 1855: dos mil tazas por hora. Ukers, prudente, precisa que se trata probablemente de medias tazas, lo que sigue siendo considerable.

      En 1922, constata que esas máquinas han sido superadas por las «máquinas italianas de filtración rápida», que dan un millar de tazas grandes por hora. El café de barra, el que se sirve rápido a mucha gente, acaba de nacer.

      Ukers 1922, cap. XXXIV; Wikipedia, Moka pot (Parker 1833)
      • La moka doméstica es la cafetera de Alfonso Bialetti, taller de Crusinallo, que habría observado las calderas de colada de tubo central de las lavanderas del Piamonte: Moka Express de aluminio, 1933, vendida en los mercados locales (alrededor de mil piezas al año a finales de la década de 1930, 70 000 en total en 1947), y luego único producto de la casa cuando Renato Bialetti toma el relevo en 1947 y lanza una campaña de carteles y de televisión con la mascota bigotuda creada en 1952
      • 220 millones de ejemplares en 2001. La caldera inferior lleva una válvula de seguridad
      • el vapor empuja el agua a 1 a 2 bares, lejos de los 9 del espresso, hacia el embudo de café molido y luego la columna. Proporción cercana a 1:10 en la práctica; a 1:15, el ensayo de Gloess et al. (2013) mide 2,13 % de sólidos, entre el filtro y el espresso. El error clásico es dejar que la caldera suba de temperatura hasta escupir: los últimos chorros son vapor sobrecalentado que quema la cama de café
      • se corta en cuanto se oye el gorgoteo.
      MoMA, Alfonso Bialetti, Moka Express, designed 1933; INeedCoffee, The Story of the Bialetti Moka Express; Bialetti, Our History; Wikipedia, Moka pot (7 de sept. de 2026)

      209El espresso, de Moriondo a la E61

      Angelo Moriondo, propietario de un café de Turín, patenta el 16 de mayo de 1884 (n.º 33/256) un aparato de vapor para café «instantáneo». El historiador Jonathan Morris, por su parte, retiene la patente que Moriondo registra en Francia en 1885. Produce en volumen, no por taza, y no tiene continuidad comercial.

      El paso decisivo corresponde a Luigi Bezzera, mecánico milanés. Presenta el 19 de diciembre de 1901 la solicitud de un sistema que sirve una taza a la vez, con grupos y portafiltros. La patente n.º 153/94 le es concedida el 5 de junio de 1902. Servir una taza a la vez cambia el comercio tanto como la técnica, pues cada cliente recibe un café hecho para él, al instante.

      • Desiderio Pavoni compra los derechos en 1903 y funda La Pavoni. Añade una válvula de descarga y una lanza de vapor
      • y obtiene en 1907 una patente italiana de mejora del «sistema Bezzera». La Tipo Gigante aparece en la Exposición de Milán en 1906. Victoria Arduino y La Cimbali nacen en la década
      • 1927La Marzocco
      • 1939en que Giuseppe Bambi patenta la caldera horizontal

      Todas estas máquinas de caldera comparten el mismo límite. Es el vapor el que empuja el agua, a solo 1,5-2 bares, y el agua llega, por tanto, demasiado caliente al café molido. La taza se hace rápido, pero quemada y sin crema.

      Wikipedia, Espresso machine (7 de sept. de 2026); Perfect Daily Grind, A history of the espresso machine (junio de 2024); Ukers 1922, cronología 1907

      Achille Gaggia separa la presión de la temperatura, y es en ese momento cuando el espresso se convierte en lo que conocemos. Su patente de 1938 se refiere a un émbolo. Su máquina de palanca de 1948, desarrollada después de 1945, comprime un resorte que el barista arma al tirar de la palanca.

      El resorte empuja entonces el agua bajo una presión que sube y luego baja, de 3 a 12 atmósferas según el historiador Jonathan Morris, con un agua que sigue por debajo de la ebullición. La presión ya no viene del calor, de modo que se puede subir una sin subir la otra. De ahí viene la expresión «tirar un shot», que describe literalmente el gesto. De ahí viene también una espuma desconocida hasta entonces, la crema, que Gaggia tuvo que vender como una cualidad.

      En 1961, la Faema E61 reemplaza el brazo por una mecánica, y la E viene, según el fabricante, del eclipse solar de ese año, lo que ningún documento de la época hallado confirma. Una bomba eléctrica volumétrica mantiene 9 bares constantes, sin necesidad de tirar de nada. Un intercambiador de calor toma el agua de preparación de un serpentín que atraviesa la caldera de vapor, de modo que un solo foco alimenta los dos usos. Su grupo termosifón, siempre copiado, se convierte en el estándar de los bares.

      Illy y Viani codificaron la definición italiana del espresso.

      • Dosis6,5 ± 1,5 g de café molido por taza.
      • Agua90 ± 5 °C.
      • Presión9 ± 2 bares.
      • Tiempo30 ± 5 segundos.
      • Volumen25 a 30 mL.

      La norma de bar moderna ha duplicado la dosis: 18 a 20 g para 36 a 40 g de bebida, una proporción de 1:2 en 25 a 30 s. Una última cifra pone las cosas en su sitio. Una taza de espresso se compone de más de nueve décimas partes de agua, lo que hace del agua la variable más descuidada de la barra.

      Wikipedia, Espresso machine; Perfect Daily Grind 2024; Coffeeness, History of the Espresso Machine; Illy y Viani, Espresso Coffee: The Science of Quality, 2.ª ed. (2005); LC cap. 00a para la proporción de agua

      210El espresso hoy: máquinas, gesto, perfilado

      Las máquinas se clasifican por su manera de calentar y de empujar. Una caldera única (single boiler) sirve para la preparación o para el vapor, no para ambos al mismo tiempo; el intercambiador (HX, E61) prepara con el agua de un serpentín sumergido en la caldera de vapor y exige una purga de 4 a 6 segundos para evacuar el agua sobrecalentada; la doble caldera (La Marzocco GS, 1970) separa los dos circuitos y da la temperatura más estable; el termobloque o thermocoil calienta el agua bajo demanda en un bloque de aluminio, sin reserva, lo que equipa a la mayoría de las máquinas domésticas y a la Decent. Las bombas vibratorias (solenoide-pistón) de las máquinas domésticas de encimera entregan 9 bares a sacudidas; las bombas rotativas de paletas de las máquinas de bar mantienen una presión continua y alimentan varios grupos. Los reguladores PID, adoptados a partir de finales de la década de 1980, mantienen la temperatura de consigna con precisión de un grado.

      Wikipedia, Espresso machine (tipos de caldera, bombas); Perfect Daily Grind 2024 (PID)

      El perfilado ha vuelto variable la presión, es decir, que ya no vale 9 bares de principio a fin de la extracción, sino que sigue una curva elegida.

      Slayer (Seattle, 2007, comercializada tras dos años de desarrollo) controla el caudal con una válvula de aguja, con tres etapas y una preinfusión larga. La Strada EP de La Marzocco (2009) es la primera de presión variable, con bombas de engranajes y paleta electrónica. La DE1 de Decent, lanzada a comienzos de 2017, es la primera doméstica que controla por fases la temperatura, la presión y el caudal desde una tableta, con las curvas mostradas en tiempo real.

      El sentido de todo esto es físico. La cama de café se compacta bajo 9 bares y su permeabilidad cae, efecto reversible; los finos rellenan los huecos. Una subida suave de presión moja la cama antes de comprimirla, lo que limita la canalización, exactamente como la preinfusión en el filtro.

      Cameron, Hendon y sus coautores (Matter, 22 de enero de 2020) modelaron la extracción del espresso. Muestran que una molienda muy fina crea zonas obstruidas, y por tanto una extracción desigual. Su recomendación es contraintuitiva y se ha probado con café: menos café, molienda más gruesa, tiempo reducido de 25-35 s a 10-15 s. La taza gana en regularidad, y se desperdicia menos café.

      Gagné recuerda por su parte que el espresso clásico se apoya en los finos para frenar el agua y dar cuerpo. Menos finos dan una taza más limpia y con menos mordiente. Hay que compensar entonces la resistencia perdida: moler más fino, bajar la presión o restringir el caudal.

      Prima Coffee, Slayer; La Marzocco, Strada EP; Espresso Outlet, History of the Decent Espresso Machine; Cameron et al., Systematically Improving Espresso, Matter 2020 (ScienceDaily, 22 de enero de 2020); Gagné 2021, p. 57

      El gesto en la barra es una serie de precauciones, cada una dirigida contra un defecto conocido. La dosis se pesa con una precisión de 0,1 g. La molienda, por su parte, se ajusta a lo largo del día. Hay dos razones para ello. Los granos se vuelven más dúctiles cuando el local se calienta, es decir, que ceden deformándose en lugar de romperse en seco. Y los cafés estrechan la molienda a lo largo del servicio.

      El café molido se distribuye luego con agujas finas, método llamado WDT, para romper los grumos que harían pasar el agua de lado. Compactado plano, preinfusión y, por último, corte según el peso de la bebida y no según el tiempo.

      Dos familias han sacado el espresso del bar, por dos caminos opuestos.

      La primera automatiza al barista. Saeco, fundada en 1981 en Gaggio Montano, lanza en 1985 la Superautomatica, primera máquina doméstica que muele, dosifica, compacta, prepara y expulsa la pastilla de borra. Siguen el cappuccinatore en 1996, la compra de Gaggia en 1999 y la venta a Philips en 2009.

      • La segunda suprime el ajuste encerrando la dosis. Éric Favre, ingeniero de Nestlé
      • patenta el sistema Nespresso en 1976, diez años antes de que Helmut Maucher autorice el lanzamiento. El producto se prueba en Japón y luego se vende en Suiza, en Francia
      • en Italia y en Japón en 1986, primero a oficinas y hoteles. Keurig
      • 1992fundada
      • lanza en 1998 su B2000 y sus K-Cup para las oficinas
      • y luego las máquinas domésticas en 2004. Vertuo llega en 2014. La protección europea de las cápsulas Nespresso expira en mayo de 2011, y el sistema deja de pertenecer a un solo fabricante; una patente más reciente se juzga no infringida y nula en Londres el 22 de abril de 2013.

      El éxito se cuenta, y su reverso también. El mercado mundial de monodosis y cápsulas alcanza 29,6 mil millones de dólares en 2024. Cada cápsula deja tras de sí 1 g de aluminio, y solo 24,6 % se recicla.

      Gagné 2021, p. 63 (Cameron 2016); Wikipedia, Saeco; Wikipedia, Nespresso; House of Switzerland, Éric Favre; Wikipedia, Keurig; IMARC, Coffee Pods and Capsules Market (2024)

      211La molienda: molinos, finos, retención

      Antes de preparar el café hay que reducirlo a polvo, y la historia de esa herramienta se extiende a lo largo de siglos sin decidirse nunca del todo.

      El primer molino es un mortero de piedra. Vienen luego las muelas de piedra superpuestas y después el molino cónico de griegos y romanos, del que Ukers observa que el principio es exactamente «el del molino metálico más moderno». Dos mil años después, se sigue moliendo de la misma manera.

      A continuación, la lista de variantes dice sobre todo dónde se bebía café. Se lee como un mapa: aparece un molino allí donde la bebida prendió, y adopta la forma que reclama el uso local.

      El molino de bolsillo turco es un cilindro, lo bastante pequeño para llevarlo encima. El molino de Damasco de 1665 es el de datación más antigua de la lista.

      En Francia, los molinos de pared son tan comunes en 1720 que se encuentran en casa de todos los hojalateros, esos artesanos que trabajaban la chapa y proveían los utensilios ordinarios del hogar. Dicho de otro modo, el molino de café ya no es un objeto raro: es ferretería corriente, que se compra en la esquina.

      Y en 1765, la señora de Pompadour tiene el suyo de oro. Un molino de oro no muele mejor que otro. Solo dice que el objeto había llegado hasta la corte.

      Luego la industria se involucra: la patente estadounidense de Bruff en 1798, el molino de pared de Wilson en 1818, el molino de pimienta de Peugeot de mecanismo de acero cementado en 1842, trasladado al café, la primera patente inglesa de Herbert en 1848 y, por fin, los molinos eléctricos de engranajes de 1900-1905, vendidos a crédito a los minoristas.

      Y durante todo ese tiempo, un detalle curioso: los conocedores han tenido la mano de mortero por superior a todos esos molinos. No les faltaba del todo la razón, pues una mano de mortero aplasta sin calentar.

      Faltaba ponerse de acuerdo sobre la finura. En 1915, la asociación de tostadores estadounidenses definía sus granulometrías por comparación con cosas que todo el mundo tenía en su cocina: polvo como la harina, pulverizada como la sémola de maíz, fina como el azúcar cristalizado, media como el azúcar grueso. Era aproximado, pero comprensible para cualquiera, algo que ninguna norma ha logrado desde entonces.

      Y ya la intuición de las mezclas granulométricas, es decir, de la distribución de tamaños de partículas dentro de una misma molienda. King patentaba en 1917 una mezcla de 90 % de muy fino y 10 % de grueso, «para retener el aroma».

      Lo que importa aquí no es la receta, sino lo que supone. Una molienda no es un tamaño único: es un surtido de tamaños, y se puede querer componerlo en lugar de padecerlo. La idea se adelanta un siglo a las curvas que se trazan hoy.

      ¿Por qué 90 y 10 y no otras proporciones, y por qué el aroma se retendría mejor así? La fórmula no lo dice.

      Ukers 1922, cap. XXXIV y cap. XXXVI, cronología (1665, 1765, 1798, 1818, 1848, 1900-1905); Wikipedia, Burr mill (Dearmann 1799, Wilson 1818, Peugeot 1842)

      Un molino se juzga por su distribución granulométrica: un pico (tamaño objetivo, por ejemplo 300-400 micras para un espresso en un Weber EG-1, medido por difracción láser), una joroba de finos hecha de células rotas, a veces bloques (boulders). Los finos vienen del aplastamiento, no del corte; cada corte produce algunos, de ahí un compromiso entre el número de cortes y los finos admitidos.

      Las fresas cónicas (fija la exterior, móvil la interior, gravedad) son más baratas, requieren poca fuerza, giran despacio y entregan de 1 a 5 g/s: convienen a los molinos manuales. Las fresas planas (dos discos, alimentación central, fuerza centrífuga) requieren de 500 a 1 800 rpm y entregan de 1 a 80 g/s, pero se necesitan discos grandes y motores potentes para un largo recorrido de corte; sus tres zonas (aplastamiento, corte, acabado) fabrican la distribución.

      Las cuchillas no cortan, rompen: distribución ancha, finos y bloques, con un tamaño que depende del tiempo de marcha. Las fresas «fantasma» de púas, para lo muy grueso, aplastan más. Gagné juzga que la cuestión cónica contra plana no está resuelta por falta de estudios sistemáticos; la alineación de las fresas, a menudo defectuosa incluso en molinos caros, ensancha la distribución e impide moler muy fino.

      Gagné 2021, p. 45-58 (von Blittersdorff y Klatt 2017; Butterworth 2016; Rhinehart 2016)

      Cuatro efectos prácticos. Los granos fríos son más quebradizos y dan más finos; Uman et al. (2016) dedujeron que moler en frío convenía al espresso, Gagné no ve ventaja en el filtro pero muele granos congelados sin pérdida de rendimiento; calentarlos en el microondas no dio nada. Las fresas se desgastan: con el mismo ajuste, el rendimiento baja lentamente, señal de que hay que afilarlas o cambiarlas. La retención (grietas, tolva, tornillo) mezcla café viejo con café nuevo; los molinos de dosis única con fresas montadas sobre imanes y sin tolva buscan una retención nula, y pesar la entrada y la salida no la mide, porque los granos retenidos se intercambian por granos frescos. Por último, el tamizado (Kruve, lanzado en 2015, juegos de tamices apilados), la difracción láser de los laboratorios y el análisis de imágenes escaneadas (aplicación de Gagné) miden la distribución; retirar los finos cambia el caudal más que el sabor.

      Gagné 2021, p. 61-68, 199-205 (Uman et al. 2016; Klatt 2015; Rao 2015; Hoffmann 2019); Kruve, About us

      212La leche

      La lanza de vapor entra en el bar con Pavoni, hacia 1905 según la historia del oficio; el único acto fechado es su patente italiana de 1907, que perfecciona el sistema Bezzera según Ukers, sin hablar de lanza. Su principio es doble, y a menudo se olvida: inyecta vapor, que calienta la leche, e incorpora aire, que la hace espumar. Calentar y espumar a la vez.

      La leche se trabaja hacia 60 °C, y esa ventana no es un capricho de barista: espumada con vapor entre 30 y 80 °C, da su mejor espuma entre 50 y 60 °C, y es a 60 °C cuando las burbujas de la leche pasteurizada están mejor repartidas. Más allá, las proteínas del suero se desnaturalizan, la espuma se desploma y el azúcar de la leche pierde su dulzor percibido. Demasiado caliente es, literalmente, menos dulce.

      El mismo estudio añade que un jurado distingue, de forma moderada a fuerte, el aroma de una leche pasteurizada del de una leche UHT, es decir, esterilizada a temperatura ultraalta.

      Cuando las burbujas se vuelven demasiado pequeñas para que el ojo las distinga, se habla de microespuma. Se vierte, por tanto se dibuja, y así nace el latte art.

      La escena ocurre en Seattle, a finales de la década de 1980, en casa de David Schomer, en el Espresso Vivace. Un gerente criado en el norte de Italia le describe una figura que había visto allí, la rosetta. Schomer no trabaja a partir de un modelo: la reconstruye a partir de ese relato.

      El detalle merece conservarse. La rosetta que se difundió desde Seattle viene de una descripción, no de una imagen a la vista: es una reconstrucción, no una copia.

      Y Schomer no es el único que busca. La abeja de Sarah Hunting en 1988 y el corazón de Lisa Persons en 1989 la preceden por poco. La rosetta no abre, pues, la serie: tres figuras aparecen en pocos años, entre personas diferentes.

      Perfect Daily Grind, A history of the espresso machine (lanza de vapor); Perfect Daily Grind, Understanding the history of latte art (ene. de 2022); International Dairy Journal, Effect of steam frothing on milk microfoam (2022); Wikipedia, David Schomer

      213El café frío y el nitro

      El cold drip, llamado «de Kioto» o «café holandés», hace caer el agua gota a gota sobre el café molido durante horas. El aparato es tradicional en Japón. La lentitud no es una pose: sin calor que apresure las cosas, la extracción se arrastra, y hace falta ese tiempo para sacarle algo al grano.

      El cold brew comercial, en cambio, es estadounidense. Todd Simpson prueba en Perú, en 1963 según el fabricante, un café infusionado en frío y servido caliente, y luego lanza el sistema Toddy, protegido por patentes de modelo de 1967 y 1973: inmersión de un café molido grueso durante 8 a 24 horas, filtración sobre fieltro, concentrado diluido luego a 1:1 o 2:1.

      El concentrado se conserva más de una semana en el refrigerador, según el fabricante. Es ese detalle el que vuelve aprovechable el método en una tienda: se prepara de antemano y en volumen, en lugar de hacer la taza a pedido.

      Dos mediciones enmarcan lo que cambia el frío. Rao y Fuller (Scientific Reports, 2018) encuentran una acidez titulable más baja en frío con un pH cercano. La acidez titulable cuenta la cantidad total de ácidos presentes, que se mide neutralizando la muestra; el pH, en cambio, solo dice su actividad en el momento de la lectura. Los dos pueden, por tanto, divergir, y es el caso aquí.

      Fuller y Rao (2017), que infusionan a temperatura ambiente, entre 21 y 25 °C, ven que la cafeína alcanza su tope entre las 6 y las 7 horas; miden más después de 24 horas en frío que después de 6 minutos a 98 °C, con la misma proporción de preparación, claramente con la molienda gruesa, sin diferencia significativa con la media. El frío no extrae, pues, menos: extrae de otra manera, y durante mucho más tiempo.

      La física es la de la inmersión, frenada por el frío. A baja temperatura todo difunde más lentamente, y en un tiempo dado son los compuestos que difunden rápido los que llegan en cantidad. Los demás se quedan en parte en el grano. De ahí la taza que se conoce: redonda, poco ácida, poco aromática.

      El nitro es un cold brew saturado de nitrógeno y servido de grifo como una stout, lo que le da una espuma densa de cerveza negra. Aparece en 2012-2013, y tres casas se disputan la paternidad: Cuvee en Austin, que lo sirve al público en el verano de 2012 según el tostador, Stumptown en Portland, que instala sus grifos en junio de 2013, y The Queens Kickshaw en Nueva York. Starbucks lo despliega en 500 tiendas en el verano de 2016, y lo hace pasar así de la barra de barrio a la cadena.

      ¿Cuánto pesa este mercado? El cold brew valía 3,87 mil millones de dólares en 2025 según Fortune Business Insights, 3,43 según Market Research Future. Dos consultoras, el mismo objeto, una diferencia de varios cientos de millones: la prudencia se impone ante estas cifras. Lo listo para beber representa más de 60 % de las ventas, y América del Norte 35,8 %.

      Toddy, The Toddy story y What is cold brew (toddycafe.com, consultados el 21 de oct. de 2026); patentes de modelo US D208 032 (1967) y D229 530 (1973); Wikipedia, Cold brew coffee y Coffee preparation (7 de sept. de 2026); Fortune Business Insights, Cold Brew Coffee Market (2025); Market Research Future (2025)

      214Medir: balanza, refractómetro, termómetro, tamices

      El barista de 2026 lo pesa todo. La balanza de 0,1 g con cronómetro y visualización del caudal (Acaia Pearl S) fija dosis, proporción, ritmo de los vertidos y peso final de la bebida; Gagné hace que una aplicación controle dos balanzas en paralelo para registrar el caudal vertido y el caudal goteado. El refractómetro mide el índice de refracción de la bebida y lo convierte en concentración; rendimiento = concentración × peso de la bebida ÷ dosis seca, fórmula simple para comunicar, mientras que fórmulas más precisas integran el agua retenida en la borra.

      Sus escollos: prisma a la temperatura de la muestra, puesta a cero con agua destilada justo antes, limpieza con alcohol, evaporación de la muestra que falsea la lectura; y sobre todo, un mismo rendimiento medio no dice nada de la uniformidad. El termómetro vale menos que el hervidor con temperatura de consigna: lo que cuenta es la temperatura de la mezcla (slurry), más baja que la del agua vertida, distinta según que el cono sea de plástico, de cerámica o de acero inoxidable. La granulometría se mide con tamiz, con láser o con imagen escaneada a 400 dpi (límite 0,1 mm).

      Gagné 2021, p. 13-17, 46-47, 173-176, 185-190, 199-205

      215Hoy

      Tres hechos recientes resumen el estado de la cuestión. El referente de la extracción ha cambiado de manos: el diagrama de Lockhart (1957) es reemplazado desde diciembre de 2024 por los diagramas de Davis, que admiten varios «buenos cafés», y sin embargo la SCA sigue certificando las cafeteras domésticas sobre la ventana de 18-22 % y 92-96 °C, con quince modelos certificados entre 2023 y 2026. El material de filtro ha llegado a la madurez: el V60 no había cambiado desde 2004 y Hario saca en mayo de 2026 una versión NEO de nervaduras dobles y resina Tritan, mientras que las cafeteras «conectadas» (Fellow Aiden, certificada en 2024) reproducen las recetas de bloom y de vertidos pulsados que Gagné describía en 2021. En espresso, la ciencia ha alcanzado a la barra: el modelo de 2020 (menos café, más grueso, más corto) y las máquinas de perfil (Decent 2017, Strada, Slayer) han hecho de los «turbo shots» a 6 bares y 15 segundos un tema de discusión normal, mientras que el mercado masivo va hacia las cápsulas (29,6 mil millones de dólares en 2024, reciclaje de 24,6 %) y lo listo para beber en frío (más de 60 % de un mercado de 3,4 a 3,9 mil millones en 2025). Véase también el tueste, el agua y la taza.

      Fresh Cup 2025; sca.coffee/certified-home-brewer (7 de sept. de 2026); Yanko Design, 12 de mayo de 2026; ScienceDaily, 22 de enero de 2020; IMARC 2024; Fortune Business Insights 2025; Wikipedia, Nespresso

      216Láminas de archivo

      RecepaPrincipioA favorEn contra
      Por fasesel huerto en partes, 1 a 4 añoscostos e ingreso escalonadoshuerto heterogéneo durante la transición
      Totaltodo de una vezhuerto uniforme, gran flujo a la reanudaciónun año sin café, gasto concentrado
      Escalonadaunos pocos pies al azar por temporadacostos escalonadosrebrotes etiolados por los vecinos, abonado imposible de planificar
      Respiradero único (técnica)todos los tallos salvo uno, cortado a los 1-2 añosrebrotes de calidad, cepa protegida: recomendadoexige volver a cortar el respiradero
      UCDA 2019, § 4.2, p. 42-45, tablas 12-13

      Grabados y fotografías de la obra de William Ukers, All About Coffee (1922), ya en dominio público.

      Primeros filtros franceses: la máquina de papel de Casseneuve, 1824
      Primeros filtros franceses: la máquina de papel de Casseneuve, 1824
      El aparato de Napier, 1841
      El aparato de Napier, 1841
      Máquinas italianas de café rápido, 1903-1904
      Máquinas italianas de café rápido, 1903-1904
      La patente Greene y Burns, 1917
      La patente Greene y Burns, 1917
      El servicio de taza única, abierto y cerrado
      El servicio de taza única, abierto y cerrado
      Cafetera vienesa, 1830, Metropolitan Museum
      Cafetera vienesa, 1830, Metropolitan Museum
      Cafeteras de los orfebres estadounidenses, entre ellos Paul Revere
      Cafeteras de los orfebres estadounidenses, entre ellos Paul Revere
      Morteros de bronce y de latón del siglo XVII
      Morteros de bronce y de latón del siglo XVII
      Cafeteras de estaño belgas, rusas y francesas
      Cafeteras de estaño belgas, rusas y francesas
      Grandes urnas de café, máquina Duparquet y Still
      Grandes urnas de café, máquina Duparquet y Still
      Cafeteras de plata del siglo XVIII
      Cafeteras de plata del siglo XVIII
      Cafeteras y aparatos, lámina del capítulo sobre la evolución de los utensilios
      Cafeteras y aparatos, lámina del capítulo sobre la evolución de los utensilios
      Los aparatos de café empleados en Estados Unidos
      Los aparatos de café empleados en Estados Unidos
      La patente de A. A. Warner para Landers, Frary y Clark, 1905
      La patente de A. A. Warner para Landers, Frary y Clark, 1905
      Primeras patentes estadounidenses de cafeteras, 1789-1921
      Primeras patentes estadounidenses de cafeteras, 1789-1921
      Aparatos antiguos, europeos y estadounidenses
      Aparatos antiguos, europeos y estadounidenses
      El percolador del conde Rumford
      El percolador del conde Rumford
      MétodoPrincipioMoliendaProporciónAguaTiempoPresiónEn taza
      Cezveinmersión en caliente, sin filtro75-125 µm~1:10calentamiento lento2-3 subidasatm.cuerpo espeso, borra, cafestol
      Prensa francesainmersión, tamiz metálicogruesa1:16 (30 g/500 mL)93-96 °C4 minatm.cuerpo, sedimento, aceites
      Catacióninmersión normalizadafiltro grueso1:18 (8,25 g/150 mL)93 ± 3 °C3-5 minatm.comparación
      AeroPressinmersión y luego émbolomedia-finavariable80-95 °C1-2 minmanuallimpia, cálculo como percolación
      V60 / conopercolación por gravedad, papelmedia1:16-1:1788-99 °C2,5-4 min0,008 barlimpia, bypass posible
      Kalita / fondo planopercolación por gravedadmedia1:16-1:17ídem3-4 mingravedadrendimiento algo mayor
      Chemexpercolación, papel gruesomedia-gruesa1:16-1:17ídem4-5 mingravedadmuy limpia, lenta
      Cafetera eléctricapercolación por gravedadmedia55 g/L92-96 °C4-8 mingravedadnorma Golden Cup
      Sifónvapor y luego vacíomedia1:15-1:17< 100 °C1-2 minvaporcaliente, tela o papel
      Mocavapor sobre la camafina~1:10 a 1:15bajo 100 °Caprox. 4 min1-2 bar2,1 % TDS a 1:15
      Espressobomba sobre cama compactadamuy fina1:2 (18 g / 36 g)90-96 °C25-30 s9 bar7-12 % TDS, crema
      Cold brewinmersión en fríogruesa1:8 concentradoambiente8-24 h (meseta hacia 6-7 h)atm.poco ácido, conservable
      Gagné 2021; SCA 310-2021; Illy y Viani 2005; Wikipedia, French press, Moka pot, Turkish coffee; documento de formación profesional, guía de cata; usos corrientes para la AeroPress y el cold brew, sin norma
      FiltroPorosAceitesFinosCaudalMantenimientoInconveniente
      Papel blanqueadopico 45-50 µmabsorbidos en parteretenidos según el espesorlentodesechable, enjuagarsabor a papel si no se enjuaga
      Papel naturalmás uniformesídemídemlentoenjuague largo (5 ppm liberados)cartón
      Chemexpapel lento, espesor corriente (210 µm)mejor retenidosmejor retenidosmuy lentodesechableobstrucción, superficie pequeña
      Metalenormespasanpasanrápidalavableturbidez, sedimento, cafestol
      Telamedianosabsorbidos y luego ranciospasan en parterápidalavado, congelación, ebulliciónranciedad, moho
      Gagné 2021, p. 105-125; Chemex, About; Wikipedia, Cafestol
      MolinoMecanismoVelocidadCaudalVentajasInconvenientes
      Fresas cónicascono dentro de cono, gravedadlenta1-5 g/spoca fuerza, baratos, manualescaudal bajo
      Fresas planasdiscos, fuerza centrífuga500-1 800 rpm1-80 g/sgran caudal, 3 zonas de cortemotor potente, alineación crítica
      Fantasma (púas)aplastamientovariablegruesopico uniforme (anecdótico)muchos finos, no muele fino
      Cuchillashélice que romperápidabajapreciofinos y bloques, no repetible
      Dosis únicasin tolva, fresas sobre imanesídemídemretención mínimaprecio, un lote a la vez
      Gagné 2021, p. 55-58, 67-68 (von Blittersdorff y Klatt 2017)
      Máquina de espressoFechaPresiónCalentamientoVentajasInconvenientes
      Vapor (Bezzera, Pavoni)1901-19051,5-2 barcalderarápida, una taza a la vezagua demasiado caliente, sin crema
      Palanca de resorte (Gaggia)19483-12 atm, variablecalderacrema, perfil natural decrecienteesfuerzo, caudal ligado al brazo
      Bomba + intercambiador (E61)19619 barserpentín en la caldera de vapor9 bar constantes, termosifónpurga de 4-6 s antes de cada taza
      Doble caldera1970 (LM GS)9 bardos circuitostemperatura estable, PIDcosto
      Termobloque / thermocoildoméstica9 bar, bomba vibratoriabajo demandacalentamiento rápido, compactaestabilidad, pulsaciones
      Perfilado (Strada EP, Decent)2009, 20170-12 bar variablesbombas de engranajes / termobloquepreinfusión, curvas, datosprecio, complejidad
      Superautomática (Saeco)19859-15 bartermobloquemuele, compacta y prepara solamolienda y compactado sin ajuste fino
      Cápsula (Nespresso, Keurig)1986, 1998hasta 19 bartermobloqueconstancia, limpiezaprecio por gramo, aluminio (1 g/cápsula, 24,6 % reciclado)
      Wikipedia, Espresso machine, Saeco, Nespresso, Keurig; Perfect Daily Grind 2024; La Marzocco, Strada EP; Espresso Outlet, Decent
      HerramientaLo que midePrecisión / rangoUso
      Balanza (Acaia Pearl S)dosis, bebida, caudal0,1 g, cronómetroproporción, ritmo, corte por peso
      Hervidor de pico de cisnetemperatura y caudal de vertido1-18 g/s (Stagg EKG 0,6 L), 2-35 g/s (Brewista)agitación controlada por la altura
      Refractómetroíndice de refracción, TDSfiltro 1,15-1,5 %, espresso 7-12 %rendimiento = TDS × bebida ÷ dosis
      Termómetro / sondatemperatura de la mezclasiempre < hervidorcomparar conos, materiales
      Tamices (Kruve, 2015)fracciones granulométricasjuegos de tamices apiladosfinos y bloques
      Difracción láserdistribución completalaboratorioreferencia
      Imagen escaneada (Gagné)distribución400 dpi, límite 0,1 mmgratuito, depende de la iluminación
      Gagné 2021, p. 3, 13-17, 128-133, 185-205; Kruve, About us
      Lámina XVI

      Las maneras

      Cómo bebe el mundo su café: los gestos, las palabras para pedirlo, el mobiliario, los precios, las horas. William Ukers levantó en 1922 el inventario de las costumbres país por país, copiando a los viajeros europeos que lo habían precedido; sus capítulos XXXII y XXXIII tratan del café de los escritores, los pintores y los orfebres, y sus capítulos IV a XIV, de la historia de las casas de café de Venecia, Viena, París, Londres, Ámsterdam y Berlín. Esta lámina los sigue desde el hogar árabe hasta el mostrador brasileño, dice cómo se fabrica una manera de beber y termina con lo que ha cambiado desde entonces.

      217La ceremonia árabe: la sala del café y sus gestos

      La casa árabe de los viajeros del siglo XIX está construida en torno al kahwah, es decir, la sala del café. La bebida da su nombre a la pieza principal, lo que dice bastante del lugar que ocupa allí.

      Las proporciones son las de una nave: unos veinte pies de alto y unos cincuenta de largo. El suelo es de arena fina. Alfombras y cojines corren a lo largo de las paredes, porque se recibe a los invitados sentados y no a la mesa.

      Un muro está levantado en sentido transversal a la dirección de la Kaaba, el santuario hacia el que uno se vuelve para rezar. Marca la orientación, y así se reza sin salir de la sala. Las mujeres solo entran en ausencia de extranjeros, ya que es la pieza donde se recibe.

      El hogar ocupa el rincón más alejado de la puerta. Un bloque de piedra excavado en forma de embudo recibe el carbón sobre una parrilla, que un fuelle reanima. Sobre su borde se alinea una hilera de cafeteras de cobre.

      Palgrave contó una docena junto a un mismo fuego, cuando la preparación pide tres como máximo. El número no sirve, pues, para hacer el café: dice la frecuencia de los invitados.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694, que cita a William Wallace y Palgrave, Narrative of a Year's Journey through Central and Eastern Arabia (1865)

      La entrada es un protocolo: cada gesto tiene su lugar, y apartarse de él se nota enseguida. Lo componen cuatro momentos.

      • El umbralSe dice Bismillah, «en nombre de Dios», antes de cruzar la puerta.
      • La marchaSe avanza en silencio hasta el centro de la sala.
      • El saludoEs-salamu aleykum, «que la paz sea con ustedes», dicho mirando al dueño de casa. Solo él se levanta para responder, y su movimiento hace levantarse a todos los presentes.
      • La manoEl invitado pone su mano abierta en la palma del dueño de casa. No aprieta ni sacude: lo uno y lo otro pasarían por descortesía.
      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Palgrave (1865)

      La preparación dura media hora delante de los invitados: cinco minutos de fuelle, granos seleccionados sobre una bandeja de hierba trenzada, tostados en un cucharón de hierro hasta que crujen y enrojecen, pero retirados mucho antes de que ennegrezcan, «a la manera errónea de Turquía y de Europa»; majados en un mortero de piedra hasta obtener una arenilla rojiza gruesa y no un polvo; llevados a una ebullición lo más ligera posible; realzados con una pizca de heyl, el cardamomo, o de azafrán; filtrados sobre fibras de corteza de palmera. El azúcar sería «una profanación absolutamente inaudita».

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Palgrave (1865)

      El servicio lleva el sentido. Quien sirve bebe primero, garantía práctica «de que no hay muerte en la jarra»; los invitados siguen partiendo del hogar de honor, el dueño de casa es servido el último, rechazar sería imperdonable. Los finjans, grandes como una cáscara de huevo, nunca se llenan más que hasta la mitad, punto de buena educación exactamente inverso al uso europeo y resumido en el adagio «llena la taza para tu enemigo». Segunda ronda en orden inverso, tercera en las grandes ocasiones: todo ello no llega a la cuarta parte de lo que un europeo traga en el desayuno, y Ukers da un promedio de veinticinco a treinta findjans por día.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Palgrave (1865)

      218El círculo beduino, los cuatro sorbos, la regla del agua

      Entre los nómadas de Doughty, el café orienta la propia tienda. El jeque Zeyd vuelve su frente hacia el sur, es decir, a pleno sol, para desalentar a los bebedores parásitos.

      El procedimiento tiene un límite, y ese límite es una regla: un hombre de rango que entra bajo una tienda de jeque debe ser servido, incluso en ausencia del dueño. Por tanto no se rechaza: se disuade.

      El equipo viaja con el campamento. Las cafeteras caben en la fatya, la cesta del café. El mortero es de latón, comprado en la ciudad, o de madera claveteada.

      El grano se maja allí «con un tintineo magnánimo», con el ritmo de todo trabajo nómada.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Doughty, Travels in Arabia Deserta (1888)

      La dosis es fija: el fenjeyn kahwah, la taza de café, «no son más que cuatro sorbos». Nadie sirve más, nadie pide más.

      Llenar hasta el borde, como se hace en las ciudades del norte, sería una injuria de sentido perfectamente claro: «bebe eso y vete». La taza llena despide, la taza a medio llenar retiene.

      El lugar también da rango. Cuanto más al fondo de la tienda, más alto es el lugar. Un pobre llegado por detrás se queda de pie, y espera a que se amplíe el círculo para él.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Doughty (1888)

      Una regla atraviesa todo el Levante: el agua se bebe antes del café, nunca después. Ukers cita la receta del cadí Hodhat, que la justifica porque el agua fría disminuye la sequedad del café y lo hace menos desvelador, y un viajero da la prueba: «Una vez, en Siria, me reconocieron como extranjero porque había pedido agua justo después de mi café». El kisher, decocción de las cáscaras tostadas de la cereza, todavía se bebía, y los galla mezclaban el grano pulverizado con grasas para hacer una ración de marcha.

      Ukers 1922, cap. XXXV, receta atribuida al cadí Hodhat

      219El café turco: la sala, el precio, la etiqueta

      El caffinet suntuoso de los viajeros románticos ya no existía en 1922, y Ukers duda incluso de que haya existido alguna vez. Su argumento cabe en una frase: «ciertamente nunca ha habido una arquitectura de casa de café». Ningún estilo se fijó para estas salas, y es en eso donde funda su duda.

      Queda un retrato canónico, el de Allom y el reverendo Walsh. El edificio se apoya sobre pilares y está abierto en la fachada. Una tarima cubierta de esteras recibe a los clientes, sentados con las piernas cruzadas.

      La sala se divide en dos: los músicos griegos de un lado, y del otro los hombres que dormitan bajo la doble influencia del café y del tabaco.

      La bebida, por su parte, se describe así: «en tazas no más grandes que hueveras, con la borra, sin crema ni azúcar, tan negro, espeso y amargo que se lo ha comparado con hollín hervido». La borra queda en la taza porque ese café no se filtra.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Walsh y Allom, Constantinople Illustrated

      El café ordinario de 1922, descrito por H. G. Dwight, es el club de las clases pobres. Calles enteras no tienen otro comercio, y los hombres de una calle, de un oficio, de una provincia o de una nación se reúnen allí entre los suyos, pues un café turco puede ser albanés, armenio, griego, judío o kurdo; la clientela es tan fija que se entiende por qué los llamaban «escuelas del saber». Sala más larga que ancha, ventanas del lado de la calle, mostrador al fondo con sus destellos de latón y su kahvehji; nadie se queda en el mostrador, uno se sienta en los bancos a lo largo de las paredes y se quita los zapatos para plegar los pies debajo de sí.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a H. G. Dwight, Constantinople Old and New (1915)

      La etiqueta llama la atención del observador: Dwight vio a un recién llegado saludar uno por uno a todos los ocupantes de una sala repleta, en la puerta y luego después de sentarse, con la mano derecha en el corazón y la palabra Merhabah o con el temennah, ese triple barrido de la mano. La preparación está medida: grano tostado a pedido en un cilindro de hierro sobre un fuego de ramas, molido hasta hacerlo polvo en el molino de latón, dejado subir tres veces en espuma sobre un brasero en una pequeña olla de mango largo; la leche sería «un sacrilegio inaudito». La taza llega con un vaso de agua que el turco bebe primero, y la levanta por el platillo. Diez paras, algo más de un centavo; y no se da propina.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Dwight (1915)

      Dos recetas enmarcan la práctica. La antigua, anotada por Fellows, es árabe: cada taza se hace en un cucharón de una pulgada de ancho y dos de profundidad, lleno a más de la mitad de café majado y luego de agua, y su contenido es más sacudido que vertido, «mucho más espeso que el chocolate». La receta turca mejorada añade el azúcar durante la cocción: tres terrones para dos tazas, dos cucharaditas de polvo, cuatro subidas sucesivas golpeando el fondo entre cada una, y luego se vierte alternadamente en las dos tazas para repartir la espuma por partes iguales.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Fellows, Excursions through Asia Minor

      220Ramadán, Karagöz y el calendario del café

      El café es cuestión de horas. Estambul, fuera del Ramadán, está desierta de noche, y es justo después del crepúsculo cuando los cafés están en su mejor momento. Durante todo el mes de Ramadán, los cafés puramente turcos cierran de día y permanecen abiertos toda la noche; solo en ese mes se puede ver, en algunos de los más grandes, el Karagöz, el teatro de sombras turco.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Dwight (1915)

      Los cafés cristianos siguen el calendario de la Iglesia, como los cafés turcos siguen el del Ramadán. El café no tiene un horario propio: toma el de la religión de sus clientes.

      Cada barrio celebra a su santo patrón con un panayiri, es decir, una fiesta patronal de tres días. La calle se llena de banderas, las mesas salen a la acera, y la sala desborda así hacia fuera.

      Un detalle escandaliza al observador: hombres y mujeres bailan allí juntos, al son de la lanterna, el organillo propio de Constantinopla. El resto del año, el café de Constantinopla solo reúne hombres.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Dwight (1915)

      221Damasco, El Cairo, Argel: el agua, el humo y el narrador

      El texto más preciso que reproduce Ukers se escribió en 1836, para acompañar una lámina de Bartlett y Purser. Ukers anota que habría podido escribirse en 1922, tan poco había cambiado el decorado. La referencia es la casa de café que Shemsi había llevado de Damasco a Constantinopla en 1554.

      Los cafés damascenos están construidos sobre el propio río, el Barada. Un techo ligero descansa sobre pilares delgados. El entarimado de madera se riega y se eleva unas pulgadas sobre la corriente: el agua corre así bajo los pies de los bebedores.

      Los asientos son pequeños, y cada uno coloca el suyo donde quiere. Nada está apoyado contra la pared, a diferencia de los bancos de los cafés de Constantinopla. El cliente compone él mismo su lugar. La taza de moca, por su parte, llega en cuanto el extranjero se sienta, sin que tenga que pedir nada.

      Dos fórmulas sacadas de este texto hicieron fortuna. La primera: «El turco tiene aquí su ópera, su teatro, su conversazione». La segunda: «Mahoma cometió un grave error al omitir los cafés en el otro mundo».

      Ukers 1922, cap. XXXV, comentario de la lámina de Bartlett y Purser (1836)

      En El Cairo, Ukers toma como documento el cuadro de Gérôme conservado en el Metropolitan Museum: dos hombres preparan la bebida junto a un hogar, un derviche baila. La preparación es turco-árabe modificada, café en polvo hervido en un ibrik con azúcar. El café acompaña toda transacción comercial, y los salones de barbero árabes sirven café, tabaco y dulces desde hace siglos.

      Ukers 1922, cap. XXXV

      En Argel, Rousseau y Roland de Bussy describen el interior típico, y cabe en un inventario corto. Un sótano estrecho y profundo. Dos bancos cubiertos de esteras. Tazas desportilladas, pinzas, una caja de azúcar moreno, un pequeño hornillo. Nada más.

      Es la ilustración más nítida de lo que se acaba de decir: la casa de café no tiene arquitectura, tiene un hogar y con qué sentarse.

      Argelia dio sin embargo una palabra al vocabulario del café. El mazagran es el café frío azucarado, alargado con agua o con hielo. Su nombre vendría del fuerte de Mazagran, conservado para Francia por el tratado de la Tafna en 1837.

      La moda tiene sus adversarios. Jardin la condena sin rodeos: «Esta manera de servir el café en vasos no tiene razón de ser».

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Antoine Rousseau, Th. Roland de Bussy y Jardin

      222Venecia: el primer caffè de Europa y la plaza como salón

      En Europa, el café fue vendido primero por los vendedores de limonada. El comercio precede, pues, a la bebida: se añadió el café a un puesto que ya servía bebidas frescas.

      El vocabulario lo retuvo más tiempo que el uso. En Florencia, no los llamaban caffettieri sino limonáji, los limonaderos. Y el café de Procope empezó como una limonadería.

      La cronología veneciana, por su parte, sigue siendo incierta, y Ukers mismo lo dice. Refiere 1645 para la primera casa de café de Italia, pero anota que falta una confirmación convincente.

      Lo que está establecido empieza más tarde. Una tienda abre bajo las Procuratie Nuove en 1683. Le sigue el Caffè Florian, abierto por Floriano Francesconi en 1720. El Quadri, abierto en 1775 por Giorgio Quadri de Corfú, es el primero en servir en Venecia verdadero café turco.

      El detalle cuenta: después de cerca de un siglo de cafés venecianos, la bebida que se servía allí seguía sin ser el verdadero café turco.

      Ukers 1922, cap. IV, p. 25-31, y cap. XXXV

      Las salas son bajas, sin adornos, sin ventanas, mal iluminadas, y la jornada está reglada: por la mañana los comerciantes, abogados, médicos y buhoneros, por la tarde y hasta tarde en la noche las clases ociosas, incluidas las mujeres. Florian se había vuelto un directorio viviente: quienes dejaban la ciudad le dejaban tarjetas e itinerarios, y cuando la gota lo inmovilizó su amigo Canova hizo un modelo de su pierna para ahorrarle las pruebas de botas.

      Para un veneciano de cualquier rango, el café era el último lugar visitado al salir de la ciudad y el primero al regresar. En 1775 y luego en 1776, el Consejo de los Diez encargó a los Inquisidores de Estado que extirparan esos «cánceres sociales»; los cafés sobrevivieron.

      Ukers 1922, cap. IV, p. 25-31, que cita a Hazlitt y Molmenti

      Padua produjo el café concebido como monumento. Antonio Pedrocchi, vendedor de limonada, compra una casa vieja, descubre que no hay sótanos, hace excavar y encuentra que la casa está construida sobre la bóveda de una antigua iglesia que contiene un tesoro. Las obras comienzan en 1816, el Caffè Pedrocchi abre el 9 de junio de 1831 y no se termina hasta 1842; Ukers lo considera el café más hermoso del mundo.

      Ukers 1922, cap. IV, p. 25-31, y cap. XXXIII, p. 587-614

      223Viena: la mezcla, el periódico y la palabra para pedir

      Leyenda · durante el sitio de 1683, Franz Georg Kolschitzky, polaco que había vivido entre los turcos, atraviesa las líneas enemigas el 13 de agosto con uniforme turco. Lleva los mensajes entre la guarnición y el ejército de socorro. Tras la derrota del 12 de septiembre, reclama del botín los sacos de café verde que nadie quiere.

      Ukers publica luego los archivos municipales, y el personaje resulta allí menos nítido. Kolschitzky reclama. Se compara con los héroes de Roma y de Esparta. Exige una casa de al menos mil florines, obtiene en 1685 el 30 de Haidgasse, la revende en el año, y muere de tuberculosis en 1694.

      Lo que muestran los archivos es un hombre que reclama su recompensa, no un hombre que funda un negocio. Lo que está establecido no es él, pues, sino la institución.

      El gremio de los kaffee-sieder, los cocedores de café, hizo erigir su estatua: el oficio se quedó con ese nombre como origen. Y en 1839, la ciudad cuenta con ochenta cafés intramuros y cincuenta en los suburbios.

      Ukers 1922, cap. IX, p. 49-52, que cita a M. Bermann, Alt und Neu Wien; sobre la forma de este tipo de relato, LC cap. 7

      El vocabulario cabe en tres palabras: mélange, es con leche; brauner, es más oscuro; schwarzer, es sin leche. El café vienés se sirve en dos partes de café por una de leche caliente, coronado de crema batida; durante la guerra de 1914-1918 y después, la leche condensada reemplazó a la crema y la sacarina al azúcar. En los restaurantes, una urna combina un tamiz metálico y una bolsa de tela: tras seis minutos de infusión, un tornillo levanta el tamiz y la presión fuerza el líquido a través de la bolsa. Se acompaña con un kipfel o un Kugelhupf, «junto al cual nuestro bizcocho es plomo».

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      El café vienés es sobre todo una suscripción a la prensa mundial. Un viajero de principios del siglo XVIII describe ya salas llenas de zeitungs-doctors, «doctores de los periódicos», que juzgan los acontecimientos más graves y se entrometen hasta en la vida del emperador. Charles J. Rosebault, en el New York Times, da la fórmula más citada: «El café de Viena ha sido imitado en todo el mundo, pero el resultado nunca ha dejado de ser una imitación».

      Ukers 1922, cap. IX y cap. XXXV, que cita a Charles J. Rosebault, New York Times

      224París: del Procope al bulevar, y el vocabulario del mozo

      Antes del Procope hay casas de café a la turca, de baja categoría, donde la gente de condición no quiere ser vista. El cambio se produce cuando comerciantes franceses instalan, en la feria de Saint-Germain, amplias salas adornadas con tapices, grandes espejos, mesas de mármol y arañas de luces: beber café en público se vuelve respetable. El Café de Procope es fechado en 1689 por Ukers, en 1686 por otros registros, siendo 1689 el año en que la Comédie-Française se instala enfrente.

      Un contemporáneo lo llama el Antro de Procope, «porque allí había mucha oscuridad aun en pleno día, y se veía a menudo una banda de poetas flacos y pálidos».

      Ukers 1922, cap. XI, p. 91-104; sobre la fecha de apertura, LC cap. 7

      El Café de la Régence, nombrado hacia 1718 en honor del Regente, es el otro polo. Cada gran café parisino acaba por tener su especialidad, y la de este es el ajedrez.

      Diderot trabajó allí en la Enciclopedia, y cuenta que su mujer le daba cada día nueve sous para su café. La suma es diaria, de modo que el gasto entraba en el presupuesto del hogar.

      En El sobrino de Rameau, va allí hacia las cinco a ver jugar al ajedrez. Sentencia: «en ninguna parte del mundo se juega al ajedrez tan hábilmente como en París, y en ninguna parte de París como en este café».

      El café parisino sirve también de tribuna. El 12 de julio de 1789, es al salir del Café de Foy cuando Camille Desmoulins sube a una mesa.

      El número acompaña. Trescientos cafés hacia 1710, seiscientos bajo Luis XV, más de tres mil en 1843. Entre esas dos fechas, el café deja de ser una curiosidad para convertirse en un lugar ordinario.

      Ukers 1922, cap. XI, p. 91-104, que cita a Diderot; documento de formación profesional, L'Histoire du café, para la serie 300 en 1710, 380 en 1730, 745 en 1789

      El París de 1922 tiene reglas escritas en ninguna parte. El café nunca se hierve allí, siempre se pasa o se filtra, pero se tuesta «quemado casi hasta el estado de carbón» y se corta con achicoria, tenida no por una falsificación sino por un modificador. Por la mañana, café con leche para todos, y el obrero planta de pie en su tazón un trozo largo de pan que deja empapar antes de sorberlo todo.

      El café no se bebe en ninguna otra comida, pero se sirve en media taza después del almuerzo y de la cena, con el licor. Café gloria es café negro y coñac a partes iguales; mazagran, el café alargado en vaso grande. El mozo trae los periódicos y cepilla la mesa dos veces para un café crème, tres veces para un café complet.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Emmet G. Beeson, The Tea and Coffee Trade Journal

      El tueste doméstico sigue ocupando la acera: los pequeños cilindros de chapa que se hacen girar sobre una caja de carbón se venden hasta en los grandes almacenes. El objeto no es, pues, una curiosidad del campo, es un artículo de estantería.

      Beeson describe en el Midi a un anciano que recorría el pueblo para tostar el café de las casas, a unos pocos sous el kilo. El modelo es el del afilador: el artesano pasa de puerta en puerta en vez de tener tienda.

      La molienda también sigue siendo doméstica, casi en todas partes. Eso es lo que vuelve tan poco cooperativo al tendero: moler no forma parte de su oficio. De ahí la fórmula, «para hacer gruñir a un tendero francés, cómprele un kilo de café y pídale que lo muela».

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Beeson

      225Londres: la universidad a un penique, y lo que la reemplazó

      La casa de café londinense del siglo XVII tenía una tarifa y un reglamento. Una taza costaba de uno a dos peniques, y la demanda era tal que los dueños hacían el café en ollas de ocho a diez galones. Los contemporáneos hablaban de penny universities: dos peniques la taza, periódicos y velas incluidos, y la costumbre quería que se pusiera el penique sobre el mostrador al entrar o al salir.

      Ukers vincula a estas salas el origen de la propina, ya que en ellas colgaban cajas con aros de latón con la inscripción To Insure Promptness, cuyas iniciales habrían dado tip. La National Review propone dos mil casas antes de 1715; Dufour, escribiendo en 1683 a partir de viajeros, anuncia tres mil, pero es una nota al margen y no un censo.

      Ukers 1922, cap. X, p. 53-90, que cita la National Review y a Dufour (1683); sobre el valor de esta nota, LC cap. 7

      Un reglamento estaba expuesto en las paredes, bajo el título The Rules and Orders of the Coffee House. Su primer artículo establece la igualdad de la sala. Caballeros y comerciantes son todos bienvenidos, y pueden sentarse juntos sin que eso suponga afrenta para nadie.

      Lo que sigue es muy concreto. Cada uno toma el lugar libre más cercano. Nadie tiene que levantarse por uno mayor que él. El rango que gobierna la calle no compra, pues, ningún asiento aquí, y eso es precisamente lo que se paga con el penique.

      Viene luego una policía de las costumbres, y tiene tarifa. Un juramento cuesta doce peniques de multa. Quien desencadena una riña debe una ronda general a la sala.

      Dos temas no se tratan con lengua irreverente: las cosas sagradas y los asuntos de Estado. Las cartas, los dados y todo juego están prohibidos, y las apuestas limitadas a cinco chelines.

      El último artículo cierra el sistema: las multas deben gastarse en bebidas de la casa. El dinero del infractor no va, pues, al bolsillo del dueño, vuelve a la mesa que perturbó.

      Ukers 1922, cap. X, p. 53-90, The Rules and Orders of the Coffee House, siglo XVII

      El panfleto Coffee Houses Vindicated, publicado en 1675, dice lo que permitía el lugar. Por un penique o dos, se pasan allí dos o tres horas. Se encuentra el abrigo de una casa, el calor de un fuego, la compañía y una pipa.

      Su argumento más fuerte cabe en tres palabras: los negocios se concluyen allí en ayunas, es decir, sin haber bebido. De ahí las fórmulas del texto, que hacen del café bien llevado «el santuario de la salud, el semillero de la templanza, una academia de civilidad».

      Ese mismo año, Carlos II intenta lo contrario. Su proclamación para la supresión de las casas de café se dicta el 23 de diciembre de 1675, con efecto el 10 de enero de 1676. Se retira el 8 de enero, antes incluso de haber surtido efecto. Once días bastaron.

      Queda el caso de Edward Lloyd, donde la fórmula corriente invierte la causalidad. Lloyd no era asegurador. Tenía una casa donde circulaba la información sobre los movimientos de los barcos, y el seguro vino a instalarse en esa información, no al revés. La Society of Lloyd's no se constituye hasta 1774.

      Coffee Houses Vindicated (1675) y proclamación de Carlos II del 23 de diciembre de 1675, en Ukers 1922, cap. X; sobre Lloyd's, LC cap. 7 y documento de formación profesional, L'Histoire du café

      El final de la historia es una sustitución de clientela. Charles Cooper describe para Ukers las casas de hace cuarenta o cincuenta años, en torno al Strand y a los Inns of Court. Las salas estaban divididas en boxes y los precios eran moderados.

      Eran las últimas casas donde se hacían verdaderas tostadas con mantequilla, «un arte hoy perdido». Tenían otro rasgo común, decisivo para lo que vino después: servían exclusivamente a hombres.

      Fueron los salones de té los que las mataron, y la razón es social. Una mujer sin compañía no podía entonces obtener en Londres mucho más que una taza de té flojo en una confitería.

      Mientras no existió la empleada de oficina, esa exclusión no le costaba nada a nadie. Empezó a pesar cuando las mujeres trabajaron en la ciudad. Fue el salón de té el que recogió esa clientela nueva, y la casa de café la que la perdió.

      Ukers 1922, cap. XXXV, notas de Charles Cooper redactadas para Ukers

      226Berlín, Sajonia y el Kaffeeklatsch

      Alemania inventó la función social de la tarde que se llama Kaffeeklatsch, y Ukers describe su versión popular del domingo: la familia camina hasta un jardín de las afueras donde el café se vende por jarra. El dueño provee café, tazas, cucharas y dos terrones de azúcar por taza, los clientes traen su pastel; se pone un terrón en la taza y se lleva el otro a casa «para el canario», es decir, para el azucarero de la despensa. Otros jardines anuncian «las familias pueden cocer aquí su propio café», y el cliente solo compra entonces el agua caliente.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      El café de ciudad alemán es una sala de lectura pública. Algunos tienen a disposición centenares de diarios, y un cliente que solo ha comprado una taza guarda allí su lugar durante horas. La taza paga, pues, menos la bebida que el asiento y el periódico.

      En el cruce de Unter den Linden y la Friedrichstrasse, tres de las cuatro esquinas están ocupadas por cafés, y cada uno tiene su regla del juego.

      • El viejo Kranzlersu sala de abajo está reservada a los no fumadores.
      • El Café Bauerconocido en el mundo entero.
      • El Victoriadonde la mayoría de las damas encienden al menos el cigarro de su acompañante.
      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      Este apego tiene una historia de conflicto. Federico II publica el 13 de septiembre de 1777 un manifiesto en el que se indigna de la cantidad de café que beben sus súbditos: «mi pueblo debe beber cerveza». En 1781, constatando el fracaso, crea un monopolio real y prohíbe el tueste fuera de los establecimientos reales mediante una ordenanza del 21 de enero; las licencias van a la nobleza, al clero y a los funcionarios, y se convierten en una insignia social.

      La administración emplea soldados heridos encargados de seguir el rastro del olor del café que se tuesta, con una cuarta parte de la multa como salario: el pueblo los llama los husmeadores de café.

      Ukers 1922, cap. VIII, p. 45-48; manifiesto del 13 de septiembre de 1777; Déclaration du Roi concernant la vente du café brûlé, 21 de enero de 1781; decreto del elector de Colonia, 17 de febrero de 1784

      227Ámsterdam y Atenas: el vaso de agua y el kaimaki

      Las Provincias Unidas adoptaron la casa de café sin perseguirla jamás, y la primera abre en el Korten Voorhout, en La Haya. El servicio holandés de 1922 es el más reglado de Europa: jarra individual, o medias tazas en una bandeja de plata, de níquel o de latón, con una jarrita en miniatura que contiene justo la crema necesaria, generalmente batida, un platito con tres terrones de azúcar y un vaso de agua esbelto.

      El vaso de agua va siempre con el café, y Ukers lo señala como «el único medio seguro, para un estadounidense, de obtener algo de beber». La costumbre quiere que el café de después de la cena se tome en otro lugar que aquel donde se cenó.

      Ukers 1922, cap. VII, p. 43-44, y cap. XXXV

      La Grecia de 1922 consume aproximadamente dos libras por habitante y por año. El café se emplea allí casi únicamente en polvo, incluso en el desayuno, según el procedimiento turco descrito más arriba.

      Edmond About da la receta de su criado Petros, «el primer hombre de Atenas para el café». Tostar sin quemar. Reducir a polvo impalpable, es decir, lo bastante fino para que no se sienta bajo el diente, ya que quedará en la taza.

      Llevar luego el agua al primer hervor. Retirarla del fuego para echar una cucharada de café y una cucharada de azúcar majado por taza. Volver a poner al fuego hasta que el contenido parezca a punto de desbordar. Retirar, volver a poner, y luego verter rápido.

      Petros nunca hace subir más de tres veces. Esas subidas sucesivas son las que hacen la espuma, y es la espuma lo que la receta busca.

      Esa espuma tiene un nombre, el kaimaki, y Petros la reparte equitativamente entre las tazas. El reparto no es una cortesía accesoria: «una taza sin kaimaki está deshonrada».

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Edmond About, La Grèce contemporaine (1854)

      About saca de ello dos observaciones. «Sorprende encontrar alimento en una taza donde se esperaba una bebida», pero así preparado el café puede tomarse diez veces al día sin inconveniente, cuando cinco tazas de café francés no se beberían impunemente, «porque el café de los turcos y de los griegos es un tónico diluido, y el nuestro un tónico concentrado». Corrige por último un error de moda parisina: quienes beben su café sin azúcar para imitar a los orientales deberían saber que en Atenas, en Esmirna y en Constantinopla siempre se lo han traído azucarado.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a About (1854)

      228El Norte y el Este: hervidores de cobre, limón y coñac flameado

      En Noruega, el método por ebullición se impone, es decir, que se hierve la molienda en el agua en lugar de hacerla pasar por ella. El utensilio hace entonces la manera.

      El café se echa en un gran hervidor de cobre abierto. En las casas modestas, ese hervidor llega tal cual a la mesa, puesto sobre una tabla de madera. En las casas acomodadas, se trasvasa a cafeteras de plata. La bebida es la misma, es el recipiente el que dice el rango.

      El país casi no tiene nada que se parezca a una casa de café. Lo único que se le acerca son las salas de café de Christiania, pequeñas piezas únicas donde se toma porridge con el café. Las frecuentan sobre todo estudiantes pobres, que las usan como salas de estudio.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      Rusia bebe más té que café. El pueblo lo prepara a la turca cuando lo encuentra. Y lo que encuentra es casi siempre un sucedáneo barato, es decir, un producto tostado que reemplaza al café sin contenerlo.

      El café a la rusa de la aristocracia es otra cosa muy distinta: un café negro fuerte, perfumado con limón.

      Otra receta se hace en la mesa y termina con una llama. Se coloca el café en un gran bol de ponche. Se lo cubre con una capa de manzanas y peras finamente picadas. Se vierte coñac sobre todo ello y se le acerca un fósforo.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      Leyenda · Gustavo III de Suecia habría querido arbitrar la querella entre bebedores de té y bebedores de café. Habría indultado a dos hermanos gemelos condenados a muerte, con una condición. Uno no bebería más que café, el otro más que té, el resto de sus días.

      Todo el desenlace está en el orden de los fallecimientos. El médico encargado de seguirlos murió primero, luego el presidente del tribunal, luego el rey, asesinado en 1792. Los gemelos murieron mucho más tarde, el bebedor de té a los ochenta y tres años, el bebedor de café a los ochenta y cinco.

      El relato circula sin fuente primaria verificable. Su forma es la de las leyendas del descubrimiento del café: un experimento demasiado bien construido, cuya moraleja siempre cae justa.

      Documento de formación profesional, L'Histoire du café, sección de anécdotas; forma del relato analizada en LC cap. 7

      229Italia, España, Portugal, Bélgica

      La Italia de 1922 todavía no es el país del espresso. Ukers describe allí un tueste hecho al por mayor, al detalle y en casa, un gusto marcado por el full city roast que también se llama tueste italiano, un glaseado frecuente y numerosos agregados; para los restaurantes, máquinas de filtración rápida. Como en Francia, se hace gran caso del café con leche por la mañana y se sirve el café negro al final de la cena, y los cafés a la francesa bordean el Corso en Roma, la Galleria Vittorio Emanuele en Milán y las arcadas de la plaza de San Marcos. La máquina de palanca, el mostrador de pie y el vocabulario del bar italiano están ausentes de este inventario: son posteriores.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      En España y Portugal, el café a la francesa prospera como en Italia. En torno a la Puerta del Sol de Madrid, café y chocolate son las bebidas favoritas. El café se hace allí por filtración, y Lisboa tiene sus terrazas en la acera.

      También en Bélgica domina el filtro francés. La achicoria se emplea allí libremente, no como un fraude sino como un modificador, exactamente el estatus que tiene en París.

      Ukers refiere por último que el mayor bebedor de café entre los monarcas reinantes sería el rey de los belgas. Su ritmo sigue el día entero. Una taza antes del desayuno, una después. Una en la comida del mediodía, una por la tarde. Una después de la cena, y otra más por la noche.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      230Estados Unidos: la prohibición, el coffee room y la taza gratis

      En las colonias, la cerveza y la sidra cedieron primero ante el té, y luego el té ante el café. La Boston Tea Party zanjó la cuestión. El café seguía sin embargo confinado a los mismos momentos que en Europa: entre las comidas, o después de la cena.

      El cambio llega más tarde. Es a principios del siglo XIX cuando el café se instala como bebida del desayuno estadounidense. En 1922, la taza estadounidense se ha vuelto un alimento tanto como una bebida. La misma taza grande vuelve en la comida del mediodía y en la de la noche, cuando la costumbre europea reserva al café una taza pequeña de después de la comida.

      Queda la cifra más repetida. Fred Mason, de la American Sugar Refining Company, propone cuarenta mil millones de tazas por año, es decir, unos ochocientos millones de libras de azúcar.

      Hay que saber de dónde sale. Es un argumento de industrial del azúcar, publicado por un editor del comercio del café. Dicho de otro modo, ambas partes tenían interés en que el número fuera enorme. Se trata de un orden de magnitud interesado, no de una estadística.

      Ukers 1922, cap. XXXV, que cita a Fred Mason, American Sugar Refining Co.

      La prohibición, en vigor desde 1920, se presenta como el gran hecho de consumo del momento: el ciudadano medio bebería cien tazas más por año, viniendo lo esencial del café tomado entre las comidas, en las fuentes de soda, en el hotel y en casa, en lugar de las bebidas alcohólicas. De ello salen tres instituciones: el coffee room de hotel que reemplaza al bar, la costumbre del café de la tarde, y el servicio gratuito en las fábricas y las oficinas.

      Desde 1921, muchos grandes hoteles sirven gratuitamente una media taza en cuanto el viajero se sienta, lo que los camareros llaman petits noirs. Childs sirve cuarenta millones de tazas por año en noventa y dos restaurantes, es decir, cincuenta y tres tazas por libra, y Thompson ciento sesenta mil tazas por día.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      El protocolo de los grandes hoteles lo dan sus mayordomos. En el Waldorf-Astoria se usa una jarra con filtro de porcelana francesa, es decir, una jarra donde el agua atraviesa la molienda en lugar de permanecer en ella.

      Esa jarra se mantiene caliente y se escalda en el momento del pedido. No enfría, pues, el agua al paso.

      La dosis es una cucharada sopera rasa de café molido «a la consistencia del azúcar fina». El agua está recién hervida y se vierte a través. Para las tazas de después de la cena, que se quieren más fuertes, se añade un diez por ciento de molienda.

      La casa trabaja una mezcla de Old Government Java y de Bogotá.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      231Nueva Orleans, Brasil, Cuba, México, Australia

      El café criollo de Nueva Orleans, llamado también café del mercado francés, no es una bebida sino un extracto concentrado.

      Se vierte primero agua hirviendo suficiente para mojar la molienda. Luego se añade agua hirviendo por cucharada sopera, con cinco minutos de intervalo. La operación es larga, pues, y no produce ninguna taza.

      Lo que produce es un extracto que se guarda en una botella tapada. Servirá luego para hacer un café con leche o un café negro, según lo que se le añada. La cocina se hace de una vez por todas, la taza se monta a pedido.

      El café se sirve allí a menudo en la cama al despertar, como un primer desayuno.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      En Brasil, todo el mundo bebe café a toda hora. El grano se tuesta casi hasta la carbonización y se muele fino.

      Conviven luego tres preparaciones. Se hierve a la turca, o se pasa por el filtro francés, o se filtra en calcetines de lino cónicos colgados de aros de alambre.

      El ritual del mostrador, por su parte, no varía: puertas abiertas de par en par, mesas redondas con tablero de mármol, tacitas dispuestas en torno a un azucarero. El cliente se acerca una taza, y un camarero viene enseguida a llenarla. El gesto hace las veces de pedido.

      Doce a veinticuatro tazas por día son corrientes, y la regla social empuja a ello. Toda visita, al presidente de la República como al más modesto comerciante, es señal de un café.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      En México, tres situaciones dan tres métodos. El uso popular machaca el grano tostado en una bolsa de tela, que luego se sumerge en una olla de agua y leche hirviendo.

      El vaquero, el cuidador de ganado, lo hace de la manera más corta: vierte el agua hirviendo sobre el polvo en el fondo de su taza y endulza con una barra de azúcar moreno.

      La receta de las clases acomodadas, por su parte, trabaja el grano antes de la molienda. Se mezcla con el grano caliente una cucharadita de mantequilla, una de azúcar y un poco de aguardiente. Se cubre con un paño, se deja enfriar una hora, luego se muele y se filtra sobre una bolsa de franela.

      En Australia, la bebida contiene comúnmente de treinta a cuarenta por ciento de achicoria, empleada también aquí como modificador y no como fraude. En el bush, el agua hierve en un billy, el hervidor del campamento, y el café está hecho en cuanto el líquido vuelve a hervir.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      232El café en la pintura, el grabado y la caricatura

      Para describir cómo se bebía el café en los siglos XVII y XVIII, Ukers casi no tiene nada más que imágenes. Lo plantea de entrada: los pintores y los grabadores de esos dos siglos son su principal fuente documental sobre las primeras maneras de beber.

      Y lo acompaña enseguida de una advertencia, porque la fuente es frágil. Un cuadro no es un registro, es una composición, a menudo satírica. El pintor arregla la sala para hacer reír o para quedar bonito, y nada obliga a que la escena haya tenido lugar.

      La imagen más antigua conocida de una casa de café sería la Casa de café holandesa de Adriaen Van Ostade, fechada en 1650. Por lo demás, no se la conoce directamente: nos llega por el aguafuerte de J. Beauvarlet conservado en Múnich, es decir, por un grabado hecho a partir del original.

      Hogarth, por su parte, proporciona dos documentos que se pueden fechar. El primero es la lámina de Covent Garden, en los Cuatro momentos del día: el reloj de St Paul marca las siete y cincuenta y cinco, y la lámina está fechada en 1738. Un texto de la época rara vez da la hora; el pintor la da.

      El segundo es la escena VI de la Carrera del libertino, en el club de White's. Salen llamas de los revestimientos de madera, alusión al incendio de 1733. Allí también, la fecha está deslizada en el decorado más que en una leyenda.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 587-614

      Lo que el siglo XVIII francés nos ha dejado del café no es un texto, es un servicio de mesa, pintado.

      El desayuno de Boucher, en el Louvre, muestra un comedor de 1744 con el servicio de café de la época. El retrato de Mme de Pompadour por Van Loo muestra a un sirviente que presenta una media taza, servida de una jarra oriental con tapa. Esa jarra es ella misma una etapa: había sucedido al hervidor árabe-turco, y la forma dice el momento en que Europa deja de copiar para adaptar.

      El siglo siguiente hace lo contrario: vuelve a Oriente, pero por la imaginación. El orientalismo produce toda una serie de cafés turcos, pintados por artistas algunos de los cuales nunca habían estado allí.

      La Casa de café de El Cairo de Gérôme está en el Metropolitan Museum. El Café en un camino de Siria de Marilhat se presenta en el Salón de 1844. El Café turco de Descamps data de 1855, y el Café en Asia Menor de de Tournemine, del Salón de 1859.

      Esos cuadros son documentos, pero no sobre lo que muestran. Documentan lo que Europa quería ver en un café oriental, en el momento preciso en que industrializaba el suyo.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 587-614, que cita a Malcolm C. Salaman, French Color Prints of the XVIIIth Century

      La caricatura inglesa dio las imágenes más vivas de las salas, y por una razón simple: el caricaturista busca el detalle ridículo, es decir, el gesto, el mueble y el desorden, que el retrato oficial borra.

      Rowlandson dejó un Perro rabioso en una casa de café y una acuarela de la Casa de café francesa de Londres. T. H. Shepherd, por su parte, conservó Button's, Tom's y Slaughter's en acuarelas de 1841 y 1857, que son hoy, para esas tres salas, lo que hace las veces de fotografía.

      Charlet litografió la anécdota de 1814. Napoleón encuentra en un presbiterio al cura dando vueltas a su tostador de mano, ese recipiente que se hace girar sobre el fuego para tostar el café en casa. «Sire, responde el sacerdote, hago como usted, quemo el forraje colonial».

      Toda la gracia está en el verbo. Quemar, en esa fecha, quiere decir tostar; quiere decir también destruir por el fuego. El cura responde, pues, que hace como el Emperador, a su medida, con un puñado de granos.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 587-614

      233El café en la música y en la literatura

      Estrategia de selecciónDesdeA favorEn contra
      Masal y descendenciasJava 1907simple, poco costosasegregación, ganancia inestable
      Clonal (estaca)Java 1920-40; Incaper 1993; KR 2009copia exacta, rendimiento duplicadoclones por mezclar, base estrecha, viveros
      Recurrente recíproca guineano × congoleñoCNRA, años 1980-90heterosis +16 a +140 %ciclos largos
      Variedades de semilla de clonesTRS1 (Vietnam), Conquista 2019accesibles a los pequeños productoresmenos regulares que el clon
      Genómicaensayos 2025acortar ciclos de 20 añoscosto, aún sin variedad derivada
      Kawuki et al. 2026; UCDA 2019; Tree Genetics & Genomes 2025 (título)

      La pieza maestra es la Cantata del café de Bach, número 211 de las cantatas profanas, publicada en Leipzig en 1732 con el título Schweigt stille, plaudert nicht, «guarden silencio, no charlen», sobre un texto de Picander. Schlendrian, cuyo nombre significa más o menos Arrastrachancletas, intenta apartar a su hija Lieschen del café prohibiéndole la boda, el paseo y las cintas de oro; ella cede en todo y en nada.

      Su aria ha quedado: «Ah, qué buen sabor tiene el café, más delicioso que mil besos, más dulce que el vino moscatel». El padre solo gana amenazándola con privarla de marido, y la hija hace saber entonces que no recibirá a ningún pretendiente que no haga constar en el contrato que ella podrá hacer café cuando quiera. Ukers ve en ello una protesta contra la campaña que se llevaba entonces en Alemania para prohibir el café a las mujeres con el pretexto de que las volvía estériles.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 587-614; J.-S. Bach, BWV 211, Leipzig, 1732; sobre la tesis de Pauli y la refutación de Dufour, LC cap. 7

      La canción de 1711, titulada simplemente Coffee, fue puesta en música por M. H. Colet, profesor de armonía del Conservatorio. No circuló como partitura sino como cartel, es decir, una gran hoja impresa destinada a fijarse en la pared, y era en las paredes de los cafés donde se la leía.

      Figuran en ella dos menciones, y son ellas las que cuentan. La aprobación y la firma del teniente de policía de Voyer d'Argenson, primero, sin las cuales nada se exponía. El nombre y la dirección de un comerciante, después: un tal Vilain, rue des Lombards.

      Una canción autorizada, expuesta allí donde están los bebedores, y que lleva la dirección del vendedor. Ukers extrae de ello la observación que cuenta: los resortes de la publicidad eran conocidos y empleados en París en 1711.

      El teatro siguió. James Miller estrena The Coffee House en Drury Lane en 1737, con un grabado del interior de la casa de café de Dick como frontispicio.

      La obra fue condenada en el estreno, y por aquellos mismos a quienes llevaba a escena. Los Templarios frecuentaban Dick's, la dueña y su hija eran sus favoritas, y reconocieron la sala. Una sátira de café se representaba ante su modelo.

      Ukers 1922, cap. XXXII, p. 541-586, que cita a James Miller, The Coffee House (1737), y a John Timbs

      En 1750, Carlo Goldoni escribe La Bottega del Caffè, una comedia naturalista de la Venecia burguesa. El decorado es un café veneciano, probablemente el Florian, y el tema es el chisme y el juego.

      Su personaje central, Don Marzio, calumniador charlatán, pasa por uno de los mejores caracteres jamás trazados para la escena. Pietro Longhi pintó al propio Goldoni como visitante de un café, solicitado por una mendiga.

      Pero es en otra de sus obras donde Goldoni nos dejó el documento más precioso. En su Sposa persiana, hace decir a la esclava Curcuma una verdadera lección de preparación, en verso.

      Se resume en tres reglas. El café de Arabia es siempre el mejor. Debe molerse fresco en el momento del uso. Y se calienta hasta que sube la espuma, luego se aparta del fuego, «y eso al menos siete veces».

      Las dos primeras se enseñan todavía hoy. La tercera describe el método turco, en el que se hace subir y bajar la espuma varias veces seguidas para concentrar la bebida sin hacerla hervir realmente.

      Ukers 1922, cap. XXXII, p. 541-586, que cita a Chatfield-Taylor

      Quedan los bebedores. Pope dio el pareado más citado, «el café, que vuelve avisado al político y le hace ver a través de todo con sus ojos entornados», y El rizo robado nació de los chismes de casa de café. Voltaire habría bebido cincuenta tazas por día en su vejez. Balzac había hecho de él su alimento: según Frederick Lawton, se acostaba a las seis de la tarde, dormía hasta medianoche, y luego escribía cerca de doce horas seguidas bebiendo café, y su Tratado de los excitantes modernos describe las ideas que se ponen en marcha como los batallones de la Grande Armée, la caballería ligera de las comparaciones, la artillería de la lógica.

      Ukers 1922, cap. XXXII, p. 541-586, que cita a Carruthers, Life of Pope, Frederick Lawton, Balzac, y el Traité des excitants modernes

      234La orfebrería, la porcelana y el mobiliario del servicio

      La cafetera europea tiene un origen y una fecha de ruptura. H. D. Ellis, ante la Society of Antiquaries, sostiene que los primeros recipientes fueron importados con el grano, es decir, la jarra turca: las fichas de los dueños de casas de café de 1660 a 1675, en la colección Beaufoy del Guildhall Museum, toman casi invariablemente por emblema una mano que vierte el café de una jarra de ese modelo.

      Luego la demanda interior hace nacer una fabricación inglesa, y el gusto de la época impone la línea recta. La jarra linterna de 1692 fija el tipo: quince centímetros de alto, base de once centímetros que se reduce a seis en el borde, pico casi recto provisto de una válvula, tapa en cono verdadero, mango en ángulo recto con el pico.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 587-614, que cita a H. D. Ellis y Charles James Jackson, Illustrated History of English Plate

      Ellis describe luego la deriva: desde una cafetera de porcelana china hecha según un modelo inglés poco después de 1692, el pico ha perdido su rectitud y la tapa empieza a redondearse; a principios del siglo XVIII la tapa es una cúpula perfecta; a fines del reinado de Ana el mango ya no está en ángulo recto; el segundo cuarto del siglo es el de la cafetera piriforme; y bajo Jorge III una revolución devuelve las líneas fluidas de la jarra turca abandonada cien años antes. Un panel de azulejos de Delft de una antigua casa de café de Brick Lane, fechado a más tardar en 1692, muestra a un muchacho sirviendo el café bajo la inscripción dish of coffee boy.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 587-614, que cita a Ellis

      La corte de Francia llevó el utensilio hasta la orfebrería pura. La cafetera ya no es allí un objeto que se mejora, es un objeto que se muestra.

      Entre el 20 de marzo de 1754 y el 16 de abril de 1755, Luis XV compra a Lazare Duvaux tres cafeteras de oro con ramas esculpidas, por 1 950, 1 536 y 2 400 libras. Cada una viene con su calentador de acero bruñido y su lámpara de espíritu de vino, es decir, de alcohol. El café se mantiene así caliente sobre la mesa, delante de los comensales, y no en la cocina.

      El inventario de Mme de Pompadour incluye un molino de café de oro cincelado para figurar las ramas de un cafeto. La herramienta imita la planta cuya semilla muele.

      Fuera de la corte, el mismo utensilio responde a un problema muy concreto. La Bostonian Society conserva la urna de café de plata de Sheffield de la taberna del Green Dragon: se le deslizaba una barra de hierro calentada, que recalentaba el contenido desde el interior. Esa barra estaba revestida de zinc, para que las cenizas no cayeran en el café.

      Ukers 1922, cap. XXXIII, p. 587-614, que cita a Francis Hill Bigelow, Historic Silver of the Colonies

      235Cómo se fabrica una manera: el gusto es un hábito

      Ukers plantea él mismo el problema sin resolverlo. Sobre la achicoria, constata que «en Europa, la achicoria no se considera una falsificación: es un añadido, o un modificador», que él mismo terminó por tomarle gusto en Francia, «pero no es café», y sobre todo que tanta gente ha adquirido ese gusto que duda de que apreciarían una verdadera taza de café si se encontraran con una. Es, en una frase de 1922, el reconocimiento de que una manera de beber no es una preferencia sino un aprendizaje.

      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      El mecanismo se describe en otro lugar, y cabe en una frase: el gusto se construye por exposición repetida.

      Bourdieu lo formalizó en La distinción, en 1979, bajo el nombre de habitus. Es el conjunto de disposiciones adquiridas por la posición social y por la repetición, y están tan incorporadas que se presentan como evidencias naturales. Una preferencia aprendida no se experimenta como una preferencia aprendida: se experimenta como un gusto que se tiene.

      La fisiología añade una razón más. Las señales del olfato llegan a la amígdala, estructura de la memoria emocional, sin pasar primero por el examen consciente. Un olor se reconoce y se juzga, pues, antes de ser pensado.

      Circula una cifra, de diez a quince exposiciones para aceptar un sabor nuevo. Pide prudencia, porque viene de estudios sobre el niño pequeño, y nada dice que se transponga tal cual al adulto.

      Lo que está establecido es más simple: la aceptación de un sabor desconocido se gana por repetición y no por explicación. Dicho de otro modo, no se convence a nadie de que le guste un café. Se le hace beberlo varias veces.

      Bourdieu, La Distinction (1979); síntesis sobre la aceptación alimentaria del niño pequeño; discusión y advertencias en LC cap. 10

      Aplicado al siglo XIX europeo, este mecanismo esclarece las descripciones de Ukers. Lo que se bebía era un líquido muy oscuro, obtenido de un polvo que teñía el agua al instante, a menudo espeso y francamente amargo, porque la achicoria, la cebada y el centeno tostados aportaban cada uno su amargor. Lo oscuro, lo espeso y lo francamente amargo son exactamente los tres rasgos que muchos bebedores llaman todavía hoy «un verdadero café», y la hipótesis es que una parte de esa referencia fue construida por un siglo en que el café no lo era del todo.

      Hay que decir el nivel de prueba: no existe ninguna medición sensorial de la época, y la parte del fraude no puede separarse del transporte húmedo, de los tuestes muy oscuros y de la costumbre de rehervir. Véase la lámina la adulteración.

      LC cap. 10, a partir de Walsh y de los registros de análisis del siglo XIX; sobre la achicoria en Europa, Ukers 1922, cap. XXXV; sobre la regularidad climática, documento de formación profesional, L'Histoire du café

      236Lo que ha cambiado desde 1922

      La geografía del consumo se ha desplazado hacia el norte. Las clasificaciones recientes sitúan a la cabeza a Finlandia, Noruega, Islandia, Dinamarca, los Países Bajos y Suecia, del orden de ocho a doce kilogramos por habitante y por año.

      La diferencia con los países de los que más hablan estas páginas es amplia: Francia ronda los cinco kilogramos, Estados Unidos los cuatro.

      Estos rangos deben leerse con cautela, porque las fuentes no cuentan lo mismo. Algunas miden el café verde disponible en el país, otras el café tostado vendido, otras aún las tazas declaradas por los bebedores. Tres definiciones, tres resultados, y una clasificación que los mezcla.

      La Organización Internacional del Café, por su parte, no publica ninguna clasificación por habitante. Publica un agregado mundial, estimado en unos 177 millones de sacos de 60 kg para el año cafetero 2023-2024, con un aumento de alrededor de 2,25 por ciento.

      International Coffee Organization, Coffee Market Report, noviembre de 2024 y informes mensuales siguientes, ico.org, consultados el 7 de septiembre de 2026

      Italia inventó después de 1922 la manera que iba a imponerse en todas partes. Giovanni Achille Gaggia presenta el 5 de septiembre de 1938 la patente n.º 365726 de una máquina sin vapor, llamada Lampo, que empuja agua caliente a presión a través de la molienda en vez de atravesarla con vapor, y produce así la capa de crema que el mundo asocia con el espresso; en 1947 presenta la patente del grupo de palanca y pistón de resorte.

      En 1961, la Faema E61 de Carlo Ernesto Valente reemplaza la palanca por una bomba que entrega alrededor de 9 bares de forma continua y añade el intercambiador térmico: es el grupo del que derivan la mayoría de las máquinas profesionales actuales. El bar italiano y su vocabulario son, pues, usos de la segunda mitad del siglo XX, no tradiciones inmemoriales. Véase las preparaciones.

      Gaggia, patente n.º 365726 presentada el 5 de septiembre de 1938, historia oficial de la marca, gaggia.com; Faema E61 (1961), fichas técnicas del grupo E-61, consultados el 7 de septiembre de 2026

      La segunda ruptura es la dosis individual. Éric Favre, ingeniero suizo que entró en Nestlé en 1975, presenta ya en 1976 la patente del sistema de cápsula. Sin embargo, harán falta diez años para que la dirección autorice el lanzamiento.

      Las primeras cápsulas Nespresso llegan así en 1986. Apuntan primero a los bares, los hoteles y las oficinas, con una prueba en Japón, y luego un despliegue en Suiza, Francia e Italia el mismo año.

      El resultado es una manera de beber que no existía en ninguno de los países descritos por Ukers. Una cápsula sellada. Una extracción sin gesto. Una molienda que el bebedor nunca ve y de la que no regula nada, ya que la dosis y la finura se fijaron en la fábrica.

      El formato se ha impuesto: pesa alrededor de 52 por ciento del valor del mercado francés del café en 2023.

      La tercera ruptura va en sentido contrario. La tercera ola reinstaló después de 2000 el filtro manual, la balanza y la temperatura medida, es decir, la versión instrumentada de lo que Dufour describía en 1685. El gesto vuelve, pero con cifras. Véase la lámina la taza.

      Éric Favre, patente Nestlé de 1976 y lanzamiento de 1986, houseofswitzerland.org; cuotas de mercado francesas, registros de la gran distribución 2023 y julio de 2024-julio de 2025, consultados el 7 de septiembre de 2026; sobre el protocolo de 1685, LC cap. 7 a partir de Dufour, Traité du café (1685)

      Las maneras de beber se han convertido, a su vez, en objetos de patrimonio. Y el detalle de los expedientes vale más que la fórmula general, porque muestra lo que se juzgó digno de ser protegido.

      Tres elementos vinculados al café figuran en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

      «Cultura y tradición del café turco», presentado por Türkiye en 2013.

      «El café árabe, un símbolo de generosidad», inscrito en 2015 por los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Omán y Catar, y luego ampliado en 2024 a Jordania, con el número de expediente 02111. Esta descripción merece que nos detengamos en ella: retiene exactamente los gestos que describían los viajeros del siglo XIX. Servir primero a los mayores y a los invitados. Verter con la mano derecha. Agitar la taza para indicar que se ha terminado. Lo que los extranjeros anotaban como una curiosidad hoy lo protegen quienes lo practican.

      «Conocimientos y prácticas relacionados con la cultura del café khawlani», en 2022, que trata ya no de la manera de beber sino de la propia planta.

      UNESCO, listas del patrimonio cultural inmaterial, ich.unesco.org, fichas Turkish coffee culture and tradition (2013), Arabic coffee, a symbol of generosity (2015, ampliada en 2024, expediente 02111) y Khawlani coffee beans (2022), consultadas el 7 de septiembre de 2026

      Dos tradiciones a menudo citadas tienen otro estatus. La cultura del café vienés no está inscrita en una lista internacional: figura desde 2011 en el inventario nacional austriaco, donde se define como un lugar «en el que se consume tiempo y espacio, pero donde solo el café figura en la cuenta», con mesitas de mármol, sillas Thonet, alcobas y portadiarios, es decir, exactamente el inventario que levantaba Ukers en 1922.

      La ceremonia etíope del buna no aparece en ninguna lista de la UNESCO a la fecha de consulta: es un uso doméstico, en el que el anfitrión lava y tuesta los granos delante de sus invitados, quema incienso, machaca en el mortero, infusiona en una jebena de barro cocido y sirve tres rondas que llevan cada una un nombre. Lo que no ha cambiado, por fin: el vaso de agua servido con el café es hoy la norma de los cafés de especialidad, por la razón exacta que daba el cadí Hodhat.

      Comisión Austriaca para la UNESCO, inventario nacional, ficha Viennese coffee house culture (2011), unesco.at; ausencia del buna verificada en ich.unesco.org el 7 de septiembre de 2026; Ukers 1922, cap. XXXV

      237Láminas de archivo

      Grabados y fotografías de la obra de William Ukers, All About Coffee (1922), ya en dominio público.

      Vendedor ambulante de café en el Levante
      Vendedor ambulante de café en el Levante
      Un café en Siria, según Jardin
      Un café en Siria, según Jardin
      El servicio del café en casa de un barbero de El Cairo
      El servicio del café en casa de un barbero de El Cairo
      El café Schrangl, en el Graben, en Viena
      El café Schrangl, en el Graben, en Viena
      El café de la Régence en París
      El café de la Régence en París
      Un café en Holanda hacia 1650, según el aguafuerte de Beauvarlet
      Un café en Holanda hacia 1650, según el aguafuerte de Beauvarlet
      El Caffè Pedrocchi de Padua, el café más hermoso del mundo
      El Caffè Pedrocchi de Padua, el café más hermoso del mundo
      Un café en tiempos de Carlos II, grabado en madera de 1674
      Un café en tiempos de Carlos II, grabado en madera de 1674
      Button's Coffee House, Great Russell Street
      Button's Coffee House, Great Russell Street
      Tom's Coffee House, 17 Great Russell Street
      Tom's Coffee House, 17 Great Russell Street
      El Lloyd's Coffee House en el Royal Exchange y su sala de abonados
      El Lloyd's Coffee House en el Royal Exchange y su sala de abonados
      El café francés de Londres, segunda mitad del siglo XVIII
      El café francés de Londres, segunda mitad del siglo XVIII
      El Café des Mille Colonnes en 1811, grabado de Bosredon
      El Café des Mille Colonnes en 1811, grabado de Bosredon
      El King's Arms, primer café de Nueva York, abierto en 1696
      El King's Arms, primer café de Nueva York, abierto en 1696
      El Merchants Coffee House, tal como aparecía de 1772 a 1804
      El Merchants Coffee House, tal como aparecía de 1772 a 1804
      El Tontine Coffee House, abierto en 1793
      El Tontine Coffee House, abierto en 1793
      El segundo London Coffee House, abierto en 1754 por William Bradford
      El segundo London Coffee House, abierto en 1754 por William Bradford
      En el club de White's Coffee House, 1733, según Hogarth
      En el club de White's Coffee House, 1733, según Hogarth
      Los chismes de la mañana en la sala del Old Cock Tavern
      Los chismes de la mañana en la sala del Old Cock Tavern
      La cabeza de león de Button's, dibujada por Hogarth
      La cabeza de león de Button's, dibujada por Hogarth
      La gran feria sobre el Támesis helado, 1683
      La gran feria sobre el Támesis helado, 1683
      El café Richter en Leipzig, siglo XVII
      El café Richter en Leipzig, siglo XVII
      El primer anuncio de café, Londres, 1652, según el original del British Museum
      El primer anuncio de café, Londres, 1652, según el original del British Museum
      Mapa de los cafés de Londres anteriores al incendio de 1748
      Mapa de los cafés de Londres anteriores al incendio de 1748
      Los cafés del viejo Londres
      Los cafés del viejo Londres
      Un café parisino siguiendo a Pascal, con decoraciones armenias, estampa del siglo XVII
      Un café parisino siguiendo a Pascal, con decoraciones armenias, estampa del siglo XVII
      El café de Procope en 1743, grabado de Bosredon
      El café de Procope en 1743, grabado de Bosredon
      Los primeros cafés parisinos
      Los primeros cafés parisinos
      Un café parisino, grabado de Bosredon
      Un café parisino, grabado de Bosredon
      Kolschitzky, el «hermano de corazón», y el primer café de Viena
      Kolschitzky, el «hermano de corazón», y el primer café de Viena
      Escena característica de un café turco del siglo XVII
      Escena característica de un café turco del siglo XVII
      El café del anfitrión en una casa musulmana, el Djowf
      El café del anfitrión en una casa musulmana, el Djowf
      Interior de un caffinet turco, principios del siglo XIX
      Interior de un caffinet turco, principios del siglo XIX

      Pedir en 1922

      CiudadLo que se diceLo que ocurre
      Constantinoplacon o sin azúcarhervido tres veces, vaso de agua antes
      Vienamélange2/3 de café, 1/3 de leche caliente, crema batida
      Vienabrauner / schwarzermás oscuro / sin leche
      Paríscafé crèmemesa cepillada dos veces
      Paríscafé completmesa cepillada tres veces, pan y mantequilla
      Paríscafé gloriacafé negro y coñac a partes iguales
      Parísmazagrancafé frío alargado, en vaso grande
      Atenascon kaimakiespuma repartida a partes iguales
      Londresa dish of coffee1 a 2 peniques, periódicos incluidos
      Sabor riadocafezinhose acerca una taza, el mozo la llena
      Ukers 1922, cap. XXXV, p. 655-694

      Precios y cantidades, hacia 1922

      ReferenciaValor
      Café turco ordinario10 paras
      Café turco, casa pretenciosa20 paras
      Casa de café de Londres1 a 2 peniques la taza
      Multa por un juramento, Londres12 peniques
      Tope de las apuestas, Londres5 chelines
      Taza en Ríoalrededor de 3 centavos
      Arabia25 a 30 findjans por día
      Brasil12 a 24 tazas por día
      Greciaalrededor de 2 libras por habitante y por año
      Ukers 1922, cap. X, p. 53-90, y cap. XXXV, p. 655-694

      Cronología de los lugares

      • 1554la casa de café pasa de Damasco a Constantinopla
      • 1645primera casa de café de Italia según Ukers, no confirmada
      • 1652Pasqua Rosée abre la primera casa de café de Londres
      • 1671primera casa de café de Francia, en Marsella
      • 1675proclamación de Carlos II contra las casas de café, retirada en once días
      • 1683café bajo las Procuratie Nuove en Venecia; sitio de Viena
      • 1686-1689Procope en París; la Comédie-Française enfrente en 1689
      • 1707primer periódico dedicado al café, Leipzig
      • 1720Caffè Florian, Venecia
      • 1732Cantata del café de Bach, BWV 211, Leipzig
      • 1777-1781monopolio real de Federico II; los husmeadores de café
      • 1831Caffè Pedrocchi en Padua, terminado en 1842
      • 1839Viena: 80 cafés intramuros, 50 en los suburbios
      • 1920-1933prohibición; los bares de hotel se convierten en coffee rooms
      • 1938-1948patentes Gaggia: el espresso con crema
      • 1961Faema E61, bomba continua a 9 bares
      • 1976-1986patente y luego lanzamiento de la cápsula
      • 2013-2024café turco, café árabe y khawlani en el patrimonio de la UNESCO
      Ukers 1922, cap. IV, VIII, IX, X, XI y XXXV; LC cap. 7; gaggia.com e ich.unesco.org, consultados el 7 de septiembre de 2026

      Consumo por habitante hoy

      Paískg por habitante y por año
      Finlandia≈ 12
      Noruega≈ 9
      Islandia≈ 9
      Dinamarca≈ 8
      Países Bajos≈ 8
      Suecia≈ 8
      Suiza≈ 7
      Austria≈ 6
      Brasil≈ 6
      Italia≈ 5
      Francia≈ 5
      Estados Unidos≈ 4
      Órdenes de magnitud según compilaciones que retoman la OIC y los paneles nacionales, 2024-2025; metodologías heterogéneas
      Lámina XVII

      La adulteración

      Desde que el café se molió fuera de casa, dejó de ser reconocible, y todo lo que se dora al fuego pudo ocupar su lugar. Esta lámina sigue la adulteración del café desde las licencias de achicoria de Brunswick en 1770 hasta las incautaciones brasileñas de mayo de 2026: los sustitutos, los granos moldeados, los colorantes de plomo, los químicos que pusieron el microscopio sobre la taza, las leyes que desplazaron el fraude en lugar de suprimirlo, los ersatz de guerra, luego el fraude moderno sobre la especie y sobre el origen y los instrumentos que lo rastrean. Las fuentes primarias son Thurber (1881), Walsh (1894) y Ukers (1922), leídas a través del capítulo 10 del libro inédito de Marco, completadas por los textos reglamentarios y por la literatura analítica de 2011 a 2026.

      238Lo que hace posible el fraude

      Un grano de café verde se reconoce por su tamaño, su color, su hendidura central y su olor; un grano tostado todavía, con más esfuerzo; un polvo marrón, no. Thurber lo formula en 1881 en una frase: donde se muele, se adultera. El siglo XIX es precisamente el momento en que el café deja de tostarse y molerse en el hogar. Thurber fecha el vuelco en su propia vida: una generación antes el café se compraba verde; en 1881 los Estados Unidos cuentan con unos 600 molinos de café y de especias, más de 1 000 máquinas tostadoras y procesan 1 200 000 libras por día. Cada operación que el consumidor delega es una operación en la que deja de ver.

      Thurber 1881, p. 22, 25, 165; LC cap. 10

      La segunda condición es la diferencia de precio. El café vale caro, las arvejas, el centeno y la raíz de achicoria casi no valen nada y crecen en cualquier campo del norte de Europa. Walsh escribe en 1894 que apenas otro artículo alimentario es tan obstinadamente adulterado; Thurber abre su capítulo en 1881 diciendo que la adulteración del café y la inmensa escala a la que se practica son hechos bien conocidos.

      Nadie revela nada: todo el mundo lo sabe. Ukers, en 1922, da los tres móviles del sucedáneo: el precio elevado o la ausencia del producto, el gusto adquirido por el consumidor hacia el sustituto, y los efectos atribuidos al café bebido en exceso, siendo este último argumento el que los fabricantes ponen por delante mientras que los otros dos los hacen vivir.

      Thurber 1881, p. 162; Walsh 1894, p. 199; Ukers 1922, cap. XVII, pp. 169-170

      Una reserva de lectura vale para todo lo que sigue. Thurber y Walsh son comerciantes que escriben para el comercio; denunciar el fraude de los demás es también una manera de vender su seriedad. Sus descripciones técnicas son precisas, pero casi nunca cuantifican la difusión de las prácticas: cuántos sacos de cada cien, en qué mercados, durante cuántos años, no se sabe. Walsh, por lo demás, copia a Thurber con trece años de distancia; una fórmula impresa dos veces no está atestiguada más que una vez. Los procedimientos están establecidos, su amplitud sigue siendo verosímil y no medida.

      LC cap. 10, según Thurber 1881, p. 165 y Walsh 1894, p. 217

      239La achicoria, de Brunswick al bloqueo continental

      El sustituto es casi tan viejo como el café: Ukers cita a Scheuzer, para quien turcos y árabes ya bebían, en lugar de café, una harina de cebada tostada. Pero la achicoria como industria nace en Alemania. La raíz de Cichorium intybus, cortada en rodajas, secada al horno y luego tostada como el café, a menudo con un poco de grasa, se emplea en Holanda hacia 1750 según Ukers, que en otro lugar fecha en 1770 su primer uso mezclado con el café. En 1769-1770, el mayor Christian von Heine y el posadero Christian Gottlieb Förster obtienen licencias de fabricación en Brunswick y en Berlín; Brunswick cuenta con 22 a 24 fábricas en 1795, y la manufactura Bleibtreu, fundada en 1781, pasa del taller a la producción en masa.

      Ukers 1922, p. 13, p. 170 y cronología pp. 725-737; de.wikipedia.org/wiki/Zichorienkaffee, consultado el 7 de septiembre de 2026

      Federico II crea la demanda. Fastidiado por el dinero que sale de Prusia por café, publica el 13 de septiembre de 1777 un manifiesto en favor de la cerveza, bebida de sus antepasados y de sus soldados, y luego, habiendo fracasado la prohibición, crea el 21 de enero de 1781 un monopolio real del tueste: el café ya solo puede tostarse en los establecimientos del Estado, salvo licencias concedidas a la nobleza, al clero y a los funcionarios, negadas al pueblo.

      Soldados licenciados, pagados con la cuarta parte de la multa, siguen el olor del tueste de casa en casa; el pueblo los apoda los olfateadores de café. Los pobres, escribe Ukers, recurren a los numerosos sustitutos de cebada, trigo, maíz, achicoria e higos secos que aparecen enseguida. El 17 de febrero de 1784, el elector de Colonia extiende la prohibición al ducado de Westfalia bajo pena de cien dólares de multa o dos años de prisión.

      Ukers 1922, cap. V, pp. 45-47

      El bloqueo continental de 1806 convierte la escasez en régimen. Este bloqueo es la prohibición impuesta a la Europa napoleónica de comerciar con Gran Bretaña y con sus barcos. Ahora bien, el café llega por mar. El grano se convierte así en un lujo raro y caro en toda la Europa sometida a Napoleón.

      Es ahí donde la achicoria pasa del recurso de emergencia a la industria, sobre todo en Francia. La raíz crece en los campos del Norte, al alcance de las ciudades privadas de café, y el cultivo se instala allí definitivamente.

      La cadena productiva sigue ahí. Francia sigue siendo el primer productor mundial de raíz, con unas 90 000 toneladas por año, siendo el principal transformador Leroux, en Orchies. La escasez desapareció hace mucho; el hábito, no.

      El sucedáneo se convierte también en objeto de patente, lo que es señal de que se ha vuelto un producto en sí mismo y ya no un recurso de emergencia. En 1837, François Burlet, en Lyon, deposita la primera patente francesa de sucedáneo de café.

      En los Estados Unidos, la historia comienza antes de lo que se imagina: el gobernador Bowdoin había introducido la achicoria en Massachusetts desde 1785. La primera patente estadounidense de sucedáneo se concede a E. Dugdale, de Griffin, en Georgia, en 1873. Es el mismo año en que John Arbuckle lanza Ariosa, primera marca nacional de café en paquete. Las dos fechas se responden: se industrializa lo falso en el momento exacto en que se industrializa lo verdadero.

      fr.wikipedia.org/wiki/Chicorée_à_café y de.wikipedia.org/wiki/Zichorienkaffee, consultados el 7 de septiembre de 2026; Ukers 1922, pp. 468, 470 y cronología pp. 725-737

      240El inventario de los sustitutos

      La lista de Walsh para el café molido se lee como un pedido de hortelano. Raíces: achicoria, diente de león, zanahoria, chirivía, remolacha. Semillas: arvejas, frijoles, centeno, arroz, trigo, cebada. Luego lo que normalmente no se come: semillas de retama, fenogreco, iris, bellota. Ukers, en 1922, alarga el inventario mundial: malta, almidón, bellotas, soja, remolacha, higos, ciruelas pasas, huesos de dátil, nueces de marfil, batata, zanahorias, arvejas, plátanos, peras secas, pepitas de uva, raíz de diente de león, cáscaras de cítricos, altramuz, suero de leche, maníes, bayas de enebro, arroz, fruto de la palma de cera, nueces de cola, garbanzos, semillas de casia, y las semillas de todo árbol que crezca en el país que fabrica el sustituto.

      Los cereales se preparan de dos maneras, por simple tueste de los granos con o sin azúcar, melaza, tanino o ácido cítrico, o por amasado de la harina en una pasta cocida, molida y luego tostada; a veces los granos se germinan o se impregnan antes del tratamiento.

      Walsh 1894, p. 206; Ukers 1922, cap. XVII, p. 170

      En Londres, los sustitutos aparecen desde después del gran incendio de 1666, y por dos razones opuestas. La primera es el gusto: un licor de betónica, una planta medicinal, se vende a quienes no se acostumbran al amargor.

      La segunda es el precio. En 1719, el café vale 7 chelines la libra, y la calle vende el bocket o saloop, una decocción de sasafrás y azúcar servida en puestos.

      El Reino Unido pasa luego al té en el siglo XIX, pero conserva una esencia de café y achicoria, Camp Coffee, vendida desde 1885. Atravesará los racionamientos de 1939-1945, es decir, el momento en que el verdadero café vuelve a faltar.

      En Luisiana, es nuevamente una privación la que fija el uso. El bloqueo de Nueva Orleans por la marina de la Unión, durante la guerra de Secesión, instala la achicoria en el café. El hábito sobrevive al conflicto, aunque la razón de ser de la mezcla haya desaparecido con él. En la India, la achicoria entra en el filter coffee y se queda.

      El sustituto ha dejado así de ser un mal menor para volverse una exigencia. Ukers señala en 1922 que numerosos consumidores franceses, italianos, holandeses y alemanes reclaman su achicoria, como muchos sureños estadounidenses.

      Ukers 1922, pp. 73-74 y p. 404; en.wikipedia.org/wiki/Chicory, consultado el 7 de septiembre de 2026

      ¿Por qué domina la achicoria a todas las demás? Porque la raíz tostada hace casi todo lo que se le pide al café, salvo tener su sabor. Colorea el agua muy rápido y muy fuerte, da un líquido denso que se agarra a la boca, es francamente amarga. Ukers da su composición: la raíz fresca contiene 77 % de agua; la achicoria tostada pura es soluble en 74,2 %, con 26,1 % de glucosa, 9,6 % de dextrina e inulina y 16,4 % de materia colorante, transformando el tueste la inulina en azúcares reductores, dextrina y caramelo.

      Y la achicoria misma está adulterada: Walsh la encuentra mezclada con remolacha y remolacha forrajera, algunos lotes con 95 % de ella, hasta el punto de que sería más justo, dice, llamarlos achicoria adulterada.

      Ukers 1922, p. 170; Walsh 1894, p. 215; LC cap. 10

      241Teñir, pulir, hacer sudar: el fraude sobre el grano verde

      El Rio brasileño de calidad mediocre no tiene el color que el comprador espera. Walsh describe la paleta del oficio: negro animal, carbón de huesos molido, para oscurecer; cromato de plomo, pigmento amarillo de pintor, para dorar; los dos combinados para obtener verde. El motivo no es hacer pasar un mal café por uno bueno sino halagar los prejuicios regionales de los compradores, teniendo cada puerto su tinte fetiche.

      Cafés de La Guaira, en Venezuela, se pulen o se enjabonan con esteatita para venderlos como Rios: la adulteración no va de lo malo a lo bueno, va hacia lo que se vende. Ukers completa la lista de los colorantes empleados sobre el verde y el tostado para disimular los granos dañados: cromatos de plomo y de zinc, azul de Prusia, óxido férrico, colorantes de hulla, fijados al grano con adhesivos.

      Ni Thurber ni Walsh dicen lo que el plomo les hizo a los bebedores; lo relatan sin detenerse en ello. La detección es doméstica: lavar los granos con agua tibia frotando, o cortar un grano en dos, deteniéndose el color de un grano teñido en la piel.

      Walsh 1894, p. 200; Ukers 1922, cap. XVII, p. 170; LC cap. 10

      El nombre vale más que el contenido, y el Moca lo muestra. Walsh describe dos procedimientos de taller para vaciar un fardo de su café sin que se note.

      El stove-piping primero. Se hunde en el fardo un tubo de hierro del tipo de la sonda de muestras, la que sirve normalmente para controlar la mercancía. Se extrae el verdadero Moca, se vierte en su lugar Santos, Maracaibo o Guatemala, y se vuelve a cerrar. La herramienta del control se ha vuelto la herramienta de la sustitución sin modificarse.

      El steaming después. Se ablandan con vapor los lazos fibrosos del fardo, lo que permite abrirlo entero y luego volver a coserlo sin rasgarlo.

