Diagnóstico, vigilancia y alerta
La roya se diagnostica a simple vista, dando vuelta a las hojas bajas. Las lesiones se ubican en la cara inferior del limbo: sin ese gesto, no se ve nada.
La vigilancia, en cambio, se apoya en registros de incidencia hechos en árboles muestreados. La incidencia es la proporción de hojas que llevan al menos una lesión, expresada en clases más que en valor exacto. El IHCAFE publica así incidencias nacionales por clases de fincas (5-10 %, 10-15 %, más de 15 %) y por departamento.
Esta cifra sirve para decidir, no solo para describir. Brasil recomienda los fungicidas de contacto por debajo de 5 % de incidencia y los sistémicos por encima (Zambolim, 2016), con una escala de calificación visual aplicada por un ojo entrenado.
Saber qué raza ataca exige, en cambio, un laboratorio. La tipificación no se hace en el campo: las muestras viajan al CIFC para ser inoculadas sobre la serie diferencial, como las dieciocho muestras peruanas de 2024.
Una herramienta reciente desplaza el momento de la selección. Desde 2025, el mejoramiento dispone de marcadores genéticos de bajo costo para la resistencia a la roya, desarrollados por WCR con Cenicafé y el USDA. Permiten seleccionar plántulas antes de plantarlas, es decir, leer lo que porta una planta joven sin esperar a ver cómo se comporta en el campo.
USDA FAS, Coffee Annual Honduras (mayo de 2025); BSPP 2022, p. 17; Quispe-Apaza et al. 2024; WCR, 2025 Annual Report (14/05/2026)Los modelos de alerta son recientes. Bebber et al. (2016) construyeron un modelo mecanicista de germinación y de infección a partir de la temperatura del dosel y de la duración de la humectación de las hojas, calibrado con los reanálisis climáticos; el riesgo diario está correlacionado con el agua de superficie del dosel (r = 0,87). En Nicaragua, la asociación de cooperativas CAFENICA lanzó un sistema de alerta temprana en 2018 y difunde con el CIAT datos climáticos para decidir los tratamientos; el modelo ExpeRoya, construido por el CIRAD en el proyecto Procagica, prevé las epidemias en América Central y en la República Dominicana con el IICA (Motisi et al., 2022).
Para la broca, el método de muestreo en 30 árboles introducido en Hawái en 2012 da el porcentaje de cerezas infestadas, la posición del insecto en la baya (todavía en la pulpa, y por tanto al alcance de un tratamiento, o ya en el grano) y los focos; las trampas de alcohol (etanol-metanol, 15 trampas por hectárea en el protocolo ugandés) sirven para el seguimiento de los vuelos y la captura masiva.
Para el minador, una trampa de feromona por cuatro hectáreas, y sistemas de imágenes aéreas y de fotogrametría terrestre en desarrollo. Para la traqueomicosis y las pudriciones radiculares, solo existe el diagnóstico destructivo (corte del tronco, raíces desenterradas).
Bebber et al. 2016; BSPP 2022, p. 15 (CAFENICA 2018; Motisi et al. 2022); Lee et al., «Economic Benefits from Managing Coffee Berry Borer in Hawaii» (2023); UCDA 2019, p. 77; Insects 12 (2021), revisión de Leucoptera coffeellaEn esta láminaLas 19 secciones
- 01El triángulo de la enfermedad
- 02Hongos, esporas, parásitos obligados
- 03La roya anaranjada: biología y ciclo
- 04Ceilán, 1869-1890: el nacimiento de la fitopatología
- 05La vuelta al mundo de un hongo, 1872-2020
- 06Razas, genes SH y el catálogo de Oeiras
- 07La resistencia: Kent, S.795, el Híbrido de Timor y su descendencia
- 08La gran roya de 2008-2013, país por país
- 09Las noches menos frías
- 10La erosión de las resistencias, 2017-2024
- 11Diagnóstico, vigilancia y alerta
- 12La broca del café, el enemigo capital
- 13La traqueomicosis: del Ubangui a Uganda
- 14La antracnosis de las bayas, Kenia 1922 y 1971
- 15Nematodos, chinches, minadores, cochinillas, barrenadores
- 16Enfermedades del suelo, de los frutos, y lo que no está vivo
- 17La farmacopea de ayer y de hoy
- 18Los medios de control comparados
- 19Hoy: 2023-2026