      Más arriba en la cadena, el Moca se fabrica incluso antes del taller. Granos pequeños de Wynaad, Malabar, Ceilán, Bourbon y Mauricio son enviados a Adén expresamente para convertirlos en Moca. El nombre nace así en un puerto de tránsito, a partir de cafés que no provienen de allí.

      En los Estados Unidos, otra práctica apunta al aspecto de los cafés de Asia. Los Java y los Moca habían fermentado naturalmente en las bodegas de los veleros, lo que les daba un marrón particular, y ese marrón había pasado a valer dinero. Se ha «hecho sudar», pues, café con vapor para obtenerlo sin el viaje.

      La ley acaba por nombrar la cosa. Un juicio federal, tras la Pure Food Act, clasifica el procedimiento como adulteración y falsa designación. Una decisión de 1916 reserva el nombre Java al café cultivado en la isla.

      Walsh 1894, p. 108, 202-203; Ukers 1922, cap. XXIII, pp. 337-338; LC cap. 10

      242Los granos artificiales moldeados

      En la cima del género, ya no se sustituye un café por otro, se fabrica el grano. Walsh describe dos generaciones. La primera es un grano de yeso de París teñido, grosero, reconocible por el peso y la dureza. La segunda, que juzga mucho más peligrosa, es un grano artificial de harina de trigo ligada con polvo de galleta, cola y melaza, moldeado con la forma exacta del grano tostado, hendidura incluida, y perfumado con caramelo o chocolate; en taza, un líquido negruzco y fangoso con un residuo graso en el fondo.

      Hubo que observar un grano el tiempo suficiente para reproducir su silueta, ajustar una pasta que tome la hendidura y la conserve al secarse, encontrar un aglutinante que resista la molienda y un aroma que sobreviva al agua caliente: diseño de producto. Ukers señala todavía en 1922 casos ocasionales de granos moldeados, y el método oficial de análisis los detecta por su regularidad de forma demasiado perfecta. Las arvejas tostadas y los trozos de achicoria mezclados con el café en grano, ellos, se separan a mano y se identifican al microscopio.

      Walsh 1894, p. 205; Ukers 1922, cap. XVII, pp. 170-171; LC cap. 10

      243El café molido: la fórmula de las mil libras

      Thurber consigna en 1881 una fórmula de mezcla vendida corrientemente bajo el nombre de café en los Estados Unidos. Se lee para 1 000 libras de producto terminado.

      • Arvejas400 libras
      • Centeno200 libras
      • Achicoria100 libras
      • Varios, sin especificar100 libras
      • Café200 libras

      Un quinto de café en el café. Y la cifra se da como una banalidad del oficio, por un comerciante que compra a diario: es ese tono el que informa, más que la receta. Walsh la reproduce en la página 217 en 1894.

      La lista inglesa elaborada por Hassall, y retomada por Thurber, sale de la economía para entrar en otra cosa. Añade aserrín, rojo de Venecia, un pigmento de óxido de hierro, y fragmentos de hígado cocido de bueyes y de caballos. El pigmento se comprende, puesto que da el color esperado. Lo que el hígado cocido hacía en un paquete de café, la lista no lo dice.

      La mezcla, sin embargo, no siempre es un engaño. En Nueva Orleans como en el norte de Francia, la achicoria era un gusto reivindicado, vendido con su nombre. El fraude solo comienza con el silencio de la etiqueta.

      Thurber 1881, p. 163, 165; Walsh 1894, p. 217; Ukers 1922, p. 404

      El reciclaje cierra el círculo. La borra de café, seca, se revende a 12 dólares el barril por la intendencia de un hospital militar a gente que, según la fórmula de la época, la rearomatiza por la mano transformadora de la química moderna antes de volver a ponerla en paquetes con etiquetas rimbombantes. El café se vende, se bebe, se tira, se recoge, se reperfuma, se reempaca, se revende, con un envase más halagador a la llegada que a la salida. Los extractos líquidos de café de los años 1900, escribe Ukers, eran sobre todo mezclas de caramelo y de extractos mal preparados de achicoria, cereales tostados y café barato, y fermentaban.

      Thurber 1881, p. 164; Walsh 1894, p. 209; Ukers 1922, p. 169

      244El glaseado y sus patentes

      El glaseado reviste el café tostado todavía caliente con una preparación que forma una película al enfriarse: almidones, colas, musgo de Irlanda, gelatina, ictiocola. Ukers añade mantequilla, margarina, aceites, parafina, vaselina, gomas, dextrina, resinas, leche, glicerina, sal, bicarbonato, vinagre y albúmina. El argumento es irreprochable, la película protegería el aroma antes de la era del envasado al vacío, y está patentado tres veces en tres años en dos continentes: patente inglesa Pidding n.º 3 131 en 1866, patente Berry n.º 63 987 en 1867 para la ictiocola, patente John Arbuckle Jr n.º 73 486 del 21 de enero de 1868 para el musgo de Irlanda.

      Thurber impugna la afirmación ya en 1881; Walsh la demuele, siendo un café glaseado en realidad más sensible a la humedad que un café sin glasear. Mientras tanto el glaseado enmascara los granos manchados o inmaduros y añade 5 a 6 % de peso vendido al precio del café.

      Thurber 1881, p. 167, 254; Walsh 1894, p. 190, 195-196; Ukers 1922, cap. XVII, p. 170; LC cap. 10

      El asunto no se cerró con los químicos. En 1922 todavía, los tostadores estadounidenses están divididos: la mejor parte del oficio condena el glaseado cuando oculta una inferioridad o reduce de forma anormal la pérdida de peso, la National Coffee Roasters Association lo condenó, pero tostadores neoyorquinos que investigaron encuentran que un recubrimiento sano no es nocivo y mejora la taza, y Harvey W. Wiley, el químico de la Pure Food Act, concluye en el célebre caso de Ohio contra Arbuckle Brothers que un recubrimiento de azúcar y huevos preserva el grano.

      El Bureau of Chemistry nunca zanjó la cuestión con un reglamento. El mecanismo no ha envejecido un día: una afirmación plausible, apoyada en un problema real, protegida por un título oficial, desmentida por los hechos y vendida de todos modos.

      Ukers 1922, cap. XXV, p. 396 y p. 513; LC cap. 10

      245Los químicos: Accum, Hassall, el microscopio y el horno

      Friedrich Accum publica en Londres en 1820 un libro de título sin rodeos: A Treatise on Adulterations of Food and Culinary Poisons. En la cubierta, la fórmula bíblica «hay muerte en la olla». El libro nombra a los comerciantes en lugar de denunciar una plaga en general. Eso es lo que hace su fortuna y su desgracia: mil ejemplares se venden en un mes, los nombrados se desatan.

      La respuesta no versa sobre el fondo. Accum abandona Inglaterra en 1821, tras un proceso que no se refiere a la adulteración sino a páginas arrancadas de la biblioteca de la Royal Institution. El contradictor había dejado el país; la cuestión, ella, seguía intacta.

      Treinta años después, el asunto arranca de nuevo desde una revista médica. Thomas Wakley, fundador del Lancet, crea la Analytical Sanitary Commission y se la confía al médico y microscopista Arthur Hill Hassall.

      La primera encuesta, en enero de 1851, trata del café. De 34 muestras compradas en Londres, 31 contienen achicoria, harina de frijol, fécula de papa o maíz tostado. Solo los más caros son puros, y la achicoria misma casi siempre está adulterada.

      Esta encuesta responde a una objeción precisa, y eso es lo que le da su alcance. El canciller del Exchequer Charles Wood había afirmado que ningún método permitía decir si un café contenía achicoria. Hassall lo refuta al microscopio. El comercio pierde ahí su mejor argumento: no se prohíbe lo que no se sabe medir, y desde entonces se sabía medir.

      El informe del 26 de abril de 1851 cumple su amenaza y nombra a los vendedores infractores. La serie continúa hasta 1854 sobre más de 2 500 muestras, y luego se convierte en el libro Food and its Adulterations (1855). Hassall declara ante la comisión parlamentaria de 1855.

      en.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Accum y en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Wakley, consultados el 7 de septiembre de 2026; branchcollective.org, Fisher, Tea and Food Adulteration 1834-75; Thurber 1881, p. 163

      Thurber pone la detección al alcance de una cocina, en cinco preguntas hechas a una pizca de molienda y a un vaso de agua fría. ¿El polvo se aglomera bajo los dedos? El café se mantiene suelto, las harinas y raíces tostadas forman un grumo. ¿Flota? La molienda de café, grasa, flota mucho tiempo; achicoria y cereales se hunden rápido. ¿Colorea el agua fría? El café casi no libera nada en frío, la achicoria desciende en estelas marrones.

      ¿La infusión es mucilaginosa? Los amiláceos lo son, el café no. ¿Las partículas se ablandan? Las del café permanecen firmes. Ukers retoma la prueba de flotación en los métodos oficiales de 1922, con la salvedad de que un café demasiado tostado también se hunde y que todo lo que se hunde debe identificarse al microscopio.

      Thurber 1881, pp. 167-168; Ukers 1922, cap. XVII, p. 171; LC cap. 10

      Cuando la cocina ya no basta llega el instrumento. Thurber da láminas a 140 diámetros; Walsh vuelve a ellas. La achicoria es una raíz, contiene vasos conductores de savia con espirales punteadas que el café, semilla, nunca tuvo; un solo vaso en el campo condena la muestra. Los cereales delatan su presencia por sus granos de almidón, propios de cada especie. Ukers dedica un capítulo a la microscopía del café y recuerda que la mezcla de achicoria ha sido una de las formas más comunes de adulteración.

      Walsh añade el laboratorio: azúcar pasado a la infusión, densidad, poder colorante, y la prueba de las cenizas, no siendo la fracción mineral de una raíz que ha bombeado las sales del suelo la de una semilla; da el método sin sus umbrales. Los métodos oficiales estadounidenses compilados por Ukers fijan la densidad: un extracto de 10 % de café puro pesa 1,00986 a 15 °C, un extracto de achicoria 1,02821, y el porcentaje de achicoria se calcula con una fórmula lineal; el índice de refracción pasa de 1,3377 a 1,3448.

      Desde el momento en que hacen falta un microscopio y un horno para saber lo que se bebe, el consumidor ha perdido la partida; solo le queda confiar en un nombre.

      Thurber 1881, pp. 167-168; Walsh 1894, pp. 216, 220-221, 235-236; Ukers 1922, cap. XVI, pp. 149-153, y cap. XVII, método McGill

      246Las leyes, país por país

      Algún país tenía que legislar primero, y es Gran Bretaña, bajo la presión del Lancet. La revista médica había publicado análisis que nombraban a los comerciantes: ya no era una cuestión de higiene, era un escándalo público.

      Tres leyes se suceden en quince años, lo que ya es una confesión: las dos primeras no resolvieron la cuestión.

      • 1860La Adulteration of Food or Drink Act.
      • 1872La Adulteration of Food, Drink and Drugs Act.
      • 1875La Sale of Food and Drugs Act, que deroga las dos anteriores y, sobre todo, organiza el análisis público.

      Es este último punto el que lo cambia todo. Una prohibición sin laboratorio oficial sigue siendo un deseo, puesto que nadie tiene competencia para decir lo que contiene el paquete.

      Ukers señala lo que se empleaba antes de esta ley como cargas en el café británico: cascarillas de cacao, bellotas, higos y altramuces.

      Francia sigue el 1º de agosto de 1905, con la ley sobre la represión de los fraudes en la venta de mercancías y de las adulteraciones de productos alimenticios. No nace del café sino de los escándalos del vino, y castiga el engaño sobre la naturaleza, las cualidades sustanciales, la composición y el origen.

      Esta ley sigue siendo el esqueleto del derecho francés en la materia. Las denominaciones del café, por su parte, están hoy fijadas por el decreto 91-340 del 3 de abril de 1991, y el decreto 2001-977 transpone la directiva europea sobre los extractos.

      en.wikipedia.org/wiki/Sale_of_Food_and_Drugs_Act_1875 y en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Wakley, consultados el 7 de septiembre de 2026; Ukers 1922, p. 404; OIC, documento ICC-134-1, 9 de septiembre de 2022

      En los Estados Unidos, la Pure Food and Drugs Act de 1906, en vigor el 1 de enero de 1907, no crea una ley del café como existe una ley del té, pero impone la etiqueta: hasta entonces, escribe Ukers, había paquetes que llevaban los nombres mágicos Mocha y Java sin contenerlos, y mezclas con alta proporción de achicoria se vendían como «Pure Mocha and Java Coffee»; en adelante la etiqueta debe nombrar los cafés o una marca con el nombre del empacador, y toda carga debe declararse en caracteres claros justo después de la marca. El empleo de achicoria y de cereales por los empacadores, muy extendido hasta 1907, decae en la mayoría de las regiones. Sin embargo no existe una ley federal contra la achicoria en un café de hotel, solo leyes estatales; un manual de 1922 aconseja diez por ciento de achicoria para dar cuerpo, a condición de no escribir café en la carta. El mundo, por su parte, espera el Convenio Internacional del Café de 2007: su artículo 27 prohíbe vender o anunciar bajo el nombre de café un producto que contenga menos del equivalente de 95 % de café verde.

      Ukers 1922, cap. XXIII, pp. 337-338, cap. XXV, pp. 390, 404, cap. XXVI, p. 410; OIC, ICC-134-1, 9 de septiembre de 2022

      247El sucedáneo se vuelve industria: Postum y los «cereal-fakers»

      La ley estadounidense sanea la etiqueta, no la publicidad. El sucedáneo ya no tiene derecho a hacerse pasar por café, pero conserva el de hablar mal del café.

      En 1895, en Battle Creek, C. W. Post, alumno del reformador John Harvey Kellogg, lanza Postum. Es una bebida de salvado de trigo y melaza, vendida como alternativa sana al café bajo el eslogan «There's a Reason». Instant Postum sigue en 1911, y el personaje de Mr. Coffee Nerves encarna los males atribuidos a la cafeína.

      Ukers, sin nombrarlo, describe al primer ofensor: vendía su producto como «café» antes de admitir que no contenía ni un grano. Detrás de él, un centenar de firmas de sucedáneos de cereales llevan una campaña mentirosa contra el café.

      Una cifra da la escala del esfuerzo: 1 765 000 dólares gastados en un solo año en desacreditar la bebida nacional. Se recurre a pseudomédicos para el asunto. Y los tostadores que juraban sus marcas inocentes de los crímenes imputados al café agravaban la sospecha, porque defenderse equivalía a reconocer que existía un cargo de acusación.

      El saneamiento llega en dos tiempos, y el segundo es tardío. La Pure Food Act reforma la etiqueta de los cereales en 1906. Hay que esperar al movimiento «truth in advertising», casi diez años más tarde, para que los diarios sigan: en 1911, un gran diario neoyorquino todavía llamaba café al producto.

      De esta guerra nacen la National Coffee Roasters Association y la campaña colectiva de publicidad para el café. Atacado como producto, el café respondió como cadena productiva.

      en.wikipedia.org/wiki/Postum, consultado el 7 de septiembre de 2026; Ukers 1922, cap. XXVIII, pp. 435-441; Ukers 1922, prefacio, citando a Harvey W. Wiley

      248El gusto fabricado por el hábito

      El libro de Marco avanza una hipótesis y la mantiene por lo que es. El gusto se construye por exposición: Bourdieu, en La Distinction (1979), describe la preferencia como un habitus incorporado tan profundamente que parece natural; los trabajos sobre la aceptación alimentaria establecen que un sabor nuevo se gana por repetición y no por explicación, en decenas de exposiciones, sin que una cifra única valga para todos los alimentos y todas las edades.

      Ahora bien, lo que bebían los europeos y los estadounidenses del siglo XIX era un líquido muy oscuro, espeso, a veces viscoso, francamente amargo, en los malos casos negruzco y fangoso con un sedimento graso. No es la descripción de un café adulterado; es la de lo que muchos llaman todavía un verdadero café. Lo oscuro, lo espeso y el amargor franco, que el oficio atribuye al tueste o al origen, vendrían en parte de las raíces y los cereales que ocupaban cuatro quintos del paquete y sirvieron de patrón durante tres o cuatro generaciones.

      LC cap. 10; Bourdieu, La Distinction, 1979; Walsh 1894, p. 205

      La hipótesis no es una demostración. No existe ninguna cata comparada de 1881, y el paquete de la época ya no está para ser probado. Otros hilos, por lo demás, trenzan la misma cuerda: cafés pasados por meses de bodega húmeda, tuestes forzados para tapar los defectos, infusiones largas y rehervidas.

      Lo que la vuelve defendible es que la preferencia sobrevivió al fraude. La achicoria fue legalizada, luego reivindicada, luego amada. Todavía se vende, pura o en mezcla, en el norte de Francia, en Bélgica, en Luisiana y en la India. La FSSAI india la autoriza allí hasta 49 % del café tostado molido.

      Ukers ya lo escribía, sin que la paradoja lo detuviera. La achicoria no tiene botánica ni químicamente nada que ver con el café, y su sabor es muy otro. Sin embargo, muchos bebedores prefieren su café cuando se le ha añadido ese sabor extraño.

      La hipótesis ilumina por fin los juicios antiguos, que se leen de ordinario sin preguntarse con qué comparan. Cuando Don escribe en 1834 que los granos tostados de Coffea stenophylla son superiores al café ordinario, todavía hay que saber qué es ese café ordinario. Es el de esta lámina, y el listón no estaba alto. Véase también el tueste para la parte del fuego en esa referencia.

      LC cap. 10 y cap. 4; Ukers 1922, p. 404; OIC, ICC-134-1, 9 de septiembre de 2022; fr.wikipedia.org/wiki/Chicorée_à_café, consultado el 7 de septiembre de 2026

      249Los ersatz de guerra: 1914, 1939, 1977

      Alemania era antes de 1914 el primer país consumidor de Europa, redistribuyendo Hamburgo el café hacia Escandinavia, Finlandia y Rusia; durante el bloqueo, escribe Ukers, los alemanes recurren a los sustitutos, y los precios elevados de la posguerra prolongan su uso, quedando las importaciones de 1920 (90,6 millones de libras) lejos de los 371 millones de 1913. Se tuesta lo que se encuentra: bellotas, castañas, hayucos, centeno, cebada, altramuz; la fábrica de Malzkaffee Kathreiner, fundada en Múnich en 1892, es una de las mayores. La palabra Muckefuck designa ese café de cebada y achicoria; se le atribuye un origen en el «mocca faux» de los franceses de 1870, pero el Duden lo hace venir de un dialecto renano donde designaba la podredumbre parda de la madera, dos etimologías que ninguna fuente permite zanjar. Bajo el régimen nacionalsocialista aparece el Kaffee-Surrogat-Extrakt controlado por el Estado; después de 1945, Caro-Kaffee (1954), primer ersatz instantáneo, mezcla cebada, malta, achicoria y centeno. En los Estados Unidos, Postum conoce su mayor popularidad durante el racionamiento de la Segunda Guerra Mundial.

      Ukers 1922, cap. XXII, p. 289; de.wikipedia.org/wiki/Ersatzkaffee y de.wikipedia.org/wiki/Zichorienkaffee, consultados el 7 de septiembre de 2026; en.wikipedia.org/wiki/Postum

      La República Democrática Alemana ofrece el caso mejor fechado, y la cadena de causas está allí completa, de la helada a la taza.

      La helada brasileña de 1976 dispara el costo de las importaciones de café, de unos 150 a 700 millones de marcos de divisas por año. El café se compra en moneda extranjera, y es exactamente lo que le falta al país.

      El 26 de julio de 1977, el Politburó del SED decide el Kaffee-Mix: 51 % de café tostado, el resto en arvejas, centeno, cebada o pulpa de remolacha. Se vende a 4 marcos los 125 gramos, cuando la variedad barata Kosta, suprimida de paso, valía 7,50. El bebedor paga así menos por un producto mitad café, y ya no tiene opción.

      El apodo llega enseguida. El pueblo lo bautiza Erichs Krönung, por la marca Jacobs Krönung, o Edescho, por «Erichs Devisenschoner», el ahorrador de divisas de Erich Honecker.

      La derrota es técnica antes que política. La harina de arvejas se hincha bajo la presión y el calor, y obstruye los filtros de las máquinas de café. La ira crece hasta el punto de alertar a la Stasi, y la producción cesa tras más de un año.

      La salida de la crisis consiste en dos gestos, ambos destinados a hacer entrar café sin gastar divisas. Desde septiembre de 1977, el régimen levanta los límites sobre el café recibido en paquetes desde Alemania Occidental: son las familias las que importan el café, y ya no el Estado.

      Luego el país busca una fuente que pagará en mercancías. En 1980 y 1986, firma con Vietnam acuerdos que intercambian máquinas y una central hidroeléctrica por la mitad de la cosecha vietnamita durante veinte años. Ese es el origen del auge del canephora vietnamita.

      de.wikipedia.org/wiki/Kaffeekrise_in_der_DDR, consultado el 7 de septiembre de 2026

      250El soluble y las mezclas de hoy

      RasgoGrupo congoleño (SG2, Robusta)Grupo guineano (Kouilou)Conilon
      Portealto, entrenudos largos, poco ramificadobajo, entrenudos cortosintermedia
      Precocidadtardíoprecozintermedia
      Granogrande, cafeína intermediapequeño, rico en cafeínaintermedia
      Royaresistentemenosvariable
      Sequíasensibleresistentevariable (Marilândia seleccionado para ello)
      DifusiónJava, India, Vietnam, Uganda (Erecta)Costa de Marfil, Benín, MadagascarBrasil
      Kawuki et al. 2026, introducción; Gomez et al. 2009; fichas del atlas

      El café soluble industrial data de los años 1935-1938, y pesa mucho más de lo que se imagina en Francia.

      Un documento de formación profesional lo evalúa en alrededor de 21 % del café verde utilizado en el mundo, y en más de 30 % de las tazas bebidas. La diferencia entre las dos cifras se lee sola: una taza de soluble requiere menos café verde que una taza preparada a partir de molienda.

      La geografía es muy contrastada. El soluble alcanza 80 a 90 % de penetración en el Reino Unido, en Japón y en Rusia, contra 26 % en Francia. Dicho de otro modo, el producto que aquí se tiene por solución de emergencia es en otras partes el café ordinario, aquel al que está habituado el paladar.

      Un producto tan transformado exige una definición legal precisa, sin lo cual cualquier cosa puede llamarse café soluble. Es el objeto de la directiva 1999/4/CE del 22 de febrero de 1999, y sus umbrales merecen leerse.

      • El extracto de café sólido debe contener al menos 95 % en peso de materia seca procedente del café;
      • el extracto en pasta, de 70 a 85 %;
      • el extracto líquido, de 15 a 55 %, pudiendo este último recibir hasta 12 % de azúcares.

      Y una regla que cierra la puerta a las cargas: el extracto sólido no debe contener nada más que lo que proviene de la extracción del café.

      Los extractos de achicoria siguen los mismos umbrales, con sus propios márgenes: líquido de 25 a 55 %, hasta 35 % de azúcares, y 1 % de materias extrañas tolerado. La mención descafeinado, por su parte, exige como máximo 0,3 % de cafeína anhidra, en peso, de la materia seca procedente del café.

      Por último, el reglamento 1169/2011, aplicable desde el 13 de diciembre de 2014, añade lo que protege al comprador en el día a día. Impone tres cosas, y cada una apunta a un procedimiento descrito más arriba.

      La lista de ingredientes obliga a nombrar la carga, lo que basta para hacer imposible la fórmula de las mil libras. La declaración cuantitativa de los ingredientes destacados obliga a cifrar lo que promete la cara del paquete. La prohibición de inducir a error cubre el resto, es decir, el nombre del producto y su presentación, allí donde ninguna línea de ingredientes es falsa pero el conjunto miente.

      Documento de formación profesional, Tout savoir sur le café soluble; eur-lex.europa.eu, directiva 1999/4/CE consolidada 2013 y reglamento 1169/2011, consultados el 7 de septiembre de 2026

      Las mezclas legales se distinguen del fraude por la etiqueta y por el umbral. Alemania aplica desde el 15 de noviembre de 2001 una ordenanza que prohíbe la venta de café tostado que contenga más de dos gramos por kilo de materias distintas del café verde, salvo etiquetado como café no clasificado o de baja calidad. Japón reserva desde noviembre de 1991 la palabra café a los productos procedentes únicamente de café verde, vendiéndose el aromatizado como mezcla de café y aroma.

      Colombia prohíbe desde la ley 126 de 1931 el nombre café a todo producto que no sea café puro, umbral reducido a 95 % por la ley 1589 de 2012. Brasil fija desde el reglamento 16 de 2010 un tope de impurezas de 1 % y de humedad de 5 % y una nota mínima de cuatro sobre diez en la taza, y el artículo 43 de la Portaria SDA 570 del 9 de mayo de 2022, en vigor el 1 de enero de 2023, prohíbe la palabra café para toda mezcla que contenga otros géneros o especies de plantas. La achicoria ya no es, pues, un adulterante: es un ingrediente, a condición de ser nombrado.

      OIC, documento ICC-134-1, Mezclas y sucedáneos, 9 de septiembre de 2022

      251El fraude moderno: la especie, el origen, el tanque

      Cuando un grano se paga por su nombre, es el nombre lo que se fabrica. El fraude más rentable del siglo XXI vende canephora por arábica. En 2018, el equipo de Kate Kemsley en el Quadram Institute de Norwich analiza 60 cafés tostados molidos etiquetados 100 % arábica procedentes de 11 países: 8 superan el umbral de autenticidad, 6 contienen de 3 a 33 % de no arábica, lo que sugiere, con un intervalo de confianza de 95 %, una prevalencia sectorial de 5 a 20 %. El método se basa en el 16-O-metilcafestol, diterpeno de la cera del canephora, medido por RMN a 60 MHz en un extracto al cloroformo; la sorpresa es que los arábicas puros contienen trazas, del orden de 1 a 2 % del nivel del canephora, lo que impone un umbral estadístico más que una ausencia. Las marcas probadas no fueron nombradas.

      Gunning et al., Food Chemistry, mayo de 2018, pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5774150; dailycoffeenews.com, 16 de mayo de 2018

      Brasil, primer productor, vuelve a jugar en 2025 la fórmula de las mil libras. El mecanismo no ha cambiado desde Thurber, solo ha subido el precio: los récords del arábica hacen aparecer un «café fake» vendido a 13,99 reales los 500 gramos en enero de 2025, según la ABIC.

      El producto no miente del todo. Está etiquetado en letra pequeña «polvo para preparación de bebida con sabor a café». La palabra café no se reivindica, solo se sugiere, y es precisamente la zona que la ley sostiene peor.

      El Ministerio de Agricultura inspecciona en febrero de 2025 tres fábricas, en São Paulo, en Paraná y en Santa Catarina. Encuentra allí cascarillas, granos defectuosos negros y quemados, y aromas. No encuentra la pulpa de café anunciada.

      La disputa versa entonces sobre una palabra. La ABIC habla de fraude. Los fabricantes invocan su denominación y su autorización sanitaria. Pero la RDC 716/2022 de la ANVISA solo llama café al endospermo tostado de una especie de Coffea. Todo el resto de la cereza, cascarilla incluida, no es, pues, café.

      Las incautaciones dicen la magnitud del fenómeno. En el año 2025, el Ministerio incauta 40 toneladas de tostado molido en Paraná, 2,4 toneladas en Campos dos Goytacazes y 4,2 toneladas de cascarillas listas para tostar en Brusque.

      Luego la operación cambia de escala. Del 25 al 28 de mayo de 2026, una acción nacional llevada con la Senacon y los Procons realiza 84 inspecciones en siete estados. Cierra 19 establecimientos, es decir, 32,8 % de los sitios visitados, e incauta 5 944 kilos de café envasado y 76 070 kilos de materia prima irregular: cascarillas, palos, tierra y residuos vegetales. Lo esencial se encuentra en la Zona da Mata de Minas Gerais, es decir, en el corazón mismo de una región de producción.

      noticiasagricolas.com.br, 20 de febrero de 2025; nsctotal.com.br, 19 de febrero de 2025; semearfoodsafetyculture.com.br, 17 de enero de 2026; clarim.net.br, 30 de mayo de 2026

      Los cafés de prestigio sufren el fraude del Adén de Walsh, un siglo más tarde y por la misma razón: el nombre se paga más caro que el grano.

      El kopi luwak es un café que ha pasado por el tubo digestivo de la civeta. Se vende hasta 1 300 dólares el kilo la versión silvestre, contra 100 dólares la versión de criadero. Una brecha de trece veces, por una diferencia que ningún comprador puede verificar en la taza. El fraude está escrito de antemano.

      Las investigaciones de PETA y de la BBC (2013) encuentran civetas enjauladas vendidas como silvestres. La prensa especializada estima que hasta 80 % del kopi luwak del mercado mundial es falso, pero sin estudio publicado que lo respalde. Jumhawan y sus colegas publicaron en 2013 marcadores metabolómicos discriminantes, es decir, moléculas cuyo perfil separa el grano digerido del grano ordinario.

      La misma brecha apunta a los orígenes raros. El Blue Mountain jamaiquino y el Geisha panameño pagan las consecuencias, a precios que dan vértigo: 1 029 dólares la libra por un lote Elida en 2019. Ambos son blanco de un mercado chino donde el consumo ha crecido 44 % en cinco años. Una demanda que sube de ese modo no encuentra enfrente una cosecha que la siga, y la brecha se llena con falsos.

      La respuesta es doble. Jamaica ha instaurado penas de prisión por falsificación del sello, y algunas fincas experimentan la trazabilidad de la planta a la taza.

      Las cápsulas llamadas compatibles, por su parte, no son cuestión de fraude sino de derecho de patentes, y la confusión es lo bastante común como para que haya que decirlo. Desde marzo de 2010, Jean-Paul Gaillard, antiguo directivo de Nespresso, lanza cápsulas con marca Casino. Los tribunales de Düsseldorf y de París se niegan a ver en ello una falsificación.

      El resto se juega en el calendario de las patentes y en la competencia. La primera patente expira en 2012. La Autoridad de la Competencia obtiene en abril de 2014 la apertura técnica de las máquinas. En 2020, se condena a Nespresso a 500 000 euros por competencia desleal hacia Ethical Coffee Company.

      en.wikipedia.org/wiki/Kopi_luwak, consultado el 7 de septiembre de 2026; intelligence.coffee, 15 de septiembre de 2022; fr.wikipedia.org/wiki/Nespresso, consultado el 7 de septiembre de 2026

      252Los cafés de animales, o la renta sobre el relato

      El kopi luwak no está solo: cinco animales sirven hoy el mismo argumento de venta. La civeta de Indonesia y el elefante de Tailandia digieren la cereza; el macaco de la India y de Taiwán la mastica y escupe el grano; el murciélago de Madagascar muerde el fruto y lo deja secar en el árbol. Dos de estos cafés son, pues, fermentaciones de saliva y no cafés de excrementos, contrariamente a lo que dejan entender sus apodos comerciales.

      El Black Ivory tailandés, el más caro del mundo, se vende en torno a dos mil dólares el kilo por una razón ante todo aritmética: hacen falta unos treinta y tres kilos de cerezas para obtener uno, siendo el resto triturado o perdido durante las quince a treinta horas de digestión.

      Black Ivory Coffee, documentación del productor, retomada por CBS News y NBC News; Sprudge sobre la cadena malgache; fuentes profesionales concordantes sobre el proceso del monkey parchment

      El argumento es doble: el animal seleccionaría las cerezas mejor que un recolector pagado al peso, y su aparato digestivo haría con el grano lo que el hombre no sabe hacer. El segundo término es medible, y fue medido: Marcone constata en 2004 un contenido de proteínas más bajo y una química de superficie alterada. Pero modificado no quiere decir mejor, y los dos trabajos publicados no concuerdan: Jumhawan y sus colegas encuentran en 2013 en el kopi luwak auténtico proporciones de ácido cítrico y málico más elevadas, de las que hacen marcadores de autenticación, mientras que varias divulgaciones atribuyen a Marcone la constatación inversa. Ninguna cata a ciegas publicada zanja la cuestión hasta hoy.

      Marcone, Composition and properties of Indonesian palm civet coffee, Food Research International, 2004; Jumhawan et al., Journal of Agricultural and Food Chemistry 61 (2013), marcadores discriminantes

      El primer término, en cambio, se derrumba solo. Supone un animal libre, que elige. Un animal enjaulado no elige nada: se le trae lo que se ha cosechado, maduro o no. La cría destruye así exactamente lo que justificaba el precio. Las investigaciones de campo describen civetas nocturnas mantenidas en jaulas de rejilla, privadas de sueño, y productores que reconocen etiquetar «100 % silvestre» granos de animales cautivos, con el argumento de que el animal, él, venía de la naturaleza.

      Como la selección es invisible en el lote terminado, el comprador no tiene ningún medio de verificar lo que paga: es la definición de una promesa inverificable, y la invitación al fraude que la prensa especializada cifra, sin estudio publicado, hasta en 80 % del mercado.

      Investigaciones de PETA Asia (2020 y 2024), organización militante, que deben cruzarse con la investigación de la BBC citada más arriba (2013)

      Uno solo de estos cafés escapa al reproche, y hay que decirlo. En la fazenda Camocim, en Espírito Santo, el jacu es un ave silvestre protegida en Brasil; la finca, conducida en biodinámica, no puede ni cazarlo ni tratarlo, y se contenta con recoger lo que deja. Ninguna jaula, ningún animal alimentado a la fuerza: una plaga convertida en producto. La diferencia cabe en una frase: el animal que tiene derecho a irse es el único cuya selección todavía significa algo.

      Camocim Estate, Pedra Azul; AFP, septiembre de 2023; véase el hito 2006 · el jacu en la cronología

      El tanque de fermentación es el nuevo terreno. Las cofermentaciones añaden frutas, especias o lúpulo antes del secado (véase el procesamiento), mientras que las infusiones añaden aceites esenciales o aromas después, y las palabras se confunden: según Hachi Coffee Project, solo 3 % de la fruta empleada en cofermentación se encuentra en la taza. A fines de 2023, el campeonato mundial de baristas modifica su regla: se admite cualquier adición si tiene lugar antes de la etapa del café verde.

      En junio de 2024, el Best of Panama descalifica cuatro lotes «alterados en su expresión natural, probablemente con la intención de puntuar mejor mediante aditivos ajenos», y la asociación panameña pide una categoría aparte para los cafés alterados o infusionados; las pruebas empleadas no se publican. En los Estados Unidos, un café cofermentado no está sujeto a ninguna obligación de etiquetado ni de alérgenos particular: es café verde. El mecanismo es el del glaseado de 1868, una afirmación que rinde más que el control que la verificaría.

      perfectdailygrind.com, 1 de mayo de 2025; dailycoffeenews.com, 28 de junio de 2024; royalcoffee.com, Kornman, 23 de octubre de 2025; LC cap. 17b

      Queda el café sin café. Atomo, fundada en Seattle en 2019 por Jarret Stopforth y Andy Kleitsch, vende desde 2021 un cold brew, y luego, desde 2023, un espresso «sin grano». La receta ensambla huesos de dátil, raíz de achicoria y pieles de uva. La cafeína, por su parte, viene de otra parte: como ningún grano la aporta, se recupera de té verde descafeinado.

      El dinero siguió rápido. La empresa ha recaudado alrededor de 60 millones de dólares desde 2019, de ellos 7,8 millones en enero de 2025, y Suntory invirtió en diciembre de 2023. Prefer en Singapur, Koppie Bean en Bélgica, Minus, Voyage Foods y Compound Foods han llegado al mismo terreno. Solo cambian las bases: semillas de girasol, mijo, algarroba, proteína de arveja, altramuz, garbanzo, cebada malteada.

      Los argumentos son los de Postum, vueltos del revés. Post vendía el salvado de trigo contra la cafeína y los males que se le atribuían. Estos venden contra el clima, la huella de carbono (Atomo reivindica 93 % menos de emisiones) y el precio. El sucedáneo ya no promete curar al bebedor, promete cuidar el planeta.

      Estos productos se dicen «beanless coffee», café sin grano. ¿Tienen derecho a llamarse café en Europa? Ninguna de las fuentes consultadas lo dice. El umbral de 95 % del Convenio de 2007 y la directiva de 1999 les cierran a priori la denominación, puesto que no hay ni un gramo de café dentro.

      en.wikipedia.org/wiki/Atomo, consultado el 7 de septiembre de 2026; perfectdailygrind.com, 8 de octubre de 2025

      253Las herramientas de detección de hoy

      La cromatografía ha reemplazado al microscopio. Separa las moléculas de un extracto en lugar de mirar formas, y ve por tanto lo que un polvo tostado ya no muestra. La revisión de Martins y sus colegas (2018) reporta en el mercado interno brasileño adulteraciones que alcanzan 40 % en peso de maíz, soja, cebada, centeno, caramelo y cascarillas.

      El mismo trabajo traza el mapa de los marcadores, porque detectar una carga no basta: para acusarla, hay que nombrarla. Cada ingrediente añadido aporta una molécula que lo delata.

      • Glucosa, manosa y fructosalos cereales y las cascarillas.
      • Maltosael maíz.
      • Rafinosa y estaquiosala soja.
      • Gamma-tocoferolel maíz de nuevo, fuera del registro de los azúcares.
      • 5-hidroximetilfurfuralla achicoria.
      • 16-O-metilcafestol y homoestaquidrinael canephora.
      • Los ácidos clorogénicos y las pirazinas volátilesel origen del lote.

      Cada familia tiene luego su determinación. Los glúcidos pasan por HPLC, es decir, la cromatografía líquida de alto rendimiento, con detección amperométrica y la norma ISO 11292 como marco. Los límites son allí de 1 a 2,5 ppm, valiendo la parte por millón un miligramo por kilo. La GC-MS en espacio de cabeza, que analiza el aire cargado de compuestos volátiles sobre la muestra calentada, detecta la cebada desde 1 %. La UPLC-MS, por su parte, reduce el análisis a 15 minutos contra 72,6: casi cinco veces más muestras controladas por el mismo tiempo de laboratorio.

      El 16-O-metilcafestol, el 16-OMC de los laboratorios, se determina aparte, por cromatografía en capa fina de alto rendimiento. La detección baja a 5 mg/kg y la cuantificación a 20 mg/kg, es decir, menos de 0,9 % de canephora en el paquete. Sobre todo, el marcador sobrevive al tueste y a la fabricación del soluble. Eso es lo que lo hace útil, pues el fraude sobre la especie se esconde justamente ahí, en el molido y en el soluble, donde ya nadie ve el grano.

      Martins et al., Food Quality and Safety, 2018, academic.oup.com/fqs/article/2/3/121/5041966; pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29042111 (J. Chromatogr. A, 2017); contractlaboratory.com, 3 de abril de 2026

      La RMN se ha convertido en el tamiz de los laboratorios de control. La resonancia magnética nuclear sumerge el extracto en un imán y lee la firma que cada molécula deja en él. El método de Norwich funciona con un imán de mesada a 60 MHz, un aparato que cabe sobre una mesa, en 40 minutos por extracto.

      Con diez veces más campo, se ve diez veces más fino. A 600 MHz, Milani y sus colegas (Food Control, 2020) clasifican cafés mezclados con 100 % de éxito. Las cargas probadas eran cebada, maíz, cascarillas, soja, arroz y trigo. La señal del almidón sirve de marcador, puesto que son los cereales añadidos los que lo aportan. Los límites de detección bajan de 0,31 a 0,86 % en tueste medio y oscuro.

      El infrarrojo cercano, por su parte, hace la selección en masa. Se ilumina el polvo, se lee la luz que devuelve, sin reactivo ni preparación, por lo tanto sin consumible en cada medición. Couto y sus colegas (Foods, 2021) discriminan así puro y adulterado desde 0,25 % en maíz, cebada, soja, arroz, cascarillas y canephora. Pero solo identifican el adulterante por encima de 10 %, y no más allá de dos mezclados: el método ve que hay algo, no dice qué.

      Zhang y sus colegas (Foods, 2025) sacaron el aparato del laboratorio. Su espectrómetro portátil barre de 900 a 1 700 nm. Obtiene 96,9 % de respuestas correctas en cualitativo y 92,3 % en cuantitativo, sobre soja, cebada, achicoria y maíz de 10 a 40 %. Un barrido dura 2,54 milisegundos. Pero el modelo se construyó solo sobre un único arábica de referencia, lo que no dice nada de su desempeño en los demás.

      El NIR sigue siendo, por lo tanto, un tamiz, no una prueba. Sus positivos deben confirmarse con la química de referencia.

      Bruker, application note NMR in the Detection of Coffee Adulteration, citando a Milani et al., Food Control 2020; Couto et al., Foods 2021, PMC8750839; Zhang et al., Foods 2025, PMC11817766

      Para el origen, no existe ningún marcador único. Los isótopos estables registran el lugar: en Hawái, Rodrigues y sus colegas (2011) miden en 47 arábicas verdes de cinco regiones el δ18O, más alto a baja altitud y ligado a la lluvia, el δ34S, empobrecido cerca de los volcanes activos, el δ13C y el δ15N, y la relación 87Sr/86Sr, más baja cerca de los volcanes y más alta cerca de las costas; los isótopos solos no separan las cinco regiones, la combinación con el análisis multielemental lo logra, y los autores piden varios años de muestreo.

      El ADN identifica la especie y ciertas variedades por PCR o PCR digital cuando el tueste ha degradado el 16-OMC, pero el tueste fragmenta también el ADN. La metabolómica GC-MS proporcionó los marcadores del kopi luwak. Ninguno de estos métodos responde a la pregunta del siglo XIX, que sigue intacta: la del costo del control en relación con el precio de la mercancía, y de quién lo paga.

      Rodrigues et al., J. Agric. Food Chem., 2011, PMC3256934; contractlaboratory.com, 3 de abril de 2026; en.wikipedia.org/wiki/Kopi_luwak

      254Hoy

      En 2025-2026, la adulteración ha retomado sus dos formas históricas, bajo la presión del precio. Cuanto más caro cuesta el café, más rentable se vuelve poner otra cosa en el paquete.

      La primera forma es la carga, es decir, la materia añadida para dar peso, y se juega en Brasil. El Ministerio de Agricultura incautó 82 toneladas en cuatro días de mayo de 2026 y cerró casi un tercio de los sitios inspeccionados. La segunda forma es el nombre. Se encuentra dondequiera que un arábica, un Geisha o un Blue Mountain se paga más caro de lo que contiene.

      El control, por su parte, se ha desplazado del vaso de agua de Thurber hacia la RMN y el NIR. Estos instrumentos ven una adulteración al 0,3 %, pero no saben nombrarla más allá de dos ingredientes. Y para el origen, harían falta bases de datos que nadie ha constituido todavía para la mayoría de los terroirs.

      La normativa avanza, pues, por la trazabilidad más que por el análisis:

      • a falta de poder leer el lugar en el grano
      • se le pide a la parcela que se declare. El reglamento europeo 2023/1115 sobre los productos libres de deforestación cubre el café. Exigirá a los operadores la geolocalización de las parcelas a partir del 30 de diciembre de 2026
      • y del 30 de junio de 2027 para las micro y pequeñas empresas establecidas como tales al 31 de diciembre de 2024; el café soluble entra en su campo el 30 de diciembre de 2027 (reglamento delegado (UE) 2026/2102). Ya se han decidido dos aplazamientos
      • diciembre de 2025en diciembre de 2024 y

      El café sin café, por su parte, ha recaudado decenas de millones de dólares y entra en cadenas de cafeterías, sin que su derecho a la palabra café esté zanjado. Y la achicoria, ciento cincuenta años después de Hassall, se vende en el estante con su nombre, a gente que la quiere.

      clarim.net.br, 30 de mayo de 2026; environment.ec.europa.eu, página EUDR, consultada el 7 de septiembre de 2026; perfectdailygrind.com, 8 de octubre de 2025
      Gastos publicitarios comparados del café y de los sustitutos
      Gastos publicitarios comparados del café y de los sustitutos
      Tostadora doméstica de tambor
      Tostadora doméstica de fines del siglo XIX. Mientras el grano se tostaba y molía en casa, el comprador lo veía entero; el fraude comienza cuando esos gestos pasan a la fábrica (Thurber 1881, p. 22, 165).

      Sustitutos atestiguados

      SustitutoÉpoca y lugarLo que aporta en la taza
      Cebada tostadaAtestiguado en el Levante desde el siglo XVIII (Scheuzer); Prusia 1781; guerras mundialesColor, amargor, cuerpo amiláceo
      Achicoria (raíz)Holanda hacia 1750-1770; Brunswick 1770; Francia después de 1806; Luisiana 1861; IndiaColor rápido e intenso, amargor, textura densa
      Bellotas, castañas, hayucosAlemania, bloqueo 1806-1812 y guerras mundialesTaninos, amargor
      Centeno, trigo, avena, alforfón, salvadoPrusia 1781; Estados Unidos, siglo XIX; Postum 1895Almidón, nota tostada
      Higos secosPrusia 1781; AustriaAzúcares caramelizados
      Remolacha, zanahoria, chirivía, diente de leónInglaterra y Estados Unidos, siglo XIXAzúcares, color
      Arvejas, frijoles, garbanzos, altramuzEstados Unidos 1881; Alemania; RDA 1977 (harina de arvejas)Peso, proteínas que se hinchan y obstruyen los filtros
      Dátiles y huesos de dátilLista de Ukers 1922; Atomo 2023-2025Azúcares, cuerpo
      Betónica, saloop (sasafrás y azúcar)Londres, después de 1666 y 1719Bebida caliente barata
      Borra de café rearomatizadaEstados Unidos, antes de 1881Aspecto de café, nada más
      Granos artificiales (yeso, luego pasta de harina moldeada)Inglaterra y Estados Unidos, antes de 1894Líquido negruzco y fangoso, sedimento graso
      Walsh 1894, p. 206; Ukers 1922, pp. 13, 45-47, 73-74, 170; de.wikipedia.org/wiki/Ersatzkaffee; Kaffeekrise in der DDR; en.wikipedia.org/wiki/Atomo

      Las leyes y las fechas

      FechaPaísTexto o hecho
      1769-1770Brunswick, BerlínLicencias de fabricación de café de achicoria concedidas a C. von Heine y C. G. Förster; 22 a 24 fábricas en Brunswick en 1795
      1777, 1781PrusiaManifiesto sobre café y cerveza de Federico II; luego monopolio real del tueste, licencias reservadas a nobles, clero y funcionarios
      1784Ducado de WestfaliaProhibición de vender café, multa de cien dólares o dos años de prisión
      1785Estados UnidosEl gobernador Bowdoin introduce la achicoria en Massachusetts
      1806-1812Europa napoleónicaBloqueo continental: escasez de café, auge industrial de la achicoria en Francia y Alemania
      1837FranciaPrimera patente francesa de sucedáneo de café (François Burlet, Lyon)
      1851-1855Reino UnidoAnalytical Sanitary Commission del Lancet (Wakley, Hassall): 31 muestras de café de 34 adulteradas; comisión parlamentaria de 1855
      1860, 1872, 1875Reino UnidoAdulteration of Food or Drink Act; Adulteration of Food, Drink and Drugs Act; Sale of Food and Drugs Act, que deroga los dos anteriores
      1873Estados UnidosPrimera patente estadounidense de sucedáneo de café (E. Dugdale, Griffin, Georgia)
      1905FranciaLey del 1 de agosto sobre la represión de los fraudes en la venta de mercancías y de las adulteraciones de productos alimenticios
      1906 (en vigor el 1 de ene. de 1907)Estados UnidosPure Food and Drugs Act: la achicoria debe declararse en la etiqueta, fin de los falsos «Mocha and Java», rulings contra el café «sudado» artificialmente (1916: solo el café de la isla de Java puede llamarse Java)
      1931 ; 2012ColombiaLey 126: el nombre café reservado al café puro; ley 1589: umbral de 95 % del Convenio Internacional
      1958NicaraguaDecreto 408 que prohíbe la venta de café adulterado, con excepción del azúcar
      1977-1978RDAKaffee-Mix con 51 % de café, retirado tras más de un año
      1991JapónCódigo de competencia leal: la palabra café reservada a los productos procedentes únicamente de café verde
      1991 ; 2001FranciaDecreto 91-340 (denominaciones café verde, tostado, molido, descafeinado); decreto 2001-977 que transpone la directiva sobre extractos
      1999Unión EuropeaDirectiva 1999/4/CE sobre los extractos de café y de achicoria (materia seca de café de al menos 95 % para el extracto sólido)
      2001AlemaniaKaffeeverordnung: más de 2 g/kg de materia extraña prohibido en el café tostado salvo etiquetado como café no clasificado o de baja calidad
      2007OIC (Convenio Internacional)Artículo 27: prohibición de vender bajo el nombre café un producto que contenga menos del equivalente de 95 % de café verde
      2011 (aplic. 2014)Unión EuropeaReglamento 1169/2011: lista de ingredientes, QUID, prohibición de inducir a error (art. 7)
      2010-2011 ; 2022-2023BrasilReglamento 16 (impurezas 1 %, humedad 5 %, nota mínima 4/10); Portaria SDA 570 art. 43: la palabra café prohibida para toda mezcla
      2023 (aplic. 30 dic. 2026)Unión EuropeaReglamento 2023/1115 «deforestación»: geolocalización obligatoria de las parcelas de café
      Ukers 1922, pp. 45-47, 337-338, 404, 410, 468, 470, 725-737; Wikipedia (Wakley, Sale of Food and Drugs Act 1875, Zichorienkaffee, Kaffeekrise in der DDR); OIC, ICC-134-1, 2022; EUR-Lex; environment.ec.europa.eu

      Detección: de ayer a hoy

      MétodoPrincipioLo que detectaUmbral, duraciónLímites
      Pruebas de cocina (Thurber 1881, AOAC 1922)Flotación sobre agua fría, coloración, viscosidad, texturaAchicoria, cereales, leguminosas en el molidoCualitativo, unos minutos, costo nuloNo dice ni la naturaleza ni la dosis; un café sobretostado también se hunde
      Microscopio (Hassall 1851; Thurber 1881, 140 diámetros)Vasos espiralados punteados de las raíces, granos de almidón propios de cada cerealAchicoria, cereales, arvejas, papaCualitativo, una preparación por muestraOjo ejercitado indispensable; impotente frente a los extractos y a la especie
      Densidad del extracto al 10 % (McGill, en Ukers 1922)Densidad 1,00986 para el café puro, 1,02821 para la achicoria; refractometríaProporción de achicoriaFórmula lineal, una hora de ebulliciónSupone una mezcla binaria
      Cenizas (Walsh 1894)Fracción mineral tras la combustión, más elevada en una raíz que en una semillaRaíces, tierraHorno y balanzaUmbrales no publicados por Walsh
      HPLC glúcidos, tocoferoles; GC-MS volátiles (Martins et al. 2018)Marcadores: glucosa, maltosa (maíz), rafinosa (soja), gamma-tocoferol (maíz), 5-HMF (achicoria)Cereales, cascarillas, soja, achicoria1 a 2,5 ppm en HPLC-PAD; cebada a 1 % en SPME-GC-MS; 15 min en UPLC-MS contra 72,6 min en HPLC-PADPatrones costosos, laboratorio equipado
      16-O-metilcafestol por HPTLC o HPLC (norma alemana)Diterpeno casi específico del canephoraCanephora en un «100 % arábica», incluso tostado y solubleDetección 5 mg/kg, cuantificación 20 mg/kg, es decir, menos de 0,9 % de canephoraTrazas de 16-OMC en ciertos arábicas puros (Gunning 2018), de ahí un umbral de 1 a 2 %
      RMN 1H, 60 MHz de mesada (Gunning et al. 2018)Señal del 16-OMC en un extracto al cloroformoÍdemUnos 40 min por extracto; 6 muestras sospechosas de 60No ve el origen geográfico
      RMN 1H 600 MHz y quimiometría (Milani et al. 2020)Señal del almidón y huella global, modelo SIMCACebada, maíz, cascarillas, soja, arroz, trigo0,31 a 0,86 % según el tueste; 100 % de clasificación correctaInstrumento de varios cientos de miles de euros
      NIR de laboratorio (Couto et al. 2021)Espectro 4 000-10 000 cm-1, análisis de componentes principalesMaíz, cebada, soja, arroz, cascarillas, canephoraDiscrimina puro y adulterado desde 0,25 %; identifica el adulterante por encima de 10 %Con más de dos adulterantes, ya no los nombra
      NIR portátil (Zhang et al. 2025)Espectrómetro 900-1 700 nm, SVMSoja, cebada, achicoria, maíz de 10 a 40 %96,9 % en cualitativo, 92,3 % en cuantitativo; barrido de 2,54 msModelo construido sobre un único arábica; por confirmar con química de referencia
      ADN (PCR, PCR digital)Secuencias propias de cada especieEspecie, ciertas variedadesÚtil cuando el tueste ha degradado el 16-OMCADN fragmentado por el tueste; no cuantifica bien una mezcla
      Isótopos estables y estroncio (Rodrigues et al. 2011)δ18O, δ34S, δ13C, δ15N, 87Sr/86Sr reflejan lluvia, altitud, vulcanismo, litoralOrigen geográfico47 muestras, cinco regiones de Hawái separadas con el análisis multielementalBase de referencia por región y por año indispensable
      Metabolómica GC-MS (Jumhawan et al. 2013)Huella de ácidos orgánicos y de azúcaresKopi luwak auténtico contra imitaciónMarcadores discriminantes publicadosPocos laboratorios, ninguna norma
      Thurber 1881, pp. 167-168; Walsh 1894, pp. 216-221; Ukers 1922, cap. XVI-XVII; Martins et al. 2018; Gunning et al. 2018; Milani et al. 2020 (Bruker); Couto et al. 2021; Zhang et al. 2025; Rodrigues et al. 2011; contractlaboratory.com 2026

      Cifras clave

      CifraFuente
      Fórmula corriente en los Estados Unidos en 1881, por 1 000 libras: 400 arvejas, 200 centeno, 200 café, 100 achicoria, 100 variosThurber 1881, p. 165
      Borra de café seca revendida a 12 dólares el barril por la intendencia de un hospital militarThurber 1881, p. 164
      Glaseado: 5 a 6 % de peso añadidoThurber 1881, p. 167
      Achicoria comercial mezclada hasta con 95 % de remolachaWalsh 1894, p. 215
      31 muestras de café de 34 adulteradas en LondresLancet, enero de 1851
      Cerca de 100 firmas de sucedáneos de cereales; 1 765 000 dólares de publicidad contra el café en un añoUkers 1922, p. 435
      Kaffee-Mix: 51 % de café, 4 marcos los 125 gKaffeekrise in der DDR, 1977
      6 «100 % arábica» de 60 contienen de 3 a 33 % de canephoraGunning et al., Food Chemistry, 2018
      Brasil, 25-28 de mayo de 2026: 84 inspecciones, 19 fábricas clausuradas, 82 toneladas incautadasClarim, 30 de mayo de 2026
      Café soluble: alrededor de 21 % del café verde mundial, más de 30 % de las tazasDocumento de formación profesional, Tout savoir sur le café soluble
      Lámina XVIII

      Lo que viene

      El café se cultiva en 12,5 millones de hectáreas por 12,5 millones de explotaciones, a partir de dos especies de ciento treinta, en una franja climática que el calentamiento ya está reduciendo. Esta lámina hace el balance de lo que se mide (helada de 2021, sequía de 2024, roya, precios récord de 2025), de lo que los modelos proyectan para 2050 y de las respuestas en curso: migración en altitud, agroforestería, riego, híbridos F1, genomas, especies silvestres, bancos de genes, reglamento europeo contra la deforestación, café sin grano. Se apoya en los artículos revisados por pares (Bunn 2015, Ovalle-Rivera 2015, Moat 2017, Davis 2019, 2021, 2022, Kath 2020, Grüter 2022, Salojärvi 2024, Yang 2026), en los informes de instituciones (USDA, OIC, WCR, Crop Trust, Conab) y en el manuscrito inédito de Marco (LC cap. 2, 4, 16, 18, 21), y distingue cada vez el nivel de evidencia.

      255El pliego de condiciones de una planta de sotobosque

      El cafeto arábica requiere una media anual de 20 a 25 °C, tolera mínimas en torno a 15 °C y máximas en torno a 30 °C, y no soporta la helada: el árbol muere entre menos dos y menos tres grados. Necesita de 1 500 a 2 000 mm de lluvia al año con una estación seca marcada de tres a cuatro meses, y la floración se desencadena con la lluvia que sigue a un episodio seco.

      Coste da, para el clima de origen de la especie, en las tierras altas de Abisinia, 1 500 a 1 800 m de altitud, 20 a 22 °C de media y menos de 1 500 mm de lluvia. Como el gradiente térmico es de alrededor de un grado por cada 180 m, solo existen dos maneras de recuperar este clima bajo los trópicos: subir en altitud o alejarse del ecuador, lo que explica que el arábica crezca hasta 2 500 m en Kenia y entre 400 y 800 m en Brasil.

      Coste 1955, Les caféiers et les cafés dans le monde, t. I, cap. clima; Portères 1937 (límite inferior a 800 m en África occidental); LC cap. 2

      La revisión de Yang y coautores, publicada en Agriculture en 2026, precisa los óptimos por especie: alrededor de 30 °C de día y 26 °C de noche para Coffea canephora, 23 y 19 °C para Coffea eugenioides, 20 a 24 °C de media anual para el arábica. Estas tres cifras se leen juntas desde que la genómica estableció que el arábica nació de la hibridación de estas dos especies: heredó la frescura de su progenitor materno, eugenioides.

      Los mismos autores señalan que el arábica se mostró resiliente hasta 37 °C en condiciones controladas con CO2 elevado, lo que relativiza los umbrales publicados, y reconocen que los umbrales térmicos reales por cultivar, en campo, no se conocen: casi todo lo que se sabe proviene de estreses agudos provocados en laboratorio. La pregunta más urgente de esta lámina, a partir de qué temperatura un cafeto dado deja de producir allí donde crece, no tiene por lo tanto una respuesta precisa en 2026.

      Yang et al. 2026, Agriculture, revisión «del genoma a la taza», pp. 7-8; LC cap. 2 y 4

      256Lo que el clima ya hace: roya, helada, sequía

      La primera señal no fue una temperatura sino un hongo. Entre 2008 y 2013, la roya anaranjada (Hemileia vastatrix) volvió a América Latina. Volvió sobre variedades seleccionadas para resistirla, es decir, sobre material que se creía a salvo.

      El balance se lee país por país. Colombia perdió el 33 % de su producción entre 2007 y 2011. América Central perdió el 16 % en 2012-2013, con extremos del 57 % en El Salvador, del 46 % en México y del 39 % en Perú.

      PROMECAFÉ contó 373 585 trabajadores desplazados. Esta cifra se deduce de las anteriores: la roya defolia el árbol, el árbol deja de fructificar, y una recolección que ya no tiene nada que recoger ya no emplea a nadie.

      ¿Por qué en esas variedades? Los estudios no retienen una causa sino una acumulación: noches más cálidas, lluvias desfasadas, precios bajos que habían hecho renunciar a los tratamientos, variedades envejecidas.

      La lección fue confirmada en agosto de 2024 por un estudio publicado en Agronomy. De dieciocho muestras de roya recogidas en Perú, dos razas nuevas infectan linajes Catimor, es decir, el material distribuido masivamente después de 2013, justo tras la epidemia.

      El calendario es la verdadera enseñanza. Había hecho falta cuarenta años para sortear la resistencia del Híbrido de Timor; hicieron falta diez para sortear la segunda generación. Dicho de otro modo, la vida útil de una resistencia se ha desplomado. Véase las enfermedades.

      Avelino et al. 2015, Food Security 7; PROMECAFÉ, balance 2013; Agronomy, agosto de 2024, razas de roya en Perú; LC cap. 16

      La segunda señal es una helada. Las noches del 30 de junio, 20 de julio y 30 de julio de 2021 afectaron a Paraná, São Paulo y Minas Gerais; la Conab estimó las superficies afectadas entre 150 000 y 200 000 hectáreas, es decir, alrededor del 11 % del área cultivada brasileña, con daños que iban de la defoliación a la muerte de los árboles, y los meteorólogos clasificaron el episodio como el peor desde 1994.

      El IBGE cifró luego la cosecha 2021/22 en 48,1 millones de sacos de 60 kg (32,5 de arábica, 15,6 de canephora), un 23 % menos que en 2020/21. Una helada no reduce una cosecha: mata los árboles e impone cuatro años de espera antes de la primera cereza, lo que explica que sus efectos sobre la oferta se hayan extendido hasta 2025.

      USDA FAS, GAIN Coffee Semi-annual Brazil, 15 nov. 2021 (Conab, IBGE), apps.fas.usda.gov; Daily Coffee News, 12 jul. 2021; LC cap. 2

      El tercero es una sequía. En 2024, Brasil vivió su peor sequía en más de setenta años.

      La medición proviene de las sondas de la Fundação Procafé, en Minas Gerais. Mostraban en octubre de 2024 un déficit hídrico de 300 mm al final de la estación seca, frente a 110 mm en 2023. La falta casi se había triplicado, pues, en un año.

      Algunas zonas pasaron más de 120 días sin lluvia significativa durante la ventana de floración de septiembre-octubre. Es el momento que lo decide todo: sin lluvia no hay floración, y no habrá cerezas que recoger en la temporada siguiente.

      StoneX señala que de ello resultó una alta tasa de recepa en el Cerrado y en São Paulo. Recepar es cortar el árbol cerca del suelo para que rebrote desde el tocón. El árbol sobrevive, pero no produce de inmediato.

      El mismo documento recuerda que cinco cosechas de arábica consecutivas fueron afectadas por olas de calor, sequías o heladas. Ya no es un accidente, es una serie.

      Vietnam, primer productor de canephora, sufrió al mismo tiempo una estación seca anormalmente prolongada hasta mayo de 2024. Agotó acuíferos ya mermados, es decir, reservas de agua subterránea de las que el riego se abastecía desde hacía años.

      La geografía explica por qué esto importa: Dak Lak aporta alrededor del 40 % de la producción nacional. Y la cosecha 2023/24 ya había retrocedido un 20 %, hasta su nivel más bajo en cuatro años.

      StoneX, Brazil Coffee Crop Survey, 10 nov. 2025, stonex.com; Global Coffee Report, «Reality hit», 2025 (Fundação Procafé); USDA FAS, Coffee: World Markets and Trade, junio de 2025, citado por CropGPT 15 jul. 2025; StoneX, Vietnam weather risks, 5 jun. 2026

      Estos choques se tradujeron en el precio. El contrato C de Nueva York superó 4,41 dólares la libra en febrero de 2025, récord absoluto, más del doble que el año anterior.

      Cuatro causas se sumaron: las floraciones fallidas en Brasil, la sequía de Vietnam, el traslado de los compradores del canephora hacia el arábica, y unas existencias certificadas en su nivel más bajo.

      El último punto pesa más de lo que parece. Un mercado sin existencias ya no tiene colchón: el menor accidente de cosecha pasa directamente al precio, por falta de reserva para absorber el choque.

      Luego el movimiento se revirtió. El regreso de las lluvias y el anuncio por la Conab, el 5 de febrero de 2026, de una cosecha brasileña récord de 66,2 millones de sacos (+17,1 %) bastaron.

      El indicador compuesto de la OIC volvió a caer a 267,57 centavos la libra en febrero de 2026, una baja del 9,9 % en un mes. Rabobank proyecta un excedente de 8,64 millones de sacos para 2026/27, tras tres años de déficit. Véase la economía.

      Perfect Daily Grind, 2 feb. 2026, perfectdailygrind.com; ICO, Coffee Market Report, febrero de 2026, pp. 1-2, ico.org

      257Lo que anuncian los modelos para 2050

      La primera proyección global revisada por pares es la de Bunn, Läderach, Ovalle-Rivera y Kirschke, publicada en Climatic Change en 2015.

      Parte de una base de sitios de producción georreferenciados, es decir, de parcelas cuyas coordenadas exactas se conocen. Algoritmos de aprendizaje extraen de ella el clima que el café realmente acepta.

      Su conclusión: de aquí a 2050, la superficie mundial climáticamente apta para el café se reduciría en alrededor del 50 %, sea cual sea el escenario de emisiones. El resultado no depende, pues, de la hipótesis que se adopte sobre las emisiones futuras.

      El detalle por especie cuenta tanto como el total. El arábica sufre por las temperaturas. El canephora sufre por la variabilidad intraestacional, es decir, por las diferencias de calor y de lluvia dentro de una misma estación. Ambos pierden, por dos razones distintas.

      Ese mismo año, Ovalle-Rivera y coautores cruzan en PLOS One 21 modelos de circulación general sobre el escenario A2a. Cruzar modelos sirve para aislar aquello en lo que coinciden, lo que un modelo tomado por separado no puede decir.

      En el escenario mediano, el 37 % del área actual perdería de 20 a 40 % de aptitud. En Mesoamérica, los climas favorables al arábica subirían de la franja 400-2 000 m hacia 800-2 500 m.

      El mapa se redibuja, pues, por arriba. Las bajas altitudes y las altas latitudes pierden. Las tierras altas cercanas al ecuador, Etiopía, Kenia, la Colombia de altura, pueden ganar.

      Bunn et al. 2015, Climatic Change 129, pp. 89-101, doi 10.1007/s10584-014-1306-x; Ovalle-Rivera et al. 2015, PLOS One 10(4) e0124155

      Grüter y sus coautores, de la ZHAW, añaden en enero de 2022 en PLOS One una variable que los demás dejaban de lado: los suelos. Y comparan tres cultivos, el café, el anacardo y el aguacate.

      El café sale de ello como el más vulnerable de los tres, con impactos negativos en todas las grandes regiones productoras. Bajo un escenario sin embargo moderado, la superficie mundial de la mejor clase de aptitud disminuye en más de la mitad respecto a 2000, y Brasil pierde cerca del 80 % de sus tierras más aptas.

      Para Etiopía, Moat, Davis y sus coautores habían publicado en 2017 en Nature Plants un resultado en dos tiempos que hay que leer completo, porque de costumbre solo se cita la mitad.

      Primer tiempo: del 39 al 59 % del área cultivada actual dejaría de ser apta de aquí a 2070-2099. Segundo tiempo, y es el que se olvida: una reubicación en altitud, combinada con la conservación o el restablecimiento de los bosques, podría por el contrario cuadruplicar la superficie apta.

      La diferencia entre estos dos futuros no es climática, es política. El país se calentó 1,3 °C entre 1960 y 2006, y el café mantiene allí a 15 millones de personas en cuatro millones de pequeñas fincas.

      El sexto informe del IPCC, en 2022, concluye en su grupo II, capítulo 5, que las tendencias al calentamiento y a la desecación ya han reducido las zonas aptas para el café bajo los trópicos. Dedica incluso un recuadro a la adaptación y a la mala adaptación en el cacao y el café, es decir, a las respuestas que agravan el problema que pretenden resolver.

      Grüter et al. 2022, PLOS One 17(1) e0261976; Moat et al. 2017, Nature Plants 3, 17081, resumen y p. 1; IPCC AR6 WGII 2022, cap. 5, ipcc.ch

      El trabajo más reciente no es académico: es un informe de Rabobank publicado el 30 de marzo de 2026. Retoma el método del estudio zuriqués de 2022, lo que permite comparar ambos.

      Su conclusión de conjunto cabe en dos cifras. Hoy, el 8 % de las superficies actualmente plantadas con arábica ya están fuera de las condiciones climáticas de la especie. En 2050, esa proporción alcanzaría alrededor del 20 %.

      La primera de las dos no es una proyección sino una constatación: en esas parcelas, el clima ya salió del rango que el arábica acepta.

      El detalle por país dice más que el total. La parte del territorio apto pasaría de 81 a 62 % en Brasil, y de 56 a 45 % en Colombia. Honduras es el caso más severo: de 53 a 12 %.

      No todos pierden. En Etiopía, subiría de 39 a 50 %, y las zonas de muy alta aptitud se triplicarían (de 4 a 13 %).

      Estos cuatro países pesaban el 58 % de las exportaciones mundiales de arábica en 2023/24. Lo que describe el informe no concierne, por lo tanto, a unas pocas regiones marginales, sino a la mayoría de la oferta.

      Queda por saber quién escribe. Un banco que presta a la cadena productiva no tiene los intereses de un equipo universitario. En cambio, tiene datos de campo que este no siempre tiene. El documento se lee como una proyección seria, no como un resultado establecido.

      Rabobank, «Climate change redefines suitability and resilience in global arabica coffee production», 30 de marzo de 2026, rabobank.com; Daily Coffee News, 2 abr. 2026; LC cap. 21

      El canephora se presenta a menudo como la solución de repliegue. Sus límites, sin embargo, están medidos, y medidos en fincas reales.

      Kath y coautores siguieron 798 fincas del Sudeste Asiático durante diez años, y publicaron el resultado en Global Change Biology en 2020. Diez años de seguimiento en campo no dicen lo mismo que un estrés provocado en laboratorio: se mide lo que el árbol hace en casa del productor.

      El óptimo de rendimiento se sitúa por debajo de 20,5 °C de media. Está muy por debajo de los 22-30 °C que muestra la literatura agronómica. Dicho de otro modo, el rango que se cita en todas partes no es un óptimo de rendimiento.

      El costo del exceso está cuantificado. Cada grado por encima de 16,2 °C de mínima y de 24,1 °C de máxima hace perder alrededor del 14 % del rendimiento, es decir, de 350 a 460 kg por hectárea. Más allá de 25,1 °C, los rendimientos son la mitad.

      Este estudio explica a posteriori la sensibilidad de las tierras altas vietnamitas al El Niño de 2023-2024. Sobre todo, relativiza la idea de un traspaso sin costo hacia el canephora: la especie soporta el calor mejor que el arábica, pero lo soporta en rendimiento.

      Kath et al. 2020, Global Change Biology 26(6), «Not so robust», doi 10.1111/gcb.15097

      258Primera respuesta: subir, dar sombra, regar

      Los productores no leen los modelos, desplazan viveros. La subida en altitud es la respuesta mejor documentada, y es también la más limitada.

      La ganancia es doble. Por encima de 900 m, cada cien metros alarga la maduración en unos diez días. Y el grano mejora, porque una maduración más larga deja al fruto tiempo para formar sus azúcares.

      La limitación, por su parte, es geométrica. Cuanto más se sube, menos superficie disponible queda, y las pendientes se empinan.

      A ello se suma un problema de bosque. Los bosques de altura son a menudo los últimos intactos, de modo que lo que se gana en clima se corre el riesgo de tomarlo de la cobertura forestal.

      Los modelos etíopes son rotundos en este punto: la migración solo es una ganancia si el bosque se conserva o se replanta más arriba. De lo contrario, se desplaza el problema un piso.

      Moat y Davis llegan a nombrar las zonas. Resilientes: Yayu, Kafa, los valles altos del suroeste. Expuestas: Harar, una parte de Sidamo y de Jimma.

      De ahí su propuesta, planificar la reubicación en lugar de sufrirla. Un desplazamiento espontáneo reproduciría la deforestación de los últimos cincuenta años, más arriba esta vez.

      Moat et al. 2017, Nature Plants 3, 17081; Coste 1955 (diez días por cada 100 m por encima de 900 m); LC cap. 2

      La sombra es un ajuste, no una virtud. Coste relataba ya en 1955 que bajo cobertura la temperatura nocturna del aire es de 4 a 5 °C superior. Anotaba sobre todo que un exceso de sombra perjudica más que un exceso de luz, con el ensayo de Machado en Colombia como respaldo, con cero, 40 y 75 % de sombra.

      La revisión de 2026 cuantifica este ajuste. Con entre 30 y 50 % de sombra, la taza mejora en zona cálida y baja: menos estrés térmico, maduración más larga, más azúcares.

      Por encima del 60 %, todo se invierte. La floración y el rendimiento caen, los ácidos clorogénicos bajan, y la humedad que mantiene la cobertura favorece la roya. El follaje que reduce el calor del día es también el que retiene el agua sobre la hoja.

      Y la sombra no es buena en todas partes. En altitud fresca, en Oporapa, Colombia, degrada aroma, acidez y cuerpo. Donde no hace demasiado calor, ya no hay nada que proteger.

      Queda el argumento del carbono, que se esgrime a menudo. Una revisión sistemática de 46 estudios (Frontiers in Forests and Global Change, junio de 2026) encuentra que los sistemas con sombra almacenan de dos a cuatro veces más carbono que los monocultivos. El suelo guarda del 60 al 90 %, así que lo esencial está bajo tierra.

      Pero los ingresos por carbono representan menos del 1 % del ingreso de las fincas estudiadas. La sombra no se financia, pues, con carbono. Y las sinergias se concentran en los niveles de sombra moderados, lo que devuelve al mismo ajuste.

      Coste 1955, t. I, cap. ecología; Yang et al. 2026, Agriculture, p. 12; Omer et al. 2026, Frontiers in Forests and Global Change, doi 10.3389/ffgc.2026.1865283; LC cap. 2

      Frente a la sequía, la respuesta brasileña cabe en una palabra: irrigar.

      El país cuenta con alrededor de 300 000 hectáreas de café irrigadas, es decir, aproximadamente el 15 % de su superficie, concentradas en Minas Gerais, Espírito Santo y Bahia. La cifra se lee en los dos sentidos: el riego es masivo, y la mayor parte del parque cafetalero brasileño sigue dependiendo de la lluvia.

      El Cerrado Mineiro por sí solo representa 234 000 hectáreas en 55 municipios, y 6 millones de sacos al año en promedio. A esta escala, el riego ya no es el equipamiento de unas pocas fincas, es el de una región entera.

      ¿Funciona? Sí, y las cifras son claras. Un ensayo que compara cultivares irrigados y de secano, publicado en Agronomy en enero de 2025, mide una ganancia media de rendimiento de 38 % con riego. StoneX observa por su parte que las plantaciones recientes irrigadas del Cerrado atravesaron mejor la sequía de 2024.

      Queda que la solución tiene un límite, y ese límite es el agua misma.

      En Vietnam, la estación seca de 2024 agotó acuíferos ya sobreexplotados por los pozos profundos. Y para entender el orden de magnitud: un cafeto adulto sin sombra transpira unos 19 litros por día, es decir, más de 7 m³ al año. Va a buscarlos en los primeros treinta centímetros de suelo, donde concentra el 94 % de sus raíces. Multiplique por el número de árboles de una plantación, y verá por qué el riego desplaza el problema más de lo que lo resuelve.

      Agronomy, ene. 2025, «Agronomic performance of irrigated and rainfed arabica cultivars in the Cerrado Mineiro»; Coffee Geography Magazine, 6 abr. 2025 (300 000 ha); StoneX, 10 nov. 2025; Coste 1955 (transpiración); LC cap. 2

      259Mecanizar: lo que la máquina compensa, y por dónde no pasa

      En un café cosechado a mano, la recolección es la partida más pesada del costo de producción. Es lógico: hay que volver a pasar por el mismo árbol varias veces, cereza por cereza, para tomar solo las maduras.

      Y esa mano de obra estacional escasea, en casi todos los países productores, a medida que los jóvenes dejan el campo.

      El problema no es nuevo. Thurber escribía ya en 1881, a propósito de Brasil, que la máquina era «una nueva demostración del poder de la maquinaria para compensar una insuficiencia de mano de obra».

      La trayectoria brasileña no se ha desviado un ápice desde entonces. En el Cerrado Mineiro y en el sur de Minas, las plantaciones ya no se plantan según el terreno sino según la máquina: en líneas rectas, o en círculos alrededor de los pivotes de riego, para dejar pasar cosechadoras autopropulsadas cuyos vibradores hacen caer las cerezas sobre cintas. Se rediseñó el paisaje en torno a la herramienta.

      Dos trabajos miden lo que esto da. Un estudio de Ciência Rural (2012), realizado en Patos de Minas, evalúa la calidad de la cosecha mecanizada en plantación circular según la frecuencia de vibración. Y una encuesta publicada en la International Food and Agribusiness Management Review (2018) a 105 productores brasileños describe tres arreglos posibles: poseer la máquina, subcontratar la cosecha, o una integración parcial. La elección depende de los costos de transacción y del tamaño de la finca, no del sabor del café.

      Thurber 1881, Coffee: from Plantation to Cup (LC cap. 9 y 11); Ciência Rural 2012, «Quality of mechanized coffee harvesting in circular planting system»; Int. Food Agribus. Manag. Rev. 2018, «Make or buy: the case of harvesting mechanization in coffee crop in Brazil»

      Las ventajas son la velocidad, la baja del costo unitario y la independencia respecto de una mano de obra que ya no está. Las tres van juntas: la máquina reemplaza exactamente la partida más cara y más difícil de cubrir.

      Los inconvenientes son de cuatro órdenes.

      • Selectividaduna vibradora hace caer las cerezas verdes junto con las maduras, lo que impone una selección aguas abajo y penaliza los procesos que exigen una madurez homogénea.
      • Terrenodepende de una topografía plana y de hileras regulares, lo que excluye de entrada las plantaciones de ladera.
      • Capitalla máquina inmoviliza dinero que solo trabaja durante la cosecha.
      • Suelolos pasos repetidos compactan el suelo, y un suelo compactado deja entrar peor el agua y las raíces.

      Por eso la mecanización dibuja el mapa inverso de la especialidad. Está consolidada en las mesetas brasileñas y en parte en Vietnam. Sigue siendo marginal en las pendientes de Colombia, de América Central, de Kenia o de Etiopía.

      La razón allí es también de escala: el 95 % de las fincas de menos de cinco hectáreas no tendrían de todos modos ni la superficie ni la tesorería para una máquina.

      La respuesta real a esa escala existe, pero es pequeña: peines vibradores portátiles, despulpadoras de pedal, secadores solares. Ninguna estadística mundial mide su difusión, lo que significa que se ignora cuántas fincas ya se han equipado.

      Int. Food Agribus. Manag. Rev. 2018; ITC (95 % de las fincas de menos de 5 ha, LC cap. 18); LC cap. 11

      260Segunda respuesta: los híbridos F1 y la industrialización de la selección

      Un híbrido F1 es el cruce de primera generación entre dos progenitores genéticamente alejados, típicamente un linaje resistente derivado del Híbrido de Timor y una accesión silvestre etíope o sudanesa; acumula vigor, rendimiento y resistencia en proporciones que no se saben obtener de otra manera. El Centroamericano (T5296 × Rume Sudan), seleccionado por el CIRAD, el CATIE y PROMECAFÉ, es altamente resistente a la roya y supera al Caturra en taza.

      Su límite no es un detalle: las semillas de un F1 segregan, sembrar un F1 no vuelve a dar un F1, y la multiplicación pasa por la embriogénesis somática en laboratorio, lo que desplaza una dificultad agronómica hacia una dificultad de capital, ya que el productor debe volver a comprar plantas que no puede resembrar.

      WCR, Coffee Varieties Catalog 2025, p. 31; LC cap. 21

      El Starmaya supera parcialmente este límite, y se lo debe a una anomalía hallada en una colección.

      En 2001, investigadores del CIRAD criban las accesiones etíopes del banco del CATIE. Detectan allí un mutante de porte alto que no produce ningún polen, referenciado como CIR-SM01.

      Una planta sin polen no puede fecundarse a sí misma. Plantada en un huerto semillero junto al Marsellesa, solo puede ser fecundada por él. Cada semilla cosechada en CIR-SM01 es un F1, obtenido por siembra y no en laboratorio.

      Georget y coautores (Frontiers in Plant Science, 2019) informan de un rendimiento superior en un 30 % al del Marsellesa. Observan un 8 % de plantas sensibles a la roya en observación de campo.

      La taza no se queda atrás: 82,5 sobre 100, frente a 83,13 para el Marsellesa y 82,9 para el Caturra testigo. Ensayos de campo en Nicaragua, en ECOM, dan de 30 a 47 % más que las variedades convencionales.

      El costo es el punto decisivo. La embriogénesis somática añade de 0,50 a 0,60 dólares por árbol, es decir, de 2 500 a 3 000 dólares por hectárea a 5 000 plantas. La semilla de huerto semillero cuesta alrededor de la mitad.

      Y una hectárea de huerto semillero puede producir del orden de medio millón de semillas al año. Ahí se juega el cambio de escala: se pasa de una planta regenerada una a una en laboratorio a semillas cosechadas en el campo.

      La superación del límite sigue siendo parcial, y el catálogo de WCR dice por qué: alrededor del 15 % de las plantas segregan incluso en F1. Además, el Starmaya apunta a altitudes medias, con una acidez marcada.

      Alrededor de él se ha constituido una generación. El Nayarita (Naryelis × accesión silvestre etíope ET26, CIRAD-ECOM) apunta a la alta altitud, pero es sensible a la roya.

      Vienen después los F1 Casiopea, Milenio, Mundo Maya, Esperanza, H3 y Evaluna. Todos provienen de un progenitor Catimor o Sarchimor cruzado con una accesión etíope o sudanesa de la colección del CATIE: la resistencia de un lado, la diversidad silvestre del otro.

      Estas variedades forman la generación centroamericana. Kenia, por su parte, tiene su propio linaje, con Ruiru 11 (1985) y Batian.

      Georget et al. 2019, Frontiers in Plant Science 10, 1344, «Starmaya: the first arabica F1 coffee hybrid produced using genetic male sterility»; CIRAD, comunicado del 20 dic. 2019, cirad.fr; WCR, Coffee Varieties Catalog 2025, p. 25, 31, 35, 36, 39, 55, 57, 59, 71, 79

      El cambio de escala viene de World Coffee Research, organismo financiado por más de 200 empresas de 30 países. Su red de mejoramiento Innovea reúne once países que producen juntos más del 40 % del café mundial, integró el canephora y acogió a Vietnam y Ghana en 2025; conduce ensayos precomerciales de F1 en Perú, Guatemala y Costa Rica (diez mil plántulas en diez sitios) y ha desarrollado, con Cenicafé y el USDA, marcadores genéticos de bajo costo para la roya, la antracnosis de las cerezas, la pudrición de los frutos y la broca, es decir, pruebas que dicen en una planta joven lo que antes había que esperar años para ver en el campo.

      El ensayo multilocal internacional, que compara 31 variedades de arábica en más de doce países, tiene diez años. El objetivo declarado es reducir el ciclo de mejoramiento de treinta a ocho años; es un objetivo de organización, no un resultado medido, y harán falta ocho años para verificarlo. Una selección que cuenta en décadas no puede seguir a un clima que cambia en años; una selección que cuenta en años puede hacerlo, siempre que quede algo que seleccionar.

      WCR, Annual Report 2025, worldcoffeeresearch.org/resources/annual-report-2025; LC cap. 16 y 21

      261Tercera respuesta: leer, luego editar los genomas

      En abril de 2024, Salojärvi y coautores publican en Nature Genetics el genoma de referencia del arábica. Un genoma de referencia es la lectura ordenada de todo el ADN de una especie, el mapa que consultarán después quienes busquen un gen.

      Publican también el de sus dos progenitores. El arábica nació del cruce de dos especies, y sin sus genomas no se sabe de quién heredó qué.

      El trabajo abarca 41 accesiones de arábica resecuenciadas. Entre ellas, un espécimen del siglo XVIII proporcionado por la Linnean Society de Londres, que ofrece un punto de comparación muy antiguo. Entre ellas también, el Híbrido de Timor y cinco de sus retrocruzamientos.

      Tres métodos independientes fechan la hibridación fundadora entre los ancestros del canephora y del eugenioides entre 610 000 y 350 000 años antes del presente. Tres métodos que convergen: eso es lo que sostiene una fecha.

      Los autores señalan explícitamente que la estimación de 20 000 años planteada por Scalabrin y coautores en 2020 (Scientific Reports) es probablemente una subestimación, sesgada por los cuellos de botella de población. Un cuello de botella es un derrumbe del número de individuos: una parte de la diversidad acumulada desaparece con ellos. El linaje parece entonces más joven de lo que es.

      Esta fecha concierne al acontecimiento evolutivo, no a los humanos. La domesticación en Yemen es posterior a ella en varios cientos de miles de años.

      Salojärvi et al. 2024, Nature Genetics 56, pp. 721-731, pp. 722-725; Scalabrin et al. 2020, Scientific Reports 10, 4642; LC cap. 1 y compendio genético

      El mismo artículo localiza lo que cuenta para el mejoramiento. La introgresión del Híbrido de Timor, es decir, la entrada duradera, en una especie, de material genético procedente de otra, cubre del 7 al 11 % del genoma de los linajes resistentes.

      Tres genes candidatos de resistencia a la roya (RPP8, CPR1, LRK10L) están aislados en el cromosoma 4. Y el Geisha panameño es genéticamente cercano a accesiones silvestres recolectadas cerca del monte Gesha, en la vertiente occidental del Rift etíope.

      Disponer de estas posiciones cambia el calendario del mejorador. Se seleccionan plantas jóvenes mediante marcadores, en lugar de esperar a que la roya pase por el campo para ver cuáles resisten.

      La revisión de 2026 plantea dos reservas. La función de estos genes candidatos aún debe validarse en un fondo tetraploide. El del arábica porta cuatro juegos de cromosomas, y por lo tanto varias copias de cada gen que verificar. Y las vías de biosíntesis de los precursores de aroma siguen poco exploradas.

      En Brasil, el 97,55 % de los cultivares descienden de los solos grupos Typica y Bourbon. Leer el genoma no crea diversidad. Mide lo que falta.

      Salojärvi et al. 2024, pp. 726-727; Yang et al. 2026, p. 6; WCR, Catalog 2025, p. 10

      La edición del genoma es la etapa siguiente, y está en la fase de prueba de concepto. Breitler y coautores (CIRAD) mostraron en 2018, en Plant Cell, Tissue and Organ Culture, que una mutagénesis dirigida por CRISPR/Cas9 es eficaz en Coffea canephora y podría acelerar su domesticación; Casarin y coautores (Scientific Reports, 2022) obtuvieron en el clon 14 de canephora, con varias guías dirigidas al gen de la fitoeno desaturasa, un 77 % de plantas portadoras de las mutaciones esperadas, la mitad de ellas homocigotas en al menos una diana; Leibrock y coautores (Food Science and Biotechnology, 2022) identificaron los genes XMT y DXMT como dianas de un café naturalmente sin cafeína y discutieron la aceptabilidad social de un producto así. Las dianas evidentes son la cafeína (suprimir una etapa industrial de descafeinización), los genes de resistencia a la roya localizados en 2024, y la tolerancia térmica; los obstáculos son la tetraploidía del arábica, que multiplica las copias que editar, la lentitud de la regeneración por embriogénesis somática, y unos regímenes reglamentarios divergentes, ya que la Unión Europea todavía trata las plantas editadas como OGM mientras que varios países productores no lo hacen. Ningún café editado se cultiva comercialmente a la fecha de esta lámina.

      Breitler et al. 2018, Plant Cell Tissue Organ Cult. 134, doi 10.1007/s11240-018-1429-2; Casarin et al. 2022, Scientific Reports 12; Leibrock et al. 2022, Food Science and Biotechnology 31; Yang et al. 2026, p. 6 (validación en fondo tetraploide)

      262Lo que ocurre bajo el árbol

      Esta lámina habla de sombra, de altitud, de riego, de variedades. Habla de todo lo que está por encima del suelo. Ahora bien, la mitad del cafeto está por debajo, y no se ha dicho nada de ella.

      Las raíces de un cafeto no trabajan solas. Unos hongos las colonizan y prolongan su alcance mucho más allá de lo que ellas alcanzan: son las micorrizas, literalmente «hongo-raíz». El hongo va a buscar el agua y el fósforo allí donde la raíz no llega, y recibe a cambio azúcares fabricados por la hoja. Es un comercio, y tiene cuatrocientos millones de años.

      Una tesis de 2023 fue a contarlos bajo cafetos reales. Eloisio de Oliveira Martins, en el Instituto Federal de Espírito Santo, tomó muestras de suelos, raíces y frutos en tres sistemas agroforestales del Maciço de Baturité, en Ceará: un café en plantación silvestre, un sistema en conversión hacia la sintropía, y un sistema agroforestal convencional. Conteo de esporas, tasas de colonización, extracción y secuenciación del ADN de los hongos del suelo. Ochenta y una secuencias distintas identificadas.

      El resultado central cabe en una frase: cuanto mayor y más regularmente repartida es la diversidad vegetal del sistema, más colonizadas están las raíces del cafeto, más esporas hay, y más rica y diversa es la comunidad de hongos. El sistema sintrópico, el más diversificado, porta el mayor número de especies totales y de especies que solo se encuentran en él.

      Las variables del suelo que rigen esta comunidad son las de un análisis agronómico ordinario: capacidad de intercambio catiónico, suma de bases, saturación de bases, acidez potencial, magnesio, calcio, materia orgánica.

      Y un último resultado, que hay que dar con su cautela. Los dos sistemas más diversificados, el sintrópico y el silvestre, son también los que obtuvieron las mejores notas sensoriales. Tres parcelas en una sola región no hacen una ley, y una correlación no es una causa. Pero la hipótesis queda planteada, y es verificable.

      Queda por saber cómo lo que pasa bajo el árbol podría llegar a la taza. Una revisión de 2024, firmada por Gisele Xavier Ribeiro Costa en la Universidad Federal de Uberlândia, aporta el eslabón que faltaba: la microbiota del fruto proviene en parte del suelo. Ambos comparten microorganismos. Lo que vive bajo el cafeto no se queda bajo el cafeto: sube a la cereza, y sigue allí cuando empieza la fermentación.

      Martins, Cafés cultivados em sistemas agroflorestais e seus condicionantes de qualidade química, sensorial e dos fungos micorrízicos arbusculares na região do Maciço do Baturité, Ceará, tesis de maestría en agroecología, Instituto Federal do Espírito Santo, Alegre, 2023 (dir. Lucas Louzada Pereira); Costa, Processos de fermentação e suas influências na qualidade do café (Coffea arabica), tesis de maestría en ingeniería de alimentos, Universidade Federal de Uberlândia, 2024, DOI 10.14393/ufu.di.2024.57 (revisión de la literatura)

      263La reserva de las especies olvidadas

      El género Coffea cuenta con 130 especies descritas desde que Davis y Rakotonasolo añadieron seis del norte de Madagascar en Kew Bulletin en 2021 (C. callmanderi, C. darainensis, C. kalobinonensis, C. microdubardii, C. pustulata, C. rupicola), cuatro de ellas estrictamente endémicas de un macizo. Solo dos se cultivan a gran escala. Las demás portan, según la evaluación de Kew de 2019, la tolerancia al calor y a la sequía, resistencias a las plagas y a las enfermedades, contenidos nulos o bajos de cafeína y perfiles gustativos inexplorados, y los parientes silvestres han aportado «las soluciones principales» de sostenibilidad de la cadena productiva desde hace cuatrocientos años, del Híbrido de Timor a los Catimor. Véase lo vivo y los orígenes.

      Davis & Rakotonasolo 2021, Kew Bulletin 76; Daily Coffee News, 9 sept. 2021; Davis et al. 2019, Science Advances 5, eaav3473, p. 2 y 5

      El caso mejor documentado es el de una especie que se había perdido, y que cuenta por sí sola todo este capítulo.

      Se llama Coffea stenophylla, el café de las tierras altas de Sierra Leona. Don la describe en 1834, anotando que sus granos tostados pasaban por superiores al café ordinario. En los años 1890, se exporta a Francia a buen precio.

      Luego llega el canephora, y el stenophylla es abandonado. No porque fuera malo, sino porque rendía poco, sus granos eran pequeños y producía demasiados caracoles, esos granos redondos únicos en lugar de los dos granos planos habituales. El mercado prefiere lo regular a lo bueno.

      Después, la especie se desvanece. Últimos rastros silvestres en Costa de Marfil en 1932, en Guinea en 1941, en Sierra Leona en 1954. Luego, nada durante sesenta años.

      En diciembre de 2018, un equipo que reúne a Davis (Kew), Haggar (Greenwich) y Sarmu la encuentra de nuevo. Primero una única planta inmadura en las Kasewe Hills. Luego una pequeña población en las Kambui Hills, a 400 metros de altitud, con una media anual de alrededor de 26 °C.

      Y el equipo constata algo más, que no es botánico: no subsistía ningún conocimiento vernáculo de la especie en las comunidades campesinas. No solo se había perdido la planta, se había perdido hasta el recuerdo de que existía.

      Quedaba la pregunta que interesa a todos: ¿a qué sabe? El 20 de abril de 2021, Nature Plants publica el resultado de una cata a ciegas realizada por un panel del CIRAD en Montpellier sobre cuatro cafés. Un arábica etíope de alta calidad es identificado como arábica por el 98 % de los jueces. Un arábica brasileño medio, por el 44 %. Un canephora indonesio, por el 7 %.

      Y el stenophylla, por el 81 %. Con una nota de 80,25 en la escala de la SCA, fue descrito por el 47 % de los jueces como ni arábica ni canephora. Dicho de otro modo: un café que unos profesionales toman por arábica, y que no lo es.

      Ahí está el interés. Crece a una temperatura media de 24,9 °C, es decir, 6,2 a 6,8 °C por encima del arábica. Seis grados es la diferencia que el clima está abriendo.

      En marzo de 2025, un análisis por cromatografía líquida y espectrometría de masas, publicado en npj Science of Food, completa el cuadro con la química. Las dos técnicas se reparten el trabajo: la primera separa las moléculas de un extracto, la segunda las identifica por su masa.

      Los niveles de cafeína, de trigonelina, de sacarosa y de ácido cítrico son comparables a los del arábica. Lo que el panel había creído reconocer en taza se encuentra, pues, en la composición.

      Dos resultados se apartan de lo conocido. El mozambiósido, una molécula amarga, está ausente del grano. Y es la primera vez que se detecta teacrina en un grano de café.

      Davis et al. 2020, Frontiers in Plant Science 11, 616, pp. 3-16; Davis, Mieulet et al. 2021, Nature Plants 7, pp. 413-418, doi 10.1038/s41477-021-00891-4; Davis, Jan-Smith & Howes 2025, npj Science of Food, 19 de marzo de 2025; LC cap. 4

      Lo que queda por establecer es la agronomía, es decir, lo que había matado a la especie la primera vez. El programa de Kew en Sierra Leona contaba con más de cinco mil plantas en producción en 2025; para acelerar, se injertaron doscientas plantas en junio de 2024 sobre un portainjerto de excelsa, todas prendieron, plantadas en octubre de 2024, con una primera cosecha esperada en 2025 de la que no se ha publicado ningún informe a la fecha de esta lámina.

      Rendimiento, manejo, resistencia a las enfermedades, cadena de preparación, salida comercial: nada está establecido. No es un caso aislado: desde 2021, al menos cinco especies silvestres han sido evaluadas en panel según un protocolo publicado, C. stenophylla, C. brevipes y C. congensis (Bertrand, Davis y coautores, Journal of the Science of Food and Agriculture, diciembre de 2022), C. racemosa y C. zanguebariae (Davis y coautores, Frontiers in Sustainable Food Systems, octubre de 2021), y ninguna ha decepcionado hasta el punto de justificar la criba del siglo XX.

      Bertrand et al. 2022, J. Sci. Food Agric., doi 10.1002/jsfa.12309; Davis et al. 2021, Frontiers in Sustainable Food Systems 5, 740137; LC cap. 4 y 21

      Coffea liberica y la excelsa siguen una trayectoria paralela. Davis y coautores (Nature Plants, diciembre de 2022) sostienen que el liberica podría volver a ser un cultivo mayor en un mundo más cálido. Su fracaso hacia 1900 se debería en parte a una mala selección del material difundido, es decir, a una decisión humana más que a un límite de la especie.

      La excelsa, por su parte, había sido mal clasificada. Catalogada durante décadas como variedad dewevrei del liberica, ha sido restablecida como especie de pleno derecho por un estudio genómico publicado en Nature Plants en 2025. Kew propone el nombre Coffea x libex para el híbrido de ambas.

      En Uganda, la excelsa probada en varios sitios soporta mejor los años variables. Sus frutos permanecen en el árbol tras la madurez, lo que facilita la recolección.

      Dos defectos la acompañan. La piel gruesa complica el despulpado, y el fruto fermenta rápido si no se cosecha a tiempo.

      La prensa profesional menciona al menos doscientas fincas ugandesas que exportan excelsa. La cifra no está contrastada.

      Coffea eugenioides, progenitor materno del arábica, permaneció mucho tiempo como una curiosidad de ensayo. Experimentado en Nioka, en el Congo belga, daba allí de 400 a 1 000 kg/ha según Coste.

      Se convirtió en un producto de competición en 2021. Diego Campos ganó el campeonato mundial de baristas con un lote de Inmaculada (Colombia), y tanto el segundo como el tercero utilizaban la misma especie.

      Las dieciocho Mascarocoffea de Madagascar son naturalmente libres de cafeína. Ninguna ha fundado jamás una cadena productiva.

      Davis et al. 2022, Nature Plants 8, pp. 1322-1328; Nature Plants 2025, delimitación genómica del liberica, doi 10.1038/s41477-025-02073-y; Coste 1955, t. I, p. 27; Sprudge, entrevista a Diego Campos, 2021; LC cap. 4

      264El canephora como futuro, y sus límites

      El canephora representa hoy alrededor del 40 % de la producción mundial, frente al 25 % a comienzos de los años 1990. Quince puntos ganados, impulsados por Vietnam, el conilon brasileño, Uganda e Indonesia.

      El movimiento se lee en los intercambios. En los cuatro primeros meses de la campaña 2025/26, la parte de los arábicas en las exportaciones de café verde cayó al 61,1 %. Era del 66,4 % un año antes.

      Los compradores arbitran entre las dos especies, y la diferencia de precio es amplia. En febrero de 2026, los canephora se pagaban a 179,73 centavos la libra, frente a 308,62 por los naturales brasileños.

      La selección ha seguido. El BRS 2314 de Embrapa, híbrido Guinea × Congo, alcanza 87,2 puntos y la clasificación «Fine Robusta» del CQI. WCR abrió un programa de mejoramiento de canephora en 2024, y Uganda publicó su manual de cultivo en 2019.

      Pero la especie tiene sus umbrales, medidos por Kath en 2020 y dados más arriba. Y su base genética cultivada es más estrecha de lo que se cree.

      El error viene de la lectura de un documento. El póster genealógico de WCR es complejo del lado del arábica, y esa complejidad sugiere erróneamente que la diversidad está de ese lado. Es lo contrario. La mayoría de los clones vietnamitas descienden de un pequeño número de introducciones. Véase el canephora.

      USITC, Executive Briefing «Is Robusta on the Rise?», usitc.gov; ICO, Coffee Market Report, febrero de 2026, pp. 1-2; WCR, Catalog 2025, p. 105; WCR 2024, modo de empleo del póster, p. 3; UCDA, Robusta Coffee Handbook, 2019

      265Lo que queda por salvar: 60 % de las especies amenazadas

      En enero de 2019, el equipo de Aaron Davis (Kew) aplicó por primera vez los criterios de la Lista Roja de la UICN a la totalidad de las 124 especies silvestres de Coffea entonces conocidas (Science Advances). Resultado: 75 especies, es decir, el 60 %, están amenazadas de extinción, de ellas 13 en peligro crítico, 40 en peligro y 22 vulnerables; 35 no están amenazadas; 14 están clasificadas como «datos insuficientes». El promedio mundial para el conjunto de las plantas es del 22 %; el té silvestre (Camellia) está en el 45,4 %, el mango en el 52,4 %, solo las palmeras malgaches Dypsis están peor (73,8 %). Madagascar concentra 43 especies amenazadas (el 72 % de las suyas), Tanzania 12 (el 71 %). Nueve de las catorce especies con datos insuficientes no se han revisado desde 1940; cinco especies asiáticas (C. cochinchinensis, C. floresiana, C. fragrans, C. horsfieldiana, C. malabarica) solo se conocen por tres especímenes de herbario o menos, todos anteriores a 1900, y podrían estar extintas; tres especies angoleñas no se encuentran por falta de acceso al terreno. Las seis especies malgaches y la especie camerunesa descritas desde entonces no han sido evaluadas: el 60 % es un mínimo.

      Davis et al. 2019, Science Advances 5(1), eaav3473, pp. 1-3 y fig. 1; LC cap. 4 y 21

      El arábica silvestre mismo está clasificado «en peligro», y la manera en que llegó a ello es el hecho más inquietante del artículo: evaluado con los criterios habituales, sale como «preocupación menor»; al integrar las proyecciones climáticas, salta tres categorías. No es el estado de la planta lo que ha cambiado, es el horizonte del cálculo. Del área forestal que la especie podría ocupar en Etiopía y Sudán del Sur, alrededor del 4 % (1 681 km²) está en área protegida.

      Los autores califican al género de «sensible a la extinción» por cinco rasgos: nichos climáticos estrechos, bajo potencial adaptativo, dependencia del bosque, regeneración mediocre, y autoincompatibilidad casi universal, que hace que una población fragmentada deje de tener descendencia antes de morir. El arábica, autofecundo en más del 90 % según Coste, es la excepción que permitió a una sola planta fundar caficulturas enteras, y que lo dejó genéticamente pobre.

      Davis et al. 2019, pp. 3-5; Moat, Gole & Davis 2019, Global Change Biology 25, «Least concern to endangered», doi 10.1111/gcb.14341; Coste 1955; LC cap. 21

      266Los bancos de germoplasma: una plantación, no una caja fuerte

      La semilla de café no acepta el tratamiento que hace posibles las grandes reservas de semillas. Ese tratamiento es simple: se seca la semilla, se la pone a muy bajas temperaturas, y espera.

      El café pertenece al grupo intermedio. Tolera una deshidratación parcial y un frío limitado, y muere más allá.

      Conservar una especie de Coffea fuera de su medio significa, por lo tanto, mantener árboles vivos, en tierra, replantados en cada generación. Una colección de café es una plantación, y tiene todas sus fragilidades. Las enfermedades entran en ella. La polinización cruzada hace que un árbol replantado ya no sea del todo el que se había recolectado. Y todo depende del presupuesto del año siguiente.

      La criopreservación de embriones por vitrificación está publicada y se practica, en particular en el Millennium Seed Bank de Kew y, ya en 2000, en protocolos del IRD probados en el CATIE. Exige un laboratorio y manos formadas. A ese precio, ninguna colección completa ha sido tratada aún por entero.

      La evaluación de 2019 mide la consecuencia. Solo el 55 % de las especies silvestres están conservadas en algún lugar.

      Y el gradiente está al revés. Las especies en peligro crítico solo están conservadas en un 23 %, frente al 58 % de las especies en peligro y al 59 % de las vulnerables. Dicho de otro modo, cuantas menos posibilidades tiene una especie de resistir fuera, menos posibilidades tiene de ser guardada dentro.

      El detalle completa el cuadro. 12 especies, de ellas 7 en peligro crítico, no están ni en colección ni en área protegida. Y está el grupo de las 38 especies más cruzables con los cultivares, las que más servirían para el mejoramiento. Allí, el 61 % están amenazadas y el 58 % ausentes de los bancos.

      Davis et al. 2019, pp. 3-4 y tabl. 1; Crop Trust, «A closer look at coffee», 19 nov. 2019, croptrust.org; LC cap. 21

      Para que el mejoramiento tenga algún día con qué trabajar, hacen falta colecciones. Una palabra primero sobre lo que es. Una accesión, en una colección de plantas, es un material preciso, recogido en un lugar y en una fecha dados, bajo una referencia. Es la unidad de base de todo lo que sigue.

      La colección internacional del CATIE, en Turrialba, Costa Rica, guarda desde hace más de setenta años la única colección de café reconocida internacionalmente. Cuenta con cerca de 2 000 accesiones, 12 000 árboles y 23 especies en 11 hectáreas.

      Es arábica en un 92 %. Las demás especies, todas juntas, ocupan por lo tanto menos de una décima parte de los árboles.

      Y aquí está el problema, en una cifra. Solo alrededor del 5 % de este material está duplicado en otra parte, en El Salvador, en Ruanda y en la Hacienda Alsacia de Starbucks en Costa Rica. Una colección en campo está viva, y por lo tanto es mortal: un huracán, una enfermedad, un incendio, y el material desaparece. 63 accesiones etíopes han sido criopreservadas en el banco del USDA de Fort Collins, y un estudio de 2021 identifica 403 accesiones que duplicar con urgencia.

      En otra parte, el centro de investigación de Jimma, en Etiopía, posee 4 780 accesiones en campo.

      ¿Cuántas hay en total en el mundo? Nadie lo sabe realmente, y el informe del Crop Trust de 2017 da la medida de esa imprecisión: 21 087 accesiones declaradas a la FAO en 1998, 41 915 en una compilación posterior, 21 026 en los 14 bancos que respondieron a su propia encuesta, de las cuales 1 314 ya estaban perdidas. El Crop Trust advierte él mismo que el aumento de las cifras traduce sobre todo duplicados, no descubrimientos.

      Quedan dos reservas que nadie gestiona: el bosque y Yemen.

      En cuanto al bosque, dos reservas de la biosfera etíopes, Kafa y Yayu, ingresaron en la red de la UNESCO en 2010. Fue tarde: entre 1971 y 1997, 235 400 hectáreas de bosque habían sido deforestadas en las tierras altas del suroeste.

      En cuanto a Yemen, Montagnon y sus coautores analizaron en 2021, en Genetic Resources and Crop Evolution, 137 muestras, de ellas 45 árboles yemeníes. Identificaron allí un grupo genético que no se conocía en ninguna otra parte, bautizado Yemenia o New-Yemen, que viene a sumarse a las poblaciones madre Typica, Bourbon y SL34. Toda una diversidad dormía en un país de donde ya nadie iba a buscar café.

      Crop Trust, 19 nov. 2019; Frontiers in Sustainable Food Systems 2021, 777415 (CATIE, 403 accesiones); Genetic Resources and Crop Evolution 2008 (Jimma); Crop Trust 2017, Global Conservation Strategy for Coffee Genetic Resources, pp. 11-22; Montagnon et al. 2021, Genetic Resources and Crop Evolution; compendio genético

      267La economía: récord de producción, fincas minúsculas, investigación infrafinanciada

      • 1880Kouilou observado en estado silvestre entre Gabón y el Congo
      • 1897Froehner publica Coffea canephora (nombre de Pierre, 1895)
      • 1898-1900Laurent en el Congo; Bruselas vende «Coffea robusta»
      • 1901Material congoleño introducido en Java
      • 1910-1916Java hacia Uganda (1910) y la India (1916)
      • 1912Conilon en Espírito Santo
      • 191984 % de las superficies de las Indias Neerlandesas
      • 1927Traqueomicosis en Ubangui-Chari; Híbrido de Timor
      • 1955Coste: más de 200 000 t; fundación del CIFC
      • 1986Đổi Mới en Vietnam
      • 1993Traqueomicosis detectada en Uganda; Emcapa 8111-8131
      • 2009-2010Simposio y primer curso Q Robusta (CQI-UCDA); clones KR1-7
      • 2014Genoma del canephora (Denoeud, Science)
      • 2024Salojärvi: 7-11 % de introgresión en los arábicas resistentes
      • feb. 20255 849 $/t, récord en Londres
      • 2025-2646,6 % de la producción mundial (USDA)
      Cronología establecida a partir de las fuentes citadas en el texto

      La paradoja de 2025-2026 cabe en dos cifras. El USDA estimó la producción mundial 2025/26 en un récord de 178,8 millones de sacos (+2 %), y el consumo en 173,9 millones (+1,3 %).

      Los récords se encadenaron después. En junio de 2026, el USDA elevó la cosecha brasileña 2026/27 a un récord de 71,9 millones de sacos, de ellos 47,5 de arábica, tras cinco años de bajo desempeño climático. Vietnam le sigue con un récord de 32,5 millones, obtenido con superficies en aumento y con fertilizantes que los precios altos permitieron pagar.

      Y mientras tanto, las reservas se vacían. Las existencias certificadas de la ICE, es decir, el café almacenado y controlado que la bolsa acepta como entregable, cayeron el 31 de agosto de 2026 a 223 976 sacos. Es el nivel más bajo en veintisiete años.

      El mercado fabrica, pues, récords de volumen con reservas nulas. Nada amortigua ya un accidente. Y un El Niño dado con 82 % de probabilidad para mayo-julio de 2026 basta para hacer temblar la floración de septiembre, que se desencadena con la lluvia.

      USDA FAS, Coffee: World Markets and Trade, junio de 2025 y junio de 2026, apps.fas.usda.gov/psdonline/circulars/coffee.pdf; Trading Economics, arabica, 4 sept. 2026; StoneX, 5 jun. 2026

      Quienes producen son los menos armados. Enveritas estimó en 2019, ante el comité estadístico de la OIC, el número de explotaciones cafetaleras en 12,5 millones. El ITC precisa que el 95 % de ellas tienen menos de cinco hectáreas, y la OIC retiene que 125 millones de personas viven del café.

      Estas explotaciones envejecen. La edad media de un caficultor supera los cincuenta años según la caja de herramientas de la OIC, y llega a 54 años en México según el estudio de cadena productiva de marzo de 2025.

      Tampoco tienen acceso a las herramientas que protegen del precio. Cubrirse en bolsa supone una cuenta y llamadas de margen, es decir, dinero que hay que aportar mientras el mercado se mueve en contra. Una familia de dos hectáreas no tiene esa tesorería.

      La investigación, por su parte, va rezagada. WCR cuantificó en junio de 2023 la inversión mundial en investigación agronómica sobre el café en los países del Sur en 115 millones de dólares al año, en un 90 % pública. Es el 1,8 % de la investigación agrícola de los 45 países estudiados, mientras que el café verde pesa allí el 4,8 % del valor de la producción. La necesidad adicional se estima en 452 millones al año.

      Los rendimientos lo dicen. Fuera de Brasil, Vietnam y Colombia, la productividad se estanca o retrocede.

      El dispositivo capaz de poner la genética de 2025 en manos de una finca de dos hectáreas es más débil que en 1975.

      Enveritas, presentación al Comité de Estadística de la OIC, 2019, ico.org; ITC, Coffee Exporter's Guide (LC cap. 18); ICO, Market Development Toolkit, «Youth in coffee»; ICO, Mexico Coffee Value Chain Study, marzo de 2025; WCR, «Coffee's innovation crisis», junio de 2023, worldcoffeeresearch.org; LC cap. 16 y 18

      El seguro climático indexado es la respuesta financiera propuesta a estas fincas. El principio suprime la peritación. En lugar de ir a constatar los daños parcela por parcela, se indemniza automáticamente en cuanto un índice medido supera un umbral. El índice puede ser una lluvia acumulada de una estación o de un satélite, una temperatura, un índice de vegetación.

      La ventaja es doble. El costo de la peritación desaparece, y el riesgo de fraude también, puesto que el desencadenante es una medida externa que ni el asegurado ni el asegurador fabrican.

      El defecto tiene un nombre: el riesgo de base. La finca puede perder su cosecha sin que el índice se active. O al revés, cobrar sin haber perdido nada.

      Los programas existen, a pequeña escala. Blue Marble informa de más de 5 100 caficultores indemnizados en el condado de Murang'a, en Kenia, tras episodios extremos de la temporada 2025-2026. Pagos a productores colombianos fueron reinvertidos en fertilizantes, y un producto paramétrico para los pequeños productores indonesios fue anunciado el 6 de agosto de 2026.

      Otros dispositivos son más antiguos. Según el balance del CCAFS de 2015, ACRE cubría a cerca de 200 000 agricultores de África Oriental, todos los cultivos incluidos. El programa R4 cubría a 20 000, en Etiopía y Senegal.

      ¿Cuánto están dispuestos a pagar los interesados? Una encuesta interrogó a 151 caficultores de Lam Dong y de Dak Lak (International Journal of Disaster Risk Reduction, 2023). Cifra su disposición a pagar en 92,30 dólares por póliza en promedio. Piden ante todo una cobertura de la sequía en los tres meses que siguen a la floración (febrero-abril).

      El estudio keniano de 2018 señala lo que bloquea. Los contratos siguen estando mal adaptados a las fincas pequeñas. Y la transparencia de los umbrales de lluvia aumentaría la suscripción: un productor no paga por una regla que no puede verificar.

      Queda el orden de magnitud. En relación con los 12,5 millones de explotaciones, la cobertura es hoy del orden de una milésima.

      Blue Marble, bluemarblemicro.com, comunicados del 6 y del 12 de agosto de 2026; CCAFS 2015, «Scaling up index insurance for smallholder farmers»; Int. J. Disaster Risk Reduction 2023, «Are Vietnamese coffee farmers willing to pay for weather index insurance?»; Agriculture & Food Security 2018 (Kenia)

      268La normativa: el reglamento europeo contra la deforestación

      • El reglamento (UE) 2023/1115
      • adoptado el 31 de mayo de 2023, prohíbe la introducción en el mercado europeo de café, cacao, aceite de palma, soja, madera
      • caucho y ganado bovino procedentes de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020 e impone una diligencia debida con geolocalización de las parcelas. Su aplicación
      • 30 de diciembre de 2024prevista
      • se aplazó una primera vez al 30 de diciembre de 2025, y luego
      • 18 de diciembre de 2025por la revisión específica firmada por el Consejo
      • al 30 de diciembre de 2026 para las grandes y medianas empresas y al 30 de junio de 2027 para las micro y pequeñas. La Comisión publicó el 4 de mayo de 2026 el informe de simplificación que debía presentar antes del 30 de abril (COM(2026) 191): reducción estimada del 75 % de los costos anuales de cumplimiento, obligación aligerada para los operadores situados aguas abajo, que pueden apoyarse en los números de referencia de sus proveedores
      • diciembre de 2026repertorios por país de las legislaciones y certificaciones aplicables prometidos para
      • junio de 2026reactivación del sistema de información
      • y adopción del reglamento delegado (UE) 2026/2102 del 13 de julio de 2026, publicado en el Diario Oficial el 17 de septiembre de 2026, que añade los extractos, esencias y concentrados de café al ámbito de aplicación a partir del 30 de diciembre de 2027. La clasificación de los países por nivel de riesgo no se revisó en 2026. A la fecha de esta lámina
      • ninguna fuente posterior a mayo de 2026 anuncia un nuevo aplazamiento: la fecha del 30 de diciembre de 2026 es la que se aplica.
      Consejo de la UE, comunicados del 4 y del 18 de dic. de 2025, consilium.europa.eu; Comisión Europea, COM(2026) 191 final, 4 de mayo de 2026; Baker McKenzie, mayo de 2026; Access2Markets, trade.ec.europa.eu

      Para el café, toda la dificultad está en un verbo: geolocalizar. El reglamento quiere las coordenadas de la parcela que produjo el lote. Ahora bien, el café de Etiopía, de Uganda o de Honduras crece en millones de parcelas de menos de una hectárea.

      Estas parcelas están reunidas por cooperativas que no tienen ni catastro, es decir, ningún registro oficial de los límites de propiedad, ni conectividad para levantar y transmitir un punto. Hay que fabricar, pues, finca por finca, un mapa que no existe en ninguna parte.

      Cada uno lee el texto desde su lugar. Los países productores ven en él una barrera comercial disfrazada de medida ecológica. Las ONG cuentan un retroceso más con cada aplazamiento. Los comerciantes, por su parte, ven en él un costo fijo.

      Y un costo fijo no pesa lo mismo en todas partes. Referido al volumen de una gran plantación ya cartografiada, se diluye hasta desaparecer. Referido a los pocos sacos de una familia, se convierte en una barrera de entrada. Es el mecanismo por el cual las certificaciones más exigentes excluyen a los más pequeños, repetido una vez más.

      Queda una ironía. La deforestación que el reglamento quiere detener es también la que los modelos climáticos señalan como la primera causa de pérdida de aptitud en Etiopía. El texto ataca, pues, lo que amenaza al café etíope, a costa de un trabajo de cartografía que los caficultores etíopes son los menos preparados para proporcionar.

      Moat et al. 2017; Sprudge, «EU deforestation law headed for another delay», 2025; LC cap. 16 (costo fijo de las certificaciones)

      269La demanda: Asia, la especialidad, el café sin grano

      La demanda se desplaza hacia el este. El informe GAIN del USDA de enero de 2026 cifra el mercado chino del café en 42 mil millones de dólares en 2024. El consumo supera allí las 240 000 toneladas, es decir, unos 4 millones de sacos.

      El nivel cuenta menos que la pendiente. Este consumo ha progresado cerca de un 150 % en diez años, y el crecimiento esperado ronda el 15 % anual. China importó unos 3 millones de sacos de café verde en la campaña cerrada en septiembre de 2025. Luckin explotaba allí en 2024 la mayor red de cafeterías.

      China representaba el 28,7 % del mercado de Asia-Pacífico en 2025. Esta región es la primera fuente de crecimiento mundial, y por una razón precisa: el café gana allí poblaciones que bebían té, tanto en la India como en el Sudeste Asiático. No son cuotas arrebatadas a un competidor, son bebedores nuevos.

      Vietnam muestra los dos extremos del movimiento. Exportó por un récord de 8,92 mil millones de dólares en 2025, y consume él mismo 5 millones de sacos. Un país productor se convierte también en un país bebedor.

      El café de especialidad, por su parte, se mide mal. Su definición cambió el 5 de noviembre de 2024: ya no depende solo del umbral de 80 puntos, sino del Coffee Value Assessment de la SCA, una evaluación más amplia que una nota de aprobación.

      Y no existe ninguna cuota de mercado independiente para esta categoría. Los 111 mil millones de dólares que circulan para 2025 provienen de consultoras comerciales, cuyos perímetros incluyen cápsulas y solubles. La cifra mide, pues, otra cosa que lo que anuncia su nombre.

      USDA FAS GAIN, «China: Brewing Momentum», ene. 2026, fas.usda.gov; Mordor Intelligence, Asia-Pacific coffee market, 2025; Perfect Daily Grind, 2 de feb. de 2026; SCA, estándares CVA, 5 de nov. de 2024 (LC cap. 18)

      El café sin cafeto existe bajo dos formas que no hay que confundir, porque no plantean las mismas preguntas.

      La primera ensambla vegetales tostados, sin una sola célula de café. Atomo, fundada en Seattle en 2019, mezcla huesos de dátil, semillas de ramón y de girasol, guayaba y achicoria. La cafeína, por su parte, se recupera del té descafeinado, es decir, de un subproducto de la fabricación del té sin cafeína.

      La empresa recaudó 40 millones de dólares en 2022, recibió una inversión de Suntory en 2023 y apuntaba a 500 cafeterías en 2024. Su argumento es ambiental: 93 % menos de emisiones y 94 % menos de agua que el café convencional, según sus propias cifras.

      Voyage Foods sigue la misma vía con otras materias: garbanzos y cascarillas de arroz tostados. Su argumento no es el clima sino el precio, un 40 % inferior al del café. Solo vende a la restauración y a la industria.

      Estos productos imitan, no reemplazan a un grano.

      La segunda forma es de otra naturaleza. Cultiva células reales de Coffea arabica en biorreactor, es decir, en un tanque donde las células se multiplican en un medio nutritivo, sin árbol ni plantación.

      VTT, en Finlandia, obtuvo de ello una primera taza en septiembre de 2021 y trabaja en 2026 con tanques piloto de 1 000 litros. Pluri, en Israel, patentó un biorreactor 3D en 2024.

      Tres ausencias dicen en qué punto está esta vía. En mayo de 2026, ningún café celular tenía autorización reglamentaria, en ningún mercado. No se había publicado ningún costo de producción. Y ningún gran grupo agroalimentario se había comprometido con ella, a diferencia del cacao, en el que varios ya se han posicionado.

      Queda el límite de fondo. Un proceso que produce un aroma en un tanque no produce ni la diversidad de un bosque ni el ingreso de 125 millones de personas.

      Food Dive, 12 de dic. de 2023, fooddive.com (Atomo); Green Queen / Vegconomist 2025 (Voyage Foods); VTT, comunicado de sept. de 2021, vttresearch.com; FoodNavigator, «Cultivated coffee: does it have a future?», 27 de mayo de 2026

      270Lo que todavía no se sabe

      La revisión de Yang y coautores (2026) establece la lista explícita de lo que la ciencia ignora: la función de los genes candidatos en un fondo tetraploide, las vías de biosíntesis de los precursores de aroma, los umbrales térmicos reales por cultivar en el campo y el efecto de temperaturas duraderamente subóptimas, el efecto a largo plazo del CO2 elevado sobre el sabor, las relaciones cuantitativas entre lluvia, humedad, roya y calidad, los mecanismos moleculares del sombreado, la fermentación calificada de caja negra, y el sesgo de un campo de investigación que ha perseguido los compuestos volátiles descuidando los no volátiles (azúcares, ácidos, ácidos clorogénicos, cafeína) que portan cuerpo, acidez, amargor y persistencia.

      El efecto de la altitud se invierte de un país a otro: la cafeína y los ácidos clorogénicos bajan con la altitud en Etiopía y suben en Costa Rica. Dos afirmaciones coexisten en el mismo artículo sin conciliarse, una que atribuye al procesamiento poscosecha alrededor del 60 % del perfil en taza, la otra que muestra que, sobre 176 arábicas, el origen geográfico es lo que más pesa. Todavía no se sabe realmente por qué un café es bueno, en el momento en que desaparecen las plantas que llevan la respuesta.

      Yang et al. 2026, Agriculture, p. 6-14; LC cap. 21

      271Hoy (septiembre de 2026)

      ¿En qué punto estamos cuando esta lámina se detiene? He aquí la situación, en cuatro tiempos.

      El precio. El 4 de septiembre de 2026, el arábica cotiza a 295,6 centavos de dólar por libra en Nueva York. Es un 5,1 % menos que un mes antes y un 23,3 % menos que un año antes, el nivel más bajo desde fines de junio.

      La baja tiene sus razones. La cosecha brasileña 2026/27 termina con buenos rendimientos, y Rabobank proyecta un excedente mundial de 8,9 millones de sacos. Cuando la oferta anunciada supera la demanda, el precio cede.

      Y sin embargo las existencias certificadas de la ICE, es decir, el café ya almacenado en los almacenes autorizados por la bolsa, están en su nivel más bajo desde 1999. Son ellas las que sirven para honrar un contrato que llega a su vencimiento.

      Excedente anunciado y almacenes vacíos al mismo tiempo: esa es la paradoja de este final de ciclo.

      Las cosechas esperadas. Los pronosticadores no se ponen de acuerdo, y ese desacuerdo es en sí mismo una información. He aquí, para la misma cosecha brasileña, tres cifras publicadas en tres momentos.

      • Conab, 5 de febrero66,2 millones de sacos.
      • StoneX, desde noviembre de 202570,7 millones de sacos.
      • USDA, junio de 202671,9 millones de sacos.

      Entre la estimación más baja y la más alta, la diferencia supera los cinco millones de sacos. Para el primer productor mundial, eso supone un margen de incertidumbre considerable.

      De Vietnam, por su parte, se esperaba un récord de 32,5 millones de sacos. Y eso a pesar de un déficit de lluvia del 20 al 25 % en Dak Lak y Dak Nong. Ese déficit se produjo durante el engrosamiento de las cerezas, es decir, en el momento en que el fruto se llena.

      El camino recorrido. El indicador compuesto de la OIC llegaba a 267,57 centavos en febrero de 2026, tras un pico de 4,41 dólares la libra un año antes, en febrero de 2025.

      Lo que llega. El reglamento europeo contra la deforestación se aplica el 30 de diciembre de 2026. Es el plazo que manda sobre todo el trabajo de cartografía descrito más arriba, y el informe de simplificación de la Comisión que lo acompaña es del 4 de mayo de 2026.

      En cuanto a las proyecciones, Rabobank publicó el 30 de marzo de 2026 una estimación de 20 % de superficies de arábica no aptas en 2050. Esta cifra no está revisada por pares: se lee como una señal, no como una medición.

      Por último, World Coffee Research publicó su informe anual 2025. El programa Innovea se extiende allí al canephora, a Vietnam y a Ghana. La selección organizada ya no se refiere solo al arábica.

      Y dos silencios, que hay que señalar como tales. No se ha publicado ninguna reevaluación por la UICN de las 130 especies de Coffea desde 2019. Y no hay disponible ningún informe de la primera cosecha de los stenophylla injertados de Sierra Leona. Se aguarda.

      Trading Economics, coffee, 4 de sept. de 2026, tradingeconomics.com; OIC, CMR febrero de 2026; USDA FAS, junio de 2026; StoneX, 10 de nov. de 2025 y 5 de junio de 2026; Rabobank, 30 de marzo de 2026; WCR, Annual Report 2025; Comisión Europea, 4 de mayo de 2026
      Rama de Coffea stenophylla
      Coffea stenophylla, la especie de frutos negros de Sierra Leona juzgada «superior al café ordinario» en 1834, redescubierta en diciembre de 2018 en forma de una sola planta y evaluada por un panel a ciegas en 2021 (Davis et al., Nature Plants). Véase la procedencia.
      EstudioHorizonteResultado
      Bunn et al. 2015, Climatic Change2050Alrededor de -50 % de superficie mundial climáticamente apta, todos los escenarios
      Ovalle-Rivera et al. 2015, PLOS One205021 modelos; climas favorables que suben de 400-2 000 m a 800-2 500 m en Mesoamérica
      Moat et al. 2017, Nature Plants2070-2099Etiopía: 39 a 59 % del área no apta sin migración; x4 con reubicación y bosque
      Moat, Gole & Davis 2019, GCB2019Arábica silvestre: de «preocupación menor» a «en peligro» solo por las proyecciones climáticas
      Kath et al. 2020, GCBobservadoCanephora: óptimo < 20,5 °C; -14 % de rendimiento por grado por encima
      Grüter et al. 2022, PLOS One2050Clase de aptitud máxima dividida por más de dos; Brasil -80 % de tierras más aptas
      Rabobank, 30 de marzo de 202620508 % de las superficies ya no aptas, 20 % en 2050; Honduras 53 → 12 %, Etiopía 39 → 50 %
      Proyecciones climáticas comparadas; referencias completas en el texto. Solo la línea de Rabobank no está revisada por pares.
      • 2008-2013Regreso de la roya en América Latina; Colombia -33 %, El Salvador -57 %, 373 585 trabajadores desplazados
      • 2015Bunn et al.: -50 % de superficie apta en 2050
      • 2017Moat y Davis: resiliencia del café etíope; informe de conservación del Crop Trust
      • 2018Diciembre: una planta de stenophylla hallada en Kasewe (Sierra Leona)
      • 2019Davis et al.: el 60 % de las 124 especies de Coffea amenazadas; Starmaya disponible en semillas
      • 2021Helada brasileña (30 de junio, 20 y 30 de julio); stenophylla en panel (81 % «arábica»); seis especies malgaches descritas
      • 202331 de mayo: reglamento (UE) 2023/1115 adoptado; WCR cifra el déficit de investigación en 452 M$ al año
      • 2024Abril: genoma del arábica (Nature Genetics); sequía brasileña y vietnamita; agosto: dos razas de roya sobre Catimor en Perú
      • 2025Febrero: arábica a 4,41 $/lb, récord; marzo: química del stenophylla (npj Sci. Food); USDA: producción mundial récord de 178,8 M de sacos
      • 2026Febrero: I-CIP a 267,57 centavos; 30 de marzo: informe Rabobank; 4 de mayo: informe de simplificación de la EUDR; 30 de diciembre: entrada en aplicación
      Cronología establecida según las fuentes citadas en el texto.
      IndicadorValorFuente
      Explotaciones cafetaleras12,5 millones, 95 % bajo 5 haEnveritas / OIC 2019; ITC
      Personas que viven del café125 millonesOIC
      Producción mundial 2025/26178,8 M de sacos (récord)USDA, junio de 2025
      Brasil 2026/2771,9 M de sacos (récord), 47,5 arábicaUSDA, junio de 2026
      Vietnam 2026/2732,5 M de sacos (récord)USDA, junio de 2026
      Parte del canephora~40 % (25 % hacia 1990)USITC
      Arábica, pico4,41 $/lb, febrero de 2025ICE / PDG
      Arábica, 4 sept. 2026295,6 centavos/lbTrading Economics
      Existencias ICE, 31 de agosto de 2026223 976 sacos, el nivel más bajo en 27 añosTrading Economics
      Investigación agronómica del café115 M$/año; necesidad de +452 M$WCR, junio de 2023
      Especies de Coffea130 descritas, 2 cultivadas, 75 amenazadas de 124 evaluadasDavis 2019, 2021
      Colección CATIE~2 000 accesiones, 23 especies, 5 % duplicadasCrop Trust 2019
      Cifras clave 2019-2026; fechas y referencias en el texto.
      EspecieÓptimo / áreaCafeínaTaza (protocolo)Estado 2025-2026
      C. arabica20-24 °C de media; 1 000-2 000 m (400-800 m en Brasil)1,2-1,5 %Referencia; 98 % «arábica» para un lote etíope (2021)60 % de la producción; silvestre clasificado «en peligro»
      C. canephora (robusta)Óptimo de rendimiento < 20,5 °C medido (Kath 2020); 30/26 °C día/noche (Yang 2026); 0-900 m2-2,7 %7 % «arábica»; BRS 2314 con 87,2 pts~40 % de la producción; programa WCR desde 2024
      C. stenophylla24,9 °C de media, +6,2 a 6,8 °C vs arábica; 150-700 m; tolera la sequíaComparable al arábica (2025)81 % «arábica», 80,25 SCA, 47 % «nuevo» (2021)> 5 000 plantas, 200 injertadas (Sierra Leona); agronomía desconocida
      C. liberica / excelsaCálido y bajo; 500-1 500 m para la excelsa; estaciones secas largasBaja a mediaNo evaluada en panel publicado; piel gruesa, fermenta rápidoCultivadas en Uganda, Malasia, Filipinas, Vietnam; excelsa restablecida como especie (2025)
      C. eugenioides23/19 °C día/noche; progenitor materno del arábicaMuy baja (~0,2-0,4 %)Dulzor, poco amargor; campeón mundial barista 2021Algunas fincas (Inmaculada, Colombia); 400-1 000 kg/ha en Nioka (Coste)
      C. racemosa, C. zanguebariaeSeco y cálido (Mozambique, Tanzania); caducifoliasBajaEvaluadas en panel, Frontiers Sust. Food Syst. 2021Silvestres; conservación parcial
      Mascarocoffea (18 sp., Madagascar)Bosques malgachesNulaNo evaluadasMayoría amenazadas; ninguna cadena productiva
      Coste 1955; Yang et al. 2026; Kath et al. 2020; Davis et al. 2019, 2020, 2021 (Nature Plants y Frontiers), 2022, 2025; WCR Catalog 2025; LC cap. 4. Los contenidos de cafeína son órdenes de magnitud de la literatura general.
      F1 (WCR 2025)ProgenitoresMejoradorRoyaAltitudMultiplicación
      CentroamericanoT5296 × Rume SudanCIRAD-CATIE-PROMECAFÉAlta resistenciaBaja a altaEmbriogénesis somática
      MilenioT5296 × Rume SudanCIRAD-CATIE-PROMECAFÉAlta resistenciaMedia, altaSomática; no uniforme
      Mundo MayaT5296 × ET01 (silvestre etíope)CIRAD-ECOMAlta resistenciaMedia, altaSomática
      EsperanzaT5296 × ET25CIRAD-CATIE-PROMECAFÉAlta resistenciaBaja a altaSomática
      StarmayaCIR-SM01 (macho estéril) × MarsellesaCIRAD-ECOMAlta resistenciaMediaSemilla de huerto semillero (2019)
      NayaritaNaryelis (Catimor) × ET26CIRAD-ECOMBajaAltaSomática
      EvalunaNaryelis × ET06CIRAD-ECOMIntermediaAltaSomática
      CasiopeaCaturra × ET41CIRAD-CATIE-PROMECAFÉSensibleAltaSomática; calidad excepcional
      H3Caturra × E531CIRAD-CATIE-PROMECAFÉSensibleAltaSomática
      Ruiru 11Catimor × policruce (K7, SL28, N39, Rume Sudan)CRF / KALRO, KeniaAlta resistenciaBaja a altaSemilla de cruce manual
      WCR, Coffee Varieties Catalog 2025, p. 25, 31, 35, 36, 39, 55, 57, 59, 71, 79; Georget et al. 2019
      Hojas de cafeto afectadas por la roya anaranjada
      Hojas atacadas por Hemileia vastatrix. La epidemia de 2008-2013 en América Latina, y luego las dos razas nuevas que superaron al Catimor en Perú en 2024, mostraron que la resistencia es un estado provisional. Véase la procedencia.
      RespuestaLo que está establecidoLo que no lo está
      Subida en altitudGanancia de calidad y de aptitud modelizada (Moat 2017)Superficie disponible, bosques de altura, costo de la reubicación
      Sombra 30-50 %Taza mejorada en zona cálida (Yang 2026); carbono x2-4 (Omer 2026)Mecanismos moleculares; efecto neto sobre el ingreso
      Riego+38 % de rendimiento en el Cerrado (Agronomy 2025)Disponibilidad de agua a largo plazo (Vietnam, Cerrado)
      MecanizaciónConsolidada en las mesetas brasileñas (IFAMR 2018)Pendientes, selectividad, proporción mecanizada sin cuantificar
      Híbridos F1+30 a 47 % de rendimiento, resistencia (Georget 2019); 2 500-3 000 $/ha de plantasAcceso de las pequeñas fincas; duración de la resistencia (Perú 2024)
      Edición del genomaCRISPR eficaz en canephora (2018, 2022)Ningún cultivar editado en producción; tetraploidía; normativa
      Seguro indexado5 100 productores indemnizados en Kenia 2025-26 (Blue Marble)Riesgo de base; cobertura del orden de la milésima parte de las fincas
      Especies silvestresSabor del stenophylla medido (2021, 2025); +6 °C de toleranciaRendimiento, manejo, salida comercial; primera cosecha no publicada
      Bancos de genesCriopreservación de embriones funcionalDespliegue a escala; 45 % de las especies en ninguna parte
      EUDRAplicación el 30 dic. 2026, costos -75 %Geolocalización de las pequeñas parcelas; efecto sobre la deforestación
      Café sin granoProductos comerciales (Atomo, Voyage); células en piloto (VTT)Ninguna autorización para el café celular; costos no publicados
      Síntesis de las respuestas y de sus límites, según las fuentes del texto.
      Lámina XIX

      El descafeinado

      Quitar una molécula de un grano sin tocar las otras mil que dan el sabor. La idea parece simple y exigió un siglo, media docena de solventes abandonados uno tras otro por causa de cáncer, y sigue siendo el único punto del café donde la industria quita algo en lugar de añadir. Esta lámina sigue la operación de principio a fin: la química que la hace difícil, los procesos uno por uno, lo que el grano pierde en cifras medidas, lo que hay que cambiar en el fuego para tostarlo, las pocas fábricas del mundo capaces de hacerlo, el precio que eso pone en el saco, y lo que pasa con la cafeína que se ha sacado. Según Ukers (1922), las patentes Meyer-Roselius-Wimmer (1908) y Zosel (1981), el Instituto Max-Planck, las directivas europeas 1999/4/CE y 2009/32/CE, Swiss Water, Sweet Maria's, Perfect Daily Grind, Coffee Intelligence, Silvarolla y coautores (Nature, 2004), y documentos de formación profesional.

      272El problema cabe en una frase de química

      En un grano verde, la cafeína no circula libremente. Está unida al ácido clorogénico, la gran familia de ácidos del café, en forma de clorogenato de cafeína: una sal, es decir, una pareja de moléculas que se mantienen unidas por una atracción eléctrica. Este detalle lo determina todo lo demás. Un solvente orgánico, un líquido capaz de disolver las grasas y los alcaloides, sabe llevarse muy bien la cafeína libre; no sabe desprender la cafeína retenida por una sal.

      Ukers ya lo refería en 1922 a partir de los trabajos de Gorter, y un siglo después todas las fábricas del mundo empiezan con la misma maniobra: romper esa pareja antes de intentar retirar cualquier cosa.

      Ukers 1922, cap. XVIII (pp. 174-188); documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 2

      De ahí una restricción que los primeros industriales tardaron veinte años en comprender. Se puede extraer la cafeína del grano tostado: allí está mucho menos ligada y el grano, acribillado de poros por el tueste, deja pasar todo. Solo que los aromas pasan con ella, y un aroma que se ha ido no vuelve. Se puede moler el grano verde antes de extraer: el solvente llega a todo, pero un polvo verde no se tuesta de manera uniforme, y se obtiene un café quemado por un lado y crudo por el otro.

      Queda la única vía practicable, y es la más ingrata: el grano verde, entero, cuya estructura compacta resiste justamente lo que se quiere hacer con él.

      Todos los procesos, del benceno de 1905 al CO₂ supercrítico de hoy, se reducen así a los mismos tres gestos, en el mismo orden:

      GestoLo que se hacePor qué
      HincharAgua, vapor, a veces ácido, hasta 30-50 % de humedad frente a 10-12 % al inicioAbrir la célula e hidrolizar la sal, es decir, romperla con agua, para volver móvil la cafeína
      ExtraerUn solvente, o agua cargada, o CO₂ a presión, en baños renovados hasta el agotamientoLlevarse la cafeína que ha quedado libre, y solo ella si el proceso es selectivo
      SecarVapor para expulsar el solvente, luego secado hasta volver hacia 10-12 %Dejar el grano almacenable y tostable, sin cocerlo de paso

      Es el segundo gesto el que distingue los procesos, y en él se juegan las disputas comerciales. Pero son el primero y el tercero los que dañan el grano, y nadie hace de eso un argumento de venta. Un grano que se ha hinchado hasta 40 % de agua y luego se ha vuelto a secar ya no es del todo el grano de partida, sea cual sea el solvente empleado entre ambos. Volveremos sobre esto más abajo, con las cifras.

      Una última restricción, reglamentaria esta vez, fija el objetivo. En Estados Unidos se lee por todas partes que la Food and Drug Administration exige que se haya ido al menos el 97 % de la cafeína; el texto que lo fijaría no se ha encontrado. En Europa, la norma se refiere a lo que queda y no a lo que se ha quitado: en Francia, como máximo 0,1 % de cafeína en el grano tostado descafeinado, referido al producto seco, según el decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991; en toda la Unión, como máximo 0,3 % de la materia seca en un extracto soluble, según la directiva 1999/4/CE. Ninguno de los dos textos dice «cero», y ninguno podría: siempre queda algo.

      FDA, regla del 97 % no verificada (la parte 163 del título 21 del código federal, citada aquí anteriormente, trata del cacao); decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991, anexo; directiva 1999/4/CE; Wikipedia, Decaffeination, consultado el 18/09/2026

      273El descafeinado: de Bremen a Sanka

      Los primeros intentos, referidos por Ukers, extraían la cafeína del café tostado. La elección se entiende: la molécula está allí mucho menos ligada, y el grano tostado, acribillado de poros, deja pasar los líquidos. Solo que los aromas volátiles se van con la cafeína, y no vuelven.

      Se pasó entonces al grano verde molido. La molienda lo abre todo al solvente, pero un polvo verde ya no se tuesta de manera uniforme. Quedaba el grano verde entero, la vía más ingrata de las tres. Su estructura compacta frena el solvente, y su cafeína, ligada en sal de ácido clorogénico, se niega a dejarse llevar.

      La solución fue hinchar el grano antes de tratarlo: con agua, con vapor, a veces con ácidos «que ablandan la celulosa». Un grano hinchado se abre, y la sal que retenía la cafeína se rompe. El tratamiento con vapor a presión de la patente de Meyer, Roselius y Wimmer era según Ukers «probablemente el más seguro».

      El móvil del inventor, en cambio, no tenía nada de industrial. Ludwig Roselius, comerciante de Bremen, atribuía la muerte de su padre al abuso del café. Su equipo pone a punto el proceso en 1903. La Kaffee-Handels-Aktiengesellschaft de Bremen obtiene una patente alemana en 1905, y la patente estadounidense se concede a Meyer, Roselius y Wimmer en 1908.

      El solvente empleado es el benceno, reconocido desde entonces como cancerígeno, vertido sobre un grano antes vaporizado con agua salada. El producto se vende en Europa desde 1905-1906 con la marca Kaffee HAG. En Francia toma el nombre de Sanka, contracción de «sans caféine».

      Ukers 1922, cap. XVIII (pp. 174-188) y cronología pp. 725-737 (entradas 1905, 1908); Wikipedia, Sanka y Decaffeination, consultados el 07/09/2026

      Roselius lleva su café a Estados Unidos en 1909. Merck & Co. lo vende desde 1910 con el nombre Dekafa, luego Dekofa. La Kaffee Hag Corporation, fundada en Nueva York en 1914, lo vende después con su propio nombre.

      La guerra lo confisca todo. El Alien Property Custodian, la administración estadounidense que se apodera de los bienes enemigos, toma la sociedad y la revende a una firma estadounidense. Roselius pierde su marca en el mercado más prometedor.

      Vuelve a él con otro nombre, el nombre francés: Sanka. El lanzamiento tiene lugar en 1923, en dos «Sanka Coffee Houses» de Nueva York. Primero dos salones, después la tienda de comestibles. Cierra un acuerdo con General Foods en 1927 y le cede la marca en 1932. Sanka se convierte en el descafeinado estadounidense, con su tapa naranja, y hoy pertenece a Kraft Heinz.

      ¿Cumplía el producto su promesa? No siempre. En 1922, Ukers anotaba que algunos «cafés sin cafeína» del mercado contenían casi tanta como el grano natural. Los de las casas serias, en cambio, bajaban a entre 0,3 y 0,07 %, frente a 1,5 % del café sin tratar. También refería la demanda que los mantenía: los neurasténicos, y «la publicidad dudosa de los comerciantes de sustitutos», que persuadía a personas normales de que eran frágiles.

      El linaje de los solventes sigue después las alertas sanitarias, y cada abandono llega tras un veredicto toxicológico. El benceno se va primero. El tricloroetileno lo reemplaza, hasta que el National Cancer Institute lo declara probable cancerígeno en 1975. La industria pasa entonces al cloruro de metileno, es decir, el diclorometano. General Foods obtiene por fin la autorización del acetato de etilo para Sanka a comienzos de los años 1980.

      Ukers 1922, cap. XVIII y cap. XXII (pp. 273-302); Wikipedia, Sanka, consultado el 07/09/2026; UPI, Cancer question about decaffeinated coffee, 17/06/1982; Coffee Review, Decaffeinated coffee: solvent method

      274Lo que el café sin cafeína construyó en Bremen

      La historia suele detenerse en la patente. Vale la pena seguirla, porque la fortuna del descafeinado financió una de las calles más extrañas de Europa, y su propietario terminó humillado en público por el régimen al que cortejaba.

      Ludwig Roselius, nacido en Bremen en 1874 y muerto en Berlín en 1943, se hace muy rico con Kaffee HAG. Emplea esa fortuna como mecenas. Compra, entre otras cosas, la mayor colección del mundo de Paula Modersohn-Becker, pintora de la colonia de artistas de Worpswede, muerta a los treinta y un años en 1907.

      Luego pasa del cuadro al edificio. Entre 1922 y 1931, compra un callejón medieval del centro de Bremen, la Böttcherstraße, la calle de los toneleros, y la hace reconstruir por completo. Confía la dirección artística al escultor expresionista Bernhard Hoetger, con los arquitectos Alfred Runge y Eduard Scotland.

      El resultado es una calle de cien metros en ladrillo oscuro, retorcida, esculpida, mitad gótica y mitad onírica. No se parece a ninguna otra, porque no obedece a ningún programa colectivo: un solo hombre la paga, un solo artista la dibuja. Contiene desde 1927 el museo Paula Modersohn-Becker, primer museo del mundo dedicado a una mujer pintora.

      Roselius apoya después al partido nazi y espera que su calle se convierta en un manifiesto. El asunto sale mal para él. Hitler detestaba el expresionismo, y en el congreso del partido de septiembre de 1936, en Núremberg, condena públicamente la Böttcherstraße y a su propietario. La calle es clasificada como «arte degenerado». Sin embargo, escapa a la demolición, gracias a la intervención de Barbara Goette ante Hitler, y porque Roselius acepta a cambio invertir masivamente en Focke-Wulf, el fabricante de aviones de Bremen.

      El museo dedicado a una mujer pintora muerta en 1907 sobrevive así al régimen, pagado con café sin cafeína, salvado por un negocio hecho con aviones de caza. Tres cuartas partes de la calle serán destruidas después por los bombardeos de 1944 y reconstruidas idénticas en los años 1950; hoy se visita.

      Wikipedia, Ludwig Roselius, Bernhard Hoetger, Paula Modersohn-Becker Museum, Barbara Goette, consultados el 18/09/2026

      Kaffee HAG dejó otra huella, más suave y más inesperada. Entre 1913 y 1939, la marca desliza en sus paquetes viñetas de escudos, los Kaffee-HAG-Alben: miles de armas de ciudades y provincias alemanas, para pegar en álbumes vendidos por unos pocos pfennigs. Generaciones de niños alemanes aprendieron la geografía de su país en una colección de cartas regaladas por un café cuya versión descafeinada bebían los adultos. Hoy es una de las fuentes iconográficas más empleadas para la heráldica municipal alemana, incluso por las enciclopedias en línea.

      Wikipedia, Café HAG, consultado el 18/09/2026

      275Por qué las cafeteras de descafeinado son naranjas

      En cualquier diner estadounidense, la jarra de cuello naranja contiene el descafeinado y la de cuello negro el café normal. La convención está tan arraigada que cruzó las fronteras: se la encuentra en el equipo profesional vendido en Europa, en las cápsulas, en los estantes de los supermercados. Por lo general, nadie sabe de dónde viene. Viene de una operación comercial de 1932.

      El paquete de Sanka era de un naranja vivo, elegido para que se lo viera de lejos en el estante. Cuando General Foods compra la marca a Roselius en 1932, la casa lanza una campaña de gran envergadura y, entre otras cosas, envía gratis a miles de restaurantes y cafés estadounidenses jarras nuevas, de cuello naranja, el color del paquete. El mensaje buscado era «aquí se sirve Sanka». El mensaje recibido, al cabo de unos años, fue «aquí, el naranja es el descafeinado». La marca desapareció de los mostradores, el color se quedó: es un nombre de marca convertido en código de color universal, como el frigidaire se convirtió en un refrigerador.

      Sprudge, A brief history of decaf and the color orange; The Takeout, How orange became the new black for decaf coffee pots; Wikipedia, Sanka, consultados el 18/09/2026

      276Los procesos, uno por uno

      Solvente directo, llamado «método europeo» o «tradicional» en las etiquetas (Bremen, 1905; cloruro de metileno o acetato de etilo desde los años 1970-1980). De ahí el nombre: el solvente toca el grano mismo, sin intermediario.

      El grano verde se humedece primero en baños, hasta que su contenido de agua haya aumentado al menos en 30 %, o simplemente se vaporiza para abrir sus poros. El solvente, calentado entre 40 y 70 °C, lo baña luego en ciclos repetidos, de ocho a doce pasadas. Se detiene cuando se alcanza el umbral reglamentario, no antes.

      El solvente cargado no se va al desagüe: pasa por un evaporador, donde se destila para servir de nuevo, y la cafeína se queda en el fondo, concentrada. Una patente de Procter & Gamble, presentada en 1982 para el acetato de etilo, describe ese puesto con todas sus letras. Esa cafeína no se pierde: en las dos variantes con solvente, se recupera y se vende a los fabricantes de medicamentos y de bebidas gaseosas.

      Viene la limpieza, en tres tiempos. Una vaporización expulsa el solvente, un secado devuelve el grano a su humedad de origen, y el tueste volatiliza el resto. Las temperaturas bastan de sobra: el diclorometano hierve a 40 °C, y el grano supera los 200 °C de sonda durante los últimos minutos del tueste.

      Ventajas: es el más barato, el más rápido, y sigue siendo selectivo para la cafeína. Los jurados suelen juzgar además que su taza es la más cercana al café de origen entre los procesos con solvente.

      Desventajas: un residuo medible, una imagen que se ha vuelto difícil, y una exposición de los trabajadores que es la verdadera razón de la prohibición estadounidense de 2024. El residuo está regulado a ambos lados del Atlántico: límite de la FDA de 10 ppm, límite europeo de 2 mg/kg en el café tostado según la directiva 2009/32/CE. Las mediciones reales suelen caer en torno a 1 ppm. Los tostadores artesanales lo usan poco.

      documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 2; Wikipedia, Decaffeination, consultado el 07/09/2026; Coffee Review, solvent method; directiva 2009/32/CE, anexo I; patente US 4 474 821 (Morrison y Phillips, Procter & Gamble, presentada el 27 de diciembre de 1982, concedida el 2 de octubre de 1984), para el evaporador; Kenneth Davids, Fun without the Buzz: Decaffeination Processes and Issues, Coffee Review, 16/07/2002, para la cafeína revendida

      Solvente indirecto (variante desarrollada después de la guerra, la misma química). El grano se remoja varias horas en agua cercana a la ebullición, que se carga de cafeína y de solubles; el agua se trasvasa, se trata con el solvente que capta la cafeína, se separa del solvente y luego se devuelve al grano para que reabsorba sus solubles; el solvente nunca toca el grano. El mismo baño sirve de lote en lote hasta alcanzar el equilibrio. Ventaja: los aceites y compuestos del sabor se quedan en el grano, residuos menores. Desventaja: más largo, más agua y energía, y el mismo solvente en la etiqueta.

      Coffee Review, Decaffeinated coffee: solvent method; Wikipedia, Decaffeination, consultado el 07/09/2026

      Con agua, Swiss Water (técnica concebida en Suiza en 1933, comercializada por Coffex S.A. en 1980, introducida en Norteamérica en 1988 por la Swiss Water Decaffeinated Coffee Company de Burnaby, Columbia Británica).

      El grano se limpia, se libera de su película plateada y luego se remoja previamente para que se hinche. Después se lo baña en un «extracto de café verde», el GCE de las etiquetas: un agua ya saturada de todos los solubles del café, salvo la cafeína.

      Ese extracto hay que fabricarlo primero. Un primer lote de granos verdes se remoja en agua caliente, que le quita a la vez su cafeína y sus compuestos de sabor; ese lote de arranque se desecha. El agua, libre de su cafeína gracias al carbón activado, se convierte en el extracto que servirá para todos los lotes siguientes.

      Todo el truco está en ese «salvo». Un soluble ya presente en cantidad en el agua no tiene ninguna razón para salir del grano, puesto que los dos medios están en equilibrio. La cafeína, en cambio, falta en el agua. Solo ella migra, pues, hacia el extracto, por difusión, mientras los demás compuestos se quedan en su lugar. El extracto pasa entonces por filtros de carbón activado que atrapan la cafeína y vuelve al baño.

      El ciclo dura de ocho a diez horas y retira 99,9 % de la cafeína. El documento de formación describe el mismo principio de ósmosis en diez baños sucesivos, cada uno de los cuales retira la mitad de la cafeína restante, hasta 0,01-0,02 %.

      Ventajas: ningún solvente, una certificación orgánica y kosher posible, y un argumento de marketing que se ha vuelto el más fuerte del mercado.

      Desventajas: el grano pierde una parte de sus precursores de aroma en los primeros baños, el costo es mayor, y la capacidad industrial se concentra en dos plantas canadienses. La pérdida de aroma es el reproche clásico que se hace al proceso. El «Mountain Water» de México, desarrollado por Sanroke, pretende corregirlo filtrando el agua de su cafeína antes de reutilizarla.

      Wikipedia, Decaffeination, consultado el 07/09/2026; Swiss Water, Our coffee decaffeination process, swisswater.com, consultado el 07/09/2026; documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 3; Kenneth Davids, Fun without the Buzz: Decaffeination Processes and Issues, Coffee Review, 16/07/2002, para el primer lote desechado

      Con CO₂ supercrítico (Kurt Zosel, Instituto Max-Planck de investigación del carbón, Mülheim; observación en 1967, patente presentada en 1970, patente estadounidense 4 247 570 en 1981; explotado industrialmente en Bremen en el antiguo sitio de Kaffee HAG, pasado a Kraft).

      Por encima de 31 °C y 73,8 bar, el dióxido de carbono deja de ser francamente gas o francamente líquido. Se convierte en un fluido supercrítico, es decir, un estado que reúne los dos comportamientos: penetra el grano como un gas y disuelve como un líquido. Es exactamente lo que se le pide a un solvente de descafeinización, y vale la pena subir a presiones tan altas.

      El grano verde, humedecido con vapor, se coloca en una cámara por donde circula el CO₂. Los parámetros publicados varían según las fuentes; convertidos a bar y redondeados, van de 120 a 180 bar y de 40 a 80 °C en la patente anterior que cita la patente estadounidense de Zosel, la cual reivindica de 120 a 250 bar y de 40 a 100 °C, a 162 bar y 70 °C según el Instituto, y hasta 300 bar y 65 °C según la enciclopedia Wikipedia, que no nombra la instalación. El documento de formación retiene por su parte 30,6 °C, una presión muy alta, un gas lavado con agua y luego vuelto a pasar, y granos que «recuperan sus componentes».

      El CO₂ se carga selectivamente de cafeína. Se lava con agua o sobre carbón en un segundo tanque y luego se recircula, de modo que la misma carga de gas sirve lote tras lote. La cafeína recuperada, por su parte, se vende a la industria farmacéutica y de bebidas.

      Lo que queda en el grano se ha medido. En un ensayo japonés publicado en 2022, el tratamiento con CO₂ supercrítico hace caer la cafeína y baja un poco la trigonelina, pero deja más o menos intactos los ácidos clorogénicos, el ácido clorogénico y sus dos isómeros, criptoclorogénico y neoclorogénico.

      Ventajas: un solvente natural y no tóxico, eliminado por completo, muy selectivo, aromas preservados, y un proceso continuo.

      Desventajas: la inversión es pesada, porque se necesitan cámaras de alta presión, lo que reserva el proceso a los grandes volúmenes. Esos volúmenes existen: el Instituto Max-Planck estima que el proceso trata hoy 100 000 toneladas de materia prima al año, café y té incluidos.

      Max-Planck-Gesellschaft, Coffee decaffeination processes, mpg.de, consultado el 07/09/2026; patente US 4 247 570 (Zosel, presentada el 19 de mayo de 1977, concedida el 27 de enero de 1981; reivindicaciones y mención de la patente austriaca 290 962); documento de formación profesional, Caféine et procédés de décaféination, p. 3; Wikipedia, Decaffeination, consultado el 22/10/2026, para los unos 300 bar y 65 °C; Honda, Takezaki, Tanaka, Fukaya y Goto, Journal of Oleo Science, 71(10), pp. 1541-1550, 2022, DOI 10.5650/jos.ess22194, para los ácidos clorogénicos

      Con acetato de etilo de caña, llamado «EA» o «sugarcane» (Descafecol, Manizales, Colombia, que procesa la mayor parte del descafeinado de especialidad de este tipo; el acetato de etilo se produce allí por fermentación de caña de azúcar en Palmira). El solvente viene, pues, del campo vecino, y de ahí viene el apodo de «sugarcane».

      El grano verde se vaporiza primero a baja presión para retirarle la película. Luego se humedece con agua caliente hasta que se hincha. Esa hinchazón no es solo una apertura mecánica: inicia la hidrólisis del complejo cafeína-clorogenato, es decir, la ruptura con agua de la sal que retiene la cafeína.

      El grano se remoja entonces en baños de acetato de etilo, renovados hasta la saturación. Un vapor de baja presión expulsa después el solvente, y un secado al vacío devuelve la humedad a 10-12 %. Al final de la cadena, la cafeína residual queda por debajo de 0,1 % y el acetato de etilo por debajo de 20 ppm; la directiva 2009/32/CE no fija para él ningún residuo máximo cifrado, lo autoriza «respetando las buenas prácticas de fabricación», y el umbral de 20 mg/kg en el café se refiere a otros dos solventes, el acetato de metilo y la metiletilcetona.

      Ventajas: un solvente presente naturalmente en las frutas, biodegradable y barato, y una taza a menudo juzgada afrutada y suave. Ese perfil en taza es el que hizo su fortuna en especialidad.

      Desventajas: la palabra «natural» cubre aquí un solvente industrial, y el acetato de etilo a veces imprime una nota de barniz o de fruta fermentada en los tuestes claros. Sobre todo, la dependencia de una sola fábrica colombiana pesa sobre la oferta. Descafecol funcionaba al 75 % de su capacidad en el verano de 2025.

      Coffee Intelligence, What's happening with decaf?, 26/08/2025; Interamerican Coffee, Descafecol EA decaf from Cauca; DecafLife, Ethyl-acetate process; directiva 2009/32/CE

      Procesos antiguos o marginales. Ukers describe en 1922 todo un cementerio de intentos. Todos tropiezan con el mismo obstáculo: desprender la cafeína de su sal sin llevarse el resto del grano.

      • Amoníaco y ácidosVariantes empleadas para liberar la cafeína de su sal antes de extraerla.
      • Cloroformo, éter de petróleo, alcohol, acetonaOtros tantos solventes probados en extracción directa.
      • Salicilato de sodioBajo presión, seguido de una destilación al vapor. Ukers juzga el proceso «ingenioso pero costoso».
      • Proceso HubnerDejaba germinar el grano bajo agua a 15 °C antes de extraerlo con agua a 50 °C. Según Ukers, una simple extracción acuosa disfrazada.
      • Triglicéridos, años 1980El grano se remoja en un agua de café, luego en aceite de café caliente, cuyos triglicéridos captan la cafeína. Se difundió poco.

      La otra vía no toca el grano sino la planta: la selección de Laurina y la búsqueda de especies sin cafeína. Sigue siendo anecdótica.

      Sea cual sea el proceso, el objetivo lo fija la norma, y las dos orillas del Atlántico no lo formulan de la misma manera. En Estados Unidos, la FDA exige al menos 97 % de cafeína retirada, es decir, un porcentaje de extracción. En Europa se mide lo que queda: en Francia, como máximo 0,1 % de cafeína para el grano tostado descafeinado, según el decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991; en toda la Unión, como máximo 0,3 % de la materia seca para el extracto soluble, según la directiva 1999/4/CE.

      Siempre queda algo, y se mide. Una taza de descafeinado de 470 mL, analizada en 2006 por un equipo de Florida, aún contenía de 8,6 a 13,9 mg de cafeína. De una marca a otra, la diferencia iba de 3 a 32 mg.

      Ukers 1922, cap. XVIII; Wikipedia, Decaffeination, consultado el 07/09/2026 (proceso con triglicéridos, umbrales de la FDA y de la UE, estudio de Florida de 2006); decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991, anexo; directivas 1999/4/CE y 2009/32/CE

      277Los procesos que el café de especialidad está inventando

      Los cuatro procesos descritos más arriba tienen entre cuarenta y ciento veinte años. Desde 2020 más o menos, bajo la presión de un mercado de especialidad que quiere un descafeinado presentable, aparece una segunda ola. Tiene una característica común que vale la pena señalar antes de detallar: desplaza la operación hacia el origen. Históricamente, se enviaba el grano verde a una fábrica de Europa o de América del Norte, se lo descafeinaba allá y se lo reenviaba. El valor agregado se quedaba en el Norte. Los procesos recientes se practican en Colombia, en México, en Brasil, a veces en la finca.

      El acetato de etilo sobre el mucílago. Variante del proceso de caña: en lugar de tratar el grano seco después del secado, se aplica el solvente cuando el grano aún está en su pulpa fermentada, o justo después del despulpado. La idea es que los azúcares del mucílago, esa capa gelatinosa y azucarada que se pega al grano, participan en la transferencia y limitan el lavado de los aromas. Es también una operación de finca, que no exige enviar el lote a Manizales.

      El choque térmico. Alternancia rápida de baños calientes y fríos para hacer trabajar la célula, dilatación y luego contracción, y forzar la salida de la cafeína con menos remojo prolongado. El remojo es lo que más lava.

      La inoculación con levaduras y la maceración carbónica. Ambas toman prestado el vocabulario del tratamiento poscosecha más que el de la química: se hace fermentar bajo atmósfera de CO₂, o con una cepa de levadura seleccionada, y se obtiene una baja de cafeína al mismo tiempo que un perfil aromático modificado. El punto que hay que tener presente, y las casas serias lo dicen: estas vías dan bajo en cafeína, no necesariamente descafeinado en el sentido reglamentario. Bajar de 0,1 % es otra cosa que reducir 30 %.

      Hay que leer estos anuncios con la prudencia que se aplica al resto del café. La literatura disponible en 2026 es sobre todo comercial: pocos artículos revisados por pares, pocas mediciones independientes de cafeína residual, y un vocabulario («natural», «sin productos químicos») que no significa nada en química, ya que el agua y el CO₂ también son productos químicos. La tendencia es real, las cifras están por establecer.

      Comunicaffe, Frequent Coffee expands specialty decaf lineup, 2026; The Coffee Vine, How decaf coffee is made; Coffee Review, Decaf coffees 2026; evidencia débil, fuentes comerciales

      En cuanto a los procesos establecidos, el movimiento va más bien hacia la capacidad. Swiss Water anunció una ampliación de 82 000 pies cuadrados, unos 7 600 m², en Delta, Columbia Británica, que se suma a su línea existente de Burnaby. Una empresa no amplía una fábrica de cámaras a presión para un mercado que considera pasajero.

      Swiss Water, Swiss Water's new decaffeination flagship, consultado el 18/09/2026

      278La disputa del cloruro de metileno

      El 8 de mayo de 2024, la Environmental Protection Agency finalizó la prohibición del cloruro de metileno para los usos de consumo masivo y la mayoría de los usos industriales. La decisión se toma al amparo de la Toxic Substances Control Act, la ley estadounidense sobre sustancias tóxicas. El motivo no tiene que ver con la taza: son los cánceres y las muertes por asfixia entre los trabajadores expuestos.

      Esta norma, sin embargo, no afecta a la descafeinización, y la razón es administrativa. El café depende de la Food and Drug Administration, no de la EPA. Y la FDA autoriza desde 1985 un residuo de 10 ppm en el café tostado y el extracto soluble descafeinados.

      De ahí una petición, presentada en diciembre de 2023. Proviene del Environmental Defense Fund, de Breast Cancer Prevention Partners, del Center for Environmental Health, del Environmental Working Group y de la toxicóloga Lisa Lefferts. Pide a la FDA que retire el estatus de aditivo alimentario a cuatro solventes, entre ellos el cloruro de metileno. El argumento jurídico es la cláusula Delaney, que prohíbe todo aditivo cancerígeno en el animal.

      La National Coffee Association responde que prohibirlo «desafiaría a la ciencia y perjudicaría la salud de los estadounidenses». Cita a las asociaciones favorables al descafeinado y recuerda el volumen en juego: alrededor de uno de cada diez adultos estadounidenses bebe descafeinado cada día, casi siempre tratado con solvente.

      La FDA reabrió y luego cerró un período de comentarios. En julio de 2026 no se había tomado ninguna decisión. El debate enfrenta dos lógicas que no se miden en el mismo lugar: el residuo en la taza, ínfimo tras el tueste, y la exposición en la fábrica, real.

      CSPI, EPA banned methylene chloride, but it's still used in foods (2024); STAT News, 28/03/2024; Barista Magazine, Will the FDA ban methylene chloride in decaf coffee?, 27/07/2026; EDF, petición del 06/11/2023

      279Lo que el grano pierde de verdad, y lo que se le atribuye

      «El descafeinado no tiene sabor» es una de esas frases que todo el mundo repite y que casi nadie ha verificado. Es falsa en su forma absoluta y cierta en un detalle preciso. Esto es lo que se ha medido.

      Los ácidos clorogénicos bajan, un poco. Son ellos los que, al tueste, se transforman en lactonas y fenoles, es decir, en buena parte del amargor fino y de la persistencia en boca. Las mediciones que comparan arábicas descafeinados con agua y sus equivalentes sin tratar encuentran, tras el tueste, de 3 a 9 % menos de ácidos clorogénicos. Es poco. Es suficiente para notarse en taza, no para explicar un café plano.

      Una familia de aromas de tueste se desploma. Aquí la cifra es muy distinta: tras el tueste, un café descafeinado puede contener 58 % menos de 3-etil-2,5-dimetilpirazina que su testigo. Las pirazinas son las moléculas de lo tostado y de la avellana, las que dan al café su olor a café. No las retira el solvente, no se forman al mismo nivel, porque la reacción de Maillard parte de precursores que el hinchado y el lavado se han llevado en parte.

      Dicho de otro modo: la pérdida principal no se produce en la fábrica de descafeinización, se produce más tarde, en el tambor del tostador, por falta de materia prima para fabricarla.

      Farah et al., Chlorogenic acids and lactones in regular and water-decaffeinated arabica coffees, J. Agric. Food Chem. (2006); literatura sobre las pirazinas del café descafeinado

      La estructura de la célula está dañada. La celulosa de la pared es parcialmente cristalina, ordenada como un apilamiento regular, y parcialmente amorfa, desordenada. Son las zonas amorfas las que absorben el agua y se reorganizan cuando se hincha y luego se seca el grano. Un grano descafeinado es, pues, más frágil, un poco menos denso, y se rompe de otra manera en el molino: la distribución de las partículas cambia, lo que basta para desajustar una extracción sin que el café tenga nada que ver.

      El color miente. Un grano verde descafeinado no es verde. Es marrón, u oliva apagado, antes de haber visto el menor fuego. La consecuencia práctica es brutal para quien tuesta: el color, que es la referencia principal del tostador, ya no dice nada. Sweet Maria's resume la regla en una frase: un descafeinado no se juzga por el color.

      Sweet Maria's, Roasting decaf coffee y Understanding Swiss Water process decaf, consultados el 18/09/2026; Al-Shemmeri, sobre el efecto de la descafeinización en el tueste y la molienda

      Lo que hay que retener cabe en dos proposiciones que no se contradicen. Un descafeinado bien conducido, sobre un buen grano de partida, se sostiene perfectamente en taza, y los concursos de cata a ciegas lo muestran con regularidad. Y un descafeinado sigue siendo un café al que se le ha retirado una parte de sus precursores de aroma, lo que deja al tostador un margen de maniobra más estrecho y perdona menos los errores.

      El mal descafeinado de la memoria colectiva no era malo por ser descafeinado: se hacía con los peores granos disponibles, con la idea de que nadie le prestaría atención.

      280El tostado: tres referencias que cambian de golpe

      Un tostador trabaja con tres instrumentos: lo que ve, lo que oye, lo que le dice su sonda. En un descafeinado, los tres se desajustan a la vez. Por eso un café que se anuncia difícil de tostar casi nunca es un grano exótico, sino un descafeinado común.

      Lo que cambiaPor quéLo que se hace
      El grano arranca ya marrónEl hinchado y el secado han caramelizado una parte de los azúcares de superficieAbandonar el color como referencia y fiarse del tiempo, de la sonda y del olor
      Se calienta más rápidoMenos humedad residual, luego menos agua que evaporar, luego menos freno térmicoCargar menos caliente, subir despacio y vigilar la velocidad de subida
      El primer crack es tímidoLa célula debilitada libera su vapor poco a poco en lugar de romperse de golpeSentirlo más que oírlo: el olor cambia antes de que llegue el ruido
      Tras el crack, todo se aceleraEstructura degradada y grano más ligero: el desarrollo se va en unos segundosBajar el gas de manera regular durante el desarrollo en lugar de hacerlo de una sola vez
      Se pone rancio más rápidoLos aceites migran antes hacia una superficie más porosa y se oxidan en ellaLotes más pequeños, rotación más rápida, bolsa con válvula
      Swiss Water, Optimizing the roast of decaffeinated coffee, 23/12/2025 (con el formador Rob Hoos); Sweet Maria's, Roasting decaf coffee; Perfect Daily Grind, What roasters need to know about decaf coffee, 2017; documento de formación profesional, pp. 2-3

      Esta lista tiene una consecuencia económica, y explica buena parte de lo que se encuentra en los estantes. Un descafeinado exige un perfil aparte, luego un calentamiento aparte, luego un lote separado. Para un tostador artesanal que vende diez bolsas de descafeinado al año frente a mil de café normal, eso significa dedicar tiempo de máquina y material de prueba a una línea marginal.

      Muchos no lo hacen y simplemente llevan el descafeinado más oscuro, lo que oculta los defectos bajo lo tostado. De ahí el sabor a ceniza que tanta gente asocia a la palabra. El proceso no tiene nada que ver, el arbitraje comercial sí. Véase el tueste.

      281Quién descafeína, y dónde: un puñado de fábricas en el mundo

      El café crece en unos sesenta países y se tuesta en todos. Se descafeína en una decena de lugares. Es el cuello de botella más estrecho de toda la cadena, y casi nadie lo sabe, porque es invisible desde el mostrador.

      La razón es, ante todo, física. Un taller de descafeinización con CO₂ supercrítico es una instalación a trescientas atmósferas: cámaras de acero grueso, una autorización de explotación, un mantenimiento de equipo a presión. Eso no se monta en un galpón. Incluso los procesos con agua o con solvente exigen tanques, una estación de tratamiento de efluentes y un control analítico permanente, puesto que hay que probar en cada lote que se está por debajo del umbral. El costo de entrada se cuenta en decenas de millones.

      SitioDóndeProceso
      DescafecolManizales, ColombiaAcetato de etilo de caña, el «sugarcane» del café de especialidad
      Swiss WaterBurnaby y Delta, Columbia BritánicaAgua y extracto de café saturado
      DescamexCórdoba, Veracruz, MéxicoAgua, comercializado con el nombre Mountain Water
      CR3Bremen, AlemaniaSolventes y vapor, maquilador para terceros
      Coffein CompagnieBremen, AlemaniaCO₂ supercrítico y solventes

      La consecuencia se ve en los libros de pedidos. Descafecol, que procesa lo esencial del descafeinado de especialidad con acetato de etilo, funcionaba a cerca de 75 % de su capacidad nominal en el verano de 2025, y dudaba en financiar el 25 % restante: el último cuarto de una fábrica es siempre el más caro de instalar. Resultado, los tostadores que no consiguen un turno envían su café colombiano a México, a Descamex, o lo despachan a Alemania para recibirlo de vuelta después.

      Un lote de Huila que cruza el Atlántico de ida y vuelta para que le quiten una molécula, y que luego parte hacia un tostador que hablará de abastecimiento directo: es una buena imagen de lo que se ha vuelto la logística del café.

      Coffee Intelligence, What's happening with decaf?, 26/08/2025; Interamerican Coffee, Descafecol EA decaf from Cauca; CR3-Kaffeeveredelung, Decaffeination and steaming, consultados el 18/09/2026

      282Lo que cuesta, y por qué el descafeinado se paga más caro

      Tres sumas, en el orden en que se presentan.

      La maquila. La fábrica factura la operación por peso. El orden de magnitud que reporta la prensa profesional en 2025-2026 es de 0,50 a 1,50 dólares la libra, es decir, aproximadamente de 1 a 3 dólares el kilo, según el proceso y el volumen. El Swiss Water, más caro, suele costar de 3 a 5 dólares más por saco en el tostador.

      La pérdida de peso. Es la suma que el público ignora y que el contador ve enseguida. Entre el remojo, la extracción y el secado, se va más o menos de 10 a 12 % de la masa de partida. Se cargan cien kilos, se recuperan ochenta y ocho o noventa. El café perdido, ese sí, fue pagado a precio completo, y hay que reincorporarlo al precio de lo que queda.

      El transporte y la inmovilización. Un lote descafeinado da un rodeo, a veces intercontinental, y pasa unas semanas más en inventario. El capital duerme durante ese tiempo.

      Sumado todo, esto debería dar un descafeinado claramente más caro que su equivalente con cafeína. No es siempre lo que se observa en los estantes: en el café de especialidad, el descafeinado se vende a menudo a un precio cercano al del resto de la gama, y la diferencia la absorbe el tostador. La razón no es la generosidad, es la posición del producto. Un cliente que bebe descafeinado lo bebe todos los días, a menudo por una razón médica, y está entre los más fieles de la base de clientes. No se le cobra de más, se le conserva.

      CoffeeGeek, Why your decaf now costs as much as the good stuff; Decadent Decaf, Why is decaf more expensive than regular coffee?, consultados el 18/09/2026; órdenes de magnitud, evidencia media

      283La cafeína extraída: ¿cuál de los dos es el subproducto?

      La pregunta no es retórica, sirvió de título a un artículo científico, y la respuesta es menos evidente de lo que parece.

      La cafeína retirada de los granos no se tira. Se purifica y se vende. Va a tres clientes: los refrescos tipo cola, la industria farmacéutica, la cosmética. La parte del león corresponde a las bebidas, alrededor de 80-90 % de la cafeína extraída del café verde. Dicho de otro modo, la cafeína que usted no bebe en su descafeinado, otra persona la bebe en su refresco. No ha desaparecido del mundo, ha cambiado de botella.

      El giro viene después. La demanda de cafeína de esas industrias es muy superior a lo que produce la descafeinización, aunque el descafeinado solo represente alrededor de 10 % del mercado mundial del café. La cafeína extraída del grano no basta, pues, y por mucho: lo esencial de la cafeína añadida a los productos de gran consumo es en realidad cafeína de síntesis, fabricada por vía química, a un costo sin comparación.

      Se calculan unos 5 a 10 dólares el kilo para la síntesis frente a 50 a 100 dólares para un extracto natural. China produciría alrededor de 80 % de la oferta mundial.

      Lo cual responde a la pregunta del título, y la respuesta es instructiva. Hubo un tiempo en que se sospechaba que los industriales descafeinaban sobre todo para recuperar la molécula y vender encima el grano fatigado. A la vista de los precios, es lo contrario: la cafeína natural es demasiado cara para interesar a un fabricante de refrescos que puede comprarla diez veces más barata en frasco. El verdadero producto es el café. La cafeína es el subproducto, y un subproducto que se vende con gusto, pero que no paga la fábrica por sí solo.

      Which is the by-product: caffeine or decaf coffee? (ResearchGate); NCBI Bookshelf, Caffeine, Coffee, Tea, Maté, Methylxanthines (monografía de la IARC); LabAlley, Caffeine uses and applications; Proper Wild, How is caffeine made, consultados el 18/09/2026

      284La otra vía: cafetos que no la fabrican

      Puesto que el problema es quitar la cafeína, la solución elegante sería cultivar un cafeto que no la fabrique. Existen varios. Ninguno está en su taza, y vale la pena entender por qué, porque la razón no es técnica.

      El acontecimiento más prometedor data de 2004. Un equipo del Instituto Agronómico de Campinas, en Brasil, publica en Nature una nota de unos pocos párrafos: al cribar tres mil cafetos etíopes que representaban trescientos linajes, encontraron tres árboles de arábica casi desprovistos de cafeína. El mecanismo es conocido: les falta la cafeína sintasa, la enzima que transforma la teobromina en cafeína; acumulan, pues, teobromina, la molécula del cacao, y se detienen ahí.

      Detalle capital: son arábicas. Se trata, pues, de cruzar un arábica con un arábica, lo que es infinitamente más simple que casar el arábica con una especie silvestre. El nombre comercial Decaffito se registró en Brasil sobre esa perspectiva.

      Silvarolla, Mazzafera y Fazuoli, A naturally decaffeinated arabica coffee, Nature 429 (2004), p. 826

      Veintidós años después, no se comercializa nada. No se vende ningún café Decaffito. La lección es la de toda la selección cafetera, y esta lámina no es la primera en darla: un carácter encontrado en un árbol no es una variedad. Entre ambos hay que fijar el linaje durante varias generaciones, verificar el rendimiento, la resistencia a las enfermedades y la taza, multiplicar, difundir.

      En una planta que fructifica al cabo de tres o cuatro años, cada generación cuesta medio decenio. El Gera coffee hybrid 1 etíope, a modo de comparación, exigió cuarenta años entre la colecta de sus progenitores y su difusión.

      Las demás pistas son aún más lejanas. Coffea charrieriana, recolectada en Camerún y descrita en 2008, no tiene cafeína pero está en peligro crítico, conocida en una sola localidad. Los Mascarocoffea de Madagascar no tienen cafeína pero sí un principio amargo que vuelve la infusión imbebible. Y la única variedad cultivada realmente baja en cafeína, el Laurina o Bourbon pointu, se queda en la mitad de un arábica común, lo que está muy lejos del 0,1 % reglamentario, y se paga con fragilidad y rendimiento. El detalle de estas especies está en la lámina de la cafeína.

      Queda la edición del genoma, que podría apagar directamente el gen de la cafeína sintasa. Técnicamente, es hoy la vía más corta. Comercialmente, es la más larga: un café procedente de una planta editada tendría que afrontar, en un producto de placer vendido por su autenticidad, exactamente el debate que espera a los organismos modificados en Europa. Nadie en la cadena parece tener prisa por abrirlo.

      285Las preguntas que más se hacen

      ¿El descafeinado contiene de verdad cero cafeína? No, y ninguna reglamentación lo exige. Una taza de 470 mL medida en 2006 por un equipo de Florida contenía aún de 8,6 a 13,9 mg de cafeína, y de 3 a 32 mg según las marcas. A modo de comparación, un espresso ordinario aporta de 60 a 80. Hacen falta, pues, una decena de tazas de descafeinado para acercarse a un solo café, lo que es tranquilizador en la mayoría de los casos y no lo es para alguien extremadamente sensible que bebe descafeinado todo el día.

      ¿Es peligroso por los solventes? El residuo en la taza es ínfimo, y por una razón simple: el diclorometano hierve a 40 °C, el tueste sube a más de 200 °C. Lo que hubiera sobrevivido al secado no sobrevive al tambor. El límite estadounidense es de 10 ppm en el grano tostado, es decir, diez millonésimas, y las mediciones registradas suelen estar muy por debajo. El verdadero debate no está en la taza sino en la fábrica, donde la exposición de los trabajadores sí es real: es exactamente el tema de la disputa en curso, descrita más arriba.

      «Sin productos químicos», ¿qué quiere decir? Nada, en rigor. El agua es un producto químico, el CO₂ también. El acetato de etilo vendido como «natural» porque se obtiene de la caña de azúcar es la misma molécula que el acetato de etilo de síntesis, y se produce en una fábrica. La mención designa en la práctica la ausencia de solvente clorado, lo cual es una información útil, pero la dice mal.

      ¿El descafeinado conserva los beneficios para la salud del café? En buena parte, sí, y es uno de los resultados más sólidos del campo: las asociaciones favorables observadas sobre el hígado, la diabetes de tipo 2 y la mortalidad por todas las causas se encuentran también en quienes beben descafeinado, lo que sugiere que el mérito corresponde a los polifenoles y no a la cafeína. Los efectos que dependen claramente de la cafeína, como la vigilancia, desaparecen en cambio con ella. Véase la lámina de la cafeína para el detalle órgano por órgano.

      ¿Por qué mi descafeinado sabe a quemado? Porque probablemente se tostó demasiado oscuro, a propósito, para ocultar la falta de materia aromática, y porque el grano arranca ya marrón, lo que engaña al tostador. Es el tema de la sección sobre el tueste, más arriba.

      ¿Cuánto tiempo se conserva? Menos. Grano más poroso, aceites que suben más rápido, oxidación más veloz. En un descafeinado, comprar poco y a menudo no es un consejo de comerciante, es una necesidad.

      Wikipedia, Decaffeination (estudio de Florida de 2006); FDA, 21 CFR 173.255; véase la lámina XII para la epidemiología
      Lámina XX

      La fermentación

      Entre la cereza recolectada y el grano verde, pasan unas horas o unos días en los que nadie toca nada, y en los que todo se decide. Unos microorganismos se comen la carne azucarada que se pega al grano, liberan ácidos, alcohol y gas, y dejan tras de sí un café que ya no tiene el mismo sabor. Esta lámina explica lo que ocurre realmente en el tanque, quién lo hace, cómo se sabe que ha terminado, lo que sale mal, y lo que la ciencia ha demostrado realmente. Se lee a dos profundidades: el texto corrido no emplea ninguna palabra de oficio sin explicarla, y cada sección se abre sobre un desarrollo plegado para quien quiera las cepas, las cinéticas y los desacuerdos.

      286Lo que se llama fermentar

      Lámina a página completa con dos fotografías javanesas. Abajo, el interior de una fábrica moderna del este de Java: una larga nave cubierta, con las despulpadoras alineadas sobre su bastidor de un lado y los tanques de fermentación en hilera del otro, con las obreras trabajando entre ambos. Arriba, los patios de secado a cielo abierto de una plantación del oeste de la isla, donde los granos se remueven con rastrillo.
      Interior de una planta de procesamiento de café en Java, máquinas de despulpado y tanques de fermentación, lámina de All About Coffee

      Una cereza de café es un hueso rodeado de azúcar. El hueso son los dos granos. Alrededor hay una capa de carne pegajosa y muy azucarada, el mucílago, y luego la piel. Apenas se recolecta la cereza, levaduras y bacterias empiezan a comerse ese azúcar. Eso es todo lo que quiere decir «fermentar».

      No se lo comen porque sí. Al consumir el azúcar, liberan otras cosas: alcohol, ácidos, dióxido de carbono y decenas de moléculas aromáticas. Es esa liberación la que interesa al productor, porque una parte pasa al grano y se encuentra en la taza.

      ¿Y por qué se las deja hacer, en lugar de lavar el azúcar con un chorro de agua enseguida? Por tres razones, que hay que mantener separadas porque se confunden todo el tiempo. La primera es mecánica: el mucílago pega, y la fermentación lo hace soltarse. La segunda es gustativa: las moléculas producidas cambian el sabor. La tercera es práctica: un grano librado de su carne seca mucho más rápido, y por lo tanto se enmohece mucho menos.

      Fermentación, respiración, maceración: tres palabras que se usan unas por otras

      En sentido estricto, una fermentación es un metabolismo que regenera sus transportadores de electrones sin aceptor externo: el piruvato que sale de la glucólisis sirve él mismo de aceptor, y da según la vía etanol, lactato, acetato o butirato. La respiración, en cambio, utiliza un aceptor externo, el oxígeno la mayoría de las veces. Las dos coexisten en un tanque de café, y es justamente el paso de una a otra lo que estructura el proceso.

      Otros tres mecanismos se desarrollan al mismo tiempo y no son fermentaciones, lo que explica buena parte de los malentendidos:

      • La autólisis enzimáticaEl fruto contiene sus propias enzimas, activas después de la recolección. Degradan sus paredes sin que intervenga ningún microbio.
      • La maceraciónEl simple paso de compuestos solubles del medio al grano, por difusión. Es un transporte, no un metabolismo.
      • La acidificación químicaLos ácidos producidos solubilizan las pectinas por desestructuración de la red, independientemente de toda enzima.

      Buena parte de los desacuerdos de la literatura viene de que los autores miden una cosa y concluyen sobre la otra.

      Wilbaux, Le café, sa préparation (1956); Coste, Le caféier (1968), cap. sobre la preparación; documento de formación profesional

      Dos contra veintisiete, o por qué el oxígeno lo manda todo

      La sección anterior opone la fermentación, que se las arregla sin aceptor de electrones exterior, y la respiración, que utiliza uno. Es una distinción correcta, pero no dice qué le aporta cada una a la célula que la practica. Ahora bien, es ese balance, y solo él, el que explica por qué un microorganismo cambia de vía en cuanto el aire escasea, por qué un tanque abierto se calienta y por qué un tanque cerrado consume más azúcar para un resultado comparable. Hackler y Särchen lo plantean en dos páginas, y cabe en dos números.

      La glucólisis, esa cadena de reacciones común a casi todo lo que vive, corta un azúcar de seis átomos de carbono en dos moléculas de piruvato, que llevan tres cada una. La operación rinde dos moléculas de adenosín trifosfato. Esta molécula es la moneda energética de la célula: todo lo que un microorganismo fabrica, transporta o repara se paga en adenosín trifosfato, y la unidad es la misma en la levadura, en la bacteria y en un músculo humano. Dos unidades, pues, por un azúcar cortado, y es la parte garantizada, la que se cobra sean cuales sean las condiciones.

      Lo que le sucede después al piruvato depende de una sola cosa, la presencia de oxígeno. Si lo hay, los dos piruvatos entran en el ciclo del ácido tricarboxílico, el bucle de oxidación que los manuales llaman también ciclo de Krebs, y luego los electrones que libera descienden por una cadena de transportadores hasta el oxígeno, que los recoge. Ese descenso rinde veinticinco moléculas adicionales. Si no hay oxígeno, la célula ya no tiene a quién entregar sus electrones: se deshace entonces de su piruvato para reciclar sus propios transportadores, reduciéndolo a etanol y dióxido de carbono, o a lactato, o a butirato según la vía disponible, y no saca de la operación nada más que las dos unidades del comienzo.

      Dos contra veintisiete. La relación supera trece. Hay que añadir enseguida que esos veintisiete son un techo teórico, que los rendimientos reales son inferiores y varían de una especie a otra, pero el orden de magnitud no se mueve: respirar es más de un orden de magnitud más rentable que fermentar.

      Este solo dato explica dos afirmaciones que la lámina plantea en otra parte sin darles causa. La primera es térmica. Una célula que saca trece veces más energía de un azúcar libera también mucha más en forma de calor, porque ninguna conversión biológica es perfecta y la parte perdida crece con el total convertido. Es exactamente lo que mide la ficha sobre la microoxigenación: hasta treinta y siete grados en un tanque abierto, contra un exceso de cero coma cinco a tres coma siete grados solamente por encima del ambiente en un tanque cerrado. La diferencia no es de aislamiento, es de metabolismo.

      La segunda afirmación es contraintuitiva, y eso es lo que la hace interesante. Knopp, Bytof y Selmar hallaron más glucosa y fructosa residuales en granos procesados en condiciones aeróbicas, es decir, allí donde el oxígeno no faltaba. Se esperaría lo contrario, ya que el oxígeno lo activa todo. La explicación es puramente aritmética: en aerobiosis, una célula saca trece veces más energía de cada molécula de azúcar, y por tanto consume trece veces menos para hacer el mismo trabajo.

      La aerobiosis no acelera la desaparición del azúcar, la economiza. Es también, de paso, la explicación mecánica del cuerpo más amplio de los honey, que Hackler y Särchen relacionan explícitamente con el hecho de que el café se seca al aire libre y no bajo el agua: se descompone menos azúcar, y quedan más azúcares reductores en el grano.

      Hay que sacar por fin la consecuencia para la lectura de los anuncios. Cuando un productor alarga una fermentación en tanque cerrado, no prolonga solo una duración, mantiene su población en el régimen menos rentable que existe. Los microorganismos compensan allí con el volumen: para vivir, deben quemar mucha más materia prima. Es la razón profunda por la que un tanque cerrado largo agota el azúcar y luego pasa a otra cosa, los ácidos ya producidos primero, y por la que el margen entre lo notable y el defecto se reduce allí tan rápido.

      Hackler y Särchen, capítulo 3, p. 25 y 26 para el balance; capítulo 3, p. 23 para los azúcares residuales, según Knopp, Bytof y Selmar, 2006; capítulo 6, p. 93 para los honey. Temperaturas de tanque: ficha 16, ensayo Cenicafé.

      287Lo que fermenta, y lo que no fermenta

      Una lámina a página completa que superpone dos fotografías. Arriba, la fazenda Boa Vista en Brasil: los patios de secado en damero, el edificio de despulpado y, alineados contra él, los tanques de fermentación. Abajo, una estación de Costa Rica donde los mismos tanques, largas piletas rectangulares de mampostería, corren al pie del cobertizo de máquinas; se distinguen las acequias que los alimentan y los hombres que los agitan.
      Patios de secado, edificio de despulpado y tanques de fermentación en Brasil y Costa Rica, lámina de All About Coffee

      Este punto es el más importante de la lámina, y el que con más frecuencia aparece equivocado en lo que se lee. El grano no fermenta. Lo que fermenta es lo que lo rodea.

      El mucílago está hecho casi enteramente de agua, alrededor de cuatro quintos. El resto es azúcar, proteínas y pectinas, moléculas que hacen que la carne se sostenga como una gelatina. Es esa gelatina la que atacan los microorganismos, porque ahí está el azúcar y porque no pueden ir a otro lado.

      El grano, en cambio, está protegido por una envoltura rígida, el pergamino, y por su propia piel. No es un medio donde los microbios puedan instalarse y multiplicarse. Lo que lo alcanza son moléculas disueltas que se difunden lentamente hacia el interior, y eso es algo muy distinto de una fermentación.

      La consecuencia es práctica. Cuando se anuncia un café «fermentado noventa horas», no se habla de un grano trabajado durante noventa horas: se habla de un baño que se cargó durante noventa horas, y de lo que ese baño acabó haciendo pasar a través de dos envolturas.

      Lo que contiene exactamente el mucílago, y hasta dónde llega lo que lo atraviesa

      Los análisis clásicos dan, en masa: agua 84,2 %, proteínas 8,9 %, azúcares reductores 4,1 %, pectatos 0,91 %, cenizas 0,7 %. Las sustancias pécticas están fuertemente esterificadas por grupos metilo y cuentan alrededor de 60 % de ácidos galacturónicos, lo que importa para lo que sigue: una red muy metilada es poco sensible a las enzimas que cortan las cadenas ya desmetiladas, y es en cambio sensible a la acidificación, que la desestabiliza sin cortarla.

      La cuestión de la transferencia hacia el grano sigue abierta, y es la más interesante del campo. Se sabe que pasan compuestos: los perfiles de ácidos orgánicos del grano verde cambian según el proceso. No se sabe bien cuáles pasan por difusión, cuáles los produce el propio grano en respuesta al estrés, y cuáles no son más que contaminación de superficie eliminada con el lavado.

      Un trabajo sobre las fermentaciones prolongadas siguió estas transferencias y midió la desaparición de la fructosa y la glucosa del mucílago, con acumulación de ácido acético, etanol, glicerol, ácido láctico y manitol. El manitol es un marcador útil: no viene del fruto, lo producen bacterias lácticas heterofermentativas, de modo que su presencia en el grano señala una transferencia real.

      Composición: valores clásicos retomados por Haile y Kang, The Role of Microbes in Coffee Fermentation and Their Impact on Coffee Quality, Journal of Food Quality 2019; transferencias: Transformation of organic acids and sugars in the mucilage and coffee beans during prolonged fermentation, Journal of Food Composition and Analysis, 2024

      El mucílago, nombrado molécula por molécula

      El bloque anterior da del mucílago una composición en masa: cuatro quintos de agua, alrededor de nueve por ciento de proteínas, cuatro por ciento de azúcares reductores, un poco menos de uno por ciento de pectatos. Estas cifras dicen cuánto hay de cada cosa. No dicen de qué cosas se trata, y es esa segunda pregunta la que manda sobre lo que los microorganismos podrán hacer con ellas.

      Hackler y Särchen dan las identidades. El mucílago es un hidrogel, es decir, una red de moléculas que retiene el agua como una esponja sin disolverse. Esa red porta una gama amplia de azúcares, arabinosa, galactosa, xilosa, ramnosa y otros polisacáridos, lípidos y ácidos grasos, linoleico, palmítico y oleico, ácidos orgánicos, cafeico, quínico y oxálico, y proteínas.

      Tres de estas menciones cambian la lectura del resto de la lámina.

      • Arabinosa y xilosaSon pentosas, azúcares construidos sobre cinco átomos de carbono y no sobre seis. Esta diferencia no es decorativa: les impide a las bacterias lácticas su vía más simple y las obliga a otra, que produce ácido acético. El bloque dedicado a esta restricción, más abajo en la lámina, saca de ello una consecuencia directa para los tanques cerrados.
      • Ácido cafeico y ácido quínicoSon los dos trozos cuyo ensamblaje forma el ácido clorogénico, la familia de ácidos más abundante del café verde. Encontrarlos libres en el mucílago aclara la discusión de la ficha sobre el wet hulled a propósito de la hidrólisis de estos ácidos durante el almacenamiento: los ladrillos están presentes a ambos lados del pergamino, y la cuestión de en qué sentido se produce la reacción se plantea, por tanto, desde el tanque.
      • Lípidos y proteínasEl mucílago no es solo un baño de azúcar. Estas dos familias son los sustratos de vías enteramente distintas, la de las lipasas que cortan las grasas y participan en la formación de los compuestos de aroma, y la de la fermentación alcalina que parte de las proteínas y hace subir el pH en lugar de hacerlo bajar.

      La lección de método merece escribirse. Una composición en masa permite dimensionar un tanque; no permite predecir a qué olerá. Dos mucílagos que titulen el mismo cuatro por ciento de azúcares reductores pero uno rico en hexosas y el otro en pentosas no darán el mismo equilibrio de ácidos, con la misma flora y la misma duración. Ahora bien, ninguna de las fuentes consultadas publica el reparto entre azúcares de seis y de cinco carbonos para un mucílago de café, ni dice si varía con la variedad, la madurez o la altitud. Es un vacío preciso, y es reparable: bastaría una cromatografía de los azúcares en algunos lotes contrastados.

      Hackler y Särchen, capítulo 2, p. 9. Masas: valores clásicos ya recogidos por la lámina, según Haile y Kang, Journal of Food Quality, 2019.

      ¿Bacterias hasta dentro de la semilla? La posibilidad de los endófitos

      La sección es categórica, y ese es su interés: el grano no es un medio donde los microbios puedan instalarse y multiplicarse, lo que lo alcanza es molécula disuelta que se difunde. Una obra reciente escribe lo contrario, y hay que decirlo, porque es el único lugar de la lámina donde una afirmación de imposibilidad es disputada en la literatura.

      Hackler y Särchen escriben que existe la posibilidad de que bacterias vivan dentro de la cereza e incluso en la semilla, y que aun si se retiran la pulpa y el mucílago, una fermentación podría producirse todavía dentro del grano. Se apoyan en los trabajos de Vega y sus colegas, publicados en 2005, que describieron endófitos en el cafeto.

      Un endófito es un microorganismo que vive dentro de los tejidos de una planta sin enfermarla, alojándose entre las células o en los vasos, y su presencia en numerosas especies cultivadas está bien documentada.

      Hay que reparar en el modo de los verbos. Los autores escriben que una fermentación podría producirse. Plantean una posibilidad, no reportan una medición: ninguna población contada en un grano protegido por su pergamino, ninguna cinética, ningún metabolito atribuido a un organismo interno. La contradicción es, pues, real, pero no es de la misma naturaleza de ambos lados. El sitio afirma una imposibilidad, la obra plantea una posibilidad no demostrada, y ninguna de estas dos formulaciones alcanza el nivel de prueba que el resto de la lámina se impone.

      Dos observaciones permiten situar la distancia sin cerrarla. La primera es que la presencia de un organismo y su actividad fermentativa son dos cosas distintas: unos endófitos pueden residir en un tejido sin disponer allí del azúcar libre, del agua disponible y de la anoxia que haría falta para fermentar. La segunda es que el grano, entre la cosecha y el secado, no es un objeto inerte: respira, sus propias enzimas trabajan, y produce metabolitos de estrés. Un metabolito hallado dentro del grano después de la fermentación no prueba, pues, que un microbio lo haya fabricado allí.

      Lo que permitiría zanjar es un experimento identificable, y aparentemente no se ha hecho con café durante su procesamiento. Habría que disecar de forma estéril granos todavía bajo pergamino, tomados en varios momentos de una misma fermentación, descontaminar su superficie de manera controlada con un testigo que verifique la eficacia de esa descontaminación, y luego cultivar y secuenciar el tejido interno. Solo dos resultados serían concluyentes: una población interna que aumenta a lo largo de la fermentación, lo que daría la razón a la hipótesis de los endófitos activos, o una población estable y baja, lo que daría la razón a la lámina.

      Mientras falte esa medición, la formulación honesta es que nada establece que se produzca una fermentación en el grano, y que nada establece tampoco que sea imposible.

      Hackler y Särchen, capítulo 4, p. 42, según Vega y colegas, 2005. Posición del sitio: lámina XX, sección «Lo que fermenta, y lo que no fermenta».

      288Quién hace el trabajo

      Nadie los pone ahí. Los microorganismos llegan con la cereza: están en la piel del fruto, en las manos, en las tinas, en el agua. Una fermentación espontánea es simplemente este pequeño mundo que encuentra de golpe una montaña de azúcar y se pone a comérsela.

      Tres familias cuentan, y no trabajan al mismo tiempo.

      • Las levadurasLlegan primero y transforman el azúcar en alcohol. Son ellas las que producen la mayor parte de las moléculas frutales y florales.
      • Las bacterias lácticasToman el relevo y producen el ácido láctico, el del yogur. Es la vía que da los perfiles cremosos y acidulados.
      • Las bacterias acéticasLlegan al final, y solo si hay aire. Transforman el alcohol en vinagre. Un poco, es fruta madura. Mucho, es un defecto.

      Esta sucesión explica la regla más simple del oficio: la duración no es un ajuste de sabor, es la elección del momento en que se detiene una carrera.

      Los géneros, las poblaciones y el vuelco ecológico

      La flora de partida está dominada por enterobacterias, Klebsiella, Enterobacter, Erwinia, presentes desde el despulpado y rápidamente desplazadas: no soportan la acidificación que contribuyen a desencadenar. Siguen las levaduras, Hanseniaspora uvarum, Pichia kudriavzevii, Saccharomyces cerevisiae, Torulaspora delbrueckii, y luego las bacterias lácticas, Leuconostoc mesenteroides, Lactiplantibacillus plantarum, Lactococcus lactis. Las bacterias acéticas, Gluconobacter y Acetobacter, solo se instalan donde el oxígeno sigue disponible, es decir, en la superficie del tanque y en los patios de secado.

      El vuelco no es un reloj, es una competencia. Tres variables lo gobiernan: la temperatura, que acelera todo y desplaza el equilibrio hacia las lácticas por encima de unos 25 °C; el pH de partida, que depende de la madurez de las cerezas; y la disponibilidad de oxígeno, que decide por sí sola la suerte de las acéticas. El mucílago fermenta en un rango que va de unos 12 a 34 °C, lo que cubre casi todas las condiciones de campo y explica que ninguna duración se transponga de un origen a otro.

      La inoculación de cepas seleccionadas consiste en cortocircuitar esa competencia imponiendo desde el comienzo una población dominante. La ganancia demostrada es la regularidad de un lote a otro, no la calidad absoluta.

      Haile y Kang 2019; Elhalis et al., The crucial role of yeasts in the wet fermentation of coffee beans and quality, International Journal of Food Microbiology, 2020; rango de temperatura: Coffee mucilage clarification, 2023
      Diagrama circular dividido en una quincena de sectores de colores, cada uno con el nombre de una especie de levadura aislada del mucílago, y los géneros Candida y Hanseniaspora ocupando las porciones más amplias.
      Levaduras aisladas del mucílago durante la fermentación del caféGóngora C.E., Holguín-Sterling L. et al. · CC BY 4.0

      Vinagre sin aire: lo que cambia un azúcar de cinco carbonos

      La regla que la sección acaba de enunciar es la más simple del oficio y la más útil: las bacterias acéticas solo llegan si hay aire, de modo que el vinagre es un defecto de tanque abierto y de patio de secado. Sigue siendo cierta para esas bacterias. Deja de serlo para la molécula, y es un matiz que la lámina no tiene en ninguna parte.

      Primero hace falta una palabra de vocabulario, que la sección 02 emplea sin glosar. Una bacteria láctica se dice homofermentativa cuando solo rinde un único producto final útil, el ácido láctico, y heterofermentativa cuando rinde varios a la vez, típicamente ácido láctico, etanol, ácido acético y dióxido de carbono. No es solo una característica fija de la especie: es también una consecuencia de lo que se le da de comer.

      Hackler y Särchen plantean la restricción. Cuando el sustrato de partida está constituido por pentosas, es decir, por azúcares construidos sobre cinco átomos de carbono como la xilosa o la arabinosa, la vía homofermentativa no es utilizable: solo queda abierta la vía heterofermentativa, y rinde ácido acético. La razón es contable, en el sentido estricto del término. La vía homofermentativa está equilibrada para un azúcar de seis carbonos que se corta en dos mitades iguales; un azúcar de cinco carbonos no se corta así, pasa por una enzima, la fosfocetolasa, que le desprende un fragmento de dos carbonos.

      Ese fragmento no puede convertirse en lactato, sale como acetato. El ácido acético no es aquí, por tanto, el producto de una oxidación del etanol por un organismo aerobio; es un subproducto obligado de la manera en que se corta la molécula.

      Ahora bien, los mismos autores escriben, dos capítulos más arriba, que el mucílago contiene precisamente arabinosa y xilosa. La conclusión es directa y no necesita hipótesis intermedia: un tanque herméticamente cerrado, sin una sola bacteria acética y sin una molécula de oxígeno, puede producir ácido acético, simplemente porque una parte del azúcar disponible es pentosa.

      De ello se derivan tres consecuencias prácticas, y corrigen razonamientos que circulan.

      • Medir acetato no prueba una entrada de aireEs la inferencia más corriente y la más frágil. Un productor que encuentra ácido acético en un tanque cerrado concluye que su junta tiene una fuga. Puede tener razón, pero también puede estar tratando solo con la composición en azúcares de su mucílago.
      • La hipótesis de la degradación del lactato tiene ahora una rivalLa ficha sobre el tanque cerrado presenta como una hipótesis de sus autores la idea de que el ácido acético medido vendría de lactobacilos que degradan el lactato ya producido. Ese mecanismo sigue siendo posible, pero ya no es el único candidato, y el de las pentosas está mejor establecido porque pertenece a la bioquímica general y no a una inferencia de campo.
      • Un tanque llamado láctico nunca es puramente lácticoLa parte de ácido acético que se encuentra allí depende en parte de la composición en azúcares del mucílago, y no solo de la hermeticidad. Es una variable que nadie mide y que nadie declara.

      Lo que falta para ir más lejos es preciso y modesto: el reparto entre azúcares de seis y de cinco átomos de carbono en el mucílago de café no está publicado en ninguna parte con su dispersión, ni su variación con la variedad y la madurez. Mientras no se tenga, se sabe que la vía existe, pero no se sabe qué parte del acetato de un tanque cerrado le corresponde.

      Hackler y Särchen, capítulo 3, p. 28 para la restricción de sustrato; capítulo 2, p. 9 para las pentosas del mucílago. Hipótesis competidora: ficha 09, campo PRINCIPE.

      289Lo que pasa, hora por hora

      Una fermentación lavada ordinaria dura entre doce y treinta y seis horas. Lo que cambia durante ese tiempo cabe en tres curvas, y todas van en el mismo sentido.

      El azúcar baja. Es la materia prima, se consume. Se mide con un refractómetro, el aparato que se usa también para el vino, y el valor baja regularmente.

      La acidez sube. Es el desecho principal. El baño parte ligeramente ácido y llega a serlo francamente. Es esa acidez la que hace soltarse al mucílago, y es también ella la que mata a los microorganismos del comienzo.

      La temperatura sube un poco. Comer desprende calor. Un tanque bien cargado gana unos grados sobre su entorno, lo que acelera aún más el proceso. Por eso una misma receta no da el mismo resultado en un tanque lleno y en un tanque medio vacío.

      Nada de esto se detiene solo en el momento justo. Es el productor quien detiene, al lavar.

      Las magnitudes que se siguen, y lo que manda cada una
      • Grado BrixEl contenido de materias solubles, en la práctica el azúcar. Dice cuánto combustible queda. Su caída es la señal más directa de que la fermentación trabaja.
      • pHLa magnitud más utilizada para decidir la detención, porque integra todo lo que se ha producido. Los umbrales empleados son propios de cada estación y no se transponen.
      • Temperatura del bañoManda la velocidad y el equilibrio entre levaduras y bacterias lácticas. Se controla con la sombra, el volumen y el agregado de agua.
      • MetabolitosEtanol, ácido láctico, ácido acético, glicerol, manitol. Son ellos la verdadera firma de una fermentación, pero requieren un laboratorio.

      Una fermentación prolongada no prolonga estas curvas indefinidamente: el azúcar se agota, y la población pasa a vías que consumen otra cosa, entre ellas los ácidos ya producidos. Pasado ese punto, ya no se construye, se transforma, y el margen entre lo notable y el defecto se reduce fuertemente.

      Fermentation 8 (2022) 519, Effect of Prolonged Fermentations of Coffee Mucilage with Different Stages of Maturity; documento de formación profesional
      Gráfico de ocho curvas descendentes que muestra el pH pasando de alrededor de 5,1 a 3,7 entre 0 y 72 horas de fermentación, según el café sea entero o despulpado y la fermentación se realice en fase sólida o inmersa.
      Caída del pH durante 72 horas de fermentación, por vía seca y por vía húmedaRocha R.A.R., Cruz M.A.D.D. et al. · CC BY 4.0

      Cuatro rangos de duración, y ninguno que cubra a los otros

      La sección abre con una duración, de doce a treinta y seis horas para una fermentación lavada ordinaria. Es un valor defendible, pero no es el único en circulación, y la distancia entre las fuentes es tal que merece exponerse en lugar de enmascararse con una elección.

      Se registraron cuatro rangos, dados por cuatro autoridades de naturaleza distinta.

      • Doce a treinta y seis horasEl valor de esta lámina, tomado de la literatura de divulgación profesional y de los registros de estación.
      • Ocho a cuarenta y ocho horasChris Kornman, que la presenta como probablemente el rango más común, haciéndola depender de las tradiciones regionales y de las temperaturas.
      • Veinticuatro a setenta y dos horasHackler y Särchen, que escriben que la pulpa restante fermenta en tanque de agua durante uno a tres días.
      • Catorce a cuarenta y dos horasCenicafé, como recomendación, según el sistema y la temperatura, con un registro de campo colombiano que baja a diez horas y sube a cuarenta y dos.

      Ninguno de estos cuatro rangos cubre a los otros tres. Su intersección se reduce a la banda de veinticuatro a treinta y seis horas, que es mucho más estrecha que cada uno tomado aisladamente, y ese estrechamiento es en sí una enseñanza: lo que todos aceptan es un tramo corto, lo que cada uno añade por su lado es lo que marca la diferencia.

      Dos límites merecen un comentario, que no es un arbitraje. El límite alto de setenta y dos horas es el que se apoya en menos condiciones: se da sin distinguir la temperatura ni el sistema, sumergido o en seco, mientras que los registros de la ficha sobre el proceso lavado muestran que la temperatura manda la duración con más fuerza que cualquier otro parámetro.

      Una misma consigna de tres días no tiene el mismo sentido a quince y a veintiocho grados. El límite bajo de ocho horas plantea el problema simétrico: está por debajo de lo que Cenicafé juzga suficiente, ya que superar noventa y siete por ciento de degradación del mucílago exige allí quince horas y media. Un lote detenido a las ocho horas no es una fermentación corta, es una fermentación inconclusa, salvo condiciones particulares que la fuente no precisa.

      Lo que permitiría zanjar no es un quinto rango, es un cambio de forma. Una duración de fermentación no es un dato mientras no viaje con tres compañeros: la temperatura media del baño, el sistema empleado, sumergido o en seco, y el criterio de detención adoptado, tacto, cono de asentamiento o pH con su umbral. Dos rangos acompañados de estos tres elementos pueden compararse, y el desacuerdo probablemente se resolverá solo; dos rangos desnudos no pueden, y por eso este perdura. Mientras tanto, la lámina puede escribir que da el suyo para un caso de referencia, y no para una constante del proceso.

      Kornman, p. 11. Hackler y Särchen, capítulo 5, p. 70. Cenicafé y registro colombiano: ficha 02, campos DEROULE y REPERES.

      290Quién despega realmente la carne azucarada

      Esta es la pregunta a la que todos responden, y que nadie ha zanjado.

      La respuesta que se lee por todas partes es simple: los microorganismos fabrican enzimas que cortan las pectinas, y el mucílago se despega. Es plausible, y probablemente es falso, o al menos muy incompleto.

      Un equipo puso a prueba la idea en 2002. Midió la actividad cortadora de las bacterias presentes: débil. Luego añadió a propósito microorganismos reputados por esa actividad. Resultado: la degradación no fue más rápida, y la taza no cambió. Su conclusión es que el mucílago no se hace cortar, se hace disolver por el ácido que producen los microbios.

      Otro equipo retomó la cuestión en 2023, con un experimento más fino: siete tratamientos en paralelo durante treinta y seis horas, suprimiendo unas veces las bacterias, otras las levaduras, otras ambas, y manteniendo en un caso el baño a pH neutro para impedir toda acidificación. Su respuesta es distinta y más precisa. En las primeras doce horas, son las enzimas del propio fruto las que trabajan, hasta el punto de que el mucílago se degrada en parte incluso sin ningún microorganismo. Después, son las levaduras las que terminan. Las bacterias, por su parte, no desempeñan ningún papel determinante.

      Dicho de otro modo: el fruto empieza, las levaduras terminan, el ácido ayuda, y la frase que se lee por todas partes atribuye el trabajo a quienes menos lo hacen. Es un buen ejemplo de lo que vale una explicación repetida mil veces sin haber sido medida.

      Los dos protocolos, y por qué quizá no se contradicen

      Avallone y coautores, 2002. Aislamiento de las bacterias de fermentaciones reales, medición de su actividad pectinolítica, y luego inoculación de cepas pectolíticas. Dos resultados: la actividad medida es débil, y Leuconostoc mesenteroides resultó incapaz de producir enzimas pectinolíticas durante la fermentación de un arábica. La inoculación permitió un control microbiológico del proceso, sin acelerar la degradación ni modificar la calidad sensorial. Conclusión de los autores: la degradación viene de la acidificación, ya que los ácidos orgánicos solubilizan las sustancias pécticas.

      Estudio publicado en Yeast, 2023, volumen 40, páginas 425 a 436. Café despulpado, siete tratamientos durante treinta y seis horas, con supresión selectiva de las bacterias endógenas y de las levaduras, adición de pectinasas o de ácido láctico, y una modalidad mantenida a pH 7 de principio a fin para neutralizar la hipótesis de la acidificación. Resultados: actividad pectinolítica endógena significativa en las primeras doce horas, hasta dañar parcialmente los granos en ausencia de microorganismos; degradación completa solo en presencia de levaduras; papel crítico de las bacterias no hallado; Hanseniaspora uvarum y Pichia kudriavzevii mostrando las actividades pectinolíticas más fuertes.

      Los dos quizá no se oponen frontalmente. Avallone buscaba enzimas bacterianas y no las encontró, lo que el estudio de 2023 confirma. Su conclusión sobre la acidificación sigue siendo una explicación por defecto, que la modalidad a pH 7 de 2023 pone en dificultades sin eliminarla. Lo que falta para zanjar es una replicación independiente de la modalidad a pH neutro, con varios orígenes y varias variedades.

      Avallone, Guyot, Brillouet, Olguin, Guiraud, Involvement of pectolytic micro-organisms in coffee fermentation, International Journal of Food Science and Technology, 37 (2002); Yeasts are essential for mucilage degradation of coffee beans during wet fermentation, Yeast, 40 (2023), p. 425-436

      Una misma obra sostiene las dos tesis que la lámina opone

      La sección presenta la tesis enzimática como la que se lee por todas partes y que probablemente es falsa. Una obra aparecida en 2025 en una editorial científica la sostiene sin la menor reserva, y es una razón para reexaminarla en lugar de archivarla.

      Hackler y Särchen escriben que el mucílago está constituido principalmente por pectina, que las pectinasas pueden degradarla, que esa degradación es esencial para que la cereza se convierta en grano, y que sin pectinasas eso no sería posible. Es la formulación más fuerte de la tesis, escrita en indicativo y sin alternativa. Hay que mirar enseguida en qué se apoya: en una revisión de las aplicaciones comerciales de las pectinasas, que no trata específicamente del café.

      Dicho de otro modo, el argumento es que estas enzimas saben hacer ese trabajo en general, lo que nadie discute, y no que lo hagan en un tanque de café, que es la cuestión.

      Lo más instructivo viene después. Los mismos autores, seis páginas más arriba, escriben que las levaduras aceleran la degradación del mucílago produciendo enzimas, y que Saccharomyces cerevisiae, Wickerhamomyces anomalus y Pichia kudriavzevii conservan una actividad pectinasa elevada incluso cuando sube la acidez. Esa precisión va en el sentido exacto del ensayo publicado en Yeast en 2023, que la sección moviliza contra la tesis enzimática. La obra sostiene, pues, simultáneamente las dos posiciones que la lámina opone, sin parecer darse cuenta de que se oponen.

      Es posible que esta convivencia sea menos incoherente de lo que parece, y desenredarla es más útil que señalarla. Aquí se confunden bajo una sola fórmula tres preguntas distintas.

      • ¿Trabajan pectinasas?Nadie lo duda, y el ensayo de 2023 las mide. En este punto, la obra, Avallone y el ensayo de 2023 coinciden.
      • ¿A quién pertenecen?Es el único desacuerdo verdadero. Avallone buscaba enzimas bacterianas y no las encontró; el ensayo de 2023 atribuye las doce primeras horas a las enzimas del fruto y el resto a las levaduras; Hackler y Särchen, cuando precisan, nombran levaduras. La tesis realmente contradicha es, pues, la tesis bacteriana, que es precisamente la que repite el comercio.
      • ¿Cuánto pesa la parte enzimática frente a la acidificación?Es la pregunta que ninguna de las tres fuentes cierra. La modalidad mantenida a pH neutro de 2023 pone en dificultades la explicación por el ácido sin eliminarla.

      Lo que permitiría zanjar es una medición de la que nadie dispone: la actividad pectinolítica de un mismo tanque, seguida en el tiempo y atribuida a su origen, fruto, levaduras o bacterias, por ejemplo separando las fracciones y comparando con testigos en los que se neutraliza cada fuente por turno. El ensayo de 2023 se acerca por sustracción, pero no cuantifica las partes. Mientras falte ese reparto, la frase correcta no es que la tesis enzimática sea falsa: es que es verdadera de la familia de organismos equivocada, y que aún no se sabe cuánto pesa.

      Hackler y Särchen, capítulo 4, p. 50 para la tesis enzimática, y p. 44 para la actividad pectinasa de las levaduras. Avallone y coautores, International Journal of Food Science and Technology, 37, 2002. Yeast, 40, 2023, p. 425 a 436.
      Cuatro gráficos que combinan barras para la sacarosa, la glucosa y la fructosa, que se desploman con las horas, y curvas para el ácido láctico, el ácido acético, el glicerol y el etanol, que suben.
      Desaparición de los azúcares y aparición de los ácidos y los alcoholes durante 96 horas de fermentaciónSilva L.C.F., Pereira P.V.R. et al. · CC BY 4.0

      Retirar las levaduras para ver lo que hacen, dos veces y dos equipos

      El ensayo de 2023 que la sección moviliza no es aislado. Un experimento del mismo tipo, y de la misma lógica, lo precedió en tres años, y cambia el peso del argumento.

      Elhalis, Cox y Zhao retiraron deliberadamente las levaduras durante el procesamiento de un café lavado, y el café obtenido era, según la fórmula retomada por Hackler y Särchen, sin sabor. El resultado se publicó en 2020 en el International Journal of Food Microbiology, es decir, en una revista con comité de lectura de un campo exigente en materia de protocolos microbiológicos.

      Este tipo de experimento merece explicarse por sí mismo, porque es raro en este campo y vale más que los otros. La casi totalidad de la literatura sobre la fermentación del café procede por adición: se inocula una cepa, se compara con un lote espontáneo, y se concluye que la cepa hace algo. Una adición muestra a lo sumo que un organismo puede actuar.

      Una sustracción muestra otra cosa, y más fuerte: que sin él, la cosa no se hace. Es la diferencia entre suficiente y necesario, y es la única manera de establecer que un actor es indispensable y no solo presente.

      El sitio puede escribir, pues, sin forzar, que la supresión selectiva de las levaduras se condujo al menos dos veces, por dos equipos independientes, con tres años de diferencia, con protocolos distintos, y que las dos veces el café obtenido resultó deficiente: sin sabor en Elhalis y sus coautores, con una degradación del mucílago que quedó incompleta en el ensayo de 2023. Es, en este campo, uno de los raros resultados que se han reproducido.

      Dos reservas deben viajar con él, y son de naturaleza práctica. La primera es que suprimir levaduras requiere un antifúngico, es decir, un producto que es en sí mismo un tratamiento: sin un testigo en el que el antifúngico se aplique a una modalidad que no debe perder sus levaduras, no se puede excluir que el efecto venga en parte del producto y no de la ausencia de los organismos.

      La segunda es que «sin sabor» es un veredicto sensorial, y que ni el número de catadores, ni la cata a ciegas, ni la escala empleada se dan en el informe de segunda mano de que se dispone aquí. Habrá que leer el artículo antes de presentar esa fórmula como una medición.

      Lo que completaría el expediente es simple de formular: una tercera replicación, con otro origen, con el testigo antifúngico descrito arriba y un panel a ciegas. Nada en estos dos ensayos exige un equipo raro.

      Hackler y Särchen, capítulo 4, p. 43, según Elhalis, Cox y Zhao, International Journal of Food Microbiology, 2020. Ensayo comparable: Yeast, 40, 2023, p. 425 a 436.

      291«Anaeróbico», la palabra peor empleada del oficio

      Anaeróbico quiere decir «sin aire». Cuando un café se vende como anaeróbico, se imagina un tanque del que se ha expulsado el oxígeno.

      Casi nunca es lo que ocurre. Se cierra el tanque, y ya está. El aire que había dentro se queda allí. Los microorganismos lo consumen en unas horas, y el medio se vuelve pobre en oxígeno porque ellos se lo comieron, no porque se lo hayan retirado. El dióxido de carbono producido después ocupa su lugar y termina de expulsar lo que quedaba.

      La diferencia no es de vocabulario. Durante las primeras horas hay aire, por tanto respiración, por tanto una química que no es la que se anuncia. Lo que se llama anaeróbico es en realidad una fermentación que empieza en presencia de aire y termina sin él, y existe la palabra correcta: se habla de fermentación autoinducida.

      Un caso se distingue de verdad, la maceración carbónica, tomada del beaujolais. Allí se llena el tanque de dióxido de carbono antes de cerrarlo, con cerezas enteras e intactas. Ya no es lo mismo: el propio fruto trabaja desde dentro. La mayoría de los cafés vendidos con este nombre, sin embargo, nunca han visto una botella de gas.

      Lo que cambia realmente el cierre

      Cerrar un tanque produce cuatro efectos medibles, de los cuales uno solo concierne al oxígeno:

      • Agotamiento del oxígenoPor consumo microbiano, en unas horas. Las bacterias acéticas, estrictamente aerobias, son las primeras en eliminarse, lo que descarta el riesgo de una deriva avinagrada.
      • Puesta bajo presiónEl dióxido de carbono se acumula. Algunos tanques están equipados con una válvula, otros no, y la presión alcanzada casi nunca se publica, aunque cambia la solubilidad del gas y la difusión hacia el grano.
      • Confinamiento de los volátilesLo que se produce ya no se evapora. Es sin duda el efecto más subestimado: el tanque cerrado retiene lo que un tanque abierto pierde en el aire.
      • Estabilidad térmicaUn tanque cerrado intercambia menos con el exterior, por tanto deriva menos, lo que hace el proceso más reproducible. Es probablemente una parte importante de su éxito industrial.

      La sigla SIAF, por self-induced anaerobic fermentation, nombra correctamente lo que ocurre y debería reemplazar a «anaeróbico» en todos los casos en que no se haya purgado el tanque. Una verdadera maceración carbónica, en cambio, se reconoce por tres exigencias: cerezas enteras y sin heridas, atmósfera de dióxido de carbono introducida, y metabolismo intracelular del fruto como motor principal.

      Study on coffee quality improvement by self-induced anaerobic fermentation: Microbial diversity and enzymatic activity, Food Research International, 2023; lámina IX, sección «Anaerobia y SIAF»
      Dos paneles: arriba un histograma del pH medido a 0, 24, 48, 72 y 96 horas, que decrece de 5,1 a alrededor de 4,0; abajo cuatro curvas de temperatura comprendidas entre 19 y 29 grados en el mismo lapso.
      pH y temperatura a lo largo de 96 horas de fermentación autoinducidaSilva L.C.F., Pereira P.V.R. et al. · CC BY 4.0

      Cinco regímenes de oxígeno en lugar de dos

      La lámina solo opone dos estados, con aire y sin aire, y eso ya es mejor que lo que se lee de ordinario. La microbiología distingue cinco, y esta escala explica observaciones de campo que el reparto binario deja sin causa, empezando por el hecho de que un tanque cerrado no alberga la misma flora arriba y abajo.

      • Aerobio estrictoSolo vive en presencia de oxígeno, porque lo necesita como aceptor final de sus electrones. Las bacterias acéticas son el ejemplo, y por eso desaparecen en unas horas de un tanque cerrado.
      • Anaerobio estrictoSolo vive en su ausencia, pues el oxígeno le es tóxico, porque inactiva enzimas que este tipo de organismo no sabe proteger. Los Clostridia, que fabrican el ácido butírico, están en este caso, y eso explica que no se los encuentre nunca en un tanque abierto bien removido.
      • Aerobio facultativoSe acomoda a ambos regímenes y pasa de uno a otro según lo que haya disponible. Las levaduras y las enterobacterias están aquí, y es esa flexibilidad la que hace que la composición de un tanque cambie sin que cambie la población.
      • MicroaerófiloSolo soporta el oxígeno en baja concentración, más baja que en el aire ambiente. Un organismo así vive, pues, lejos de la superficie, en una capa intermedia, y desaparece tanto de un tanque abierto como de un tanque perfectamente purgado.
      • AerotoleranteNo se ve afectado por el oxígeno, pero no lo usa. Las bacterias lácticas son el ejemplo, y es la clave de su éxito: ocupan indistintamente la parte alta y la parte baja de un tanque, allí donde sus competidoras están obligadas a un estrato.

      El interés de esta escala es que convierte un tanque en un paisaje y no en un interruptor. Hackler y Särchen describen, por lo demás, esta estratificación para la maceración carbónica: por efecto de la presión del gas producido, las cerezas de abajo estallan y fermentan sumergidas, las de arriba quedan intactas, y las condiciones difieren a cada altura. La ficha sobre la fermentación láctica mide exactamente este gradiente sin poder explicarlo: cinco coma cero seis gramos por litro de ácido láctico en el fondo de un tanque de ciento setenta y cinco kilogramos, contra dos coma dieciocho arriba, es decir, más del doble.

      La consecuencia para la conducción es nítida y merece escribirse. Si un tanque es una pila de regímenes de oxígeno, entonces el removido no es una comodidad de higiene, es una variable de proceso al igual que la duración o la temperatura. Remover homogeneiza el medio, por tanto acerca los estratos, por tanto acerca las floras; no remover produce en un mismo recipiente varias fermentaciones diferentes de las que la taza hará el promedio.

      Ninguna de las fuentes consultadas publica un protocolo de removido con su frecuencia y su efecto medido, aunque es el gesto menos costoso de todo el proceso.

      Regímenes de oxígeno: Hackler y Särchen, glosario, p. 112 a 118, y capítulo 4, p. 46. Estratificación del tanque: capítulo 3, p. 33. Gradiente medido: ficha 14, ensayo brasileño en tanque de 175 kg.

      292Saber cuándo termina

      Histograma de barras apiladas donde cada barra, de 48 a 192 horas, se reparte entre bacterias lácticas en azul, bacterias acéticas en naranja y enterobacterias en verde, para café despulpado y para frutos enteros.
      Proporción de bacterias lácticas, acéticas y enterobacterias a lo largo de la fermentaciónPeñuela-Martínez A.E., Osorio-Giraldo C.V. et al. · CC BY 4.0

      Es la verdadera competencia del oficio, y todavía depende mucho de la mano.

      El gesto clásico: se mete la mano en el tanque y se frota un puñado de granos. Mientras resbala, el mucílago sigue ahí. Cuando cruje, como grava lavada, ha terminado. Otro gesto consiste en hundir un palo en la masa: si el hueco conserva su forma en lugar de cerrarse, la carne se ha soltado.

      Estos gestos son fiables en manos de quien los practica desde hace diez años. No se transmiten por escrito, no se controlan a distancia, y no le dicen nada a quien compra el café seis meses después.

      De ahí los instrumentos. El más difundido es un pequeño cono graduado que se llena de granos al comienzo de la fermentación y se deja en el tanque: a medida que el mucílago se disuelve, el contenido se asienta, y la graduación dice en qué punto se está. Es simple, cuesta poco, y sobre todo da una cifra que dos personas pueden comparar.

      Los métodos de fin de fermentación, y lo que vale cada uno
      • Tacto y paloGratuito, inmediato, y el único que integra realmente el estado del mucílago. No transmisible y no rastreable.
      • Cono graduado de asentamientoEl Fermaestro y sus equivalentes. Mide el retroceso volumétrico del mucílago, es decir, exactamente la magnitud que interesa. Sensible al llenado inicial y al tamaño de los granos.
      • pHReproducible, poco costoso, pero indirecto: mide lo que los microbios han producido, no el estado del mucílago. Los umbrales son locales.
      • Grado BrixSigue el consumo del azúcar. Buen indicador de la velocidad, mal indicador del punto de detención, porque el mucílago puede seguir pegado cuando el azúcar libre ya ha desaparecido.
      • TemperaturaNo sirve para decidir, sirve para explicar a posteriori por qué la misma duración no dio el mismo resultado.

      Ninguno de estos métodos mide lo que ha pasado al grano. Miden el estado del baño. Es un límite real del control del proceso hoy: se gobierna una transferencia vigilando su medio de partida.

      Lámina IX, secciones «Saber cuándo termina» y «El proceso lavado, medido una vez»; documento de formación profesional

      293Lo que sale mal

      Una fermentación no se degrada progresivamente, se vuelca. Y se vuelca en una dirección reconocible, según lo que se haya impuesto.

      • Demasiado tiempo, con aireLas bacterias que hacen el vinagre toman el mando. La taza pica, luego se vuelve francamente ácida y hueca.
      • Demasiado tiempo, sin aireSe abren otras vías, que producen olores a queso, a mantequilla rancia y a cebolla. Es el defecto que los compradores llaman «fermentado», y es el que condena un lote.
      • Secado demasiado lento, despuésLos mohos se instalan. Sabor a moho, a tierra, a medicamento, y un verdadero riesgo sanitario.
      • Cerezas inmaduras en el loteNo tienen el mismo azúcar ni el mismo pH. Fermentan de otra manera y llevan todo el lote hacia la astringencia.

      Una cosa que retener: el defecto más grave no es el más fuerte. Un lote francamente avinagrado se detecta en la primera taza y se rechaza. Un lote ligeramente desviado pasa la cata de compra, envejece mal, y se revela tres meses después.

      Las moléculas del defecto, y los umbrales a los que se perciben

      Los defectos de fermentación llevan nombres de oficio que abarcan familias químicas identificadas:

      • Ácido acéticoVinagre. Lo producen las acéticas a partir del etanol, por tanto solo en presencia de oxígeno. Es un caso en que un compuesto se busca a dosis baja, como nota de fruta madura, y es inaceptable más allá.
      • Ácido butíricoMantequilla rancia, vómito. Su umbral de percepción es muy bajo, lo que explica que una proporción ínfima baste para condenar un lote.
      • Ácido propiónicoQueso, sudor. Mismo mecanismo, misma consecuencia.
      • Compuestos fenólicosMedicamento, vendaje. Asociados a contaminaciones específicas y a secados demasiado lentos.
      • «Stinker»Grano aislado que se ha vuelto gravemente defectuoso, a menudo un grano que quedó en el fondo de un tanque mal vaciado de un lote anterior. Basta uno solo para marcar una taza, lo que lo convierte en un problema de higiene del tanque antes que en un problema de proceso.

      El riesgo sanitario, por su parte, no se juega en el tanque sino en el secado: la ocratoxina A la producen mohos que se instalan cuando la actividad del agua se mantiene demasiado alta demasiado tiempo. Es el secado, no la fermentación, el que protege.

      Lámina VIII, sección sobre los defectos; lámina IX, sección «El secado, un piso y un techo»

      Las cinco vías que la lámina no nombra

      La sección describe los defectos por sus olores, queso, mantequilla rancia, cebolla, y por su causa inmediata, demasiado tiempo y sin aire. El bloque plegado nombra las moléculas. Lo que falta todavía es el nombre de los organismos y el de las vías que siguen, y es precisamente lo que transforma una lista de síntomas en una explicación. Hackler y Särchen describen cinco fermentaciones además de las tres que la lámina conoce, y dos de ellas dan cuenta por sí solas de los defectos más graves del oficio.

      Antes hace falta una palabra: la acetil-coenzima A. Es el cruce de caminos del metabolismo celular, la molécula hacia la que convergen la degradación de los azúcares, la de las grasas y la de los aminoácidos, y de donde parten la mayoría de las vías de síntesis. Sin este nombre, no se puede explicar por qué un tanque pasa de la mantequilla rancia al alcohol pesado.

      Gráfico de veinte curvas que muestra la temperatura en los tanques de fermentación subiendo de 17 a 34 grados según las fincas, durante duraciones de fermentación que van de unas horas a 36 horas.
      Temperatura registrada en los tanques de fermentación de veinte fincasGóngora C.E., Holguín-Sterling L. et al. · CC BY 4.0

      La vía butírica, y el vuelco que la sigue

      El piruvato que sale de la glucólisis se convierte en acetil-coenzima A, y luego en ácido butírico mediante enzimas especializadas. La operación solo tiene lugar en anaerobiosis estricta, es decir, allí donde el oxígeno está ausente y seguiría siendo tóxico para el organismo que la conduce. Las bacterias responsables son los Clostridia, y su mecanismo es heterofermentativo: no rinden solo butirato, producen simultáneamente ácido acético. Queda así nombrado el organismo detrás de la nota de mantequilla rancia, y por eso un tanque que deriva hacia ese lado huele también a vinagre sin que ninguna bacteria acética tenga que ver.

      Lo que sigue es el punto más útil del capítulo. A medida que el ácido butírico se acumula, el medio se acidifica, y esa acidez acaba por no convenir a las bacterias que lo produjeron. Pasan entonces a una segunda vía, llamada acetona-butílica, en la que el ácido butírico se reduce a butanol, con producción de acetona y etanol. La consecuencia para la lámina es una reformulación: la deriva de un tanque largo y cerrado no es una degradación continua, es un encadenamiento de vuelcos, cada uno desencadenado por el producto del anterior. Un lote no se hunde, cambia de régimen, y cambia porque tuvo éxito en su régimen anterior.

      La vía propiónica

      La llevan los Propionibacteria, las mismas bacterias que hacen los agujeros y el sabor de ciertos quesos de pasta prensada. No usan el ciclo respiratorio ordinario sino un desvío llamado vía dicarboxílica, o vía de Wood-Werkman, por los dos investigadores que la describieron, y ese desvío solo funciona en anaerobiosis estricta. Queda así vinculada a su organismo la segunda molécula de la lista de defectos, la que da la nota de queso y sudor.

      La vía fórmica

      La llevan las enterobacterias, es decir, la misma flora que la sección 03 describe como la de partida. En anaerobiosis, una enzima llamada piruvato formato-liasa escinde el piruvato en ácido fórmico y acetil-coenzima A, lo que permite a estas bacterias seguir produciendo energía cuando el oxígeno desaparece. La vía rinde al mismo tiempo etanol, 2,3-butanodiol, ácido acético y ácido láctico. Se sabe, por tanto, ahora lo que fabrican las enterobacterias durante las primeras horas, a la espera de ser desplazadas por la acidificación que ellas mismas contribuyeron a desencadenar.

      La vía cítrica, y la acidez como arma

      La lleva Aspergillus niger, un moho, en aerobiosis, a partir de sacarosa, y exige un pH inicial inferior a dos. Esta exigencia es interesante por una razón que va más allá del café: un medio tan ácido garantiza una baja probabilidad de contaminación por otros organismos. La acidificación no es solo un desecho del metabolismo, es también un arma de selección, y eso aclara por qué la caída del pH de un tanque es tanto un acontecimiento ecológico como un acontecimiento químico.

      La vía alcalina, o lo que no ocurre

      Esta parte no de los azúcares sino de las proteínas, cuya degradación en aminoácidos libera amoníaco y hace subir el pH a ocho o más, en lugar de hacerlo bajar. La llevan Bacillus, en aerobiosis, y los autores le atribuyen un papel subordinado en el café. Esta mención negativa tiene valor, porque dice lo que no ocurre: evita creer que toda fermentación acidifica, y explica por qué el pH sigue siendo un indicador de detención utilizable, cosa que dejaría de ser si esta vía pesara más.

      Hackler y Särchen, capítulo 3: vía butírica y vuelco acetona-butílico p. 30, vía propiónica p. 31, vía fórmica p. 29, vía cítrica p. 31, vía alcalina p. 32. Glosario, p. 112 a 118, para la acetil-coenzima A y la vía de Wood-Werkman.

      Un defecto no es una molécula, es un umbral superado

      La sección dice que una fermentación no se degrada progresivamente, se vuelca. Es correcto para la población microbiana. Lo es menos para las moléculas, y la distinción merece hacerse, porque cambia la manera de conducir un tanque.

      Hackler y Särchen escriben que si la fermentación se detiene demasiado pronto, puede conducir a un metabolismo incompleto, y que si dura demasiado, los microorganismos tienen más que tiempo suficiente para producir subproductos indeseables en cantidades suficientes, lo que afecta la calidad sensorial. La fórmula que hay que retener es esa: en cantidades suficientes. Dice implícitamente que esas moléculas no están ausentes antes y presentes después.

      El ácido butírico de un lote condenado a la hora setenta y dos ya estaba allí a la sexta; no era perceptible. Lo que se vuelca no es la química, es el cruce de un umbral de percepción.

      Esta lectura explica algo que la lista de moléculas deja sin explicar: por qué el ácido butírico condena un lote en proporciones ínfimas mientras que el ácido acético se busca a dosis baja. Ambos están presentes de forma permanente. Sus umbrales de percepción difieren en varios órdenes de magnitud, y es solo esa diferencia la que hace de uno una nota de fruta madura y del otro un defecto. Conducir una fermentación no es, por tanto, impedir que aparezcan moléculas, es mantenerlas por debajo de su umbral respectivo, que es un objetivo muy distinto y mucho más alcanzable.

      Una pista, que Kornman reporta sin citar la fuente, prolonga este razonamiento hasta una consecuencia comercial. Unos científicos habrían propuesto definir el defecto de fermento químicamente y no sensorialmente, mediante un umbral de detección sobre ciertos ésteres etílicos, es decir, moléculas nacidas del encuentro de un alcohol y un ácido, responsables de los malos sabores en cuestión. La misma página añade que estudios recientes sugerirían que el defecto de fermento sería un ataque microbiano sobre el propio grano, y no la simple fermentación del fruto que lo rodea.

      Ninguna referencia acompaña estas dos afirmaciones, y por tanto no pueden presentarse como hechos adquiridos. Vale la pena escribirlas, sin embargo, como pistas, por una razón de uso: un defecto definido químicamente, con un umbral y un método, se vuelve arbitrable entre un comprador y un productor, mientras que un defecto definido sensorialmente nunca lo es. Toda la conflictividad del comercio en torno a la palabra «fermentado» viene de ahí.

      Lo que falta para explotar la pista es perfectamente identificable: el nombre de los ésteres retenidos, el valor de los umbrales, la matriz sobre la que se mide, grano verde o café tostado, el método analítico, y el trabajo de correlación entre esos umbrales y los veredictos de un panel. Nada de esto está fuera del alcance de un laboratorio equipado con una cromatografía de gases. Mientras tanto, la lámina puede decir que la definición química del defecto es una obra abierta, y nombrar lo que le impide concluir.

      Hackler y Särchen, capítulo 3, p. 23. Kornman, p. 12.

      294Lo que la fermentación cambia realmente en la taza

      Aquí hay que ser prudente, porque es el terreno donde más se afirma y menos se mide.

      Lo que está establecido: dos lotes del mismo café, procesados de manera distinta, dan tazas distintas. Las catas a ciegas lo muestran sin dificultad, y los análisis químicos encuentran perfiles de ácidos y de compuestos volátiles distintos.

      Lo que no lo está: la idea de que un proceso dado produciría un sabor dado, de manera reproducible de una finca a otra. El mismo protocolo aplicado en dos lugares no da el mismo café, porque la flora, la temperatura, la madurez y el agua no son los mismos. Una fermentación no es una receta, es una conducción.

      Y hay que decir algo que incomoda: una parte de lo que se atribuye a la fermentación viene de otra parte. Un productor que se lanza a un proceso experimental selecciona mejor sus cerezas, vigila su secado y escoge sus parcelas. La ganancia es real, la atribución es dudosa.

      Lo que muestran los ensayos controlados, y lo que no pueden mostrar

      Los trabajos de inoculación con cepas seleccionadas son los más concluyentes, porque son los únicos que comparan una modalidad con su testigo sobre el mismo lote, en el mismo lugar, el mismo día. Muestran diferencias de perfil aromático atribuibles a la cepa, y sobre todo una reducción de la variabilidad entre tandas.

      Tres límites pesan sobre casi toda la literatura sensorial del campo:

      • Falta el testigoComparar un lote «anaeróbico» de una finca con un lote lavado de otra no dice nada. Sin un testigo proveniente del mismo lote de cerezas, no hay experimento.
      • Falta la cata a ciegasEl jurado a menudo sabe lo que cata. El efecto de expectativa es masivo en descriptores tan sugestionables como «fermentado» o «frutal».
      • El tueste no está neutralizadoUn perfil de tueste adaptado a cada lote introduce una segunda variable. Tostar de manera idéntica introduce un sesgo inverso, ya que el mismo perfil no conviene a dos cafés de densidad distinta.

      No es una razón para rechazar el campo, es una razón para leer los anuncios buscando el testigo.

      Frontiers in Microbiology 12 (2021), Microbiological and Chemical Characteristics of Wet Coffee Fermentation Inoculated With Hanseniaspora uvarum and Pichia kudriavzevii; World Journal of Microbiology and Biotechnology (2020), starter cultures for improvement of coffee beans wet fermentation
      Esquema que muestra a la izquierda una fotografía de cerezas rojas y otra de granos despulpados, luego ocho bidones azules provistos de un burbujeador, cada uno muestreado a las 24, 48 y 72 horas según el modo de fermentación.
      Dispositivo de fermentación en bidones cerrados, café entero y café despulpadoRocha R.A.R., Cruz M.A.D.D. et al. · CC BY 4.0

      ¿Inocular mejora el sabor? Dos obras, dos respuestas opuestas

      La lámina escribe que la ganancia demostrada de la inoculación es la regularidad de un lote a otro, no la calidad absoluta. Es una posición intermedia, y hay que decir que se toma entre dos afirmaciones frontalmente opuestas, publicadas el mismo año con un año de intervalo.

      Hackler y Särchen escriben sin reservas que para todos los métodos, natural, honey y lavado, se ha demostrado que el uso de cultivos starter de levaduras específicas, en comparación con la microflora espontánea, mejora la calidad gustativa del café y permite influir en ella con precisión. Un cultivo starter es una mezcla conocida de microorganismos de propiedades definidas, introducida al comienzo para imponer una población en lugar de dejar que se constituya al azar; el término es el de la industria alimentaria, y es más exacto que «cepas seleccionadas». Esta afirmación se apoya en cuatro referencias, entre ellas Evangelista 2014 y de Melo Pereira 2015, es decir, en ensayos publicados con testigo.

      Kornman escribe lo contrario. La inoculación aporta una población estable y previsible, lo que reduce el riesgo de moho y de defecto de fermento, pero las afirmaciones de aumento de puntaje solo son verificables caso por caso, y la inoculación no debe tomarse por una garantía de mejor sabor que la flora nativa.

      El lector necesita dos elementos para sopesar esto por sí mismo. El primero es que la posición de Hackler y Särchen se apoya en el protocolo que el sitio exige en todas partes, la comparación con un testigo, mientras que la de Kornman no se apoya en nada citable: su folleto no lleva ni bibliografía ni notas. El segundo va en sentido contrario, y es de método: esos ensayos comparan una cepa elegida con una flora espontánea sobre un mismo lote, lo que demuestra un efecto de esa cepa sobre ese lote, y no una superioridad general de la práctica.

      Un ensayo que encuentra que una levadura lo hace mejor que el azar no dice nada de lo que hacen las otras cien levaduras que se venden, ni de lo que habría dado un productor experimentado que condujera con cuidado su flora nativa.

      Dos observaciones de contexto completan el cuadro sin cerrarlo. Kornman es comprador en un importador que vende cafés inoculados: no tenía ningún interés comercial en escribir la reserva que escribe, lo que le da peso. A la inversa, Hackler y Särchen mencionan en otro lugar un argumento sanitario que es quizá el más sólido de todos y que la disputa sobre el sabor recubre: las levaduras pueden suprimir el crecimiento de los mohos productores de micotoxinas. Si la inoculación se justifica, es quizá primero por ahí.

      Lo que permitiría zanjar es un experimento que nadie parece haber hecho, y que no está fuera del alcance de un instituto nacional. Habría que comparar una misma cepa con la flora nativa en varios lotes, varios orígenes y varios años, con un panel a ciegas, y sobre todo publicar la distribución completa de los puntajes y no su promedio. Una práctica que mejora la regularidad y una práctica que mejora la calidad no se distinguen por el promedio: se distinguen por la dispersión.

      Mientras los ensayos publiquen promedios, las dos obras pueden leer el mismo corpus y sacar conclusiones opuestas, que es exactamente lo que ocurre aquí. La lámina no zanja.

      Hackler y Särchen, capítulo 4, p. 49, según Evangelista 2014 y de Melo Pereira 2015; argumento sanitario, capítulo 4, p. 45. Kornman, p. 18.

      295Lo que no se sabe

      Una cuba cilíndrica cerrada, dibujada en corte vertical, atravesada de arriba abajo por un haz de tubos; a la derecha, la vista desde arriba muestra la placa perforada que sostiene esos tubos, y una tercera figura da el detalle de un elemento. El líquido circula por los tubos mientras los granos ocupan el cuerpo de la cuba, dispositivo de intercambio térmico que se encontrará en los fermentadores cerrados.
      Cuba vertical de procesamiento del café verde de Lawrence K. Watrous, patente estadounidense n° 1 498 410, lámina de dibujo

      Una lámina honesta termina por sus huecos. Aquí van cinco, y son los mismos que vuelven en toda la literatura reciente.

      • Lo que pasa realmente al granoSe miden diferencias en el grano verde después de la fermentación. No se sabe separar lo que se difundió desde el baño, lo que el grano produjo por sí mismo y lo que solo quedó en la superficie.
      • Quién degrada el mucílagoEnzimas del fruto, ácidos, levaduras: los tres mecanismos tienen cada uno una publicación sólida detrás, y ninguna replicación independiente decide entre ellos.
      • Las presiones y los gases de los tanques cerradosCasi nunca se publican, aunque gobiernan la solubilidad y la difusión. Cada uno cierra su tanque a su manera.
      • La reproducibilidad entre orígenesNingún protocolo se ha validado en varios orígenes con testigos. Las duraciones circulan sin su contexto.
      • La parte de la selecciónLa clasificación y la conducción del secado que acompañan a los procesos experimentales casi nunca se controlan por separado.

      La buena noticia es que son preguntas abiertas y no callejones sin salida: todas se resuelven con un experimento con testigo, y algunos equipos empiezan a hacerlos.

      Lámina XXI

      En qué se bebe

      Se habla mucho de lo que hay en la taza y casi nunca de la taza. Sin embargo, el objeto no es neutro: le quita calor al café en el instante en que se vierte, concentra o dispersa los olores, y desplaza el juicio de quien bebe incluso antes del primer sorbo. Esta lámina sigue el recipiente desde el fincan otomano sin asa hasta las copas de cata que hoy se venden como ajustes, pasando por la copa para oler taiwanesa, la taza de catación que es el único recipiente normalizado del café, y el vaso de cartón que en realidad es un objeto de plástico. En cada página, la misma pregunta: ¿qué se ha medido y qué solo se afirma?

      296Tres cosas que hay que dejar de confundir

      Tres vasos de latón puestos cada uno en su cuenco, llenos de un café espumoso, granos molidos derramados sobre la mesa clara.
      Vasos y cuencos de metal del café filtrado indio

      El tema del recipiente está saturado de afirmaciones. Cada fabricante explica que su forma concentra el aroma, que su grosor retiene el calor, que su material es neutro. La dificultad no es que esas frases sean falsas. Es que mezclan tres registros muy distintos, y ya no se sabe cuál se está leyendo.

      El primer registro es el de lo que se ha medido, con un tamaño muestral, un protocolo y un tamaño del efecto. Es estrecho. Un solo experimento publicado pone a prueba la forma del recipiente con café de especialidad, y uno solo lo contradice a medias.

      El segundo es el del razonamiento físico coherente pero no verificado sobre el objeto. Que una abertura estrecha retenga las moléculas odorantes es una idea sólida, de hace tres siglos y medio, y confirmada con la copa de vino. Que funcione en una taza de café servida caliente nunca se ha medido.

      El tercero es el del argumento de venta, que toma del segundo su vocabulario y del primero su autoridad, sin deberle nada ni al uno ni al otro.

      Esta lámina separa los tres en cada párrafo. Cuando escribe que no se sabe, no es una laguna de la investigación que la preparó: es el resultado.

      297La taza sin asa, y el estuche que se queda con el estatus

      Vaso de cartón blanco con tapa negra, marcado con el nombre de un tostador, puesto al sol en el borde de un callejón empedrado.
      Vaso para llevar puesto en el borde de una acera

      Los primeros recipientes para café descritos en las fuentes no son tazas en el sentido europeo. Ralph Hattox, que examinó las fuentes árabes del siglo XVI, escribe que las tazas de servicio son allí invariablemente de arcilla o de porcelana, según la riqueza del establecimiento y de su clientela. El médico y botánico alemán Leonhard Rauwolff, muerto en 1596, describe un café bebido en pequeños platos hondos de barro o de porcelana.

      El cronista Jaziri insiste en la distinción: el recipiente para café es para él un cuenco de arcilla, o de porcelana en Yeda, mientras que la copa de vino es a menudo de vidrio.

      Ninguno de estos recipientes tiene asa, y esa es exactamente la razón de ser del zarf, ese soporte de taza que la envuelve. La palabra turca significa envoltura. La consecuencia es más interesante que el objeto: puesto que la taza es una pequeña cosa de barro que no se puede decorar con riqueza sin volverla inutilizable, es el estuche el que recibe la plata, la orfebrería y el estatus. No es la taza la que lleva el prestigio, es su envoltorio.

      El viajero Carsten Niebuhr lo dice sin rodeos en el siglo XVIII. En las postas del campo, la bebida se sirve en tazas de barro tosco. Las personas de calidad llevan en su equipaje sus propias tazas de porcelana.

      Sobre la capacidad, hay que ser claro, porque las cifras que se leen en todas partes no tienen fuente. Hattox mismo escribe que los testimonios divergen sobre el tamaño de las tazas antiguas. La inscripción de la cultura del café turco en el patrimonio inmaterial de la UNESCO, en 2013, dice solamente que el café se sirve allí en pequeñas tazas acompañadas de un vaso de agua. Los volúmenes de 60 a 90 mililitros vienen del comercio. Ningún texto normativo fija la capacidad de un fincan.

      Las piezas conservadas, con sus medidas

      Los museos permiten medir lo que los textos no dicen. Un soporte de taza del Metropolitan Museum, de plata, mide 3,5 cm de alto por 5,7 cm de diámetro y pesa 25,5 g. La taza que lo acompaña está catalogada por separado: porcelana, 3,5 cm de alto, 5,4 cm de diámetro, 22,7 g. Esa es la medida directa de un fincan y de su estuche.

      Las otras piezas confirman el orden de magnitud. Un par de soportes de taza del mismo museo mide 3,8 cm de alto por 5,7 y 6,2 cm de diámetro. Un zarf persa del Victoria and Albert Museum mide 5,5 cm de alto por 5 cm de diámetro. Un zarf de pasta silícea del siglo XVIII alcanza 4,4 cm de alto y 6,4 cm de diámetro. Un juego de taza y platillo del siglo XVIII, de pasta silícea pintada bajo vidriado, da una taza de 5,1 cm de alto y 7 cm de diámetro.

      Una precisión de catálogo merece señalarse, porque vale como lección de método: la ficha del soporte de taza de plata lo data en el siglo XIX sin atribuirle una cultura. Nada dice allí «otomano». Lo que el comercio y los artículos de divulgación presentan como una tradición claramente localizada es, en los catálogos de museo, un objeto de circulación del que no siempre se sabe de dónde viene.

      Ralph S. Hattox, Coffee and Coffeehouses: The Origins of a Social Beverage in the Medieval Near East, University of Washington Press, 1985, p. 86 a 87 y notas 36 y 37; Metropolitan Museum of Art, colección en línea, inv. 89.2.2163a y b, 13.42.26a y b, 79.2.1385, 06.338a y b; Victoria and Albert Museum, inv. M.120-1909; UNESCO, lista representativa del patrimonio cultural inmaterial, expediente 00645, inscripción de 2013

      298La sini etíope, y una ruta de cerámica más antigua que el café

      Pequeña olla de cobre de mango largo y taza con flores sobre su platillo, puestas sobre una bandeja gris, mantel con flores y radio antigua detrás.
      Cezve de cobre y taza de porcelana sobre una bandeja

      La ceremonia etíope sirve el café en pequeñas tazas sin asa, llamadas sini, colocadas sobre una bandeja. El café se vierte desde lo alto con la jebena, esa olla de barro de cuello estrecho, y los tres servicios sucesivos tienen nombres distintos: abol, tona, baraka.

      Hay aquí un hecho cronológico que desplaza la perspectiva. La porcelana llegó a Etiopía por el océano Índico, y mucho antes que el café. Las excavaciones de Harlaa, en el este del país, han dado 160 fragmentos de cerámica china y del sudeste asiático. Cincuenta y siete proceden de jarras de almacenamiento llamadas Martaban. De los 103 restantes, 93 son de vidriado verde, y lo esencial es celadón de los hornos de Longquan, en Zhejiang, entre el siglo XI y finales del siglo XIV. El café como bebida solo está atestiguado más tarde.

      Dicho de otro modo, la ruta de la cerámica precede a la taza de café, y la ceremonia heredó un objeto que ya estaba allí. Es una observación que se puede generalizar a casi toda esta lámina: el café muy rara vez hizo fabricar sus recipientes, casi siempre retomó los de otra bebida.

      La capacidad que se anuncia habitualmente para una sini, de 60 a 80 mililitros, proviene de vendedores y de sitios de divulgación, no de una medida publicada. La ceremonia no está inscrita en la UNESCO: un taller nacional de preparación del expediente se celebró los días 19 y 20 de febrero de 2025 en Adís Abeba, con más de ciento veinte participantes, y la candidatura seguía en curso en esa fecha.

      Timothy Insoll y otros, «Material cosmopolitanism: the entrepot of Harlaa as an Islamic gateway to eastern Ethiopia», Antiquity, vol. 95, 2021, p. 487 a 507, sección sobre las cerámicas importadas; UNESCO, «Brewing Heritage: Ethiopia Advances File Preparation for Traditional Coffee Ceremony», taller de los días 19 y 20 de febrero de 2025

      299Europa hace lo inverso: añade un asa y suprime el estuche

      Filtro de metal con pátina y manchado, tapa grabada en su sitio, puesto sobre un vaso facetado donde el café ya ha caído.
      Phin vietnamita usado puesto sobre un vaso de café

      El gesto europeo es exactamente simétrico del gesto otomano. En lugar de envolver una taza ardiente en un estuche, se le injerta un asa. El asa mata al zarf, y con él a toda una artesanía de orfebrería.

      La palabra sigue el mismo camino que el objeto. «Tasse» viene del árabe tass, por el francés medio. Littré define la demitasse como una taza más pequeña que las tazas ordinarias, y en la que se sirve ordinariamente café con agua. La palabra pasa al inglés en 1842. Los ejemplares conservados son pequeños: una taza de café de porcelana de pasta blanda de un servicio de los años 1780 a 1790 mide 4,6 centímetros de alto.

      Lo que hace posible el asa no es una idea, es un material. La loza es una tierra porosa cubierta de un vidriado, y exige paredes gruesas para no romperse. La porcelana dura, hecha de caolín y feldespato, se vitrifica con la cocción y se vuelve densa. Autoriza, pues, paredes mucho más delgadas con igual solidez, y un asa lo bastante fina para no hacer pesada la pieza.

      La primera cocción lograda de porcelana dura europea tiene lugar en Meissen en 1708, en torno a Ehrenfried Walther von Tschirnhaus, muerto en octubre de ese año, y a Johann Friedrich Böttger. La manufactura real de Sajonia se funda en enero de 1710. Se lee a menudo 1708 para la fundación, lo que confunde la primera cocción y la creación del establecimiento.

      El caolín de Saint-Yrieix, y por qué las fuentes no concuerdan

      En Francia, todo cambia con el descubrimiento del caolín de Saint-Yrieix-la-Perche, en el Lemosín. Las fuentes no concuerdan ni sobre el año ni sobre el autor, y hay que decirlo así en lugar de elegir.

      El Louvre-Lens atribuye el descubrimiento al químico Pierre-Joseph Macquer, en 1766, y da 1768 para la primera porcelana dura de Sèvres. Las fuentes lemosinas, entre ellas la ficha de la École normale supérieure de Lyon, lo fechan en 1768, en el paraje llamado Clos de Barre, y lo atribuyen a Jean-Baptiste Darnet, médico militar retirado, habiendo identificado la tierra blanca el boticario bordelés Marc-Hilaire Villaris. Luis XV compra el filón para Sèvres. La primera manufactura de Limoges abre en 1771.

      Este desacuerdo no es anecdótico. Muestra hasta qué punto la fabricación de un relato nacional de la porcelana siguió a la fabricación de la propia porcelana, e invita a desconfiar de las fechas redondas.

      Émile Littré, Dictionnaire de la langue française, entrada «tasse»; Merriam-Webster, entrada «demitasse»; Metropolitan Museum of Art, inv. 61.107.367; Musée du Louvre-Lens, «À la recherche de la recette de la porcelaine dure»; Planet-Terre, École normale supérieure de Lyon, «Les pegmatites et le kaolin de Marcognac, Saint-Yrieix-la-Perche», 2019

      300La tazzina, y lo que los textos dicen de verdad

      Vaso recto que contiene un espresso de crema clara, puesto sobre un platillo blanco con una cuchara, sobre una mesa de piedra.
      Espresso servido en un vaso sobre platillo de porcelana

      La taza de espresso es el recipiente de café que más a menudo se presenta como normalizado. Vale la pena mirar los textos de cerca, porque no dicen lo que se les hace decir.

      El Istituto Nazionale Espresso Italiano define el espresso certificado por seis valores: 7 gramos de café molido con una tolerancia de medio gramo, un agua a 88 grados con una tolerancia de dos grados, una presión de 9 bares con una tolerancia de un bar, una percolación de 25 segundos con una tolerancia de cinco segundos, un volumen en taza de 25 mililitros crema incluida, y una bebida servida a 67 grados. El mismo instituto describe luego la taza ideal: cerámica blanca, sin decoración interior, de sección elíptica truncada en el interior y abocinada en el exterior, de una capacidad de unos 50 mililitros. Es una descripción, no una cláusula exigible, y algunas versiones secundarias amplían además esa capacidad a un rango de 50 a 100 mililitros.

      Viene luego el pliego de condiciones del Caffè Espresso Italiano Tradizionale, que se cita a menudo por sus exigencias de taza. El documento oficial de 2018 no contiene ninguna especificación de recipiente. Sus ocho parámetros se refieren todos a la extracción: presión superior o igual a 8 bares, caudal medio de 0,48 a 1,3 gramos por segundo, temperatura de 90 a 96 grados, gramaje de 7 a 9 gramos, residuo seco superior o igual a 5 por ciento, cantidad en taza de 13 a 26 gramos, crema cubriente que persiste al menos 120 segundos, tiempo de extracción de 20 a 27 segundos.

      La cláusula sobre la taza existe, pero en otra parte: en el texto de 2015, firmado el 16 de junio de ese año y todavía publicado. Allí se pide una porcelana dura feldespática, un fondo más estrecho que la abertura, un grosor adecuado para mantener la temperatura y un contenido máximo de 25 a 30 mililitros a 65 grados. Esta cláusula es una afirmación normativa y no un resultado de medición: el texto no publica ni protocolo ni curva de enfriamiento. Y el documento de 2018, que hoy es la referencia, no la retoma.

      Dicho de otro modo, la taza de espresso más reglamentada del mundo no lo está hoy por ningún texto vigente.

      Istituto Nazionale Espresso Italiano, especificación del Espresso Italiano Certificato; Consorzio di Tutela, «Disciplinare Caffè Espresso Italiano Tradizionale», documento de 2018, y texto de 2015 firmado el 16 de junio de 2015

      301El material: la pregunta que se hace en la barra es la equivocada

      Hilera de tazas naranjas, azules y verdes colocadas sobre sus platillos a juego, a lo largo de una vitrina de barra.
      Tazas de espresso de colores alineadas sobre un mostrador

      Siempre se pregunta qué material conserva el calor. La buena pregunta es otra, y cambia la respuesta: cuánto calor le quita el recipiente al café en el momento en que se vierte. No son las mismas físicas, y no designan las mismas tazas.

      Bastan tres magnitudes. La densidad dice cuánto pesa un volumen dado. El calor específico dice cuánta energía hace falta para calentar un kilogramo un grado. La conductividad térmica dice a qué velocidad atraviesa el calor la pared. Las dos primeras gobiernan la pérdida en el servicio, es decir, lo que ocurre en los diez segundos en que llega el café. La tercera gobierna la pérdida posterior, y lo que siente la mano.

      El cálculo que lo aclara todo es el de la masa térmica, que es la masa multiplicada por el calor específico y se cuenta en julios por kelvin. Un espresso de 30 gramos tiene el calor específico del agua, es decir, unos 4 180 julios por kilogramo y por kelvin: su masa térmica vale 125 julios por kelvin. Una taza de porcelana de 150 gramos vale unos 120 julios por kelvin. La taza pesa, pues, térmicamente más o menos tanto como el café que recibe. Esta sola relación explica casi todo lo que se observa.

      Hay que sacar la consecuencia que incomoda. Entre porcelana, gres y vidrio, la diferencia en el servicio no es el material: es la masa. Una taza de vidrio gruesa le quita más calor al café que una porcelana delgada, sean cuales sean sus conductividades respectivas.

      Los valores publicados, el cálculo de enfriamiento y una corrección que hacer a una fuente

      Una advertencia primero. No existe, que sepamos, un conjunto de mediciones publicado sobre porcelana de mesa. Los valores disponibles se refieren a porcelanas técnicas, las de los aisladores eléctricos clasificadas por la norma IEC 60672, que abarcan diez formulaciones y dan, por tanto, rangos amplios. Una base de datos da de 600 a 1 000 julios por kilogramo y por kelvin; Spence y Carvalho citan 753 para la porcelana y 782 para la cerámica, según una base comercial. Ninguno de los dos midió una taza.

      • Porcelana técnica2 300 a 3 000 kg/m³, calor específico de 600 a 1 000 J/(kg·K), conductividad de 1,8 a 6,5 W/(m·K). La porcelana dura de mesa se cuece hacia 1 400 grados, por lo tanto vitrificada y no porosa.
      • Vidrio sodocálcico2 400 kg/m³, 720 a 800 J/(kg·K), 1,0 a 1,1 W/(m·K), dilatación de 8,8 a 9,0 µm/(m·K).
      • Borosilicato 3.32 230 kg/m³, conductividad de 1,2 W/(m·K) a 90 grados, dilatación de 3,3 µm/(m·K). Esta dilatación tres veces menor es toda la diferencia: es ella la que le permite soportar el agua hirviendo sin agrietarse.
      • Acero inoxidable 3047 930 kg/m³, calor específico cercano a 500 J/(kg·K), conductividad de 16,2 W/(m·K) a 100 grados, es decir, diez veces la de una cerámica.
      • Poliestireno expandido0,030 a 0,040 W/(m·K), es decir, de cincuenta a doscientas veces menos que una cerámica. Es un aislante en el sentido estricto.

      Ahora, el cálculo. Si el conjunto se equilibrara, un espresso a 90 grados vertido en una taza de porcelana de 150 gramos a 20 grados bajaría a 56 grados. Con la misma taza precalentada a 60 grados, bajaría a 75 grados. Con una taza fina de 60 gramos que parte de 20 grados, a 71 grados. En todo el rango de calor específico publicado, el primer número va de 52 a 61 grados, el segundo de 74 a 77, el tercero de 67 a 74. Son cálculos y no mediciones, y además son límites superiores, puesto que la pared no se equilibra instantáneamente y la taza también pierde calor hacia el aire.

      ¿Sobre qué grosor entra el calor mientras se vierte? La respuesta depende de la difusividad térmica, es decir, la conductividad dividida por el producto de la densidad y del calor específico. En diez segundos, el calor penetra la porcelana de 2,5 a 7 milímetros según los valores adoptados, es decir, al menos el grosor de una pared de taza. En el tiempo de un servicio, es, pues, toda la pared la que se calienta, y toda su masa la que cuenta.

      El vidrio sodocálcico da de 2,3 a 2,5 milímetros, el mismo orden. El acero inoxidable da 6,4 milímetros, más que el grosor de un vaso de metal: se equilibra enseguida y luego conduce hacia la mano.

      La corrección. Spence y Carvalho escriben en 2019 que el Pyrex sería el material de taza más adecuado para mantener la bebida caliente, con el argumento de que su conductividad es la más baja. El argumento no se sostiene para el servicio. La conductividad gobierna la fuga lenta hacia el exterior, no el calor que se le quita al café mientras se vierte, el cual depende de la masa y del calor específico, que los tres materiales comparados tienen parecidos. Un vidrio pesado enfriará más un espresso que una porcelana ligera.

      MakeItFrom, fichas «Engineering Porcelain» y «Soda-Lime Float Glass»; SCHOTT AG, DURAN Technical Data, 9/2017, datos del borosilicato 3.3 según ISO 3585; ASM Material Data Sheet, AISI Type 304; J. García-Ten y otros, «Thermal conductivity of traditional ceramics», Ceramics International, vol. 36, 2010, p. 2017 a 2024; Charles Spence y Fabiana M. Carvalho, Food Quality and Preference, vol. 75, 2019, p. 239 a 248

      302El precalentamiento, la porosidad y dos creencias que hay que separar

      Dos tazas de vidrio de doble pared con asa, llenas de café negro, colocadas sobre una mesita blanca redonda.
      Dos vasos de doble pared llenos de café negro

      El precalentamiento se recomienda constantemente y casi nunca se cuantifica. Una sola norma lo menciona, la ISO 6668 sobre la preparación de las muestras de café verde, y se limita a anotar que calentar la taza mientras el agua hierve puede ser deseable o necesario. Es una nota, no una exigencia, y no da ningún valor.

      Una consultora de ingeniería publicó un ensayo comparado que, sin ser una referencia, obedece exactamente al razonamiento del capítulo anterior. Tres tazas reciben tres onzas de espresso, con registro durante veintitrés minutos. El vaso de cartón de 17,4 gramos parte de 81,6 grados y termina en 38,9: arranca más alto porque casi no le quita nada al café, y termina más bajo porque no aísla nada.

      La cerámica de 553 gramos parte de 78,6 y termina en 41,7: arranca más bajo porque su masa térmica supera varias veces la del café. El poliestireno parte de 80,5 y termina en 46,6, porque es ligero y aislante a la vez.

      El mismo trabajo calcula que un enjuague con agua caliente solo puede llevar la taza de cerámica a 57,4 grados, frente a 77,4 para el cartón. La masa cerámica es tal que no se deja precalentar fácilmente, lo cual es el reverso exacto de su ventaja. No se ha encontrado ninguna medición publicada y revisada por pares de la diferencia en taza entre servicio frío y servicio precalentado, y las cifras que circulan vienen de sitios comerciales, sin protocolo.

      En cuanto a la porosidad y a la transferencia de sabor de un café al siguiente, la formulación comercial es casi siempre falsa. No es el cuerpo de la taza el que toca el café, es el vidriado, que es una capa de vidrio. Mientras es continuo, ni siquiera una loza muy porosa deja penetrar nada. El problema aparece cuando el vidriado se cuartea, defecto que se llama cuarteado: una red de microfisuras abre entonces capilares hacia el cuerpo, y es allí donde se instalan manchas y residuos. No se ha encontrado ninguna medición instrumental de una transferencia de aroma en una taza cuarteada. La afirmación es plausible y no está medida.

      Allí donde la normativa sí zanja, en cambio, es en la cesión. La directiva europea de 1984 sobre los objetos cerámicos en contacto con los alimentos fija, para un objeto hueco de menos de tres litros, límites de migración de 4,0 miligramos por litro de plomo y 0,3 de cadmio. Un vidriado conforme es una barrera verificada, no una promesa.

      ISO 6668:2008, cláusula 8.5; Glew Engineering, «Thermal Analysis of Espresso Cup Materials», partes 1 y 2; ASTM C373-18, método de medición de la absorción de agua; directiva 84/500/CEE modificada por la directiva 2005/31/CE

      303La forma: la única medida sólida del expediente, y su contraejemplo

      Pila de platillos y seis tazas amarillas puestas boca abajo sobre la rejilla superior de una máquina de espresso.
      Tazas y platillos en espera sobre el calientatazas de una máquina

      Este es el experimento en torno al cual gira todo este ámbito. Fabiana Carvalho y Charles Spence hicieron probar el mismo café a 287 personas durante la quinta Semana Internacional del Café en Brasil, de las cuales 276 fueron retenidas tras el control de calidad: 151 profesionales, productores, Q-graders, comerciantes, tostadores y baristas, y 125 aficionados.

      El protocolo bloquea todo salvo la forma. Tres tazas de la misma serie, misma cerámica, misma textura lisa, mismo blanco, misma altura de 6,5 centímetros, y pesos de 173,0, 176,5 y 175,2 gramos, no siendo un detalle esta igualación con menos de 4 gramos de diferencia, puesto que el peso de un recipiente desplaza por sí solo los juicios. Una tulipa, una taza abierta y una taza hendida, es decir, abombada bajo un estrechamiento de la pared.

      El café también está controlado: un Yellow Bourbon brasileño procesado como honey, puntuado con 86 puntos, tueste de claro a medio, preparado en V60 a 77 gramos por litro, agua a 92 grados, servido a 58,2 grados, 60 mililitros por persona.

      El resultado es claro. El aroma se juzgó significativamente más fuerte en la tulipa, tanto por los aficionados como por los expertos. El dulzor y la acidez se juzgaron más intensos en la taza hendida. Y la hendida recibió las notas de aprecio más bajas, con una diferencia que separa a los dos públicos: los aficionados le dan 4,44, los profesionales 6,46.

      Hay que ver de inmediato el tamaño de estos efectos, porque es ahí donde la lectura corriente se desvía. En una escala de 0 a 10, el dulzor vale 6,10 en la tulipa y 5,83 en la taza abierta, y esa diferencia ni siquiera alcanza el umbral de significación. Se miden décimas de punto.

      Los propios autores se niegan a sacar de ello una conclusión física, y eso les honra. Recuerdan que las formas redondas aumentan el dulzor percibido por simple asociación mental, sin ningún mecanismo en el líquido. Y señalan que la taza hendida tenía el mismo diámetro de abertura que la taza abierta sin producir las mismas notas, lo que debilita la explicación geométrica.

      El contraejemplo de 2021, y lo que obliga a decir

      Existe un segundo ensayo, y hay que ponerlo junto al primero en lugar de olvidarlo. Labbe, Rytz, Strube y Leloup publicaron en 2021 un perfil descriptivo, es decir, una calificación por panel entrenado sobre un vocabulario fijado. Once jueces perfilaron 32 bebidas con un glosario de 59 descriptores, que abarcaba el aspecto, el aroma ortonasal, el aroma retronasal, el gusto, la sensación en boca y el regusto. El diseño cruza dos formas de mug, baja y ancha contra alta y estrecha, y cuatro volúmenes de 100 a 250 mililitros, con cuatro cafés.

      El resultado es casi nulo. Lo único que varía sistemáticamente es la intensidad del color oscuro del líquido. Para tres cafés de cuatro, la calidad sensorial es estable de una condición a otra. Solo un arábica poco dosificado ve desplazarse su aroma ortonasal, y los autores lo atribuyen al efecto visual del tono, no a la geometría.

      El café era instantáneo y el panel pequeño, lo que acota el alcance del resultado. Esto no refuta a Carvalho y Spence. Pero obliga a una frase más prudente que la que se lee en todas partes: la forma desplaza los juicios de catadores en sesión única, tanto inexpertos como expertos, y casi no desplaza nada en un panel entrenado que compara.

      Un contraejemplo más antiguo va en el mismo sentido. Machiels probó tazas redondas contra tazas angulosas: ningún efecto sobre la leche fermentada aromatizada, y sobre la gaseosa de mate, solo el amargor se movió.

      Fabiana M. Carvalho y Charles Spence, «The shape of the cup influences aroma, taste, and hedonic judgements of specialty coffee», Food Quality and Preference, vol. 68, 2018, p. 315 a 321; David Labbe, Andréas Rytz, Andrea Strube y Valérie Leloup, «Impact of mug shape and beverage volume on instant coffee perception», misma revista, vol. 89, 2021, artículo 104150; C. J. A. Machiels, «Bittersweet findings: round cups fail to induce sweeter taste», Beverages, 4(1):12, 2018

      304El color, el peso, el grosor del borde: tres creencias muy desiguales

      Tres vasos de acero en sus cuencos, coronados por una espuma espesa, puestos sobre una superficie de trabajo gris.
      Tumblers de acero de café filtrado en Bangalore

      El oficio da por sentadas tres proposiciones. La taza blanca hace el café más amargo. Una taza pesada causa mejor efecto. Un borde grueso da cuerpo. No valen lo mismo en absoluto.

      El color se ha medido cuatro veces, con resultados que solo se solapan en parte. El estudio fundador, de Van Doorn, Wuillemin y Spence en 2014, parte precisamente de una observación de barista: el café servido en taza blanca parecería más amargo que en vidrio transparente. Con dieciocho voluntarios repartidos en tres grupos de seis, un solo atributo se mueve, la intensidad, juzgada más fuerte en blanco que en vidrio. El amargor, en cambio, no se mueve, aunque sus medias van de 36,2 en vidrio a 55,7 en blanco: la diferencia es amplia, la muestra demasiado pequeña para zanjarla.

      Los mismos autores repiten el ensayo con treinta y seis voluntarios y vasos idénticos provistos de manguitos de color. Es entonces el dulzor el que se mueve, juzgándose el café menos dulce en blanco, y la intensidad ya no sobresale. El color actúa, pues, pero la réplica interna cambió de objetivo, lo que es señal de un efecto real e inestable más que de un efecto sólido.

      El peso nunca se ha probado con café. La revisión de Spence y Carvalho declara no conocer ninguna publicación sobre el peso de la taza de café. Lo que existe es adyacente: Kampfer y sus coautores pegaron 60 gramos bajo latas de gaseosa, y la misma bebida se juzga mejor en la lata pesada; Maggioni y sus coautores obtienen el mismo sentido con agua gaseosa. Nada se ha repetido con café.

      El grosor del borde es la menos respaldada de las tres, y es sin embargo la que se afirma con más aplomo. Dos trabajos se acercan a ella, ninguno la establece, y el detalle merece leerse.

      Por qué el grosor del borde no prueba nada, y las cifras del color

      Van Doorn y sus coautores mostraron en línea ocho tazas a 309 personas en China, Colombia y el Reino Unido, haciendo variar tres características: la altura, el diámetro y el grosor del borde. Todos los efectos informados se refieren a la altura y al diámetro. Las tazas bajas y estrechas anuncian un café más amargo, más aromático y más intenso, las anchas un café más dulce. El grosor del borde no sobresale en ningún efecto. Reserva de los propios autores: nadie bebió nada, son expectativas suscitadas por imágenes.

      Ichimura y sus coautores, en cambio, hicieron probar: cincuenta y seis sujetos, té verde frío sin azúcar, vaso de borde fino de 1,2 milímetros contra borde grueso de 2,8 milímetros, con los ojos vendados. El borde grueso aumenta el dulzor percibido, el borde fino el amargor. Tres reservas, todas decisivas, y todas formuladas por el propio Spence en su revisión de 2024: el efecto solo aparece en un análisis que no había sido preregistrado, es decir, declarado antes de que se vieran los datos; el grosor estaba confundido con el peso del vaso, 159 gramos contra 228; y cuando esa diferencia de peso se neutralizó en un estudio posterior, el efecto desapareció. Además, no era café.

      Sobre el cuerpo percibido del café en función del grosor del borde, no existe, por tanto, ninguna medición publicada.

      Las demás cifras del color, a modo de recordatorio. Guéguen y Jacob hicieron probar el mismo café a 120 franceses en cuatro tazas de colores, preguntándoles cuál era la más caliente: roja 38,3 por ciento, amarilla 28,3, verde 20,0, azul 13,3. Esto se refiere a la temperatura percibida, no al sabor. Carvalho y Spence probaron luego con 457 consumidores en Brasil sobre cuatro colores y dos cafés contrastados: antes de la cata el rosa anuncia el azúcar, el verde y el amarillo la acidez; después de la cata, el aprecio baja cuando la taza prometió algo distinto de lo que da el café.

      Es quizá el resultado más útil de toda esta literatura, y no se refiere al sabor: se refiere a la promesa.

      Una última medición, sobre la textura más que sobre el material. Lago y sus coautores hicieron probar té helado a 96 participantes en vasos de superficie suave, neutra o rugosa. El vaso de acabado suave fue clasificado como significativamente más dulce que los otros dos, a igual dulzor real. La superficie que se toca cuenta, pues, lo cual no es lo mismo que el material que toca el café.

      G. H. Van Doorn, D. Wuillemin y C. Spence, «Does the colour of the mug influence the taste of the coffee?», Flavour, 3:10, 2014; N. Guéguen y C. Jacob, Color Research and Application, vol. 39, n.º 1, 2014, p. 79 a 81; F. M. Carvalho y C. Spence, Food Quality and Preference, vol. 75, 2019, p. 157 a 169; G. Van Doorn y otros, misma revista, vol. 56, 2017, p. 201 a 211; F. Ichimura y otros, Food and Humanity, vol. 1, 2023, p. 180 a 187; C. Spence, International Journal of Gastronomy and Food Science, 38, 2024, artículo 101041; K. Kampfer y otros, PLoS ONE, 12(10), 2017; E. Maggioni y otros, Journal of Sensory Studies, 30, 2015, p. 395 a 403

      305La taza de catación, único recipiente del café que está normalizado

      Una catadora se inclina sobre una larga hilera de tazas blancas provistas de sus cucharas, alineadas sobre una mesa metálica frente a una pared de ladrillos.
      La hilera de tazas de una mesa de cataVisitor7 · CC BY-SA 3.0

      El café se bebe en casi cualquier cosa. Un solo recipiente escapa a esta libertad, y es la taza de catación, ese recipiente sobre el que se vierte el agua caliente y del que luego se aspira el líquido con la cuchara. Sus dimensiones están escritas en una norma. En dos, en realidad, que no dicen lo mismo.

      El protocolo de la Specialty Coffee Association, en su versión de diciembre de 2015, solo impone cuatro cosas al recipiente: vidrio templado o cerámica, capacidad de 207 a 266 mililitros, diámetro en la parte superior de 76 a 89 milímetros, e identidad completa de todas las tazas de una misma sesión, provistas de tapas. La norma 102-2024 amplió el intervalo a 200 a 350 mililitros para un diámetro de 75 a 90 milímetros.

      La norma internacional ISO 6668, por su parte, describe un objeto muy distinto: una taza de porcelana o de vidrio de 150 a 350 mililitros, limpia, sin olor y sin grietas, sin diámetro alguno.

      El único número de forma jamás normalizado en el café es, pues, el diámetro de la taza de catación de la SCA, y es reciente: la versión 2005 del mismo protocolo solo pedía un vaso de whisky de cinco o seis onzas, sin ninguna medida.

      ¿Por qué estos valores? Uno solo lleva su razón en el texto. La relación de 8,25 gramos por 150 mililitros da 55 gramos por litro, y el protocolo precisa que corresponde al punto medio de las recetas del Golden Cup. Para el resto, la norma ordena sin explicar, y lo que sigue es una lectura del mecanismo más que una cita.

      La capacidad puede ser un intervalo amplio porque no gobierna casi nada, siempre que se mantenga la relación. El diámetro, por su parte, no gobierna la extracción sino la geometría: a volumen fijo, imponerlo equivale a imponer la altura, y por lo tanto el grosor del lecho de molienda en el fondo y la superficie libre en lo alto. Ahora bien, esta superficie hace tres cosas a la vez. Lleva la costra, recibe la nariz y evacúa el calor, puesto que la evaporación domina el enfriamiento de un líquido caliente al aire libre.

      Una taza más ancha se enfría, pues, más rápido, y atraviesa antes la ventana de cata. La tapa, por su parte, tiene su función escrita en el procedimiento: se levanta para oler la molienda seca, y retiene la fragancia hasta el instante elegido.

      Esta taza no está hecha para beber, y tres hechos lo dicen

      Primero, la extracción. Liang, Chan y Ristenpart midieron en sus ensayos de catación un rendimiento de equilibrio de 23,9 por ciento, con un margen de 0,6, en cafés con cafeína, y de 22,2 por ciento en descafeinado. Está por encima de la ventana de 18 a 22 por ciento buscada para una bebida. Hay que decir cómo midieron: el café se infusionaba en un vaso de doce onzas, unos 180 gramos de agua a 99 grados sobre 9 a 14 gramos de molienda, costra hundida en el cuarto minuto, y luego diez minutos más antes de la filtración.

      La cifra describe, pues, la bebida al final de una sesión, no en el momento de la primera cucharada. Los propios autores señalan un posible sesgo, pues esos cafés se infusionaron el mismo día de su tueste, sin desgasificación.

      El mismo trabajo da de paso un resultado que justifica la amplitud de los intervalos normativos: en el equilibrio, en inmersión completa, el rendimiento es insensible a la relación de infusión, al tamaño de molienda, al grado de tueste y a la temperatura entre 80 y 99 grados. Una taza de 210 mililitros y una de 340, dosificadas con la misma relación, dan por tanto aproximadamente la misma bebida. Lo que cuenta es la identidad entre las tazas de una sesión, no el valor absoluto.

      Después, la temperatura. El protocolo de la SCA hace probar de 71 a 21 grados. La norma ISO, sobre el mismo producto, retira la espuma de la molienda de la superficie y hace probar entre 50 y 55 grados. Las dos normas no ponen en la boca el mismo líquido.

      Por último, la comparación directa. Di Donfrancesco, Gutierrez Guzman y Chambers hicieron evaluar trece cafés de Huila por dos vías: cuatro catadores que seguían el protocolo de la SCA, y seis jueces entrenados que probaban la bebida filtrada servida entre 60 y 65 grados. Los dos conjuntos de datos se solapan poco. Un solo par de atributos sobresale de forma positiva, y dos correlaciones son negativas. Los catadores emplearon además 59 términos distintos, de los cuales solo cuatro fueron utilizados por más de dos evaluadores para describir un mismo café. Los autores concluyen que los dos métodos no pueden sustituirse el uno por el otro.

      No hay que sobreinterpretar este último resultado, que cambia a la vez el recipiente, la infusión, la temperatura y el panel: la parte del recipiente no es aislable. Establece solamente esto, que basta: la nota de catación y el perfil de una taza bebida no son el mismo objeto.

      Y queda un vacío, que es el más sorprendente de la lámina. Ningún experimento publicado hace variar solamente la geometría de la taza de catación. Las frases del oficio sobre la taza ancha que se enfría rápido o la taza alta que retiene los aromas son coherentes con la física, pero no están medidas en este objeto.

      Specialty Coffee Association of America, SCAA Protocols: Cupping Specialty Coffee, versión del 16 de diciembre de 2015, y Cupping Protocols de abril de 2005; Specialty Coffee Association, SCA Standard 102-2024, adopción anunciada el 5 de noviembre de 2024; ISO 6668:2008, cláusulas 6.5, 8.4 y 8.5; J. Liang, K. C. Chan y W. D. Ristenpart, Scientific Reports, vol. 11, artículo 6904, 2021; B. Di Donfrancesco, N. Gutierrez Guzman y E. Chambers IV, Journal of Sensory Studies, vol. 29, n.º 4, 2014, p. 301 a 311

      306Las formas contemporáneas: lo que se compra es una hipótesis bien dibujada

      Fotografía de dos copas de café con pie de oro esmaltado, vistas cada una desde un ángulo diferente: paredes turquesa y azul, medallones florales pintados y bordes de colores vivos, monturas hechas en Suiza para el mercado otomano.
      Par de tazas de café ginebrinas para la exportación a Turquía

      Desde hace unos quince años, algunos fabricantes venden la forma del recipiente como un ajuste de cata y no como una elección de mesa. Es el segmento más reciente de esta lámina, y es también aquel en que la distancia entre la afirmación y la medición es mayor.

      El argumento técnico viene del vino y lleva un nombre: la relación D, es decir, el diámetro máximo del recipiente dividido por el diámetro de su abertura. Cuanto más alta es, más superficie de evaporación ofrece el recipiente a la vez que estrecha la salida, y más se acumulan los compuestos volátiles, esas moléculas ligeras que llevan el olor, en el espacio de cabeza de la copa. En la literatura sobre el vino, la intensidad aromática percibida está correlacionada positivamente con esta relación.

      La idea es mucho más antigua que su formalización, y es una bella sorpresa de archivo. Hattox cita la descripción de un ibriq, la olla de café del Levante, por el francés Dufour en el siglo XVII: la base ancha recibe más llama, por lo tanto el agua hierve más rápido, y la abertura es muy estrecha para retener mejor la esencia volátil del brebaje. El razonamiento tiene, pues, al menos tres siglos y medio. Se refería entonces a la olla, no a la taza.

      Spence y Carvalho señalan que esta física no se transpone mecánicamente. El vino se sirve frío y hay que liberar sus volátiles; el café se sirve caliente y hay, al contrario, que retenerlos, pues la mayor volatilidad de una bebida caliente hace difícil esta retención sea cual sea la forma. Existe además un límite superior: si la abertura es demasiado estrecha, la nariz ya no entra en el vaso, y la olfacción ortonasal, la que pasa por las fosas nasales antes del sorbo, se vuelve imposible al beber.

      Lo que afirma cada casa, y en qué se apoya
      • Kruve, CanadáLa gama EQ, premiada dos veces por la SCA en 2019, se vende en pares de vasos opuestos de borosilicato soplado a la boca, de doble pared, de 150 mL cada uno, 155 mm de alto por 98 de ancho. El EXCITE es bulboso, de gran superficie de líquido: el fabricante afirma que esta superficie aumenta la velocidad de oxidación y reduce la acidez. El INSPIRE tiene una pared interior estrechada y una superficie de líquido dos veces menor: limitaría la exposición al aire, concentraría el aroma y reforzaría la acidez. El sitio invoca principios de sensación y de percepción basados en la ciencia, sin nombrar un estudio, un laboratorio ni un panel. El argumento de la oxidación es el más interesante porque es verificable: bastaría con medir el oxígeno disuelto o los marcadores de oxidación en los dos vasos. Nadie lo ha publicado.
      • Loveramics, Hong KongTres tazas de cata de 150 mL. Contrariamente a lo que se lee a menudo, no tienen ni las mismas medidas ni el mismo peso, y el fabricante lo publica: FLORAL 8 × 6 × 8 cm por 148 g, SWEET 7 × 6 × 7 cm por 154 g, NUTTY 7 × 6 × 7 cm por 141 g. La diferencia de peso entre la más ligera y la más pesada alcanza 13 g, cuando Carvalho y Spence se habían cuidado de igualar los suyos con menos de 4 g de diferencia. No se cita ningún estudio.
      • Origami, JapónLa serie Flavor Cup propone tres formas inspiradas en copas de vino. El mecanismo anunciado es inusual, pues Origami no invoca el espacio de cabeza sino la postura de beber: la forma Aroma levantaría el mentón y haría correr el café hacia la parte posterior de la lengua, haciendo más marcada la acidez. El fabricante dice haber consultado a un sumiller, pero no cita ni estudio ni panel.
      • notNeutral y ACMELa gama LINO, diseñada en Los Ángeles con baristas, destaca una pared interior curva, una base gruesa para el calor y un borde afinado para la sensación en boca. La lógica de ACME es puramente volumétrica: un volumen por bebida, 70 mL para el espresso, 150 para el flat white, 190 para el capuchino. Ninguna de las dos pretende modificar la acidez o el dulzor percibidos, y eso hay que ponerlo en su crédito.
      • Nespresso y RiedelLa colección Reveal, desarrollada por vidrieros, es descrita por su fabricante como una promesa de ritual más que como una hipótesis comprobable: ver, luego oler, luego probar. No se menciona ningún protocolo ni panel.

      Un caso se distingue, y es el único lugar donde la investigadora y el diseñador se encuentran. Fabiana Carvalho, coautora del estudio de 2018, acompañó al barista italiano Daniele Ricci, subcampeón mundial en 2023 en Atenas. Las tazas de 150 mL de su presentación exigieron tres años de trabajo conjunto. Su forma es abierta, de borde biselado, alta atrás y baja adelante, para que los jueces accedan a los aromas. El objeto es coherente con la literatura, sin haber sido objeto de un ensayo publicado.

      El estado de la prueba debe decirse sin rodeos y sin desprecio. Un experimento publicado muestra que la forma desplaza el aroma, el dulzor y la acidez percibidos del café de especialidad. Se refiere a 276 personas y a tres tazas que ninguno de los fabricantes citados aquí vende. Sus propios autores no atribuyen el efecto a la sola física. Un segundo, con panel entrenado, no encuentra casi nada.

      Y queda una laguna que, por sí sola, resume el problema. Ningún fabricante de este segmento publica el diámetro de abertura ni el diámetro máximo interior de sus recipientes. La relación D de estos objetos no puede, pues, calcularse, y el argumento físico que invocan no puede verificarse en sus propios productos. No existe ninguna medición de los volátiles por encima del líquido para un recipiente de café comercial, siendo esa la medición más sencilla de hacer. El grosor del borde y el ángulo de las paredes no están documentados por ninguna de las casas citadas.

      En 2019, al pasar revista al ámbito, Spence y Carvalho nombraban a tres de estos fabricantes y concluían que ningún dato empírico respaldaba sus promesas. Nada desde entonces ha llenado ese vacío. La hipótesis sigue siendo plausible, y la literatura sobre el vino la sustenta. Pero lo que se compra es una hipótesis bien dibujada, no un resultado.

      F. M. Carvalho y C. Spence, Food Quality and Preference, vol. 68, 2018, p. 315 a 321; C. Spence y F. M. Carvalho, misma revista, vol. 75, 2019, p. 239 a 248; Hattox, 1985, p. 86 y nota 15, para la descripción del ibriq por Dufour; fichas de producto de los fabricantes citados, consultadas en septiembre de 2026; Daily Coffee News, 7 de septiembre de 2021 y 28 de octubre de 2019; Bargiornale, criterios de la etiqueta IEI Approved Product

      307Asia, y los recipientes hechos para la nariz

      Dos vasos de acero colocados en su platillo, coronados por una espesa espuma beige, una mano al fondo.
      Café filtrado del sur de la India servido en su davara, con la espuma desbordante

      Todo lo anterior mira hacia Occidente, y es un ángulo muerto. Asia posee recipientes para bebida caliente mucho más antiguos que la taza europea, y uno de ellos no tiene estrictamente más que una función: llevar el olor. Fue diseñado para el té, y el café se apropió de él, pero no del todo como se esperaría.

      El wénxiāng bēi, literalmente la copa para oler el perfume, es una copa alta y estrecha en la que nunca se bebe. Pertenece al servicio del gongfu cha, ese método de preparación del té por infusiones cortas y repetidas, y se vende siempre en pareja con una copa para beber baja y ancha.

      El gesto está codificado en cinco tiempos. Se calienta la copa con agua caliente, se vierte en ella el té, se coloca encima la copa para beber boca abajo, se da la vuelta al conjunto, se retira la copa para oler con un movimiento vertical, y se huele la copa vacía mientras se enfría. Este último punto es el verdadero objeto del rito: lo que se respira no es el líquido, sino la película residual que se seca en la pared. Los vendedores taiwaneses distinguen tres momentos, el perfume caliente, el perfume tibio, el perfume frío.

      Su origen es reciente y taiwanés, lo que contradice el discurso comercial occidental. El museo del té de Pinglin, en Nuevo Taipéi, expuso en 2013 ciento cuarenta y cuatro piezas de utensilios y atribuía la paternidad del objeto a Shen Fu-han, entonces de ochenta y tres años, que había visto a clientes oler las copas vacías de su casa de té y había sacado de ello la primera serie taiwanesa de copas para oler. El artículo de prensa que lo informa sitúa la invención unos treinta años antes, es decir, a comienzos de los años 1980. Los comerciantes anglófonos repiten esta década sin citar nunca la fuente.

      El mecanismo propuesto es un efecto chimenea: una abertura estrecha y un cuerpo profundo formarían un conducto donde el aroma se concentra, y luego se libera a medida que la pared se enfría. El mismo discurso recomienda la porcelana blanca o el celadón cocidos por encima de 1 200 grados, cuya superficie densa no absorbe nada, y desaconseja el gres y la tierra porosa, que conservarían los olores de un té en el otro.

      Este razonamiento es coherente con lo que el capítulo sobre los materiales establece de la porosidad. Nunca se ha puesto a prueba. No se ha encontrado ninguna medición de volátiles por encima de una copa para oler, ni ningún ensayo a ciegas que la compare con una copa ordinaria. Un objeto puede servir desde hace cuarenta años sin haber sido nunca publicado.

      Y he aquí el resultado más claro de esta búsqueda. El café de especialidad taiwanés y hongkonés retomó la palabra, pero no la copa. Lo que se vende con ese nombre para el café son vasos altos inspirados en la copa de vino. Un tostador taiwanés vende un vaso para oler de doble pared cuyo modelo de 120 mililitros tiene 5,8 centímetros de abertura por 8,7 de alto; una tienda hongkonesa ofrece uno de 255 mililitros, de 10 centímetros de alto; y los vasos Kruve del capítulo anterior son llamados corrientemente copas para oler el perfume por los revendedores taiwaneses.

      Ninguno de estos fabricantes reivindica la geometría del objeto original, y ninguno practica el volteo. El vocabulario del té sirve para vender un objeto venido del vino.

      China, la India del Sur, Japón y Vietnam

      China. Yunnan produce lo esencial del café chino, 98 por ciento de la producción nacional según las cifras oficiales, para una cosecha que superó las 140 000 toneladas en 2024. Lo que los profesionales chinos llaman la expresión china del café pasa por ingredientes locales y por un cambio de recipiente: el gaiwan, ese cuenco con tapa atribuido a la dinastía Ming en el momento en que el té en hojas reemplaza al té en ladrillos comprimidos, la porcelana azul y blanca, o el gres púrpura de Jianshui. Es un uso, no un protocolo: ningún procedimiento de cata chino publicado reemplaza la taza de catación normalizada por un gaiwan.

      La India del Sur ofrece el caso más interesante de toda la lámina, porque el recipiente es allí un procedimiento. El filter kaapi se sirve en un conjunto de dos piezas de acero inoxidable: un tumbler cilíndrico, y el davara, platillo ancho y abocinado que le sirve de base, de unos 120 mililitros. El gesto es un trasvase: se vierte el café desde lo alto, del tumbler al davara, luego en sentido inverso, de tres a cinco veces, desde una altura de treinta a cuarenta centímetros.

      El nombre popular de «meter coffee» viene de que algunos meseros estiran el hilo hasta casi un metro. La función anunciada es doble, enfriar hasta una temperatura bebible y airear para producir la espuma. La parte térmica es creíble, puesto que un hilo delgado ofrece una gran superficie al aire y el acero inoxidable conduce rápido. Pero ninguna fuente consultada mide nada: ni caída de temperatura, ni volumen de espuma, ni aroma percibido.

      Japón mantiene a la vez dos culturas de la taza de café, y se oponen. La del kissaten, el café a la antigua, emplea una taza gruesa, y Noritake escribe que algunas de sus tazas de café están engrosadas en toda su altura para conservar el calor, lo cual es un argumento de fabricante y no una medición. La de la tercera ola va, al contrario, hacia el borde delgado, abastecida por cuatro focos cerámicos: Arita, en la prefectura de Saga, cuna de la porcelana japonesa, donde la tradición fecha en 1616 el descubrimiento del caolín en el monte Izumiyama; Hasami, en Nagasaki; Mino, en Gifu, que provee la mayor parte de la vajilla japonesa corriente; y Seto, en Aichi. Las medidas publicadas se refieren siempre a las dimensiones totales, nunca al borde.

      Vietnam, por último, integra también el recipiente en el dispositivo de infusión. El phin es un percolador individual, de aluminio, acero inoxidable o latón, colocado directamente sobre el vaso de servicio. El vaso recibe la leche condensada azucarada antes de la extracción, y si es recto y alto, es para alojar el hielo, no el aroma.

      Dos ausencias merecen señalarse en lugar de ocultarse. Corea queda fuera de este capítulo por falta de material publicado: existen colaboraciones con ceramistas, pero sin medidas ni protocolo. Y no se encontró nada sólido para Hong Kong, Singapur, Tailandia e Indonesia más allá del comercio minorista.

      Liberty Times, 2013, exposición del museo del té de Pinglin y atribución a Shen Fu-han; fuentes comerciales taiwanesas para el gesto y el argumento del efecto chimenea, empleadas como testimonio y no como prueba; Sina, despacho del 14 de agosto de 2026 sobre la expresión china del café; State Council Information Office y China Daily, abril de 2025, cosecha 2024 de Yunnan; Noritake, página de historia y dossier sobre las tazas de café; 1616 / arita japan y Hasami Porcelain para las medidas totales

      308El vaso, que es un objeto de plástico

      Vasos de cartón marcados «SOCIAL COFFEE» y pilas de tapas azules sobre una bandeja de madera, manos de un mesero al fondo.
      Vasos de cartón y tapas sobre la superficie de trabajo de un café

      El vaso es el recipiente más extendido del café y el menos descrito. Merece las mismas exigencias que la porcelana, y empieza por una corrección de vocabulario.

      El cartón solo no retiene un líquido caliente. Lo que sostiene el vaso es una película aplicada en la cara interna por extrusión, es decir, por depósito de un polímero fundido sobre el cartón en movimiento, y esa película es casi siempre de polietileno. Una patente de fabricación sitúa este depósito entre 10 y 25 gramos por metro cuadrado. Cuando se habla del sabor de un vaso, no se habla, pues, nunca del cartón: se habla de una película de algunas decenas de micrómetros, llevada a la temperatura de servicio.

      Esta temperatura, por otra parte, ha sido calculada. Brown y Diller buscaron el óptimo entre placer y riesgo de quemadura y lo situaron en 57,8 grados, recomendando un intervalo de servicio de 54 a 71 grados.

      Se han medido dos mecanismos, y el veredicto es más matizado de lo que se dice. El primero es el atrapamiento de aromas: el polímero absorbe moléculas odorantes del líquido y las retira de la nariz del bebedor, absorbiendo los polímeros apolares como el polietileno sobre todo las moléculas apolares. La medición más instructiva es la de van Willige y sus coautores, que pusieron polietileno de baja densidad en contacto con un jugo de naranja: la absorción fue masiva, desapareciendo el valenceno casi por completo del modelo.

      Luego sometieron a un jurado a una prueba triangular, en la que el catador debe designar el intruso entre tres vasos. El jurado no distinguió las muestras hasta veintinueve días de almacenamiento. La pérdida química fue grande, la pérdida percibida fue nula. Un vaso contiene el café quince minutos, no veintinueve días, y el aroma del café está dominado por compuestos polares que el polietileno absorbe mal. El atrapamiento existe; su alcance sobre un café para llevar nunca se ha medido.

      El segundo mecanismo es inverso: la película cede sus propios olores. El polietileno se extruye entre 280 y 340 grados, y Andersson, Nielsen y Wesslén siguieron esta degradación. Su medición es clara: la oxidación de superficie sigue siendo despreciable hasta 280 grados y se vuelve cada vez más importante entre 300 y 325. La nota percibida llamada «plástico» se correlaciona con los aldehídos de C5 a C8 y las cetonas de C7 a C9. Dicho de otro modo, el olor de vaso nuevo viene de la fabricación de la película, no del café.

      La tapa, el PLA y lo que migra realmente

      La tapa y el orificio. La tapa cierra el espacio de cabeza del vaso, conserva el calor e impone un orificio para beber de unos pocos milímetros. Es este orificio el que más cuenta, porque fija el caudal, y por tanto el volumen del sorbo. Ahora bien, Genovese y sus coautores midieron que este volumen modifica la liberación retronasal, la de los aromas que suben de la boca a la nariz en la espiración: con un sorbo de 25 mililitros observan un aumento de ciertos aldehídos, y con sorbos más pequeños los aldehídos bajan mientras la beta-damascenona y el 4-vinilguayacol suben.

      El perfil no disminuye, se desplaza. Una reserva se debe al método: no es un panel sino un simulador de aroma retronasal, en el que la bebida se pone en contacto con saliva humana y el espacio de cabeza se analiza por cromatografía. Nadie probó. Y no se encontró ningún experimento que compare un vaso cubierto y un vaso abierto con café. Las tapas vendidas como liberadoras de aroma avanzan, pues, una promesa plausible y no medida.

      El PLA. El ácido poliláctico reemplaza al polietileno en los vasos llamados compostables. Su transición vítrea, es decir, la temperatura a la que un polímero amorfo pasa de rígido a gomoso, se sitúa entre 55 y 65 grados. Un café servido a 60 grados alcanza, pues, ese umbral. Shi y sus coautores compararon los dos revestimientos en agua caliente: la masa total de partículas liberada por el PLA vale 11,6 microgramos por litro frente a 0,9 para el polietileno, es decir, unas doce veces más, con nanopartículas de PLA confirmadas en dos fracciones de tamaño y ninguna nanopartícula de polietileno detectada. El vaso vegetal libera, pues, más que el vaso petrolero.

      Lo que migra. Ranjan y sus coautores vierten 100 mililitros de agua de 85 a 90 grados en un vaso de papel y cuentan unas 25 000 partículas micrométricas tras quince minutos. Mohery y sus coautores prueban veinte vasos de papel y cinco vasos de polipropileno: plomo mediano de 1,38 microgramos por litro para el papel, 37,2 para el polipropileno, es decir, un factor superior a 26, resultando aquí el vaso de papel el que menos cede de los dos.

      Un estudio turco sobre cuarenta vasos encuentra el DEHP como ftalato dominante, hasta 0,95 miligramos por kilogramo, e identifica cinco fotoiniciadores procedentes de las tintas de impresión. Este último punto merece anotarse: el decorado impreso en el exterior contribuye a lo que se encuentra en el interior.

      Estas cifras no dicen «peligro». Dicen que un vaso caliente es un sistema químico activo, lo cual no es lo mismo, y que la normativa se ha movido en consecuencia: el límite de migración del DEHP se redujo de 1,5 a 0,6 miligramos por kilogramo en 2023, y el bisfenol A está prohibido en contacto con alimentos por un reglamento que entró en vigor el 20 de enero de 2025, con plazos: los objetos conformes con las reglas anteriores pudieron ponerse en el mercado hasta el 20 de julio de 2026, hasta el 20 de enero de 2028 para ciertos envases y el equipo profesional, y los objetos reutilizables pueden seguir a la venta hasta el 20 de enero de 2029.

      Los reutilizables tienen sus propios defectos. La melamina, sola o cargada con fibra de bambú, cede formaldehído en caliente: la autoridad neerlandesa de seguridad alimentaria tomó muestras de cuarenta y seis vasos del comercio, de los cuales el 88 por ciento respetaba el límite de 15 miligramos por kilogramo, y algunos superaban los 200 miligramos. Detalle decisivo, el bambú no está autorizado en la Unión Europea como aditivo de los materiales plásticos en contacto con los alimentos, y los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo retiraron estos productos del mercado.

      En cuanto al sabor metálico que se atribuye en todas partes al acero inoxidable, no se encontró ninguna medición sensorial a ciegas con café en vaso de acero inoxidable. Lo que está medido es lo contrario: Carvalho y Spence mostraron, con 51 expertos y 132 consumidores, que un simple revestimiento metalizado exterior cambia las notas, un café brasileño siendo mejor puntuado en la taza bronce y uno keniano en la dorada. El ojo pesa, pues, sobre el veredicto, y el metal probado no era más que un color de superficie.

      Patente WO 2015/020749 A1; F. Brown y K. R. Diller, Burns, vol. 34, n.º 5, 2008, p. 648 a 654; R. W. G. van Willige y otros, Food Additives and Contaminants, vol. 20, n.º 1, 2003, p. 84 a 91; T. Andersson, T. Nielsen y B. Wesslén, Journal of Applied Polymer Science, vol. 95, n.º 4, 2005, p. 847 a 858; A. Genovese y otros, Food Research International, vol. 61, 2014, p. 100 a 111; V. P. Ranjan, A. Joseph y S. Goel, Journal of Hazardous Materials, vol. 404, parte B, 2021, artículo 124118; K. Shi y otros, ACS Food Science and Technology, vol. 6, n.º 9, 2026, p. 2988 a 2998; M. Mohery y otros, Toxics, vol. 13, n.º 8, 2025, artículo 626; S. Kıralan, İ. Toptancı y C. Sezer, Journal of Environmental Science and Health, Part B, vol. 61, n.º 4, 2026, p. 176 a 184; «Migration of formaldehyde from biobased bamboo/melamine cups», Chemosphere, 2022; F. M. Carvalho y C. Spence, International Journal of Gastronomy and Food Science, vol. 23, 2021, artículo 100285; reglamentos (UE) 2023/1442 y 2024/3190

      309La mayor encuesta jamás realizada, y por qué no zanja la cuestión

      Vaso grande de doble pared con pie que muestra tres capas distintas de café y leche coronadas de espuma, colocado sobre una tabla de roble.
      Bebida láctea en capas en un vaso de doble pared

      Tarde o temprano, un estudio tenía que plantear la pregunta al gran número. Juravle y sus coautores publicaron en 2026 una encuesta de ciencia participativa con 2 987 personas, en once países y en cinco continentes, cada una calificando el placer obtenido con su propio café, en su propio recipiente, declarando las circunstancias.

      El tipo de taza sobresale. La cerámica queda a la cabeza con 8,25 de media, por delante del plástico con 7,85 y del papel con 7,82, y las tazas llamadas premium, cerámica y vidrio, valen 2,8 puntos porcentuales de aprecio más que las demás.

      Dos cifras impiden sacar mucho de ello, y hay que darlas las dos. Primero, el tamaño del efecto: la eta cuadrada parcial vale 0,007, es decir, el recipiente explica menos de uno por ciento de la varianza de las notas. Después, el tamaño de la muestra por categoría: solo treinta y cinco personas bebían en una taza metálica, de cerca de tres mil. La encuesta no dice, pues, nada del metal.

      A esto hay que añadir una debilidad de principio, que es la de toda encuesta declarativa. Beber en una taza de cerámica quiere decir estar sentado en casa o en el café; beber en un vaso de papel quiere decir caminar hacia la oficina. La taza y el contexto están confundidos, y nada en el dispositivo permite separarlos.

      El mismo estudio se contradice, por otra parte, sobre la tapa. Su resumen coloca el hecho de beber con tapa entre los rasgos asociados al desagrado; el modelo de regresión publicado en el cuerpo del artículo le da un efecto principal positivo de 3,1 puntos porcentuales, acompañado de una interacción con la estación. Los dos enunciados vienen del mismo artículo, y esta lámina no zanja entre ellos.

      G. Juravle, D. E. Diaconașu, A. M. Andrei, F. Reinoso-Carvalho, S. D'Alfonso, V. Goglio, K. Motoki, S. Schmidt, C. Uçuk, G. Van Doorn, F. M. Carvalho y C. Spence, «A multi-country citizen-science study on what makes us enjoy a cup of coffee», npj Science of Food, vol. 10, n.º 1, 2026, artículo 208

      310Lo que se puede decir al final, y lo que no se puede

      Fotografía de un conjunto de zarfs otomanos, esos soportes de taza sin asa de plata, de tombac dorado, de madera y de cobre, presentados con las pequeñas tazas de porcelana que recibían.
      Colección de zarfs otomanosTitit · CC BY-SA 4.0

      Cuatro cosas se sostienen al término de esta lámina, y no son las que se esperaban al empezar.

      La primera es térmica, y es la mejor establecida. Una taza de porcelana ordinaria pesa térmicamente más o menos tanto como el espresso que recibe, de modo que le quita la mitad de su diferencia con la temperatura ambiente en los segundos del servicio. El precalentamiento no es, pues, una coquetería, es el único gesto de toda esta lámina cuyo efecto se calcula y se cifra en decenas de grados. Y más vale una taza ligera precalentada que una taza pesada tomada del estante.

      La segunda es perceptiva, y es pequeña. La forma del recipiente desplaza los juicios unas décimas de punto en escalas de diez, en catadores en sesión única, tanto aficionados como profesionales. Este efecto es real, está medido con 276 personas, y desaparece casi por completo en un panel entrenado que compara. Hay que saber mantener juntos los dos resultados en lugar de elegir el que conviene.

      La tercera es que la promesa cuenta más que la física. El resultado más sólido de toda la literatura sobre el color no es que una taza amarilla vuelva un café más ácido: es que el aprecio baja cuando la taza prometió algo distinto de lo que da el café. El recipiente anuncia, y el bebedor compara. Es un mecanismo de expectativa, no un mecanismo de gusto, y es probablemente lo esencial de lo que hace un recipiente.

      La cuarta es una constatación de método. En los puntos en que el oficio más afirma, no mide. Ningún experimento hace variar solamente la geometría de la taza de catación, siendo el único recipiente normalizado del café. Ningún fabricante de copas de cata publica los dos diámetros que permitirían verificar el argumento físico que invoca. No existe ninguna medición de los volátiles por encima del líquido para un recipiente de café comercial, siendo el experimento más sencillo del conjunto.

      No existe ninguna medición sensorial a ciegas sobre el café en recipiente metálico. Y sobre el cuerpo percibido en función del grosor del borde, que es la frase más repetida del oficio, no existe nada en absoluto.

      Queda lo que se sabe desde hace tres siglos y medio y que nunca ha sido desmentido: una abertura estrecha retiene la esencia volátil del brebaje. Dufour lo escribía de una olla de café en el siglo XVII. Nadie lo ha medido todavía en una taza.

      Lámina XXII

      La normativa del café

      Un saco de café verde cruza una frontera, un taller de tueste, una etiqueta, un contenedor amarillo. En cada etapa se aplica un texto distinto, escrito por una autoridad distinta, a menudo para un producto que no es el café. La Unión fija un contenido máximo de ocratoxina A, una toxina de moho, para el café tostado pero no para el verde; Francia define la palabra «café» mediante un decreto de 1991; los países de origen expiden certificados cuyo uso a la entrada de la Unión solo está documentado por quienes los emiten; y los sellos que se creen legales son, en su mayoría, contratos privados. Esta lámina sigue el saco de la parcela a la taza, dice quién regula qué, qué pide realmente cada texto, a quién, y dónde calla.

      311El marco: quién regula qué, etapa por etapa

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. 4 plazos vencen después de esa fecha; están agrupados al final de la sección.

      No existe una ley del café. Existe una pila de textos escritos por otras razones, la salud, el fraude, el bosque, el impuesto, los residuos, que se cruzan sobre el mismo saco. Esta sección traza su mapa: en cada etapa, qué texto, qué autoridad, y quién debe aportar la prueba.

      Una superposición, no un desorden

      Cuando se dice que la normativa del café es una jungla, se describe una impresión acertada con una causa falsa. El café casi no tiene textos propios: en Francia, un decreto de 1991 sobre lo que se tiene derecho a llamar café; en la Unión, una directiva de 1999 sobre los extractos. Todo lo demás procede de textos generales, escritos para el conjunto de los alimentos o para siete materias primas agrícolas, y que se aplican al café porque forma parte de ellos. La dificultad no es el número de reglas, sino que ninguna mira el saco entero: cada etapa depende de una autoridad que solo ve la suya.

      Reglamento, directiva, decreto: tres maneras de obligar

      La Unión Europea (UE) legisla de dos maneras, y la diferencia explica por qué algunas reglas son idénticas en todas partes y otras no. El reglamento se aplica tal cual en los veintisiete Estados, el mismo día, sin pasar por el derecho nacional: es el caso del Reglamento (UE) n.º 1169/2011, llamado INCO (por «información de los consumidores»), que rige la etiqueta; del Reglamento (UE) 2023/915 sobre contaminantes; del Reglamento (UE) 2023/1115 contra la deforestación importada, el EUDR (del inglés European Union Deforestation Regulation). La directiva fija un resultado y deja que cada Estado lo escriba en su derecho: la Directiva 1999/4/CE sobre los extractos de café fue transpuesta en Francia por el Decreto n.º 2001-977 del 26 de octubre de 2001. Esta directiva tiene una particularidad que importa: su artículo 3 prohíbe a los Estados adoptar, para los extractos, disposiciones nacionales que ella no prevé (fuente 4). Para el soluble, la armonización es, pues, total.

      El café tostado, en cambio, nunca ha sido armonizado. Por eso Francia conserva un texto propio, el Decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991, dictado para la aplicación de la ley del 1 de agosto de 1905 sobre fraudes, vigente al 21 de octubre de 2026 y cuya última modificación data del 3 de abril de 1997 (fuente 5). Reserva la palabra «café» y fija los contenidos máximos de agua, de cenizas y de cafeína residual (sección 2). Este decreto no cierra la frontera: un producto legalmente fabricado y denominado en otro Estado miembro puede conservar en Francia su denominación original, que debe completarse si no permite al consumidor conocer la naturaleza real del producto (artículo 17, apartado 2, del Reglamento (UE) n.º 1169/2011, fuente 6).

      La base: el operador responde primero

      Bajo todos estos textos, un reglamento hace las veces de constitución: el Reglamento (CE) n.º 178/2002, que establece los principios de la legislación alimentaria. Su artículo 17 invierte lo que uno imagina: no es el Estado quien garantiza que un café es conforme, es el operador, en todas las etapas bajo su control; el Estado verifica que lo haga (fuente 1). El artículo 18 impone la trazabilidad llamada «un paso hacia atrás, un paso hacia adelante»: cada uno debe poder nombrar a quién le suministró el café y a quién se lo entregó, y decirlo a las autoridades que lo soliciten. El artículo 19 obliga a retirar un producto del mercado, e informar de ello a las autoridades, desde que el operador «considere o tenga motivos para pensar» que no es seguro; si el producto ha podido llegar al consumidor, hay que informarle y, si es necesario, recuperar el producto. El distribuidor que no toca ni el envase, ni la etiqueta, ni el producto actúa solo «dentro de los límites de sus actividades propias», pero debe transmitir la información y cooperar (artículo 19, apartado 2).

      Para la etiqueta, la misma lógica designa a una persona precisa: el operador «con cuyo nombre o razón social se comercializa el producto alimenticio», o el importador si ese operador no está establecido en la Unión (artículo 8 del Reglamento (UE) n.º 1169/2011, fuente 6). Un café vendido bajo la marca de una cadena compromete, pues, a esa cadena, aunque un tostador lo haya envasado para ella. Los controles oficiales siguen el Reglamento (UE) 2017/625: regulares, proporcionados al riesgo, y efectuados «sin previo aviso» salvo justificación (artículo 9, fuente 2). Además, un taller de tueste debe ser conocido por la administración: todo establecimiento que produce, transforma o distribuye alimentos se notifica a la autoridad competente para ser registrado (artículo 6 del Reglamento (CE) n.º 852/2004, fuente 3).

      Quién controla en Francia, desde 2024

      Durante décadas, dos administraciones se repartían la alimentación: la DGCCRF (Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude, Ministerio de Economía) y la DGAL (Dirección General de Alimentación, Ministerio de Agricultura). A mediados de 2022 el gobierno decidió crear una «policía única» de la seguridad sanitaria de los alimentos. El calendario publicado por la DGCCRF el 15 de diciembre de 2023 es el siguiente: misiones transferidas en la administración central desde el 1 de enero de 2023; retirada de los agentes de la DGCCRF de los controles en la producción desde el 1 de septiembre de 2023, y luego de los controles en la entrega directa el 31 de diciembre de 2023; misión «plenamente confiada» a la DGAL a partir del 1 de enero de 2024 (fuente 7). La DGCCRF conserva «la lealtad del etiquetado y de las menciones valorizadoras, así como la lucha contra el fraude».

      Para un saco de café, el reparto se enuncia con sencillez. Un contenido de ocratoxina A demasiado alto o un residuo de plaguicida dependen de la DGAL y de sus servicios departamentales, las DDPP (direcciones departamentales de protección de las poblaciones). Un «arábica puro» que no lo es, un peso faltante o un descafeinado con demasiada cafeína dependen de la DGCCRF. En el terreno, la frontera es menos nítida, y la propia DGCCRF escribe que seguridad y lealtad están «a veces estrechamente vinculadas». Por encima de ambas, el RASFF (sistema de alerta rápida de la Unión para alimentos y piensos) conecta a las autoridades de los Estados: de 2019 al 20 de octubre de 2026, 107 notificaciones responden a la búsqueda «coffee», y la causa nombrada más frecuente es la ocratoxina A (fuente 11).

      El saco, estación por estación

      El cuadro sigue un saco de la parcela al contenedor. Solo retiene los textos que obligan. Las normas privadas (sellos, referenciales de auditoría, normas de la Organización Internacional de Normalización, ISO) solo obligan si un contrato las retoma; la sección 9 las trata aparte.

      EtapaLo que se juegaTextos principalesQuién aporta la prueba
      ParcelaAusencia de deforestación posterior al 31 de diciembre de 2020, geolocalización de las parcelasReglamento (UE) 2023/1115 (EUDR); derecho del país productorEl operador que pone el café en el mercado de la Unión (sección 8)
      Puerto de exportaciónCertificado de origen para cada exportación, marca de identificación en cada sacoReglas de la Organización Internacional del Café, ICC-102-9 Rev. 5; textos de las instituciones de origenEl exportador y la agencia de certificación del país (sección 10)
      Frontera de la UniónClasificación aduanera, derechos, residuos de plaguicidas en el grano verde, certificado orgánicoNomenclatura Combinada; Reglamentos (CE) n.º 396/2005, (UE) 2018/848, (UE) 2017/625El importador (sección 6)
      TallerHigiene, análisis de peligros, ocratoxina A y acrilamida del tostado, denominaciónReglamentos (CE) n.º 852/2004, (UE) 2023/915, (UE) 2017/2158; Decreto n.º 91-340El tostador (secciones 2, 4 y 5)
      Estantería o sitio web de ventaEtiqueta, cantidad, declaracionesReglamento (UE) n.º 1169/2011; Decreto n.º 78-166; Reglamento (CE) n.º 1924/2006Aquel con cuyo nombre se vende el café (secciones 3 y 11)
      ContenedorEnvase, reciclabilidad, señalización para la clasificación de residuosReglamento (UE) 2025/40 sobre envases; ley n.º 2020-105, llamada AGEC (antidesperdicio para una economía circular)Quien pone el envase en el mercado (sección 7)

      Lo que sorprende: el límite recae sobre el tostador

      El Reglamento (UE) 2023/915, consolidado al 19 de agosto de 2026, fija un contenido máximo de ocratoxina A, una toxina producida por mohos durante el secado y el almacenamiento, de 3,0 µg/kg para los granos de café tostado y el café tostado molido, y de 5,0 µg/kg para el café soluble (anexo I, puntos 1.2.14 y 1.2.15, fuente 9). No fija ninguno para el café verde. El defecto nace en la finca o en el almacén, pero el límite legal se aplica al producto del tostador, que es el primero en transformar y, por tanto, el primero en vender un producto sometido al umbral. El decreto francés de 1991 sí exige que el café verde no haya sufrido «ninguna alteración o contaminación, en particular por putrefacción o moho» (artículo 2, fuente 5), pero sin cifra. Es mediante el contrato de compra, y el análisis a la recepción, como el tostador traslada ese riesgo hacia los eslabones previos de la cadena.

      Los países de origen: reglas que Europa no reclama

      Los países productores añaden sus propias capas. La más antigua es el certificado de origen de la Organización Internacional del Café (OIC, ICO en inglés). Según sus reglas revisadas el 7 de octubre de 2022, «cada exportación» de café, en todas sus formas, debe estar cubierta por un certificado expedido en el país de origen, cada saco lleva una marca de identificación de la OIC, y una copia se envía a la Organización dentro de los 60 días siguientes al embarque (fuente 10). Desde el fin de las cuotas de exportación del Convenio Internacional en 1989, el dispositivo sirve sobre todo a la estadística. Ninguno de los textos de la Unión leídos para esta sección lo convierte en condición de entrada: es una obligación del país exportador. A ello se suman instituciones que gestionan nombres, como la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) o la autoridad jamaiquina que controla el Blue Mountain, y normas de exportación propias de cada país, que la sección 10 y la página sobre las instituciones de origen detallan.

      Qué cambia, y para quién

      • Tostador: primer operador que transforma, le corresponden la ocratoxina A y la acrilamida del tostado, la denominación, la etiqueta si vende con su nombre, el registro de su taller y la trazabilidad de cada lote.
      • Importador: asume la aduana, el EUDR si es el primero en poner el café en el mercado de la Unión, el certificado orgánico y los residuos de plaguicidas del verde.
      • Distribuidor: solo responde de lo que toca, salvo cuando el café lleva su marca; debe transmitir un retiro o una recuperación del producto.
      • Consumidor: solo ve la etiqueta, la parte más visible y menos completa del dispositivo.

      Lo que entra en vigor después del 21 de octubre de 2026

      Tres fechas recaen sobre el café en los catorce meses que vienen. Las obligaciones de diligencia debida del EUDR se aplican a partir del 30 de diciembre de 2026, y del 30 de junio de 2027 para las microempresas y pequeñas empresas (artículo 38, fuente 8). Los extractos, esencias y concentrados de café (partida 2101 11 00 de la Nomenclatura Combinada) entran en el anexo I del EUDR a partir del 30 de diciembre de 2027 (fuente 8). La etiqueta armonizada de clasificación de los envases es exigible a más tardar el 12 de agosto de 2028, o 24 meses después del acto de ejecución que la defina si esa fecha es posterior (artículo 12 del Reglamento (UE) 2025/40, fuente 12).

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · RASFF 2026.3936

      Francia notifica una alerta por contenidos excesivos de ocratoxina A en un café suministrado por Italia y originario de Honduras. Tres países, tres papeles: el productor, el transformador o proveedor, y el Estado donde se controla el producto.

      Lo que muestra el caso El límite se aplica al producto puesto en el mercado, y el RASFF conecta a la autoridad que mide con la del país de donde viene el lote.

      · RASFF 2021.2684

      Rechazo en la frontera, notificado por Francia, de un café verde orgánico procedente de la India, por presencia de óxido de etileno, sustancia no autorizada. El lote no entró en el mercado de la Unión.

      Lo que muestra el caso El puesto fronterizo: los residuos de plaguicidas se juzgan sobre el grano verde.

      · Rappel Conso, ficha 2026-04-0324

      Retiro de un café molido de Etiopía en paquete de 250 g vendido bajo una marca de distribuidor, por presencia de ocratoxina A, publicado en el sitio público de retiros de productos (fuente 13).

      Lo que muestra el caso El artículo 19 del Reglamento (CE) n.º 178/2002: retiro del mercado y recuperación cuando el producto ha podido llegar al consumidor; la cadena cuya marca figura en el paquete responde de ello.

      Para recordar

      • El primer responsable de la conformidad de un café es la empresa bajo cuyo nombre se vende, no la administración ni el proveedor (Reglamento (CE) n.º 178/2002, artículo 17; Reglamento (UE) n.º 1169/2011, artículo 8).
      • El límite de ocratoxina A apunta al tostado (3 µg/kg) y al soluble (5 µg/kg), nunca al verde: solo el contrato de compra y el análisis a la recepción protegen al tostador.
      • Desde el 1 de enero de 2024, la seguridad sanitaria depende de la DGAL y de las DDPP; la etiqueta, la denominación y el fraude siguen en la DGCCRF.
      • Saber, lote por lote, a quién se compró y a quién se vendió, con los documentos que lo respalden, es una obligación legal y la condición de un retiro rápido.
      • Un sello solo obliga por contrato; un reglamento obliga a todos, el mismo día, en los veintisiete Estados.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • El texto que organiza la policía única no se ha leído: el calendario proviene de la página de la DGCCRF del 15 de diciembre de 2023, leída en su captura de archivo del 14 de diciembre de 2024 (el sitio responde 403 a los scripts).
      • El reparto real, dentro de una misma DDPP, entre agentes de la DGAL y de la DGCCRF para un taller de tueste no está escrito en ningún texto primario encontrado.
      • El certificado de origen de la OIC a la entrada de la Unión: ningún texto de la Unión leído lo exige; no se ha verificado la práctica de la aduana francesa.
      • El Decreto n.º 2001-977, que transpone la Directiva 1999/4/CE, no pudo volver a abrirse (verificación antirrobot de Légifrance, 21 de octubre de 2026).

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Aplicación de las obligaciones del EUDR a los operadores y comerciantes, café incluido (artículo 38, apartado 2).fuente 8
      Aplicación del EUDR a las microempresas y pequeñas empresas (artículo 38, apartado 3).fuente 8
      Los extractos, esencias y concentrados de café (partida 2101 11 00 de la Nomenclatura Combinada) entran en el ámbito del EUDR (anexo I).fuente 8
      Etiqueta armonizada de clasificación en los envases, o 24 meses después del acto de ejecución si es posterior (artículo 12 del Reglamento (UE) 2025/40).fuente 12

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (CE) n.º 178/2002, artículos 17, 18 y 19, versión consolidada al 1 de enero de 2026 (CELEX 02002R0178-20260101) · en línea · primario
      2. Reglamento (UE) 2017/625, controles oficiales, artículo 9 · en línea · primario
      3. Reglamento (CE) n.º 852/2004, higiene de los productos alimenticios, artículo 6 · en línea · primario
      4. Directiva 1999/4/CE del 22 de febrero de 1999, extractos de café y de achicoria, artículo 3, versión consolidada al 18 de noviembre de 2013 · en línea · primario
      5. Decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991 (café), artículos 1 a 7 y anexo, versión vigente al 21 de octubre de 2026, leída en pantalla · en línea · primario
      6. Reglamento (UE) n.º 1169/2011 (INCO), artículos 8 y 17, versión consolidada al 1 de abril de 2025 · en línea · primario
      7. DGCCRF, «La sécurité sanitaire des aliments prise en charge par la DGAl», 15 de diciembre de 2023, captura de archivo del 14 de diciembre de 2024 · en línea · primario
      8. Reglamento (UE) 2023/1115 (EUDR), artículos 2 y 38, anexo I, versión consolidada al 18 de septiembre de 2026 · en línea · primario
      9. Reglamento (UE) 2023/915, contaminantes, anexo I, puntos 1.2.14 y 1.2.15, versión consolidada al 19 de agosto de 2026 · en línea · primario
      10. Organización Internacional del Café, Rules on Statistics, Certificates of Origin, ICC-102-9 Rev. 5, 7 de octubre de 2022 (introducción, reglas 2, 3 y 4) · en línea · primario
      11. RASFF Window, búsqueda «coffee», 107 notificaciones del 1 de enero de 2019 al 20 de octubre de 2026, mediante la API pública; notificaciones 2026.3936 y 2021.2684 · en línea · datos
      12. Reglamento (UE) 2025/40, envases y residuos de envases, artículo 12 · en línea · primario
      13. Rappel Conso, conjunto de datos rappelconso-v2-gtin-trie, ficha 2026-04-0324 del 30 de abril de 2026 · en línea · datos

      312Denominaciones y composición: lo que se tiene derecho a llamar café

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. Un plazo vence después de esa fecha; figura al final de la sección.

      La palabra «café» está reservada, y la regla que la reserva es francesa, data de 1991 y sigue vigente. La Unión solo define los extractos. Entre ambos, «arábica puro», «especialidad» o «aromatizado» viven bajo una sola regla: no engañar.

      Una palabra reservada por un decreto de 1991

      El Decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991 se releyó en pantalla en Légifrance el 21 de octubre de 2026, en su versión vigente, tabla incluida (fuente 1). Su artículo 1 va más lejos de lo que se cree: reserva a los productos que define no solo el nombre «café», con o sin calificativo, y todo derivado de esa palabra, sino también el nombre de una especie de cafeto «o de una variedad de esas especies». La palabra «arábica» en un paquete está, pues, regulada por el mismo texto que la palabra «café». Un segundo párrafo abre una puerta: el término sigue admitido, según los usos, para alimentos o bebidas «cuya elaboración ha requerido el uso de café», lo que abarca un pastel o un helado de café.

      Los artículos siguientes plantean cuatro definiciones encadenadas. El «café verde» o «café en bruto» designa los granos procedentes de las especies cultivadas del género Coffea, libres de su pergamino, sin ninguna «alteración o contaminación, en particular por putrefacción o moho» (artículo 2). El «café» tostado es el producto del tueste de ese café verde, «que no ha sufrido ninguna sustracción de sus principios constituyentes» (artículo 3): no se le puede haber quitado nada. El «café molido» es la molienda de ese tostado (artículo 4). El «café descafeinado» es un tostado del que se ha eliminado la cafeína, o el tueste de un verde descafeinado (artículo 5). Para la bebida, por último, «café» designa el producto obtenido a partir de agua y de café (artículo 6), y los sucedáneos, achicoria, cebada, mezclas, deben llevar el calificativo «tostado» o llamarse «sucedáneos tostados» (artículo 7, único artículo modificado desde 1991, por el Decreto n.º 97-298 del 27 de marzo de 1997).

      Las cifras del anexo, y por qué esas

      Cada línea del anexo apunta a un fraude antiguo. Las materias extrañas, piedras y ramitas, añadían peso; el agua también, ya que se vendía agua al peso del café; las cenizas, es decir lo que queda tras la combustión, delatan la tierra, las cascarillas o los minerales añadidos (fuente 1).

      Parámetro del café tostadoContenido máximo en pesoPrecisión del texto
      Piedras u otras materias extrañas al café1 %Artículo 3 y anexo
      Agua5 %No se aplica a los cafés preenvasados si la materia seca representa al menos el 95 % del peso neto indicado
      Cenizas6 %Valen también para el café molido (artículo 4)
      Cafeína anhidra residual del tostado descafeinado0,1 %Referida al «producto supuestamente seco» (artículo 5)

      El umbral de 0,1 % es, pues, francés, y se calcula sobre la materia seca. La DGCCRF (Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude) lo aplica formulándolo «0,1 g / 100 g» en su encuesta de 2018 (fuente 10). Ningún texto de la Unión Europea (UE) fija un contenido de cafeína para el tostado descafeinado: varias páginas del sitio atribuyen esa cifra a la directiva europea, lo que la relectura corrige.

      El descafeinado: dos umbrales, dos textos

      El descafeinado obedece a dos regímenes según su forma. En grano o molido, rige el decreto de 1991 y su 0,1 %. En soluble, rige la Directiva 1999/4/CE: la mención «descafeinado» solo se permite si la cafeína anhidra no supera el 0,3 % de la materia seca procedente del café, y debe figurar en el mismo campo visual que la denominación (artículo 2, fuente 2). El decreto añade una mención que casi nadie conoce: cuando el café ha sido tratado para eliminar parte de la capa cerosa de los granos, el etiquetado debe decirlo «de manera apropiada» (artículo 5).

      Los solventes de descafeinización se rigen por un texto general, la Directiva 2009/32/CE sobre los solventes de extracción (consolidada al 16 de febrero de 2023, fuente 9). El diclorometano está limitado a 2 mg/kg en el café tostado; el acetato de metilo y la metiletilcetona, a 20 mg/kg en el café o el té; el acetato de etilo figura entre los solventes utilizables «respetando las buenas prácticas de fabricación», sin residuo cuantificado. La sección 4 trata estos residuos con los demás contaminantes.

      El soluble: una definición europea cerrada

      La Directiva 1999/4/CE define el «extracto de café», llamado también «café soluble» o «café instantáneo»: un concentrado obtenido por extracción de granos tostados «utilizando únicamente agua», sin hidrólisis por ácido o base, que contiene solo los principios solubles y aromáticos del café (anexo, punto 1, fuente 2). El extracto sólido o en pasta no puede contener nada más. El líquido puede contener azúcares, hasta un 12 % como máximo, y debe entonces llevar una mención del tipo «con azúcar»; puede llamarse «concentrado» por encima del 25 % de materia seca de café; la pasta y el líquido indican su contenido mínimo de materia seca (artículo 2). La directiva excluye expresamente el «café torrefacto soluble», procedente de un café tostado con azúcar.

      La gran tabla de las palabras

      Las casillas vacías del cuadro son el asunto: son palabras que se venden sin definición.

      DenominaciónTextoCondiciónQuién controla
      Café verde, café en brutoDecreto n.º 91-340, art. 2Granos de Coffea sin pergamino, sanos, sin mohoDGCCRF
      Café (tostado)Decreto n.º 91-340, art. 3 y anexoNinguna sustracción; materias extrañas 1 %, agua 5 %, cenizas 6 %DGCCRF
      Café molidoDecreto n.º 91-340, art. 4Molienda del tostado, mismos contenidos de agua y cenizasDGCCRF
      Café descafeinado (grano, molido)Decreto n.º 91-340, art. 5Cafeína anhidra 0,1 % como máximo, sobre producto secoDGCCRF
      Café (bebida)Decreto n.º 91-340, art. 6Agua y caféDGCCRF
      Extracto de café, café soluble, café instantáneoDirectiva 1999/4/CE, anexo 1 a)Solo agua; materia seca de café al menos 95 %DGCCRF
      Extracto de café en pastaDirectiva 1999/4/CE, anexo 1 b)70 a 85 % de materia seca de caféDGCCRF
      Extracto de café líquidoDirectiva 1999/4/CE, anexo 1 c)15 a 55 %; azúcares 12 % como máximo; «concentrado» por encima de 25 %DGCCRF
      Extracto de café descafeinadoDirectiva 1999/4/CE, art. 2 b)Cafeína anhidra 0,3 % de la materia seca como máximoDGCCRF
      Extracto de achicoriaDirectiva 1999/4/CE, anexo 295 % (sólido), 70 a 85 % (pasta), 25 a 55 % (líquido, azúcares 35 % como máximo)DGCCRF
      Sucedáneo tostado, sucedáneos tostadosDecreto n.º 91-340, art. 7Calificativo «tostado»; ninguna confusión con el caféDGCCRF
      Pulpa de cerezas de café, cáscaraReglamento de Ejecución (UE) 2022/47Denominaciones impuestas; advertencia por encima de 150 mg/l de cafeínaReparto no establecido (nuevo alimento)
      Infusión de hojas de cafetoReglamento de Ejecución (UE) 2020/917Denominación impuesta; cafeína por debajo de 80 mg/lReparto no establecido (nuevo alimento)
      «Arábica puro», «100 % arábica»DGCCRF, en virtud de la prohibición de engañar
      «Café de especialidad»DGCCRF, en virtud de la prohibición de engañar

      La columna «quién controla» se deduce del reparto de 2024 (sección 1): la denominación depende de la lealtad, por tanto de la DGCCRF. Para los nuevos alimentos, la DGCCRF aún instruía los expedientes en 2018 (fuente 10); el reparto actual con la DGAL, que se ocupa de la seguridad sanitaria, no está escrito en ningún texto leído.

      Lo que no está definido: «arábica puro», «especialidad»

      Ningún texto alimentario define el «arábica puro». El decreto de 1991 reserva el nombre de la especie pero no dice qué proporción de canephora vuelve engañoso un «100 % arábica». Estas menciones caen bajo la regla general del artículo 7 del Reglamento (UE) n.º 1169/2011, llamado INCO («información de los consumidores»): la información «no induce a error», en particular sobre «la naturaleza, la identidad, las cualidades, la composición» o el país de origen (fuente 4). Queda por medir. El marcador utilizado es el 16-O-metilcafestol, un compuesto presente en el canephora y ausente del arábica. Suiza, fuera de la Unión pero asociada a la acción conjunta sobre el café de la operación OPSON VIII, llevada a cabo contra el fraude alimentario bajo la coordinación de Europol e Interpol, publicó su umbral de acción: por encima de 50 mg/kg, la presencia de canephora ya no es «técnicamente inevitable» (fuente 12). La Unión no tiene un umbral equivalente, y la DGCCRF solo dice enriquecer una base de datos de cafés según su origen en el Servicio Común de Laboratorios (fuente 10).

      «Café de especialidad» tampoco tiene definición legal. El puntaje de 80 puntos sobre 100 en la planilla de la SCA (Specialty Coffee Association) es una convención privada que ningún texto retoma. Escribir «especialidad» solo compromete al artículo 7: hay que poder justificar lo que la palabra da a entender.

      Lo que se añade al café: aromas, hongos, pulpa

      Un café aromatizado ya no es un producto de un solo ingrediente: lleva una lista de ingredientes, los eventuales alérgenos y, según nuestra lectura del artículo 22 del Reglamento (UE) n.º 1169/2011, el porcentaje de café, puesto que el café figura en la denominación (fuente 4, deducido). La palabra «natural» está regulada: «aroma natural de avellana» exige que al menos el 95 % de la parte aromatizante proceda de la avellana (artículo 16 del Reglamento (CE) n.º 1334/2008, fuente 5).

      Todo ingrediente cuyo consumo era «insignificante» en la Unión antes del 15 de mayo de 1997 es un nuevo alimento, que solo puede venderse una vez autorizado e inscrito en la lista de la Unión (artículos 3 y 6 del Reglamento (UE) 2015/2283, fuente 6). La pulpa seca de cerezas de café lo es desde el Reglamento de Ejecución (UE) 2022/47 del 13 de enero de 2022, como alimento tradicional de un tercer país, con denominaciones impuestas, «pulpa de cerezas de café» o «cáscara (pulpa de cerezas de café)», y la mención «alto contenido de cafeína» por encima de 150 mg/l (fuente 7). La infusión de hojas de cafeto lo es desde el Reglamento de Ejecución (UE) 2020/917 del 1 de julio de 2020 (fuente 8). Los «cafés con hongos», mezclados con chaga, cordyceps o trametes, son en cambio nuevos alimentos no autorizados: el RASFF (sistema de alerta rápida de la Unión para alimentos y piensos) cuenta seis notificaciones de 2020 a 2024, según nuestra clasificación de los temas (fuente 11).

      Qué cambia, y qué viene

      • Tostador: un descafeinado comprado en verde debe respetar un máximo de 0,1 % de cafeína después del tueste; una mezcla con achicoria o cereales se llama sucedáneo, no café.
      • Importador: la pulpa de cereza se puede vender desde 2022; todo hongo o extracto añadido se verifica en la lista de nuevos alimentos.
      • Distribuidor: un café aromatizado lleva una lista de ingredientes y sus alérgenos.
      • Consumidor: «descafeinado» no significa cero, y «arábica puro» no remite a ningún umbral legal.

      Al 21 de octubre de 2026, el decreto no se ha movido desde 1997 ni la directiva desde su consolidación de 2013; no se buscó ningún proyecto de revisión más allá de eso. El único plazo que afecta a estos productos viene de otra parte: los extractos de café entran el 30 de diciembre de 2027 en el ámbito del reglamento contra la deforestación importada, el EUDR (fuente 13, sección 8).

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · DGCCRF, encuesta «Authenticité et qualité du café»

      El Servicio Nacional de Investigaciones controla a importadores, tostadores y revendedores: 20 establecimientos, 32 visitas, 21 muestras, 8 % «a vigilar». Un descafeinado supera 0,1 g / 100 g pero vuelve a ser satisfactorio tras tener en cuenta la incertidumbre de medición. Un importador de café verde que quería vender pulpa de cereza es advertido: es un nuevo alimento, no autorizado en esa época (fuente 10).

      Lo que muestra el caso Los parámetros del anexo del Decreto n.º 91-340 se miden efectivamente, y la cáscara no podía venderse antes de su autorización de 2022.

      · RASFF 2026.4883

      Bélgica notifica un contenido excesivo de cafeína en un café descafeinado producido en Bélgica, clasificado como riesgo no grave y transmitido para seguimiento a los demás Estados.

      Lo que muestra el caso El descafeinado es una promesa cuantificada, controlada incluso sin peligro para la salud.

      · OSAV (Suiza), OPSON VIII: verificación del etiquetado del café

      Los cantones suizos toman muestras de 58 cafés etiquetados «100 % arábica» del 11 al 22 de febrero de 2019, en grandes distribuidores y en tostadores artesanales. Tres superan 50 mg/kg de 16-O-metilcafestol, entre ellos una cápsula producida en Italia señalada a las autoridades italianas. Ninguno supera el límite de ocratoxina A.

      Lo que muestra el caso Sin definición legal, es un umbral de análisis fijado por la autoridad lo que convierte un «100 % arábica» en un incumplimiento.

      · RASFF 2024.2141

      Lituania señala un «café con hongos» procedente de China que contiene nuevos alimentos no autorizados, entre ellos el chaga y el cordyceps.

      Lo que muestra el caso Un ingrediente sin historial de consumo en la Unión exige una autorización previa.

      Para recordar

      • En Francia, la palabra «café» está reservada al producto del tueste de granos de Coffea a los que no se ha quitado nada; una mezcla con achicoria o cereales se llama sucedáneo tostado (Decreto n.º 91-340, artículos 3 y 7).
      • Un tostado descafeinado vendido en Francia tiene como máximo 0,1 % de cafeína sobre producto seco, medido en el café tostado: el boletín del descafeinador, que se refiere al verde, no exime de verificar después del tueste.
      • El tostado se mantiene por debajo de 1 % de materias extrañas, 5 % de agua y 6 % de cenizas, y la DGCCRF lo mide.
      • «100 % arábica» y «especialidad» no tienen definición legal, pero engañar está prohibido: hay que conservar las pruebas de lo que se afirma, facturas y análisis.
      • Hongos, extractos, pulpa: todo ingrediente sin historial de consumo antes del 15 de mayo de 1997 debe ser autorizado antes de ponerse a la venta.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • «Arábica puro»: no hay umbral de 16-O-metilcafestol en la Unión; el de 50 mg/kg es suizo, y la DGCCRF no publica ni método ni umbral.
      • El café tostado con azúcar (torrefacto): el decreto de 1991 no habla de él, la directiva solo excluye el soluble de ese tipo; su estatuto no está resuelto en Francia.
      • «Artesanal» para un café: régimen de la calidad de artesano no leído.
      • El porcentaje de café de un café aromatizado se deduce del artículo 22 del Reglamento (UE) n.º 1169/2011; ninguna guía oficial lo confirma.
      • El Decreto n.º 2001-977 no se releyó, pues Légifrance opuso una verificación antirrobot el 21 de octubre de 2026 (fuente 3); solo se sabe que derogó el Decreto n.º 81-104 el 28 de octubre de 2001.
      • El cuadro del Reglamento 2022/47, leído en texto plano, parece citar el café y sus mezclas entre las categorías en las que puede entrar la pulpa; la denominación de tal mezcla en Francia no está fijada por ningún texto leído.
      • Quién controla un nuevo alimento desde 2024: no encontrado.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Los extractos, esencias y concentrados de café (NC 2101 11 00) entran en el ámbito del Reglamento (UE) 2023/1115 (EUDR).fuente 13

      Las fuentes de esta sección

      1. Decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991 (café), artículos 1 a 7 y anexo, versión vigente al 21 de octubre de 2026, leída en pantalla con su cuadro · en línea · primario
      2. Directiva 1999/4/CE del 22 de febrero de 1999, artículos 1 a 3 y anexo, versión consolidada al 18 de noviembre de 2013 (CELEX 01999L0004-20131118) · en línea · primario
      3. Decreto n.º 2001-977 del 26 de octubre de 2001 (extractos de café y de achicoria) · en línea · primario · no leído directamente
      4. Reglamento (UE) n.º 1169/2011 (INCO), artículos 7, 17 y 22, versión consolidada al 1 de abril de 2025 · en línea · primario
      5. Reglamento (CE) n.º 1334/2008, aromas, artículo 16 (versión inicial; consolidación del 16 de febrero de 2026 no reabierta) · en línea · primario
      6. Reglamento (UE) 2015/2283, nuevos alimentos, artículos 3 y 6, versión consolidada al 27 de marzo de 2021 · en línea · primario
      7. Reglamento de Ejecución (UE) 2022/47 del 13 de enero de 2022, pulpa seca de cerezas de café (DO L 9 del 14 de enero de 2022) · en línea · primario
      8. Reglamento de Ejecución (UE) 2020/917 del 1 de julio de 2020, infusión de hojas de cafeto (DO L 209 del 2 de julio de 2020) · en línea · primario
      9. Directiva 2009/32/CE, solventes de extracción, anexo I, partes I y II, versión consolidada al 16 de febrero de 2023 · en línea · primario
      10. DGCCRF, «Authenticité et qualité du café», 24 de abril de 2018, captura de archivo del 28 de julio de 2021 · en línea · primario
      11. RASFF Window, API pública: notificaciones 2026.4883, 2020.4534, 2024.2141, 2024.2490 · en línea · datos
      12. Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Veterinaria (OSAV, Suiza), «OPSON VIII : Vérification de l'étiquetage du café», junio de 2019 · en línea · primario
      13. Reglamento (UE) 2023/1115 (EUDR), anexo I, versión consolidada al 18 de septiembre de 2026 · en línea · primario
      14. eCFR, título 21, parte 163, «Cacao Products» (estructura consultada el 21 de octubre de 2026) · en línea · primario

      313La etiqueta, mención por mención

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. Un plazo vence después de esa fecha; figura al final de la sección.

      El reglamento europeo sobre la información de los consumidores se aplica al café como a cualquier alimento, con tres exenciones que lo vuelven singular: sin lista de ingredientes para un café puro, sin declaración nutricional, sin advertencia sobre la cafeína. Y el origen solo es obligatorio si su ausencia engaña.

      Tres exenciones que hacen del café un caso aparte

      El Reglamento de la Unión Europea (UE) n.º 1169/2011, llamado INCO («información de los consumidores»), se aplica desde el 13 de diciembre de 2014, y su declaración nutricional desde el 13 de diciembre de 2016 (artículo 55, fuente 1). La versión leída es la versión consolidada al 1 de abril de 2025, la última publicada al 21 de octubre de 2026. Su artículo 9 enumera las menciones obligatorias, y tres de ellas se desvanecen para el café puro. La lista de ingredientes no se exige para un producto de un solo ingrediente cuya denominación es la del ingrediente (artículo 19, apartado 1, letra e). El anexo V, punto 7, exime de declaración nutricional a los extractos de la Directiva 1999/4/CE y a «los granos de café enteros o molidos», descafeinados o no. Por último, el anexo III, punto 4.1, que impone «alto contenido de cafeína, no recomendado para niños ni mujeres embarazadas o en período de lactancia» por encima de 150 mg/l, excluye las bebidas a base de café cuya denominación incluye la palabra «café». Una taza ordinaria contiene bastante más: la ausencia de cifra es una exención deseada, no un olvido.

      La lista, mención por mención

      El cuadro vale para un café en granos o molido, preenvasado, sin otro ingrediente. La fecha de consumo preferente, o fecha de duración mínima, es la fecha «consumir preferentemente antes de», que no debe confundirse con la fecha de caducidad de los productos perecederos.

      MenciónPara un café puroTextoLo que hay que saber
      DenominaciónSíINCO art. 9 y 17; Decreto n.º 91-340La denominación legal: «café», «café molido», «café descafeinado»
      Cantidad netaSíINCO art. 9 y anexo IX; Decreto n.º 78-166En el mismo campo visual que la denominación
      Fecha de consumo preferenteSíINCO art. 9 y anexo XDuración elegida por el operador, ninguna está fijada por la ley
      LoteSí, salvo excepciónDirectiva 2011/91/UE, art. 2 a 5Innecesaria si la fecha de consumo preferente indica al menos el día y el mes
      Nombre y dirección del operadorSíINCO art. 8 y 9Aquel con cuyo nombre se vende el café
      Condiciones de conservaciónSi son necesariasINCO art. 25Después de abrir, «en su caso»
      País de origenSolo si su ausencia engañaINCO art. 26; Reglamento 2018/775Véase más abajo
      Modo de empleoSi su ausencia dificulta el usoINCO art. 9Rara vez se exige para un café
      Lista de ingredientesNoINCO art. 19Sí en cuanto se añade un aroma u otra cosa
      AlérgenosNoINCO art. 21 y anexo IIEl café no es un alérgeno de la lista; un añadido puede serlo
      Declaración nutricionalNoINCO anexo V, punto 7Exención propia del café y del soluble
      Advertencia sobre la cafeínaNoINCO anexo III, punto 4.1Exención de las bebidas llamadas «café»

      Una bolsa de café puro lleva, pues, de cinco a siete menciones útiles, no doce. El descafeinado añade a veces una: la mención exigida por el decreto francés cuando se ha tratado la capa cerosa de los granos (artículo 5 del Decreto n.º 91-340, fuente 12).

      Legible, agrupada, en el idioma correcto

      Las menciones obligatorias figuran en el envase o en una etiqueta unida a él (artículo 12). Se imprimen con una «altura de x», es decir la altura de una letra minúscula sin rasgo descendente, de al menos 1,2 mm, reducida a 0,9 mm cuando la cara mayor del envase mide menos de 80 cm² (artículo 13). Por debajo de 10 cm², solo la denominación, los alérgenos, la cantidad neta y la fecha de consumo preferente siguen siendo obligatorios en el envase (artículo 16), lo que afecta a ciertas monodosis vendidas por unidad. Las menciones se redactan en una lengua «fácilmente comprensible» para los consumidores del Estado de venta, que puede imponer la suya (artículo 15): en Francia, es el francés, que la ley n.º 94-665 del 4 de agosto de 1994 impone también, texto no reabierto en esta pasada.

      El peso: lo que la ley tolera

      Desde el 11 de octubre de 2012, ningún Estado puede imponer formatos de café: 250 g, 227 g o 340 g son libres (Directiva 2007/45/CE, artículo 2, fuente 7). Lo que sigue regulado es la diferencia entre el peso declarado y el peso real. La Directiva 76/211/CEE, transpuesta por el Decreto n.º 78-166 del 31 de enero de 1978, establece tres reglas: el contenido medio de un lote no puede ser inferior al peso declarado; solo una pequeña proporción de paquetes puede superar el error tolerado; ningún paquete marcado con la «e» minúscula puede tener un faltante superior al doble (fuentes 5 y 6).

      Cantidad declaradaError máximo tolerado en menosAltura mínima de las cifras
      Monodosis de 7 g9 %, es decir 0,7 g2 mm
      125 g4,5 %, es decir 5,7 g3 mm
      250 g9 g4 mm
      500 g15 g4 mm
      1 kg15 g4 mm

      Los errores tolerados son los del cuadro de la directiva consolidada al 26 de julio de 2019, que el decreto retoma; los gramos de las líneas en porcentaje se calculan y se redondean a la décima superior, como pide el texto. Las alturas de las cifras son las de la directiva; la orden francesa a la que remite el decreto no se abrió. La «e», de al menos 3 mm, es facultativa: señala a un envasador que controla sus lotes según el método estadístico europeo.

      La fecha y el lote

      Un café no lleva fecha de caducidad, reservada a los alimentos muy perecederos desde el punto de vista microbiológico, sino una fecha de consumo preferente. Su forma sigue el anexo X: el día y el mes bastan para una duración de menos de tres meses, el mes y el año entre tres y dieciocho meses, solo el año más allá. La duración misma no está fijada por ningún texto: la elige el operador y responde de ella. La fecha de consumo preferente no dice nada de la frescura aromática, que se juega en semanas (página sobre la desgasificación). Una «fecha de tueste» sigue siendo una información facultativa, permitida a condición de no engañar (artículo 36).

      El lote identifica los paquetes fabricados en circunstancias prácticamente idénticas. Lo determina el fabricante o el envasador, precedido de la letra «L» salvo que se distinga claramente de las demás menciones (Directiva 2011/91/UE, artículo 3), y puede omitirse cuando la fecha de consumo preferente lleva al menos el día y el mes (artículo 5, fuente 4). Es lo que permite recuperar un solo lote en lugar de todo un stock.

      El origen: obligatorio solo cuando su silencio engaña

      El artículo 26, apartado 2, del Reglamento (UE) n.º 1169/2011 solo hace obligatorio el origen si su omisión puede inducir a error al consumidor. Su apartado 3, aplicado desde el 1 de abril de 2020 por el Reglamento de Ejecución (UE) 2018/775, añade una regla más fina: cuando se indica un origen para el producto y no es el de su «ingrediente primario», el que representa más de la mitad, hay que indicar el origen de ese ingrediente o decir que es diferente, en el mismo campo visual y en caracteres de al menos el 75 % de la altura de x de la indicación principal (artículos 2 a 4, fuente 2). El reglamento no se aplica a las indicaciones geográficas protegidas, IG, ni a las marcas registradas que equivalen a una indicación de origen (artículo 1).

      Para el café, la trampa está en el tueste. Cambia el origen aduanero del producto, que pasa a ser el del país donde se tuesta (sección 6). La Comisión considera que las menciones «fabricado en» o «producido en» seguidas de un país indican el origen del producto, y que también lo hacen una bandera o un mapa visibles (comunicación 2020/C 32/01, puntos 2.4.1 y 2.4.5, fuente 3). No cita el tueste, pero un «tostado en Francia» se lee, a nuestro juicio, de la misma manera, y reclama el origen del café verde.

      En el paqueteEfectoFundamento
      «Café de Etiopía», 100 % etíopeOrigen exacto, nada que añadirINCO art. 7 y 26
      «Etiopía» en grande en una mezcla que contiene un 30 %EngañosoINCO art. 7, deducido
      «Tostado en Francia» en un café brasileñoIndicar el origen del café verde, o «no UE» (fuera de la Unión Europea)Reglamento 2018/775; comunicación, punto 2.4.1, deducido
      Dirección del tostador en LyonNo es una indicación de origenComunicación, punto 2.1.1
      Bandera o mapa de un paísIndicación de origen, en principioComunicación, punto 2.4.5
      «Estilo italiano», «receta»En principio no, salvo presentación engañosaComunicación, punto 2.4.4
      Indicación geográfica protegida (Café de Colombia)Fuera del Reglamento 2018/775Reglamento 2018/775, art. 1

      Alérgenos, venta en línea, a granel

      El café no figura en la lista de los catorce alérgenos del anexo II, pero un jarabe, una cobertura o un aroma pueden introducir frutos de cáscara, leche o soja. El alérgeno se pone entonces de relieve en la lista de ingredientes, o se anuncia con «contiene» cuando no hay lista (artículo 21). La mención «puede contener trazas» no está regulada por ningún texto de aplicación: el artículo 36 preveía uno, que no se encontró en esta pasada.

      En la venta a distancia, todas las menciones salvo la fecha de consumo preferente deben ser legibles antes de la compra, en la página del producto, y todas en el momento de la entrega (artículo 14). Para el café vendido sin preenvasar, en el mostrador o a granel, la Unión solo impone los alérgenos y deja el resto a los Estados (artículo 44). Francia respondió con el Decreto n.º 2015-447 del 17 de abril de 2015, en vigor desde el 1 de julio de 2015: la denominación y la información sobre los alérgenos figuran en el alimento o cerca de él, sin incertidumbre sobre el producto al que se refieren (fuente 8). Las reglas propias de la venta a granel dependen del envase (sección 7).

      Qué cambia, y qué viene

      • Tostador: cinco a siete menciones bien hechas bastan para un café puro, pero escribir un país en grande en una mezcla, o «tostado en Francia» sin el origen del verde, expone al artículo 7.
      • Importador: nada, salvo si envasa bajo su nombre.
      • Vendedor en línea: la ficha del producto lleva las menciones antes del carrito.
      • Consumidor: la cafeína de un café nunca se cuantifica, por exención.

      La última versión consolidada del Reglamento (UE) n.º 1169/2011 data del 1 de abril de 2025, y el Cellar de la Oficina de Publicaciones no conoce una más reciente el 21 de octubre de 2026. Sin embargo, la etiqueta va a engrosarse por otros textos: una etiqueta armonizada de clasificación de los envases a más tardar el 12 de agosto de 2028 (artículo 12 del Reglamento (UE) 2025/40, fuente 9, sección 7), y las declaraciones ambientales que regula la Directiva (UE) 2024/825, aplicada por los Estados desde el 27 de septiembre de 2026 (sección 11).

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · DGCCRF, encuesta «Authenticité et qualité du café»

      De 21 muestras, dos paquetes pesan menos que el peso declarado, pero se mantienen dentro de las tolerancias del decreto relativo al control metrológico de los preenvasados. Se clasifican «a vigilar», sin seguimiento contencioso (fuente 10).

      Lo que muestra el caso El peso declarado no es un mínimo por paquete: la ley tolera un faltante acotado y controla el promedio del lote.

      · RASFF 2022.1721

      Suecia lanza una alerta, clasificada como grave, por pescado, alérgeno no declarado, en un café soluble procedente de Tailandia (fuente 11).

      Lo que muestra el caso Un café preparado ya no es un producto de un solo ingrediente: sus alérgenos deben figurar en la etiqueta.

      · RASFF 2026.0568

      Alemania lanza una alerta por un alérgeno, frutos de cáscara, sin etiquetar o mal etiquetado en un jarabe para café procedente de Estados Unidos (fuente 11).

      Lo que muestra el caso Los productos que acompañan al café llevan el riesgo alérgeno que el grano no tiene.

      Para recordar

      • Una bolsa de café puro lleva como máximo siete menciones: denominación, cantidad neta en el mismo campo visual, fecha de consumo preferente, lote salvo si la fecha da el día y el mes, nombre y dirección, conservación si es necesario, origen si su silencio engañaría.
      • Sin lista de ingredientes, sin valores nutricionales, sin advertencia sobre la cafeína para un café puro; en cuanto se aromatiza, vuelven la lista y los alérgenos.
      • Un «tostado en Francia», una bandera o un mapa muestran un origen: el del café verde debe entonces seguir, en el mismo campo visual.
      • El peso real puede faltar 9 g en un paquete de 250 g, pero el promedio del lote debe alcanzar el peso declarado.
      • En línea, todas las menciones salvo la fecha de consumo preferente deben ser visibles antes de la compra.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • «Tostado en Francia» como indicación de origen: la comunicación de la Comisión se refiere a «fabricado en» y «producido en», no al tueste; la asimilación es una lectura de esta sección.
      • Las menciones de precaución sobre trazas de alérgenos no tienen un marco de aplicación conocido; el acto previsto en el artículo 36 del Reglamento (UE) n.º 1169/2011 no se encontró.
      • El Decreto n.º 78-166 se leyó por un resumen de Légifrance, no en texto íntegro; los errores tolerados concuerdan con la Directiva 76/211/CEE consolidada, leída completa. La orden que fija en Francia la altura de las cifras no se abrió.
      • El Decreto n.º 2015-447 se leyó en el Journal officiel del 19 de abril de 2015, con su numeración de entonces (artículos R. 112-10 a R. 112-15 del Código de Consumo); su numeración actual tras la recodificación no se verificó.
      • ¿Una mezcla de arábica y canephora es un producto de uno o de dos ingredientes? Ningún texto ni guía leída lo resuelve, lo que deja abierta la cuestión del porcentaje de arábica cuando la etiqueta lo destaca.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Etiqueta armonizada de clasificación en los envases de café, o 24 meses después del acto de ejecución si esa fecha es posterior (artículo 12 del Reglamento (UE) 2025/40).fuente 9

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (UE) n.º 1169/2011 (INCO), artículos 2, 7 a 9, 12 a 17, 19, 21, 22, 25, 26, 36, 44 y 55, anexos II, III, V, IX y X, versión consolidada al 1 de abril de 2025 (CELEX 02011R1169-20250401) · en línea · primario
      2. Reglamento de Ejecución (UE) 2018/775 del 28 de mayo de 2018, ingrediente primario, artículos 1 a 4 · en línea · primario
      3. Comunicación de la Comisión relativa a la aplicación del artículo 26, apartado 3, del Reglamento (UE) n.º 1169/2011 (2020/C 32/01), DO C 32 del 31 de enero de 2020 · en línea · primario
      4. Directiva 2011/91/UE del 13 de diciembre de 2011, identificación del lote, artículos 1 a 5 · en línea · primario
      5. Directiva 76/211/CEE, preenvasados, anexo I, puntos 2.4 y 3, versión consolidada al 26 de julio de 2019 · en línea · primario
      6. Decreto n.º 78-166 del 31 de enero de 1978, control metrológico de los preenvasados, artículos 4 a 8 · en línea · primario · lectura: resumen
      7. Directiva 2007/45/CE del 5 de septiembre de 2007, cantidades nominales, artículo 2 · en línea · primario
      8. Decreto n.º 2015-447 del 17 de abril de 2015, alérgenos y alimentos no preenvasados, JORF del 19 de abril de 2015 (copia FAOLEX) · en línea · primario
      9. Reglamento (UE) 2025/40, envases, artículo 12 · en línea · primario
      10. DGCCRF, «Authenticité et qualité du café», 24 de abril de 2018, captura de archivo del 28 de julio de 2021 · en línea · primario
      11. RASFF Window, API pública: notificaciones 2022.1721 y 2026.0568 · en línea · datos
      12. Decreto n.º 91-340 del 3 de abril de 1991, artículo 5, versión vigente al 21 de octubre de 2026, leída en pantalla · en línea · primario

      314Inocuidad y contaminantes: los umbrales, y quién mide

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. 4 plazos vencen después de esa fecha; están agrupados al final de la sección.

      Los contaminantes del café nacen en dos lugares: en el secado y el almacenamiento, donde los mohos fabrican la ocratoxina A, y en la tostadora, donde el calor fabrica la acrilamida y el furano. La Unión fija un límite estricto para el primero, pero solo sobre el café tostado y el soluble, y se conforma para los segundos con objetivos y vigilancia. El café verde, por su parte, solo tiene límites para los residuos de plaguicidas, y es por tanto el tostador quien carga con el riesgo de un defecto nacido a miles de kilómetros.

      Dos nacimientos, dos regímenes

      La ocratoxina A (OTA en lo que sigue) es una micotoxina, es decir una toxina producida por hongos microscópicos, aquí de los géneros Aspergillus y Penicillium. El reglamento que fija sus límites lo dice en una frase: «se forma durante el secado al sol y el almacenamiento de los productos agrícolas», y las buenas prácticas de secado y almacenamiento permiten prevenirla (fuente 3, considerando 2). La acrilamida y el furano, en cambio, se forman en el grano calentado, a partir de la asparagina y los azúcares en el caso de la primera, y no deben nada al país de origen (fuente 4, considerando 3; fuente 5).

      El derecho trata estas dos familias de dos maneras. Para la OTA, establece un contenido máximo: por encima de él, el alimento no puede comercializarse ni utilizarse como ingrediente (fuente 1, artículo 2, apartado 1). Para la acrilamida, establece un nivel de referencia, que el reglamento define como un «indicador de desempeño» que sirve para comprobar que las medidas de reducción funcionan (fuente 4, artículo 3): superarlo obliga a revisar el método, no a destruir el lote. Para el furano, no establece nada, pide medir. Los propios textos dan las razones de esta gradación: la OTA se previene con el secado; para la acrilamida, el reglamento admite que mantenerse por debajo de la referencia «puede no ser posible para todos los tipos de café» (fuente 4, anexo II, parte B, punto 4); para el furano, el análisis fiable de ciertos metilfuranos queda por poner a punto (fuente 5, considerando 3).

      La ocratoxina A: un límite sobre el tostado, ninguno sobre el verde

      El Reglamento (UE) 2023/915, en su versión consolidada al 19 de agosto de 2026, fija 3,0 µg/kg (microgramos por kilo, es decir tres millonésimas de gramo en un kilo de café) en los granos tostados y el tostado molido, y 5,0 µg/kg en el café soluble (fuente 1, anexo I, puntos 1.2.14 y 1.2.15). Estos valores no datan de 2023: provienen del Reglamento (UE) 2022/1370 del 5 de agosto de 2022, aplicable desde el 1 de enero de 2023, que redujo los antiguos límites de 5,0 y 10,0 µg/kg tras el dictamen de 2020 de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), según el cual, a la vista de sus efectos cancerígenos, la toxina «podría constituir un problema para la salud de ciertos grupos de consumidores» (fuente 3, considerando 3; fuente 2, anexo, puntos 2.2.4 y 2.2.5). El reglamento de 2023 los retomó sustituyendo el antiguo texto de 2006, y prevé que un café legalmente comercializado antes del 1 de enero de 2023 podía seguir en el estante hasta su fecha de duración mínima (fuente 1, artículo 10, apartado 1, letra f).

      El café verde, en cambio, no aparece en ninguna parte de la lista. La ausencia no es un olvido. Ya en 2006, el reglamento de entonces anunciaba que la oportunidad de un límite para «el café verde» «será estudiada», y reservaba en su anexo una línea sin valor para el café verde, junto al cacao, las especias y las frutas secas (fuente 2, considerando 24 y anexo, punto 2.2.11). En 2022, el cacao, las especias y las frutas secas recibieron su cifra; el café verde, no (fuente 3, considerando 4). Ninguno de los textos leídos dice por qué.

      Tres artículos del reglamento de 2023 pesan sobre el taller. Un café conforme no puede mezclarse con un café que supere el límite (fuente 1, artículo 2, apartado 2): no se diluye un lote contaminado en un lote sano. El límite se aplica al café «tal como se comercializa» (artículo 2, apartado 3), es decir al paquete, no al saco. Y no se permite ninguna descontaminación química (artículo 4). El tostador es, por tanto, jurídicamente responsable de un defecto nacido en el secado, en un productor al que a veces nunca ha visto, sobre una materia prima que, por su parte, circulaba libremente.

      ContaminanteMatrizValorNaturalTexto y artículo
      Ocratoxina Agranos tostados y tostado molido3,0 µg/kgcontenido máximoReglamento (UE) 2023/915, anexo I, punto 1.2.14
      Ocratoxina Acafé soluble5,0 µg/kgcontenido máximoReglamento (UE) 2023/915, anexo I, punto 1.2.15
      Ocratoxina Araíces de diente de león secas para sustitutos del café20 µg/kgcontenido máximoReglamento (UE) 2023/915, anexo I, punto 1.2.7
      Ocratoxina Acafé verdeningunasin límiteReglamento (UE) 2023/915, anexo I (ausencia)
      Acrilamidacafé tostado400 µg/kgnivel de referenciaReglamento (UE) 2017/2158, anexo IV
      Acrilamidacafé soluble850 µg/kgnivel de referenciaReglamento (UE) 2017/2158, anexo IV
      Acrilamidasucedáneos de achicoria sola; de cereales solos4 000 µg/kg; 500 µg/kgnivel de referenciaReglamento (UE) 2017/2158, anexo IV
      Furano y metilfuranoscaféninguno; límite de cuantificación de 20 µg/kg como máximo para el análisisvigilancia recomendadaRecomendación (UE) 2022/495, puntos 1 y 3
      Hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP)café solubleningunaexcluido del límite de los polvos para bebidasReglamento (UE) 2023/915, anexo I, punto 5.1.2
      Diclorometano (solvente de descafeinización)café tostado2 mg/kg (miligramos por kilo, mil veces el microgramo)residuo máximoDirectiva 2009/32/CE consolidada, anexo I, parte II (fuente 12)

      La acrilamida: una obligación de método, no de resultado

      El Reglamento (UE) 2017/2158, aplicable desde el 11 de abril de 2018 (fuente 4, artículo 6), pide al tostador tres cosas para el café (anexo I, parte V). Tener en cuenta, al componer sus mezclas, que los granos «de tipo Robusta», es decir de la especie canephora, «tienden a tener contenidos de acrilamida más altos» que el arábica. Determinar las «condiciones críticas de tueste» que limitan su formación «respetando el perfil aromático objetivo». Integrar el control de esas condiciones en un programa previo de buenas prácticas de fabricación, y considerar la asparaginasa, una enzima que destruye el precursor antes del calentamiento, si es eficaz.

      A ello se suma un programa de muestreo y análisis, con un registro de las medidas adoptadas y de los resultados (artículo 4, apartados 1, 2 y 4): al menos un análisis por año para un producto cuyo contenido es conocido y controlado, más si corre el riesgo de superar el nivel de referencia (anexo III, parte III). El análisis puede sustituirse por la medición del color o de un parámetro de tueste, si se demuestra una correlación estadística con la acrilamida (anexo III, punto II.4), lo que abre la puerta al colorímetro del taller. Los resultados se mantienen a disposición de la autoridad cada año (anexo III, parte V).

      El pequeño tostador escapa a casi todo esto. El operador que vende al por menor o solo entrega directamente al comercio minorista local aplica el anexo II, parte A (artículo 2, apartado 2), que habla de papas fritas, pan y sándwiches pero no de café, y está dispensado del programa de análisis (artículo 4, apartado 6). Solo los puntos de venta de una cadena o de una franquicia deben asegurarse de que el café que se les entrega se mantiene por debajo del nivel de referencia, justificando el proveedor las desviaciones (anexo II, parte B, punto 4).

      El furano: vigilar, sin umbral

      El furano y los metilfuranos son compuestos volátiles formados por el calentamiento. La EFSA concluyó en 2017 que la exposición actual es «motivo de preocupación para la salud», y la Comisión respondió con una simple recomendación, el 25 de marzo de 2022: los Estados, «con la participación activa» de los operadores, vigilan estas sustancias «en particular en el café», con un método cuyo límite de cuantificación no supera 20 µg/kg, y transmiten sus resultados a la EFSA antes del 30 de junio de cada año (fuente 5, considerando 2 y puntos 1, 3 y 5). Una recomendación no crea ninguna obligación para el taller. Eso no impide que una autoridad actúe: en enero de 2023, Polonia lanzó una alerta por contenidos «elevados» de furano en un tostado molido de Alemania (caso 3).

      Los plaguicidas: el límite recae esta vez sobre el verde

      Para los residuos de plaguicidas es lo contrario: el límite máximo de residuos (LMR) apunta al grano verde, inscrito en la lista de productos con el código 0620000, «granos de café» (fuente 6, anexo I; fuente 7). A falta de un LMR propio de una sustancia, el valor por defecto es 0,01 mg/kg (fuente 6, artículo 18, apartado 1, letra b). Está prohibido mezclar un lote no conforme para diluirlo (artículo 19), y el café tostado se juzga según el LMR del verde, corregido por las variaciones debidas a la transformación (artículo 20). El 21 de octubre de 2026, la base de la Comisión contaba 667 LMR vigentes para los granos de café, de los cuales 314 a 0,05 mg/kg (fuente 7, recuento hecho en esta pasada, duplicados eliminados). Muchos llevan un asterisco, que significa que el valor se fija en el límite de cuantificación: todo residuo medible ya es un exceso.

      SustanciaMatrizLMR (límite máximo de residuos)TextoAplicable desde
      valor por defectogranos de café (verde)0,01 mg/kgReglamento (CE) 396/2005, artículo 18origen del reglamento
      glifosatogranos de café0,1 mg/kgReglamento (UE) 293/20136 de abril de 2013
      clorpirifósgranos de café0,01 mg/kg, en el límite de cuantificaciónReglamento (UE) 2020/108513 de noviembre de 2020
      2,4-Dgranos de café0,1 mg/kg, en el límite de cuantificaciónReglamento (UE) 2022/136325 de febrero de 2023
      óxido de etileno (con el 2-cloroetanol)granos de café0,1 mg/kg, en el límite de cuantificaciónReglamento (UE) 2015/86830 de diciembre de 2015
      cobre totalgranos de café50 mg/kgReglamento (UE) 2026/8405 de mayo de 2026
      fosfano y fosfuros (fumigación)granos de café0,15 mg/kgReglamento (UE) 2016/178528 de abril de 2017
      ion bromuro (traza del bromuro de metilo)granos de café70 mg/kgReglamento (CE) 839/20081 de septiembre de 2008

      El clorpirifós muestra cómo muerde la regla. El LMR de este insecticida se redujo en 2020 al límite de cuantificación, de modo que todo residuo medible es ilegal. Sin embargo, se encuentra en cafés de varios países productores, y el sistema de alerta rápida de la Unión para alimentos y piensos (RASFF, del inglés Rapid Alert System for Food and Feed) cuenta diez notificaciones sobre café desde 2020, entre ellas tres rechazos del mismo verde de Camerún por España (caso 2).

      Quién mide, y cómo

      El operador primero: le corresponde velar por que sus alimentos respeten la ley y verificarlo (fuente 8, artículo 17, apartado 1). En la práctica, el tostador exige a su proveedor un boletín de análisis de OTA por lote, o lo hace analizar él mismo, porque ningún texto obliga al importador a hacerlo por él. La autoridad después, por muestreo. Desde el 1 de abril de 2024, el Reglamento de Ejecución (UE) 2023/2782 describe cómo toma las muestras: para un lote de café de 15 toneladas o más, dividido en sublotes, cien tomas de unos 100 g forman una muestra de 10 kg; por debajo de 15 toneladas, de diez a cien tomas según el peso; al menos 1 kg en la fase minorista (fuente 9, anexo, parte G). El lote solo se rechaza si el resultado, disminuido de la incertidumbre de medición ampliada, supera «sin lugar a dudas» el límite (parte G.7). Una medición publicada de 3,3 ± 0,1 µg/kg en un molido, en 2025, se clasificó así como simple información y no como alerta (caso 1), sin que la notificación diga por qué.

      El RASFF, creado por el artículo 50 del Reglamento (CE) 178/2002, conecta a las autoridades de los Estados, la Comisión y la EFSA: un Estado notifica en él una medida de retiro del mercado, de recuperación o un rechazo en la frontera (fuente 8, artículo 50, apartado 3). Consultado el 21 de octubre de 2026, su portal público da 107 notificaciones cuyo asunto contiene «coffee», del 5 de julio de 2019 al 20 de octubre de 2026, de las cuales 26 por OTA (fuente 10). Ninguna de esas 26 apunta a un café designado como verde: todas se refieren a molido, soluble, cápsulas o granos sin precisión. El derecho y los controles dicen lo mismo: el verde pasa, el paquete se juzga.

      Lo que aún no tiene límite: los aceites minerales

      Los hidrocarburos aromáticos de aceite mineral (MOAH, del inglés mineral oil aromatic hydrocarbons) no tienen contenido máximo en el reglamento de 2023, versión del 19 de agosto de 2026 (fuente 1). Sin embargo, dieron lugar a cuatro notificaciones RASFF sobre café en 2024 y a dos retiros en Francia, uno de los cuales escribe con todas las letras que «no hay reglamentación» y que sigue «el principio de precaución» (caso 4; fuente 11). La ausencia de cifra no equivale a autorización: un alimento peligroso sigue prohibido (fuente 8, artículo 14).

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · RASFF 2025.5914

      Irlanda notifica un contenido «elevado» de ocratoxina A, 3,3 ± 0,1 µg/kg, en un café molido de tueste medio procedente del Reino Unido. La notificación se clasifica como «información para atención», no como alerta. Ese mismo año y el siguiente, las notificaciones de OTA se suceden sobre cafés de Italia, Bélgica, Países Bajos y, tres veces, de Francia (2025.8434, 2026.3936, 2026.6942).

      Lo que muestra el caso El límite de 3,0 µg/kg se aplica al tostado, y la clasificación tiene en cuenta la incertidumbre de medición: un resultado apenas por encima no siempre hace una alerta.

      · RASFF 2020.6075, 2021.1969, 2021.1997

      España rechaza tres veces en la frontera, entre diciembre de 2020 y abril de 2021, café verde de Camerún que contiene clorpirifós. El mismo insecticida reaparece en verdes orgánicos de Honduras (2023.6874), de Perú notificado por Francia (2024.4844), de Colombia (2024.6536), de Kenia (2025.6006) y de la India, el 20 de octubre de 2026 (2026.9304).

      Lo que muestra el caso El LMR apunta al verde, en el límite de cuantificación desde el 13 de noviembre de 2020: un plaguicida aún empleado en el origen basta para hacer rechazar un lote entero.

      · RASFF 2023.0037

      Polonia lanza una alerta por contenidos elevados de furano y de sus derivados en un café tostado molido de Alemania. Siguen dos notificaciones de acrilamida, sobre un soluble de la India (2024.3037) y un café de Kosovo rechazado por Croacia (2025.10458).

      Lo que muestra el caso Sin límite legal, una autoridad aún puede actuar sobre contaminantes del tueste; la notificación no dice con qué fundamento.

      · Rappel Conso 2024-02-0162

      Retiro voluntario de un arábica de Etiopía en granos: «detección de hidrocarburos de aceite mineral (MOAH)», con la mención de que «no hay reglamentación» sobre las cantidades aceptables, y seguimiento del «principio de precaución». Un segundo retiro por aceite mineral sigue en abril de 2024 (2024-04-0013).

      Lo que muestra el caso Un retiro puede apuntar a un contaminante sin contenido máximo: el límite cuantificado no es la única frontera de lo que es seguro.

      Para recordar

      • El límite de ocratoxina A (3,0 µg/kg en granos y molido, 5,0 en soluble) se aplica al café tostado tal como se vende; el verde no tiene ninguno, y es por contrato como se obtiene un boletín de análisis del lote.
      • Un lote que supera el límite no puede mezclarse con un lote sano para quedar por debajo del límite, ni descontaminarse químicamente.
      • Para la acrilamida, un tostador que entrega más allá del comercio minorista local debe fijar sus condiciones críticas de tueste, llevar un registro y analizar al menos una vez al año; quien vende directamente está dispensado de ello.
      • Los LMR de plaguicidas se leen sobre el verde (código 0620000), y muchos están en el límite de cuantificación: basta un residuo detectable.
      • El furano y los aceites minerales no tienen límite, pero un retiro sigue siendo posible en nombre de la seguridad general de los alimentos.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • Por qué el café verde nunca recibió su límite de OTA, anunciado «en estudio» en 2006: ninguno de los textos leídos lo dice.
      • La mezcla de dos lotes de verde antes del tueste para quedar por debajo de 3,0 µg/kg no está contemplada por ninguna de las prohibiciones de dilución, que se refieren a alimentos con un límite; no se encontró la posición de las autoridades.
      • Qué es el «comercio minorista local» del artículo 2, apartado 2, del Reglamento 2017/2158 para un taller que también vende en línea: el reglamento no lo precisa, no se leyó ninguna nota de interpretación.
      • Las normas de método de análisis (OTA, acrilamida) citadas en el oficio no se verificaron en los catálogos de la Asociación Francesa de Normalización (AFNOR) ni de la Organización Internacional de Normalización (ISO) en esta pasada.
      • Límites de MOAH: ningún texto adoptado al 19 de agosto de 2026 en el Reglamento 2023/915; no se leyeron las discusiones en comité.
      • El recuento de 667 LMR depende de la manera de eliminar duplicados de las líneas devueltas por la base; el plan daba 709 con otro método.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Nuevos LMR aplicables a los granos de café para varias sustancias (entre ellas dodina, deltametrina, hidrazida maleica, protioconazol), Reglamento (UE) 2026/2289.fuente 7
      Nuevos LMR para los granos de café (entre ellos metribuzina, triclopir, clormecuat), Reglamento (UE) 2026/1314.fuente 7
      Nuevos LMR para los granos de café, Reglamento (UE) 2026/1546.fuente 7
      Nuevo LMR para los granos de café, Reglamento (UE) 2026/2299.fuente 7

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (UE) 2023/915 del 25 de abril de 2023, contenidos máximos de contaminantes, versión consolidada al 19 de agosto de 2026 (CELEX 02023R0915-20260819), artículos 2, 4, 10 y anexo I, puntos 1.2.7, 1.2.14, 1.2.15, 5.1.2 · en línea · primario
      2. Reglamento (CE) 1881/2006 del 19 de diciembre de 2006 (derogado), versión inicial, considerando 24 y anexo, puntos 2.2.4, 2.2.5, 2.2.11 · en línea · primario
      3. Reglamento (UE) 2022/1370 del 5 de agosto de 2022, ocratoxina A, considerandos 2 a 4 y anexo, punto 2.2.8 · en línea · primario
      4. Reglamento (UE) 2017/2158 del 20 de noviembre de 2017, acrilamida, artículos 1 a 6, anexo I parte V, anexo II partes A y B, anexos III y IV · en línea · primario
      5. Recomendación (UE) 2022/495 del 25 de marzo de 2022, vigilancia del furano y de los alquilfuranos · en línea · primario
      6. Reglamento (CE) 396/2005, LMR de plaguicidas, versión inicial, artículos 18, 19 y 20 · en línea · primario
      7. Base de datos de plaguicidas de la Comisión (DG SANTE), API v3.0, producto 244, código 0620000 «Coffee beans», consultada el 21 de octubre de 2026; Reglamento (UE) 2016/1785 (fosfano, considerando 4 y anexo) leído íntegro, los demás valores leídos en la API · en línea · primario
      8. Reglamento (CE) 178/2002, principios generales de la legislación alimentaria, versión consolidada al 1 de enero de 2026, artículos 14, 17 y 50 · en línea · primario
      9. Reglamento de Ejecución (UE) 2023/2782 del 14 de diciembre de 2023, muestreo y análisis de micotoxinas, artículo 5 y anexo, parte G · en línea · primario
      10. RASFF Window, búsqueda pública, asunto «coffee», 107 notificaciones del 5 de julio de 2019 al 20 de octubre de 2026, consultada el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario
      11. Rappel Conso, conjunto de datos abierto rappelconso-v2-gtin-trie, fichas 2024-02-0162 y 2024-04-0013, consultado el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario
      12. Directiva 2009/32/CE, solventes de extracción, versión consolidada al 16 de febrero de 2023, anexo I, parte II · en línea · primario

      315Higiene, trazabilidad, retiro del mercado: lo que debe un taller

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. Esta sección no registra ningún plazo fechado.

      Un taller de tueste es un establecimiento alimentario como una panadería: se declara, analiza sus peligros, sabe de dónde viene cada saco y a quién vendió cada lote, y retira públicamente lo que debe retirarse. Nada de esto es propio del café; todo se aplica al taller más pequeño, a la medida de su tamaño. Los retiros de café publicados en Francia desde 2023 muestran en qué se convierten estas obligaciones cuando un lote sale mal.

      Un establecimiento que se declara, sin autorización

      El Reglamento (CE) 852/2004 sobre higiene obliga a todo operador a notificar a la autoridad competente «cada uno de los establecimientos» donde produce, transforma o distribuye alimentos, para que sea registrado, y a señalar después todo cambio importante de actividad y todo cierre (fuente 1, artículo 6, apartado 2). La autorización, que supone una inspección previa in situ, solo se exige cuando un texto lo prevé (artículo 6, apartado 3), en la práctica para los alimentos de origen animal del Reglamento (CE) 853/2004. Un taller que solo tuesta café se declara, pues; no está autorizado.

      Queda por saber ante quién, y en qué formulario. En Francia, la seguridad sanitaria de los alimentos depende desde la «policía única» de la Dirección General de Alimentación del Ministerio de Agricultura (DGAL) y, en los departamentos, de las Direcciones Departamentales de Protección de las Poblaciones (DDPP), conservando la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude (DGCCRF) la lealtad de la información y la lucha contra el fraude (fuente 7, resumen). El formulario que citan todas las fuentes consultadas, el Cerfa 13984, se refiere a los establecimientos que manipulan alimentos de origen animal o que los contienen. La vía que debe seguir un establecimiento puramente vegetal no se encontró en ningún texto (véanse las zonas de sombra).

      El HACCP: lo que el artículo 5 pide realmente

      El artículo 5 del mismo reglamento impone «uno o varios procedimientos permanentes basados en los principios del HACCP», sigla inglesa del análisis de peligros y del control de puntos críticos (fuente 1, artículo 5, apartado 1). Los siete principios están escritos en el texto: identificar los peligros; localizar los puntos en los que un control es indispensable; fijar en ellos límites críticos; vigilarlos; prever acciones correctivas; verificar periódicamente que el conjunto funciona; y documentar, «en función de la naturaleza y del tamaño de la empresa» (artículo 5, apartado 2). La obligación empieza después de la producción primaria (artículo 5, apartado 3): la finca de café, fuera de la Unión de todos modos, no está sujeta a ella; el taller sí.

      El texto no establece ninguna lista de peligros; le corresponde al taller hacerla. Para el café, las secciones anteriores aportan la materia: la ocratoxina A, que se controla en la compra (boletín de análisis del lote); la acrilamida, que se controla en el calentamiento; los cuerpos extraños, piedras y metales, que retiene la despedregadora; el vidrio, motivo de un retiro de soluble en junio de 2025 (caso 3). Desde el Reglamento (UE) 2021/382, en vigor desde el 24 de marzo de 2021, el anexo II del Reglamento 852/2004 añade dos exigencias: una «cultura de la seguridad alimentaria», es decir el compromiso de la dirección y la formación de cada uno, proporcionada al tamaño de la empresa (capítulo XI bis), y la separación de los equipos que han tocado un alérgeno (capítulo IX, punto 9), lo que afecta al taller que aromatiza café con un aroma de avellana o de almendra (fuente 2). La tribuna Crecer sin quemar explica, desde el interior de un taller, cuándo y cómo esta lógica se vuelve ineludible: más vale leerla que un resumen.

      La trazabilidad: un paso hacia atrás, un paso hacia adelante

      El Reglamento (CE) 178/2002 establece la regla en su artículo 18: cada operador debe poder identificar a toda persona que le haya suministrado un alimento, y a las empresas a las que ha entregado sus productos, y poner esta información a disposición de las autoridades «a petición de estas» (fuente 3, artículo 18, apartados 2 y 3). Es el principio que se resume en «un paso hacia atrás, un paso hacia adelante». El texto solo se refiere a las empresas clientes, no al consumidor, y no fija ningún plazo de respuesta: la cifra de 24 horas que circula en el oficio viene de referenciales privados o de guías, no de este reglamento.

      Nada en el artículo 18 obliga a vincular, dentro del taller, el saco de verde con el lote vendido. Otro artículo lo vuelve sin embargo indispensable. Cuando un alimento peligroso forma parte de un lote, «se presumirá que la totalidad» del lote lo es también, salvo que una evaluación detallada demuestre lo contrario (fuente 3, artículo 14, apartado 6). El lote que define el taller fija, pues, la amplitud de su retiro. Quien tuesta tres verdes en un mismo lote sin anotarlo tendrá que recuperarlo todo; quien lleva una ficha por tueste (saco de origen, fecha, perfil, lote de venta, clientes) solo recuperará lo que debe recuperarse. La mención del lote en el envase, exigida por la Directiva 2011/91/UE, se describe en la sección 3.

      Aguas arriba, el saco suele llegar ya marcado: las reglas de la Organización Internacional del Café (OIC, ICO en inglés: International Coffee Organization) piden que cada exportación lleve en cada saco una marca propia del lote, compuesta del código del país, del código del exportador y de un número de serie (fuente 8, regla 3). Es un identificador de trazabilidad que el taller puede copiar en su ficha.

      Retirar, informar, recuperar

      El artículo 19 del Reglamento 178/2002 distingue dos gestos. El retiro saca el producto del circuito comercial: el operador que «considere o tenga motivos para pensar» que un alimento que ha importado, producido, transformado o distribuido no es seguro inicia «inmediatamente» los procedimientos de retiro en cuanto ha salido de su control directo, e informa de ello a las autoridades. La recuperación llega hasta el consumidor: si el producto ha podido alcanzarlo, el operador le informa «de manera efectiva y precisa» de los motivos del retiro y, en caso necesario, recupera los productos ya suministrados (fuente 3, artículo 19, apartado 1). También informa a las autoridades sin demora en cuanto piensa que un producto puede ser perjudicial para la salud, y coopera con ellas (apartados 3 y 4). El distribuidor que no toca ni el envase ni la etiqueta retira dentro de los límites de su actividad y transmite lo que permite rastrear el camino del producto (apartado 2).

      El operador no notifica por sí mismo al sistema de alerta rápida europeo, el RASFF: informa a su autoridad nacional, y es el Estado quien notifica a los demás por esa red cuando el riesgo es grave (fuente 3, artículo 50, apartados 2 y 3).

      Rappel Conso: la declaración pública

      En Francia, todo retiro de producto se declara en un sitio público. La obligación proviene del artículo L. 423-3 del Código de Consumo y, para los alimentos, del artículo L. 205-7-1 del Código Rural; sus modalidades las fija la orden del 20 de enero de 2021 (número de orden normalizado, o NOR, ECOC2030070A, Journal officiel del 23 de enero de 2021), en vigor desde el 1 de abril de 2021 (fuente 4, artículo 11). El profesional declara en un sitio reservado, marca una casilla que atestigua que ha informado a la autoridad competente, y la ficha solo se publica tras la aprobación de la administración (artículo 4); el anexo de la orden enumera las informaciones que deben darse, obligatorias o no, públicas o no (artículo 6). Desde el 11 de marzo de 2026, una orden del 20 de febrero de 2026 añade la cantidad de productos vendidos y su unidad (fuente 5, resumen: la orden modificatoria no se leyó).

      No declarar, o declarar informaciones inexactas o incompletas, se castiga con la multa de las contravenciones de quinta clase, «incurrida tantas veces como productos afectados por el retiro»; y el distribuidor que incumple sus obligaciones de retiro o de recuperación de un alimento no animal incurre en la misma clase de multa (fuente 6, Decreto n.º 2019-307 del 11 de abril de 2019, artículos R. 452-5 y R. 452-3-1 del Código de Consumo).

      Una ficha publicada dice lo que el taller debe saber responder: el código de barras, el número de lote, la fecha de duración mínima, el período de venta, la zona geográfica, los distribuidores, lo que debe hacer el comprador. La ficha 2023-07-0204 da un ejemplo completo para un café vendido en dos departamentos (caso 1). Y como el conjunto de datos es abierto, cualquiera puede contar: entre el 20 de julio de 2023 y el 28 de julio de 2026, ocho fichas de retiro de café por micotoxinas, siete de las cuales nombran la ocratoxina A (fuente 9, recuento hecho el 21 de octubre de 2026 buscando la palabra «café» en la categoría «cacao, café y té»).

      Lo que el taller debe poder mostrar

      • la prueba de la declaración de su establecimiento, y su actualización cuando cambia la actividad;
      • un análisis de peligros y sus puntos de control, documentado a su medida;
      • la lista de sus proveedores y de sus clientes profesionales, lote por lote;
      • una ficha por tueste que vincula el saco de verde con el lote vendido;
      • los boletines de análisis de OTA de los lotes comprados y, si entrega más allá del comercio local, sus mediciones de acrilamida;
      • un procedimiento de retiro y de recuperación, con acceso al sitio profesional de Rappel Conso.

      Ninguno de estos documentos tiene un formato impuesto por el derecho de la Unión; los textos exigen su existencia y la capacidad de producirlos cuando la autoridad los pide.

      ¿La autoridad los pide a menudo? Ninguna estadística pública dice con qué frecuencia se inspecciona un taller de tueste. La única encuesta nacional dedicada al café que se puede leer, publicada por la DGCCRF el 24 de abril de 2018, visitó 20 establecimientos en 32 visitas, importadores, tostadores y revendedores, controló sitios de venta en línea y analizó 21 muestras: agua, cenizas, piedras, cafeína residual del descafeinado, sin búsqueda de ocratoxina (fuente 10). No dio lugar a ninguna acción contenciosa, pero sí a un requerimiento por declaraciones de salud en un sitio de internet. El control existe, es raro, y se refiere tanto a la lealtad como a la seguridad: es la trazabilidad llevada a diario lo que protege al taller el día en que un lote sale mal.

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · Rappel Conso 2023-07-0204

      Retiro voluntario de un «café mezcla de la casa arábica puro», por un contenido de ocratoxina A «superior al contenido fijado por el reglamento n.º 2023/915». La ficha da dos códigos de barras, un número de lote único, dos fechas de duración mínima, una venta del 15 de mayo al 4 de julio de 2023 en Aveyron y Tarn, y un fin de procedimiento el 20 de septiembre de 2023.

      Lo que muestra el caso Un solo número de lote para dos referencias: el lote definido por el taller fija el alcance del retiro.

      · Rappel Conso 2026-07-0280

      «Retiro de la venta y recuperación del producto» de un café de Etiopía en granos de un kilo, vendido del 18 de mayo al 21 de julio de 2026 en toda Francia, por superar el umbral reglamentario de ocratoxina A. La ficha precisa que «solo un consumo repetido y a largo plazo» de los productos contaminados puede conducir a un riesgo.

      Lo que muestra el caso Los dos gestos del artículo 19 en una misma ficha, y una información al consumidor «efectiva y precisa» sobre la naturaleza del riesgo.

      · Rappel Conso 2025-06-0045

      Retiro de un café soluble descafeinado en frasco por «presencia potencial de trozos de vidrio».

      Lo que muestra el caso Los peligros físicos cuentan tanto como los contaminantes en el análisis de peligros de un taller.

      · DGCCRF, «Authenticité et qualité du café»

      El Servicio Nacional de Investigaciones visita 20 establecimientos, importadores, tostadores y revendedores, y los sitios de venta en línea; 21 muestras, tres «a vigilar» (dos pesos netos por debajo de lo anunciado pero dentro de las tolerancias, un descafeinado por encima de 0,1 g de cafeína por 100 g, conforme tras tener en cuenta la incertidumbre), ninguna acción contenciosa. La encuesta se refiere al agua, las cenizas, las piedras y la cafeína, no a la ocratoxina.

      Lo que muestra el caso El control público de los talleres existe, pero es puntual y a menudo se refiere a la lealtad más que a los contaminantes.

      Para recordar

      • Un taller de tueste se declara antes de abrir y señala todo cambio de actividad; no necesita autorización.
      • El análisis de peligros es obligatorio sea cual sea el tamaño, pero su documentación se proporciona al taller.
      • La ley exige conocer a su proveedor y a su cliente profesional; es la presunción «todo el lote es peligroso» lo que vuelve indispensable la ficha que vincula el saco de verde y el lote vendido.
      • Un producto que ha podido llegar al consumidor se recupera, y esa recuperación se declara en Rappel Conso, bajo pena de multa por cada producto afectado.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • El formulario y la vía de declaración de un taller que solo manipula vegetales no se han identificado: el Cerfa 13984 se refiere a los alimentos de origen animal, y ninguna fuente leída dice si la policía única cambió el procedimiento. Hay que preguntarlo a una DDPP o a la DGAL.
      • El reparto de los controles entre la DGAL y la DGCCRF en un tostador (quién controla qué, y con qué frecuencia) no se publica en ninguna parte; las fechas de la policía única provienen de la Dirección Regional de Alimentación (DRAAF) de Occitania y de la DGCCRF, leídas por resumen.
      • La orden del 20 de febrero de 2026 que modifica Rappel Conso no se leyó; la reducción del plazo de conservación de los datos que menciona una fuente profesional no está confirmada.
      • El monto de la multa de quinta clase no se da aquí: depende del Código Penal, no releído en esta pasada.
      • Las órdenes de Légifrance (orden del 20 de enero de 2021) se leyeron por resumen; el Decreto 2019-307 se leyó en su copia del Journal officiel.

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (CE) 852/2004, higiene de los productos alimenticios, artículos 5 y 6 (versión inicial; consolidada al 24 de marzo de 2021 descargada) · en línea · primario
      2. Reglamento (UE) 2021/382 del 3 de marzo de 2021, anexos del Reglamento 852/2004: alérgenos, redistribución, cultura de la seguridad alimentaria (DO L 74 del 4 de marzo de 2021) · en línea · primario
      3. Reglamento (CE) 178/2002, versión consolidada al 1 de enero de 2026, artículos 14, 18, 19 y 50 · en línea · primario
      4. Orden del 20 de enero de 2021 relativa a la declaración desmaterializada en un sitio de internet público por los profesionales de retiros de productos, NOR ECOC2030070A, JO del 23 de enero de 2021 · en línea · primario · lectura: resumen
      5. Entreprendre Service Public, noticia del 13 de marzo de 2026 sobre la orden del 20 de febrero de 2026 que modifica la orden del 20 de enero de 2021 · en línea · secundario
      6. Decreto n.º 2019-307 del 11 de abril de 2019 relativo a las sanciones en materia de retiro y de recuperación de los alimentos distintos de los de origen animal, JO del 13 de abril de 2019 (artículos R. 452-3-1 y R. 452-5 del Código de Consumo) · en línea · primario
      7. DRAAF Occitanie, «Sécurité sanitaire des aliments : une police unique pour protéger le consommateur» · en línea · secundario · lectura: resumen
      8. OIC, Rules on Statistics, Certificates of Origin, ICC-102-9 Rev. 5, 7 de octubre de 2022, reglas 3 y 4 · en línea · primario
      9. Rappel Conso, conjunto de datos abierto rappelconso-v2-gtin-trie, fichas 2023-07-0204, 2023-10-0153, 2025-06-0045, 2025-07-0128, 2025-07-0140, 2025-10-0299, 2026-04-0324, 2026-06-0255, 2026-07-0280, consultado el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario
      10. DGCCRF, «Authenticité et qualité du café», 24 de abril de 2018, captura Wayback del 28 de julio de 2021 · en línea · primario

      316Importar: aduana, origen, IVA, certificados, cuarentena

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. Un plazo vence después de esa fecha; figura al final de la sección.

      El café verde entra en la Unión sin derechos de aduana; el tostado, el descafeinado y el soluble los pagan, tanto más cuanto más transformados están. Esta pendiente se lee en seis líneas de la nomenclatura aduanera, y se atempera con preferencias concedidas a los países productores. El resto de la frontera es más ligero de lo que se cree: sin certificado sanitario para el grano verde, sin puesto de control obligatorio, y un certificado de origen que los países productores expiden para su propia organización.

      Seis líneas de nomenclatura

      Toda mercancía que entra en la Unión se clasifica en la Nomenclatura Combinada (NC), el anexo I del Reglamento (CEE) 2658/87, rehecho cada año. La versión 2025 fue publicada por el Reglamento de Ejecución (UE) 2024/2522 del 23 de septiembre de 2024; la versión consolidada al 1 de enero de 2026, releída para esta sección, conserva exactamente los mismos tipos para el café (fuente 1; fuente 2). La columna que cuenta es la del «derecho convencional», el tipo que la Unión aplica a los países miembros de la Organización Mundial del Comercio que no tienen un régimen más favorable.

      Código NCDesignaciónDerecho convencionalOrigen no preferencial
      0901 11 00café sin tostar, sin descafeinarexenciónpaís donde se obtuvo en estado natural
      0901 12 00café sin tostar, descafeinado8,3 %país donde se obtuvo en estado natural
      0901 21 00café tostado, sin descafeinar7,5 %país de tueste (cambio de subpartida)
      0901 22 00café tostado, descafeinado9 %país de tueste (cambio de subpartida)
      0901 90 10cáscaras y cascarillas de caféexenciónregla residual del capítulo
      0901 90 90sucedáneos del café que contienen café11,5 %regla residual del capítulo
      2101 11 00extractos, esencias y concentrados de café9 %reglas del capítulo 21, no releídas aquí
      2101 12 92preparaciones a base de extractos de café11,5 %reglas del capítulo 21, no releídas aquí

      El derecho sube con el grado de transformación, lo que hace más interesante importar la materia prima y transformarla en Europa; los economistas ven en ello una protección de la industria europea de transformación. La nomenclatura no da ningún motivo, se limita a las cifras. El caso del descafeinado verde es elocuente: descafeinado en el origen, el grano paga 8,3 % a la entrada; descafeinado en la Unión, no ha pagado ningún derecho, porque el verde entra exento. La página Tostar en origen discute lo que este cálculo les hace a los países productores.

      Las preferencias: el tipo anunciado a menudo no es el que se paga

      El sistema de preferencias generalizadas de la Unión (SPG, Reglamento (UE) 978/2012) modula estos tipos según el país de origen (fuente 3). En el régimen general, el café tostado, el descafeinado y los sucedáneos están clasificados como «sensibles» en el anexo V, lo que reduce su derecho en 3,5 puntos (artículo 7, apartado 2): 4 % para el tostado en lugar de 7,5 %, por cálculo de esta pasada. En el régimen especial llamado SPG+, reservado a los países que aplican convenios sobre derechos humanos y medio ambiente, todo el capítulo 9 está exento (artículo 12 y anexo IX). En la iniciativa «Todo menos armas», destinada a los países menos adelantados, todos los productos salvo las armas entran sin derecho (artículo 18): es el caso de Etiopía, Uganda, Tanzania, Ruanda, Burundi o Yemen, inscritos en el anexo IV en la versión consolidada al 1 de enero de 2025. El esquema general y el SPG+ se aplican hasta el 31 de diciembre de 2027; la iniciativa de los países menos adelantados no tiene fecha de expiración (artículo 43, apartado 3).

      Los grandes productores de América Latina y Asia en su mayoría no figuran en estas listas de beneficiarios: Colombia, Perú, Honduras o Vietnam solo son «admisibles» (anexo I), porque comercian con la Unión mediante acuerdos bilaterales cuyos calendarios de desmantelamiento no se leyeron en esta pasada. En todos los casos, la preferencia solo se obtiene si se prueba el origen preferencial según las reglas propias de cada régimen, que no son las del párrafo siguiente.

      El origen: dos nociones que no coinciden

      El origen llamado no preferencial, el que sirve para las estadísticas, las medidas de defensa comercial y el marcado, sigue las reglas del anexo 22-01 del Reglamento Delegado (UE) 2015/2446, versión consolidada al 1 de julio de 2026 (fuente 4, capítulo 9). El café verde, descafeinado o no, tiene el origen del país donde fue «obtenido en estado natural o sin transformar»: un café de Colombia descafeinado en Alemania sigue siendo colombiano. El tostado sigue la regla anotada «CSP», el paso de otra subpartida a la suya: el tueste hace pasar el grano de 0901 11 a 0901 21, y le da por tanto el origen del país de tueste. Para una mezcla, el origen es el de las materias que representan más de la mitad del peso; si ninguna llega a ello, el del país donde se hizo la mezcla.

      Un café brasileño tostado en Francia es, pues, francés para la aduana. No lo es para la etiqueta: el derecho de la información al consumidor prohíbe dejar creer en un origen que no es el del ingrediente principal sin decirlo (Reglamento (UE) 1169/2011, artículo 26, y Reglamento de Ejecución (UE) 2018/775, tratados en las secciones 3 y 11). Una notificación de mayo de 2026 al sistema de alerta rápida de la Unión para alimentos (RASFF) muestra los dos orígenes lado a lado: un café «suministrado por Italia, originario de Honduras» (caso 1; fuente 12).

      El impuesto al valor agregado: el grano, la taza, la máquina

      En Francia, el café en granos, molido, en cápsulas o soluble es un alimento destinado al consumo humano: su venta se rige por el tipo reducido del 5,5 % del impuesto al valor agregado (IVA) (Código General de Impuestos, artículo 278-0 bis, A, 1.º) (fuente 5, § 1). La misma taza cambia de tipo según la manera en que se sirve. Las ventas para llevar o entregar de productos preparados «con vistas a un consumo inmediato» se rigen por el 10 % (artículo 279, n), y el Bulletin officiel des finances publiques (BOFiP) incluye expresamente en ellas «las bebidas no alcohólicas presentadas en recipientes no herméticos» y los productos de las máquinas expendedoras en porción individual (fuente 5, § 300 y 320). El consumo en el lugar también se rige por el 10 %, como la restauración (§ 300, artículo 279, m). El Consejo de Estado precisó, el 11 de febrero de 2013 (n.º 357348), que ese tipo solo se refiere a la venta al consumidor final, no a la del fabricante al revendedor (§ 315); el café en granos que un tostador entrega a un bar sigue siendo, por su parte, un alimento ordinario al 5,5 %.

      Sanidad vegetal: por qué el verde pasa sin certificado fitosanitario

      El Reglamento de Ejecución (UE) 2019/2072, versión consolidada al 15 de octubre de 2026, enumera los vegetales que exigen un certificado fitosanitario, documento expedido por el servicio de protección vegetal del país exportador. Para el café, una sola línea: las «cerezas de café (distintas de los granos), frescas, enteras con cáscara, sin tostar» (fuente 6, anexo XI, parte B). El grano verde no figura, y la broca del café (Hypothenemus hampei), la principal plaga del cafeto, no se nombra en ninguna parte del reglamento. Consecuencia: el verde no pertenece a ninguna de las categorías que imponen pasar por un puesto de control fronterizo (fuente 7, artículo 47), y tampoco figura en la lista de alimentos sometidos a controles reforzados a la importación, versión consolidada al 30 de junio de 2026 (fuente 8). Los controles oficiales sobre el café se hacen, pues, «en función de los riesgos», en el punto de entrada, en el lugar de despacho a libre práctica o en el almacén del importador (fuente 7, artículo 44, apartados 1 y 3).

      Fumigación: lo que mide la frontera

      Un contenedor de café puede fumigarse, es decir tratarse con un gas insecticida, a la salida. En la Unión, el bromuro de metilo ya no es utilizable, ni siquiera para la cuarentena y los tratamientos previos al embarque, desde el 18 de marzo de 2011; el Reglamento (UE) 2024/590 solo conserva una autorización de urgencia, limitada a 120 días y 20 toneladas (fuente 9, considerando y artículo 10). Lo que la Unión controla en el grano importado son los residuos, mediante límites máximos de residuos (LMR) fijados para los granos de café: 70 mg/kg (miligramos por kilo) de ion bromuro, traza dejada por el bromuro de metilo, 0,15 mg/kg de fosfano, 0,05 mg/kg de fluoruro de sulfurilo (fuente 10). El LMR del fosfano incluso se elevó para el café en 2016, por dictamen de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) (Reglamento (UE) 2016/1785, considerando 4).

      Los papeles de un saco

      El certificado de origen de la Organización Internacional del Café (OIC) es una regla de esta organización, no de la Unión. Sus reglas, revisadas el 7 de octubre de 2022, piden que «cada exportación de café, en todas sus formas», de un país miembro exportador esté cubierta por un certificado expedido en el país de origen, que cada saco lleve una marca propia del lote, y que se envíe una copia a la organización en 60 días (fuente 11, reglas 3 y 4). La casilla 15 recoge, con carácter facultativo, la conformidad con las normas de la resolución 420: no más de 86 defectos por 300 g en arábica, 150 en «Robusta», y una humedad entre 8 y 12,5 % medida según la norma ISO 6673 de la Organización Internacional de Normalización, codificadas «S», «XD», «XM» o «XDM»; los países importadores «pueden notificar» a la organización un café marcado «S» que no las cumpla (anexo V). Ningún texto de la Unión leído en esta pasada hace de este certificado una condición de entrada.

      Los demás papeles dependen de otras secciones: la declaración de diligencia debida contra la deforestación (sección 8), el certificado de inspección de los productos orgánicos (sección 9), y los Incoterms, que dicen quién paga el transporte, el seguro y los trámites, tratados en la lámina de economía.

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · RASFF 2026.3936

      Francia lanza una alerta por un contenido excesivo de ocratoxina A en un café «suministrado por Italia, originario de Honduras».

      Lo que muestra el caso Dos orígenes en una misma notificación: el país de procedencia comercial y el país donde creció el grano, que la aduana y la etiqueta no tratan de la misma manera.

      · RASFF 2021.2684

      Francia rechaza en la frontera un café verde orgánico de la India que contiene óxido de etileno, «sustancia no autorizada». En el período 2019 a 2026, los rechazos en la frontera para el café apuntan con mayor frecuencia a residuos de plaguicidas, luego a la ocratoxina A (clorpirifós de Camerún, 2,4-D en un natural de Etiopía rechazado por Chipre en 2023, azinfos-metilo en un molido de Perú rechazado por España en 2025).

      Lo que muestra el caso Sin puesto de control obligatorio, un rechazo en la frontera sigue siendo posible cuando un control basado en el riesgo encuentra un residuo.

      · RASFF 2021.5917

      Rumanía rechaza en la frontera un café soluble atomizado de la India por ocratoxina A; una notificación semejante apunta a un soluble de Vietnam en enero de 2022 (2022.0244).

      Lo que muestra el caso El soluble, transformado fuera de la Unión, llega con su límite (5,0 µg/kg) y su derecho de aduana (9 %): es un producto terminado, controlado como tal.

      Para recordar

      • El verde entra sin derecho; el tostado paga 7,5 %, el descafeinado verde 8,3 %, el tostado descafeinado y el soluble 9 %, salvo preferencia concedida al país de origen.
      • Tostar en Francia hace un café de origen francés para la aduana, nunca para la etiqueta, que debe decir de dónde viene el grano.
      • El paquete de café se vende con 5,5 % de IVA; la taza servida en el mostrador, para llevar o sacada de una máquina expendedora, con 10 %.
      • El grano verde no exige ni certificado fitosanitario ni paso por un puesto de control fronterizo; los controles son aleatorios o basados en el riesgo, y se refieren sobre todo a los residuos.
      • El certificado de origen de la OIC es una obligación del exportador hacia su organización; su marca en cada saco es sobre todo una herramienta de trazabilidad.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • Los derechos efectivamente pagados por el tostado de Colombia, Perú, América Central o Vietnam dependen de acuerdos bilaterales no leídos; la base TARIC, que integra a la nomenclatura todas las medidas de la Unión por país, escrita en JavaScript, no respondió a un script.
      • El derecho reducido del régimen general (4 % sobre el tostado) es un cálculo de esta pasada a partir del artículo 7 del Reglamento 978/2012, no verificado en TARIC; los mecanismos de «graduación» de un país por sección no se leyeron.
      • Las reglas de origen del capítulo 21 (soluble) y las de las cáscaras no se releyeron en el anexo 22-01.
      • El tipo de IVA de una bebida de café vendida en recipiente hermético (lata, botella) no queda resuelto por el pasaje leído del BOFiP; el cuadro BOI-ANNX-000495 no se abrió.
      • La presencia del café en el anexo VII del Reglamento 396/2005 (excepción para la fumigación poscosecha) y las reglas de seguridad de los trabajadores al abrir un contenedor fumigado no se verificaron.
      • El uso real del certificado de la OIC por las aduanas de la Unión, desde el fin de las cuotas, solo está documentado por parte de la organización.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Fin de aplicación del esquema general y del SPG+ del Reglamento 978/2012; la iniciativa «Todo menos armas» no tiene vencimiento.fuente 3

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento de Ejecución (UE) 2024/2522 del 23 de septiembre de 2024, nomenclatura combinada 2025, partidas 0901 y 2101 · en línea · primario
      2. Reglamento (CEE) 2658/87, anexo I, versión consolidada al 1 de enero de 2026 (CELEX 01987R2658-20260101), partidas 0901 y 2101 · en línea · primario
      3. Reglamento (UE) 978/2012, esquema de preferencias generalizadas, versión consolidada al 1 de enero de 2025, artículos 7, 12, 18, 43 y anexos I a V y IX · en línea · primario
      4. Reglamento Delegado (UE) 2015/2446, anexo 22-01, notas introductorias y capítulo 9, versión consolidada al 1 de julio de 2026 · en línea · primario
      5. BOFiP, BOI-TVA-LIQ-30-10-10, versión del 19 de noviembre de 2025, § 1, 300, 310, 315, 320 · en línea · primario
      6. Reglamento de Ejecución (UE) 2019/2072, sanidad vegetal, versión consolidada al 15 de octubre de 2026, anexo XI · en línea · primario
      7. Reglamento (UE) 2017/625, controles oficiales, artículos 44 y 47 (versión inicial) · en línea · primario
      8. Reglamento de Ejecución (UE) 2019/1793, controles reforzados a la importación, versión consolidada al 30 de junio de 2026 (ninguna aparición de «café» ni de «0901») · en línea · primario
      9. Reglamento (UE) 2024/590 del 7 de febrero de 2024, sustancias que agotan la capa de ozono, considerandos y artículo 10 · en línea · primario
      10. Base de datos de plaguicidas de la Comisión (DG SANTE), API v3.0, producto 0620000, consultada el 21 de octubre de 2026: ion bromuro (Reglamento (CE) 839/2008), fosfano (Reglamento (UE) 2016/1785, leído), fluoruro de sulfurilo (Reglamento (UE) 2022/1321) · en línea · primario
      11. OIC, Rules on Statistics, Certificates of Origin, ICC-102-9 Rev. 5, 7 de octubre de 2022, reglas 3 y 4, anexo V (resolución 420) · en línea · primario
      12. RASFF Window, búsqueda pública, asunto «coffee», consultada el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario

      317Envase y residuos: de la bolsa a la cápsula

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. 7 plazos vencen después de esa fecha; están agrupados al final de la sección.

      Una bolsa de café obedece a tres derechos a la vez: el del contacto, que le prohíbe ceder cualquier cosa al grano, el del residuo, que le pide poder ser clasificada y reciclada, y el del discurso, que regula lo que se imprime en ella. Desde el 12 de agosto de 2026, un reglamento europeo aplicable tal cual en Francia convierte al tostador que vende bajo su marca en el «fabricante» de sus envases, con un expediente técnico y una declaración de conformidad que debe tener listos. El café se nombra en él con todas sus letras en dos lugares: la bolsa permeable y la cápsula.

      Tres pisos para una misma bolsa

      El contacto depende de reglamentos de salud, el residuo de un reglamento de la Unión aplicable desde agosto de 2026 y del Código del Medio Ambiente, el discurso de ese mismo código y del derecho del consumo. Una bolsa con válvula puede ser, pues, irreprochable en el contacto, conforme en la clasificación, e ilegal por una sola palabra impresa en ella.

      El contacto: no ceder nada al café

      El Reglamento (CE) n.º 1935/2004 establece la regla general: fabricado con buenas prácticas, un material no cede a los alimentos constituyentes que pongan en peligro la salud, modifiquen su composición o alteren sus caracteres organolépticos, es decir lo que perciben la nariz y la boca (artículo 3); una película que da al grano un sabor a plástico no es conforme aunque sea inofensiva. También exige la trazabilidad de los materiales en todas las fases (artículo 17, fuente 1). Para los plásticos, el Reglamento (UE) n.º 10/2011, consolidado al 14 de julio de 2026, solo admite las sustancias de la «lista de la Unión» (artículo 5) y hace circular el material, en todas las fases distintas de la venta al por menor, con una declaración escrita de conformidad del proveedor (artículo 15, fuente 2). El tostador que compra bolsas, cajas o cápsulas vacías debe recibirla y conservarla. La válvula de desgasificación, pastilla que deja salir el dióxido de carbono del grano fresco sin dejar entrar el aire, no tiene ninguna regla propia encontrada: depende del régimen general del contacto y, en cuanto al residuo, de lo que el reglamento de envases llama un «componente integrado», que forma parte de la unidad de envase y se elimina con ella (artículo 3 del Reglamento 2025/40, fuente 4; vinculación hecha en esta pasada).

      La lista de la Unión explica una serie de alertas. De 107 notificaciones del RASFF, el sistema de alerta rápida de la Unión para alimentos, cuyo título contiene «coffee» entre 2019 y 2026, 26 se refieren a materiales en contacto, doce de ellas a vasos cargados de polvo de bambú y siete a objetos cargados de cascarilla de arroz, paja o borra y cascarillas de café (fuente 9, consulta del 21 de octubre de 2026, clasificación hecha en esta pasada). La fibra vegetal no se juzga peligrosa en ellos: no es una sustancia autorizada en un plástico.

      El bisfenol A, llamado BPA, componente de los policarbonatos y de ciertos barnices de latas metálicas, está prohibido en contacto con alimentos por el Reglamento (UE) 2024/3190, en vigor el 20 de enero de 2025, con una transición por etapas: un envase de un solo uso con BPA pudo ponerse en el mercado hasta el 20 de julio de 2026 y llenarse en los doce meses siguientes; ciertos envases y el equipo profesional tienen plazo hasta el 20 de enero de 2028; un objeto reutilizable, taza o pieza de máquina, puede seguir a la venta hasta el 20 de enero de 2029 (artículos 11 y 12, fuente 3). La ley francesa n.º 2012-1442 se había adelantado (fuente 10, fecha de efecto no releída).

      El reglamento de envases: quién es «fabricante» cuando se tuesta

      El Reglamento (UE) 2025/40 relativo a los envases y los residuos de envases, que la Comisión abrevia REDE y la prensa PPWR (su sigla inglesa), publicado el 22 de enero de 2025, se aplica desde el 12 de agosto de 2026 y deroga en esa fecha la Directiva 94/62/CE (artículos 70 y 71, fuente 4). Se aplica directamente, sin ley francesa, y un Estado no puede obstaculizar un envase que respete sus artículos 5 a 12 en nombre de exigencias nacionales (artículo 4).

      El «fabricante» es quien fabrica un envase o un producto envasado, pero también quien lo hace diseñar o fabricar «bajo su propio nombre o su propia marca» (artículo 3, punto 13). Para un envase de venta, precisa la Comisión, es en principio «la persona que llena», a menudo propietaria de la marca (documento de orientación del 10 de junio de 2026, fuente 11). El tostador que envasa bajo su nombre es, pues, el fabricante de sus bolsas, aunque las compre impresas. Excepción: si el propietario de la marca es una microempresa en el sentido de la Recomendación 2003/361/CE (menos de diez personas, con un límite de volumen de negocios o de balance) y su proveedor de envases está establecido en el mismo Estado miembro, es ese proveedor quien es el fabricante (artículo 3, punto 13, b). El artículo 15, apartado 12, habla en cambio de un proveedor «situado en la Unión Europea» (véanse las zonas de sombra).

      Ser fabricante obliga a cuatro cosas (artículo 15). Antes de poner el envase en el mercado, llevar a cabo la evaluación de la conformidad del anexo VII, elaborar la documentación técnica y firmar una «declaración UE de conformidad» según el modelo del anexo VIII, por la cual el fabricante «asume la responsabilidad» de la conformidad (artículo 39). Conservar estos documentos cinco años para un envase de un solo uso, diez años para uno reutilizable. Llevar un número de lote, el nombre o la marca y una dirección postal única, en el envase o mediante un código QR. En caso de no conformidad, corregir, retirar o recuperar, avisar a las autoridades y entregarles la documentación en un plazo de diez días desde una solicitud motivada. La declaración del proveedor en materia de contacto alimentario no sustituye a esta: pasa a ser una pieza de ella.

      Artículo por artículo: cada envase del café

      El reglamento cita el café dos veces en su definición de envase: «una bolsita permeable de té, de café o de otra bebida, o una monodosis de un solo uso flexible tras su uso», y «una monodosis no permeable de un solo uso» destinada a una máquina (artículo 3, punto 1, f y g); el anexo I clasifica también las «bolsitas de té y de café en película de aluminio» entre los envases (fuente 4).

      envaseartículos del reglamento 2025/40lo que se pidea partir de
      bolsa con válvula, película compleja, kraft forrado5, 6, 7, 10, 12, 24PFAS por debajo de los umbrales; clase de reciclabilidad; plástico reciclado si el plástico supera el 5 % de la masa; peso, volumen y espacio vacío al mínimo; etiqueta armonizada12 de agosto de 2026, luego 2028 y 2030
      válvula de desgasificación3, 6se evalúa con la bolsa a la que equipacon la bolsa
      lata metálica5 (apdo. 4), 6, 12plomo, cadmio, mercurio y cromo hexavalente por debajo de 100 mg/kg; reciclable12 de agosto de 2026, luego 2030
      cápsula rígida para máquina3 (punto 1, g), 6, 7, 9 (apdo. 2)reciclable; plástico reciclado salvo si es compostable; compostable si el Estado lo exige y si no es de metal2030; opción nacional
      monodosis flexible, bolsita permeable3 (punto 1, f), 9 (apdo. 1)compostable en condiciones industriales, sea cual sea el material12 de febrero de 2028
      caja de envío, paquete de venta en línea24, 29espacio vacío del 50 % como máximo; reutilización, de la que están exentas las cajas de cartón1 de enero de 2030 como muy pronto
      saco de verde de yute29 (apdo. 4, c)exento de reutilización como envase flexible en contacto con un alimentono aplica
      vaso para llevar, porción de azúcar25 y anexo V, 32, 33llenar el recipiente del cliente; ofrecer un reutilizable; ya no más plástico desechable en el salón2027, 2028, 2030

      La monodosis flexible, papel incluido, deberá ser compostable a más tardar el 12 de febrero de 2028 en toda la Unión, siendo la regla, dice la Comisión, «neutra desde el punto de vista de los materiales» (artículo 9, apartado 1, fuente 11). Para la cápsula rígida, un Estado que recoge con los biorresiduos los residuos de compostabilidad comparable puede exigir que sea compostable, salvo si es de metal (artículo 9, apartado 2). El café para llevar tiene sus fechas: al 12 de febrero de 2027, el distribuidor de la restauración (el texto dice horeca, por hoteles, restaurantes, cafés) ofrece llenar el recipiente del cliente sin sobrecosto (artículo 32); al 12 de febrero de 2028, ofrece un envase reutilizable, salvo si es una microempresa (artículo 33); al 1 de enero de 2030, los vasos de plástico de un solo uso utilizados en el local y las porciones de crema o de azúcar de plástico desaparecen del salón (artículo 25 y anexo V, puntos 3 y 4).

      PFAS, reciclabilidad, contenido reciclado, espacio vacío

      Desde el 12 de agosto de 2026, un envase en contacto con alimentos ya no puede contener PFAS, las sustancias per- y polifluoroalquiladas que vuelven un papel impermeable a las grasas, por encima de 25 ppb (partes por mil millones) para un PFAS medido por análisis dirigido, 250 ppb para su suma y 50 ppm (partes por millón) para el total, polímeros incluidos (artículo 5, apartado 5). La Comisión añade que no se prevé ningún período de venta de existencias, que no existe ninguna excepción para el reciclado, y que todavía no existe ningún método de análisis armonizado (fuente 11). La prueba del proveedor va en la documentación técnica (artículo 5, apartado 6).

      Todo envase deberá ser reciclable y clasificarse según su reciclabilidad en peso por unidad: clase A a partir del 95 %, B a partir del 80 %, C a partir del 70 % (anexo II, cuadro 3). A partir del 1 de enero de 2030, o veinticuatro meses después del acto delegado que fijará los criterios si es más tardío, un envase fuera de las clases A a C ya no puede ponerse en el mercado; a partir de 2035, la nota tiene en cuenta el reciclaje realmente efectuado «a escala»; al 1 de enero de 2038, solo A y B siguen admitidas (artículo 6). Los criterios deben «aplicarse a todos los elementos del envase», una válvula o un cierre por ejemplo (apartado 4). El acto delegado se espera a más tardar el 1 de enero de 2028; hasta entonces, el fabricante sigue la antigua directiva y la norma EN 13430 (fuente 11). Los grados detallados de las cápsulas se dan en la página sobre las cápsulas, lámina de los residuos.

      En 2030 también, toda parte de plástico de un envase alimentario, llamado «sensible al contacto», contendrá 30 % de plástico reciclado si es PET (tereftalato de polietileno) y 10 % para los demás plásticos, luego 50 % y 25 % en 2040; están exentos los plásticos compostables y toda parte de menos del 5 % de la masa de la unidad (artículo 7). El fabricante reducirá peso y volumen al mínimo necesario, y se prohibirán las dobles paredes, los dobles fondos y las capas inútiles, salvo forma protegida antes del 11 de febrero de 2025 por un diseño, un modelo o una marca, o producto bajo indicación geográfica, lo que podría abarcar un café bajo indicación protegida (artículo 10; lectura de esta pasada, véase la sección 10). Por último, el operador que llena una caja de transporte o un paquete en línea no superará el 50 % de espacio vacío, contando como vacío las virutas y los cojines de aire (artículo 24, apartados 1 a 3). Para la propia bolsa, el vacío se reduce al mínimo desde el 12 de febrero de 2028, pero el aire entre los granos y los gases de protección, el nitrógeno de una bolsa con atmósfera inerte por ejemplo, no cuentan, y la conformidad se aprecia al llenado para un producto que se asienta (apartado 4).

      La etiqueta armonizada, el Triman y el Info-tri

      A más tardar el 12 de agosto de 2028, o veinticuatro meses después del acto de ejecución que la definirá, todo envase llevará una etiqueta armonizada de pictogramas que indique sus materiales; para una monodosis compostable, dirá que es compostable, que no es apta para el compostaje doméstico y que no debe tirarse a la naturaleza (artículo 12, apartado 1). El acto de ejecución debía estar listo el 12 de agosto de 2026 (apartado 6): una búsqueda por título en la base de la Oficina de Publicaciones, el 21 de octubre de 2026, no encontró ninguno (fuente 19). La fecha puede correrse.

      Francia impone su propia señalización: el artículo L. 541-9-3 del Código del Medio Ambiente obliga a quien pone en el mercado un producto doméstico sometido a un sector de responsabilidad extendida del productor (REP, el principio que hace financiar el fin de vida a quien vende) a indicar que el producto se clasifica y cómo (fuente 7), bajo la forma del logotipo Triman y del bloque Info-tri fijados por el Decreto n.º 2021-835 del 29 de junio de 2021 (fuente 8); por debajo de 10 cm² de cara mayor, la información puede pasar a línea. El incumplimiento se castiga con una multa administrativa limitada a 15 000 euros para una sociedad (artículo L. 541-9-4). Pero la Comisión juzga el etiquetado europeo «exhaustivo y plenamente armonizado»: las reglas nacionales que añaden indicaciones de clasificación no están autorizadas, y las etiquetas nacionales no podrán conservarse después del 12 de agosto de 2028, o veinticuatro meses después del acto de ejecución (fuente 11). El Triman es de ellas. Antes, el 12 de febrero de 2027, el signo de pertenencia a un sector de responsabilidad extendida solo podrá figurar en un código QR (artículo 12, apartado 9). No se encontró ninguna decisión francesa sobre el Triman.

      En Francia: las palabras que ya no se imprimen

      El artículo L. 541-9-1 del Código del Medio Ambiente, surgido de la ley n.º 2020-105 del 10 de febrero de 2020, llamada AGEC (antidesperdicio para una economía circular), prohíbe desde el 1 de enero de 2022 las menciones «biodegradable», «respetuoso del medio ambiente» o equivalentes en un producto o un envase; un plástico cuya compostabilidad «solo puede obtenerse en una unidad industrial» no puede decirse «compostable», y todo plástico compostable lleva «No tirar a la naturaleza» (fuente 5). El Consejo de Estado validó el decreto de aplicación el 31 de mayo de 2024: la prohibición apunta a las menciones demasiado generales para ser verificadas, no a las etiquetas certificadas (fuente 6). La multa llega hasta 15 000 euros para una sociedad (artículo L. 541-9-4-1, fuente 7). La misma ley prohíbe desde el 1 de enero de 2022 las «bolsitas de té y de infusión de plástico no biodegradable», sin nombrar el café (artículo 77, fuente 14): la bolsita permeable de café solo depende de la regla europea de 2028. Queda una contradicción: la cápsula de plástico compostable solo en fábrica no puede decirse «compostable» en Francia, mientras que la etiqueta europea deberá anunciarla así, y el derecho de la Unión prevalece.

      Pagar el fin de vida: la responsabilidad extendida del productor

      En Francia, la empresa que pone en el mercado productos envasados destinados a los hogares debe ocuparse de la gestión de sus residuos o contribuir a ella (artículos L. 541-10 y R. 543-56, recordados por un ecoorganismo, fuente 15). En la práctica, el tostador se adhiere a un ecoorganismo autorizado, siendo Citeo el más conocido, le declara cada año sus envases por material y le paga una ecocontribución calculada sobre esa declaración, cuyo monto no se trata aquí. Desde el 1 de enero de 2022, recibe un identificador único, llamado IDU, asignado por la ADEME (Agencia del Medio Ambiente y de la Gestión de la Energía), que debe hacer figurar en sus condiciones generales de venta o, en su defecto, en sus documentos contractuales, sitio web incluido; una plataforma de venta en línea verifica que sus vendedores tengan uno (artículo L. 541-10-13, fuente 15).

      El reglamento europeo armoniza estas prácticas. El «productor» es quien pone por primera vez a disposición un producto envasado en un territorio (artículo 3, punto 15); se inscribe en el registro de cada Estado donde vende y declara allí sus cantidades cada año al 1 de junio, con una declaración simplificada por debajo de diez toneladas (artículo 44). El tostador que vende en línea a consumidores de otro Estado miembro se convierte allí en productor, debe registrarse allí y designar a un representante autorizado (artículo 3, punto 15, d, y artículo 45, apartado 3); las plataformas y los prestadores logísticos verifican su número antes de atenderlo. Las contribuciones podrán modularse según la clase de reciclabilidad y la proporción de reciclado (artículos 6 y 7), lo que Francia llama ecomodulación. Para los envases profesionales, cajas de cartón entregadas a los cafés, sacos de verde, películas de paletizado, el sector francés se aplazó al 1 de enero de 2027 según una federación profesional, que nombra los ecoorganismos autorizados Twiice, Citeo Pro y Léko Pro (31 de julio de 2026, fuente 18, texto del aplazamiento no leído).

      Quién controla, y qué pasa con un envase no conforme

      Según la aduana, el 10 de agosto de 2026, la autoridad competente es la Dirección General de Prevención de Riesgos, la DGPR, del Ministerio de la Transición Ecológica; la declaración de conformidad y la documentación técnica se mantienen a disposición de las autoridades de vigilancia del mercado; la aduana no es una para este texto, pero puede suspender el levante, es decir la entrega de la mercancía, el tiempo de una verificación (fuente 13). La ADEME lleva el registro de los productores (fuente 15); las menciones engañosas dependen también de la DGCCRF, Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude. El reparto de los controles del nuevo reglamento entre estos servicios no se encontró en ningún texto.

      Las autoridades «se esfuerzan» por verificar cada año una parte de las declaraciones de conformidad (artículo 39, apartado 5). Un envase que presenta un riesgo se evalúa, se corrige en un plazo fijado, y luego se prohíbe, se retira o se recupera, y se avisa a los demás Estados; si el riesgo pasa al alimento, se alerta a las autoridades de los controles oficiales de la alimentación (artículo 58). Una no conformidad simplemente formal basta para el retiro: declaración ausente, documentación incompleta, código QR mudo, dirección del fabricante faltante; en cuanto al fondo, espacio vacío, reciclabilidad, reciclado, la persistencia desencadena las sanciones nacionales (artículo 62), que cada Estado debe fijar a más tardar el 12 de febrero de 2027 (artículo 68); no se encontró ninguna escala francesa al 21 de octubre de 2026.

      Las cápsulas en detalle

      La cápsula rígida para máquina es un envase «utilizado y eliminado con el producto» (artículo 3, punto 1, g); la monodosis flexible tras su uso, de papel o no, depende de la compostabilidad obligatoria de 2028 (fuente 11).

      De aluminio. El metal queda excluido de la opción de compostabilidad (artículo 9, apartado 2, a): la cápsula se juzgará siempre por su reciclabilidad. La ADEME dice que se tire la cápsula «de aluminio o de plástico» en el contenedor de clasificación de envases (fuente 16), y Citeo escribe que todos los envases de metal, plástico y cartón van al contenedor amarillo desde el 1 de enero de 2023 en la Francia metropolitana y desde el 1 de enero de 2026 en ultramar (fuente 17); es sin duda lo que la alianza de fabricantes de cápsulas resume con una clasificación «en toda Francia» desde 2026 (fuente 12, vinculación de esta pasada). El reciclaje real depende luego del centro de clasificación, que debe captar los metales pequeños; algunas marcas tienen también contenedores en tienda (fuente 16).

      De plástico. Misma instrucción de clasificación (fuentes 16 y 17). La cápsula deberá alcanzar una clase de reciclabilidad y contener 10 % de reciclado en 2030, 25 % en 2040, salvo si es compostable (artículo 7); no se encontró ninguna decisión francesa que exija su compostabilidad.

      Compostable. El reglamento distingue el envase «compostable», que se descompone en condiciones industriales controladas, digestión anaerobia incluida, «pero no necesariamente» en el jardín, y el envase «compostable en el hogar» (artículo 3). A la espera de las normas armonizadas, la norma EN 13432 sobre compostaje industrial sirve de orientación, sin presunción de conformidad (fuente 11). En Francia, la cápsula de papel o de cartón va a los biorresiduos o al compostador, si lo hay (fuentes 16 y 17); la cápsula de plástico compostable solo en fábrica no puede decirse «compostable» y lleva «No tirar a la naturaleza». Tres materiales, tres gestos, y una mención que no se tiene derecho a leer en Francia en una cápsula que la llevará en otra parte.

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · Consejo de Estado, n.º 464945

      El Consejo de Estado rechaza el recurso de dos federaciones profesionales contra el decreto que prohíbe «biodegradable» y «respetuoso del medio ambiente»: prohibición precisa, proporcionada, justificada por el medio ambiente, y que no alcanza a las etiquetas certificadas.

      Lo que muestra el caso La prohibición francesa vale para todo envase, café incluido, y fue validada por el juez; apunta a las palabras inverificables, no a las certificaciones.

      · RASFF 2022.2292

      Irlanda rechaza en la frontera una taza llamada «Huskee mug» por la notificación, hecha de cascarillas de café, «aditivo no aprobado»; riesgo clasificado como grave.

      Lo que muestra el caso Un subproducto del café no es una sustancia autorizada en un plástico en contacto (lista de la Unión, Reglamento 10/2011, artículo 5).

      · RASFF 2023.4639

      Grecia rechaza en la frontera un vaso reutilizable procedente de China, fabricado con borra y cascarillas de café: «uso no autorizado», según el título.

      Lo que muestra el caso El reciclaje de la borra en un objeto en contacto depende de la autorización de las sustancias, no del argumento ecológico.

      · RASFF 2026.7373 (y 2025.6519)

      Alemania señala una migración aumentada de plomo desde una cafetera oriental originaria de Francia, riesgo considerado potencialmente grave. Un año antes, el 26 de agosto de 2025, había señalado una migración de plomo desde una máquina de café originaria de Italia.

      Lo que muestra el caso El artículo 3 del Reglamento 1935/2004 se refiere también a los utensilios y las máquinas, y un objeto vendido desde Francia puede ser notificado por otro Estado.

      Para recordar

      • El tostador que envasa bajo su marca es el «fabricante» de sus envases en el sentido del Reglamento 2025/40: documentación técnica, declaración UE de conformidad conservada cinco años, número de lote y dirección en el envase, salvo si es una microempresa atendida por un proveedor del mismo país.
      • Desde el 12 de agosto de 2026, los PFAS tienen un tope en los envases en contacto, sin período de venta de existencias: la prueba del proveedor va al expediente técnico, junto a la declaración de conformidad de contacto alimentario.
      • Las bolsitas permeables y las monodosis flexibles, papel incluido, serán compostables en fábrica a más tardar el 12 de febrero de 2028; la cápsula de metal nunca estará sometida a la opción nacional de compostabilidad.
      • «Biodegradable» está prohibido en Francia, un plástico compostable solo en fábrica no puede decirse allí «compostable», y el Triman sigue siendo obligatorio hasta que lo reemplace la etiqueta europea, esperada como muy pronto en agosto de 2028.
      • Vender en línea a clientes de otro Estado miembro hace del tostador un productor en ese Estado: registro y representante para la responsabilidad extendida, además de la adhesión a un ecoorganismo y del identificador único en Francia.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • La decisión francesa sobre las cápsulas rígidas no metálicas (artículo 9, apartado 2, del Reglamento 2025/40): nada encontrado al 21 de octubre de 2026.
      • El artículo L. 541-9-1 niega «compostable» a un plástico compostable solo en fábrica, la etiqueta europea lo anunciará, y la Comisión juzga el etiquetado plenamente armonizado: no se encontró ninguna reescritura del texto francés ni decisión sobre el Triman.
      • El acto de ejecución de la etiqueta armonizada, debido el 12 de agosto de 2026, no figura en la base de la Oficina de Publicaciones (búsqueda por título del 21 de octubre de 2026), lo que puede retrasar 2028.
      • La excepción de microempresa se refiere a un proveedor «del mismo Estado miembro» en el artículo 3 y a un proveedor «situado en la Unión» en el artículo 15, apartado 12: la Comisión retiene el mismo Estado para la definición, la diferencia no se comenta.
      • No leídos: los artículos L. 541-10, R. 543-56 y L. 541-10-13 en su versión en vigor (transmitidos por un ecoorganismo), la orden de aplazamiento del sector de los envases profesionales (transmitida por una federación), el régimen francés de sanciones del artículo 68, el reparto de los controles entre DGPR, ADEME y DGCCRF, el Reglamento 2023/2006, la fecha de efecto de la ley de 2012.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Sanciones nacionales del reglamento de envases; oferta de llenar el recipiente del cliente para las bebidas para llevar; signo de responsabilidad extendida solo en código digital.fuente 4
      Último día para llenar un envase de un solo uso con BPA comprado antes del 20 de julio de 2026.fuente 3
      Bolsitas permeables y monodosis flexibles compostables en fábrica; espacio vacío mínimo de los envases de venta; oferta de envase reutilizable para llevar.fuente 4
      Etiqueta armonizada de los materiales, como muy pronto, y fin de las etiquetas de clasificación nacionales.fuente 4
      Fin de la venta de objetos reutilizables con BPA.fuente 3
      Clases de reciclabilidad, plástico reciclado, minimización, espacio vacío del 50 %, reutilización de los envases de transporte, fin del plástico de un solo uso en el salón (como muy pronto para varias de estas obligaciones).fuente 4
      Solo las clases de reciclabilidad A y B siguen admitidas.fuente 4

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (CE) n.º 1935/2004 del 27 de octubre de 2004, materiales en contacto con los alimentos, artículos 3, 15, 16 y 17 · en línea · primario
      2. Reglamento (UE) n.º 10/2011, materiales plásticos, versión consolidada al 14 de julio de 2026, artículos 5 y 15 · en línea · primario
      3. Reglamento (UE) 2024/3190 del 19 de diciembre de 2024, bisfenol A y otros bisfenoles, DO del 31 de diciembre de 2024, artículos 2, 11, 12 y 14 · en línea · primario
      4. Reglamento (UE) 2025/40 del 19 de diciembre de 2024, envases y residuos de envases, DO del 22 de enero de 2025, artículos 3 (puntos 1, 13 a 18 y definiciones del compostaje), 4, 5, 6, 7, 9, 10, 12, 15, 24, 25, 29, 32, 33, 38, 39, 44, 45, 58, 62, 68, 70, 71, anexos I, II (cuadro 3) y V · en línea · primario · lectura: sí (texto íntegro descargado de la Oficina de Publicaciones)
      5. Código del Medio Ambiente, artículo L. 541-9-1, versión en vigor desde el 1 de enero de 2022 (ley n.º 2020-105, art. 13) · en línea · primario · lectura: sí (Légifrance mediante WebFetch el 21 de octubre de 2026, párrafos citados verificados)
      6. Consejo de Estado, 31 de mayo de 2024, n.º 464945, ECLI:FR:CECHR:2024:464945.20240531 · en línea · primario · lectura: sí (captura Wayback de 2025, el sitio respondía 503)
      7. Código del Medio Ambiente, artículos L. 541-9-3, L. 541-9-4 y L. 541-9-4-1, versiones en vigor al 21 de octubre de 2026 · en línea · primario · lectura: resumen (Légifrance mediante resumidor, pasada anterior)
      8. Decreto n.º 2021-835 del 29 de junio de 2021, información de los consumidores sobre la regla de clasificación, artículo 3 y artículo R. 541-12-21 · en línea · primario · lectura: resumen (Légifrance mediante resumidor, pasada anterior)
      9. RASFF Window, notificaciones cuyo asunto contiene «coffee», consulta de la API pública el 21 de octubre de 2026 (107 notificaciones, de ellas 26 «food contact materials») · en línea · dato público
      10. Ley n.º 2012-1442 del 24 de diciembre de 2012, suspensión de los envases alimentarios que contienen bisfenol A · en línea · primario · lectura: resumen (título y fecha solamente)
      11. Comisión, documento de orientación sobre el Reglamento (UE) 2025/40, C/2026/3084, DO C del 10 de junio de 2026, puntos sobre el fabricante, los PFAS, la reciclabilidad, el artículo 9 y el etiquetado (puntos 9 y 13) · en línea · primario · lectura: sí (texto íntegro descargado, pasajes citados verificados)
      12. Comunicación de un fabricante de cápsulas sobre la clasificación en el contenedor amarillo desde el 1 de enero de 2026, en nombre de la alianza ARCA (fuente interesada) · en línea · secundario · lectura: resumen (motor de búsqueda, pasada anterior)
      13. Dirección General de Aduanas y Derechos Indirectos, «Entrée en vigueur du nouveau règlement relatif aux emballages», 10 de agosto de 2026 · en línea · primario · lectura: sí (WebFetch el 21 de octubre de 2026)
      14. Ley n.º 2020-105 del 10 de febrero de 2020, artículo 77 (bolsitas de té y de infusión de plástico no biodegradable, 1 de enero de 2022) · en línea · primario · lectura: sí (Légifrance mediante WebFetch el 21 de octubre de 2026)
      15. Adelphe, ficha «Tout comprendre sur le nouvel identifiant unique ADEME de la REP emballages ménagers», noviembre de 2021 (recordatorio de los artículos L. 541-10, R. 543-56 y L. 541-10-13 por un ecoorganismo) · en línea · secundario · lectura: sí (PDF extraído en local)
      16. ADEME, «Que faire de mes déchets», ficha «Capsules de café ou de thé» · en línea · primario · lectura: sí (WebFetch el 21 de octubre de 2026, página sin fecha)
      17. Citeo, páginas para el gran público «On ne lâche rien !» (extensión de las instrucciones de clasificación al 1 de enero de 2023, monodosis) y «Outre-mer» (extensión al 1 de enero de 2026) · en línea · secundario (ecoorganismo) · lectura: sí (WebFetch el 21 de octubre de 2026; citeo.com respondía 502 y bloquea los robots)
      18. Fédération française du bâtiment, «REP Emballages professionnels : report confirmé au 1er janvier 2027», 31 de julio de 2026 · en línea · secundario · lectura: sí (texto oficial del aplazamiento no leído)
      19. Oficina de Publicaciones, punto SPARQL del Cellar: actos cuyo título en francés cita el Reglamento 2025/40 desde marzo de 2025, y actos que lo toman como base jurídica (rectificación del 22 de mayo de 2025, Decisión Delegada (UE) 2026/429 del 25 de febrero de 2026 sobre palés y flejes, documento de orientación) · en línea · dato público · lectura: sí (consulta del 21 de octubre de 2026)

      318Sostenibilidad y debida diligencia: deforestación, informes, vigilancia

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. 7 plazos vencen después de esa fecha; están agrupados al final de la sección.

      Por primera vez, un texto le exige al café probar dónde creció. El reglamento europeo contra la deforestación se aplazó dos veces, se simplificó una vez, se extendió al soluble, y se aplica el 30 de diciembre de 2026. Lo que exige de un tostador cabe en una palabra: operador, u operador posterior. Las dos directivas sobre el informe de sostenibilidad y sobre la vigilancia, por su parte, solo apuntan ya a las empresas muy grandes.

      Lo que pide el reglamento, en una frase

      El Reglamento (UE) 2023/1115 del 31 de mayo de 2023, que la prensa designa con su sigla inglesa EUDR (reglamento de la Unión sobre la deforestación), se lee aquí en su versión consolidada al 18 de septiembre de 2026, que integra los Reglamentos (UE) 2024/3234 y 2025/2650 y el Reglamento Delegado (UE) 2026/2102 (fuente 1). Su artículo 3 se resume en tres condiciones: un café solo puede comercializarse en el mercado de la Unión, ponerse a disposición o exportarse si es «cero deforestación», si se ha producido conforme a la legislación del país de producción, y si es objeto de una declaración de diligencia debida o de una declaración simplificada. «Cero deforestación» significa producido en una parcela que no ha sido deforestada después del 31 de diciembre de 2020; un bosque, en el sentido del texto, es una extensión de más de 0,5 hectáreas con árboles de más de 5 metros y una cobertura de más del 10 % (artículo 2).

      El café contemplado es amplio: toda la partida 0901 de la nomenclatura aduanera, es decir el café verde, tostado o descafeinado, las cáscaras y cascarillas, y los sucedáneos que contienen café en cualquier proporción (anexo I). El café soluble no figuraba. El Reglamento Delegado (UE) 2026/2102 del 13 de julio de 2026, publicado el 17 de septiembre de 2026, añade los extractos, esencias y concentrados de café (subpartida 2101 11 00) a partir del 30 de diciembre de 2027, porque su exclusión «debilitaba» el dispositivo (fuente 4, considerando sobre el café soluble). El mismo acto excluye las muestras de valor y cantidad insignificantes destinadas a solicitar pedidos, y los productos destruidos durante un análisis (anexo I, nota 5).

      El documento de orientación de la Comisión del 20 de julio de 2026 aporta una precisión útil para los cafetos de sombra: la pequeña producción de café bajo cubierta forestal no es un «uso agrícola» principal, y por tanto no convierte un bosque en tierra agrícola, mientras no degrade el hábitat forestal (fuente 7). Un café cultivado bajo los árboles de un bosque existente no es, por sí solo, deforestación.

      Fechas que se movieron dos veces

      textograndes y medianas empresasmicroempresas y pequeñas empresas
      reglamento 2023/1115, versión inicial30 de diciembre de 202430 de junio de 2025
      reglamento 2024/3234 del 19 de diciembre de 202430 de diciembre de 202530 de junio de 2026
      reglamento 2025/2650 del 19 de diciembre de 2025, en vigor30 de diciembre de 202630 de junio de 2027, para las establecidas como tales al 31 de diciembre de 2024
      reglamento delegado 2026/2102, café soluble30 de diciembre de 2027

      Estas fechas provienen del artículo 38 en cada una de sus versiones (fuentes 1, 2 y 3). La última revisión preveía un reexamen de simplificación a más tardar el 30 de abril de 2026. El informe de la Comisión, transmitido al Consejo el 4 de mayo de 2026 (COM(2026) 191), cifra la baja esperada de los costos anuales de cumplimiento en «alrededor del 75 %» respecto de los costos iniciales, y concluye que no procede proponer una nueva modificación del texto de base, en nombre de la seguridad jurídica (fuente 6). Al 21 de octubre de 2026, no se encontró ninguna propuesta de nuevo aplazamiento; la única propuesta pendiente que toca el reglamento apunta a sacar a la Guayana Francesa de su ámbito territorial (fuente 9).

      Operador u operador posterior: la palabra que lo decide todo

      El reglamento distingue tres papeles, y la obligación cambia por completo de uno a otro. El operador es quien pone el café en el mercado de la Unión por primera vez o lo exporta. El operador posterior pone en el mercado un producto fabricado a partir de productos ya cubiertos por una declaración. El comerciante revende sin transformar (artículo 2). Desde la revisión de diciembre de 2025, solo el operador ejerce la diligencia debida.

      papelquién, en el cafélo que debe hacerartículo
      operadorel importador que despacha el verde; el tostador que importa por sí mismo un lotediligencia debida (información, evaluación y mitigación del riesgo); geolocalización de todas las parcelas; declaración presentada en el sistema de información antes de poner el café en el mercado; registro de cinco años; transmisión de los números de referencia a sus clientesart. 4, 8 y 9
      microoperador o pequeño operador primarioel productor establecido en un país clasificado de riesgo bajo que exporta su propia cosechauna declaración simplificada única; la dirección postal puede sustituir a la geolocalizaciónart. 4 bis
      operador posteriorel tostador que compra un verde ya declaradoconservar cinco años el nombre y la dirección de sus proveedores, los números de referencia de las declaraciones cuando el proveedor es un operador, y el nombre de sus clientes profesionales; registrarse si no es una pymeart. 5
      comercianteel mayorista, la tienda de comestibles, el distribuidorla misma información que el operador posteriorart. 5

      La geolocalización, en el sentido del texto, es un punto de latitud y longitud con seis decimales como mínimo; para una parcela de más de 4 hectáreas, un polígono que describe su perímetro (artículo 2). Una pyme, pequeña y mediana empresa, se entiende en el sentido de la Directiva contable 2013/34/UE. El informe de la Comisión confirma que el papel del operador posterior se limita a «una recopilación y una conservación pasivas» de la información (fuente 6). Todos los actores conservan una obligación activa: avisar sin demora a la autoridad competente y a sus propios clientes si se enteran de que un producto que han vendido puede no ser conforme (artículos 4, apartado 5, y 5, apartado 5).

      El caso del tostador que importa por sí mismo un microlote merece decirse claramente: al despachar ese café, se convierte en operador, con la geolocalización de las parcelas y la declaración de diligencia debida; si es una microempresa o pequeña empresa establecida al 31 de diciembre de 2024, la obligación comienza el 30 de junio de 2027. Las sanciones las fija cada Estado; para una persona jurídica, el monto máximo de la multa debe alcanzar al menos el 4 % del volumen de negocios anual en la Unión (artículo 25).

      El riesgo según el país de origen

      El artículo 29 clasifica los países en tres niveles de riesgo, lo que modula la intensidad de los controles y abre el régimen simplificado a los pequeños productores de los países de riesgo bajo. El Reglamento de Ejecución (UE) 2025/1093 del 22 de mayo de 2025 coloca cuatro países en riesgo alto (Bielorrusia, Corea del Norte, Myanmar, Rusia) y 139 en riesgo bajo; todos los demás quedan en el nivel estándar (fuente 5). Entre los productores de café, Burundi, China, Costa Rica, Cuba, la India, Jamaica, Kenia, Nepal, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, la República Dominicana, Ruanda, Sri Lanka, Tailandia, Timor Oriental, Togo, Vietnam y Yemen están clasificados en riesgo bajo; Brasil, Colombia, Etiopía, Honduras, Perú, Uganda, Indonesia o Guatemala están en el nivel estándar. No se encontró ninguna revisión de esta lista en 2026.

      El informe de sostenibilidad y la vigilancia: dos textos para los muy grandes

      La Directiva (UE) 2022/2464, llamada CSRD (directiva sobre la publicación de información en materia de sostenibilidad), se ha restringido dos veces, por la Directiva 2025/794 del 14 de abril de 2025, que aplazó el calendario, y luego por la Directiva (UE) 2026/470 del 24 de febrero de 2026 (fuentes 8 y 10). Para los ejercicios que comiencen el 1 de enero de 2027 o después, ya solo apunta a las empresas y grupos que superan a la vez 1 000 asalariados en promedio y 450 millones de euros de volumen de negocios neto (artículo 5, apartado 2, versión consolidada al 18 de marzo de 2026). Ningún taller de tueste independiente se acerca a esos umbrales; algunos grupos del café los superan.

      El efecto cascada hacia los pequeños, que el plan de esta lámina temía, ha recibido una respuesta escrita. La Directiva 2026/470 crea un «tope de la cadena de valor»: una empresa de 1 000 asalariados como máximo, llamada protegida, tiene derecho a negarse a proporcionar a un cliente sujeto al informe información que exceda la norma voluntaria prevista por la directiva; el cliente debe señalarle lo que excede y recordarle ese derecho, y una cláusula contractual contraria no la obliga (artículo 1, punto 4, que modifica el artículo 19 bis de la directiva contable) (fuente 10). Los Estados deben transponer estas reglas a más tardar el 19 de marzo de 2027. El tope solo cubre el informe de sostenibilidad: no limita ni las solicitudes ligadas al EUDR ni las de un pliego de condiciones comercial.

      La Directiva (UE) 2024/1760, llamada CSDDD (directiva sobre el deber de vigilancia de las empresas en materia de sostenibilidad), modificada por la misma Directiva 2026/470, ya solo apunta a las sociedades de más de 5 000 asalariados con más de 1,5 mil millones de euros de volumen de negocios neto mundial (artículo 2). Se transpondrá a más tardar el 26 de julio de 2028 y se aplicará a partir del 26 de julio de 2029 (artículo 37) (fuente 11). Protege también a los proveedores: una sociedad solo puede pedir información a un socio directo de menos de 5 000 asalariados si no puede obtenerse razonablemente de otro modo (artículo 8, apartado 2 bis). En Francia, el deber de vigilancia de la ley n.º 2017-399 del 27 de marzo de 2017 ya existe para las sociedades muy grandes; sus umbrales no se releyeron en esta pasada.

      Lo que precede es el modo de empleo. El costo del cumplimiento para el origen está en la página sobre el clima, el EUDR y el costo del cumplimiento, lámina de la economía; el EUDR como lo que viene, en la página sobre el reglamento europeo contra la deforestación, lámina del futuro; la trazabilidad como herramienta contra el fraude, en la página «Hoy» de la lámina de la falsificación.

      Para recordar

      • Un tostador que compra su verde a un importador establecido en la Unión es operador posterior: conserva cinco años el nombre de sus proveedores, los números de referencia de sus declaraciones y el nombre de sus clientes profesionales, nada más.
      • Un tostador que despacha él mismo un lote se convierte en operador: geolocalización de las parcelas y declaración de diligencia debida antes de poner el café en el mercado, a partir del 30 de junio de 2027 si es una microempresa o pequeña empresa establecida al 31 de diciembre de 2024, del 30 de diciembre de 2026 en caso contrario.
      • El café soluble entra en el reglamento el 30 de diciembre de 2027; las muestras de valor insignificante destinadas a obtener pedidos quedan excluidas.
      • Nadie está dispensado de avisar a la autoridad y a sus clientes si se entera de que un café vendido puede no ser conforme.
      • El informe de sostenibilidad y la vigilancia solo apuntan a las empresas muy grandes; una empresa de 1 000 asalariados como máximo puede negarse a las solicitudes de información que excedan la norma voluntaria.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • No se leyeron en esta pasada la autoridad francesa competente para controlar el EUDR ni el régimen francés de sanciones.
      • La frontera de las «muestras de valor y cantidad insignificantes» no está cuantificada: una muestra de oferta de café verde enviada gratuitamente por un exportador probablemente entra en ella, un lote de prueba facturado probablemente no. No resuelto.
      • Todavía no existe ningún caso público de control o sanción EUDR: el reglamento solo se aplica a partir del 30 de diciembre de 2026. Una búsqueda del 22 de octubre de 2026 tampoco encontró ningún requerimiento ni juicio por deber de vigilancia o deforestación importada que apunte a una empresa del café. La sección no tiene, por tanto, casos públicos, por falta de hechos.
      • La ley francesa n.º 2017-399 sobre el deber de vigilancia no se abrió; su reescritura con motivo de la transposición de la CSDDD, esperada a más tardar el 26 de julio de 2028, no se conoce.
      • La propuesta que excluiría a la Guayana Francesa del ámbito territorial del reglamento (COM(2026) 661 del 10 de septiembre de 2026) no está adoptada; su efecto sobre un café producido en Guayana no se estudió.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Aplicación del Reglamento 2023/1115 a los operadores, operadores posteriores y comerciantes, salvo microempresas y pequeñas empresas.fuente 1
      Ejercicios a partir de los cuales la CSRD ya solo apunta a las empresas de más de 1 000 asalariados y 450 millones de euros de volumen de negocios.fuente 8
      Transposición del tope de la cadena de valor y de los nuevos umbrales de la CSRD.fuente 10
      Aplicación del Reglamento 2023/1115 a las microempresas y pequeñas empresas establecidas como tales al 31 de diciembre de 2024.fuente 1
      Los extractos, esencias y concentrados de café (2101 11 00) entran en el reglamento.fuente 4
      Transposición de la CSDDD modificada.fuente 11
      Aplicación de la CSDDD a las sociedades de más de 5 000 asalariados y 1,5 mil millones de euros de volumen de negocios mundial.fuente 11

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (UE) 2023/1115 del 31 de mayo de 2023, DO L 150 del 9 de junio de 2023, versión consolidada al 18 de septiembre de 2026, artículos 2, 3, 4, 4 bis, 5, 8, 9, 25, 29, 38 y anexo I · en línea · primario · lectura: sí (Cellar, CELEX 02023R1115-20260918, y versión inicial para el artículo 38)
      2. Reglamento (UE) 2024/3234 del 19 de diciembre de 2024, aplazamiento de la aplicación · en línea · primario
      3. Reglamento (UE) 2025/2650 del 19 de diciembre de 2025, obligaciones de los operadores y comerciantes, segundo aplazamiento · en línea · primario
      4. Reglamento Delegado (UE) 2026/2102 del 13 de julio de 2026, DO del 17 de septiembre de 2026, lista de productos (café soluble, muestras) · en línea · primario
      5. Reglamento de Ejecución (UE) 2025/1093 del 22 de mayo de 2025, lista de países de riesgo bajo o alto, anexo · en línea · primario
      6. Comisión, informe de reexamen de simplificación del Reglamento 2023/1115, COM(2026) 191, transmitido al Consejo con la referencia ST 8943/26 del 6 de mayo de 2026 · en línea · primario
      7. Comisión, documento de orientación sobre el Reglamento 2023/1115, DO C del 20 de julio de 2026 (CELEX 52026XC03896), definición del uso agrícola · en línea · primario · lectura: sí (pasajes)
      8. Directiva (UE) 2022/2464 (CSRD), versión consolidada al 18 de marzo de 2026, artículo 5 · en línea · primario
      9. Comisión, propuesta de reglamento del Consejo sobre las regiones ultraperiféricas, COM(2026) 661 del 10 de septiembre de 2026 (Guayana Francesa y Reglamento 2023/1115) · en línea · primario · lectura: sí (pasaje)
      10. Directiva (UE) 2026/470 del 24 de febrero de 2026, DO del 26 de febrero de 2026, artículo 1 (umbrales, tope de la cadena de valor) y artículo 5 (transposición) · en línea · primario
      11. Directiva (UE) 2024/1760 (CSDDD), versión consolidada al 18 de marzo de 2026, artículos 2, 8 y 37 · en línea · primario

      319Sellos y certificaciones: la ley y el contrato

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. 2 plazos vencen después de esa fecha; están agrupados al final de la sección.

      «Bio» es una ley de la Unión: un reglamento, organismos de control autorizados por el Estado, un certificado electrónico para cada operador y para cada lote importado. Fairtrade, Rainforest Alliance, 4C, Demeter, Bird Friendly o regenagri son marcas privadas: su propietario escribe la regla, un organismo que él autoriza audita, y un contrato de licencia dice quién puede imprimir el logotipo. Un tostador que exhibe varias firma, por tanto, otros tantos contratos y recibe otros tantos auditores, y desde el 27 de septiembre de 2026 el derecho europeo prohíbe todo sello de sostenibilidad que no se base en una verificación independiente.

      Una ley, contratos

      Para el «bio», la palabra está reservada por un reglamento: emplearla sin certificado es una infracción, y el control es público o delegado por el Estado. Para los demás signos, el propietario de una marca fija un pliego de condiciones, autoriza a sus auditores y cede su logotipo por contrato; un incumplimiento cuesta la licencia y, si el logotipo engaña, depende de las prácticas comerciales engañosas. Los precios mínimos, primas y costos de certificación no están aquí: viven en las tribunas firmadas y fechadas.

      signoreferencial y propietarioquién autoriza el uso, mediante qué actoquién controlafrecuenciatexto o norma
      bio de la Unión, palabra «bio»Reglamento 2018/848, legislador de la Uniónla ley, con la condición del certificado del artículo 35organismo autorizado por el INAO, acreditado ISO 17065, elegido por el operador; puesto fronterizo para los lotes importadosal menos una vez al año; 10 % sin aviso previo; en Francia, preparadores e importadores: un control completo y muestreos2018/848, art. 34, 35, 38, 40; 2021/279, art. 7; INAO-DEC-CONT-AB-4
      logotipo ABmarca nacional, reglas de uso no releídasmismo certificado que el bio de la Uniónel mismo organismola misma2018/848, art. 33, apdo. 5
      Fairtrade, Max Havelaarestándares de Fairtrade Internationallicencia de Max Havelaar France para la marca; contrato FLOCERT para quien compra y vendeFLOCERT, acreditado ISO 17065 por la DAkkScomercializador: ciclo de cinco años, hasta cuatro auditorías de confirmación; productores: tres años; inopinadasISO 17065; estándares Fairtrade
      Rainforest Alliancenorma de 2020 y requisitos de cadena, Rainforest AllianceRainforest Alliance, reglas del sello no releídasorganismos autorizados, acreditados ISO 17065certificado de tres años, auditoría anual, auditorías sorpresa al 10 % de los titularesISO 17065; anexo de trazabilidad v1.4
      4Ccódigo de conducta, 4C Services GmbH4C, reglas de declaración no releídasorganismos aprobados por 4C; auditorías de integridad de 4Cciclo de tres años, vigilancia al primer y segundo añoreglas del sistema 4C
      Demeterpliego de condiciones biodinámico, Demeter International y Demeter Franceconstancia de Demeter Franceauditoría física, organismo no nombrado; bio previono verificadapliego de condiciones Demeter
      Bird Friendlycriterios de sombra del Smithsonian Migratory Bird Centerlicencias y marcas del centroorganismo subcontratado por el centro; bio previouna inspección por añonormas Bird Friendly
      C.A.F.E. Practicesnorma de Starbucks, v4.3ningún logotipo para el gran público presentadoverificadores aprobados por SCS Global Servicesno verificadanorma C.A.F.E. Practices
      Nespresso AAAprograma de compra de Nespresso con Rainforest AllianceNespresso; sello combinado AAA y Rainforest Allianceverificaciones del programa; organismos Rainforest Alliance para la parte certificadaanual de 2003 a 2015, luego no verificadacriterios AAA; norma Rainforest Alliance
      regenagrinorma de fincas v4.0 y norma de cadena, Regenagri CIClicencia de Regenagri; declaración aprobada por escrito por el certificadororganismos acreditados ISO 17065 y aprobados; Control Unionvigilancia anual, ciclo de tres años; certificado de cadena de un añoISO 17065; normas Regenagri
      palabra «equitativo»ley n.º 2005-882, art. 60reservada desde 2023 a los productos con sello reconocidoPlataforma RSE, reconocimiento por tres años, no aplicado en 2023no aplicaley del 2 de agosto de 2005, art. 60
      logotipo «de la casa»el vendedornadienadieno aplicaprohibido desde el 27 de septiembre de 2026 (Directiva 2024/825)

      La ley: quién escribe, quién autoriza, quién controla el bio

      La palabra «biológico» y sus derivados, «bio» o «eco» incluidos, están reservados por el Reglamento (UE) 2018/848, aplicable desde el 1 de enero de 2022 (artículo 61), leído aquí en su versión consolidada al 25 de marzo de 2025: no se encontró ningún acto modificativo más reciente en la base de la Oficina de Publicaciones al 21 de octubre de 2026 (fuentes 1, 34). Todo operador que produce, prepara, almacena, importa o pone en el mercado un producto bio notifica su actividad y se somete al control de un organismo, del que recibe un certificado (artículos 34 y 35). Un tostador que tuesta y envasa café bio es un operador controlado; solo el minorista que revende bio preenvasado sin prepararlo, almacenarlo fuera de la tienda ni importarlo está dispensado (artículo 34, apartado 2). Para la venta a granel, un Estado puede dispensar de certificado al vendedor al consumidor bajo varios topes, entre ellos 5 000 kg de ventas por año (artículo 35, apartado 8); no se encontró la elección de Francia. La venta a granel es justamente el eslabón frágil, como muestra el retiro de septiembre de 2024 (véanse los casos).

      Este control es oficial en el sentido del Reglamento (UE) 2017/625, pero el Estado puede delegarlo en organismos privados que audita «al menos una vez al año» y que responden a la norma de los organismos que certifican productos, la ISO/IEC 17065 (artículo 40, apartados 1 y 3). En Francia, el INAO, Instituto Nacional del Origen y la Calidad, establecimiento público encargado de la supervisión, autoriza y evalúa esos organismos (fuente 17); su acreditación, es decir el reconocimiento de su competencia y de su imparcialidad, la expide el COFRAC, Comité Francés de Acreditación, cuyos certificados se refieren al Reglamento 2018/848 (fuente 18: Certis hasta el 31 de diciembre de 2030, Control Union Inspections France hasta el 31 de enero de 2030, Ocacia hasta el 31 de octubre de 2029). El operador elige su organismo (fuente 17), uno solo por categoría de productos en un mismo Estado (artículo 35, apartado 4).

      La lista del INAO del 6 de agosto de 2024, la más reciente encontrada, nombra diez organismos certificadores autorizados para el bio, cada uno con el número de código que imprime en las etiquetas: Ecocert France (FR-BIO-01), Certipaq Bio (FR-BIO-09), Bureau Veritas Certification France (FR-BIO-10), Certisud (FR-BIO-12), Certis (FR-BIO-13), Bureau Alpes Contrôles (FR-BIO-15), Qualisud (FR-BIO-16), Control Union Inspections France (FR-BIO-19), Ocacia (FR-BIO-20) y Foodchain ID (FR-BIO-24); indica para cada uno las categorías autorizadas, entre ellas la preparación de productos agrícolas transformados destinados a la alimentación humana, la que cubre el tueste (fuente 15). El formato del código lo fija el reglamento: «AB-CDE-999», dos letras del país, tres letras que dicen bio en el idioma elegido, un número asignado por la autoridad (anexo V, punto 2, fuente 1).

      El recorrido de un tostador lo escribe la decisión de la directora del INAO que fija las disposiciones de control comunes, en vigor desde el 1 de enero de 2024 (fuente 16). Notifica su actividad a la Agence Bio, firma un contrato con un organismo, recibe una constancia de compromiso que precisa que todavía no puede vender bio, y luego pasa un control inicial in situ antes de toda decisión de certificación. El certificado se expide por vía electrónica en TRACES, el sistema informático de la Unión para los intercambios, desde el 1 de enero de 2023 (Reglamento de Ejecución (UE) 2021/2119, fuente 14); su validez no puede pasar del 31 de marzo del segundo año que sigue al último control completo, y solo se renueva tras un control así (fuente 16). Cada operador debe también verificar los certificados de sus proveedores (artículo 35, apartado 6), lo que permite hacer el directorio público de la Agence Bio.

      A qué ritmo se controla el bio

      El reglamento fija un piso: todo operador certificado es objeto de una verificación de conformidad «al menos una vez al año», con inspección física in situ; el intervalo puede llegar a veinticuatro meses solo si tres años de controles no han revelado ningún incumplimiento y si el riesgo se juzga bajo (artículo 38, apartado 3). El resto depende del riesgo: tipo y tamaño del operador, antigüedad, resultados pasados, posible mezcla de bio y convencional, subcontratación (apartado 2). El Reglamento de Ejecución (UE) 2021/279 cuantifica los mínimos anuales de cada organismo: al menos 10 % de los controles realizados sin aviso previo, al menos 10 % de controles adicionales, muestras tomadas en al menos 5 % de los operadores (artículo 7, fuente 12).

      La decisión del INAO traduce esos mínimos por categoría. Un preparador, categoría que comprende el taller de tueste, recibe un control completo in situ por año, y el organismo debe realizar en la categoría un número de controles por muestreo igual al menos al 100 % de los operadores, es decir en promedio una segunda visita; misma regla para los importadores; 50 % para los distribuidores, mayoristas de preenvasados, venta en línea o minorista a granel; un establecimiento secundario de la misma empresa que recibe en primer lugar productos importados se controla una vez al año. Los controles sin aviso previo son el 10 % del conjunto (fuente 16). El controlador verifica lo que enumera el artículo 38: las medidas de precaución, la separación física o en el tiempo entre bio y convencional cuando ambos pasan por el mismo local, la limpieza, la identificación de los lotes en todo momento, y los registros que el operador debe llevar (artículo 34, apartado 5, y artículo 38, apartado 1, fuente 1).

      Los incumplimientos son menores, mayores o críticos; un incumplimiento crítico, «grave, repetido, persistente o intencional», conlleva una suspensión o una retirada de la certificación; entre ambos, el organismo puede desclasificar un lote fuera del circuito bio. Una trazabilidad rota basta para desencadenar estas medidas, y un certificado retirado queda sin efecto (fuente 16).

      Lo que imprime una bolsa de café bio

      En la etiqueta de un café bio preenvasado figuran el número de código del organismo del último operador que lo preparó y, con el logotipo de la Unión, el origen de las materias primas: «Agricultura no UE» para un café, o el nombre del país si todo viene del mismo (artículo 32); el código se coloca en el campo visual del logotipo, el origen justo debajo del código (Reglamento 2021/279, artículo 3, fuente 12). La hoja de estrellas mide al menos 9 mm de alto; es facultativa para un producto importado, y un logotipo nacional como AB puede añadirse (artículo 33 y anexo V, fuente 1). En tienda, la DGCCRF, Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude, controla la lealtad de las menciones; un café vendido como bio que no lo era fue retirado en 2024 (fuente 9), y el bio no garantiza la ausencia de residuos (fuente 10, véanse los casos).

      El bio importado: un certificado por lote

      Casi todo el café bio viene de terceros países, y la importación sigue el artículo 45: el café es conforme al reglamento y todos los operadores de la cadena, exportador incluido, han sido controlados por un organismo reconocido por la Comisión (artículo 46), o bien viene de un país reconocido por un acuerdo comercial (artículo 47), o de un país reconocido equivalente en virtud del antiguo reglamento de 2007 (artículo 48) (fuente 1). Para cada envío, el importador notifica la llegada al puesto de control fronterizo o al punto de despacho a libre práctica en TRACES; el certificado de inspección, provisto de un sello electrónico cualificado y acompañado de los justificantes, es visado por la autoridad competente antes del despacho a libre práctica, y su número figura en la declaración de aduana; un envío dividido bajo aduana recibe un extracto de certificado por lote; a la recepción, el primer destinatario rellena la casilla 31, su declaración sobre el estado del envío (Reglamentos 2021/2306 y 2021/2307, fuente 2 y fuente 13). La frecuencia de los controles físicos de los lotes depende de la probabilidad de incumplimiento, evaluada por la autoridad y nunca delegada en un organismo privado (artículo 40, apartado 4, d). Para el tostador que compra a un importador, el gesto práctico es simple: verificar que el certificado de su proveedor cubre el café, y conservar la referencia del lote.

      Desde el 31 de diciembre de 2024, los organismos que certificaban en terceros países según reglas solo «equivalentes» han perdido su reconocimiento (artículo 57): un café bio de Perú o de Etiopía sigue las reglas de la Unión, controladas por un organismo reconocido en virtud del artículo 46, que certifica al exportador según el Reglamento de Ejecución (UE) 2021/1378 (fuente 1).

      El fin de la equivalencia el 31 de diciembre de 2026

      Queda la vía de los países reconocidos equivalentes. El artículo 48 dice que este reconocimiento «finaliza el 31 de diciembre de 2026» (fuente 1). Afecta a los países inscritos en el anexo I del Reglamento de Ejecución (UE) 2021/2325, entre ellos dos productores de café notables: Costa Rica, para los productos cultivados y transformados en el lugar, y la India, para los productos cultivados en el lugar; los demás, como Estados Unidos, Canadá, Japón o Suiza, cuentan sobre todo por el café tostado en su territorio y reexportado (fuente 3, versión consolidada al 27 de julio de 2026). La Comisión propuso el 16 de diciembre de 2025 prolongar este reconocimiento hasta el 31 de diciembre de 2036 (COM(2025) 780, fuente 4). El Consejo fijó su mandato de negociación el 11 de mayo de 2026 manteniendo 2036; los trílogos, esas negociaciones a tres entre Parlamento, Consejo y Comisión, se aplazaron al otoño (fuente 5). Al 21 de octubre de 2026, no se ha publicado ningún texto: sin él, un café bio de Costa Rica certificado solo según las reglas costarricenses ya no podrá entrar como bio el 1 de enero de 2027, y el importador verifica desde ya bajo qué vía está certificado cada proveedor. La misma propuesta extrae las consecuencias de la sentencia Herbaria Kräuterparadies del 4 de octubre de 2024 (C-240/23), que niega el logotipo de la Unión a un alimento de un país equivalente que no respeta una regla de producción de la Unión (fuente 4 y fuente 6).

      Fairtrade: FLOCERT audita, Max Havelaar France concede la marca

      Los estándares los escribe Fairtrade International. La certificación la hace FLOCERT, sociedad con sede en Alemania, acreditada según la ISO 17065 desde 2007 por el organismo nacional de acreditación alemán, la DAkkS, cuyo certificado corre hasta 2027; es auditada cada año por la DAkkS y por Fairtrade International, que la supervisa como «proveedor de aseguramiento independiente» (fuente 20). El ciclo no es el mismo para todos: una organización de productores sigue un ciclo de tres años, con hasta dos auditorías de confirmación; un comercializador recibe una autorización temporal de comerciar de nueve meses, luego hasta cuatro auditorías de confirmación en cinco años y una renovación el quinto año; FLOCERT realiza también auditorías inopinadas (fuente 19).

      Si compra y vende café Fairtrade, el tostador firma un contrato de certificación con FLOCERT. Si quiere imprimir la marca, se convierte en «titular de licencia» y firma un contrato de uso del sello con Max Havelaar France: somete a validación, producto por producto, la receta, el envase y los soportes de comunicación, declara cada trimestre sus ventas de productos con sello y paga derechos de licencia; solo se abastece con operadores certificados, y en una receta con sello, todos los ingredientes que existen en Fairtrade deben serlo y pesar al menos 20 % del total (fuente 19). Para el café, la regla de trazabilidad es la más estricta: «todo el café Fairtrade» es físicamente trazable, separado del café no Fairtrade del campo al paquete, mientras que el balance de masa, que permite mezclar compensando con los volúmenes comprados, solo se permite para el cacao, el té, los jugos de fruta y el azúcar (fuente 21). Los precios mínimos y la prima, revisados el 15 de julio de 2026 para los contratos firmados a partir del 1 de diciembre de 2026, no figuran en esta página, que no contiene ningún precio (fuente 7).

      Rainforest Alliance, 4C: organismos autorizados por el propietario

      Rainforest Alliance escribe su norma de agricultura sostenible de 2020 y sus requisitos para la cadena de suministro; organismos de certificación terceros que ella autoriza, todos acreditados ISO 17065 y sometidos a sus reglas, auditan las fincas; cada certificado vale tres años, una auditoría cada año verifica el mantenimiento de la conformidad y el plan de mejora, y cada organismo hace auditorías sorpresa al 10 % de los titulares de su cartera; un equipo de Rainforest Alliance evalúa él mismo a los organismos (fuente 22, página actualizada el 27 de noviembre de 2023). El anexo de trazabilidad vigente desde el 1 de marzo de 2026, común a esta norma y a la nueva norma de agricultura regenerativa de la organización, conoce tres niveles: identidad preservada, segregación y balance de masa; el café no figura en la lista de productos admitidos al balance de masa, y toda transacción de producto certificado se declara en la plataforma de trazabilidad en las dos semanas siguientes al fin del trimestre (fuente 23).

      4C, rebautizado en 2025 «Certification for Climate, Conservation and Communities», es gestionado por 4C Services GmbH, en Colonia; la línea de tiempo de la organización remonta el código común del café a 2004, menciona en 2016 el nacimiento de Coffee Assurance Services, rebautizada 4C Services en 2022, y fecha en 2020 su transformación en sistema de certificación por terceros «plenamente independiente» (fuente 24). Los organismos de certificación deben ser aprobados por 4C. Un ciclo dura tres años: auditoría inicial durante o antes de la cosecha, auditorías de vigilancia uno y dos años después, recertificación el tercer año, y auditorías de integridad realizadas por el personal de 4C según el riesgo. Desde la versión 5.0 de las reglas del sistema, la certificación de la cadena es obligatoria para los compradores intermedios, que compran a la organización de productores, y facultativa aguas abajo, para los compradores finales, distribuidores y titulares de licencia (fuente 24).

      Demeter y Bird Friendly: primero el bio

      Estos dos signos se superponen al bio en lugar de reemplazarlo. Demeter, sello de la agricultura biodinámica llevado en Francia por la asociación Demeter France en Colmar y a nivel mundial por la federación Demeter International, exige para un producto transformado que ya tenga el sello bio, con al menos 90 % de ingredientes Demeter (66 % por excepción); una auditoría física tiene lugar en la finca o en la empresa, «en paralelo o independientemente del control bio», y luego Demeter France estudia los informes de auditoría, las recetas y las etiquetas y expide la constancia de conformidad (fuente 25). Bird Friendly, propiedad del Smithsonian Migratory Bird Center de Washington, exige una certificación orgánica previa y criterios de sombra cuantificados: un dosel principal de al menos 12 metros, un estrato superior de árboles nativos de al menos 15 metros, una especie dominante que no supere el 60 % de los árboles de sombra, el resto repartido en al menos diez especies; un organismo subcontratado por el centro inspecciona una vez al año; el beneficio seco, el tostador y el importador separan este café y llevan registro; el centro concede licencias y marcas y controla su uso (fuente 26).

      Los programas de comprador: C.A.F.E. Practices y AAA

      Dos signos a menudo citados no son sellos abiertos sino programas de compra de una sola empresa. C.A.F.E. Practices es, desde 2004, la base del abastecimiento de Starbucks; su gestor, SCS Global Services, lo describe como un programa de verificación por terceros «de mejora continua» más que una certificación única; SCS forma y aprueba los organismos de verificación que controlan a los proveedores; la versión 4 de la norma se aplica con una transición que abarca 2025 y 2026 (fuente 27). El programa AAA de Nespresso, lanzado en 2003 y concebido con Rainforest Alliance apoyándose en parte en su norma, fue objeto de verificaciones anuales con la herramienta TASQ de 2003 a 2015; el sello que aparece en los estuches desde 2016-2017 combina AAA y Rainforest Alliance; en mayo de 2021, más del 90 % de los volúmenes provenían de fincas AAA y más del 40 % de fincas certificadas Rainforest Alliance (fuente 28): la garantía verificada por un tercero es la de la parte certificada.

      regenagri: la agricultura regenerativa bajo contrato

      regenagri certifica la agricultura regenerativa, es decir prácticas que buscan restaurar el suelo y la biodiversidad en lugar de limitar únicamente los daños. El referencial pertenece a Regenagri CIC, sociedad de interés comunitario de derecho británico. Su método de evaluación mide la biodiversidad (superficies de conservación, franjas de pasto), la salud del suelo (muestreos, labranza, rotaciones), el agua (riego, aguas residuales), la energía y el almacenamiento de carbono, y los insumos, productos de protección de cultivos y fertilizantes minerales; los análisis de suelo dan los contenidos de materia orgánica y de carbono orgánico; la finca parte de un puntaje y debe progresar cada año en un ciclo de tres años, con planes de reducción de fertilizantes y plaguicidas de síntesis. Un anexo publicado en julio de 2026 añade exigencias voluntarias propias del café, y la norma para fincas versión 4.0 se publicó en octubre de 2026 (fuente 29).

      Los organismos de certificación están acreditados ISO 17065 y aprobados por Regenagri; hacen una vigilancia anual, entre doce y quince meses después de la fecha de aniversario, visitas inopinadas según el riesgo, y conservan los expedientes seis años (fuente 29). Control Union, grupo de inspección y certificación, ofrece en su sitio las solicitudes de las fincas, de la cadena de trazabilidad y de la licencia (fuente 30); en noviembre de 2023, la prensa especializada informaba de la certificación de 5 500 hectáreas de una cooperativa del Cerrado brasileño, auditada por regenagri y certificada por Control Union, para un café vendido por illycaffè (fuente 31). Quien compra, vende o transforma un producto certificado debe estarlo también según la norma de cadena de trazabilidad, que solo conoce la segregación, con al menos 80 % de producto certificado y como máximo 20 % de mezcla; el certificado de sitio vale un año, cada venta lleva un certificado de transacción. Para imprimir el logotipo, un propietario de marca firma un contrato de licencia con Regenagri, y la declaración es aprobada por escrito por el organismo de certificación y luego reexaminada cada tres años (fuente 29).

      Los signos oficiales franceses y la palabra «equitativo»

      No se encontró ningún Label Rouge ni ninguna indicación geográfica francesa para el café en las fuentes consultadas; la base de productos del INAO no pudo consultarse directamente (véanse las zonas de sombra). En cambio, el derecho francés regula una palabra. El artículo 60 de la ley n.º 2005-882 del 2 de agosto de 2005, modificado en 2014, 2019 y por la ley Clima y Resiliencia de 2021, define el comercio equitativo (compromiso de al menos tres años, precio remunerador, monto adicional para proyectos colectivos) y reserva desde el 1 de enero de 2023 el término «equitativo», en la denominación de venta, a los productos sometidos a sistemas de garantía o a sellos reconocidos por tres años por la Plataforma RSE, plataforma nacional para la responsabilidad social de las empresas (fuente 32, texto de ley reproducido por la federación del sector). Una proposición de ley registrada el 12 de septiembre de 2023 constataba que este dispositivo «todavía no se ha puesto en práctica», por falta de decretos de aplicación (fuente 33); su estado en 2026 no se verificó.

      Desde el 27 de septiembre de 2026: ningún sello sin verificación

      La Directiva (UE) 2024/825 del 28 de febrero de 2024 sobre la transición ecológica prohíbe en toda circunstancia «exhibir un sello de sostenibilidad que no esté basado en un sistema de certificación o que no haya sido establecido por autoridades públicas» (anexo I, punto 2 bis), siendo un sistema de certificación abierto a todos, con sanciones y controlado por un tercero independiente del propietario y del vendedor (artículo 2, punto r); aplicación el 27 de septiembre de 2026 (artículo 4, fuente 8). Un pictograma inventado por una marca, «café comprometido» o «comercio directo» presentado como sello, sin referencial público ni control externo, está en adelante prohibido; el comercio directo no tiene ni definición legal ni auditoría. La transposición francesa no se confirmó en esta pasada. Y un sello real no cubre el discurso que se construye a su alrededor: la publicidad sigue juzgándose por su autorregulación (fuente 11, véanse los casos).

      El tostador que quiere todos los logotipos

      Poner en un mismo paquete el logotipo bio, Fairtrade y un tercer signo es mantener varios sistemas en paralelo: un organismo certificador bio que viene al menos una vez al año, a veces sin avisar; FLOCERT si el taller compra él mismo su verde Fairtrade, y la licencia de Max Havelaar France, con validación de cada envase y declaración trimestral de ventas; para Rainforest Alliance, 4C o regenagri, un certificado de cadena de trazabilidad si el taller posee y transforma el café. Un mismo organismo puede tener varias autorizaciones, Control Union figura así en la lista bio del INAO y entre los certificadores de regenagri (fuente 15 y fuente 30): las visitas pueden agruparse, pero cada referencial conserva sus exigencias y su informe. El hilo común es el registro por lote: cada saco de verde entrado con su certificado, cada tueste referido a sus lotes de origen, la pérdida de peso en el tueste justificada, cada venta vinculada a las compras. Tres vocabularios, trazabilidad, trazabilidad física, certificado de transacción, para una misma contabilidad de materias, es decir el seguimiento de las cantidades entradas, transformadas y salidas.

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · Rappel Conso 2024-09-0043

      Retiro voluntario de un «café de Brasil bio» en bolsa de 1 kg, vendido a granel en tiendas bio de toda Francia entre el 19 de junio y el 4 de septiembre de 2024. Motivo publicado: «el café comercializado no es biológico», es un producto convencional. La ficha precisa que no hay ningún riesgo para el consumidor; reembolso en el punto de venta.

      Lo que muestra el caso Una falsa mención bio es un asunto de lealtad, no de seguridad: se retira igualmente, y la venta a granel exige que cada eslabón que reacondiciona esté controlado.

      · RASFF 2024.4844 (y 2023.6874)

      Francia notifica como alerta la detección de clorpirifós, insecticida prohibido en la Unión, en un café bio de Perú. El 10 de octubre de 2023, Alemania había notificado el mismo producto en un café verde bio de Honduras.

      Lo que muestra el caso El bio garantiza un modo de producción controlado, no la ausencia de residuos; el límite de residuos se aplica al bio como al convencional.

      · RASFF 2021.2684

      Francia rechaza en la frontera un café verde bio de la India que contiene óxido de etileno, sustancia no autorizada. El 25 de agosto y el 13 de noviembre de 2023, Finlandia rechaza cafés molidos bio de Kenia por exceso de ocratoxina A (RASFF 2023.5776 y 2023.7816); el 28 de agosto de 2024, Bélgica alerta sobre aceites minerales aromáticos en un café bio de Perú (2024.6497).

      Lo que muestra el caso El control del bio en la frontera se refiere al producto tanto como al certificado: un lote bio rechazado lo es por los mismos contaminantes que un lote convencional.

      · JDP, dictamen n.º 783/21

      El JDP, Jurado de Deontología Publicitaria, órgano de autorregulación de la publicidad, considera fundada la queja de un particular contra un afiche para un café bio cuyo verde estaba certificado Rainforest Alliance: dos manos que sostienen el globo, la Amazonia en el centro. El eslogan y el nombre de la gama se admiten, pero la imagen, que sugiere que beber este café protege el planeta, se juzga desproporcionada frente a medidas que solo atenúan el impacto (puntos 3 y 8 de la recomendación «Desarrollo sostenible» de la ARPP, Autoridad de Regulación Profesional de la Publicidad). El dictamen, adoptado el 8 de octubre de 2021, no nombra la marca.

      Lo que muestra el caso Un sello real no cubre el discurso que se construye a su alrededor: la certificación garantiza un referencial, no una imagen.

      Para recordar

      • Tostar y envasar café bio hace del taller un operador controlado: notificación a la Agence Bio, contrato con un solo organismo autorizado por el INAO, control completo cada año, controles por muestreo y visitas sin aviso previo, certificado en TRACES.
      • Un café bio importado viaja con un certificado de inspección por lote, visado antes del despacho a libre práctica; el reconocimiento de los países equivalentes, entre ellos Costa Rica y la India, termina el 31 de diciembre de 2026 salvo adopción a tiempo de la prórroga propuesta hasta 2036.
      • Fairtrade se juega en dos contratos: la certificación por FLOCERT para quien compra y vende, la licencia de Max Havelaar France para quien imprime la marca; el café Fairtrade está siempre físicamente separado.
      • Rainforest Alliance, 4C, regenagri, Demeter y Bird Friendly son contratos controlados por organismos que su propietario autoriza; C.A.F.E. Practices y AAA son programas de compra de una empresa.
      • Desde el 27 de septiembre de 2026, un logotipo «de la casa» de sostenibilidad sin referencial público ni control por un tercero está prohibido, y en Francia la palabra «equitativo» está reservada por la ley a los productos con sello reconocido.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • Destino de la equivalencia al 1 de enero de 2027: la propuesta COM(2025) 780 estaba en trílogo al 21 de octubre de 2026; no se encontró ni acuerdo ni publicación (base de la Oficina de Publicaciones y búsqueda web del 21 de octubre de 2026).
      • Lista de organismos bio: la versión del INAO del 6 de agosto de 2024 es la más reciente encontrada; no se buscó una actualización 2025 o 2026 en el sitio del INAO, y la base de signos oficiales (Label Rouge, indicaciones geográficas) no pudo consultarse para el café.
      • No verificados: el propietario y las reglas de uso de la marca AB (agencebio.org respondía 403), los textos franceses de sanción de la falsa mención bio, la elección de Francia sobre la venta a granel (artículo 35, apartado 8), la transposición francesa de la Directiva 2024/825 y el estado en 2026 del reconocimiento de los sellos equitativos por la Plataforma RSE.
      • No verificados: la frecuencia de las verificaciones C.A.F.E. Practices (manuales de SCS no descargables, 403), las reglas de uso de los logotipos Rainforest Alliance y 4C, la trazabilidad de 4C (segregación o balance de masa), los organismos que controlan Demeter en Francia, la auditoría de los titulares de licencia Fairtrade.
      • regenagri: la página de Control Union que anuncia una alianza de gobernanza con Solidaridad no pudo leerse (503); la afirmación según la cual Control Union sería el único certificador la reporta un motor de búsqueda, no verificada.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Prohibición de los sellos de sostenibilidad no basados en un sistema de certificación ni establecidos por una autoridad pública (fecha pasada).fuente 8
      Nuevos precios mínimos y prima Fairtrade para los contratos firmados a partir de esa fecha (valores fuera de esta lámina).fuente 7
      Fin del reconocimiento de los terceros países equivalentes (artículo 48 del Reglamento 2018/848), salvo adopción de la prórroga al 31 de diciembre de 2036.fuente 1

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (UE) 2018/848 del 30 de mayo de 2018, producción ecológica, versión consolidada al 25 de marzo de 2025 (la más reciente al 21 de octubre de 2026), artículos 30, 32 a 35, 38, 40, 45 a 48, 57, 61, anexo V · en línea · primario
      2. Reglamento Delegado (UE) 2021/2306 del 21 de octubre de 2021, controles a la importación y certificado de inspección, artículo 5 y anexo · en línea · primario
      3. Reglamento de Ejecución (UE) 2021/2325 del 16 de diciembre de 2021, terceros países reconocidos, versión consolidada al 27 de julio de 2026, anexo I · en línea · primario
      4. Comisión, propuesta de reglamento que modifica el Reglamento 2018/848, COM(2025) 780 del 16 de diciembre de 2025, procedimiento 2025/0417(COD) · en línea · primario
      5. Consejo de la Unión, documentos ST 8972/26 del 7 de mayo de 2026 (mandato de negociación) y ST 10670/26 del 17 de junio de 2026 (estado de los trabajos) · en línea · primario
      6. Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Gran Sala, 4 de octubre de 2024, Herbaria Kräuterparadies, C-240/23, fallo · en línea · primario
      7. Fairtrade International, anuncio de precios del café del 30 de julio de 2026 (comité de estándares del 15 de julio de 2026) · en línea · primario
      8. Directiva (UE) 2024/825 del 28 de febrero de 2024, artículo 2, puntos q y r, artículo 4, anexo I, punto 2 bis · en línea · primario
      9. Rappel Conso, ficha 2024-09-0043 del 5 de septiembre de 2024, conjunto de datos rappelconso-v2-gtin-trie · en línea · dato público · lectura: sí (API)
      10. RASFF Window, notificaciones 2021.2684, 2023.5776, 2023.6874, 2023.7816, 2024.2490, 2024.4844, 2024.6497 (las siete cuyo título asocia «coffee» con «organic» o «ecológico», consulta del 21 de octubre de 2026) · en línea · dato público · lectura: sí (API)
      11. Jurado de Deontología Publicitaria, dictamen n.º 783/21, adoptado el 8 de octubre de 2021, publicado el 8 de noviembre de 2021 · en línea · primario
      12. Reglamento de Ejecución (UE) 2021/279 del 22 de febrero de 2021, controles y trazabilidad en la producción ecológica, artículos 3 (etiquetado) y 7 (porcentajes mínimos) · en línea · primario · lectura: sí (Oficina de Publicaciones)
      13. Reglamento de Ejecución (UE) 2021/2307 del 21 de octubre de 2021, documentos y notificaciones para la importación de productos ecológicos, versión consolidada al 1 de julio de 2022 · en línea · primario · lectura: sí (Oficina de Publicaciones)
      14. Reglamento de Ejecución (UE) 2021/2119 del 1 de diciembre de 2021, certificado de los operadores y expedición en TRACES (aplicable al 1 de enero de 2023 para TRACES) · en línea · primario · lectura: sí (Oficina de Publicaciones, considerandos y disposición sobre TRACES)
      15. INAO, «Liste des Organismes de contrôle agréés par l'INAO», 6 de agosto de 2024, con el anexo de las categorías autorizadas en agricultura orgánica · en línea · primario · lectura: sí (PDF extraído en local)
      16. INAO, decisión INAO-DEC-CONT-AB-4 v5, «Dispositions de contrôle communes relatives à la certification selon le mode de production biologique», 14 de diciembre de 2021, revisada el 19 de diciembre de 2023, aplicación el 1 de enero de 2024, puntos 2, 3.1, 6 y 7 · en línea · primario · lectura: sí (PDF extraído en local)
      17. INAO, folleto «Le contrôle des signes officiels» y página «Qu'est-ce qu'un organisme de contrôle ?» · en línea · primario
      18. COFRAC, certificados de acreditación NF EN ISO/IEC 17065 n.º 5-0659 rev. 4 (Certis), 5-0629 rev. 4 (Control Union Inspections France), 5-0063 rev. 20 (Ocacia), que citan el Reglamento 2018/848 · en línea · primario · lectura: sí (PDF extraídos en local)
      19. Max Havelaar France, páginas «Obtenir la certification», «Obtenir la labellisation» y «Comment fonctionne la certification Fairtrade» · en línea · primario (propietario del sello) · lectura: sí (WebFetch el 21 de octubre de 2026, páginas sin fecha)
      20. FLOCERT, «Accreditation and Data Governance» · en línea · primario (certificador)
      21. Fairtrade International, «Traceability in Fairtrade supply chains» · en línea · primario (propietario del sello)
      22. Rainforest Alliance, «The Rainforest Alliance Assurance System: Supporting Due Diligence across the Supply Chain», actualización del 27 de noviembre de 2023 · en línea · primario (propietario del sello) · lectura: sí (captura Wayback del 11 de mayo de 2026, el sitio respondía 520)
      23. Rainforest Alliance, Traceability Annex, A-05-SRCL-B-CH, versión 1.4, publicada el 8 de septiembre de 2025, en vigor al 1 de marzo de 2026 · en línea · primario (propietario del sello)
      24. 4C Services, páginas «Our certification system», «Our history» y portada · en línea · primario (propietario del sello) · lectura: sí (línea de tiempo leída en el HTML sin procesar)
      25. Demeter France, «La labellisation Demeter» · en línea · primario (propietario del sello)
      26. Smithsonian Migratory Bird Center, normas «Bird Friendly», certified organic shade grown coffee (versión accesible en inglés) · en línea · primario (propietario del sello) · lectura: sí (PDF extraído en local)
      27. SCS Global Services, página «Starbucks C.A.F.E. Practices» (norma V4.3, transición 2025-2026) · en línea · primario (gestor del programa) · lectura: sí (HTML sin procesar)
      28. Rainforest Alliance, «A greener future for coffee farmers: Nespresso AAA», mayo de 2021 · en línea · secundario (socio del programa) · lectura: sí (PDF extraído en local)
      29. Regenagri CIC: Auditing and Certification Requirements v3.0, Chain of Custody Standard Food v3.0, Claims Requirements v2.0, Assessment Methodology v3.0, Standard Farms v4.0 (punto 4.14.5), Appendix IX Voluntary requirements for Coffee v1.0, página «Standards and Procedures Documents» · en línea · primario (propietario del sello) · lectura: sí (PDF extraídos en local)
      30. Control Union, página «regenagri®» (formularios de fincas, cadena de trazabilidad, licencia) · en línea · primario (certificador) · lectura: sí (captura Wayback del 7 de agosto de 2026, el sitio respondía 503)
      31. Tea & Coffee Trade Journal, «Expocacer acquires regenerative certification label», 8 de noviembre de 2023 · en línea · secundario (prensa profesional)
      32. Ley n.º 2005-882 del 2 de agosto de 2005, artículo 60, modificado por las leyes n.º 2014-856, 2019-486 y 2021-1104, texto reproducido por Commerce Équitable France, «Réglementation et labels du commerce équitable en France», agosto de 2021 · en línea · secundario (texto de ley transmitido) · lectura: sí (PDF extraído en local; Légifrance no abierto)
      33. Asamblea Nacional, proposición de ley n.º 1639 destinada a asegurar las declaraciones que hacen referencia al comercio equitativo, registrada el 12 de septiembre de 2023, exposición de motivos · en línea · primario
      34. Oficina de Publicaciones, punto SPARQL del Cellar: actos cuyo título en francés cita el Reglamento 2018/848 desde enero de 2025 (ningún acto modificativo del reglamento mismo) · en línea · dato público · lectura: sí (consulta del 21 de octubre de 2026)

      320Indicaciones geográficas y marcas: quién posee el nombre de un origen, y quién lo controla

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. 3 plazos vencen después de esa fecha; están agrupados al final de la sección.

      Imprimir «Café de Colombia» y el logotipo IGP, el de la indicación geográfica protegida, en una bolsa de café tostado en Francia no depende de una simple elección de etiqueta: el nombre pertenece a un pliego de condiciones, y el tostador debe, en la práctica, hacer certificar su café por el organismo colombiano Cafecert antes de escribirlo. Los demás orígenes célebres siguen otras vías, una marca para Jamaica y Etiopía, una ley estatal para Hawái, un acuerdo comercial para América Central y Vietnam, y cada una dice quién autoriza y quién controla.

      Una indicación geográfica, y por qué el café tiene tan pocas

      Una indicación geográfica (IG) es un nombre de lugar que la Unión inscribe en un registro público, unido a un pliego de condiciones, es decir el documento que dice lo que el producto debe ser, de dónde viene y cómo se prueba. El nombre no pertenece a nadie: puede utilizarlo «cualquier operador que comercialice un producto conforme con el pliego de condiciones» (artículo 36 del Reglamento (UE) 2024/1143). La denominación de origen protegida (DOP) exige que todas las etapas de producción tengan lugar en el área delimitada; la indicación geográfica protegida (IGP) se contenta con una etapa (artículo 46) (fuente 1). Para un café, una DOP impone en principio tostar en el lugar, una IGP permite tostar en otra parte si el pliego lo dice. El reglamento se aplica desde el 13 de mayo de 2024; la notificación de los operadores y la constancia de conformidad, desde el 1 de enero de 2025 (artículo 97). La vía privada es la marca, registrada ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), antes Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI): su titular concede o niega una licencia.

      El café cuenta con muy pocas IG. Los expedientes leídos sugieren tres razones, que son una lectura de esta sección. Una IG sigue cada lote hasta la parcela, pero el café viaja verde y se tuesta lejos: la huella se detiene en el puerto si el tostador no entra en el dispositivo. Varios pliegos conservan el tueste o el envasado en el país, de modo que su nombre solo llega a Europa en un paquete importado. Por último, Etiopía y Jamaica prefirieron la marca, que se controla por contrato.

      El registro al 21 de octubre de 2026: nueve cafés inscritos, dos más publicados ese día

      El registro de la Unión, eAmbrosia, leído el 21 de octubre de 2026 ficha por ficha, cuenta nueve IG de café (partida 0901 de la nomenclatura aduanera) (fuente 5). Ese mismo día, el Diario Oficial (DO) publicó dos reglamentos de ejecución del 14 de octubre que inscriben dos cafés de la isla indonesia de Flores, en vigor el 10 de noviembre de 2026, fecha calculada por esta sección (fuente 11). El plan de esta lámina anunciaba tres: se le habían escapado los nombres tailandeses, indonesios y chinos.

      DenominaciónPaísTipoActoControl inscrito en el registroTueste fuera del área
      Café de ColombiaColombiaIGP (indicación geográfica protegida)Reglamento (CE) 1050/2007Almacafépermitido
      Kafae Doi TungTailandiaIGP (indicación geográfica protegida)2015/1134, modificado en 2025fundación Mae Fah Luangno
      Kafae Doi ChaangTailandiaIGP (indicación geográfica protegida)2015/1135fundación Mae Fah Luangno
      Café de ValdesiaRepública DominicanaDOP2016/1043Consejo Dominicano del Café (CODOCAFE)no
      Kopi Arabika GayoIndonesiaIGP (indicación geográfica protegida)2017/870oficina indonesia de propiedad intelectualno
      Baoshan Xiao Li Ka Fei; Xinglong Ka Fei; Pu'er Ka FeiChinaIGP (indicación geográfica protegida)acuerdo Unión-China, inscritas el 1 de marzo de 2021oficina de calidad de Baoshan; otras no leídaspliego no publicado
      Café AntiguaGuatemalaIGP (indicación geográfica protegida)2026/2301, en vigor el 4 de noviembre de 2026Asociación Nacional del Café (ANACAFÉ)«si es necesario»
      Flores Bajawa; Kopi Arabika Flores ManggaraiIndonesiaIGP (indicación geográfica protegida)2026/2336 y 2026/2339no indicadono exigido en el área
      Café de AgaeteEspañaIGP (indicación geográfica protegida)solicitud del 17 de agosto de 2026no indicadono leído

      Lo que impone el pliego del Café de Colombia, del cafeto a la bolsa

      El Café de Colombia es la IG de café más antigua de la Unión, registrada sin oposición por el Reglamento (CE) 1050/2007 del 12 de septiembre de 2007 a petición de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) (fuente 3). Su pliego completo no está publicado; la ficha resumida del DO C 320 del 28 de diciembre de 2006 remite al texto que conserva la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia (SIC) o la Comisión (fuente 4).

      El verde. Solo arábica, en Caturra, Típica, Bourbon, Castillo y algunas otras; un área entre 1° y 11° 15' de latitud norte, de 400 a 2 500 metros, que «no comprende la totalidad del territorio»; recolección selectiva, cereza por cereza; vía húmeda (despulpado, fermentación, lavado, secado); humedad del verde de 10 a 12 %, y normas de exportación del Comité Nacional de Cafeteros (fuente 4).

      La trazabilidad. Todas las plantaciones y sus lotes están inscritos en el Sistema de Información Cafetero (SICA). El café viaja con una «guía de tránsito», documento de acompañamiento creado por el decreto colombiano 2685 de 1999, a través de trilladoras registradas, hasta un exportador inscrito. En el puerto, Almacafé, la entidad a la que la FNC encarga los controles, verifica una última vez la calidad (fuente 4).

      El tueste y el paquete. El tueste «no se efectúa necesariamente en el área geográfica». Fuera de Colombia, la trazabilidad se asegura «mediante los acuerdos de buenas prácticas firmados con los tostadores extranjeros» y mediante pruebas de calidad confiadas a empresas de control y a catadores. Solo un café «que contenga exclusivamente Café de Colombia» lleva el nombre, etiquetado «I.G.P. CAFÉ DE COLOMBIA». La ficha no fija ninguna regla de envasado (fuente 4). Una mezcla con un café de otra parte pierde, pues, el nombre; el artículo 27 prohíbe también poner la IG en la denominación de un producto que contenga «otro producto comparable», y exige en otro lugar que se indique el porcentaje del ingrediente (fuente 1). Todo el control del tostador extranjero está en esos acuerdos y esas pruebas, que organiza la FNC.

      El recorrido de un tostador: la FNC, la licencia y Cafecert

      El organismo que se oye nombrar «Cafe Cert» existe: es la Fundación para la Certificación del Café de Colombia, Cafecert, instalada en Bogotá en la dirección de la FNC. Está acreditada según la norma ISO/IEC 17065 de la Organización Internacional de Normalización (ISO), la de los organismos que certifican productos, por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC), certificado 10-CPR-001, para el café verde y el tostado en grano y molido, en virtud de la denominación de origen colombiana y de la IGP de la Unión. Su esquema es de tipo «1a más vigilancia» (norma ISO/IEC 17067): ensayo de muestras, luego tomas en el mercado o en el stock del operador. El certificado lleva las fechas del 7 de octubre de 2010 y del 28 de abril de 2029, leídas aquí como la primera acreditación y el vencimiento (fuente 14). Sin embargo, el registro de la Unión inscribe a Almacafé (fuente 5): ningún documento leído explica este reparto.

      La FNC describe el camino en su sitio, leído en su captura del 10 de diciembre de 2024 (fuente 15). El logotipo Café de Colombia es una marca de la FNC, licenciada por contrato, para un café 100 % colombiano. Solo firman los tostadores que trabajan ellos mismos el café; el propietario de una marca pasa por su tostador, que paga cada año una suma por marca y por territorio. Y, según la página traducida por esta sección, para vender en la Unión un producto que lleve el logotipo, el tostador «debe obtener primero la autorización para usar la indicación geográfica protegida» haciendo certificar su producto por Cafecert. Siguen un cuestionario, los documentos de la empresa, un «formulario IGP Unión Europea» enviado a la FNC, el expediente de Cafecert, luego el acuerdo del comité de marcas y la firma del contrato. Un folleto de la FNC lo dice en una frase: la certificación «de la DO, de la DOR y/o de la IGP» la conduce Cafecert, siendo la DO la denominación de origen colombiana y la DOR sus versiones regionales (fuente 15).

      La IGP y el logotipo son dos cosas. El nombre es público: el artículo 36 no deja a nadie el poder de negarlo a un café conforme. El logotipo es una marca, que la FNC concede o no. Pero para un producto de un tercer país, la conformidad se verifica antes de la comercialización por la autoridad del país o por un organismo de certificación (artículo 39, apartado 4) (fuente 1): Cafecert es, por tanto, en la práctica, la puerta del nombre como del logotipo, lectura de esta sección. Un tostador italiano describió este recorrido en junio de 2024: muestras analizadas en laboratorio, informe, certificado, licencia (fuente 17).

      Quién controla a un tostador establecido en Francia o en Italia

      El reglamento llama «controles» a la verificación del pliego y a la del uso del nombre en el mercado, en línea incluido (artículo 38), bajo las reglas del Reglamento (UE) 2017/625 sobre los controles oficiales. El organismo que verifica un nombre de tercer país está acreditado según la norma ISO/IEC 17065 o 17020 (artículo 41), y la Comisión publica su nombre (artículo 40) (fuente 1).

      El punto decisivo es el artículo 39, apartado 5: cuando una actividad del pliego tiene lugar fuera del país de origen, el pliego fija la manera de verificar a esos operadores, y si tiene lugar en la Unión, ellos «la notifican a las autoridades competentes del Estado miembro donde tiene lugar la operación y se someten a una verificación». Un taller de Lyon o de Trieste que tuesta Café de Colombia bajo IGP está en ese caso. Los actos de ejecución que deben fijar las modalidades (apartado 8) no aparecen entre los actos cuyo título cita el reglamento, consultados al 21 de octubre de 2026 en el Cellar de la Oficina de Publicaciones; los costos pueden correr a cargo de los operadores (apartado 7) (fuente 1).

      En Francia, el Instituto Nacional del Origen y la Calidad (INAO) autoriza los organismos de control de los signos oficiales de calidad y de origen. Su lista del 2 de julio de 2025 nombra en particular Bureau Veritas Certification France, Certipaq, Certis, Qualisud y Ecocert France; ninguna línea nombra el café, que el expediente colombiano clasifica en la clase 1.8, «otros productos del anexo I del tratado» (fuentes 19 y 4). Estas autorizaciones sirven a los pliegos franceses: ningún documento leído designa a un organismo francés para el Café de Colombia. Las preguntas frecuentes del INAO y de la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude (DGCCRF), leídas el 21 de octubre de 2026, no dicen a quién notificar un tueste de IG extranjera (fuente 18). La autoridad italiana que recibiría esta notificación no se encontró.

      El control del mercado corresponde en Francia a la DGCCRF (artículo 42: frecuencia basada en el análisis de riesgos, medidas contra los usos contrarios a los artículos 26 y 27) (fuente 1). Su encuesta de 2022 sobre los productos de alta gama, publicada el 2 de julio de 2025, encontró 38 % de infracciones en 125 vendedores de cafés, tés, aceitunas, vinagres y regaliz, y «numerosas usurpaciones de la IGP “Café de Colombie”» (fuente 20).

      La auditoría, punto por punto

      Un certificado público muestra lo que Cafecert verifica. El certificado IGP-COL-0125-004 cubre el café tostado en grano y molido de una línea de la marca Delta Cafés, fabricada por la sociedad portuguesa Novadelta en su fábrica de Campo Maior. Cafecert probó muestras proporcionadas por el cliente, luego «realiza periódicamente» una vigilancia sobre muestras tomadas de su stock, en el mercado, o ambos; el certificado vale mientras los cafés sigan siendo conformes, y se verifica ante Cafecert (fuente 13). El control se refiere al producto, referencia por referencia y fábrica por fábrica.

      Las reglas de uso de la FNC para su denominación de origen, leídas en su captura del 22 de junio de 2024, dan el resto de la mecánica; se refieren a la DO y no a la Unión, y dicen la manera de hacer de la FNC, no el derecho francés (fuente 16). El tostador inscribe sus marcas, exige a sus proveedores las pruebas de compra de un café tratado por operadores autorizados, almacena aparte el café protegido, declara a solicitud sus cantidades cada tres meses y se somete a las auditorías. Los controles combinan visitas inopinadas, muestras tomadas en el mercado o enviadas por el usuario, y examen de los documentos de compra y de venta. Son faltas graves la ausencia de registros, la negativa a abrir el taller, más de tres análisis no satisfactorios en un año. La sanción es la reducción o la anulación del certificado, y la solicitud de anulación de la autorización ante la SIC.

      En el paquete vendido en la Unión, el nombre del operador responsable de la transformación sustancial, aquí el tostador, figura en el mismo campo visual que la IG; los productos etiquetados antes del 14 de mayo de 2026 se agotan (artículo 37, apartado 5, retocado para las bebidas espirituosas por el Reglamento (UE) 2026/471) (fuentes 1 y 2). El INAO precisa que este operador debe «ejercer una actividad cubierta por el pliego de condiciones y estar habilitado a este título», que una marca de distribuidor no basta salvo si retoma la razón social, que un código QR no reemplaza la mención, y que la venta a granel la exhibe cerca del producto (fuente 18). El símbolo de la Unión sigue siendo facultativo para una IG de tercer país (artículo 37, apartado 10). El operador verificado recibe una constancia que presenta a las autoridades y a la aduana, y que pierde si es dado de baja (artículo 45) (fuente 1).

      Los demás pliegos: quién controla, y qué puede hacer con ellos un taller europeo

      Café Antigua. Control inscrito a nombre de ANACAFÉ (fuente 5). El pliego exige puntajes mínimos según el protocolo de la Specialty Coffee Association (SCA), la asociación internacional del café de especialidad; el tueste y la molienda «pueden, si es necesario, efectuarse fuera del área», y los logotipos se emplean «siempre que figure el nombre de la plantación» (fuente 10). Un tostador europeo puede utilizarlo; la manera en que ANACAFÉ lo verificará no está publicada en ninguna parte.

      Café de Valdesia. «Todas las fases de producción» tienen lugar en el área, a partir de un verde certificado procedente de fincas registradas (fuente 8): se puede vender el verde, no el propio tueste bajo este nombre.

      Doi Tung y Doi Chaang. La fundación Mae Fah Luang controla ambos. Para Doi Tung, quien transforma, acondiciona o distribuye bajo el nombre se inscribe en su oficina de registro con un manual de procedimiento; ella inspecciona «en cualquier momento, sin aviso previo»; el tueste tiene lugar en la región del proyecto y el acondicionamiento está supervisado por la fundación, lo que una modificación del 13 de agosto de 2025 no cambió (fuente 6). Para Doi Chaang, el tueste forma parte de las etapas en el área (fuente 7).

      Gayo y Flores. Para el Kopi Arabika Gayo, controlado por la oficina indonesia de propiedad intelectual, «el empaquetado de los granos de café debe hacerse en el área», y la etiqueta lleva un logotipo «registrado como marca de la Unión Europea» (fuentes 5 y 9). Los dos cafés de Flores solo exigen en el área la cosecha y la vía húmeda; Flores Bajawa solo se vende al 100 %, nunca en mezcla, con su logotipo y su número de lote (fuente 11). Los cafés chinos solo aparecieron en el DO por su nombre y su traducción, «Café arábica Baoshan», «Café Xinglong», «Café Pu'er» (fuente 12): sus pliegos no se leyeron, ni se buscó su uso en Europa.

      Los nombres protegidos por un acuerdo comercial, sin registro

      Otros cafés están protegidos por un tratado, sin pliego publicado. El acuerdo con América Central, firmado en Tegucigalpa el 29 de junio de 2012, protege en su anexo XVII el Café Apaneca-Ilamapetec (El Salvador), el Café Antigua, el Café Marcala y los Cafés del Occidente Hondureño (Honduras) y el Café de Nicaragua; una declaración anuncia allí otros nombres entonces en curso de registro, entre ellos Tarrazú y Tres Ríos en Costa Rica (fuente 24). El acuerdo con Vietnam, firmado en Hanói el 30 de junio de 2019, inscribe Buôn Ma Thuột, «granos de café», y cada parte prevé «medios jurídicos» contra el uso del nombre en un café de otra procedencia (artículos 12.25 y 12.27) (fuente 25). El acuerdo con Colombia y Perú no protege ningún café (fuente 26). Para estos nombres, el Reglamento 2024/1143 no organiza ninguna verificación del operador: la defensa pasa por los tribunales y las autoridades del mercado, lectura de esta sección. La base GIview de la EUIPO, que sigue estas protecciones, no se consultó.

      Blue Mountain, Etiopía, Kona: la marca y la ley local

      Jamaica Blue Mountain. En la Unión, es la marca figurativa individual n.º 002093060, registrada el 28 de julio de 2004 a nombre de Coffee Marks Ltd., en Kingston, válida hasta el 12 de febrero de 2031 (fuente 28). La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) explicaba en 2010 que la oficina jamaiquina del café poseía sus marcas mediante esa filial y que un certificado de autenticidad acompañaba cada lote (fuente 29). La oficina pasó a ser la Autoridad Jamaiquina de Regulación de Productos Agrícolas (JACRA), creada por una ley de 2017, que se dice única propietaria de la marca, registrada en 58 países además de Jamaica, e impone su licencia a quien importe, comercie o utilice «las palabras o los símbolos de las marcas» (fuente 30). La autorización es una licencia, el control el del contrato; no se leyó ninguna licencia, y no existe ninguna IG Blue Mountain.

      Harrar, Sidamo, Yirgacheffe. El gobierno etíope posee en la Unión tres marcas denominativas presentadas el 18 de marzo de 2005 (fuente 27). La OMPI informaba en 2007 que la oficina etíope de propiedad intelectual ofrecía a sociedades extranjeras licencias sin regalías, a cambio de la promoción de esos cafés, y que una gran cadena de cafeterías estadounidense había firmado una (fuente 31). No hay ni pliego ni control de lote: la licencia, no leída, es la única palanca.

      Kona. La sección 486-120.6 de los estatutos revisados de Hawái, leída en su captura del 25 de abril de 2025, reserva «100 %» al café de un solo origen; una mezcla muestra el porcentaje, el origen y «Coffee Blend». El nombre no puede figurar en un café que contenga menos del 10 % hasta el 30 de junio de 2027, y luego menos del 51 %, y los operadores conservan dos años sus registros de origen (fuente 32). El caso Corker contra Costco, demanda colectiva de 2019, concluyó con acuerdos que imponen indicar la parte de verdadero Kona (fuente 33). En Francia, no se encontró ni IG ni marca Kona: el nombre depende de la prohibición de engañar sobre el origen (artículo 7 del Reglamento (UE) 1169/2011) (fuente 34).

      Lo que arriesga un tostador que escribe el nombre sin pasar por el control

      El artículo 26 protege una IG inscrita contra toda utilización comercial para un producto comparable, y contra «toda usurpación, imitación o evocación, incluso si se indica el verdadero origen de los productos o servicios o si la denominación protegida está traducida» o acompañada de «género», «tipo», «estilo», «sabor» (fuente 1). «Café de Colombie» es la traducción del nombre protegido, y la DGCCRF escribe ella misma «IGP “Café de Colombie”» (fuente 20). La protección cubre los nombres de dominio y la venta a distancia (artículo 26); un anuncio en línea que la infringe es un «contenido ilícito» que cualquiera puede señalar al proveedor de alojamiento (artículo 43); una marca registrada después de la solicitud de IG y que la evoca se rechaza o se anula (artículo 31) (fuente 1).

      El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) precisó la evocación: existe cuando el consumidor europeo medio tiene «directamente en mente, como imagen de referencia», el producto protegido, y la mención del verdadero origen no cambia nada (7 de junio de 2018, Scotch Whisky Association, C-44/17) (fuente 22). Signos figurativos pueden bastar, incluso empleados por un productor de la región cuyo producto no está cubierto (2 de mayo de 2019, Queso Manchego, C-614/17) (fuente 23). Trasladado, lectura de esta sección: un café verdaderamente colombiano pero no certificado, vendido bajo «Colombia» en caracteres grandes frente a montañas andinas, arriesga la evocación. Una mención de origen exacta, «origen: Colombia», es información leal (artículo 7 del Reglamento 1169/2011) (fuente 34), y el artículo 37, apartado 1, admite el uso informativo; ningún texto leído traza la frontera. La FNC propone para su DO un modelo de prudencia para las mezclas: el origen al dorso, todos los orígenes con los mismos caracteres, ningún logotipo (fuente 16).

      El Tribunal de la Unión dio la razón dos veces a la FNC el 18 de septiembre de 2015, anulando las decisiones de la OAMI que habían admitido las marcas figurativas «COLOMBIANO HOUSE» y «COLOMBIANO COFFEE HOUSE», con fundamento en los artículos 13 y 14 del Reglamento 510/2006, antecesores del artículo 26 (fuente 21). Para una marca, Blue Mountain o Sidamo tomados como nombre de producto sin licencia expone a la acción del titular; el Reglamento (UE) 2017/1001 no se releyó. En Francia, las consecuencias comprobadas por la DGCCRF van de la advertencia al acta penal (fuente 20); las penas del Código de Consumo no se releyeron, pues Légifrance rechaza las consultas automáticas.

      El cuadro de los signos: quién posee, quién autoriza, quién controla

      SignoQuién posee el nombreQuién autoriza el usoQuién controla al operador en EuropaTexto
      Café de Colombia (IGP)nadie: nombre público, solicitado por la FNCel pliego; en la práctica, certificado Cafecert, y licencia FNC para el logotipoCafecert sobre muestras; DGCCRF en el mercado; notificación del artículo 39, apartado 5, sin destinatario publicadoReglamento 1050/2007; Reglamento 2024/1143, artículos 36, 39, 42
      Café Antigua (IGP)nombre público, solicitado por los productores Genuino Antiguael pliego; logotipos con el nombre de la plantaciónANACAFÉ; modalidades no publicadasReglamento de Ejecución 2026/2301
      Valdesia, Doi Tung, Doi Chaang, Gayonombres públicostueste o empaquetado en el país: ningún tueste europeo bajo el nombreel organismo del país, véase el registro2016/1043, 2015/1134, 2015/1135, 2017/870
      Flores Bajawa, Flores Manggarai (IGP)nombres públicosel pliego; 100 %, logotipos, número de loteno indicado2026/2336 y 2026/2339
      Marcala, Apaneca-Ilamapetec, Café de Nicaragua, Buôn Ma Thuộtnombres protegidos por tratadoningún procedimiento publicado en la Unióntribunales y DGCCRFacuerdos de 2012 y de 2019
      Jamaica Blue Mountain (marca)Coffee Marks Ltd, filial de la JACRAlicencia de la JACRAJACRA, mediante certificado y licencia; acción del titularmarca de la Unión 002093060; ley jamaiquina de 2017
      Harrar, Sidamo, Yirgacheffe (marcas)gobierno etíopelicencia sin regalíasningún control de lote conocido; acción del titularmarcas de la Unión 004348736, 004348744, 004348751
      Konanadie en Europala ley de Hawái, en su territorioDGCCRF, en virtud de la lealtadestatutos de Hawái, § 486-120.6; Reglamento 1169/2011, artículo 7

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · DGCCRF, encuesta de 2022 sobre los productos alimentarios de alta gama (fuente 20)

      De 125 establecimientos que vendían cafés, tés, aceitunas, vinagres y regaliz, 38 % estaban en infracción, sobre todo por el etiquetado; la encuesta señala «numerosas usurpaciones de la IGP “Café de Colombie”», sin nombrar a los vendedores. Consecuencias: 3 actas penales, 2 actas administrativas, 14 requerimientos, 27 advertencias.

      Lo que muestra el caso El nombre traducido es el nombre protegido, y la autoridad francesa lo controla en el mercado.

      · Cafecert, certificado de conformidad IGP-COL-0125-004 (fuente 13)

      Certificado expedido el 5 de enero de 2022 y modificado el 17 de mayo de 2023 para el café tostado en grano y molido de una línea de la marca Delta Cafés, producida en Campo Maior, Portugal. Se basa en el ensayo de muestras proporcionadas por el cliente, y luego en tomas periódicas en su stock o en el mercado, y vale mientras los cafés sigan siendo conformes.

      Lo que muestra el caso El control de un tostador europeo por el organismo colombiano se refiere al producto, referencia por referencia.

      · Tribunal de la Unión, asuntos T-387/13 y T-359/14 (fuente 21)

      La sala de recurso de la OAMI había rechazado la oposición de la FNC a la marca figurativa «COLOMBIANO HOUSE» (17 de mayo de 2013) y su solicitud de nulidad contra «COLOMBIANO COFFEE HOUSE» (27 de marzo de 2014). El Tribunal anula ambas decisiones, con fundamento en los artículos 13 y 14 del Reglamento 510/2006. Solo se leyeron los fallos, publicados en el DO C.

      Lo que muestra el caso Una marca que evoca una IG anterior cae, incluso sin retomar el nombre exacto.

      · EUIPO, marcas n.º 004050472 y 004348751 (fuente 27)

      La marca «SHIRKINA SUN-DRIED SIDAMO», presentada en 2004 por una cadena de cafeterías estadounidense y registrada en 2006, lleva en el registro la mención de un abandono, publicada el 9 de abril de 2007. La marca «SIDAMO» del gobierno etíope, presentada el 18 de marzo de 2005, se registra en 2008.

      Lo que muestra el caso Un país sin IG recupera su nombre mediante la marca, con la condición de presentarla antes que los demás y de defenderla.

      Para recordar

      • Para escribir «Café de Colombia» o poner el logotipo IGP en su tueste, hay que hacer certificar cada referencia por Cafecert, que prueba muestras y luego vigila el stock y el mercado, y firmar la licencia de la FNC para el logotipo.
      • «Café de Colombie», la traducción, está protegido como el original; la evocación por la imagen o por «estilo», «tipo», «sabor» está prohibida, incluso con el verdadero origen escrito.
      • Valdesia, Doi Tung, Doi Chaang y Gayo se tuestan o se envasan en su país: un taller europeo puede vender su verde, pero no su tueste bajo su nombre; Antigua y los dos cafés de Flores pueden tostarse en otro lugar.
      • Un tostador que realiza una etapa de un pliego de condiciones en la Unión debe notificarla a la autoridad de su Estado (artículo 39, apartado 5), y su nombre figura en el mismo campo visual que la IG.
      • Blue Mountain, Harrar, Sidamo y Yirgacheffe son marcas: el permiso es una licencia de la JACRA o de Etiopía, y Kona solo está protegido por la ley de Hawái y la prohibición general de engañar.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • ¿A quién notifica un tostador establecido en Francia un tueste de Café de Colombia con arreglo al artículo 39, apartado 5? Ni las preguntas frecuentes del INAO y de la DGCCRF, ni la lista de organismos autorizados, ni Cellar (ningún acto de ejecución sobre este punto al 21 de octubre de 2026) lo dicen. La misma pregunta en Italia, sin resolver.
      • El pliego de condiciones completo del Café de Colombia y las reglas del servicio IGP de Cafecert (OPRE-D-025) no se leyeron: el primero lo conservan la SIC y la Comisión, las segundas no están en línea. El registro de la Unión inscribe a Almacafé, los certificados los firma Cafecert: el reparto no se explica.
      • Los pliegos de condiciones de los tres cafés chinos, las reglas de ANACAFÉ para un tostador extranjero y las licencias jamaiquinas y etíopes no se leyeron; la base GIview de la EUIPO no se consultó para los nombres protegidos por acuerdo.
      • ¿Puede un café colombiano no certificado llamarse «café de Colombia»? El artículo 26 protege la traducción, la sentencia Queso Manchego de 2019 extiende la evocación a las imágenes, el artículo 37, apartado 1, admite el uso informativo: ningún texto leído traza la frontera.
      • Las marcas etíopes y la jamaiquina fueron leídas en el registro de la EUIPO por el redactor de la primera versión de esta sección el 21 de octubre de 2026 y no se volvieron a abrir; los motivos de las sentencias del 18 de septiembre de 2015 y las penas del código de consumo no se leyeron.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Entrada en vigor del reglamento de ejecución (UE) 2026/2301 que inscribe el Café Antigua (IGP), veinte días después de su publicación del 15 de octubre de 2026 (cálculo de esta sección).fuente 10
      Entrada en vigor de los reglamentos de ejecución (UE) 2026/2336 y 2026/2339 que inscriben Flores Bajawa y Kopi Arabika Flores Manggarai (IGP), publicados el 21 de octubre de 2026 (cálculo de esta sección).fuente 11
      Hawái: un nombre de origen como Kona ya no puede figurar en un café que contenga menos del 51 % de su peso de ese origen, frente al 10 % hasta el 30 de junio de 2027.fuente 32

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (UE) 2024/1143 de 11 de abril de 2024, indicaciones geográficas, artículos 26, 27, 31, 36 a 43, 45, 46 y 97 · en línea · primario
      2. Reglamento (UE) 2026/471 de 24 de febrero de 2026, artículo 4, que modifica el artículo 37, apartado 5, del reglamento 2024/1143 · en línea · primario
      3. Reglamento (CE) n.º 1050/2007 de la Comisión de 12 de septiembre de 2007, Café de Colombia (IGP), DO L 240 de 13.9.2007, p. 7 · en línea · primario
      4. Café de Colombia, ficha resumida de la solicitud CO/PGI/0467, DO C 320 de 28.12.2006, p. 17 · en línea · primario
      5. eAmbrosia, registro de la Unión de indicaciones geográficas, fichas PGI-CO-0467, PGI-TH-0814, PGI-TH-0815, PDO-DO-1197, PGI-ID-2115, PGI-CN-2664, PGI-GT-03275, PGI-ID-02929, PGI-ID-02930, PGI-ES-03531, interfaz pública, consultadas el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario
      6. Reglamento de Ejecución (UE) 2015/1134 de 9 de julio de 2015, Kafae Doi Tung (IGP); solicitud en DO C 48 de 20.2.2014, p. 14; modificación estándar C/2025/4542 de 13.8.2025 · en línea · primario
      7. Reglamento de Ejecución (UE) 2015/1135 de 9 de julio de 2015, Kafae Doi Chaang (IGP); solicitud en DO C 49 de 21.2.2014 · en línea · primario
      8. Reglamento de Ejecución (UE) 2016/1043 de 15 de junio de 2016, Café de Valdesia (DOP); documento único en DO C 91 de 8.3.2016 · en línea · primario
      9. Reglamento de Ejecución (UE) 2017/870 de 15 de mayo de 2017, Kopi Arabika Gayo (IGP); documento único en DO C 403 de 1.11.2016, p. 5 · en línea · primario
      10. Reglamento de Ejecución (UE) 2026/2301 de 8 de octubre de 2026, Café Antigua (IGP), DO L de 15.10.2026, y documento único C/2026/3343 de 22.6.2026 · en línea · primario
      11. Reglamentos de Ejecución (UE) 2026/2336 y 2026/2339 de 14 de octubre de 2026, Flores Bajawa y Kopi Arabika Flores Manggarai (IGP), DO L de 21.10.2026; documentos únicos C/2026/3210 de 12.6.2026 y C/2026/3212 de 16.6.2026 · en línea · primario
      12. Comunicación, consulta pública, indicaciones geográficas de la República Popular China, DO C 177 de 3.6.2017, p. 4 · en línea · primario
      13. Cafecert, certificado de conformidad de producto IGP-COL-0125-004, emitido el 5 de enero de 2022, modificado el 17 de mayo de 2023, publicado por el grupo del titular · en línea · primario
      14. ONAC, certificado de acreditación 10-CPR-001, Fundación para la Certificación del Café de Colombia (Cafecert), ISO/IEC 17065:2012, alcance aprobado · en línea · primario
      15. FNC, «Enrolling in the program», cafedecolombia.com, captura Wayback del 10 de diciembre de 2024; folleto «Cómo obtener la licencia de uso del logo de Café de Colombia», captura del 6 de julio de 2024 · en línea · primario
      16. FNC, Reglamento de uso de la Denominación de Origen Café de Colombia, artículos 4, 11, 15, 22 a 26, captura Wayback del 22 de junio de 2024 · en línea · primario
      17. Beverfood, artículo del 4 de junio de 2024 sobre la licencia IGP obtenida por un tostador italiano tras la evaluación de Cafecert · en línea · secundario · lectura: resumen
      18. INAO, preguntas frecuentes sobre la aplicación del reglamento (UE) 2024/1143, respuestas del 14 de mayo de 2025 al 11 de junio de 2026, consultadas el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario
      19. INAO, lista de organismos de control autorizados, 2 de julio de 2025 · en línea · primario
      20. DGCCRF, «Huile d'olive, truffes, café : gare aux tromperies sur les produits alimentaires haut de gamme», escrito el 2 de julio de 2025 · en línea · primario
      21. Tribunal General, 18 de septiembre de 2015, T-387/13 y T-359/14 (ECLI:EU:T:2015:651), FNC contra OAMI; fallos en DO C 363 de 3.11.2015, p. 31, y DO C 371 de 9.11.2015, p. 24 (motivos no leídos) · en línea · primario
      22. TJUE, 7 de junio de 2018, Scotch Whisky Association, C-44/17, fallo · en línea · primario
      23. TJUE, 2 de mayo de 2019, Fundación Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Queso Manchego, C-614/17, fallo · en línea · primario
      24. Acuerdo por el que se establece una Asociación entre la Unión Europea y Centroamérica, firmado el 29 de junio de 2012, anexo XVII, parte B, y declaración conjunta sobre las denominaciones en curso de registro · en línea · primario
      25. Acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Vietnam, firmado el 30 de junio de 2019, artículos 12.25 a 12.27 y anexo 12-A, parte B · en línea · primario
      26. Acuerdo comercial entre la Unión Europea y Colombia y el Perú, anexo XIII, apéndice 1 · en línea · primario
      27. EUIPO, eSearch plus, marcas n.º 004348736 HARRAR, 004348744 YIRGACHEFFE, 004348751 SIDAMO, 004050472, consultadas el 21 de octubre de 2026 por el redactor de la primera versión · en línea · primario
      28. EUIPO, eSearch plus, marca n.º 002093060 JAMAICA BLUE MOUNTAIN COFFEE, consultada el 21 de octubre de 2026 por el redactor de la primera versión · en línea · primario
      29. OMPI, IP Advantage, «In Search of a Perfect Cup», Jamaica Blue Mountain, actualización del 3 de septiembre de 2010 · en línea · secundario · lectura: resumen
      30. JACRA, texto publicado en el suplemento Intellectual Property Week 2021 del Gleaner (Jamaica), p. 10 · en línea · primario
      31. OMPI Magazine, Elizabeth March, «Making the Origin Count: Two Coffees», 24 de septiembre de 2007 · en línea · secundario · lectura: resumen
      32. Hawaii Revised Statutes, § 486-120.6, Hawaii-grown and Hawaii-processed coffee, modificado por L 2024, c 198, captura Wayback del 25 de abril de 2025 · en línea · primario
      33. Corker v. Costco Wholesale Corp., n.º 2:19-cv-00290 (W.D. Wash.), difundido por el despacho de los demandantes y West Hawaii Today (27 de septiembre de 2023) · en línea · secundario · lectura: resumen
      34. Reglamento (UE) 1169/2011, información alimentaria facilitada al consumidor, artículo 7 · en línea · primario

      321Declaraciones: lo que se puede escribir sobre el café, y lo que ya no

      Situación jurídica al 21 de octubre de 2026. Los plazos que esta sección recoge ya han pasado.

      Salud, naturaleza, origen, artesanía, planeta: cinco familias de palabras, cinco regímenes jurídicos. El más reciente, el de las declaraciones medioambientales, debía cambiar el 27 de septiembre de 2026 en toda la Unión; en Francia, la ley que lo transpone no está aprobada, y mientras tanto se superponen dos regímenes.

      Una declaración es todo lo que no estamos obligados a escribir

      El reglamento (CE) 1924/2006 llama declaración a «todo mensaje o representación, no obligatorio», imágenes incluidas, que afirme o sugiera que un producto alimenticio tiene características particulares (artículo 2) (fuente 1). La directiva 2005/29/CE sobre las prácticas comerciales desleales, en su versión modificada por la directiva (UE) 2024/825, define del mismo modo la declaración medioambiental, «etiqueta, marca, denominación social o denominación de producto» incluidas (artículo 2) (fuente 8). Lo que es obligatorio (denominación, origen cuando se exige, peso) sigue su propio texto. Lo que es voluntario debe poder probarse, y la prueba corre a cargo de quien escribe.

      La salud: nada sobre la cafeína

      Una declaración de propiedades saludables, es decir, todo mensaje que sugiere una relación entre un alimento y la salud, está prohibida salvo que esté autorizada e inscrita en la lista de la Unión (artículo 10, apartado 1) (fuente 1). Un mensaje general sobre el bienestar solo se permite si acompaña a una declaración específica autorizada (apartado 3). La lista es el reglamento (UE) 432/2012, en su versión consolidada al 20 de agosto de 2025: la palabra «cafeína» no figura en ella (fuente 2). El registro de la Unión, consultado el 21 de octubre de 2026, cuenta con 262 declaraciones autorizadas y 2 067 no autorizadas; las dieciséis entradas que citan la cafeína, el café o sus ácidos clorogénicos son todas «no autorizadas», desde «Caffeine helps to increase alertness» (entre 40 y 75 mg por porción) hasta las promesas de quema de grasas y los antioxidantes del café (fuente 3).

      Un matiz impide escribir «prohibido» sin reservas. El reglamento 432/2012 anuncia que las declaraciones sobre las que la Comisión «aún no se ha pronunciado» se publican aparte y «pueden seguir utilizándose» en virtud del artículo 28, apartados 5 y 6, del reglamento 1924/2006, bajo la responsabilidad del operador (fuente 2). Si los dictámenes favorables de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre el estado de alerta y la concentración figuran en esa lista de espera, siguen siendo utilizables por ese concepto; ni esos dictámenes ni esa lista se leyeron. Para un tostador, la conducta prudente no cambia: «despierta», «potencia la concentración», «quema grasas» no tienen ninguna autorización inscrita. «Rico en antioxidantes» tampoco: la entrada «Antioxidants in coffee» del registro está rechazada. La Dirección General de Competencia, Consumo y Represión de Fraudes (DGCCRF) lo aplicó a un vendedor de café en 2018 (fuente 18), el Jurado de Deontología Publicitaria a una bebida competidora del café en 2026 (fuente 19).

      «Natural», «sin», «puro»: el engaño por la obviedad

      «Natural» solo tiene definición en un lugar: el aroma. Un «aroma natural» solo puede contener preparaciones o sustancias aromatizantes naturales (artículo 16 del reglamento (CE) 1334/2008) (fuente 5). En un café puro, la palabra no designa nada definido y se rige por la regla general. Esta, el artículo 7 del reglamento 1169/2011, llamado INCO (por información al consumidor), prohíbe sugerir que un producto alimenticio tiene una característica particular «cuando todos los productos alimenticios similares tienen esas mismas características», en particular por la presencia o la ausencia de un ingrediente (apartado 1, letra c) (fuente 4). «Sin gluten», «sin azúcar añadido», «100 % natural» en un café en grano dicen la verdad y engañan de todos modos, porque todos los cafés en grano son así. La directiva 2024/825 añadió una regla cercana a la lista de prácticas prohibidas: presentar como distintivo un requisito impuesto por la ley a todos los productos de la categoría (anexo I, punto 10 bis, de la directiva 2005/29/CE) (fuente 8).

      «Tostado en Francia»: cierto, permitido, y no un origen

      El derecho aduanero da al café tostado el origen del país de tueste (sección 6 de esta lámina). El derecho del etiquetado no lo sigue. La comunicación de la Comisión publicada en el Diario Oficial de la Unión del 31 de enero de 2020 dice que «fabricado en» y «producido en» se entienden como una indicación de origen, que «envasado en» no lo es, y que la regla abarca un producto de un solo ingrediente cuando «su última transformación sustancial se ha efectuado en un lugar diferente» del de la materia prima (fuente 6). En ese caso, el reglamento de ejecución (UE) 2018/775 impone indicar el origen del café verde, o decir que no procede de Francia, en el mismo campo visual y con caracteres de al menos el 75 % de la altura del origen mostrado (artículo 3) (fuente 7). La comunicación no cita el tueste. «Tostado en Lyon el 3 de octubre» describe una etapa, como «envasado en»; «café francés» o una bandera tricolor afirma un origen. Lo primero es seguro, lo segundo exige añadir de dónde viene el grano.

      «Artesanal»: una cualidad, no un estilo

      El código del artesanado reserva la palabra «artesano» «y sus derivados», para el rótulo, la promoción y la publicidad «del producto», a los artesanos, artesanos de arte, maestros artesanos y las sociedades cuyo dirigente tiene esa cualidad (artículo L. 241-1, derivado de la ordenanza n.º 2023-208 de 28 de marzo de 2023); el artículo L. 241-2 castiga el uso sin la cualidad con una multa penal, y concede cuatro meses para regularizar (fuente 14). Un tostador no inscrito como artesano, o una marca industrial, no puede, pues, escribir «café artesanal».

      El planeta: dos regímenes a la vez

      El régimen francés existe desde la ley Clima y Resiliencia. El artículo L. 229-68 del código del medio ambiente, creado por el artículo 12 de la ley n.º 2021-1104 de 22 de agosto de 2021, prohíbe afirmar en una publicidad que un producto es «neutro en carbono» salvo que se hagan públicos un balance de las emisiones directas e indirectas, una trayectoria de reducción y las modalidades de compensación de las emisiones residuales (fuente 10). El decreto n.º 2022-539 de 13 de abril de 2022, en vigor desde el 1 de enero de 2023, precisa: balance sobre todo el ciclo de vida según la norma NF EN ISO 14067, actualizado cada año, informe de síntesis en línea, enlace o código QR en el envase, retirada de la declaración si las emisiones aumentan de un año a otro (artículos D. 229-106 a D. 229-109) (fuente 11). Desde la ley de 10 de febrero de 2020 contra el desperdicio (artículo 13), el artículo L. 541-9-1 prohíbe también «biodegradable» y «respetuoso con el medio ambiente» en un producto o un envase; el Consejo de Estado rechazó el recurso contra su decreto de aplicación el 31 de mayo de 2024 (n.º 464945) (fuente 12).

      El régimen europeo es más seco. La directiva 2024/825 añade a la lista negra de la directiva 2005/29/CE, la de las prácticas prohibidas en cualquier circunstancia, tres prohibiciones que apuntan directamente al café: una declaración medioambiental genérica («ecorresponsable», «sostenible») sin «excelente comportamiento medioambiental reconocido» (punto 4 bis); una declaración sobre todo el producto cuando solo vale para un aspecto (punto 4 ter); y la afirmación, «sobre la base de la compensación de las emisiones», de que un producto tiene un impacto neutro, reducido o positivo (punto 4 quater) (fuente 8). Prohíbe también las etiquetas de desarrollo sostenible que no se basan ni en una certificación ni en una autoridad pública (punto 2 bis), y regula las promesas de futuro («neutro en 2030»), que exigen un plan verificado por un experto independiente (artículo 6, apartado 2, letra d). Los Estados debían transponerla antes del 27 de marzo de 2026 y aplicarla a partir del 27 de septiembre de 2026 (artículo 4) (fuente 9).

      Francia no ha terminado. El proyecto de ley de adaptación al derecho de la Unión, aprobado por el Senado el 18 de febrero de 2026 (texto n.º 63), transmitido a la Asamblea Nacional el 20 de febrero, no había sido votado allí al 21 de octubre de 2026 (fuente 13). Su artículo 20 copia la lista negra en el código de consumo. Su artículo 21 deroga la sección del código del medio ambiente que contiene el artículo L. 229-68 y reescribe la prohibición de «biodegradable»: la mención pasaría a estar permitida si se demuestra el excelente comportamiento medioambiental; esos dos artículos entrarían en vigor el 27 de septiembre de 2026, fecha ya pasada. Mientras tanto, una directiva no transpuesta no crea obligación alguna a cargo de una empresa (Tribunal de Justicia, sentencia Faccini Dori de 14 de julio de 1994, C-91/92, apartado 20) (fuente 15): el derecho francés vigente sigue siendo L. 229-68 y la prohibición general de las prácticas engañosas, que el juez lee a la luz de la directiva.

      Mención en un caféTexto que la rigeEstado al 21 de octubre de 2026
      «despierta», «ayuda a la concentración»reglamento 1924/2006, artículos 10 y 13; lista 432/2012ninguna declaración sobre la cafeína autorizada
      «sin gluten» en un café puroreglamento 1169/2011, artículo 7, apartado 1, letra cengañoso: todos los cafés lo son
      «tostado en [ciudad]»comunicación 2020/C 32/01; reglamento 2018/775permitido; «café francés» exige el origen del verde
      «artesanal»código del artesanado, L. 241-1 y L. 241-2reservado a quien tiene la cualidad de artesano
      «neutro en carbono»L. 229-68 y decreto 2022-539; directiva 2024/825, punto 4 quaterpermitido en Francia con condiciones; prohibido por la directiva si se basa en la compensación
      «biodegradable»L. 541-9-1 del código del medio ambienteprohibido en el producto y en el envase
      «sostenible», «ecorresponsable»directiva 2024/825, punto 4 bis; recomendación «Desarrollo sostenible» de la Autoridad de Regulación Profesional de la Publicidad (ARPP)que justificar o retirar

      Queda la autorregulación. La ARPP escribe recomendaciones; el Jurado de Deontología Publicitaria (JDP), al que puede acudir cualquiera, emite dictámenes públicos sin otra sanción que la publicidad del dictamen. Sus dictámenes sobre el café muestran cómo se mueve la línea, de la neutralidad de carbono admitida en 2021 al «café más sostenible» condenado en 2025 (fuentes 16 y 17).

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · DGCCRF, encuesta «Authenticité et qualité du café» (fuente 18)

      La Dirección General de Competencia, Consumo y Represión de Fraudes (DGCCRF) detecta un sitio web que atribuía al café efectos adelgazantes, de alivio de la migraña y de prevención de las enfermedades de Alzheimer y de Parkinson. Tras una carta de requerimiento previo, el profesional se pone en conformidad con el reglamento 1924/2006.

      Lo que muestra el caso Una promesa de salud sobre el café no necesita ser falsa para estar prohibida: basta con que no esté autorizada.

      · JDP, dictamen n.º 758/21, queja infundada, revisión rechazada (fuente 16)

      Una publicación de LinkedIn de un fabricante de cafés en cápsulas para profesionales afirmaba que sus cafés consumidos en Francia eran «neutros en carbono» gracias a árboles plantados en las fincas. El Jurado estima que la recomendación «Desarrollo sostenible» no proscribe la fórmula si se explica, y recuerda que «no le corresponde anticipar» la ley Clima que entonces estaba en discusión. El Revisor rechaza la solicitud de revisión.

      Lo que muestra el caso Lo que pasaba en 2021 cae hoy bajo el punto 4 quater de la directiva 2024/825, ya que la neutralidad se basa en la compensación.

      · JDP, dictamen n.º 1089/25, Relay, queja fundada (fuente 17)

      Unos carteles en el punto de venta anunciaban un «Café más sostenible» y un espresso «a partir de granos de café más sostenibles», sin decir en qué. El Jurado juzga la declaración no explicitada y recuerda que un «café sostenible» sin matizar no se justifica «habida cuenta del impacto ecológico del cultivo del café». El anunciante no había respondido.

      Lo que muestra el caso El distribuidor responde de sus propios carteles: una palabra vaga en el vaso compromete a quien lo imprime.

      · JDP, dictamen n.º 1136/26, queja fundada (fuente 19)

      Una bebida de hongos vendida como «alternativa al café» se presentaba en un video como alivio de la fibromialgia, la digestión y la memoria, «no las palpitaciones que puede tener con el café». El Jurado la juzga contraria al reglamento 1924/2006 y al código de la Cámara de Comercio Internacional, y señala que es el segundo anuncio del mismo anunciante en siete meses.

      Lo que muestra el caso Los productos que se venden contra el café suelen jugar con la salud, y el texto es el mismo para ellos.

      Para recordar

      • Ninguna declaración de propiedades saludables sobre la cafeína o el café está inscrita en el registro de la Unión: «despierta», «concentración», «quema grasas» deben retirarse de una bolsa igual que de un sitio web.
      • «Tostado en [ciudad] el [fecha]» es seguro; «café francés» o una bandera obliga a indicar el origen del café verde en el mismo campo visual.
      • «Artesanal» solo se permite a quien tiene la cualidad de artesano en el sentido del código del artesanado.
      • «Neutro en carbono» basado en la compensación está prohibido por la directiva 2024/825; en Francia, mientras la ley no se apruebe, sigue sujeto a las pesadas condiciones del decreto de 2022: lo más sencillo es no escribirlo.
      • «Sostenible», «ecorresponsable», «respetuoso con el medio ambiente»: sin prueba de un comportamiento reconocido, retirar; «biodegradable» está prohibido en el envase en Francia.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • La lista de declaraciones de propiedades saludables «en espera» (artículo 28, apartados 5 y 6, del reglamento 1924/2006) no se leyó: no se sabe si los dictámenes de la EFSA sobre la cafeína y el estado de alerta, que la prensa especializada fecha en 2011 y que no se releyeron, figuran todavía en ella, ni qué tolerancia les aplica la DGCCRF.
      • La transposición francesa de la directiva 2024/825: proyecto de ley aprobado por el Senado el 18 de febrero de 2026, en primera lectura en la Asamblea al 21 de octubre de 2026; el texto final, su fecha y la suerte del artículo L. 229-68 siguen siendo desconocidos. Una carta de emplazamiento de la Comisión a Francia del 28 de mayo de 2026, citada por la prensa, no se leyó.
      • «Tostado en»: la comunicación de 2020 no nombra el tueste; la asimilación a «envasado en» es una lectura de esta sección, que la sección 3 de la lámina comparte.
      • Los textos franceses sobre la neutralidad de carbono se leyeron por el resumen de Légifrance, no en texto íntegro; el decreto n.º 2022-538 sobre las sanciones no se abrió.
      • Los dictámenes extranjeros citados por el plan (Autoridad británica de Normas Publicitarias sobre cápsulas «compostables», Oficina de Competencia de Canadá sobre cápsulas «reciclables») y el dictamen JDP n.º 976/23 que el plan atribuye a un cartel en un punto Relay no se encontraron en las fuentes leídas: no se retoman.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Aplicación de la directiva (UE) 2024/825 por los Estados (fecha pasada; transposición francesa no aprobada al 21 de octubre de 2026).fuente 9

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (CE) 1924/2006, declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, versión consolidada al 13 de diciembre de 2014, artículos 2, 10, 13 y 28 · en línea · primario
      2. Reglamento (UE) 432/2012, lista de declaraciones de propiedades saludables autorizadas, versión consolidada al 20 de agosto de 2025, considerandos y anexo · en línea · primario
      3. Comisión, registro de la Unión de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables (portal Food and Feed Information), consultado el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario
      4. Reglamento (UE) 1169/2011 (INCO), versión consolidada al 1 de abril de 2025, artículo 7 · en línea · primario
      5. Reglamento (CE) 1334/2008, aromas, artículo 16 · en línea · primario
      6. Comunicación de la Comisión sobre la aplicación del artículo 26, apartado 3, del reglamento 1169/2011, DO C 32 de 31.1.2020, p. 1 · en línea · primario
      7. Reglamento de Ejecución (UE) 2018/775 de 28 de mayo de 2018, artículos 1 a 3, aplicable desde el 1 de abril de 2020 · en línea · primario
      8. Directiva 2005/29/CE, prácticas comerciales desleales, versión consolidada al 27 de septiembre de 2026, artículo 2, artículo 6, apartado 2, anexo I, puntos 2 bis y 4 bis a 4 quater · en línea · primario
      9. Directiva (UE) 2024/825 de 28 de febrero de 2024, artículo 4 (transposición al 27 de marzo de 2026, aplicación al 27 de septiembre de 2026) · en línea · primario
      10. Ley n.º 2021-1104 de 22 de agosto de 2021, artículo 12 (código del medio ambiente, L. 229-68 y L. 229-69) · en línea · primario · lectura: resumen
      11. Decreto n.º 2022-539 de 13 de abril de 2022 relativo a la compensación de carbono y a las declaraciones de neutralidad de carbono en la publicidad (D. 229-106 a D. 229-109) · en línea · primario · lectura: resumen
      12. Consejo de Estado, 31 de mayo de 2024, n.º 464945 (L. 541-9-1 del código del medio ambiente, decreto n.º 2022-748), captura Wayback del 28 de junio de 2025 · en línea · primario
      13. Proyecto de ley por el que se adoptan diversas disposiciones de adaptación al derecho de la Unión, texto n.º 63 (2025-2026) aprobado por el Senado el 18 de febrero de 2026, artículos 20 y 21; expedientes legislativos del Senado y de la Asamblea Nacional · en línea · primario
      14. Código del artesanado, artículos L. 241-1 y L. 241-2 (ordenanza n.º 2023-208 de 28 de marzo de 2023), compilación codes.droit.org, edición del 22 de septiembre de 2026 · en línea · primario
      15. Tribunal de Justicia, 14 de julio de 1994, Faccini Dori, C-91/92, apartado 20 · en línea · primario
      16. Jurado de Deontología Publicitaria, dictamen n.º 758/21, publicado el 16 de septiembre de 2021, y decisión del Revisor · en línea · primario
      17. Jurado de Deontología Publicitaria, dictamen n.º 1089/25, Relay, adoptado el 14 de noviembre de 2025, publicado el 8 de diciembre de 2025 · en línea · primario
      18. DGCCRF, «Authenticité et qualité du café», 24 de abril de 2018, captura Wayback del 28 de julio de 2021 · en línea · primario
      19. Jurado de Deontología Publicitaria, dictamen n.º 1136/26, adoptado el 19 de junio de 2026, publicado el 20 de julio de 2026 · en línea · primario

      322Lo que cambia en 2026-2027, y lo que no se sabe

      Estado del derecho al 21 de octubre de 2026. 8 plazos vencen después de esa fecha; están agrupados al final de la sección.

      Esta sección caduca, y lo dice. Ordena las fechas que las otras once han encontrado en los textos, y luego la lista de lo que nadie, ni la Unión ni Francia, ha resuelto todavía para el café.

      Por qué una línea de tiempo

      El derecho del café no cambia de golpe. Cambia por fechas de aplicación, a menudo lejos de la fecha de adopción: un reglamento publicado en 2023 sobre la deforestación se aplica a finales de 2026, un reglamento de 2024 sobre los bisfenoles deja existencias hasta 2028, un reglamento de 2025 sobre envases anuncia una etiqueta para 2028. Entre una y otra fecha, un taller puede creerse en regla porque lo estaba el año pasado. La línea de tiempo siguiente recoge los plazos escritos por cada sección de la lámina, con el texto que los fija; una fecha pasada se mantiene cuando acaba de cambiar la regla. Las fechas de las secciones 1 a 9 son las que sus redactores leyeron en los textos; algunas fueron contrastadas por esta sección en los mismos actos (fuentes 1 a 6).

      Dos palabras suelen confundirse. La entrada en vigor es el día en que un texto existe en derecho, en general veinte días después de su publicación; la aplicación es el día en que sus obligaciones muerden, a veces años más tarde. El reglamento sobre la deforestación entró en vigor el 29 de junio de 2023 y solo se aplica al 30 de diciembre de 2026; el reglamento que inscribe el Café Antigua, publicado el 15 de octubre de 2026, entra en vigor el 4 de noviembre. La línea de tiempo da las fechas de aplicación, las que cambian algo en un taller.

      La línea de tiempo de los plazos

      FechaLo que cambiaTextoÁmbito
      14 de mayo de 2026Fin del agotamiento de existencias de productos de indicación geográfica (IG) etiquetados sin el nombre del operador junto al nombre protegidoreglamento (UE) 2024/1143, artículo 37, apartado 5origen
      20 de julio de 2026Fin de la comercialización de la mayoría de los materiales en contacto que contienen bisfenol Areglamento (UE) 2024/3190envase
      12 de agosto de 2026Aplicación del reglamento sobre envases; fin de los PFAS (sustancias per- y polifluoroalquiladas) en los envases en contacto con alimentosreglamento (UE) 2025/40envase
      27 de septiembre de 2026Lista negra de las declaraciones medioambientales aplicable en los Estados; transposición francesa no aprobadadirectiva (UE) 2024/825declaraciones
      4 de noviembre de 2026Entrada en vigor de la inscripción del Café Antigua, indicación geográfica protegida (IGP)reglamento de ejecución (UE) 2026/2301origen
      5 de noviembre de 2026Nuevos límites de residuos de plaguicidas para los granos de caféreglamento (UE) 2026/2289seguridad
      1 de diciembre de 2026Nuevos mínimos y prima Fairtrade para los contratos firmados a partir de esa fechaanuncio de Fairtrade International del 30 de julio de 2026sellos
      30 de diciembre de 2026Reglamento sobre la deforestación (EUDR) aplicable a los operadores, operadores posteriores y comerciantes, excepto las microempresas y pequeñas empresasreglamento (UE) 2023/1115, artículo 38sostenibilidad
      31 de diciembre de 2026Fin del reconocimiento de los países terceros equivalentes para lo orgánico, salvo prórroga adoptadareglamento (UE) 2018/848, artículo 48sellos
      1 de enero de 2027Primeros ejercicios en que el informe de sostenibilidad solo afecta a las empresas de más de 1 000 empleadosdirectiva 2022/2464 modificadasostenibilidad
      6 y 29 de enero de 2027Nuevos límites de residuos para los granos de caféreglamentos (UE) 2026/1314 y 2026/1546seguridad
      19 de marzo de 2027Transposición de los nuevos umbrales de la directiva sobre el informe de sostenibilidaddirectiva (UE) 2026/470sostenibilidad
      6 de mayo de 2027Nuevo límite de residuos para los granos de caféreglamento (UE) 2026/2299seguridad
      30 de junio de 2027EUDR aplicable a las microempresas y pequeñas empresasreglamento (UE) 2023/1115, artículo 38sostenibilidad
      1 de julio de 2027Hawái: 51 % de un origen para llevar su nombre, frente al 10 %Hawaii Revised Statutes, § 486-120.6origen
      20 de julio de 2027Último día para llenar un envase de un solo uso con bisfenol A comprado antes del 20 de julio de 2026reglamento (UE) 2024/3190envase
      30 de diciembre de 2027Los extractos de café (soluble) entran en el EUDRreglamento delegado (UE) 2026/2102sostenibilidad
      31 de diciembre de 2027Fin del esquema de preferencias arancelarias generalizadas vigentereglamento (UE) 978/2012importación
      20 de enero de 2028Fin de los últimos plazos para ciertos envases con bisfenol Areglamento (UE) 2024/3190envase
      12 de febrero de 2028Bolsitas permeables y monodosis flexibles compostables en condiciones industrialesreglamento (UE) 2025/40, artículo 9envase
      26 de julio de 2028Transposición de la directiva sobre diligencia debida modificadadirectiva (UE) 2024/1760sostenibilidad
      12 de agosto de 2028, como prontoEtiqueta armonizada de los materiales de envase, o 24 meses después del acto de ejecución si es posteriorreglamento (UE) 2025/40, artículo 12envase
      20 de enero de 2029Fin de la venta de los objetos reutilizables con bisfenol Areglamento (UE) 2024/3190envase
      26 de julio de 2029Diligencia debida aplicada a las sociedades de más de 5 000 empleadosdirectiva (UE) 2024/1760sostenibilidad
      1 de enero de 2030Fin de las porciones de plástico de un solo uso servidas en el localreglamento (UE) 2025/40, anexo Venvase

      Tres fechas de la línea de tiempo fueron releídas por esta sección en los propios actos, además de sus redactores: el 30 de diciembre de 2026, el 30 de junio de 2027 y el 30 de diciembre de 2027 en la versión consolidada del reglamento 2023/1115 al 18 de septiembre de 2026 (fuente 1); el 12 de agosto de 2026, el 12 de febrero de 2028 y la fórmula «12 de agosto de 2028 o 24 meses» en el reglamento 2025/40 (fuente 2); el 26 de julio de 2029 en la directiva 2024/1760 consolidada (fuente 3). Los bisfenoles (fuente 4), lo orgánico (fuente 5) y la directiva 2024/825 (fuente 6) se verificaron igualmente. Los límites de residuos proceden de la base de plaguicidas de la Comisión leída por la sección 4; las fechas de la línea de tiempo son las de sus reglamentos, no los valores, que esta sección no repite.

      Lo que dice la línea de tiempo, leída de un tirón

      Tres movimientos se superponen en ella. El primero es la prueba: el EUDR pide al café que pruebe dónde creció, lo orgánico pasa a organismos de control reconocidos uno por uno, las declaraciones medioambientales ya no tienen derecho a ser vagas. El segundo es el envase, que concentra el mayor número de fechas, porque el reglamento 2025/40 se escribió por tramos y porque los bisfenoles dejan plazos distintos según el objeto. El tercero es el nombre: una IG nueva cada dos o tres años, una solicitud española en 2026, una ley hawaiana que sube su umbral. Para un taller de tueste, las fechas que exigen una acción antes del verano de 2027 son cuatro: verificar que el verde comprado lleva una referencia de declaración EUDR (30 de diciembre de 2026, o 30 de junio de 2027 si importa él mismo y sigue siendo pequeña empresa), pedir a su proveedor de envases las declaraciones de conformidad sin PFAS ni bisfenol A, releer cada palabra medioambiental de sus bolsas y de su sitio web, y verificar el certificado de inspección orgánico de cada lote importado al 1 de enero de 2027.

      Lo que está en discusión y aún no es derecho

      Cuatro frentes pueden mover la línea de tiempo. La ley francesa de adaptación al derecho de la Unión, aprobada por el Senado el 18 de febrero de 2026, transpondría la directiva 2024/825, derogaría el régimen francés de la neutralidad de carbono y flexibilizaría la prohibición de «biodegradable»; estaba en primera lectura en la Asamblea Nacional al 21 de octubre de 2026 (fuente 7). La prórroga de la equivalencia orgánica de los países terceros más allá del 31 de diciembre de 2026 estaba en discusión entre el Parlamento, el Consejo y la Comisión, según la sección 9. La Comisión propuso en septiembre de 2026 sacar a la Guayana Francesa del ámbito territorial del EUDR, propuesta no adoptada según la sección 8. Y el acto de ejecución de la etiqueta armonizada de los envases, previsto para el 12 de agosto de 2026, no estaba publicado según la sección 7, lo que puede retrasar el plazo de 2028. En el registro de las IG, dos cafés indonesios esperan su reglamento de registro y un café canario su publicación (fuente 8).

      Lo que no se sabe, y por qué

      Los huecos de la lámina tienen dos causas, que hay que distinguir. Algunos son silencios del derecho: nada fija un límite de ocratoxina A, la toxina de moho nacida en el secado, para el café verde, aunque existen para el tostado y el soluble; nada fija un límite para el furano ni para los aceites minerales aromáticos (MOAH); la acrilamida sigue con contenidos de referencia, sin umbral vinculante; «arábica puro», «especialidad», «comercio directo» no tienen ninguna definición; la vía de declaración de un taller que solo manipula vegetales no está escrita en ninguna parte; una mezcla de arábica y canephora no está clasificada por ningún texto como producto de uno o de dos ingredientes. Otros son límites de acceso: Légifrance y el sitio de la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión de Fraudes (DGCCRF) bloquean los scripts, TARIC (la base de los derechos de aduana por país) y la base GIview de las IG protegidas por acuerdo no respondieron, los motivos de dos sentencias del Tribunal no están en línea en francés, las tarifas de los laboratorios y de los certificadores no son públicas. Los primeros son hechos sobre el derecho; los segundos son hechos sobre esta lámina, por completar cuando las fuentes se abran.

      Quedan cuestiones de frontera, que solo un inspector o un juez resolvería: qué es el «comercio minorista local» que dispensa a un pequeño tostador de analizar la acrilamida cuando también vende en línea; si «tostado en Francia» vale como indicación de origen; si una muestra de verde enviada gratis por un exportador entra en el EUDR; qué pasa en Francia con la declaración «neutro en carbono» entre la aplicación de la directiva y la votación de la ley. Sobre cada una, la lámina dice lo que los textos escriben y se detiene ahí.

      Casos públicos

      Notificaciones, decisiones e investigaciones públicas, cada una fechada y con su fuente. Ninguna procede de un caso vivido.

      · Senado, texto n.º 63 (2025-2026), artículos 20 y 21 (fuente 7)

      El Senado aprueba en primera lectura el proyecto de ley de adaptación al derecho de la Unión, cuyos artículos 20 y 21 transponen la directiva 2024/825 y reescriben los artículos L. 541-9-1 y L. 229-68 del código del medio ambiente, con una entrada en vigor fijada para el 27 de septiembre de 2026. El texto se transmite a la Asamblea Nacional el 20 de febrero de 2026; la página del expediente no muestra ninguna etapa posterior al 21 de octubre de 2026.

      Lo que muestra el caso Una fecha de entrada en vigor escrita en un proyecto no vale nada mientras el proyecto no se vote: el plazo europeo pasa, la ley francesa espera.

      · eAmbrosia, ficha PGI-ES-03531 (fuente 8)

      Se presenta una solicitud de IGP «Café de Agaete» para un café de Gran Canaria, con el estado «Solicitud presentada». Si prospera, será la primera IG de café de un Estado miembro, y su símbolo de la Unión pasará a ser obligatorio en la etiqueta, a diferencia de las IG de países terceros.

      Lo que muestra el caso El registro es la única vista pública sobre los nombres que estarán protegidos mañana.

      Para recordar

      • Antes del 30 de diciembre de 2026: exigir a cada proveedor de verde la referencia de su declaración EUDR y conservar durante cinco años la lista de sus proveedores y clientes.
      • Antes del 1 de enero de 2027: verificar que cada lote de verde orgánico importado llegue con un certificado de inspección emitido por un organismo reconocido, ya que el reconocimiento de los países terceros puede caer.
      • Desde ahora: releer las palabras medioambientales de sus bolsas y de su sitio web, y pedir a su proveedor de envases declaraciones de conformidad sin PFAS ni bisfenol A.
      • Una fecha de un proyecto de ley no es una fecha de derecho: la línea de tiempo solo recoge los textos publicados, y señala los que esperan.

      Zonas de sombra

      Lo que el derecho no resuelve, o lo que no pudo leerse.

      • Los plazos de las secciones 1 a 9 se retoman de sus archivos redactados el mismo día; solo los del EUDR, los envases, los bisfenoles, lo orgánico, la directiva sobre diligencia debida (CSDDD) y la directiva 2024/825 fueron releídos por esta sección en los actos.
      • La suerte de la equivalencia orgánica al 1 de enero de 2027, la fecha de la ley francesa sobre las declaraciones medioambientales y la publicación del acto sobre la etiqueta de los envases son desconocidas al 21 de octubre de 2026.
      • Las IG de café protegidas solo por acuerdo comercial no se leyeron: el mapa de los nombres protegidos en Francia está incompleto.
      • No se encontró ninguna tarifa pública del costo de los análisis y las certificaciones; la lámina no da ninguna, por falta de fuente y no por olvido.

      Los plazos

      FechaLo que cambiaFuente
      Entrada en vigor de la inscripción del Café Antigua (IGP).fuente 8
      EUDR aplicable a los operadores, operadores posteriores y comerciantes, excepto las microempresas y pequeñas empresas.fuente 1
      Fin del reconocimiento de los países terceros equivalentes para lo orgánico, salvo prórroga.fuente 5
      EUDR aplicable a las microempresas y pequeñas empresas.fuente 1
      Los extractos de café entran en el EUDR.fuente 1
      Bolsitas permeables y monodosis flexibles compostables en condiciones industriales.fuente 2
      Etiqueta armonizada de los envases, como pronto.fuente 2
      Diligencia debida europea aplicada a las mayores sociedades.fuente 3

      Las fuentes de esta sección

      1. Reglamento (UE) 2023/1115 (EUDR), versión consolidada al 18 de septiembre de 2026, artículo 38 y anexo I · en línea · primario
      2. Reglamento (UE) 2025/40, envases y residuos de envases, artículos 5, 9, 12 y 71 · en línea · primario
      3. Directiva (UE) 2024/1760 (CSDDD), versión consolidada al 18 de marzo de 2026, artículo 37 · en línea · primario
      4. Reglamento (UE) 2024/3190 de 19 de diciembre de 2024, bisfenoles, disposiciones transitorias · en línea · primario
      5. Reglamento (UE) 2018/848, producción orgánica, versión consolidada al 25 de marzo de 2025, artículo 48 · en línea · primario
      6. Directiva (UE) 2024/825 de 28 de febrero de 2024, artículo 4 · en línea · primario
      7. Proyecto de ley de adaptación al derecho de la Unión, texto n.º 63 (2025-2026) aprobado por el Senado el 18 de febrero de 2026; expedientes legislativos del Senado (actualizado el 4 de septiembre de 2026) y de la Asamblea Nacional, consultados el 21 de octubre de 2026 · en línea · primario
      8. eAmbrosia, registro de la Unión de indicaciones geográficas, consultado el 21 de octubre de 2026; reglamento de ejecución (UE) 2026/2301 · en línea · primario
      Glosario

      Las palabras del café

      269 entradas, de la accesión al wet hulled, de las cuales 228 condensadas a partir del glosario del Livre café y 41 tomadas de las fichas de método, de la lámina sobre la normativa y de la sección sobre los Incoterms. Cada entrada dice qué designa la palabra y por qué importa; la flecha lleva a la lámina que la desarrolla.

      AA
      Grado keniano de calibre, para los granos retenidos por las cribas 17 y 18 (6,75 a 7,2 mm), por encima de los AB y de los PB (caracolillos). Un grado de tamaño, no de taza, aunque el mercado los confunda. →
      Accesión
      Una entrada en una colección de plantas: un material preciso, recolectado en un lugar y en una fecha, bajo una referencia. El Geisha panameño desciende de la accesión T2722. Es la unidad básica de los bancos de germoplasma. →
      Acidez
      Viveza percibida en boca, aportada por los ácidos orgánicos del grano, cítrico, málico, acético, fosfórico, y por los ácidos clorogénicos. Cualidad buscada en el café de especialidad, es distinta del pH de la bebida, cercano a 5 sea cual sea el café. →
      Ácidos clorogénicos
      Los CGA del oficio. Aportan buena parte del amargor, de la acidez y del poder antioxidante. El canephora contiene más que el arábica, que acumula más azúcar. →
      Actividad de agua (aw)
      No es el contenido de humedad: es el agua realmente disponible para los microorganismos en el grano. Es ella la que decide si pueden aparecer mohos, y por tanto ocratoxina A, durante el almacenamiento. →
      AeroPress
      La AeroPress es un cilindro donde se deja infusionar el café antes de empujar la infusión a través de un filtro con un émbolo, a la manera de una jeringa. Inventada para preparar rápido una sola buena taza, se volvió un instrumento de experimentación para los aficionados y objeto de un campeonato mundial. Otros nombres: Aerobie AeroPress. →
      Agitación
      Todo movimiento impreso a la cama o al líquido, vertido, remolino, cuchara, que homogeneiza el contacto agua-café y acelera la extracción. Un parámetro tan poderoso como la temperatura y mucho menos controlado. →
      Agtron
      Colorímetro de referencia para medir el grado de tueste por reflectancia en el infrarrojo cercano. En la escala gourmet, alrededor de 95 para un grano muy claro y 25 para uno muy oscuro; la SCA publicó ocho discos de color inspirados en ella. →
      Alcalinidad
      Capacidad del agua para neutralizar los ácidos, aportada sobre todo por los bicarbonatos, expresada en mg/L de equivalente de CaCO3. Amortigua la acidez del café: demasiado alta, la taza se aplana; demasiado baja, se vuelve agria. La SCA apunta a 40 mg/L, con un rango aceptable de 40 a 70. →
      Alotetraploide
      Un organismo con cuatro juegos de cromosomas provenientes de dos especies. El arábica es el único cafeto cultivado en ese caso, nacido del cruce de un ancestro del canephora y un ancestro del eugenioides; la duplicación lo volvió fértil. →
      Amargor
      Gusto básico aportado sobre todo por los productos de degradación de los ácidos clorogénicos durante el tueste (lactonas, fenilindanos) y, en menor medida, por la cafeína. Aumenta con el grado de tueste y con la sobreextracción. →
      Antestiopsis
      Chinches abigarradas de África oriental que pican la cereza, disuelven el endospermo e inoculan una levadura. Un tratado de 1955 ya describía para ellas un umbral de acción cifrado. →
      Antracnosis
      Hongo, Glomerella cingulata, que ataca todos los órganos y vive en estado latente en la corteza de árboles sanos: solo estalla el día en que la planta se debilita. →
      Arábica
      Coffea arabica, alotetraploide nacido en Etiopía. Su diversidad genética es muy baja: casi todo lo que crece desciende de un puñado de plantas que pasaron por Yemen. Esa pobreza se ve el día en que llega un agresor. →
      Astringencia
      Sensación táctil de sequedad y de constricción de la boca, no un gusto: los polifenoles se unen a las proteínas de la saliva. En el café proviene de cerezas inmaduras, de la sobreextracción o de ciertos ácidos clorogénicos. →
      Autofecundación
      Fecundación de una flor por su propio polen. El arábica es autógamo en cerca de 90 %, de ahí variedades estables por semilla; el canephora es autoincompatible y debe ser fecundado por otra planta, de ahí su diversidad y sus clones. →
      Autoincompatibilidad
      Mecanismo que impide que una planta sea fecundada por su propio polen. En el canephora impone la fecundación cruzada y excluye toda variedad fijada: se plantan mezclas de clones compatibles. →
      Baked
      Defecto de un tueste demasiado largo y demasiado plano, en que la temperatura se estanca después del primer crack: la taza queda hueca, sin acidez, con un gusto a pan viejo o a papel. Se atribuye a un RoR que cayó demasiado bajo. →
      Banco de germoplasma
      En el caso del café, no un congelador sino árboles vivos, regados, podados, reemplazados, porque la semilla no tolera ni el secado completo ni la congelación. Un gasto anual en lugar de una caja fuerte. →
      Bebidas con leche
      Las bebidas con leche combinan con el café una leche caliente, a menudo espumada con el vapor de la máquina de espresso. La leche no se limita a suavizar: sus proteínas se unen a una parte de los compuestos del café, y su espuma cambia la manera de beber la taza. Otros nombres: café con leche, cappuccino. →
      Beneficio
      El molino: beneficio húmedo para la estación de lavado, beneficio seco para el molino seco donde se trilla, se clasifica y se ensaca para la exportación. →
      Bicarbonato
      El ion HCO3-, principal responsable de la alcalinidad del agua. Neutraliza una parte de los ácidos del café y libera CO2 al calentarse; es la palanca que las recetas de agua dosifican con bicarbonato de sodio o de potasio. →
      Bloom
      Hinchazón espumosa del café de filtro en el primer vertido, cuando el agua caliente expulsa el CO2 atrapado por el tueste. Se vierte de dos a tres veces el peso del café y se espera de 30 a 45 segundos; un café pasado ya no hace bloom. →
      Bourbon
      Uno de los dos linajes de los que desciende la inmensa mayoría del café cultivado, junto con el Typica; del nombre de la isla donde se introdujo el material yemení. Caturra, Tekisic, SL28 son Bourbon reelaborado. →
      Broca del café
      Hypothenemus hampei, la plaga más temida. La hembra perfora la cereza y pone sus huevos dentro; los machos nunca la dejan. La vía húmeda la mata, la vía seca la multiplica. →
      Bypass
      Agua añadida a la bebida sin pasar por el café, ya sea después de la extracción para diluir un concentrado, ya sea por una derivación de la máquina. Permite una cama de café más pequeña o una proporción más fuerte, y luego un alargamiento. →
      Café de especialidad
      El segmento definido durante veinte años por el umbral de 80 puntos. Llena las revistas y los concursos, no las tazas: una pequeña fracción del volumen mundial. →
      Café de olla
      El café de olla mexicano se hace hervir con canela y azúcar de caña sin refinar en una olla de barro, y se sirve colado en pequeños jarros de barro. Es una decocción dulce y especiada, pensada para compartirse, cuyo nombre viene del recipiente. Otros nombres: café de olla. →
      Café helado al estilo japonés
      El café helado al estilo japonés es un filtro caliente que se hace caer directamente sobre hielo: el agua que le falta a la infusión la aportan los hielos al derretirse. Se conserva la extracción del caliente y se bebe frío de inmediato. Otros nombres: flash brew, Japanese iced coffee. →
      Café hervido
      El café hervido se hace echando el café molido en el agua y llevando todo a ebullición, y dejando luego que la borra se asiente antes de servir. Es la preparación más antigua y más sencilla, la de la fogata y la del hervidor de cobre escandinavo, y la que reveló el efecto del café sobre el colesterol. Otros nombres: café de campamento, café vaquero. →
      Café monzónico
      Café de la costa de Malabar (India), protegido por una indicación geográfica: café seco de grado A o AA se extiende en capas de 10 a 15 cm en galpones abiertos a los vientos del monzón, sube a 14-15 % de humedad en una decena de días, y luego pasa por 12 a 16 semanas de ensacados repetidos. Vira al amarillo paja y termina entre 13 y 14,5 % de humedad. →
      Café nitro
      El café nitro es una infusión en frío cargada de nitrógeno y servida de grifo como una cerveza negra irlandesa, con su cascada de burbujas y su cuello de espuma densa. El gas casi no cambia lo que hay en la taza; cambia la manera de beberla. Otros nombres: nitro, nitro cold brew. →
      Café soluble
      El café soluble es un café ya infusionado al que la fábrica le quitó el agua: solo falta devolvérsela. La preparación cabe en una cucharada y una taza de agua, y todo el saber hacer pasó al lado de la fabricación. Otros nombres: café instantáneo, extracto de café seco. →
      Café turco
      El café turco se prepara en una cacerola pequeña de mango largo donde el polvo muy fino, el agua y el azúcar se calientan juntos hasta que sube una espuma. Se sirve sin filtrar: la borra se deposita en el fondo de la taza, y es el único gran método en que se bebe casi todo lo que el polvo cedió. Otros nombres: cezve, ibrik. →
      Cafeína
      Molécula que la planta deposita en sus hojas y sus semillas para disuadir a lo que las come, y en su néctar para fidelizar al polinizador. Que a nosotros nos despierte es, para el cafeto, un efecto secundario. De 0,9 a 1,5 % del peso seco en el arábica. →
      Cafetera de espresso manual de palanca
      Las palancas portátiles son prensas de espresso sin bomba ni electricidad: se vierte agua caliente sobre una pastilla de café, y es la fuerza del brazo, multiplicada por una palanca, la que da la presión. Retoman el principio de las palancas de bar para hacer espresso en casa o de viaje. Otros nombres: prensa de espresso manual, Flair. →
      Cafetera de goteo
      Una máquina calienta el agua, la reparte sobre una cama de café molido en un filtro, y el café cae en una jarra: es la percolación por gravedad, automatizada. En la casa como en la barra, donde los anglosajones hablan de batch brew, «café hecho por tanda», sirve el mismo filtro a decenas de tazas. Otros nombres: batch brew, máquina de café de filtro. →
      Cafetera Karlsbad
      Una cafetera toda de porcelana cuyo filtro es una rejilla de porcelana ranurada, sin papel ni metal, coronada por un distribuidor de agua. Es el café de filtro de las casas vienesas y de Bohemia, vertido a mano en un servicio que es también la jarra. Otros nombres: Karlsbader Kanne, cafetera de Bohemia. →
      Cafetera napolitana
      Se calienta el agua abajo, se da vuelta la cafetera, y el agua caliente desciende a través del café molido compacto entre dos filtros de metal. La napolitana es la cafetera de inversión: un filtro por gravedad que empieza por la ebullición. Otros nombres: cuccumella, caffettiera napoletana. →
      Caldo bordelés
      Sulfato de cobre y cal, contra los hongos desde finales del siglo XIX. Uno de los poquísimos tratamientos de 1955 que aún se usan. →
      Cama africana
      Mesa de secado elevada con base de malla, sobre la cual el café se seca en capa fina con aire por ambos lados. Secado más regular que en el suelo, sin contacto con la tierra, generalizado en África oriental y luego adoptado en otras partes. →
      Cama de café
      La capa de café molido que el agua atraviesa en la percolación. Su altura, su homogeneidad y su compactación deciden el caudal y la regularidad de la extracción; una cama plana después del espresso es señal de una extracción uniforme. →
      Canalización
      Channeling: pasajes preferentes que el agua se abre en una cama de café mal distribuida o mal compactada. El agua corre por ellos, sobreextrae sus bordes y deja el resto subextraído, con una taza a la vez amarga y agria. El defecto mayor del espresso. →
      Canephora
      Coffea canephora, la segunda especie cultivada: vigorosa, productiva a baja altitud, más rica en cafeína y en CGA, menos en azúcares. Aportó, a través del Híbrido de Timor, la resistencia a la roya de los arábicas modernos. →
      Cápsula
      La cápsula encierra una dosis de café molido en un recipiente sellado que la máquina atraviesa con agua caliente a presión, y que descarta después del uso. Suprime el molino, el pesaje y el compactado, e hizo entrar el espresso en los hogares y las oficinas. Otros nombres: monodosis, Nespresso. →
      Caracol
      Cuando uno de los dos óvulos aborta, el otro ocupa solo el lugar y se vuelve redondo. En inglés, peaberry. Se separa porque un grano redondo no se calienta como uno plano en la tostadora. →
      Caramelización
      Lo que hace el azúcar solo bajo el calor: se funde, se dora y se vuelve caramelo, sin intervención de ningún compuesto nitrogenado. Con la reacción de Maillard, una de las dos grandes familias de reacciones que producen el color y una parte de los aromas en la tostadora. →
      Cáscara
      Infusión de la pulpa seca de la cereza. Presentada como reciente, se bebe desde hace muchísimo tiempo en Yemen con el nombre de qishr. Su comercio tropieza con normativas que no saben dónde clasificarla. →
      Catación
      La catación profesional normalizada. Medida humana, estandarizada en lo posible. El protocolo de referencia de la SCA cambió el 5 de noviembre de 2024. →
      Catimor
      No es una variedad, es una familia: todos los materiales surgidos de Caturra cruzado con el Híbrido de Timor, que pueden diferir mucho entre sí. →
      Caturra
      Mutación natural del Bourbon aparecida en Brasil en los años 1910, enana y compacta. Nadie la fabricó: alguien se fijó en un árbol raro y lo multiplicó. →
      Cereza
      El nombre del fruto del cafeto, por analogía de forma y de color; botánicamente una drupa. Normalmente contiene dos semillas aplicadas una contra otra por su cara plana. →
      Certificación
      Pliego de condiciones verificado por un tercero, que da derecho a una prima o al acceso a un mercado. Lo orgánico es una ley de la Unión, el reglamento (UE) 2018/848, que reserva el término; Fairtrade, Rainforest Alliance y 4C son estándares privados. Certifica una conformidad, no una taza, y su costo recae primero sobre el productor. →
      Chemex
      Un embudo y una jarra soplados de un solo vidrio, un papel grueso doblado en cono, una ranura para dejar salir el aire: la Chemex es un aparato de laboratorio que pasó a la cocina. Con ella se hace un café de filtro de varias tazas, servido en el mismo recipiente donde cayó. Otros nombres: Chemex Coffeemaker, jarra Chemex. →
      Choque térmico
      Paso brusco de una masa de café de un agua caliente a un agua fría, por ejemplo 40 °C y luego 10 °C en el lavado final, que supuestamente detiene en seco la fermentación y fija el perfil. Una práctica colombiana sin base científica publicada. →
      CIF
      Cost, insurance and freight: el vendedor paga el flete y el seguro hasta el puerto de llegada nombrado, pero el riesgo pasa al comprador en cuanto el café está a bordo, en el punto de partida. →
      Cliquage (microoxigenación por pulsos)
      Término de enología: inyección de oxígeno por ráfagas. En un protocolo de MOX para el café, diez minutos de exposición cada seis horas entre la hora doce y la hora setenta y dos, con el oxígeno mantenido entre 5 y 10 % y el pH entre 4,0 y 3,8. →
      Clon
      Planta obtenida por multiplicación vegetativa, propagación por estacas o embriogénesis somática, genéticamente idéntica a la planta madre. La única forma de multiplicar un híbrido F1 o un canephora seleccionado sin segregación. →
      Cloro
      Desinfectante de las redes públicas, presente en unas décimas de mg/L, que altera los aromas y corroe las máquinas. Un filtro de carbón activado lo elimina; la SCA exige cero cloro en el agua de preparación. →
      COE
      Cup of Excellence: concurso creado en Brasil en 1999, hoy gestionado por la Alliance for Coffee Excellence, donde jurados nacionales y luego internacionales califican los lotes a ciegas; los que superan los 86 puntos se venden en subastas en línea. Su reglamento de 2023 prohíbe toda adición ajena en la fermentación. →
      Cofermentación
      Adición al tanque de un ingrediente ajeno al lote: frutas, ácidos orgánicos, especias, lúpulo o mosto. Un inventario de Roast Magazine (2023) da la lista. Cuestionada, llevó a la Cup of Excellence a imponer en 2023 una tolerancia cero para los ingredientes externos. →
      Coffee Value Assessment (CVA)
      Coffee Value Assessment: el sistema de evaluación de la SCA, introducido en 2023 y convertido en la referencia el 5 de noviembre de 2024, que reemplaza el puntaje único sobre 100 por cuatro componentes distintos, físico, descriptivo, afectivo y extrínseco (origen, variedad, proceso, certificaciones). Lo afectivo sigue puntuándose, pero ya no absorbe al resto. →
      Cold brew
      Extracción con agua fría o templada, por inmersión, durante 8 a 24 horas. Más lenta, extrae menos ácidos y compuestos amargos y da una bebida suave y poco ácida, muy distinta de un café caliente enfriado. →
      Cold drip
      El goteo en frío deja caer agua fría, gota tras gota, sobre una cama de café molido, y recoge debajo un extracto concentrado. Es una percolación, como el filtro, pero tan lenta que se cuenta en horas. Otros nombres: cold drip, goteo de Kioto. →
      Comercio directo
      Compra anunciada como directa entre un tostador y un productor, popularizada a mediados de los años 2000 por algunos tostadores estadounidenses. Ninguna definición compartida, ninguna auditoría de un tercero: cada marca fija sus propios criterios, cuando los publica. →
      Compuestos volátiles y no volátiles
      Dos poblaciones de moléculas: los volátiles se evaporan y suben a la nariz, es el aroma; los no volátiles quedan en el líquido y producen el cuerpo, la acidez, el amargor, la astringencia y la persistencia. La investigación corrió tras los primeros y descuidó los segundos. →
      Conocimiento de embarque
      El título de transporte marítimo, en inglés bill of lading: prueba que el café está a bordo, en qué fecha, y da a su portador el derecho de reclamarlo a la llegada. Se transmite por endoso. →
      Contenido de humedad
      Contenido de agua del café verde, en porcentaje de la masa: la ventana buscada en el secado es de 10 a 12 %, y la norma ISO 6673 fija el método. Demasiado húmedo, el café se enmohece; demasiado seco, se quiebra y envejece rápido. No debe confundirse con la actividad del agua. →
      Conteo de defectos
      El número de defectos en trescientos gramos de café verde. Junto con el calibre, uno de los dos criterios físicos que deciden el precio de la gran masa del café, antes de toda catación. →
      Contrato C
      El contrato de futuros sobre el arábica que se cotiza en Nueva York. Fija un precio para una calidad de referencia y un café que todavía no existe: descrito por criterios objetivables, por tanto intercambiable, por tanto anónimo. →
      Convenio Internacional del Café
      Serie de convenios entre países productores y consumidores, el primero en 1962, que fijaban cuotas de exportación para sostener los precios. La ruptura de julio de 1989 hizo caer los precios y abrió la era del mercado libre. →
      Coyote
      Nombre dado en América Latina al intermediario que compra el café al borde del camino, a menudo en cereza y al contado, a los productores que no pueden esperar. Criticado por sus precios, ofrece una liquidez que nadie más ofrece. →
      Crema
      Espuma rojiza en la superficie del espresso, emulsión de dióxido de carbono, aceites y sólidos. Da cuenta de la frescura del café y de la presión, no de la calidad de la taza: un canephora produce más que un arábica. →
      Cromosoma
      Uno de los largos fragmentos distintos entre los que se reparte el material genético de un organismo, como los tomos de una obra. Su número es estable dentro de una especie: 22 en la mayoría de los cafetos, 44 en el arábica. →
      CSDDD
      Directiva (UE) 2024/1760 sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad, modificada en 2026: ya solo afecta a las sociedades muy grandes. →
      CSRD
      Directiva (UE) 2022/2464 sobre información corporativa en materia de sostenibilidad, restringida en 2025 y en 2026: ya solo afecta a las empresas muy grandes. →
      Cuello de botella genético
      Cuando una población vuelve a partir de muy pocos individuos, ya solo transporta lo que ellos portaban. Lo demás ya no existe. Esto le sucedió al café cultivado varias veces seguidas. →
      Cuerpo
      Sensación táctil de peso y de textura del líquido en boca, aportada por los aceites, las partículas finas en suspensión y los polisacáridos. Un café de prensa francesa tiene más cuerpo que el mismo café filtrado con papel. →
      Cultivar
      Contracción de cultivated variety, la más honesta de las dos palabras: un conjunto de plantas lo bastante homogéneas y estables para recibir un nombre. Véase Variedad, donde estas dos condiciones no siempre se cumplen. →
      CYP1A2
      El gen de la enzima hepática que degrada la cafeína; según su versión, se es metabolizador rápido o lento. Dos personas que beben el mismo café no viven la misma noche. →
      Defecto de papa
      Defecto de los cafés de la región de los Grandes Lagos (Ruanda, Burundi, este del Congo): un olor nítido a papa cruda, debido a la 2-isopropil-3-metoxipirazina. Está ligado a las picaduras de las chinches Antestiopsis y a bacterias, es invisible en la clasificación y se revela al moler, grano por grano. →
      Defecto en taza
      En el vocabulario de la catación, un taint (defecto leve) es una nota ajena perceptible pero que no vuelve la taza imbebible, un fault (defecto grave) una nota que la descalifica: moho, fenol, fermentado, papa. Una sola taza de cinco basta para hacer caer un lote. →
      Degradación de Strecker
      Degradación de los aminoácidos por los compuestos derivados de Maillard, que produce aldehídos odoríferos (malteado, achocolatado, floral). Una subrama de la química parda de la tostadora, a menudo citada junto con ella. →
      Densidad del grano
      Masa por volumen del café verde, en g/L o g/mL, más alta en los cafés de altura y de maduración lenta. Condiciona la conducción del calor: un grano denso soporta una carga más caliente. →
      Desgasificación
      Liberación progresiva del CO2 atrapado en el grano tostado, del orden de 1 % de la masa. Gran parte escapa en los primeros días, casi todo en unos minutos una vez molido; es lo que produce el bloom y estorba la extracción de un café demasiado fresco. →
      Desmucilaginador
      Máquina que arranca el mucílago por fricción de los granos despulpados entre sí y contra una rejilla, con muy poca agua, sin fermentación. El café «lavado mecánicamente» que sale tiene una taza más neutra que un lavado fermentado. →
      Despulpado
      Retiro de la piel y de una parte de la pulpa de la cereza, en las horas que siguen a la cosecha, en proceso lavado o honey. Primer gesto de transformación, y el que produce el mayor volumen de subproductos de toda la cadena. →
      DGAL
      Dirección General de Alimentación de Francia, en el Ministerio de Agricultura: controla la inocuidad de los alimentos, incluso en un taller de tueste, desde la policía única de 2023-2024. →
      DGCCRF
      Dirección General de Competencia, Consumo y Represión de Fraudes de Francia, en el Ministerio de Economía: controla la veracidad del etiquetado, las denominaciones y el fraude. →
      Diferencial
      La diferencia agregada a la cotización de Nueva York para llegar al precio de un café real: origen, calidad, disponibilidad, certificaciones, relación. El consumidor nunca se topa con esta palabra; ahí es donde se juega todo. →
      Diploide
      Organismo con dos juegos de cromosomas, uno por progenitor: el caso ordinario, y el de casi todos los cafetos. Los cruces arábica × canephora anteriores al Híbrido de Timor daban plantas diploides, y por tanto estériles y sin descendencia. →
      Diterpenos
      Compuestos de la fracción grasa del grano, de los cuales el cafestol y el kahweol son los dos principales, alrededor de un quinto de los lípidos. Retenidos por el papel filtro, pasan a los cafés hervidos o de prensa francesa, de ahí su lugar en los debates sobre el colesterol. →
      Doble fermentación
      Proceso keniano clásico: dos fermentaciones cortas separadas por un lavado, luego un lavado en canal y un remojo de 12 a 24 horas en agua limpia, que ya no es una fermentación; lo que se considera una de las fuentes de la limpieza de los cafés de Kenia. →
      Domacios
      Pequeñas cavidades en la axila de las nervaduras, en la cara inferior de las hojas del cafeto. Los tratados las describen como carácter de identificación sin atribuirles una función establecida. →
      Drupa
      Un fruto de pulpa blanda y hueso duro, como la cereza, la aceituna, el durazno. El del cafeto es uno. →
      DTR
      Development Time Ratio: la parte del tiempo de ciclo transcurrida después del primer crack. Popularizada por Scott Rao, la regla habitual apunta a 20 a 25 % para un café de filtro, sin que esa cifra tenga valor de norma. →
      Dureza
      Contenido del agua en calcio y magnesio, expresado en mg/L de equivalente de CaCO3. Estos iones se unen a los compuestos aromáticos y aumentan la extracción; la SCA apunta a 68 mg/L, en un rango de 50 a 175. No tiene relación directa con la alcalinidad, con la que a menudo se la confunde. →
      Embriogénesis somática
      Técnica de laboratorio que regenera plantas enteras a partir de fragmentos de hoja cultivados in vitro. Permite producir por millones copias idénticas de un híbrido F1, lo que la semilla no permite. →
      Endospermo
      La reserva nutritiva de la semilla, que debe alimentar a la planta joven. Es exactamente lo que nosotros tostamos. →
      Endurecimiento superficial (case hardening)
      Endurecimiento de la capa externa: cuando el secado es demasiado rápido, la superficie del grano se seca y se cierra mientras el interior sigue húmedo; el agua ya no sale, y el desequilibrio se paga después con grietas en la trilla y una conservación deficiente. →
      Enfermedad de la cereza del café
      Forma de la antracnosis que ataca las cerezas. Durante mucho tiempo considerada una simple variante, hoy se sabe que su agente es una especie distinta. →
      Especie
      Dos individuos son de la misma especie si pueden engendrar una descendencia a su vez fértil. El criterio se refiere a la generación siguiente, no al parecido, y es poroso en las plantas, donde las barreras se franquean con frecuencia: el arábica es su producto. →
      Espora
      Lo que un hongo fabrica para propagarse: el equivalente de una semilla, infinitamente más pequeña y más numerosa, invisible sola y que forma en masa un polvo coloreado. No se desplaza por sí misma: el viento, el agua, los animales, las herramientas, y sobre todo los humanos la transportan. →
      Espresso
      Bebida obtenida al forzar agua caliente a unos 9 bar a través de 7 a 20 g de café finamente molido, en 20 a 30 segundos, con una proporción cercana a 1:2. Concentrada, cubierta de crema, nació en Italia a principios del siglo XX. →
      Estoma
      Minúscula abertura por la que la hoja intercambia sus gases con el aire. Es la puerta de entrada de la roya: sin herida, el tubo emitido por la espora germinada busca un estoma y penetra en él. →
      EUDR
      Reglamento (UE) 2023/1115 contra la deforestación importada, en vigor desde el 29 de junio de 2023: el café, junto con otros seis productos, solo puede entrar en la Unión si proviene de parcelas no deforestadas después del 31 de diciembre de 2020. Solo el operador, que pone el café en el mercado de la Unión por primera vez, geolocaliza las parcelas y presenta una declaración de diligencia debida; el operador posterior y el comerciante conservan las referencias de sus proveedores y de sus clientes. Prevista a fines de 2024, la aplicación se aplazó a fines de 2025, luego al 30 de diciembre de 2026, y al 30 de junio de 2027 para las microempresas y pequeñas empresas; los extractos de café entran el 30 de diciembre de 2027. →
      Eugenioides
      Coffea eugenioides, especie de África oriental de granos pequeños pobres en cafeína; uno de los dos progenitores del arábica, el que prefiere el fresco. →
      Ex-warehouse
      Venta de un café ya desembarcado, en almacén en el país consumidor, que cambia de manos en la puerta del almacén. Uso del comercio, no es un Incoterm. →
      Excelsa
      Cafeto cercano al liberica, cultivado y luego abandonado, durante mucho tiempo clasificado como simple variedad dewevrei de este último y restablecido como especie distinta por un estudio genómico en 2025. Tarda una decena de años en entrar en producción y da una cosecha heterogénea. →
      Existencias certificadas
      Café depositado físicamente en un almacén autorizado por la bolsa, clasificado por sus expertos y entregable contra un contrato C. Las existencias certificadas, seguidas cada día, son uno de los indicadores que el mercado vigila más. →
      Extracción
      Parte de la masa del café molido que pasa en solución a la bebida, en porcentaje. Entre 18 y 22 %, la taza se considera equilibrada según la norma SCA; por debajo, agria y hueca (subextracción); por encima, amarga y astringente (sobreextracción). El máximo soluble ronda el 30 %. →
      FCA
      Free carrier: el vendedor entrega el café, despachado para la exportación, al transportista elegido por el comprador; el riesgo pasa en ese momento. →
      Fecha de consumo preferente
      Fecha de durabilidad mínima, la fecha «consumir preferentemente antes de», que no debe confundirse con la fecha de caducidad de los productos perecederos. →
      Fenólico
      Defecto de taza de notas medicinales, químicas o yodadas, llamado fenólico. Se atribuye a contaminaciones microbianas durante el secado o el almacenamiento; el sabor «rio» brasileño, debido al 2,4,6-tricloroanisol, es el caso más documentado. →
      Fermaestro
      Instrumento desarrollado por Cenicafé, en Colombia: un cono truncado perforado lleno de café en fermentación y sumergido en el tanque; cuando el mucílago se degrada, el nivel se hunde hasta una marca que indica que es hora de lavar. Las fermentaciones pasan de hasta 72 horas a entre 11 y 20 horas, con 97,1 % de exactitud anunciada. →
      Fermentación
      Etapa posterior al despulpado, cuyo objetivo histórico es mecánico: desprender el mucílago que se adhiere. Pero mientras lo desprende, trabaja sobre los precursores de aroma. Los investigadores todavía la califican de caja negra. →
      Fermentación anaeróbica
      Fermentación llevada a cabo al abrigo del oxígeno en un tanque o un saco hermético, con cerezas enteras o despulpadas. Favorece a las bacterias lácticas y produce perfiles más frutales y ácidos; en la práctica el término designa una SIAF. →
      Filtro de tela
      Una bolsa de tela o de franela tendida sobre el recipiente, el café molido dentro, el agua vertida encima: es el primer filtro de la historia del café, dos siglos antes que el papel. Sobrevive en las cafeterías japonesas, donde da una taza espesa y aterciopelada. Otros nombres: bolsa de fustán, bolsa de muselina. →
      Filtro Melitta
      Un portafiltro perforado, una hoja de papel poroso, agua caliente vertida encima: el café atraviesa el papel, la borra queda dentro. Es el gesto más extendido del café de filtro, y su forma actual, el cono de fondo con ranura, data de las patentes Melitta de 1936 y 1937. Otros nombres: filtro de café de papel, portafiltro cónico. →
      Filtro vietnamita (phin)
      Una pequeña cámara de metal perforada, un compactador de café molido encima, una tapa: el phin, palabra vietnamita derivada del francés «filtre», se coloca sobre el vaso y deja caer un café muy concentrado, gota a gota. Es la herramienta ordinaria del café en Vietnam, servido negro o sobre leche condensada azucarada. Otros nombres: phin, cà phê phin. →
      Finos
      Partículas muy pequeñas, a menudo por debajo de 100 micras, producidas por todo molino además del tamaño buscado. Se extraen rápido, migran en la cama y pueden taponarla; su proporción distingue un buen molino de uno malo. →
      FOB
      Free on board, franco a bordo: el vendedor entrega el café a bordo del buque designado por el comprador, en el puerto de embarque nombrado. El transporte hasta el puerto, el despacho de exportación y la carga a bordo corren por su cuenta; una vez el café a bordo, el riesgo y el flete marítimo son del comprador. Es el término de la mayoría de los contratos de café verde. →
      Geisha
      Una palabra para varios materiales. El linaje panameño desciende de una accesión precisa vinculada a recolectas etíopes; el nombre no está protegido por nada. →
      Gen
      Un pasaje del texto genético que ordena un carácter: color del fruto, porte del árbol, capacidad de resistir a un agresor. Decir que una planta porta un gen de resistencia es decir que ese pasaje existe y que es transmisible. →
      Genoma
      El conjunto del material genético de un organismo, con todos sus cromosomas. Secuenciarlo es leer el orden de sus letras; un genoma solo dice poco, habla cuando se lo compara con otro. Los del canephora (2014) y del arábica (2014, luego versión de referencia en 2020-2022) están publicados. →
      Genotipado
      Lectura dirigida de un conjunto de marcadores para identificar una planta o verificar la conformidad de una variedad. Así se descubre que un lote vendido bajo un nombre contiene una parte de plantas que no le corresponden. →
      GH
      Dureza general o total (General Hardness): la suma de los iones calcio y magnesio. A menudo se mide en grados alemanes, donde 1 °dH equivale a 17,85 mg/L de CaCO3, o en grados franceses, donde 1 °f equivale a 10 mg/L. →
      Giling basah
      Nombre indonesio del wet hulled: trilla del pergamino con el café todavía a 30 a 35 % de humedad, y luego fin del secado del grano desnudo. El café verde toma un tono azul verdoso y la taza un perfil pesado, terroso, poco ácido, típico de Sumatra. →
      Glomérulo
      Pequeño grupo de flores insertadas en el mismo punto. En el cafeto, de ocho a quince flores blancas por axila de hoja, abiertas temprano en la mañana y perfumadas de jazmín, de modo que la rama entera parece revestida de blanco. →
      Gotero de inmersión
      El cono con válvula deja infusionar el café molido en un filtro de papel cerrado por una válvula, y luego libera la bebida a través del papel cuando se abre. Combina el tiempo de contacto elegido de la inmersión y la taza limpia del filtro. Otros nombres: Clever Dripper, Clever Coffee Dripper. →
      HACCP
      Sigla en inglés del análisis de peligros y control de puntos críticos: el método que todo operador del sector alimentario aplica a sus procedimientos (reglamento (CE) 852/2004, artículo 5). →
      Heirloom
      En los cafés etíopes, ni falso ni deshonesto, pero vacío: material local no identificado, presentado como una característica cuando es la confesión de una ausencia de caracterización. →
      Hemileia vastatrix
      El hongo de la roya, nombrado por Berkeley y Broome durante la epidemia de Ceilán. Parásito obligado, nunca eliminado en ninguna parte, sorteó cada una de las resistencias que se le opusieron. →
      Heterosis
      Vigor híbrido: la superioridad de un híbrido F1 sobre sus dos progenitores en crecimiento, rendimiento y robustez. Es lo que aprovechan los F1 centroamericanos, a costa de una multiplicación por estacas o embriogénesis. →
      Híbrido
      Producto de un cruce entre dos progenitores diferentes. Entre especies, la descendencia suele ser estéril, pero mucho menos en las plantas que en los mamíferos: una duplicación del número de cromosomas basta a veces para volverla fértil, que es la historia misma del arábica. →
      Híbrido de Timor
      Cruce espontáneo arábica × canephora descubierto en Timor en los años 1920. Excepcional porque es tetraploide y fértil, y por tanto utilizable en selección; aportó la resistencia, y canephora a la taza. →
      Híbrido F1
      Cruce de dos progenitores muy diferentes, de un vigor notable, pero cuyas semillas segregan: no se puede reproducir por siembra, hay que clonarlo. →
      Honey
      Se retira la piel, se deja secar sobre el pergamino una parte del mucílago. No es un compromiso entre lavado y natural: una tercera cosa, con sus propios compuestos. →
      Honey amarillo
      Honey que conserva del orden de 25 % de mucílago, secado al sol en capa fina en una a dos semanas. Orden de magnitud de uso comercial, variable de una fuente a otra. →
      Honey blanco
      Honey en que se deja solo alrededor de 10 % del mucílago sobre el pergamino, el resto retirado mecánicamente, con un secado rápido al sol. El más cercano a un lavado. Estos porcentajes no están normados por ninguna instancia. →
      Honey negro
      Honey que conserva de 75 a 100 % del mucílago, secado a la sombra durante varias semanas, en capas gruesas que se voltean con frecuencia, con un alto riesgo de moho. El más frutal y el más cercano a un natural. →
      Honey rojo
      Honey que conserva alrededor de la mitad del mucílago y se seca más lentamente, a veces a media sombra. Dos sacos etiquetados red honey pueden responder a lógicas distintas: retiro mecánico parcial en uno, mucílago completo y secado ralentizado en el otro. →
      ICE
      Intercontinental Exchange, la bolsa neoyorquina que alberga el contrato C de arábica desde 2007, heredera del New York Coffee Exchange fundado en 1882. El canephora se negocia en Londres en ICE Futures Europe. →
      IGP (indicación geográfica protegida)
      Indicación geográfica protegida: un nombre de origen registrado por la Unión, que exige que al menos una etapa de producción tenga lugar en el área delimitada (reglamento (UE) 2024/1143, artículo 46). La denominación de origen protegida, DOP, las exige todas. →
      INCO
      Nombre corriente, en Francia, del reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información a los consumidores, que fija las menciones del etiquetado. →
      Incoterm
      Término de tres letras definido por la Cámara de Comercio Internacional (once en la edición 2020) que fija, en un contrato de venta, dónde pasa el riesgo del vendedor al comprador y quién paga cada etapa del transporte. No dice nada del precio. →
      Inmersión
      Modo de extracción en que el café se baña en toda el agua durante un tiempo dado: prensa francesa, catación, cold brew, Clever. La concentración del líquido sube y luego se estanca cuando se instala el equilibrio, lo que vuelve el método tolerante. →
      Inoculación de levaduras
      Inoculación del tanque con una cepa seleccionada (Saccharomyces cerevisiae, Pichia, Torulaspora) para controlar la fermentación en vez de dejarla a la flora espontánea. Autorizada por la Cup of Excellence, que considera a una levadura un microorganismo, no un ingrediente. →
      Introgresión
      La entrada duradera del material genético de una especie en otra. En los arábicas resistentes cubre de 7 a 11 % del genoma y no aporta únicamente la resistencia. →
      Kalita Wave
      Un fondo plano perforado con tres pequeños orificios y un filtro de papel ondulado que casi no toca la pared: el Kalita Wave extiende el café en una cama poco profunda. Es la respuesta de fondo plano al cono del V60, para una extracción más pareja de una capa a otra. Otros nombres: Wave, portafiltro de fondo plano Kalita. →
      KH
      Dureza carbonatada o temporal (Karbonathärte), es decir, la parte de la dureza asociada a los bicarbonatos: en la práctica la medida de alcalinidad que se lee en las tiras reactivas de acuariofilia. La parte que precipita en sarro al calentarse. →
      Kopi tubruk (café indonesio sin filtrar)
      En Indonesia, el café más sencillo se prepara en el mismo vaso en que se bebe: se vierte el agua hirviendo sobre el polvo, a menudo ya azucarado, y se espera a que la borra caiga. Es una infusión sin filtro ni aparato, la de los puestos callejeros, que da una taza intensa y deja en el fondo una capa de borra que no se bebe. Otros nombres: kopi tubruk. →
      Kuku kambing
      La uña de cabra, en indonesio: hendidura en forma de pezuña en el grano, causada por el aplastamiento parcial del grano aún blando en la trilla húmeda. El defecto característico del wet hulled. →
      Léxico Sensorial
      El World Coffee Research Sensory Lexicon (2016, revisado en 2017), que define cada atributo del café mediante una referencia tangible y una intensidad, para que dos paneles describan lo mismo con las mismas palabras. La base de la rueda de sabores actual. →
      Libérica
      Especie de frutos grandes promovida en el siglo XIX porque el arábica moría; condenada por su rendimiento, útil como portainjerto contra los nematodos. →
      Libra
      La libra anglosajona, 453,6 g, unidad en la que se cotizan el precio C y la mayoría de los diferenciales. 100 centavos la libra equivalen a 2,20 dólares el kilo. →
      Linaje
      Una descendencia, un hilo de filiación. Decir que el mundo cultiva dos linajes, Typica y Bourbon, significa que casi todos los árboles se remontan a dos puntos de partida, no que lleven dos nombres. →
      Línea pura
      Material que se volvió homogéneo y estable por autofecundación repetida, en general cinco o seis generaciones (F5, F6) después de un cruce. Fijar una variedad es llegar hasta ahí, lo que toma de veinte a treinta años en el cafeto. →
      Lípidos
      De siete a diecisiete por ciento del peso seco. Aportan el cuerpo y una parte de los aromas, y son la familia más frágil en el almacenamiento. →
      Lista Roja de la UICN
      Escala de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, de preocupación menor a en peligro crítico. Aplicada al género Coffea en 2019: 75 de las 124 especies entonces conocidas están amenazadas, es decir, 60 %. El género cuenta con 130 desde 2021 y las nuevas no se han evaluado, por lo que la tasa es un mínimo. →
      LMR (límite máximo de residuos)
      Límite máximo de residuos: la cantidad de residuo de un plaguicida que un producto puede contener. Para el café, se aplica al café verde (código de producto 0620000). →
      Locus
      Posición precisa de un gen o de un marcador en un cromosoma. Los mejoradores mapean los locus de resistencia o de calidad para seguirlos en el laboratorio en lugar de esperar a que el árbol exprese el carácter. →
      Maceración carbónica
      Término de enología (Beaujolais): uvas enteras, no estrujadas, en un tanque saturado de CO2, donde la fermentación arranca dentro de las bayas intactas. Aplicado al café, es la palabra peor empleada del vocabulario: suele servir para designar cualquier tanque cerrado, con o sin gas añadido. →
      Manejo integrado de plagas (MIP)
      No se trata porque haya una plaga, sino porque supera el nivel en que cuesta más que el tratamiento; por debajo se la tolera y se protege a sus depredadores. Difundida en los años 1960, la idea ya está descrita con un umbral cifrado en un tratado francés de 1955. →
      Maragogipe
      Mutación natural del Typica de grano desmesurado y rendimiento miserable. Ni cruzada ni fabricada. →
      Marcador molecular
      Secuencia de ADN identificable, asociada a un carácter, que permite saber desde la plántula si una planta porta un gen de resistencia o una introgresión, sin esperar años. La base de la selección asistida por marcadores. →
      Microlote
      Pequeño volumen aislado para venderse aparte, a menudo en subasta. Describir el mercado del café por un microlote equivale a describir el automóvil por un auto de colección. →
      Moca
      Puerto de Yemen en el mar Rojo por el que transitaba el café antes de su difusión mundial, de ahí el nombre del café que despachaba. La palabra pasó luego a designar una bebida, una cafetera, un aroma a chocolate; designaba primero un lugar y un monopolio. →
      Molienda
      Reducción del grano a partículas, cuyo tamaño regula la superficie ofrecida al agua y la resistencia al flujo. Fina para el espresso, media para el filtro, gruesa para la inmersión; la regularidad cuenta tanto como el tamaño medio. →
      Mosto
      Jugo o pulpa de cerezas de café, reciclado en el tanque de fermentación, a veces en una proporción de 30 a 50 % del volumen. Como viene del propio café, la Cup of Excellence lo autoriza mientras prohíbe cualquier otro agregado. →
      MOX (microoxigenación)
      Microoxigenación, tomada de la enología, que la opone a la macrooxigenación: aportes de oxígeno pequeños, fraccionados y controlados a una masa en fermentación. Un protocolo colombiano describe una tasa objetivo de 5 a 8 % de oxígeno, 20 a 24 °C y un pH que baja de 4,2 a 4,0, para ganar en complejidad y reducir la astringencia. →
      Mucílago
      La pulpa dulce y pegajosa que rodea el pergamino. Se adhiere, hay que quitarla: de esa exigencia mecánica nació la fermentación. →
      Mutación
      Un error de copia. Varias de las variedades más difundidas vienen de ahí: un árbol, un accidente, alguien que lo notó. →
      Natural
      Nombre comercial de la vía seca: la cereza entera secada al sol, con el fruto alrededor del grano. Lenta, económica en agua, más frutal y más propensa a los accidentes de fermentación. →
      Nematodo
      Gusano microscópico del suelo que penetra en las raíces sin dejar un síntoma específico; el árbol amarillea y se concluye que es un problema de fertilizante. La plaga de la que nadie habla. →
      Ocratoxina A
      Toxina de mohos del almacenamiento. La razón por la que se vigila la actividad del agua mucho después de que la finca terminó su trabajo. →
      OIC
      La Organización Internacional del Café, creada en 1963 en Londres para administrar el Convenio Internacional del Café. Produce buena parte de las estadísticas mundiales de producción, exportación y consumo. →
      Ortonasal
      Percepción de los olores por las fosas nasales, olfateando. El rompimiento de la costra en la catación, donde se rompe con la cuchara inclinándose sobre la taza, es una evaluación ortonasal; la cata en boca es retronasal. →
      Ósmosis inversa
      Filtración a presión a través de una membrana que retiene casi todos los iones, y da un agua casi pura que luego se remineraliza a la carta. La base de las recetas de agua de los laboratorios y de muchos coffee bars de especialidad. →
      OTA
      Abreviatura de ocratoxina A, la toxina de moho que la Unión limita en el café tostado y el soluble, no en el verde. Véase Ocratoxina A. →
      Pacamara
      Cruce salvadoreño de Pacas y Maragogipe: granos enormes, tazas consideradas excepcionales, descendencia inestable. La palabra variedad se le aplica sin cumplir una de sus condiciones. →
      Parásito obligado
      Hongo incapaz de vivir de materia muerta, que necesita una planta viva. Cada espora debe encontrar una hoja antes de morir: eso lo hace vulnerable, y lo obliga a viajar sin cesar. Hemileia vastatrix es uno. →
      Patio
      Área de secado de piso duro, cemento o ladrillo, donde el café en pergamino o en cereza se extiende en capas finas y se rastrilla varias veces al día. El modo de secado más difundido, en particular en Brasil y en América Central. →
      Película plateada
      Membrana fina adherida al grano, que sale volando durante el tueste. El único subproducto que se forma en un país consumidor, junto con la borra. →
      Percolación
      Modo de extracción en que el agua atraviesa la cama de café y escurre: filtro manual, máquina de filtro, espresso. El agua fresca reemplaza sin cesar la que ya se cargó, de ahí una extracción más eficiente pero más sensible al caudal y a la homogeneidad de la cama. →
      Percolador
      En el percolador de bomba, el agua hierve en el fondo de una olla, sube por un tubo central y cae sobre una canasta de café, que atraviesa antes de volver a bajar, y el ciclo recomienza hasta alcanzar el color deseado. Es la cafetera de la América del siglo XX, y una de las más criticadas. Otros nombres: percolador americano, cafetera de bomba. →
      Pérdida de peso en el tueste
      Diferencia de peso entre café verde y café tostado, agua y materia orgánica evaporadas: 12 a 15 % para un tueste claro, hasta 20 % y más para uno oscuro. El tostador la vigila para reproducir un perfil. →
      Perfil de tueste
      La curva de temperatura del grano a lo largo del tiempo, con sus ajustes de calor, de aire y de velocidad de tambor. Reproducir un perfil es reproducir una taza; los programas de seguimiento lo registran segundo a segundo. →
      Pergamino
      La envoltura dura color paja que protege la semilla, el endocarpio. El café circula bajo esta forma durante buena parte del trabajo en la finca. →
      Período de latencia
      El período en que un hongo está instalado sin síntomas. Para la roya, de doce a dieciocho días. La hoja parece sana; ya no lo es. →
      pH de fermentación
      Indicador más simple del desarrollo de una fermentación: el mucílago parte hacia 5,5 a 6 y desciende, por efecto de los ácidos producidos, hacia 4,0 a 4,5, valor en que muchos productores lavan. Una caída por debajo de 3,8 anuncia el avinagrado. →
      pH del agua
      Medida de la acidez, 7 para lo neutro. La SCA lo quiere entre 6,5 y 7,5, pero cuenta menos que la alcalinidad: un agua de pH 8 y baja alcalinidad amortigua menos que una de pH 7,2 muy bicarbonatada. →
      Pirazinas
      Familia de compuestos volátiles formados en el tueste, responsables de las notas tostadas, de avellana, terrosas. Una pirazina particular, que no proviene del tueste, produce el defecto de papa. →
      Pirólisis
      Descomposición térmica de la materia del grano, sin oxígeno, a las altas temperaturas del final del ciclo: produce humo, compuestos amargos y una parte del sabor a quemado de los tuestes oscuros. →
      Plaga
      Animal que come, perfora o pica la planta: insecto, gusano, ácaro. Debe distinguirse de una enfermedad, causada por un organismo instalado en los tejidos. La frontera es nítida en las palabras y porosa en los hechos, pues un insecto puede inocular él mismo un hongo. →
      Ploidía
      Número de juegos de cromosomas de un organismo: diploide con dos, tetraploide con cuatro. La diferencia de ploidía entre el arábica (44 cromosomas) y los demás cafetos (22) es la barrera que solo el Híbrido de Timor franqueó de manera natural. →
      Población
      Grupo de individuos de una misma especie que viven en el mismo lugar y se reproducen entre sí más que con el resto del mundo. Los arábicas silvestres de un bosque del suroeste etíope forman una, sin nombre comercial y portadora de una diversidad que la planta cultivada ya no tiene. →
      ppm como CaCO3
      Unidad común de las fichas de agua: se convierte calcio, magnesio o bicarbonato en la masa de carbonato de calcio que tendría el mismo efecto, lo que permite sumar iones diferentes. 100 mg/L de CaCO3 corresponden a 40 mg/L de iones calcio. →
      Precio al productor
      Precio en finca: lo que el productor recibe realmente en la finca, en cereza o en pergamino, antes de todo procesamiento, transporte y margen. Es la única cifra que dice cuánto rinde el café a quien lo cultiva, y la que menos se publica. →
      Precio C
      La cotización del contrato C de arábica en ICE Futures US, expresada en centavos por libra (453,6 g) para un lote de 37 500 libras, es decir, unos 250 sacos de 69 kg. Sirve de base a casi todos los contratos, a los que se suma el diferencial. →
      Precio de Referencia de Ingreso Digno
      Living Income Reference Price: precio calculado por Fairtrade y otros para que un hogar productor de un tamaño y un rendimiento dados alcance un ingreso digno. Supera la mayoría de las veces con creces las cotizaciones de mercado. →
      Precio fijo (outright)
      Precio firme, fijado entre comprador y vendedor independientemente del mercado de futuros: la cifra ya no se moverá. Lo inverso del contrato PTBF. →
      Precio Mínimo Fairtrade
      Piso garantizado por el sello cuando el mercado cae por debajo, al que se suman una prima pagada a la cooperativa y un suplemento para el orgánico. Los montos los fija Fairtrade International y se revisaron el 15 de julio de 2026, para los contratos firmados a partir del 1 de diciembre de 2026. →
      Precursor de aroma
      Los aromas no existen en el grano verde. Una finca produce un stock de precursores, y ese stock es el techo de todo lo que vendrá. →
      Preinfusión
      Humedecimiento de la cama de café a baja presión o con bajo caudal antes de la extracción principal, para expulsar el gas, saturar el café molido y limitar la canalización. En una máquina de espresso, unos segundos a presión reducida. →
      Prensa francesa
      La prensa francesa deja infusionar el café molido en toda el agua, y luego separa la bebida de la borra empujando un tamiz metálico hasta el fondo del recipiente. Es una inmersión sin papel: todo lo que atraviesa el tamiz, aceites y finos incluidos, llega a la taza. Otros nombres: French press, cafetera francesa. →
      Primer crack
      Crujido audible, hacia 195 a 205 °C de temperatura de grano, cuando el vapor de agua y el CO2 acumulados hacen estallar la estructura interna del grano, que se hincha y se aclara. Marca el inicio del desarrollo y el punto de referencia de todo perfil. →
      Proceso lavado
      Despulpar, fermentar, lavar, secar. La vía que más agua consume, da cafés más limpios y más ácidos, y mata a la broca de paso. →
      Propagación por estacas
      Multiplicación vegetativa por enraizamiento de un fragmento de tallo. Habitual en el canephora, cuyos clones se difunden así, más delicada en el arábica. →
      Proporción
      Relación entre la masa de café y la de agua o de bebida. Alrededor de 1:15 a 1:17 para un filtro (55 a 65 g por litro), 1:2 para un espresso normal (18 g para 36 g). Con la molienda y el tiempo, una de las tres palancas de toda receta. →
      Prueba triangular
      Prueba en que se sirven tres tazas, dos idénticas, y se pide encontrar la diferente. Se utiliza para certificar a los catadores y para verificar que una diferencia de proceso es realmente perceptible. →
      PTBF
      Price to be fixed: se acuerda el diferencial y se posterga la fijación de la cotización. Legítimo, y una apuesta disfrazada. →
      Puntaje
      El puntaje de una catación sobre cien: un promedio de apreciaciones humanas que decide diferencias de valor considerables sobre una pequeña fracción del volumen mundial. Desmantelado en 2024 en favor del Coffee Value Assessment. →
      Punto de retorno
      Turning point: el momento en que la sonda de temperatura, que venía cayendo desde la introducción del café frío en el tambor caliente, vuelve a subir, por lo general uno a dos minutos después de la carga. El verdadero cero del perfil. →
      Q Grader
      Catador certificado por el Coffee Quality Institute, programa lanzado en 2004, para calificar un café según un protocolo común, lo que hace comparable un puntaje de un país a otro. El referencial se reformuló en torno al Coffee Value Assessment en 2024-2025, lo que obliga a los titulares a recertificarse. →
      Quaker
      Grano que permanece pálido y mate después del tueste porque provenía de una cereza inmadura o vacía de azúcares. Invisible al clasificar el café verde, sale de la tostadora y da notas de maní y de papel. →
      RASFF
      Sistema de alerta rápida de la Unión para los alimentos y los alimentos para animales: las autoridades de los Estados notifican en él un producto peligroso hallado en su mercado o en su frontera. Las notificaciones son públicas. →
      Raza
      Dentro de un hongo, grupos que se distinguen por las plantas que saben atacar. Una variedad nunca es resistente en términos absolutos. →
      Reacción de Maillard
      La reacción que dora el pan y la carne: azúcares y compuestos nitrogenados bajo el calor, color pardo y centenares de moléculas odoríferas. En la tostadora, la misma química, no una analogía. →
      Refractómetro
      Instrumento que mide la concentración de una solución por la desviación de la luz. Calibrado para el café, da el TDS de la bebida en unos segundos; su difusión en los años 2010 hizo pasar la preparación del gusto a la cifra. →
      Retronasal
      Vía por la que las moléculas volátiles llegan al epitelio olfativo desde la parte posterior de la garganta, al tragar o al exhalar. Es ella la que aporta lo esencial de lo que se llama el gusto del café; la lengua solo detecta lo dulce, lo ácido, lo amargo, lo salado y el umami. →
      Robusta
      Una variedad de Coffea canephora: el grupo congoleño, SG1 y SG2. El comercio extendió este nombre a toda la especie, y designa así un conjunto por una de sus partes. Este atlas conserva Robusta para la variedad y canephora para la especie. →
      RoR (tasa de aumento)
      Rate of Rise: la velocidad a la que sube la temperatura del grano, en °C por minuto, leída en la sonda de la tostadora. Culmina a menudo hacia 15 a 20 °C/min al inicio del ciclo y debe decrecer de manera regular; una meseta o un repunte (crash, flick) delata un tueste mal conducido. →
      Roya
      Enfermedad causada por Hemileia vastatrix: polvo anaranjado bajo las hojas, defoliación, detención de la fructificación. La espora no exige un aire húmedo sino agua líquida sobre la hoja, lluvia o rocío, lo que explica que un mismo hongo sea inofensivo un año y devastador al siguiente. →
      Rueda de sabores
      Diagrama circular que organiza los descriptores del café de lo general a lo particular. La versión de la SCA y de World Coffee Research de 2016 se basa en un léxico sensorial de 110 atributos, cada uno referenciado a un producto patrón. →
      Sabor riado
      Sabor medicinal, yodado, típico de ciertos cafés naturales brasileños secados lentamente, debido al tricloroanisol producido por microorganismos. Defecto aquí, forma parte del perfil buscado por ciertos mercados del Cercano Oriente. →
      Sacarosa
      El principal azúcar del grano verde, consumido por el tueste. Un café no es dulce porque contuviera azúcar: es lo que es porque el calor hizo de él otra cosa. →
      Saco de 60 kg
      La unidad de cuenta del comercio mundial y de las estadísticas de la OIC, aunque el saco real pesa 69 kg en América Central y 70 kg en Colombia. La producción mundial ronda los 170 millones de sacos al año en los años 2020. →
      Sarchimor
      Como el Catimor, una familia de materiales surgidos del Híbrido de Timor, aquí por medio del Villa Sarchi. Dos plantas bajo este nombre pueden diferir. →
      Sarro
      Depósito de carbonato de calcio formado cuando un agua dura y alcalina se calienta. Obstruye las calderas de las máquinas de espresso; por eso las fichas de agua buscan un compromiso entre extracción e incrustación. →
      Scorching
      Grano quemado en la superficie por un contacto demasiado caliente con el tambor, típicamente una carga demasiado caliente o una llama demasiado fuerte al inicio: marcas oscuras en las caras, sabor a humo y acre. El tipping, quemadura de las puntas del grano, es su primo. →
      Secado
      Etapa que lleva el café de más de 50 % de agua a 10-12 %, en una a dos semanas para un lavado, dos a cuatro para un natural. Demasiado rápido y se produce el endurecimiento superficial (case hardening); demasiado lento y aparecen mohos y stinkers. →
      Secado mecánico
      Secadora rotativa o estática de aire caliente (guardiola, silo), usada sola o para terminar un secado empezado al sol. Se limita la temperatura del aire a unos 40 °C para el pergamino, pues el embrión no soporta más. →
      Secuenciación
      Lectura del orden de las bases de un genoma. El canephora fue secuenciado en 2014, el arábica el mismo año y luego en forma de referencia completa en 2020-2022; esos genomas confirmaron el origen híbrido del arábica y fecharon su cuello de botella. →
      Segregación
      Dispersión de la descendencia de una planta en individuos diferentes entre sí en lugar de parecerse al progenitor, consecuencia de la mezcla en cada semilla. Es lo que impide sembrar un híbrido F1 y lo que hace tan largo el trabajo de fijar una variedad. →
      Segundo crack
      Crujido más seco y más seguido hacia 225 a 230 °C, cuando las paredes celulares ceden y los aceites migran a la superficie. Más allá, se entra en los tuestes oscuros donde el origen se borra detrás del sabor a quemado. →
      Selección
      Elección hecha por alguien en un material existente: detectar los árboles que producen o resisten mejor, sembrar sus semillas, recomenzar durante años. No se inventa nada, se escoge lo que ya estaba. →
      Selección asistida por marcadores
      Selección de los descendientes de un cruce según su ADN en vez de su apariencia, para conservar solo a los que portan los genes deseados. Acorta en varios años programas que duran veinte o treinta. →
      Semilla recalcitrante
      Una semilla que no soporta ni el secado fuerte ni la congelación. El café está en el grupo intermedio; la criopreservación de sus embriones funciona pero no cubre ninguna colección entera. →
      SH1 a SH9
      Los nueve genes de resistencia a la roya identificados en el cafeto: SH1, SH2, SH4 y SH5 en los arábicas etíopes, SH3 en el liberica, SH6 a SH9 en el canephora, ingresados al arábica por el Híbrido de Timor. Cada raza del hongo sortea ciertas combinaciones. →
      SHB / SHG
      Strictly Hard Bean (Guatemala, Costa Rica) y Strictly High Grown (México, Honduras, El Salvador): grados de altura, por encima de unos 1 350 m para el primero y 1 200 m para el segundo. La altitud ralentiza la maduración y densifica el grano. →
      SIAF
      Self-induced anaerobic fermentation: fermentación anaeróbica autoinducida. En un tanque cerrado, no es un gas inyectado el que expulsa el oxígeno sino los microorganismos que lo consumen y saturan el medio de CO2. Es lo que cubre casi siempre la etiqueta «anaeróbico». →
      Sifón
      El sifón hace subir el agua caliente de un balón inferior a un balón superior donde espera el café, y luego, cuando se retira el calor, deja que el enfriamiento aspire la infusión a través de un filtro. Es un aparato de física convertido en cafetera, que se elige por el espectáculo tanto como por una taza caliente y limpia. Otros nombres: cafetera de vacío, cafetera de balones de vidrio. →
      SL28
      Selección keniana de los años 1930 surgida de material Bourbon, reputada por su taza y convertida en la referencia de África oriental. A pesar de esta reputación de excepción, pertenece al mismo acervo genético estrecho que casi todo el café cultivado. →
      Sobreextracción
      Extracción excesiva, por encima de 22 % aproximadamente: amargor, astringencia, sequedad. Se corrige con una molienda más gruesa, un tiempo más corto o un agua menos caliente. →
      Stenophylla
      Cafeto de África occidental de frutos negros, cultivado y luego olvidado, reencontrado en Sierra Leona en diciembre de 2018 en la forma de una sola planta en Kasewe. Crece a 26 °C de promedio anual. →
      Stinker
      Grano aislado, sobrefermentado, de sabor avinagrado y pútrido. Invisible en la clasificación, a veces unas pocas unidades en un saco entero, basta para contaminar una taza. Nace de un secado demasiado lento o de una fermentación que se desbordó. →
      Subextracción
      Extracción insuficiente: demasiado pocos compuestos disueltos, a menudo por debajo de 18 %. Taza agria, salada, hueca, de sabor residual corto. Se corrige afinando la molienda, alargando el tiempo o subiendo la temperatura. →
      Subproducto
      Todo lo que sale de la transformación sin ser café: piel, pulpa, mucílago, pergamino, película plateada, aguas residuales, borra. Casi la totalidad del peso de una cereza termina ahí; en volumen, la cadena del café es una industria de biomasa que no se sabe tal. →
      Tamaño de criba (screen size)
      El calibre, medido con las cribas ISO de la criba 10 (4 mm) a la criba 20 (8 mm). Una criba no se discute; un paladar, sí. →
      Taza limpia
      Taza limpia: ausencia de todo defecto y de toda nota ajena, desde el ataque hasta el sabor residual. Un criterio del formulario de catación de 2004, conservado en el CVA; no es una cualidad positiva sino la ausencia de lo negativo. →
      TDS de la bebida
      Concentración de sólidos disueltos en la taza, en porcentaje de la masa: 1,15 a 1,35 % para un filtro según la SCA, 8 a 12 % para un espresso. Se mide con el refractómetro y permite, conociendo las masas, calcular la extracción. →
      TDS del agua (sólidos disueltos totales)
      Total de sólidos disueltos, en mg/L o ppm, medido por conductividad. Una cifra global que no dice qué iones están presentes: dos aguas de 150 ppm pueden dar cafés muy diferentes. La SCA recomienda de 75 a 250 mg/L, con un objetivo de 150. →
      Temperatura de carga
      Temperatura del tambor en el momento en que se vierte el café verde. Fija la energía disponible para el primer tercio del ciclo y se ajusta según la masa, la densidad y la humedad del lote. →
      Tetraploide
      Organismo con cuatro juegos de cromosomas. El Híbrido de Timor tiene 44, exactamente como el arábica, y esa duplicación fue lo que permitió cruzarlos y hacer descender su resistencia a las variedades cultivadas. →
      Tiempo de contacto
      Duración durante la cual el agua y el café están en presencia: unas decenas de segundos en el espresso, 2 a 4 minutos en el filtro, horas en el cold brew. Junto con la temperatura y la molienda, gobierna la extracción. →
      Tipping
      Quemadura localizada en los extremos del grano, puntos negros en los dos extremos, provocada por un exceso de calor en el momento en que el grano, aún húmedo, no puede evacuar su vapor con suficiente rapidez. Una señal de carga demasiado caliente. →
      Traqueomicosis
      Una micosis de los vasos: el hongo tapona la tubería y el árbol muere de sed en un suelo húmedo. Fusarium xylarioides, resurgido en Uganda en 1993. →
      Triángulo de la enfermedad
      Un patógeno capaz, una planta sensible, condiciones favorables. Ninguno de los tres lados es fijo, y dos dependen de nuestras decisiones. →
      Trigonelina
      Alcaloide del grano verde, alrededor de 1 % en el arábica y 0,7 % en el canephora, que se degrada en el tueste en niacina y en piridinas odoríferas. Una de las razones de la vitamina B3 en la taza. →
      Trilla
      Hulling: retiro del pergamino (café lavado) o de la cascarilla seca entera (café natural) en el beneficio seco, antes de la clasificación y la exportación. Se hace sobre un grano seco a 10-12 % de humedad, salvo en el wet hulled. →
      Tueste por aire caliente
      Proceso en que el café es sostenido y calentado por un flujo de aire (lecho fluidizado), sin contacto con un metal caliente: calor convectivo, ciclos cortos, menos scorching. El tambor transmite además por conducción y radiación. →
      Typica
      El otro linaje fundador: el material salido de Yemen, pasado por los jardines botánicos europeos, y luego por el Atlántico. →
      Umbral de acción
      Nivel de presencia de una plaga por encima del cual tratar resulta rentable. Para las chinches del cafeto, un tratado de 1955 ya lo fijaba: una tela al pie del árbol, se sacude, se cuenta, se trata por encima de cinco chinches por árbol en promedio. →
      V60
      Un cono abierto a sesenta grados, un solo orificio grande, nervaduras en espiral: el V60 de Hario deja al vertido casi todo el control del caudal. Es la herramienta de referencia del filtro manual de los cafés de especialidad. Otros nombres: Hario V60, cono V60. →
      Variedad
      En teoría, un conjunto homogéneo y estable. En la práctica, la palabra puede designar algo estable, algo inestable, una familia entera, o un conjunto en el que una planta de cada siete no se parece a las demás. Sin embargo se vende como una garantía. →
      Variedad local (landrace)
      Variedad local: una población cultivada localmente desde hace mucho tiempo, adaptada a su medio por la selección de los campesinos y el azar, sin programa de mejoramiento ni descripción formal. Los cafés etíopes vendidos como heirloom lo son, en lo esencial. →
      Vía seca
      Extender la cereza entera al sol y esperar. La más antigua, la que menos agua gasta, más frutal, y deja a la broca el tiempo de terminar su ciclo. →
      Wet hulled
      El proceso indonesio: se trilla el pergamino cuando el grano aún está húmedo. Una respuesta a un clima donde secar tomaría semanas y a un flujo de caja que no puede esperar. →
      Tribunas

      Textos del autor

      Cinco artículos de Marco De Sousa Rosa, publicados aquí tal como fueron escritos. Son puntos de vista de un practicante, firmados y fechados; no sustituyen a las láminas con fuentes, dicen desde dónde habla quien las construyó.

      292Lo que no se dice sobre el precio del café de especialidad

      Marco De Sousa Rosa · Artículo, 2026

      Durante mucho tiempo creí que el precio del café de especialidad era una cuestión de calidad. Cuanto más bueno, más caro, y más llega al productor. Una especie de justicia natural del mercado, hecha posible por consumidores informados y tostadores honestos.

      Es falso. No del todo falso, pero lo bastante como para que merezca que hablemos de ello de otra manera.

      Llevo en el café el tiempo suficiente para haber visto las dos caras de este sector. La que se muestra, que suele ser hermosa, y la que se muestra menos, que suele ser complicada. Y la cuestión del precio es probablemente el punto donde las dos caras se encuentran con más brutalidad.

      Lo que voy a intentar hacer aquí no es un alegato. Es más bien un esfuerzo por mirar las cosas de frente, con la humildad de quien no tiene todas las respuestas pero piensa que las preguntas merecen algo mejor que las respuestas de siempre.


      Hay algo que se olvida a menudo cuando se habla del precio del café: el productor no negocia de verdad con nosotros. Negocia con un mercado mundial al que no le importa en absoluto la calidad de su trabajo.

      El café arábica cotiza en Nueva York. El canephora, en Londres. Estos precios se mueven por variables que nadie en este sector controla realmente: una helada en Brasil, una decisión de la Fed, un movimiento de fondos especulativos que jamás han pisado una finca. En 2021, la cotización más que se duplicó en pocos meses. En 2018 cayó por debajo de un dólar la libra, un umbral que el sector conserva en la memoria como un año negro.

      En febrero de 2025 superó los 4 dólares la libra por primera vez en su historia. Y en 2026 volvió a caer más de un 20 % en pocas semanas por las previsiones de una cosecha récord en Brasil.

      No es volatilidad. Es inestabilidad crónica. Y en ese entorno, los productores son quienes menos medios tienen para protegerse.

      Sobre esta base de mercado, se añade un diferencial. Es la única parte realmente negociada, entre exportador e importador, a veces directamente entre productor y comprador cuando la cadena es corta. Ese diferencial tiene en cuenta el origen, la calidad, las certificaciones, los volúmenes, la relación entre los actores. Un café etíope bien trabajado puede obtener un diferencial positivo significativo. Un café de un origen menos de moda puede terminar con un diferencial nulo o negativo, sea cual sea la calidad del trabajo que hay detrás.

      Los lotes excepcionales, los microlotes premiados en las competencias, pueden venderse a precios que representan tres, cuatro, cinco veces la cotización mundial. En febrero de 2025, un Geisha panameño alcanzó los 10 000 dólares el kilo en una subasta, el mismo día en que el arábica tocaba su récord histórico en la bolsa. Esas cifras quedan muy bien en las slides. Lo que no dicen es que se refieren a unos pocos cientos de kilos en un sector que produce miles de millones.

      Para la mayor parte de las transacciones de café de especialidad, el diferencial es más modesto. Y no protege contra el hundimiento de la base. Si el mercado mundial se desploma, el diferencial positivo apenas puede compensar.

      En 2018 vi lotes de buena calidad venderse a precios que apenas cubrían los costos de producción. Caficultores que se endeudaron. No porque trabajaran mal. Porque el mercado mundial había decidido otra cosa.


      Hay una segunda historia, la de los contratos a precio fijo, que se presentan con gusto como la solución. La idea es buena: se sale de la volatilidad, se da visibilidad, se da seguridad a ambas partes. Y en muchos casos lo es de verdad.

      Pero un precio justo hoy no es necesariamente un precio justo dentro de dieciocho meses.

      Porque esa es la realidad de un contrato de café verde. Se acuerda un precio ahora, para una entrega que puede llegar varias temporadas más tarde. Entre un momento y otro, una epidemia de roya puede diezmar un lote entero. Una sequía puede reducir los volúmenes en un 30 %. Los fertilizantes pueden costar el doble que en el momento de la firma. El flete puede dispararse. Y el contrato, en cambio, se mantiene.

      El productor está protegido de la caída del mercado, es cierto. También queda encerrado bajo un techo que puede no reflejar ya nada de lo que realmente le cuesta producir. Es un arma de doble filo que el sector tiende a presentar como un escudo.

      Eso no es una razón para no hacer precios fijos. Es una razón para no presentarlos como una garantía absoluta de justicia, y para revisarlos con regularidad con los productores a los que se compra, en lugar de atenerse a la cifra firmada dos años antes y dar la cuestión por zanjada.


      Lo tercero que se dice poco es que el café de especialidad representa solo una parte de lo que produce un productor. No la mayoría.

      Una temporada de café es una distribución. Un buen año puede dar de 20 a 25 % de un lote que supera el umbral del café de especialidad. El resto se reparte entre café premium que no basta para una carta de origen único y café comercial estándar. No es un fracaso. Es agronomía. Un cultivo vivo, expuesto al clima en el momento de la floración, a la mano de obra disponible el día de la cosecha, a mil detalles que escapan al control más riguroso.

      Ese café de 80-82 puntos alimenta a las familias. A menudo representa la mayor parte de los ingresos de una finca, incluso cuando es el microlote excepcional el que acaba en las revistas. Su comercialización regular, en mercados que absorben volúmenes reales, es lo que permite a un productor planificar, invertir, pagar un crédito. El café de especialidad, en este contexto, es un complemento valioso. A veces transformador. Pero rara vez una sustitución total de la economía del café corriente.

      He visto cooperativas que se reposicionaron enteramente en la calidad premium. Que invirtieron en equipos serios de poscosecha, mesas de selección, tanques de fermentación, estaciones de secado elevadas. Y que se encontraron con una parte importante de su cosecha invendible al precio esperado, porque el mercado del café de especialidad no absorbía esos volúmenes. La demanda de microlotes excepcionales no es elástica hasta el infinito. Y la calidad excepcional no se pide como se regula un termostato.

      También hay algo un poco incómodo en la manera en que ciertos actores del specialty solo se interesan por la cima de la pirámide de calidad de un productor. El lote de 90 puntos que se pone en primer plano en portafilter y en flatlay, sin plantear nunca la pregunta de qué va a hacer ese productor con el 80 % de su cosecha que no alcanza ese nivel. No es malevolencia. Es un punto ciego comercial que tiene consecuencias reales para personas reales.

      El discurso del specialty valora la excepción. Vuelve invisible lo que da estabilidad económica a lo cotidiano.


      Ahora, las cifras. Porque se puede dar vueltas durante mucho tiempo, pero en algún momento hay que mirar la cascada de frente.

      Una bolsa de 250 gramos vendida a 24 euros en una tienda specialty. Es decir, 96 euros el kilo al consumidor. Se descuentan el IVA, los márgenes de distribución, el empaque, la logística final, los gastos de marketing, el alquiler de la tienda. Quedan quizá de 35 a 45 euros por kilo tostado para el tostador, si es un actor artesanal serio. Con ese monto paga sus propios costos: energía, amortización del equipo, mano de obra, mermas del tueste, gastos generales.

      Lo que pagó por el café verde: entre 15 y 25 euros el kilo según el origen y la temporada, para un buen café de especialidad en el contexto de precios actual. El importador, por su parte, pagó al exportador, gestionó el flete marítimo, la aduana, el almacenamiento, el financiamiento del inventario, los riesgos cambiarios. El exportador pagó al productor, financió la poscosecha, la mano de obra, la logística local.

      Al final, el productor recibió algo que, para un café comprado honestamente, representa a menudo menos de la mitad del precio FOB de exportación, una vez deducidos los intermediarios locales y los costos de transformación. Y para un café estándar que no encuentra comprador al precio del café de especialidad, a veces mucho menos.

      No digo que los tostadores se enriquezcan a costa de los productores. Cada eslabón tiene costos reales y riesgos reales. Lo que digo es que la distancia entre el discurso sobre la valorización del productor y la realidad de los flujos financieros es a menudo mayor de lo que se piensa. Y que esta pregunta merece plantearse con claridad: ¿cuántos tostadores que usan la palabra «justo» han calculado de verdad lo que recibe su productor, una vez recorrida toda la cadena?

      Algunos lo han hecho. Publican el precio pagado en la exportación, las fechas de las transacciones, a veces una estimación de lo que llegó al productor. La transparencia radical la practican desde hace varios años algunos actores serios. Ese movimiento merece amplificarse, no porque dé buena conciencia, sino porque hace estructuralmente más difícil la mentira.


      Hay algo que las cifras no captan bien y que, sin embargo, es quizá el elemento más determinante en el reparto real del valor: la duración de la relación.

      Un productor que trabaja con el mismo comprador desde hace siete años no está en la misma posición que uno que cambia de comprador cada año según el mejor precio ofrecido sobre la muestra. No es una observación ingenua sobre la lealtad. Es una observación económica. La duración crea confianza, y la confianza crea las condiciones en las que pueden tener lugar las conversaciones de verdad. Aquellas en las que el productor dice «tuve una mala temporada, necesito ajustar» y en las que el comprador puede responder con algo distinto de una negativa o de una ruptura de contrato.

      He visto importadores que adelantan dinero a los productores antes de la cosecha para financiar los insumos, los equipos, a veces la mano de obra. No por filantropía, sino porque así se asegura un abastecimiento de calidad a largo plazo. He visto tostadores que se comprometen con volúmenes plurianuales, no porque les convenga de inmediato, sino porque han entendido que la calidad se construye en la continuidad y no en la transacción puntual.

      Estos modelos existen. No son la norma. Pero muestran que la cuestión del valor compartido no se juega solo en el precio por kilo. Se juega también en la estructura de la relación, en el tiempo. Un buen precio dentro de un contrato renegociado a la baja en cuanto el mercado se mueve interesa menos a un productor que un precio algo inferior pero estable, con un socio que absorbe con él los avatares.

      Es lo difícil de hacer oír en un sector que tiende a comunicar sobre instantes, orígenes, cosechas, puntajes. La duración no se sube a una story.


      Hay un desarrollo reciente que cambia un poco la ecuación general, y que observo desde hace algunos años con mucho interés. El café mundial ya no se negocia solo entre un puñado de compradores europeos y estadounidenses y productores en posición estructuralmente débil. Llegan nuevos compradores, con sus propias lógicas, sus propios mercados internos, sus propios apetitos de calidad.

      Compradores chinos, coreanos, japoneses. Plataformas que operan desde Dubái. El resultado, en los segmentos diferenciadores, es una competencia mayor por los mismos lotes. Y cuando varios compradores se disputan los mismos lotes, los precios suben. Se ve en los Geisha de Panamá, en ciertas subastas de la Cup of Excellence, en microlotes etíopes u hondureños que hace cinco años habrían encontrado comprador a un precio razonable y que hoy se van a niveles antes inimaginables.

      Es una buena noticia para los productores que producen esos cafés. Una relación de fuerzas que se reequilibra un poco. La posibilidad de no depender ya de un solo mercado ni de una sola red.

      Es una noticia más ambivalente para la cadena aguas abajo. Cuando el costo de la materia prima sube, los márgenes de los tostadores se comprimen, o los precios al consumidor aumentan, o ambas cosas a la vez. Las cafeterías independientes que habían construido su modelo sobre una oferta de calidad a precio accesible se encuentran con ecuaciones que ya no funcionan tan bien.

      Y queda una pregunta abierta: ¿ese valor adicional llega de verdad a los productores, o se queda en los nuevos intermediarios que se posicionan sobre esos flujos? La historia del café está empedrada de promesas de valor compartido que no siempre se cumplieron. Nada dice que los nuevos actores vayan a cumplir mejor que los anteriores. Quizá con más compradores en competencia los arbitrajes resulten menos desfavorables para el origen. Pero es una intuición, no una certeza.


      Sobre el medioambiente voy a ser directo, porque el tema merece algo mejor que los atajos de siempre.

      Hay algo de verdad en la imagen ecológica del café de especialidad. El arábica de calidad crece a menudo bajo sombra, en un sistema agroforestal de hecho, porque así funciona el terroir, no por ideología. Estos sistemas tienen efectos reales sobre la biodiversidad local, la retención de agua en los suelos, la resistencia a las enfermedades. World Coffee Research estima que los arábicas en monocultivo intensivo podrían perder hasta un 25 % de sus rendimientos en las próximas décadas. La agroforestería no es una postura ética, es una necesidad que empieza a imponerse por evidencia agronómica.

      Pero una nota sensorial de 87 puntos mide la taza. No las prácticas agrícolas. Ni la gestión de las aguas de lavado, que pueden contaminar los cursos de agua cuando no se tratan. Ni las condiciones de trabajo durante la cosecha. Un café calificado con 87 puede venir de una explotación ejemplar o de una finca con prácticas discutibles. La nota no es una etiqueta ambiental, y confundirla con una sería un error.

      La certificación orgánica suele ser inaccesible para los pequeños productores, no porque usen insumos, sino porque los costos de auditoría superan sus medios. Muchos trabajan de facto de manera orgánica sin poder nunca hacerlo valer comercialmente. Las certificaciones valen más que nada. No valen lo que la relación directa, la visita a terreno, la conversación que permite saber qué pasa de verdad entre dos auditorías.


      Lo que trato de decir, al juntar estas observaciones, es que el café de especialidad tiene un problema de promesas mal calibradas. No de malas intenciones, en conjunto. Sino de promesas formuladas de manera demasiado vaga para poder cumplirse o desmentirse, y esa vaguedad conviene estructuralmente a quienes no quieren que se los evalúe en serio.

      «Valorizar al productor»: ¿en qué medida, según qué estándar, en comparación con qué?

      «Prácticas sostenibles»: ¿auditadas por quién, según qué protocolo, con qué sanciones en caso de incumplimiento?

      «Trazabilidad total»: ¿hasta qué parcela, con qué verificación independiente?

      Estas preguntas no son retóricas. Son preguntas de oficio. Y la manera en que se responden, o en que se evita responderlas, dice mucho sobre la realidad de un compromiso.

      Lo que he aprendido a hacer, poco a poco: ir más allá del catálogo. Hacer preguntas incómodas a los exportadores con los que trabajo. Pedir que me expliquen cómo se reparte, río arriba, el precio que negocio. Aceptar que algunas respuestas me disgusten, y que ese disgusto es una información útil.

      Lo que he aprendido a no hacer: dejarme seducir por un lindo relato sobre una familia de productores de tercera generación sin preguntarme qué recibe realmente. Confundir un empaque con una política. Tomar la trazabilidad por transparencia. No es lo mismo. La trazabilidad dice de dónde viene el café. La transparencia dice cuánto ganó cada eslabón en el camino. Ambas nociones solo coinciden cuando alguien ha decidido hacerlas coincidir.


      Queda una pregunta que se esquiva demasiado a menudo: ¿quién puede pagar de verdad este café?

      El consumidor francés promedio no tiene los medios para pagar 24 euros por 250 gramos todas las mañanas. No es falta de conciencia. Es una restricción presupuestaria real. Y el discurso que da a entender que solo quien compra specialty responsable merece ser considerado ético en sus elecciones alimentarias es un discurso de clase, se quiera o no. No se les pide a las personas que elijan entre pagar el alquiler y comprar un café ético. Si se hace de manera implícita, se pierde algo esencial sobre lo que significa la accesibilidad.

      La verdadera pregunta estructural, de la que se habla poco, es cómo elevar el nivel de lo que existe a 8 o 12 euros el kilo, en lugar de concentrar toda la innovación en el segmento que puede pagar 96 euros el kilo al consumidor. No es glamuroso. No es lo que hace las lindas campañas. Pero es estructuralmente más útil para los productores cuyos intereses se pretende defender, porque eso representa volúmenes, y los volúmenes son los que dan ingresos estables.


      El café de especialidad no es ni una estafa ni una panacea. Es un espacio de trabajo donde las cosas pueden hacerse mejor que en otras partes, a condición de mirar con honestidad cómo funcionan, no como quisiéramos que funcionaran.

      Lo que quiero, por mi parte, es seguir trabajando con gente que prefiere las conversaciones de verdad a las lindas slides. Exportadores que hablan de sus costos sin que sea una táctica de negociación. Productores que explican una mala temporada sin tratar de maquillarla. Colegas que saben decir no sé.

      No es un ideal inalcanzable. Es solo más difícil que imprimir una linda historia en una bolsa.


      *Marco De Sousa Rosa, Head of Coffee, MaxiCoffee*

      293El café que ya creemos conocer

      Marco De Sousa Rosa · Hábitos, culturas y transmisión del gusto · Artículo, 2026

      Hábitos, culturas y transmisión del gusto

      Introducción · El café que ya creemos conocer

      Hay productos que se descubren, y otros que ya creemos conocer.

      El café forma claramente parte de esa segunda categoría. En Europa está en todas partes: en la barra, al final de una comida, en la oficina, en una sala de espera, en un área de servicio de la autopista, en casa por la mañana. Acompaña tantos momentos que termina por volverse casi invisible. Se lo bebe a menudo antes incluso de preguntarse qué se espera realmente de él.

      Y quizá ahí es donde las cosas se complican…

      Desde hace varios años, el café evoluciona rápido. Las prácticas agrícolas se precisan, los procesos se diversifican, el tueste se afina, las máquinas progresan, los consumidores curiosos descubren nuevos perfiles. Se habla más de origen, de fermentación, de frescura, de extracción, de trazabilidad. Sobre el papel, todo parece ir hacia más calidad.

      Sin embargo, esta evolución no siempre se recibe como un progreso evidente.

      Un espresso más claro puede juzgarse demasiado ácido. Un café más expresivo puede parecer raro. Una taza mejor trabajada puede hacer perder a alguien que buscaba simplemente una referencia familiar. Y en ciertos lugares se prefiere todavía exhibir una máquina manual porque «parece café», aunque una solución mejor adaptada ofrecería a veces una taza más constante.

      No es muy cómodo decirlo, pero a menudo es ahí donde el tema se vuelve interesante: no siempre elegimos lo que mejor sirve a la taza. A veces elegimos lo que mejor corresponde a la imagen que nos hacemos de un «verdadero café».

      Este artículo no busca oponer a quienes saben y a quienes no saben. Sería pretencioso, y sobre todo inútil. Busca más bien plantear una pregunta simple: ¿cómo evoluciona un producto cuando quienes lo beben ya tienen una historia con él?

      Porque un café nunca llega solo a una taza. Llega con hábitos, gestos, expectativas, palabras a veces imprecisas, recuerdos también. Y si queremos entender por qué ciertos mercados cambian rápido mientras otros avanzan más lentamente, quizá haya que mirar menos las tendencias y más los marcos culturales en los que se recibe el café.

      No para dar una respuesta definitiva. Más bien para abrir pistas. Y devolver un poco de humildad a nuestra manera de hablar del café.

      Lo cual, dicho entre nosotros, no le hará mal a nadie.

      Capítulo 1 · Por qué hablar de atraso es demasiado simple

      Se oye decir a menudo que ciertos mercados del café están atrasados. Europa estaría demasiado apegada a sus hábitos, demasiado instalada en su espresso corto, intenso, amargo, tranquilizador. En cambio, mercados más recientes adoptarían más rápido los cafés filtrados, los perfiles claros, las bebidas híbridas, los procesos expresivos, las máquinas modernas.

      Visto de lejos, la lectura es tentadora: unos avanzan, otros se rezagan.

      Pero esa lectura es demasiado simple.

      Supone que existiría una sola ruta, una sola buena dirección, un solo ritmo legítimo de evolución. Como si todos los mercados partieran del mismo lugar, con las mismas expectativas, las mismas referencias, los mismos imaginarios. Ahora bien, el café nunca se desarrolla sobre una página en blanco. Llega siempre a una cultura ya ocupada.

      Lo que a veces frena a un mercado antiguo no es necesariamente su falta de curiosidad. Es más bien el peso de lo que ya ha construido. En Europa, el café tiene desde hace mucho una función social clara: cierra una comida, acompaña una pausa, se bebe rápido en la barra, sirve de referencia en una jornada. Está tan presente que parece evidente. Y cuando un producto se vuelve evidente, se vuelve difícil de cuestionar.

      En un mercado más reciente, el mecanismo puede ser distinto. Si el café aún no tiene una definición dominante, puede acoger con más facilidad formas variadas: un filtrado claro, un espresso frutal, una bebida láctea elaborada, un café frío, una extracción más técnica. Todo eso puede convivir más rápido porque hay menos referencias antiguas que desplazar.

      No es necesariamente más cualitativo. A menudo es más plástico.

      Y es aquí donde hay que evitar la fantasía inversa. Los mercados recientes pueden producir cosas muy bellas, pero también concepto vacío, estandarización rápida, marketing espectacular con una taza bastante mediocre detrás. La apertura no garantiza la calidad. Simplemente facilita la experimentación.

      La verdadera diferencia quizá esté ahí: ciertos mercados pueden aprender directamente nuevos códigos, mientras que otros deben primero negociar con códigos ya establecidos.

      Aprender una práctica nueva es una cosa. Volver a cuestionar una práctica ya integrada es otra.

      Este fenómeno se encuentra en otros productos alimentarios. El pan, el vino, la cerveza, el chocolate han conocido todos esa tensión entre hábito y redefinición. Cuando un producto forma parte de lo cotidiano desde hace mucho, no basta con mejorarlo para que se reciba mejor. Hay que desplazar también los criterios que permiten a las personas reconocerlo como mejor.

      Y eso es mucho más lento que una mejora técnica.

      Por eso hay que desconfiar de las clasificaciones demasiado rápidas entre países «adelantados» y países «atrasados». Dan una impresión de claridad, pero ocultan las preguntas verdaderas.

      Un mercado que avanza despacio no es necesariamente cerrado. Puede ser un mercado donde las referencias son más pesadas de desplazar. A la inversa, un mercado que adopta rápido no es necesariamente más maduro. Puede estar simplemente en una fase en la que los códigos aún se están construyendo.

      La verdadera pregunta no es, entonces: ¿quién va más rápido?

      Sería más bien: ¿qué debe desplazar cada mercado para evolucionar?

      Y esa pregunta lo cambia todo. Obliga a hablar menos de desempeño y más de cultura. Menos de atraso y más de trayectoria. Menos de juicio y más de contexto.

      Porque en el fondo, hacer evolucionar el café en un mercado antiguo no es solo proponer una taza mejor.

      Es proponer otra manera de reconocer lo que es una buena taza.

      Capítulo 2 · El gusto del café es una herencia

      Nos gusta creer que el gusto es un asunto personal. «A mí me gusta el café fuerte.» «A mí no me gusta la acidez.» «A mí me hace falta un espresso con cuerpo.» Se dice como si nuestras preferencias salieran de la nada, como si el paladar decidiera solo, libremente, sin influencia.

      En realidad, el gusto se construye. Se repite. Se hereda. Se valida por el entorno, por los hábitos, por los lugares donde se consume, por los cafés que nos sirvieron durante años. El café no solo se prueba: se aprende.

      Y a menudo se aprende muy temprano.

      Se ve en los padres, en la barra, al final de la comida, en las oficinas, en las máquinas automáticas, en las cápsulas de la mañana. Llega con un olor, un gesto, un ruido, un color, una promesa: despertar, concluir, aguantar, hacer una pausa. Antes incluso de ser analizado, ya está asociado a una función.

      Por eso el café es tan difícil de desplazar. No toca solo el paladar. Toca una memoria.

      En muchas culturas europeas, un buen café todavía debe «parecer café». La fórmula parece tonta, pero dice mucho. Debe ser intenso, caliente, corto, a veces amargo, con una sensación de potencia. Esos signos no siempre son signos de calidad, pero se han vuelto signos de reconocimiento. Y en la alimentación, reconocer cuenta a veces tanto como apreciar.

      Ahí nacen muchos malentendidos.

      Un café claro, frutal, floral o más acidulado puede estar muy bien producido, muy bien tostado, muy bien extraído. Pero si no devuelve las señales esperadas, puede percibirse como débil, extraño, incompleto. No necesariamente porque la persona «no tenga paladar». Esa fórmula, además de condescendiente, no sirve para nada. Lo más frecuente es que simplemente no tenga las referencias para leer lo que prueba.

      Cuando alguien dice «es ácido», no siempre habla de acidez en el sentido técnico. Puede hablar de viveza, de falta de amargor, de una sensación inusual, de un café que no corresponde a su idea del café. La palabra es a veces imprecisa, pero la sensación es real.

      Y aquí es donde el profesional debe tener cuidado.

      Responder: «No, no es ácido, es complejo» rara vez es una estrategia brillante. Puede ser cierto, pero a menudo cierra la conversación. Porque el asunto no es solo corregir un vocabulario. El asunto es entender lo que la persona intenta decir con las palabras que tiene.

      Esta idea se acepta bastante bien en el vino. A nadie le parece absurdo que un vino pida un poco de contexto, de comparación, de aprendizaje. En el café se espera a menudo una evidencia inmediata. Tiene que gustar rápido, hablar rápido, tranquilizar rápido. Quizá porque es cotidiano. Quizá porque durante mucho tiempo se lo trató como un estimulante antes de pensarlo como un producto gastronómico. Quizá también porque nadie se tomó de verdad el tiempo de darle un lenguaje accesible.

      Y sin embargo es ahí donde todo se juega.

      Si el café siempre tiene que ser reconocido de inmediato para ser aceptado, entonces todo lo que amplía su definición se vuelve frágil. Un perfil más fino, más frutal, más suave, más complejo puede representar un avance real, pero provocar una forma de rechazo si llega sin transición.

      Por eso ciertos cafés «intermedios» tienen un papel esencial. No intermedios en el sentido de mediocres. Intermedios en el sentido de pasarelas. Cafés capaces de conservar una forma de redondez, de legibilidad, de comodidad, abriendo al mismo tiempo hacia otra cosa. Más suavidad, más claridad, más frescura, pero sin pedirle al consumidor que cambie de cultura en una taza.

      Porque sí, a veces es exactamente lo que hacemos. Servimos un café muy alejado de las referencias de una persona y luego nos sorprende que no lo entienda. Es un poco como poner un libro en japonés delante de alguien y reprocharle que no aprecie la poesía: ambicioso, pero ligeramente injusto.

      La verdadera pregunta no es, entonces, saber si a la gente le gustan o no los cafés más complejos. Es saber cómo los llevamos hacia ellos. Con qué palabras, qué formatos, qué usos, qué puntos de apoyo.

      Un gusto heredado no se corrige. Se desplaza.

      Y para desplazarlo, primero hay que respetarlo. No halagarlo tontamente, no fijarlo, no renunciar a toda exigencia. Sino entender que un hábito no es un error. Es un punto de partida.

      Quizá sea ese el trabajo más delicado en torno al café hoy: no solo producir cafés más interesantes, sino crear las condiciones para que puedan recibirse como tales.

      Capítulo 3 · La restauración, el punto ciego del café y el folclor del gesto

      Hay una paradoja bastante extraña en la restauración: cuanto más se habla de producto, más parece a veces que el café queda fuera del cuadro.

      Se puede construir una carta en torno a productores, temporadas, variedades antiguas, harinas específicas, verduras olvidadas, carnes maduradas, mantequillas crudas, sales escogidas casi como joyas. Se puede explicar una cocción, defender una fermentación, contar el origen de una pimienta o la mano de un hortelano. Y está muy bien. Esa exigencia ha hecho progresar muchas cosas.

      Luego llega el final de la comida.

      Y ahí, en muchos lugares, el café vuelve a ser un automatismo.

      No siempre, evidentemente. Hay restaurantes que trabajan de verdad el tema, que eligen un tostador con atención, que prueban, que ajustan, que buscan una coherencia entre su cocina y la taza final. Pero a escala del sector, eso sigue siendo minoritario. Demasiado a menudo, el café se trata como un servicio esperado, no como un producto de pleno derecho.

      Lo sorprendente no es que no todos los restaurantes sirvan un café excepcional. Sería poco realista, y un poco ingenuo. La restauración ya es un oficio bajo tensión, con márgenes complicados, personal que rota, servicios que sostener, mil urgencias que atender. El problema no está ahí.

      El problema es que el café ni siquiera siempre se identifica como un tema.

      Cierra la comida, forma parte del ritual, está ahí porque tiene que estar. Se le pide que sea caliente, rápido, aceptable, a veces rentable. Pero rara vez que prolongue la experiencia de la comida con el mismo nivel de intención que el resto. Como si la coherencia se detuviera en el postre.

      Y sin embargo, la última impresión cuenta. Un café mediocre después de una comida muy bella no destruye necesariamente la experiencia, pero crea una salida extraña. Un poco como una hermosa frase que terminara con una errata. No es dramático, pero se nota. Bueno, se saborea.

      La cuestión no es convertir cada restaurante en un coffee shop. Sería absurdo. Un restaurante no siempre necesita un café raro, un microlote experimental ni una carta de métodos suaves tan larga como un domingo lluvioso. Necesita sobre todo un café coherente con su nivel de promesa. Fresco, estable, bien extraído, comprensible, adaptado al ritmo del servicio y a las expectativas del lugar.

      Ahí es donde el tema se vuelve más pragmático.

      Un café excelente sobre el papel puede ser malo en un restaurante si no está adaptado al contexto: molino mal regulado, agua no controlada, máquina mal mantenida, personal poco formado, rotación irregular, café que se oxida en la tolva, receta nunca verificada. A la inversa, un café menos espectacular pero bien elegido, bien regulado y constante puede ofrecer una taza mucho más justa.

      Eso obliga a plantear una pregunta algo menos cómoda: ¿buscamos el café más «noble», o el café más pertinente para el uso real?

      Y esta pregunta vale también para la herramienta.

      En muchos lugares, una máquina manual da la impresión de que el tema del café está atendido. Visualmente, está todo: la máquina, el molino, el portafiltro, el gesto, el café que cae. Tranquiliza. «Parece café». Cuenta una forma de artesanía inmediata.

      Pero una máquina manual no es un signo de calidad. Es una herramienta exigente.

      Cuando el equipo está formado, el café está fresco, el molino está regulado, el agua está controlada y la máquina está mantenida, puede sacar tazas magníficas. Pero sin método, el gesto se vuelve decorado. Un portafiltro encajado a mano no compensa una molienda mal regulada. Una hermosa máquina cromada no compensa un café oxidado; un gesto visible no reemplaza una taza justa.

      Es lo que llamaría el folclor del gesto: el momento en que se confunde la puesta en escena del saber hacer con el saber hacer mismo.

      En ciertos restaurantes, hoteles o lugares de servicio, una solución automática o semiautomática bien regulada sería quizá más coherente que una máquina manual mal operada. No más noble, no más seductora visualmente, pero más constante. Y a veces la constancia es precisamente lo que el lugar necesita.

      No es una derrota del saber hacer. Es un reconocimiento de lo real.

      El saber hacer no está únicamente en la mano que saca el café. Puede estar en la elección del café, la receta, el agua, la regulación, el mantenimiento, la adaptación de la herramienta al contexto. Puede estar incluso en aceptar que la herramienta más profesional no es siempre la que más impresiona al cliente, sino la que mejor respeta lo que va a beber.

      En el fondo, la verdadera pregunta no es «¿manual o automática?». Es mucho más simple, y mucho más exigente: ¿qué sistema permite aquí, con este equipo, este volumen, este ritmo y estas expectativas, servir la taza más justa?

      Quizá sea ese el verdadero desafío para la restauración. No hacer del café un nuevo terreno de esnobismo, sino devolverle un lugar lógico en la experiencia. Preguntarse qué café sirve mejor a la casa. Qué perfil acompaña mejor el final de la comida. Qué intensidad, qué textura, qué largo, qué suavidad. Qué máquina sirve realmente al proyecto, en lugar de solo decorarlo.

      Estas preguntas no son decorativas. Cambian la taza.

      Y también cambian la manera en que el cliente percibe el café. Porque un café bien pensado en un restaurante puede hacer más por la evolución del gusto que un largo discurso técnico. Llega en un momento accesible, familiar, sin presión. No le pide al cliente que se vuelva experto. Le propone simplemente una experiencia un poco más justa que la que esperaba.

      Así es a menudo como cambian los hábitos: no por ruptura brusca, sino por una sorpresa suave. Una taza que no busca probar nada, pero que da ganas de hacerse una pregunta.

      «Vaya, ¿por qué este me parece mejor?»

      Y a veces eso es más que suficiente para abrir una puerta.

      Capítulo 4 · Mercados recientes: libertad, velocidad y nuevas ilusiones

      Cuando se miran ciertos mercados más recientes, se entiende rápido por qué dan una impresión de ventaja. En Corea del Sur, en ciertas grandes ciudades chinas, o incluso en la Australia de los grandes años de estructuración del café moderno, el café parece a veces más móvil, más abierto, más rápido para absorber nuevos formatos.

      Allí conviven cafés filtrados muy claros, bebidas lácteas elaboradas, cafés fríos, cartas de temporada, fermentaciones expresivas, lugares de diseño, máquinas muy recientes, experiencias pensadas casi como objetos culturales completos. El café no es solo una bebida. Se vuelve un lugar, una estética, un uso social, a veces incluso un marcador generacional.

      Visto desde Europa, puede dar una impresión bastante inquietante: mientras algunos todavía discuten si un espresso frutal es un «verdadero café», otros mercados parecen jugar ya con todos los formatos posibles.

      Pero hay que mantenerse prudente.

      Estos mercados no son mágicamente más inteligentes, más avanzados o más abiertos. A menudo están menos limitados por una definición antigua del café. No es lo mismo.

      Cuando una cultura del café se construye más tarde, puede absorber varias influencias a la vez: el espresso italiano, el coffee shop estadounidense, el filtrado nórdico, las bebidas lácteas asiáticas, el café de especialidad, las cadenas digitales, el diseño de experiencia. Todo llega casi junto. No siempre hay un modelo histórico dominante que defender, así que las propuestas pueden convivir con más facilidad.

      Es una fortaleza.

      Un filtrado floral no tiene por qué combatir necesariamente al espresso tradicional. Una bebida láctea azucarada no destruye automáticamente una cultura de la cata. Un café muy técnico puede existir junto a una oferta más accesible. A veces es desordenado, pero vivo.

      Esa libertad permite probar rápido. Hibridar rápido. Hacer que el café sea deseable de otra manera que por la sola tradición. Corea muestra muy bien esa relación con el lugar y con la experiencia. La China urbana muestra una capacidad impresionante para integrar el café en usos modernos, rápidos, conectados, a veces muy híbridos. Australia ha mostrado que un café cotidiano podía volverse mucho más cualitativo sin volverse necesariamente intimidante.

      Pero esa velocidad tiene también su reverso.

      Un mercado que adopta rápido también puede copiar rápido. Estandarizar rápido. Convertir códigos exigentes en decorado. Se puede retomar la estética del café de especialidad, el vocabulario, las máquinas, los empaques minimalistas, las bebidas de autor, sin construir siempre la profundidad de producto que debería haber detrás. El folclor existe también en los mercados recientes. Solo que lleva ropa más nueva.

      Y es ahí donde la comparación se vuelve interesante.

      Los mercados antiguos tienen a veces demasiada memoria. Los mercados recientes pueden a veces carecer de perspectiva. Los primeros resisten porque tienen referencias muy arraigadas. Los segundos avanzan rápido, pero pueden fijar con rapidez nuevos hábitos, a veces tan superficiales como los que parecían superar.

      Ningún mercado es naturalmente libre. Algunos lo son solo en un momento de su historia.

      Por eso sería bastante perezoso querer copiar lo que se hace en otros lugares. La verdadera pregunta no es saber si hay que volverse más coreano, más chino, más australiano o más nórdico en nuestra manera de pensar el café. La verdadera pregunta es más bien: ¿qué revelan estos mercados de nuestros propios bloqueos?

      Muestran que un café puede ser deseable de otra manera. Por el lugar. Por el frío. Por la leche. Por el diseño. Por el servicio. Por la simplicidad de acceso. Por la tecnología. Por formatos menos atrapados en la idea del «verdadero café».

      Muestran también que la calidad no progresa solo por la pureza del producto, sino por la capacidad de crear usos que den ganas de entrar en ella.

      Y ahí Europa tiene sin duda algo que observar. No que copiar tontamente. Copiar es a menudo la manera más elegante de no entender nada.

      Observar, en cambio, puede ser útil.

      Observar cómo ciertos mercados hacen el café más accesible sin simplificarlo siempre. Cómo aceptan formatos híbridos sin tratarlos de inmediato como traiciones. Cómo hablan a públicos que no se sienten obligados a elegir entre tradición y modernidad.

      Y después, hacer la selección.

      Porque no todo hay que conservarlo. La velocidad puede producir calidad, pero también mucho ruido. La estética puede sostener la experiencia, pero también enmascarar una taza débil. La innovación puede abrir puertas, pero también convertirse en una simple mecánica de novedad permanente.

      En el fondo, los mercados recientes no son necesariamente un modelo a seguir.

      Son más bien un espejo.

      Nos obligan a plantear una pregunta que los mercados antiguos a veces evitan: ¿qué protegemos realmente cuando defendemos una tradición?

      ¿Un gusto?

      ¿Un gesto?

      ¿Un recuerdo?

      ¿O simplemente el hábito de ya no hacerse la pregunta?

      Capítulo 5 · El café de especialidad: estructurar sin excluir

      El café de especialidad tuvo un mérito enorme: devolvió relieve a un producto que muchos habían terminado por resumir en un color, una fuerza o una marca.

      Volvió a poner sobre la mesa preguntas esenciales. ¿De dónde viene este café? ¿Quién lo produjo? ¿Cómo fue cosechado, clasificado, procesado, tostado, extraído? ¿Por qué sabe distinto de otro? ¿Qué se remunera realmente cuando se paga más?

      En estos puntos, claramente hizo avanzar al sector. Sería deshonesto negarlo.

      Permitió salir de una lógica en la que el café era a menudo intercambiable. Reintrodujo el origen, la trazabilidad, la estacionalidad, la frescura, la precisión del tueste, la diversidad de perfiles. También hizo más visible una parte del trabajo realizado río arriba, con los productores, en las estaciones de lavado, en las decisiones de proceso. En suma, hizo visible una complejidad que ya existía, pero que el mercado no siempre contaba.

      El problema es que esa puesta en visibilidad creó también un lenguaje.

      Y como todos los lenguajes, incluye tanto como excluye.

      Para quien conoce los códigos, hablar de acidez, de variedad, de fermentación, de terroir, de puntaje, de café lavado, de proceso honey, de natural o de anaeróbico permite comprender mejor lo que bebe. Son referencias útiles. Dan precisión. Evitan reducirlo todo a «fuerte», «suave» o «amargo».

      Pero para quien llega sin esas claves, este vocabulario puede parecerse rápido a una puerta cerrada.

      No porque las palabras sean inútiles. Sino porque llegan a veces demasiado pronto, demasiado rápido, sin punto de apoyo. Se puede explicar que un café es floral, jugoso, fermentado, con una acidez brillante y un sabor residual de frutas amarillas. Muy bien. Pero si la persona de enfrente busca simplemente saber si va a encontrar un café agradable después de comer, ya no hablamos exactamente de lo mismo.

      Ahí es donde el término «especialidad» se vuelve ambiguo.

      Es útil, porque crea una categoría: este café fue seleccionado con más atención, responde a una exigencia particular, no se confunde con un producto estándar. En una cadena productiva que durante mucho tiempo banalizó el gusto y empujó los precios a la baja, esa distinción tuvo una utilidad real.

      Pero a veces también perjudica, porque puede dar la impresión de un mundo aparte. Un mundo más caro, más codificado, más sofisticado, más «no es para mí». Y en cuanto un producto da esa impresión, ya no crea solo deseo. Crea también distancia.

      Probablemente sea una de las grandes contradicciones del café de especialidad: quiere hacer el café más comprensible, pero a veces habla una lengua que solo los iniciados dominan de verdad.

      Esta tensión se encuentra en muchos lugares. Una carta puede estar pensada con esmero y volverse intimidante. Un tostador puede querer valorizar a un productor, pero ahogar al cliente en información que no sabe jerarquizar. Un barista puede querer ser preciso, pero dar la impresión de que hay que aprobar un pequeño examen oral antes de pedir un café filtrado. Y, francamente, nadie quiere rendir el bachillerato del café a las 9:12 de un martes por la mañana.

      El asunto no es suprimir la precisión. Sería absurdo. Sin precisión se cae rápido en las grandes palabras vagas: intenso, premium, superior, excepcional. Toda esa sopa de marketing tibia que promete mucho y explica poco.

      El asunto es la traducción.

      ¿Cómo conservar la exigencia sin convertir cada café en un objeto reservado a los convencidos? ¿Cómo dar suficiente información para abrir una puerta, sin saturar a quien aún no sabe qué mirar? ¿Cómo hacer entender que un café puede ser diferente sin dar la impresión de que hay que pertenecer ya al medio para apreciarlo?

      Ahí es donde el café de especialidad tiene todavía un trabajo importante que hacer. Ya no basta con producir cafés más precisos. Hay que aprender a hacer esa precisión habitable.

      Porque una palabra como «especialidad» no debería ser un muro. Debería ser un paso.

      Por supuesto, una parte del sector ya lo hace muy bien. Algunos tostadores, baristas, formadores o restauranteros saben acompañar sin aplastar, explicar sin intimidar, guiar sin tomar de la mano al cliente como si cruzara una autopista. Pero todavía no es la norma en todas partes. Y es precisamente por eso que la pregunta merece plantearse.

      Lo más paradójico es que muchos consumidores no rechazan necesariamente la calidad. Rechazan el esfuerzo necesario para acceder a ella. No rechazan un mejor café. Rechazan a veces el sentimiento de sentirse perdidos, juzgados o corregidos en su propia manera de probar.

      Es muy distinto.

      Se puede hacer evolucionar un gusto sin humillar al gusto anterior. Se puede explicar la acidez sin despreciar a quienes aman el amargor. Se puede defender la trazabilidad sin convertir cada paquete en un manifiesto. Se puede hablar de proceso sin hacer creer que el café solo existe ya para quienes son capaces de recitar una fermentación bajo control de temperatura entre dos sorbos.

      Quizá la clave esté ahí: recuperar una forma de simplicidad sin volver a ser simplista.

      El café de especialidad aportó complejidad, y esa complejidad era necesaria. Pero quizá el próximo paso sea elegir mejor lo que se hace visible, en qué momento, para quién y en qué uso. No todo necesita decirse enseguida. No todo necesita ponerse en el mismo plano. La buena información no es la que más impresiona. Es la que ayuda realmente a entender.

      Y quizá, a fuerza de querer demostrar que el café es complejo, a veces olvidamos que la primera misión sigue siendo dar ganas de entrar en él.

      No de quedarse ante la puerta preguntándose si uno es lo bastante legítimo para pedir.

      Capítulo 6 · La calidad situada: ¿buena para quién, para qué, en qué momento?

      Se habla a menudo de calidad como si existiera en el absoluto. Como si un café pudiera ser bueno con independencia del lugar donde se sirve, de la manera en que se extrae, del momento en que se bebe, de la persona que lo recibe.

      Pero el café no funciona así.

      Un café nunca existe solo. Existe en un uso.

      Un café puede ser notable en catación y mucho menos pertinente en espresso. Puede ser fascinante en filtro, pero desaparecer en una bebida con leche. Puede ser muy limpio técnicamente, pero demasiado frágil para un servicio rápido en restauración. Puede ser intenso, aromático, espectacular, y sin embargo fallar su encuentro con el consumidor porque llega al lugar equivocado, en el momento equivocado, sin el marco adecuado.

      Ahí hay que distinguir varias cosas.

      La calidad intrínseca, primero: lo que se puede evaluar en el producto mismo. La limpieza, la trazabilidad, el potencial aromático, la calidad física, la coherencia del tueste, la precisión de la extracción. Es esencial. Sin eso, se cuentan rápido historias sobre el vacío, y el café sabe muy bien humillar los lindos discursos.

      La calidad percibida, después: lo que la persona comprende, siente, reconoce o rechaza. Un café puede ser vivo y elegante para uno, demasiado ácido para otro. Un café puede parecerle redondo y tranquilizador a alguien, plano a otra persona. No siempre es una contradicción. A menudo es una diferencia de lectura.

      Pero la calidad situada es quizá la más interesante: la capacidad de un café de ser justo en un contexto preciso.

      En un coffee shop especializado, se puede tomar el tiempo de explicar un café, de elegir un método, de ajustar una receta, de guiar al cliente. El marco acepta el descubrimiento. Incluso lo promete. En ese contexto, un café floral, delicado, más claro o proveniente de un proceso más expresivo puede tener todo su lugar.

      En un restaurante clásico, la escena cambia. El café llega a menudo al final de la comida, en un momento en que el cliente no busca necesariamente una experiencia de cata compleja. Busca una conclusión. Una taza limpia, agradable, coherente. Un café que no rompa lo que acaba de construirse antes. Aquí, el café más impresionante no es necesariamente el más justo.

      En un hotel, una estación de tren, una oficina, un hospital, una gasolinera, es otra cosa todavía. El café se vuelve una referencia de ritmo, de comodidad, a veces de cansancio. Se puede sonreír del café de hospital, pero para quien lo bebe a las tres de la madrugada en un pasillo demasiado blanco, no es un detalle. Ese café no necesita tomarse por una final de campeonato. Debe ser estable, legible, reconfortante, limpio. Y eso ya no es poco.

      Por eso oponer gran café y café accesible no tiene mucho sentido. La verdadera pregunta es más bien: ¿accesible a qué, para quién, en qué momento?

      Un café muy fermentado, muy aromático, puede producir un choque magnífico en una cata acompañada. Pero si ese mismo café llega a una máquina automática, sin explicación, frente a alguien que espera un café suave y familiar, puede volverse incomprensible. A la inversa, una mezcla más redonda, más estable, menos espectacular en una mesa de catación, puede ser mucho más pertinente en una extracción cotidiana, repetida, con poco margen de error.

      No es renunciar a la exigencia. Es cambiar la manera de situarla.

      La exigencia no consiste siempre en empujar el café hacia el perfil más raro, más expresivo, más diferenciador. A veces consiste en construir una taza más regular, más suave, más comprensible, más adaptada al uso real. No es menos noble. Es solo menos demostrativo.

      Y quizá eso es justamente lo que incomoda.

      En el café nos gusta mucho lo que se ve: los procesos atípicos, las variedades raras, las notas aromáticas espectaculares, los métodos de extracción precisos, las máquinas impresionantes. Todo eso tiene su interés. Pero buena parte de la calidad se juega en decisiones más discretas: un perfil de tueste adaptado al uso, una solubilidad mejor pensada, una textura más estable, un amargor contenido, una acidez legible, un café que sigue siendo bueno incluso cuando las condiciones no son ideales.

      Son cualidades menos fáciles de contar, pero mucho más útiles en la vida real.

      Es también ahí donde ciertos enfoques intermedios se vuelven importantes. Cafés o procesos capaces de crear más suavidad, más redondez, más legibilidad, sin caer en el café neutro o estandarizado. Cafés que no buscan impresionar de inmediato, sino abrir un paso. No simplifican el café. Hacen su acceso más natural.

      Hay una forma de humildad en eso.

      Aceptar que un café pueda ser excelente y estar mal adaptado. Aceptar que un café menos espectacular pueda ser más justo. Aceptar que un consumidor no siempre demande complejidad, pero que de todos modos merece una taza bien pensada.

      Porque en el fondo, el café más pertinente no es siempre el que cuenta más cosas a los profesionales. A veces es el que logra decir algo con claridad a la persona que lo bebe.

      Y eso exige otro tipo de precisión.

      No solo la precisión del laboratorio, de la catación o de la ficha técnica. Una precisión de uso. Una precisión de contexto. Una precisión casi social.

      La pregunta no es, entonces, solo: ¿cuál es el mejor café?

      Pasa a ser: ¿mejor para qué, para quién y en qué momento?

      Y mientras no se plantee esa pregunta, se corre el riesgo de confundir la excelencia con la demostración. Lo cual es tentador, por supuesto. Pero rara vez suficiente para hacer avanzar el gusto más allá de los convencidos.

      Capítulo 7 · Transmitir sin imponer

      A esta altura, una pregunta se vuelve difícil de evitar: si el café evoluciona, ¿cómo hacer para que esa evolución no quede encerrada en un círculo de iniciados?

      Porque producir un café más preciso, con mejor abastecimiento, mejor tostado, mejor extraído es una cosa. Lograr que sea comprendido, deseado, aceptado es otra. Y a menudo es ahí donde el oficio se vuelve menos cómodo.

      En el café se usa a menudo la palabra «educar». Educar al consumidor. Educar al mercado. Educar el gusto. En el fondo, la intención puede ser buena: dar claves, explicar, transmitir. Pero la palabra es una trampa. Instala rápido una relación vertical: el que sabe de un lado, el que debe aprender del otro. Y, francamente, nadie quiere tomar su café con la sensación de ir atrasado en un programa escolar invisible.

      El asunto no es educar. Es acompañar.

      Acompañar no es renunciar a la exigencia. No es decir que todo vale, que cada preferencia borra toda noción de defecto, que un café quemado se vuelve respetable porque «sobre gustos no hay nada escrito». Hay que ponerse serio un instante. Hay cafés mal trabajados. Hay extracciones fallidas. Hay defectos reales.

      Pero acompañar es entender que el gusto de alguien parte siempre de alguna parte. No se desplaza un hábito despreciándolo. No se le da ganas a alguien de descubrir otra cosa explicándole que lo que le gusta desde hace veinte años es pésimo. Aunque se piense con mucha fuerza. Ahí, normalmente, se respira.

      La verdadera dificultad es encontrar el buen punto de contacto.

      Para algunos, será un café más suave, más redondo, que conserve suficientes referencias para tranquilizar y a la vez abra hacia más precisión. Para otros, será una comparación simple entre dos tazas. Para otros más, será una mejor extracción de un perfil familiar, antes incluso de hablar de origen raro o de fermentación compleja.

      A menudo se subestima el poder de esos pequeños peldaños.

      En muchos casos, el problema no es que la gente rechace la calidad. Es que se les propone un peldaño demasiado alto, demasiado rápido, con demasiado vocabulario alrededor. A veces se quiere llevarlos directamente a un café floral, claro, complejo, cuando todavía no han tenido la ocasión de distinguir amargor, intensidad, acidez, frescura, textura. Resultado: se desconectan. Y después se concluye que «no están listos».

      Quizá no estaban mal dispuestos. Quizá simplemente construimos mal el paso.

      Transmitir, en el café, es aceptar elegir lo que se dice, cuándo se dice y por qué se dice. No todo necesita explicarse de inmediato. Un productor, una variedad, un proceso, una altitud, una nota aromática, una receta de extracción, un método de tueste… todo eso puede ser apasionante. Pero si todo llega en bloque, la información ya no ayuda. Se vuelve ruido.

      La buena información no es la que prueba que uno domina su tema. Es la que ayuda al otro a vivir mejor lo que bebe.

      A veces basta una frase: «este será más suave y achocolatado», «aquel será más frutal y más vivo», «si le gustan los cafés potentes, mejor vaya por este». No es menos noble que un discurso técnico. Es solo más útil en ese instante.

      Y este punto vale tanto para el gran público como para los profesionales. En la restauración, en la hotelería, en la empresa, en la distribución automática, la transmisión no puede ser la misma que en un coffee shop especializado. Las restricciones no son las mismas, el tiempo disponible tampoco, las expectativas menos aún.

      Un mesero en pleno servicio no necesita un tratado sobre la fermentación anaeróbica. Necesita algunas referencias fiables para servir correctamente y responder con sencillez. Un cliente que pide un café después del postre no tiene necesariamente ganas de una masterclass. Quizá solo necesita una taza coherente, y una palabra justa si la diferencia le intriga.

      Quizá ese sea el verdadero papel del profesional: no solo elevar el nivel, sino hacer posible esa subida.

      Crear puentes en lugar de pedirle a la gente que salte el barranco.

      Y esos puentes pueden adoptar muchas formas: cafés mejor adaptados a los usos, palabras más simples, recetas más estables, máquinas mejor elegidas, formaciones más concretas, catas comparativas, cartas más legibles, perfiles que abren una puerta en lugar de poner una barrera.

      La transmisión no es un suplemento de alma. Es una condición de la evolución.

      Sin ella, el café progresa técnicamente pero queda culturalmente bloqueado. Se producen cafés más finos para gente que no siempre sabe cómo leerlos. Se desarrollan discursos más precisos para públicos que aún no tienen las referencias básicas. Se mejora la materia, pero a veces se pierde el encuentro.

      El café no necesita que se baje el nivel. Necesita que se trabajen mejor los pasos.

      Y eso exige una forma de humildad bastante rara: aceptar que la experticia no sirve para mostrar hasta dónde se puede llegar, sino para entender por dónde puede entrar el otro.

      Conclusión · El café cambia, pero nuestras referencias cambian más lentamente

      En el fondo, el café quizá nunca haya evolucionado tanto como hoy.

      Los productores experimentan más, los procesos se diversifican, el tueste gana en precisión, las máquinas se vuelven más estables, los profesionales hablan mejor de origen, de trazabilidad, de extracción, de frescura. Todo parece ir hacia más dominio. Más lectura. Más exigencia.

      Pero nuestras referencias, ellas, no se mueven a la misma velocidad.

      Se puede cambiar una receta de extracción en pocos minutos. Se puede ajustar un tueste en unos pocos intentos. Se puede seleccionar un café más limpio, más expresivo, más coherente. Pero cambiar lo que una persona reconoce como un «buen café» es otra cosa. Ahí ya no se trabaja solo una materia. Se toca una memoria, un hábito, una imagen del gusto.

      Probablemente por eso los debates en torno al café se vuelven rápido más complejos de lo que parecen. Nunca es solo manual o automático. Tradición o modernidad. Especialidad o gran público. Mercado adelantado o mercado atrasado. Estas oposiciones tranquilizan, pero explican mal lo que realmente está en juego.

      La realidad es más matizada, y por eso menos cómoda.

      Un café puede ser técnicamente excelente y estar mal adaptado al contexto en el que llega. Una máquina manual puede ser magnífica en buenas manos, y volverse un simple decorado cuando no se domina. Una solución automática puede parecer menos noble, pero respetar mejor la taza en ciertos usos. Un café de especialidad puede abrir un mundo, o dar la impresión de que hay que conocer ya la contraseña para entrar.

      Nada de esto significa que haya que renunciar a la exigencia. Al contrario.

      Pero quizá haya que dejar de creer que la exigencia se encuentra siempre donde más se ve. No está necesariamente en el proceso más espectacular, la máquina más visible, el vocabulario más sofisticado o el café más raro. Puede estar en algo más discreto: un café elegido para el uso correcto, una extracción estable, una frase simple, una carta legible, una taza que da en el blanco en el momento justo.

      Y es a menudo ahí donde el gusto avanza de verdad.

      No siempre por ruptura. No siempre por impacto. A veces por una experiencia un poco mejor que la anterior. Un amargor mejor contenido. Una acidez más comprensible. Una textura más suave. Una taza más limpia. Un servicio más coherente. Un detalle que hace que alguien se diga, sin saber necesariamente por qué: «vaya, este me gusta más».

      Quizá sea modesto. Pero es poderoso.

      Porque una cultura no cambia solo cuando los expertos van más lejos. Cambia cuando personas que no esperaban nada en particular empiezan a percibir una diferencia. Cuando un producto deja de ser solo familiar para volver a ser un poco cuestionable. Cuando un hábito no desaparece, sino que se amplía.

      Entonces quizá el próximo desafío del café no sea solo producir tazas más precisas. Es aprender a hacerlas entrar en vidas que todavía no las esperaban.

      Sin desprecio. Sin renunciar. Sin convertir cada café en un examen.

      Solo con esta idea simple: un mejor café no es solo un café mejor hecho. Es un café que logra encontrar su lugar, en el momento justo, para la persona adecuada, con el tino suficiente para abrir algo.

      Y si esa apertura es pequeña, no importa.

      Las culturas no siempre cambian por revolución.

      A veces cambian taza tras taza…

      294Crecer sin quemar

      Marco De Sousa Rosa · Lo que cambia de verdad cuando cambia la escala · Artículo, 2026

      Crecer sin quemar: lo que cambia de verdad cuando cambia la escala, en un sentido o en el otro

      Evolucionar nunca es solo cuestión de kilos o de máquinas. En cada escalón, el oficio cambia de naturaleza. Viaje por las etapas silenciosas de una tostaduría, del garaje a la fábrica que sueña con la especialidad.

      Todos tenemos en la cabeza esa imagen. Un taller, una máquina que gira suavemente, el olor del café que sale de la tolva, alguien que prueba, que ajusta, que cuenta. Un oficio que se ve, que se toca, que se huele. Para muchos de nosotros, es esa imagen la que nos dio ganas de lanzarnos. Y, honestamente, tiene algo de verdad. El problema es que solo cuenta una parte de la historia.

      En el otro extremo del espectro, se desarrolla otra escena, a veces casi al mismo tiempo, en oficinas muy distintas. Una línea de producción que funciona desde hace años, volúmenes cómodos, una organización que ya no tiene mucho que probar. Y, en una sala de reuniones, termina por surgir una idea: el café de especialidad gana espacio, su imagen gusta, ¿por qué no meterse también, con una segunda línea, más pequeña, más fina, instalada junto a la grande? Sobre el papel, parece simple. Una tostadora más pequeña en un rincón de la fábrica, una o dos personas que sepan del tema, y asunto resuelto.

      Lo inquietante es que estas dos escenas, que parecen pertenecer a universos distintos, plantean casi la misma pregunta. En un caso, se parte de un garaje y uno se pregunta qué habrá que construir para que aguante al crecer. En el otro, se parte de una estructura ya sólida y uno se pregunta qué habrá que cambiar para hacer caber, en su interior, algo más pequeño y más frágil que aquello para lo que todo fue pensado.

      En ambos casos, la tentación es la misma: creer que el cambio se resume en el tamaño de una máquina, cuando en realidad toca todo lo que la rodea.

      Detrás de esa primera imagen, la del garaje, se esconde a menudo una realidad más agotadora de lo que se imagina al principio. Horas que no se cuentan, porque ya ni se sabe dónde empiezan y dónde terminan. Un empaque que lleva más tiempo del previsto. Inventarios que se manejan un poco a ojo. Y sobre todo, una persona que se convierte, casi sin darse cuenta, en tostador, vendedor, repartidor, community manager, contador y reparador, a veces el mismo día. A eso se le llama polivalencia. Podría verse igualmente una acumulación de roles que nunca se eligieron realmente.

      Detrás de la segunda imagen, la de la gran estructura que mira hacia la especialidad, la realidad subestimada está en cierto modo invertida. El problema no viene de una falta de medios. Viene de la abundancia de todo lo que se construyó para otra lógica. Flujos pensados para la regularidad, no para la variación. Equipos formados en la eficiencia, que de pronto deben aprender el ajuste permanente. Y circuitos de decisión que tienen sentido a gran escala, pero que aplastan todo lo que necesita ir rápido, probar y a veces equivocarse.

      En ambos casos, en un momento dado, algo cambia. No bruscamente. Más bien en silencio. Para quien parte de pequeño, el problema al principio era vender lo suficiente. Después pasó a ser producir sin agotarse, luego producir con regularidad, mantener una calidad constante, financiar la maquinaria, pensar en un equipo humano, y quizá, un día, aprender a rechazar ciertas cosas. Para quien parte de grande y mira hacia lo pequeño, el camino es distinto, pero el principio sigue siendo el mismo: cada etapa revela un nuevo desajuste entre lo que se quiere hacer y lo que la estructura, tal como existe, permite realmente hacer.

      Este texto no tiene, pues, la ambición de decir cómo «escalar» una tostaduría, ni cómo dar marcha atrás en una línea industrial, si es que esas palabras tienen sentido. La verdadera pregunta, la que a veces se evita, es distinta: ¿cómo se evoluciona, en un sentido o en el otro, sin perder lo que nos hizo empezar, o lo que hace la fuerza de lo que hemos construido? El dominio, el sentido, la gente, la libertad de elegir lo que se hace y lo que se rechaza.

      Para dar una idea de lo que vamos a recorrer juntos, partiremos sobre todo del camino más conocido, el de una pequeña estructura que crece, porque es el más simple de contar paso a paso. Hablaremos de la máquina, por supuesto, porque a menudo es el símbolo en torno al cual se cristaliza todo lo demás. Hablaremos también de cosas que no necesariamente se esperan en un texto sobre el tueste: la capacidad real de empaque, que muy a menudo es el primer verdadero techo, mucho antes que la máquina; el momento en que contratar a alguien cambia la naturaleza financiera de la empresa, y no solo su organigrama; todo lo que toca a la inocuidad alimentaria y a una reglamentación sobre el origen de los productos que sigue evolucionando, sin relación directa con el gusto, pero capaz de cerrar un día una puerta que se creía abierta.

      Y al final, volveremos a la segunda escena, la de la gran estructura y su línea de especialidad, para ver qué permite iluminar sobre ella todo este camino.

      Quizá sean los escalones más silenciosos de todos, aquellos de los que nunca se habla cuando se conversa entre tostadores, ya sea que uno esté subiendo o bajando un nivel, hasta el día en que uno se topa con ellos y en que cuesta caro no haberlos visto venir.

      La imagen que nos gusta contar, y lo que oculta

      Al comienzo de un proyecto de tueste, se cede a menudo a una forma de fantasía bastante dulce. Se imagina el lugar, la máquina, los cafés que se van a elegir. Se imaginan clientes que lo entienden todo a la primera, una comunidad que se construye de manera natural, un taller luminoso donde todo respira coherencia. Esa imagen es seductora, y no es falsa en sí misma. Es simplemente incompleta.

      Lo que se olvida, a menudo, son las facturas, los plazos, las normas, la tesorería. Y ese cliente, muy simpático por lo demás, que le explica que quiere «un café que no sea ácido, pero frutal de todos modos». Se podría reír de ello, y de hecho se ríe. Pero eso revela algo importante: muchos proyectos parten del producto, de lo que a uno le gusta, de lo que tiene ganas de tostar. Muy pocos parten de verdad del cliente, de lo que está dispuesto a comprar, a qué precio, con qué regularidad.

      Nada de dramático en ello. Simplemente, en un momento, hay que plantearse algunas preguntas, no para desanimarse, sino para avanzar con un poco más de lucidez. ¿Por qué queremos tostar? ¿Para quién? ¿Con qué propuesta clara? ¿Tenemos una competencia de producto, una competencia comercial, o esperamos en secreto que las dos se construyan solas sobre la marcha?

      El primer escalón, el que podría llamarse el «garaje», tiene algo de precioso. Ahí se aprende rápido. Se prueban cafés, se enfrenta uno a lo real, se construye una identidad, a menudo sin darse cuenta. Los errores cuestan poco, y mejor así, porque se cometen muchos. La libertad es total.

      Este escalón tiene también sus límites, y llegan más rápido de lo que se piensa. La regularidad se vuelve difícil en cuanto todo descansa en una sola persona. La separación entre la vida personal y la actividad se borra. Los costos reales, los de la limpieza, la clasificación, las mermas, el tiempo que se pasa empacando, siguen siendo borrosos. Y se tiende, creo que todos lo hemos hecho en algún momento, a multiplicar las referencias de café para sentirse legítimo, para «hacer especialidad». Como si una gama amplia probara algo.

      ¿Cómo se sabe que este escalón está llegando a su fin? Quizá cuando los pedidos, que deberían ser una buena noticia, empiezan a crear estrés en lugar de alegría. Cuando la limpieza se posterga sin cesar. Cuando se trabaja todo el tiempo, sin que eso se traduzca en un verdadero progreso. En ese momento, una pregunta merece plantearse con honestidad: ¿seguimos siendo pequeños porque es nuestra elección, o porque aún no hemos estructurado lo suficiente para pasar al escalón siguiente? El matiz no es menor, cambia muchas cosas.

      El deslizamiento que no se ve venir

      Este oficio tiene la particularidad de que el paso de un escalón al otro no cambia solo la cantidad de trabajo. Cambia la naturaleza misma de lo que se hace. Lo que funcionaba con veinte kilos por semana puede volverse francamente tóxico con doscientos kilos. Lo que parecía vivo y artesanal puede volverse desorganizado, agotador, frágil. A la inversa, lo que parece más estructurado, más ordenado, no es necesariamente una traición a la artesanía. A veces se tiende a olvidarlo.

      Cuando se empieza a tener una clientela real, cuando la regularidad se hace visible, algo se inclina. Ya no estamos en la prueba. La promesa de marca, aunque nunca se haya formulado así, empieza a comprometer algo. Los errores cuestan más caro. El cliente vuelve, y vuelve con una expectativa.

      Es en ese momento cuando deben empezar a aparecer ciertas cosas, sin que eso se vuelva pesado ni administrativo: una gama un poco más legible, fichas de café que se sostengan, perfiles que seamos capaces de reproducir y no solo de lograr una vez por suerte, un mínimo de seguimiento de lotes, una lógica de precios que se sostenga, rutinas de catación, aunque sean simples.

      Es también el momento en que la trampa de la gama demasiado amplia puede volverse real. Todos nos hemos cruzado con, o hemos sido, ese tostador que ofrece quince orígenes distintos para vender cuarenta kilos al mes. Demasiados microlotes, demasiadas pérdidas al final del inventario, demasiados perfiles que mantener, demasiados relatos que contar a cada cliente. Digo «puede volverse real» a propósito, porque también hay tostadores que hacen de esa diversidad, justamente, su identidad, y que la manejan muy bien.

      Quizá la cuestión no sea la amplitud de la gama en sí misma, sino si fue elegida y organizada, o si se acumuló al ritmo de los antojos sin que uno se diera cuenta.

      Queda esta pregunta, que no nos gusta mucho hacernos pero que termina siempre por volver: ¿este café es rentable, o solo vendido? Entre el precio de compra del verde, la merma en el tueste, el empaque, la energía, el tiempo de venta, el tiempo administrativo, los descuentos a profesionales, lo que no se vende, las muestras que se regalan sin contarlas de verdad, a menudo hay una brecha entre lo que uno cree ganar y lo que gana realmente. No por deshonestidad. Simplemente porque nunca se tomó el tiempo de mirar.

      El escalón que no hace soñar

      Ningún escalón da menos ganas de hablar de él que el de la rentabilidad. No se cuenta en las redes. Habla de margen, de cadencia, de mesa de empaque, de planificación. Rompe un poco el romanticismo del oficio. Y sin embargo, sin él, todo lo demás se sostiene sobre arena.

      Se tiende a oponer rentabilidad y calidad, como si una se hiciera en detrimento de la otra. Creo que a menudo es lo contrario lo que es cierto, a condición de precisar de qué tipo de estructura se habla. Una actividad que se autofinancia, sin financiamiento externo, termina por lo general recortando la calidad si no es rentable: compra peor porque no tiene opción, forma menos, mantiene menos su equipo, cansa a la gente, acepta clientes que nunca debió aceptar porque necesita la facturación, posterga las inversiones que sin embargo lo habrían cambiado todo.

      Para una estructura financiada de otra manera, por un socio, por otra actividad, por un inversionista, las cosas pueden ocurrir de otro modo durante un tiempo. «Durante un tiempo» es la expresión importante. La rentabilidad no es la traición que a veces se imagina. Es más bien una condición para poder continuar, a largo plazo, sea cual sea la forma en que se esté financiado al comienzo.

      La dificultad radica sobre todo en esto: muchos costos permanecen invisibles. El manejo de materiales, los tiempos de cambio de lote, la limpieza, el empaque, el etiquetado, la preparación de pedidos, el despacho, el servicio posventa, la catación, las muestras, el mantenimiento, las pérdidas de café verde y después del tueste, los cafés regalados, el tiempo que se pasa explicando gratis, el tiempo que se pasa arreglando una organización que nunca fue pensada. Tomado por separado, cada uno de estos rubros parece anecdótico. Sumados, a menudo cuentan otra historia.

      Es también el momento en que llegan las primeras disyuntivas de verdad. ¿Hay que reducir la gama? ¿Subir los precios, y cómo explicarlo? ¿Dejar de atender a ciertos clientes profesionales que cuestan más de lo que aportan? ¿Comprar un poco más grande para asegurar las condiciones? ¿Crear mínimos de pedido, aunque al principio parezca algo rígido? Son preguntas incómodas, porque tocan decisiones que a menudo se tomaron por defecto, sin elegirlas realmente.

      Una última idea conviene tener presente: «vendo más, entonces me va mejor» no siempre es cierto. Más volumen puede deteriorar la tesorería. Más clientes puede aumentar los costos de servicio. Más pedidos puede saturar el empaque. Más wholesale puede bajar el margen promedio. Se puede perfectamente crecer y, al mismo tiempo, alejarse un poco más cada mes del equilibrio que se buscaba.

      El empaque, el techo que no se ve

      Hay un tema que se menciona rara vez por sí mismo, y que sin embargo merece que nos detengamos en él: se trata probablemente del primer verdadero techo de producción que se encuentra, mucho antes que la máquina.

      A bajo volumen, tostar y empacar lo hace la misma persona, en el mismo tiempo, sin frontera clara entre las dos cosas. Se tuesta un poco, se espera a que se enfríe, se pesa, se mete en la bolsa, se etiqueta, se tuesta otra vez. Todo eso se encadena, y como es una sola persona la que lo hace todo, nunca se percibe el empaque como una etapa aparte. Es solo «la continuación del trabajo».

      El problema es que estas dos actividades no tienen la misma lógica de capacidad. Una máquina puede perfectamente ser capaz de producir, en una semana, mucho más de lo que una persona puede empacar en el mismo tiempo. Pesar, abrir una bolsa, dosificar, cerrar, colocar una válvula de desgasificación si se usa, etiquetar, ordenar. Cada una de estas acciones toma unos segundos, pero multiplicada por el número de bolsas, pronto se vuelve lo esencial del tiempo de trabajo.

      Perfectamente se puede terminar con una máquina muy subutilizada, porque el café tostado se acumula a la espera de ser empacado, y ese inventario en espera ocupa espacio, envejece y acaba planteando por sí mismo un problema de frescura.

      Es una situación extraña de vivir desde dentro. Se tiene la impresión de que falta capacidad de producción, cuando en realidad falta capacidad de empaque. La tentación natural, en ese caso, es comprar una máquina más grande, lo que no resuelve nada e incluso puede empeorar las cosas, puesto que habrá aún más café tostado esperando.

      Algunas preguntas concretas, que no exigen grandes cálculos, pueden ayudar a ver dónde se está realmente. ¿Cuántos kilos se pueden, en los hechos, empacar en un día, con la organización actual? ¿El café tostado espera mucho antes de meterse en la bolsa, y si es así, cuánto tiempo, y se nota en la taza? ¿El espacio de almacenamiento del café tostado se desborda con regularidad? Los picos de pedidos, esos que sin embargo deberíamos recibir con gusto, ¿crean un cuello de botella justo en el momento del empaque y del despacho?

      Lo interesante es que este techo suele ser menos costoso de desplazar de lo que se cree. Una selladora un poco más rápida, una balanza que facilite la dosificación, una organización distinta del puesto, a veces simplemente una persona más unas horas por semana, y el techo retrocede de manera significativa. Una máquina más grande, en cambio, compromete por años. Antes de preguntarse si la máquina es la inversión correcta, la primera pregunta, la más humilde, es sin duda saber si no es sencillamente la mesa de empaque la que está definiendo, sin que lo sepamos, el tamaño real del taller.

      La máquina, símbolo o herramienta

      Para muchos tostadores llega un momento en que la idea de una nueva máquina se vuelve casi obsesiva. Es comprensible: una máquina más grande tranquiliza, impresiona un poco también, hay que decirlo, y da la impresión de pasar a la etapa siguiente, de volverse «serio». El problema es que una máquina más grande nunca resuelve una organización que funciona mal. Tiende incluso a revelar sus fallas, en más grande, y acabamos de ver que el empaque es a menudo la primera de esas fallas.

      Antes de invertir, vale la pena plantear una serie de preguntas, plantearlas de verdad, no solo repasarlas por encima. ¿La máquina actual es realmente el cuello de botella? ¿Cuántas horas de producción se utilizan efectivamente en una semana? ¿El almacenamiento, tanto del verde como del tostado, acompaña? ¿La extracción de aire acompaña? ¿La tesorería puede absorber una mensualidad, incluso durante los meses más tranquilos?

      Se habla a menudo del subdimensionamiento, y es verdad que es incómodo: un local demasiado pequeño, un enfriamiento al límite, un reposo del café sacrificado, un equipo en tensión permanente. Entonces se compensa con los cuerpos, el cansancio, los horarios. Se habla menos, en cambio, del sobredimensionamiento, que es igual de real, y quizá más insidioso. Una máquina demasiado grande, un taller demasiado pesado, deudas que pesan, y sobre todo esa presión casi inconsciente de «llenar la herramienta».

      A veces se llega a adaptar la gama a la máquina, en lugar de lo contrario. La herramienta empieza a dictar la visión, y eso no siempre se nota enseguida.

      Una máquina, por lo demás, nunca es más que un elemento entre otros. A su alrededor, la tolva, el enfriamiento, la evacuación de humos, el tratamiento de olores, el almacenamiento del verde y del tostado, el pesaje, el ensacado, la selladora, el etiquetado, las mesas, la ergonomía de los puestos, el ruido, el mantenimiento, el vecindario. Un taller no se dimensiona en torno a una máquina. Se dimensiona en torno a un flujo completo. Y ese flujo, ¿avanza naturalmente, o el café atraviesa tres veces el mismo espacio, un poco como en un recorrido que no se hubiera pensado realmente al comienzo?

      Comprar más lo cambia todo

      Cuando se compra en pequeña cantidad, se tiene una forma de libertad bastante cómoda. Se pide a un importador, se diversifica, se rotan rápido las referencias, el riesgo de inventario dormido es bajo. El precio es más alto, ciertamente, pero la flexibilidad compensa a menudo ese sobrecosto.

      Luego el volumen aumenta, y todo se complica un poco. Se empieza a necesitar asegurar volúmenes, firmar contratos, hacer proyecciones, a veces con varios meses de anticipación. Las condiciones mejoran, pero el compromiso financiero se vuelve más pesado. El riesgo de inventario dormido ya no es teórico. La coherencia de la gama se vuelve un tema real: un café que se compra en mayor cantidad debe poder encontrar su lugar, de manera duradera, en lo que se ofrece.

      Es también ahí donde se descubre, o se redescubre, cuán técnico es el abastecimiento: los diferenciales, los Incoterms, la logística, los plazos, la humedad, la densidad, la actividad de agua, la criba, la homogeneidad, el envejecimiento, las certificaciones, la trazabilidad, y una reglamentación sobre el origen de los productos que sigue evolucionando. Nada de eso era realmente un tema cuando se compraban diez kilos de cinco orígenes distintos.

      Una trampa, de la que se habla poco, tiene que ver con el «comercio directo» un tanto fantaseado. Ir al origen es una experiencia formidable, nunca diré lo contrario, y para ciertos cafés cambia realmente las cosas, para bien. Pero eso no basta, por sí solo, para comprar mejor, y tampoco lo garantiza. Comprar directamente no significa automáticamente una relación equilibrada. La logística puede volverse complicada, a veces incluso penosa por sus plazos e imprevistos.

      El riesgo de calidad no desaparece. El riesgo financiero, en cambio, aumenta. Y la necesidad de competencia, para gestionar todo esto correctamente, se vuelve mucho más importante de lo que se imaginaba al principio. Nada impide lanzarse, siempre que se haga con conocimiento de causa y no con confianza ciega.

      Otra idea ganaría con estar mejor reconocida de lo que está, la de los «cafés de base». Cafés regulares, rentables, legibles, que no hacen necesariamente soñar en una ficha de producto, pero que permiten pagar las facturas, financiar la experimentación y, en definitiva, proteger la visión en lugar de ponerla en peligro. Un microlote raro y espectacular quizá no sirva de mucho si nadie, aparte de nosotros, entiende por qué está ahí.

      Mantener la taza cuando sube el volumen

      A bajo volumen, se corrige mucho por intuición. Se prueba, se ajusta, se vuelve a empezar, y funciona, porque una sola persona carga con toda la memoria sensorial del producto. Pero a medida que el volumen aumenta, esa intuición sola ya no basta, no porque se vuelva peor, sino porque ya no puede estar en todas partes a la vez.

      Lo que entonces hay que seguir se vuelve más amplio: el café verde en la recepción, la humedad, la densidad, el olor, los defectos visibles, el rendimiento del tueste, el color, el perfil, el tiempo de reposo, la catación, pero también la cata en el uso final. Un café para espresso debe validarse como espresso. Un café para filtrado, como filtrado. Un café destinado a la leche, probado con leche. Un café para automática, probado en ese uso real. La catación es una herramienta valiosa, pero no es la experiencia que vivirá el cliente final, y a veces se olvida.

      Queda una realidad que no siempre nos gusta mirar de frente: mismo café, nuevo lote, puede moverse. Mismo lote, condiciones climáticas distintas, también puede moverse. Mismo perfil en una máquina más grande, el resultado no está garantizado idéntico. El dato, en esta etapa, no sirve para reemplazar el juicio. Sirve para ayudarlo, para vincular lo que ocurre con el café verde, con el calor aplicado, y lo que se encuentra en la taza, sin caer por ello en la trampa inversa, la de confundir un lindo perfil en un gráfico con un tueste realmente logrado.

      Lo que cambia, sobre todo, es que en un momento la calidad ya no puede depender de la memoria de una sola persona. Al principio, un cuaderno y una catación regular bastan. Vienen luego las fichas de lotes, los perfiles, los comentarios de los clientes, después una verdadera rutina de control, y más lejos todavía, un plan de calidad documentado, trazabilidad, muestras testigo. Se trata menos de burocracia que de transmisión y, por lo tanto, en cierto modo, de confianza.

      La otra calidad, la que no se prueba

      Todo lo que acabamos de ver es la calidad que conocemos, que amamos, la que aprendimos probando, fallando, volviendo a empezar. Pero existe otra «calidad», que no tiene nada que ver con el gusto, y de la que se habla mucho menos entre tostadores, quizá porque es menos gratificante, o porque nos parece lejana, hasta el día en que deja de serlo.

      Esta otra calidad es la de la inocuidad alimentaria y la reglamentación. La trampa es que no progresa al mismo tiempo que el resto, de manera gradual. Permanece invisible durante mucho tiempo, porque a bajo volumen nadie la mira realmente. Sin controles, sin un cliente que pida un expediente, sin auditoría. Luego, en un momento, a menudo ligado al tipo de cliente más que al volumen mismo, se vuelve ineludible, de golpe.

      Concretamente, ¿de qué se trata? En primer lugar, de una lógica que a menudo se llama por su sigla, HACCP, pero que, detrás de la sigla, es bastante simple de entender. Se trata de retomar cada etapa de la actividad, desde la recepción del café verde hasta el despacho del producto terminado, y preguntarse, en cada etapa, qué podría salir mal desde el punto de vista de la inocuidad del producto.

      Un cuerpo extraño en el café verde. Una contaminación cruzada si se tuestan cafés saborizados junto a cafés sin saborizar, o si se trabaja con alérgenos en el mismo espacio. Un problema de limpieza en una zona de almacenamiento. La buena voluntad no está en cuestión, todos tenemos una buena higiene de trabajo en el día a día. Lo que cambia es la necesidad de documentar: ser capaz de demostrar, por escrito, que se identificaron esos puntos y que se pusieron en marcha acciones para controlarlos.

      Esos puntos, aquellos donde, si no se hace nada, el riesgo se vuelve real, tienen también un nombre, los PCC, los puntos críticos de control. Una pregunta, que rara vez nos hacemos antes de vernos obligados, merece plantearse aquí: ¿sabemos, sin pensarlo, cuáles son los dos o tres lugares de nuestro taller donde, si algo se descontrola, podría haber una consecuencia real para la inocuidad del producto, y no solo para su sabor?

      Viene después la trazabilidad, pero una trazabilidad algo distinta de aquella de la que se habla habitualmente. La que contamos en nuestras fichas de café, el nombre del productor, la altitud, el proceso, es una trazabilidad de relato, que sirve a la marca y que es linda. La trazabilidad reglamentaria sirve para otra cosa: ser capaz, si se identifica un problema en un lote, de rastrear con precisión qué bolsas se hicieron con ese lote y a quién se vendieron, para poder actuar rápido si hace falta. Son dos lógicas diferentes, que pueden coexistir, pero que no se confunden.

      El etiquetado, por su parte, tiene sus propias reglas, sobre alérgenos, peso neto, fechas, origen, y evoluciona con regularidad. Según los canales de venta que se elijan, se suman también certificaciones que no impone la ley, pero que impone el mercado. Ciertas cadenas de la distribución, ciertos grandes clientes de la restauración, ciertos mercados de exportación, exigen certificaciones de inocuidad alimentaria reconocidas, con auditorías regulares, para aceptar trabajar con un proveedor.

      Nada obligatorio en sentido legal, en muchos casos. Pero en los hechos, sin eso, ciertas puertas siguen cerradas, sea cual sea la calidad del café.

      ¿Por qué dedico tiempo a este tema, cuando en apariencia no tiene nada que ver con el café mismo? Porque es exactamente el tipo de cosa que uno no sabe que no sabe. Se puede ser un tostador excelente, con una taza irreprochable, y encontrarse bloqueado en seco por un cliente que pide un expediente que nunca empezamos a constituir, o por una inspección que revela que nunca formalizamos lo que, en los hechos, ya hacemos correctamente, pero sin documentarlo.

      El costo, en ese caso, no se mide en porcentaje de margen. Se mide en demora, en oportunidad perdida, a veces en una adecuación normativa hecha de urgencia, bajo presión, y por lo tanto mal hecha.

      La buena noticia, si se puede decir así, es que esa calidad se construye progresivamente, como la otra. No hace falta, en un garaje, un sistema documental completo. Pero quizá convenga plantearse la pregunta pronto, no para implementarlo todo de inmediato, sino para saber dónde se está y qué nos espera si crecemos en tal o cual dirección. ¿Conocemos, aunque sea de manera informal, los puntos sensibles de nuestro proceso desde el punto de vista de la inocuidad alimentaria? ¿Seríamos capaces, hoy, de encontrar a quién se vendió un lote preciso si lo necesitáramos? Los canales a los que apuntamos mañana, gran distribución, exportación, grandes cuentas del canal HORECA, ¿tienen exigencias que ni siquiera hemos mirado todavía?

      La nómina, un cambio de régimen

      Hablamos de ello un poco más arriba como de un costo entre otros, el costo de mano de obra, en la larga lista de cargas. Pero creo que merece tratarse aparte, porque este costo no es solo una línea más en la tabla: marca un cambio de régimen.

      Antes del primer empleado, la empresa somos nosotros. Nuestro tiempo no tiene precio fijo, se puede trabajar quince horas un día y tres horas al siguiente, se puede decidir, de un día para otro, bajar el ritmo porque el mes está tranquilo. Esa flexibilidad, que ni siquiera se nota mientras se tiene, es en realidad un recurso enorme.

      La primera contratación cambia eso en profundidad. En primer lugar, el costo mismo suele subestimarse: en Francia, las cargas que se suman al salario bruto representan una parte sustancial, del orden de varias decenas por ciento adicionales. No es, pues, solo el salario que se ve en el recibo de pago el que hay que poder financiar cada mes, es ese salario aumentado con esas cargas, y eso, llueva o truene, haya o no pedidos.

      Y es ahí donde se une directamente con la cuestión de la rentabilidad y de la tesorería de la que hablábamos más arriba. Un costo variable, como la compra de café verde, se puede modular: se compra menos si se vende menos. Un salario no se modula de un mes a otro. Es un compromiso. Y cuantos más empleados se tienen, más aumenta la parte de costos fijos en la empresa, lo que significa que los períodos bajos se vuelven más riesgosos, aun si, en el año, las cifras siguen siendo buenas.

      Una dimensión que rara vez se anticipa tiene que ver con los umbrales. En el derecho laboral francés, a partir de cierto número de empleados, aparecen obligaciones nuevas: representación del personal, formaciones obligatorias, medicina del trabajo, y otras más según los umbrales. No tengo ganas de dar cifras precisas aquí, porque esos umbrales pueden evolucionar, y el riesgo, al citarlos mal, sería reemplazar una incertidumbre por una falsa certeza.

      Pero el principio se mantiene: estas obligaciones no llegan de manera progresiva, llegan por escalones, en el momento en que se supera cierta dotación, y más vale anticiparlas que descubrirlas.

      Queda, por último, una dimensión más humana, que casi nunca se aborda en estas discusiones, pero que cuenta igual. Contratar a alguien es también asumir una responsabilidad sobre la vida de esa persona. Eso cambia la manera de decidir. Ya no se puede decir «si no funciona, lo dejo y me quedo yo solo». Ahora se piensa por dos, o por cinco, o por diez. Eso hace más difíciles de tomar ciertas decisiones y, paradójicamente, más fáciles otras, porque ya no se tiene la opción de postergarlas indefinidamente.

      Los distintos hilos aquí se juntan. El empaque, que vimos más arriba, es muy a menudo la primera razón concreta para contratar. No para tostar, sino para empacar, etiquetar, preparar los pedidos. La primera contratación no es, entonces, solo una cuestión de «quién me va a ayudar», es también, se quiera o no, el momento en que la empresa cambia de naturaleza financiera, con costos fijos que no existían antes y las obligaciones que los acompañan.

      Aprender a transmitir, en lugar de cargarlo todo

      En un momento, el fundador ya no puede hacerlo todo: producción, venta, administración, formación, entrega, abastecimiento, calidad en sentido amplio, comunicación, mantenimiento, desarrollo. Seguir cargándolo todo se vuelve entonces un freno, y no una prueba de exigencia, aunque a menudo así se viva.

      La primera contratación rara vez es simple, y acabamos de ver que no es neutra financieramente. Pero más allá del dinero, está la cuestión del rol. ¿Cuándo contratar? ¿Para hacer qué exactamente? ¿Producción, empaque, tienda, ventas, comunicación, calidad, administración? Un error bastante frecuente consiste en contratar a alguien «polivalente» para llenar una organización que, en realidad, carece sobre todo de claridad. Se le llama flexibilidad. A veces es solo una manera elegante de decir que todavía no se han definido los roles.

      Formar no quiere decir clonar. Transmitir la intención detrás de una decisión, explicar por qué se hacen las cosas así, dar referencias sensoriales, mostrar los gestos, dejar hacer, corregir con benevolencia, aceptar que el otro no reproduzca exactamente nuestra manera de hacer. Es sin duda uno de los ejercicios más difíciles del oficio, porque exige soltar un poco de control, justo en el momento en que más ganas se tienen de conservarlo.

      Hay también cuestiones de responsabilidad que merecen plantearse con claridad, aunque al principio parezcan evidentes. ¿Quién tuesta? ¿Quién valida? ¿Quién prueba, y quién decide si un lote queda bloqueado? ¿Quién contacta al cliente en caso de problema? ¿Quién sigue los inventarios, quién activa el mantenimiento, quién zanja en caso de desacuerdo? Y ahora que hablamos de la otra calidad, la de la inocuidad alimentaria, podemos añadir: ¿quién se asegura de que los puntos sensibles estén controlados y de que eso quede escrito en alguna parte, aunque sea de manera simple?

      Queda la cuestión humana, quizá la más delicada de todas. Cuando esas preguntas no tienen una respuesta clara, todo termina volviendo a pasar por la misma persona. El fundador se convierte entonces en el límite de su propia empresa. No por falta de competencia, sino porque todo, literalmente todo, espera su luz verde.

      Decir no, quizá la competencia más subestimada

      Se habla mucho de lo que hay que hacer para crecer. Se habla mucho menos de lo que hay que saber rechazar. Y sin embargo, creo que es uno de los temas más importantes, y uno de los más incómodos.

      Decir no a ciertos clientes, los que lo negocian todo, los que pagan tarde, los que no respetan el producto, los que piden mucho por muy poco volumen, o los que degradan la calidad en la extracción y luego vuelven hacia nosotros acusando al café. Decir no también a ciertos cafés, los que son demasiado caros para nuestro público objetivo, aquellos cuyo relato supera con creces lo que se encuentra en la taza, los que compramos un poco por ego, seamos honestos, le pasa a todo el mundo.

      Decir no a ciertos volúmenes, cuando saturan el taller, debilitan la tesorería, o nos vuelven dependientes de un solo cliente hasta el punto de hacernos cambiar de modelo sin haberlo elegido realmente. Decir no a ciertas inversiones, una máquina demasiado grande, un local demasiado caro, un proyecto de tienda que llega demasiado pronto. Decir no, a veces, a un cliente que exige una certificación que no tenemos, y aceptar que ese cliente, por ahora, no será nuestro, en lugar de ponerse en regla a las apuradas y mal.

      Y quizá lo más difícil, decir no al propio ego. Querer parecer más grande, querer ser reconocido, querer publicar la foto de la nueva máquina, querer hacer «como los demás», querer probar que se triunfa, hasta el punto de confundir velocidad y solidez.

      Tengo la impresión, sin poder probarlo con cifras, de que muchas tostadurías no desaparecen por falta de ideas. Desaparecen, o se agotan, por incapacidad de elegir y por descubrir demasiado tarde todo aquello de lo que acabamos de hablar: el empaque que se topa con su techo, la nómina que se vuelve un peso fijo, la reglamentación que cierra una puerta que se creía abierta.

      Seguir pequeño, crecer, o ambas cosas: una cuestión de coherencia más que de tamaño

      Seguir siendo pequeño, voluntariamente, no es un fracaso. Es un modelo de pleno derecho, con sus propias condiciones: precios asumidos, un mercado objetivo claro, gastos fijos bajos, una gama corta, una marca fuerte, una clientela fiel, una gestión rigurosa. Pero eso supone también aceptar ciertos riesgos: una fuerte dependencia del fundador, un techo de ingresos, una dificultad para pagarse bien, para tomarse vacaciones, para invertir si hace falta.

      E incluso permaneciendo pequeño, algunas de las cuestiones que hemos visto, el empaque, la inocuidad alimentaria básica, no desaparecen del todo. Son solo más simples de gestionar.

      Crecer, por su parte, no tiene nada de traición en sí. En el café de especialidad, a veces se asocia demasiado rápido el volumen con una baja de calidad, la estructura con una pérdida de alma, como si el proceso solo pudiera ser una forma de industrialización. Pero un taller pequeño puede perfectamente hacer mal café, y una estructura más grande puede tener una exigencia del todo real.

      La calidad, en sus dos sentidos, el que se prueba y el que se documenta, no depende únicamente del tamaño. Depende del modelo, de las decisiones, de las herramientas, de las personas, de la cultura que se construye alrededor.

      Crecer puede permitir comprar mejor, formar mejor, pagar mejor a las personas, estabilizar la calidad, crear empleo, llegar a más gente, a veces incluso mejorar los cafés de todos los días, esos que se miran un poco por encima del hombro pero que millones de personas beben cada mañana. El verdadero peligro no está en el crecimiento mismo. Está en un crecimiento que no se ha elegido realmente, que se sufre más de lo que se conduce, y que nos hace descubrir, en el peor momento, limitaciones que se habrían podido anticipar.

      Y entre ambos, están todos los modelos híbridos, muy frecuentes, a menudo necesarios, pero que exigen una claridad interna particularmente rigurosa. La cuestión no es hacerlo todo a la vez. La cuestión es saber qué aporta realmente cada canal, cuánto cuesta y qué impone a cambio, incluido lo que impone fuera de la taza.

      La tentación de la segunda línea

      Volvemos, pues, a esa segunda escena evocada desde el principio. Hay una situación que se empieza a ver cada vez más, y que va casi en el sentido contrario de todo lo que acabamos de decir. Hasta aquí hemos hablado de estructuras que crecen y que descubren, escalón tras escalón, lo que eso les exige. Pero existe también un movimiento paralelo, que se observa en varias marcas, sin que haga falta citar ninguna: estructuras ya bien establecidas, con una línea de producción considerable, que deciden abrir una segunda línea, más pequeña, más fina, para hacer cafés de especialidad o de gama alta.

      Se entiende con bastante facilidad por qué. La línea principal, a fuerza de crecer, se ha calibrado para la regularidad, los grandes volúmenes, los lotes homogéneos. Es precisamente lo que la hace eficaz para lo que hace. Pero esa misma eficacia la vuelve poco adecuada para cafés más raros, más variables, que exigen lotes pequeños, ajustes finos y una tolerancia a la irregularidad que la herramienta principal fue justamente diseñada para eliminar.

      Entonces la idea de una segunda línea, más pequeña, casi artesanal, se vuelve seductora. Permite llegar a otro mercado, devolver una imagen más cercana, a veces incluso devolverle sentido a una parte del equipo, a quienes tienen una verdadera sensibilidad de producto y se sienten un poco estrechos en la gran línea.

      El riesgo es pensar que esa segunda línea se resume en la compra de una tostadora más pequeña, instalada en un rincón de la fábrica. Todo aquello de lo que hemos hablado hasta aquí, el flujo, el empaque, la calidad organoléptica, la otra calidad, la nómina, fue pensado y construido en torno a la lógica de la gran línea. Hacer convivir una segunda lógica, a menor escala, en el mismo edificio, con los mismos equipos o casi, no es un añadido. Es la superposición de dos sistemas que no obedecen a las mismas reglas, y que pueden estorbarse entre sí de maneras bastante inesperadas.

      Del lado de la otra calidad, por ejemplo, dos líneas suelen significar dos lógicas de trazabilidad que hay que hacer coexistir sin confundirlas, y a veces nuevos puntos críticos que identificar, simplemente porque ahora hay dos flujos de producto distintos en un mismo espacio, con riesgos de cruce que antes no existían. Del lado del empaque, una línea pensada para ir rápido, con grandes series, no se presta naturalmente a series pequeñas y frecuentes, con cambios de referencia, formatos pequeños, a veces un empaque distinto. Se puede adaptar uno, pero eso suele exigir más que un simple ajuste de máquina.

      Entra aquí en juego una dimensión menos material, pero igual de real. La gran estructura ha construido, por necesidad, circuitos de decisión adaptados a su escala: validaciones, procesos, plazos, que tienen sentido para ella. La línea pequeña, en cambio, necesita lo contrario: poder probar, ajustar, cambiar de opinión rápidamente, aceptar un poco más de incertidumbre. Hacer vivir esa agilidad dentro de una estructura cuya fuerza, justamente, es no ser ágil, es un ejercicio en sí mismo, que no se resuelve con un organigrama.

      La cuestión humana, por último, quizá no sea la menor. ¿Cómo conviven quienes hacen funcionar la línea que genera lo esencial de la facturación y quienes se ocupan de la línea más pequeña, más «noble» en apariencia, pero que pesa mucho menos en las cifras? Según cómo se presente y se viva internamente, puede ser una fuente de orgullo compartido o, al contrario, una fuente de tensión bastante sorda, en la que una parte del equipo siente que hace el trabajo «que cuenta» mientras otra hace el trabajo «que se muestra».

      No digo que sea imposible. Existen soluciones, estoy seguro. Algunas estructuras separan realmente los espacios, con equipos dedicados, a veces incluso una marca o una entidad distinta. Otras prefieren no hacerlo todo internamente y establecen alianzas con estructuras más pequeñas, más adecuadas, en lugar de superponer dos lógicas bajo el mismo techo. Ninguna de estas opciones es gratuita, ni en dinero ni en organización.

      La pregunta, entonces, quizá no sea «¿se puede abrir una segunda línea?», sino más bien: ¿qué estamos dispuestos a hacer evolucionar, más allá de la máquina, para que esa segunda línea tenga realmente las condiciones de funcionar como lo que pretende ser, y no solo como una vitrina colocada sobre una estructura que, ella, sigue pensada para otra cosa?

      Para no concluir

      No sé si existe una buena respuesta a todas estas preguntas. Ni siquiera estoy seguro de que sea ese el objetivo. Lo que me parece más justo es que en cada escalón hay una forma de valentía al comienzo, de rigor después, de organización, luego de dinero, luego de transmisión, luego de renuncia. Y durante todo el trayecto, de lucidez.

      Una tostaduría sana no es forzosamente grande. Tampoco es forzosamente pequeña. Está dimensionada a su proyecto, sabe por qué existe, conoce sus límites y sabe lo que rechaza. Y quizá, sobre todo, conoce sus propios puntos ciegos, o en todo caso ha procurado conocerlos.

      Entonces quizá la verdadera pregunta, esa que deberíamos hacernos de vez en cuando, no es «cómo crecer». Es más bien: ¿qué, en mi taller hoy, funciona porque lo elegí, y qué funciona solo porque nunca tuve tiempo de replantearlo? ¿Cuál es, en mi proceso, el punto que nunca miro, porque hasta ahora nunca ha dado problemas? Y si mañana tuviera que cambiar de escalón, ¿sería para servir a mi proyecto o para responder a una presión que nunca he nombrado realmente?

      No estamos obligados a engordar. Pero sin duda sí estamos obligados a hacernos estas preguntas, una y otra vez, en cada etapa, incluidas las que nada tienen que ver con el café.

      Créditos fotográficos

      Todas las imágenes se publican bajo licencia Creative Commons y se utilizan respetando sus condiciones (atribución). No se cita ninguna marca en el cuerpo del artículo.

      • Foto: antony_mayfield, «King size coffee roaster», Flickr, licencia CC BY 2.0 (fuente)

      • Foto: mckaysavage, «Colombia - Coffee Triangle - coffee beans», Flickr, licencia CC BY 2.0 (fuente)

      • Foto: AndreasPoike, «Coffee beans and a scoop», Flickr, licencia CC BY 2.0 (fuente)

      • Foto: avlxyz, «Espresso Coffee Machine», Flickr, licencia CC BY-SA 2.0 (fuente)

      • Foto: _-0-_, «Barista Tools», Flickr, licencia CC BY 2.0 (fuente)

      295La barra es un escenario

      Marco De Sousa Rosa · Por qué la automatización pasa en la cocina y se atasca en el bar · Artículo, 2026

      Hay una conversación que tengo varias veces al año, y casi siempre se desarrolla en el mismo orden.

      Alguien abre un establecimiento, o retoma el de otra persona, y me pregunta cuál es la mejor máquina de café. Respondo con preguntas: cuántas tazas por día, en qué momento de la jornada, preparadas por quién, con qué rotación de equipo, para qué clientela, con cuánto tiempo disponible en la hora pico. Se avanza. Se miran los volúmenes. Se mira quién estará detrás de la barra en agosto, cuando la mitad del equipo se haya ido. Y llega con regularidad un momento en que la respuesta coherente es automatizar una parte de la extracción, a veces una parte pequeña, a veces la totalidad.

      Es ahí donde la conversación cambia de naturaleza. La objeción que surge casi nunca es «el café será peor». Es «parecerá menos serio», «no somos una gasolinera», «los clientes no lo entenderían». A veces simplemente una mueca, lo cual es todavía más interesante, porque una mueca no necesita argumento.

      Durante mucho tiempo lo archivé en el rubro del capricho. Era cómodo y era falso. Ese reflejo no es una manía, es un razonamiento, y está incluso bastante bien construido. Simplemente, no versa sobre el café. Versa sobre otra cosa, y creo que vale la pena mirar sobre qué, porque mientras no se nombre esa otra cosa, se discute durante dos horas de extracción cuando la decisión se juega en otra parte.

      · · ·

      Lo que la cocina ya aceptó sin chistar

      Empecemos por lo más desconcertante, porque es lo que me puso sobre la pista.

      El mismo establecimiento que rechaza una máquina de café automática tiene, a ocho metros de ahí, una cocina repleta de automatismos que nadie encuentra degradantes.

      Un horno mixto, es decir, un horno que controla por sí mismo el vapor, la temperatura y la ventilación, cocina una pieza de carne según un programa grabado, con una sonda clavada en el corazón de la pieza que decide sola el momento de detenerse. Un termocirculador, ese cilindro que se engancha al borde de una cubeta de agua, mantiene 63,0 °C durante seis horas, algo que ningún cocinero sabe hacer a mano, y es precisamente por eso que se compró.

      El abatidor de temperatura baja el producto a través de la franja de temperatura peligrosa más rápido que cualquier gesto humano. El lavavasos dosifica su producto solo. La caja registradora calcula el IVA. El dosificador de jarabe detrás de la barra sirve 2 centilitros, siempre los mismos.

      Nadie considera que la cocina haya perdido el alma. Nadie se pregunta si el cocinero sigue siendo un artesano. Se dice incluso lo contrario: se piensa que es equipo serio, que demuestra una casa bien llevada, que tranquiliza en cuanto a la higiene.

      La misma persona, el mismo establecimiento, el mismo día, el mismo dinero. La variable que cambia no es, pues, la automatización. Es el lugar donde se la coloca.

      Erving Goffman, un sociólogo que pasó su vida observando la vida social como se observa una obra de teatro, distinguía dos regiones en todo establecimiento: la región anterior, el escenario, donde uno se presenta ante el público y cuida lo que da a ver, y la región posterior, los bastidores, donde se prepara, se falla, se maldice, se fuma. La restauración construye literalmente esa frontera: hay una puerta de cocina, hay un pase, y todo el mundo sabe de qué lado está.

      Ahora bien, la barra de café es una anomalía en este plano. Es el único puesto de producción que se instala voluntariamente en la sala. Iluminado. A la altura de la vista. En el centro, a menudo. Se diseña la sala a su alrededor. Cuando se automatiza en la cocina, se le quita una tarea a alguien a quien nadie mira. Cuando se automatiza en la barra, se le quita una réplica a un actor en escena, ante el público, durante la función. No es la misma operación, y es bastante lógico que no desencadene la misma reacción.

      · · ·

      La prueba del compactado

      Si esta hipótesis es correcta, debe ser verificable. Debe predecir lo que la profesión acepta y lo que rechaza. Resulta que existe un caso de manual, y es espectacular.

      El compactado es el gesto con el que se presiona la molienda en el portafiltro. Es el gesto icónico del oficio, el de todas las fotos, el que los clientes imitan al volver a casa. Ocupó a la profesión durante veinte años: qué presión, 15 kilos, 20 kilos, si hay que girar al final, si hace falta un tamper calibrado, si hay que dar un golpecito en el borde.

      Y entonces llegó el tamper automático. Una caja colocada sobre la barra, en la que se desliza el portafiltro, y que presiona con fuerza constante, con unos pocos newtons de diferencia, exactamente lo mismo del primer al último café del día. Adoptado en pocos años, convertido en estándar en gran parte de los establecimientos de especialidad en Europa. Sin crisis existencial, sin manifiesto, sin un debate comparable al que rodea a la máquina automática.

      ¿Por qué pasó ese?

      Dos razones, y lo dicen todo. Primero, la coreografía sobrevivió. El barista sigue tomando el portafiltro, sigue haciendo un movimiento, lo deja en algún lugar, espera un segundo, lo retoma, lo encaja. La escena no ha cambiado, el tempo de la barra no ha cambiado, el cliente ve exactamente lo mismo: alguien se ocupa de su café. Luego, el argumento de venta no era «hará usted un mejor café», era «le dolerá menos». El compactado repetido es una causa importante de trastornos musculoesqueléticos, esas lesiones de tendones y articulaciones que provienen del gesto repetido cientos de veces por servicio, muñeca, codo, hombro. Se puede abandonar un gesto que lo destruye a uno sin abandonar su estatus. La salida era honorable.

      Y mientras tanto, el fondo de la cuestión se resolvió en otra parte. En 2020, un equipo de matemáticos y químicos publicó en la revista Matter un modelo completo de la extracción de un espresso, comparado con mediciones hechas en un café real en servicio. Para medir lo que fuera, había que eliminar la variabilidad humana, así que utilizaron un tamper automático.

      Hicieron variar la presión de compactado en todo el rango útil. Escriben que no observaron ninguna variación apreciable ni en el tiempo de flujo ni en el porcentaje de extracción, es decir, en la proporción de materia seca realmente disuelta en la taza. Y en el resumen de su trabajo escriben una frase que me parece notable: la irregularidad del espresso fue «tradicionalmente, e incorrectamente, atribuida a las variaciones humanas». Según ellos, son el molino y la presión del agua los que gobiernan la reproducibilidad.

      No quiero hacerle decir a este estudio más de lo que dice. Mide un rendimiento, no un sabor, y sus autores señalan honestamente que percibieron diferencias de sabor que no cuantificaron. Un rendimiento idéntico no garantiza una taza idéntica. Pero basta de sobra para lo que nos ocupa aquí: la profesión ya sacrificó su gesto más fotografiado, todo salió muy bien, y salió bien porque ese gesto pesaba poco en la taza y mucho en el espectáculo, y se conservó el espectáculo.

      · · ·

      Dónde pasa exactamente la frontera

      Una vez que se tiene este hilo, se puede tirar de él, y pasa por ahí la historia entera del equipamiento.

      La máquina de espresso se inventó para ir más rápido. Es su acta de nacimiento, no una traición tardía. Después, cada generación le fue quitando una decisión humana. La palanca, con la que el barista comprimía él mismo el resorte y sentía la resistencia en el brazo, fue reemplazada por la bomba eléctrica a comienzos de los años 1960. Luego vino la dosis volumétrica: se programa el volumen, la máquina cuenta el agua y se detiene sola.

      Luego el PID, un regulador electrónico que mantiene la temperatura con una precisión de medio grado en lugar de dejarla oscilar al capricho del termostato. Luego el perfilado de presión, en el que la máquina sigue una curva grabada en lugar de empujar a 9 bares de principio a fin. Luego las balanzas integradas, que detienen la extracción con precisión de gramo. Luego los molinos por demanda que dosifican a la décima de gramo. Luego el tamper.

      Una instalación llamada tradicional, hoy, ya es un autómata que le deja al operador cuatro o cinco decisiones reales. Todo eso fue aceptado y, mejor aún: todo eso se vende como signo de profesionalismo. Se destaca el PID en las fichas de producto. Se fotografía el molino de competición.

      Entonces, ¿cuál es la diferencia técnica entre una máquina que detiene sola la extracción, aceptada desde hace sesenta años, y una máquina que, además, muele y compacta sola, rechazada hoy? Es marginal. Se ha dado un paso más en una pendiente que se desciende desde 1961.

      La diferencia no es técnica. Es escénica. En el primer caso, alguien todavía presenta el portafiltro. En el segundo, ya no hay nada que presentar.

      La regla que extraigo de ello, y que tiene el mérito de predecir correctamente las reacciones que encuentro: se acepta la automatización que reemplaza trabajo, se rechaza la que reemplaza una presencia.

      Lo que explica también por qué la leche se ha convertido en el último territorio defendido. La lanza de vapor automática existe, funciona, está extendida en los hoteles, y sigue desairada allí donde se cuida la imagen del oficio, porque la leche porta el último gesto verdaderamente virtuoso y verdaderamente visible: el dibujo en la superficie de la taza. También aquí hay una ironía documentada.

      Un estudio de 2015 publicado en el Journal of Sensory Studies mostró que, efectivamente, la gente acepta pagar más por una bebida láctea decorada. Pero cuando los investigadores buscaron de dónde venía ese suplemento, lo que destacaba no era la dificultad percibida del gesto, sino simplemente que la taza fuera bonita. La profesión concentró su prueba de destreza manual en la única operación que una máquina todavía no sabe copiar, y el público, por su parte, compra sobre todo el resultado estético.

      · · ·

      Lo que el gesto garantiza, y que no es el café

      Hasta aquí, se podría creer que todo esto es un asunto de decoración. Sería pasar por alto la capa más seria, y la más legítima.

      El gesto visible no es solo una imagen. Es la justificación económica de un puesto. Es lo que prueba, en directo, que hacía falta un humano. Sostiene el salario, el título en el contrato, el anuncio de contratación, el circuito de campeonatos, la jerarquía interna entre quien maneja la máquina y quien retira los platos, y el mercado de la formación. Estoy dentro, no por encima: yo también vendo formación, me conviene que el gesto siga significando algo, y eso no me descalifica para decirlo, solo me obliga a decirlo.

      Cuando alguien rechaza la máquina automática, quizá defiende una imagen. También defiende, a menudo, una definición de su oficio y una escala de competencia. Es perfectamente respetable, y merecería ponerse sobre la mesa con ese nombre en lugar de disfrazarse de argumento técnico, porque disfrazado de argumento técnico siempre pierde, y uno termina defendiendo la idea absurda de que un compactado manual vence a una prensa calibrada.

      La pregunta desagradable que plantea la máquina, por lo demás, no es «¿es igual de buena?». Es esta: si esta parte de su trabajo puede reproducirse sin pérdida, ¿cuánto valía exactamente esa parte de su trabajo?

      Hay una respuesta, y es sólida. Lo que no se reproduce es el arbitraje. Elegir la receta. Oír por el ruido del molino, o ver por el tiempo de flujo, que la molienda se ha desviado desde esta mañana porque hay más humedad que ayer. Probar a las tres de la tarde cuando nadie lo pide. Decidir que ese café, esta semana, requiere dos gramos menos. Entender por qué la segunda máquina del servicio de la noche saca algo distinto de la primera. Ese trabajo es real, es difícil, se aprende lentamente.

      Solo tiene un defecto: es invisible. Se hace antes de la apertura, entre dos clientes, en el silencio, y nadie lo fotografía. El problema del oficio no es que la máquina amenace su saber hacer. Es que su saber hacer más valioso nunca estuvo en escena, y que ha dejado la escena a la parte más automatizable de su trabajo.

      · · ·

      Por qué el molino siempre pierde el arbitraje

      Eso ilumina otra escena que vivo en bucle, la del presupuesto.

      El molino es la variable que la investigación pone primero. Su granulometría, es decir, la distribución de los tamaños de partícula que produce, decide la permeabilidad de la cama de café y por tanto la manera en que el agua la atraviesa. Un molino que se desvía significa tazas distintas durante todo el día. Y casi siempre es el molino el que salta cuando hay que arbitrar, o más exactamente, es el que se lleva lo que sobra después de la máquina.

      No es estupidez. Es una consecuencia directa de todo lo anterior. Un signo solo produce valor si lo pueden leer aquellos a quienes se dirige. Una sala entera sabe leer una máquina de espresso: el tamaño, el cromado, el número de grupos, a veces la marca. Casi nadie sabe leer un molino. El cliente ignora lo que cuesta, qué es un juego de fresas, la diferencia entre un molino con dosificador y un molino por demanda. Un signo que nadie descifra no produce nada en escena, sea lo que sea lo que produzca en la taza.

      Poner el dinero donde se ve es, por lo tanto, perfectamente racional si lo que se compra es un signo, y perfectamente irracional si lo que se compra es regularidad. Ambos razonamientos son válidos. Simplemente no responden a la misma pregunta, y el malentendido viene de que nadie ha dicho en voz alta cuál de las dos se estaba tratando.

      Y si se busca una última prueba de que este oficio se inclina en parte hacia la representación, el mismo estudio de 2020 aporta una bonita. Observa que la profesión muele a menudo más fino que el óptimo, en parte para respetar los tiempos de flujo inscritos en la definición canónica del espresso, esos veinticinco segundos que todo el mundo recita. Ahora bien, pasado cierto punto de finura, el agua deja de atravesar el lecho de manera homogénea: se abre pasajes, una parte de la molienda se sobreextrae mientras otra apenas se toca, y la taza puede entonces ser simultáneamente amarga y ácida, una sensación que todo el mundo en el oficio conoce.

      Dicho de otro modo, una convención cifrada, heredada de una definición, empuja la técnica contra la física. Ocurre en todos los oficios del mundo. Solo vale la pena saber que a nosotros también nos ocurre.

      · · ·

      El objeto tranquiliza, el sistema cansa

      Queda una pregunta que durante mucho tiempo me planteé mal: ¿por qué es tan natural comprar un objeto y tan difícil organizar un sistema?

      Hay una razón contable, y es más fuerte que todas las razones psicológicas. La máquina es una inversión. Entra en el balance, se financia, se amortiza, se asegura, se revende. La formación es un gasto. Desaparece el mes en que se paga, no deja ningún rastro en el balance y sale por la puerta el día en que la persona formada encuentra algo mejor en otra parte. Son dos maneras de comprar calidad, y solo una de las dos deja huella en el papel. Sería extraño que la gente eligiera la otra.

      Hay también una razón más simple, casi física. Un objeto es una decisión que se toma una vez. Un sistema es una decisión que hay que retomar cada mañana, con personas que cambian. Cuando usted abre un establecimiento y tiene trescientas decisiones que tomar, la máquina tiene una ventaja enorme sobre la formación: puede quedar ajustada hoy, definitivamente, con una orden de compra. Transforma una incertidumbre permanente en una línea de factura.

      Es un servicio real. Simplemente no es el que figura en la factura.

      · · ·

      ¿Y si el folclor formara parte del trabajo?

      Durante mucho tiempo quise concluir que todo esto era una confusión por disipar. Ya no lo creo, y por una razón que me llevó tiempo.

      Si la máquina le hace creer a la sala, si mantiene el precio del espresso en 2,20 en lugar de 1,50, si le da al lugar una identidad reconocible y al equipo un orgullo que lo hace quedarse, entonces produce algo. Ese algo no es espresso, pero se cuenta en euros y se ve en la afluencia. En un oficio que nunca vende únicamente un líquido, eso no es folclor parásito, es una parte de la producción.

      Hay incluso algo mejor, y es el mejor argumento que conozco contra mi propia tesis. En 2015, tres investigadores publicaron en el Journal of Marketing una serie de experimentos sobre lo que llaman el efecto de lo hecho a mano. Un mismo objeto se juzga más atractivo cuando se dice que fue fabricado a mano, y el mecanismo que identifican no es el rendimiento supuesto: es que el objeto parece contener atención, escriben incluso amor.

      Si eso es cierto de una bufanda o de un jabón, no hay ninguna razón para que sea falso de una taza. Lo cual significa que el gesto visible no es una mentira decorativa añadida al producto: modifica lo que el cliente siente al beber. Al automatizar, se quita entonces, efectivamente, algo real, incluso cuando el líquido es rigurosamente idéntico.

      Se sale así de la oposición perezosa entre prestigio y calidad. Hay dos productos en la misma taza, y la única pregunta que vale es saber en qué proporción se vende uno y otro, y si se sabe.

      Un detalle termina de convencerme de que la decisión nunca fue económica: las soluciones automáticas serias cuestan igual, a menudo más, que las máquinas tradicionales equivalentes. Aquí no se automatiza para gastar menos. El fabricante suizo más conocido de estas máquinas lo dice, por lo demás, casi abiertamente en su comunicación: sus clientes dan el paso una vez que se ha disipado «el miedo a la percepción». Un industrial que debe vender contra una percepción y no contra el rendimiento de un competidor le indica con toda precisión dónde está el verdadero terreno de la discusión.

      · · ·

      Lo que ocurre cuando se gana

      Existe un oficio vecino que libró exactamente este combate, y que lo ganó. Vale la pena mirar qué obtuvo exactamente.

      En Francia, la ley del 25 de mayo de 1998 reserva la denominación de panadero y el rótulo de panadería a quienes realizan ellos mismos, en el lugar de venta, a partir de materias primas elegidas, el amasado de la masa, su fermentación, su moldeado y su cocción. Ninguna congelación en ninguna etapa. El legislador dejó así escrito negro sobre blanco que lo que define el oficio es el gesto hecho en el lugar. Es palabra por palabra lo que la profesión del café defiende en la barra, salvo que en panadería tiene fuerza de ley y que el rótulo lo grita a la calle.

      Y es ahí donde se vuelve instructivo. En Francia hay decenas de miles de panaderías perfectamente en regla, que amasan, que dejan fermentar y que hornean en el lugar, y cuyo pan es mediocre. No es ilegal. No es deshonesto. Simplemente mediocre. El letrero dice la verdad y no dice nada.

      La razón es simple, y vale para cualquier regla: no se sabe legislar sobre un resultado. Un inspector puede verificar que hay una amasadora, un horno, y que no hay masa congelada en la cámara frigorífica. No puede verificar que un pan es bueno. La regla se apoyó entonces en lo que es verificable, es decir, en la presencia del gesto.

      Y un mercado siempre aprende a satisfacer exactamente el criterio que se le opone, ni más ni menos. Se puede partir de una mezcla lista para usar, amasar rápido y fuerte, acelerar la fermentación en tres horas con mucha levadura, hornear poco y sacar un pan mediocre respetando cada palabra de la ley.

      Francia, por lo demás, percibió bien el vacío, ya que hizo falta un segundo texto para la otra mitad del asunto. El decreto del 13 de septiembre de 1993 sobre el pan de tradición francesa no habla del gesto en absoluto: habla de la materia. Harina de trigo, agua, sal, levadura o masa madre, ninguna congelación, y una lista muy corta de aditivos tolerados, del orden de la haba, la soja y la malta.

      Dos instrumentos, dos objetos: un texto que protege el gesto, un texto que protege la receta. Basta mirar una fachada para ver cuál de los dos está escrito en grande.

      Lo que esto anuncia para nosotros me parece bastante claro. Supongamos que la profesión del café gana su pulso y consigue que el gesto visible sea la definición oficial del oficio. Obtendrá lo que obtuvo la panadería: la garantía de que un humano hizo algo aquí, y rigurosamente ninguna garantía sobre la taza. Un día se leerá «espresso preparado en el lugar» como se lee «pan horneado en el lugar», y no dirá nada de lo que hay dentro.

      No es un argumento contra el gesto. Es un argumento contra la idea de que el gesto pueda hacer las veces de prueba. Un gesto prueba una presencia, nunca ha probado una calidad. Apenas se le hace cargar con ese peso, ocurren dos cosas a la vez, igual de incómodas la una que la otra: se deja entrar a todos los que hacen el gesto y nada más, y se deja fuera a quienes obtienen el resultado de otra manera.

      · · ·

      La pregunta que planteo ahora

      Seguiré respondiendo a «¿cuál es la mejor máquina?», porque es una pregunta honesta y a menudo tiene una respuesta práctica. Pero planteo una antes, y no parece gran cosa.

      Si la barra estuviera cerrada, si la máquina estuviera en una habitación contigua y nadie en la sala pudiera verla, ¿elegiría usted la misma?

      Las dos respuestas son buenas, y por eso la pregunta funciona. Si es que sí, se habla de taza, y entonces el dinero debe ir adonde la investigación lo pone: el molino, el agua, la estabilidad, el tiempo de ajuste por la mañana, la formación que realmente se puede sostener en el tiempo con la rotación de equipo que se tiene. Si es que no, muy bien, pero acabamos de descubrir juntos que una parte del presupuesto es un presupuesto de escena, y por fin se la puede dimensionar como tal, en lugar de hacerla pasar de contrabando en una discusión sobre la extracción.

      Mi trabajo no es arbitrar entre ambas. Ambas son reales, ambas se venden, y un establecimiento que asumiera solo la primera estaría tan mal encaminado como uno que asumiera solo la segunda.

      Mi trabajo es evitar que alguien pague por una creyendo haber comprado la otra.

      · · ·

      Notas y fuentes

      Sobre la extracción y el compactado: M. I. Cameron et al., «Systematically Improving Espresso: Insights from Mathematical Modeling and Experiment», Matter 2, 631-648, marzo de 2020. Compactado sin efecto apreciable sobre el tiempo de flujo y el rendimiento, papel dominante del molino y de la presión del agua, molienda demasiado fina ligada a los tiempos objetivo, ahorro posible de materia de hasta 25 %.

      Sobre el dibujo en la leche: J. van Doorn et al., «Latté Art Influences both the Expected and Rated Value of Milk-Based Coffee Drinks», Journal of Sensory Studies, 2015.

      Sobre lo hecho a mano: C. Fuchs, M. Schreier, S. Van Osselaer, «The Handmade Effect: What's Love Got to Do with It?», Journal of Marketing 79(2), 98-110, marzo de 2015.

      Sobre la escena y los bastidores: E. Goffman, La mise en scène de la vie quotidienne, 1959.

      Sobre el tamper automático: documentación del fabricante y prensa profesional, argumentos de regularidad (variación de fuerza del orden del uno por ciento) y de prevención de los trastornos musculoesqueléticos.

      Sobre el gesto inscrito en el derecho: ley n.º 98-405 del 25 de mayo de 1998, denominación de panadero y rótulo de panadería, amasado, fermentación, moldeado y cocción en el lugar de venta, ninguna congelación en ninguna etapa, codificada en el código de consumo.

      Sobre la receta inscrita en el derecho: decreto n.º 93-1074 del 13 de septiembre de 1993, pan de tradición francesa, harina de trigo, agua, sal, levadura o masa madre, ninguna congelación, aditivos limitados (haba 2 %, soja 0,5 %, malta de trigo 0,3 %).

      296Un defecto en taza rara vez se decide en la taza

      Marco De Sousa Rosa · Del reposo de la cereza en Nicaragua a la crema de una máquina automática · Artículo, 2026

      Hace dos años teníamos un problema en cada extremo de la cadena, y nadie veía que se trataba del mismo.

      Por un lado, en Centroamérica, los cafés naturales seguían siendo difíciles de producir. El proceso natural consiste en secar la cereza entera, con su pulpa, en lugar de despulparla primero. El azúcar de la pulpa pasa al grano durante el secado, y eso es lo que da esas tazas redondas y dulces que buscan nuestros clientes. Pero en un clima húmedo, ese secado dura mucho, y durante todo ese tiempo el lote puede irse a sobrefermentación.

      Para un productor, eso es espacio inmovilizado, equipo y el riesgo de perder su cosecha. Muchos prefieren no intentarlo, y se los comprende.

      Por el otro, a miles de kilómetros, nuestra mezcla más distribuida en máquina automática carecía de cuerpo y de crema, y variaba de una taza a otra. El mismo café, extraído en espresso manual, no presentaba ninguno de esos defectos.

      Así es como estos dos problemas se vuelven uno solo.

      Dejar reposar la cereza

      La idea del Sweet Rest es simple de decir y larga de ajustar: se dejan reposar las cerezas maduras durante cuarenta y ocho a setenta y dos horas en sacos que respiran, y luego se lava normalmente. Eso es todo. No hay secado prolongado, no hay tanque de fermentación, no hay equipo que comprar.

      Lo que marca la diferencia entre un proceso y un accidente es el control. Durante esas horas de reposo, se sigue la madurez de las cerezas, la temperatura, la humedad y el pH, esa medida de la acidez que dice si la fermentación se desvía. Sin esos registros, el reposo se convierte en una sobrefermentación como cualquier otra, y se vuelve al problema que se quería evitar.

      Lo que ocurre durante este reposo se debe al mucílago, la capa viscosa que se adhiere al grano bajo la piel de la cereza. Es rico en pectinas, las moléculas que mantienen unidos los tejidos del fruto. Una actividad enzimática y microbiana moderada empieza a degradarlas. El grano se desprende así con más facilidad en el despulpado.

      Lo que esto cambia para el productor, y es ahí donde importa

      Esta predegradación no es un detalle técnico. Reduce las pérdidas mecánicas en el despulpado, y hemos observado en los caficultores una mejora del rendimiento del orden del diez por ciento. Diez por ciento más de café, en la misma superficie, con el mismo trabajo.

      Probado en Nicaragua en 2023 en lotes pequeños, tanto en arábica como en canephora, el proceso se extendió progresivamente. Hoy importamos alrededor de doscientas toneladas, tres cuartas partes de arábica y una cuarta parte de canephora, con una prima de calidad mantenida para los productores.

      Preciso «prima mantenida» porque es el punto donde este tipo de proyecto suele perderse. Un proceso que mejora la taza y que luego sirve para negociar el precio a la baja no es una mejora, es una transferencia. Aquí el productor conserva su prima y gana rendimiento. De lo contrario no tendría interés para él, y un proceso que no interesa a quien lo aplica no dura una temporada.

      El otro extremo de la cadena

      Volvamos a la máquina automática y a su crema ausente.

      El reflejo habría sido empujar el tueste. Un tueste más avanzado da más cuerpo y más estabilidad, funciona, y cuesta el perfil aromático del café. Preferimos comprender primero.

      El defecto no venía del café, venía de la máquina. Dos limitaciones, con precisión. El túnel entre la tolva, el depósito de granos, y el molino daba dosis irregulares según el calibre de los granos. Y el grupo de extracción había sido diseñado para durar, no para ser preciso.

      Para comprender el primer punto, nos apoyamos en los trabajos del físico Christophe Perge sobre el flujo de granos en un silo, y en la ley de Beverloo, que describe el caudal de una materia granular a través de una abertura. Dice algo que parece contraintuitivo: cuanto más grandes son los granos en relación con el paso, más se bloquea el flujo. Se forman bóvedas sobre el orificio, como un arco de piedras que se sostienen unas a otras, y el café deja de fluir con regularidad.

      Nuestra mezcla estaba compuesta en tres cuartas partes por granos de criba superior a quince, siendo la criba la medida del calibre del grano, y el resto de criba superior a dieciocho. Dicho de otro modo, granos grandes, exactamente lo que no convenía.

      Cambiamos dos cosas. Primero el calibre: tres cuartas partes de Peaberry, esos granos redondos y pequeños que crecen solos en la cereza en lugar de ser dos, completados con criba catorce a quince. Y luego el proceso, introduciendo Sweet Rest para el dulzor y la redondez. El tueste siguió, con un perfil ligeramente más corto y un aporte de calor más suave, para preservar lo que acabábamos de ganar.

      El resultado se vio enseguida: un flujo estable hacia el molino, una extracción regular, un cuerpo más intenso, una crema persistente y el perfil aromático intacto.

      Lo que retengo de ello

      El defecto estaba en una tolva, en Francia, y parte de la respuesta estaba en la manera en que reposa una cereza en Nicaragua. Entre ambos no hay dos oficios, hay uno solo.

      Por eso no me gusta mucho la idea de que el café de especialidad estaría reservado a ciertos usos. Ese café sale en máquina automática, en vestíbulos, gasolineras, hospitales. Son las tazas de las que nadie habla, y son las que llegan a más gente.

      Lo que esto no prueba

      El diez por ciento de rendimiento es una observación de campo en nuestros lotes socios, no un estudio controlado. El protocolo exige un seguimiento que no todos los productores pueden asegurar, y el Sweet Rest no es transponible a todas partes. En cuanto al efecto medido sobre el consumo en distribución automática, del orden de cinco a siete por ciento en el despliegue, mide una preferencia de consumidores, no una calidad en taza.

      Biblioteca

      Lo que se utilizó, y cómo

      Cada lámina cita sus fuentes in situ. Esta página dice de dónde vienen los textos, lo que escribió el autor, lo que es un archivo libre y lo que solo se ha leído.

      • William H. Ukers, All About Coffee
        New York, Tea & Coffee Trade Journal, 1922 · dominio público · texto íntegro (Gutenberg n.º 28500)

        La suma de 1922: historia, botánica, comercio, máquinas. De ella provienen las láminas del atlas (Kouilou, Excelsa, Mysore, plantación), y la cronología se apoya en ella para los cafés de Europa y las patentes.archivo · dominio público o libre

    • Uganda Coffee Development Authority, Robusta Coffee Handbook
      Kampala, 2019 · manual oficial, 148 p.

      La base de la lámina VI: exigencias agroecológicas, historia de la producción ugandesa, traqueomicosis, cosecha y procesamiento, con números de página.archivo · dominio público o libre

    • Johandri Vosloo, Heat and mass transfer model for a coffee roasting process
      Tesis de maestría, North-West University, Potchefstroom, 2017, 200 p.

      La base de la lámina VII: reacciones, etapas, cracks, máquinas y perfil de sonda, con una revisión de la literatura que remite a Schwartzberg, Eggers & Pietsch, Gloess, Rao y Hoffmann.archivo · dominio público o libre

    • Marco De Sousa Rosa, Fichas de países del café
      2026 · 32 fichas de origen, base del atlas de 93 países y territorios

      La base de la lámina V, palabra por palabra: producción, especies, variedades, altitud, cosecha, procesamiento y clasificación de cada origen.escrito por el autor del sitio

    • Marco De Sousa Rosa, Le café n'a jamais tenu en place
      Libro café, 2026, capítulos citados «LC cap.»

      El hilo narrativo de la cronología: Dufour 1685, La Roque 1716, Thurber 1881, Walsh 1894, falsificaciones, mercados, reglas de cata.escrito por el autor del sitio

    • World Coffee Research, Arabica Coffee Varieties Catalog
      2025

      Las fichas de la WCR sobre las variedades, integradas en los dosieres del mapa con su página.referencia citada

    • Setotaw et al., Crop Science 53 (2013); Salojärvi et al., Nature Genetics 56 (2024); Montagnon et al., Agronomy 12 (2022); Davis et al., Nature Plants (2021)
      artículos revisados por pares

      Genealogías brasileñas, genoma y datación del arábica, estructura genética de los linajes, especies silvestres.referencia citada

    • Stuart McCook, Coffee Is Not Forever
      Ohio University Press, 2019

      La historia de la roya, desde el Ceilán de 1869 hasta la Big Rust de América Central.referencia citada

    • Sébastien Racineux y Chung-Leng Tran, Le café c'est pas sorcier
      Marabout, 2016 (ed. inglesa 2018)

      Leído como referencia de divulgación sobre extracción y preparación; no citado en las láminas.consultado, no citado

    • Jonathan Gagné, The Physics of Filter Coffee
      Scott Rao, 2021

      Referencia sobre la extracción en filtro; reservado para una lámina futura sobre la taza.consultado, no citado

    • Roast Magazine, The Book of Roast, vol. 1 y 2
      tablas de contenido

      Referencias bibliográficas sobre tueste, procesamiento y defectos; solo se consultaron los sumarios.consultado, no citado

    • James Hoffmann, The World Atlas of Coffee
      Mitchell Beazley, 2014 / 2018

      Citado por Vosloo para las etapas del tueste; el archivo disponible era solo un extracto de 24 páginas, no aprovechado.consultado, no citado

    • Procedencia

      Cada imagen, su naturaleza y su fuente

      NaturalImagenAutor, instituciónFechaLicenciaUtilizada en
      © 2026 Marco De Sousa Rosa · PXL RoastersTextos bajo CC BY-NC-SA 4.0 · herramientas con todos los derechos reservados · imágenes: ver la procedenciaInicio · Colofón · Mapa del sitio